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LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE

COMENTARIO

Escrita por Eugene O´neill, producida en 1956, ganó el Premio Pulitzer en 1957.

De este autor hemos de tener en cuenta que sus obras más conocidas transmiten
claramente su visión del ser humano moderno, víctima de las circunstancias e incapaz
de creer en Dios, el destino o el libre albedrío, lo que le lleva a buscar razones externas
para explicar su infelicidad y a castigarse por su propio pecado y su propia culpa.
Introdujo el realismo psicológico, la profundidad filosófica y el simbolismo poético en
el teatro estadounidense. La obra de O'Neill colocó muy alto el listón para la mayoría de
los dramaturgos posteriores.

En Largo viaje hacia la noche se nos relata el transcurso del día y gran parte de la noche
en el seno de una familia norteamericana de 1940 en su casa de verano.

Los personajes son la propia familia del autor, su padre (Tyrone), su madre (Mary), su
hermano (James) y él mismo (en el personaje de Edmund-que nos podría trasladar al
Edmund de Shakespeare en El Rey Lear, quien inocente es víctima de su destino aunque
se mantenga fiel a su padre hasta el final). También hay una doncella, Cathleen, con un
papel secundario pero que será una muestra clara de la situación decadente de la familia
y de la importancia que para ésta, en diversos aspectos, tendrá el qué dirán.

SINOPSIS:

Desarrollada en cuatro actos es una obra en donde su autor narra magistralmente el


transcurrir de un día normal en la casa de verano de una familia, en 1912 New London,
E.E.U.U., basada en la propia vida familiar de Eugene O´neill.

En ella se muestran las diversas relaciones que existen entre los componentes del núcleo
familiar, de las personas a cargo del cuidado de la casa y la importancia que al qué dirán
en el pueblo y el exterior, da cada uno de ellos. Poco a poco nos llega la información de
la enfermedad de la madre (adicta a la morfina) y la recaída que sufre, tal vez,
provocada por la inminente diagnosis de la tuberculosis de Edmund (Eugene O´neill),
su hijo pequeño.

A esto se suma la vida fracasada de James, su otro hijo, y la tacañería que muestra, a
pesar de su éxito como hombre de la escena teatral su marido y padre de sus hijos.
Sobre él recaerá toda la responsabilidad de la mala vida que ha llevado y lleva su
familia.

Todo esto lo conoceremos a lo largo del transcurso de un largo día en el que a través de
las discusiones entre padre e hijos, conoceremos la enfermedad de la señora Tyrone y el
pánico e inestabilidad que a todos causa su recaída, la culpabilidad que siente Edmund
sobre esto pues, fueron los dolores en el momento del parto cuando consumió morfina
por primera vez, la culpabilidad de Tyrone por haberla dejado sola tanto tiempo y la
responsabilidad que James le achaca por haberla dejado en manos de un médico barato
en el parto de Edmund. Los celos que James tiene sobre su hermano y su influencia
sobre él, la tuberculosis de Edmund y cómo su padre pretende llevarlo a una clínica
estatal para no gastar su dinero, la mala vida de Edmund influenciado por las lecturas de
los simbolistas europeos…

El día acabará, y con ello llega también el final de la obra, con el sentimiento
compartido por todos de un fracaso vital ineludible y la resignación ante la recaída de la
señora Tyrone en su adicción a la morfina.

TEMÁTICA EN LA OBRA

-La insatisfacción humana.

-El desamparo vital que supone la no existencia de un Dios todopoderoso al que recurrir
en momentos difíciles.

-La sociedad americana víctima del sueño americano. Todo por un sueño.

-La autodestrucción como única salida posible al vacío y sinsentido vital.

-La hipocresía social y el poder del qué dirán las gentes que nos rodean (a las que tal
vez ni siquiera conozcan).

RELACIÓN PADRE E HIJOS Y ESCENA FINAL

James es el hijo mayor, lleva una vida que a los ojos del padre es de fracasado total, aún
siendo hijo de quien es, no ha sido capaz de hacer nada con su vida y se ha convertido
en un joven borracho y acabado. Ante su madre, James intenta mantener el tipo, que no
siempre lo consigue, sin embargo cuando está a solas con su padre le hace responsable
de la enfermedad de su madre y lo acusa de haberla hecho infeliz a ella y a toda la
familia. A través de sus discusiones conocemos de la tacañería de Tyrone, fruto de la
cual Mary recibió asistencia en el parto de Edmund de manos de un doctorucho que fue
el que la introdujo en el mundo de la morfina. Le echa en cara su obsesión por comprar
terrenos estúpidos para quedar bien ante su “amigo”, sin tener en cuenta las necesidades
de su familia y de su esposa que necesitaba la estabilidad de un hogar que no fuera un
hotel de “medio pelo” en medio de la nada. Esa inestabilidad habría marcado también la
vida de sus hijos condenados a una vida nómada.

La escena escogida es la del acto cuarto, la última, cuando están en escena padre e hijos,
fatigados por la hora tan avanzada de la noche, es la madrugada, y tras haber bebido
mucho alcohol los tres, de repente aparece en escena Mary, completamente drogada ha
tomado la actitud de su época de niña, cuando tocaba el piano y aún iba al internado.

Aparece con la mirada perdida y arrastra su vestido de novia, su aspecto es casi


angelical y, los tres hombres que previamente habían tenido acaloradas discusiones, los
deja fríos, permanecen inmóviles en un primer momento, observándola, luego cada uno,
en momentos distintos, intentarán llamar la atención de aquella mujer convertida en
niña de pronto, que casi es un fantasma, un fantasma en el que se reflejan las culpas de
Tyrone, porque ella lo dejó todo por él, quien no supo darle la vida que ella merecía. La
decadencia de James, que recita a Swuinburne ante la visión de su madre, qué se podía
esperar de él viendo desde su niñez a su madre de ese modo, para qué luchar por una
vida carente de sentido. Por su parte, Edmund (O´neill) une sentimientos de dolor,
lástima, culpabilidad y tristeza hacia lo que le está pasando a su madre, que no
reacciona siquiera sabiendo que tiene tuberculosis.

Acaba la obra con una familia destrozada, víctima de sus decisiones y de su hastío vital,
que buscaba el reflejo del sueño americano.