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CASACION No. 18.

428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Coito Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente
Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO
Aprobado Acta No. 100

Bogotá D. C., diez (10) de noviembre de dos mil cuatro


(2004).

VISTOS

Mediante sentencia del 16 de diciembre de 1999, el Juzgado


Tercero Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó a los
ciudadanos HERNANDO MEDINA CAMACHO y JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR, sargentos del Ejército Nacional al tiempo
de los hechos, al encontrarlos coautores responsables del
homicidio agravado de que fue víctima el senador de la República
Manuel Cepeda Vargas, a la pena principal de cuarenta y tres (43)
2 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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años de prisió terdicción de derechos y funciones públicas


por el lapso de diez años; y les negó el subrogado de la condena
de ejecución condicional. De otra parte, en la misma sentencia, el
Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bogotá
absolvió al ciudadano CARLOS CASTAÑO GIL de los cargos por
homicidio agravado, que le había formulado la Fiscalía General de
la Nación.

Al desatar el recurso de apelación interpuesto por los


condenados y sus defensores, por el Fiscal Especializado adscrito
a la Unidad Nacional de Derechos Humanos y por el apoderado
de la parte civil, con fallo del 18 de enero de 2001, el Tribunal
Superior de Bogotá confirmó íntegramente la decisión de primer
grado.

En esta oportunidad la Sala de Casación Penal resuelve de


fondo sobre el recurso extraordinario interpuesto por los
defensores de HERNANDO MEDINA CAMACHO y JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR, y por el apoderado de la parte civil
constituida por la familia de la víctima.

HECHOS

Fueron relatados de la siguiente manera en la sentencia de


segunda instancia:
4f~~1-2
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"El 9 de agosto de 1.994, entre las 8 y 9 de la mañana, el


Senador de la República por la "Unión Patriótica" MANUEL
CEPEDA VARGAS se movilizaba por la Avenida de las Américas
de esta capital con destino a las instalaciones del Congreso, en
un vehículo campero de su propiedad conducido por EDUARDO
FIERRO PALOMA y en compañía del escolta LUIS ALFONSO
MORALES AGUIRRE, cuando, a la altura de la carrera 74, uno
de varios sujetos que se desplazaban en un automóvil marca
Renault 9 brío, de color blanco, le propinó un disparo de arma de
fuego en su cabeza que le causó la muerte de manera
instantánea, ante lo cual el escolta MORALES AGUIRRE
reaccionó disparando toda la carga del revólver que portaba
contra el automotor de los agresores, quienes huyeron de/lugar
y minutos después dejaron abandonado el Renault 9 en la
avenida Boyacá con carrera 72, en el cual se halló una pistola
marca "Walther", modelo P-38, calibre 9 mm, largo, con número
43956, un proveedor con 6 cartuchos y una vainilla percutIda. En
el lugar donde se produjo el atentado fueron halladas en la vía
pública otras dos vainillas"

ACTUACIÓN PROCESAL

1. Con base en el acta de inspección de cadáver a cargo de


la Fiscalía ioa adscrita a la Unidad de Reacción Inmediata de
Bogotá y las primeras pruebas recaudadas con posterioridad al
crimen, con resolución del 9 de agosto de 1994, una Fiscalía
Regional de la misma ciudad dispuso adelantar investigación
previa. (Folio 8 cdno. 1)
d.. í2
4 CASACIÓN No. 18.428
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2. Las gestiones de inteligencia permitieron establecer que el


Renalut 9 abandonado por los homicidas había sido hurtado en la
ciudad de Medellín, el 4 de agosto de 1994, en un atraco a su
propietario.

En la investigación seguida por el hurto de ese vehículo


resultaron involucrados los ciudadanos EDISON MANUEL
BUSTAMANTE GARCÍA y JOSÉ LUIS FERRARO ARANGO; éste
último reconocido en fila de personas por la víctima del atraco
como uno de los delincuentes. Los dos fueron privados de la
libertad en la Cárcel Bellavista de Medellín, pór estar involucrados,
a la vez, en otras actividades delictivas.

Agentes del Departamento Administrativo de Seguridad -


DAS-, concluyeron que EDISON MANUEL BUSTAMANTE
GARCÍA y JOSÉ LUIS FERRARO ARANGO fueron los
encargados de conseguir el vehículo, trasladado luego a Bogotá,
que utilizaron los sicarios para ultimar al senador Cepeda Vargas.
(Folio 236 cdno. 5)

3. Detectives del DAS entraron en contacto con un


informante que reservó su identidad, e indicó que los autores
materiales del homicidio del senador Cepeda Vargas eran unos
sujetos llamados EDISON JIMÉNEZ, alias "El Ñato" y otro apodado
"Candelillo", quienes viajaron desde Medellín hasta Bogotá a
cometer el crimen, por la suma de $ 7.000.000, pagados por otra
persona de nombre CARLOS CASTAÑO, alias "Alex", quien ideó el
homicidio en el Urabá antioqueño. (Folios 80 y124 Cdno. 2)
AL '2
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El testigo con reserva de identidad mencionó el Renalut 9


color blanco utilizado en el crimen, suministró datos para localizar
—en la ciudad de Medellín a "Candelillo" y a "El Ñato", quien resultó
herido en su cabeza con arma de fuego el día del atentado.

4. Siguiendo la misma línea ¡nvestigativa indicada por el


testigo con reserva de identidad se interceptaron líneas telefónicas
y se practicaron allanamientos en la ciudad de Medellín. En uno de
esos registros se contactó a la señora María del Rosario Arboleda
Mesa. (Folio 93 y 160 cdno. 3)

Dicha mujer declaró haber hospedado temporalmente en su


casa a FABIO USME, alias "Candelillo", y a EDISON JIMÉNEZ,
alias "El Ñato", quienes en agosto de 1994 viajaron a Bogotá,
regresaron después de tres días y llegaron con dinero, que
gastaron en compras varias con sus mujeres.. ."televisor, ropa y
nevera".

La señora María del Rosario Arboleda Mesa agregó que en


estado de embriaguez EDISON JIMÉNEZ le contó que entre él y
"Candelillo" habían matado a un político, "a un tal Manuel Cepeda",
por orden del patrón ALEX CASTAÑO; y que para el mismo patrón
trabajaba otro muchacho llamado ALCIDES.

La misma testigo informó que FABIO USME fue asesinado,


inhumado con un nombre que no le correspondía, y que su sepelio
lo sufragó un señor de nombre "Lucho".
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Allanada la oficina de "Lucho", resultó registrada a nombre de


Héctor Castaño Gil.

5. A la investigación se allegó un mensaje anónimo, enviado


a la Fiscalía General de la Nación por "el señor que llamó de Chía",
donde informaba que CARLOS CASTAÑO es el autor intelectual
del homicidio del senador Manuel Cepeda; y que un ex agente de
la Policía Nacional llamado P10 NONO FRANCO BEDOYA
condujo el carro en que atacaron al congresista.

En el anónimo se hace saber también que P10 NONO


FRANCO BEDOYA fue asesinado en Medellín, cuando iba en
compañía de "Lucho", que también trabaja para los hermanos
FIDEL y CARLOS CASTAÑO. (Folio 136 cdno. 3)

6. Con base en los anteriores datos, corroborados por


detectives del DAS, una Fiscalía Regional de Bogotá abrió
investigación el 29 de diciembre de 1994, y ordenó vincular a
CARLOS CASTAÑO GIL, alias "Alex"; a HÉCTOR CASTAÑO GIL;
a EDISON DE JESÚS JIMÉNEZ, alias "Ñato"; a JOSÉ LUIS
FERRARO ARANGO; y a EDISON DE JESÚS BUSTAMANTE
GARCÍA. (Folio 140 cdno. 2)

7. Estudiada la información obtenida de la testigo María del


Rosario Arboleda Mesa, el Departamento Administrativo de
Seguridad -DAS- identificó a VÍCTOR ALCIDES GIRALDO
GUTIÉRREZ, alias "Tocayo" de quien constató es un "paramilitar"
al servicio de CARLOS y FIDEL CASTAÑO GIL.
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El DAS dijo haber verificado que VÍCTOR ALCIDES


GIRALDO GUTIÉRREZ es la persona que suministró el dinero a
los sicarios encargados de realizar el homicidio del Senador
Cepeda Vargas (es decir, a "Candelillo" y a "Ñato"); y que estando
preso por delitos cometidos por paramilitares, se fugó de la Cárcel
Bellavista de Medellín. (Folios 167y 203 cdno. 3)

8. Por resolución del 15 de febrero de 1995 la Fiscalía


Regional de Bogotá decidió vincular a VÍCTOR ALCIDES
GIRALDO GUTIÉRREZ y expidió orden de captura en su contra.
(Folios 167, 203 y208 cdno. 3)

9. La Fiscalía Regional de Bogotá escuchó en indagatoria a


JOSÉ LUIS FERRERO FRANCO y a EDISON MANUEL
BUSTAMANTE GARCÍA, los implicados en el hurto del Renalut 9
abandonado por los sicarios; y además, emplazó y declaró persona
ausente a CARLOS CASTAÑO GIL, a FIDEL CASTAÑO GIL y a
VÍCTOR ALCIDES GIRALDO GUTIÉRREZ. (Folios 211, 233, 237, 249,
263 y277cdno. 3)

10. En nuevo testimonio, la señora María del Rosario


Arboleda Mesa se retractó de su declaración inicial y esta vez dijo
que había sindicado a FABIO USME (Candelillo), a EDISON
JIMÉNEZ (Ñato), y a los hermanos CASTAÑO GIL porque un
señor llamado Melquisedec Ospina le ofreció la suma un millón de
pesos para que declarara en aquel sentido. (Folio 66 Cdno. 4)

11. Al definir la situación jurídica provisionalmente - en forma


parcial- el 28 de junio de 1995, una Fiscalía Regional adscrita a la
8 CASACIÓN No. 18.428
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Unidad Especializada Antiterrorismo, afectó a EDISON MANUEL


BUSTAMANTE GARCÍA y a JOSÉ LUIS FERRARO ARANGO con
medida de aseguramiento consistente en detención preventiva sin
excarcelación, por el delito de homicidio agravado, tipificado en los
artículos 323 y 324 del Código Penal de 1980, modificado por la
Ley 40 de 1993. (Folio 182 cdno. 4)

En criterio de la Fiscalía, dichos señores estaban


involucrados en el hurto del Renalut 9 utilizado por los autores
materiales del homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

12. El Departamento Administrativo de Seguridad DAS,


comprobó, con la técnica de necrodactilia previa exhumación, que
FABIO DE JESÚS USME RAMÍREZ, alias "Candelillo", uno de los
autores materiales del homicidio del mencionado congresista,
falleció abaleado el 13 de diciembre de 1994, en un operativo
Antisecuestro adelantado por la Policía Nacional en Mutatá
(Antioquia); sólo que fue sepultado en Copacabana (Antioquia) con
un nombre que no le pertenecía. (Folios 251 cdno. 4y 164-175 cdno. 5)

13. En otro avance investigativo, detectives del DAS


confirmaron que el ex agente de policía P10 NONO FRANCO
BEDOYA, presunto conductor del Renalut 9 utilizado por los
homicidas del senador Cepeda Vargas, murió en Medellín, el 5 de
octubre de 1994, en un atentado con armas de fuego mientras se
desplazaba en un vehículo. (Folios 82 y96 cdno. 7)

14. La Fiscalía Regional emplazó y luego declaró ausentes a


CARLOS CASTAÑO GIL, HÉCTOR CASTAÑO GIL y a VÍCTOR
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ALCIDES GIRALDO, "a quienes se les sindica en calidad de


autores en los hechos en los cuales perdiera la vida" el senador
Manuel Cepeda. (Folios 124 y 157 cdno. 7)

15. Un Fiscal Regional de Bogotá adscrito a la Unidad


Nacional Antiterrorismo resolvió la situación jurídica
provisionalmente, el 16 de enero de 1996, imponiendo medida de
aseguramiento, consistente en detención preventiva sin
excarcelación contra HÉCTOR CASTAÑO GIL, CARLOS
CASTAÑO GIL y VÍCTOR ALCIDES GIRALDO GUTIÉRREZ, por
el delito de homicidio agravado, e insistió en su captura. (Folio 210
cdno. 7)

Para el funcionario instructor, las pruebas recaudadas y los


plurales informes de inteligencia enseñaban que FABIO USME
RAMÍREZ (Candelillo) y EDISON JIMÉNEZ (Ñato), son autores
materiales del crimen del senador Manuel Cepeda Vargas, y tenían
relación inmediata con VÍCTOR ALCIDES GIRALDO GUTIÉRREZ;
los tres "paramilitares" pagados por alias "Lucho", quien estaba en
contacto directo con los hermanos CASTAÑO GIL; todo
corroborado además por la testigo María del Rosario Arboleda en
su primer testimonio y cuya retractación no fue acogida.

16. El defensor de HÉCTOR y CARLOS CASTAÑO GIL, a


través de un memorial allegó al expediente un certificado de
defunción del cosindicado VÍCTOR ALCIDES GIRALDO
GUTIÉRREZ. (Folio 241 cdno. 7)
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Se comprobó que el mencionado fue ultimado con arma de


fuego el 25 de junio de 1995 en Bello (Antioquia); y el 29 de febrero
de 1996 la Fiscalía Regional de Bogotá declaró extinguida —por
muerte- la acción penal respecto de GIRALDO GUTIÉRREZ. (Folio
25 cdno. 8)

17. La Dirección Nacional de Investigaciones Especiales de


la Procuraduría General de la Nación, remitió con destino a este
expediente copia del "informe evaluativo fina!' de la averiguación
preliminar disciplinaria por el homicidio del senador Manuel Cepeda
Vargas, donde trataba de esclarecer, entre otras cosas, si fue
adecuada la reacción de la Policía Nacional inmediatamente
después de ocurrido el crimen. (Folios 169 y ss. Cdno. 8)

Lo importante de ese documento es que explica que el


ciudadano Elcías Muñoz Vargas, informante de la Novena Brigada
del Ejército Nacional, desde su lugar de reclusión, donde purga
condena por los delitos de homicidio y secuestro, envió a la
Procuraduría General de la Nación un escrito donde sindica a dos
sargentos del Ejército Nacional, adscritos al Batallón Tenerife con
sede en Neiva, de haber participado en calidad de autores
materiales en el homicidio del senador Cepeda Vargas.

Se trata de los sargentos HERNANDO MEDINA CAMACHO


y JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR, quienes, según Elcías Muñoz
Vargas, cometieron el crimen mientras adelantaban un curso de
ascenso en la Escuela de Artillería ubicada en Bogotá; y luego de
hacerlo viajaron a Neiva, donde en una tertulia, consumiendo licor,
le relataron tal acontecimiento. (Folio 179 cdno. 8)
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Se abrió así, por primera vez, la hipótesis según la cual los


suboficiales estarían involucrados en el crimen.

18. El 6 de agosto de 1996, la Fiscalía Regional de la Unidad


Antiterrorismo dispuso vincular mediante indagatoria a los
sargentos JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR y HERNANDO
MEDINA CAMACHO, quienes ya estaban privados de la libertad en
el Batallón de Artillería Tenerife en la ciudad de Neiva, por unos
hechos diferentes relacionados con la masacre de 12 personas.
(Folio 330 cdno. 8)

19. En su indagatoria, rendida el 12 de septiembre de 1996,


el sargento JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR negó cualquier
relación con los acontecimientos, pero admitió ser el propietario de
la pistola marca Walther calibre 9 milímetros No.. 329362, arma
con la cual, desafortunadamente, en un accidente perdió la vida
una hija suya en el municipio del El Socorro (Santander). (Folios 27y
254 cdno. 9)

20. Se recuperó la vainilla que había sido incorporada como


elemento en la investigación preliminar por la muerte accidental de
la niña, quien se autoeliminó mientras manipulaba la pistola de su
padre. Dicha vainilla se comparó con una de las vainillas
encontradas en la escena del crimen del senador Manuel Cepeda
Vargas; pero la experticia no logró demostrar con certeza si las dos
habían sido percutidas por la misma arma de fuego. (Folios 340 cdno.
8y52 cdno. 9)
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21. El sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO rindió


indagatoria el 13 de septiembre de 1996, e igualmente negó
cualquier relación con el homicidio del senador Cepeda Vargas.
(Folios 37 cdno. 9y223 cdno. 10)

22. La Fiscalía Regional de Bogotá, adscrita a la Unidad


Nacional Antiterrorismo, con resolución del 26 de diciembre de
1996, definió la situación jurídica con medida de aseguramiento,
consistente en detención preventiva sin excarcelación, contra los
sargentos JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR y HERNANDO
MEDINA CAMACHO, por el delito de homicidio agravado donde
fue víctima el senador Manuel Cepeda Vargas.

23. En inspección judicial llevada a cabo en la Escuela de


Artillería con sede en Bogotá, se constató que ZÚÑIGA
LABRADOR y MEDINA CAMACHO, el 10 de agosto de 1994
solicitaron permiso para salir de esa guarnición "A partir del viernes
12; 14:00 horas al 16 de agosto 6:00 horas"'. (Folio 325 cdno. 11)

24. Recaudada la prueba necesaria, el 18 de septiembre de


1997, una Fiscalía Delegada ante la Unidad Nacional de Derechos
Humanos, que había avocado el conocimiento, declaró cerrada la
investigación respecto de todos los procesados (Folio 33 cdno. 2)

25. Al calificar el mérito del sumario, el Fiscal Delegado ante


la Unidad Nacional de Derechos Humanos, el 20 de octubre de
1997, profirió resolución de acusación en contra de CARLOS

1
El homicidio del senador Cepeda Vargas se produjo el 9 de agosto de 1999, entre 8 y 9 de la
mañana.
13
d_,
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CASTAÑO GIL, en calidad de autor intelectual; y en contra de los


sargentos HERNANDO MEDINA CAMACHO y JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR, como coautores materiales; por el delito de
homicidio agravado previsto en los artículos 323 y 324 numeral 8°
(en persona de un dirigente político) del Código Penal, Decreto 100 de

1980, modificado por la Ley 40 de 1993. (Folio 34 cdno. 2)

En la misma providencia precluyó la investigación a favor de


JOSÉ LUIS FERRARO ARANGO y EDISON MANUEL
BUSTAMANTE GARCÍA (implicados en el hurto del Renalut 9 utilizado por
los sicarios); y también precluyó a favor de HÉCTOR CASTAÑO GIL.
(Folio 77 cdno. 13)

26. Al desatar la apelación interpuesta por ZÚÑIGA


LABRADOR y el defensor de MEDINA CAMACHO, la Fiscalía
Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, con proveído del 16
de marzo de 1998, confirmó íntegramente la resolución acusatoria.

27. Correspondió adelantar la fase de la causa a un Juzgado


Regional de Bogotá; el 27 de mayo de 1998 avocó conocimiento y
abrió juicio a pruebas. (Folio 5 cdno. 15)

28. Se recaudó —por funcionario comisionado- el testimonio


de Elcías Muñoz Vargas-, privado de la libertad en la Cárcel del
Distrito de Ibagué, el 15 de enero de 1999. Explicó que antes de
pasar a ser informante fue soldado adscrito al Batallón Tenerife,
donde el sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO fue
comandante de su pelotón, por lo cual tenía una buena amistad
con él, y le colaboraba en gestionesde inteligencia.
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Dijo que en una ocasión, en agosto de 1994, tomándose


unos tragos en una taberna, HERNANDO MEDINA CAMACHO y
JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR le comentaron cómo había sido
su participación en el homicidio del senador Manuel Cepeda
Vargas; mencionaron también a un coronel, Rodolfo Herrera Luna,
que esta con ellos en Bogotá; "hablaban y mencionaban entre ellos
una pistola, de una moto y de un carro blanco cuyo carro había
sido prestado por la Brigada 20 en coordinación con otras
personas que no se el nombre... yo recuerdo que el sargento
MEDINA hablaba de la moto que era una moto prestada y que él la
llevaba hasta cierto punto o sea hasta donde se le hizo
seguimiento al carro del Doctor CEPEDA, éste seguimiento lo
hacía él, decía que estaba con otra persona y en ese momento
ZÚÑIGA le df/o que no hablara más de eso porque a ellos les había
tocado dejar el carro botado con los otros muchachos, pero había
confusión porque MEDINA le decía al sargento ZÚÑIGA "estuvo
bien disparado" y el otro le decía "usted fue el que le pegó' esto se
repetía en varias ocasiones." (Folio 228 cdno. 15)

El testigo Elcías Muñoz Vargas agrega que por haber


colaborado con la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía,
ha recibido amenazas de muerte por parte de MEDINA y ZÚÑIGA.
(Folio 228 cdno. 15)

29. El 17 de febrero de 1999 el Juzgado Regional citó para


sentencia y corrió traslado a los sujetos procesales para que
alegaran de conclusión. (Folio 280 cdno. 15)
15 CASACIÓN No. 18.428
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30. Agotado el trámite anterior, mediante sentencia del 16 de


diciembre de 1999, el Juzgado Tercero Penal del Circuito
Especializado de Bogotá2 absolvió a CARLOS CASTAÑO GIL; y
condenó a los sargentos HERNANDO MEDINA CAMACHO y
JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR a la pena principal de 43 años
de prisión, por el delito de homicidio agravado; y adoptó las otras
determinaciones indicadas en la parte inicial de esta providencia.
(Folio 2 cdno. 17)

Para absolver a CARLOS CASTAÑO GIL el Juez de primera


instancia inició por no tener en cuenta lo señalado por un testigo
con reserva de identidad, por ilegalidad de esta prueba, al no
haberse allegado al expediente el acta con su plena identificación;
puso en duda el contenido testimonial de una declarante con
reserva de identidad "María Rosibel Marín Londoño" que engañó a
la Fiscalía adulterando su nombre por el de "Aracely Londoño";
descartó la calidad de prueba del anónimo enviado por "el señor de
Chía"; restó mérito al testimonio de María del Rosario Arboleda
Mesa, quien se retractó advirtiendo que para la primera declaración
le ofrecieron un millón de pesos; observó que no existía prueba
idónea sobre la relación entre "Candelillo" y "El Ñato" y el supuesto
ordenador del crimen; y tampoco encontró probada la supuesta
relación entre los sargentos condenados y el autor intelectual del
homicidio.

2
La Ley 54 del 25 de junio de 1999 creó los Juzgados Penales del Circuito Especializados, en
sustitución de los anteriores Juzgados Regionales.
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31. La sentencia de primer grado fue apelada por los


condenados y sus defensores, quienes pretendían se reconociera
su inocencia; y también fue impugnada por el Fiscal de la Unidad
de Derechos Humanos y por el apoderado de la parte civil, con la
pretensión de que la condena se extendiera a CARLOS CASTAÑO
GIL como autor intelectual o determinador del homicidio del
senador Manuel Cepeda Vargas.

Al desatar la alzada, el Tribunal Superior de Bogotá, con fallo


del 18 de enero de 2001, confirmó íntegramente la sentencia de
primera instancia. (Folio 90 cdno. Tribunal)

32. El trámite posterior al fallo de segundo grado se sujetó a


las previsiones de la Ley 553 de 2000 entonces vigente, de
manera que una vez ejecutoriado, en cumplimiento de su artículo
60, modificatorio del 223 del Decreto 2700 de 1991, la
mencionada Corporación, mediante auto del 8 de febrero de 2001,
dispuso remitir las copias del expediente al Juez de Ejecución de
Penas y Medidas de Seguridad o a quien hiciera sus veces, a
disposición del cual quedaron los sentenciados privados de la
libertad. (Folio 173 Cdno. Tribunal).

33. Los defensores de los procesados y el apoderado de la


parte civil interpusieron el recurso de casación, cuyo fondo se
resuelve en este proveído.
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HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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LAS DEMANDAS

1. DEMANDA A NOMBRE DE HERNANDO MEDINA


CAMACHO

Un cargo contra el fallo del Tribunal Superior de Bogotá


postula el defensor el sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO
invocando la causal primera de casación prevista en el artículo
220 del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991,
modificado por la Ley 553 de 2000, por violación indirecta de la
ley sustancial, por errores de hecho y desconocimiento de las
reglas de la sana crítica, al apreciar el testimonio de Elcías Muñoz
Vargas, y por desconocimiento de principios de la lógica, la
experiencia y la ciencia.

Luego de transcribir jurisprudencia de esta Sala sobre la


naturaleza del error de hecho, sustenta el reproche con los
siguientes argumentos.

1. No existe prueba que conduzca a la certeza de la


responsabilidad penal de MEDINA CAMACHO, pues el Ad-quem
otorgó al testimonio de Elcías Muñoz Vargas un alcance que no
tiene, desconociendo reglas de la sana crítica, que debieron
aplicarse para establecer la responsabilidad.

2. Considera que Elcías Muñoz Vargas no percibió los


hechos sobre los que declara consus sentidos, sino que es un
testigo de oídas, sobre la supuesta participación de HERNANDO
lo
HERNA
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MEDINA CAMACHO y de su compañero de armas en el homicidio


del senador Manuel Cepeda Vargas, pues "por ninguna parte del
expediente ha recibido adecuada confirmación".

3. Para el Juez de primera instancia, la declaración de


Elcías Muñoz Vargas tenía que valorarse con "elasticidad" en
cuanto a ciertos aspectos temporales porque "la mente humana
no podía recordar algunos detalles con la misma exactitud de
acontecimientos recientes y que el relato no se podía calificar
como un testimonio de oídas (por no haber presenciado
directamente el desarrollo del hecho delictivo investigado), toda
vez que resultaba una prueba directa en la medida en que la
versión de los hechos no la obtuvo el testigo de terceras
personas, sino de aquellos que fueron los autores materiales del
crimen".

Protesta entonces, porque el A-quo no aplicó similar


razonamiento y rechazó la versión de María del Rosario Arboleda,
argumentando que se trataba de una testigo de oídas, porque ella
escuchó de labios de "El Ñato", cuando estaba ebrio, que él y
"Candelillo" habían ultimado a Manuel Cepeda.

4. Cuestiona el censor la validez del relato del sargento


ZÚÑIGA LABRADOR, en una tertulia de sujetos embriagados, con
"ostentación y pedantería", por no resistir un análisis sereno y
profundo de la forma en que fue producido, la memoria y la
evocación de las imágenes o recuerdos.
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HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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5. El Tribunal resalta la declaración de Elcías Muñoz del día


29 de enero de 1999, en cuanto afirma que el sargento
HERNANDO MEDINA conducía una motocicleta y disparó, lo que
resulta contrario a la experiencia, pues es sabido que quien
maneja no dispara, sino que lo hace el "parrillero". De otro lado,
nadie vio ni oyó que desde una motocicleta se hubiera cometido el
atentado.

6. Dice el censor que no se comprobó la "interceptación del


vehículo" en el que viajaba el senador, a que se refiere el testigo
Elcías Muñoz Vargas, ya que "simple y llanamente desde el
automóvil blanco que rodaba a su derecha se produjo el disparo
fatal".

7. Aborda el dictamen de balística forense donde se


conceptuó que dos de las tres vainillas halladas fueron disparadas
por la pistola Walther 439565 (encontrada en el Renalut 9
abandonado); y concluye que de la tercera no se estableció lo
mismo, de modo que pudo haber sido disparada con un arma
diferente y concluye que "ese disparo se produjo desde el mismo
automóvil de los homicidas y por arma que el desconocido sujeto
que la empuñaba guardó para sí".

8. Se refiere al principio lógico de identidad: "la misma cosa


no puede ser y no ser a la vez", para explicar que el sargento
MEDINA CAMACHO, el 9 de agosto de 1994 se encontraba como
alumno recibiendo instrucción militar en la Escuela de Artillería,
por lo cual, a la misma hora no pudo participar en el homicidio del
senador Cepeda.
20
dJ
CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Menciona el principio del tercio excluso, o de exclusión de


medio entre dos extremos contradictorios: no puede predicarse
que el sargento MEDINA estuviera sometido a la rígida disciplina
militar y a un reglamento de estudios, pero a la vez estuviera por
fuera de esos reglamentos para intervenir en el homicidio.

Invoca, además, el principio de razón suficiente: "nada hay


sin razón suficiente", pues el sargento MEDINA no tenía motivos
personales para participar en el homicidio del senador Cepeda
Vargas; tampoco tenía nexos con grupos paramilitares; y menos
recibió órdenes de superiores.

9. El Tribunal Superior desoyó las voces que venían desde


el análisis experimental y desde la misma lógica de los
acontecimientos, pues, según su hoja de vida, el sargento
MEDINA era un hombre preparado para el combate abierto, "pero
no era el llamado a participar en un crimen con ribetes políticos o
terroristas, porque no había sido entrenado en esa clase de
ejercicios"; y no iba a arriesgar su trayectoria de méritos para
asumir un riesgo sin contraprestación alguna.

10. Se refiere a los conceptos jurídicos de autoría propia e


impropia, para descalificar por exótica la sentencia del Ad-quem
en cuanto a la responsabilidad de un grupo de individuos frente a
un mismo hecho punible, "cuando procesalmente no obra el
menor elemento de juicio que los ligue o relacione entre sí".
21 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

:
*.'
Corte Suprema de Justicia

II. El Tribunal Superior reconoció los vacíos que dejó la


investigación y, sin embargo, con falta de sindéresis concluyó
que: "no cabe duda sobre la presencia de los agentes implicados
(98), no le parece indispensable ubicar a los procesados que
intervinieron y cuál fue la parte de la misión asignada (100) acepta
que no existe relación de mando y de ejecución entre CARLOS
CASTAÑO GIL y los militares condenados porque es un dato no
contenido en la percepción (106)".

12. Para el censor, no existe prueba directa de que el


sargento MEDINA CAMACHO hubiese participado en actos
ejecutivos propios del homicidio por el que fue condenado. Ni
siquiera puede atribuírsele un segmento de a acción y menos el
dominio del hecho en cualquier aspecto.

13. En lo que atañe a la incidencia de los yerros de hecho


en el sentido fallo, aduce que sin los errores expuestos el Ad-
quem no hubiera predicado la' responsabilidad del sargento
HERNANDO MEDINA CAMACHO.

14. De otra parte, el libelista se refiere a las falacias en que


puede incurrir el juzgador cuando el razonamiento no es
armónico: el sofisma consecuente, como cuando el Tribunal
incurre en el error de considerar que existía un nexo entre
militares y el grupo de CASTAÑO GIL; el sofisma de no causa por
causa: cuando el Tribunal atribuye como causa de la muerte del
senador Cepeda, razones políticas y fines terroristas, -que
siempre se han excluido de la vida castrense-; y petición de
22 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO yotros

*V
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

principio, en la que se toma como fundamento o principio de la


demostración una proposición carente de evidencia.

Asegura que, ante la incertidumbre probatoria, lo procedente


era dictar sentencia absolutoria; no obstante, el Ad-quem aplicó
indebidamente, entre otros los artículos 23 (autores), 61 (criterios
para fijar la pena), 66 (agravación punitiva), 324 (homicidio
agravado) del Código Penal, Decreto 100 de 1980 y 247 (prueba
para condenar) del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700
de 1991; y dejó de aplicar los artículos 5° (culpabilidad), y 36
(dolo) del Código Penal ídem.

Solicita a la Corte casar el fallo impugnado y en su lugar


absolver al sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO.

II. DEMANDA A NOMBRE DE JUSTO GIL ZÚÑIGA


LABRADOR

Un cargo contra la sentencia del Tribunal Superior de


Bogotá propone el defensor del sargento JUSTO GIL ZÚÑIGA
LABRADOR, con base en la causal prevista en el numeral primero
del artículo 220 de¡ Código de Procedimiento Penal —Decreto
2700 de 1991-, modificado por la Ley 553 de 2000, por violación
indirecta de la ley sustancial.

Advera que los jueces de instancia incurrieron en error de


hecho por dejar de apreciar las siguientes pruebas testimoniales
de acuerdo a la sana crítica:
23 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO yotros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

1. La declaración del Sargento Humberto Mora Ribero,


alumno de la Escuela de Artillería, aula contigua a la de ZÚÑIGA
LABRADOR, persona con la que dialogó en uno de los descansos
en las primeras horas de la mañana del 9 de agosto de 1994 (día
del homicidio).

2. Declaración del Sargento Miguel Ángel Ruge Romero.

3. Declaración del teniente Carlos Enrique León Soto,


encargado de informar sobre la presencia del procesado ZÚÑIGA
LABRADOR en el curso de ascenso el día 9 de agosto de 1994.

4. Declaración del Coronel Eduardo Peña Sanmiguel,


Comandante del Batallón "Los Panches", con sede en el
Departamento del Huila, quien certifica que el sargento ZÚÑIGA
LABRADOR no trabajaba para el B2 de la Novena Brigada.

5. Declaración del sargento Henry Quintero Ramos, quien


asegura que JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR se encontraba a
su lado en el aula de clases el día y hora de los hechos.

6. La declaración del civil Héctor Ruiz Segura, conductor, a


quien le consta la presencia del procesado ZÚÑIGA LABRADOR
en la Escuela de Artillería el día y hora del asesinato del senador
Cepeda Vargas.

7. Declaración del señor Arnulfo Balero Ruiz, "quien ese día


y a esa hora aproximadamente" advirtió a ZÚÑIGA LABRADOR
24 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

en la Escuela de Artillería, que no podía utilizar los baños porque


estaban recién instalados.

8. Declaración de la señora Blanca Geremos Cuadros, (civil


aseadora) quien dialogó en el descanso de las 8:00 a.m.,
momento en el que le manifestó al procesado ZÚÑIGA
LABRADOR que tenía que hacer bien el aseo antes de
descansar.

"De lo anterior se desprende un error de hecho que el


Juzgador ignoró cuando la prueba se encuentra materialmente en
el proceso y de igual manera se desconoció de manera manifiesta
al apreciarlas de acuerdo a las reglas de la sana crítica".

En criterio del demandante, el sargento ZÚÑIGA


LABRADOR no podía encontrarse en dos lugares al mismo
tiempo y además, las declaraciones de Elcías Muñoz Vargas no
reúnen los requisitos del artículo 247 (prueba para condenar) del
Código de Procedimiento Penal anterior, ni se apreciaron las
pruebas conforme a lo dispuesto en el artículo 254 (sana crítica)
ibídem.

Concluye que el homicidio doloso no fue producido ni


planeado por JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR y, con tal
convicción, solicita a la Corte casar la sentencia de segunda
instancia y en su lugar absolverlo del ilícito endilgado.
25 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

111
11
Corte Suprema de Justicia

III. DEMANDA INTERPUESTA POR EL APODERADO DE


LA PARTE CIVIL

El apoderado de la parte civil promueve dos cargos contra el


Fallo del Tribunal Superior de Bogotá, con fundamento en la
causal primera de casación, prevista en el artículo 220 del Codigo
de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, modificado por la
Ley 550 de 1993. El primero, por violación indirecta de la ley
sustancial originado en errores en la apreciación probatoria; y el
segundo, por violación directa.

PRIMER CARGO: Falso juicio de identidad

A decir del apoderado de la parte civil, el Tribunal Superior


incurrió en falso juicio de identidad por tergiversar el contenido de
las pruebas y darles uno distinto del que realmente revelan.

"El juzgador le hizo decir a las pruebas lo que ellas no


decían. El juzgador tergiversó el significado de las pruebas, las
acomodó a su arbitrio para darles a las pruebas un contenido que
ellas no tienen. Mientras que las pruebas señalaban la
responsabilidad intelectual de CARLOS CASTAÑO GIL, el
Juzgador determinó que ello no era así".

La tergiversación se habría cometido sobre los siguientes


medios de convicción.

1. Escrito anónimo enviado pór el "señor que llamó de Chía",


donde informa que el autor intelectual del homicidio del senador
' República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Manuel Cepeda fue CARLOS CASTAÑO; y también menciona a


P10 NONO FRANCO BEDOYA.

Afirma que no se puede desechar ese escrito a la hora de


hacer la valoración del conjunto probatorio.

2. Declaraciones de miembros del Partido Comunista y de la


Unión Patriótica que revelan la responsabilidad a título de autor
del señor CARLOS CASTAÑO GIL, sobre el denominado plan
"Golpe de Gracia que estaría orquestado por miembros de la
cúpula militar y los paramilitares comandados por Carlos Castaño
Gil."

Así, el testimonio del señor Álvaro Enrique Vásquez del


Real, dirigente del Partido Comunista, quien relató que en
noviembre de 1993 fue asesinado su compañero José Miller
Chacón, Secretario Nacional del Partido Comunista, y se
recibieron amenazas contra Manuel Cepeda.

Además, el testimonio de Jaime Caicedo Turriago, quien


corrobora las amenazas contra los miembros del Partido
Comunista, recibidas mediante llamadas telefónicas, escritos vía
fax y volantes; por lo cual los dignatarios de ese movimiento
político estaban bajo la protección de la OEA.

Iván Cepeda Vargas, hijo del senador Manuel Cepeda,


también declaró que su padre empezó a ser amenazado desde el
surgimiento de la Unión Patriótica en 1985.
00~ I-L
27 "
CASACION No. 18.428
HERNANDC) MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Piensa que tales declaraciones demuestran el accionar


conjunto entre miembros de la fuerza pública y el para militarismo.

3. Testigo que declara bajo reserva de identidad. En


declaración rendida el 10 de octubre de 1994, con la presencia del
Ministerio Público, una persona con identidad reservada relató
que la muerte del senador Manuel Cepeda fue planeada en el
Urabá antioqueño por el hermano de FIDEL CASTAÑO, alias
ALEX, quien le encomendó la misión a EDISON JIMÉNEZ, alias
"El Ñato" y a alias "Candelillo".

Se queja porque en el fallo impugnado no se tuvo en cuenta


ninguno de los elementos de convicción que contiene esta
prueba.

4. Testimonio y retractación forzada de María del Rosario


Arboleda Mesa. En declaración del 27 de marzo de 1995 dicha
señora se retracta de las imputaciones hechas en diligencias
anteriores en contra de VÍCTOR ALCIDES GIRALDO, FABIO
USME y "El Ñato", aduciendo que ella dio su primera versión
porque un señor Melquisedec Ospina y Rosibet Marín ofrecieron
de a un millón de pesos a ella y a MARINA, para que declararan
de ese modo.

El censor se refiere al contenido del testimonio de María del


Rosario Arboleda y concluye que todo lo dicho por ella fue
corroborado en el proceso; por ejemplo, mediante informes de
inteligencia se estableció que efectivamente Candelillo y El Ñato
residían en su casa.
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Por ello considera ilógico desestimar la declaración de María


del Rosario Arboleda, cuando fue probada la relación entre
VÍCTOR ALCIDES GIRALDO, FABIO USME y "El Ñato", y de
estos con CARLOS CASTAÑO; pues "Lucho" o "Diego Alberto
Pérez Mejía" sufragó el sepelio de FABIO U%<:-!ME y además, de su
cuenta bancaria giró cheques a los anteriores, y también a
Margarita y Adelfa Castaño Gil. De otro lado, existen varios
indicios de presencia de "Candelillo y Ñato" en el lugar del
homicidio del senador Manuel Cepeda.

Dice que la retractación no desvirtúa la acusación inicial ya


que ésta puede ocurrir por diversos motivos, entre ellos, el miedo
provocado por las amenazas. El análisis objetivo de la realidad
probatoria permite concluir que la testigo se retractó de su inicial
versión por físico miedo, lo cual la llevó a justificar su inicial
acusación en un "pago" que le hicieran dos sujetos para declarar
falsamente.

Por tanto, pese a la retractación dé María del Rosario


Arboleda Mesa, su testimonio tiene plena validez y debe ser
aceptado en cuanto formula cargos contra CARLOS CASTAÑO
GIL como autor intelectual del homicidio del senador Manuel
Cepeda.

5. Informe rendido por los investigadores de placas 0129


0139 del DAS. DGI.UDCVIP, donde manifiestan que de acuerdo
con los datos suministrados por un testigo secreto, los autores
HEFNANDÓ MEDINA (AMAUHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

materiales del homicidio del senador Manuel Cepeda serían


EDINSON JIMÉNEZ, alias "Ñato" y alias "Candelillo".

6. Informe de¡ 23 de diciembre de 1994, a cargo de


detectives del DAS, que señala a María del Rosario Arboleda
Mesa como la persona que suministró a los agentes del DAS los
datos de los autores del homicidio; y se estableció que "Diego"
laboraba en una oficina registrada a nombre de Héctor Castaño
Gil.

7. Testimonio de Alfonso de Jesús Baquero Agudelo,


"reconocido paramilitar" quien asegura que existía orden de
asesinar a varios dirigentes políticos, entre ellos al senador
Manuel Cepeda Vargas, emitida por los grupos que a nivel
nacional coordina CARLOS CASTAÑO.

Por lo expuesto, acota el libelista, no resulta clara la


decisión del juzgador, quien lejos de aceptar el significado o
contenido de los hechos que revelan las pruebas, se limita a decir
que no estuvo probada la relación entre los procesados
condenados (miembros de la Fuerza Pública) y CARLOS
CASTAÑO GIL, cuando se verificó que el "golpe de Gracia" era un
plan de exterminio con la participación de paramilitares y
miembros de la cúpula militar.

SEGUNDO CARGO: Violación directa de la ley


sustancial
lu -.
30 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Primer motivo

El apoderado de la parte civil hace recaer la violación directa


en la falta de aplicación del artículo 254 (apreciación de las
pruebas) del Código de Procedimiento Penal.

Asegura que el Ad-quem olvidó que ese precepto exige que


las pruebas deban ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las
reglas de la sana crítica; y que desconoció por completo la
realidad nacional en cuanto a los vínculos entre funcionarios del
Estado y los llamados grupos "paramilitares", como lo habían
denunciado previamente los miembros de la Unión Patriótica.

Segundo motivo

En criterio del apoderado de la parte civil, el Juez colegiado


incurrió en violación directa, por aplicación indebida del artículo
445 (presunción de inocencia) del Código de Procedimiento Penal,
Decreto 2700 de 1991, toda vez que le hizo producir efectos para
absolver por presunción de inocencia y el in dubio pro reo a
CARLOS CASTAÑO GIL, pese a que se demostró que fue el
autor intelectual de homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

La violación directa de la ley se produjo en cuanto el


Tribunal encuentra una duda inexistente, ya que el acopio
probatorio indicaba la certeza de la responsabilidad de CARLOS
CASTAÑO GIL como determinador.
12
31 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO yotros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Con base en lo anterior, el apoderado de la parte civil


solicita a la Corte casar el fallo impugnado y proferir el de
sustitución, donde condene a CARLOS CASTAÑO GIL como
determinador del homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO

1. SOBRE LA DEMANDA A NOMBRE DE HERNANDO


MEDINA CAMACHO

La Procuradora Primera Delegada para la Casación Penal


recuerda que en el libelo se afirma que el Tribunal Superior
desconoció las reglas de la sana crítica al valorar el testimonio de
Elcías Muñoz Vargas, por los siguientes motivos: sólo era
testimonio era de oídas; no era lógico admitir que MEDINA
CAMACHO condujera una motocicleta y al mismo tiempo
disparara el arma de fuego; nunca se pudo establecer que la
tercera vainilla encontrada en el lugar de los hechos hubiera sido
disparada por la pistola del sargento ZÚÑIGA LABRADOR; y por
violar los principios lógicos de identidad, de tercio excluido y de
razón suficiente, porque no es posible que el sargento MEDINA
CAMACHO estuviera recibiendo instrucción militar en la Escuela
de Artillería de Bogotá, y al mismo tiempo, sin motivo alguno,
dando muerte al senador Cepeda.

La Delegada estima que en principio el censor seleccionó


adecuadamente la causal de casación y a pesar de que no
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
Répúbkca de Colombia

Corte Suprema de Justicia

menciona el error de hecho por falso raciocinio, para postular el


cargo por la vulneración de las reglas de la sana crítica, en el
fondo no le asiste la razón.

Se refiere detenidamente al concepto jurídico de sana crítica


y verifica que el censor no sustentó a profundidad el cargo, entre
otras cosas porque el actor parte de la premisa equivocada según
la cual la condena del sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO
se cimienta exclusivamente en la declaración de Elcías Muñoz
Vargas.

La Procuradora Delegada observa que, contrariamente a lo


que el censor afirma, la verdad es que el Tribunal además de esta
prueba, también valoró otras, entre ellas:

-. Las propias versiones de los inculpados, quienes a pesar


de que eran compañeros de estudio para la época de los hechos,
y de que habían estado mancomunadamente vinculados en
procesos anteriores, negaron conocerse y haber viajado a Neiva
en el mes de agosto de 1.994.

-. Los testimonios de Cayetano Chávez Hernández, Adiela


de Jesús Jaramillo González y José Manuel Rodríguez González,
quienes pretendieron sin éxito corroborar la actitud defensiva de
los procesados, relatando detalles casi que insignificantes cuatro
años después.

-. Las declaraciones de personas dedicadas a actividades


comerciales y del aseo, quienes con "prodigiosa memoria"
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33 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

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Corte Suprema de Justicia

inútilmente afirmaron que Zúñiga Labrador y MEDINA CAMACHO


no abandonaron la Escuela de Artillería en la mañana del 9 de
agosto de 1.994.

-. La prueba documental, que demostró que no era riguroso


el control de la asistencia al curso de ascenso que adelantaban en
la Escuela de Artillería.

-. La acusación formulada por la Fiscalía dentro del proceso


23855 contra ZÚÑIGA LABRADOR y MEDINA CAMACHO por
otros hechos igualmente graves (Homicidio agravado, secuestro y
pertenencia a grupos de justicia privada).

-. La prueba de balística que indicó que las vainillas


percutidas con la pistola de propiedad de ZÚÑIGA LABRADOR -

con la que accidentalmente se quitó la vida su pequeña hija-,


guardaban identidad con otra hallada en el levantamiento del
cadáver del senador Manuel Cepeda.

-. La inspección judicial que permitió establecer que no era


imposible el desplazamiento de los dos suboficiales desde la
Escuela de Artillería hasta el lugar de los hechos, porque no se
encontró el control diario de asistencia a clases, e, incluso, se
comprobó que ZÚÑIGA LABRADOR acudió a la Dirección de
Sanidad del Ejército el día anterior al crimen y en las Órdenes del
Día ni siquiera se registró ese hecho.

-. Y el documento suscrito pór el Mayor del Ejército Carlos


Alberto Rojas Bonilla, comandante de la Inspección de Estudios
1i2
34 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

de la Escuela de Artillería, que prueba que MEDINA CAMACHO y


ZÚÑIGA LABRADOR solicitaron autorización para ir a Neiva entre
el 12 y el 16 de agosto de 1994.

De otro lado, la Delegada destaca que el casacionista omitió


referirse a los aspectos científicos tenidos en cuenta por el
juzgador para valorar la prueba testimonial en general, así como a
la restante prueba documental e indiciaria (idoneidad, capacidad
recordatoria y psicología experimental), y ello, en opinión de la
Delegada, hace que el desarrollo del cargo sea insuficiente para
derribar la presunción de certeza y legalidad del fallo de segundo
grado.

Así las cosas, dice la Delegada de Ministerio Publico,


independientemente de que se hubiera considerado el testimonio
de Elcías Muñoz Vargas como prueba directa, siendo en realidad
un testimonio de oídas, lo cierto es que para el Tribunal éste tiene
pleno valor probatorio en la medida en que, teniendo en cuenta
las condiciones personales y sociales del declarante, así como la
fuente de su conocimiento, otros elementos de juicio concurren a
probar su veracidad. De modo que si el impugnante pretendía
sacar avante su censura, es evidente que debió desvirtuar todos
estos elementos probatorios valorados por el juzgador.

Para la Delegada, aún en el supuesto de que no hubiese


sido posible probar fehacientemente la relación entre los
suboficiales del ejército y el grupo de CARLOS CASTAÑO, o de
que incluso hubiese sido un sólo proyectil el que finalmente acabó
con la existencia del senador Cepeda, ello no impide deducir
35 CASACI N No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

responsabilidad penal en contra de ZÚÑIGA LABRADOR y


MEDINA CAMACHO, en su condición de coautores, en la medida
en que la participación criminal de estos dos miembros del ejército
quedó acreditada en el proceso.

Por lo anterior, estima que el cargo no puede prosperar.

II. SOBRE LA DEMANDA A NOMBRE DE JUSTO GIL


ZÚÑIGA LABRADOR

La Procuradora Primera Delegada para la Casación Penal


advierte que no le asiste razón al libelista en cuanto postula un
error de hecho por falso juicio de existencia por omisión, al afirmar
que los Jueces de instancia dejaron de valorar los testimonios que
indicaban que los suboficiales ZÚÑIGA LABRADOR y CAMACHO
MEDIDA permanecieron en el aula de clases en la Escuela de
Artillería, el día y la hora en que ocurrió el homicidio del senador
Manuel Cepeda Vargas. Pues en lugar de eludir tales pruebas, sí
las sopesaron para descartarlas por falta de credibilidad.

Con la transcripción del aparte pertinente resalta que el


Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado expuso que
tales testimonios no resultan creíbles, dada la inusual exactitud
como los mismos declararon, sin denotar espontaneidad alguna.

En especial, porque "recordaron" aspectos tan elementales


como Blanca Eulalia Cuadros Serenas, lo recuerda porque le dijo,
que tenía que dejar bien arreglada el aula para poder descansar
36 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

el fin de semana que se acercaba; Héctor José Segura Ramírez,


porque ese día le pidió el favor que le ayudara a enganchar uno
de los cañones hacia el vehículo reo; Arnulfo Balero Ruiz, porque
Zúñiga informó que se encontraba dañado un sanitario; Carlos
Alfonso Sánchez Lara, que lo vio en la formación de la mañana y
más tarde en la instrucción; José Yamel Forero Beltrán y
Humberto Mora Rivera recuerdan haberlo visto en una instrucción
de cañón 105 milímetros. (Folios 247 a 252, 257 cdno. 15).

La Delegada acota que igualmente el Tribunal Superior de


Bogota analizó esos testimonios para desestimarlos, con
fundamento en los argumentos que comparte y fueran expuestos
en la providencia de la Procuraduría Delegada para las Fuerzas
Militares, mediante la cual se sancionó a los procesados con
"represión severa" (sic) por los hechos objeto de investigación,
porque no se les dio credibilidad a sus pretendidas explicaciones
sobre su ajenidad en el punible, aduciendo que para ese
momento se encontraban en la Escuela de Artillería en donde
adelantaban curso para ascenso.

En particular, recuerda que el Tribunal expresó:

..) Otros declarantes concurrieron a suministrar diversos


detalles, casi insignificantes algunos, que según ellos, les
permitían afirmar que Zúñiga Labrador y Medina Camacho no
abandonaron las instalaciones de la Escuela de Artillería en la
mañana del 9 de agosto de 1.994.
Jçz
37 CASACION No. 18.428
HERNANDo MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Aun para las personas con mentalidad entrenada y predispuesta


a la evocación, como en el caso de quienes pertenecen a
organizaciones técnicas de asesoramiento o a corporaciones de
justicia, les resultaría difícil recordar qué actividades habían
cumplidos compañeros de labores suyas en un día, en una fecha
concreta, respecto de la cual han transcurrido más de cuatro
años."

Además, la Delegada del Ministerio Público advierte que, si


bien el libelista señaló las pruebas que considera pretermitidas, no
logró demostrar su incidencia en la parte resolutiva del fallo,
porque sólo señaló los medios probatorios sin desvirtuar los otros
elementos de juicio (testimonial, pericia¡ e indiciario) que
comprometen su responsabilidad en el homicidio del senador
Cepeda y que hacen que la sentencia se mantenga.

En razón de lo expuesto, solicita desestimar el reproche.

III. SOBRE LA DEMANDA INTERPUESTA POR EL


APODERADO DE LA PARTE CIVIL

SOBRE EL PRIMER CARGO: VioIacióñ indirecta de la ley


sustancial, por falso juicio de identidad.

El censor denuncia errores de hecho por falso juicio de


identidad por distorsión de las siguientes pruebas: el documento
conocido procesalmente como "el escrito del señor que llamó de
Chía", las declaraciones de los miembros de¡-Partido Comunista y
38 CASACIÓN lío. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO yotros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

la Unión Patriótica relativos a la autoría de CARLOS CASTAÑO,


la declaración de una persona que lo hizo bajo reserva de
identidad, la declaración y retractación de la señora María del
Rosario Arboleda Mesa, el informe de los investigadores del DAS
de placas 0129 y 0139, y el testimonio de Alonso de Jesús
Baquero Agudelo "reconocido paramilitar".

Sin embargo, para la Procuradora Delegada el actor se


equivocó en la nominación del cargo, al aducir la configuración de
un error de hecho por falso juicio de identidad, cuando su
disertación no se orienta hacia la demostración de una distorsión
o tergiversación del contenido material de las pruebas, sino de
una errada valoración de las mismas, modalidad correspondiente
al error por falso raciocinio, toda vez que hace énfasis en cómo
los diferentes aspectos revelados por cada una de tales pruebas
son corroborados y armonizan con la evidencia arrojada por otros
elementos de juicio, con lo cual resulta claro que su reproche se
orienta hacia la demostración de un error por no habérseles
reconocido el valor que considera debe otorgárseles si se les
aprecia en conjunto y de acuerdo con las reglas de la sana crítica.

A juicio de la Procuradora Delegada, tal desacierto en la


nominación del cargo, no comporta magnitud suficiente como para
viciar el ataque, pues es claro que el actor invocó correctamente
la causal de casación, adujo la configuración de un error de hecho
y desarrolló un falso raciocinio del sentenciador, por violación de
la sana crítica, lo cual revela la intrascendencia del dislate y hace
viable su estudio como a continuación se realiza.
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

En ese orden de ideas, la Delegada afirma que para el


Ministerio Público, "la sentencia del Tribunal Superior de Bogotá,
en lo atinente a la responsabilidad de CARLOS CASTAÑO GIL se
apartó de la valoración probatoria que debe realizarse de manera
integral y desestimó las pruebas sobre las cuales se había
edificado su responsabilidad, como el testimonio con reserva de
identidad, la declaración de la señora María del Rosario Arboleda
Mesa y el documento anónimo que figura como "El señor que
llamó del Chía", por fuera de las orientaciones que para esos
especiales casos indican la lógica y las reglas de la experiencia."

A continuación, dejando de lado el derrotero propuesto en el


libelo por el casacionista, por su propia iniciativa la Delegada
emprende un estudio de diversos tópicos, a la manera de un
nuevo juzgamiento, para concluir que debe condenarse a
CARLOS CASTAÑO GIL.

1. La valoración probatoria

En un primer acápite que denomina "La valoración


probatoria" la Procuradora Delegada se refiere a la génesis de
este proceso, a las dificultades investigativas, a las diversas
hipótesis iniciales sobre la probable autoría en el crimen, y
concluye que erró el Ad-quem al afirmar que no existe prueba que
vincule a CARLOS CASTAÑO GIL y a su hermano HÉCTOR con
el resto de coprocesados, es decir, con FABIO DE JESÚS USME
RAMÍREZ, JOSÉ LUIS FERRERO ARANGO, EDINSON MANUEL
BUSTAMANTE, sargento HERNANDO MEDINA CAMACHO y
sargento JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR.
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
RpúbIica de Colombia

Corte Suprema de Justicia

La Delegada afirma que el Ad quem desacertó al concluir


que los medios de prueba acopiados sólo permitían deducir la
responsabilidad de uno o varios de los procesados, y a su vez, no
podían soportar la demostración de la responsabilidad de los
demás implicados, entre ellos, CARLOS CASTAÑO como
determinador del homicidio.

A continuación la Delegada ingresa en el análisis de las


pruebas que el Tribunal Superior descalificó como idóneas para
derivar la responsabilidad penal de CARLOS CASTAÑO GIL, de
la siguiente manera:

a. El Testimonio con reserva de identidad

Trae un resumen de lo dicho por un testigo con reserva de


identidad, en declaración rendida el 10 de octubre de 1994,
destacando de su aporte que la muerte del Senador Manuel
Cepeda Vargas fue planeada en el Urabá antioqueño por el
hermano de Fidel Castaño alias ALEX, quien encomendó la
misión homicida a EDISON JIMÉNEZ alias "El Ñato" y a otro
sujeto apodado "Candelillo".

b. ¿Por qué se desestima el testimonio bajo reserva de


identidad?

En este acápite la Delegada rememora las razones por las


cuales los Jueces de instancia desestimaron el contenido del
testimonio bajo reserva de identidad, entre ellas, que no se podría
41 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

valorar por no haberse podido establecer la identidad, ni las


circunstancias en las que conoció los hechos de los que dio
cuenta; por tratarse de un declarante secreto; y porque, según la
informado por el DAS, esa persona murió posteriormente.

c. El anónimo "El señor que llamó de Chía"

En ese documento (Folios 136 a 139 del Cdno. 3) —dice la


Procuradora Delegada- se afirma que el autor intelectual del
homicidio del senador Cepeda Vargas fue CARLOS CASTAÑO y
que el conductor del carro de los homicidas fue el ex agente de
policía P10 NONO FRANCO BEDOYA, muerto en Medellín.

d. ¿Por qué se desestima el anónimo?

El Juez de primera instancia —acota la Procuradora


Delegada- negó todo valor al escrito de quien se denomina el
"Señor de Chía", porque se trataba de un escrito sin autor, es
decir: un anónimo, y porque no podía admitirse que se trataba de
un testigo con reserva de identidad. Con relación al mismo asunto
el Ad-quem expresó que el anónimo relataba las andanzas de los
paramilitares, pero no comprometía a CARLOS CASTAÑO GIL en
el homicidio investigado.

e. El testimonio y la posterior retractación de María del


Rosario Arboleda de Mesa

La Procuradora Delegada resume el testimonio de María del


Rosario Arboleda de Mesa (Folio 93 cdno3), ubicada por un teléfono
42 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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que suministró el testigo con reserva de identidad; mujer que


inicialmente hizo cargos contra "Candelillo", FABIO USME,
VÍCTOR ALCIDES GIRALDO y sus relaciones con "el patrón"
ALEX CASTAÑO.

También recuerda que ella se retractó de las imputaciones


hechas en diligencias anteriores aduciendo que había sindicado a
"Candelillo y a Ñato", porque fue a su casa un señor llamado
Melquisedec Ospina en compañía de Rosibet Marín y les
ofrecieron un millón de pesos a ella y a Marina para que
declararan en contra de ÑATO, de CANDELILLO y de ALCIDES.

f. ¿Por qué se desestima el testimonio de María del


Rosario Arboleda de Mesa?

Para la Delegada, los juzgadores de instancia percibieron


dudoso y no claro en sus intenciones el testimonio de María del
Rosario Arboleda de Mesa, hasta el extremo de convertirse ella y
Luz Marina Higinio Valencia en "mercaderes del testimonio" como
así se deduce de su propia afirmación, cuando en forma fría
expresan que les ofrecieron un millón de pesos; además se trata
de "testigos de oídas"; y menos credibilidad podría otorgarse
cuando aquella se retractó de su dicho a riesgo de perder su
propia libertad, argumentando que declaró porque se le prometió
pagar un dinero por ello.

Esposa de FABIO USME RAMÍREZ, alias Candelillo; asesinado y sepultado en Copacabana


(Antioquia).
43 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

g. Consideraciones de la Delegada en torno a las


pruebas (testimonio con reserva de identidad,
documento anónimo y testimonio con posterior
retractación)

g. 1 El testimonio con reserva de identidad

Dice la Procuradora Delegada que la Corte Constitucional


declaró exequible el artículo 293 del Código de Procedimiento
Penal, Decreto 2700 de 1991, que se refería al testigo con reserva
de identidad; y que en este caso dicha prueba se recaudó con
todos los requisitos legales, como pretende demostrarlo
reseñando las formalidades pertinentes, entre ellas, la firma con
huella digital, la presencia del funcionario judicial y del Ministerio
Público, y la suscripción de un acta con los datos para la
identificación.

Adiciona que a manera de guía, ante las imputaciones


hechas por el testigo, la Fiscalía no sólo ordenó la elaboración
inmediata de los retratos hablados a partir de lo dicho por el
testigo con reserva de identidad, sino que comisionó al D.A.S.
para verificar la existencia de los inmuebles, el abonado telefónico
y demás datos que entregó, dando como resultado la localización
de María del Rosario Arboleda Mesa, quien confirmó lo dicho por
el testigo oculto.

Para la Procuradora Delegada, si bien es cierto —como lo


detectaron los funcionarios judiciales- desapareció el acta que
contenía los datos sobre la identidad del testigo con reserva, ello
44
4d-~l
CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

no puede llevar de manera subsiguiente a desestimar dicho


testimonio, porque, en primer lugar, la prueba fue aducida con las
formalidades que para ese momento requería el artículo 293 del
Código de Procedimiento Penal, no existe discusión sobre su
contenido; y porque esa irregularidad no pude conducir a la
desestimación de toda la cadena probatoria que de ella se deriva,
como por ejemplo la comprobada utilización del vehículo Renault
9 blanco que había sido hurtado en la ciudad de Medellín y que
fue utilizado en el homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

g.2 El documento anónimo

La Procuradora Delegada reconoce que los anónimos, por


la imposibilidad de radicar su autoría en determinada persona, no
pueden ser considerados como medios de prueba, según Ley 24
de 1992 y el artículo 38 de la Ley 190 dp 1995, pero afirma que
cuando del documento se deriven medios probatorios suficientes
sobre la comisión de un delito o infracción disciplinaria, no debe
desestimarse la información contenida en el escrito anónimo y
debe adelantarse investigación de oficio.

Asevera el autor anónimo que P10 NONO FRANCO


BEDOYA conducía el carro y que los "pistoleros" que le dieron
muerte el Senador —de quienes afirma no saber sus nombres-,
son del municipio de Bello (Antioquia), trabajadores de CARLOS
CASTAÑO y que por el trabajo realizado recibieron la suma de
dos millones de pesos.
45 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

En criterio de la Delegada, al analizar el contenido del


anónimo con las otras pruebas, tales como la declaración bajo
reserva de identidad y el testimonio de María del Rosario
Arboleda Mesa, fácil era inferir que los implicados eran FABIO
USME, alias Candelillo y EDISON DE JESÚS JIMÉNEZ, alias
Ñato, quienes efectivamente vivían en la población de Bello y
tenían vínculos laborales con CARLOS CASTAÑO.

g.3 El testimonio y posterior retractación de la señora


María del Rosario Arboleda Mesa

La Procuradora delegada retoma nuevamente el contenido


material de las declaraciones dicha señora, destacando su relato
en cuanto a que en estado de embriaguez, "Ñato" le manifestó
que le iba a colaborar con $50.000 para el mercado y el arriendo,
porque con "Candelillo" habían conseguido dinero por haber
matado a un político de nombre Manuel Cepeda; y que el patrón
de ellos era ALEX CASTAÑO. También resalta el conocimiento
que la testigo tenía de VÍCTOR ALCIDES GIRALDO —capturado
por conformar grupos ilegales- y con "Lucho" encargado de
conseguirle el abogado.

Por lo anterior, como lo entendieron los Fiscales Delegados,


la declaración de María del Rosario Arboleda Mesa era confiable y
creíble. De ahí que la posterior retractación -después de
comprobarse los datos por ella suministrados-, no autorizaba a
desecharla, ya que el simple acto de la retractación no es un acto
que de suyo conlleve a la desestimación del primer testimonio, sin
41.
46 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
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Corte Suprema de Justicia

ahondar en las posibles causas que la generaron, el miedo, las


amenazas, (a utilización de dádivas etc.

El Ministerio Público advera que doctrinariamente se admite


que la retractación no interfiere en el valor probatorio de los datos
comprobados y verificados a raíz de lo dicho originalmente por el
declarante que después se retracta.

Agrega que tanto el análisis del Juzgado Tercero Penal del


Circuito Especializado, como el de la Sala Penal de Tribunal en
torno a la retractación, es alejado de las orientaciones dadas por
la Corte Suprema, de la lógica y de las reglas de la experiencia.

Concluye que pruebas como el documento anónimo de "El


señor que llamó de Chía", la declaración del testigo con reserva
de identidad, y el testimonio de la señora María del Rosario
Arboleda Mesa, relacionadas con los informes de los
investigadores del D.A.S., la declaración del ex militante de las
autodefensas Alfonso de Jesús Baquero Agudelo y las
declaraciones acerca de la situación vivida por los miembros del
partido político Unión Patriótica, sí señalaban la responsabilidad
como determinador de CARLOS CASTAÑO GIL, razón por la cual
encuentra fundado el cargo por violación indirecta de ley
sustancial postulado por el apoderado de la parte civil.

2. La responsabilidad de CARLOS CASTAÑO GIL como


determina dor
d... Va
47 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Por decisión propia la Procuradora Delegada, además de lo


anterior, introduce en el concepto un capítulo destinado a
demostrar la responsabilidad penal de CARLOS CASTAÑO GIL
en calidad de determinador.

Se refiere al instituto jurídico de la determinación para


explicar que, por lo general, en estos evertos la prueba no es
directa sino indiciaria y de mayor complejidad demostrativa en
tratándose de organizaciones criminales, que, como en este
evento, para no permitir la investigación dan muerte a los autores
materiales.

Tal como lo sostuvieron los juzgadores de instancia -


continúa la Delegada- no existe prueba de que CARLOS
CASTAÑO GIL haya determinado a los integrantes del Ejército
Nacional, cuya responsabilidad penal fue declarada en la
sentencias; pero, en cambio, "abundante y eficaz" es la prueba de
la instigación de CASTAÑO GIL para que los integrantes de las
autodefensas que obraban bajo sus órdenes (Candelillo y Ñato),
intervinieran en la muerte del senador Cepeda; y por tal
comportamiento ha de responder penalmente en calidad de
coautor.

En consecuencia, la Procuraduría Delegada solicita a la


Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia casar parcialmente la
sentencia impugnada y en fallo de sustitución condenar a
CARLOS CASTAÑO GIL como determinador del delito de
Homicidio agravado del senador Manuel Cepeda Vargas.
48 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

SOBRE EL SEGUNDO CARGO: Violación directa de la ley


sustancial

En cuanto al primer motivo: falta de aplicación del artículo


254 (apreciación de las pruebas) del Código de Procedimiento
Penal (Decreto 2700 de 1991).

Frente a esta censura promovida por el apoderado de la


parte civil, la Procuradora Delegada encuentra que no le asiste
razón al aducir violación directa de la ley sustancial por falta de
aplicación de ese precepto, que disponía que las pruebas debían
ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las reglas de la sana
crítica.

Explica que el artículo 254 citado es una norma


indiscutiblemente procesal —no sustancial- y por tanto, el
planteamiento deviene inaceptable, pues no puede alegarse la
violación de una norma sustancial, cuando la invocada para el
efecto carece de dicha naturaleza.

Solicita, desestimar el reproche, por sustracción de materia.

En cuanto al segundo motivo: aplicación indebida del


artículo 445 (in dubio pro reo) del Código de Procedimiento
Penal (Decreto 2700 de 1991)
49 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

A decir de la Procuradora Delegada, en este caso particular,


la vía llamada a fundamentar el reproche no era la directa, sino la
indirecta, pues la certeza o la duda en el juicio de responsabilidad
del procesado es producto de la apreciación probatoria y, por
consiguiente, los cuestionamientos son de dicho orden, bien por
desconocimiento o suposición de una prueba (falso juicio de
existencia), por tergiversación de su contenido (falso juicio de
identidad) o por transgresión de las reglas de la sana crítica en su
valoración (falso raciocinio).

Hace notar la equivocación en cuanto el censor aduce la


violación directa de la ley sustancial por incebida aplicación del
artículo 445 del Código procesal penal anterior, pero no
demuestra el ataque en la forma indicada, pues se limita a afirmar
que las pruebas recaudadas no arrojan duda acerca de la
responsabilidad del procesado CARLOS CASTAÑO GIL en su
condición de determinador del homicidio del senador Cepeda
Vargas.

Así las cosas, por falta de demostración lógica, solicita


desestimar el cargo.

III. OTRAS CONSIDERACIONES DEL MINISTERIO


PÚBLICO

La Procuradora Primera Delegada para la casación penal


estima que el acopio probatorio, analizado en el concepto
demuestra que existe suficiente mérito para condenar a CARLOS
50
d_-
CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
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Corte Suprema de Justicia

CASTAÑO GIL como determinador del homicidio del senador


anuel Cepeda Vargas.

Con independencia de lo anterior, solicita a la Sala de


Casación Penal revisar su postura frente a los fines del recurso
extraordinario, para que en casos como el presente —sin ceñirse al
principio de limitación- valore una prueba que se constituyó en un
hecho notorio y de dominio público, cual es la "confesión" de
CARLOS CASTAÑO GIL en el sentido de que él es el directo
responsable del homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

La prueba consiste en el libro "MI CONFESIÓN" escrito por


el periodista Mario Aranguren Molina, basado en los diálogos y
revelaciones realizadas por el Jefe de las Autodefensas Unidas de
Colombia, CARLOS CASTAÑO GIL, texto publicado en febrero de
2001.

Destaca la Delegada que en las páginas 213 y 214 del


citado libro, CARLOS CASTAÑO se atribuyó la participación en el
homicidio del Senador MANUEL CEPEDA VARGAS a título de
determinador. La confesión es la siguiente:

"Ya que hablamos de las FARC, le voy a revelar un secreto. El


nueve de agosto de 1.994 viajé a Bogotá y dirigí el comando que
ejecutó al senador Manuel Cepeda Vargas. Ordené su muerte
como respuesta a un asesinato que perpetró las FARC, fuera de
combate. Luego envié la siguiente razón al secretariado:
"Señores, vamos a matarnos, pero en guerra"
51 CASACONNo 18428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

La guerrilla le colocó una bomba de cien kilos de dinamita al


General del ejército, Carlos Julio Gil Colorado. Su muerte me
afectó y mi reacción fue ejecutar a Cepeda. Las FARC sabe que
le respondo de igual manera cada vez que me hacen algo sucio.

Y dése cuenta como es la vida. Hace pocos días, ¡qué ironía y


que deplorable justicia!, la Sala Penal del Tribunal Superior de
Bogotá me absolvió de toda responsabilidad de ese crimen sin
asignar yo un abogado en mi defensa.

Manuel Cepeda pertenecía a las FARC y al que le quede duda


alguna, averigue el nombre del frente urbano de la guerrilla en
Bogotá: Frente Manuel Cepeda Vargas":

Los hombres que realizaron la ejecución no se encuentran


detenidos. Fueron un policía retirado de nombre Pionono Franco
y otro muchacho que ejecutó la guerrilla tiempo después.

Me fue imposible reaccionar rápido tras la muerte del general


Carlos Julio Gil Colorado, porque Manuel Cepeda trabajaba para
las FARC en la legalidad. Siempre lo mantuve vigilado.
Interceptaba sus llamadas y escuchaba sus conversaciones.
Todo el tiempo lo tuve en la mira para responder a/juego sucio o
para retenerlo y lograr un canje por un secuestrado clave.
Manuel Cepeda no ocupaba un cargo dentro de las FARC pero
era uno de sus hombres importantes. Fundó las juventudes
comunistas y formó los cuadros políticos más relevantes de la
guerrilla ".

La Procuradora Delegada recuerda que en el presente


asunto la Corte Suprema de Justicia, a través del magistrado
52 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

sustanciador, con auto de 21 de abril de 2.003 dispuso desglosar


la totalidad de los siguientes documentos que había aportado, por
fuera de la demanda de casación, el apoderado de la parte civil,
con la esperanza de que fueran valorados con el conjunto de
medios de convicción incorporados al expediente:

-. Un ejemplar de/libro "Mi confesión", escrito por el periodista


Mauricio Aran guren Molina.
-. Fotocopias de las páginas 210 a 219 del mismo texto.
-. Un ejemplar de las páginas 1 a 8 dei diario El Tiempo del
miércoles 5 de febrero de 2.003

La razón esgrimida en dicho auto fue la imposibilidad de su


recepción atendiendo a los principios de limitación, estipulado en
el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de
2.000); la lealtad para con los restantes sujetos procesales; y
además, que tales documentos no pueden tener entidad
probatoria, pues el principio de necesidad de la prueba previsto
en el artículo 232 ibídem reserva esta categoría a los medios de
convicción legal, regular y oportunamente allegados a la
actuación.

Desde la óptica de la Delegada, se presenta entonces una


tensión entre el principio de limitación del recurso extraordinario
de casación, que es una manifestación del derecho constitucional
fundamental al debido proceso, y los fines de la casación, como
son la efectividad del derecho material y de las garantías debidas
a las personas que intervienen en la actuación penal.
53 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Llega a la convicción de que en situaciones excepcionales,


tratándose de violaciones a los derechos humanos o infracciones
graves al derecho internacional humanitario, como ocurre en el
presente asunto, la prueba nueva tiene la virtualidad de quebrar
dichos principios (limitación de la casación, legalidad de la prueba y
lealtad con los sujetos procesales) en aras de la realización de la

justicia material; por lo cual, en sede del recurso extraordinario de


casación, sí podría la Corte Suprema de Justicia valorar una
prueba nueva, cuando ésta tenga relación directa e inescindible
con las pruebas legalmente aportadas al proceso y cuando se
trate de un medio probatorio cuyo conocimiento ha trascendido los
límites del conocimiento particular y forman parte del dominio
público.

Con fundamento en los principios constitucionales


expuestos, dice la Procuradora Delegada, es que la Corte a
efectos de dictar sentencia en sede de casación no puede
sustraerse a la trascendencia que en su libre valoración pueden
llegar a tener las pruebas extraprocesales de dominio público que
confirman los ya existentes medios probatorios.

De conformidad con lo anteriormente anotado, sugiere a la


Sala Penal de Corte Suprema de Justicia casar parcialmente la
sentencia objeto de impugnación y en esa medida condenar a
CARLOS CASTAÑO GIL, como determinador del delito de
homicidio agravado del senador de la República Manuel Cepeda
Vargas ocurrido en esta ciudad el 9 de agosto de 1994.
54 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

CONSIDERACIONES DE LA SALA

1. SOBRE LA DEMANDA A NOMBRE DE HERNANDO


MEDINA CAMACHO. Único cargo. Violación indirecta de
la ley sustancial, por error de hecho, por vulneración de
las reglas de la sana crítica.

1. A decir del censor, el Tribunal se apartó de las reglas de


la sana crítica al apreciar el testimonio de Elcías Muñoz Vargas,
por los siguientes motivos:

- Estimó ese testimonio como si fuese prueba directa, pese


a que sólo era de oídas, porque el declarante obtuvo la versión de
los hechos dialogando con los supuestos autores materiales del
crimen, los sargentos MEDINA CAMACHO y ZÚÑIGA
LABRADOR. En cambio, ese mismo criterio no fue aplicado al
valorar la declaración de María del Rosario Arboleda, quien dijo
haber escuchado de labios del "Ñato" y "Candelillo" que ellos
habían sido los verdaderos autores materiales de la muerte del
senador Manuel Cepeda Vargas.

- Al considerar que MEDINA CAMACHO conducía una


motocicleta y al mismo tiempo disparó, violó la regla de la
experiencia que indica que el modus operandi en esta clase de
crímenes quien dispara es el "parrillero"; y además no se
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HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
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demostró que el vehículo de la víctima hubiese sido interceptado


por una motocicleta, sino seguido desde el barrio Banderas hasta
Mandalay4 por un automóvil blanco Renault 9.

-. Nunca se pudo establecer que la tercera vainilla (calibre 9


milímetros) encontrada en el lugar de los hechos hubiera sido
disparada por la pistola del sargento ZÚÑIGA LABRADOR.

- De otra parte, el censor asegura que el Tribunal Superior


desconoció el principio lógico de identidad, porque no es posible
que el sargento MEDINA CAMACHO estuviera recibiendo
instrucción militar en la Escuela de Artillería de Bogotá, y al mismo
tiempo dando muerte al doctor Cepeda. El principio de tercero
excluido, porque no puede predicarse que MEDINA estuviera
sometido a la disciplina militar y a la vez fuera de esos cánones
interviniera en la muerte de un senador. Y el principio de razón
suficiente, porque MEDINA no tenía motivos personales, ni nexos
con grupos paramilitares, ni mucho menos órdenes superiores
para cometer el homicidio.

2. Razón asiste a la Procuradora Delegada cuando advierte


que el libelista seleccionó adecuadamente la vía de casación que
postula, y que, no obstante, en la sustentación de fondo se
dispersa en comentarios e interpretaciones personales del asunto,
de suerte qTe pierde el rumbo del recurso extraordinario, por lo
cual el cargo no está llamado a prosperar.

Barrios de la ciudad de Bogotá.


56 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDQ MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Se ha reiterado en la jurisprudencia de esta Sala, que si la


prueba existe legalmente y es valorada en su integridad, pero se
le asigna una fuerza de convicción que vulnera los postulados de
la sana crítica, es decir, las reglas de la lógica, las máximas de la
experiencia común y los aportes de las ciencias, se incurre en
error de hecho por falso raciocinio.

De ese modo, si la pretensión del libelista consistía en


demostrar que los Jueces de instancia quebrantaron los
postulados de la sana crítica y, por apreciar irracionalmente el
testimonio de Elcías Muñoz Vargas y las otras pruebas que
menciona, produjeron un fallo desfasado e injurídico, el camino a
seguir en búsqueda de la casación era el del error por falso
raciocinIo, que tiene su propia forma de planteamiento,
especialmente en cuanto exige demostrar —no sólo mencionar-
cuál postulado científico, o cuál principio de la lógica, o cual
máxima de la experiencia fue desconocido por el fallador.

A continuación tenía que indicar la trascendencia del error,


de modo que sin su influjo el fallo hubiera sido distinto, y
concomitantemente indicar cuál era el aporte científico correcto, o
cuál el raciocinio lógico, o cuál la deducción por experiencia que
debió aplicarse para esclarecer el asunto debatido.

3. En esta censura se omitió un examen riguroso de la


anterior naturaleza, quedando relegada la argumentación al
campo de las alegaciones de instancia, donde se intenta hacer
prevalecer el criterio de la defensa en el sentido de descalificar
por completo el testimonio de Elcías Muñoz Vargas porque no
57 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
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Corte Suprema de Justicia

presenció los hechos, sino que se enteró de ellos en diálogo


directo con los implicados HERNANDO MEDINA CAMACHO y
JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR.

No dijo el censor por qué creía que por haber conocido


sobre los hechos en tertulia con los implicados, la versión de
Elcías Muñoz Vargas tenía que ser desechada. En cambio,
protestó porque la declaración de María del Rosario Arboleda sí
fue sopesada como de oídas y disminuida en su poder suasorio;
pero dicha protesta se redujo a esa exclamación de incomodidad,
sin adentrarse en explicar si pensaba que los dos testigos estaban
en igualdad de condiciones y por ende debían correr la misma
suerte en cuanto a la valoración de su aporte.

4. Cuando el reproche alude a los principios de no


contradicción, de tercero excluido y de razón suficiente, para
descartar la participación de HERNANDO MEDINA CAMACHO en
el homicidio del senador Cepeda, tratando de ligar esa
terminología con el error de hecho por falso raciocinio, olvidó
argumentar al respecto y dejó de correlacionar esas ideas con el
acopio probatorio.

En efecto, pese a que dicho procesado estaba adelantando


un curso para ascenso en la Escuela de Artillería del Ejército
Nacional, no se demostró que el 9 de agosto de 1999 en horas de
la mañana hubiese permanecido en el aula de clases; y en
cambio, sí logró probarse que —aunque los implicados MEDINA y
ZÚÑIGA lo negaron- se conocían con anticipación, estaban
involucrados en otros homicidios y solicitaron permiso para salir
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HERNANDC MEDINA CAMACHO y otros
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de la Escuela el fin de semana siguiente al del atentado contra el


senador Cepeda, oportunidad que aprovecharon para viajar a
Neiva donde se entrevistaron con Elcías Muñoz Vargas y en
medio de la ingesta de licor le contaron lo que habían hecho.

La pretendida trascendencia de los errores endilgados al


Tribunal Superior tampoco fue expresada en forma convincente,
ya que para el censor nada significó que —exactamente como lo
indicó el testigo Elcías Muñoz Vargas- una vainilla de 9 milímetros
encontrada en la escena del homicidio del senador Cepeda,
resultó con identidad y uniprocedencia balística técnicamente
comprobada, con la vainilla disparada con el arma del sargento
JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR, pistola Walther con la que se
accidentó su menor hija, solo que posteriores estudios de balística
introdujeron la duda al respecto. El análisis de esta prueba no
podía omitirse, en tratándose de un error por falso raciocinio.

Como el A-quem también descartó la coartada de


HERNANDO MEDINA CAMACHO, según la cual permaneció en
la Escuela de Artillería a la hora del homicidio investigado, tras
desestimar varios testimonios de compañeros de estudios y
personal administrativo de esa institución, se precisaba además
postular errores sobre la estimación de cada una de esas
declaraciones, cosa que tampoco se hizo.

Así, el posible error consistente en conspirar contra una


"regla de la experiencia" que enseña que quien maneja una
motocicleta no puede disparar al mismo tiempo, luce aislada y sin
desarrollo sistemático en la censura, en tanto no explica cómo si
çz
59 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO yotros
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ese supuesto desatino no se hubiese cometido, entonces el resto


de pruebas sopesadas por los Jueces de instancia perderían
aptitud para sustentar la condena.

5. Al margen de lo anterior, acorde con el pensamiento de la


Delegada, se advierte que en este caso el sentenciador razonó en
forma coherente, y que el problema subyacente en el cargo radica
en la credibilidad, la fuerza de convicción o el poder de persuasión
que el Tribunal otorgó al conjunto de pruebas, asunto en el que
puma la sana crítica de los funcionarios judiciales como método
de interpretación, en el cual no existe tarifa legal o asignación ex
ante del mérito a las pruebas, sino que el Juez tiene cierto grado
de libertad para arribar a un estado de conocimiento acerca de los
sucesos y de la responsabilidad penal, que puede ser de certeza
o de duda según las circunstancias específicas de cada evento
concreto.

Por las razones antes manifestadas, el cargo no prospera.

H. SOBRE LA DEMANDA A NOMBRE DE JUSTO GIL


ZÚÑIGA LABRADOR: Cargo único., violación indirecta
de la ley sustancial por error de hecho "por dejar de
apreciar" varias pruebas testimoniales de acuerdo con
las reglas de la sana crítica.

Aunque la titulación del reproche no es muy clara, se refiere


a un supuesto error de hecho por falso juicio de existencia
cometido por los Jueces de instancia por no tener en cuenta los
60 CASACIóTI No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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testimonios provenientes de las siguientes personas: sargento


Humberto Mora Ribero, sargento Miguel Ángel Ruge Romero,
teniente Carlos Enrique León Soto, sargento Henry Quintero
Ramos, civil Héctor Ruiz Segura, señor Arnulfo Balero Ruiz, y de
Blanca Geremos Cuadros, todos vinculados con la Escuela de
Artillería del Ejército Nacional, quienes informaron de una u otra
forma que el 9 de agosto de 1994 (día del homicidio del senador
Cepeda), en horas de la mañana, el procesado JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR permaneció en el interior de esa academia
militar.

También se denuncia la omisión del testimonio del Coronel


Eduardo Peña Sanmiguel, Comandante del Batallón "Los
Panches" quien certifica que el sargento ZÚÑIGA LABRADOR no
trabajaba para el B2 de la Novena Brigada.

Para el censor, "De lo anterior se desprende un error de


hecho que el Juzgador ignoró cuando la prueba se encuentra
materialmente en el proceso y de igual manera se desconoció de
manera manifiesta al apreciarlas de acuerdo a las reglas de la
sana crítica".

1. A ese conjunto probatorio que el censor dice fue ignorado


y al mismo tiempo apreciado con distanciamiento de la sana
crítica, atribuye la virtualidad de dar al traste con el contenido de
los testimonios de cargo, con la experticia y con los indicios que
sirvieron de soporte a la sentencia condenatoria.
61
4-, `,
CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Pero ocurre que el libelista no ahondó razonablemente en


tal aserto, eje de su postulación, que por tal defecto, quedó como
una afirmación aislada y que en modo alguno compagina con las
exigencias lógico jurídicas de un libelo casacional.

2. Ha reiterado la jurisprudencia de esta Sala que incurre en


error de hecho por falso juicio de existencia el juez que omite
apreciar una prueba legalmente aportada al proceso, o cuando,
contrario sensu, infiere consecuencias valorativas a partir de un
medio de convicción que no forma parte del proceso.

La postulación de un falso juicio de existencia por omisión


en el recurso extraordinario debe iniciar con la constatación
objetiva de que la prueba existe jurídicamente en el expediente y
que, pese ello, su contenido material no fue sopesado por el
fallador. A continuación se precisa indicar la trascendencia del
error, de modo que sin su influjo el fallo hubiera sido diferente; y
todo ha de enlazarse con la violación de determinada ley
sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida, en procura
de verificar que el fallo impugnado es manifiestamente contrario a
derecho.

La estructuración de la censura en punto de la


trascendencia del error de hecho por falso juicio de existencia por
omisión no se cumple, como suele creerse, con la sola
manifestación que al respecto haga el libelista, como si de su
opinión personal se tratara; pues, de bastar aquel tipo de crítica el
recurso extraordinario no distaría en mucho de un alegato de
instancia.
62 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

La demostración de la trascendencia del yerro atribuido al


Ad-quem comporta la obligación de enseñar a la Corte que si tal
falencia no se hubiese presentado, entonces el sentido del fallo
sería distinto; y para ello es preciso demostrar que si la prueba
omitida se hubiese apreciado en forma correcta, las restantes
pruebas sopesadas por el Tribunal perderían la entidad jurídica
necesaria y suficiente para mover hacia la convicción declarada
en el fallo.

Vale decir, en este evento, correspondía al casacionista


referirse al verdadero sentido y alcance de cada prueba omitida, y
además demostrar que de haberse tenido en cuenta, todas las
demás analizadas en las sentencias de instancia no permitían
arribar a la convicción de certeza sobre la responsabilidad penal
del procesado.

Ahora bien, desvirtuar el mérito concedido a las otras


pruebas implica a su vez demostrar que los funcionarios judiciales
erraron en el proceso de valoración y fijación de su poder
suasorio, lo cual tampoco se logra a través de la imposición del
criterio particular del censor, sino demostrando con la técnica
casacional la incursión en errores de hecho o de derecho en ese
ejercicio.

En lugar de aproximarse a una argumentación de ese nivel


lógico, que es el único condigno al recurso extraordinario, el
apoderado del sargento ZÚÑIGA LABRADOR contrajo su
discurso al resumen de los testimonios cuya valoración reclama
omitida, pero no hizo referencia puntual a su entidad de pruebas
Ai no
63 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

legal y oportunamente practicadas, ni al poder suasorio de su


contenido, ni a la capacidad intrínseca de las mismas para
desvirtuar el pensamiento —"errado"- de los jueces de instancia,
quedando entonces aisladas y vacías de contenido las
expresiones que promulgan la idea según la cual tales
declaraciones eran la fuente de donde dimanaba la inocencia del
procesado, o al menos abrían paso al in dubio pro reo.

3. Adicionalmente, no está en lo cierto el casacionista


cuando asegura que los Jueces de instancia dejaron de apreciar
las pruebas que de alguna manera indicaron que JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR permaneció en la Escuela de Artillería a la
hora del crimen del senador Manuel Cepeda Vargas. En el fallo
esas circunstancias sí fueron analizadas, pero al grupo de testigos
que a ello se referían no se les confirió el mérito persuasorio que
el censor reclama, por no resultar convincentes de cara a la
realidad probada con otros medios de prueba.

En la sentencia de primera instancia, el Juzgado Tercero


Penal del Circuito Especializado estudió ese específico tema:

"De otro lado, los procesados (Hernando Medina Camacho y


Justo Gil Zúñiga) para su defensa allegaron las declaraciones de
las personas a quienes supuestamente les consta, que en el
momento en que se ejecutó el hecho criminal, ellos se
encontraban en otro lugar, testimonios estos que luego de
revisados, no resultan creíbles, dada la exactitud como los
mismos declararon, sin denotar espontaneidad alguna, en
especial, cuando se ocuparon de recordar aspectos tan
64 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

element Blanca Eulalia Cuadros Serenas, lo recuerda


porque le d(/o, que tenía que dejar bien arreglada el aula para
poder descansar el fin de semana que se acercaba; Héctor José
Segura Ram frez, porque ese día le pidió el favor que le ayudara
a enganchar uno de los cañones hacia el vehículo reo; Arnulfo
Balero Ruiz, porque Zúñiga informó que se encontraba dañado
un sanitario; Carlos Alfonso Sánchez Lara, que lo vio en la
formación de la mañana y más tarde en la instrucción; José
Yamel Forero Beltrán y Humberto Mora Rivera recuerdan haberlo
visto en una instrucción de cañón 105 milímetros" (Folio. 247
Cdno. 15).

Y el Tribunal Superior de Bogotá, al desatar la apelación


contra la anterior decisión, acoto:

"Otros declarantes concurrieron a suministrar diversos detalles,


casi insignificantes algunos, que según ellos, les permitían
afirmar que Zúñiga Labrador y Medina Camacho no
abandonaron las instalaciones de la Escuela de Artillería en la
mañana del 9 de agosto de 1.994.

Aun para las personas con mentalidad entrenada y predispuesta


a la evocación, como en el caso de quienes pertenecen a
organizaciones técnicas de asesoramiento o a corporaciones de
justicia, les resultaría difícil recordar qué actividades habían
cumplido compañeros de labores suyas en un día, en una fecha
concreta, respecto de la cual han transcurrido más de cuatro
años.
a
65 CASACIÓN No. 18.428
í~*%'7
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

"La valoración racional de la prueba testimonial, llama a la


prevención acerca de la credibilidad de aquellos declarantes que,
respecto de hechos ajenos a su particular incumbencia,
muestran una casi mágica capacidad recordatoria, a la hora de
describir momentos antecedentes cuyo único significado apunta
a beneficiar a quienes solicitaron ese concurso testimonial, la
prevención debe ser mayor si, como ocurre en el caso presente,
ha transcurrido tiempo considerable desde la eventual
percepción de los hechos por parte de los declarantes." (Folio 62
cdno. Tribunal)

4. Amén de lo anterior, y aunque es equivocado en el mismo


cargo y frente a la misma prueba mezclar indistintamente
argumentos para defender la tesis del falso juicio de existencia y
la del falso raciocinio por trasgresión a las reglas de la sana
crítica, como hace el libelista, porque una prueba no puede
omitirse y valorase simultáneamente, surge evidente que el Juez
colegiado asumió la valoración del acopio probatorio en modo
coherente y sistemático, sin que se vislumbre —ni el censor
demuestre- que sus reflexiones sean desatinadas e ilógicas.

En estas condiciones, y de acuerdo con el criterio del


Ministerio Público, que el cargo no sale avante.

III. SOBRE LA DEMANDA INTERPUESTA POR EL


APODERADO DE LA PARTE CIVIL

El apoderado de la parte civil promueve dos cargos.


66 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

SOBRE EL PRIMER CARGO: violación indirecta de la ley


sustancial por errores de hecho por falso juicio de
identidad.

Sostiene el apoderado de la parte civil que el Tribunal


Superior de Bogotá incurrió en falso juicio de identidad por
tergiversar el contenido de las pruebas y darles uno distinto del
que realmente revelan, toda vez que "hizo decir a las pruebas lo
que ellas no decían".

Agrega que el juzgador acomodó a su arbitrio el conjunto de


pruebas para darles un contenido que no tienen, pues mientras en
realidad indicaban la responsabilidad intelectual de CARLOS
CASTAÑO GIL, profirió sentencia absolutoria.

Concentra el reproche en el documento conocido


procesalmente como "el escrito del señor que llamó de Chía"; las
declaraciones de los miembros del Partido Comunista y la Unión
Patriótica relativos a amenazas provenientes de grupos al margen
de la ley liderados por CARLOS CASTAÑO GIL; el testimonio bajo
reserva de identidad; la declaración y retractación de la señora
María del Rosario Arboleda Mesa; el informe de los investigadores
del DAS de placas 0129 y 0139, y el testimonio del "paramilitar"
Alonso de Jesús Baquero Agudelo.

1. El error de hecho por falso juicio de identidad supone que


el juzgador sí tiene en cuenta el medio probatorio legal y
oportunamente practicado; no obstante, al sopesarlo lo
67 CASACIÓN N. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

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Corte Suprema de Justicia

distorsiona, tergiversa, recorta o adiciona en su contenido literal,


de suerte que arriba a conclusiones distintas a las que habría
obtenido si lo hubiese considerado en su integridad.

Quien hace tal postulación tiene la carga de confrontar por


separado el tenor literal de cada prueba sobre la que hace recaer
el yerro, con lo que el Tribunal pensó que ellas decían; y así,
demostrada la diferencia y el desfase, debe continuar hacia la
trascendencia de aquella impropiedad.

En este caso, el apoderado de la parte civil denuncia de


manera clara e inequívoca la supuesta tergiversación o alteración
de las pruebas, porque el Tribunal Superior leyó en ellas cosas
que objetivamente no dicen; y, no obstante, no desarrolló frente a
ninguna prueba el error de hecho por falso juicio de identidad que
anticipó en la fase introductoria de su demanda, pues no identificó
la supuesta distorsión, ni la tergiversación, ni el recorte o
parcelamiento, ni la adición en su contenido literal por parte de los
Jueces de instancia.

En lugar de indicar a la Corte con claridad las incidencias


del error por falso juicio de identidad sobre cada prueba que
menciona, extendió su protesta genérica sobre el conjunto de
reflexiones vertidas en el fallo, y por ello se constata que su
descontento radica en el poder de convicción que el Tribunal
percibió en los testimonios y en las pruebas documentales que
sirvieron de fundamento al fallo.
68 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

2. No está de acuerdo la Sala con el concepto de la


Procuradora Primera Delegada para la Casación Penal, según el
cual el apoderado de la parte civil no estaba proponiendo un error
de hecho por falso juicio de identidad, sino un error de hecho por
f&so raciocinio, porque en el libelo hace énfasis "en cómo los
diferentes aspectos revelados por cada una de tales pruebas son
corroborados y armonizan con la evidencia arrojada por otros
elementos de juicio, con lo cual resulta claro que su reproche se
orienta hacia la demostración de un error por no habérseles
reconocido el valor que considera debe otorgárseles si se les
aprecia en conjunto y de acuerdo con las reglas de la sana
crítica."

Adverso a la postura de la Procuradora Delegada, es claro


el censor al expresar que el Tribunal Superior "incurríó en error de
hecho por falso juicio de identidad por tergiversar el contenido del
hecho que revelan las pruebas, es decir, por dar un contenido a
las pruebas distinto al que realmente éstas revelan".., hizo decir a
las pruebas lo que ellas no decían". (Demanda de casación, folio 226
cdno. Corte)

Independientemente de la denominación que utiliza, el


censor no se dio a la tarea de demostrar errores de hecho por
falso raciocinio, como que no se concentró en enseñar que el
Tribunal Superior apreció las pruebas vulnerando los postulados
de la sana crítica, vale decir, las reglas de la lógica, las máximas
de la experiencia común y los aportes de las ciencias.
69 CASACIÓN N. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

En ningún caso el casacionista se propuso demostrar cuál


postulado científico, o cuál principio de la lógica, o cual máxima de
la experiencia fue desconocido por los Jueces de instancia, ni
indicó la trascendencia de un error de esa especie, ni dijo cuál era
el aporte científico correcto, o cuál el raciocinio lógico, o cuál la
deducción por experiencia que debió aplicarse para esclarecer el
asunto debatido.

3. De acogerse el planteamiento de la Procuradora


Delegada, resultaría inequitativo que mientras la Sala de
Casación Penal hace glosas y observaciones negativas frente a la
corrección lógica de los cargos postulados por los apoderados de
HERNANDO MEDINA CAMACHO y JUSTO GIL ZÚÑIGA
LABRADOR, en el caso del libelo allegado por el apoderado de la
parte civil la Corte relajara la misma regla de exigencia o hiciera a
un lado el principio de limitación, con el fin de acomodarle o
mejorarle la demanda, o le abriera paso a una suerte de
informalidad que en el recurso extraordinario no cabe, para
explorar vías casacionales que originalmente no aborda.

4. El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de


Bogota, y en ello fue avalado por el Tribunal Superior, decidió no
considerar el escrito anónimo porque información de esa estirpe
no tiene la calidad de prueba legal y oportunamente practicada.
Por manera que si a juicio del censor ese documento sí ha debido
tenerse en cuenta, le correspondía estructurar un cargo por error
de derecho por falso juicio de legalidad, sin que su criterio
personal sustituya esa carga.
70 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Idéntica cuestión ocurre con el testimonio con reserva de


identidad que los Jueces de instancia se abstuvieron de incluir en
el acopio probatorio. Aquí es preciso aclarar que esa declaración
no fue tenida en cuenta, no porque se tratara de un testimonio con
reserva de identidad, sino porque no se encoitró el acta donde se
hubiesen registrado los datos para la plena identificación e
individualización de la persona que declaró, de modo que el Juez
de primer grado no encontró los elementos de juicio
indispensables para analizar el contenido de esa versión, en
cuanto a todas las circunstancias de su percepción.

En otras palabras, entendió el Juez de primer grado,


también con la aprobación del Ad-quem, que el acta que nunca
apareció condicionaba la existencia jurídica del testimonio y, por
ende, si el censor poseía razones para creer que ese
pensamiento era errado, tenía que postular en sede de casación
un error de derecho por falso juicio de legalidad.

Ciertamente, el juicio de legalidad se relaciona con el


proceso de formación de la prueba, con las normas que regulan la
manera legítima de producir e incorporar la prueba al proceso,
con el principio de legalidad en materia probatoria y la
observancia de los presupuestos y las formalidades exigidas para
cada medio.

El error por falso juicio de legalidad 'gira alrededor de la


validez jurídica de la prueba, o lo que es igual, de su existencia
jurídica (concepto que no debe.; ser equiparado con el de
existencia material), y suele manifestarse de dos maneras: a)
71 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

11
*
11 1

Corte Suprema de Justicia

cuando el juzgador, al apreciar una determina prueba, le otorga


validez jurídica porque considera que cumple las exigencias
formales de producción, sin llenarlas (aspecto positivo); y, b)
cuando se la niega, porque considera que no las reúne,
cumpliéndolas (aspecto negativo)." (Sentencia del 27 de febrero de
2001, radicación 15.042. M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll, Sentencia del
22 de noviembre de 2001, M. P. Dr. Edgar Lombana Trujillo).

5. En cuanto hace a las declaraciones de los dignatarios del


Partido Comunista, quienes refieren la existencia de un plan
"Golpe de Gracia", preparado por los grupos 'ilegales al mando de
los hermanos CARLOS y FIDEL CASTAÑO GIL para asesinar a
líderes de esa congregación política, la demanda no es clara, en
tanto se limita a comentar su contenido para concluir que de ellos
se deduce "la alianza entre la cúpula militar y grupos
paramilitares" para aniquilar a miembros del Partido Comunista y
de la Unión Patriótica, pero sin avanzar hasta la demostración de
algún error de hecho en que hubiese incurrido el Tribunal Superior
en su análisis.

En ese caso, la argumentación es incompleta y resta a la


Corte la posibilidad de alternar en la dialéctica que debe
proponerle la lógica de la postulación en el recurso extraordinario.

6. El apoderado de la parte civil reclama "plena validez"


para el testimonio de María del Rosario Arboleda Mesa, ya que,
pese a la retractación de lo dicho en su versión inicial, el
contenido de esa primera declaración pudo verificarse a través de
otras gestiones probatorias, que permitieron establecer la relación
722 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

entre "Candelillo, Ñato y Alcides Giraldo y de estos con CARLOS


CASTAÑO; así como la existencia de varios indicios de la
presencia de Candelillo y de Ñato en el lugar de los hechos en los
que resultó muerto el Senador Cepeda"

A pesar de que el libelista no confecciona un cargo


casacional propiamente al respecto, se precisa recordar que el
Juez de primera instancia restó mérito probatorio a las
declaraciones de Rosibel Marín Londoño y María del Rosario
Arboleda Mesa, no exclusivamente por que María del Rosario se
retractó de lo dicho inicialmente, en cuanto a la autoría material de
"Candelillo y Ñato" y su posible vínculo con "ALEX", supuesto
seudónimo de CARLOS CASTAÑO GIL, sino por las siguientes
razones:

"Entonces, el Despacho encuentra que estos testigos de cargo,


antes que dar luces a la investigación, lo que han creado es la
duda sobre la verdadera intención del contenido de sus
declaraciones, hasta el extremo que se han convertido en unos
mercaderes del testimonio, como así se deduce de la propia
información, cuando en forma fría expresan, que les estaban
ofreciendo un millón de pesos, testigos éstos que además de no
brindar credibilidad, dado lo contradictorio de sus dichos y del
interés en la declaración, NO ofrecen prueba contundente que
ameriten (sic) endilgar responsabilidad sobre el particular" (La
negrilla pertenece al texto original. Folio 103 cdno. 17)

Por su parte, el Tribunal Superior de Bogotá, en la


sentencia de segunda instancia anotó:
73 CASACIóNo. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

"Lo anterior podría aceptarse y tenerse por cierto; empero, como


el propio Fiscal recurrente lo pone de presente, la retractación de
MARÍA DEL ROSARIO ARBOLEDA debe analizarse "dentro del
contexto probatorio", y eso fue precisamente lo que tuvo en
cuenta el A-quo para desestimarla como prueba demostrativa de
la responsabilidad del procesado CARLOS CASTAÑO GIL;
consideraciones de las cuales, en su gran mayoría, participa el
Tribunal porque se encuentran apoyadas en la realidad procesal
y obedecen a un análisis jurídico y lógico, al que hay que agregar
que, a juicio de la Sala, los informes de agentes adscritos a los
organismos del Estado que colaboraron con la investigación
penal (CTI, Das, Sijin), por sí solos no constituyen prueba
demostrativa de un hecho ya que lo que allí se afirme tiene que
ser corroborado con las pruebas conducentes y pertinentes."
(Folio 142 cdno. Tribunal)

No es ajustado a la realidad, como se observa, que el


testimonio de María del Rosario Arboleda Mesa hubiere sido
desechado por el sólo hecho de la retractación; y además, como
no se percibe en el pensamiento de los Juzgadores de instancia
falta de sindéresis, arbitrariedad ni razonamiento absurdo, si el
censor quería demostrar lo contrario ha debido proponer y
demostrar un error de hecho por falso raciocinio, cosa que no
hizo, en tanto en modo genérico, iniciando su alegato expresó que
se trataba en un falso juicio de identidad por tergiversación de las
pruebas, pero tampoco enseñó en qué consistió el recorte o la
adición respecto del sentido literal de las versiones controvertidas.
Iççz
74 CASACI N No 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

7. Después de mencionar el testimonio de Alonso de Jesús


Baquero Agudelo, a quien se ha denominado en este proceso
"reconocido paramilitar", el apoderado de la parte civil llega a la
conclusión de que los grupos "paramilitares" son liderados a nivel
nacional por CARLOS CASTAÑO GIL y que existía la orden de
ultimar al senador Manuel Cepeda Vargas.

Como se observa, la conclusión del libelista es aislada y


desprovista de argumentación condigna a un reproche en
casación penal.

Aún así, se destaca que el Fiscal Regional ante el DAS


formuló la siguiente pregunta Alonso de Jesús Baquero Agudelo:

PREGUNTA: "Si tiene conocimiento que, los hermanos


CARLOS, FIDEL Y HÉCTOR CASTAÑO GIL dirigen Grupos
Paramilitares, en caso afirmativo si tiene conocimiento, cuál es la
zona en que opera cada uno."

CONTESTÓ: De ellos conozco únicamente a FIDEL,


personalmente, pero sé que existen los otros dos pero no los
conozco, FIDEL sé con certeza que dirige Grupos Paramilitares,
de los otros dos no me consta, pero he oído decir por noticias de
radio y televisión que están involucrados en Grupos Paramilitares
pero no me consta. (Folio 55 Cdno. anexo No. 3 DAS ").
En adelante, el testigo, quien estaba sometido a un proceso
de colaboración eficaz con la Fiscalía General de la Nación,
informó que se había enterado por boca de varias personas que lo
visitaron mientras estaba preso en la Cárcel de Cúcuta —no
75 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

especifica quiénes-, que se iba a atentar contra algunos miembros


de la Unión Patriótica, entre ellos el senador Manuel Cepeda
Vargas.

Como se observa, el testigo Alonso de Jesús Baquero


Agudelo no eleva cargos contra CARLOS CASTAÑO GIL como si
fuese determinador de la muerte del mencionado senador; quizá,
por estimar intrascendente el aporte de esta prueba, en los fallos
de instancia no se hace referencia a su contenido, no se ofrece un
resumen de lo dicho, ni se valora en concreto. Mal podría,
entonces esa declaración haberse distorsionado por el Ad-quem.

De ahí que, si el apoderado de la parte civil consideraba


que el testimonio del "reconocido paramilitar" era fuente de
imputación confiable contra CARLOS CASTAÑO GIL, ha debido
elevar un cargo por su falta de apreciación, demostrando las
incidencias de un error de hecho por falso juicio de existencia por
omisión.

En lugar de estructurar un alegato de esa índole, el libelista,


sin advertir lo anterior, sencillamente expuso sus puntos de vista
personales.

8. Las razones precedentes son suficientes para concluir


que el cargo no prospera.

No obstante, es preciso recordar que salvo la denuncia de


una nulidad que no hubiese sido advertida, o la salvaguarda de
alguna garantía fundamental, o la corrección de un defecto de
76 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

estructura invalidante, no es jurídicamente aceptable que el


Ministerio Público en el concepto sobre las demandas de casación
exponga un criterio jurídico distinto como si tratase de someter a
un nuevo juzgamiento al implicado.

La Sala de Casación Penal ha sentado y reiterado la


siguiente doctrina:

La función del Ministerio Público en el trámite de la casación, ha


dicho la Sala, si bien no se encuentra limitada a emitir concepto
sobre las pretensiones que se formulen en la demanda, sino que,
al tenor de lo dispuesto en el artículo 228 del Código de
Procedimiento Penal anterior y2 16 del vigente, podrá sugerir a la
Corte la invalidación de lo actuado cuando advierta la existencia
de violaciones ostensibles de las garantías fundamentales de los
sujetos procesales, pudiendo, por lo tanto, plantear posiciones
jurídicas en ese sentido, no le es permitido, so pretexto de su
quebrantamiento complementar o enmendar el libelo objeto del
concepto, ni formular sus propios cargos, pues se estaría
atribuyendo la calidad de impugnante de la que carece y
desnaturalizando la razón de ser del traslado. (Sentencia del 24
de enero de 2001, M.P. Dr. Jorge E. Córdoba Poveda).

En ese orden de ideas, la Sala no acogerá los


planteamientos de la Procuradora Primera Delegada para la
Casación Penal en cuanto propone sus propios puntos de vista
sobre la manera como debió juzgarse a CARLOS CASTAÑO GIL.
77 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

SOBRE EL SEGUNDO CARGO: violación directa de la


ley sustancial

Primer motivo

En su demanda de casación, el apoderado de la parte civil


asegura que el Ad-quem dejó de aplicar el artículo 254 del Código
de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, que exigía que
las pruebas se apreciaran en conjunto de acuerdo con las reglas
de la sana crítica; y que desconoció por completo la realidad
nacional en cuanto a los vínculos entre funcionarios del Estado y
los llamados grupos "paramilitares", como lo habían denunciado
previamente por miembros de la Unión Patriótica.

1. Si el censor elige el cuerpo primero de la causal primera


de casación, vale decir violación directa de la ley sustancial,
acepta los hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se
hizo en las instancias. En esta eventualidad, no le es factible
discutir cuestiones de facto, toda vez que toda la impugnación es
de estricto orden jurídico y recae sobre la ley sustancial.

La falta de aplicación o exclusión evidente se presenta


cuando el Juez yerra acerca de la existencia de la norma y por
eso no la aplica al caso específico que la reclama. Ignora o
desconoce la ley sustancial que regula la materia y por eso no la
tiene en cuenta, debido a que ha incurrido en error sobre su
existencia o validez en el tiempo o el espacio.
78 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

2. Sin perjuicio de que el libelista no mencione ningún


precepto sustancial sobre el que hubiese recaído la violación
directa, el primer motivo que se examina no constituye
propiamente un cargo casacional, dado que se reduce a la
exposición escueta de un enunciado, pero sin argumentación
alguna para respaldarlo.

La precariedad de esas frases, postuladas sin arraigo en


reflexiones destinadas a atacar el fallo compuesto por las
sentencias de instancia en el mismo sentido, por sustracción de

materia, releva a la Sala de suministrar explicaciones adicionales


para no emitir un pronunciamiento de fondo.

Basta acotar que si el cometido era denunciar la vulneración


de las reglas de la sana crítica en el ejercicio de la apreciación
probatoria, lo atinado era formular un cargo por violación indirecta
de la ley sustancial, por errores de hecho o de derecho, y no por
la vía de la violación directa, pues ésta, ya se dijo, presupone la
conformidad con la valoración de los medios de convicción por
parte del Tribunal Superior.

Sobre el segundo motivo

En criterio del apoderado de la parte civil, el Juez colegiado


incurrió en violación directa, por aplicación indebida del artículo
445 (presunción de inocencia- in dubio pro reo) del Código de
Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, en cuanto inventó
79 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
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Corte Suprema de Justicia

una duda que no existe, ya que el acopio probatorio indicaba la


certeza de la responsabilidad de CARLOS CASTAÑO GIL como
determinador del homicidio del senador Cepeda Vargas.

1. Con relación a la manera de abordar el tema del in dubio


pro reo en la demanda de casación, la Sala en su jurisprudencia
ha reiterado los siguientes lineamientos:

-. Cuando Tribunal Superior a pesar de reconocer en su


discurso la ausencia de certeza deja de aplicar el in dubio pro reo,
se debe demandar la violación directa por falta de aplicación de
los preceptos que lo consagran: artículo 445 del Código de
Procedimiento Penal anterior (Decreto 2700 de 1991) y artículo 70
del régimen procedimental vigente (Ley 600 de 2000).

-. Contrario sensu, si lo que hace el Ad-quem es suponer


certeza cuando en verdad no se puede llegar a este grado de
convencimiento, la violación a la ley sustancial se presenta por vía
indirecta, a través de la apreciación probatoria, y los cargos en
casación deben presentarse por error de hecho o de derecho en
cualquiera de sus modalidades.

-. Si en la sentencia se da cabida a una duda que no fluía


del recaudo probatorio apreciado en sana crítica, o si en el fallo se
reconoce a favor del implicado una duda inexistente, no queda
camino distinto en casación que demostrar por la vía indirecta,
que el juzgador incurrió en errores de hecho o de derecho al
sopesar los medios de convicción.
80 CASftIó No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

2. La última hipótesis es el punto de partida de este motivo


de casación, vale decir, que el Tribunal Superior de Bogotá
reconoció a favor de CARLOS CASTAÑO GIL una duda que no
emergía razonablemente del conjunto probatorio, si se hubiese
sopesado en sana crítica.

Correspondía, en consecuencia, al apoderado de la parte


civil postular un cargo autónomo por violación indirecta de la ley
sustancial, demostrando la incursión en errares de hecho (falso
juicio de identidad, falso juicio de existencia, o falso raciocinio), o de
derecho (falso juicio de legalidad, o excepcionalmente falso juicio de
convicción) en el ejercicio apreciativo de las pruebas.

Pero sucede algo igual que en el primer motivo. Además de


equivocar la vía de ataque, el casacionista contrajo su alegato a la
afirmación simple de que el Tribunal Superior benefició a
CARLOS CASTAÑO GIL con una duda inexistente, pero sin
fundamentar ese aserto.

Así las cosas, el segundo motivo, tampoco tiene el talante


de un reproche casacional idóneo y por tanto no prospera.

III. SOBRE LAS "OTRAS CONSIDERACIONES" DEL


MINISTERIO PÚBLICO

La Procuradora Primera Delegada para la Casación Penal


sugiere a la Sala revisar la postura de la Corte frente a los fines
del recurso extraordinario, para que en casos como el presente,
4S2
81 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

en aras de la justicia material y del hallazgo de la verdad histórica


—sin ceñirse al principio de limitación- en sede del recurso
extraordinario pueda valorarse una "prueba" que se constituyó en
un hecho notorio y de dominio público, cual es la "confesión" de
CARLOS CASTAÑO GIL, en el sentido de que él es el directo
responsable del homicidio del senador Manuel Cepeda Vargas.

Dicha "prueba" consiste en las revelaciones contenidas en el


libro "Mi Confesión" escrito por el periodista Mario Aranguren
Molina, publicado en febrero de 2001, con base en supuestos
diálogos entre el comunicador social y el "Jefe de las
Autodefensas Unidas de Colombia", CARLOS CASTAÑO GIL.

Ninguna posibilidad existe que la Sala de Casación Penal


acoja el planteamiento de la Procuradora Primea Delegada, por
los siguientes motivos:

1. El inciso 2° del artículo 29 de la Constitución Política


estipula que nadie podrá ser juzgado sino conforme a la leyes
preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal
competente y con observancia de la plenitud de las formas
propias de cada juicio.

Esa garantía fundamental impide a los funcionarios judiciales


apreciar un medio de convicción que no haya sido legal y
oportunamente allegado al proceso, o cuando se hubiese
obtenido con violación de los derechos fundamentales.

De ahí que para los jueces de esta causa, incluida la Sala de


Casación Penal, el contenido del libro "Mi Confesión"
82 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

sencillamente no existe en términos jurídicos, y por lo mismo no


se puede derivar de esa información ningún efecto sobre el
juzgamiento de CARLOS CASTAÑO GIL.

2. No es pensable admitir en calidad de prueba algo que no


lo es en términos procesales, y menos imagnable es hacer valer
esa "prueba" en contra de los intereses del implicado, al punto de
ar la absolución en sentencia condenatoria.

No es que se presente una tensión entre el principio de


limitación del recurso extraordinario y los fines de la casación
(efectividad del derecho material y de las garantías debidas a las personas
que intervienen en la actuación penal).

Ningún problema suscita el principio de limitación que


gobierna el recurso extraordinario, según el cual "en principio, la
Corte no podrá tener en cuenta causales de casación distintas a
las que han sido expresamente alegadas por el demandante5",
frente a la imposibilidad de admitir como prueba algo que
legalmente no lo es.

Nada tiene que ver el principio de limitación con la no


admisibilidad de una información que no se ha producido legal y
oportunamente como prueba. El principio de limitación excluye
causales de casación diversas a las alegadas por el demandante;
en cambio, el rechazo de esa información se vincula al principio
de legalidad de las pruebas.

Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, artículo 216.


83 CASACIÓN No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

3. El principio de legalidad en materia probatoria comporta


la oportunidad para aducir los medios de convicción; y si el Ad-
quem en el recurso de apelación únicamente puede analizar la
decisión de primer grado con base en las pruebas incorporadas
con antelación por el A quo, con mayor razón, en sede del recurso
extraordinario, la Sala de Casación Penal debe sujetarse a
examinar lo debatido en las instancias.

No puede olvidarse que la casación no consiste en realizar


un nuevo juicio en contra del procesado, sino que a través de este
medio extraordinario se somete el fallo a un examen de
constitucionalidad y de legalidad.

4. Tampoco se vislumbran criterios de ponderación y


razonabilidad, para que los derechos de las víctimas sean
privilegiados por encima de los derechos del sindicado, hasta el
punto de buscar la verdad histórica o real, de cualquier manera y
sin importar el costo, aún con sacrificio de la propia legalidad.

Claro que el Acto Legislativo 03 de 2002, por el cual se


reformó la Constitución Política para dar paso al sistema
acusatorio, consagró expresamente la justicia restaurativa donde
la víctima ocupa un papel protagónico en la búsqueda de la
verdad, la justicia y la reparación; pero ello desde ningún punto de
vista implica retroceder o abdicar en las conquistas favor re¡
alcanzadas paulatinamente después de la barbarie del derecho
penal inclusive en los países más civilizados.
84 CASACI N No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros

República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

Aún en el marco de la justicia restaurativa instituciones


como el debido proceso, el principio de lega'idad de los delitos y
de las penas, el principio de legalidad en materia probatoria, la
presunción de inocencia, el derecho a la defensa, la prohibición
de la reformatio in pejus, el favor libertatis, la analogía in bonam
parte y el in dubio pro reo continúan vigentes.

5. Sin embargo, es la propia normatividad la que prevé la


solución —por dentro del sistema jurídico- para un caso como el
presente: la acción de revisión es el medio idóneo y eficaz para
quien acredite interés jurídico pueda debatir los tópicos inherentes
al eventual carácter de prueba que pudiera tener el libro "Mi
Confesión" escrito, no por el señor CARLOS CASTAÑO GIL, sino
por el comunicador social Mauricio Aranguren Molina.

En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la


Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la
República y por autoridad de la ley,

RESUELVE

1.NO CASAR el fallo materia de impugnación extraordinaria.

2. Contra esta decisión no procede recurso alguno.

Cópiese, notifíquese, devuélvase y cúmplase.


85 CASACION No. 18.428
HERNANDO MEDINA CAMACHO y otros
República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

HERMANLAN CASTELLANOS

o
SIGIFRED PÉREZ ALFREDO GÓMEZ—QUINTERO

EDGA BANA TRUJILLO ÁLVARO O. P' Z PINZÓN

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MRINA PULIDO DEBARO JO

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tara
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO

Con el acostumbrado respeto por la posición 'de mayoría, nos


permitimos consignar las razones de nuestro disentimiento respecto
de un punto de la presente sentencia.

Debemos anotar que compartimos las declaraciones del fallo en


cuanto decide no casar la sentencia de segunda instancia con
fundamento en las demandas presentadas a nombre de los
procesados HERNANDO MEDINA CAMACHO y JUSTO GIL
ZÚÑIGA LABRADOR, pues es claro que a más de los defectos
técnicos que los libelos ostentan, no les asiste razón en la
postulación de los ataques.

Como allí se indicó, en la demanda no logró demostrarse que la


fecha de los hechos MEDINA hubiere permanecido en el aula de
clases y sí en cambio, que pese a haberlo negado, ambos
procesados se conocían con anterioridad, estaban involucrados en
investigaciones por otros homicidios, y el fin de semana siguiente a
los hechos, juntos viajaron a la ciudad de Neiva en donde se
entrevistaron con Elcías Muñoz Vargas a quien le contaron
pormenores del atentado contra el senador Cepeda.

Además, como se precisó por la Sala, "para el censor nada significó


que —exactamente como lo indicó el testigo E/cías Muñoz Vargas-
una vainilla de 9 milímetros encontrada en la escena del homicidio
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

del senador Cepeda, resultó con identidad y un/procedencia balística


técnicamente comprobada, con la vainilla disparada con el arma del
sargento JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR, pistola Walther con la
que se accidentó su menor h(/a, sólo que posteriores estudios de
balística introdujeron la duda al respecto. El análisis de esta prueba
no podía omitirse, en tratándose de un error por falso raciocinio".

También compartimos plenamente la consideración de la Sala en el


sentido de que el casacionista no está en lo cierto "cuando asegura
que los Jueces de instancia dejaron de apreciar las pruebas que de
alguna manera indicaron que JUSTO GIL ZÚÑIGA LABRADOR
permaneció en la Escuela de Artillería a la hora del crimen del
senador Manuel Cepeda Vargas. En el fallo esas circunstancias sí
fueron analizadas, pero al grupo de testigos que a ello se referían no
se les confirió el mérito persuasor/o que el censor reclama, por no
resultar convincentes de cara a la realidad probada con otros medios
de prueba", con lo cual la censura cae en el vacío.

Por razón de lo anterior, no podemos menos que expresar nuestro


asentimiento frente a la improsperidad de los cargos propuestos a
nombre de estos dos demandantes.

No ocurre lo propio, sin embargo, en relación con la demanda


presentada por el apoderado de la parte civil constituida en el
presente asunto, pues si bien en verdad el desarrollo dado al
segundo cargo, enunciado como violación directa de la ley sustancial
por falta de aplicación de los artículos 254 y 445 del Código de
Procedimiento Penal de 1991, se ofrece ostensiblemente distante de

2
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

los parámetros técnicos y lógicos que gobiernan el recurso


extraordinario, esta misma situación no concurre respecto del cargo
primero.

Cierto es que el demandante incurre en la impropiedad técnica de


enunciar la censura por violación indirecta de la ley sustancial como
error de hecho por falso juicio de identidad, cuando en realidad "se
constata que su descontento radica en el poder de convicción que el
Tribunal percibió en los testimonios y en las pruebas documentales
que sirvieron de fundamento al fallo", situación que, pese a lo
expuesto a renglón seguido en sentido contrario en la decisión
mayoritaria de la cual nos apartamos, corresponde al error de hecho
por falso raciocinio, como, en nuestro concepto, atinadamente fue
puesto de presente por la Delegada al señalar que su reproche se
orienta hacia la demostración de un error por no habérseles
reconocido el valor que considera debe otorgárseles si se les aprecia
en conjunto y de acuerdo con las reglas de la sana crítica.

A este respecto, no puede olvidarse que antiguamente los errores de


sana crítica eran considerados por la jurisprudencia falsos juicios de
identidad cuando en realidad se trata de desaciertos de naturaleza y
momentos de producción en el proceso de apreciación de la prueba
distintos, pues una cosa es tergiversar, cercenar o adicionar el medio
en el acto de contemplación de su expresión fáctica, y otra diversa es
que pese a apreciarlo en su exacta dimensión, en la fijación de su
mérito o alcance, resulten desconocidas las reglas de la sana crítica
por dicha vía llegue a conclusiones equivocadas, como en tal sentido
ha sido declarado por la Sala (cfr. cas. de junio 26/03. Rad. 11679.

3
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

M.P. Dr. Arboleda Ripoil).

En ese mismo pronunciamiento que viene de evocarse, la Corte


admitió, como a nuestro modo de ver igual acontece con el primer
cargo postulado por la parte civil, que "si bien la demanda no emplea
los términos técnicos propios del error de hecho por falso raciocinio,
es de gran precisión al denotar que el Tribunal incurrió en error de
inferencia al dar por demostrado algo que los medios no revelan", y
que en este caso no es otra cosa que la duda probatoria sobre la
determinación y la consecuente responsabilidad penal del señor
CASTAÑO GIL en el homicidio del Senador de lá República Manuel
Cepeda Vargas.

Por esto, en nuestra opinión, la Sala no ha debido dar al traste con


las aspiraciones desquiciatorias del fallo de segunda instancia
presentadas por la parte civil, tan sólo porque no cumplió
estrictamente las exigencias técnicas para demostrar la configuración
del error de hecho por falso raciocinio, pues es lo cierto que el
casacionista se esfuerza en demostrar que en el proceso existe
abundante prueba válidamente recaudada y que merece entero
crédito persuasivo, de la que se establece con certeza la
responsabilidad penal del procesado CARLOS CASTAÑO GIL como
determinador del homicidio materia de investigación y juzgamiento, y
no la duda, establecida por el juzgador a partir de una errada fuerza
demostrativa atribuida al arsenal probatorio.

En las aludidas condiciones, en nuestro concepto, la Corte no tenía


más alternativa que aceptar el examen de fondo del cargo propuesto

4
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

por la parte civil, pese a aparecer ubicado en un tipo de error distinto


del que corresponde según los desarrollos jurisprudenciales sobre el
error de hecho por falso raciocinio. Al proceder de modo contrario, no
hizo otra cosa que anteponer lo formal a lo sustancial y por dicha vía,
disponer la confirmación de una decisión, no sólo ¡legal, sino,
además, manifiestamente injusta por apartarse de lo que
objetivamente se establece de la prueba recaudada.

Consideramos, asimismo, que en dicho contexto argumentativo,


acertó por tanto la Delegada de la Procuraduría al adecuar el cargo al
tipo de error probatorio que correspondía, tal cual ha debido proceder
la mayoría de la Sala, y una vez establecido que le asistía razón al
recurrente en la postulación del ataque porque en verdad el Tribunal
incurrió en errores de inferencia, abordar el estudio conjunto de la
prueba tal como lo ordenan las reglas de la sana crítica, en orden a
establecer si hubo o no aplicación indebida del precepto que
establece el principio del in dubio pro reo y la consecuente falta de
aplicación de aquellos que definen el tipo de homicidio agravado.

Por esto, nos parece que se ofrece exagerado el reparo que la


mayoría formula al proceder de la Delegada quien considera que "la
sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, en lo atinente a la
responsabilidad de CARLOS CASTAÑO GIL, se apartó de la
valoración probatoria que debe realizarse de manera integral y
desestimó las pruebas sobre las cuales se había edificado su
responsabilidad, como el testimonio con reserva de identidad, la
declaración de la señora María del Rosario Arboleda Mesa y el
documento anónimo que figura como 'El señor que llamó de Chía',
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

por fuera de las orientaciones que para esos especiales casos


indican la lógica y las reglas de la experiencia".

A nuestro modo de ver no resulta correcto deducir que la Delegada


expuso un criterio jurídico distinto del postulado por el demandante
"como si se tratase de someter a un nuevo juzgamiento al implicado",
si de lo que se trató fue tan sólo de demostrar por qué le asistía
razón al recurrente en la formulación del cargo, la trascendencia del
error noticiado y, en consecuencia, la necesidad de que la Corte
procediera a casar parcialmente el fallo en lo atinente a la
responsabilidad penal del procesado CARLOS CASTAÑO GIL por el
comportamiento a él imputado en el pliego enjuiciatorio.

Desde nuestro punto de vista, la adecuación que la Delegada hizo


del primer cargo propuesto por la parte civil a la naturaleza del error
que ciertamente pretendió poner de presente, contrario de lo
considerado por la mayoría, no resulta inequitativo en relación con las
glosas formuladas por la Sala a los libelos presentados a nombre de
los procesados MEDINA CAMACHO y ZÚÑIGA LABRADOR, pues,
como ha sido visto en este salvamento, pese a reconocer la
existencia de incorrecciones técnicas, la Sala se adentró en su
estudio de fondo y puso de presente la falta de razón de los
recurrentes en la postulación de los ataques.

Debemos advertir, de otra parte, que no podía exigirse al censor que


enfocara su ataque a la apreciación del testimonio rendido por
persona con identidad reservada y del escrito anónimo, por la vía del
error de derecho por falso juicio de legalidad, pues, según la reseña

6
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

hecha en el fallo de casación, dichos medios dejaron de ser


considerados no por haber sido recaudados con violación de las
normas legales que rigen su aducción al proceso, sino, en el primer
caso, por no haberse podido establecer la identidad del declarante,
las circunstancias en que conoció el hecho y porque dicha persona
falleció posteriormente. Es decir, por no haberse logrado ahondar su
declaración en torno a algunos detalles.

Por esto, con razón se dijo por la mayoría, que "esa declaración no
fue tenida en cuenta, no porque se tratara de un testimonio con
reserva de identidad, sino porque no se encontró el acta donde se
hubiesen registrado los datos para la plena identificación e
individualización de la persona que declaró, de modo que el Juez de
primer grado no encontró los elementos de juicio indispensables para
analizar el contenido de esa versión, en cuanto a todas las
circunstancias de su percepción".

En el segundo evento, porque según el ad quem, dicho escrito no


comprometía a CARLOS CASTAÑO GIL en el homicidio objeto de
investigación, siendo precisamente esta consideración la cuestionada
por el casacionista, y no la legalidad o ilegalidad de su recaudo, pues
no puede olvidarse, que la ley tiene previsto que en tratándose de
denuncias anónimas, como es el evento sub examine, que su
rechazo sólo resulta procedente cuando no se suministran pruebas o
datos concretos que permitan encauzar la investigación.

En este último caso, la información suministrada no sólo fue


corroborada por detectives del DAS que colaboraron con la
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

investigación, sino que coincidía con lo obtenido a través de otros


medios de convicción, tales como la declaración bajo reserva de
identidad y el testimonio de María del Rosario Arboleda Mesa, a partir
de los cuales resulta lógico realizar las inferencias correspondientes
para establecer las relaciones con dos de los autores materiales del
hecho, identificados con los alias de 'Ñato' y 'Candelillo', y de éstos
con el procesado CARLOS CASTAÑO.

No puede resultar desconocido que en el crimen cometido contra el


Senador Cepeda Vargas, participaron varios sujetos que se
movilizaban en un automóvil Renault 9 de color blanco,
posteriormente abandonado, y del cual se estableció que había sido
hurtado en la ciudad de Medellín por los sujetos Edison Manuel
Bustamante García y José Luis Ferraro Arango quienes se
encargaron de trasladarlo a Bogotá; que según el testimonio de
identidad reservada, los sujetos identificados con los alias de 'Ñato' y
'Candelillo' viajaron de Medellín a Bogotá a perpetrar el crimen por el
cual recibieron siete millones de pesos pagados por CARLOS
CASTAÑO, y que en ello utilizaron un automotor de las mencionadas
características.

Tampoco, que a partir de lo narrado por el testigo con identidad


reservada, se pudo localizar a María del Rosario Arboleda. Según
este testimonio, por la época de los hechos hospedó en su casa a los
sujetos a los cuales, al igual que sucedió con el testimonio de
identidad reservada, identificó con los alias de 'Ñato' y 'Candelillo'
quienes le refirieron haber dado muerte a un político, "a un tal Manuel
Cepeda" por orden del patrón "Alex Castaño". Que el sujeto

8
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

identificado como 'Candelillo' fue efectivamente asesinado


posteriormente, y su sepelio costeado por Héctor Castaño Gil,
familiar de CARLOS CASTAÑO GIL, alias 'Alex'.

Los hechos indicadores a que se ha hecho referencia, debidamente


acreditados en el proceso por medios de prueba válidamente
recaudados, como ha sido visto, y los indicios de responsabilidad que
de allí se derivan, los cuales por su congruencia, convergencia y
fuerza persuasiva, contrario a las conclusiones de los juzgadores de
instancia, permitían inferir razonadamente la responsabilidad penal
del procesado CARLOS CASTAÑO GIL como determinador del
homicidio de que fue víctima el Senador de la República Manuel
Cepeda Vargas, como con acierto fue considerado por la Delegada
en su concepto, así no existiera prueba directa de la determinación o
que la testigo María del Rosario Arboleda Mesa posteriormente se
hubiere retractado de su declaración inicial.

En relación con este último aspecto, cabe recordar la posición de la


Sala en el sentido de que resulta equivocado el suponer que por el
solo hecho de la retractación, la versión del testigo pierde en todo o
parte valor probatorio, y que en tales condiciones no puede servir de
fundamento para afirmar la responsabilidad del procesado en el
hecho, pues las normas procesales no contienen una tal previsión,
ni las reglas de la sana crítica permiten este tipo de inferencias Cfr.
cas. de abril 4/03. Rad. 14636).

La retractación, ha sido dicho por la Corte, "no es por sí misma una


causal que destruya de inmediato lo sostenido por el testigo en sus

9
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

afirmaciones precedentes. En esta materia, como en todo lo que


atañe a la credibilidad del testimonio, hay que emprender un trabajo
analítico, de comparación, a fin de establecer en cuál momento dijo
el declarante la verdad en sus opuestas versiones. Quien se
retracta de su dicho ha de tener un motivo para hacerlo, y este
motivo debe ser apreciado por el Juez, para determinar si lo
manifestado por el testigo es verosímil, obrando en consonancia
con las demás comprobaciones del proceso (....) si el testigo varía
el contenido de una declaración en una intervención posterior, o se
retracta de lo dicho, ello en manera alguna traduce que la totalidad
de sus afirmaciones deben ser descartadas. No se trata de una
regla de la lógica, la ciencia o la experiencia, en consecuencia, que
cuando un declarante se retracta, todo lo dicho en sus distintas
intervenciones pierda eficacia demostrativa...", ( Casación, mayo 25
de 1999, Rad. 12855, M. P. Mejía Escobar.)

En este caso, María del Rosario Arboleda Mesa, pese a que sus
afirmaciones fueron comprobadas en el proceso, tenía motivos
fundados para retractarse, máxime si varios de los autores materiales
del hecho habían fallecido por disparos con armas de fuego, pero
esto de suyo no podía constituir razón suficiente para desestimar su
dicho, menos aún si éste había encontrado respaldo en otros medios
de convicción.

No podríamos finalizar sin advertir que ningún reparo merece de


nuestra parte la postura de la Sala sentada en la sentencia en
comento, en lo relativo a la exclusión de los documentos aportados
por la parte civil con la aspiración de que fueran valorados con el

lo
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO. RAD. 18.428
M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

conjunto de los medios válidamente incorporados al expediente. Por


eso, a dichas consideraciones nos remitimos.

Como quiera que con este salvamento no se pretende sustituir las


consideraciones de los juzgadores de instancia ni las de la Corte en
la sentencia mayoritariamente adoptada, sino tan sólo poner de
presente que desde nuestro punto de vista otro ha debido ser el
sentido de la decisión en sede extraordinaria en relación con la
situación jurídica del procesado CARLOS CASTAÑO GIL, a lo
expuesto limitamos nuestro criterio sobre cómo la Sala ha debido
resolver este asunto.

HERMAN G á C,N CASTELLANOS


MA tSTRADO

OLARTE PORTILLA
AGISTRADO

fecha ut supra.

11
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO

(Casación No. 18.428)

Señores Magistrados:

He salvado el voto parcialmente, en relación con


el recurso de casación interpuesto por el apoderado de la
parte civil en búsqueda de condenación del señor Carlos
Castaño Gil. Me refiero concretamente al primer cargo
formulado por ese sujeto procesal. Las razones son las
siguientes:

1. Recibido el expediente en la Secretaría de la


Sala, fue sometido a reparto. Posteriormente, mediante
auto del 30 de octubre del 2003, el Magistrado Ponente
declaró ajustadas a derecho las demandas de casación
presentadas, con base en que satisfacían los requisitos
formales de ley.

No obstante lo anterior, la respuesta que en la


sentencia de casación da la Corte, se restringe a las
formas, que ya habían sido analizadas. Por ello se le
reprocha al casacionista que hubiera acudido al falso
juicio de identidad y durante el desarrollo de la
imputación se refiriera a puntos que tienen que ver con el
falso raciocinio, con el falso juicio de legalidad y con el
falso juicio de existencia. Con excepción de la declaración
rendida por doña María del Rosario Arboleda Meza, a
quien alude el fallo con algo, pero muy algo, de fondo,
todo lo demás es contestado con fundamento en la
técnica, fase que ya había sido superada.

Le correspondía a la Sala, entonces, ocuparse a


profundidad de la solución del recurso.

Por supuesto, hay casos en los cuales una falta en


la concesión y admisión del recurso se detecta sólo
después de un detallado estudio del expediente entero,
por ejemplo cuando se establece que el apoderado
impugnante carecía de interés para acudir a la casación,
porque no impugnó la sentencia de la instancia o porque
esa impugnación, en vez de eventualmente favorecer a su
representado, te causa daño. En estas hipótesis es viable
desestimar la demanda en el fallo de fondo. Pero no fue lo
ocurrido en este caso.

No era posible, pues, responder con base casi


exclusiva en asuntos técnico-formales.

2. Quien suscribe este disentimiento, puede hacer


la historia del suceso para concluir que contra Castaño Gil
existe prueba más que suficiente que indica, sin duda
alguna, su determinación en la comisión del homicidio.
Sin embargo, no lo hace porque está relevado por una
trascendental pieza procesal que, en verdad, comparte en
su integridad porque expone en correcta ilación y con
contundente conclusión los sangrientos acontecimientos,
desde la consecución delictiva del vehículo utilizado en
Envigado, hasta la culminación de todo, pasando, desde
luego, por el cambio en la investigación de un "grupo"
homicida a otro "grupo" homicida, y desde luego, por el
aparente enfoque de autoría directa de "unos" a "otros",
sin dejar de lado las huellas que quisieron ser borradas
para enredar y que condujeron a la muerte violenta de los
primeros indiciados, miembros o ex miembros de las
"autodefensas", circunstancia que permitió trasladar
responsabilidades desde este lado al otro, es decir, a
integrantes o ex integrantes de fuerzas armadas, cuando
el expediente enseña que los "dos grupos" intervinieron
en el cruento delito.

Se está haciendo alusión a la resolución


acusatoria de la instancia, proferida por la Unidad de
Fiscalía de Derechos Humanos el 20 de octubre de 1997,
particularmente a sus páginas 105 a 123, en la cual, de
manera tajante y obediente a los folios judiciales, el
funcionario correspondiente culmina sobre el punto
sentando estas palabras: "Las anteriores razones, son
más que suficientes para determinar que en contra de
CARLOS CASTAÑO GIL, militan bastantes pruebas tales
como testimonios, documentos e indicios graves que
comprometen su responsabilidad como coautor en el
grado de determinador en el homicidio de que fuera
víctima MANUEL CEPEDA VARGAS".
3. El Tribunal cimentó la ratificación de la
absolución en • la "duda", pues, afirma, no hay prueba
alguna que vincule a Castaño con los dos autores
materiales condenados. Y tomó como referencia de
ausencia probatoria la precaria y escasa existencia de un
testimonio con reserva de identidad y un anónimo,
conclusión a la que llegó luego de una leve, muy leve,
observación de esos medios y de la no percepción del
resto de la prueba, conformada, sobre todo, por indicios,
como el hurto del automóvil en Envigado; su
desplazamiento a Bogotá; la previa preparación del sitio
del crimen en esta ciudad; la demora de la policía para
llegar al lugar del horrendo delito; la pertenencia de los
"sindicados", en un caso al denominado paramilitarismo,
y, en el otro, a algunos desviados integrantes del ejército
y/o de la policía; el cambio de identidad de "Candelillo" a
propósito de su muerte y sepelio; el pago de todo lo
inherente frente al sepulcro por persona bien complicada
y cercana a Castaño; la muerte brutal de Pío Nono y de
Alcides; las manifestaciones corroboradas de Elcías Muñoz
y del "anónimo" de Chía; las abiertas manifestaciones de
los paramilitares, no solamente ampliamente conocidas
sino expuestas por ejemplo por Álvaro Enrique Vásquez
del Real, Jaime Caicedo Zurriago y Alonso de Jesús
Baquero Agudelo; y, desde luego, la muy conocida política
de exterminio, que fue eliminando paso a paso,
paulatinamente y seguido, a militantes del grupo del
partido comunista colombiano conocido como unión
patriótica, hecho que consta en el expediente.
4. Es cierto que un "anónimo', el del señor de
Chía, por sí, no constituye prueba y por tanto su destino
es el archivo, pues así lo ordena ley. Pero cuando ese
"anónimo" aporta datos que pueden ser averiguados y
verificados, es útil, como también lo manda la ley. Y si
después de las averiguaciones y verificaciones converge
con otro material probatorio al mismo llano, su
trascendencia no puede ser desconocida. Ese "anónimo",
en este proceso, entonces, también tenía que ser
estimado como evidencia.

S. Doña María del Rosario Arboleda de Mesa


declaró y dio pistas, permitió marcar rumbos.
Posteriormente se retractó y esto último fue capital para
que fuera dejada de lado o fuertemente cuestionada por
la justicia. No obstante, hay dos tema; indiscutibles: de
una parte, en su versión inicial no mintió pues en
importante medida fue roborada adelante; y, de la otra,
como tantas veces lo ha dicho la jurisprudencia, si bien la
retractación hace desequilibrar la opinión que se pueda
tener de un testigo, también es cierto que, por principio,
se tiende a dar más crédito a la primera intervención pues
generalmente es la más libre.

6. Igualmente ha sido desechado el "testimonio


con reserva de identidad", con fundamento en que no
aparece el acta que permita conocer la identidad de quien
comunicaba a la justicia. Es claro que el acta desapareció,
se refundió o no ha sido localizada. Pero también lo es
que ese declarante-informante narró hechos y situaciones
en dos oportunidades y que en los dos casos se hizo
dentro de las prescripciones legales. Que el soporte o
constancia de SUS datos distintivos no haya sido
finalmente localizado, no significa que la prueba no se
hubiera practicado o que las fojas correspondientes
contuvieran mentiras de funcionarios del Estado, léase
fiscalía y ministerio público.

Lo evidente es que sí hubo las dos declaraciones


y, por ende, debían ser suficientemente estimadas pues
con ello no se contrariaba en forma alguna la ley procesal
penal.

7. Por supuesto, también se ha restado o anulado


importancia a los "testimonios" de oídas. Esto, en
principio, es correcto. Pero depende de cada caso. Y, en
este proceso, esos testimonios de "oídas" seguían la
misma ruta del conjunto probatorio que día tras día se iba
conformando. Así, los funcionarios judiciales no podían,
sin más, abandonarlos o no darles la más mínima
trascendencia.

8 Falta un punto. Bastante se ha dicho sobre el


libro que hiciera llegar a la Corte, en sede de casación, el
apoderado de la parte civil, a título de prueba contra
Castaño pues en tal obra, se afirma, "confiesa" su
participación en el ilícito. El suscrito nada discute sobre
ello. Y no lo discute por una potísima razón: nuestro
sistema constitucional y procesal penal diseña el recurso
extraordinario de casación y dentro de tal esquema no
está previsto el aporte de pruebas. Es mandato legal.
Palabras han surgido en contra de esto, con el argumento
de que por encima se halla el Estado Social y Democrático
de Derecho, con base en el cual la Corte ha debido
atender esa prueba. ¡ Vaya Estado Social y Dmocrático
de Derecho pregonado 1. 1 Como si dentro de esta filosofía
lo primero no fuera el hombre y sus derechos,
especialmente los del procesado 1. ¡ Vaya Estado Social y
Democrático de Derecho que resultaría aceptando una
prueba en contra del acusado, sin que este tuviera
posibilidad alguna de controvertirla, es decir, con
cercenamiento flagrante del derecho a la defensa y a la
contradicción 1. Muchas cosas se dicen y se hacen a
nombre del Estado Social y Democrático de Derecho, que
gusta tanto a la gente. 1 Pero tanto allá no se puede
admitir i. Si Colombia es al menos teóricamente esa
forma de Estado, como están las leyes, era imposible
acoger esa prueba, si fuera prueba, porque como es
nítido, si Castaño hubiera escrito ese libro, sus palabras
tampoco podrían constituir "confesión"; y no la podrían
constituir porque eso no es lo que dice la ley que sea
"confesión".

En síntesis, la Corte -que ya había "ajustado" la


demanda- ha debido casar la sentencia en el sentido de
que lo llamado por el actor falso juicio de identidad,
perfectamente, por el desarrollo del cargo, podía ser
entendido como falso raciocinio.

Y si no fuera así, la Corte también debía casar de


oficio la sentencia impugnada por falta de un correcto
análisis de la prueba por parte de los jueces de la y 2
instancias.

Y, desde luego, quebrado el fallo, surgiría otra


consecuencia: la necesaria condena de Carlos Castaño Gil,
porque la prueba que compone el enorme expediente así
lo dice.

Señores Magisto
Alvaro Orlar dçy'Pér Pinzón.
Z'1O-2OO4

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