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PLATA Y CONTRABANDO

¿Cuáles fueron las raíces sistémicas más profundas de la oposición corrupta a los
esfuerzos reformistas de Ulloa en Huancavelica? Para responder esta pregunta es
necesario analizar el entendimiento entre las autoridades políticas y los intereses
creados vinculados a la minería de plata y su comercio, el financiamiento, los impuestos
reales que generaba y el contrabando al que daba lugar desde por lo menos los inicios
del siglo XVIII. Vinculado al declive de la minería del azogue, el punto neurálgico del
Imperio español en América era la producción de plata.76 El tesoro real subsidiaba a los
mineros de plata proporcionándoles azogue a crédito. Pero los oficiales corruptos de las
cajas reales en provincias imponían condiciones interesadas para los adelantos en
mercurio a los mineros. Especulando con la diferencia entre el precio oficial y el de
venta del mercurio, en complicidad con aquellos mineros de plata que lo recibían
privilegiadamente, los oficiales reales y sus socios privados se aseguraban ganancias
ilícitas
El empuje reformista contra el contrabando en el Imperio español coincidió con el
ascenso de la dinastía Borbón en España con Felipe V, nieto de Luis XIV, y con la
Guerra de Sucesión Española (1701-1714), que enfrentó a Francia y España contra una
coalición del imperio austríaco de los Habsburgo, Inglaterra y Holanda.
Paradójicamente, el primer virrey que la monarquía borbónica nombró para gobernar el
Perú, el catalán Manuel de Oms de Santapau, marqués de Castelldosrius (1707-1710),
tuvo una conspicua participación en unos escandalosos casos de contrabando francés
durante su gestión.
La efectividad de las medidas contra el contrabando fue puesta a prueba durante el
periodo de transición transición en el cual los navíos de permiso y de registro
reemplazaron al viejo y rígido sistema de flotas. Estos permitían una mayor frecuencia y
flexibilidad en el intercambio comercial.
Así, el contrabando contribuyó significativamente a que la corrupción pública y privada
formaran parte integral del liderazgo económico y político del virreinato peruano.89 Al
igual que en el caso del Río de la Plata, el origen y la formación de la élite mercantil y
burocrática colonial estuvieron entrelazados con prácticas corruptas y de
contrabando.90 Estos y otros intereses sentaron las bases de las redes de patronazgo
coloniales, que se hallaban controladas en la cima por autoridades políticas que
buscaban ganancias privadas a costa del bien público.

Círculos de Patronazgo Virreinales


Un problema político primordial que enfrentaron los líderes de la conquista española,
los primeros enviados reales y los virreyes, era cómo conciliar la diversidad de
ambiciones de enriquecimiento rápido que atraía a sucesivas olas de conquistadores y
colonos. Estos grupos disparejos y díscolos eran difícilesde controlar en ausencia de un
ejército regular y disciplinado, que surgió reciénen el siglo XVIII.
Existen ejemplos muy bien documentados de redes patrón-cliente que tuvieron un
impacto significativo en el virreinato. Los miembros del entorno familiar y séquito del
virrey Fernando de Torres y Portugal, conde del Villar (1584-1589), fueron acusados
de tráfico de influencias por súbditos contrariados. Entre los cargos, que fueron materia
de una investigación posterior y de una visita general, se acusaba a Villar de haber
recibido sobornos a través de la mediación de parientes cercanos (principalmente su hijo
Jerónimo de Torres y su sobrino Diego de Portugal) y de clientes (Juan Bello, su
secretario y chivo expiatorio) para otorgar nombramientos oficiales y conceder otros
favores.
En el nuevo siglo borbónico, los círculos de patronazgo de los virreyes Castelldosrius y
Ladrón de Guevara —ya examinados en relación con el frenesí del contrabando en el
temprano siglo XVIII— no parecían diferir mucho de los de los virreyes durante la era
Habsburgo. Sin embargo, podemos señalar una diferencia en el papel cada vez más
importante desempeñado por asesores u hombres de confianza del virrey fuera de su
familia inmediata.
La reforma institucional para poner coto a la corrupción se vio así demorada una
vezmás. El considerable despliegue militar y las peleas entre el virrey Jáuregui
(establecido en Lima) y Areche y Avilés (ambos en el Cuzco) continuaron bloqueando
la agenda reformista, debido a que estos últimos consideraban que la amnistía que el
virrey había ofrecido a los parientes de los rebeldes era prematura e imprudente.131 Fue
solo tras la partida del impopular Areche cuando comenzó a plasmarse una historia
administrativa distinta en cada una de las dos regiones más importantes del Perú: Lima
y la sierra central de un lado; y la sierra sur del otro.

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