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También, Apolodoro25, Diodoro de Sicilia26, Luciano de Samosata y Amiano


Marcelino27, un autor romano, describieron a los egipcios como negros.
4.2. Los griegos visitan Egipto
Sabemos que los griegos visitaron Egipto en el siglo VII a.C., pero la
descripción de Egipto que nos ha llegado es la realizada por Heródoto que data
aproximadamente del 430 a.C28. Bernal cita a Heródoto cuando traza paralelos entre
mitos y cultos griegos y egipcios. Bernal sugiere que los misterios eleusinos provenían
de ritos egipcios, aunque sean difíciles de conocer justamente por su propia condición.
Una de las principales fuentes de Diop fue Diodoro de Sicilia que escribió en el
siglo I. Las fuentes de Diodoro fueron los relatos de los sacerdotes egipcios a quienes
visitó durante la 180 olimpíada (60-56 a. C.)29. Diodoro30 directamente afirma que
“todos los descubrimientos” son apropiaciones inconfesadas de las enseñanzas egipcias.
Cuando Diodoro visitó Egipto, éste había estado bajo dominación macedónica por más
de un siglo. Los griegos, desde épocas tempranas, respetaron la antigüedad de la
civilización egipcia. Fue por ese respeto, que creyeron el relato de que su propia religión
se originó en Egipto, y que algunos de los más famosos filósofos estudiaron allí, aunque
los egipcios no les proveyeran evidencia para fundamentar sus ideas 31.
Estrabón32 sostiene que Platón y Eudoxio vivieron entre los sacerdotes egipcios
y fueron iniciados por ellos en sus especulaciones teóricas. Refiriéndose a Eudoxio,
Diógenes Laercio señala que hay dudas sobre sí realmente él compuso sus diálogos o
los tradujo del egipcio y los publicó en Grecia. Y al hablar de Tales de Mileto, Diógenes
Laercio vincula su saber a la estancia del físico griego en los colegios sacerdotales
egipcios33.

25
II, 3-4. Traducción al inglés, J.G. FRAZER, The Library, Book II, Harvard University Press,
Cambridge, Massachusetts, W. Heinemann Ltd, London, 1954, p. 137.
26
III, 8. Traducción al inglés, C.H. OLDFATHER, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts,
W. Heinemann Ltd, London, 1953, p. 105.
27
XXII, 16. Traducción al inglés, J.C. ROLFE, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, W.
Heinemann Ltd, London, 1937, p. 309.
28
A.B. LLOYD, Herodotus on Cambyses. Some Thoughts About Recent Work, en H. SANCISI-
WEERDENBURG y A. KUHRT (eds.), en Achaemenid History III, 1985, pp. 55-66.
29
Diodoro Siculo 1.44.1.Citado en M. LEFKOWITZ, Not Out of Africa. How Afrocentrism Became An
Excuse To Teach Myth As History, 1996, p. 18.
30
I, 69-81. (E. MURPHY, The Antiquities of Egypt, Notes of Book I of Library of History of Diodoro
Siculus, 1990).
31
LEFKOWITZ, Not Out of Africa. How Afrocentrism ..., p. 21.
32
XVII, 1, 29. (The Geography of Strabo, The Loeb Classical Library, 1954).
33
Vidas, doctrinas y sentencias de los filósofos ilustres, 1973, pp. 53-54.
7

Según Bernal34, Platón reconoce que las bases de sus postulados las debe a su
estancia en Egipto y a los conocimientos que allí pudo adquirir sobre la cultura, la
política y la religión egipcias y, al respecto declara en Fedro 35 que Toth, el dios egipcio
de la sabiduría, fue el primero en descubrir no sólo el número y el cálculo, sino la
geometría, la astronomía y también las letras.
4.3. Europa y el antiguo Egipto
Los escritores europeos del Renacimiento revalidaron la conformación egipcia
de “las ciencias” (política, astronomía, arquitectura, matemáticas, etc.) y postularon la
tesis de que la principal vía de transmisión de tales conocimientos la habrían constituido
los griegos que iban a estudiar a Egipto.
Los escritores afrocentristas han llegado a creer que en la antigüedad existió un
sistema de misterios egipcios. Para Lefkowitz este “sistema” fue una invención de un
escritor francés del siglo XVIII, Jean Terrason. Los misterios que él describió fueron en
carácter grecoromanos. Las ideas acerca de Egipto descriptas por los afrocentristas no
son ciertamente egipcias, sino como “Egipto” fue imaginado por los europeos quienes
no tenían un conocimiento directo o auténtico del mismo36.
La información que llega a Europa como consecuencia de la invasión
napoleónica a Egipto (1798-1901) inspiró a escritores, músicos y artistas. La
popularidad de los temas egipcios se refleja en las operas como La Flauta Mágica de
Mozart37, que según Lefkowitz estuvo inspirada en el libro de Terrason y sus ideas
acerca de los misterios egipcios38.
Para Lefkowitz este mito afrocentrista de la antigüedad, no sólo es ahistórico,
sino que es esencialmente no africano. Es un producto de la misma cultura eurocéntrica
a la cual los afrocentristas culpan del eclipse de la civilización africana y de los
problemas del mundo en general. Más irónicamente, al señalar como africano un mito
que es fundamentalmente europeo, los afrocentristas hacen de Africa la fuente de la
cultura a la que ellos culpan por sus propios problemas. Otro rasgo eurocéntrico del
afrocentrismo es su concentración en Egipto. Egipto ha sido siempre admirado por los

34
BERNAL, Atenea…, p. 117.
35
274 c y d. (Traducción de E. LLEDO ÍÑIGO, editorial Gredos, Barcelona, 1993, pp. 317-318).
36
M. LEFKOWITZ, Not Out of Africa. How Afrocentrism..., p. 10.
37
Esta ópera de Mozart, fue creada con libreto de Emanuel Schikaneder; es significativo que ambos
fueran francmasones , estando la trama imbuida de esas ideas.
38
Not Out of Africa. How Afrocentrism..., pp. 118-119.
8

europeos por la antigüedad de su civilización y por sus restos artísticos y


arquitectónicos.

Parte II : Los críticos y los temas críticos


En esta segunda parte del trabajo plantearemos fundamentalmente la crítica a la
metodología y epistemología de Bernal39.
1. La intencionalidad y la evidencia deliberada
Analizaremos aquí la idea que aparece en el debate que apunta a la
intencionalidad de los clasicistas y de aquellos estudiosos de la cultura griega como
supresores del pasado africano. La mayoría de los afrocentristas ponen el acento, como
ya vimos, en la negritud de los antiguos egipcios pero la acusación también se dirige
contra lo que consideran la negación del origen de la filosofía griega en el antiguo
Egipto.
En su artículo Not Out of Africa 40, Lefkowitz plantea la incidencia del debate en
el ámbito académico, relatando un episodio con otro profesor quien habló a sus
alumnos de los orígenes africanos de Cleopatra y Sócrates. La autora plantea que si los
estudiantes aceptaron que Cleopatra y Sócrates eran negros asumieron que los
clasicistas habían tratado deliberadamente de negarles la verdad y que habían usado (o
mal usado) la historia como forma de reforzar la dominación política europea sobre
Africa41.
M. Lefkowitz42 considera que la filosofía griega no fue robada de las fuentes
egipcias. No hay evidencia que pruebe que Alejandro tomó libros de la biblioteca de
Alejandría, la cual fue fundada mucho después de su muerte, para dárselos a Aristóteles
o, cómo afirma ben-Jochannan, que Aristóteles llegó a Egipto con Alejandro y saqueó
los templos de ideas y libros. Del mismo modo considera absurdo establecer que el
tratado de Aristóteles Sobre el Alma estuvo derivado del Libro de los Muertos, lo único
que estos textos tienen en común es que mencionan almas. Según Lefkowitz, los

39
R. PALTER, Black Athena, Afro-Centrism, and the History of the Science, en History of Science 31, 3
(1993), pp. 388 y ss.; E. HALL, When is a myth not a myth: Bernal’s “Ancient Model”, en
LEFKOWITZ & MACLEAN ROGERS (eds), Black Athena Revisited, 1996, pp. 333-348.
40
Not Out of Africa. The Origins of Greece and the Illusions of Afrocentrists, en The New Republic
(February 10, 1992), pp. 29-36.
41
Una de las más enérgicas críticas ha sido sostenida por esta clasicista, que como vimos, conjuntamente
con G. MacLean Rogers fueron editores de Black Athena Revisited que reunió una serie de artículos sobre
el tema.
42
Not Out of Africa. The Origins of Greece..., p. 32.
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afrocentristas ignoran la cronología y los hechos si son inconvenientes a sus


propósitos43.
También se pregunta Lefkowitz por qué ahora se discute acerca de los orígenes
de la filosofía griega y la etnicidad de celebridades antiguas, suponiendo que los
antiguos griegos no fueron autores de su propia filosofía y teoría científica. La
explicación que nos da es que hace sólo 160 años se creyó que Egipto fue la madre de la
civilización occidental. Los masones creyeron que sus rituales derivaron de Egipto,
aunque en realidad no se habrían originado en fuentes egipcias reales ni tan antiguas
como ellos supusieron. Sus ideas derivaron de una descripción dieciochesca del Sistema
de Misterios Egipcios. Dicho sistema como ya vimos estaba basado en fuentes griegas,
y sus autores interpretaron la cultura egipcia en términos de las costumbres y
experiencia griegas44.
2. Etnogénesis:
2.1. Raza y cultura
Si bien Bernal sostiene que el concepto de raza es problemático, el título mismo,
aunque es un cliché comercial45, está planteando, en cierto sentido, una referencia
biológica a las características de la civilización griega originada en la egipcia. Bernal
emplea indicios de identidad étnica (color, cabello, etc.) como criterios definidos de la
cultura egipcia, e inevitablemente situándose dentro del “paradigma racista” cuya
reciente institución él demostró convincentemente.
En el arte y la literatura es posible que los egipcios se distingan de los griegos
por sus rasgos físicos. El hecho de tener un color u otro puede que no tenga el mismo
sentido para los afroamericanos que para los egipcios y aún para los griegos. En este
debate, los orígenes de Grecia están cargados con la negación de los clasicistas a aceptar
que los fundadores de las antiguas ciudades estado griegas llegaron desde Africa, pero
el acento y la fundamentación de tal afirmación es el color de la piel.
2.2. Distinción entre la influencia y los orígenes
Creo que esta distinción es fundamental a la hora del debate afrocentrista y es la
crítica principal que debiera hacerse al trabajo de Bernal. Una cultura puede introducir o
recibir ideas, símbolos e incluso objetos de otra cultura; pero esto no significa una

43
Not Out of Africa. How Afrocentrism..…, p. 7.
44
LEFKOWITZ, Not Out of Africa. How Afrocentrism..…, preface xiv y xv.
45
Fue publicado por la prensa de Harvard y, como él mismo admite, el título fue una sugerencia del editor
para vender más.
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transformación de su identidad. Aún cuando los préstamos inunden una cultura,


adquieren una nueva significación en un nuevo ámbito. Sí, podemos hablar de una cierta
influencia, lo que no se puede igualar a origen. Así, la evidencia de la influencia46
egipcia sobre ciertos aspectos de la cultura griega es innegable pero la evidencia sobre
los orígenes griegos debida a los egipcios es un tema diferente.
Según van Binsbergen47 hay algo desconcertante en el énfasis de los orígenes, ya
que implica que cualquiera que lo emprenda, está convencido que esa debe ser la
cuestión preliminar en el estudio del tema elegido. Con sus resonancias ideológicas y
su invitación a la conjetura, la cuestión de los orígenes es particularmente apreciada en
el contexto de la formación de la identidad de grupos sociales, clases, grupos raciales,
grupos étnicos y naciones. Así la búsqueda de los orígenes conduce a admitir la
históricamente construida naturaleza de una identidad primordial e inalterable.
Paradojicamente, Bernal pretendiendo refutar el mito eurocéntrico de los
orígenes, produjo su propio relato de los orígenes de la civilización griega/europea, con
el obvio peligro de producir meramente otro mito del origen.
No hay duda que los griegos fueron influidos por las culturas vecinas. Los
clasicistas, en general, asumen que las ideas e información extranjeras llegaron por
contacto no violento, especialmente a través del comercio. La idea de un origen egipcio
de la filosofía y religión griegas proviene de los escritos de los historiadores griegos
antiguos como Heródoto, Diodoro y los padres de la iglesia. Pero sin embargo, las
fuentes griegas anteriores al siglo I no proveen indicaciones de un origen africano o
invasión egipcia.

3.Los fundamentos del “Modelo Antiguo Revisado”


3.1. ¿Invasión, colonización o influencia egipcio-fenicia?
Bernal propone una extensa influencia de Egipto y Canaan-Fenicia sobre Grecia,
dice “invasiones egipcio-fenicias”48 “
invasores egipcio-fenicios de Boiotia”49,
“colonizaciones egipcio-fenicias”50.

46
Sobre influencia continua, veáse S. MORRIS, Greece and the Levant, en Journal of Mediterranean
Archaeology 3/1 (1990), p. 57.
47
van BINSBERGEN, op. cit., pp. 35-38.
48
BERNAL, Atenea Negra I, p. 81
49
Idem, p. 83.
50
Idem, p. 110.
11

La arqueología no provee soporte a una invasión egipcia a Grecia en el 2°


milenio. Miles de fragmentos han sido encontrados en los últimos años en Avaris, en el
Delta, datados para el siglo XVII51.
Dice Morris52 que no hay necesidad de pensar que los fenicios o cananeos
colonizaron Grecia para certificar cúan importante fue la influencia de la cultura
semítica en el mundo griego; sin colonias o invasiones Grecia ha sido más levantina que
Europea53.
Para P. Bikai54 Bernal mezcla egipcios con fenicios, no reconoce el impacto de
la “arqueología bíblica” y desconoce las excavaciones en Fenicia (especialidad de la
autora), y más importante aún, ignora la religión anti-fenicia55. De esta manera estaría
negando la propia identidad de los fenicios y al proponer una influencia egipcia y
cananeo-fenicia sobre Grecia, no distingue entre los dos pueblos56.
3.2. Los mitos y la interpretación del pasado
Los mitos pueden contribuir a realizar representaciones históricas pero sólo de
forma muy general. En algunos casos pueden mencionar lugares reales pero no intentan
dar una imagen precisa de quienes eran sus habitantes o como vivían. A los
historiadores les sirve como referencia a un lugar particular pero son anacrónicos. A
través de su lectura podemos confirmar que en el segundo milenio a.C. diversas
civilizaciones comerciaban y llegaban a Egipto, Fenicia, Mesopotamia, y parte de Asia
Menor pero no nos dicen nada más específico sobre los movimientos de pueblos, ni
acerca de las lenguas que hablaban. Que Danáo llegó a Grecia desde Egipto, que Cadmo
llegó desde Fenicia, o que los pelópidas o aqueos llegaron desde Lidia no prueba que
los griegos tuvieran contacto con esos lugares. Por otra parte, si los mitos de su arribo

51
Cuando los hicsos gobernaban Egipto (1674-1566 a. C.) En 1991, un fragmento de un piso minoico
pintado, datado del siglo XVI, fue descubierto en Tell Kabri en Israel. Para Lefkowitz esos hallazgos si
sugieren una invasión no fue de Egipto a Grecia sino más bien todo lo contrario. No hay argumentos
sustanciales que puedan sostener una invasión africana a Grecia, la evidencia es débil y circunstancial.
(LEFKOWITZ, Not Out of Africa. How Afrocentrism..., p. 22 y nota 17 del capítulo 2).
52
Op. cit., p. 58.
53
A través del comercio, matrimonios, escritura y religión, sin necesidad de una estructura política como
una colonia. Idem.
54
Black Athena and the Phoenicians, en Journal of Mediterranean Archaeology 3/1 (1990), p. 69.
55
Veáse en Bikai la idea de un antifenicismo o antisemitismo presentes en el debate; así como sus
implicaciones políticas actuales. Idem, p. 72-74.
56
Bikai reconoce que el trabajo de Bernal forzó a la reconsideración de algunos presupuestos que se
hallaban en el trabajo arqueológico. Da el ejemplo de Al Mina y su caracterización como colonia griega.
Idem, pp. 68-69.
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en Grecia representan algo más que una misión comercial o un raid pirata, la
arqueología no lo ha confirmado57.
En su influyente libro Civilization or Barbarism58, Diop sugiere que de acuerdo
a la mitología griega, los egipcios llevaron su civilización a Grecia durante el tiempo de
la dinastía XVIII. Lefkowitz59 cuestiona la sugerencia de Diop que Danáo era egipcio,
ya que su familia era de origen griego. Sostiene además que Danáo era considerado
griego por los mismo griegos. Según la mitología griega, Danáo y Egipto eran hermanos
y descendientes de Libia (Africa), de Menfis (capital de Egipto), del dios Nilo y de la
mujer ternera Io. Así lo expresa Esquilo en Las Suplicantes60 y esta historia es utilizada
por los afrocentristas para fundamentar la negritud de los egipcios.
Desde el punto de vista mitológico, Bernal establece correlaciones por ejemplo
entre el culto al dios Montu y al cretense rey Minos, ambos representados como toros,
simbolizando la fuerza. Por otro lado, Bernal propone identificar la época de la llegada
de Cadmo y su segunda fundación de Tebas con la del comienzo de las invasiones
hicsas a Egipto, es decir, hacia el 1720 a.C. Este dato explicaría que los hicsos
expulsados de Egipto por los faraones de la dinastía XVIII, habrían incursionado por el
Egeo, invadiendo Creta y posiblemente Grecia continental. Los argumentos que utiliza
para sostener esta hipótesis son: la introducción en Grecia del carro de guerra y la
espada, propios de los hicsos, así como la de los cultos a Poseidón y Atenea, ambos
relacionados con dioses egipcios. Otro argumento que apoya tal idea es como ha sido
empleado el término “hicsos”. Para Bernal, el tema de la tragedia “Las Suplicantes” de
Esquilo se basa en un juego de palabras entre hikes(ios), “suplicante”, e hicsos. Esquilo
identificaría a los invasores como “suplicantes”, fruto de su propio nacionalismo
helénico.
Bernal remite a la etimología de los nombres del panteón griego para explicar
los orígenes del mito griego, en lugar de preguntarse cómo usaron los griegos sus
mitos61. Este tipo de acercamiento a los mismos no nos ilustra acerca del significado
simbólico de muchos de ellos ni los trata como un metalenguaje que está
constantemente siendo renegociado y asumiendo nuevos significados. Esto, junto a la

57
LEFKOWITZ, Not out of Africa. The Origins of Greece …, 1992, p. 32.
58
Originalmente publicado en francés en 1981.
59
Not Out of Africa. How Afrocentrism ...,p. 17.
60
719-20, 745.
61
G. KIRK, Myth: Its Meanings and Functions in Ancient and Other Cultures, Cambridge University
Press, 1970, p. 280.
13

práctica de un tratamiento de los orígenes históricos y desarrollo de divinidades


individuales, más que la articulación en un sistema teológico estructurado, caracteriza
una escuela de pensamiento que Jean Pierre Vernant ha denominado históricamente
positivista62.
Hay seguramente características similares entre los mitos griegos y orientales
pero un mito no puede ser transmitido como un ítem inanimado, ya que asume un nuevo
significado en un nuevo contexto, y es su matriz sociocultural, más que la etimología de
sus protagonistas, la que necesita ser decodificada para comprender la cultura griega.
“Mito del origen, del genio griego, eurocéntrico y afrocéntrico, del sistema de
misterios egipcios, del legado robado, y antiguos mitos de dependencia cultural”; es
indudable que el mito está presente en este debate y por lo tanto es necesario aclarar las
implicaciones y el uso de este concepto en nuestro mundo contemporáneo, ya que el
mismo tiene distintas connotaciones e imprecisa denotación. Estaremos de acuerdo en
que el término mito nace y se va definiendo en la literatura griega, y en oposición al
logos pasa a designar al relato tradicional y fabuloso. Pero a partir del siglo XVIII
comienza a distinguirse entre mito y ficción poética63. Sin embargo, Lefkowitz destaca
el significado vulgar de mito, como falsedad, oponiendo de esta manera la verdad al
mito. Es más, opone historia a mito, siendo la historia la verdad en su sentido positivo y
el mito lo falso. Creo entonces que es mejor hablar de tradiciones.
3.3. La lengua y los orígenes
Trabajos recientes en etnolingüística sugieren que la aculturación lingüística
puede ser trazada cuando las palabras prestadas son encontradas entre el sistema
numérico, el sistema deitic (conjunciones, partículas, pronombres y funciones modales),
partes del cuerpo y terminología. De acuerdo a ese modelo, Bernal parecería estar
describiendo conexiones significativas cuando deriva el artículo definido griego del
egipcio. Las etimologías egipcias en palabras griegas para bienes de prestigio y armas
no son significativas, cuando son transferidas de una cultura a otra, un ejemplo de
préstamos lingüísticos no implica aculturación64.
Sin embargo, es bien conocido que un grupo lingüístico no es necesariamente
igual a un grupo cultural. El lenguaje puede cambiar sin algún movimiento físico de

62
J.P. VERNANT, Myth and Society in Ancient Greece, 1980. p. 212.
63
C. GARCIA GUAL, Introducción a la mitología griega, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p. 18.
64
J. HALL, Black Athena: A Sheep in Wolf s Clothing?, en Journal of Mediterranean Archaeology 3/2
(1990), p. 250.
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gente y la aculturación lingüística no necesita envolver la adopción de otros rasgos


culturales, como ciertas costumbres o sistemas de creencias. El método de Bernal de
trazar la influencia cultural externa a través de palabras prestadas es una desviación de
la práctica normativa lingüística, y genera la misma ambigüedad entre préstamos
lingüísticos y aculturación que notamos anteriormente cuando tratamos la cultura en
general65.

4. Una aproximación al enfoque y metodología de Bernal


4.1. Modelos y paradigmas
66
En su polémico artículo J. Hall discute la referencia a paradigma y
fundamentalmente a Thomas Kuhn y al sentido que Bernal le da “como un recién
llegado que inventa un nuevo paradigma”. Señala que los paradigmas kuhnianos niegan
el progreso acumulativo, siguen un patrón de desarrollo o uno que es unidireccional67.
El modelo antiguo revisado representa una vuelta a un modelo que él señala fue
corriente en la antigüedad. Además, su modelo no agrega factores desconocidos como él
mismo afirma68, lo que debería corresponderse con la creencia de Kuhn que los nuevos
paradigmas son inconmensurables con los antiguos.
Un paradigma es para Kuhn lo que comparten los miembros de una comunidad
científica y, a la inversa una comunidad científica consiste en personas que comparten
un paradigma69. Una comunidad científica está formada por personas quienes practican
una especialidad científica, que han tenido una educación y una iniciación profesional
similares como sería el caso de los clasicistas. Entonces deberíamos determinar la
diferencia entre las aproximaciones metodológicas empleadas por estos últimos y
aquella realizada por Bernal, y esperar encontrar un cierto grado de incompatibilidad
entre ambas.
4.2. Difusionismo
Bernal no presenta en su trabajo las numerosas representaciones que según él
probarían el asentamiento de egipcios y fenicios en Grecia en el segundo milenio. Se
empeña en sostener que el modelo ario radical intenta borrar toda actividad en la zona y
negar las raíces fenicias del alfabeto griego y por ello radicaliza su postura intentando

65
Idem.
66
Op. cit., pp. 247-254.
67
T. KUHN, La Estructura de las Revoluciones Científicas, FCE, 1971, pp 22-23.
68
BERNAL, Atenea Negra I…, p. 7.
69
Op. cit., p. 13.

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