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ENSAYO

“NO HAY TIEMPO PARA MEDIR”, COMO PARADIGMA DE INDICADORES


DE GESTIÓN

Cuando hablamos de sistema de gestión de la calidad, lo primero que nos viene a la mente
es, que tenemos que realizar un seguimiento y una medición a los procesos de la
organización, a los productos o servicios y en la satisfacción de los clientes sobre el
producto. Para realizar el seguimiento y la medición, debemos comenzar escogiendo los
métodos adecuados los cuales se van utilizar para dicho proceso.
Hay una muchos métodos que se pueden utilizar dependiendo a que vamos a dar
seguimiento y medición, como son las inspecciones y los indicadores de gestión.
Los indicadores de gestión, son un método de expresión cuantitativa del comportamiento y
desempeño de un proceso, cuya magnitud, al ser comparada con algún nivel de referencia,
puede estar señalando una desviación sobre la cual se toman acciones correctivas o
preventivas según el caso. Pero aun sabiendo que son una forma clave de retroalimentar un
proceso, de monitorear el avance o la ejecución de un proyecto y de los planes estratégicos,
entre otros, existen paradigmas sobre ellos, como excusa a que no se sabe cómo funciona,
que mide, como se analiza y como se recoge los datos para su utilización.
Uno de los paradigmas de los indicadores de gestión es, “no hay tiempo para medir”,
sabiendo que unas de las características de este método, es que son la capacidad para definir
el evento que se pretende medir, de manera poco costosa en tiempo y recurso, lo que indica
que este método no requiere de mucho tiempo para su aplicación. ¿Pero cómo rompemos
este paradigma?, la verdad es muy sencillo, y es informándose.
Para implementar los indicadores de gestión lo primero que hay que saber es, ¿qué se va a
medir? , pero hay que saber que se puede medir con este método, y es todo aquello que
queremos saber que hasta qué punto o en qué medida se están logrando los objetivos
estratégicos, por ejemplo las ventas, el desempeño de los trabajadores, productos no
conformes, metas, etc. Después de que se identifique lo que se quiere medir, se establece
un procedimiento de medición (Objetivo, asignación de responsabilidades, etc), luego se
realiza la ejecución del proceso y se hace seguimiento al sistema a medir, se analiza y
establecen las acciones correctivas.
Cualquier metodología que permita implementar un sistema de indicadores de gestión debe
tener en cuenta los elementos asociados con un indicador, para permitir una adecuada
retroalimentación, y además presentar información clara y complementarse con otras
herramientas de gestión que ayuden a analizar causas y a establecer puntos de mejora para
sustentar así la decisión a tomar.
Para la aplicación de los indicadores de gestión se debe tener en cuenta:
1. Objetivo: Muestra la mejora buscada, hace evidente el reto.
2. Definición: Debe ser simple y clara, e incluir además sólo una característica.
3. Responsabilidad: Indica el área dueña del indicador y por lo tanto la responsable
de las acciones que se deriven del mismo.
4. Recursos: De personal, instrumentos, informáticos, entre otros.
5. Periodicidad: Debe ser la suficiente para informar sobre la gestión.
6. Nivel de referencia: Pueden ser datos históricos, un estándar establecido, un
requerimiento del cliente o de la competencia, o una cifra acordada por consenso en
el grupo de trabajo.
7. Puntos de lectura: Debe tenerse claro en qué punto se llevará a cabo la medición,
al inicio, en una etapa intermedia o al final del proceso.

De esta forma se puede erradicar con el paradigma de “no hay tiempo para medir” con los
indicadores de gestión, donde estos son simples, se pueden adecuar, tienen validez en
tiempo, participan los usuarios y son oportunos. Y antes de colocar excusas para no usarlos,
debemos pensar que, sí no se mide lo que se hace, no se puede controlar y si no se puede
controlar, no se puede dirigir y si no se puede dirigir no se puede mejorar.