Creación y más ________________________________________________________

Año IV, Vol. 1, N° 6 | Cajamarca, II semestre de 2010 - Colaboraciones: kcreatinnorg@yahoo.es

Kcreatinn
RAMÓN RIBEYRO

ESPECIAL: J U L I O
Los dichos de Ribeyro: Santiago el pajarero

[Daniel Rojas Pachas]------------------------2 Palabras de agradecimiento por la distinción de “Doctor honoris causa” y de introducción a la clase magistral [Miguel Garnett Johnson]---------------------4

Celos/Ruidos distantes

[Francisco Enríquez Muñóz]-------------------9

Burro pandero obispo de anillo/Hero y Leandro Temporal

[Daniel de Cullá]---------------------------10 [Jorge Ampuero]-----------------------------11

A mis amigos

[Alberto Cortéz]----------------------------12

Pechuga entera por favor

[Francisco Enríquez Muñóz]------------------12

Más vale antes que después de la ilustración [Daniel de Cullá]---------------------------15 Cartas del asnal parnaso español [Daniel de Cullá]---------------------------16 Carta a un rehén
[Antoine Saint-Exupéry]---------------------18

No se elige, se acontece [Hugo Mujica]-------------------------------19 Conversando con Raúl Rivero [Harold Alvarado Tenorio]-------------------19 Ribeyro: “La melancolía del recuerdo”
[Jack Farfán Cedrón]------------------------28

El archivo personal de Julio Ramón Ribeyro, de Luis Fuentes
[Jack Farfán Cedrón]------------------------29

Imagen: Retrato de Julio Ramón Ribeyro del pintor peruano Herman Braun-Vega. El escritor se refiere a este cuadro en su diario en junio de 1978. Reproducida de: http://www.elpais.com/fotogaleria/Julio/Ramon/Ribeyro/elpdiacul/20100821elpbabpor _4/Ies/

CRÍTICA
LOS DICHOS DE RIBEYRO: SANTIAGO EL PAJARERO
Daniel Rojas Pachas [Perú-Chile]

considerado, hoy, uno de los primeros hombres en dedicar estudios a la tarea de surcar el aire artificialmente. El espíritu aventurero y el sentido de fracaso inminente que envuelve la empresa de Cárdenas, cala profundamente en la sensibilidad de Julio Ramón, al punto de que busca con ella explorar el proceder de un medio agreste y hostil, la Lima de ayer, hoy y siempre, incapaz de tolerar en su exceso racional e institucionalizado la aparición de soñadores o seres extraordinarios que en su particular obsesión y extrañeza, sin intención o ánimo de convertirse en mártires de una idea o proclama, evidencian las falencias y fisuras de un sistema agotado, tributario de valores eversivos, contradictorios e inconsecuentes ante los propósitos de sus propias proclamas. En definitiva, el universo Ribeyriano encuentra en la figura de Santiago un significante privilegiado que sirve como sustituto y cuerpo de uno de los fetiches del autor. Santiago, tal como Silvio y otros personajes entrañables del peruano, revela el fracaso del hombre al ser aplastado bajo los cánones del prototipo exitista y adecuado socialmente; en este caso, son antagonistas, el duque, el oportunista barbero, el cerrado catedrático Cosme Bueno y desde luego, el Virrey. De modo que la imagen instituida como modelo por el discurso de la época, dota por contraste a Santiago de la cualidad actancial de alegoría del fracaso y dolor. Dínamo de una generosa utopía que se ve irremediablemente abortada. Santiago, signo/personaje revela una estética de la marginación y el desamparo; tema usual en la prosa creativa del peruano. Como noción y tipo humano, Cárdenas, al igual que sus pares del relato breve o novela, comparten el gravamen de ser excepciones ante una codificación unilateral y rígida del orden social, mundo oportunista, mercantilizado y sustentado en la doxa u opinión pública que aprueba la supremacía de un cargo o título por sobre la capacidad o el talento (el conocido argumento de autoridad) o el rechazo y silencio que de forma indignante Ribeyro presenta en esta obra con un gran despliegue literario. El episodio titulado “El informe de Cosme Bueno” da cuenta de una suerte de juicio inquisitorio que se realiza de modo público en las dependencias de la Universidad de San Marcos. Los argumentos arremeten no sólo 2
Kcreatinn-Creación y más

Teatro Julio Ramón Ribeyro
Lima: Escuela Nueva

antiago el pajarero obra teatral ganadora en 1959 de un premio otorgado por el ministerio de educación del Perú, es parte de una veta poco practicada, mas no por ello ajena al genio de Ribeyro, al cual conocemos como uno de los grandes de la narrativa breve peruana y por qué no, latinoamericana. Este drama corto dividido en seis cuadros, está inspirado en una tradición de Ricardo Palma, se ambienta en el siglo XVIII y se refiere a hechos verídicos; la vida de Santiago Cárdenas. A través de ella Ribeyro desarrolla una de sus inquietudes primordiales, el estoicismo humano y la voz de los oprimidos y relegados. El personaje, un alucinado limeño que nace en 1726, al interior de una familia humilde se desarrolla como un niño inquieto que a la edad de 10 años ya cumplía labores de grumete en la marina. Durante su juventud Santiago, obsesionado por el vuelo de las aves y el estudio de su anatomía se dedica a la construcción de un aparato volador y a la elaboración de una memoria que ilustra sus complejos estudios acerca de la posibilidad que tendrá el hombre para dominar el cielo. Cárdenas desarrolla ese trabajo con muchas peripecias bajo el virreinato de Manuel Amat, llegando a ser vetado por los expertos de la época. El trabajo de Cárdenas finalmente es rescatado del anonimato de manera póstuma y en una primera instancia por Ricardo Palma, luego aparecerá como referencia en obras sobre aeronáutica, al punto de ser

S

contra la memoria y proyecto de Santiago, sino que alcanzan a la persona, humillando su genio. Esto reafirma, que en un mundo como el que verosímilmente funda la voz de Ribeyro, el valor individual poco cuenta ante estereotipos que condenan a empresas progresistas y espíritus emprendedores a ser calificados de antemano como acciones y existencias inútiles e irracionales. Santiago es empujado a cargar hasta las últimas y trágicas consecuencias al igual que una cicatriz, una serie de apodos, Santiago el volador, Santiago el loco, que representan su divergencia frente al mundo que no tolera el actuar ajeno a la norma, a los giros de la tradición. Las palabras de Cosme Bueno, que transcribo a continuación, son lapidantes y demostrativas del pensar general:

y Basilio el coplero, ambos bohemios y bandidos artistas, uno escultor, el otro poeta. De modo que la intelectualidad y el arte, junto al oprimido esclavo o masa social sin acceso a privilegios conforman un sector B de la sociedad, lo cual prefigura sus roles ante el canon estructural del universo social completo. El intelectual y artista conforman la consciencia, mente e ingenio de los grupos disidentes; mientras que los otros, las masas incultas, son aplacadas, pues en potencia, son la otra mente, la mano, la fuerza del cuerpo que pudiese en una revuelta echar abajo un régimen totalitario; por ende unos son censurados y vetados mientras que los otros, con trabajo y entretención burda son objetivados e instrumentalizados, pues el peligro radica en la combinación de ideas y cuerpo. Una amalgama y equilibro entre estos dos sectores destruiría el establishment. Allí radica la primordial amenaza de los delirios de Santiago, las fechorías y actos poéticos de Gavilán, así como los paródicos cantos de Basilio. Revelador en este campo resulta el decir de María la esclava, acerca del invento de Santiago. Yo no entiendo de estas cosas, pero dicen por allí que es usted capaz de hacer volar a los hombres (…) Si es así, maese Santiago ¿por qué no nos da unas alas a mí y a todos mis hermanos negros? (…) Nos iríamos volando y no volveríamos jamás ¡Debe ser hermoso no tener dueño, como los pájaros, y volar libremente por toda la tierra! Las alas de Santiago permitirían al hombre salir de su ámbito de dominación temporal, de aspirar a la libertad, a la emigración; por tanto, actancialmente, Santiago es un token o significante de cambio ante la libertad, el ingenio y el progreso social que logra la movilidad de los grupos; por tanto, se opone al status quo de su época y a la corrupción de quienes detentan y lucran con el poder. Sus únicos ayudantes son otros disidentes, soñadores o voces relegadas, sin derecho, que guardan una sutil esperanza ante un bello sueño como aquel que un generoso Cárdenas remite y destina, no para sí, sino para la humanidad entera, y en específico, pensando en su amado Perú. El anhelo implica la superación de las barreras terrenales y temporales de su tiempo, y desde luego, la emancipación de quienes marcan el compás de las vidas a través de sus draconianas normas. Es este, quizá, el sueño de Ribeyro y el modo en que da literariamente voz y vida a los mudos.

(…) Toda nuestra ciencia está contenida en los filósofos de la antigüedad, nosotros no somos más que humildes glosadores dedicados a comentar e interpretar los textos inmortales. Quien intente salirse de ese sendero se precipitará de las nubes de sus quimeras en el abismo del error. (…) Hay cosas, señor, que no deben ser investigadas porque sus premisas son falsas y contrarían las leyes de la naturaleza. Por ende el destino de este espejo que en su proceder derrumba los entimemas de su época, presupuestos que son tomados por la generalidad, como verdades inamovibles, encuentra como principal traba la arbitrariedad e inaccesibilidad de los poderes máximos (la negativa e indiferencia del Virrey), la indolencia e incomprensión de sus cercanos (el abandono de su novia Rosaluz), la malicia y arribismo de los que detentan un pequeño poder o aspiran a lucrar, accediendo a un escaño superior en la organización socioeconómica (El duque y el Barbero) y finalmente el pueblo, masa voluble cuya ignorancia y temor degenera en violencia y focos absurdos de venganza ante la represión; dirigiendo usualmente su rabia hacia los más débiles o hacia aquello que no comprenden. En contraparte, la única tolerancia y apoyo que puede recibir Santiago es por parte de quienes comparten su condición periférica, los esclavos representados por María, la joven que trabaja para Rosaluz y sus amigos más queridos, Baltazar Gavilán 3

Kcreatinn-Creación y más

En conclusión, esta obra, como muchas otras de Ribeyro, sobre todo las más aplaudidas del autor, sostienen el peso de su riqueza textual en la diégesis y los diálogos, en la elaboración de mundos convincentes y seres que revelan en su devenir, la crisis universal de nuestras sociedades metálicas e industrializadas. Lo que hace de este texto, retaguardista en la técnica, sumamente vigente en su mensaje y cosmovisión.

ENSAYO
PALABRAS DE AGRADECIMIENTO POR LA DISTINCIÓN DE “DOCTOR HONORIS CAUSA” Y DE INTRODUCCIÓN A LA CLASE MAGISTRAL

responsabilidades académicas en el Seminario “San José”, dirigido por él. Monseñor tenía un interés especial por la formación académica de la juventud, sea del clero o sea de cualquier profesión, y hubo un vínculo entre las dos casas de estudios, tanto en la persona del Dr. Felipe Cogorno —quien trabajaba en ambas— como en el acuerdo firmado que daba acceso a los estudiantes a las bibliotecas de los dos centros de estudios. Este último fue un indicio de la apertura intelectual de monseñor que, espero, haya tenido una influencia positiva sobre mi propia persona. Lamentablemente, unos años más tarde, el Dr. Felipe Cogorno falleció, el acuerdo caducó y, se puede decir, que la relación entre la Diócesis y la Universidad se enfrió. Entonces, como miembro del clero al servicio de la Diócesis de Cajamarca, me es de especial alegría recibir esta distinción de parte de la Universidad; distinción concedida en la presencia de muchas personas que significan tanto para mí. Aquí en Cajamarca, hoy, recordamos con orgullo cómo el día 13 de julio de 1882, los ciudadanos, inspirados por los tres muchachos [Pita, Quiroz y Villanueva], Héroes de San Ramón, juntos con las tropas peruanas, se enfrentaron con el invasor chileno y lo derrotaron en la Batalla de San Pablo. Entonces, ¡qué gusto ver a la Señora Gloria Recavarren —nieta de Isaac Recavarren, “El León de Pisagua”, tan distinguido en la Guerra del Pacífico por su defensa de Pisagua—, también viuda del cantante Piero Solari, que hace unos cuarenta años me adoptó como “hijo”! Dicho sea de paso, no hay mucha diferencia entre las edades de madre e hijo adoptivo, pero el Perú es El País de las Maravillas, donde todo puede suceder. Con doña Gloria hay dos de mis “hermanos”. ¡Qué alegría ver a dos representantes de los Padres de San Columbano, sociedad misionera que me recibió para iniciar mi labor pastoral en el Perú; como también ver a algunos fieles de aquella primera comunidad parroquial en que trabajaba en el Distrito de San Martín de Porres en Lima! Veo a mis compadres, a amigos y amigas, a poetas, a pintores y a escritores, a sacerdotes y a fieles de aquí, de Bambamarca, de Cajabamba, de Celendín y de Huamachuco. Tengo el gusto de ver mi sensei y algunos compañeros de karate de Trujillo y de aquí. Quizás haya alguien que pregunte por qué un sacerdote practica karate. Mi respuesta es bíblica: “Es mejor dar que recibir”. A todos, ¡mil gracias por acompañarme hoy! Y ahora, de acuerdo con el protocolo de esta ceremonia, les ofrezco una clase doctoral, titulada: Dos Astros, Poéticos y Educadores, en el Firmamento 4
Kcreatinn-Creación y más

Miguel Garnett Johnson [Inglaterra-Perú]

S

eñor Rector de la Universidad Nacional de Cajamarca, Maestro en Ciencias, Ing. Carlos Tirado Soto, Señores Vicerrectores, Señores Decanos, Señor Director de la Escuela de Post Grado, Dr. Nilton Deza, Distinguidos Rectores Visitantes, Señores Autoridades, Amigas y Amigos todos: Cábeme, en este momento, expresar mis más sincero agradecimiento por el honor que la Universidad Nacional de Cajamarca acaba de concederme, con la distinción de “Doctor Honoris Causa”. Desde mi llegada a Cajamarca en 1972, para trabajar con el entonces Obispo de la Diócesis, Monseñor José Dammert Bellido, he sido consciente de la importancia de esta casa de estudios, precisamente por el gran interés que monseñor siempre mostraba por ella. Él era de una notable trayectoria universitaria y, al final de su labor en Cajamarca, recibió la misma distinción que ustedes me han concedido hoy. Durante unos diez años, tuve la suerte de trabajar en relación estrecha con Monseñor Dammert, cuando asumí algunas

Filosófico: Juan Enrique Newman y Mariano Iberico Rodríguez. DOS ASTROS, POÉTICOS Y EDUCADORES, EN EL FIRMAMENTO FILOSÓFICO: JUAN ENRIQUE NEWMAN Y MARIANO IBERICO RODRÍGUEZ De nacimiento soy londinense, mientras el lugar donde he pasado la mayoría de mi vida profesional es Cajamarca. Londres y Cajamarca, dos ciudades, y si bien no pretendo emular al famoso novelista inglés, Carlos Dickens, y presentar Una Historia de Dos Ciudades, sí, quisiera comentar algunos aspectos de la obra y pensamiento de dos grandes pensadores, uno nacido en Londres y el otro en Cajamarca: el primero, Juan Enrique Newman y el segundo, Mariano Iberico Rodríguez; porque, en cierta manera, ambos han influenciado mi propia vida y mis ideas. La vida de Newman fue casi contérmina con el siglo XIX, mientras la de Iberico abarcó tres cuartos del siglo XX. El Papa Benedicto XVI ha anunciado su intención de beatificar a Newman en el mes de setiembre, y así la estrella de este pensador, converso del anglicanismo al catolicismo, sigue en ascendiente, mientras lo contrario sucede con Iberico –– probablemente el filósofo más original que ha nacido en el Perú––. Su pensamiento es muy poco conocido hoy, aun aquí en su ciudad natal y en esta Universidad, donde la Biblioteca lleva su nombre. Superficialmente, pareciera que no habría mucho en común entre estos dos hombres, sobre todo cuando se toma en cuenta que la influencia filosófica en general para Newman fue el empirismo práctico inglés y aquella de Iberico fue el idealismo del filósofo judíofrancés, Enrique Bergson. Sin embargo, sí, hay cosas en común entre ellos: ambos eran poetas, ambos tenían una visión muy positiva de la vida humana, y a ambos les interesaba profundamente la educación –– sobre todo la educación universitaria. Veamos primero unas pinceladas con respecto a su poesía. Cuando Newman era todavía un clérigo anglicano, en 1833, se encontraba recuperando de una enfermedad grave y escribió un poema que pasaría a ser un favorito entre los cantos religiosos ingleses: Conduzca, o luz benigna. Mucho más tarde, en 1865, siendo ya una de las figuras católicas más destacadas en Inglaterra, Newman escribió El sueño de Geroncio ––un oratorio en que el alma humana en el Purgatorio 5

mira, en esperanza de la resurrección, a Dios misericordioso––. Después de la muerte de Newman, el himno triunfal hacia el final, Alabanzas al Altísimo en las alturas, vino a ser otro canto religioso inglés todavía muy popular. Con respecto a la obra de Iberico, cualquier persona que haya leído sus Notas sobre el paisaje de la sierra (1973) se dará cuenta de la dimensión poética de su pensamiento, y el comentarista Moisés Sánchez Urteaga dice en relación al conjunto filosófico ibericano: “Si no hubiera sido un eminente filósofo, habría sido un inspirado poeta. Toda su producción estética está impregnada de emoción poética y expuesta con esmerado cuidado por la forma, el estilo y la fluidez del ritmo. Gran parte de sus trabajos de investigación están dedicados… a la comprensión del metafísico en la obra de los más eminentes poetas, como Mallarmé, San Juan de la Cruz, Rubén Darío, Vallejo, y otros.” (1) En la obra principal de Mariano Iberico, La Aparición, ensayo sobre el ser y el aparecer, publicada en 1950, uno de los temas tratados es el rol de la poesía en la vida humana. Dice: “La poesía, según nosotros, sería el arte de expresión con palabras… el modo de aparecer de las cosas, el cómo de la vida… La poesía es el lenguaje de las imágenes que brillan en el cristal del alma.” (2) “Ella realiza la trascendental función de revelar simbólicamente, no sólo la visión intelectual, sino a toda la viviente profundidad del alma, la realidad del ser.” (3) “La realidad del ser” es de suma importancia tanto para Iberico, como para Newman y, para ambos. La persona humana tiene una razón de ser. Ni su vida personal, ni el Universo entero, son simplemente accidentes o casualidades que existen sin ninguna finalidad. Aquí, implícitamente, se cuestiona la relación entre la razón y la fe; tema examinado por el Papa Benedicto en su discurso en la Universidad de Ratisbona en el año 2006, Fe, razón y universidad. Benedicto insiste que limitar la razón a aceptar sólo lo que se puede verificar con las ciencias naturales es un empobrecimiento, “pues los interrogantes propiamente humanos, es decir ‘de dónde’ viene y ‘adónde’ va, no pueden encontrar lugar en el espacio de la razón… entendida de este modo”.(4) De hecho, el postmodernismo acepta esta limitación de la razón humana, y, según la opinión de muchos pensadores contemporáneos, vivimos en una era fragmentada y pesimista, donde no hay ninguna verdad absoluta y donde la historia no tiene ninguna dirección (5). No hay ninguna razón de ser y todo se reduce a lo puramente relativo, a lo individual y al sentimiento.
Kcreatinn-Creación y más

La vida entendida así, conduce a la depresión y aun al suicidio. Contrario a esto, Newman e Iberico ofrecen una visión del Universo y de la vida humana que es positiva y dinámica. En el conjunto de sus obras, desde La unidad dividida, de 1927, hasta La aparición histórica, de 1973, Iberico expone y supera la visión bergsoniana que habla del elan vital, donde el mundo no es un planeta de material inerte, sino una masa de energía, como lo afirmó Alberto Einstein. Dice Iberico que “El cosmos es una obra de Dios. Pero es una obra viviente”.(6) Claro está, esta visión dinámica del mundo coincide no sólo con la preocupación contemporánea por la ecología, sino también con aquella visión de la filosofía tradicional del hombre andino, para quien el planeta tierra es la pachamama ––tiene vida y nos brinda vida. En el caso de Newman, su visión dinámica de la vida fue expuesta en su Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, publicado en 1845, donde escribió: “Aquí, en este mundo, vivir es cambiar y, para ser perfecto, hay que cambiar mucho”.(7) Newman no estaba hablando de cambios superficiales para estar de moda, sino pensaba que nuestra actividad intelectual tiene que cuestionar, liberarnos de prejuicios y de una mentalidad fundamentalista, inflexible y rígida. Iberico expresó algo similar cuando escribió en 1939 en El sentimiento de la vida cósmica: “Dionisio es el Dios de la embriaguez que anula los límites de la individualidad y precipita a los seres en el vértigo de un solo frenesí. Dionisio es, por excelencia, el símbolo de la universal coparticipación, la eterna posibilidad de vivir toda la vida, de salir de sí y de perderse en el torrente sin fin del devenir”.(8) He aquí la tarea del filósofo y del teólogo, del científico y del poeta, del artista y del novelista: “perderse en el torrente sin fin del devenir”. Ellos comparten con todo educador verdadero la tarea de abrir mentes hacia nuevos horizontes. Tanto Newman como Iberico, eran educadores. Iberico tenía a su cargo las cátedras de Filosofía Antigua y de Filosofía Moderna en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y, brevemente, fue Ministro de Educación –– también fue Vocal de las Cortes Superiores de Huancayo y Lima, diplomático y Rector de San Marcos––. Newman no sólo ejerció la docencia universitaria, sino que escribió La idea de una universidad y fundó la Universidad Nacional de Irlanda. 6

Aquí notamos que la experiencia universitaria de Newman y de Iberico, se realizó en universidades que tienen sus raíces en la época del florecimiento intelectual de la Edad Media. Pero hay diferencias entre ellas. San Marcos, el Alma Mater de Iberico, fue constituida formalmente por un decreto del Emperador Carlos V, en 1551, según el modelo de Salamanca, cuyo inicio oficial data desde 1218, con un documento del Rey Alfonso IX de León. San Marcos es la precursora de las universidades peruanas, cada una constituida formalmente y, generalmente, ubicada en un campus. Oxford, el Alma Mater de Newman, comienza sin ninguna constitución formal, sino simplemente con la invitación del Rey Enrique II de Inglaterra a los estudiantes ingleses, expulsados de París en 1167, para que se vayan a estudiar allí. Poco a poco van más estudiantes, y benefactores, tanto civiles como eclesiásticos, fundan centros de estudios, llamados colegios, hasta que hubo una gran federación de colegios residenciales, autogobernados, intercalados con las facultades, las bibliotecas, los laboratorios, las aulas e institutos específicos, creando así una ciudad entera dedicada al estudio y a la investigación. Actualmente, hay treinta y nueve colegios, siendo el último del año 1990. Uno de estos colegios se llama Oriel, fundado en 1326. Fue allí que Newman ingresó como profesor en 1822, después de haberse graduado dos años antes en el colegio de La Santísima Trinidad, y luego de haber dado un examen que duró una semana, ocho horas diarias. Unos 130 años más tarde, en 1955, fue mi suerte matricularme en Oriel para iniciar mis estudios, que culminarían también con un examen de una semana, seis horas diarias. Desde mi ventana, veía una estatua de Newman entre aquellas de gente famosa que había pasada por los claustros orielenses. Newman mantuvo una relación estrecha con Oriel durante unos veinte años hasta que, en 1845, pidió ser recibido en la Iglesia Católica Romana, porque sentía que, a pesar de sus evidentes deficiencias y fallas, en ella residía la esencia auténtica del cristianismo. Seis años más tarde, en 1851, el Primado Católico de Irlanda, Paul Cullen, invitó a Newman a hablar a los irlandeses sobre la necesidad de fundar una universidad católica en Dublín. Ya existía el famoso Trinity College, en manos de la Iglesia Anglicana, y también varios institutos superiores sin ninguna afiliación religiosa; pero, en ese país, donde la gran mayoría de la población era católica, no había ninguna institución superior de inspiración específicamente católica para los laicos. Lo que Cullen quería era una especie de seminario religioso para ellos, pero Newman tenía
Kcreatinn-Creación y más

ideas muy distintas, que lanzó en sus conferencias y luego, veinte años más tarde, las publicó en el libro que vino a ser un clásico sobre la educación universitaria, La idea de una universidad ––que, dicho sea de paso, es uno de los mejores ejemplos de la prosa inglesa del siglo XIX. Para Newman, el fin de la educación universitaria es “una visión comprensiva de la verdad en todas sus ramas, de las relaciones entre las ciencias y sus valores respectivos”.(9) Según esta definición, no hay límites al conocimiento y me parece que debemos subrayar esto, porque hoy en día hay una tendencia, casi excesiva, hacia una especialización que limita al estudiante a saber poco o nada de materias fuera de su especialidad. Newman insistía en una amplitud de conocimientos y disciplinas, y también dio mucha importancia a las dimensiones morales y espirituales en la formación de la persona. Ésta, para Newman, era una educación liberal, y no hay mejor ejemplo de este estilo de educación que Mariano Iberico Rodríguez. Personalmente, estoy absolutamente convencido de la trascendencia de una educación universitaria que hace lo posible para eliminar las fronteras o barreras entre las distintas disciplinas académicas; y hace pocas semanas tuve el gusto de leer en el editorial de la revista de la Facultad de Teología de Oxford lo siguiente: “La palabra interdisciplinariedad es muy fea, pero expresa que el conocimiento es indivisible”. (10) Además, el Papa Benedicto manifiesta su aprecio por esta visión universitaria en el discurso que ya he mencionado. En el corazón de la filosofía educativa de Newman e Iberico está la noción de que la universidad tiene la tarea primordial de promover en los estudiantes la capacidad de pensar. Doy fe de que esta visión estaba plenamente vigente cuando yo me matriculé, y recuerdo muy bien las palabras de un catedrático durante la primera reunión de mi facultad: “La finalidad de esta universidad es enseñarles a pensar. No pretendemos darles simplemente una preparación técnica para una carrera”. También encontramos esta visión implícitamente en La misión de la universidad del eximio pensador español, José Ortega y Gasset, cuando escribe: “La enseñanza universitaria nos parece integrada por tres funciones: transmisión de la cultura, enseñanza de las profesiones, investigación científica y educación de nuevos hombres de ciencia”.(11) Claro está, la preparación técnica para una profesión es de suma importancia y muy bien puede ser dada por institutos especializados. Pero el fin de la universidad va más 7

allá. Su tarea es de educar, de disciplinar la mente, de conducirla a pensar por su cuenta, y no sólo reproducir lo que piensa tal o cual profesor. “Simplemente saber, no es ser educado”;(12) y, recientemente, Luis Jaime Cisneros, catedrático de la Universidad Católica en Lima, ha escrito un excelente artículo sobre la exigencia de pensar y reflexionar.(13) Seguramente, no faltará alguien que objete que, diga lo que diga Cisneros, en el Perú tenemos que ser prácticos y no soñar con ideales teóricos, porque lo que más nos hace falta son profesionales que dominen la tecnología del siglo XXI. Sí, estoy plenamente de acuerdo de que se necesitan profesionales capaces, pero si su formación está limitada estrechamente al depósito de conocimientos técnicos en sus cabezas, sin ninguna formación de disciplina mental, ética y hasta espiritual, ¿cuál es la consecuencia? Mi respuesta es que se produce profesionales como aquellos bancarios y financistas que llevaron al mundo al colapso económico de 2008, o los profesionales de las compañías petroleras que buscan ganancias al costo de la ecología, sean en el Golfo de Méjico o sea en la Amazonía. Técnicamente, todos han estado bien formados, pero éticamente han sido nulos. Se ha hecho caso omiso a lo que dice el Papa Benedicto en su encíclica La caridad en la verdad: “La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento”.(14) En este contexto cabe notar, otra vez, lo que escribe Luis Jaime Cisneros en un artículo sobre Universidad, enseñanza y aprendizaje: “No sólo necesita la universidad profesores que aseguren la búsqueda del conocimiento. Necesita también maestros que aseguren la formación de nuevas generaciones. Dar formación y no reducirse la tarea a la mera enseñanza y al puro aprendizaje. La formación… supone un saber integrador ‘del hombre’, ‘en’ el hombre y para el servicio del hombre. Lo importante es hacer con todo ello una unidad a la medida del hombre. Se trata de conciliar las ciencias en un saber humano”.(15) En resumen, “el reto de homo humanus es cada día mayor”(16); y el homo humanus es el ser humano con ética, con conciencia y con imaginación. La falta de estas virtudes fue evidente en el caso de Adolfo Eichmann, el funcionario nazi que era un modelo de obediencia y respeto, que gozaba de una buena salud psíquica y que pudo acatar tranquilamente la orden de consignar a miles de judíos a las cámaras de gas, sin ningún remordimiento de conciencia. Siento que en nuestro país, en la práctica, gobierno tras gobierno ha enfatizado una educación
Kcreatinn-Creación y más

esencialmente técnica, sin preocuparse por el aspecto humanista ––falta una formación de la persona como persona: homo humanus––. Esa falta fomenta una preocupación exclusiva en los talleres educativos por alcanzar metas, objetivos, y estrategias, mientras el interés de los participantes se centra, sobre todo, en adquirir un cartón más. Cuando cualquier profesional me habla de su expediente con equis número de certificados, pienso en un incidente de hace algunos años, cuando un señor me informó que era muy católico ––tengo un pánico cuando me dicen eso––. Le pedí evidencia para su aserción y me mostró una billetera llena de estampitas de santos y santas. Le dije que veía claramente que era un coleccionista de estampitas, pero que no veía en absoluto qué tenía que ver esto con ser, o no ser, católico. Aquél señor, los coleccionistas de certificados, y las autoridades que animan estas colecciones, no toman en serio el dicho popular sobre la mona que se viste de seda. A Newman y a Iberico, no les interesaba la seda. Lo que les preocupaba era que la persona no sea una mona, sino un ser humano con ética, imaginación y conciencia. En varios de los escritos de Newman encontramos referencias a la conciencia humana, pero es en su Carta al Duque de Norfolk ––escrita en 1873, para explicar al público inglés el verdadero sentido de la infalibilidad del papa–– que Newman escribió: “Si tengo que brindar en un banquete, lo haré primero a la conciencia y después al papa”.(17) Para Newman, la conciencia es la voz de Dios y la formación intelectual que no está acompañada por la formación de la conciencia garantizará una conducta criminal más sutil, como sucedió con Adolfo Eichmann y, en nuestro medio, permite la práctica tranquila de coimas y corrupción en casi todas las profesiones, y a todo nivel. Hasta el profeta Ezequiel se dio cuenta del problema, cuando escribió unos 500 años antes de Cristo sobre la necesidad de cambiar el corazón de piedra por un corazón de carne.(18) Hay otro detalle importante en la exposición de Newman sobre la educación universitaria, comprobado en los bellos escritos de Iberico: su insistencia en la claridad y la precisión de pensamiento. Ambas requieren la habilidad de escribir. Dice Newman: “Hasta que una persona comience a poner en papel sus pensamientos sobre un tema, no podrá aseverar lo que sabe y lo que no sabe; y menos todavía será capaza de trasmitir sus conocimientos”.(19) Con tristeza, debo decir que en mi experiencia de leer borradores de tesis, de novelas o 8

de cuentos, mucha gente, supuestamente profesional, o de nivel universitario, no sabe escribir. Al inicio de esta conferencia, dije que Newman e Iberico eran poetas, y también he enfatizado la importancia de la imaginación. La poesía exige imaginación y fue la poetisa norteamericana Denise Levertov quien dijo que ésta es la facultad más importante; y a mí me parece imprescindible en la tarea educativa. Estimular la imaginación de una criatura o de un joven estudiante debe ser el gozo de cualquier educador o educadora, pero lamentablemente, muchas veces, en vez de estimularla, la sofocan. Yo he sufrido eso, porque cuando era niño me castigaban por ser mentiroso. No era mentiroso, sino el problema era que los adultos – –tontos los pobres–– no veían lo que yo veía. Recuerdo claramente que, una noche, los adultos a mi lado veían sólo un cielo negro y unas cuantas estrellas, mientras yo veía un firmamento lleno de colores, salpicado de globos de todo tamaño que subían y bajaban en un alegre baile. Por describir eso, recibí castigo, y me fui a la cama llorando mi frustración por la ceguera y las limitaciones de aquellos adultos, totalmente desprovistos de imaginación y poesía. A modo de concluir, diría que Newman e Iberico nos enseñan que la tarea educativa es sublime, es fascinante, y puede ser poesía pura. Entonces, a todas las personas involucradas en ella, y a todas las personas que quieren vivir la vida a plenitud, les recomiendo las palabras del más destacado poeta norteamericano del siglo XIX, Walt Whitman: “El drama poderoso sigue adelante y tú puedes contribuir un verso”.(20) Esto encuadra perfectamente con una frase que escuché hace años con respecto a mi propia profesión: “El sacerdote debe ser poeta de su pueblo”, y esto, con toda humildad, es lo que intento ser.
Muchas gracias, Miguel Garnett, Cajamarca, Julio de 2010.
Citas: 1. 2. 3. 4. 5. Mariano Iberico (Ensayo), Moisés Sánchez Urteaga. Pág. 5. (No hay más información) Pensadores Norteños, Demetrio Ramos Rau. Municipalidad Provincial de Trujillo, 2004. Pág. 85. Mariano Iberico. Pág. 24. Cf. Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones. Ratisbona, Alemania, 13 de setiembre de 2006. Cf. Artículo en Internet: Neoliberalismo y Posmodernidad. Gustavo Benites Jara.
Kcreatinn-Creación y más

6. 7. 8.

9. 10. 11.

12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20.

Cf. Mariano Iberico (Ensayo), Moisés Sánchez Urteaga. Pág. 14. Cf. John Henry Newman. A biography, Ian Ker, Oxford University Press, Reino Unido, 1988. Pág. 304. El sentimiento de la vida cósmica, Mariano Iberico Rodríguez, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 1939. Pág. 49. Cf. The Achievement of Newman, Ian Ker, Collins, Londres, Reino Unido, 1991. Pág. 3. The Oxford Theologian, Oxford, Reino Unido, 2010. Pág. 3. Cf. Tras las huellas de Urrelo, Julio Sarmiento Gutiérrez, Universidad Privada “Antonio Guillermo Urrelo”, Cajamarca, 2000. Pág. 53. Cf. The Achievement of Newman, Ian Ker, Collins, Londres, Reino Unido, 1991. Pág. 10. Cf. La República, Lima, 11-04-10. Pág. 15. Cf. Caritas in Veritate, Benedicto XVI, Roma, 2005. Nº 45. Cf. La República, Lima, 20-06-2010. Pág. 17. Ibid. Cf. John Henry Newman. A biography, Ian Ker, Oxford University Press, Reino Unido, 1988. Pág. 690. Cf. Ezequiel, 36, 26-27. Cf. John Henry Newman. A biography, Ian Ker, Oxford University Press, Reino Unido, 1988. Pág. 396. Cf. Película La sociedad de los poetas muertos, Touchstone Pictures, 1989.

POESÍA
Francisco Enríquez Muñoz [México] CELOS

entonces
todas las mujeres me parecían preciosas las preciosas y las horribles pero tú vania me hacías sentir un hervidero de peces en aquella parte en la que la sangre se apelotona y endurece encerrado en la ilusión me ensalivaba a mí mismo con mano agitada y viéndote con los párpados clausurados sumergía mi carne de piedra en una almohada doblada cada noche mojaba de tibia blancura mi oscura y fría soledad ¡ay vania! a tu presencia le debía una fiebre sin 9

remedio tu ausencia era el resorte de mis dramas el pivote de mis inquietudes esa soleada tarde nos sentamos en el bar el bar de siempre nuestro bar no decías nada sólo fumabas y hacías aritos de humo era agradable estar a tu lado y ver cómo chupabas el cigarrillo de pronto te diste cuenta de que tu novio se hallaba lejos entregado al ensueño y le tomaste las manos con delicadeza yo bebí mi cerveza a grandes tragos temblando a causa de unos mareantes celos me devastabas las ganas que yo tenía de plantarte un beso en la boca de cerrar el puño en torno a un mechón de tu cabello de acariciarte toda de arrancarte la ropa las ganas querida prima-hermana que yo tenía de decirte «te amo» esa soleada tarde me preguntaste si me sucedía algo con las manos de tu novio todavía entre las tuyas y contesté que no que me sentía cansado nada más y nada menos ayer vania te vi muchos años después del amor y del deseo ¡qué cruel es el tiempo!

RUIDOS DISTANTES

mi

mundo de sueños está rebosante de flores rojas y olor a chocolate pero hay ruidos distantes
Kcreatinn-Creación y más

que se acercan a intervalos regulares como si fueran tambores y cuando me despierto lleno de susto y sudando comprendo que el tambor es mi corazón que martillea de tantas preocupaciones y miedos que me acechan en los bordes de todas las cosas

BURRO PANDERO OBISPO DE ANILLO
Daniel de Cullá [España]

S

oy de Sevilla Y me he amancebado Estoy gordo como un obispo con anillo Soy un burro pandero De los de dios y el diablo Consagrado a hacer vida Espiritual y contemplativa O a tratar sobre ella De cualquier forma Sobre todo La comunicación Inmediata y directa Con la divinidad abierta de piernas O el éxtasis No hecho casual E impremeditadamente. Tengo hacienda en Cantillana y Brenes Y unos sobrinos ¡No digáis nada¡ Que son “hijos de cura” Ése que trae fantasmas por el día Y por la noche Para causar miedo a los niños En libamiento de exvotos O eróticos relicarios Que se liban en sacrificios Para fines de amores sucios. Antes Fui paje del rey don Pedro de Castilla “el Cruel”, “el Justiciero” Ése que pretendió el amor De una doncella principal Y desposada Y que venía a verla de noche Hecho un fantasma 10

La moza, cuando sale Siempre va Con un cántaro de agua en la cabeza Y su mozo, el desposado Con una losa a cuestas Porque es enterrador Y conduce a lomo piedras O cosas semejantes Y a casa, tarde o nunca llega. Sabes: se toparon al amanecer Ella y el rey Un día de mayo Que por eso ella canta: “Días de mayo Días de desventura Aún no es mañana Y ya es noche oscura” O “Bien se está San pedro en Roma” Cuando follan O “Ya es duro, o viejo Pedro, Para cabrero” Y Ja ja ja Dicen Que lo dijo la gente del rey: “Disfrazado viene el rey villano” Que echándose un día Al desposado y parlando Le hizo ver a su amada En sabor, y color, y olor Cuando le dijo: —Dios te la deparó buena. Hermano. Y de esos caldos del Amor Dale hartos.

HERO Y LEANDRO

Y

o soy Leandro, mancebo de Abidos Bueno ahora en Burgos Ciudad cruzada por el río Arlanzón Y vivo en la opuesta ribera Que atravieso de noche a nado Para verme con mi amada Hero De la Ribera del Duero Sacerdotisa de Venus Pornoestrella que oye misa de doce En su catedral de álcali Extraído del fruto del cocotero Que fundó a Santa Fe de Bogotá Con Gonzalo Jiménez de Quesada Y se señaló en el bando de la reina
Kcreatinn-Creación y más

En la primera guerra carlista. Mi padre fue Leovigildo Rey de Andalucía Amante primo de Hermenerico —para que luego digan que el amor homo no nos viene desde allá de los tiempos— Rey de los godos Que se benefició de los herulos y los wendos Pero vencido por los hunos Se quitó la vida a los cien años Después de haber dejado preñadas A trece rosas apiladas En castañas pilongas Tomando forma de pezuña; Mas, habiendo abrazado yo el Ateísmo Se malquistó conmigo Y me mandó ahogar En el charco de mierda De la Ciencia Hermenéutica de la Vida Que interpreta los textos Y especialmente Los libros mal llamados sagrados Para fijar su verdadero sentido macabeo Muy enjuto que no tiene perispermo En la planchuela igualadora De los calambres Bajo la soberanía suprema De los romanos apimpollados Que tuvieron por progenitor a Antipater Ministro de Hircano Soberano pontífice de los judíos Que anduvo de Herodes a Pilatos. Hero y yo, Leandro Nos abrazamos Dando ella raíz a la mordedura De la serpiente Justo debajo del Puente de la Audiencia Y escribí la historia de mi tiempo Como Paul Klee dibujaba Con el apículo Punta aguda, corta y poco consistente De su órgano aperdigado Desde la muerte apezonada De Marco Aurelio Hasta el advenimiento de Gordiano Y en los labiados labios de mi Amada De modo heroico Reproduciendo mi músculo reproductor O “morcilla de Burgos” Medio dios, medio hombre De gran estatura y fuerza enorme 11

Al estilo del miembro de Hércules, Teseo Aquiles, Eneas A golpes y carnales cuchilladas de herrería Las treinta cuatro de las vidrieras De la catedral de Segovia Que son obra suya Y no de Francisco Herranz como cuentan Jugando mi amada al Herrón Antiguo juego que consistía En lanzar un tejo de hierro Con un agujero en medio Y acertar ensartarlo en un clavo hincado en tierra ¡Ella acertó¡ En golpe de herrón Y yo en picotazo fuerte Y hablamos besándonos con versos de espuma Apitonados Empezando a descubrir Los pitones de los animales Que crían cuernos Empezando los árboles A arrojar sus botones Rompiendo ella esa cosa Con punta o pico Como las gallinas rompen los huevos picándolos: “El Chisme hierra Mientras el río se desprende En burbujas gaseosas” Como dicen que hizo Antonio de Herrera A su amante en La Latina Historiógrafo de Castilla y de las Indias En el reinado de Felipe II Natural de Cuéllar E historiador de nota Que un día a Felipe le cantó: “Al herrerillo, con barbas Y a las letras, con babas; Quien deja el herrerillo y va Al herrerón, gasta su hierro Y quemase el cabrón”.

TEMPORAL
Jorge Ampuero
www.jorgeampuero777.blogspot.com

G

oteas por aquí mientras te extraño y deletreo
Kcreatinn-Creación y más

como los rayos que derriten la pureza de la nieve mientras derramo mi cuerpo hecho pedazos y entonces sólo es real el poema sobre la hoja.

ARTÍCULOS
PECHUGA ENTERA, POR FAVOR (una divagación sobre las tetas)
Francisco Enríquez Muñoz [México]
A Sabrina Sabrok

A MIS AMIGOS
Alberto Cortez [Argentina]
A mis amigos les adeudo la ternura Y las palabras de aliento y el abrazo, El compartir con todos ellos la factura Que nos presenta la vida paso a paso. A mis amigos les adeudo la paciencia De tolerarme mis espinas más agudas, Los arrebatos del humor, la negligencia, Las vanidades, los temores y las dudas. Un barco frágil de papel Parece a veces la amistad Pero jamás puede con él La más violenta tempestad Porque ese barco de papel Tienen aferrado a su timón Por capitán y timonel Un corazón. A mis amigos les adeudo los enfados Que perturbaran sin querer nuestra armonía; Sabemos todos que no puede ser pecado El discutir alguna vez por tonterías. A mis amigos legaré cuando me muera Mi devoción en un acorde de guitarra Y entre los versos olvidados de un poema Mi pobre alma incorregible de cigarra. ...................................................... Amigo mío, si esta copla como el viento, Adonde quieras escucharla, te reclama, Serás plural porque lo exige el sentimiento Cuando se lleva los amigos en el alma.

L

os aztecas modernos dicen “chiches” o “chichis”, los que sienten muy acá “bubis”, los antojadizos “chicharrones”, los fiesteros “maracas”, los que tienen un pequeño psicoanalista dentro de sí “pechonalidad”, los que se quedaron con ganas de abrir una pollería “pechuga”, las señoras “busto”, los sentimentales “pechos”, los médicos “mamas”, “ubres” los ganaderos y los románticos “senos”. Pero la única palabra precisa para designar a esa perturbadora repetición femenina es esta magnífica cacofonía: tetas. “Chiche” o “chichi” viene del diminutivo de la voz náhuatl chichihualli, que significa “teta”. El chicharrón es el residuo de las pellas del cerdo después de derretida la manteca. Pero hay ocasiones en que se dice “chicharrón” en lugar de “chiche”: «Mire, compadre, qué chicharrones (o chicharronzotes) tiene la Lupita». “Bubi” es un integrante de la población indígena de la isla de Malajo, antes Fernando Poo, perteneciente a Guinea Ecuatorial. En cambio, “bubis” es un término anglosajón para designar a las tetas: «¿Te gustan mis bubis, Godofredo?». Las maracas son un instrumento musical originario de América. Su uso se ha extendido por todo el mundo. Las tetas se asemejan a las maracas. Esto se demuestra cuando baila o/y brinca una joven de mucha “pechonalidad”. “Pechonalidad” se atribuye a las “chichotas” (tetas voluminosas”) o a las “chichonas” (mujeres que son dueñas de unas tetas voluminosas). En los caballeros enseñar la “pechuga” es andar desnudos hasta la cintura; en las damas, la “pechuga” son las “chiches” o “chichis”. Lo de “busto” suena a escultura: «Busto de don Gaspar Crispín, fundador de Pueblo Quieto». “Senos” está menos mal, pero no es correcto usar palabras de género masculino para referirse a lo que es típicamente femenino. Fuera de que “seno” parece 12
Kcreatinn-Creación y más

demasiado eufemista y además tiene el mismo problema de “pecho”: suena mal en plural. «Le lamí el seno», pasa, pero «le lamí los senos» no suena bien, así como no suena bien (suena fatal) «le lamí los pechos». Eso sin contar con que “seno” evoca algo cóncavo, hueco, y lo que tiene de fascinante esa parte de la mujer es que suele ser claramente convexa, llena, casi henchida. Qué curioso: el hombre tiene “pecho”, pero sólo la mujer tiene “pechos”. La palabra proviene del latín pectus, y en sentido general el pecho abarca desde el cuello hasta el vientre. Aunque el pecho es llamativo y hasta acogedor, porque encierra al corazón (sede simbólica de las emociones), no es voz particularmente exacta cuando se emplea para referirnos a una de las más bellas protuberancias de las bellas. Pero cuando alguien habla de una teta, o de unas tetas, en plural, casi siempre nuestra imaginación moldea a una hembra humana. Sí, “tetas” es mejor, y no sólo por lo del género femenino. La te repetida parece aludir a su diseño doble y al sonido que hacen los lactantes al chupar. Es una de esas palabras que crean los niños espontáneamente y después los adultos (por mucho que soñemos con ellas, o por eso mismo) nos avergonzamos de repetir en público, y sobre todo por escrito. Pero es una de esas palabras que parecen confundirse con el objeto, en una correspondencia exacta y no arbitraria. Por algo será que sonidos muy parecidos, según dice uno de mis diccionarios, existen en todas las lenguas romances para designar lo mismo, y también en griego, en céltico y en ciertas lenguas germánicas: se trata de creaciones paralelas en todos estos idiomas sin nexo etimológico, pero paralelas, como si hubiera algo innato en el cerebro que nos hace apodar “tetas” a las tetas. Para los infantes, las tetas importan mucho porque para ellos son algo que tiene que ver con la supervivencia, con la leche. Por eso a los mamones se les llama lactantes. Pero algo tan elemental carece de interés. Lo curioso es que para los adultos nos sigan representando para toda la vida un foco irresistible de atracción. Nadie puede negar que cuando uno mira a los ojos a alguien, lo hace por indagar el temperamento, el humor, el semblante, lo que piensa esa persona. En los ojos buscamos la verdad y la mentira. Todo el mundo cree, con razón o no, que en la mirada se esconde y se revela algo muy importante del alma del otro. Pues bien, las tetas ofrecen una segunda mirada: 13

son otros dos ojos en los que descubrimos algo que las mujeres no nos dicen con palabras. La areola es el ojo y el pezón la pupila (que se relaja al dilatarse y se endurece —como la mirada— al contraerse). A eso se debe que indaguemos tanto en ese sitio. Cuando están vestidas adivinando las pupilas. Cuando están desnudas comprobando la verdad que en esa segunda mirada se manifiesta. Un par de tetas tiran más que dos carretas. En este refrán popular se habla de las tetas que caben en la palma de mis manos cómodamente, las tetas en las que tengo que alargar los dedos para abarcarlas del todo, las tetas que desaparecen, fláccidas y arrugadas, en mis puños, las tetas que oponen resistencia de globos, mullidas y duras a la vez, las tetas monstruosas entre las que hundo mi rostro y que oprimo contra mis mejillas para perderme en aquel refugio de carne tibia y compasiva, y las tetas que probablemente tú, que estás leyendo esto, cada día aprisionas en un sostén. Tetas de mujer, tienen mucho poder. Y una mujer, toda mujer, es tan reconocible por sus tetas como por su cara. El clítoris, con sus más de 8000 terminaciones nerviosas concentradas en un territorio diminuto y anatómicamente estratégico, ha ejercido una dictadura casi absoluta sobre los orgasmos femeninos. Sin embargo, rodeados por un área de piel hipersensible y de una pigmentación más oscura conocida como areola, los pezones son, sin duda, otro botón para activar a la pequeña muerte. Al recibir un estímulo táctil, los pezones, así como los genitales, envían una señal a través de sus fibras nerviosas hasta el cerebro para que el cuerpo libere oxitocina, hormona que vertida en el torrente sanguíneo provoca efectos como tensión y contracciones musculares. De ahí la erección de los pezones, que están rodeados de diminutas fibras de músculo. Antes no ocurría, pero ahora es muy frecuente que los maniquíes tengan pezones. Un pezón erecto siempre se asocia a la excitación sexual, y no es raro que el marketing se aproveche de eso. Por otra parte, la oxitocina no sólo se relaciona con patrones sexuales, sino también con la lactancia. Es conocida por algunos como “la hormona de la monogamia” o la “molécula de la confianza”, por el rol que juega en el orgasmo, el parto, la lactancia y el enamoramiento. Que los pezones desaten un efecto de placer similar o igual al que se acciona desde los genitales, para ciertos evolucionistas radica en que así se asegura la atención de la madre sobre el hijo y el amamantamiento se convierte en una actividad generosamente gratificada. El engarce perfecto de una
Kcreatinn-Creación y más

boca y un pezón silencia el mundo, apaga los pensamientos. Sólo tacto y gusto. Dos seres se acoplan fuertemente en esa máquina de carne, en ese órgano independiente formado por los labios y la teta. Él chupa y chupa. La mujer le acaricia tiernamente la cabeza. «Mi amor», le dice. Él recibe el estímulo y se afana en esa tarea que parece estar al servicio de devorarla. Los ojos de ella comienzan a nublarse. Por la punta de su teta se le va introduciendo un dulzor similar al que esa misma teta expele hacia la boca que la exprime. A él la dulzura le entra por la boca. A ella, por el pezón rosáceo; le corre por el plexo solar, viborea en el ombligo, le hegemoniza el vientre, baja y baja. Por primera vez en su vida se siente penetrada desde adentro. La intensidad ahora se le instala en el fondo del útero, corre por las paredes de la vagina y se acumula en el clítoris. La fuerza del dulzor se esparce por la vulva con tanta densidad que el terremoto de un orgasmo estalla en ese epicentro orlado de luz interior. El orgasmo se resuelve en un gemido largo, aniñado. Pero el goce, de pronto, se torna doloroso. Su pezón, sensibilizado por el pico del placer, ya no soporta la mamada compulsiva. Sosteniendo la cabeza de él entre las manos lo aparta de su teta. La ávida boca absorbe sólo aire. El bebé comienza a llorar una de sus primeras frustraciones. Las tetas son un festín de terminaciones nerviosas que las convierten en un verdadero punto débil para sus propietarias. Así como en el Tui-te, un arte marcial llevado a Okinawa, Japón, desde China cerca del siglo XVII, el secreto para estimular las tetas radica en «el arte de derrotar a un tigre con la fuerza de una mosca». El placer de acariciar, de amasar tetas no se encuentra únicamente en el tacto sino, sobre todo, en el efecto que provoca en la fémina acariciada. El suspiro, el gemido, la mirada que se enturbia, el músculo que cede. No es la pura sensación táctil, sino la sensación de triunfo, de dominio, que produce en el acariciador. Una práctica sexual muy común, que, por cierto, no conlleva riesgo de embarazos indeseados ni de venéreas, consiste en agarrar un par de tetas desnudas y apretarlas una contra otra, dejando un espacio en medio donde se pueda encajar un pene erecto. Para un caballero, las ventajas de esto son innegables, pues meter y sacar durante un rato el pene de entre las tetas de alguna dama causa que, con intensidad, casi con dolor, surja por la boca del glande el grito blanco y viscoso de la vida. A la vez, permite aprovechar la proximidad del glande y de la lengua femenina. Bueno, aquí lo importante es que el vaivén del pene irá aumentando el placer de la dama poco a 14

poco, y si el caballero sabe moverse, sabe cómo manejar el sable, dando mandobles certeros, floreados, entre las tetas en celo, el goce de ella subirá sin parar, cada vez más rápido, cada vez más alto, cada vez más fuerte, hasta que, con el mero frote, un orgasmo de película, con alaridos y estremecimientos, le explote en la juntura de las piernas. Las bellas que tienen tetas muy pequeñas, o que carecen de ellas, sufren “hipoplasia”, mientras que las que están en el caso contrario sufren “hiperplasia”. Algunas veces la hiperplasia puede manifestarse con tamaños superiores a los 2 m de contorno. Determinar que resulta pequeño o grande es, sin duda, materia opinable, pero se ha comprobado que las damas que tienen tetas excesivamente voluminosas suelen padecer dolores de espalda, de hombros y de cuello, motivos por los que a menudo solicitan una reducción quirúrgica. En ocasiones, las propias tetas son dolorosas. Otras anormalidades de las tetas no están relacionadas con el tamaño. Es el caso de las tetas “tubulosas”, que tienen forma cilíndrica debido a la estrechez de su base. La “ginecomastia” es una condición patológica del pecho masculino, en la que el desequilibrio hormonal provoca el crecimiento de las glándulas mamarias en el varón e incluso la producción de leche. En la mayor parte de los casos, el problema se debe a un exceso natural de estrógenos, pero también puede ser el resultado de algún tratamiento farmacológico a base de hormonas. La distribución de la grasa en el cuerpo femenino es un rasgo importante del dimorfismo sexual, es decir, una de las cosas que nos enseñan a distinguir a un hombre de una mujer. En las damas, una gran proporción del peso corporal se debe a la grasa depositada en lugares prominentes, como las tetas y las nalgas. Por el contrario, la mayor parte del peso corporal de los caballeros se concentra en la masa muscular de los brazos, los hombros y el tórax. «Por lo general, a los que les gustan las tetas grandes son hombres que buscan mujeres que los consientan y los nutran», afirma la sexóloga y terapeuta Rinna Riesenfeld. Puede ser, aunque también hay que considerar que las tetas grandes resultan atractivas porque indican fertilidad. Al no existir una señal evidente de fertilidad en las damas, los caballeros son forzados indirectamente a buscarla por medio de las protuberancias del cuerpo femenino.
Kcreatinn-Creación y más

Las niñas no pueden tener su menarquía (primera menstruación) si previamente no han acumulado una cierta cantidad de grasa en sus protuberancias. Lo normal es que la grasa represente el 17% del peso corporal. Sin embargo, el porcentaje ideal para un buen embarazo es de 22-28 %. No todo merece razonarse y pensarse. Hay partes de la vida en las que sólo valen las sensaciones. Y el instinto, lo que aprendimos antes, cuando todavía no éramos humanos y vivíamos colgados de los árboles, quizá es la causa principal de que hoy tantos caballeros opinen de las tetas «cuanto más grandes, mejor». Como dato cultural, las tetas grandes no producen más leche que las tetas pequeñas. Ejemplo de ello es la hembra del chimpancé, cuyas mamas son extremadamente planas y no tiene ningún problema con la lactancia. Algunos investigadores sostienen que las tetas de la mujer cobraron más relevancia que las nalgas al pasar el ser humano a la posición erecta, lo que también justificaría el fenómeno de que algunas damas adoptaran procedimientos extremos para aumentar las dimensiones de su delantera. Las abisinias se dejaban picar las tetas por abejas, lo que incrementaba tres o cuatro veces su tamaño. En otras partes de África la moda fueron las tetas pendulares; las mujeres de la tribu nadi las achataban artificialmente colgando leños de ellas, y las bagadi, de África Central, empleaban pesos para alargarlas. Traer aros en los pezones era popular en la Europa victoriana. La moda nació en París y seguramente se importó de las posesiones francesas del norte de África, donde esta práctica era una costumbre local. Aparte de su aspecto decorativo, estos aros se usaban con la idea de incrementar el volumen de las tetas y mejorar su forma. Las mujeres modernas recurren a implantes si desean aumentar sus medidas. Thomas Cronin y Frank Gerow fueron los primeros cirujanos que obtuvieron éxito realizando un implante de silicona en una mujer, en 1960; hacia 1973 se habían llevado a cabo más de 5.000 operaciones. Dos de las culturas que más rinden culto a las tetas grandes son la estadounidense y la japonesa, en las cuales se idealizan estas proporciones por medio de cómics (en la primera) y hentai (en la segunda). Pero no todas las culturas han sentido predilección por las pechugonas. Los chinos, de manera tradicional, siempre han preferido las tetas pequeñas. De hecho, 15

en un esfuerzo para disminuir el tamaño, antes se envolvía a algunas señoritas chinas desde la pubertad en verdaderas camisas de fuerza. A diferencia del mundo de la Grecia antigua, donde las tetas grandes eran veneradas y sagradas, en gran parte de la Edad Media se redujeron a la acción de amamantar, y en las pinturas y en las esculturas, las tetas de hembras humanas fueron lo más discretas posibles (hasta llegar a pechos planos como los del hombre) y la perversidad dotó a los diablos y a los pecados capitales de tetas enormes. Por eso, las tetas prominentes se consideraban un signo de vulgaridad, distintivo de las putas y las “malas”. Las mujeres, a quienes en primera y última instancia les pertenecen, pueden vender sus tetas o alquilarlas, prestarlas o regalarlas, ofrecerlas o presumirlas, exhibirlas o esconderlas, transformarlas o intercambiarlas, mimarlas o maltratarlas, pintarlas o fotografiarlas, esculpirlas o escribirlas, ensuciarlas o limpiarlas. Las tetas se deben valorar como parte y totalidad del más hermoso de los cuerpos humanos.

MÁS VALE ANTES DESPUÉS DE ILUSTRACIÓN
Daniel de Cullá [España]

QUE LA

E

l viento revoca el humo, mientras el sacerdote pedófilo se cubre de las vestiduras sagradas para decir misa como si nada. Pareja de mulas y yunta de bueyes sigue cada uno de lo siete viernes que siguen a la Pascua de Resurrección junto al árbol revirado que está torcido y describe hélices alrededor del eje del tronco. Hay un revividero ilustrado donde se aviva la simiente de los gusanos de seda de la poesía ilustrada. Hay que curarse en salud. Así la idea y la presencia de estas “nuevas” poesías que revesan como corriente marítima de poca intensidad derivada por lo común de las mareas en justas poéticas, y uno, como si lo hubiesen descalabrado, se pone las manos en la cabeza, mientras el otro, que ve que no le han hecho premiado, le dice: —¿Por qué os quejáis si no os han premiado? Respondiendo: —Más vale antes que después; conociendo su clase y su destino.
Kcreatinn-Creación y más

Nuestro ratón de Biblioteca nos convida con él a hartarnos de buenas obras haciendo visible la imagen impresa de El Poeta Filósofo o Poesías Filosóficas en verso pentámetro, de Trigueros (Cándido María), publicadas bajo el pseudónimo de Don Juan Nepomuceno González de León, e Investigaciones Filosóficas sobre la Belleza Ideal considerada como Objeto de todas las artes de imitación, por Don Estevan de Arteaga, intentando sistematizar los temas habituales de la poesía, escupiendo hacia afuera la mampostería, pintura u otra cosa análoga como la libertad y el libertinismo, el tiempo, el fanatismo, el mundo, los astros y esa humedad que tiene en su interior el tesón y la porfía, como las Odas filosóficas y sagradas de Meléndez Valdés, o Forner en sus Discursos filosóficos sobre el hombre, deshaciendo en espuma las olas, teniendo deseo vehemente de algo por el hecho de brotar o salir con ímpetu ciertos versos, para encontrar las ideas de Pope, Rousseau, Voltaire, al estilo de Reverter, vizconde de Barcelona, que estuvo sirviendo como jefe de una banda de catalanes mercenarios al miramamolín de Marruecos, y se hizo célebre por sus hazañas. Poetas del despotismo ilustrado al mismo tiempo que en armas de crítica social produciendo desasosiego en la nobleza conservadora contraría a las luces, como el que cuida del ganado de revezo. Así Goya en su Capricho 61 “Volaverunt” donde tres toreros levantan de cascos a la Duquesa de Alba que pierde la chaveta por su veleidad”. O el fervor impostor de los clérigos del Parnaso cuyo claro ejemplo son las Fábulas en verso castellano, de F.M. Samaniego, o La Música, poema de Tomás de Uriarte, dando los movimientos convenientes a los sillares para colocarles en el lugar preciso en su disposición de forma métrica didascálica, cual el Arte de las Putas de Nicolás Fernández de Moratín, y el mismo Goya en su Capricho 31 “Ruega por ella”, que representa a una prostituta acompañada por una criada que la peina y una celestina que le traerá clientela, moviéndose impetuosamente en lo interior de algunas pasiones, en relajación social y ruptura de ideas morales. La moral laica se hizo sexo y habitó entre nosotros, con Quevedo y los eróticos europeos, en particular La Fontaine. Igual con Samaniego, en El jardín de Venus, y en esa poesía de circunstancias y de crítica literaria de preocupación social como aquel concurso propuesto por la real Academia sobre el tema Sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana, que ganó Iriarte seguido de

Moratín. O de la poesía civil y patriótica, cuyo iniciador fue Meléndez Valdés con sus dos Alarmas y Jovellanos con su Canto guerrero para los asturianos, y que llevara al lienzo Goya con su Dos de Mayo, presentado con cierta visión trágico-cómica de la existencia, aplicada al refrán: “Más vale vaca en paz que pollos con agraz”.

CORRESPONDENCIA
CARTAS DEL PARNASO ESPAÑOL
Daniel de Cullá [España]
ires, airecito que de Ávila vienes, a alejandrinos me güeles. La antigüedad nos hace ver bien claro de la excelencia y sin igual de las famosas cartas que son norte y guía de la presente edad y de la venidera. De su Rebuznar llamado Siglo de las Luces la lírica resuena desde el cabo de Creux al Finisterre, y desde la Cantabria hasta el estrecho de Gibraltar, Uno puede acercarse a las Cartas a Lucilo, de Séneca; Cartas Americanas, de Juan Valera; Cartas de Cicerón, envidia de los Asnos grecolatinos en sus epístolas a Ático, a Quinto y a Bruto; Cartas de Jacobo Ortis, gloria de la novela italiana de Hugo Fóscolo; Cartas de Juan de la Encina; la asnal obra satírica del P. Isla contra los malos médicos; Cartas del Caballero de la Tenaza, ingeniosa sátira literaria de Quevedo; Cartas de Madama de Sevigné, correspondencia de Madama de Sevigné a su hija Madama de Grignan, rabiosa y costumbrista; Cartas de mi Molino, cuentos de Alfonso Daudet a los Asnos de su tierra; Cartas eruditas de Feijoo; Cartas Filológicas de Francisco de Cascales; Cartas marruecas, obra satírica de Cadalso, imitación de las Cartas persas de Montesquieu, sobre cuestiones políticas, religiosas y morales para toda esa caterva de gente de la plebe y gente de togas, mitras, coronas y cerquillos, charreteras, galones y fajas, todos todos en rebuznos muy facultativos y muy expertos. La envidia se declaró en el siglo XVIII entre la poesía de tradición barroca y la nueva poesía dieciochesca. Leopoldo Augusto de Cueto, Marques de Valmar, Asno grande de mi tierra marcó esa línea 16
Kcreatinn-Creación y más

ASNAL

A

no definida de la Rebuznal Musa de lira mala o buena. J.L. Alborg matiza: “la primera mitad del siglo XVIII viene a representar una continuación de la lírica barroca del Seiscientos, que prolonga penosamente su decadencia… que es la que viene calificándose de poesía neoclásica” (La Lírica en el siglo XVIII). Los Asnos del rococó, neoclasicismo y prerromanticismo que habitan en ciudades, en villas, en cortijos, en aldeas, en tiempo húmedo plantaron en baldío muchos versos para cercar la tierra labrantía o de sembradura, sembrando allí las barreduras de las eras ajenas; heredades en verso de más costa que provecho, ruines y eriales, no logrando su traza, trabajo y diligencia, que era como comer la asadura de una res leyendo El Corbacho, famoso tratado de moral satírica del arcipreste de Talavera, en Caparra, pedazo de calle de pocas casas, cerca de Plasencia, en el camino de la Plata, donde existen grandes ruinas y restos de haber sido una gran ciudad en tiempos de los romanos, mientras los mahometanos inmolan sus ovejas en corbán anual al pie del Ararat distribuyendo la carne entre los pobres. El Rebuzno asinino casi casi en todas partes viene a ser lo mesmo. En los reinados de Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV. Como en el nuestro. En resumen: “Lo característico de la Ilustración es la influencia de Rebuznos poéticos asignables a Asnos distintos”. Poesía barroca: ese grito o clamor tan resonante de Lope, Quevedo, Góngora, Calderón, Rebolledo de Palafox, marqués de Luzán, Gabriel Álvarez de Toledo, cofundador de la Academia de la Lengua, de Rebuzno claro, castizo y propio, como queda demostrado en su Burromaquia, Gerardo Lobo “el capitán coplero”, como le llamaba Felipe V, Torres Villarroel, culto, estrafalario y famoso. Sonetista consumado, amoroso, ascético y satírico, disperso en las composiciones de Quevedo, de vena fácil y festiva en letrillas o pasmarotas. Los Asnos del marquesado y clerecía dominan el cotarro poético, figurando en tertulias y justas poéticas, poesía religiosa y hagiográfica, narrativa épica de romance y octavas de lírica amorosa:
No busco a las Jumentas Ellas son las que me eligen Porque es en el Rebuzno Donde anida lo sublime
(De Cullá)

Aristóteles y Horacio. Leemos: “Poesía es imitación de la naturaleza en lo universal o en lo particular, hecha con versos, para utilidad o para deleite de los hombres o para uno y otro juntamente” (El rapto de la mente), ataca la afectación de Góngora, aplaude a Garcilaso (“príncipe de la lírica española”), a Gutierre de Cetina (“padre de las letras españolas”): Padre Feijoo, Jorge Pitillas. Pseudónimo de José Gerardo de Hervás, crítico plagado de Rebuznos clásicos y de referencias cercanas al Discours sur la satire de Boileau acertando en materia tan sublime en Rebuzno asnal tan motejado. Poesía neoclásica e ilustrada, que la Academia del Trípode en su lira cantarles también debe en heroicos pollinales metros, como Urbano de Castilla, Nicolás Heredia Barnuevo, José Antonio Porcel, titiritero de escenas de caza y otras historias mitológicas de amor trágico (El Adonis, Epitafio a una perrita llamada Armelinda). Alonso Verdugo de Castilla, conde de Torrepalma, seguidor de Ovidio (Las Metamorfosis), en su Deucalión; culteranos despreciadores de la poesía popular, burlesca e ingeniosa. El conde de Torrepalma “el Difícil” y Porcel asiduos contertulios de la Academia del Buen Gusto, en la capital de España, a la husma del celo protector de la Marquesa de Sarria, bajo cuyas faldas se movían el conde de Saldueña, el marqués de Valdeflores, los duques de Béjar y Medinasidonia, la marquesa de Estepa, la condesa de Ablites y la intelectualidad literaria del momento, con Agustín Montiano y Luyando al frente. Los nuevos clásicos imitan a los viejos clásicos. El cielo literario se dibuja como una sección del corazón humano. Entre las arterias y los ventrículos se ven las válvulas tricúspide y mitral con sus nervios y músculos como si la Musa se paseara por el Corazón de Jesús, pueblo del Ecuador, en el cantón de Pujilí, de la provincia de León, como sintiendo una corbachada, o golpe dado con el corbacho, vergajo de cómitre para castigar a los forzados del verso sacudiendo las corvas o aguaderas por ser personas de corbata y no seguir la carrera eclesiástica ni la de toga o militar, corcusiendo o zurciendo el poema con puntales mal hechos de Anacreonte, Marcial, Virgilio, Horacio, por ejemplo: Francisco de la Torre, Fray Luis de León, Ercilla, Argensola, recuperados al Rebuzno barroco. Nicolás Fernández de Moratín, Tomás de Iriarte, Vicente de los Ríos, López de Sedano, defensor de la “bella literatura”, de marcado carácter cortesano. Poesía cebada con el vicio de la razón para detener la imaginación desbordada, y someterla en diligencia como para buscarla en Rebuzno en los 17
Kcreatinn-Creación y más

Poesía rococó, La Poética o Reglas de la Poesía en General y de sus principales especies por Don Ignacio de Luzán, intento de actualizar a

Jardines del palacio Real de Aranjuez tanto como en Corcos, villa de la provincia de Valladolid, justo al lado del Canal de Castilla. Rococó es purificación, poesía de Rebuzno de salón, despreocupada y frívola. Poesía neoclásica: El amor entre surtidores es el tema central de su Poesía, principalmente anacreóntico, así como lo épico de amplio cultivo y su problemática pastoril. Dioses y diosas se hacen Asnos y Jumentas al estilo pagano más progresivo convirtiéndose sin trabas religiosas al poema de marcado carácter asinino y clasicista, desde el Endimión de García de la Huerta hasta Terpsícore de Juan Bautista Arriaza, hundiendo sus raíces en la tradición Petrarca-Garcilaso, en Arcadias poéticas. Así, Elogio de la Vida Campestre (Concurso de Poesía de la Real Academia, en 1779), La Felicidad de la vida del campo (Iriarte), Cotejo de las Églogas de J.P. Forner. Cadalso, Meléndez Valdés, J.M. Vaca de Guzmán, Nicolás Fernández de Moratín entran por los cauces de la poesía ilustrada y los sentimientos y las imágenes de lo pastoril, cual santo con corcova, que se ponen una corcha o rodete de corcho en el ojo del culo para que no se introduzca en su ánima el agua ni la humedad de la nota gregoriana y bucólica, donde encaja el renvalse que sirve a la clerecía para sujetar la pieza que han de labrar, estando a la corda o capa o al pairo, cuando van a la cordobana en su noche del sentido en compromiso de ideas y sociedad en la que la vistosidad cortesana se une a la preocupación ilustrada como si de la Inauguración del Jardín Botánico por Carlos III, de Paret y Alcázar se tratara. La poesía ilustrada se alimenta de lo que caga. Es como la admiración por las boñigas de Asno hechas agradables y fijadas en nuestra memoria por Homero, Virgilio, Pope, Milton, Voltaire, Anacreonte, Propercio, Garcilaso, Villegas aunque no sean tan dulces al paladar carnal, pero sí al cielo del paladar del alma.
¿Siempre, siempre Dará el amor materia a nuestros cantos?
—Epístola I. Jovellanos

exactamente cual debe definirse, en mi concepto, que “sin jactancia, a mi modestia pese, quince y falta al más guapo darle puedo” (Elogio del Rebuzno).

CARTA A UN REHÉN
Antoine de Saint-Exupéry [Francia]
(En 1941, durante la ocupación alemana a Francia, Saint-Exupéry escribió esta “Carta a un Rehén” pensando en su amigo y compatriota LEÓN WERTH a quien dedicará LUEGO su libro “EL PRINCIPITO”). ¡Estoy tan cansado de polémicas, de exclusividades, de fanatismos! En tu casa puedo entrar sin vestirme con un uniforme, sin renunciar a nada de mi patria interior. Junto a ti no tengo ya que disculparme, no tengo que defenderme, no tengo que probar nada. Como en Tournus, hallo la paz. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares. Si difiero de ti, lejos de menoscabarte, te engrandezco. Me interrogas como se interroga al viajero. Yo, que como todos experimento la necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti. Tengo necesidad de ir allí donde soy puro. Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas las que te informaron acerca de lo que soy, sino que la aceptación de quien soy te ha hecho, necesariamente, indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas. Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga? Si recibo un amigo a mi mesa, le ruego que se siente si renguea, pero no le pido que baile. Amigo mío: tengo necesidad de ti como de una cumbre donde se puede respirar. Tengo necesidad de estar codo a codo contigo, una vez más, a orillas del Saona, sobre la mesa de una pequeña hostería de tablones desunidos, y de invitar allí a dos marineros en cuya compañía brindaremos en la paz de una sonrisa semejante al día. ... Tengo necesidad de ti para creer mejor en el advenimiento de esa sonrisa. Tengo necesidad de ayudarte a vivir ...”

“...

Así pues, en busca del Rebuzno perdido Poeta y Poesía ilustrada van de la mano pareciendo comenzar en otro sentido de mozo, y regresar al que parece más propio de viejo. A la base del Rebuzno y jactándose de gran adivinador Esteban Arteaga en su Investigaciones filosóficas sobre la belleza ideal, Ricardo Molina en El Poeta ilustrado, y en general todo el ornato poético puesto en la Ascensión de un globo Montgolfier, de Carnicero, se convierte en tema de Rebuznos métricos, definiendo el Rebuzno 18

Kcreatinn-Creación y más

NO SE ELIGE, ACONTECE.*
[Argentina] www.hugomujica.com.ar

Hugo Mujica

gracia: la gracia de poder ser gracia para otros, dar amistad a quien me busca como amigo. Llegar a ser más que yo”.
*TEXTO COMPLETO APARECIDO EN LA REVISTA “VIVA” (que acompaña la edición dominical del diario “CLARÍN”) Nº 1.263 – EDICIÓN 19.568. REGISTRO DE MARCA NÚMERO 1530001. INDUSTRIA ARGENTINA. REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL 924.245. IMPRESO EN ARTES GRÁFICAS RIOPLATENSE S.A., CORRALES 1383 (1437) BUENOS AIRES.

La amistad implica un dejarse elegir, una entrega, un pacto de gratuidad. Y es única.”

“Como todo lo que hace a la esencia de la vida, a su desnudez, la amistad pertenece a la lógica del don. Y, también, como todo lo esencial, pertenece al acontecimiento de la singularidad. Al orden de lo que no se suma, el orden de lo único, cada uno y cada vez. “La palabra amigo nace de una raíz griega de la que derivan también amor y amigable. No sorprende: la amistad, lo sentimos, la amistad es una de las formas del amor, la forma que toma cuando la intimidad incluye la distancia. De esa misma raíz también sale ama, en el sentido de madre, de mamá. Tampoco esto debiera sorprender si pensamos que la amistad, como todo amor, tiene la capacidad de fecundar: engendra singularidad. Es más, podríamos decir que la amistad es precisamente el don de la singularidad: alguien me elige, me sustrae del tumulto de otras relaciones humanas, me hace único, sin hacerme «suyo». En este sentido, la amistad es como un nudo desatado, un pacto de gratuidad, es un acontecimiento no sólo del amor sino también de la libertad, pero la libertad comprometida en la historia del otro, del otro amigo: del singular. “Este «sin hacerme suyo» diferencia la amistad del amor de pareja, incluye a los otros pero sin fusión ni física ni espacial. La amistad es, constitutivamente, desinterés: no saca nada ni guarda nada de esa relación, salvo, claro, la gratificación afectiva: el sentimiento y el crecimiento de comprometerse en lo humano por lo humano. Deliberadamente hablé de ser elegido, no de elegir. La amistad, dijimos, pertenece a la lógica del don: no es un acto de mi voluntad, no decido ser amigo de tal o cual: acontece. Se da, se me da. Después puedo buscar razones, explicar, pero sobre algo ya acontecido, ya sentido; el origen de la amistad, como de toda forma de amor, se impone, o, al menos, se propone a mi respuesta, a mi sensibilidad. Por esto la amistad también, es un dejarse elegir. Una disponibilidad: la de darme, entregarme. Arriesgarme a una relación. Abrirme y dejar entrar. Como don, la amistad es una 19

(E N T R E) V I S T AS
CONVERSANDO CON RAÚL RIVERO (1945)
Harold Alvarado Tenorio [Colombia]

Harold Alvarado Tenorio y Raúl Rivero Castañeda en el Hotel Bantú de Cartagena de Indias

eriodista, disidente, rebelde, dueño de un humor dinamitero que le ha deparado disgustos y difidencias entre la burocracia cultural y política, cubano hasta la médula pero sustancialmente poeta, Raúl Rivero Castañeda [Morón, 1945] ha tenido, a pesar de muchos sinsabores, una vida sorprendente, rica en aventuras y conocimientos, como dice Kavafis en su famoso poema Ítaca. Es quizás el más conocido de los poetas de su generación, de los años setentas, cuando fue publicado y celebrado en su país, no sólo por la calidad de su poesía conversacional y
Kcreatinn-Creación y más

P

antipoética ["La poesía no debe hablar de mí, sino conmigo, de las cosas que pasan"], sino por haber sido uno de los poetas oficiales de entonces. Hoy, su poesía, sin dejar de ser coloquial, es una de las más rítmicas y cuidadas de la lengua, cortada con un estilo que la hace sabia y sutil. Hijo de una pareja que emigró a La Habana en los primeros años sesentas, Rivero se educó y gozó de los privilegios de los años de alza de la revolución castrista, cuando ejerció como periodista para la radio y la prensa escrita, y tuvo la fortuna, o ¿la desgracia?, de haber vivido en la Unión Soviética de Leonid Brézhnev, cuando la carrera armamentística llevó a una parálisis de la economía y a una terca aversión a cualquier cambio en el rumbo social. Fue en esos años cuando el periodista tomó conciencia de su papel como poeta en el mundo y comprendió que debía romper con una sociedad opresora y cruel. Primero, fue renunciando a sus privilegios, luego creó una agencia de prensa independiente [Cuba Press], escribiendo, con su estilo preciso, ingenioso, profundo y burlón para diversos medios donde ganó el reconocimiento de los lectores cubanos, y por último, tras haber firmado una carta junto a otros 74 opositores al régimen, pidiendo libertad de prensa, el jueves 20 de marzo de 2003 una decena de policías irrumpieron en su casa y lo detuvieron, acusado de conspirar con Estados Unidos y de atentar contra el estado socialista. Fue condenado a 20 años de cárcel. Veintiún meses después, luego de una masiva campaña mundial que exigió su libertad, y de habérsele concedido en prisión unos siete premios internacionales, fue puesto en libertad y enviado al exilio, a Madrid, donde vive todavía, en compañía de su madre, su esposa Blanca Reyes y Yania, su hija de crianza. Esta entrevista fue concedida por Rivero en el Hotel Bantú de Cartagena de Indias a comienzos de 20l0 y permanecía inédita. Naciste al norte de la isla, lejos de La Habana… Sí, vengo de una familia de escasos recursos, de la provincia de Camagüey, zona de Morón, que era, por cierto, una región bastante rica entonces. Había buena ganadería, una buena agricultura. Mis padres eran de origen campesino pero yo nací cuando ya vivían en el pueblo. Morón tendría esos años unos cuarenta mil habitantes, era una zona con posibles y mi familia tenía una finquita de frutos menores y algo de caña, de la que vivíamos todos. Mi padre trabajó en diversos lugares y oficios, fue vendedor de 20

automóviles, administrador de casas de juego, barbero… Yo recuerdo con mucho cariño esos últimos años pasados en mi pueblo. Éramos adolescentes y no sabíamos lo que iba a venir. Luego todo se fue envenenando y cada uno tomó su camino. Yo me puse de parte del caos y la mayoría de mis amigos y amigas en contra. Es una etapa que recuerdo mucho, pero ya ellos son otros y yo también, todo ha cambiado… Tu padre se llamaba… Esineo, un nombre muy raro que todavía no sabemos de dónde sacó mi abuela, que tenía también otro nombre raro: Jovina. Mi padre fue un niño campesino, enfermo, con pocos recursos, entonces lo mandaron a que estudiara porque no podía jugarse como los otros niños en el trabajo del campo. En el pueblo tuvo un maestro llamado Rafael Baquero, de esos que iban a las casas a dar clases, y le enseñó todo lo que sabía, hasta sexto grado, creo. De allí mi padre fue al pueblo para hacer el bachillerato, pero a mi padre lo que le gustaba era el juego, las cartas, la baraja, los dados. Mientras mi abuelo creía que él estaba estudiando, se hizo fue un experto en el juego, que le deparó algunas ventajas económicas. Llegó a ser administrador de casas de juego, al menos entre los años cincuenta y cuatro y cincuenta y ocho. Era anti-batistiano; él y mi abuelo eran del partido Revolucionario Cubano Auténtico, del presidente al que Batista dio el golpe. La familia de mi madre era más cercana a Batista, aunque silenciosos, en los tíos, los más viejos, porque en ese pueblo había gente relacionada con Batista, gente con cargos importantes de Morón, el alcalde, Ángel, un senador… Batista era un hombre muy taimado y hábil que siendo un mulato pobre y sin formación se metió entre los ricos y se hizo del poder. La influencia de mi padre sobre mí fue mucha. Te voy a contar. Mi abuela paterna, Jovina Ávila, se sabía miles de décimas de memoria y también cuartetas. Mi padre era fanático de las décimas campesinas, y él mismo, que era zurdo, tuvo un pequeño conjunto donde tocaba el tres de cuerdas. Le gustaba oír en la radio los programas donde cantaban esa música, era como una obligación que lo hacía. Todavía yo los oigo mucho, quiero decir cuando aún vivía en Cuba, y conozco las tonadas, he seguido mucho las décimas… Después, cuando estuve trabajando en la Unión de Escritores, fundé una colección de décimas.
Kcreatinn-Creación y más

Yo pienso que la décima es muy importante en Cuba, porque, fíjate cómo estará de arraigada en el pueblo, que la décima con lo difícil que es hacerla, cualquier campesino te la improvisa todavía. Un día, recuerdo, acompañado de un guajiro vimos pasar una guajira que estaba buenísima, y el viejo, de ochenta años, me dijo: ¿Tú ves esa campesina? Si me la prestas un rato le doy más lengua que un gato a una lata de sardinas. La cosa esa del humor, que hace fácil componer una cuarteta… Recuerdo, también, a un obrero de esos que trabajaban en los ingenios azucareros, que almorzaba en casa de mi abuelo. Tenía una bicicleta con motor, y como improvisaba, con mis primos y otra gente le poníamos pie forzado para que improvisara. La poesía para los cubanos del campo es una maravilla, en este momento a pesar de que la Asociación Nacional de pequeños Agricultores ha manipulado la décima, hay aún editoriales de Granma en décimas, y niños de 12 ó 13 años improvisan en la televisión. Te voy a decir algo, la décima, que siguió un camino de ronda, desde España hasta Cuba, ha llegado incluso al sur de la Florida donde hay peñas de décimas y hay decimistas jóvenes que incluso han publicado un libro que me ha enviado un poeta amigo mío. Él, por ejemplo, va los fines de semana a cantar décimas a casa de gente que le gusta, hay 3 ó 4 peñas y hay decimistas muy jóvenes nacidos en los Estados Unidos… Y tu madre… Mi madre también tuvo un origen campesino aun cuando mi abuelo trabajara en una carnicería; era muy delgada, muy bonita de cara, un ama de casa simplemente, una mujer que vivía para ayudarnos a mí, a mi hermana y a soportar a mi padre, que era bastante díscolo y mujeriego. Mi padre murió relativamente joven, ya en La Habana, y ella enfrentaba eso como si no hubiese sucedido, siempre a su lado… Hiciste la primaria en Morón… Allí estuve hasta el año 63, que me fui para la Habana a los 17. Estudié en una escuela católica la primaria, una escuela importante en los años cincuenta. Unos profesores eran sacerdotes pero otros eran laicos, como el doctor Pedro Canino Ramos, que está vivo todavía, y era el director de la escuela; un gran lector, profesor de gramática, un fanático de El Quijote, un hombre que transmitía todos esos saberes. Era una escuela que procuraba extraer de uno las 21

dotes artísticas y aun cuando no me lo explico todavía, lo que hice en esos años fue leer y aprender poemas, que declamaba en público… A mí en vez de ponerme en el coro de la escuela me pusieron a declamar poemas, el día de la madre, del médico, del beso de la patria que era los viernes… y luego porque me gustaba hacerlo y me fui aprendiendo poemas de amor y cosas como esas… Yo declama muchos poemas religiosos, los poemas de Martí, los versos sencillos, que por ser patrióticos se declamaban los viernes y me los fui aprendiendo sin saber en verdad qué significaban; también supe muchos poemas de amor de José Ángel Buesa, un poeta muy criticado en Cuba y que murió en el exilio… Lo borraron de la literatura oficial desde 1959; era un personaje increíble, todavía lo lee el pueblo, que se roba sus libros de las bibliotecas; murió en Santo Domingo y se ganaba la vida hablando por la radio, y cosa paradójica, odiaba a los norteamericanos, por eso no se fue a vivir allá, era un liberal… ¿Recuerdas el texto de alguno de esos poemas de entonces? Me acuerdo de uno que dice Este domingo triste pienso en ti dulcemente y otro que se sabía todo el mundo, el poema del Renunciamiento, que dice más o menos así:

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

…y otro que le decía yo mucho a Blanca:

Señora, según dicen, ya usted tiene otro amante, lástima que la prisa nunca sea elegante… Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda sin haber sido esposa.

¿Y el bachillerato? En el bachillerato estuvo otra vez Pedro Canino Ramos, profesor de literatura y gramática. Allí hice el primer periódico de mi vida, en mimeógrafo, ya teníamos revolución y era un periódico estudiantil con chismes, política, de todo, y con una sección titulada Por el mundo de los poemas desconocidos, un pretexto para publicar poemas de gente común y
Kcreatinn-Creación y más

corriente, como Santiago Arias, que vive ahora en Nicaragua, hijo de un español republicano que tenía una panadería. En su casa había libros de Miguel Hernández, de César Vallejo, de Rubén Darío y literatura de verdad traída de España. Con Santiago hacíamos unas tertulias en el fondo de la panadería, esperando el pan caliente que salía del horno, mientras declamábamos a los poetas. Por eso el bachillerato fue un momento importante al encontrarme con toda esa gente… Una formación literalmente popular… Sí, popular, desde la escuela, en mi familia no hubo bibliotecas ni nada parecido, los libros vine a conocerlos gracias a mi tío y mi padrino Julio César Morales, que era periodista, en un municipio tan pequeño pero que tenía dos emisoras y tres o cuatro periódicos y había programas sociales y de poesía… Mi padrino era corresponsal de varios periódicos y hacía uno local. En su casa había muchos libros, y muchos de ellos, de texto de tercero y cuarto grado tenían muchos poemas… En esos años de escuela y bachillerato conocí gentes que tenían bibliotecas particulares, como Nelson Herrera Isla, que vive todavía en Cuba y es un poeta reconocido. Fue la primera biblioteca organizada que vi, aparte de la de la escuela y la del municipio. Siempre recuerdo el olor de la librería La moderna poesía, el dueño era el padre de una amiga mía. Yo entraba a buscar libros de lectura para la escuela y una vez que fui a buscar un libro de inglés con carátula roja empecé a tener contacto con los libros, con las portadas llamativas de la época, con los periódicos, con las tiras cómicas y con gente que gustaba de la poesía. Con algunos de esos amigos nos dedicábamos a perseguir, me recuerdo, a un hombre que había perdido su negocio, su tienda, por causa de la bebida y por cantar tangos, Manolo Navarro. Manolo se emborrachaba y empezaba cantar poemas tristes de suicidas como La plegaria del peregrino absurdo o La lágrima infinita, de Hilarión Cabrisas. El hombre se emborrachaba y nosotros detrás de él en los carnavales, pidiéndole: Manolo, dinos algo… Tiempos más tarde, ya en la universidad me lo encontré y le dije que había leído algo buenísimo de él pero no le importó, ya no leía, ni nada… Algo contra sí mismo, que comenzaba Este es Manuel Navarro religioso y perverso ¿Cómo era ese poema de Cabrisas?

No lo recuerdo completo ahora, pero sí uno a Safo, que puedo repetirte:
Porque eres canallesca, porque eres exquisita, y porque eres perversa, y porque eres fatal, mi carne pecadora tu carne necesita para libar las mieles de las flores del Mal.

Porque tiene tu vientre albor de margarita, y tus piernas, columnas de tu templo carnal, guardan el Tabernáculo de mi hostia maldita y ocultan el secreto de mi anhelo sensual.
Porque tus ojos glaucos, para el hombre inconstantes, brillan faunescamente, lesbianos, inquietantes, cuando pasa una núbil doncella junto a ti, anhelo pecadora, tu lascivo contacto para la complicada consumación del Acto, ¡Con la santa lujuria que está latente en mí!

En esos años yo conocí mucha gente que hacía poesía y que era reconocida como poeta, poetas populares. En esos tiempos se respetaban los poetas, no importaba que fuesen pobres, como alguien sobre quien yo he escrito y que admiré mucho, considerado por mucha gente como mal poeta, que no aparece en antología alguna, negro para peor caso, llamado Félix Triana Terry, un maestro de escuela que usaba traje con corbata o lazo en el trópico cubano, imagínate. Siempre iba con unos libros bajo el brazo y la gente decía: éste es un poeta. Ganaba muy poco, unos cuarenta pesos al mes, pero era importante para mucha gente, que le ayudaba a publicar sus libros, los políticos le ayudaban y él les hacía los discursos que leían en el congreso y cosas por el estilo, pero era un hombre muy medido. En esa época esa poesía neorromántica me enseñó que se podía hacer poesía, el lenguaje de la poesía me merecía mucho respeto; me parecía más distante la poesía rimada, pero cuando yo veo este lenguaje más directo y me doy cuenta que es poesía se vuelve una influencia mucho más directa. Fue en esos años y gracias al influjo de esa poesía que comencé a escribir poemas de amor muy joven, con relativo éxito, especialmente entre mis primas, con el recelo de mis padres y la burla de algunos de mis amigos. Hice dos o tres cuadernos, muy malos, de donde nunca publiqué nada. Las muchachas para quienes escribí esos poemas se fueron casando y deben ser felices, algunas, incluso, me han confesado que parte de esa felicidad tiene relación con haber 22
Kcreatinn-Creación y más

pasado por alto aquellos versos de río y estío, de mar y amar y de desazón y corazón. Cuando tienes casi 18 años llegas a La Habana… Llego a una Habana que para mí será de allí en adelante la Biblioteca Nacional, los museos, la cinemateca, las mujeres, las ideas, la vida nocturna… En esos años la gente se bañaba y salía a la calle a las 10 de la noche a tomarse un trago, a un club nocturno; algo espectacular de esa época eran los shows de los cabarets, tanto que yo me preguntaba ¿cómo voy a estudiar? Esos shows que describe Guillermo Cabrera Infante, los cantantes de la época en vivo, esa Habana de los 60 era visualmente increíble, espectáculos fabulosos y relativamente baratos. La gente que oías en los discos la podías oír en directo, César Portillo, Antonio Méndez, la Orquesta Aragón, de Tito Gómez, la Riverside en los jardines del Tropicana por un peso… Benny Moré, Rolando Laserie, Pacho Alonso, Gina León, había un ambiente… El acceso a un mundo de libertad y belleza era verdaderamente impresionante. La Habana que pintaba el periodismo cubano a través de las revistas y periódicos era una maravilla, yo la había soñado, periodistas como Gastón Baquero, la revista Bohemia, estaban los grandes periodistas y había debate todavía. Yo era absolutamente feliz, aunque ya había gente más alerta que veía algunos signos peligrosos en las broncas políticas reales y el drama de las nacionalizaciones y los fusilamientos. Hay mucha gente que apoyó eso y otra que cambió su forma de ver las cosas; sabemos que muchas veces no hubo juicio y se fusilaron hasta menores de edad. Pero yo estaba hablando y viviendo otra cosa, el plano cultural, el anuncio de que había espacio para todo el mundo para publicar. Y conoces a Rogelio Nogueras, Víctor Cassaus, Guillermo Rodríguez Rivera… En la universidad estudiaban conmigo literatura y con ellos conocimos a Jesús Díaz, Froylan Escobar, que está por Costa Rica, Helio Orobio, que estaba muy en contacto con nosotros. Ya se había fundado la Unión de Escritores y crearon una sección llamada los Brigada Hermanos para escritores jóvenes. Empezamos a ir allí y a conocer los escritores como Heberto Padilla, Rafael Alcides Pérez, Luis Manrique, Roberto Fernández Retamar, que era profesor de nosotros en la Universidad, de poesía y Literatura Hispanoamericana. Retamar era además director de la Revista Casa Grande; ahí publiqué una pequeña nota. 23

A la Unión también iban escritores como Nicolás Guillén, Lezama Lima, Manolo Díaz Martínez; había todavía un clima de bastante unidad, aunque algunas personas habían salido… ¿Puedes hacerme algunos retratos de ellos? Yo fui muy amigo de ellos, claro, ahora me borran de esa generación, pero no me importa. Rogelio Nogueras era un tipo culto, había leído mucho, había visto mucho cine, leía en inglés, leía mucha poesía y quería escribir guiones. Su padre había sido publicista, su tío abogado, una familia con buen nivel cultural, y él tenía ese amparo desde niño. Un tipo que ya escribía muy bien, con gran sentido del humor, de mucho éxito entre las mujeres, bien parecido, simpático, ocurrente, con deseos de viajar y conocer el mundo. Yo lo veía como un escritor cuando nosotros apenas empezábamos. Guillermo Rodríguez Rivera era dos o tres años mayor que nosotros, él termina la carrera y se queda de profesor, uno de los de mayor formación con Orlando Alomar, también santiaguero, gente con mucha información, mucha lectura, cine… fue muy importante porque ese grupo, esas pequeñas reuniones, fueron llamadas después la Generación de Copelia, porque salíamos a tomar helado después de clases a veces hasta las cuatro de la mañana hablando de todo; allí se integraron tiempo después hacia el año 66, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, ya que existía una relación con los textos que ellos querían hacer. Luego aparecen otras personas como Jorge Fuentes, director de cine, y grupos de gente del departamento de filosofía como Jesús Díaz, a quien le proponen entonces crear un suplemento literario que será llamado el Caimán Barbudo. Jesús llama a un grupo de gente cuya propuesta es crear una visión de la literatura cubana diferente, no una literatura revolucionaria sino desde la revolución, desde los postulados de la revolución… ¿Fue verdad acaso, todo eso de que los cubanos la pasaban mal entonces, que había tanta miseria, tanta pobreza? Más bien lo que hubo fue un deslumbramiento por parte de la juventud y el pueblo, eso del imperialismo es mentira, ahora es cuando la gente quiere irse a Estados Unidos, hay frustraciones. Había pobreza como en los demás países de América Latina y ahora la hay más que en otras partes. Lo que pasa es que había un discurso de que se había ido el dictador, de que eras libre, y podías salir tranquilo a la calle. El
Kcreatinn-Creación y más

discurso era de libertad, de nacionalismo, Cuba iba a ser una tacita de oro para nosotros, respeto para todo el mundo y todo el mundo se sumó a eso. Otra cosa que me llamó la atención fue que todo el mundo pudiera ir a la Universidad, la apertura de la Universidad… Y todo fue cambiando, lentamente… Sí, La Habana va cambiando, hasta cuando me fui a Rusia me sentía bien allí, luego, después de 1968 se empieza a deteriorar, empezó a ser una ciudad casi como Pyong Yang, no tanto, pero muy aburrida. Ahora, con las distancias, tengo unas añoranzas por La Habana, por mi vida, por mis amigos, por mi actividad literaria, fue la ciudad donde hice mi formación literaria, donde me enamoré, donde nacieron mis hijas. Un personaje me decía que yo salía de Cuba y enseguida me daban deseos de volver, entonces me preguntaba ¿qué es lo que tú extrañas de Cuba? Le dije, “No te voy a dar una respuesta pseudo patriótica, yo de la Habana extraño el bar de la Roca que es un bar que me gustaba mucho y tenía amigos allí”. Hay una cosa afectiva que tiene que ver con la ciudad, porque la ciudad a pesar de la ofensiva que se hizo contra ella, sigue siendo una ciudad noble; ahora mismo que es una ciudad fraccionada donde los cubanos estamos marginados de los lugares cubanos, sigue siendo una ciudad noble, y esos son los lugares y los ámbitos de La Habana que yo recordaba y a los que yo quería volver a pesar de la pobreza, pero La Habana era mi lugar y era mi país. Antes de irte a Rusia debiste conocer a José Lezama Lima y a Nicolás Guillén… Si, Nicolás y Lezama tenían una relación cordial, especialmente Guillén con la gente de Orígenes y con Eliseo Diego; Lezama era más distante, pero no tenían una relación hostil, creo que Guillén no tenía envidia hacia Lezama. A Lezama lo fueron encerrando en su casa cuando las posiciones de la política y la literatura se radicalizaron; él fue vicepresidente de la Unión de Escritores, iba por allí con su cartucho, unas empanadillas y una botella de café con leche, comía allí, hablaba con la gente, tenía sentido del humor sin ser muy festivo… tenía sentido de la cubanía, era muy habanero, pero poco a poco fue creando sus fantasmas, hizo su propio mundo… se fue aislando y lo fueron aislando.

Recuerdo que una vez en la Unión de Escritores estuvo el ministro de cultura de la época que era una cebollita, un hombre muy inculto pero muy amigo de Fidel Castro, que se llamaba José Llamosa, y de repente anunció que cesaba el pago de derechos de autor; entonces Lezama levantó la mano con su tono de bajo y le preguntó: “Señor Ministro, quiero saber si cuando habla Ud. del dinero se refiere al concepto que tenía Rimbaud del dinero…” y empieza hablar del concepto y negociación del dinero en varias culturas con gran sentido del humor. Yo no tenía contacto con él, su poesía no me gustaba y todavía no había publicado Paradiso; todo el mundo sabía que era un gran escritor. Mi poesía no tenía nada que ver con la de él, la mía era coloquial, directa, conversacional y yo quería que mi poesía tuviera que ver con la de Eliseo Diego… incluso una vez le dije a Eliseo, compungido, que yo no entendía la poesía de Lezama y él me respondió que le sucedía lo mismo. Lezama es una figura muy importante, alguna gente de mi generación iba a visitarlo, a mí me parecía inútil, la gente decía, “voy a hablar con Lezama” y uno decía “Ud. no va a hablar con Lezama , Ud. va a oír hablar a Lezama”, y Lezama hablaba, hacía bromas y todo. Una vez lo invitamos a un almuerzo a la Bodeguita, íbamos a pagar nosotros, y Lezama llegó a las 11 de la mañana, firmó y se fue, claro nosotros llegamos a las 12… Te estoy diciendo que había una admiración pero distante, y mucha gente no se acercaba a él por temores, porque era un hombre que no comulgaba con lo que estaba pasando en Cuba. El primero en atacarlo fue Heberto Padilla, después le pidió disculpas, tú sabes que los poetas vienen atacando a los anteriores, matando a los padres… Pasemos entonces a Nicolás Guillén, a ver cómo nos va… Con Nicolás pasó otra cosa. Él fue jurado en el primer concurso de poesía que yo gané; mandé un libro, Papel de Hombre, a él le gustó el libro; terminado el concurso me llamó a decirme que le había gustado el libro y eso nos acercó bastante como gente. Él también era de Camagüey, y en 1970, cuando yo trabajaba en el periódico de Camagüey, él fue y lo atendí allí, entonces tuvimos una relación de amigos, teniendo en cuenta la distancia de que él era el gran poeta y yo un escritor joven. Luego yo voy a la Unión Soviética de corresponsal y él estuvo allí, yo lo atendí, cuando yo publicaba un libro se lo 24
Kcreatinn-Creación y más

mandaba, cuando yo volví definitivamente a Cuba, en el 76, 77, no quería trabajar fuera de Cuba. Hablé con él para ver si podía trabajar en la Unión de Escritores y dejar el periodismo; él me dice que hay que dejar el periodismo en cierto momento, pero tienes que seguir escribiendo notas de libros y cosas de esas. Así nos hicimos muy amigos, me fui a trabajar con él en Relaciones Públicas de la Unión de Escritores; hay gente que para atacarme dice que yo era el ayudante de él; realmente mi trabajo no tenía que ver con ayudantías, ni con la presidencia, como trabajábamos en el mismo lugar salíamos juntos, nos veíamos los domingos en su casa, almorzábamos y hablábamos de poesía, yo aprendí mucho. Tenía con él una relación muy afectuosa. Nicolás tenía la mejor biblioteca, no sé dónde estará esa biblioteca, la mejor biblioteca en español que yo he visto; creo que en América Latina hay muy pocas. Pero todos esos años fuiste periodista más que poeta, eras mejor conocido como periodista… Yo comencé a trabajar como periodista a finales de los años sesenta, desde mi época de estudiante, cuando colaboraba en Juventud Rebelde, Alma Mater, la revista de la Universidad de La Habana y la página cultural de El Mundo. Luego lo hice como periodista profesional en Cuba Internacional, donde se hacía un periodismo literario, cuando conocí a Darío Carmona, un español que tenía un estilo muy personal, un verdadero maestro, también a Antonio Benitez Rojo y a Ernesto González, un uruguayo de quien aprendí mucho… Allí trabajamos Eliseo Diego, Alberto Conte, Minerva Salado y Víctor Cassaus… En esos años hice también guiones para Radio Rebelde y crítica de teatro para la televisión y cuando Cuba Internacional pasó a ser parte de Prensa Latina terminamos haciendo un periodismo cablegráfico, un periodismo de impacto, de titulaciones, que a mí no me ha gustado nunca… A renglón seguido te vas a trabajar a la Unión Soviética…. Me nombraron corresponsal de Prensa Latina en Moscú; me fui casado con mi primera mujer, Iris Medina, que ahora vive en los Estados Unidos, madre de mi hija Cristina y abuela de mi nieta Maya. Como tú sabes, yo me he casado cuatro veces… Trabajé con Aurelio Martínez que ahora tiene un alto cargo, estuve como tres años. Fue importante desde el punto de vista profesional, la experiencia era nueva, trabajaba junto a periodistas de muchos países, gente de mucho 25

nombre. Era la época de Brézhnev, y nosotros recibimos de repente un cambio en la calidad de nuestra vida, teníamos ahora un buen apartamento, mejor alimentación, una ciudad de 8 millones de habitantes, una de las mejores de Europa. El contacto directo contribuyó a que poco a poco fuera desarrollando una profunda aversión a los regímenes totalitarios. Mi trabajo me fue muy revelador. Supe qué le pasó a muchos que trabajaron o estudiaron por allá. Yo estaba viviendo lo que iba a ser el futuro de Cuba y me parecía plano, imperfecto y acosado por mentiras y trampas, una sociedad cerrada, hipócrita, de valores subvertidos, donde era más importante la lealtad al partido que la capacidad de la gente para examinar críticamente la sociedad y su realidad, era una sociedad mediocre que rendía culto a la mediocridad y al miedo, se temía a la represión, al poder absoluto del Estado que te podía borrar de un plumazo, a la KGB, etc. Me faltó valor para denunciarlo y pedir asilo en aquel momento. Como me faltó después para muchas otras cosas. De todos modos, conocí a excelentes poetas, escritores y periodistas que estaban atrapados en aquella telaraña. De esas vivencias escribí un libro, Nieve vencida, de 1980. Tenía amigos periodistas rusos, me sentía muy bien entre ellos, había sí mucho control sobre los extranjeros por parte del régimen, pero la verdad yo trataba de transgredirlo para poder vivir, y por encima de régimen estaba la gente, yo no me metía en sus temas políticos y vi por ejemplo que ellos estaban trabajando en revistas underground, tuve relaciones entonces con grandes poetas rusos. Yo quisiera ir ahora mismo y ver cómo está Moscú, pero sí me sentí muy bien y fue muy importante ese contacto con otro mundo. Fui a compromisos como exposiciones por mi trabajo en el periódico y fui a reuniones de escritores jóvenes que traducían a Martí al ruso. Era una vida cultural interesante a pesar de la rigidez y de los esquemas que trazaba el gobierno… Y de regreso a Cuba comienzas a querer dejar todo aquello… Bueno, hasta entonces yo fui un compañero de viaje del comunismo; a partir de esos años comencé a bajarme del tren; en 1976 pedí discretamente salir de Prensa Latina, no quise volver a hacer periodismo de ese tipo, me puse a trabajar en la Unión de Escritores, en relaciones públicas, porque me dejaba más tiempo para hacer otras cosas, sobre todo escribir mi poesía y hacer comentarios, crítica literaria, fue entonces que hice tan buena amistad con Guillén y Eliseo, pero
Kcreatinn-Creación y más

apenas estuve hasta 1981; ya para 1998 renuncié a todo por escrito, a la Unión de Escritores, a la Unión de Periodistas, comencé a sufrir del síndrome del fantasma, cuando a uno nadie lo ve, ni te conocen, ni te saludan en las calles, pasando hambre y necesidades de todo tipo. Pero todo fue resultado de haber firmado en 1991 La Carta de los Diez, junto a María Elena Cruz Varela, José Lorenzo Fuentes, Manuel Díaz Martínez y Bernardo Márquez y otros, pidiendo libertad para los presos políticos, elecciones libres y directas, libre flujo migratorio, ayuda internacional en medicinas, libre mercado para los campesinos. La persecución fue implacable, yo no tenía trabajo, ni Blanca tampoco porque la echaron a la calle, a mi madre le quitaron la pensión de viuda que tenía, apenas 72 pesos mensuales, unos tres dólares de entonces, el mundo se nos volvió chiquito, vivíamos del aire, de las ayudas que nos daban los amigos y los familiares, yo, que tenía un auto, tuve que venderlo para comprarme un coche y un caballo, luego tuve dos, y con un primo nos dedicamos al transporte público a caballo, en fin, la historia sin fin… Entonces vivías peor que los poetas pobres de la época anterior a Castro… Claro, porque ahora, con la revolución, si no eres aceptado por el régimen, nadie puede leerte. No hay internet, está prohibida. Los libros los controla el Ministerio de Cultura, no puedes leer la gente prohibida, es imposible, ni tampoco cualquier otra cosa que te dé la gana, sobre sabandijas, por ejemplo. Los poetas que viven en Cuba tratan de ganar algún prestigio para sobrellevar la vida y el Ministerio de Cultura se aprovecha de ellos, les publica un librito en una provincia y quizás otros dos o tres y el pobre poeta cree que está publicado y puede ser conocido, pero nada, eso no significa nada, lo mismo ocurre con los concursos, porque se premia al obediente, al parecido. Entonces la poesía ahora es muy mediocre… No tanto, hay buenos poetas jóvenes. Estos poetas lo que hacen para escribir es enmascarar y decir de otra forma lo que estás pensando, y esperar a que puedas publicar tu pensamiento nítido en otros libros. Y cuando los lees (no en todos los poemas, en muchos), te das cuenta de que detrás hay una trama. Ahora mismo el Ministerio de Cultura está dejando hacer algunas cosas a sabiendas que van a ser ediciones limitadas y que los autores no tienen acceso a los grandes medios, la televisión y la radio. En estos 26

medios, además, hay listas de autores prohibidos, de gente de fuera y de dentro, que no se pueden nombrar si no quieres tener problemas. La persecución contra los poetas y escritores que el régimen detesta llega a límites inconcebibles. Te doy un ejemplo. En un pueblo de Camagüey, donde hay una emisora muy escuchada, un muchacho que hace un programa decidió un día de los novios recitar uno de mis poemas; lo sacaron de la emisora y lo mandaron a trabajar en una bodega vendiendo mercancías; el muchacho ni me conocía. Pero lo peor es la autocensura, porque como sabes que algo que tú escribas va a molestar, entonces no lo escribes, por eso Heberto Padilla decía que los poetas cubanos ya no sueñan… ¿Que ha sido para ti, Raúl, la poesía? Con la poesía lo que yo siempre recuerdo es una cosa muy poco trágica. Es un resguardo, como una cosa religiosa, como un recurso para sobrevivir, como una cosa de salvación. Me pasó cuando empecé a escribir, yo sentía que estaba trabado en la vida, me sentía como si hubiera empezado a inspirar otra cosa, un cambio en la respiración. Ahí estaba el resguardo, ahí la clave especial para sobrevivir y para salvarme. Yo escribí allá en mi casa, en Morón, un librito que nunca publiqué, que eran poemas a mi madre y a esos amores iniciales, era una poesía muy retórica y mi madre lo guardó. La poesía también es como una especie de temperatura, como una cosa mágica a la que he acudido cuando he estado muy mal y nunca me ha fallado, así escriba poemas sobre otra cosa que me da vueltas, siempre me sirve. Trato de no molestarla, de no acudir a ella permanentemente, a veces estoy en la calle y me asalta un verso y yo hago el que se me olvida, porque no quiero violentar esa relación, tengo miedo de que me abandone, mucho miedo. No es como el periodismo, que tú lo puedes forzar, porque es un oficio, en la poesía puedes por oficio decir cuatro cosas, pero tú sabes que no es así, que no te convenció, de que no es así. Allí en ese momento también existen mecanismos de evocarla, leyendo otros poemas, otros poetas, recordar ciertas evocaciones, pero siempre ha sido para mí la salvación, un talismán, como los santeros tienen su Elegua, yo tengo la poesía… Yo, gracias a las persecuciones, desde aquellos años me liberé, me puse a escribir lo que quería, sin decirle a nadie, sin pensar en qué iban a decir de lo que escribía. En Cuba no me publican desde 1985. Ahora que vivo en el exilio los temas de mi poesía se
Kcreatinn-Creación y más

han hecho universales; un cuarto de siglo sin salir de Cuba me hizo estar muy encerrado, me repetía mucho… ¿Cuáles son los poetas que más has querido, que todavía quieres y por qué? Mira, un poeta que yo leo bastante a menudo es Eliseo Diego, me gusta su ritmo interior, Eliseo domina la poesía coloquial, la poesía sin rima y la poesía blanca europea; hay un ritmo interior que me atrae mucho, ese sonido, la música interna de esa poesía. También hay un poeta que ahora prácticamente nadie lee, un poeta que yo leo casi todas las semanas, Emilio Ballagas, un poeta blanco, soy amigo de Manolito, su hijo. Yo creo que es uno de los grandes poetas cubanos, con tremenda fuerza, dominio de la palabra y de la música. Es camagüeyano, murió muy joven, católico. Su hijo es de mi edad y vive en EEUU. Para mí ha sido muy importante, no se habla de él en las grandes antologías de Cuba. Uno de la generación anterior a la mía que me gusta es Heberto Padilla, un poeta con los que más me identifico por la manera de decir las cosas en su primer libro, muy honesto y muy limpio.

familia, a mi madre, empecé a zafarme. Otro factor es el miedo, el problema es que el socialismo, el comunismo, van irradiando un miedo; ya había pasado lo de Heberto, entonces te dices, me van a meter preso y todo. Hay una programación genética que te dice lo que va a pasar, eres un miserable, una no persona. Entonces hubo un proceso en el que empecé a salirme de todo, como un suicidio, a matar el tipo ese que yo era, me salí de la Unión de Escritores, me salí de otras cosas, y terminé en mi casa como un paria, como un borracho, en una casa apuntalada, porque si el socialismo no te gusta, te bota como una pieza si tú dices algo, pero me di cuenta que así era libre. Y una vez colocaron… preso, en qué condiciones te

Volvamos sobre la rotura con el régimen, ¿cómo fue ese proceso, cómo llegar hasta ahora? Ese momento no tiene fecha y es un proceso. Es una especie de suicidio, como arrancarse un brazo. Te das cuenta que hay cosas que te molestan, está pasando esto, lo otro, pero aceptar eso es muy difícil, porque has comprometido tu vida en ello, o al menos tu juventud, has firmado cosas, aceptar que eres derrotado y que estafaron es muy difícil. Ese proceso empieza con una angustia interna, que es ese no poder aceptar, porque es matar a ese joven que fuiste, a este tipo lo engañaron. Hay un episodio anecdótico con mi hija Cristina, la mayor; en una fiesta de jóvenes me enteré que estaban leyendo unos poemas míos, y uno que habla de ella, un homenaje a su nacimiento, uno que dice, “Entra Cristina, la vida es bella ahora” y ella lee eso y dice, “mi padre me engañó, esta vida es tremenda mierda”. Alguien que está ahí me lo muestra, me doy cuenta entonces de que no solamente yo era un miserable, sino que además le había robado la vida a mi hija, y empezó el proceso. Ese fue un aviso. Otro, el fantasma de mi padre, quien no creía en nada de eso. Mi padre murió en la pobreza, en el olvido, sin apoyo, tratando de aplaudir y servir a esos miserables que se robaron el país. Cuando además veo que se puede seguir comprometiendo a mi otra 27

En condiciones muy duras al comienzo, en una celda muy pequeña, en solitario y cuando nos sacaban al sol nos esposaban, una cárcel muy rígida; estuve en esa celda de castigo once meses, sin luz, dando apenas seis pasos, en infames condiciones higiénicas, con ratones, cucarachas, ranas y mosquitos, sin aire, con mucha humedad en verano y frío en invierno. Frente a mi celda estaban unos condenados a muerte o presos a perpetuidad; me pusieron allí para desmoralizarme, esas cárceles del castrismo son la antesala de la muerte, creí volverme loco, luego me pusieron en otra celda con otros dos preses comunes, uno condenado a muerte por asesinato y otro por robo… En la cárcel escribí más de cincuenta poemas, que fueron revisados por los guardas de la seguridad del Estado; a veces los aprobaban, a veces no, uno que me quitaron decía Esta noche está lloviendo sobre mi casa, pero no hubo censura férrea, quizás porque me autocensuraba yo primero, eran poemas de amor, el tema que podía hacer sin censura.. Que yo sepa no has escrito nunca poesía panfletaria… En mi libro de poemas de la cárcel no hay poemas políticos, ni en Vida y oficios; en el primero hay un poema donde describo a los presos de la cárcel, pero desde dentro, desde mis sentimientos. Incluso en el libro de los relatos que estoy escribiendo ahora pretendo contar de esta forma. El factor humano es lo más importante. Yo creo que el poeta lo que hace es cantarle al amor, a la vida y a la belleza. Todas estas otras cosas que hablan de un carácter utilitario no tienen ningún sentido. Para eso ya hay otros instrumentos: el mismo periodismo, el ensayo, las
Kcreatinn-Creación y más

revistas de pensamiento... La gente asocia siempre la poesía con momentos de la vida de uno. La función del poeta es cantar al amor, al dolor, a la muerte, a los misterios que uno no puede descifrar. Yo sé que utilizar la poesía para otros fines ha funcionado en algunas épocas, pero quizá justo cuando el contacto con la vida del poema aun estando oculto era esencial. Siempre me acuerdo del poema de Elouard, Libertad, que funcionó muy bien con la resistencia anti nazista. Pero realmente ese es un poema de amor a una mujer, Dominique, y por eso tuvo éxito. Eso es lo que vale la pena de verdad. Entiendo que algunos escritores lo hagan porque sientan que deben hacerlo, porque su vida ha sido siempre eso y no tienen más remedio. En ese caso me parecería legítimo, porque no se lo han propuesto -que me parece una estupidez- sino que les ha sido impuesto. Es gente que ha sufrido mucho y que necesita pasar parte de ese sufrimiento por la poesía. ¿Cuál es tu libro preferido? Recuerdos olvidados, un pequeño cuaderno que escribí en La Habana, cuando ya era libre, por cuenta propia. Lo publicó Hiperión en España y Gallimard en París. [HAT]
Cartagena de Indias, mayo 19 de 2010.

RESEÑAS
RIBEYRO: “LA MELANCOLÍA DEL RECUERDO”
Barcelona: Seix Barral

Jack Farfán Cedrón

C

asi todos los pocos diarios que han pasado por mis manos han sido escritos en torno a una actitud pesimista de la vida. La Náusea, Henry y June y un libro que voy leyendo a paso lento, de nuestro enjuto compatriota y maestro Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso. Hay acaso en este género, una vocación suicida que crece página a página, un halo de amargura que puebla el recinto literario del diario.

Confesos o no, vitales o nihilistas, lo cierto es que los diarios hacen felices a las personas que los escriben, pero desgraciados a los lectores. Katharsis de todos los demonios interiores para así retornar a la paz del cuerpo, a la corriente tranquila de los ríos metafísicos, el diario trama un mundo desencantado, algo que no se pudo lograr durante el día a pesar de haberse levantado con el pie derecho. Muchas veces el hombre se ha visto agobiado por los problemas que acarrea la vida, especialmente la vida de un escritor. Ribeyro, un extranjero en un cuarto de hotel, sin más remedio que ir tejiendo su historia en una vieja máquina Smith Corona 1938 que pronto será llevada en prenda por no haber pagado el alquiler. Aún no llega la pensión de su país de origen. Los pocos reales de la beca se han terminado y puede ver el incendio de las seis de la tarde a través de las botellas vacías de la tertulia de anoche. C. ha contraído nupcias con un bien parecido ítalo-americano de barba poblada. No hermanos ni padres. En la calle hay suicidios, guerras, explosiones demográficas. “La noche crece sordamente como la marea de un mar invisible” — sentencia el último exhalo de sus diarios tentando al fracaso. A pesar de todos los méritos obtenidos en torno a una obra prodigiosa, Ribeyro optaba por el camino escabroso, siempre. Fumador empedernido, siempre buscando un lento suicidio, y esto se refleja en este voluminoso diario escrito entre los años 1950 y 1978, La tentación del fracaso. Casi tres décadas de religiosidad vehemente para con la escritura de esta monumental obra selectivamente adornada con citas célebres: Gide, Malraux, Flaubert, Freud, Valéry; reflexiones sobre cuestiones filosóficas, éticas, políticas; en suma, una vida intelectual llevada a la par con un minucioso trabajo, el de un verdadero escritor. En palabras del propio autor: “Un complemento a mi actividad estrictamente literaria”. Es cierto que nunca se graduó de abogado ni ejerció la docencia en su alma máter, la Universidad de San Marcos, y a veces comparaba este destino con el de sus amigos: una buena posición económica; hijos; un buen trabajo, que, en suma, lo hacían sentir algo 28
Kcreatinn-Creación y más

culpable, en una ciudad donde importaba, primero, la buena posición antes que ser, por ejemplo, un simple y bohemio escritor. Pero también es cierto que sus cuentos, algunos de los más perfectos del género –junto a los de Cortázar–, son los más deliciosos que he leído, y en los que he visto, casi, a sus personajes en vívidas escenas que en ningún otro autor he leído. Gentes pálidas y pobres, acalladas por una sociedad burguesa, la Lima de los años 50, de ahí el nombre de su obra de cuento reunida: La palabra del mudo, que es la voz de sus personajes “desasidos y vulnerables”, que no tienen “ni voz ni voto”; seres disminuidos por el alcohol, por la miseria ante un mundo que es un basural con gallinazos merodeando la última muerte de aquél sobreviviente apagado por el dolor y el hambre; muchachos famélicos recogiendo desperdicios, viejas amargadas en “callejones de un sólo caño”, la plebe en masa transmitiendo una energía vital, la de los seres desposeídos, los mudos andantes como sombras famélicas y desnutridas en el horizonte maloliente de la miseria. Para Ribeyro una novela en general era “una aglutinación de fragmentos innecesarios que forman un todo necesario”. Ribeyro consideraba a sus pocas novelas que escribió (Crónica de San Gabriel, Los geniecillos dominicales y Cambio de guardia), que eran la “aglutinación de fragmentos necesarios que forman un todo innecesario”. No encontramos pues a un Ribeyro maestro en estas novelas como en sus cuentos, pero aun así demostró su talento (aporías, aforismos, el diario y el género epistolar, además de sus cuentos y novelas). Ribeyro podía percibir escenas cotidianas y les daba ese tinte sombrío característico en las vidas de los seres oprimidos. Desde un hospital, víctima de una ulcerosis severa por su adicción al cigarro, miraba con envidia el rictus proveniente de un grupo de obreros que desataban su fiambre y comían en un acto cordial, con sus esposas; luego liaban sus propios cigarros; él en esa escena podía percibir la paz de los buenos momentos a los que para muchas personas, en la actualidad, es imposible vivirlos. El trabajo, el caos del transporte público, el caballo enloquecido del tiempo, las llaves y los recibos; en suma, la modernidad que da paso al estrés. Un personaje que devoraba toda clase de diarios y documentos confesionales, fue moldeando su propia existencia a través de paisajes retorcidos, una vida con limitaciones económicas en ciudades como Lima, París, Madrid, Munich, Amberes, Berlín, Hamburgo, Francfort, Ayacucho. Un hombre “de un apetito voraz”, como lo confiesa en una parte de su diario. Su personalidad estaba basada en el exceso: leer hasta ver 29

borrosas las letras, beber hasta emborracharse, comer de gula, fumar hasta sentir asco; eran algunos de los alicientes que alivianaban su existencia. Traducido a varios idiomas, sus cuentos han dado la vuelta al mundo y a través de sus narraciones ha redimido las vidas de los seres excluidos, universalizando a sus personajes en escenas que se pueden “ver” cuando nos sumergimos en el realismo aplastante de su literatura que lo ha convertido, desde la publicación de su primera colección de cuentos, Los Gallinazos sin plumas, en un maestro del relato, que ya ha pasado, con mérito propio, a formar parte de los grandes clásicos de la literatura contemporánea.
*Referencia bibliográfica: Ribeyro, J.R. 2003. La tentación del fracaso. Editorial Seix Barral. Barcelona-España. En: http://elaguiladezaratustra.blogspot.com/2007/10/ribeyro-la-melancola-delrecuerdo.html. 10/05/2007.

EL ARCHIVO PERSONAL DE JULIO RAMÓN RIBEYRO, de Luis Fuentes
Jack Farfán Cedrón

E

l archivo personal de Julio Ramón Ribeyro es un libro conformado por 22 textos jamás aparecidos en libro alguno, se trata de artículos de toda índole, muy bien documentados, amenos y originales del maestro Ribeyro, quien nos devela en estos textos un mundo alterno a su ejercicio narrativo pleno. El autor de esta documentada publicación, el limeño Luis Fuentes, además ha hurgado en bibliotecas, hemerotecas y librerías para poner a nuestro alcance la más completa guía bibliográfica del maestro; fotografías de todas y cada una de las ediciones de Ribeyro publicadas desde su primer libro de cuentos Los gallinazos sin plumas (Círculo de Novelistas Peruanos, 1955), hasta ésta última, aparecida en setiembre de 2006. Además podemos disfrutar de un poema en homenaje a Ribeyro, de su íntimo amigo, el poeta Leopoldo Chariarse y otros artículos acerca del autor, por renombrados intelectuales, y la producción escrita entorno a Ribeyro (ensayos, artículos, tesis, etcétera). La edición fue auspiciada por el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM y por el Fondo Editorial Cultura Peruana.
Kcreatinn-Creación y más

*Referencia bibliográfica: Fuentes, L. 2006. El archivo personal de Julio Ramón Ribeyro. Lima-Perú. Fondo Editorial Cultura Peruana.

--------------------------------------------------------------------------------------Las opiniones vertidas en los textos firmados son de exclusiva responsabilidad de cada uno de sus autores y no necesariamente reflejan las opiniones y juicios de la Revista Kcreatinn. Todo el material escrito y publicado en estas páginas es de propiedad intelectual de cada uno de sus autores. Todos los derechos reservados de acuerdo a ley. COPYRIGHT © 2010 Kcreatinn a.c.s.f.d.l.. Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 200802377 Producción: Kcreatinn: Asociación Cultural sin fines de lucro. Escritura pública Número Tres Mil Novecientos Sesenta y tres, registrada en la partida N° 11004907, título N° 00005356 del registro de personas jurídicas de la SUNARP. EQUIPO: OPERACIONES: Silvia Farfán Cedrón, Bachiller en Lengua y Literatura; Administradora de Empresas. PUBLICIDAD Y MARKETING: Eduardo Farfán Cedrón, Administrador de Empresas. PROYECTOS LITERARIOS: Jack Farfán Cedrón, Escritor. FINANZAS Y GESTIÓN EJECUTIVA: Javier Farfán Cedrón, Máster en Administración y Organización de Negocios; Escritor.

|Director: Jack Farfán Cedrón|

30

Kcreatinn-Creación y más

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful