Creación y más ________________________________________________________

Año IV, Vol. 1, N° 5 | Cajamarca, I semestre de 2010 - Colaboraciones: kcreatinnorg@yahoo.es

Kcreatinn
VARGAS LLOSA
Aquél célebre cadete [Jack Farfán
Cedrón]---------------------------2

ESPECIAL: M A R I O
Imagen: Mario Vargas Llosa. Fotografía: Nicolás Guerin (2006) Reproducida de: http://www.letralia.com/168/articulo05.htm

Asno y prepucio [Daniel de Cullá]-4 Guía de los animales parásitos
[Daniel de Cullá------------------6

Chupacabra [Daniel de Cullá]------6 El fin del mundo en 3125[Daniel de No more love poem [Daniel de
Cullá]----------------------------7 Cullá]----------------------------8

Cadete [Jack Farfán Cedrón]-------9 Correspondencia [Jack Farfán
Cedrón]--------------------------10

(Sin)logismos [Eduardo Farfán Cedrón]--------------------------11 Jaime Gil de Biedma (1929-1990)

[Harold Alvarado Tenorio]--------12

Conversando con Jaime Gil de Biedma [Harold Alvarado Tenorio]--------14

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CRÍTICA
AQUEL CÉLEBRE CADETE
Jack Farfán Cedrón

ciudad y los perros, La ciudad y la niebla y un tercer título que “ya no recuerda”, fueron sugeridos por Oviedo, “seguramente en la redacción del diario El Comercio”, antes de su publicación en España, por Seix Barral (1963). En La casa verde, alterna la narración de cinco historias en acontecer caleidoscópico, a lo largo de la novela, en una Piura marginal, de las chicherías y el prostíbulo, y la selva amazónica. Anclado ya como un célebre escritor de renombre, alternando entre la trama novelesca y la crítica puntual ante un mundo siempre caótico en los ámbitos deshumanizados que urde una sociedad en crecimiento, su columna “Piedra de toque” (aparecida inicialmente en 1977 en la revista Caretas) recorre América y Europa en prestigiosos diarios cuyos lectores leen quincenalmente reflexivas apreciaciones del mundo cambiante. Contra viento y marea reúne sus artículos periodísticos aparecidos en diarios como El País, El Comercio, Le Monde, entre otros, que muestran la faceta crítica de un intelectual plenamente comprometido con su sociedad, y que ya suman “quizá decenas de miles de páginas”. Series de reportajes periodísticos realizados entre los años 2003 y 2004: Diario de Irak e Israel/Palestina: paz o guerra santa, remarcando su faceta libertaria respecto del acaecer internacional, que muy bien tiene en la mira de francotirador acucioso de una realidad que no escapa a sus cuestionamientos reflexivos y malestar ante la guerra, el caos y los actos inmorales. Conversación en La Catedral (1969) es una muestra de la plenitud alcanzada como narrador diestro; novela política, y visos de lo caótico y diverso del bajo mundo limeño acaecido durante el período dictatorial de Manuel Apolinario Odría (al que apenas menciona en una línea), entre 1948 y 1956; retratando un clima de “cinismo, apatía, resignación y podredumbre moral”, caricaturesca, “cacográfica”, del Perú del ochenio. Magistral estilo de contar, la intromisión de un narrador omnisciente, en la historia que van develando sus propios personajes. De lleno, la técnica al servicio de la historia, orquestada con ingenio magistral, dando la impresión de que apenas interviniera el autor, comparado a un Joyce invisible que ―burlón― signa la vida de sus farfullescos personajes a su antojo en el Ulysses (1922), mientras se lima las uñas. Oviedo observa que en Pantaleón y las visitadoras (1973) y La tía Julia y el escribidor 2
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Dossier Vargas Llosa José Miguel Oviedo
Lima: Taurus Santillana), 2007 (Grupo

U

n ensayístico recorrido, más que suntuoso, explaya de manera crítica y reflexiva lo medular en la narrativa de Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936). Su autor, José Miguel Oviedo (Lima, 1934) es considerado un clásico en la acuciosa reflexión en torno a la obra de Vargas Llosa, integrante del boom latinoamericano en los años sesenta. Los inicios de Vargas Llosa se remontan al periodismo en el diario La Crónica, labor que no ha abandonado a lo largo de su vida, y que fue cincelando al Vargas Llosa crítico, observador y de espíritu libertario que encontrara su primer magma de lecturas de ‘literatura libertina’ en la biblioteca del Club Nacional, en donde laboraba durante su juventud, literatura francesa catalogada por Apollinaire en 1911 ―nada menos que 930 títulos―, leídos en parte por el joven arequipeño. Según la precisión crítica de Oviedo, en estos ensayos —publicados en revistas o por encargo para prólogos de libros— acerca del gran novelista, el persistente leitmotiv que recorre la obra de Vargas Llosa, parte de lo erótico (desligado de toda forma de poder), como único camino a la liberación del ser humano. Una crítica al militarismo encumbraría al joven Vargas Llosa, que ya a los 27 años ―el más joven del boom― fuera galardonado con el premio “Biblioteca Breve”, por esta primera novela ya madura, bajo el lema Los impostores; otro título provisional fue también La morada del héroe. La

(1977) aparece una segunda faceta más remarcada en la experimentación como curso de la narrativa. Alterna la crónica, el informe policial, cartas, documentos oficiales, artículo periodístico, etcétera, y el nada serio y parodiado discurso apocalíptico y moralizador de radio, que denota un mundillo provinciano alterado en su orden por el batallón de visitadoras regidas por la disciplina militar del mediocre Pantaleón Pantoja. En este segundo grupo de novelas aparece ya una faceta más irónica, parodiada, como que los temas tocados (prostitución, militarismo, “autorreferencialidad”) así lo requerían, una manera de darle más verosimilitud hilarante a esa verdad creada por el novelista, que nada tiene que ver con la del mundo fáctico, como creyeran lectores ingenuos. Un puntual manifiesto criticando al gobierno aprista de la segunda mitad de los escabrosos años ochenta, ubicaría a Vargas Llosa como virtual candidato a la presidencia peruana, liderando el movimiento “Libertad”, unido luego al “Fredemo”, vencido en elecciones ‘democráticas’ en el año 1990, por el Ing. Alberto Fujimori; de seguro, una experiencia traumática para el escritor con esperanzadoras aspiraciones políticas. La última faceta del escritor, El paraíso en la otra esquina (2003) entretejida por una mirada reflexiva, casi hibridizando el ensayo y la novela, por el carácter autorreflexivo de la narración, fusión de lo real y lo ficticio, que incluso el epitafio de Paul Gauguin no se sabe a ciencia cierta si ha sido inventado o tomado de la propia tumba de Koke, su apodo tahitiano. Alternancia que parte del mundo personal del novelista, su espacio autorreflexivo asociado a la experiencia de sus personajes, involucrando su historia al espacio de filosofía personal, imaginería, ilación tramada a la usanza del arquitecto que hace de la otra historia, su historia, universo independiente, convergida en el mundo imaginario-biográfico de su creador, una trama indesligable de su realidad como universo fáctico, desliza su rueda la última etapa del escritor. Estas dos biografías se alternan en un principio, desligadas, pero convergentes conforme se acerca el desenlace. Tanto por la cercanía genealógica de nieto y abuela, como protagonistas, como por la experiencia inventiva del autor mismo, nos acerca la confabulación a ése final desenlace, al que progresivamente se llega, en exquisita lectura bien documentada (como últimamente se caracterizan los proyectos novelísticos que aborda el escritor, programándolos cada lustro), que aparentemente mostraba cierto aislamiento, esto 3

por el desarrollo paralelo y a la vez alternado, que en principio se creyera cada biografía por su lado, pero que un final de estoque desenlaza el encuentro feliz, llegada a buen puerto, culminación plena de la historia. La última novela de este harto premiado y prolífico autor se embarca en una experiencia amorosa: Travesuras de la niña mala (2006) que arranca en los años cincuenta de una Lima miraflorina y continúan las narraciones en París, Londres, Tokio y Madrid. La reciente faceta del escritor es la del teatro, habiendo presentado en la feria del libro de Guadalajara, el 2007, La verdad de las mentiras, adaptación teatral alimentada de textos célebres de la literatura universal, que ubican apasionadamente la escena de la experiencia por la lectura y la creación, sobre las tablas. Últimamente ha adaptado y escenificado, Al pie del Támesis y Las mil y una noches. De momento, Mario, autor de una treintena de libros, entre estudios, ensayos, novelas y teatro, ha emprendido al Congo en busca de información in situ para alimentar la redacción de su última novela, El sueño del celta, título provisional en torno a Roger Casement, “un irlandés que fue el primero en conocer al novelista Joseph Conrad, al llegar a ese país africano”, y que también merodeó la cuenca del río Putumayo, en la Amazonía peruana, defendiendo los derechos humanos, lo que le costaría la vida. Será una novela de “gran aliento”, en la que lleva ya un año trabajando ―según leo en la Revista Ñ, del diario argentino El Clarín, y en el libro-homenaje ilustrado: Mario Vargas Llosa, La libertad y la vida (Planeta/PUCP, 2008). Para el autor de Conversación en La Catedral, “la literatura es un mundo perfecto”. Ve en la apacible sensualidad del hipopótamo, hosco al hacer el amor, esa contradicción que lo emociona. Estatua viva (2004), un poema largo con tres litografías de Fernando de Szyszlo y una instalación de estatuas del artista español Manolo Valdés, que incorporan “la poesía hablada”, muestran la faceta lírica (bien puesta) del autor de La fiesta del chivo (2000). A sus 74 años, Mario Vargas Llosa es uno de los más grandes, célebres, galardonados, lúcidos y disciplinados escritores vivos del planeta, inventor de
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ficciones que son verosímiles en su propio universo. La totalidad de su obra ha sido y será (Dios mediante), una oda libertaria a ése héroe persistente signado a lo largo de su obra, de espíritu moralizador, infractor de las reglas impuestas, cuyo malestar existencial parte, protagonista rebelde, contrasistema, de un carácter hedónico, erótico, móvil para alcanzar la plena libertad como ser humano íntegro y perecedero, para así alcanzar y recrear sus fantasías, reinventando su propio mundo literario a partir de los escombros en donde le ha tocado habitar, devastado, mundo enfermo, incompleto. Ése mundo perfecto que urde su literatura (lejos de la realidad aplastante), tan bien cohesionada y a la vez indesligable de su frío magma real que es el mundo ordinario, para el autor de la próxima novela: Las cartas de doña Lucrecia (que cierra el ciclo de don Rigoberto), alimenta mucho más a la imaginación del hombre, que la burda rutina, amén de si el oficio literario nos paga más con olvido que con lauros, lo cual no debiera importarnos más que la simple pasión por escribir.
Referencias bibliográficas 1.- Oviedo, J. M. Dossier Vargas Llosa. 2007. Lima-Perú. Taurus (Grupo Santillana) 122 páginas. 2.- Varios autores. Mario Vargas Llosa, La libertad y la vida. 2008. Planeta/PUCP 2008) 251 páginas. 3.- http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/10/14/_-01781101.htm

Ya en sus tiempos de Maricastaña el cura al Ite Missa est, al pueblo vuelto en Rebuznos horrendos prorrumpía, luego el pueblo contestaba a su vez, la iglesia toda con horrendos Rebuznos aturdiendo. ¡Allí era el Rebuznar!” (Elogio del Rebuzno), Al Asno y su Prepucio agradecidos con respeto, suma veneración y grandes fiestas, “De modo que se oía hasta en los Templos Rebuznar a los fieles más piadosos después de Rebuznar también el clero. Y este bien portento se le debe al Asno, que por cierto dicen que fue el tal Jumento que allá en Jerusalén llevara a Cristo en entrada triunfal. Cuántas veces hemos ido de la mano de algún familiar a visitar las reliquias de los “santos”, cuyos admiradores primero eran los papas, obispos y monarcas, dictadores que vieron en esos objetos ilegítimos el poder mágico que necesitaban para imponer la impostura y sus regímenes cuestionables. La emulación, el ansia, la presura de conseguir una parcelita en el cielo y los tesoros de la Tierra hicieron que se extendiese el Prepucio del buen animalito a la memoria. Hasta mi bisabuelo llegó a venerar este pellejillo en el Relicario que hay en Peñaranda de Duero (Burgos) entre un montón de huesecillos de muertos santos y buenos. Una de la primera reliquia venerada y más insólita fue el Asinus Sanctum Praeputius, el santo prepucio del Asno, ese Asno que montó Jesús que fue venerado hasta en el cielo. Con qué piedad las buenas viejas le adoraban. ¡Cómo las devotas se esmeraban en acicalar y adornar el Prepucio con esmero¡ Y el Asno no quiso habitar en aquella ciudad de Jerusalén, ¡por algo sería¡ y marchó andando sobre el mar “tan duro como su pezuña”, pasando por Chipre, Rodas, Candia, Malta, La Costa Azul y la Costa Brava, de donde pasó a los demás países y allende al mar. Su devoción se instaló en muchas universidades, seminarios, colegios universitarios, conventos donde hubiese sujetos dotados para esta cátedra de Exvotos y Rebuznos. Y en todos se escuchó este cántico: “De la parte de Oriente Nos viene un Asno ¡Ay qué lindo y qué fuerte! ¡Ay qué milagro!” “…No dudo, Sancho amigo; ya caí de mi burro; ya te creo”. [Don Quijote a Sancho] La Historia de las naciones es la historia de sus reliquias y exvotos. El lance entre el Asno y Príapo es la suerte de la historia de los pueblos, y de cómo se 4
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En: Letralia • Año XIII Nº 200; 1 de Diciembre de 2008. CaguaVenezuela. http://www.letralia.com/200/articulo01.htm

TEXTOS HÍBRIDOS
Asno y prepucio
Daniel de Cullá
“Rebuznar No es un Arte; es una Ciencia”. Santo Panza. Hist. De D. Quijote, Cap. 28

A

l cantar ahora del Asno y su Prepucio me veo en la obligación de enseñorearme en las reflexiones de cualquier Asnal teólogo, sin privarle al Asno la nueva gloria que se merece, pues muchos fueron objeto de admiraciones, en especial Uno. Oratorios, capillas, ermitas, iglesias, catedrales todas, nos han proporcionado registros de reliquias, exvotos, y ofrendas, desentrañando de ellos todo lo perteneciente a la parte Rebuznatoria del espíritu.

consiguen los cetros y coronas, ya todavía blanco de mil sarcasmos. La mitología nos lo cuenta: “Príapo sostuvo con el Asno un gran combate, a quien más. Príapo dejó al Asno abochornado y vencido; pero luego ¿qué hace el Asno? Va y coge, y lleno de rabia se abalanza a mi dios; y a la sombra de sus mismos laureles le deja muerto”. Que lo mismo le pasó a Saturno, padre de Júpiter, quien no esperó para heredar a la muerte de su padre, sino que, maniatado, su hijo mismo le dio una mezcolanza, un vino de la Ribera del Duero, y con ella emborrachó al pobre viejo, ¿y qué le hizo entonces? Va, coge y le capa; que luego pasó al histórico Veni, Vidi, Vinci. Un hijo con su padre tal barbarie ¡Esta es la historia, de la legítima, de heredar las coronas y los cetros! El santo prepucio del Asno, como después el prepucio de Jesús tan muy bien venerado, y todas las reliquias y exvotos forman parte de la hipócrita obscenidad y embustería del clero, y todas las religiones que fundan su bien únicamente en engañar al pueblo. Con qué devoción allá y acullá se veneran. Devotos prosternados exhalan su contento de adorar tal reliquia, que al más indiferente excita. El prepucio del Asno se veneró primero en Italia, pasando a Francia y después a España que lo extendió a las américas y otros pueblos. En Italia, de Verona expresamente salió, donde cuentan que le custodiaban cuarenta monjes del Convento de Nuestra Señora de los Órganos, y que se le sacaba en procesión dos veces al año. Cuántos prepucios adornan altares, cuántos hoy yacen escondidos en Cartujas y Conventos. Y sus milagros a ninguna otra reliquia o exvoto van en zaga. Han sido muchos, buenos, graves, serios, y muy cabronescos. Y hasta nuestros hijos han alcanzado buenos másteres encomendados a tal pellejillo del Jumento. Dónde están escondidas las plumas de arcángel san Gabriel, dónde los suspiros de San José. En el Vaticano y en el Obradoiro. Las Yemas de canónigo, los pedos de monja, en Las Huelgas, en Burgos. Cuestión de fe y ambiciones. El corazón de Fray Mamerto Esquiú, en Catamarca, Argentina, fue robado por un ladrón y arrojado a un basural. Quién heredará la sábana santa, el velo de la Verónica, los frascos con leche de la virgen María. El Santo Grial y la lanza del centurión que remató a Jesús les tuvo Hitler, y ahora dicen que están en la catedral de Nuremberg. El brazo incorrupto de Santa Teresa fue almohada en el cabezal de Franco. Santa Teresa, caso peculiar ¡Su pie derecho y la mandíbula les tuvo Mussolini, la mano izquierda dicen que Salazar de Portugal! Una espina de la corona de Jesús y un dedo 5

de san Pedro trajo de una peregrinación a Roma doña Sancha, hermana de Alfonso VII, que regaló a los monjes del cister bajo cuya advocación erigieron el Monasterio de la Santa Espina en Valladolid, recibiendo de los monjes un santo prepucio de Jesús. El santo clamor de la Secta así extendió sus demonios en cierta noche oscura de los tiempos. Con velas y lamparillas en aceite de nabo al celeste capullo Asnal y a los asnífluos santos peregrinos incitó a vagar por los montes y las mentes, los pueblos recibiendo graves daños, que dicen que por decreto, excomunión y patíbulo mandaron no tocasen ciertas flautas. Refiere la historia sagrada que María de Magdala fue la primera devota y propietaria del prepucio del Asno, que de él hizo un anillo y que guardó con mucho cello y celo, y le llevó a hacerle magdalenas con él a Jesús. La emperatriz Irene de Bizancio lo adquirió a unos mercaderes árabes y se lo regaló a Carlomagno el día de su boda, que se lo puso. En 1427, cuentan que la Hermandad del Santo Prepucio consiguió abolir el éxito del Prepucio del Asno, y en su lugar colocó con mucho empeño y gusto el prepucio de Jesús, que se ha venerado y se venera hasta nuestros tiempos, en especial el día 1 de Enero de cada año, Día de la Circuncisión del Señor. Comenzando, después, una lucha encarnizada entre iglesias por tener más de un prepucio de Jesús. Así, como si de cruzada de prepucios se tratara, compitieron por tener más y mejores, la Basílica Laterana de Roma, Charroux, en Francia, Amberes, París, Bolonia, Besançon, Nancy, Hildesheim, Calcata, Barcelona, como nos cuenta A.V. Müller, 1907, en su libro El sagrado prepucio de Cristo. Así, el jesuita Salmerón llegó a considerar el prepucio divino “anillo de compromiso para sus esposas, las monjas, las santas. El fabricante de este anillo era el espíritu santo; su taller, el purísimo útero de María” (La terminal rosario). Y santa Catalina de Siena, que se casó místicamente con Jesús, incitada por la virgen María y donde María al presentarle a Jesús, le entregó el anillo prepucial diciéndole: “¡Recibe este anillo como testimonio de que eres mía y serás mía para siempre¡” Texto que todavía se mantiene en los casorios de uno y otro tipo. Y lo de la monja capuchina austriaca Agnes Blannbekin, 1715, que dicen que lloraba sangre y que sintió el prepucio de Jesús en la lengua, y su párroco, el benedictino Pez refiere: “De repente, Agnes sintió un pellejito en la lengua, como cáscara de huevo, de dulzura superlativa, y se lo tragó. Apenas se lo había tragado, de nuevo sentía en su lengua el dulce pellejo,
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y una vez más se lo tragó, y esto hasta cien veces”. ¡Qué milagro¡ Agnes fue de las elegidas que consiguió saber a qué saben estos dioses. El 15 de mayo de 1954, en cónclave, los cardenales acordaron ratificar la condena de la veneración del santo Prepucio. Al leerlo me llevan los demonios, pues estoy sentado en una terraza del parador de la plaza de la catedral de Santiago de Compostela, donde, por cierto, se veneraba uno, no se si aún se venera, y le digo al camarero: “Camarero, una de prepucio de Asno, y si no hay, pues rabo de toro”.

La crisis no constituye un obstáculo a la difusión de la vida. En el mundo hay demasiada materia viviente y descomposición digestiva para que nos vengan con el cuento chino de catástrofe, fin del mundo, etc., doctrina propia de apóstoles Oligoquetos (lombrices) que se distribuyen de acuerdo con la naturaleza de los cerebros, si son cerebros de mosquito, cerebros de chorlito, o cerebros de milano, siendo verdad que la composición química del medio actúa sobre los habitantes, sea globalmente, sea específicamente. Los zánganos muestran poca sensibilidad, y en términos generales viven cerca de las costas o en chalets de urbanizaciones de puta madre y medran en alta mar. Mientras, los obreros se preocupan más de los órganos respiratorios y excretores. El obrero pasa fácilmente a zángano, pero no soporta lo contrario por su relación con el medio. Los zánganos son poco tolerantes, mientras que los obreros y los obreroszánganos ofrecen medios de reivindicación muy apartada de la neutralidad. Los zánganos son necesarios para el desarrollo de la vida animal como lo pueden ser —y de hecho lo son— las bacterias, anaerobios, gusanos intestinales, lumbrícidos y larvas de mosca. La crisis es un invento constituido por determinadas fases del desarrollo. La vida no se desenvuelve con normalidad. No existe. Los obreros sufren una diferencia notable.

GUÍA DE LOS PARÁSITOS

ANIMALES

O la “Crisis” como nutrimento orgánico

L

a crisis como nutrimento orgánico del Cuerpo social capitalista. Al repasar la vida vemos que su desarrollo está condicionado por el elemento social de la ley del mínimo esfuerzo aplicable igualmente al factor social y al factor ambiental. En la vida nuestra animal existe una intensidad de parásitos que se aproxima al límite máximo de la tolerancia. Habemos muchos “animales” parásitos especializados en explotar al hospedero de turno, siempre dentro de la clase obrera, dominados por esa otra clase de zánganos, la mayoría monos antropomorfos, que consiente la vida y difusión de la especie a su antojo. Hoy, la distancia que separa los límites entre los cuales un “animal” puede desarrollar su actividad, constituye la llamada valencia gurtel. La presencia de zánganos es condición indispensable para la vida, y no ha sufrido variación desde los tiempos de la historia, no quedando a nuestra raza ecológica otra salida a la esperanza que el tubo digestivo y el aparato excretor, muy cerca del cual se encuentra el aparato reproductivo, ¡Ahí es nada! La única protección de los obreros, en su más allá, se encuentra en la tercera y última edad, ¡Vaya consuelo!, que es como vivir en un mundo aéreo donde las plenarias, las lombrices, etcétera, son considerables, para quienes la crisis es como para mear y no echar gota, sabedores, eso sí, de que la condición química del ambiente circundante ejerce notable influencia sobre las posibilidades de la Vida. 6

Chupacabra
DESCORNAR LA FLOR DE FULLERÍA
CHUPACABRA. Means "goat sucker" in Spanish, el que chupa la leche de las cabras.

D

e los periódicos:

La corrupción es municipal En España hay más de 800 imputados por delitos urbanísticos en 50 Ayuntamientos.

Las cifras hablan solas. España suma en los últimos años más de 800 imputados, entre políticos, funcionarios o empresarios en diversas investigaciones anticorrupción en medio centenar de
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Ayuntamientos; la inmensa mayoría de los casos relacionados con operaciones urbanísticas. La sombra de la corrupción afecta a todos. Socialistas, populares, nacionalistas, municipios grandes, pequeños, e incluso instituciones civiles se ven salpicadas en fraudes millonarios y sus dirigentes acusados de delitos como cohecho, malversación de capitales, prevaricación, tráfico de influencia y un largo etcétera.

godos y ledros, y que una Academia de sabios ladrones han concebido ilustrando a la Nación en el lenguaje de la camándula. Viéndoles pasar de la oficina al Casino, aclarando ciertas cosillas: si el aguardiente servido era bala rasa o si los anillos son las esposas para el andoba aquél tan famoso, liado con la tonadillera. Chupar y Flor es el sueño de los aspirantes a político. El sueño de la España feliz, sin duda alguna. En todas partes los más quieren aventajar a los menos. En Robar está el más o menos. De lo sonoro del hecho delictivo será el ir en blá, o nones. Pues, parafraseando a Virgilio, de nuevo, “Los Asnos todos, todos Rebuznan”, y los fulleros todos, todos Roban”. La España de hoy nació con unos furúnculos, diviesos del tamaño de los huevos del caballo de Godoy. Y ganan a los de otros reinos o naciones. Que está bien demostrado que la política es chupable, que se puede chupar. Y si no me engaña mi memoria, no hace mucho oí cantar unos versitos que dicen de un tal Don Chupacabra, y que en toda junta, por hombres y mujeres es celebrada, y más lo es y será en estas fiestas de turrón y cava.
“Corrupción, corrupción Qué bonita serenata Corrupción, corrupción Que me estás dando la lata”

Yo que a la sombra de un pesebre limpio… ensañara al hombre lo que vale un buen Asno en todo tiempo” Virgilio, La Eneida, Lib. I

Quién duda de que a veces,la de pequeñas causas nacen grandes efectos. En presente edad como
en la pasada y en la venidera, desde el cabo de Creus al Finisterre, ganar a hacer trampas al contrario, hacerlas mejor que él ha sido la gloria que cada Quisque ha victoreado. En medio del montaje de la crisis en la que la gente de la plebe es servida en pollinales metros con el diezmo de “la roja” del balón, y las primicias de una pandemia que tristemente ni se la creen los Asnos del pueblo, los ayuntamientos abroncados, descubiertos, se han mostrado como aduanas o albergue de ladrones, donde se han establecido peristas y agavilladores que hurtan en cuadrilla, y que por sus dedos, las veces, los tiempos y los tonos, han pasado, en general, demostrando que faltan quebrados, hay rayas en la cuenta bancaria y de valores, y los plenarios lo han sido por falsete. Hemos visto desfilar por la tele, chulos fandangueros, rufianes encumbrados, y paletos de carrera, a quien la gente ya nombraba desde los tiempos de la Historia como chupatintas, oficinistas, y cagatintas, funcionarios. Cofradías, ambas, de azoreros, a las órdenes de un Cap de Colla, Azor, o Jefe de la Banda, dedicados con ejemplos y pruebas, a hacer del erario público una sarta de morcillas, alternando la política con el arte de la fullería de copete. Nos han definido sus pelos y señales. Son caballeros de industria, estafadores y ladrones chupativos, que tienen la facultad de chupar, 7

Cantada en ocho tonos, más o menos según el que la canta, si está salido o bien hambriento, como al Asno de Sancho Panza le pasó y le pasa.

El fin del mundo en 3,125
“En el año 3, 125 el mundo se acabará”. Reverendo Páncreas Rampante.

E

n el principio era el Útero Sideral. En su magma dogma cosmogónico existía una glándula pineal astral no más larga que el número de cosas que existen y que no existen. Todo era desorden ordenado. Naturalmente el connubio sideral entre la fertilidad y la esterilidad hace más de 5, 555 años nació al juntarse una gelatina tan verdadera como falsa, que aparecía y desaparecía como pedro por su casa, que es a lo que hoy conocemos como Tierra, y antiguamente se le llamaba “una gran mierda de Vaca”. Esta quedó preñada, y abocada a parir a los 55 años, que es el
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tiempo de más larga gestación de los elefantes, cuyos descendientes vienen cantando desde hace 2009 años: “De esta agua no beberé ni ese cura no es mi padre”. La real realidad estaba aquí, pero nadie sabía de esto hasta que llegaron los conceptuales que afirmaban que “las convicciones crean convictos”. Así lo afirmaron San Quijote de la Mancha o el divino Nietzche Zaratustra. Cuando yo tenía 8 o 9 años, leyendo una revistilla en la que sólo había puntos, pues todo lo demás estaba censurado, pude llegar a leer: “Mi hija dice que su madre dice que todos los hombres sois cornudos”. Y “Nunca escribas a lápiz cuando viajes en tren o estés en el lecho de muerte”. ¿Qué es real? —nos preguntan. Y todos miramos al Pentágono o al Banco Mundial. Cuando todo está basado en una anémica Ilusión, en una toma y daca de la cual nace el orden y el desorden establecidos. Todo es verdad, todo es mentira. La salud se encuentra en una aspirina vía anal o un supositorio vía bucal. Un tío de una tía mía en San Cristóbal de Cuellar se comía los supositorios recetados. “Y me caen muy bien”, decía. El creer que el orden es bueno y el desorden malo, no es más que una patraña. Del desorden nace el orden, como de la bondad nace la maldad y viceversa. ¿Por qué si no los hombres llaman hermanos a otros hombres a los que matan? Que es lo mismo que se preguntaban los caníbales respondiéndose a sí mismos que la mejor carne es la del hermano. No obstante, esto nos lo tendrá que resolver la OTAN, el Pentágono, o King Kong, el primer Padre de Todas las Iglesias y en quien se inspiró Lovecraft para inventar su Necronomicon, y a quien adoró Cagliostro, Gilles de Rais, el marqués de Sade y Baudelaire, y todos los cardenales en Cónclave, entre muchos todos. “No sigas los preceptos” —decía Juana de Arco— “Dogma y Doctrina son víctimas de la indigestión”. Y, ¿por qué en el 3, 125 vendrá el fin del mundo? Porque Sí, “y me da la real gana”, que dice el tontito de tu pueblo. Y porque 31 + 25 suman 56, y 5 + 6 = 11. Y porque 55 + 55 suman 110, pero como el cero zapatero a la derecha no cuenta, el resultado es 11 ¡Esto es pura Cábala! Y, además, porque como dicen todos los Padres Putativos de todas las iglesias y 8

leemos en el Evangelio según San Freud, como en la Epístola a los Prostáticos o el Libro del Cáncer de Mama, y más, más, más: “Si dudas, jódete, y si no dudas, Duda”.

POESÍA
No more love poem
Daniel de Cullá

“...Under her picture when she cut her wrists and so the kid saw the picture and his prick went Whoop Whoop Whoop…” Tarantino. The Great Blafigria Is. “ … For I dream I know not how¡ And my soul is sorely shaken Lest an evil step be taken,Lest the dead who is forsaken May not be happy now.” Edgar Allan Poe. The Bridal Ballad.

Please Stop. I don’t want falling in Love & being pretty smart O mamma mia When the Train is Gone I throwed in motion: I don’t hit the nail on the head¡ I’m going wild against the Wall Slap-up meal. My brain’s been fucked When your love is come Toot toot Damn bitch ate my dog. Then haulin’s yr Ass: Love is a silly thing Fancying that All over the place And to die Of a broken Heart, ja, ja ja. Hey captain¡ Hey captain¡ My arm chaplain is incapable. Hey Captain¡ Hey Captain¡ I think we’re gonna cum In the twinkling of an eye: The end of the love Lies inside you¡ Do you know Do you see:
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All lovers are Rapier pigs bastard Gentlemen of rape Looking out At all rissoles In the churches’ streets & saying: ” let me darkle Or let me daze” With Langston Huges’ motto As we live and learn: “Dig and be dug In return”

DICCIONARIO
Jack Farfán Cedrón

CADETE. m. Adolescente que aprende en el colegio militar que la vida es un combate donde a dentelladas se abre paso el más fuerte. Ahí, en esa cárcel semanal aprende a moldear su carácter y la férrea disciplina que supone seguir una aspiración política, artística o científica. La precisión, el orden, la complicidad entre perros fraternos, la metódica armonía de los vicios solapados que el cadete aprende en las cuadras le servirá para la agreste vida, que no es de fiarse ni por un pelo, ni por un colmillo clavado a deshora. Durante el tiempo que dura esta vida castrense, el cadete aprende a diferenciar las jerarquías a las que está supeditada la humanidad, su mundo; esa vida donde prima la fuerza bruta, y donde el timorato es el punto de bromas pesadas y humillaciones; le bajan la moral al nene, al debilucho, al maricón; es el punto de las bromas de los perros más pendejos, guasos perros con furia suficiente para arrancarle los hígados humeantes al enemigo y luego ir tranquilamente al camarote a escribir una carta de amor para la novia de otro perro enamorado; una novelita pornográfica para los pajeros, porque la poesía es para maricas. Alberto, el poeta, narrador solapado entre el universo de perros que fijaba su carácter en el batallón de seres desapercibidos, alejado de su padre autoritario, un mundo que le sirvió para formar su carácter entre el mundo fascinante de las novelas que leía, símil al suyo que iba escribiendo mientras los días vívidos, intensos, descendían sobre ese acantilado dormido flotando en el mar cadencioso de La Perla. Literatura, fármaco que hace olvidar las penurias que significa soportar la existencia; literatura de igual ritmo galopante al que iba escribiendo con los sucesos personales que más adelante fijaría, en lo que sería 9

una carrera, sino la más difícil, la más laboriosa de las carreras donde la terquedad traza los primeros lineamientos de un oficio que jamás desaparece, como el carácter mismo, la templanza de quien lleva las iridiscencias del hielo en la petrificante mirada, y el porte derecho, mezcla de un inglés enorme y obstinado, con la afabilidad de un cholo extremadamente reservado, amistoso y soberbio, con ese humor de los mil demonios, necesario para sacar una buena verdad de las tripas y plasmarla en el papel perenne de la historia, en un mundo, qué contrario a las velas de los brazos adversos, qué duda cabe; una selva donde pega quien tiene más huevos; sino, te llevan de encuentro, como al “huevas Lynch”, el Esclavo, quien prefirió olvidar ese mundo de humillaciones, desterrándose de malos recuerdos, lejos de su patria; o al Serrano, a quien lo batían por afeitarse la frente poblada y trinchuda. Setenta cadetes regresaron cincuenta años después a dormir por una noche en los camarotes de las cuadras, para, al toque de la diana, descubrir un instante cálido de dos minutos, sucedido después del toque del corneta; se levantarían a misa, almorzarían, regresarían por sus maletines, resaqueados, y se dirían cosas muy tristes aquellos sesentones cadetes que jamás se volverían a ver. El momento más maravilloso de la vida es ser adolescente. Para los cadetes provincianos era como una bendición el colegio militar, ya que ahí disfrutaban de las comodidades que en su pueblo de origen ni soñaban. La suspensión para algunos cadetes criollos era motivo de una felicidad sin precedente, ya que ahí se la pasaban leyendo, nadando, fumando en la solapada Glorieta. “Tirar contra”, mientras los demás perros duermen y allá afuera la Pies dorados te revelará el camino maravilloso, que continúa en las playas, en el después de misa que se prolonga en el cine de la matinée, en donde, si tenías suerte te tocaba un beso escurridizo a lo largo de un paseo que cruzaba el mar silencioso secundado de árboles oscilando en la paciencia de la brisa oscurecida del mar. Caminar hacia un destino donde el único objetivo es llegar, con las suelas gastadas, pero llegar, al costo maravilloso de morir pegado al papel o a la pantalla imprimiéndose de galopes lejanos que llegan más que la eternidad, a la perduración de cada historia, con el traje elegante de salida, y el impecable destino que sabe esperar al que persiste. Flora, una preciocísima chica de ojos oscuros y cabello caramelo esperará a su amante inexperto; a la luz de la tarde fugada otro hombre te la arrebatará, para mejor destino que te aguarde, Alberto, el poeta, célebre cadete; te burlaste de la vida y de sus garras, de las bestias débiles, de las jerarquías, de ese orden impuesto que no hace más que anular a los seres, ponerlos al servicio de una vida
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razonable, que nada tiene de verdad. Perro de cuartel a dentelladas recorriendo la pista de desfile que a su paso el cielo marino tiende las telarañas que significa sortear la niebla de La Perla, ladrar hasta que un aullido involuntario ciegue por completo las rayas de tus ojos.
[Diccionario]

CORRESPONDENCIA
Jack Farfán Cedrón

“Pero, en la literatura bien lograda, incluso el caos y el desorden deben responder a algún principio de organización y coherencia racional, so pena de que los textos, como aquellos ejercicios de escritura automática de los surrealistas, no superen la condición de documentos psíquicos, de dudosa valía estética”.
MARIO VARGAS LLOSA, El viaje a la ficción

l celebérrimo escritor atacaba los productos infectos de los surrealistas como meros experimentos psíquicos de escritura automática, carentes de formalidad propia de “escritores serios”; desentonadas respecto de la solemne sinfonía de, digamos, una novelita bien estructurada, debidamente sistematizada, formal, seria, planificada, como un negro literario que honra a la pluma, de ocho de la mañana a dos de la tarde. Los domingos descansa y funge de articulista. Poca valía daba el laureado escritor a textos más o menos desordenados propendiendo “al champú”, de una deficiente calidad artística. Pero ¿Es necesaria tanta seriedad, tanto texto perfecto, debidamente estructurado? ¿No será suficiente una línea, que, aunque no prediga nada, al menos deja ciertamente una pluma de silencio? Necesitaremos acaso de literatura “zafada”, que por más que le buscamos perfección, no esputa más que rabia, o, de alguna manera, la solariega y quieta agua con un corazón de rosas flotando como una piñata abandonada, luego del descanso de lenguas felices, quedas, fuera del final de la fiesta que termina, y otra vez el conteo regresivo, apurar de algún modo el milagro de movernos. El escritor surrealista —un poeta disfrazado de novelista o viceversa— refutaba en sus no menos obras experimentales, a caballo entre la fotografía del cuento y la película orquestada que urde una buena novela, que, ciertamente, una novela bien escrita, se 10

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caía de las manos. No sé porqué, pero los escritores abstemios, no fumadores; en suma, sin vicios, escriben textos abstemios de fuerza, de rabia, de sexo, de mundo. Buenos ejemplos de vidas desordenadas han bastado para legar un buen poema. Digo, ¿Sirve tanto apego a las reglas, a los moldes tradicionales? No creo que se pueda llevar uno su persona bien educada y bien cuidada a la tumba ¿O sí? Una vida desordenada, atormentada, podría significar más vida que la honrosa situación del maniquí que lee los periódicos mientras desayuna y vive de sus rentas, o de sus regalías. Responda, reputado escritor, serio, sistemático ¿Hasta qué límites llega a rebasar la línea bien puesta de calidad literaria, una novela bien escrita? ¿Sólo queremos novelas bien hechas? ¿Harán falta más textos rabiosos, dislocados, fuera de foco? Más locos falta harán. Por qué no, disciplinado escritor. Basta un signo, una línea, que reemplaza en valía, esencia, pureza, a todo armatoste que lleva puesto el frac de lo serio. Basta una frase tan bien acuñada en el botón petrificado, lágrima de la belleza. Tecnicismos —no lo dudo, bien aplicados—, mudas temporales “mudas”, filiación imaginaria con ese espejismo narrado que tienta ser “lo que pasa” sin que uno ni siquiera se dé cuenta, vea usted, de lo que llamamos, “el dato escondido” a lo cual aspira una historia bien hecha difuminando entre sus descansos narrativos aquél omnisciente personaje que pasea el rabo entre el yo fatigado de la primera persona, singular de la segunda o un tú palidecido en las arenas movedizas del monólogo interior —legado de un surrealista sin par, maestro del par de ejemplares que duraron cinco décadas en venderse, (serio y colorado escritor, que pone en duda la verborrea surrealista)— Y ahora me viene, tal pedro, o lo que sea, conque una forma caótica no pasa de ser un experimento psíquico de precaria calidad artística, que hasta lo caótico obedece a un orden, que hay surrealistas a los que les sobran páginas en sus novelas, cuando — sépalo, por lo menos—, ésos vuelos surrealistas me aferran como un poseído a esa magna joya literaria, el placer que toco con la punta de la lengua o con las yemas de los dedos, mi bien peinado literato y célebre conferencista. Gárgaras de yemas con los huevos de abajo, aprendices; que la yema del buen gusto no sólo está en enjuagarse el paladar con tragos finos, dulcetes, cócteles con sombrillita, bicolores, de azul candelita, chivas viejas, reputados y de traje almidonado, escritores de esa talla. Claro, yo no aspiro mucho, no soy más que un fabulador de poemas algo simples, pero con algún concepto de vuelo surrealista que hasta hoy no ha dejado de darme alegrías espirituales ¿Bastará con eso, docto amigo?; no como en sus novelas “bien hechas”, plagadas de
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citas y referencias bibliofílicas, historias bien urdidas, previa información y exhaustiva bibliofilia de ratonería; algún tomito que repite datos de las vidas de otros escritores algo más desaliñados que sus sacrosantos periodistas que los siguen mitificando en ensayos que no acaban de enterrarse en el mar de libros malos hasta el vértigo, y que, por cierto, me asombran, pero que, sin el ánimo de vituperar, irremediablemente están circundados por esa fría, purpúrea y gélida aurora de lo helado, carencia del vuelo fantástico, “simplón ejercicio de escritura automática”, magnetismo entre autor y lector, ínfima compenetración de unos senos negados al lenguaje de la lengua. Creo que me han decepcionado, serietes literatos. Según el magnánimo escritor, es antiestético en la historia aquél autor que prefiere irle por la tangente en el negocio de las letras, ese artista pedido a gritos y al que jamás llegará, señor best-seller, industria editorial, que mueve todo un aparato económico, porque, para ser bueno, no necesariamente es válido estar enfocado, que ya muchos cuerdos abundan —insomnes insensatos— en el mundo. Que los concursos prestigiosos que usted ha ganado ni qué ocho cuartos —bien por usted—, le han valido atrapar ediciones cuerdas para lectores con dos ojos, perfectamente escritos, sin que escandalicen a lectores de manada. Una lineal forma de pensamiento del bípedo implume, calzado de mocasines, saliendo a la caza de créditos o a cobrar letras de cambio, o el oficinista que se ampolla el culo mientras ha dejado atrás al artista desordenado, con experimentos psíquicos “de dudosa calidad artística” —si sea válido que arte incluya en su acerbo cultural o diccionario a esa palabreja: “calidad”—, como si calidad sugiriera que los vuelos surrealistas no pasan de ser “experimentos”. Acoto, enternado escribidor, de muchas caídas se ha originado la obra maestra, considerando que la suma de errores, son esa cadena de textos algo desordenados, demasiado redondos para su cerebro cuadrado, enfocado, respirando, sistematizado, unción del horario de un escritor de su talla, es sabido.
[Diario, Vol. II]

* a desesperación de no aprovechar lo que debiste hacer, es tan pesada que la aligeras con acciones débiles. * o dejes de poner atención al afligido, es en sus ojos en quien encuentras respuestas a tus confusiones. * uando no gusta algo es mejor dejarlo pasar, para aprovechar los beneficios de otros que te muestran cómo comportarse como imbécil. * ada pared es un sentimiento guardado e interpretado por los espacios que la llenan, cada espacio invade la pared sin más remedio que involucrarla, hacerla parte de la vida cotidiana y a veces, parte de una decisión. El espacio vacío vence las paredes, las atraviesa, pero no las derrumba. ¿No es más fácil vivir dentro del muro que fuera de él? * laro que entiendo, claro que se qué eres. Eres la herencia de un pueblo que ha sido violado, defecado y conquistado por delincuentes descerebrados con complejo de superioridad. Eres la acción misma de cagar, eres la pequeña isla que flota en el water y que se resiste a pasar adonde pertenece. Eres el reflejo de la sociedad que se queja por todo y que filosofa, y el político y mecánico y abogado mientras bebes cerveza en un vaso lleno de babas… *

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l destino sólo se modifica. *

(SIN) LOGISMOS
“No hay ya luna en el agua” Chiyono

aría caminaba por entre la gente, llevaba una chompa a rayas, un caminar triste y lento. Pensar que había llegado embarazada hace algún tiempo. Cuando desfilaban todas esas niñas delgadas y apretadas, miraba como gata arrugando la nariz, una pequeña gota de sudor acompañaba su 11
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vergüenza. “¡Cuántas luces!” ¡Cuánta gente que actúa normal! Actúo normal para que no se den cuenta de que ve su falta de costumbre social. Actúa y finge estar bien como para darle paz a su constante bochorno. Baila y menea el culo cual trabajadora del hogar, disfruta tus minutos siendo libre, olvídate de ese tonto aprendiz. Busca tu libertad en tus sombras, busca un sentido a lo que ya no te queda. “Compórtate como una dama…” * SB acompaña las noches ariscas y mediocres. Un puñado de ideas vanas y nuevamente lo mismo, recuerdo tardío de una noche de golpes y paja callejera. * uánto dolor; todo el tiempo cuelga los ojos en la ventana. La raza y sus malas costumbres no le permiten sobrellevar su vida y muerte… * chado en su regazo, un dolor dulce y sus dedos acariciándome un olor de mujer, amante y perra ¿Cuándo terminará? un sueño acompañó el olor de su entrepierna táctil y dulce una histeria aún no contada una mujer repara tu sueño y controla tu respiración un sueño que no dejará de serlo, sólo hasta esta noche que despierto * Alguien me está viendo, y me llama”. “No lo se, no tiene rostro”… un frío en sus yemas abrasa mi cintura desnuda y sudada, se queja y menciona al hombre una histeria paralela de un fantasma infantil que no la deja dormir… *

hombro y le pide que no se vaya. La deja tirada en un hotel al borde del ahogamiento, tiene las rodillas pegadas al pecho en forma fetal; sus alaridos arañan mi mente y desbordan mi desesperación. Alguien toca la puerta… *

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a mediocridad siempre viene acompañada. * íntomas aquellos que sólo estorban…

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(ENTRE) VISTA JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)
Harold Alvarado Tenorio [Colombia]

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uchos años antes de su muerte, ocurrida el 8 de Enero de 1990, Jaime Gil de Biedma se había convertido en un mito para la literatura española y su consagración como el más renovador de los poetas peninsulares de la segunda mitad del siglo pasado era evidente. Tanto para sus compañeros de viaje y generación, como para los poetas mas jóvenes, fueran novísimos o posteriores a ellos, el alto ejecutivo y el poeta catalán había revolucionado con sus escasos cien poemas, la lírica escrita en español. “Con su muerte se va una parte de mi vida”, dijo José Manuel Caballero Bonald. “Nadie, en la poesía de este siglo, nos ha dejado tal cantidad de poemas y versos memorables”, expresó Francisco Brines. “La poesía de Jaime Gil de Biedma es una de las mejores del siglo XX”, sostuvo Ángel González. Hijo de una familia vinculada a la aristocracia castellana, —su abuelo paterno fue Javier Gil y Becerril, senador vitalicio por el partido conservador; y el materno, Santiago Alba y Bonifaz, gobernador de Madrid y ministro de Marina, Estado, Instrucción Pública y Hacienda—, pasó los años de la Guerra Civil Española en una finca cercana a Segovia, estudiaría en Barcelona el bachillerato y parte de su carrera de abogado que concluiría en la Universidad de Salamanca, para luego hacer estudios de especialización en economía en Oxford, donde descubrió la poesía inglesa, una de las fuentes 12
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lguien que no sabe quién soy, me descubre y desnuda el pensamiento. Llora sobre su

definitivas de su prehistoria poética. Desde muy joven ingresó como ayudante de su padre a la Compañía de Tabacos Filipinas, cargo que le llevó a todos los rincones del planeta, pero fundamentalmente al oriente, donde forjó cierto definitivo desprecio por su propia clase y su afecto y atracción hacia la belleza de los marginados y excluidos, donde encontró el placer y la justificación a una existencia maltratada por el dinero, el paso del tiempo, las excelencias de un gran poeta y un secreto y perverso amante de su propia imagen platónica. En Compañeros de viaje (1959) puede encontrarse la arqueología del personaje poético que creó en sus libros posteriores. Muy pobre hombre ha de ser uno —dice en el prefacio— si no deja en su obra —casi sin darse cuenta— algo de la unidad e interior necesidad de su propio vivir. Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia de un hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos, atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual— de unos cuantos entre ellos. Al publicar Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968) el Otro, «Jaime Gil de Biedma», había encontrado su voz. En el primero se amplían los temas de Compañeros de viaje, con una conciencia definitiva de su concepción poética. Gil de Biedma abandona toda esperanza de solidaridad colectiva y se queda consigo mismo. No es que presuma su condición única, sino que, por saber qué ha sucedido en la historia colectiva y no encontrar, en la cultura del franquismo, una respuesta a sus expectativas, sus miradas e inteligencia se vuelvan sobre el todo social. De allí que pueda hablarse de poesía política, creada desde la íntima experiencia. En Moralidades predomina el tema erótico. Gil de Biedma sostuvo que sólo había escrito un poema de amor, y que los demás, son poemas sobre la experiencia amorosa, «un diálogo entre la historia amorosa, o entre la escena amorosa que retrata, y mi conciencia, es decir, yo». El amor en sus poemas es casi siempre un encuentro fugaz en un bar, una noche de prostíbulo o en casa ajena, con personajes que, como en Kavafis, existieron para perdurar en el texto. En el ensayo que dedicó a Jorge Guillén dice que el amor, siendo tema literario habitual en Occidente, se halla en relación distinta a otros, como 13

la nostalgia de la infancia, el sentimiento de caducidad de la vida o la esperanza de un mejor mañana. El amor—«que termina siempre mal»—, es una invención literaria que sin dejar de ser experiencia, sería lo que los franceses de entre siglos llamaron belle passion. Poemas póstumos ofrece un personaje, conflictivo y matizado sicológicamente, que sabe de la pérdida de la juventud y el acercamiento de la muerte. La ironía del título remite a alguien que no es él mismo, que no puede reconocerse en la imagen que sus poemas anteriores le habían impuesto. Ha sucedido una transición, el tiempo ha hecho desaparecer al Otro, al que en Moralidades estaba en conflicto con su clase, con el tiempo y la historia. Ahora el conflicto es consigo mismo: los fracasos, las resacas, la destrucción de los mitos personales y colectivos y la ruina de Eros. El «paso del tiempo y yo» es su leimotiv. El protagonista de estos poemas es un adulto que padece los sentires del poeta joven, con un sabor a poesía maldita que enfatiza en los encuentros pagados, terminando por certificar la desaparición de ese «embarazoso huésped» juvenil, sin tener por quién reemplazarle y sin saber «cómo será sin ti mi poesía». El presente ya no es suyo, ni la vida, de la que se recuerda sin saber dónde está. La derrota es definitiva. Lo que hizo de la poesía de Gil de Biedma un resultado pleno de su tiempo, no fue sólo la comprensión del papel y la conciencia del individuo en sociedades contemporáneas, sino la distancia, el alejamiento, con que se mira a sí mismo, a sus actos y pasado. Como si hubiese sido vigilado por la moral, la lengua y los ojos, del Otro que nos acompaña. Ironía, aliteraciones, desenfado, rimas internas, máscaras, asonancias, sordina, cambios rítmicos, refracciones, parodia y desdoblamientos son las claves de su lenguaje. La fundamental experiencia del vivir — escribió en El pie de la letra — está en la ambivalencia de la identidad, en esa doble conciencia que hace que me reconozca —simultánea o alternativamente— uno, unigénito, hijo de dios, y uno entre otros tantos, un hijo de vecino. El juego de esas contrapuestas dimensiones de la identidad, que sólo en momentos excepcionales logran reposar una en otra, que incesantemente se espían y se tienden mutuas trampas, cuando no se hallan en guerra abierta, configura decisivamente nuestra relación con nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás.
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Era ésa la experiencia, creía yo, que debe servir como supuesto básico de todo poema contemporáneo. Poesía de la experiencia que continuó una tradición no «española», pero si «occidental», desde los tiempos cuando López Velarde y Cernuda, Eliot y Manuel Machado hicieron de la ironía y la dicción coloquial laforguiana, los instrumentos literarios de la modernidad. El orden y las melodías de los poetas del dieciocho desaparecieron al ser arrojados de la historia sus valores y sentido de la vida. El poeta moderno inventó nuevos signos, descubrió otros significados para dar imagen a un mundo sin rostro, y como remedio a su abandono, volvió sobre sí mismo, sobre lo único que posee, su adentro, su otro yo, que ofrece a todo el mundo para salvarse con las palabras, no sacralizadas, como uno mas entre la multitud. Poesía de la experiencia que no imita la realidad o las ideas, sino que propone un simulacro de ellas en el poema. «He sido de izquierdas —confesó Gil de Biedma a un periodista— y es muy probable que siga siéndolo, pero hace ya algún tiempo que no ejerzo». Vivió los últimos años en Ultramort, un pueblo de unos trescientos habitantes, en el Alto Alpurdán. En un viejo país ineficiente, algo así como España entre dos guerras civiles, en un pueblo junto al mar, poseer una casa y poca hacienda y memoria ninguna. No leer, no sufrir, no escribir, no pagar cuentas, y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de mi inteligencia.

CONVERSANDO CON JAIME GIL DE BIEDMA
Una entrevista de Harold Alvarado Tenorio

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aime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió Derecho en Barcelona y Salamanca, por cuya universidad se licenció. Su estancia en Oxford, en 1953, le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento, que influiría en su obra, aunque también es deudor de Luis Cernuda, Manuel Machado o César Vallejo. Desde 1955 trabaja en una empresa ligada a su familia. Su obra poética no es muy extensa pero ha sido considerada una de las más interesantes de su generación, la de los poetas sociales de los años cincuenta. No se limita a utilizar la poesía para expresar una rebeldía política sino que profundiza en el uso de la palabra como material estético y en la consideración del poema como experiencia. Su primer libro, Según sentencia del tiempo, apareció en 1953; después publicó, entre otros, Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968). ―Usted desciende catalanas y castellanas… de notables familias

–Bueno, me parece un poco aburrido hablar de eso. Pero si a los colombianos interesara, diré que sí, que desciendo de una familia de esas, llamadas de toda la vida, gente decente, donde vivir y hablar era parte de una trama para hacer de ambas una expresión de la cultura. Yo tengo un bisabuelo, que como muchos de sus paisanos franceses que iban a otras partes y no sabían hacer nada, hacía trenes; tengo un bisabuelo andaluz, pero nací en Barcelona. Lo cierto es que más que a mis padres, los recuerdos de mi niñez se remontan a mi nana, que se llamaba Modesta Madridano. A nosotros nos criaron las domésticas, que llaman ustedes en América. Mi padre Luis Gil de Biedma y Becerril era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba al piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en La Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la guerra civil… ―Y su madre… 14
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–Mi madre era de Valladolid, y estudió en Inglaterra. María Luisa Alba volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista, y mas que española era inglesa. No creo que eso tenga mucho interés a la hora de hablar de literatura… Pero quizás le guste enterarse que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país… —Me dice que la guerra civil la pasó en un pueblo cerca de Segovia… –Sí, La Nava de la Asunción, un pueblo que remonta su historia al segundo milenio antes de Cristo, un pueblo de castellanos, creado por Carlos III en honor de la virgen, donde todavía hay una línea de ferrocarril que regalaron prácticamente los vecinos, tanto el terreno, como las traviesas para los puentes, los postes del telégrafo, los pasos a nivel…Allí supimos del inicio de la guerra, en Alto de los Leones, donde se dieron las primeras batallas del centro de España. Durante días la gente mayor escuchaba la radio, esperando las peores noticias, o quizás las mejores, y a los chicos nos hacían ir a otros lugares, como los parques o las plazas. Fue una época relativamente feliz, a los niños no parece importarles las guerras, o hacen de la guerra un divertimiento, un juego que los mayores no entienden en medio del terror de la vida diaria. Mi hermana, por ejemplo, jugaba al hospital de los heridos con nuestra prima y mi hermano Luis. En cambio nuestros padres y parientes, éramos siete los hijos, cinco los primos, las institutrices, tía Isabel y las criadas, oraban el rosario o entonaban una salmodia de ruegos al Sagrado Corazón o a la Virgen María para salvar a España. Durante la guerra no hice otra cosa que leer y disfrutar de los paisajes. La guerra me permitió aprender a leer, aprender a releer, a pensar sobre lo leído y a recitar de memoria largos poemas, como ya casi no hacían muchos de los intelectuales de ese tiempo. Las misses que nos educaban nos llevaban de continuos paseos, así aprendí a amar la naturaleza, a saber de la belleza de los árboles y las aves. Pero también recuerdo los cientos de balas que recogíamos en los caminos o los cadáveres de los muertos en los combates o en los cementerios. 15

—Sin embargo, a la hora de estudiar, hizo derecho… –Sí, los hijos de la clase vencedora hacían derecho; filología y filosofía eran asunto de señoras o de monjas, derecho permitía saber de unas cosas como de otras, o ir de unas a otras de manera cómoda. Además las gentes de mi clase estudiaban derecho, en mi familia hubo siempre una tradición de abogados, de políticos, de empresarios. No creo que mi padre hubiese visto con buenos ojos el que yo estudiase Filosofía y Letras, pero aquello también fue un fracaso. Yo venía de un colegio afrancesado, libertario, por decir lo menos, y me encontré con una universidad confesional, de meros trámites para titulares, controlada por fascistas. De no haber hecho amistad con Alberto Oliart o Carlos Barral o José Agustín Goytisolo, quizás otra habría sido mi historia en esa universidad… —Fue entonces, en esos años, cuando se hizo poeta… –Yo decidí hacerme poeta desde muy joven, cuando tenía diecinueve años, pero mis poemas se publicaron diez años después; no se por qué, pero esa fue mi decisión y un día de esos, luego de haber leído y bebido toda la poesía del mundo, escribí mi primer poema. Primero me eduqué en la poesía del Siglo de Oro, en el simbolismo francés, me leí todo Baudelaire y toda la poesía española del 27. Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior, una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores. Luego, cuando a partir de los años cincuenta me interesé por la poesía social, fundé mi propia voz, una voz que luego no he querido dilapidar, repitiéndome. Usted sabe que yo he escrito poco, pero lo cierto es que en algún momento, tras prolongadas imitaciones de voces y formas, alcancé, no el poema sino la poesía, una voz, un tono que me hacía idéntico a la imagen que había querido crear de mí ante los otros. Pude saber cuáles eran mis sentimientos, y qué deseaba hacer en mi vida. Eso sucedió cuando viví mis primeros treinta años, cuando escribí Moralidades. En esos años yo guardaba como un secreto, en mi cuerpo, esos poemas, y me negaba a ponerlos por escrito, iba con ellos como un tesoro oculto de un pirata, como unas joyas que nunca iría a mostrar a otros, como aquel vendedor de orfebrerías que hay en un poema de Kavafis, que mira cada tarde antes de cerrar la tienda y no muestra a sus clientes, algo así como cuando se hace el amor y se retarda el orgasmo…
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—¿Por qué esos poemas llevan ese título de Moralidades, no es una contradicción con su tiempo y su manera de ser y pensar? –Las moralidades, que gozaron de gran popularidad en la edad media, son dramas que se representaban en los atrios de las iglesias y catedrales y respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central era la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Mis poemas de ese libro continúan en la tónica de Compañeros de viaje, son moralejas sobre la hipocresía y la opresión, la amistad y las conversaciones de esos años de torvo franquismo… —Hay quienes dicen que siendo usted catalán, su patria es el español y su alma es inglesa, aparte de tenerlo como un aristócrata de izquierdas… –Esas deben ser deducciones suyas propias, Alvarado. No he oído que nadie en España diga algo así. Para fomentar sus impertinencias voy a decirle que los Gil descienden de Alonso Gil, un caballero del rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llamamos Gil de Biedma. Mi lengua materna es el castellano, y en él he escrito todo. Pero mis apellidos tampoco son catalanes, en mi familia no se hablaba catalán, y como le he dicho, la guerra la pasé en Castilla y luego de la guerra, al volver a Cataluña, el catalán estuvo prohibido por años. Cuando hablo el poco catalán que conozco me avergüenzo de mi acento. Además yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuentas, en una vieja casona de Eaton Place y como bien puede darse cuenta en su ignorancia yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a Auden, primero y luego a Eliot y a William Epson y Mathiew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Aleixandre y la de Guillén. En inglés leí entonces a Spender y aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de Gaos, fue en Londres cuando 16

pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia. —Ángel González me dijo que usted era de izquierdas pero ya no ejercía… –¿Cómo? Usted cree que con esta cabeza de romano, calvo, y con estos ojos azules, soy una suerte de terrorista oculto, o ¿qué? Pero si habré sido, digamos, marxista. De militancia, nada; nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligroso, casi siempre terminan siendo tiránicos, sectarios, fanáticos del centralismo democrático y la tesis del partido único. Yo habré sido en cierto momento marxista, me atraía mucho el análisis marxista de la historia, ese arte de anunciar el pasado que decía Valera a partir de la consideración de Marx sobre aquello de que la anatomía del mono sólo era compresible a través de la anatomía del hombre. Pero el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer. Queda sin embargo la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba. Incluso creo que mis lecturas y aficiones marxistas han quedado en algunos de mis poemas de esos años, pero sí, creo que sigo siendo de izquierdas, y a veces, incluso en las noches, ejerzo, ejerzo… —Ese poema El arquitrabe… –Ese poema lo hice para divertirme, para burlarme, digamos, de Franco; nada más hay allí, y lo entendieron muy pocos, o nadie…Además, el paso del tiempo lo ha ido desdibujando; ahora no debe entenderlo nadie; en aquellos años, era divertido recordarle… —Pasemos entonces a un tema que le seduce: la poesía… –No creo que podamos definir la poesía, diría mejor que poesía es esa sensación de bienestar, de placer, de gozo que siente alguien cuando se lee, en voz alta, un poema. La poesía no es precisamente lo que sucede cuando se escribe el poema, poesía es el acto de ejecutar el poema. Un poema se hace para ser leído. El poema es poema mientras se lee porque es tiempo y tempo…
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—Y ese hecho indefinible, ¿qué produce en el ejecutante y en el oyente, acaso el mismo efecto de la música, de la melodía? –Pareciera que a partir del siglo XVII, la rotura de lo meramente narrativo que imperaba en el poema épico o el teatral, hubiese creado una separación entre el signo y sus valores, afectando nuestras sensibilidades de manera tal que ahora el poema nos conduce a una certeza de la fragilidad existente en la propuesta de realidad que hace el comercio y las ideologías. La poesía, el acto de ejecutar el poema, quiebra la verdad de las asociaciones que nos vende el mundo contemporáneo. La poesía ofrece imágenes del mundo, ni contradictorias ni unívocas, que son la otra realidad, ni verdadera ni falsa, pero otras realidades. Unos saberes y conciencias de que la llamada realidad es apenas una creación del sujeto, de nosotros que deseamos el mundo…La poesía entonces es uno de los instrumentos más eficientes para abolir aduanas, para derruir lugares de observación y vigilancia, para derribar las costumbres y las modas y nos hace entrar en una verdadera comunión entre las palabras y los hechos, las palabras y lo que ellas nombran… —Pero si la realidad es una falacia, cómo es que usted es un poeta de la experiencia, de la memoria de una realidad no conocida, ficticia... –Tampoco debe olvidar que nada hay más artificial que la escritura. Escribimos porque somos entrenados en ese artilugio que pretende asir la realidad, como recuerdos o como actos del presente. Pero para poder transmitirlos y hacerlos poesía hay que crearlos, extraerlos de la manga del mago, del demiurgo, del poeta. Cuando hablamos de poesía de la experiencia no hablamos de contar lo que le ha pasado a uno, de una suerte de cotilleo de la vida nocturna de ayer, de las posturas amorosas del año pasado; poesía de la experiencia es escribir un poema donde la voz que se escucha cuando se ejecuta el poema, sufre la vida, padece la existencia, hace sentir el recuerdo del placer o el dolor de las separaciones… Algo así como decía ese poeta inferior llamado Auden, la poesía de la experiencia es un anteproyecto verbal de la vida pasada o por vivir… —Ahora hay en España muchos jóvenes poetas que le admiran, pero hay muchos más que le imitan… 17

–Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas; hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta. Hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas…Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio… —Mil gracias, querido y admirado poeta… –De nada don Haroldo, de nada…
Vanguardia Dominical, Bucaramanga, 22 de Mayo de 1984.

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