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GUÍA DE

ACTIVIDADES
DE
MINDFULNESS
PARA INFANTIL Y PRIMARIA

Seminario “Mindfulness en la Escuela”


CURSO 2017/18
CP. ALHAMBRA. MADRID

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Internacional

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
INTRODUCCIÓN
Como describiremos más detalladamente a lo largo de este documento, la idea de la
práctica de Mindfulness (en adelante será nombrado con el término “meditación”) en la
escuela surge de la observación directa en diferentes Centros Educativos de zonas
urbanas de Madrid, de la cantidad de estrés que presentan los niños cada vez más
tempranamente, de la saturación de contenidos de aprendizaje que existen en los
currículos de la etapa de infantil y primaria y del descenso en la capacidad de atención
de los niños frente a la sobre estimulación a la que están sometidos por estos motivos
expuestos.
Ante esta situación, surge la necesidad de intervenir para tratar de modificar o
erradicar esta condición desde dentro, de la forma en la que los docentes podemos
hacerlo, en el aula, buscando estrategias metodológicas nuevas, dotándonos de
recursos que transmitir a los alumnos y a nosotros mismos tratando de devolverle a
los niños su inocencia y a proporcionarles una infancia más ligera.

Para ello, proponemos como alternativa el guiar a los alumnos a través del
aprendizaje de la meditación, sin imposiciones ni con condicionamientos, simplemente
como alternativa, comportándonos en este proceso como guías, no como instructores,
tratando de que los niños, no solo la utilicen en el aula uno minutos al día, sino que se
integre en una forma de ser.
Investigaciones científicas recientes han resaltado su eficacia, siendo cada vez más
empleado en medicina y psicoterapia. Por ello, creo que es adecuado, introducirlo en un
programa formal de educación, como elemento transversal, ya que es una buena
manera que llegue al máximo posible de niños, y por qué no, poco a poco se integre
como metodología en las escuelas

OBJETIVOS

Con la puesta en práctica de esta Propuesta pretendemos desarrollar una serie de


objetivos que irán en dos vertientes diferentes. Por un lado, objetivos con el trabajo
que se pretende realizar con los alumnos, y por otro lado los objetivos que nos
planteamos como maestros.
¿Y por qué esto es así? Porque no podemos ayudar a los alumnos a meditar si, en
primer lugar no sabemos transmitir esta enseñanza, y por otro lado, para que sea
efectivo este trabajo, no podemos limitarnos, a impartir una sesión de diez minutos
una vez al día. Debe ser algo que se mantenga más allá, casi una forma de vida.
Por ello, los objetivos que nos planteamos nosotros como docentes serán los
siguientes:
• Tratar de mantener una actitud lo más meditativa posible durante toda la
jornada escolar
• Ser capaz de guiar a los niños a través del camino a la meditación.

• Saber transmitir los conocimientos básicos necesarios para trabajar con niños.

• Ofrecer un amplio abanico de ejercicios prácticos adecuados para poder


realizar la actividad de meditación con los alumnos.

• Tener una actitud abierta y de compromiso ante las dudas y necesidades de los
niños.

• Creer en la meditación como camino para alcanzar la paz y serenidad.

• Observar las dificultades de los niños para dar respuesta y actuar de acuerdo a
ellas.

Los objetivos que trataremos de alcanzar con los alumnos a través de la meditación
son:
• Reducir el nivel de estrés de los niños, tanto a nivel escolar como en su vida
diaria.

• Desarrollar la capacidad de concentración.

• Favorecer la atención y ser conscientes de cada momento.

• Aprender a relajarse.

• Dormir tranquilos, sin pesadillas, miedos ni temores.

• Estimular la creatividad.

• Potenciar la paz como forma de vida.

Para alcanzar los objetivos que se pretenden, se plantearán a lo largo de este


documento una serie de actividades concretas para trabajar con los niños, pero no
como actividad suelta y puntual de un día en concreto, sino con la intención de
integrarlo en una forma de ser, a través de la práctica diaria, requisito imprescindible
para conseguir su interiorización.

Para llevar a cabo estas actividades, tenemos que tener en cuenta una seria de
factores importantes y cuidar una serie de aspectos, como son:

• El espacio, que debe ser cuidado atentamente para favorecer las actividades de
relajación y meditación, creado desde los ojos y perspectiva de un niño.

• La actitud: para poder transmitir el poder de la meditación a los alumnos, es


importante, en primer lugar, que el maestro crea en ella, y no sólo eso, sino que
la meditación sea una parte esencial de su vida, que viva en un estado meditativo
todas sus circunstancias. Nuestra actitud debe ser alegre, juguetona y
relajada, y nunca, nunca, nunca, debemos obligar al niño a realizar una actividad
de meditación.

• La práctica: el niño aprende a andar andando, a hablar hablando, a leer leyendo.


Para que podamos integrar la meditación en una función más esencial para la
vida, aprenderemos a meditar meditando. Por tanto la práctica será esencial.
Una práctica habitual aumenta tu habilidad. Los ejercicios de meditación deben
realizarse con regularidad para aumentar la habilidad

• Integración en el horario: la idea es practicar la meditación en sus diferentes


formas varias veces a la semana, integrando ésta en el horario como si se
tratase de una disciplina más, pero con la finalidad de que con esta práctica se
convierta en una forma de “ser” en todas y cada una de las circunstancias por
las que pase el niño.

¿Cómo podemos iniciar a los niños en la meditación?

Una buena forma de iniciar a los niños en la meditación, es a través de la reflexión.


Esto es fácilmente aplicable en el caso de los padres en casa con sus hijos. Es más
difícil realizarlo en la escuela con un amplio número de alumnos, pero no por ello
imposible y no por ello hemos de dejar de intentarlo.
Cuando un alumno hace algo que consideremos que está mal, trataremos de guiarle con
palabras en vez de con regaños inmediatos. Aprendemos mucho más si “nos damos
cuenta”, que si nos dicen desde fuera que “está mal”
Para llevar a cabo esta reflexión sólo hay que hacer preguntas al niño en la que sea
capaz de darse cuenta sí la situación, en caso de ocurrir del lado contrario, le hubiese
gustado.
Ejemplo: Hugo, un niño de 5 años de edad tiene comportamientos disruptivos en la
clase, a menudo molesta a sus compañeros por ningún motivo (pasa por su lado y le toca
la cabeza, o le agarra de la mano, o le quita un lapicero, etc…) No es un niño violento,
pero sus acciones son llamadas de atención que lo que provocan es lo contrario: lo
demás niños se alejan de él. Acostumbrado a todo tipo de castigos, y habiendo
analizado su situación, se modifica el castigo y cada vez que molesta a algún amigo se
le induce a la reflexión guiada hasta que el niño es capaz de descubrir que lo que hace
no está bien y no le gustaría que a él se lo hicieran los demás. En compensación, cuando
esto ocurre y llega a la reflexión, le hace un dibujo a su compañero de lo que
realmente quisiera hacer con él en vez de molestarle. Su amigo le da un beso por este
regalo, por lo que Hugo va ganando en confianza y en amistades.
Para realizarlo, es importante llevar a cabo esta acción de forma amistosa, y, sobre
todo, no caer en palabras que definan tras una etiqueta, así como “eres malo”, “eres
desordenado”… Recordemos que cuando hablamos a los niños, programamos su mente
para que sean lo que les hemos dicho que son. Por ello, hay que tratarles siempre
desde la bondad y el amor y la bondad, desde la meditación.
Estos pasos previos a la meditación, son muy importantes para aprender a conocer
como pensamos y como sentimos y además, para saber cómo se sienten los demás y por
ello, a desarrollar nuestra consciencia para poder manejar más eficazmente y
conscientemente las emociones, que no es sino estar en estado de meditación.

Actividades de meditación.

Hay 2 enfoques fundamentales en la meditación, la atención plena y la consciencia.


Para niños de la edad a la que va dirigido nuestro proyecto, consideramos que es mejor
la técnica de la atención plena, pues dispone de apoyos (visuales, sonoros, etc…) que
respetan la naturaleza y capacidad del niño, que, como bien hemos tratado
anteriormente, no disponen, en un principio, de destrezas demasiado desarrolladas
para permanecer mucho tiempo realizando una actividad.
Poco a poco, cuando el niño maneje la situación y vaya desarrollando sus capacidades y
adquiriendo otras necesarias, podremos ir ampliando las técnicas de meditación.
Las actividades que vamos a realizar con los niños en la escuela son:

1ª .RESPIRACIÓN
Es un ejercicio fundamental para realizar con los niños, puesto que es una manera fácil
y agradable de contribuir a que sean capaces de concentrarse y focalizar la atención
unos minutos, base de preparación para los ejercicios más elevados de meditación.
Elegiremos para estas actividades lugares tranquilos, lo más aislado posibles de unidos
e interrupciones. Los niños se sentarán en un círculo, para favorecer la unión y
conexión, con las piernas cruzadas y las manos con las palmas boca arriba encima de
las rodillas. Respiraremos profundamente durante tres veces seguidas, llevando la
atención a las partes del cuerpo que se mueven con la respiración. Sentiremos como se
llena la tripa, los pulmones al inspirar, y como se relaja todo el cuerpo al espirar.
Sentiremos como expulsamos el aire lentamente por la boca al respirar. Después de
estas tres espiraciones profundas, seguiremos con otras respiraciones lentas y
clamadas. Las respiraciones deben hacerse por la nariz.
El tiempo adecuando para esta actividad es unos 5-10 minutos. Podemos utilizarla
como una técnica de meditación en sí misma para introducir a los niños en el camino, o
bien como introducción de otras actividades de meditación, o simplemente como
técnica de relajación.
La respiración es nuestra fuente de vida. Llenando nuestros pulmones de oxígeno y
llevándolo a todas las células de nuestro cuerpo, estamos llenándolas de nueva vida y
energía. Además, nos introduce en un estado de clama y ayuda a centra la atención,
clama el sistema nervioso y desacelera el corazón, ayudando a reducir estados de
ansiedad, estrés, pánico o miedo.
2º .MEDITACIÓN CREATIVA.

Para llevar a cabo esta técnica de meditación con niños, la manera óptima es pintar
mándalas.

El término “mándala” proviene del sánscrito y su significado en “círculo”. Aunque en


algunos momentos se le han atribuido orígenes religiosos, la verdadera naturaleza del
mándalas es cultivar el espíritu y ayudar a equilibrar la mente.

El mándala, originariamente, era una figura circular compuesta en su interior de otras


figuras geométricas, aunque en la actualidad existen numerosos tipos e mándalas que
se utilizan en multitud de ocasiones.

Y, ya que las actividades de creatividad, modelado o pintura entusiasman al niño,


pintar mándalas es una actividad de meditación muy adecuada para los niños. En ella,
no se busca la perfección ni que los alumnos “no se salgan de la raya”, se trata más
bien de que traten e trabajar su concentración a la hora de realizarla. Se debe
realizar en momentos en lo que los alumnos no estén demasiado cansado, sino que
dispongan de una energía correcta. Es una buena actividad para los momentos de la
mañana y se puede realizar con apoyos sonoros de música meditativa, aunque lo ideal
es el silencio para deja que los niños solo atiendan a una cosa.

Lo importante de esta técnica, no es el resultado de la pintura, sino el estado


meditativo que pueden alcanzar los niños si realmente alcanzan la concentración. Es
recomendable que si un alumno está cansado o no tiene ganas de realizar la actividad,
no se le obligue a ello, pues eso no solo irá en contra de su momento emocional, sino
que es posible que su comportamiento interrumpa la actividad del grupo.

Además, hay que tratar de que el mándala que elijamos para que el niño pinte, debe de
estar adecuado a su nivel de madurez y habilidad, pues no queremos con esta actividad
que el niño frustre ni su capacidad creativa.
3ª .LA VISUALIZACIÓN CONTADA.

Entendemos por visualización la capacidad de representar mentalmente un objeto o


una situación real ficticia voluntad nuestra.
Los alumnos del tercer nivel del 2º ciclo de Educación Infantil ya tienen adquirida la
función simbólica, por lo que son capaces de realizar representaciones mentales y
servirse de ella.
Entendemos por contada, cuando lo que queremos que los niños visualicen es algo en
concreto. Y si esta visualización contada es un cuento, es mucho más sencillo que lo
alumnos sean capaces de llevarla a cabo.
Proponemos un fragmento de cuento para una de Visualización contada creada por
nosotros para este Proyecto:

“Imagina que hoy el cielo es de color blanco. En la calle hace


mucho frio. Comienza a nevar y todo lo que ves a tu alrededor se
cubre de blanco. Unos pequeños y fríos copos se posan
dulcemente en tu cara, en tu nariz, en tus orejas, en tus manos,
pero tú te sientes calentito. El frio no entra en tu cuerpo. Cada
frio y suave copo está lleno de una luz brillante y parpadeante.
Parece que una estrella se haya caído del cielo. Abres los brazos,
miras hacia arriba y pequeñas y frías estrellas caen sobre ti, frías
y parpadeantes…”

Las pautas para realizar este tipo de meditaciones son sencillas:


• La duración, dependerá del momento del día en el que se quiera realizar este
tipo de ejercicio. Si para el día escogido los niños están muy cansados o
estresados, es mejor elegir un cuento cortito, de unos 5-10 minutos. Cuando
veas que la marcha del grupo es más fluida y los niños están cargados de
energía, prueba con un cuento más largo, de unos 10-15 minutos.

• Utiliza un tono de voz relajado, pausado, deteniéndote en cada frase para que la
visualización mental del niño sea posible. . Es más sencillo si bajamos la voz,
hablamos más despacio y nuestra entonación tiene un carácter tranquilizador.

4º .PERDER EL CONTROL

Esta actividad de meditación tiene un nombre que parece una locura. Y es en lo que
consiste, en hacer la locura de perder el control. Muchas veces, nuestros alumnos no
son capaces de aguantar más cuando les pedimos que mantengan la postura sentados
durante grandes periodos de tiempo. En esos momentos es cuando les debemos
proponer que pierdan el control, y que, durante unos 10 o 15 minutos puedan moverse,
chillar, bailar o saltar. La idea es que se vuelvan completamente locos. La energía de la
que disponen los niños de 5 años es inmensa, y necesitan liberarse. Esta meditación
puede contar también con la participación del tutor, pues así, si ellos ven que su
profesor también pierde el control, lo disfrutarán aún más. Después de esta “locura”,
les pediremos que paren y guarden silencio. Este ejercicio será para ellos una gran
meditación.
Esta actividad de meditación se puede realizar en la propia aula y a cualquier hora. Es
buen momento cuando notemos a los niños muy inquietos o después de una actividad
pasiva, pero también es recomendable realizarla cada día antes de empezar las demás
actividades lectivas como forma de preparación para afrontar el día.
6ª. MEDITACIÓN DEL PARLOTEO.

Esta meditación que proponemos puede hacerse cada día en la clase antes de empezar
las tareas de la jornada. Se realiza en tres fases.
En la primera fase, durante 5 minutos vamos a permitir a niño que hable todo lo que
quiera, que cantea, chille o grite a sus anchas y exprese sus emociones o sentimientos.
La segunda etapa es para que el niño ría a pleno pulmón. Con ello, refrescará y liberará
su mente.
En la tercera etapa, después de hablar y reír, deben tumbarse en el suelo, quedarse
quietos, mantener silencio y prestar atención a su respiración

7ª. LA MEDITACIÓN DEL BAILE.

Este tipo de meditación es muy adecuada para alumnos de educación infantil pues
supone utilizar el baile como técnica de meditación. Tiene una duración de 35 minutos,
y dadas las características, entusiasma a los niños.
Se realiza en tres etapas:
Primera etapa: 15 minutos.
En esta etapa es en la que invitamos a los niños a bailar, pero no vale cualquier manera
de bailar. Se trata de que tratemos de bailar como si nosotros fuéramos el baile,
cerrando los ojos, sintiendo la música, permitiendo que la entre por nuestros oídos,
fundiéndonos con ella. Sintiendo el peso de nuestros músculos, como se mueven
nuestras partes, como nos pesan los brazos, como se cansan las piernas. No prestamos
atención a nuestros movimientos, salen solos, prestamos atención a la música y como
somos uno solo. Dejamos que el baile fluya espontáneamente, sin forzarlo. No debe ser
algo que nosotros hagamos, debe ser algo que sucede. Hay que dejarlo fluir, es como
un rio que fluye…

Segunda etapa: 10 minutos.


Con los ojos cerrados, termina de bailar y túmbate rápidamente. Permaneceremos
callados e inmóviles. En estado de meditación.

Tercera etapa: 5 minutos.


Disfruta de tu baile y celebrarlo.

Este tipo de meditación, en adultos podría ser considerado como las actividades de
Yoga, Chi Kung, Tai Chi Chuan o Aikido.

8ª. LA MEDITACIÓN DEL SILENCIO.


Este tipo de técnica de meditación puede resultar una de las más difíciles para
practicar con los más pequeños, pero no por ello debemos de tratar de intentar
ponerlas en práctica y ver como obtenemos resultados muy positivos.
Para iniciar a los niños en esta práctica, dado lo difícil que resulta dejar la mente en
silencio y sin pensar en nada, y más aun sin juzgar nuestros pensamientos, lo que
podemos es pedirles que mentalmente cuenten hasta diez sin distraerse, y que, cuando
lleguen a diez, vuelvan a empezar. Así, poco a poco, conseguirán ir focalizando su
atención, y, con la práctica, al final no necesitarán pensar en números.

9ª. LA SIESTA CONSCIENTE.

El lugar donde se realizará esta meditación es en cualquier lugar en el que no nos


moleste nadie. La duración será de tan sólo 5 minutos. Se realizará cuando veamos que
los niños, o un niño de la clase en concreto, tienen un bajón de fuerzas o de energía, o
simplemente necesite cambiar de ritmos. Dejaremos caer la cabeza en la mesa, o nos
tumbaremos en el suelo y dejaremos fluir nuestra imaginación. Podemos dormirnos o
no. Lo importante es hacer caso a nuestro cuerpo cuando llama nuestra atención
porque necesita un minuto de descanso. Cederemos así a la sensación de cansancio de
nuestro cuerpo y le permitiremos que nos conduzca a donde quiera. Con la práctica y el
tiempo nos daremos cuenta de que esta es una experiencia maravillosa.

10ª. MEDITACIÓN AL SOL.

Está meditación está pensada para realizar en el exterior. La duración suele ser
bastante breve, como unos 10 minutos, y con ella pretendemos poner a nuestros
alumnos en contacto con la naturaleza. De pie, mirando hacia arriba y con los ojos
cerrados, trataremos de sentir todo lo que hay encima de nuestra cabeza,
concentrándonos en la energía que nos envía el sol. Abriremos los brazos y los
alargaremos hacia arriba como si quisiéramos abrazar al cielo. Dejaremos caer las
manos Respiraremos profundamente y trataremos de notar las sensaciones que
recorren nuestro cuerpo en la cabeza, el vientre o el corazón. Notaremos el peso de
nuestro cuerpo contra el suelo y como la tierra nos manda su energía por los pies y
como ésta sube hacia arriba y llega hasta la cabeza atravesando como una luz todo
nuestro cuerpo, saliendo y volando hacia el sol. Para realizar esta actividad, les
contaremos todo lo que va ocurriendo, tal y como hemos mencionado, con voz pausada
y lentamente, permitiendo que los alumnos imaginen todo cuanto les contamos.

Para que todas estas meditaciones sean efectivas, lo más adecuado es que las
realicemos junto a nuestros alumnos, pues no solo nos llevará a nosotros a un estado
de meditación óptimo, sino que favorecerá que los niños se interesen y participen con
mayor entusiasmo en las actividades.
5. Evaluación

En toda actividad de innovación, así como en cualquier situación educativa que


planteemos en la escuela, es importante llevar a cabo un proceso de evaluación. Esta
evaluación nos permitirá ser consciente del grado de consecución de los objetivos que
nos hemos propuesto, el interés que ha suscitado la actividad y el éxito de la misma, y
nos aportará las herramientas para mejorar la eficacia de las actividades.
Se debe evaluar tanto el proceso de aprendizaje del alumno como el proceso de
enseñanza del maestro.
Evaluación del proceso de aprendizaje

Para evaluar el grado de consecución de los objetivos que nos habíamos propuesto con
la aplicación de nuestra propuesta, tendremos en cuenta los objetivos que hemos
enunciado:
• Reducir el nivel de estrés de los niños, tanto a nivel escolar como en su vida
diaria.

• Desarrollar la capacidad de concentración.

• Favorecer la atención y ser conscientes de cada momento.

• Aprender a relajarse.

• Dormir tranquilos, sin pesadillas, miedos ni temores.

• Estimular la creatividad.

• Potenciar la paz como forma de vida.

Las características de la evaluación que habrá que tener en cuenta son las siguientes:
 La evaluación debe ser continua, ya que la metodología que nos ocupa requiere
un tiempo muy largo para integrarse dentro de un sistema de valores. No basa
un día, no basta una sesión, no basta quizá un curso escolar, debe ser lago que
se debe realizar a largo plazo, a lo largo de la vida.

 La evaluación debe ser formativa, lo que significara que nos dará nuestras en
todo momento de si estamos alcanzando nuestras metas, para, en el caso
contrario, ir mejorando los aspectos necesarios en el momento que sea preciso.

 Como técnica de evaluación utilizaremos la observación de los niños antes,


durante y después de las actividades. Debe ser una observación realista en la
que muchas veces debemos contar con la ayuda de otro maestro, ya que muchas
veces nosotros mismos estaremos realizando con los alumnos las actividades de
meditación

 Utilizaremos como instrumento de recogida de información que más se adapten


al tipo de actividades que propongamos. En el caso concreto que nos ocupa,
considero que la mejor forma de recoger la información para nuestras
actividades de meditación consiste en un diario de aula, en el que vayamos
recogiendo cada día, y de forma personal las sensaciones que nos aportan los
ejercicios que realizamos, cuales son los que mejor permiten a los niños estados
de meditación y como, a lo largo del tiempo, hemos notado que los objetivos en
cuanto a reducción del estrés o atención consciente se van consiguiendo.

En este apartado, queremos recordar de nuevo, que un estado de meditación o


es medible, y que es un proceso muy lento, largo y que requiere una constancia y
paciencia infinita, por lo que no podemos pretender que después de cada
actividad se pueda cuantificar el resultado. Muchas veces, lo importante es
realizarla y disfrutarla más que medirla o analizarla. Recordemos que lo que
pretendemos con la meditación es en la mayoría de los casos, la ausencia de
pensamiento.

Evaluación del proceso de enseñanza.

Las mismas actitudes que pretendemos que alcancen los alumnos con nuestras
actividades propuestas, deberían ser alcanzadas por nosotros, puesto que para poder
guiar a los alumnos a un estado de meditación, nosotros debemos creer en ella y debe
formar parte de nuestra forma de vida. Por ello, debemos tener siempre presente los
objetivos que como docentes y en cuanto a la meditación nos hemos propuesto para
nuestra intervención:

• Tratar de mantener una actitud lo más meditativa posible durante toda la


jornada escolar

• Ser capaz de guiar a los niños a través del camino a la meditación.

• Saber transmitir los conocimientos básicos necesarios para trabajar con niños.

• Ofrecer un amplio abanico de ejercicios prácticos adecuados para poder


realizar la actividad de meditación con los alumnos.
• Tener una actitud abierta y de compromiso ante las dudas y necesidades de los
niños.

• Creer en la meditación como camino para alcanzar la paz y serenidad.

• Observar las dificultades de los niños para dar respuesta y actuar de acuerdo a
ellas.

Para ello, debemos llevar a cabo una autobservación de nuestro trabajo, para
descubrir si los valores que transmitimos a los alumnos están de acorde a los que nos
habíamos planteado. Es una autobservación lo más objetiva posible para poder
modificar aquello que a lo largo del proceso no esté dando resultado.
Por ello, debemos ser lo más sinceros y críticos posibles con nuestra intervención y
nuestra actuación. Sólo así, desde el autoconocimiento y la auto crítica podremos
promover el cambio que estamos queriendo impulsar.
CONCLUSIÓN

La meditación, el momento presente, el aquí y el ahora, no es ni más ni menos que una


capacidad con la que todos nacemos y de la que disfrutamos en la primera infancia, la
cual nos hace aprovechar cada una de las experiencias que vivimos en cada momento.
Poco a poco, al crecer, al asumir los valores que la sociedad acepta como buenos para
nosotros, y descartar los que no lo son, al aprender a “pensar” y a “necesitar”, dejamos
de hacer caso a nuestro presente para vivir lo más preocupados posible por el ayer o
el mañana, por el tener o conseguir. Y en nuestra sociedad actual, bombardeada por la
imagen, el poder o el tener, en la que los valores primordiales o las emociones han
dejado de tener importancia, deshumanizando a la persona, vamos olvidando lo que
realmente sí tenemos: el momento presente.
Y ya que son los niños los verdaderos maestros en el arte de disfrutar del momento,
de vivir la ausencia de pensamiento, pudiendo dejar de lado la preocupación o el
sufrimiento de pensar, ¿Por qué no les ayudamos, no solo a preservar , sino a cultivar y
desarrollar al máximo este maravilloso don?
Contribuyamos como docentes a hacer posible que no se pierda esta infancia, que se
preserven estas capacidades que nos hacen tan felices y parece que sólo podemos
disfrutar de niños… porque, ¿quién no ha deseado alguna vez volver a ser un niño?
BIBLIOGRAFÍA
o “Lorin Roche (1998). Meditación”. Colección cuerpo mente. Editorial RBA.

o Osho (2011). “El libro del niño”. Una visión revolucionaria de la educación

infantil. Editorial Debolsillo.

o Eckhart Tolle (2001). “El poder del ahora”. Ediciones Gaia

o Eleine Snel (2013). “Tranquilos y atentos como una rana”. Editorial Kairos.

o Maurenn Garth (1992). “Rayo de Luna” Meditaciones para niños 2. Ediciones

Oniro.

o Mariëlle Renssen (2003). “Meditación y relajación”. Editorial Edimat

o Revista “Crecer feliz”. Nº 306. Mayo 2014.

o Materiales proporcionados por Lina Arias.