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Estilos de aprendizaje

Conceptualmente los estilos de aprendizaje se entienden como variables personales que, a mitad
de camino entre la inteligencia y la personalidad, explican las diferentes formas de abordar,
planificar y responder ante las demandas del aprendizaje. (Camarero et al. 2000)

En 1995, Hermann como jefe de educación de la gerencia de la General Electric, pensó que para
identificar los estilos de aprendizaje preferidos por los individuos que participaban en sus
seminarios, necesitaba un instrumento preciso para medir la dominancia cerebral. Dicho modelo
debería, primero, entregar una escala para medir la preferencia en el funcionamiento mental igual
como se mide la manualidad y, segundo, relacionar las mediciones de la dominancia cerebral con
los modos preferidos de conocimiento. Esto último obedece al hecho de que la dominancia
cerebral se expresa justamente desde el punto de vista de cómo preferimos aprender, entender y
expresar algo. (Rojas et al. 2006)

Basándose tanto en estudios previos sobre la dominancia cerebral de Sperry en 1977 y en la teoría
del cerebro triuno de Mac Lean en 1978 como en los resultados de sus propias investigaciones,
propuso la teoría de los cuatro cuadrantes, que se expresa en un modelo que integra la
neocorteza con el sistema límbico. Dicho modelo del cerebro pensante total lo representó como
una figura circular, la cual se divide en cuatro modos conscientes de conocimiento, cada uno con
sus propias funciones y conductas. Cada cuadrante está identificado, en el modelo, con una letra –
A, B, C, D-, comenzando por la izquierda superior y siguiendo contrarreloj a la parte superior
derecha. El modelo del cerebro total, que es una interpretación metafórica de cómo pensamos,
muestra, pues, cuatro distintos estilos de pensamiento. Con el fin de evaluar la conceptualización
de su teoría, Hermann diseñó un instrumento autoadministrado, con ítemes representativos de las
funciones típicas de cada cuadrante. Dicho instrumento se conoce internacionalmente con el
nombre de Herrmann Brain Dominance Instrument (HBDI). (Rojas et al. 2006)

Perfil sociodemográfico

Un perfil es el esbozo de los rasgos generales que definen la identidad de algo o alguien. Lo
sociodemográfico, por su parte, hace alusión al tamaño y las características generales de un grupo
de población determinado. De este modo, se puede afirmar que la descripción sociodemográfica
es un conjunto de datos que permiten definir el tamaño y las principales características sociales de
la población (Safetya).

Gardener y Jewler (1997), basándose en los hallazgos de diferentes estudios, postulan que los
antecedentes académicos, personales, culturales y sociales son las principales variables que
afectan el éxito de los estudiantes. Rudra (2000), al evaluar los resultados de numerosos estudios
realizados en este campo, resume cuatro factores como los más significativos en el éxito o fracaso
de los universitarios; a saber: factores demográficos, académicos, influencias sociales y
consideraciones económicas. De acuerdo a los hallazgos de estos estudios se considera que gran
parte del éxito o fracaso académico en los universitarios depende de sus:

 Antecedentes académicos.
 Dificultades relacionadas con los estudios.
 Factores familiares y económicos.
 Factores socioculturales y su interacción con el medioambiente.
 Características de personalidad, alteraciones emocionales y los retos y barreras que
confrontan.

Ideas Previas

Las ideas previas son construcciones que los sujetos elaboran para dar respuesta a su necesidad de
interpretar fenómenos naturales o conceptos científicos, y para brindar explicaciones,
descripciones o predicciones. Son construcciones personales, pero a la vez son universales y muy
resistentes al cambio; muchas veces persisten a pesar de largos años de instrucción escolarizada
(Bello, 2004). Es frecuente que los enfoques tradicionales fracasen en el intento de que los
alumnos desarrollen las concepciones científicas comúnmente aceptadas. Una enseñanza por
transmisión que no tiene en cuenta las ideas previas de los alumnos no logra eliminarlas. Con
frecuencia, ni siquiera lo consigue una instrucción orientada al cambio conceptual y que tenga
como objetivo explícito la eliminación de estas ideas previas y su sustitución por concepciones
científicas adecuadas (Campanario y Otero, 2000). En opinión de Campanario y Moya (1999), las
pautas generales que debieran seguirse en cualquier programa de enseñanza para el cambio
conceptual son:

 Las ideas de los alumnos deberían ser una parte explícita del debate en el aula. Las
“teorías” de los estudiantes deben tomarse seriamente en cuenta en el diseño curricular
 El estatus de las ideas tiene que ser discutido y negociado desde la perspectiva de la
ecología conceptual, con criterios epistemológicos acerca del conocimiento científico y
acerca de qué constituye una explicación aceptable.
 La justificación de las ideas debe ser un componente explícito del plan de estudios.
 El debate en el aula debe tener en cuenta la meta cognición (comentar, decidir la utilidad,
plausibilidad y consistencia de las concepciones.

Bibliografía:

 Bello, Silvia. (2004). Ideas previas y cambio conceptual. Educación química, 15 (3) 210-217.
 Camarero, F. J., Martín del Buey, F. y Herrero, F. J. (2000). Estilos y estrategias de
aprendizaje en estudiantes universitarios. Psicothema, 12(4), 615-622.
 Campanario, J. M. y Moya, A. (1999) ¿Cómo enseñar ciencias? Principales tendencias y
propuestas. Enseñanza de las Ciencias, 17(2), 179-192.
 Campanario, J. M. y Otero, J. (2000). Más allá de las ideas previas como dificultades de
aprendizaje: las pautas de pensamiento, las concepciones epistemológicas y las estrategias
metacognitivas de los alumnos de ciencia. Enseñanza de las Ciencias, 18 (2), 155-169.
 Gardener, J. & Jewler, A. (1997). Your college experiences: Strategies for success (3a. ed.).
California, EE. UU.: Wadworth Publishers.
 Rojas, Gladys, Salas, Raúl, & Jimenez, Carlos. (2006). Learning styles and thinking styles
among university students. Estudios pedagógicos (Valdivia), 32(1), 49-75.
 Rudra, B. (2000). Student retention at the University of Utah: An empirical investigation
based on a revised version of Cabrera, Nora and Castaneda (pp. 2-20). Office of
Institutional Analysis. Salt Lake City, Utah, EE. UU.: University of Utah Press.

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