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Ricardo López Göttig

El Anticapitalismo de la Intelectualidad
Nacionalista Argentina

Los historiadores que se han abocado al los capitalistas se sometieran a los pro-
estudio del pasado del nacionalismo ar- yectos diseñados por los gobernantes, y
gentino suelen prestar escasa atención a 3) que el Estado tuviera plena disposición
la visión que esta corriente ha tenido so- de los recursos en caso de guerra. El Es-
bre la economía, concentrándose mayor- tado corporativo debía prestar atención
mente en sus aspiraciones a implantar un preferente a la “justicia social”, puesto
sistema de gobierno autocrático y jerár- que el capitalismo –considerado como
quico, ya sea de predominio militar o antesala del comunismo ateo– exacerbaba
clerical. Por su lado, los teóricos marxis- la lucha de clases, atentando contra la
tas, a partir del decenio de los veinte y armonía social que se perdió con la revo-
con el aval del Komintern, presentaron al lución industrial. En esta línea de pensa-
fascismo como el estadio final del go- miento se inscribieron autores como Ma-
bierno burgués capitalista, en el que los nuel Gálvez, Carlos Ibarguren y el sacer-
grupos reaccionarios manipulaban a las dote Julio Meinvielle, por ejemplo, sim-
masas para asegurar mayor rentabilidad patizantes del modelo corporativista.
al capital.1 Muy por el contrario, los inte-
lectuales nacionalistas de principios del
siglo XX abrazaron la idea de la supre- Manuel Gálvez
macía del Estado en la economía como
una de sus principales banderas, no sólo El primero de ellos, un influyente nove-
para impedir una supuesta “dependencia” lista que fue nominado en los años treinta
del capital extranjero, sino también para para el premio Nobel de literatura, ya en
eliminar la corrupción, el materialismo y su novela El diario de Gabriel Quiroga,
el afán de lucro y lujo que caracterizarían
al capitalismo y a la democracia liberal.
Para ello, los nacionalistas propusieron la estructura y una relación funcional nuevas de
injerencia activa del estado en la econo- los sistemas sociales y económicos, en los
mía2 a fin de: 1) limitar la riqueza, 2) que que se eliminara la autonomía (o, en algunas
propuestas, la existencia) del gran capitalis-
1 mo, se modificara el carácter de la condición
Ian Kershaw, La dictadura nazi: Problemas social y se creara una nueva relación de pro-
y perspectivas de interpretación (Buenos ducción comunitaria o recíproca” (op. cit.,
Aires, Siglo XXI, 2004), p. 48; Stanley G. p. 16).
Payne, El fascismo (Madrid, Alianza, 2001),
p. 190.
Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en
2 Historia. Es Investigador Senior y Profesor
Payne señala con referencia a los grupos de
cuño fascista: “Lo que sí tenían en común los titular de Teoría Social en ESEADE (Buenos
Aires, Argentina).
movimientos fascistas era el objetivo de una
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publicada en 1910, inicia su prédica na- desnacionalización. Quiere decir, pues,


cionalista en contra del espíritu liberal y que debemos fomentar el provincialismo.
cosmopolita que se sentía en la ciudad de De ello tal vez resulte este bien inapre-
Buenos Aires, al que caracterizaba como ciable: la salvación de la nacionalidad.6
corrupto, vulgar y materialista:
Para lograr la “grandeza espiritual” y
Y bien: ¿qué revela Buenos Aires? Ante combatir la “desnacionalización”, Gálvez
todo, la presencia de un materialismo re- no trepidó en sugerir el uso de la violen-
pugnante. La veneración fetichista hacia cia interna, expulsando a los pastores
el dinero que reemplaza al culto de los protestantes a pesar de la libertad de cul-
valores morales e intelectuales y una total tos consagrada en la Constitución7, así
ausencia de poesía trasluce su vida tu- como en la política exterior, propiciando
multuosa.3 la guerra contra Brasil8 y el fomento del
imperialismo argentino.9 Ricardo Rojas,
Buenos Aires, usando de una imagen an-
un autor contemporáneo suyo, también
tropomórfica, es una hermosa prostituta
que está aprendiendo a embellecerse y
señaló la presencia de inmigrantes y capi-
que, bajo el esplendor de su carne cos- talistas extranjeros como un factor de
mopolita y el mimetismo de su lujo com- “disolución” de la sociedad argentina, por
plicado y estrepitoso, deja percibir a cada lo que aconsejaba con urgencia imprimir
instante los modos burdos de su condi- un carácter nacionalista a la enseñanza de
ción.4 la historia y las humanidades.10 A dife-
rencia de los nacionalistas seudo-aristó-
Gálvez, a través de su personaje ficti- cratas que se inspiraron en las lecturas de
cio, ensalzaba al idioma castellano y al Charles Maurras —como Julio y Rodolfo
catolicismo romano como “los fundamen- Irazusta, Juan Carulla y Ernesto Pala-
tos esenciales en que reside la nacionali- cio—que a partir de 1927 publicaron el
dad”, por lo que toda diferencia resultaba hebdomadario La Nueva República, Gál-
un elemento extraño que desnacionaliza- vez apoyó la política de “justicia distribu-
ba a los argentinos.5 En las provincias del tiva” del presidente radical Hipólito Iri-
interior residirían las fuerzas de reacción goyen, publicando en 1939 una biografía
contra estos peligros: del mismo. Lo consideraba como “el pa-
dre de los pobres” y apoyó su política
El alma nacional, refugiada en las pro- “obrerista”:
vincias, se defiende desesperadamente
contra el cosmopolitismo de Buenos Ai- En el mundo obrero hay esperanzas de
res. Luego, las provincias, con su amor a liberación. Los obreros criollos son radi-
las tradiciones, su culto a la patria, su cales, han votado por Irigoyen (...) Lo sa-
odio al extranjero, su sentimiento de na-
cionalidad, su espíritu americano, encar- 6
Ibid., p. 141.
nan en el provincialismo, o sea en el loca-
lismo provinciano, la mejor expresión 7
Ibid., p. 96. Hace hincapié especialmente en
posible, actualmente, de la resistencia a la el Ejército de Salvación.
8
Ibid., p. 101.
3
Manuel Gálvez, El diario de Gabriel Quiro- 9
ga (Buenos Aires, Taurus, 2001), pp. 92-93. Ibid., p. 104.
10
4
Ibid., p. 93. Ricardo Rojas, La restauración nacionalis-
ta (Buenos Aires, Peña Lillo, 1971), pp. 83-
5
Ibid., p. 95. 84.
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ben de gran corazón, amigo de los po- tranjeriza, ajena a las modalidades de
bres, hombre que tiene el sentido de la nuestro pueblo. Hay en Yrigoyen un so-
justicia (...) Saben que Hipólito Irigoyen cialismo sentimental, patriótico, cristiano
no pondrá el poder del Estado al servicio y paternal.13
del capitalismo.11

Para Gálvez, Yrigoyen marcó una Carlos Ibarguren


ruptura con la postura del llamado “Ré-
gimen” de los gobiernos conservadores, Sin embargo, esta expansión del Estado
adoptando una clara postura en contra del sobre la sociedad civil no comenzó du-
capitalismo británico y a favor del obrero rante la primera presidencia de Yrigoyen,
argentino: sino ya durante los gobiernos conserva-
dores que le antecedieron. Carlos Ibargu-
Entre nosotros, las empresas son extran-
ren, por ejemplo, fue funcionario de las
jeras, y sus directorios, que deben res-
ponder a las exigencias de los capitalistas últimas administraciones conservadoras
ingleses, carecen de simpatía hacia el tra- previas a la aplicación de la Ley Sáenz
bajador argentino. ¿A quién reclamar? Peña de voto obligatorio y secreto. Como
Antes de Yrigoyen, las empresas no es- Ministro de Justicia del presidente Roque
cuchaban ningún pedido de mejoras, y los Sáenz Peña, propició en 1914 un sistema
gobiernos, formados por profesionales al obligatorio y estatal de seguridad social,
servicio del capital extranjero, apoyaban desplazando a las asociaciones volunta-
a las empresas. No les quedaba a esos rias de socorros mutuos que se habían
obreros desesperados otro recurso que la organizado sin necesidad de un marco
huelga. Y si las empresas, durante la pre- jurídico.14 En tanto dirigente del nuevo
sidencia radical, ceden, es porque Yrigo-
Partido Demócrata Progresista, una am-
yen deja caer sobre ellas su mano dura.12
plia coalición conservadora nacida para
detener a la ascendente Unión Cívica
En la particular visión de Manuel
Radical, Ibarguren redactó el programa
Gálvez, la misión providencial de Hipóli-
de gobierno, en el que destacaba los si-
to Yrigoyen es la de un socialismo cris-
guientes puntos:
tiano, con valores espirituales de los que
carece el marxismo:
Contra el individualismo egoísta que ha
dominado y domina en nuestro medio y
Yrigoyen ama al pueblo. En su obra so- que tantas fallas determina, sobre todo en
cial entran por mucho las razones senti- lo que respecta a la economía social, sos-
mentales. La desigualdad entre los hom- tenemos la mutualidad ayudada por el Es-
bres lo hace sufrir a este krausista y cris- tado para la previsión y la asistencia de
tiano. Pero detesta al socialismo. Le re- los proletarios y la cooperación para la
pugna su sentido materialista de la vida, producción, el fomento, la distribución y
su enemistad para con lo espiritual. La el consumo de la riqueza (...). Señalé la
ternura de Yrigoyen no puede simpatizar necesidad premiosa de aumentar nuestra
con la sequedad científica de la doctrina potencia productora y de independizarnos
de Marx. Su patriotismo la considera ex- económicamente del extranjero. A este

11 13
Manuel Gálvez, Vida de Hipólito Yrigoyen: Ibid., pp. 384-85.
El hombre del misterio (Buenos Aires, El 14
Elefante Blanco, 1999), p. 376. Carlos Ibarguren, La historia que he vivido
(Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pp. 268-
12
Ibid., p. 378. 69.
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respecto, la política que recomendamos vo, en su labor como interventor en Cór-


adoptar es la del fomento intensivo de doba desplegaba un papel como regula-
nuestras industrias, de la explotación, dor de la actividad económica, creando
elaboración y aprovechamiento de los una Junta Ejecutiva Económica en el ám-
productos de nuestro país, para sustituir
bito provincial, para establecer los pre-
en lo posible a los extranjeros. “A fin de
lograr”–dije–“nuestra independencia eco-
cios de arrendamientos, alquileres, fletes,
nómica es indispensable crear una marina y fijando los precios del pan, la leche, la
mercante nacional y, además, organizar carne y el azúcar.18 Ibarguren señaló al
un comercio de exportación amparado y capitalismo como un enemigo que había
fiscalizado por el Estado”. Para realizar que derrotar:
esta transformación, que nos dará la in-
dependencia de nuestra economía, propu- Desde el punto de vista económico los
se estas soluciones: “Organizar la más intereses capitalistas, que en gran punto
conveniente defensa y explotación de son internacionales, se oponen casi siem-
nuestro petróleo, implantar un sistema pre en el Estado liberal al interés nacional
bancario de fomento a nuestra producción y triunfan sobre éste (...). Desde el punto
que difunda el crédito destinado al traba- de vista social, esos intereses políticos y
jo y un régimen que controle y regule los las poderosas empresas del capitalismo
15
cambios y la circulación monetaria”. cosmopolita predominan en el Estado y
agravan la lucha de clases, la que resulta
Era, pues, un claro abandono de los prin- fomentada al calor del sistema demolibe-
cipios liberales que inspiraban a la Cons- ral.19
titución histórica de 1853-60. Seis años
más tarde, como candidato a la presiden- En 1934 Ibarguren publica un libro
cia de la república por el PDP, Ibarguren exaltando al fascismo como solución ante
levanta nuevamente la bandera de la “jus- la supuestamente agonizante democracia
ticia social”.16 Durante el gobierno de liberal individualista. La primacía estaba
facto surgido del golpe de estado de en el grupo y, por ende, el individuo de-
1930, fue interventor en la provincia de bía someterse a los altos intereses políti-
Córdoba y esbozó el plan de reformas cos del Estado. Tanto el marxismo como
constitucionales del presidente provisio- el fascismo son las alternativas para ma-
nal José Félix Uriburu —su primo—, a tar definitivamente al capitalismo indivi-
fin de establecer un régimen corporativo dualista:
en reemplazo del gobierno representativo.
Una formidable lucha ha comenzado en-
La sociedad ha evolucionado profunda- tre las dos grandes corrientes, que son las
mente del individualismo democrático que ahora ocupan principalmente la esce-
que se inspira en el sufragio universal, a na política mundial: el comunismo inter-
la estructuración colectiva que responde a nacional y materialista, y el fascismo, o
intereses generales más complejos y or- corporativismo nacionalista y espiritualis-
ganizados en forma coherente dentro de ta. Estas dos poderosas corrientes comba-
los cuadros sociales.17 ten encarnizadamente a la democracia li-
A la par que se erigía como ideólogo beral para ultimarla. Tal es la evidencia
de la implantación del régimen corporati- innegable de la realidad actual.20

15 18
Ibid., p. 324. Ibid., pp. 445-46.
16 19
Ibid., p. 367. Ibid., p. 493.
17 20
Ibid., pp. 427-28. Carlos Ibarguren, La inquietud de esta hora
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La diferencia radical entre el comu- dente como el Estado liberal, sino que
nismo soviético y el fascismo italiano era tiene en todos los dominios de la vida co-
el supuesto contenido espiritual y religio- lectiva una función propia y una misión
so que animaba al segundo, así como la que cumplir. El Estado debe estar sobre
todas las fuerzas, ordenarlas, encuadrar-
existencia de un margen muy limitado
las y dirigirlas hacia los fines superiores
para la iniciativa privada, siempre que
de la vida nacional.24
esta se acomodara a los objetivos traza-
dos por el Estado. En lo demás, ambos (...) en el concepto nacionalista aquel [el
suprimen las libertades fundamentales del individuo] está siempre dentro del Esta-
hombre: do, es un átomo del gran organismo
homogéneo y solidario que debe ser la
Ambas procuran un cambio fundamental Nación y en ningún caso puede ser ele-
en las instituciones; ambas transforman al mento antagónico contra ella.25
Estado en el que implantan un poder fuer-
te, ambas son anti-individualistas; en las Ibarguren no fue un personaje solita-
dos los intereses sociales priman y go- rio dentro del gobierno provisional del
biernan sobre los particulares.21 general Uriburu con su discurso naciona-
lista, estatista y anticapitalista. Otro de
El capital y el trabajo colaboraban pa- los mentores del golpe de estado de 1930,
ra mantener la disciplina y la producción, el escritor Leopoldo Lugones, ya en 1923
asegurando la paridad de patrones y obre- presentó un programa de acción que con-
ros a través de su representación funcio- tenía un capítulo dedicado a la economía
nal en las corporaciones profesionales nacional:
legalmente reconocidas.22 El Estado in-
Presupuesto basado en el impuesto sobre
tervenía en la economía si faltaba la ini- la renta, un sobrecargo especial para los
ciativa privada, si esta era insuficiente, o inquilinatos y latifundios. Impuesto pro-
bien si “median los altos intereses políti- gresivo a los depósitos bancarios, que
cos del Estado”.23 constituyen meras acumulaciones de di-
nero. Iniciación de las medidas condu-
La supremacía de la nación, encarna- centes a la conversión en oro. Reglamen-
da en el Estado, debía imponerse a los tación de la industria bancaria. Monopo-
individuos y fijarles la meta hacia donde lio de las hipotecas del Estado. (Debe re-
debían dirigir todas sus acciones: dimirse cuanto antes toda tierra argentina
hipotecada a sociedades extranjeras.) Or-
El Estado fascista es un organismo distin- ganización del crédito industrial. Estímu-
to de los ciudadanos que lo forman, tiene lo intensivo a la minería y a la metalur-
su vida y objetivos superiores a los que gia, con el propósito de que el país sea
deben subordinarse los individuos. El Es- dueño cuanto antes de su combustible
tado fascista realiza la organización jurí- mineral (hulla, rafaelita, petróleo) y de
dica de la sociedad con su máximum de sus metales de industria (principalmente
potencia y de cohesión. No es prescin- hierro, cobre, estaño y plomo).26

24
(Buenos Aires, La Facultad, 1934), p. 60. Ibid., pp. 111-12.
25
21
Ibid., p. 61. Ibid., p. 142.
26
22
Ibid., p. 117. Tulio Halperín Donghi, Vida y muerte de la
República verdadera, 1910–1930 (Buenos
23
Ibid., p. 67. Aires, Ariel, 2000), pp. 592-93.
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Gálvez, promotor de la dictadura ser el único rico, es necesario concluir


fascista con las grandes fortunas.29

También en 1934, Manuel Gálvez escri- El fascismo, tal como se practica en Ita-
lia, es sólo una doctrina de derecha en
bió en una serie de artículos en un matu-
cuanto se opone a la democracia y al so-
tino de Buenos Aires (luego reunidos en
cialismo; pero en lo social y en lo eco-
su libro Este pueblo necesita ... ), lo que nómico es una doctrina de izquierda, en
consideraba como el programa naciona- cuanto realiza una obra a favor del pueblo
lista que debía unir a quienes deseaban y conduce al socialismo de Estado. El
abolir al orden constitucional liberal defi- fascismo es derecha cuando respeta la re-
nitivamente. En mayor medida que Ibar- ligión y establece la jerarquía, pero es iz-
guren, detesta la autonomía de las empre- quierda cuando disminuye el poder del
sas y propugna una política para combatir capitalismo.30
al capital.
La diferencia esencial entre el socia-
El Estado debe ser el único rico – lismo (Moscú) y el fascismo (Roma) se
verdaderamente rico– que exista en el pa- hallaba –en coincidencia con Carlos Ibar-
ís. Hay que terminar con los latifundios, guren– en la religión, en el llamado a la
imponer grandes impuestos a las heren- vida espiritual que supuestamente carac-
cias, reglamentar las excesivas ganancias terizaría al segundo modelo.
del capital nacional y extranjero.27
(...) hay que hacer socialismo, pero de-
El gobierno puede dictar leyes o decretos ntro de un marco de orden, respetando a
que fomenten la austeridad o disminuyan la familia, a la religión, a las tradiciones
los hábitos sensuales. ¿No son magnífi- históricas, sociales y culturales. Hay que
cos esos campamentos de jóvenes que se hacer socialismo, pero sin pretender dei-
han creado en Alemania, en los que se ficar al hombre, sino, al contrario, colo-
practica la más rigurosa vida austera?28 carlo en la jerarquía del universo.31

Manuel Gálvez señala la íntima coinci- Ante la desaparición inevitable de las


dencia que el nacionalismo –o el fascis- libertades que vaticinaba Gálvez, el indi-
mo italiano, al que admiraba y sugería viduo quedaba sometido a la maquinaria
emular– tiene con el socialismo en su del Estado:
programa económico:
Hay que vivir menos para nosotros mis-
Si en política puedo considerarme reac- mos y más para la vida colectiva del país.
cionario –porque voy contra el régimen Cada hombre debe actuar, pero sin perder
demoliberal y las gastadas mentiras que su personalidad, como una pieza en la
son el sufragio universal y el parlamenta- inmensa máquina del Estado. Igualmente
rismo–, en materia social no ocurre lo cumple el émbolo que el pequeño torni-
propio. El programa mínimo del Partido llo. Que sea jefe el que tenga aptitudes
Socialista es, en la parte económico- para mandar y para realizar. Los demás
social, tímido al lado de lo que afirman cumpliremos nuestras funciones alegre-
esas palabras. Para que el Estado pueda

29
27
Ibid., p. 51.
Manuel Gálvez, Este pueblo necesita …
30
(Buenos Aires, García Santos, 1934), p. 44. Ibid., p. 119.
28 31
Ibid., p. 36. Ibid., p. 103.
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mente, como soldados de un regimiento que cada hombre ocupaba un rol en el


en marcha.32 ordenamiento jerárquico, cada uno cum-
pliendo en paz y fraternidad su función.36
Sólo un líder providencial que no pro- Este orden había sido quebrado por la
cediera de las familias tradicionales del reforma “anti-tradicional” de Lutero:
patriciado argentino –que en 1945 Gálvez
halló en Juan Domingo Perón33– podría (...) llamo mundo moderno al engendrado
resistir a la corrupción del dinero para por la acción antitradicional de la Refor-
realizar la gran obra de la justicia social: ma Protestante, perpetuado en el libera-
lismo del siglo XIX y dispuesto ahora a
Si se quiere hacer obra de justicia social – sepultarse en la anarquía bolchevista.37
y debe quererse, no hay para qué decirlo–
es necesario poner la solución en manos La misión del empresario, según
de un hombre que proceda sin contem- Meinvielle, debe ser la de dar trabajo a
placiones, que sea capaz de resistir a la los más necesitados, y luego el de obtener
presión de los ricos, que no tenga inter- una ganancia que le permita subsistir.38
eses de ninguna clase.34
Para ello, proponía que el Estado intervi-
niera como distribuidor de las riquezas:
Julio Meinvielle
En la misma doctrina se funda el derecho
que compete al Estado de limitar y regu-
El sacerdote Julio Meinvielle, un influ- lar la propiedad privada de suerte que al-
yente propagador del nacionalismo y ac- cance en efecto su destinación común.
tivo docente en los Cursos de Cultura Porque, si la propiedad privada es para
Católica en los años treinta, también se- asegurar el uso común de los bienes exte-
riores, el Estado, que tiene por misión
ñaló al capitalismo y a la democracia
promover el bien común, debe regularlo
como los dos males de la sociedad mo- para tal fin.39
derna. El capitalismo, nacido del pecado
de la avaricia, era intrínsecamente satáni- El gobernante no debe dudar en expropiar
co.35 La Edad Media había logrado un a quien no cumpla con estas disposicio-
milagro de equilibrio único en la historia nes a favor del “bien común”:
de la humanidad, la armonía social en la
Las medidas gubernativas no consistirán
en privar de sus propiedades y riquezas a
32
Ibid., p. 81. los que hacen estos beneficios excesivos,
33 sino en obligarlos a que hagan extensivos
David Rock, La Argentina autoritaria estos beneficios al mayor número de fa-
(Buenos Aires, Ariel, 1993), p. 156.
milias necesitadas, ya proporcionando
34
Gálvez, Este pueblo necesita ... , p. 102. trabajo, ya entregando al Estado estos be-
neficios para que él los distribuya entre
35
Julio Meinvielle, Concepción católica de la las familias necesitadas de la colectivi-
economía (Buenos Aires, Cursos de Cultura
Católica, 1936), p. 39. Meinvielle moderó 36
después notablemente su posición con res- Concepción católica, pp. 17-18.
pecto al rol del empresariado, como puede 37
Ibid., p. 13.
verse en el libro Conceptos fundamentales de
la economía (Buenos Aires, EUDEBA, 38
Ibid., pp. 85-86.
1973). Agradezco al Dr. Gabriel Zanotti esta
39
valiosa referencia. Ibid., p. 58.
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dad. Si los detentores de estas riquezas cia. En este sentido, la realidad está por
productivas se niegan por egoísmo o ca- encima de las teorías y los deseos. Si la
rencia de sentido social a someterse a esta violencia no impone el orden, la violencia
regulación, no titubee el gobierno en cas- impondrá el desorden.43
tigarlos como violadores del orden social;
y ningún castigo más eficaz que el privar-
les de sus riquezas.40 Conclusiones
Haciéndose eco de las numerosas teo- Los autores nacionalistas argentinos in-
rías conspirativas en boga en aquellos fluyeron decisivamente en los círculos
años, incluyendo a los probadamente que consideraron más proclives a su pro-
falsos Protocolos de los sabios de Sión41, puesta autoritaria, particularmente en el
Meinvielle afirmaba que la economía Ejército y en el seno de la Iglesia Católi-
estaba al servicio de los financistas inter- ca, así como entre los estudiantes univer-
nacionales, por lo que propugnaba un sitarios. Esta prédica —que durante algu-
gobierno fuerte: nos años fue acompañada por las marchas
de grupos paramilitares que emulaban a
(...) digamos que la imposición de un or-
las legiones fascistas de Europa— tuvo
den en el problema de la propiedad y en
sus frutos en el golpe de estado de 1943,
la producción de la tierra requiere un go-
bierno fuerte, libre de compromisos polí- que impuso una dictadura militar de ins-
ticos y de prejuicios liberales, que inde- piración nacionalista católica, en la que
pendice al país del círculo de hierro en tuvo destacada actuación el coronel Juan
que le tienen amordazado los financistas Domingo Perón, su principal usufructua-
y especuladores internacionales.42 rio. Los tres autores mencionados en este
artículo contribuyeron a fertilizar el
El modelo más próximo a seguir era, humus cultural en el que luego brotaron
al igual que para Ibarguren y Gálvez, el el autoritarismo peronista, el estatismo
régimen fascista de Benito Mussolini, anticapitalista y la supremacía del líder
rechazando al nazismo por su carácter providencial que vulneró los principios
pagano: liberales y republicanos que recogía la
Constitución de 1853-60, luego sustituida
De hecho hay que reconocer que el fas- por la “justicialista” de 1949.44 Perón y su
cismo, tanto en su fin como en sus me-
dios es, por ahora, el único movimiento
de realización concreta que restaura los 43
principios tradicionales de economía po- Ibid., p. 253.
lítica. 44
Marcelo Sánchez Sorondo, uno de los des-
tacados promotores del nacionalismo argen-
Su misma violencia de medios se justifica tino, reconoció que “Perón nos desplazó co-
cuando se abren los ojos a la realidad del mo gestores de una política, pero al mismo
momento, que es un momento de violen- tiempo recibió en buena parte la herencia del
capital ideológico que nosotros habíamos
40 elaborado: fue de hecho el usufructuario del
Ibid., p. 69.
mensaje del nacionalismo” (Marcelo Sánchez
41
Sobre los Protocolos, ver Norman Cohn, Sorondo, Memorias [Buenos Aires, Sudame-
El mito de la conspiración judía mundial ricana, 2001], p. 89). Asimismo, Carlos Ibar-
(Alianza, Madrid, 1983). guren reconoció ver realizados sus ideales en
la Constitución de 1949, excepto la implanta-
42
Meinvielle, op. cit., p. 73. ción del sistema corporativo en reemplazo
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movimiento no fueron innovadores en


cuanto a ideas, sino que popularizaron y
difundieron masivamente las ideas nacio-
nalistas en la Argentina, y de esa fuente
brotaron las consignas de la tercera posi-
ción, la justicia social y la independencia
económica.

del gobierno representativo (La historia que


he vivido, p. 496).
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