Está en la página 1de 12

Amerika

Mémoires, identités, territoires


15 | 2016
Coup d’état en Argentine et Guerre des Malouines

El desplazamiento en Dos veces junio o la


construcción de un lenguaje crítico de la memoria
Celia Duperron

Edición electrónica
URL: http://journals.openedition.org/amerika/7692
DOI: 10.4000/amerika.7692
ISSN: 2107-0806

Editor
LIRA-Université de Rennes 2

Referencia electrónica
Celia Duperron, « El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico de la
memoria », Amerika [En línea], 15 | 2016, Publicado el 25 diciembre 2016, consultado el 02 mayo 2019.
URL : http://journals.openedition.org/amerika/7692 ; DOI : 10.4000/amerika.7692

Este documento fue generado automáticamente el 2 mayo 2019.

© Tous droits réservés


El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 1

El desplazamiento en Dos veces junio


o la construcción de un lenguaje
crítico de la memoria
Celia Duperron

Introducción
1 La novela Dos veces junio de Martín Kohan se publicó en 2002 y marcó un hito en la
narrativa contemporánea argentina por la calidad y la riqueza interpretativa de su
escritura, características que le permitieron intervenir « en el debate cultural y (ser)
forma de experimentación narrativa » (Pampa Olga Arán, 2005, p. 34). El protagonista de
Dos veces junio es un conscripto del año 1978 cuyos recuerdos forman la primera parte de
la novela titulada « Diez del seis », y que reencuentra, cuatro años después, el médico
militar del que era el chofer durante el servicio militar, lo cual constituye la segunda
parte de la novela titulada « Treinta del seis (epílogo) ». Como se puede deducir de los
títulos de las partes y del libro, la historia se focaliza sobre todo en lo que ocurrió durante
esos dos días de junio : el 10 de junio de 1978 y el 30 de junio de 1982. Y en efecto la
singularidad de esta novela radica en el hecho de que el lector deba deducir un amplio
tipo de informaciones : no es una novela que se entrega al lector sino que exige de él un
papel muy activo de desciframiento. De hecho, quiero proponer un análisis de esta obra a
partir de un recurso estilístico y narrativo, el desplazamiento, cuya característica es la
necesidad de un desciframiento, o sea una lectura analítica de una modalidad de la
escritura implícita en Dos veces junio. ¿ Qué entiendo por « desplazamiento » ? Cabe
recordar que un contenido implícito es algo que no está dicho explícitamente por el
locutor pero que el receptor puede entender. Además, según los términos del lingüista
británico Paul Grice, el decir implícito es « to get someone to think something » (Grice, 1975,
p. 60), i.e. lograr que alguien entienda algo, al contrario del decir explícito que significa
meramente decir algo. Grice introduce un matiz interesante : el locutor quiere decir algo
más al receptor, algo escondido detrás del objeto esencial del mensaje (el contenido
explícito). Esto constituye la característica de las inferencias (i.e. los contenidos

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 2

implícitos) que son entonces unos subdichos pero están intrínseca e incontestablemente
inscritos en el enunciado del locutor (Kerbrat-Orecchioni, 1998, p. 24). El desplazamiento
lo definiría pues como una forma de decir implícita porque exige un esfuerzo
suplementario del receptor para entenderlo. Sin embargo, no toca al contenido del
mensaje transmitido por el locutor sino al objeto de dicho mensaje. Por ejemplo, se
expresan explícitamente sentimientos, emociones, pero se atribuyen al objeto
equivocado. Antes de estudiar unos ejemplos de este desplazamiento en la narración hay
que analizar un primer tipo de desplazamiento que se produce de manera significativa a
nivel de la voz enunciadora en la novela de Martín Kohan.

Desplazamiento enunciativo y confusión interpretativa


Filiación literaria y superación del modelo

2 Se establece claramente una filiación con la novela Villa de Luis Gusmán que constituyó
un giro narrativo en la estética de la novela de la memoria cuando se publicó en 1995 por
su elección como protagonista de un médico cómplice de los torturadores de la Triple A.
El epígrafe de Dos veces junio es una cita de Gusmán (« En junio murió Gardel, en junio
bombardearon la Plaza de Mayo. Junio es un mes trágico para los que vivimos en este país
») y aparece también la figura del médico que ayuda durante las sesiones de tortura -
desdoblada en la novela de Kohan con los personajes del doctor Mesiano y del doctor
Padilla. Ahora bien, Martín Kohan da un paso más, añade « una capa de mediación »
(Kohan, 2004), emancipándose de su modelo a la vez que lo confirma como hipotexto 1 de
su novela. El protagonista de su novela no es el cómplice de los crímenes, como lo es Villa,
sino el cómplice del cómplice representado aquí por el conscripto o sea el grado más bajo
de la jerarquía militar por ser un escalón temporario (dura sólo el tiempo del servicio
militar). Como Gusmán, Kohan elige la narración en primera persona que permite la
ilusión de acceder a un monólogo narrativizado, una suerte de flujo de conciencia del
protagonista. De esta manera otorga la palabra a un testigo impensable : el soldado
conscripto cómplice, del que no existe rastro testimonial. Impensable también porque
aquí es un testigo difícil de escuchar porque es un testigo complaciente que no expresa
remordimientos por sus actos o los de su jefe muy al contrario : « cuando el doctor
precisaba mi ayuda y yo se la daba sin miramientos » (Kohan, 2010, p. 171). En efecto la
formación moral y ética del joven se efectúa durante el servicio militar por influencia de
la institución militar, considerada un lugar de educación y de pasaje a la edad adulta, y en
particular la influencia de sus superiores jerárquicos que actúan como guías y mentores.
Este honor que le hace el doctor Mesiano en confiar en él, mero conscripto, es una idea
que se repite a lo largo de la novela mostrando así lo orgulloso que se siente al servir este
hombre. Ya en las primeras páginas afirma « Yo sentía un gran orgullo por la manera en
que el doctor Mesiano confiaba en mí » (Kohan, 2010, p. 33). El colmo de este sentimiento
ocurre cuando el doctor Mesiano, reafirmando la confianza que le tiene, le califica de
« asistente » frente a otro médico (Kohan, 2010, p. 123 y p. 130), elevándole de su rango de
subalterno al rango de persona de confianza.
3 Se opera, por medio de la ficción, una transmisión de la visión de este personaje
secundario de la dictadura que ve las cosas como le enseñaron a ver sus maestros,
miembros del sistema represivo. De hecho, cabe notar la utilización en la narración del
lenguaje del represor como lo subraya Pampa Olga Arán : « la novela está narrada, de

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 3

modo dominante, desde la perspectiva de una memoria que anula su propio lenguaje para
referir la historia en el lenguaje de su contexto enunciativo, una unidad militar » (Arán,
2005, p. 39). Cabe señalar que el lenguaje de la unidad militar de la que habla Arán es un
lenguaje modelado por el discurso implícito e invadido por los eufemismos. El eufemismo
es la atenuación de una verdad o una realidad que uno elige disfrazar porque atañe a
ámbitos tabúes : necesidades naturales, enfermedad, sexo, muerte. El hecho de nombrar
la cosa implica un reconocimiento de su existencia que el emisor no quiere asumir
(Fromilhague, 2007, p. 115). En la novela, negarse a llamar la tortura por su nombre es
negar su existencia, claro está. Pero nombrarla de forma diferente es también una manera
de crear otra realidad : una realidad en la que se puede hablar de crímenes como si fueran
temas del cotidiano, una realidad en la que el mal se ha vuelto banal, según la expresión
de la filósofa Hannah Arendt. De hecho, aparecen múltiples maneras de designar la
tortura : « El único (mensaje) que se había recibido aquel día era ese que mencionaba el
asunto médico » (Kohan, 2010, p. 21), « este tipo de consultas técnicas » (Kohan, 2010, p. 21),
« ¿a partir de qué edad se puede comenzar a proceder con un niño? » (Kohan, 2010, p. 25),
« en nada afectaba la calidad del procedimiento. Esta ciencia … » (Kohan, 2010, p 30). Con
estos significados se aproximan estos actos criminales al ámbito científico y en particular
médico. Ya no es un acto abyecto y condenable sino una capacidad técnica, científica que
no todos saben ejercer debidamente.

Narración fragmentada y polifonía

4 Tradicionalmente el relato de los hechos traumáticos del pasado reciente está a cargo de
la víctima tanto en la literatura testimonial como en la ficcional. Sin embargo, aquí
presenciamos un desplazamiento significativo ya que, como lo dijimos antes, el
protagonista es un cómplice del sistema represivo por lo cual la voz de la víctima queda
en segundo plano (en cuanto a la presencia en el texto y al orden de aparición). La novela
reproduce el discurso del opresor facilitando así la entrada en « la cloaca de una
conciencia enfermiza y criminal » (García-Romeu, 2008, p.9). El propio autor defiende la
elección de este punto de vista del victimario afirmando que él no veía posibilidades
literarias con la mirada de la víctima cuando consideró que la literatura le abría la «
posibilidad de trabajar con ese otro punto de vista que es despreciable desde el punto de
vista real ». Dentro de varios puntos de vistas despreciables le interesaron « esas formas
grises más ligadas a la complicidad social que a lo que puede ser la figura del torturador »
(Kohan, 2004) y así eligió la figura del conscripto.
5 Desde un punto de vista formal, Dos veces junio es una novela de 180 páginas dividida en
dos partes y diecinueve capítulos (o sea que, en el mejor de los casos, un capítulo no logra
las diez páginas de extensión). Esos capítulos llevan títulos enigmáticos por ser números
en letras, pero cuya significación se puede deducir con una lectura atenta del capítulo
correspondiente. A modo de ejemplo, el octavo capítulo de la primera parte « Doscientos
dos » corresponde al número de la habitación en la que el conscripto pasa la noche con
una prostituta. Otros títulos exigen del lector una búsqueda complementaria o cuentan
con la competencia enciclopédica2 del lector como el título del último capítulo del libro :
« Seiscientos treinta » corresponde a la frecuencia radiofónica de Rivadavia. Los capítulos
están divididos en varios párrafos muy cortos separados por blancos tipográficos y
encabezados por números en cifras. A lo mejor estos párrafos duran dos páginas, pero la
mayoría de las veces no constan de más de unas diez líneas. Esta descripción de la

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 4

estructura de la novela me permite afirmar que se propone al lector una narración muy
fragmentada que está al servicio de otra estrategia discursiva de la novela : la polifonía.
6 Se cuentan tres voces narrativas en presencia que alternan frecuente y regularmente : no
hay dos párrafos seguidos que tienen el mismo narrador. Esta alternancia permite
impedir la imposición de un único relato de los hechos e instaurar así una distancia
crítica. Primero aparece la voz del conscripto en un relato en primera persona. Según la
terminología de Gérard Genette3, se trata de una focalización interna ya que no hay
presentación o descripción física del personaje. Esta focalización interna permite
paradójicamente una desindividualización del personaje y erigirlo, así, como nuevo tipo
literario. No tiene nombre, sólo se conoce por su función social (es un conscripto) y los
pocos datos personales que se conoce de él solo sirven para confirmar que constituye un
arquetipo del joven argentino de los años setenta sorteado para la colimba. Después
aparece la voz de un narrador desconocido : es un relato en tercera persona que el lector
descubre paulatinamente ser a focalización sobre una detenida anónima, que da a luz en
la cárcel en que la detienen guardianes tampoco identificados. Por fin, se escucha la voz
de un narrador notable por su total ausencia (no aparece ninguna persona gramatical)
que enumera mediante una narración impersonal y fría datos cifrados, técnicos y tácticos.
Se enumeran por ejemplo los integrantes del equipo de fútbol argentino y esta
enumeración se repite varias veces añadiendo cada vez un dato diferente (el nombre, la
posición, la procedencia, la numeración, la fecha de nacimiento, la estatura) lo que
produce una acumulación de listas inútiles para la comprensión de la intriga por parte del
lector. Hay una voluntad deliberada por interrumpir la narración o sea impedir su
linealidad y su unidad, fragmentar la trama para obligar a la reflexión. Son estas
estrategias discursivas las que posibilitan el desplazamiento de la voz enunciadora. Crean
un nuevo lenguaje de la memoria porque ponen al lector en alerta, en tensión. Desde el
principio está acechando indicios para definir la voz enunciadora, para reconstruir la(s)
trama(s) y encontrar sentido a la multiplicidad de enunciados que se le ofrecen.

Desplazamiento narrativo y riqueza interpretativa


7 El desplazamiento narrativo no es la única forma que toma la expresión implícita en Dos
veces junio por lo que voy a presentar un breve panorama de las diferentes formas que
toma el discurso implícito en la novela, lo que me permitirá demostrar, espero, la
especificidad de esta forma particular de implícito que constituye el desplazamiento.

Formas de lo implícito en Dos veces junio

8 Paradójicamente, la formulación implícita, por el trabajo y la participación que requiere


del receptor, queda enfatizada y finalmente pasa al primer plano : « el contenido
implícito sólo por el hecho de que se ofrezca a ser descubierto antes que a ser visto se
inscribe más fuertemente en la conciencia del descubridor (aquí el lector) »4 (Kerbrat-
Orecchioni, 1998, p. 293). El fenómeno más evidente es el eufemismo del que ya hemos
hablado y que recorre la novela entera. No obstante, la narración implícita en Dos veces
junio pasa también por dos otras modalidades cuyas presencias son notables : la
neutralización del significado por el locutor y los tropos metafóricos.
9 Un ejemplo bastante edificante de la neutralización del significado por el locutor lo
constituye la enumeración de las torturas hechas a la detenida mediante los consejos del

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 5

doctor Padilla que confunde prácticas médicas y tortura. Siguen unos ejemplos
seleccionados en el capítulo « Ciento veintiocho » de la Primera Parte :
El doctor Padilla recomendó (…) que nadie hiciera uso de la detenida, hasta tanto no
pasaran unos treinta días desde el alumbramiento. (…) recomendó la suspensión
temporaria de las técnicas interrogativas de inmersión, siempre y cuando existiera
la necesidad de preservar la vida de la detenida. (…) desaconsejó el empleo de
técnicas interrogativas con aplicación de corrientes eléctricas, al menos durante un
par de semanas. (Kohan, 2010, pp. 28-32)
Se opera una corrupción de la misión de la medicina ya que las recomendaciones
médicas no sirven aquí para mejorar el estado de salud de la paciente sino impedir
su muerte próxima con el único fin de que pueda confesar. De acuerdo con Pampa
Olga Arán, se puede decir que este fragmento es revelador de la manera en que « el
lenguaje parece haber perdido toda eficacia para decir la verdad » (Arán, 2005, p.
40). Cada una de las prescripciones medicales es más chocante que la precedente
pero el doctor las enuncia como si fueran actos técnicos sin consecuencias : parece
que ha vaciado las palabras de su contenido semántico o que lo ha transformado. Es
una manifestación en el lenguaje de la « banalidad del mal » teorizada por Hannah
Arendt en su ensayo sobre el juicio de Eichmann. Cabe notar la elección narrativa
de no describir las torturas por medio de la voz de la detenida o del narrador sino
de darlas a entender al lector mediante la voz de un cómplice del torturador lo que
constituye una modalidad de lo implícito.
Frente a un muro sin apertura que supuestamente cierra un descampado, el
protagonista dice
(…) había ratas. (…) En el silencio de la ciudad sin gente, se las sentía mover los
pastos, y sonaban como los pasos de una persona que deambulara sin ningún lugar
adonde ir. Prestando un poco más de atención, se alcanzaba a percibir los chillidos
de las ratas. Se parecían mucho a los gemidos de una persona que quiere y no puede
contener un sollozo. (…) acaso, habiendo ratas, había también gatos que las
perseguían. (…) Sentí además el ruido de un golpe en el lado de adentro de la pared.
Seguramente uno de los gatos, en el momento de dar el salto para caer sobre una
rata, había movido un pedazo de escombro y lo había hecho chocar contra la pared,
y por eso desde afuera yo justo que pasaba había escuchado el golpe, ese golpe que
me había hecho pensar en una persona que daba una trompada en una pared. (Kohan,
2010, p. 70-71)
10 Los ruidos que hacen ratas y gatos se comparan a los que pudieran hacer seres humanos
(cf. negrita y cursiva). La comprensión implícita de esta comparación es que esos ruidos
son ruidos producidos por detenidos y guardianes creando una metáfora. La metáfora se
define como un desvío de sentido, una transferencia del sentido propio al sentido
figurado. En su construcción mantiene una relación de analogía entre referentes distintos
que descansa en la identificación de semas comunes a los términos asociados (aquí la
calidad de cazado y cazador, víctima y agresor). La construcción narrativa de este
fragmento apela a la competencia enciclopédica del lector que conoce la existencia de
Centros Clandestinos de Detención en el centro de Buenos Aires y también puede conocer
la novela gráfica Maus (1980) de Art Spiegelman5 que aparece aquí como referencia
intertextual y eventualmente como hipotexto6.

El desplazamiento : una modalidad expresiva de lo


implícito
11 Las dos fechas mencionadas en los títulos de las dos partes de la novela refieren a dos días
de junio en los que tuvo lugar un partido de fútbol de la Copa mundial que involucraba al

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 6

equipo de Argentina (contra el equipo italiano). El primero ocurre dos años después del
golpe de estado que pone en marcha el Proceso de Reorganización Nacional (1978) y el
segundo justo después de la derrota de Argentina en la Guerra de Malvinas, guerra que
provocó contra el Reino Unido en 1982. O sea que cada vez la trama ubica al lector dentro
de acontecimientos histórico-políticos mayores, pero casi no se mencionan en la
narración. Otra vez el narrador cuenta con la competencia enciclopédica del narratario y
con su capacidad de localización y de desciframiento de los indicios referenciales en el
texto que constituyen claves de comprensión. Por ejemplo, palabras como « Ford Falcón »
o « guerrilleras » remiten en el imaginario colectivo a la dictadura y la Guerra de
Malvinas no se menciona por su nombre, sino que se deduce de la lectura en el periódico
listas de caídos en combate por el protagonista.
12 El desplazamiento ocurre porque no se pone de relieve la importancia de esos giros
históricos, sino que la narración pone el énfasis sobre acontecimientos menores desde el
punto de vista histórico-político : dos partidos de la Copa del mundo de fútbol.
Recordamos que son esas fechas que encabezan las dos partes de la novela cuando las
fechas de los años en cuestión están escondidas entre los títulos cifrados de los capítulos :
« Mil novecientos setenta y ocho » es el título del capítulo cuatro de la Primera Parte y «
Mil novecientos ochenta y dos » es el título del capítulo tres de la Segunda Parte. Esta
disposición establece una jerarquía entre el acontecimiento deportivo y el acontecimiento
histórico en desfavor aparente del segundo. En efecto, si la narración pone de relieve los
acontecimientos deportivos es, según me parece, para insistir aún más en la importancia
de los acontecimientos políticos cuya magnitud fue, ya en su tiempo, escondida detrás del
acontecimiento deportivo. Como un repetir las cosas (recordamos el título de la novela)
que las vuelve más chocantes por la repetición pero también más inteligibles.
13 Cabe interesarse ahora por la reacción del conscripto a la pregunta que inicia la novela
quien se focaliza exclusivamente sobre el error ortográfico (empezar está escrito con s)
porque como dice « Pocas cosas me contrarían tanto como las faltas de ortografía »
(Kohan, 2010, p. 12). La narración se centra durante varias páginas sobre cómo corrige
este error y como siente culpabilidad y un malestar psicológico al haberlo hecho ya que
quizá ha corregido a un superior (entendido como una falta grave en el Ejército donde el
respeto de la jerarquía lo vertebra todo). Sin embargo, ni siquiera dedica un comentario al
contenido tanto explícito como implícito de la pregunta. Se trata aquí de lo que se llama
en lingüística un golpe presuposicional en el que el presupuesto (el contenido implícito)
resulta más importante que el contenido explícito. En la pregunta « ¿A partir de qué edad
se puede empesar (sic) a torturar a un niño? » (Kohan, 2010, p. 11) el contenido explícito
resulta muy chocante, pero lo es sobre todo porque el contenido implícito es : se puede
torturar a un niño. En efecto, el lector focaliza en el contenido implícito su actividad
interpretativa pero también formula la hipótesis que es justamente aquel contenido que
el emisor quería transmitirle prioritariamente (Kerbrat-Orecchioni, 1998, p. 117).
Entonces esta formulación prepara el lector a esperar una reacción por parte del
personaje. Sin embargo, al choque de la lectura se añade el choque de la ausencia de
reacción del conscripto o mejor dicho la reacción desplazada hacia el objeto equivocado,
aquí la falta de ortografía.
14 En Dos veces junio, ocurre una confusión entre las dos mujeres que marcaron
emotivamente al conscripto durante la misma noche, pero no por las mismas razones : la
prostituta y la detenida. Ninguna de las dos lleva nombre ya que representan una entidad
y no una individualidad. Son dos tipos de mujeres a la merced de los hombres y que

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 7

sufren la violencia masculina, una por cuestiones de opresión de género y otra por
razones políticas. Las frases que describen a una bien podrían describir a la otra
provocando una confusión de las dos mujeres tanto en el espíritu del conscripto como en
la mente del lector : « un cuerpo desnudo que se entregaba sin reservas (…) y sin embargo
(…) de esa mujer desnuda no había manera de obtener una verdad » (Kohan, 2010, p. 99).
¿De quién habla? ¿Cuál es la verdad que se quiere obtener : la de no fingir durante el acto
sexual o las informaciones sobre sus compañeros de lucha? Quizá más elocuente resulte
ser el sueño final del conscripto. Dice soñar con la prostituta después de haberse
encontrado con el hijo de la detenida, adoptado por la familia del doctor Mesiano. A pesar
de que afirme identificar la prostituta del tic nervioso, la mujer de sus sueños aparece
más como una mezcla de ambas mujeres : « sueño con una mujer de rostro difuso, una
mujer indefinida » (Kohan, 2010, p. 188). Además, precisa que es el único sueño que logra
recordar y que lo hace de manera repetida, se vuelve obsesivo. Eso provoca un eco
significativo con las palabras de la detenida cuando le contó lo que sufrió : « Me dijo que
esa noche yo iba a soñar con las cosas que me había contado » (Kohan, 2010, p. 141). El
fenómeno del desplazamiento puede entonces aparentarse aquí a un mecanismo psíquico
de transferencia, de ocultamiento para escapar a la violencia de los hechos y/o de los
recuerdos o sea una manera de protegerse del trauma.
15 La descripción de la salida del estadio en el capítulo titulado « Cero uno » es llamativa por
su extensión relativa (muchas líneas seguidas en, lo recuerdo, capítulos muy cortos) pero
lo es sobre todo por su contenido. He aquí una cita un poco larga que permite entender
mejor la comparación de esta muchedumbre con una « infinita marcha fúnebre » (Kohan,
2010, p. 78) :
En filas desparejas se desconcentró la multitud callada. Era una larga procesión de
cabizbajos (…) En el desfile continuo de las caras sin sosiego, se veía la tristeza
multiplicarse por miles. (…) pasaban incesantes los desconsolados: tanta gente, tantos
miles, y nadie tenía palabra alguna que decir. (…) Iban mudos en su desolación los miles
y miles que pasaban de regreso. (…) No rezaban porque eran todos, ahora, unos
incrédulos: no podían creer lo que había pasado, aunque con sus propios ojos
acababan de verlo y entonces sentían que ya no podían creer en nada más. 7 (Kohan,
2010, p. 74-75)
16 Esta descripción nos llama fuertemente la atención ya que podría ser una descripción de
las consecuencias en unos individuos de una experiencia traumática que provoca un
estado de shock : imposibilidad de hablar, de intelectualizar lo experimentado, sólo se
experimenta un flujo de afectos (cf. el léxico de los sentimientos, del dolor) y una puesta
en tela de juicio de las creencias íntimas. Se trata aquí de una descripción exagerada si se
trata de describir los sentimientos de un público que sale del estadio después de la
derrota de su equipo nacional. Si se entiende el trauma como un choque emocional que
produce un daño duradero en el inconsciente, parece evidente que no se puede hablar de
trauma por una mera derrota deportiva, tan triste sea ésta. Una exageración voluntaria y
portadora de sentido ya que permite una reacción del lector que siente el desplazamiento
y se interroga sobre el verdadero objeto de esta descripción angustiadora,
desesperanzadora. De hecho, el lector infiere que se trata de un léxico más adecuado para
la descripción de los detenidos víctimas de torturas y de condiciones de detención
infrahumanas a su liberación de los CCD. Quizás pueda también pensar en el estado de
ánimo en el que estuvieron los argentinos al conocer la verdad sobre lo que pasó durante
los años de dictadura.

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 8

17 En el capítulo seis de la Segunda Parte, se presenta a la familia del doctor Mesiano


durante una visita del protagonista después de enterarse de la muerte en la guerra de las
Malvinas del hijo del doctor. En esta presentación a cargo del exconscripto, ahora
estudiante en medicina, se nota una repetición obsesiva de los nombres propios y de los
lazos de familia con respecto al doctor Mesiano. En este capítulo que consta de sólo cinco
páginas, las palabras cuñado y hermana aparecen seis veces cada una. Una recurrencia
más que llamativa acentuada por la repetición de la misma expresión (cf. cursiva) que
traduce une evidente construcción narrativa destinada a llamar la atención del lector. « El
cuñado del doctor Mesiano, que se llama Alberto (…) La hermana del doctor Mesiano, que se
llama Angela, (…) La esposa del doctor Mesiano que se llama Lidia (…) Angela, su hermana,
(…) Alberto es el nombre del cuñado del doctor Mesiano. Su mujer, que se llama Angela (…)
» (Kohan, 2010, p. 174-177). Esta estrategia discursiva sólo se entiende a posteriori
cuando aparecen los nombres del niño. En efecto se trataba de preparar este momento de
revelación para el exconscripto y para el lector aumentando así la tensión narrativa. Digo
los nombres ya que la familia designa al niño por el nombre Antonio cuando el narrador
utiliza el nombre Guillermo. « ¡Antonio!, llama (la hermana). ¡Antonio! Un chico de pelo
castaño, que se llama Guillermo, se asoma y pregunta qué pasa. » (Kohan, 2010, p. 178). La
comprensión de este error aparente del narrador implica un esfuerzo de memoria del
lector que debe acordarse de las primeras páginas de la novela en las que se dice que la
detenida eligió el nombre de Guillermo por su recién nacido. Aquí el desplazamiento
radica en el hecho de que el narrador insista en la presentación (nombres y lazos
familiares) de personajes cuya identidad no es problemática para interpelar al lector
sobre la identidad problemática del niño.
18 Como acabamos de verlo, el desplazamiento constituye una verdadera modalidad
expresiva de lo implícito cuya característica es que no toca al contenido del mensaje
transmitido por el locutor sino al objeto de dicho mensaje. Se expresan explícitamente
afectos, reacciones, interpretaciones del locutor pero éste las atribuye al objeto
equivocado. Este desfase produce un malestar en el receptor que entiende que, a pesar de
la aparente normalidad del mensaje recibido, hay un problema. Es la consecuencia del
recurso al desplazamiento narrativo que, a pesar de ser un modo de expresión implícito,
logra provocar un cuestionamiento en el lector.

Conclusión
19 Para concluir, diré que todas las formas del implícito estudiadas en este artículo tienen en
común la manipulación del lenguaje que suponen tanto a nivel intradiegético como
extradiegético. El lenguaje es, según la fórmula del filólogo judío alemán Víctor
Klemperer, el « medio de propaganda más potente, más público y más secreto »
(Klemperer, 2010, p. 41) y si el ciudadano no se da cuenta de esta potencia del lenguaje,
los regímenes dictatoriales bien lo han entendido. La teoría de la banalidad del mal
desarrollada por la filósofa Hannah Arendt se basa en el uso del lenguaje que hace
Eichmann, incapaz de hablar de otra manera que usando clichés o sea realizando una
manipulación del lenguaje, pase por eufemismos, desemantización de palabras, u otros.
Ahora bien, la principal herramienta de la literatura es el mismo lenguaje y la literatura
tiene la extraordinaria capacidad de recrear todos los discursos creando una interesante
distancia crítica. De manera muy eficaz, la novela de Martín Kohan, por su juego
narrativo con el lenguaje y por adoptar el punto de vista de un miembro del ejército,

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 9

permite una verosímil recreación ficticia de la atmósfera y del discurso de la época de la


dictadura. Como lo dice acertadamente la crítica argentina Beatriz Sarlo : « Si tuviera que
hablar por mí, diría que encontré en la literatura las imágenes más precisas del horror del
pasado reciente y de su textura de ideas y experiencias » (Sarlo, 2005, p. 163). Gracias a su
novela, Martin Kohan demuestra que la manipulación del lenguaje que pasa en el cuerpo
de la novela por desplazamientos narrativos y enunciativos, puede también ser una
herramienta al servicio de una mejor comprensión del pasado reciente argentino. La
distancia crítica que la novela obliga tomar al lector, así como la elección del protagonista
cómplice del victimario permiten la formulación de un interesante e inhabitual lenguaje
de la memoria. Más allá del cuestionamiento sobre el sentido de la novela, se trata de un
cuestionamiento más amplio sobre nosotros, lectores y ciudadanos, como posibles
agentes manipulados por el lenguaje y posibles cómplices de un régimen dictatorial.
Acabaré este articulo citando al propio autor : « A mí lo que me interesa es tomar
materiales que tienen ya una carga de significación fuerte para el lector. (…) En el
imaginario victorioso del mundial ver sólo la noche que Argentina pierde, trabajar el
mundial desde la memoria, como la formula más simplificada de ir a contramano de una
memoria social. (…) Trabajar la noche de la derrota y nada más me parecía una manera de
poner a la literatura a contrapelo de la memoria social. »

BIBLIOGRAFÍA
Arán, Pampa Olga, « Biografías no autorizadas. La identidad del héroe en dos novelas sobre la
dictadura militar », in Los ’90: otras indagaciones, Córdoba : Epoké (Estudios críticos), 2005.

Arendt, Hannah, Eichmann à Jérusalem. Rapport sur la banalité du mal, Paris : Gallimard (Folio/
Histoire), 2009.

Fromilhague, Catherine, Les figures de style, Paris : Armand Colin (128), 2007

Garcia-Romeu, José, «Dictature, témoignage, histoire : paroles de victimes et de bourreaux dans


les littératures argentine et chilienne (1983-2002)», Cahiers de Narratologie, 15/2008, mis en ligne
le 14 décembre 2008, consulté le 5 mars 2012. URL : http://narratologie.revues.org/796.

Genette, Gérard, Figures III, Paris : Seuil (Poétique), 1972.

Genette, Gérard, Palimpsestes, Paris : Le Seuil (Points Essais), 1982.

Gusmán, Luis, Villa, Buenos Aires : Edhasa, 2006.

Kerbrat-Orecchioni, Catherine, L’implicite, Paris : Armand Colin, 1998.

Klemperer, Victor, LTI, la langue du IIIe Reich, Paris : Albin Michel (Agora), 2010.

Kohan, Martín, Dos veces junio, Buenos Aires : Debolsillo (Contemporánea), 2010.

Kohan, Martín, « Entrevista con Martín Kohan » in segundapoesia.com.ar/2004/06/martin-


kohan-dos-veces-junio.

Sarlo, Beatriz, Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo. Una discusión, Buenos Aires :
Siglo XXI, 2005.

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 10

Spiegelman, Art, Maus, Paris : Flammarion, 1998.

NOTAS
1. Para una definición de la hipertextualidad, ver Genette, 1982, p. 13.
2. Los lingüistas llaman competencia enciclopédica, el amplio depósito de informaciones extra
enunciativas sobre el contexto que tiene cada lector.
3. « Il faut noter que ce que nous appelons focalisation interne est rarement appliqué de façon
tout à fait rigoureuse. En effet, le principe même de ce mode narratif implique en toute rigueur
que le personnage focal ne soit jamais décrit, ni même désigné de l’extérieur et que ses pensées
ou perceptions ne soient jamais analysées objectivement par le narrateur » (Genette, 1972, p.
209).
4. « Le contenu implicite du seul fait qu’il se donne à découvrir plutôt qu’à voir s’inscrit plus
fortement dans la conscience du découvreur (ici le lecteur) ». La traducción es mía.
5. Maus de Art Spiegelman es una novela gráfica que cuenta la historia de la Shoah mediante
animales antropomórficos : ratones para representar a los judíos (maus significa ratón en alemán)
y gatos para los nazis. A cada identidad nacional, racial o étnica se le atribuye un animal
diferente como para enfatizar visualmente, gracias a esta representación colectiva, la
desindividuación propiciada por el régimen nazi.
6. Genette define la intertextualidad « par une relation de coprésence entre deux ou plusieurs
textes. (…) sous forme encore moins explicite et moins littérale, celle de l’allusion, c’est-à-dire
d’un énoncé dont la pleine intelligence suppose la perception d’un rapport entre lui et un autre
auquel renvoie nécessairement telle ou telle de ses inflexions, autrement non recevable. »
(Genette, 1982, p. 8)
7. Los subrayados son míos.

RESÚMENES
Este artículo propone una lectura analítica del discurso implícito y en particular del
desplazamiento en la novela Dos veces junio de Martin Kohan. Por una parte, analizamos el
desplazamiento enunciativo y la confusión interpretativa que conlleva. La focalización sobre un
personaje cómplice del sistema represivo de la dictadura en una narración muy fragmentada
basada sobre lo implícito propone un nuevo lenguaje de la memoria. Por otra parte, estudiamos
el desplazamiento narrativo que constituye una modalidad expresiva de lo implícito. Este recurso
narrativo con mucha riqueza interpretativa se transcribe en la novela mediante un
desplazamiento significativo de los afectos dirigidos hacia el objeto erróneo.

This paper offers an analytical reading of implicit speech in the novel Dos veces junio by
Argentinian writer Martin Kohan using the image of displacement. On the one hand, we analyze
displacement as an enunciative phenomenon and the interpretative confusion it leads to. The
focalization on a character supporting a repressive dictatorial state in a fragmented narrative
relying on implicit speech generates a new language of memory. On the other, we focus on
narrative displacement as a form of implicit speech. This narrative strategy provides rich
interpretative possibilities by enacting a significant transfer of feelings toward the wrong object.

Amerika, 15 | 2016
El desplazamiento en Dos veces junio o la construcción de un lenguaje crítico... 11

ÍNDICE
Índice geográfico: Argentina
Keywords: Martin Kohan, Argentine novel, 21st century, memory, implicit speech
Palabras claves: Martin Kohan, novela argentina, siglo 21, memoria, implícito

AUTOR
CELIA DUPERRON
Université Bordeaux Montaigne
celiaduperron@gmail.com

Amerika, 15 | 2016