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La subsidiariedad del enriquecimiento sin causa

Ricardo Geldres Campos (*)


 
Lo casos que motivan el siguiente comentario son los siguientes:

1. “A” interpone demanda de indemnización de daños y perjuicios contra “B” por


incumplimiento del contrato. La única prueba que tenía “A” para acreditar el daño lo
presenta de forma extemporánea. En ese sentido, el Juez declara infundada la
demanda de “A” en razón a que no se habían probado los daños causados. La
sentencia del Juzgado es confirmada por la Sala Superior y posteriormente por la
Corte Suprema. Después de un tiempo, y frente al fracaso de la demanda de
indemnización de daños y perjuicios, “A” interpone demanda de enriquecimiento sin
causa contra “B”, alegando que este último se había enriquecido injustificadamente en
razón del incumplimiento de contrato. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Si se
acreditan los elementos propios del enriquecimiento sin causa, se debería declarar
fundada la demanda de “A”?

2. “C” (un futbolista) interpone demanda de indemnización de daños y perjuicios contra


“D” (una empresa) por haber usado su imagen sin su consentimiento. El Juzgado
declara improcedente la demanda porque el plazo para interponer la demanda ya
había prescrito (2 años)[1]. La sentencia del Juzgado es confirmada por la Sala
Superior y posteriormente por la Corte Suprema. En tal sentido, “C” después de un
tiempo interpone demanda de enriquecimiento sin causa contra “D” alegando que este
último se había enriquecido injustificadamente al haber usado su imagen sin su
consentimiento. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Si se acreditan los elementos
propios del enriquecimiento sin causa, se debería declarar fundada la demanda de
“C”?

3. “X” interpone demanda arbitral de indemnización de daños y perjuicios contra “Y” por
incumplimiento del contrato. El Tribunal Arbitral no ampara la demanda de “X”, pero
además no se pronuncia sobre el fondo de la controversia. Por tal motivo, “X”, en la vía
judicial, interpone demanda de enriquecimiento sin causa contra “Y”, alegando que
este último se ha enriquecido injustificadamente al no cumplir con el contrato. La
pregunta que surge es la siguiente: ¿Si se acreditan los elementos propios del
enriquecimiento sin causa, se debería declarar fundada la demanda de “X”?

Cabe recalcar que en todos estos casos, los demandados (“B”, “D” y “Y”)
contradicen la demanda señalando que la misma se debe declarar infundada en
virtud del artículo 1955 del Código Civil (en adelante, CC) el cual dispone que la
acción de enriquecimiento sin causa no es procedente cuando la persona que ha
sufrido el perjuicio puede ejercitar otra acción [2] para obtener la respectiva
indemnización[3].
Los casos mencionados se relacionan con la subsidiariedad del enriquecimiento
sin causa. En virtud del artículo citado, se puede considerar que como “A” ya ha
ejercitado frente a “B” su acción para obtener la respectiva indemnización
consistente en la demanda del resarcimiento del daño, ya no debería proceder la
pretensión de enriquecimiento sin causa. En otras palabras, según esta
interpretación, bastaría con que al empobrecido le corresponda un derecho (en
abstracto), no importando si ésta es declarada infundada en la vía judicial por
cualquier motivo, para que de plano no proceda la pretensión de enriquecimiento
sin causa.
No obstante, dicha interpretación no se corresponde con el texto de la ley.
Al respecto, se debe señalar que el artículo 1955 del  CC establece expresamente
que solo en cuanto el remedio alternativo sea “ejercitado” para obtener la
respectiva indemnización no debería proceder la pretensión de enriquecimiento sin
causa. Esto resulta relevante, puesto que según nuestra normativa, a efectos de
excluir el enriquecimiento sin causa, no basta con que al sujeto empobrecido le
corresponda un derecho (o un remedio) en abstracto para obtener la respectiva
indemnización, sino además que pueda “ejercitarlo”.
En tal sentido ¿Qué debemos entender por “derecho (o remedio) alternativo
ejercitado para obtener la respectiva indemnización”? El empobrecido ejercita el
remedio alternativo para obtener la respectiva indemnización cuando plantea su
demanda (por ejemplo en la vía judicial), y ésta es declarada fundada. Por
ejemplo, si el remedio alternativo consiste en el resarcimiento del daño, y éste es
declarado fundado por el juez, se puede afirmar que el empobrecido ya ejerció su
derecho a obtener la respectiva indemnización de conformidad con el artículo
1955 del CC, por lo que la pretensión de enriquecimiento sin causa no debería ser
declarado procedente. Lo contrario implicaría enriquecer injustificadamente el
demandante, propósito que la norma busca evitar.
En ese sentido, si no se han probado los elementos constitutivos del remedio
alternativo (por ejemplo, no se ha probado la culpa o el daño en la responsabilidad
civil), no podemos afirmar que el empobrecido haya ejercitado este remedio a fin
de obtener la respectiva indemnización, en razón a que ha dicha pretensión ha
sido declarada infundada. Lo mismo vale para los derechos prescritos o
caducados que por obvias razones no pueden ser ejercitados.
Lo anterior no debería ser de otra manera puesto que la no probanza de los
elementos constitutivos de los remedios alternativos o la prescripción de los
mismos no deberían servir como causales de atribución de enriquecimientos
injustificados. Si el sujeto que ha causado un daño se ha enriquecido
injustificadamente debería restituir ese enriquecimiento. Obviamente para tal fin
resulta necesario acreditar los elementos constitutivos de este último remedio y
además que se ejercite dentro del plazo de prescripción establecido por la ley (10
años en nuestro caso).
En conclusión, se debe excluir la pretensión de enriquecimiento sin causa, solo en
cuanto el remedio alternativo ejercitado haya sido declarado fundado. No cuando
el remedio alternativo haya sido declarado infundado en razón a que no se han
probado sus elementos constitutivos o cuando haya prescrito o caducado, de
conformidad con el artículo 1955 del CC.
 
 
Notas del autor:
            (*) Abogado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Asistente
de Docencia de los cursos de Derecho Civil I y Civil II en la misma casa de
estudios. Con estudios de Maestría en Derecho Procesal por la Pontificia
Universidad Católica del Perú.
[1] El plazo de prescripción de la responsabilidad extracontractual es de 2 años.

[2] Llamaremos “remedio alternativo” a la otra acción con que cuenta el


empobrecido para obtener la respectiva indemnización
[3] Cabe recalcar que el término “indemnización” es incorrecto, puesto que se trata
de una pretensión de enriquecimiento sin causa, por lo que el término adecuado
es “restitución”. No obstante, en el presente comentario usaremos el término
indemnización puesto que así lo ha establecido la ley.