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Seminario Teológico Pentecostal

Centro de Estudios Latinos

Bosquejo La Pregunta de María (Lucas 1.34)

Sometido en cumplimiento parcial de los requisitos del curso ON-NT 203-Lucas-Hechos

Profesor

José A. Santos, MDIV

Por

Omar Pérez

Oakland, CA

23 de marzo de 2015

i
QUE SE CUMPLA EN MI LO QUE ME HAS DICHO

INTRODUCCIÓN

“Entonces María preguntó al ángel: --¿Cómo será esto?, pues no conozco varón”, (v 34);

se convierte este versículo en una pregunta y a la vez en una respuesta concreta de María al ángel

ante el anuncio hecho; son la certeza de su actuar durante toda su vida y la Gracia que le ha

acompañado las virtudes que le llevan a tan rotunda pregunta; pues su dignidad le ha hecho

favorecida al ser elegida para cumplir semejante encargo como madre del Salvador, Aquel quien

ya fuera una promesa revelada como el Mesías que habría de venir: “Por tanto, el Señor mismo

os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel” (Is

7.14).

Una pregunta sencilla que le lleva a dar un sí de aceptación como sierva del Señor, pero

que es determinante para su vida de fe, pues la posible duda no es frente al anuncio, sino a la

forma en qué ha de suceder.

2
LA PREGUNTA DE MARÍA

La promesa de la venida del Mesías hecha al pueblo de Dios se cumple ahora con el

anuncio del ángel a María y ella obviamente turbada no solo ante esta presencia sino frente a tal

noticia y sin dudar en aceptar, deja contundentemente claro que no conoce varón, lo que para la

época era lo mismo que no haber tenido relaciones sexuales con un hombre y es ésta la salvedad

que ella hace al ángel, pero no dudando de sus palabras; sin embargo, el ángel no se detiene en

este comentario que, para ella es quizás lo más importante pues podría ponerse en duda su

dignidad y buena honra en medio de la cultura de entonces y estando solamente desposada con

José; él le explica cómo sucederán los hechos bajo el poder del Altísimo, y refuerza tal

aseveración explicándole cómo su prima Isabel, mujer de la que se dijera era estéril y ya entrada

en años, también está embarazada.

Y finaliza el ángel diciendo: “pues nada hay imposible para Dios” (v 37); si María dudó

de este anuncio por su convicción de no conocer varón, el ángel le explica que será el poder del

Espíritu Santo el que se posará sobre ella porque Dios todo lo puede y, si hubo asomo en ella de

preocupación, pues fueron estas palabras las que le llevaron a responder con un sí rotundo:

”Entonces María dijo: --Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y

el ángel se fue de su presencia” (v 38).

Es la confianza puesta en una fe verdadera, la que da mayor valor a su pregunta.

3
APLICACIÓN

Nuestra fe siendo grande y robusta, también en ocasiones es débil y pone en duda

cuestiones de la religión, la vida cristiana o acerca de nuestros dirigentes; pero ante los llamados

reales de Cristo Jesús que nos hace como sus amigos que somos, también nuestras respuestas

deben ser reales, claras e inmediatas; un sí que confirme el creer en Su infinito y amoroso poder,

en su misericordia; pues tal vez son los encargos que nos hace para ser testimonio y ejemplo para

otros, como misioneros y multiplicadores de la Buena Nueva, ese anuncio que debemos esperar y

aceptar, como lo hiciera María con esa fe profunda.

Dios frecuentemente nos dice que para El no hay nada imposible, no debemos esperar los

grandes milagros o acontecimientos espectaculares en nuestras vidas para saber cuánto nos ama,

pues ya de por si cada día al despertar se crea un gran milagro de fe en nuestro diario vivir. Que

cada reto en la labor pastoral sea un sí de confianza en el poder del Altísimo y todos los posibles

que solamente Él puede.

4
CONCLUSIÓN

Jesús nos pide tener fe, confiar en Él, creerle a Él como prueba de que somos conscientes

de su infinito amor, y esta pregunta de María ante el anuncio del ángel, antes de su clara

respuesta, es una muestra de su fe puesta en Jesús y en que Él es el Mesías que ha sido

prometido; para ella las posibles dudas no surgen ante el encargo de ser la madre del Verbo,

nacen ante el hecho de cómo ha de suceder este evento en sus condiciones de vida, las que

además ha conservado y guardado bajo la Gracia de Dios.

La promesa para nuestras vidas se hizo realidad en Cristo Jesús y es en Él en quien

debemos poner nuestra confianza y decir como María, que se cumpla en mi lo que has dicho;

cuántas sean las promesas para tu vida, ten fe y no dudes como lo hizo María ante el anuncio, El

lo hará, porque para Dios no hay imposibles.