Está en la página 1de 11

Trabajo Práctico Número 3 Trabajo Social V

Capítulo del libro "El ascenso de las incertidumbres¡;


Trabajo, Protecciones, Estatuto del Individuo

El Trabajo Social en el Devenir del Estado Social

Autor: Robert Castel

Consignas de Trabajo:

1- Describir y analizar en detalle el trabajo social en su papel de auxiliar de integración


durante el periodo clásico del Estado Social (en el caso Francés):

2- Describir y analizar los pro y los contra de los cambios en las formas de intervención
contemporánea del Trabajo Social
170 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES

da como un sístema de solidaridades colectivas bajo la égida del Estado Ja que


protege. En esta perspectiva, es ingenuo oponer al individuo y el Estado. Un
mvel elevado de protecciones sociales liberó al individuo -a una mayoría de
índivíduos- de las coerciones de necesidad y de las carencias de protecciones VII. EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR
cercanas prodigadas por las comunidades concretas, de Ja vecindad, de la fami- DEL ESTADO SOCIAL*
lia, que se vuelven cada vez más insuficientes cuando la sociedad se industriali-
za y se urbaniza. En adelante, el individuo puede ser independiente porque
tiene derechos. El Estado social no es sólo un edificio de regulaciones abstractas EL ESTADO SOCIAL y EL TRABAJO SOCIAL tienen ya una larga historia común. En
sustentadas por burocracias estatales. También está en el corazón del individuo la actualidad es imposible antícipar con precisión cuál será el porvenir de la
moderno en la medida en que éste es un sujelo de derecho. Hablar "en nombre pareja porque, para bien o para mal, el porvenir es siempre en parte imprevi-
del Estado soCial" es reconocer el papel que h1vo y que debería seguir desem- sible. En cambio, es posible tratar de reubicar sus relaciones en una trayectoria
peñando el Estado en la construcción de la ciudadanía social. que ya conoció varias perípecias. Parto de la hipótesis de que existen corres-
pondencias bastante estrechas entre el desarrollo del Estado social y el del tra-
bajo social. No se trata de relaciones de determinación mecánica, sino de par-
ticipación en una dinámica común. Al proceso de desarrollo del Estado social
corresponde en esta perspectiva el proceso de desarrollo del trabajo social. Y
cuando la primera dinámica está ausente, la segunda padece el contragolpe y
se ve obligada a su vez a modificarse.
¿Cómo validar esta hipótesis? Para simplificar un poco, distinguiré dos
grandes períodos. El primero, de fines de la Segunda Guerra Mundial a
mediados de los años setenta, se caracteriza por un desarrollo espectacular de
las estructuras del Estado social y a la vez por una promoción masiva del tra-
bajo social.1 La entrada propuesta para dar cuenta de esta expansión simultá-
nea es que el trabaío social que llamaremos "clásico" se inscribe en el plano de
la expansión del Estado social. Representa un sector específico, con sus típos
de prácticas, sus mstítuciones propias, sus profesionales y los públicos sobre
los que "trabaja", pero que se inscriben en el proyecto de realización del pro-
greso social que sustenta el Estado social.

*Texto escrito a partir de "Devenír de l'État-providence et travail social", publicado en


Jacques Ion (dir.), Le Travai1 social en débaUs), París, La Découverte, 2005.
i Al igual que ei Estado socíal, el traba¡o social no nace bruscamente de la nada hacia
1945. Pero ei periodo de la posguerra puede ser tomado como el punto de partida de una
expansión sistemática y continua de uno y otro. Para un resumen de la historia, o más bien
de la prelustona de la instalación de un trabajo social antes de este período, véase por ejem-
plo Roger-Henn Guerrand y Maríe-Antomette Rupp, Breve I-Iistoíre du serv1ce social en France
(]896-1976), Tolosa, Privat, 1978, y, de una manera más específica, Michel Chauviere, Le 1l·a-
vail social dm1s /'actio11 publique. Sociologie d'1me qualification co11troversée, París, Dunod, 2004.
También traté esta cuestión en "Du travail social a la gestion socíale du non-travail", número
especial de Esprit, "Ou va le travail social", marzo-abril de 1998.

171
LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 173
172

El segundo período se extiende de mediados de los años setenta hasta hoy. rable de la sociedad francesa que asociaba desarrollo económico y desarrollo
La h·ayectoria ascendente de la expansión del Estado social y de la concepción soda!. Se podría llamar "Estado de crecimiento" a la figura del Estado que pre-
del progreso soda] que le está asociada comienza a agarrotarse y luego, al pare- side esas transformaciones. 2 Hay que entender con esto un Estado que domina
cer, a deshacerse. Sin poder evidentemente analizar en detalle esa "gran trans- los principales parámetros de su desarrollo económico (polítk:as ele reactiva-
formación" que implica múltiples dimensiones, quisiera mostrar que lo que se ción de inspiración keynesiana, planificación, eleccíón de los ámbitos pri1rile-
cuestiona es un modelo de integración, una manera de "hacer sociedad" con giados de inversión, intervenciones sobre el crédito, los precios, los sala~ios ... ).
los semejantes, por la cual todos o casi todos tendrían un lugar estable. Y en la Pero esta política económica va a la par de una política social: generalización
medida en que el traba¡o social clásico era parte activa de este modelo de inte- de los seguros sociales, desarrollo dei derecho del trabajo y de las convencio-
gración, está profundamente afec:tado por esta "crisis". Si es cierto, como.inten- nes colectivas, consolidación de una.condición salanal que permanece fuerte-
taremos mostrar, que el trabajo social clásico funcionaba como un auxiliar de mente jerarquizada pero cuyos miembros en su totalidad, desde el lTabajador
mtegraczón que apuntaba a reintegrar o por lo menos a acercar a la integración a con Salano Mínimo Interprofesional Garantizado (SMIG) hasta el ejecutivo
públicos mantenidos a distanda de la dinámica del progreso soda!, ¿qué ocu- superior,, deberían gozar de los mismos derechos sociales fundamentales. El
rre si no sólo la reintegración se vuelve mucho más difícil (por ejemplo, con la Estado social (razón por la cual más vale evitar la denommación "Estado de
desocupación masiva), sino que uno comienza a interrogarse sob,re lo ,q~e r:al- bienestar") no es un simple distribuidor de subsidios (de hecho, dejó que sub-
mente puede significar estar integrado en un mundo cada vez mas mov1l, alea- sistieran fuertes desigualdades). Es sobre todo la piedra angular de una políti-
torio, en el cual el porvenir estaría marcado por el sello de la incertidumbre? ca de lucha contra la miseria y los riesgos sociales en virtud de Ja cual cada uno
Así, el trabajo social contemporáneo estaría ubicado frente a nuevos desa- debería estar liberado de la necesidad y dotado de recursos y de los derechos
fíos. Desafíos que lo afectan desde el interior y que cuestionan el tipo de pro- rnírúmos para poder garantizar su independencia social.
fesionalidad q~é desarrollaba y el tipo de objetivos que perseguía. Pero_ tam- No obstante, el progreso social es un proceso de largo aliento, y no todos
bién desafíos ql.¡le lo sacuden desde afuera en vírtud de transformaoones los habitantes del Estado entran en él en un mismo nivel. De hecho, esas protec-
societales que no domina, pero que el Estado tampoco parece dominar. Por- ciones del Estado fueron garantizadas primero a Jos trabajadores, a los asalaria-
que esta in~ertidumbre creciente sobre lo que significa e:tar integrado_ Y so~r_e dos y a sus derechohabientes. Todavía hay pobres, en particular gente mayor
los medios para lograrlo también cuestionan la función del Estado social clas1- que no puede ya trabajar y que no está "cubierta" por la jubUación. Existe tam-
co concebido como la piedra angular de los procesos de integración. bién lo que pronto se llamará ei "cuarto mundo", un conjunto heterogéneo de
Ése será el hilo conductor de este texto, el cual no pretende poner de índivíduos y grupos que jamás entraron en la dinámica de la constitución de la
manifiesto en detalle el conjunto de las relaciones entre trabajo social Y Estado sociedad salarial. Existen, por último (pero estas diferentes categorías pueden
social. Su intención es mostrar la solidaridad que une -tanto en los momentos en parte superponerse), todos aquellos a los que una situación sociofamiliar
de conquista como en su cuestionamiento- esas dos maneras de administrar desastrosa o una deficiencia personal mantienen alejados del circuito ordinario
lo social; una, en el nível del Estado, de una voluntad de gobemanza general de los intercambios sociales y de la participación en el trabajo productivo.
de Ja sociedad; la otra, en el nivel de un conjunto de prácticas profesionales Así, eí manejo del progreso social por parte dei Estado deja- que subsista
cuya vocación es hacerse cargo de las fraccíones de la población que escapan a un iado oscuro un poco vergonzoso. El mandato del trabajo social va a ser
ocuparse de esas poblaciones que, por diversas razones, están en los márge-
las regulaciones generales del Estado.
nes de una sociedad en pleno desarrollo económico y social. Forma parte así
ele los dispositivos del Estado social. Es un auxiliar, vinculado con la cobertu-
EL ASCENSO PODEROSO DEL ESTADO EN EL TRABAJO SOCIAL
ra de poblaciones específicas a las que debe pasar al menos algo del papel

Es sabído que el período posterior a la Segunda Guerra Mundial hasta media-


dos de los años setenta estuvo caracterizado por una modernización conside-
2 Véase más arriba el capítulo 6: "En nombre del Estado socíal"
LA RECONflGURACION DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 175
174

protector y emancipador que adquiere en adelante el Estado moderno. Trate- las políticas sociales, Jacques Fourníer y Nicole Questiaux: "Normalmente,
mos de validar rápidamente esta interpretación. cada uno debería tener su lugar en las relaciones sooales, y sí no lo logra nece-
El trabajo sooal se liberó muy progresiva y difícilmente de una larga tra- sita un intermediario. Este intermediario le propone un servicio individual de
dición de asistencia y filantropía de origen en esencia privado y religioso. La reparaciones y de contacto con las ínstítuciones".5
afirmación de su carácter público y el desarrollo de una tecnic1dad profesional Es una caracterízacíón bastante fina de la especificídad de los servicios
cada vez más refinada fueron los dos incentivos principales de esa liberaoón. sociales en el seno de las políticas de promoción de lo social llevadas a cabo
Si tomamüs el fin de la Segunda Guerra Mundial como un período de inflexión por el Estado. Cada uno debería estar provisto de los medios para "tener su
en este proceso de emancipación del trabajo social, podemos seguir ese doble lugar" en la sociedad moderna. Pero algunos no pueden realizar por sí mis-
refuerzo del papel del Estado y del profes10nalismo. 3 mos esta adaptación. Entonces necesitan una ayuda (social) específica. Los
Por el lado de una cobertura creciente por parte del poder público, desde servicios sociales y el trabajo social representan esa estructura de "intermedia-
la ordenanza de 19'15 sobre Ja delincuencia infantil hasta las dos leyes de junio rios" en la puesta en marcha de las políticas de promoción de lo social. Tienen
de 19'.75 en favor de las personas disminuidas y sobre las instituciones sanita- un papel de "reparación" o de pasadores, deben desarrollar una tecnícidad par-
rias y sociales, se sucede una larga serie de medidas a través de las cuales el ticular para dar o restituir su lugar a aquellos que no io encuentran por sí
sector püblico afirma su papel de controlador, coordinador, regulador o pro- mismos. Al mismo tiempo, la modalidad de' la intervención es precisada. Se
motor con respecto al conjunto de las instituciones. Hay que reubicar así el trata de proponer un servicio individual "de reparación y de contacto con las
desarrollo del trabajo socíal en el marco de una ambiciosa política de asisten- instituciones". Paradoja del trabajo social: claramente le atribuyen un papel
cia o, más bien, como hay que llamarlo desde 1953, de ayuda socíal. Esta expre- colectivo y político, ya que su finalidad es ayudar a promover ia integración
sión un poco vaga designa, como dice Bernard Lory, "una función colectíva socíal de los individuos. Pero el medio para cumplir este mandato es proponer
cuyo objetivo es Ja mejora de la vida social".4 En última instancía, esta ~ción un servicio individual. Esta paradoja está cargada de consecuencias y pesa
podría pues concernir al conjunto de las relaciones sociales para faol!tar la sobre toda la historia del trabajo sociaJ.6
adaptadón de los individuos a las reglas de Ja vida común. Pero es difícil ver Así, el trabajo social va a desarrollarse a través de una selección cada
bien de qué modo un objehvo tan ambicioso podría ser puesto en marcha vez más precisa de la población que cubre, a la que corresponde una diversi-
mediante prácticas específicas. De hecho, hay que hacer una distinción pro- ficación creciente de las especializaciones profesionales.7 No obstante, hay
puesta en la misma época por otros dos grandes portavoces del desarrollo de una estructura común bajo esas especialidades. Ellas constituyen variantes
de la relación de ayuda, o de la relación de servicio, concebida como una
relación personalizada entre un profesional dotado de una competencia y
3 Estas tendencias se m1cian evídentemente mucho antes de los años cuarenta. Por eiem-
un cliente, o un usuario, que tiene un problema que no puede resolver por sí
plo, es sabido que la ínstituoón de un diploma estatal de asistente del servicio so:ial. data
de 1932. Sin duda, es la instauración de un derecho a la ayuda por la Tercera Repubhca lo mismo. Es lo que Erving Goffman llama esquema de reparación, que no hay
que marca con claridad la afirmación de la _responsabilidad del Estado en las cuestiones que entender de una manera reductora o peyorativa.B Significa que se trata
asistenciales. Pero esta declaración de principios no fue seguida por el establecimiento de
un conjunto sistemátíco de dispositívos necesanos para desplegar una verdadera política
asistenc!al, y el sector queda ampliamente dominado por las mstituc10nes pnvadas. Podna
decirse que el Estado que comienza a querer asumir ciertas cuestiones de as1ste~cia a partir 5 Jacques Foumíer y Nicole Questiaux, '11-ai!é du social, 2' ed., París, Dalloz, 1978, p. 949.
de fines del siglo x1x no es todavía un Estado social, vale decir, actor de una pohtica concer- 6 Véase Michel Autes, Les Paradoxes du travaíl social, París, Dunod, 1999. Esta obra analiza
tada de promoción de lo social, que se desarrollará sólo a ~artlr de la Segunda Guerra con sutileza las diferentes facetas de esta paradoja.
Mundial (con una ambigüedad sobre el papel del Estado de Vichy durante la guerra (vease 7 Véanse Jacques Ion y Jean-Paul Tricard, Les Travailleurs socwux, París, La Découverte,

Michel Chauviere, Enfance madaptée. L'héntage de Vichy, París, Editions Ouvrieres, 1980). 1984; Michel Chauviere, Le Travaíl social dans l'actio11 publique, op. cit., especíalmente el cap. 2:
• Bemard Lory, La Politique d'ac/10n socia/e, Tolosa, Privat, 1975, p. 13. Conviene observar "Profess10ns et profess1onnalité dans le secteur social"
que el que sm duda fue el gran ideólogo de esta polítl~a amb1c1osa de :cc1on social era un 8 Ervmg Goffman, Asiles. Éludes sur la condilion socia/e des malades mentaux, [1961], París,

representante del aparato estatal, director de la poblacion, que desempeno un gran papel en Minmt, 1968 [trad. esp.: Internados. Ensayos sobre la sit11ació11 socrnl de íos enfermos mentales,
la preparación del VIº Plan. Madnd, Jvlartínez de Murguía, 1987].
176 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 177

de remediar una disfunción, de intentar colmar una falta, empleando una al orden moral y al trabajo alienado. La popularidad de estas críticas del "con-
relación de tipo técnico-psicológica que representaría un desplazamiento de trol social" parece hoy sorprendente, puesto que más bíen se le podría repro-
la relación clínica (véase el papel desempeñado por el case work en la historia char al trabajo social su incapacídad para realizar esa íntegración.11 Pero esta
del traba¡o social). versión crítica es de hecho lo contrario de la versión positiva que hace del
En segundo plano del trabajo social, formando su idea reguladora, hay trabajo social una empresa de rehabilitación de los individuos con miras a su
un modelo de integración social que se podría calificar de durkheimiano. integración en la sociedad.
Una sociedad está integrada si está constituida por grupos estables cuyos
miembros mantienen relaciones de interdependencia. A la inversa, el mal
social es lo que Durkheim llama "anomia", la existencia de individuos sepa- LA INTEGRACIÓN REPROBLEMATIZADA
rados de sus grupos de pertenencia o incapaces de inscribirse en ellos. El
trabajo social es un "trabajo sobre otro"9 (por eso la relación es central en Semejante configuración fue profundamente sacudida a partir de lo que
este trabajo) para ayudar a individuos "anómicos", por diversas razones, a comienza a llamarse "crisis" a principios de los años setenta. PE'ro de manera
subsanar su déficit de integración, es decir, promover su reintegración o su progresiva esta crisis resultó no ser sólo un conjunto de perturbaciones pasaje-
reínserción en colectivos estables: el medio laboral, la familia, relaciones ras. Más bien se lrata de una transformación profunda de la economía y de los
estructuradas de vecindad.lo modos de regulación social que se corresponde sin duda con la salida del capi-
Hay así una correspondencia entre una concepción de la sociedad como un talismo industrial. A todas luces no se intenta aquí hacer un balance de con-
conjunto estable, sin duda en movimiento pero sustentado por una dinámica junto de semejante transformación. En la lógica de este texto, me atendré a
de progreso económico y social continuo, y el trabajo social concebido como un indicar cómo afecta al modelo de integración que quería promovE'r el Estado
dispositivo de recuperación. Un dispositivo en el sentido que ie da Michel Foucault: social en el período precedente y también cómo, por contragolpe, va a contra-
un conjunto de instituciones, profesionales, técnicos y reglamentaciones cuyo corriente del trabajo social "clásico".
objetivo es reducir la distancia que separa a algunas poblaciones de una dinámi- En la sociedad salarial cuya expansión se interrumpe a mediados de !.os
ca de progreso social que atraviesa al conjunto de la sociedad. Este dispositivo años setenta, la integración se hacía esencialmente gracias a la inscripción de
ocupa así un lugar muy específico en el seno de otros dispositivos desarrolla- los individuos en colectivos estructurados: colectivos de trabajo, con sindica-
dos en paralelo por el Estado social, como el dispositivo de seguridad o el del tos poderosos y una organización colectiva de la vida socíal, pero también
derecho del trabajo para las poblaciones ya integradas. regulaciones colectivas del derecho del h·abajo y de la protección social. Así,
Esta interpretación, que podría parecer optimista o hagiográfica de las los individuos están ubicados en condiciones estables y se beneficían con
funciones del trabajo social, es paradójicamente confirmada por las críticas derechos sociales extendidos porque participan de esas formas de regulación
que le dirigieron sus enemigos. Es sabido que, durante el período posterior a (por eso aquellos que no pueden aprovechar de manera directa esas cobertu-
1968, el trabajo social fue violentamente impugnado por su papel "normaliza- ras colectivas necesitan una individualizada que los ayude a subsanar esE?
dor". Con el apoyo del Estado burgués, del que es un instrumento, apuntaría déficit, y éste es el mandato del trabajo social "clásico"). Ahora bien, uno de
a erradicar todas las formas de desviación y de diferencia inscribiéndolas por los efectos principales de las transformaciones ocurridas desde hace ya más
la fuerza en cuadros administrativos reductores para imponerles un retorno de un cuarto de siglo es, a mi juicio, una amplia descolectivización, o reíndivi-
dualización, de esas regulaciones que se habían instalado en la edad de oro
9 Fran~oís Dubet, Le Décli11 de l'i11stitutio11, París, Seuil, 2002 [trad. esp.: El declive de la insti- del capitalismo industrial y cuyo principal ejecutor y garante era el Estado
tución, Barceiona, Gedisa, 2006].
Jo En Ja misma lógica, el traba¡o social también puede proponerse como objetivo preve111r
ías desconexiones antes de que se produzcan. Pero esta intencionalidad preventiva, a menu- 1l El número especiaí de Esprit, aparecido en abril-mayo de 1972, "Pourquoi le travail
do afirmada, es más vaga, porque resulta más difícil de asociar con tecnologías de interven- social", da una muestra bastante buena de estas críticas, que dieron lugar a una literatura
ción eficaces. muy abundante.
178 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 179

sociai. Eso es lo que ocurre en primer lugar en el mundo del trabajo. Incluso NUEVOS PÚBLICOS, NUEVOS ABORDAJES
más allá de la desocupación masiva y de la precarización de las relaciones
de trabajo, uno se percata cada vez más de que el conjunto de dichas relac10- Hay por lo menos concomitancia entre las transformaciones societales que
nes se recompone alrededor de exigencias incrementadas de competitividad, acabamos de resumir y los cambios que afectaron el trabajo social. El factor
de competencia, de personalización de las tareas, de adaptación al cambio, de más decisivo es la llegada al campo del trabajo social, o a su periferia, de
movilidad ... que malogran la homogeneidad de las grandes categorías profe- nuevos tipos de población cuyo perfil difiere sustancialmente de la clientela
sionales con las que se vinculan las condiciones colectivas de Ja integracíón. El del trabajo social clásíco. Este cambio se encuentra en relación directa con el
individuo trabajador está cada vez más abandonado a sí mismo para hacer agravamiento de ia "crisis" económica y sooal. Es ante todo, a partir de fines
frente a las lTansformaciones en curso y administrar su propia carrera. Algu- de los años setenta, la aparición de la temática de la precariedad.i4 La preca-
nos salen airosos y aprovechan esta nueva coyuntura para maximizar sus riedad es un riesgo social que afecta a poblaciones diferentes de aquellas que
posibilidades. Son los ganadores de Ja hegemonía creciente del mercado. Pero padecen de un déficit personal. Como algunas familias populares estudiadas
otros pagan esas nuevas exigencias con una pérdida de categoría y, en última por Agnés Pitrou, se puede "caer" en la dependencia a causa de una situa-
instancia, con una completa invalidación-1 2 Hay que añadir también que si el ción social frágil. Este tema es reemplazado por el de la "nueva pobreza",
mundo del trabajo es sin duda el epicentro de esa dinámica de reindividuali- que tendrá una gran audiencia mediática hacia 1984. Hay "nuevos pobres"
zacíón, afecta a la mayoría de las instituciones, y también se habla de "crisis" -diferentes de los pobres del tipo "cuarto mundo"- porque hay un número
de la escuela, de la familia, de las organizaciones sindicales y políticas, de las creciente que se desconectan de las posiciones -en particular en el trabajo-
Iglesias tradicionales, etcétera.13 que podían asegurar su integración. Corresponden a aquellos que propuse
Nos contentaremos aquí con subrayar las incidencias que esas transfor- llamar los "náufragos de ia sociedad salarial" o los "supernumerarios", cuya
maciones pueden tener sobre el modelo de integración establecido por el principal discapacidad es no encontrar un lugar estable en la nueva organiza-
Estado social. Por un lado, la integración es por cierto más difícil hoy de lo ción de la sociedad. Comprenden a la vez a aquellos que perdieron proteccio-
que era hace treinta años, en virtud de la desocupación masiva. Pero más nes anteriores, como los desocupados de larga duración, y aquellos que no
profundamente, hay que preguntarse si no es el modelo mismo de la integra- logran encontrar un trabajo, como los jóvenes en busca de empleo que "sudan
ción el que está cambiando. Como hemos mencionado, esta integración se la gota gorda".
realizaba a través de la inscripción de los individuos en estructuras sociales Justamente en La Galere,* Frarn;ois Dubet dio uno de los primeros análisis
estables. Pero ¿qué es hoy una estructura social estable, cuando se asiste a profundos de ese perfil de poblaciones. 15 Vemos bien hasta qué punto difiere
una movilidad generalizada de las estructuras y a la vez de los individuos en gran medida de aquel del trabajo social clásico. Su déficit de integración no
que supuestamente deben integrarse a ellas? Y ¿cuál puede ser el papel del radica tanto en una deficiencia que podría remitirse a ellas mismas sino en un
Estado sooal sí pierde su poder de garante de estructuras estables y de pro- conjunto de obstáculos que les impiden encontrar un lugar reconocido en
tecc10nes generales? Veremos que estas preguntas también interpelan al tra- nuestra sociedad. Si tienen sin duda "problemas personales" -diría como
ba¡o social. todo el mundo-, si en ocasiones son un poco toxicómanos, incluso a veces un
poco delincuentes, ímprevísibles y violentos ocasionalmente, sin embargo no

12 Me veo oblí.gado a ser aquí exageradamente esquemático. Para una argumentación l< Véanse Agnes PilTou, La Vie précaire. Des Jamilles face ,1 leurs difficultés, París, CNAF, 1978;
más elaborada, me permito remitir a L'insérnrité socíale. Qu'est-ce qu'étre protégé?, París, Seuil, Gabnel Oheix, Contre la précaríté et la pm1vreté. Soíxante proposilions, París, Ministere de la
col. "La République des !dées". 2003. En efecto, el ascenso de la inseguridad social es una de Santé et de la Sécurité Socíale, 1981.
las consecuencias masivas de ese deterioro de las protecciones colectivas. •El térmmo popular galérer, que a lo largo de este libro traducimos como "sudar la gota
iJ Véase, entre otros, Fran~o1s Dubet, Le Déc/i11 de /'instítutíon, op. cit., q~1e muestra tam- gorda" o "pasarlás moradas", viene precisamente de galere [galera], barco antiguo donde los
bién algunas de las implicac10nes de esta decadencia de los "programas mstituc10nales" esclavos debían remar. [N. del T.]
sobre el traba¡ o social propiamente dicho. is Frarn;o1s Dubet, La Ca/ere. Je1111es en s11nne, París, Fayard, 1987,
180 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 181

son ni toxicómanos consumados, ni delincuentes de tiempo completo, ni tras- una "transición duradera", para retomar la expresión de un informe de eva-
tornados, y a la vez pueden ser en ocasiones un poco de todo eso. En conse- luación del Ingreso Mínimo de Inserción (RMI), una "bocanada de oxígeno i:¡ue
cuencia, no pueden entrar en la lógica que ha constituido el trabajo social en mejora ligeramente las condiciones de vida de los beneficiarios, sin poder
profesionalidad, no se someten a esa "relación de servicio" que pone en pre- transformadas".1 7 Curioso estado, en verdad, el de individuos que no están
sencia a un profesional competente y a un individuo que padece de una dis- realmente abandonados, de quienes se siguen ocupando al desarrollar con
minución o una deficiencia caracterizadas. Si se resiste a la tentación de crimi- ellos y para ellos una amplia gama de actividades a menudo ingeniosas y ori-
nalizarlos o patologizarlos, el trabajo social clásico carece de recursos ante ginales, pero que a menudo fracasan en convertirlos en miembros con derecho
esas situaciones. propio de la sociedad. Entonces se corre el riesgo de instalarlos en la inserción
Sin duda, éstas no siempre son absolutamente nuevas (por ejemplo, los sooal sin llegar a la inserción profesional. Es concebible que estas situaciones
equipos de prevención siempre tuvieron que enfrentarse con sítuaciones de interpelen en profundidad las finalidades del lTabajo social.
este tipo). Pero en adelante son masívas,.implican categorías sociales enteras La territorialización de las intervenciones sociales es el otro gran vector
víctimas del fracaso escolar, la desocupación y el subempleo, que aparecen de su recomposición actual.1 8 Por otra parte, está estrechamente asociada al
como los excluidos de la construcción de Europa o de la mundialización. Y el primero, ya que es ia modalidad general de la puesta en marcha de las políti-
Estado social, privado de los medios que tenía en el "Estado de crecimiento", cas de inserción y demuestra con claridad que esas transformaciones cuestio-
no parece ya en condiciones de intervenir de una manera eficaz sobre esas nan también profundamente la estructura del Estado social. Mientras que en
situaciones. el período precedente se había impuesto como el ejecutor de las políticas
La tentativa de respuesta a esa nueva coyuntura -esquematizada aquí con sociales y aseguraba su coherencia, las intervenciones sociales en adelante
demasiada rapidez- fue la recomposición de las intervenciones sociales bajo aparecen fragmentadas y cada vez más dependientes no sólo de una gestión
el doble registro de la inserción y de la territorialización. local sino también de~ una responsabilidad del territorio para la concepción y
La inserción es la categoría emblemática de las nuevas políticas sociales la elaboración de los programas sociales. Las políticas territorialízadas no son
instaladas a partir de comienzos de los años ochenta.16 Ésta difiere del trabajo políticas generales que se aplican en todo el territono nacional. Tampoco
de reinserción operado sobre un modo especializado que se destina a diferen- dependen de la responsabiiídad de una sola admímstración estatal; son
tes categorías seleccionadas de población fuera del trabaío (trabajo social "clá- "transversales" y comprometen la participación de un conjunto de actores
sico"). De manera progresiva también se percibirá que difiere igualmente a locales que pertenecen a diferentes aclmirustraciones, a las instancias políticas
menudo de la integración concebida como una reinscripción completa en el locales y a la sociedad civil (asociación). El papel desempeñado por el Estado
mundo del trabaío y de los intercambios sociales ordinarios. La inserción pre-
tendía ser un pasa¡e o una transición, w1a forma original de acompañamiento
de los nuevos grupos en déficit de integración, que deben desembocar en el 17 Pierre Vanlerenberghe, RMI. Le pan de l'insertion, París, La Documentatíon Fran~aíse,
retorno al trabajo y la resolución de los problemas de la vida cotidiana. Pero 1992, p. 63.
16
Me refiero aquí a "intervenciones sociales" más que a "trabajo social", para hablar con
progresivamente se dieron cuenta de que se trataba con mucha frecuencia de propiedad, para tener en cuenta la ampliación que se produce símultá.neamEnte en las profe-
siones de lo social. Aparecen nuevos ofiCJos de lo social (por e¡emplo, el "jefe de proyecto" en
la polftica de la ciudad) cuyo perfil es muy diferente del que tienen los traba¡adores socíales
16 La noción de inserción se impone con el informe de Bertrand Schwartz, L'lnsertion clásicos. Véase a este respecto Jacques Ion, Le Travaii sac¡al a /' épreuve du ternta11'e, To losa, Prí-
socwle et professwm1elle des ¡e1111es, París, La Documentation Fran~aise, 1981, seguido del infor- vat, 1990, y el número especial de Esprit coordinado por Jacques Donzelot, "A quoi sert le
me de ia comisíón de los intendentes sobre Ja seguridad, Face ii la déli11qua11ce. Préventian, travail socíal", marzo-abril de 1998. Sin embargo, no pienso que haya que 'traducir esas dife-
répresswn, salidarilé, París, La Documentation Fran~arne, 1983, núcleo de la "política de la cm- rencias importan les en una oposición entre los "antiguos" y los "nuevos". Sin pod1~r explic1-
dacl" que se desarrollará a partir de fines de los años ochenta. El Ingreso Mínimo de Inser- tarlo aquí, en este punto comparto la posición matizada de Michel Autes, Les Paradoxes du
ción (1988) es el otro gran vector de desarrollo de las prácticas de inserción. Pero no hay que travail socíal, ap. cit. El campo de las intervenciones sooales es cada vez más comple¡o, atra ve··
olvidar el importante sector de "la inserción por lo económico", en las fronteras de los pro- sado de conflictos internos y entregado a la competencia, pero el trabajo social "dásico", c¡ue
blemas ele la desocupación y el empleo. por otra parte puede renovarse ocas1onalmente, conserva aquí su lugar.
182 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 183

resulta así profundamente transformado. El Estado propone directivas gene- Se dibuja así una nueva filosofía de las misiones del Estado social. En
rales y corresponde a las instancias locales hacerse cargo de ellas y elaborar lugar de ser el ejecutor de la integración social de todos los ciudadanos a tra-
proyectos que movilicen a los interlocutores en el terreno. Las colectividades vés de las regulaciones generales y de los derechos homogéneos con vocación
locales resultan así políticamente responsables de la realización de ios progra- universal, se implicaría cada vez más en operaciones selecc10nadas, localiza-
mas sociales. 19 das, apelando a la participación activa de los diferentes interlocutores sociales
¿Cómo interpretar esta transformación del papel del Estado? ¿Se trata, y de los propios usuarios.
como a menudo se dice, de un retiro, incluso de una renuncia a sus ambicio- ¿Es ésa, el "devenir del Estado social", la lógica profunda de su recompo-
nes de promotor de lo social, que lo conduce a descargar sus responsabilida- sición para ios años venideros? Me parece que hay que responder con pru-
des sobre instancias locales? Esta interpretación parece hoy unilateral, o en dencia y cuidarse del profetismo. Acabamos de deslindar una línea de n·ans-
todo caso prematura. Por ejemplo, en el marco de la política de la ciudad, son formación del Estado. Pero la situación actual es extremadamente compleía,
los representantes del aparato estatal, los "subprefectos en la cíudad", los que atravesada de tensiones contradictorias. Sí se tratara de hacer un diagnóstico
íntentan coordinar la acción de los diferentes interlocutores sobre el terreno; la de conjunto sobre el devenir del Estado social, no habría que olvidar sobre
inserción en la forma que adoptó con el RMI puede ser considerada un "impe- todo que el campo de las intervenciones sociales aquí explorado no constitu-
rativo nacional" impuesto por vía legislativa sobre el conjunto del territorio; el ye más que una parte, relativamente pequeña, del conjunto de las proteccio-
Estado conserva sus prerrogativas sobre numerosas prestaciones de la ayuda nes asumidas por el Estado social. La protección social en Francia está aün
social, como la ayuda a las personas disminuidas o sin domicilio fijo, se hace ampliamente cubierta por dispositivos de seguridad montados y financiados
cargo de la salud mental y de la lucha contra la toxicomanía, etc. Más que a partir del trabajo. Que este edificio esté hoy fragilizado y amenazado (véan-
hablar de un ocaso ineluctable del Estado social, podría plantearse la hipótesis se las reformas en curso del régimen de las jubilaciones y del seguro por
de una reorganización de sus modalidades de intervención para la cual la enfermedad) no debe hacer olvidar que aún es poderoso, y que la seguridad
recomposición actual de las intervenciones sociales hace las veces de terreno social "cubre" todavía a la gran mayoría de la población.22 Complicando aun
de experimentación. Así, a partir de las estrategias puestas en marcha por la más la dificultad de anticipar el devenir del Estado social, habría que tener en
política de la ciudad, Jacques Donzelot y Philippe Estebe apelan a un "Estado cuenta el hecho, esencial, de que la construcción de Europa y la mundializa-
animador" cuya función principal sería movilizar los recursos de la sociedad ción plantean desaf.ios considerables a los sistemas de protección construidos
para garantizar su cohesión. 20 Pierre Rosanvallon ve en el desarrollo de las en un marco nacional.
pdct:1cas de inserción el medio para cambiar "el Estado pasivo de bienestar"
en Estado activo gracias a la reorganización del poder público en el ámbito
local y a la implicación directa de los diferentes actores en el terreno, íncluid9s EL USUARIO COMO CLIENTE Y EL USUARIO COMO CIUDADANO
los usuanos de los servicios. 21
Como no podemos tener en cuenta aquí todos estos desafíos, nos contentare-
i9 Sobre e:ste punto, véanse también Michel Autf!s, Les Paradoxes d11 travail social, op. cit., mos con tratar de mostrar la sinergia que relaciona las transformaciones
cap. 2, y Jacques Ion, Le Travail socrnl ti l'épreuve du te1Titoire, op. cit. Estas transformaciones se societales profundas acaecidas desde hace un cuarto de siglo, por lo menos
mscriben en el contexto de la descentralización de la acción social prescrita por la ley del 22 algunas de las reorientaciones actuales de los modos de acción del Estado
de JUiio de 1983, que transfiere a los departamentos y a las comunas lo esencial de la respon-
sabilidad de la ejecución de la acción social. Al mismo tíempo, los representantes locales se
convierten también en los pnncipales interlocutores y controladores de los trabajadores
SOCiales que antes intervenían como agentes del Estado dependientes de una admmístración 22
En Bruno Palier, Go11verner la Sécurité sociaie, París, PUF, 2005, se encontrarán análisis
centralizada. matizados que muestran a la vez el deslizamiento de la protección social y el peso todavía
20 Jacques Donzelot y Philippe Estebe, L'État ammateur, París, Seuil, 1996. determmante de los sístemas colectivos de protecciones garantizados por el Estado. Véase
21 Pierre Rosanvallon, Ln Nouvelle Q11estw11 social, París, Seuil, 1995 [trad. esp .. La m1eva también más abajo el capítulo 8: "¿Qué significa estar protegído? La dimensión socioantro-
rnestión social, Buenos Aires, Manantial, 1995]. pológica de la proteccíón social"
184 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES
EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 185

social, y las incertidumbres que hoy prevalecen en el campo de las interven-


la organización actual del trabajo, donde un número crecíente de trabajadores
cíones sooales.
no hacen pie porque se exige de ellos desempeños -adaptabilidad, movilidad,
La salida del capitalismo industrial acarreó una descolectivización, una responsabilidad ... -sin que les sean dados los medios para asumirlos. La obliga-
indivídualización y en última instancia una movilidad generalizada de la
ción de conducirse como un individuo, de manejar uno mismo su vida en un
sociedad que hemos evocado rápidamente. Esta dinámica malogra las estruc-
mundo social desestabilizado, se vuelve entonces contra él y lo invalida social-
turas organizativas del Estado social que se habían construido a través de los mente. Para los grupos en dificultad, el riesgo es todavía mayor. Pedirle, por
sistemas de regulaciones colectivas (derecho del trabajo, derechos sociales, ejemplo, a alguien que no tiene trabajo y se encuentra en una situación familiar y
protecciones de seguridad con vocación universalista). El Estado intenta adap- social muy difícil que reconstruya un proyecto de existencia, ¿no es exigir dema-
tarse al cambio y a la sincronización de las situaciones sobre las cuales está siado de él? Observar que, si recurren a ello, es porque no tienen por sí rniSmos
llamado a intervenir. Pretende ser "activo", flexible, se hace "pequeño", vuel- los recmsos suficientes para salir de su situación no es precisamente demostrar
ve a descender hacia lo local para ser más eficaz y más dúctil. Se trata de un de;precio hacia la mayoría de los usuarios de los servicios socíales. Tratarlos
gran desafío que podría expresarse de la siguiente manera: ¿cómo ei Estado, como personas es cíertamente positivo, pero con la condición de saber que se
instancia del colectivo por excelencia y representante del interés general, pue- trata de personas frágiles, vulnerables, a menudo en situación de desamparo, y
de estar localizado y desplegarse a través de los modos de acción que se ajus- que por tanto tienen necesidad de soportes externos.
tan a poblaciones específicas ubicadas en situaciones particulares? En mí opinión, aquí reside el meollo de la parado¡a, por no decír de la
Las intervenciones sociales heredan, si así se puede decir, esas dificulta- contradicción, que tienen que enfrentar los mtervinientes sociales. Ya señala-
des, y ias reflejan en su práctica. Es sabido que las nociones de "contrato" y de mos en el caso del trabajo social clásico que éste tiene un mandato social y
"proyecto" se han convertido en el período reciente en las palabras clave de la político: promover la integración social de sus beneficiarios, pero la realiza
acción socíal, así como la "activación de los gastos pasivos" es el leitmotiv de transponiéndola bajo la forma de un problema soportado por mdividuos y
las reformas en curso en el campo social. Se trataría de romper con una distri- trabajando en su economía personal. Esta tensión entre una finalidad sociopo-
bución automática e impersonal de las prestacíones sociales para tener en lítica y un modo de tratamiento psicorrelacional se ve agravada hoy en la
cuenta la singularidad de los usuarios y trabajar con ellos en su rehabilitacíón. medida en que, como se recalcó, la mayoría de los nuevos usuarios tienen
Es la lógica de la contraprestación ajustada a una situación particular, que se necesidad de un servicio porque están en una situación social insostenible,
opone a una lógíca de la ventanilla dirigida a categorías abstractas de benefi- más que por el hecho de sufrir de un déficit personal. ¿Cómo no contentarse
ciarios o derechohabientes. El objetivo de la intervención social sería en ade- con convertir un déficit de integración en problemática individual? Las inter-
lante construir recorridos individuales con ia participación de los usuarios. venciones sociales están amenazadas por la preponderancia de lo que Franc:;o.is
No se discute que esta evolución tenga aspectos positivos. Ella marca un Dubet llama la norma de intema/idad: ia propensión a buscar en el propio indi-
progreso respecto de las tentaciones burocráticas y tecnocráticas que a menu- viduo tanto las razones que dan cuenta de la situación en que se encuentra
do se le reprochaban al trabajo social (amlque este reproche se puede relativi- como los recursos que hay que movilizar para que pueda arreglársela.s. 23 Sin
zar, ya que el traba¡o social siempre quiso ser una forma de "trabajo sobre el lugar a dudas, es una manera de responsabilizarlo, pero también se corre el
otro", descansando en el intercambio relacional). Estas nuevas aperturas gran riesgo de culpabilizarlo al imputarle la responsabilidad de su situación,
aumentan también a la vez la complejidad y la riqueza de las intervenciones precisamente cuando ésta remite a dinámicas sociales y económicas de las que
sociales. Hay que demostrar inventiva y disponibilidad constante para "acom- no es responsable.
pañar" realmente a un individuo en los meandros de su trayectoria y encon- La mayoría de los intervinientes sociales son conscientes de •esta contra-
trar con él la respuesta a su necesidad específica. dicción que se encuentra en el corazón de su práctica. Ellos se niegan a psíco-
No obstante, esas orientaciones conllevan una ambigüedad profunda. La
movilización del individuo es una empresa muy costosa y muy aleatoria cuan-
23 Fran~ois Oubet, prefacio a Denis Castra, L'l11se1"tio11 profess101111elle des pt1b!ics précnires,
do no es apoyada por soportes colectivos. Esto se comprueba en el campo de París, PUF, 2004.
186 LA RECONFIGURACIÓN DE LAS PROTECCIONES EL TRABAJO SOCIAL EN EL DEVENIR DEL ESTADO SOCIAL 187

logízar la desocupación o a crímínalizar todos los comportamientos que no se lo más cerca posible de las situaciones particulares, son positivas. Pero con
están de acuerdo con las normas. Tratan de no de1arse encerrar en la "norma la condición de que esa reorganización del poder público sobre un territorio
de ínternalidad". La localización de las mtervenciones sobre un territorio, el particular no traiga aparejado su debilitamiento. Para abrir juicio sobre esto,
llamado a la asociación, la puesta en marcha de programas que conciernen al en mi opinión, hay un criterio simple. Las intervenciones sociales deben
conjunto de un barno, induso de una ciudad, la multiplicación de los referen- seguir llevándose a cabo, y deberían hacerse cada vez más en el porvenir,
tes de la i,ntervención sociaJ,24 etc., son otras tantas tentativas para anular una como el e7erdcio de un derecho. En efecto, es la referencia al derecho lo que pue-
relación cara a cara centrada en un individuo. En otras palabras, son más ten- de garantízar que el tratamiento de un individuo en dificultades implique
tativas para apoyarse en colectivos. En efecto, es la reinscripdón en colectivos también hacerse cargo de una persona, o de un ciudadano. Decíamos al
lo que constituye el meíor remedio para individuos desestabilizados cuyo dra- comienzo que el trabajo social moderno surgió de la tradición de la asistencia
ma la mayoría de las veces es precisamente estar desconectado de sistemas de filantrópica y religiosa al afirmarse como portador de una obligación de hacer-
pertenencias y de protecoones colectivas, o no poder inscribírse en ellas. La se cargo de las personas en déficit de integración. Es en este sentido que su
referencia al colectivo constih1ye el antídoto necesario a las dinámicas de indi- destino fue ligado al dei Estado social, ya que era parte activa de su papel
vidualización, tanto en el campo de lati intervenciones sociales como en otros. emancipador y protector. Correría el riesgo de regresar haC1a formas de neofi-
Es aquí donde se impone la presenaa del Estado. Lo local abandonado a sí lantropía o de neopaternalismo si fuera dejado a la discreción de configura-
mismo expresa una relación de fuerzas en un territorio particular entre los ciones locales que expresen relaciones de fuerza locales, políticas o institucio-
intereses de los interlocutores. El tipo de grupos que dependen de los servícios nales. Pero hay que recordar que el público que depende de las intervenciones
sooales -desocupados de larga duración, familias desestructuradas, Jóvenes sociales no está solamente constituido por desdichados a los que se concede
que las pasan moradas, beneficiarios del RMI y desafiliados de todo tipo- no una ayuda en un modo más o menos facultativo apelando a especialistas, los
tienen en sí rmsmos, y es la característica de su :3Íhtación, los medios para tener intervinientes sociales encargados de ese servicio. Este público también está
gravitación en una relación de fuerzas local. Para sacarlos de una dependencia compuesto por suíetos ele derecho, que tienen derecho a un tratamiento que
de asistidos, su cobertura debe ser hecha en nombre de tm interés que supere se esfuerce por restaurar su ciudadanía social. El mandato de los intervinien-
los intereses particulares e imponga que sean reconocidos como miembros con tes sociales es entonces convertirse en los auxiliares de esta restauración, y
derecho propio de la comunidad. Se puede llamar "poder público" a esta que sea el Estado, incluso "localizado", el garante del carácter obligatorio de
representación del interés general que debería garantizar a todos los ciudada- este servicio. Precisamente con esa condición el devenir del trabajo social y el
nos las condiciones mínimas de independencia social en nombre del manteni- del Estado social podrían ser considerados como un progreso de ambos. Pero
miento de la cohesión de la sociedad. También debe estar presente en el terre- vemos también que basta con enunciar esa condición para darse cuenta de
no, en el ámbito local. Ella es la que debe dinamizar el trabajo social entendido que la realización de este progreso es muy incierta. Por eso hay que defender-
como una empresa de reintegración de las personas en dificultades. la con vigor. Es posible saludar las transformaciones actuales de las interven-
Sin duda tenemos demasiada tendencia, sobre todo en Francía, a pensar ciones sociales en el sentido de la consideración del arraigamiento local, de la
esa referencia al ínterés general ba10 la forma exclusiva de un Estado nación síngulandad de la trayectoria y de la especificidad de la problemática de cada
centralizado. El hecho de que se despliegue muy cerca de los desafíos locales, usuario. Pero con la condición de no olvidar que ese interlocutor no es sim-
allí donde se hace o se deshace concretamente la integración social, puede plemente un cliente con el que se negocia, toma y daca, en el marco de un
representar un progreso. En ese sentido las transformaciones del Estado social mtercamb10 mercantil. Es también el usuario de un-servicio público que tiene
para hacerse más dúctil, más activo, de alguna manera flexible, para imponer- derechos como ciudadano.

"'Así, Saül Karsz propone una "clínica transdisciplinana de la intervención social" Véa-
se Po11rq1w1 ie lravai/ socU1/?, París, Dunod, 2004 [trad. esp .. ¿Por q11é el traba¡o social?. Barcelo-
na, Gedisa, 2007].