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Nombre y Apellido del Estudiante: Simón González

DNI: 38369988

Materia: Escuela Francesa

Catedra: Delgado (122)

Nombre y Apellido del Profesor/a: Celeste Smith

Comisión: 8

Número del Parcial: Segundo

1) Lean las pautas que se adjuntan. Son las mismas que tienen en la página web de la
cátedra.
2) Lean detenidamente la consigna (que consta de dos puntos) y las recomendaciones que
hago al respecto.
3) Respondan "OK recibí el parcial".

CONSIGNA:

1. Articule la siguiente afirmación de Lacan del Seminario 5 con los conceptos trabajados en los
espacios de Teóricos y Prácticos:
Desarrolle y articule lo trabajado en los espacios de T. Prácticos y de Teóricos la siguiente
afirmación de Lacan del Seminario 5, pagina 15:
“Así mismo, en el cuarto año de este seminario, quise mostrarles que no hay objeto, salvo
metonímico, siendo el objeto del deseo el objeto del deseo del Otro y el deseo siempre deseo de
Otra cosa, muy precisamente de lo que falta, a, objeto perdido primordialmente, en tanto que Freud
nos lo muestra como pendiente siempre de ser vuelto a encontrar. Del mismo modo, no hay
sentido, salvo metafórico, al no surgir el sentido sino en la sustitución de un significante por otro
significante en la cadena simbólica”.

2. Elija y desarrolle uno de los siguientes temas de Seminarios:

·         Organización genital infantil.


·         Desarrollo de la femineidad en Freud.
·         El fetichismo en Freud y la re-lectura desde Lacan
·         Falo Simbólico
·         Esquema del Velo
·         Significante Fálico - Mascarada e Impostura
·         El objeto agalma
·         Erótica Platónica Erómenos y Erastés 
·         Metáfora del Amor
·         Primera Fórmula de la División Subjetiva.
·         Las dos fórmulas de la división subjetiva
·         El falo como una de las traducciones posibles de la falla original
·         De una falta irreductible al significante, 
·         El toro
·         El vicio de estructura.                       

Punto 1) “No hay objeto, salvo metonímico, siendo el objeto del


deseo el objeto del deseo del Otro y el deseo siempre deseo de
Otra cosa, muy precisamente de lo que falta, a, objeto perdido
primordialmente, en tanto que Freud nos lo muestra como
pendiente siempre de ser vuelto a encontrar. Del mismo modo, no
hay sentido, salvo metafórico, al no surgir el sentido sino en la
sustitución de un significante por otro significante en la cadena
simbólica”.
Punto 2) Significante Fálico-Mascarada e Impostura

INTRODUCCION
En este apartado se abarcarán las nociones de objeto perdido, la lógica del
significante, el pasaje de necesidad, demanda y deseo, el carácter metonímico del
objeto, la falta de objeto, la dimensión del deseo en tanto la relación que supone
con el Otro y las aperturas que dan los conceptos mencionados a otros conceptos
a elaborar.
En el segundo punto, se articularan los conceptos Significante Fálico con
Mascarada e Impostura como posibles tipos de asunción simbólica del sexo.

LA RELACION ENTRE DESEO Y LENGUAJE


Con respecto al “objeto total, perdido para Freud” Lacan se refiere a ese como un
objeto adecuado que se pierde junto con la necesidad, ya que el pedido (del
infans) solo se articula en significantes, y pasa a formar parte de la cadena
significante, existente antes del sujeto. Este “sujeto mítico de la necesidad” ,
intentará ir al encuentro del objeto de la necesidad. Pero con lo que se encontrará
es con la limitación del lenguaje, la cultura, y el Otro. Esto supone que los objetos
pierdan su valor de uso y adquieran valor de intercambio ya que pasan a tener un
estatuto simbólico cuando entran al sistema del Otro. De esta manera, la
necesidad se convierte en demanda y va dirigida hacia el Otro 1. Este pasaje
concluye en la perdida de la particularidad de la necesidad y la sujeción del sujeto
al significante del Otro, por ende, el vector de la intencionalidad de la necesidad
concluye con un sujeto dividido, que se encuentra no en los significantes sino
entre los significantes. La cita a trabajar, da cuenta de que no hay sentido salvo
metafórico. Ya que no hay objeto total que cubra, que termine de envolver el
deseo del sujeto, sino que más bien el objeto se desplazará continuamente, esto
determina que no hay objeto, sino una falta de objeto. Lacan sostiene que la
relación de objeto no puede fundar una teoría del deseo, precisamente porque en
psicoanálisis no funciona una teoría finalista, teleológica del deseo. Esto estaba ya
en Freud, quien postula que no hay tendencia, no hay determinación entre la
pulsión y el objeto, hasta el punto que lo más lábil de aquella relación, son los
objetos hacia las cuales ella tiende.

1
Umerez (1999) plantea que la demanda puede satisfacerse, a diferencia del deseo, que camina en la
insatisfacción, partiendo de una falta.
Lacan introduce en el Seminario 5 que si el objeto está tomado en una función que
es la del significante, constituida por la existencia de una cadena significante por
medio de una serie de (S, S', S”), la significación siempre se desliza, sigue y se
sustrae, “lo que hace que al fin de cuentas la relación profunda del hombre con
toda significación, por el hecho de la existencia del significante, es un objeto de un
tipo especial” (Lacan, J. 1958 p.

Entonces, para Lacan, no hay relación sujeto-objeto, sino más bien la relación se
da entre el sujeto y la falta de objeto, y desarrollará 3 formas de la falta de objeto,
que por motivos de extensión no será posible desarrollar. 2

Este objeto podría pensarse como aquello que se da en un juego de arcade: el


juego del topo, el cual consiste en dar con un martillo al topo, que aparece en los
agujeros de una mesa reiteradamente.
¿Qué sucede? Cuando uno parece haberle dado al topo, desaparece y aparece
en otro agujero, lo que hace al efecto de contigüidad. He aquí que podemos
pescar algo del carácter metonímico del objeto (que así como en los agujeros de
la mesa, se desliza en la cadena significante)

El objeto en tanto metonímico trata de simbolizar la falta, efecto del significante


que a su vez produce al sujeto en tanto el sujeto es en falta, y se encuentra no en
un significante, sino entre significantes. Algo así como el topo que no se encuentra
en los agujeros sino que es el recorrido que hace entre los mismos, y podemos
restaurar desde un plano imaginario que la metáfora es, a modo de ilustración, el
momento en el que se lanza un martillazo al topo pero nunca apareció allí, y el
sujeto no sabe por qué martillo allí, más que a condición de chiste, lapsus, sueño,
síntoma. Allí donde hay un plus de sentido en la metáfora, como mensaje
transfenomenico, que opera sustituyendo un significante por otro y entrando a la
experiencia de cruzar sin sentidos expresando algo que por sí mismo no es. La
operación metafórica es esencial en el sujeto porque permite que advenga “otra
cosa”3, lo que instaura la dimensión del deseo.
2
Ver: Seminario IV, Clase 2 Las tres formas de la falta de objeto.
3
Para comprender la importancia de la posibilidad del advenimiento de “otra cosa” debería desarrollar la metáfora del
Nombre del Padre, operación que da lugar al pasaje del sujeto sujetado a ser el falo para la madre a ser un sujeto
“(…)más allá de lo que el sujeto demanda, más allá de lo que el Otro demanda al
sujeto, se encuentra por fuerza la presencia y la dimensión de lo que el Otro
desea” (Lacan, J. 1958 P: 367)

Lacan sostiene que el deseo es lo que hace posible un destino singular para un
sujeto, a partir de cómo se posiciona frente a él. Llamamos deseo a aquello que
no pudo ser nombrado en la cadena significante. Nace a partir de que no hay
sustitución plena entre la necesidad y la demanda. Entonces el problema del
deseo comienza en la relación del sujeto con el Otro, es decir, es un problema de
estructura de lenguaje. El deseo es lo que da cuenta de la falta que opera en el
Otro. Lacan no habla de sujeto en el sentido que lo plantea la relación de objeto
inherente al conocimiento sujeto-objeto, sino desde la lógica del significante, en
tanto el sujeto está entre un significante y otro significante porque por si solo un
significante no significa nada.
Lacan sostiene que el deseo no tiene relación alguna con la satisfacción, en todo
caso, el deseo no es sino en la insatisfacción, por eso en el deseo uno se queda
en o lo que no se tiene o en lo que no es, idea que toma Lacan de Platón, del texto
“El Banquete”, cuando postula que: “lo que se desea, desea aquello de lo que está
falto. Luego este o cualquier otro que siente deseo, desea lo que no tiene, lo que
no posee y lo que no es" (Lacan, J. 1958 p.
¿Qué operación realiza Lacan sobre el deseo? Aquí discute con los pos
freudianos y postula un aforismo: el deseo es el deseo del Otro. El deseo de la
madre es el deseo del niño, y no el deseo por la madre, basándose justamente en
la relación del sujeto con la falta de objeto, a diferencia de quienes postulaban las
relaciones del sujeto con el objeto y caían en la determinación de la frustración
para explicar cómo el sujeto pide el objeto y el Otro lo frustra.4 Osvaldo Umérez
sostiene que una teoría que se sostiene sobre esta lógica de conocimiento permite
delimitar al objeto, pero nunca al sujeto. (Clase de Osvaldo Umerez; 30/10/97) Es
por esto que Lacan incluye a la dimension del tener la dimension del ser.
Lacan retoma a Hegel, quien sostiene que para que aparezca el deseo en la

deseante, al encontrarla en falta cuando el nombre del padre está inscripto y presente en el discurso de la madre.
Operación que hace al pasaje de la demanda al deseo. Por razones de extensión no se desarrollará aquí esta cuestión.
4
Ver: Seminario 4, Clase 4 La dialéctica de la frustración. 12 de Diciembre de 1956.
dimensión humana, es necesario que se pose sobre un objeto no natural, es decir,
sobre el deseo mismo. Esto es estructural ya que no hay sujeto sin el Otro. El
deseo podrá decirse que esta mediatizado por el deseo del Otro. Puede
comprenderse mejor en tanto se ubica en los valores. Desear es desear que el
valor que yo soy sea un valor para el otro. . Aunque el deseo humano parece al
principio pensarse simplemente como “yo deseo”, inmediatamente aparece el
Otro, “qué quiere de mí el Otro”, porque el deseo es en cuanto hay un Otro que
también desea, más allá del sujeto. De no ser así, el sujeto pasaría a ser objeto
del deseo del Otro. Para pensar el deseo del sujeto hay que entrar en una suerte
de inversión. Esa inversión sería el "¿qué quiere de mí el Otro?" del sujeto.
Pregunta que desemboca en el fantasma del sujeto, que consiste en una escena
que responde a la pregunta, construida con el deseo, son la escenas en que el
deseo se mueve en un sujeto y hace que el sujeto diga "yo deseo" y crea que allí
esta su deseo y sea él quien desea, pero Lacan sostiene que en el campo del
deseo, uno no tiene manera de ubicarse como agente. El fantasma es justamente
esto, una respuesta anticipada a la pregunta de que desea el Otro, un “creo saber
lo que el Otro quiere de mi”. Cuando aparece el "yo deseo", ya no está ahí
presente, se habrá ido para otro lado justamente por el carácter metonímico que
tiene la relación del sujeto con la falta de objeto.
¿De qué se sirve Lacan con esta elaboración y para qué? Para entender que el
sujeto tratara de nombrar esa falta de totalidad, con sus respectivos efectos y
objetos que lo subrogan, y el punto neurálgico de la cuestión es cómo se va sentir
el sujeto ante la falta. Pero al estar tomado el objeto en una función del
significante, la falta es simbólica, y al respecto Lacan sostiene en el seminario, que
hay “algo que representa lo que siempre se sustrae, a saber lo que se induce de
una cierta corriente de fuga del objeto en lo imaginario, por el hecho de la
existencia del significante. Este objeto tiene un nombre, él es pivote, es central en
toda la dialéctica de las perversiones, de las neurosis, e incluso pura y
simplemente de todo desarrollo subjetivo. Se llama el falo”, objeto privilegiado en
el orden simbólico. Esto le permite pensar a Lacan la posición del significante
Padre en el símbolo, que fundara la posición del falo en el plano imaginario y la
apertura a los 3 tiempos lógicos del Edipo y un deseo del otro que será “más allá
de la madre” en tanto este mediado por la posición del padre simbólico. Temas,
que por razones de extensión no podrán ser desarrollados en este apartado.
Para cerrar, un punto importante que nos muestra Umerez: El deseo es el deseo
del Otro, por lo tanto el esfuerzo de hacer entrar al sujeto en el análisis implica
obviar la pregunta del ¿qué desea?, es más bien inducirlo a la pregunta de dónde
está sujetado en el deseo, desde dónde desea el sujeto.

Significante Fálico- Impostura/Mascarada

En el Seminario 3, respecto de esta disimetría significante, Lacan sostiene:

“(...) no hay, diremos, simbolización del sexo de la mujer en cuanto tal. En todos
los casos, la simbolización no es la misma, no tiene la misma fuente, el mismo
modo de acceso que la simbolización del sexo del hombre. Y esto, porque lo
imaginario sólo proporciona una ausencia donde en otro lado hay un símbolo muy
prevalente”. (Lacan, J, 1955-56, p. 251).
Lacan sostiene que la sexuacion da cuenta de una disimetría simbólica a nivel del
significante ya que por la entrada al lenguaje, no hay complementariedad entre los
sexos, es decir, no hay relación natural o disimetría anatómica de los sexos. Esa
disimetría deberá simbolizarse en el Edipo, y a su vez, para llegar a una asunción
simbólica del sexo, deberá el sujeto ubicar que la madre no tiene el falo. Falo no
como órgano, sino como deseo del Otro, como significante del deseo del Otro.
La sexuacion es un pasaje por el anudamiento del complejo de Edipo y el
complejo de castración, en tanto el sujeto debe aceptar la privación materna (la
madre no tiene el falo) para poder posicionarse el mismo respecto de su propia
castración.
“Es en el plano de la privación de la madre donde en un momento dado de la
evolución del Edipo se plantea para el sujeto la cuestión de aceptar, de registrar,
de simbolizar él mismo, de convertir en significante, esa privación de que la madre
es objeto. (…)” (Lacan, Seminario 5, p. 191). Lo que se juega aquí es la castración
del Otro, el deseo barrado del Otro por el significante.
Si la acepta, se inscribe en el aparato psíquico el significante de que el otro desea,
ya que se encuentra en falta. Esta falta se inscribe como significante fálico y a
partir de ese significante el sujeto podrá posicionarse respecto de su propio deseo.
El sujeto podrá tenerlo o serlo. Esta posición designara el deseo del Otro. ¿De qué
manera? Orientara al sujeto en el encuentro con la alteridad radical del otro sexo.
“(…) este significante el sujeto puede tenerlo o puede serlo. Si este dilema se
plantea, es porque el falo no el objeto del deseo sino el significante del deseo. Es
lo que ya no se puede tener.” (Lacan, Seminario 5, p. 386, 387).
Pero no es solo a partir del significante fálico que el sujeto se posiciona frente a la
castración y a la sexuacion. En la salida del Complejo de Edipo, tras la privación
materna se produce en el sujeto la identificación que supone la constitución del
Ideal del yo, que en el contexto de estas elaboraciones desempeña “(...) una
función tipificante en el deseo del sujeto”. Y esto advierte sobre la función que
asume el sujeto en el orden de las relaciones simbólicas, que en sus inicios opera
el complejo de Edipo, “donde se decide la asunción del sexo”. (Lacan, 1953-54, p.
109) En el campo del deseo, uno puede “para cautivar el deseo del Otro”, parecer
tener, o parecer serlo. Estas dos formas de posicionarse frente a la falta son
denominadas por Lacan como la impostura y la mascarada. Designan el deseo en
términos de falta. Un parecer tener el falo (para proteger la falta) o un parecer
serlo (para enmascararla) que darán el tipo ideal (masculino o femenino) del sexo.
(Surmani, F. Ficha de Catedra)
En la posición masculina el sujeto resuelve la cuestión del peligro sobre lo que
efectivamente se tiene con la identificación pura sobre las insignias del que en
apariencia ha eludido el peligro: el padre. La impostura se basa en procuraciones
en tanto que la virilidad depende de aquellos “títulos en el bolsillo” que el sujeto se
lleva a partir de esta identificación, que es en definitiva un acto simbólico del
sujeto. El hombre se sitúa en una “impostura” de tener el falo, aunque nadie lo
tenga. Necesita así de un objeto simbólico para ser viril.
En la posición femenina, el sujeto se exhibe proponiéndose como objeto de deseo
del Otro, es decir que se identifica de forma latente y secreta con el falo. Se
presenta así como significante del deseo del Otro. En la mascarada, por parecer
ser el falo, se forcluye la feminidad corporal. Se rechaza en pos de entrar en el
falo, en su deber de parecer ser, algo de lo femenino, quedando en ajenidad de su
cuerpo, mediante la conclusión de algo de lo femenino no fálico que la permite
entrar a entrar a lo social.
Estas dos formas que tiene del sujeto de asumir simbólicamente el sexo, están en
una suerte de disyunción, en la impostura, si lo tiene, lo busca, y en la mascarada,
si lo es, lo busca en quien lo tiene.
CONCLUSION:
Dar cuenta de la estructuración del sujeto y sus relaciones con el Otro, con la falta
y el campo del deseo permitió dar cuenta del abanico de perspectivas que Lacan
desplego en su obra. Aunque los focos fueron dos, en su desarrollo es difícil no
comenzar a agregar otros focos conceptuales de la obra de Lacan, productos de
su retorno a Freud, pero nunca perdiendo la vista en la noción de deseo como
puesta en marcha del aparato psíquico

Bibliografía

 Lacan, J. (1954-1955). Seminario II. - Clase 19, Introducción del gran Otro
del 25/05/65. El yo en la teoría de Freud y en la técnica del psicoanálisis.
Buenos Aires: Ed. Paidós
 Lacan, J. (1957-1958). Seminario V, Las formaciones del inconsciente. -
Clase 12, De la imagen al significante en el placer y en la realidad del
05/02/58
 Lacan, J. (1958-1959). Seminario VI, El deseo y su interpretación.- Clases
sobre Hamlet del 04/03/59 al 29/04/59. Buenos Aires: Ed. Paidós.
 Lacan, J. (1956-1957) Seminario IV La relación de objeto. Buenos Aires:
Ed. Paidós.
 Lacan, J., Las formaciones del inconsciente. Seminario 5, Paidós, Bs. As.,
1999.
 Surmani, F. Ficha de Catedra: Escuela Francesa Catedra Delgado.
 Umérez, O. (1999). Deseo, Demanda, pulsión y síntoma. Buenos Aires:
Psiqué J.V.E. Editores
 Umérez, O. (1999). Deseo, Demanda, pulsión y síntoma. Buenos Aires:
Psiqué J.V.E. Editores