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Las Armaduras de Dios

Cristian Manuel Aliente Estigarribia

El hombre debe reconocer que somos personas naturales pero que también
somos personas sobrenaturales o actuamos en lo sobrenaturalidad, y no
solamente dimensionar que todo lo que ocurre concierne al mundo natural.
Debemos entender que todo cristiano tiene un enemigo en común, y como dice el
Apóstol Pablo que a pesar de que andamos en la carne no andamos según la
carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas. 2 Cor. 10:3-4

Ahora, cada cristiano debe estar preparado para la batalle, como dicen,
Carro, Poe y Zorzoli (2001) ellos mencionan que:

La vida espiritual es una lucha continua en dos frentes de combate.


Tenemos el frente visible en el contexto de nuestros contactos y
conflictos diarios en el mundo en el cual vivimos. Como cristianos
vivimos en constante tensión y potencial conflicto con el ambiente social
en que nos desarrollamos. Está también el frente invisible y beligerante
que se describe en 6:10–20. Requiere fibra moral y armamento
espiritual apropiado para la contienda. (p. 144)

Nosotros como cristiano debemos entender que nuestra autoridad y poder


viene de Dios contra la contienda contra Satanás, y él nos ha provisto la armadura
necesaria. El Apóstol Pablo nos ha dejado instrucciones específica para cada uno
de los creyentes, de Vestíos de toda la armadura de Dios (v. 11a). El cristiano
debe estar preparado en todo tiempo. Al decir vestíos Pablo implica que el
creyente debe vestirse de una vez y luego mantenerse siempre preparado. Toda
la armadura de Dios significa la armadura completa de Dios. No es un armamento
ordinario porque es de Dios; ni es opcional, porque cada pieza complementa a la
otra y cumple una función importante.

El Apóstol Pablo nos enseña cómo combatir en la guerra, y por lo tanto, nos
instruye sobre la naturaleza de la guerra y la estrategia en la batalla.

En primer lugar encontramos la naturaleza de la guerra (vv. 11b, 12), que


específicamente batallan contra nosotros espíritus demoniaca con estructuras de
poder bien específicas. Estos poderes están empleados contra la iglesia que
operan desde los lugares celestiales.

En segundo lugar el Apóstol Pablo nos enseña sobre la estrategia en la


batalla (vv. 10, 11a, 13–18)., debemos ejercitarnos en el Gimnasia espiritual
intensiva para fortalecerse (v. 10), todo esto, bajo la dirección del Capitán:
Jesucristo, que sólo en Él adquiriremos fortaleza para combatir contra el enemigo.

El mundo de las tinieblas lanza su ataque continuo contra la iglesia, estamos


obligado a avanzar luchando contra ellos con las armaduras que Dios nos ha
dejado.

Las armas que Dios nos da son Defensivas y ofensivas, como el caso del
cinturón de la verdad, la coraza de justicia, las botas del evangelio de paz, el
escudo de la fe, el casco de la salvación, la espada del Espíritu.

Descifrando cado uno de ellos, ceñidos con el cinturón de la verdad (v. 14a)
La Verdad aquí representa la sinceridad o integridad con que vive el cristiano.
También podrá significar la fe del creyente en Cristo quien es la verdad (Juan
14:6) y la verdad de la Palabra de Dios (Juan 17:17) en el creyente que le
protegen contra cualquier mentira o engaño que el diablo intente usar en su
contra.

El calzado del creyente es la preparación para proclamar el evangelio de paz


(v. 15). Los cristianos tienen que estar preparados con el evangelio de paz y
prestos para anunciarlo. La paz interior que viene de conocer a Cristo y estar
reconciliados con Dios produce en los creyentes el deseo de llevarla a los que no
la tienen. El calzado es la prenda misionera de los cristianos y bien podría
representar la verdadera ofensiva de esta contienda contra Satanás.

El escudo de la fe, sirve para interceptar y apagar los dardos cubiertos de


una sustancia inflamble y evitar ser alcanzados por ellos. El escudo de la fe sirve
al creyente cuando arrecia la batalla y el enemigo comienza a asaltarlo con armas
destructivas. Los dardos de fuego fueron usados para incendiar las puertas y los
edificios, y aun la ropa de las personas. El maligno es cruel y pertinaz en su asalto
contra el cristiano y procura destruirlo de cualquier modo.

Por último el Apóstol Pablo dice: Tomad también el casco de la salvación y la


espada del Espíritu, que es la palabra de Dios (v. 17). El uniforme sería incompleto
sin el casco que protege la cabeza, y el armamento insuficiente sin la espada.
Pablo urge al creyente a aceptar y llevar puesta la salvación como un casco
protector. Hay que confiar en la gracia salvadora de Cristo y no dudarla. El que
duda de su salvación o se siente incierto de ella será como un soldado que no ha
llevado su casco, expuesto a los golpes que da el diablo. La salvación que tiene el
creyente en Cristo es una protección que puede resistir los golpes de duda e
incertidumbre del adversario.

Debemos ser embajadores valerosos y sufrientes con un método de


comunicación con el Cuartel General que es la oración. La oración orientada por el
Espíritu Santo (Rom. 8:26): orando... en el Espíritu. La oración mantiene a la tropa
en vigilia continua: vigilando con toda perseverancia. La oración mantiene unidos a
los combatientes: por todos los santos.

Bibliografías

@ Biblia Versión Reina Valera 1960.


@ Carro D., Poe J. y Zorzoli R. (2001). Comentario Bíblico Mundo Hispano.
Tomo 21. Editorial Mundo Hispano.
@ MacArtur, J. (2004). Biblia de Estudio Macarthur. Autor y Redactor General
Grupo Nelson. Editorial Portavoz.