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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Nacional Experimental


de los Llanos Occidentales
“Ezequiel Zamora”
San Carlos estado Cojedes
Sub-proyecto: Informática
Facilitadora: Britt Toledo Participante: Yolimar García

Telemática en el aprendizaje colaborativo.


En las últimas décadas, el vertiginoso desarrollo tecnológico ha venido
impactando de forma positiva en todos los ámbitos del quehacer humano y,
por supuesto, en el ámbito educativo, todo como consecuencia de la
evolución constante de la tecnología que ha creado nuevas formas de
comunicación, nuevas maneras de acceder y de producir conocimiento.

Es así, como el sistema educativo se encuentra inmerso en un


proceso de cambios, enmarcados en el conjunto de transformaciones
sociales propiciadas por la innovación tecnológica y, sobre todo, por el
desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, por los
cambios en las relaciones sociales y por una nueva concepción de las
relaciones tecnología-sociedad que determinan las relaciones tecnología-
educación.

Según López (2002), la enseñanza nacida de la industrialización se ha


caracterizado hasta ahora y en relación al ambiente instructivo, por seguir
una ley de tres unidades: unidad de tiempo, unidad de lugar y unidad de
acción: todos en el mismo lugar, al mismo tiempo, realizando las mismas
actividades de aprendizaje. Sin embargo, este ambiente característico,
comienza a desdibujarse al cambiar las coordenadas espacio-temporales
que propician las telecomunicaciones, contribuyendo a facilitar el acceso a
los recursos de aprendizaje a una mayor diversidad de personas y en
diversas circunstancias.

Las redes de comunicación introducen una configuración tecnológica


que potencia un aprendizaje más flexible y, al mismo tiempo, la existencia de
nuevos escenarios del aprendizaje. Si bien es cierto que las nuevas
tecnologías favorecen la calidad de la educación, éstas son un instrumento
que presenta contenidos para alcanzar un fin, que en el mejor de los casos,
tienen un enfoque pedagógico determinado; su incorporación en la
educación a distancia es eficaz si son concebidas y aplicadas con el
propósito expreso de fomentar el aprendizaje y la colaboración.

En este sentido, Wilson (1999), expresa que el desarrollo de las redes


de información que ofrecen herramientas como la World Wide Web, los
motores de búsquedas, los correos electrónicos, las herramientas para la
discusión y la conferencia, para el trabajo en grupo y colaboración, así como
las tecnologías de presentación multimedia, hacen posible el desarrollo de
comunidades de aprendizaje a través de la interacción entre diferentes
personas ubicadas en diversas partes regionales y del mundo, de manera
relativamente poco costosa.

En este mismo orden de ideas, es importante resaltar que mediante el


uso de la teleinformática o telemática, surge una nueva dimensión para el
trabajo o la bien llamada informática distribuida, en la cual, los usuarios
pueden intercambiar información a través de las redes y que la confluencia
de interactividad y comunidades de aprendizaje, tienen lugar en un espacio
social caracterizado como ambiente virtual o ambiente de aprendizaje a
distancia. Este ambiente se constituye en una situación educativa, donde los
participantes no coinciden en tiempo o lugar, requiriéndose el
establecimiento de medios de comunicación para los procesos de
aprendizaje.

Por su parte, Salinas (1995), señala que el uso de la telemática


supone incrementar las posibilidades de comunicación e intercambio con
compañeros o usuarios y con otras personas (científicos, técnicos, etc.) que
de no ser así, tendrían difícil acceso al ámbito escolar.

Ahora bien, para el análisis del tema que nos ocupa, es preciso
realizarnos el siguiente cuestionamiento: ¿Cuál es, entonces el propósito del
CSCL : ComputerSupported Collaborative Learning (Aprendizaje
Colaborativo) ?. El aprendizaje en ambientes colaborativos, busca propiciar
espacios en los cuales se dé el desarrollo de habilidades individuales y
grupales a partir de la discusión entre los estudiantes al momento de explorar
nuevos conceptos, siendo cada quien responsable de su propio aprendizaje.
Se busca que estos ambientes sean ricos en posibilidades y más que
organizadores de la información propicien el crecimiento del grupo.
Diferentes teorías del aprendizaje encuentran aplicación en los ambientes
colaborativos; entre éstas, los enfoques de Piaget y de Vygotsky basados en
la interacción social.

De igual forma, Cabero y Márquez (1997), afirman que el trabajo


colaborativo está vinculado intrínsecamente con el aprendizaje colaborativo y
que es: “…una estrategia de enseñanza-aprendizaje de trabajo en pequeños
grupos en oposición al trabajo individual y aislado de los estudiantes… …un
trabajo que es realizado por todos los miembros que forman parte del equipo
para llegar a metas comunes previamente establecidas, por oposición al
trabajo individual y competitivo entre los pertenecientes a un grupo a clase, o
al menos trabajo sumatorio de partes aisladas por cada uno de los miembros
que constituyen el grupo.”

En cuanto a los beneficios del aprendizaje colaborativo en adultos, es


indudable, ya que permite elevar la autoestima, sentirse útil, a compartir,
como dice Morin (1999), “aprender a compartir con otros, a descentrarnos
relativamente con respecto de nosotros mismos, y por consiguiente
reconocer y juzgar nuestro egocentrismo. Nos permite dejar de asumir la
posición de juez en todas las cosas”, a tolerarnos como bien afirma este
autor “La verdadera tolerancia no es indiferente a las ideas o escepticismos
generalizados; ésta supone una convicción, una fe, una elección ética y al
mismo tiempo la aceptación de la expresión de las ideas, convicciones,
elecciones contrarias a las nuestras..”

Finalmente, el aprendizaje colaborativo desde esta óptica, es


indudablemente social y por ende, permite consolidar el conocimiento o
conjunto de saberes, además de la convivencia armónica en la que todos
tenemos las mismas oportunidades (principio fundamental de la educación a
distancia) y un espacio para desarrollarnos sin molestarnos, asumiendo retos
y compromisos, siendo verdaderos discentes. El compromiso es de todos;
adultos con excelente voluntad, asertivos y con la responsabilidad de trabajar
en sinergia.
Bibliografía consultada

Cabero, J. y Márquez, D. (1997). Colaborando y aprendiendo. La utilización


del video en la enseñanza de la geografía. Sevilla: Kronos.

Guitert, M. y Jiménez, F. (2000). Trabajo cooperativo en entornos virtuales de


aprendizaje. En: Aprender de la Virtualidad. España: Edit. Gedisa.

LÓPEZ F., A. (2002). La Plataforma Virtual WebCT. Sus posibilidades en la


formación en línea. UNED. España. 2002

MORIN, E. (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.
Organización de las Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la
Cultura.Traducción de Mercedes Vallejo-Gómez, Medellín. Colombia. (2000).

SALINAS,J.: Organización escolar y redes: Los nuevos escenarios del


aprendizaje. (1995)

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