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 Sigue el protocolo adecuado al estornudar y toser: cúbrete la


boca y la nariz con un codo flexionado o con un pañuelo cuando
tosas o estornudes, desecha el pañuelo inmediatamente y lávate las
manos
 Evita tocarte la cara (la boca, la nariz y los ojos)
 Pon en práctica el distanciamiento social: evita dar la mano,
abrazar o besar a otras personas, así como compartir comida,
utensilios, vasos y toallas
 Evita el contacto directo con cualquier persona que presente
síntomas similares a los de la gripe o el resfriado
 Busca ayuda médica lo antes posible si tú o tu hijo tienen
fiebre, tos o dificultades para respirar
 Limpia las superficies que hayan podido estar en contacto con
el virus, y, en general, limpia todas las superficies con más
frecuencia (sobre todo en espacios públicos).
Automedicación

Sólo tome antibiótico si su médico lo recetó: Nada sustituye la consulta con un médico
ya que solo él puede conocer a profundidad cómo funciona su cuerpo frente a los
microrganismos.
 Automedicarse antibióticos puede tener riesgos para su salud: Tomarlos en
momentos innecesarios puede crearle a futuro mayores complicaciones en el
tratamiento de enfermedades.  Tome el antibiótico como se lo recetaron y por el
tiempo indicado: Los medicamentos están diseñados para tratar enfermedades
específicas, su médico conoce a profundidad cual es el medicamento será más efectivo
para tratar su enfermedad.

El mal uso de los antibióticos ocasiona bacterias más resistentes: la resistencia a los
antibióticos hace que se prolonguen las estancias hospitalarias, que se incrementen
los costos médicos y que aumente la mortalidad.
El lavado de manos frecuente evita el contagio de virus y bacterias: Según la OMS el
lavado de manos es una de las estrategias claves para una vida saludable.

Signos de alarma

signos de alarma en infantes


Hay que estar atentos en los niños y niñas menores de 5 años las siguientes
manifestaciones:
 
- Aumento en la frecuencia respiratoria o respiración rápida
- Se le hunden las costillas al respirar.
- Presenta ruidos extraños al respirar o “le silba el pecho”.
- No quiere comer o beber y vomita todo.
- Fiebre, que no cede con la administración de medicamentos.
- irritabilidad
- Decaimiento y somnolencia.
- Ataques o convulsiones.

En escolares, adolescentes y adultos:


- Asfixia o dificultad para respirar (o incluso sensación de dificultad para respirar).
- Dolor en el pecho al respirar o toser.
- Decaimiento o cansancio excesivo.
- Fiebre mayor de 38,5 grados centígrados, durante más de dos días.