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From the SelectedWorks of Beatriz Franciskovic Ingunza

November, 2016

Nulidad del acta de conciliación como


documento versus la nulidad del acuerdo
conciliatorio que la contiene –nulidad de acto
jurídico..pdf
Beatriz Franciskovic Ingunza

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Nulidad del acta de conciliación como documento versus la nulidad del acuerdo
conciliatorio que la contiene –nulidad de acto jurídico.
Beatriz A. Franciskovic Ingunza. Abogada. Conciliadora y Árbitro adscrita al OSCE, Arbitra
Perú–MINJUS y Consensos PUCP. Docente de la Universidad Ricardo Palma, Unifé y
Universidad Científica del Sur. Asociada al Instituto Vida, Salud y Gestión SCRltda.

1.Introducción. 2. Qué es la Conciliación. 3. El acta de conciliación como documento. 3.1. Requisitos de forma
que debe contener el acta de conciliación como documento. 3.2. Supuestos y consecuencias de la omisión de
requisitos formales del acta de conciliación como documento. 4. El acto jurídico contenido en el acta de
conciliación. 4.1. Requisitos de todo acuerdo conciliatorio y consecuencias de su omisión 5. Cuadro
comparativo de los requisitos de forma establecidos en la Ley de Conciliación N° 26872 con las modificaciones
efectuadas por el Decreto Legislativo 1070 como en sus respectivo reglamentos. 6. Casación sobre nulidad de
acta de conciliación. 7. Conclusiones

1. Introducción
La institución de la Conciliación Extrajudicial se encuentra regulada en nuestro país
desde el año 1997 con la dación de la Ley N° 26872- Ley de Conciliación, la misma
que ha sufrido varias modificaciones con la expedición del Decreto Legislativo 1070
del 28 de junio del año 2008. Está Ley de Conciliación se encuentra debidamente
reglamentada. El reglamento también ha sido modificado en varias oportunidades,
rigiéndose actualmente por el Decreto Supremo 014-2008 en concordancia con el
Decreto Supremo 006-2010 que modificó algunos artículos de dicho Reglamento.
Por medio del presente artículo queremos llegar a diferenciar el acta de conciliación
como documento con el acto jurídico que lo contiene, para poder determinar las
consecuencias que conlleva la declaración de nulidad del acta como documento,
del acto jurídico que lo contiene, las consecuencias que estas acarrearían, distinguir
la validez del acta de conciliación con la validez del acuerdo –acto jurídico.
2. Qué es la Conciliación

Según el artículo 5° de la Ley de Conciliación en concordancia con el artículo 3° y


4° del Reglamento, podemos advertir que la conciliación constituye un mecanismo
extrajudicial para la solución de un conflicto de derecho disponible. Es una
institución consensual, por el que las partes inmersas en un conflicto deciden acudir
ante un centro de Conciliación para que un tercero ajeno a ellas, denominado
Conciliador les asista en la resolución de su controversia. Las partes del conflicto,
buscan solucionarlo con la ayuda y dirección de un tercero llamado conciliador. La
conciliación se funda en el principio de la autonomía de la voluntad. Es decir son
las partes las que deciden poner fin o no, a su controversia.

La conciliación constituye un mecanismo auto compositivo de resolución de


conflictos de naturaleza disponible, sin que sea necesario recurrir al Órgano
Jurisdiccional en busca de tutela jurisdiccional efectiva, pues, son las partes
inmersas en un conflicto jurídico, únicamente de derecho disponible, quienes
recurren a un Centro de Conciliación Extrajudicial para que con la ayuda de un
tercero ajeno a ellas, neutral e imparcial, denominado Conciliador, sean ellas las
que van han dar solución o no a su controversia.

Según Roque J Caivano, la conciliación “es un mecanismo de gestión de conflictos


en que uno o más terceros imparciales asisten a las partes para que éstas intenten
un acuerdo recíprocamente aceptable. Al carecer de autoridad para dirimir la
controversia, el conciliador debe aplicar una serie de técnicas destinadas a superar
las barreras de la comunicación. La conciliación es un procedimiento no formal,
voluntario y bajo condiciones de confidencialidad, conducido por un tercero
imparcial y aceptado por las partes de una disputa, que facilita el diálogo entre las
mismas haciendo posible un acuerdo convenido con aquellas (Caivano, 1998, pág.
130)
El Conciliador Extrajudicial es un tercero ajeno a las partes quien solo cumple dos
funciones esenciales. Se encarga de facilitar la comunicación entre las partes del
conflicto y eventualmente puede proponer soluciones al conflicto, debiendo, las
partes arribar o no a un acuerdo.
La labor que realiza el Conciliador no constituye una labor jurisdiccional, ya que en
la Conciliación lo que prima es la voluntad de las partes. Si bien el Conciliador es
el que asiste y dirige la Conciliación, ésta depende de la voluntad de las partes. La
Conciliación constituye un mecanismo auto compositivo de resolución de conflictos
esencialmente voluntario y consensual.

En la Conciliación “el tercero asiste a las partes y les ayuda a buscar solución a su
conflicto proponiendo fórmulas de arreglo que, desde luego, no son obligatorias
para las partes.” (Sagastegui Urteaga, 1998 , pág. 26). “La conciliación consiste en
tratar de acercar las posiciones contrapuestas, atenuar las divergencias, persuadir
a la parte reacia, sugerir vías de entendimiento, propiciar el diálogo constructivo.
En definitiva, la solución queda librada a la decisión de las partes, a la confluencia
de sus voluntades” (Pasco Cosmópolis , 1997, pág. 162)

La conciliación es un proceso consensual por el cual las partes adoptan libremente


un acuerdo (compromiso) determinado. El acuerdo es vinculante –obligatorio- sólo
si las partes lo han aceptado libremente. […] es un mecanismo voluntario por el
cual las partes libremente participan de un proceso de conciliación y exploran
diversas alternativas de solución a su conflicto. […] las partes con la gestión del
tercero conciliador buscan un acuerdo mutuamente satisfactorio. Para facilitar esta
gestión el conciliador tiene la facultad de proponer fórmulas de solución […] el
proceso queda a cargo del conciliador quien fomenta una relación cooperativa y
horizontal entre las partes. Las partes, por otro lado, son las únicas que tienen el
poder de solucionar definitivamente el conflicto a través de un acuerdo. Por lo tanto,
las partes y el conciliador comparten el control de la conciliación. (Ormachea
Choque , 2000, pág. 66)

La Conciliación se desarrolla en una audiencia o en varias sesiones, a la cual deben


asistir, en principio, el Conciliador, el solicitante o solicitantes y el invitado o
invitados. El conciliador es el encargado de propiciar el diálogo entre las partes, de
interrogar a cada una de ellas, lograr que las partes conversen para que sean ellas,
bajo su dirección y asistencia, las que arriben o no a un acuerdo.

Llegada la fecha de la audiencia de conciliación pueden presentarse varios


supuestos de concurrencia. Dependiendo de cada uno de ellos, se emitirá un
documento -acta de conciliación- que se encuentra contemplado en el artículo 15°1
de la Ley de Conciliación.

1
Artículo 15° de La Ley de Conciliación: Conclusión del procedimiento conciliatorio Se da por concluido el procedimiento
conciliatorio por: a) Acuerdo total de las partes. b) Acuerdo parcial de las partes. c) Falta de acuerdo entre las partes. d)
Lo cierto es que toda acta de conciliación debe contener la voluntad expresada de
las partes. En el caso que las partes se pongan de acuerdo, dicho acuerdo
conciliatorio –acto jurídico- debe ser fiel expresión de la voluntad de las partes y del
consenso al que han llegado para solucionar sus diferencias. El acta de conciliación
que contiene dicho acuerdo conciliatorio –acto jurídico- así como el acta de
conciliación sin acuerdo, en cualquiera de los supuestos regulados, se encuentra
sujeto a la observancia de determinados formalidades previstas en el artículo 16°2
de la Ley de Conciliación. La omisión de algunos requisitos dará lugar o no a la
nulidad de dicha acta. (Requisitos y omisiones que serán desarrolladas
posteriormente).

Se puede advertir que el simple hecho de que las partes recurran y se sometan a
la institución de la Conciliación Extrajudicial, puede dar lugar a que se genere una
o dos consecuencias jurídicas.

Es decir, por un lado, si las partes arriban a un acuerdo conciliatorio, sea total o
parcial; i) primero, se expedirá un documento denominado acta de conciliación el
cual deberá cumplir con todos los requisitos de forma expresamente establecidos
en el artículo 16° de la Ley de Conciliación; y, ii) segundo, dicho acuerdo
conciliatorio, sea total o parcial, ha dado lugar a la creación de un acto jurídico, es
decir, las partes, al hacer uso de su autonomía privada, han expresado su voluntad
de poner fin al conflicto, arribando a un acuerdo. Este acuerdo conciliatorio debe
cumplir con determinados requisitos de validez como todo acto jurídico, es decir,
de cumplir con los requisitos establecidos por el derecho sustantivo.

Por el contrario, si las partes no arriban a un acuerdo o ambas partes o una de ellas
no asisten a la audiencia de conciliación, esto solo dará lugar; i) a que se expida un
documento -acta de conciliación sin acuerdo- contemplado el supuesto que se haya
presentado, el mismo que debe cumplir con los requisitos de forma establecidos en
el artículo citado.

Estando a lo expuesto, es por ello que resulta importante diferenciar el acta de


conciliación que como documento puede expedirse en toda audiencia de
conciliación, del acto jurídico que dicho documento puede contener, es decir, solo
en el caso que las partes hayan llegado a un acuerdo conciliatorio sea total o
parcial. Por lo que resulta muy importante diferenciar el acto jurídico del documento
que lo contiene, esto en concordancia con lo dispuesto por el artículo 225° del
Código Civil que a la letra dice “no debe confundirse el acto con el documento que
sirve para probarlo. Puede subsistir el acto aunque el documento se declare nulo”.

Inasistencia de una parte a dos (2) sesiones. e) Inasistencia de ambas partes a una (1) sesión. f) Decisión debidamente
motivada del Conciliador en Audiencia efectiva, por advertir violación a los principios de la Conciliación, por retirarse alguna
de las partes antes de la conclusión de la Audiencia o por negarse a firmar el Acta de Conciliación. La conclusión bajo los
supuestos de los incisos d), e) y f) no produce la suspensión del plazo de prescripción contemplado en el Artículo 19 de la
Ley, para la parte que produjo aquellas formas de conclusión. La formulación de reconvención en el proceso judicial, sólo se
admitirá si la parte que la propone, no produjo la conclusión del procedimiento conciliatorio al que fue invitado, bajo los
supuestos de los incisos d) y f) contenidos en el presente artículo. La inasistencia de la parte invitada a la Audiencia de
Conciliación, produce en el proceso judicial que se instaure, presunción legal relativa de verdad sobre los hechos expuestos
en el Acta de Conciliación y reproducidos en la demanda. La misma presunción se aplicará a favor del invitado que asista y
exponga los hechos que determinen sus pretensiones para una probable reconvención, en el supuesto que el solicitante no
asista. En tales casos, el Juez impondrá en el proceso una multa no menor de dos ni mayor de diez Unidades de Referencia
Procesal a la parte que no haya asistido a la Audiencia.
3. El acta de conciliación como documento

Según el Diccionario de la Lengua Española se entiende por documento a todo


“escrito en que constan datos fidedignos o susceptibles de ser empleados como
tales para probar algo. Cosa que sirve para testimoniar un hecho o informar de él,
especialmente del pasado”

Es así que todos “los particulares para garantizar que su o sus declaraciones tengan
un marco de referencia objetivo necesitan que éstas se encuentren contenidas en
un documento […] Por documento debe entenderse la entidad material que,
formada en presencia de un hecho, está destinada a fijar de permanente su
representación verbal o figurativa, de modo que pueda hacerlo conocer a distancia
de tiempo.[…] objeto o materia en el que consta, por escrito, una declaración de
voluntad o de conocimiento o cualquier expresión de pensamiento” (Palacios
Martínez , 2003, pág. 959)

Por ello, es que el acta de conciliación, como documento, debe contener la


expresión real de las partes, sean que hayan llegado a un acuerdo o contemplar
cada una de las situaciones de hecho que contempla el artículo 15° de la Ley de
Conciliación. Esto de conformidad con lo regulado por el artículo 16° de la Ley de
Conciliación que dice “el acta de conciliación es el documento que expresa la
manifestación de voluntad de las partes en la Conciliación Extrajudicial…”. Esta
acta o documento tiene que cumplir con determinados requisitos de forma.

3.1. Requisitos de forma que debe contener el acta de conciliación como


documento

Antes de señalar cuáles son los requisitos de forma que debe contener toda acta
de conciliación, resulta importante precisar dos nociones: i) Que en el acta de
conciliación quedará plasmada la voluntad de las partes. La manifestación de
voluntad de las partes quedará exteriorizada en un documento denominado acta de
conciliación; y ii) Qué se entiende por forma o modo.

La forma o el modo, según Castán y Tobeñas, es el medio por el cual se produce y


se exterioriza la declaración de voluntad. […] es el aspecto exterior del que se
reviste la manifestación de voluntad. (Vidal Ramirez , 1985, pág. 126)

En este caso nos encontramos frente a una forma escrita. “La forma escrita o
instrumental consiste en la manifestación de voluntad mediante el lenguaje escrito,
que queda contenido en un documento. […] La forma prescrita es la forma que la
ley prescribe con carácter imperativo. Es, por eso, también llamada forma
necesaria, legal, forzosa. (Vidal Ramirez , 1985, pág. 131 y 137)

Es decir, en el caso específico, el modo o la forma cómo las partes (asistan o no a


una audiencia de conciliación, arriben o no a un acuerdo) expresarán su voluntad,
siempre será por escrito, con la expedición de un documento denominado: acta de
conciliación.

Siguiendo a Vidal Ramírez, podemos precisar que la forma necesaria puede ser
absolemnitatem o ad probationem. La forma prescrita es absolemnitatem, cuando
la ley tiene prescrita una forma bajo sanción de nulidad y es ad probationem cuando
la forma se encuentra prescrita, pero la ley no la establece bajo sanción de nulidad,
sino que dicha forma se impone como medio de prueba.

La diferencia entre una formalidad ad probationem de la ad solemnitatem se


establece determinando si el acto puede subsistir independiente del documento.
“En los actos con formalidad ad solemnitatem, la nulidad del documento produce la
del acto; mientras que en la formalidad ad probationem, el acto susbsiste pese a la
nulidad del documento, (Vidal Ramirez , 1985, pág. 141)

Para determinar si los requisitos exigidos por el artículo 16° de la Ley de


Conciliación, son requisitos de forma ad probationem o ad solemnitatem, se pasará
a revisar cada uno de ellos, llegando a precisar su influencia que tendrán sobre el
acta de conciliación respectiva.

Según el artículo 16° citado, toda acta debe contener una de las formas de
conclusión del proceso de conciliación así como otros requisitos. Los requisitos se
encuentran enumerados desde la letra a hasta la letra k, es decir, exige el
cumplimiento de once requisitos. Dependiendo de la omisión de algunos requisitos,
el acta será válida o dejará de serlo.

Los requisitos que debe contener todo acta de conciliación son los siguientes, debe
contener: 1. Un número correlativo. b. El número de expediente. 3. El lugar y fecha
en la que se suscribe. 4. El nombre completo, número del documento oficial de
identidad y domicilio de las partes o de sus representantes y, de ser el caso, del
testigo a ruego. 5. El nombre y número del documento oficial de identidad del
conciliador. 6. El número de registro y, de ser el caso, registro de especialidad del
conciliador. 7. Los hechos expuestos en la solicitud de conciliación y, en su caso,
los hechos expuestos por el invitado como sustento de su probable reconvención,
así como la descripción de la o las controversias correspondientes en ambos casos.
Para estos efectos, se podrá adjuntar la solicitud de conciliación, la que formará
parte integrante del Acta, en el modo que establezca el Reglamento. 8. El Acuerdo
Conciliatorio, sea total o parcial, consignándose de manera clara y precisa los
derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas y exigibles acordadas por las
partes; o, en su caso, la falta de acuerdo, la inasistencia de una o ambas partes a
la Audiencia o la decisión debidamente motivada de la conclusión del procedimiento
por parte del conciliador. 9. Firma del conciliador, de las partes intervinientes o de
sus representantes legales, de ser el caso. 10. Huella digital del conciliador, de las
partes intervinientes o de sus representantes legales, de ser el caso. 11. El nombre,
registro de colegiatura, firma y huella del Abogado del Centro de Conciliación
Extrajudicial, quien verificará la legalidad de los acuerdos adoptados, tratándose
del acta con acuerdo sea este total o parcial. En el caso que la parte o las partes
no puedan firmar o imprimir su huella digital por algún impedimento físico,
intervendrá un testigo a ruego quien firmará e imprimirá su huella digital. En el caso
de los analfabetos, también intervendrá un testigo a ruego, quien leerá y firmará el
Acta de Conciliación. La impresión de la huella digital del analfabeto importa la
aceptación al contenido del Acta. En ambos casos se dejará constancia de esta
situación en el Acta.

3.2. Supuestos y consecuencias de la omisión de requisitos formales del acta de


conciliación como documento
Al respecto hay que precisar que el artículo 16° de la Ley de Conciliación regula
tres supuestos que pueden presentarse.

i) Por un lado señala que la omisión de determinados requisitos no influye en la


validez del acta de conciliación –como documento, en cualquiera de los
supuestos de conclusión del procedimiento de la conciliación, es decir, nos
encontramos frente a requisitos de forma ad probationem, no sancionados con
nulidad.
Textualmente se precisa que no acarrea la nulidad del acta de conciliación la
omisión de los siguientes requisitos: no indicar el número correlativo del acta de
conciliación que se viene realizando (inciso a), no indicar el número de expediente
respectivo generado de acuerdo a la solicitud presentada (inciso b), no consignar
el número de registro y, de ser el caso, el registro de especialidad del conciliador
(inciso f y, j), no consignar la huella digital del conciliador, de las partes
intervinientes o de sus representantes legales, de ser el caso (inciso j), no señalar
el nombre completo, registro de colegiatura, firma y huella del Abogado del Centro
de Conciliación Extrajudicial, en el supuesto del acta con acuerdo total o parcial
(inciso k).
ii) Por otro lado, en el penúltimo párrafo del artículo citado se señala que la
omisión de determinados requisitos, dará lugar a la nulidad documental del
acta de conciliación, permitiendo que la parte afectada pueda solicitar la
rectificación de dicha acta conforme lo prescribe el artículo 16 A de la Ley de
Conciliación.
Expresamente se precisa que la omisión en el acta de conciliación de los siguientes
requisitos: no consignar lugar y fecha en la que se suscribe el acta (inciso c), no
indicar el nombre completo, número del documento oficial de identidad y domicilio
de las partes o de sus representantes y, de ser el caso, del testigo a ruego (inciso
d), no señalar el nombre y número del documento oficial de identidad del conciliador
(inciso e), no consignar los hechos expuestos en la solicitud de conciliación y, en
su caso, los hechos expuestos por el invitado como sustento de su probable
reconvención, así como la descripción de la o las controversias correspondientes
en ambos casos (inciso g), no precisar el acuerdo conciliatorio, sea total o parcial,
de manera clara y precisa los derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas
y exigibles acordadas por las partes; o, en su caso, la falta de acuerdo, la
inasistencia de una o ambas partes a la audiencia o la decisión debidamente
motivada de la conclusión del procedimiento por parte del conciliador (inciso h) así
como el no consignar la firma del conciliador, de las partes intervinientes o de sus
representantes legales, de ser el caso (inciso i), da a lugar a la nulidad documental
del acta de conciliación.
Al respecto, se podría afirmar que se trata de una formalidad ad solemnitatem, es
decir, requisitos cuyo incumplimiento acarrea la nulidad del acta, sin embargo, la
Ley de Conciliación señala que la parte afectada podrá solicitar la rectificación de
dicha acta. En tal virtud, se puede concluir que no nos encontramos frente a una
formalidad ad solemnitatem, sino frente a una formalidad ad probationem.
Empero, según lo dispone la Ley de Conciliación, dicha nulidad documental si
genera la consecuencia de que dicha acta no sea considerada como título de
ejecución (acá se refiere cuando las partes hayan arribado a un acuerdo
conciliatorio, pues el mismo artículo 18 de la Ley establece que “el acta con acuerdo
conciliatorio constituye título de ejecución. Los derechos, deberes u obligaciones
ciertas, expresas y exigibles que consten en dicha acta se ejecutarán a través del
proceso de ejecución de resoluciones judiciales) así como imposibilitará la
interposición de la demanda (esto cuando no exista acuerdo entre las partes). Estas
consecuencias se generarán solo en el supuesto que la parte afectada no solicite
la rectificación de dicha acta.
En el extremo -de no considerar como título de ejecución al acta de conciliación no
rectificada-, considero que la Ley de Conciliación presenta dos errores.
i) O bien se debió precisar que dicha sanción sólo se presenta cuando se omite lo
establecido en el inciso h (cuando no se precisa el acuerdo conciliatorio, sea total
o parcial, de manera clara y precisa los derechos, deberes u obligaciones ciertas,
expresas y exigibles acordadas por las parte….) pues, por el incumplimiento de
otros requisitos la sanción resulta exagerada o sin sentido, máxime cuando dicha
acta puede ser rectificada.
ii) O bien, en dicho extremo, soy de la opinión que la Ley viene confundido
conceptos. Se está equiparando el acta de conciliación como documento con el
acto jurídico que la contiene.
En este sentido me surge la siguiente interrogante: cuándo la parte afectada tiene
necesidad de recurrir al proceso único de ejecución? Y la respuesta es: una parte
recurre al proceso único de ejecución cuando la otra viene incumpliendo con lo
acordado, es decir, cuando las partes hayan arribado a un acuerdo conciliatorio –
acto jurídico- y este está siendo incumplido.
Entonces, considero, que en este extremo, la Ley está confundiendo la nulidad del
acta de conciliación como documento, con la nulidad del acuerdo conciliatorio -acto
jurídico- que lo contiene. Por lo que resulta importante diferenciar los efectos del
acta de conciliación como documento, cuya formalidad es ad probationem, con la
nulidad del acuerdo conciliatorio a que hayan arribado las partes y que constituye
un acto jurídico que no puede ser afectado con la nulidad de documento, como
expresamente lo regula el artículo 225 del Código Civil al señalar “no debe
confundirse el acto con el documento que sirve para probarlo. Puede subsistir el
acto aunque el documento sea declarado nulo”.
iii) En el último párrafo del artículo citado, se establece que el acta de conciliación
no debe contener en ningún caso, enmendaduras, borrones, raspaduras ni
superposiciones entre líneas, bajo sanción de nulidad. En este sentido si nos
encontramos frente a una formalidad ad solemnitatem, pues, la ley sanciona su
incumplimiento con la nulidad del acta, sin posibilidad que pueda ser rectificada
como en el supuesto anterior.

4. El acto jurídico contenido en el acta de conciliación

Habiendo analizado al acta de conciliación como documento con los requisitos de


forma que ésta debe contener, resulta preciso señalar, que únicamente en el
supuesto que las partes arriben a un acuerdo conciliatorio, total o parcial, sólo en
ese caso, ese acuerdo constituye un acto jurídico bilateral de contenido disponible.
Así el acta de conciliación va contener un acto jurídico que es el acuerdo de las
partes. Acto jurídico –acuerdo conciliatorio- que es muy distinto al documento
denominado acta de conciliación.
Para llegar a un acuerdo, sea total o parcial, las partes hacen uso de su autonomía
privada. Ellas realizan un acto jurídico. “Los acuerdos conciliatorios son actos
jurídicos, en tanto son manifestación libre y coincidente de la voluntad de las partes
destinadas a crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas –conforme a
lo regulado en el artículo 140° del Código Civil- y por lo tanto esa manifestación de
voluntad orientada a la búsqueda de soluciones a una controversia debe cumplir
con los requisitos de validez señalados en la norma sustantiva (agente capaz, fin
lícito, objeto física y jurídicamente posible y observancia de la forma prescrita por
ley bajo sanción de nulidad)” (Pinedo Aubián , 2013) entiéndase para aquellos
actos jurídicos que revisten la formalidad ab solemnitatem.

Cada una de las partes (solicitante e invitado) declaran su manifestación de


voluntad, hasta que lleguen o no a un acuerdo, son ellas las que crean las
soluciones jurídicas a la controversia que les haya surgido. Solo en el supuesto que
las partes logren dialogar, conocer sus necesidades y posiciones, y decidan arribar
a un acuerdo, sea parcial o total, estas manifestaran su voluntad en dicho
documento, es decir, en dicho documento se deja plasmado expresamente el
acuerdo que lleguen los partes.

El acuerdo conciliatorio, total o parcial, sin duda, constituye un acto jurídico que
obedece a la voluntad de las partes, en uso de la autonomía de la voluntad. Las
partes, crean, modifican o extinguen sus relaciones jurídicas. El acuerdo al que
arriban debe ser válido y eficaz.

La autonomía privada de la voluntad es el poder que tienen los particulares


(personas naturales o jurídicas) de autorregular sus intereses privados,
vinculándose con los demás para satisfacer sus necesidades. […] Esto significa en
consecuencia que el fin de la celebración de los actos jurídicos es alcanzar un
determinado resultado jurídico, que consistirá en crear, modificar, regular o extinguir
relaciones jurídicas. (Taboada Córdova , 2002, pág. 23 )

El acuerdo, total o parcial, como todo acto jurídico debe cumplir con determinados
requisitos para que éste produzca válidamente efectos jurídicos... “los actos
jurídicos son celebrados para que produzcan válidamente efectos jurídicos, pues si
no se llegaran a producir los efectos jurídicos, buscados por los sujetos como
simples efectos prácticos, no tendría sentido alguno que los sujetos celebrarán
actos jurídicos. Por ello el artículo 140 del Código Civil peruano define al acto
jurídico como la manifestación de voluntad destinada a crear, modificar, regular o
extinguir relaciones jurídicas, mientras que el artículo 1351 define al contrato
(especie más importante de los actos jurídicos bilaterales o plurilaterales con
contenido patrimonial) como el acuerdo de dos o más partes para crear, modificar,
regular o extinguir una relación jurídica patrimonial. Queda evidenciada pues la
importancia de la producción de los efectos jurídicos tanto en el campo de los actos
jurídicos como en el de los contratos, pues lo que distingue un acto jurídico y
contrato válidamente celebrado y eficaz de otro que no lo es, es justamente la
producción de los efectos jurídicos. (Taboada Córdova , 2002, pág. 25)

4.1. Requisitos de todo acuerdo conciliatorio y consecuencias de su omisión

Al constituir el acuerdo conciliatorio, total o parcial, un acto jurídico, éste debe


cumplir con los requisitos establecidos por el ordenamiento jurídico civil. A saber
estos son los siguientes: capacidad de las partes, manifestación de voluntad, objeto
física y jurídicamente posible, fin lícito, observancia de la forma prescrita bajo
sanción de nulidad, que no contravenga el orden público, buenas costumbres o
norma jurídica imperativa. E igualmente para que dicho acuerdo sea ejecutable y
produzca consecuencias jurídicas, debe ser consignado de manera expresa, cierta
y exigible.

Al respecto hay que precisar que el incumplimiento de los requisitos puede producir
la ineficacia estructural del acto jurídico como la ineficacia funcional. La ineficacia
estructural supone siempre una causal coetánea a la celebración del acto jurídico,
referida a un defecto en la estructura del acto jurídico por ausencia de alguno o
varios de sus elementos, presupuestos y, o requisitos y que en ningún caso puede
ser producto de la voluntad de las partes pues se fundamenta en el principio de
legalidad. (Taboada Córdova , 2002, pág. 82). Así por ejemplo; el acuerdo
conciliatorio que contenga un fin ilícito será nulo.

Con la expresión invalidez se hace referencia a la presencia de vicios del contrato,


o más genéricamente del negocio jurídico, inidóneo para producir los efectos para
los cuales ha sido realizado. Por ello, casi siempre se define al contrato inválido
como el contrato improductivo de efectos. (Mazzoni, 1989)
La doctrina suele distinguir entre invalidez e ineficacia del acto jurídico. La distinción
tiene un significado puramente teórico y se encuentra ligada a la exposición de los
problemas concernientes a la patología del negocio jurídico. (Mazzoni, 1989)
Invalido será el negocio que le falte o esté viciado alguno de los elementos
esenciales o defectuoso uno de los presupuestos necesarios, constitutivos del tipo
de negocio al cual este pertenece. Ineficaz será en cambio el negocio que se
encuentre los elementos esenciales y los presupuestos de validez en regla, pero
que no es eficaz por una circunstancia de hecho intrínseca a él […] En tal sentido
se ha deducido la no perfecta homogeneidad de las dos figuras, sino su
consecuencialidad o su complementariedad, siendo la invalidez la que produce
ineficacia y no a la inversa. (Mazzoni, 1989)
Según el último párrafo del artículo 16ª de la Ley de Conciliación “el acto jurídico
contenido en el Acta de Conciliación sólo podrá ser declarado nulo en vía de acción
por sentencia emitida en proceso judicial. Es decir, si el acuerdo conciliatorio
contiene una de las causales de nulidad establecidas en el artículo 219° del Código
Civil o si contraviene lo dispuesto por el artículo V del Título Preliminar del mismo
cuerpo normativo, resulta necesario demandar su nulidad vía el proceso de
conocimiento.
Entendiendo, por el contrario, que si el acuerdo contiene alguna de las causales de
anulabilidad contempladas en el artículo 221° del Código Civil, éste solo puede ser
solicitada por alguna de las partes intervinientes en el acuerdo conciliatorio, acto
que puede ser convalidado si dentro de los dos años nadie demanda su
anulabilidad.
5. Cuadro comparativo de los requisitos de forma establecidos en la Ley de
Conciliación Ley N° 26872 con las modificaciones efectuadas por el Decreto
Legislativo 1070 como en sus respectivo reglamentos.
Ley 26872- Ley de Conciliación Decreto Legislativo 1070
Artículo 16.- Acta.- El Acta es el documento que Artículo 16.- Acta El Acta es el documento que
expresa la manifestación de voluntad de las partes en expresa la manifestación de voluntad de las partes
la Conciliación Extrajudicial. Su validez está en la Conciliación Extrajudicial. El Acta debe
condicionada a la observancia de las formalidades contener necesariamente una las formas de
establecidas en la presente ley, bajo sanción de conclusión del procedimiento conciliatorio
nulidad. El Acta de Conciliación debe contener lo señaladas en el artículo anterior. El Acta deberá
siguiente: 1. Lugar y fecha en la que se suscribe el acta. contener lo siguiente: a. Número correlativo. b.
2. Nombres, identificación y domicilio de las partes. 3. Número de expediente. c. Lugar y fecha en la que
Nombre e identificación del conciliador. 4. Descripción se suscribe. d. Nombres, número del documento
de las controversias. 5. El Acuerdo Conciliatorio, sea oficial de identidad y domicilio de las partes o de sus
total o parcial, estableciendo de manera precisa los representantes y, de ser el caso, del testigo a ruego.
derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas y e. Nombre y número del documento oficial de
exigibles; o en su caso la falta de acuerdo o la identidad del conciliador. f. Número de registro y, de
inasistencia de las partes a la audiencia. 6. Firma y ser el caso, registro de especialidad del conciliador.
huella digital del conciliador, de las partes o de sus g. Los hechos expuestos en la solicitud de
representantes legales, cuando asistan a la audiencia. conciliación y, en su caso, los hechos expuestos por
En caso de las personas que no saben firmar bastará la el invitado como sustento de su probable
huella digital. 7. Nombre y firma del abogado del Centro reconvención, así como la descripción de la o las
de Conciliación, quien verificará la legalidad de los controversias correspondientes en ambos casos.
acuerdos adoptados. El acta en ningún caso debe Para estos efectos, se podrá adjuntar la solicitud de
contener las propuestas o la posición de una de las conciliación, la que formará parte integrante del
partes respecto de éstas Acta, en el modo que establezca el Reglamento. h.
El Acuerdo Conciliatorio, sea total o parcial,
consignándose de manera clara y precisa los
derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas
y exigibles acordadas por las partes; o, en su caso,
la falta de acuerdo, la inasistencia de una o ambas
partes a la Audiencia o la decisión debidamente
motivada de la conclusión del procedimiento por
parte del conciliador. i. Firma del conciliador, de las
partes intervinientes o de sus representantes
legales, de ser el caso. j. Huella digital del
conciliador, de las partes intervinientes o de sus
representantes legales, de ser el caso. k. El nombre,
registro de colegiatura, firma y huella del Abogado
del Centro de Conciliación Extrajudicial, quien
verificará la legalidad de los acuerdos adoptados,
tratándose del acta con acuerdo sea este total o
parcial. En el caso que la parte o las partes no
puedan firmar o imprimir su huella digital por algún
impedimento físico, intervendrá un testigo a ruego
quien firmará e imprimirá su huella digital. En el caso
de los analfabetos, también intervendrá un testigo a
ruego, quien leerá y firmará el Acta de Conciliación.
La impresión de la huella digital del analfabeto
importa la aceptación al contenido del Acta. En
ambos casos se dejará constancia de esta situación
en el Acta.
La omisión de alguno de los requisitos establecidos
en los literales a), b), f), j) y k) del presente artículo
no enervan la validez del Acta, en cualquiera de los
casos de conclusión de procedimiento conciliatorio
señalado en el artículo 15. La omisión en el Acta de
alguno de los requisitos establecidos en los incisos
c), d), e), g), h), e i) del presente artículo, dará lugar
a la nulidad documental del Acta, que en tal caso no
podrá ser considerada como título de ejecución, ni
posibilitará la interposición de la demanda. En tal
supuesto, la parte afectada podrá proceder
conforme a lo establecido en el artículo 16-A. El Acta
no deberá contener en ningún caso, enmendaduras,
borrones, raspaduras ni superposiciones entre
líneas, bajo sanción de nulidad. El Acta no podrá
contener las posiciones y las propuestas de las
partes o del conciliador, salvo que ambas lo
autoricen expresamente, lo que podrá ser merituado
por el Juez respectivo en su oportunidad
Artículo 16- A.- Rectificación del Acta En los casos que se
haya omitido alguno o algunos de los requisitos
establecidos en los literales c), d), e), g), h), e i) del artículo
16 de la Ley, el Centro de Conciliación de oficio o a pedido
de parte, deberá convocar a las partes para informarles el
defecto de forma que contiene el Acta y, expedir una nueva
que sustituya a la anterior con las formalidades de Ley. De
no producirse la rectificación del Acta por inasistencia de
la parte invitada, el Centro de Conciliación expedirá nueva
Acta por falta de Acuerdo. En caso de conclusión del
procedimiento conciliatorio sin acuerdo, si dicha Acta
hubiese sido presentada en proceso judicial, y no se haya
cuestionado la nulidad formal en la primera oportunidad
que tiene para hacerlo, se produce la convalidación tácita
de la misma. De haberse producido cuestionamiento por la
parte contraria o haber sido advertida por el Juez al
calificar la demanda dará lugar a la devolución del Acta,
concediendo un plazo de quince (15) días para la
subsanación. El acto jurídico contenido en el Acta de
Conciliación sólo podrá ser declarado nulo en vía de acción
por sentencia emitida en proceso judicial.
Artículo 18.- Mérito y Ejecución del Acta de Conciliación.- El Artículo 18.- Mérito y ejecución del acta de conciliación El
acta con acuerdo conciliatorio constituye título de ejecución. Acta con acuerdo conciliatorio constituye título de
Los derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas y ejecución. Los derechos, deberes u obligaciones ciertas,
exigibles que consten en dicha acta son exigibles a través del expresas y exigibles que consten en dicha Acta se
proceso de ejecución de resoluciones judiciales ejecutarán a través del proceso de ejecución de
resoluciones judiciales.

Decreto Supremo 001-98- JUS Decreto Supremo 004-2005-JUS


Artículo 3o.- La Conciliación es el acto jurídico por medio del Artículo 3.- El acuerdo conciliatorio El acuerdo conciliatorio
cual las partes buscan solucionar su conflicto de intereses, con es fiel expresión de la voluntad de las partes y del
la ayuda de un tercero llamado conciliador. Se funda en el consenso al que han llegado para solucionar sus
principio de la autonomía de la voluntad. diferencias. El Acta de Conciliación que contiene dicho
acuerdo está sujeta a la observancia de las formalidades
previstas en el Artículo 16 de la Ley bajo sanción de
nulidad.
Artículo 4o.- El acuerdo conciliatorio es fiel expresión de la Artículo 4.- Restricciones a la Autonomía de la Voluntad La
voluntad de las partes y del consenso al que han llegado para autonomía de la voluntad a que hacen referencia los
solucionar sus diferencias. La validez de dicho acuerdo está artículos 3 y 5 de la Ley, no se ejerce irrestrictamente. Las
sujeta a la observancia de las formalidades solemnes, partes pueden disponer de sus derechos siempre y cuando
previstas en el Artículo 16o de la Ley, bajo sanción de nulidad no sean contrarias a las Leyes que interesan al orden
público o a las buenas costumbres.
Artículo 24o.- De conformidad con el Artículo 16o de la Ley, el Artículo 22.- Acta y acuerdo conciliatorio El acta que
Acta de Conciliación es el documento que expresa la contiene el acuerdo conciliatorio es un documento privado
manifestación de voluntad de las partes de la Conciliación. y puede ser ofrecido como medio de prueba en un proceso
Puede contener el acuerdo conciliatorio, sea éste total o judicial. El acuerdo conciliatorio subsiste aunque el
parcial. Si el acuerdo conciliatorio es parcial, deberán quedar documento que lo contiene se declare nulo. El acta que
claramente delimitados y descritos, en el Acta, los puntos contiene el acuerdo conciliatorio debe precisar los
respecto de los cuales no se hubiera llegado a solución alguna. acuerdos ciertos, expresos y exigibles establecidos por las
La verificación de la legalidad del acuerdo conciliatorio deberá partes. En todos los casos de actas que contengan
efectuarla el abogado del Centro de Conciliación. Si la acuerdos conciliatorios, necesariamente deberá
Conciliación no se ha realizado, sólo deberá dejarse consignarse la declaración expresa del Abogado del centro
constancia en el Acta del hecho que lo motivó, cuando se deba de conciliación verificando la legalidad del acuerdo. El Acta
a inasistencias de ambas partes a una sesión, a inasistencia de Conciliación a que se refiere el artículo 16 de la Ley será
de una de las partes a dos sesiones, por desconocimiento de redactada en un formato especial que deberá ser aprobado
la dirección domiciliaria de la parte con la que se quiere por el MINJUS. El Acta de Conciliación se ejecutará a
conciliar o por no haber sido ubicada en el domicilio señalado través del proceso único de ejecución.
en la solicitud la persona con la que se pretende conciliar. De
ninguna manera se dejará constancia de las propuestas o la
posición de las partes.

6. Casación de una nulidad de acta de conciliación


CAS. N° 265-2012 LIMA.
Lima, diecinueve de marzo de dos mil trece.- LA SALA CIVIL PERMANENTE DE
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA; con los acompañados,
vista la causa número doscientos sesenta y cinco guión dos mil doce, en audiencia
pública realizada en la fecha y producida la votación correspondiente, emite la
siguiente sentencia: I. ASUNTO: En el presente proceso de nulidad de acto jurídico,
la demandada Carmela de la Flor Chávez, representada por Víctor Ricardo de la
Flor Chávez, interpone recurso de casación a fojas mil ciento cuarenta y cinco,
contra la sentencia de vista de fecha dieciocho de octubre de dos mil once, obrante
a fojas mil ciento veintinueve, expedida por la Quinta Sala Civil de la Corte Superior
de Justicia de Lima, que confirma la sentencia apelada de fecha quince de agosto
de dos mil diez, que declara fundada la demanda interpuesta por Margarita Isabel
Urbizagástegui García, en consecuencia, anula el acto jurídico consistente en el
Acta de Conciliación número doscientos veintinueve celebrada el doce de mayo de
dos mil uno. II. ANTECEDENTES DEMANDA: Por escrito de fojas veintidós, de
fecha veintidós de julio de dos mil tres, Margarita Isabel Urbizagástegui García
interpone demanda de nulidad de acto jurídico contra Marina Olga de la Flor Chávez
de Origgi, Carmela de la Flor Chávez y Pedro Gregorio Tolentino Santiago, respecto
del Acta de Conciliación número doscientos veintinueve, de fecha doce de mayo de
dos mil uno, suscrita ante el Centro de Conciliación “Paz para todos”. La
demandante sostiene, como fundamentos de su pretensión, los siguientes aspectos
fácticos: Compró conjuntamente con su cónyuge Pedro Gregorio Tolentino
Santiago el local comercial A guión siete del primer nivel del Centro Comercial
“Molicentro”, distrito de la Molina, provincia y departamento de Lima, mediante
contrato de compraventa celebrado con la demandada Carmela de la Flor Chávez,
en cuya representación intervino la codemandada Marina Olga de la Flor Chávez
de Origgi. Se pactó el precio en la cantidad de treinta mil dólares americanos,
abonando en efectivo la suma de diecisiete mil quinientos dieciséis dólares
americanos y quedó un saldo de doce mil cuatrocientos ochenta y cuatro dólares
americanos, es decir, pagaron más del cincuenta por ciento del precio. La
apoderada de la vendedora, Marina Olga de la Flor Chávez, giró letras de cambio
al esposo de la demandante sin contar con el consentimiento y aceptación de su
poderdante Carmela de la Flor Chávez, a pesar de no ser la vendedora, situación
que revela simulación porque la única que podía girar las letras por el saldo del
precio era la vendedora Carmela de la Flor Chávez. La apoderada inicia ante el
Sexto Juzgado Civil de Lima un proceso ejecutivo contra su cónyuge Pedro
Gregorio Tolentino Santiago por el cobro de los títulos valores, en el que consigue
se le adjudiquen los derechos y acciones que tenía aquel sobre el bien conyugal
consistente en el local comercial A guión siete del primer nivel del Centro Comercial
“Molicentro”, distrito de la Molina. Luego, la codemandada Marina Olga de la Flor
Chávez en acto simulado e ilícito invita a la demandante a una audiencia de
conciliación ante el Centro de Conciliación Extrajudicial “Paz para todos”,
solicitando el reconocimiento de su derecho de copropiedad sobre la tienda, el uso
de dicho bien y el reembolso proporcional de los beneficios obtenidos, pero en el
Acta de Conciliación número doscientos veintinueve, de fecha doce de mayo de
dos mil uno, se describió como controversia el desalojo de la tienda y el pago del
saldo de la venta, más los intereses legales, costas y costos por un total de cuarenta
mil dólares americanos. Se puede apreciar total simulación entre la solicitud de
conciliación de fecha diecisiete de abril de dos mil uno y el Acta de Conciliación de
fecha doce de mayo del mismo año debido a que el acto es simulado e ilícito y tuvo
la finalidad de que la demandada se apoderara de la propiedad de los esposos.
Considera que a pesar que el precio de la compra fue de treinta mil dólares
americanos, en el Acta de Conciliación se consignó la deuda de cuarenta mil
dólares americanos, importe mayor al pactado en la compraventa. Concluye que el
Acta de Conciliación de fecha doce de mayo de dos mil uno adolece de las causales
de nulidad previstas en los incisos 3, 4, 5, 6 y 7 del artículo 219° del Código Civil,
por ser un acto jurídicamente imposible, al no tener una finalidad lícita, por contener
una simulación absoluta, no cumplir con la formalidad prevista por la ley, y además,
porque la ley lo declara nulo. CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA: Por escrito de
fojas ciento ochenta y cinco, la demandada Marina Olga de la Flor Chávez de Origgi
contesta la demanda, la que niega y contradice. La recurrente manifiesta que para
que se configure la causal de nulidad por simulación absoluta es indispensable que
las partes que celebran el acto jurídico se concierten para producirlo ya que la
simulación presupone la connivencia de quienes han participado en el acto jurídico.
Refiere que en este caso se suscribió la compraventa por acuerdo entre partes y al
demandar en el proceso ejecutivo lo hizo en nombre y representación de su
poderdante, invitando a la actora y a su cónyuge a la conciliación extrajudicial
quienes accedieron sin objeción alguna, e inclusive no tuvieron ningún
inconveniente para que en el desarrollo de la conciliación se otorgara un contenido
diferente a las pretensiones inicialmente previstas, suscribiendo el acta materia de
nulidad. Según escrito de fojas doscientos veintidós, el demandado Pedro Gregorio
Tolentino Santiago contesta la demanda reconociendo que el acto de invitación a
conciliar fue simulado con el fin de pagar una supuesta deuda superior al precio de
la compraventa del inmueble antes referido, por tanto, señala que dicho acto
jurídico fue celebrado con la finalidad de engañarlo. Por escrito de fojas trescientos
diecinueve, la codemandada Carmela de la Flor Chávez Origgi, representada por
su apoderado Víctor Ricardo de la Flor Chávez, contesta la demanda, la que niega
y contradice. Señala que la codemandada María Olga de la Flor Chávez actuó en
la compraventa realizada con la demandante y su esposo en calidad de su
representante, de acuerdo al poder que se le otorgó. Señala que el Acta de
Conciliación número doscientos veintinueve es un documento que expresa la libre
manifestación de voluntad de las partes intervinientes en ésta, por lo que es un acto
jurídico voluntario y lícito, cuyas consecuencias jurídicas son las establecidas por
los sujetos que en ella intervinieron. Por resolución número cuarenta, de fecha
veinticinco de febrero de dos mil ocho, obrante a fojas quinientos treinta y seis, el
Juez integra a la relación jurídica procesal en calidad de litisconsortes necesarios
pasivos al Centro de Conciliación “Paz para Todos”, la conciliadora Liliana del Pilar
Sánchez Fajardo y el abogado de dicho centro Héctor Madriaga Sánchez. Por
escrito de fojas setecientos diecinueve, el Centro de Conciliación “Paz para todos”
y la conciliadora Liliana del Pilar Sánchez Fajardo contestan la demanda, la que
niegan y contradicen. Sostienen que es falso que la codemandada Marina Olga de
la Flor Chávez haya planteado una pretensión distinta a la conciliada en el acta
materia de nulidad. Precisa que la citada codemandada presentó dos solicitudes
con los expedientes números doscientos tres y doscientos cuatro. La solicitud
número doscientos tres concluyó con el Acta de Conciliación número doscientos
veintiocho por inasistencia de los invitados y se plantearon como pretensiones las
siguientes: a) derecho a usar el bien común; y, b) reembolso proporcional del
provecho obtenido por el uso total del bien. Por otra parte, la solicitud número
doscientos cuatro concluyó con el Acta de Conciliación número doscientos
veintinueve con asistencia de ambas partes y con acuerdo total, en la que se
plantearon las pretensiones siguientes: a) derecho a usar el bien común y b)
desalojo del mismo. Señala que ambas pretensiones conforme a la Ley de
Conciliación son materias conciliables, pues son pretensiones determinadas o
determinables y según el artículo 9° del Reglamento de la Ley de Conciliación,
aprobado por Decreto Supremo 001-98-JUS, vigente en dicho momento, no existe
inconveniente para que en el desarrollo de la conciliación el conciliador y las partes
den un contenido diferente a las pretensiones determinadas o determinables
inicialmente previstas. PUNTOS CONTROVERTIDOS: Según consta de la
Audiencia de Conciliación de fojas trescientos cincuenta y siete, el Juez de primer
grado fija los siguientes puntos controvertidos: i) Establecer si la aceptación de
letras por el saldo del precio de la compra venta se hizo sin consentimiento de la
demandada y las mismas fueron emitidas a nombre propio de Marina Olga de la
Flor Chávez. u) Si la intervención de Marina Olga de la Flor Chávez fue a título
personal o en representación de Carmela de la Flor Chávez en el procedimiento
conciliatorio cuya conciliación es materia de este acto. iii) Existencia de la obligación
a que se contrae el acuerdo materia de nulidad. iv) Si el acuerdo surgió de una
solicitud cuya pretensión no tuvo ninguna conexión con los temas materia de dicho
acuerdo. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA: Culminado el trámite
correspondiente, el Juez mediante sentencia de fecha quince de agosto de dos mil
diez, obrante a fojas novecientos noventa y cuatro, declara fundada la demanda,
en consecuencia, anula el Acta de Conciliación Extrajudicial número doscientos
veintinueve, de fecha doce de mayo de dos mil nueve. En rigor dicha decisión se
sustenta en que la citada acta de conciliación es nula por las causales previstas en
los incisos 3, 4 y 8 del artículo 219° del Código Civil, esto es, por objeto
jurídicamente imposible, fin ilícito y por infracción de las normas que en ese
entonces regulaban la conciliación extrajudicial, lo que afecta el derecho al debido
proceso previsto en el artículo 139°, inciso 3, de la Constitución Política. RECURSO
DE APELACIÓN: La demandada Carmela de la Flor Chávez interpone recurso de
apelación por escrito de fojas mil cuarenta y siete contra la antes citada sentencia,
argumentando lo siguiente: El Juez incurre en error al señalar en el considerando
octavo que se ha afectado el derecho al debido proceso, pues el Acta de
Conciliación número doscientos veintinueve tiene fecha doce de mayo de dos mil
uno, cuando en realidad se llevó a cabo el veintiséis de mayo de dicho año, por lo
que la primera fecha sólo se consignó por error. ii) El hecho de que la conciliación
extrajudicial se llevó a cabo el veintiséis de mayo destruye la afirmación errada de
que la audiencia se llevó a cabo el mismo día de la recepción de la solicitud, por lo
que considera que se respetaron los plazos procesales del debido proceso y del
derecho a la defensa. iii) Existe error del Juez al señalar que se aceptó la
concurrencia de la demandante en el acto de conciliación proveniente de la solicitud
número doscientos cuatro, pues dicha afirmación demuestra el poco análisis del
expediente ya que no se han valorado los cargos de notificación, toda vez que
existe un cargo respecto de la citada solicitud que fue recibida por el hijo de la
demandante, no exigiendo la norma de conciliación que deba ser recibido por la
misma persona y que esté obligada a firmar. iv) Existe error del Juez al señalar que
el acta Carece de fecha cierta y por ende, es nula, pues el artículo 16° de la Ley de
Conciliación exige el requisito del lugar y la fecha, mas no señala que deba tener
“fecha cierta”. v) Existe error del Juez al considerar que el acto jurídico es nulo por
la causal de objeto jurídicamente imposible, toda vez que el artículo 9° del
Reglamento de Ley de Conciliación permite a las partes poder dar otro contenido a
las pretensiones que se solicitan en la solicitud de conciliación, siempre y cuando
las partes así lo concierten. vi) Existe error del Juez al valorar la prueba e interpretar
la norma, pues considera que no consta la reformulación de las pretensiones,
cuando ello sí aparece en el Acta de Conciliación materia de nulidad, ya que existe
consenso entre las partes. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA: La Quinta
Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima mediante la sentencia de vista
de fecha dieciocho de octubre de dos mil once, obrante a fojas mil ciento
veintinueve, confirma la apelada que declara fundada la demanda y en
consecuencia anula el acto jurídico contenido en el Acta de Conciliación número
doscientos veintinueve. La decisión recurrida en casación se sustenta en que, de
acuerdo al artículo 16°, inciso 1, de la Ley de Conciliación, Ley 26872, aplicable al
caso por razón de temporalidad de la norma, se estableció que el Acta de
Conciliación es un documento que expresa la manifestación de la voluntad de las
partes en la conciliación extrajudicial, la cual se encuentra condicionada a la
observancia de las formalidades establecidas en la ley bajo sanción de nulidad. En
este caso, la Sala determina que el Acta de Conciliación número doscientos
veintinueve carece de fecha cierta ya que cuenta con dos fechas distintas, siendo
que la parte demandada no ha probado con documento alguno que dicha acta haya
sido rectificada, lo que implica que la misma no cumple con la formalidad
establecida por el artículo 16°, inciso 1, de la Ley 26872 y el artículo 140°, inciso 4,
del Código Civil. RECURSO DE CASACIÓN: Contra la resolución dictada por la
Sala Superior, la demandada Carmela de la Flor Chávez Origgi interpone recurso
de casación a fojas mil ciento cuarenta y cinco, denunciando las siguientes
infracciones: I) Infracción normativa por contravención a las normas que garantizan
el derecho al debido proceso. La recurrente sostiene que la Sala Superior no se ha
pronunciado respecto de todas las pretensiones expuestas en su recurso de
apelación, lo que afecta el derecho al debido proceso, pues no existe
pronunciamiento sobre los aspectos del debido proceso, fin licito, objeto
jurídicamente imposible así como ir en contra del orden público. II) Infracción
normativa por interpretación errónea de los artículos 16° de la Ley 26872, Ley de
Conciliación Extrajudicial y 219°, inciso 6, del Código Civil. La impugnante señala
que la Sala Superior considera que no existe fecha cierta y que al no cumplir con la
forma prescrita el acta se encontraría sancionada con nulidad, existiendo
interpretación errónea de una norma sustantiva, puesto que esta norma no exige
fecha cierta sino tan sólo lugar y fecha en la que se suscribe el acto y ésta sí existe
en el Acta de Conciliación materia de nulidad, agregando a ello que el hecho de
que existan dos fechas y que una de ellas sea un error material y la otra se
encuentre debidamente probada en el cuaderno de asistencia del centro de
conciliación, refrendan tajantemente que existe una fecha probada y esta fue el
veintiséis de mayo, por lo que ambas instancias no pueden pedir más formalidad
que la no solicitada por la norma de la materia. Este Supremo Tribunal, mediante
resolución de fecha veinticinco de abril de dos mil doce obrante a fojas cuarenta del
Cuaderno respectivo, declara la procedencia del referido recurso por las
infracciones antes anotadas. III. CUESTIÓN JURÍDICA EN DEBATE La cuestión
jurídica materia de debate en esta Sede Casatoria consiste en determinar si se ha
infringido o no el derecho al debido proceso de la recurrente por la falta de
pronunciamiento de los argumentos expuestos en su recurso de apelación, y en
caso de que dicha infracción sea desestimada, se deberá determinar si el Acta de
Conciliación número doscientos veintinueve adolece de alguna causal de nulidad
prevista por el artículo 219° del Código Civil. IV. FUNDAMENTOS DE ESTA SALA
SUPREMA 1. En primer término, debe procederse a analizar la infracción de
naturaleza procesal en virtud a los efectos que ésta podría tener si se estima
fundada. 2. En el presente caso, la impugnante acusa la infracción del derecho al
debido proceso debido a que la Sala Superior no se ha pronunciado respecto de
todas las pretensiones expuestas en su recurso de apelación, lo que afecta el
derecho al debido proceso. 3. Es el caso señalar que el artículo 139°, inciso 3, de
la Constitución Política establece como un principio y derecho de la función
jurisdiccional el debido proceso, el cual está concebido como el cumplimiento de
todas las garantías y normas de orden público que deben aplicarse a todos los
casos y procedimientos, a fin de que las personas estén en la posibilidad de
defender sus derechos ante cualquier acto del Estado o de los particulares que
puedan afectarlos. 4. Dentro de este conjunto de garantías mínimas que
comprende el debido proceso, se encuentra el derecho a la motivación de las
resoluciones judiciales, que interesa al caso, pues la recurrente reclama la falta de
pronunciamiento respecto de todos los extremos de su recurso de
apelación. 5. Sobre esta garantía el Tribunal Constitucional ha tenido la
oportunidad de señalar que “(…) los jueces, al emitir sus resoluciones, deben
expresar los fundamentos de hecho y de derecho que las fundamentan. Sin
embargo ello no implica que dicha fundamentación deba ser necesariamente
extensa, sino que lo importante es que ésta, aun si es expresada de manera breve
y concisa o mediante una motivación por remisión, refleje de modo suficiente las
razones que llevaron al juzgador a adoptar determinada decisión” 6. En esta línea
de pensamiento, se puede concluir que el derecho a la motivación no implica
necesariamente una determinada extensión siempre que exista suficiente sustento
fáctico y jurídico en la decisión, y que además exista relación entre lo pedido y lo
resuelto, asimismo, dicho razonamiento debe responder a las alegaciones de las
partes del proceso, pero no significa que todas y cada una de las alegaciones sean
objeto de pronunciamiento, sino solo aquellas relevantes para resolver el
caso. 7. Ahora bien, en el caso bajo análisis, se aprecia que la recurrente en su
recurso de apelación de fojas mil cuarenta y siete cuestiona las conclusiones
efectuadas por el Juez de primera instancia que estiman la demanda y por
consiguiente anula el Acta de Conciliación número doscientos veintinueve, y en esa
misma línea, la Sala Superior confirma la sentencia de primer grado, luego de
realizar la calificación jurídica de los hechos que la llevan a concluir que el acto
jurídico cuestionado adolece de nulidad por la no observancia de la formalidad
establecida en el artículo 16°, inciso 1, de la Ley de Conciliación, Ley 26872, al no
tener fecha cierta para su validez, toda vez que el Acta de Conciliación tiene dos
fechas distintas. 8. En este orden de ideas, no es factible considerar que la
resolución impugnada en casación adolezca de una motivación insuficiente, pues
debe observarse que la insuficiencia gira en torno a la falta de pronunciamiento de
las cuestiones relevantes para resolver la cuestión jurídica, y en el caso de autos
se aprecia que la resolución recurrida contiene el sustento fáctico y jurídico
suficiente que apoya la decisión dictada y además existe congruencia entre lo
pedido y lo resuelto, por tal razón, resulta evidente que debe desestimarse la
infracción normativa del artículo 139°, inciso 3, de la Carta Magna. Por este motivo,
procede, a continuación, examinar la causal que tiene relación con el derecho
sustantivo o material. 9. La impugnante sostiene que la Sala Superior considera
que el Acta de Conciliación número doscientos veintinueve es nula por no cumplir
con la formalidad prescrita por la Ley 26872, Ley de Conciliación, al no tener fecha
cierta; sin embargo, refiere que el citado órgano jurisdiccional efectúa una
interpretación errónea del artículo 16°, inciso 1, de la Ley 26872, pues dicha norma
no exige fecha cierta sino tan sólo el lugar y la fecha en la que se suscribe el acta,
requisitos que sí se cumplen en este caso, y agrega a ello que el hecho de que
existan dos fechas y que una de ellas sea un error material y la otra se encuentre
debidamente probada en el cuaderno de asistencia del centro de conciliación,
refrendan que existe una fecha probada y ésta fue el veintiséis de mayo, por tanto,
considera que ambas instancias no pueden pedir más formalidad que la no
solicitada por la norma de la materia. 10. Sobre el particular, debe señalarse que el
artículo 143° del Código Civil vigente consagra el principio de libertad de formas
para el acto jurídico, pues cuando la ley no señala una forma para la celebración
del mismo, los interesados, en ejercicio de la autonomía de la voluntad privada,
pueden usar la forma que juzguen conveniente. El artículo 144° del Código Civil
estipula que cuando la ley impone una forma y no sanciona con nulidad su
inobservancia, constituye sólo un medio de prueba de la existencia del acto. En
virtud del antes citado artículo se desprende que la ley reconoce la forma prescrita
que puede ser ad probationem y ad solemnitatem. En cuanto a la forma solemne o
llamada también forma ad solemnitatem, que es la que interesa al caso, es
considerada esencial para el acto, pues sin la misma no caería dentro del ámbito
de la vida jurídica,, lo que quiere decir que la formalidad es sustancial para la
existencia del negocio y su omisión lo priva de validez. La forma solemne o ad
solemnitatem es la reconocida por el artículo 140°, inciso 4, del Código Civil cuya
inobservancia es sancionada con nulidad de acuerdo a lo contemplado en el
artículo 219°, inciso 6, del mismo Código. 11. Es también pertinente señalar que
para este caso resulta trascendente el tema de la interpretación del acto jurídico. Al
respecto, el artículo 168° del Código Civil, el cual consagra la interpretación
objetiva, señala que el acto jurídico debe ser interpretado de acuerdo con lo que se
haya expresado en él y según el principio de la buena fe. Vidal Ramírez al comentar
la norma sostiene que “Lo expresado viene a ser el objeto de la hermenéutica. Su
significado, sentido y alcance, en cuanto a su determinación, es la tarea del
intérprete, quien debe atenerse a la forma empleada, pues la voluntad puede ser
manifestada mediante expresión oral, escrita o mímica, así como expresa y
tácitamente, aplicando al efecto las reglas del artículo 141”. 12. Por su parte, el
artículo 169° del citado Código sustantivo prescribe que las cláusulas de los actos
jurídicos se interpretan las unas por medio de las otras, atribuyéndose a las
dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas. La norma citada recoge la
figura de la interpretación interdependiente o sistemática, la cual debe entenderse
que las cláusulas de un acto jurídico deben interpretarse vinculando unas con otras,
para encontrar el sentido integral de dicho acto. 13. Ahora bien, la Ley 26872, Ley
de Conciliación, publicada él trece de noviembre de mil novecientos noventa y siete,
aplicable al caso por temporalidad de la norma, establece en su artículo 16° que el
Acta de Conciliación es el documento que expresa la manifestación de voluntad de
las partes en la Conciliación Extrajudicial y su validez está condicionada a la
observancia de las formalidades establecidas en dicha ley, bajo sanción de nulidad.
El citado artículo prescribe que el Acta de Conciliación debe contener los siguientes
requisitos: 1. Lugar y fecha en la que se suscribe el acta. 2. Nombres, identificación
y domicilio de las partes. 3. Nombre e identificación del conciliador. 4. Descripción
de las controversias. 5. El Acuerdo Conciliatorio, sea total o parcial, estableciendo
de manera precisa los derechos, deberes u obligaciones ciertas, expresas y
exigibles; o en su caso la falta de acuerdo o la inasistencia de las partes a la
audiencia. 6. Firma y huella digital del conciliador, de las partes o de sus
representantes legales, cuando asistan a la audiencia. 7. Nombre y firma del
abogado del Centro de Conciliación, quien verificará la legalidad de los acuerdos
adoptados. 14. Para efectos de establecer si el Acta de Conciliación materia de
nulidad cumple con los requisitos antes señalados, concretamente el previsto en el
inciso 1 del precitado artículo 16°, es necesario precisar los siguientes hechos
debidamente comprobados en el decurso del presente proceso: – Mediante
solicitud número doscientos cuatro, obrante en copias certificadas de fojas
cuatrocientos nueve, de fecha diecisiete de abril de dos mil uno, recepcionado por
el Centro de Conciliación “Paz para todos” el doce de mayo del mismo año, Marina
Olga de la Flor Chávez de Origgi, en su condición de apoderada de la copropietaria
de la tienda número A guión siete, ubicada en el Centro Comercial Molicentro,
distrito de la Molina, provincia y departamento de Lima, solicita al mencionando
centro de conciliación que convoque a Pedro Gregorio Tolentino Santiago, para
tratar sobre las siguientes pretensiones: i) El derecho de copropiedad de la
recurrente sobre el inmueble antes citado; ii) El derecho de uso del bien común; y,
iii) Que Pedro Gregorio Tolentino Santiago desaloje la tienda comercial. – Se
expidieron las invitaciones a conciliar dirigidas a la demandante Margarita Isabel
Urbizagástegui y su cónyuge Pedro Gregorio Tolentino Santiago, en las que se
consigna como fecha de la Audiencia de Conciliación el día veintiséis de mayo de
dos mil uno a las diez de la mañana, según consta de las copias certificadas de
fojas cuatrocientos diecisiete y cuatrocientos diecinueve. – En el documento
denominado “Relación de asistencia” de fojas cuatrocientos veintiséis, aparece
consignada la asistencia tanto de la solicitante como de Margarita Isabel
Urbizagástegui García y su cónyuge Pedro Gregorio Tolentino Santiago, para la
audiencia de fecha veintiséis de mayo de dos mil uno, pues consta la firma de
ambas partes. – Según aparece de fojas cuatrocientos veintisiete, la solicitante y
los invitados suscribieron el Acta de Conciliación número doscientos veintinueve,
consignándose en la parte introductoria la fecha doce de mayo de dos mil uno y en
la parte final se consigna las treces horas del día veintiséis de mayo del mismo año.
– En dicha Acta, las partes llegaron a un acuerdo total consistente en que los
invitados Pedro Tolentino Santiago y Margarita Isabel Urbizagástegui García
reconocen la deuda a favor de la solicitante Marina Olga de la Flor Chávez de Origgi
en la suma de cuarenta mil dólares americanos, por lo que se comprometen a
desocupar la tienda comercial al no contar con los medios económicos para
cancelar dicho monto, renunciando los invitados a los derechos y acciones que
tienen sobre dicha tienda; asimismo, la solicitante condona la deuda antes
mencionada, acordando ambas partes el plazo de tres meses para desocupar el
predio debidamente subsanado, es decir, que cumplan con cancelar los servicios
de agua, luz y teléfono. 15. En tal virtud y en aplicación de las reglas de la
interpretación del acto jurídico, se tiene que la fecha real del Acta de Conciliación
materia de nulidad es el veintiséis de mayo de dos mil uno, pues ello se desprende
de lo expresado por las propias partes intervinientes al recepcionar las invitaciones
a conciliar de fojas cuatrocientos dieciocho y cuatrocientos veinte, al suscribir el
documento denominado “Relación de asistencia” de fojas cuatrocientos veintiséis,
así como la propia acta cuestionada, de acuerdo a la buena fe con la que deben
actuar los intervinientes del acto jurídico, constituyendo en todo caso el defecto
antes advertido un error no esencial que en nada afecta la validez de dicho acto
jurídico, pues no recae sobre la esencia o cualidad del objeto del acto. 16. A ello
debe agregarse que el artículo 16°-A de la Ley de Conciliación, Ley 26872,
modificado por el artículo 1° del Decreto Legislativo 1070, publicado el veintiocho
de junio de dos mil ocho, que si bien no es aplicable al caso por temporalidad de la
norma, sin embargo resulta ilustrativo para resolver el litigio, pues contempla que
en caso de omisión del lugar y la fecha de suscripción del acta, el Centro de
Conciliación, de oficio o a pedido de parte,. podrá convocar a las partes para
informarles el defecto y expedir una nueva acta que sustituya a la anterior con las
formalidades de ley, lo que quiere decir que la nueva normativa prevé la posibilidad
de rectificar el Acta de Conciliación, por tanto, es evidente que este defecto no
constituye un supuesto de nulidad del acto jurídico. 17. Es así que al haberse
determinado que no constituye causal de nulidad el error en la consignación de la
fecha del Acta de Conciliación, entonces, se puede concluir que no se configura la
causal de nulidad prevista en el inciso 8 del artículo 219° del Código Civil, ya que
entre la fecha de solicitud para conciliar y la audiencia conciliatoria se observa el
cumplimiento del plazo previsto en el artículo 12° de la Ley de Conciliación, según
el cual la Audiencia de Conciliación se realiza dentro de los diez días útiles contados
a partir de la primera notificación, debiendo agregarse a ello que los invitados fueron
-1ebidamente notificados según consta de fojas cuatrocientos dieciocho y
cuatrocientos veinte, lo que se corrobora cuando éstas asisten a la Audiencia
programada el veintiséis de mayo, y en señal de conformidad suscriben el acta,
conforme aparece de fojas cuatrocientos veintisiete, lo que le otorga plena validez
al acto jurídico en cuestión, pues no se evidencia la afectación del derecho al debido
proceso de las partes. 18. En virtud de lo expuesto, se llega a establecer que el
acto jurídico cuestionado no adolece de las causales de nulidad previstas en los
incisos 3 y 4 del artículos 219° del Código Civil (objeto jurídicamente imposible y fin
ilícito), toda vez que el artículo 9° de la Ley 26872 contempla la facultad del
conciliador y de las partes de poder dar un contenido diferente a las pretensiones
determinadas o determinables, y además la causal de nulidad por fin ilícito debe
entenderse como aquel negocio jurídico cuya causa es ilícita por contravenir las
normas que interesan al orden público o a las buenas costumbres, lo que no se
advierte en este caso, pues como ya se ha establecido, el acta de conciliación no
infringe ninguna norma sobre la materia (Ley de Conciliación, Ley 26872). 19. En
consecuencia, este Supremo Tribunal concluye que, en efecto, la Sala Superior al
dictar la resolución impugnada incurrió en infracción normativa de los artículos 219°,
inciso 6, del Código Civil y 16°, inciso 1, de la Ley de Conciliación, Ley 26872, al
considerar que el Acta de Conciliación carece de fecha cierta, por tal razón, el
recurso así planteado debe ser estimado, debiendo actuarse de acuerdo a lo
señalado en el artículo 396°, primer párrafo, acápite 1), del Código Procesal Civil,
modificado por la Ley 29364. V. DECISIÓN Esta Sala Suprema, en aplicación de lo
señalado por el artículo 396°, primer párrafo, acápite 1), del Código Procesal Civil,
modificado por la Ley 29364, declara: 1. FUNDADO el recurso de casación
interpuesto por la demandada Carmela de la Flor Chávez, representada por Víctor
Ricardo de la Flor Chávez, a fojas mil ciento cuarenta y cinco, por la infracción
normativa de los artículos 219°, inciso 6, del Código Civil y 16°, inciso 1, de la Ley
26872, Ley de Conciliación; en consecuencia, CASARON la sentencia de vista de
fecha dieciocho de octubre de dos mil once, obrante a fojas mil ciento veintinueve,
expedida por la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima. 2.
ACTUANDO EN SEDE DE INSTANCIA: REVOCARON la sentencia apelada de
fecha quince de agosto de dos mil diez, obrante a fojas novecientos noventa y
cuatro, que declara fundada la demanda de nulidad de acto jurídico; y,
REFORMÁNDOLA declararon INFUNDADA la citada demanda. 3. DISPUSIERON
la publicación de la presente resolución en el Diario Oficial El Peruano, bajo
responsabilidad; en los seguidos por Margarita Isabel Urbizagastegui García con
Marina Olga de la Flor Chávez de Origgi, Carmela de la Flor Chávez y otros, sobre
nulidad de acto jurídico. Interviene como ponente el señor Juez Supremo Almenara
Bryson. SS. ALMENARA BRYSON, HUAMANI LLAMAS, ESTRELLA CAMA,
CALDERÓN CASTILLO, CALDERÓN PUERTAS

7. Conclusiones
La conciliación constituye un mecanismo auto compositivo de resolución de
conflictos de naturaleza disponible. Las partes inmersas en un conflicto jurídico,
únicamente de derecho disponible, quienes recurren a un Centro de Conciliación
Extrajudicial para que con la ayuda de un tercero ajeno a ellas, neutral e imparcial,
denominado Conciliador, sean ellas las que van han dar solución o no a su
controversia.
El simple hecho de que las partes recurran y se sometan a la institución de la
Conciliación Extrajudicial, puede dar lugar a que se genere una o dos
consecuencias jurídicas.

El acta de conciliación, como documento, debe contener la expresión real de las


partes, sean que hayan llegado a un acuerdo o contemplar cada una de las
situaciones de hecho que contempla el artículo 15° de la Ley de Conciliación.

Los requisitos que debe contener toda acta de conciliación se encuentran


establecidos en el artículo 16 de la Ley de Conciliación. Dependiendo de la omisión
de determinado requisitos el acta será nulo o no.

El citado artículo 16 regula tres supuestos que se pueden presentar: a)Por un lado
señala que la omisión de determinados requisitos no influye en la validez del acta
de conciliación como documento, en cualquiera de los supuestos de conclusión del
procedimiento de la conciliación, es decir, nos encontramos frente a requisitos de
forma ad probationem, no sancionados con nulidad; b) Por otro lado, en el penúltimo
párrafo señala que la omisión de determinados requisitos, dará lugar a la nulidad
documental del acta de conciliación, permitiendo que la parte afectada pueda
solicitar la rectificación de dicha acta conforme lo prescribe el artículo 16-A de la
Ley de Conciliación, c) En el último párrafo del artículo citado, se establece que el
acta de conciliación no debe contener en ningún caso, enmendaduras, borrones,
raspaduras ni superposiciones entre líneas, bajo sanción de nulidad. En este
sentido si nos encontramos frente a una formalidad ad solemnitatem.

El acuerdo al que arriben las partes, total o parcial, sin duda, constituye un acto
jurídico. Las partes, crean, modifican o extinguen sus relaciones jurídicas. El
acuerdo al que arriban debe ser válido y eficaz. El acuerdo conciliatorio, sea total o
parcial, constituye un acto jurídico que obedece a la voluntad de las partes, en uso
de la autonomía de la voluntad.

Al constituir el acuerdo conciliatorio, total o parcial, un acto jurídico, éste debe


cumplir con los requisitos establecidos en el ordenamiento jurídico civil.

Bibliografía

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