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Mapa modificado de Eric Gaba

pág. 52 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 53
PLANTAS DE LAS CUMBRES DEL PIRINEO
(un catálogo completo de la flora alpina de la cordillera)
Reservados todos los derechos por la legislación en materia de Propiedad Intelectual. Ni la
totalidad ni parte de este libro, incluso el diseño de la portada, puede reproducirse, almacenarse
o transmitirse de manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, Fotos propiedad de los autores, excepto las que se citan:
óptico, infórmático, de grabación, escaneo o fotocopia, sin permiso previo por escrito de los editores.
José Quiles Lycopodium annotinum (pág. 144 a)
Las noticias, asertos y opiniones contenidos en esta obra son de la exclusiva responsabilidad de Androsace halleri (pág. 300 a)
los autores. Delphinium montanum (pág. 191 a)
Salvador Tello Cystopteris fragilis subsp. huteri (pág. 152 a)
Llorenç Sáez Woodsia pulchella (pág. 154 b)
Guy Dussaussois Salix hastata (detalle) (pág. 161 a)
Pierre Moreau Papaver alpinum (detalle) (pág. 203 b)
Joan Font, Esteve Sais & Pere Barnola Arenaria ligericina (pág. 170 b)
Moisés Guardiola Herniaria alpina (pág. 180 b)
Jean-François Bilgot Saxifraga retusa (pág. 234 a )
Al Schneider Saxifraga adscendens (pág. 237 b)
Pere Aymerich (foto grande) Endressia pyrenaica (pág. 291 b)
Albert Mallol & Pere Barnola Endressia pyrenaica (detalle) (pág. 291 b)
Mathieu Menand Epilobium nutans (pág. 284 b)
Estrella Alfaro Primula latifolia (pág. 298 b)
Jorge Hernanz Androsace cylindrica subsp. cylindrica (pág. 302 b)
Ranunculus alpestris (detalle) (pág. 198 b)
Santiago Patino Gentiana pyrenaica (pág. 307 a)
© Diputación Provincial de Huesca Tofieldia pusilla (pág. 389 b)
© Instituto Pirenaico de Ecología - IPE -CSIC - Jaca Didier Perroche (foto grande) Matthiola fruticulosa subsp. valesiaca (pág. 205 a)
Gentiana terglouensis subsp. schleicheri (pág. 309 b)
© Autores: Ignasi Soriano Pedicularis pyrenaica subsp. praetermissa (pág. 341 a)

Daniel Gómez García Pere Barnola, Albert Mallol & Josep Vigo Crepis mollis (pág. 383 b)
Antonio Campo González
Hugues Tinguy Trisetum distichophyllum (pág. 423 b)
José Vicente Ferrández Palacio José Ramón López Retamero
Joan Martín Hierochloe odorata subsp. odorata (pág. 426 a)
Manuel Bernal Gálvez Victor Ezquerra Rivas
Modesto Luceño Carex ericetorum (pág. 447 b)
Mariano Maza Dactylorhiza incarnata (pág. 457 a)
© Dibujos: José Vicente Ferrández Palacio
© Digitalización dibujos: EJEMPLARES DEL HERBARIO JACA
Draba subnivalis (pág. 211 b) Festuca trichophylla (pág. 410 a)
Gabriel Montserrat Martí
Thlaspi brachypetalum (pág. 215 b) Festuca quadriflora (pág. 411 b)
Oxytropis amethystea (pág. 259 b) Festuca niphobia (pág. 412 b)
© Portada y Acuarela: Taraxacum aragonicum (pág. 382 a) Festuca laevigata (pág. 414 a)
Taraxacum panalpinum (pág. 383 a) Festuca rubra subsp. juncea (pág. 415 a)
Pepo Martín Blasco Luzula alpina (pág. 402 b) Agrostis agrostiflora (pág. 428 a)
Festuca heteromalla (pág. 409 a)
Diseño gráϐico: maquetación, composición portada
EJEMPLAR DEL HERBARIO MA (Real Jardín Botánico de Madrid)
Ernesto Gómez García
Potentilla grandiflora (pág. 246 a)

FOTOS CEDIDAS Y NO UTILIZADAS


ISBN: 978-84-8321-920-1
DEPÓSITO LEGAL: Z 823-2020 Artur Lluent (Arenaria marschlinsii); Pere Aymerich (Artemisia chamaemelifolia); Pere Barnola & Josep Vigo (Pota-
mogeton berchtoldii y Trifolium montanum subsp. gayanum); Pello Urrutia (Armeria bubanii , Carex demissa, Lamium
album y Utricularia minor); Pere Barnola, Albert Mallol & Josep Vigo (Agrostis agrostiflora y Luzula desvauxii);
Edita: © PRAMES: Camino de los Molinos 32, 50015 Zaragoza (www.prames.com) Pascal Amblard (Carex depressa); Guy Dussaussois (Draba subnivalis, Festuca alpina, Gentiana clusii y Kobresia
simpliciuscula); Albert Mallol & Pere Barnola (Armeria muelleri); Antonio Pujadas (Erigeron cabelloi); Christine
Imprime: Gráϐicas Rigel Girard (Jurinea humilis); María Jarne Bretones (Eleocharis mamillata); María Begoña García (Carex bicolor); José
Quiles (Phyteuma ovatum y Sedum anacampseros); Pablo Tejero (Eleocharis mamillata); Félix Rey Bakaikoa varias
especies; Antonio Galán (Taraxacum aragonicum); Jorge Hernanz numerosas especies.
Para la edición de esta obra hemos contado con el apoyo de la Diputación Provin-
cial de Huesca, a través de la Fundación Félix de Azara que nos otorgó el premio a la
edición en la convocatoria del año 2019.
La principal contribución de Félix de Azara al conocimiento de la naturaleza fue
resultado de años de observación metódica, descripción y catalogación de ejemplares
animales que culminaron en el descubrimiento de más de doscientas nuevas especies.
A su recuerdo y homenaje junto al de los numerosos botánicos que nos precedieron
en la exploración de las cumbres del Pirineo y cuyas aportaciones florísticas nos han
resultado imprescindibles, dedicamos este libro.

¡Qué libre se siente uno sobre estos glaciares llenos de silencio, donde se
comprende tan bien la vida como la felicidad de Robinson Crusoe! ¡Cómo
se aman estas cimas, a la vez suaves y amenazantes, y más mágicas que los
palacios de oro y de plata, cuando la tarde o la aurora pasan por encima, y las
hace relucir a cincuenta leguas!
¡Hay algo de celeste en la belleza de los Pirineos.
Allí se vuelve uno soñador!

Henry Russell
Pionero de la exploración pirenaica (1834-1909)
ÍNDICE

Prólogo
1.- Introducción pág. 21
El estudio del territorio alpino
Contenido del libro y fuentes de información
Agradecimientos
2.- El piso alpino y su delimitación en los Pirineos pág. 29
3.- Características del medio físico alpino pág. 37
Geología
Clima
Suelos
Relieve
Atmósfera y radiación solar
Periodo vegetativo
Herbivorismo
4.- Características de la flora alpina pág. 55
Mecanismos fisiológicos para aumentar la resistencia al frío y afrontar el hielo
Resistencia a la radiación elevada y a la ultravioleta
Dominio de determinadas formas biológicas
Baja productividad total anual
Abundancia de órganos de reserva
Abundante pilosidad en las hojas de algunas plantas
Estructuras radicales muy desarrolladas y extensas
Resistencia a la sequía
Longevidad
Preformación de yemas foliares y florales
Elevada presencia de pigmentos
Predominio de la polinización por insectos (entomogamia)
Alta frecuencia de autopolinización
Escapos florales muy reducidos y flores muy llamativas
Predominio de semillas dispersadas por el viento (anemocoria) y variados
mecanismos de germinación
Importancia o prevalencia de la reproducción vegetativa
PRÓLOGOS
5.- Delimitación de la flora alpina pirenaica, distribución espacial
y caracteres ecológicos pág. 71
Diversidad florística y características taxonómicas
Distribución por regiones
Vínculo de la flora alpina de los Pirineos con la de otras cordilleras alpinas
Clasificación de las plantas alpinas
Distribución territorial (corología)
Distribución y amplitud altitudinal Este libro trata sobre las plantas que viven por volúmenes, escrita en latín y con una nomenclatura
Sustrato y preferencia edáfica encima de los 2.300 metros. Es decir, sobre las es- singular muy compleja de interpretar.
Distribución de flores y tipos de polinización y dispersión de semillas
pecies de los pisos subalpino y alpino de los Piri- Los Pirineos, originados por el cabalgamiento
Abundancia y rareza en la flora alpina
Distribución de la flora por ambientes
neos. Es un compendio de la flora de las grandes de la placa ibérica sobre la europea, son la segunda
cumbres pirenaicas, con las especies más intere- gran cadena montañosa de Europa, a cierta distan-
6.- La vegetación alpina pág. 89
santes y características de esta cordillera. Quedan cia de la gran cordillera de los Alpes. Las montañas
1. Roquedos
2. Pedrizas fuera muchas plantas antrópicas, expandidas por actúan como grandes refugios para muchas espe-
3. Ventisqueros el hombre y sus animales, las especies eurosiberia- cies de plantas. Sea por la gran diversidad de há-
4. Vegetación acuática o de suelos con humedad permanente nas de baja altitud, comunes en todo el continen- bitats, sea porque las montañas, con sus distintas
5. Vegetación nitrófila en reposaderos de ganado te, muchas plantas de distribución mediterránea, altitudes y diversidad geológica, ofrecen un varia-
6. Pastos que progresan desde la vertiente meridional. Al do compendio de climas y substratos, los grandes
7. Comunidades de grandes hierbas o “Megaforbios” centrarse en la flora más genuinamente pirenaica sistemas montañosos acumulan muchas plantas
8. Matorrales y alpina permite comparar fácilmente su flora con
9. Crestas cimeras y cumbres
distintas. Desde especies que tuvieron su óptimo
la de los grandes sistemas montañosos europeos, en épocas muy anteriores a los periodos glaciales
7.- Antecedentes en la exploración botánica de los Pirineos pág. 115 especialmente con la de los Alpes. del Cuaternario, hasta plantas de distribución bo-
8.- La conservación de la flora alpina en el marco reo-alpina que llegaron tan al sur como los Pirineos
pág. 125
Este es un libro práctico pensado para aportar
del cambio global
mucha información de cada especie de un solo en plena expansión glaciar. Numerosas especies
9.- Plantas alpinas de los Pirineos pág. 135 vistazo, muy bien ilustrado, bien maquetado, con son vicariantes de otras plantas de los Alpes y otras
Tratamiento taxonómico y fuentes de información
magníficas fotografías de todas las especies, claves muchas son exclusivas de los Pirineos.
Ficha modelo. Información de la ficha
Fichas de las plantas alpinas de los Pirineos de los grupos más críticos e ilustraciones detalla- La riqueza de la flora de los Pirineos atrae na-
das y precisas de todas las plantas dibujadas por turalistas y botánicos desde tiempos remotos. Las
10.- Claves de identificación pág. 463
José Vicente Ferrández para facilitar su identifica- primeras noticias sobre plantas pirenaicas las en-
11.- Flora de crestas cimeras y cumbres pág. 507 ción. Una cuidadosa y completa introducción nos contramos en los grandes tratados renacentistas,
Plantas que sobrepasan los 3000 metros
Plantas exclusivas del piso alpino
adentra en los Pirineos, su flora, la ecología de sus como el de Jacques Daléchamps, de 1586, pero su
plantas, la descripción de sus paisajes y las bases exploración más o menos regular empieza a finales
12.- Plantas de presencia ocasional en el piso alpino pág. 517
para interpretar las fichas. Un extenso glosario, un del siglo XVIII. La mayoría de sus especies fueron
13.- Glosario pág. 529 buen índice y una bibliografía básica completan el descritas por exploradores botánicos del siglo XIX.
14.- Referencias bibliográficas pág. 545 libro. Es al mismo tiempo un libro de interés para A lo largo del siglo XX no ha habido década en la
15.- Índice taxonómico pág. 559 los investigadores y una excelente introducción a que no se haya descrito alguna nueva especie. To-
la flora alpina de los Pirineos para excursionistas davía hoy seguimos descubriendo localidades sor-
y aficionados que quieran disponer de una buena prendentes de especies que ni siquiera sospechába-
obra de referencia. mos que pudieran alcanzar las cumbres pirenaicas.
Es un libro de la flora de los Pirineos, de todos los En el libro que tenéis en las manos encontraréis
Pirineos. Aborda toda la flora en su conjunto. Hay algunos buenos ejemplos.
que remontarse más de un siglo atrás para encon- El estudio del patrimonio natural del cual so-
trar una obra con una ambición territorial igual, la mos simples usufructuarios, lleva necesariamente
Flora Pyrenaea de P. Bubani publicada a finales del a apreciar sus valores y, en consecuencia, despierta
S XIX. Pero se trata de una obra muy rara, en tres el interés y la necesidad de conservarlos. Si estudia-
mos en profundidad la flora de un territorio y di- Estudiamos plantas, escribimos sobre plantas,
vulgamos los resultados, lo hacemos movidos por pero rara vez tenemos la oportunidad de sostener
el deseo de facilitar a otras personas su interés por en nuestras manos una obra tan completa, sobre la
la riqueza y diversidad florística de los Pirineos. El flora vascular de una cordillera rica y variada como
libro presente será un eslabón primordial en el des- la pirenaica. Estamos frente a un libro muy valioso,
pertar de una sociedad cada vez más preocupada detrás del cual hay centenares de caminatas, miles
por la conservación efectiva de su entorno natural. de horas preparando y estudiando plantas, verifi-
Daniel Gómez hace muchos años que trabaja cando dudas, tomando fotografías, consultando
incansable en la flora de los Pirineos y en la del herbarios, mucho conocimiento previo y muchas
horas de investigación dedicada a proyectos cuyos La publicación de este catálogo fruto de un im- plantas y flores poco habituales a la vista en corre-
conjunto de Aragón. Y no trabaja solo. Haciendo
resultados poco a poco han sumado datos útiles presionante trabajo de investigación sobre la “flora dores, canchales, paredes y cumbres. Estos descu-
realidad el viejo sueño de Francisco Loscos Bernal,
para este libro. Estudios sobre pastos pirenaicos, del piso alpino”, aporta un elevado grado de cono- brimientos crean, sin duda, afición y creciente in-
el farmacéutico de Castelserás que intentó por pri-
sobre la evolución de la flora de los picos de más de cimiento sobre las especies vegetales que habitan al terés por una ciencia cuyo conocimiento creíamos
mera vez escribir una flora del conjunto de Aragón
3.000 metros, los sucesivos Atlas de la Flora de los pie de las grandes cumbres pirenaicas. A nuestro siempre reservado a expertos y científicos. Este
a mediados del siglo XIX, Daniel ha sido capaz de
Pirineos y muchos otros anteriores; tesis doctorales entender es una gran contribución que comple- libro es con toda seguridad una magnífica herra-
organizar un nutrido grupo de colaboradores, dis-
de la década de los setenta y ochenta, que a su vez menta múltiples estudios anteriores realizados por mienta de divulgación que debe ampliar en gran
tribuidos por todo Aragón, que comparten su en-
aprovechaban conocimiento y datos del herbario botánicos, naturalistas y también por montañeros, manera el colectivo de personas interesadas en la
tusiasmo por las plantas. Dedican mucha atención
de Jaca, reunido por Pedro Montserrat a partir de que entienden el montañismo como un deporte flora alpina. Puedo asegurar que en este colectivo
a comprobar viejas localidades, a verificar si las es-
1966. Aquellos estudios florísticos de la década de asociado de manera indisoluble a la cultura y al co- se encuentran los montañeros siempre interesa-
pecies más raras aún forman parte de la flora regio-
los 80 del siglo pasado fueron escuela fundamental nocimiento y respeto por el medio natural. dos en todo lo que concierne a su campo de juego
nal, a seguir durante épocas poco propicias, como
de los botánicos formados en el Instituto Pirenai- En nuestra actividad deportiva los montañeros que es fundamentalmente la alta montaña.
el invierno, la aparición de las plantas más verna-
les, cuya distribución es todavía hoy mal conocida. co de Ecología y de quien escribe estas líneas, así somos conocedores de muchos aspectos relacio- Desde la FEDME quiero felicitar a los seis au-
Desde el Herbario JACA, atienden consultas, re- como de muchos otros botánicos pirenaicos alum- nados con la montaña. Climatología, relieve, gla- tores que firman este magnífico trabajo imagi-
suelven dudas, proveen información y mantienen nos todos de Pedro Montserrat. ciarismo, patrimonio histórico, formas de vida nando sus continuas e innumerables salidas y
cohesionado a un amplio grupo de corresponsales Es sobre la espalda de nuestros predecesores que de sus habitantes, etc., conocimientos necesarios excursiones a la montaña para completar el libro.
en toda la región. Sin la decidida colaboración de hoy, investigadores brillantes y tenaces y sus nu- para poder desarrollar nuestra actividad con se- La amplitud del libro que abarca toda la cordille-
tantos amigos y voluntarios un libro tan completo e merosos colaboradores, pueden escribir obras del guridad y de forma responsable. Existen muchas ra pirenaica ha requerido, sin lugar a dudas, un
interesante como éste no hubiera sido posible. Des- alcance, magnitud y utilidad de la que tenéis en publicaciones relacionadas con estos temas cuyos gran esfuerzo tanto físico como de conocimiento
de aquí mi reconocimiento y gratitud a todos ellos. vuestras manos. autores son los propios montañeros y que ofrecen científico a lo largo del tiempo y que ha conclui-
en muchos casos contenidos con un alto valor do por ahora, en una obra excelente. Se habla de
científico, pero resulta sorprendente, o al menos que en una fase posterior se quiere crear una red
a mí así me lo parece ya que no soy ni de lejos un de voluntarios/informantes que puedan colaborar
experto en botánica, que en un paisaje tan agreste en el estudio de la evolución de las especies que
Josep María Montserrat Martí e inhóspito como es la alta montaña se desarrolle se encuentran por encima de los tres mil metros.
Director del Institut Botànic de Barcelona
(Ajuntament de Barcelona-CSIC) una vida vegetal tan intensa dado el número de Esta es una excelente idea teniendo en cuenta que
especies estudiadas y catalogadas en este trabajo. nos encontramos sometidos a los efectos de un
Sí que es verdad que en estos últimos años ha cre- cambio climático de consecuencias desconocidas
cido la atracción por la contemplación y el estudio pero nada halagüeñas. Tanto las federaciones de
de la flora de montaña fundamentalmente entre montaña como los propios montañeros estaremos
naturalistas, fotógrafos de la naturaleza y entre los plenamente dispuestos a colaborar en el caso de
propios excursionistas y alpinistas que descubren que el proyecto se lleve adelante.

Juan Garrigós Toro


Presidente de la Federación Española de Deportes de Montaña (FEDME)
pág. 24 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 25

El magnetismo de esos enclaves recónditos de un registro preciso de flora y fauna que permita
la alta montaña y el afán de descubrimiento de evaluar los cambios que acontezcan y adoptar las
flora y fauna, atrajeron hace ya más de tres siglos medidas para la conservación de un patrimonio
a naturalistas y geógrafos. El testimonio de sus natural de valor extraordinario.
publicaciones o de sencillas anotaciones y dibu- A ese interés estrictamente científico que pre-
jos en libretas de campo, sirvió de inicio al estudio senta el estudio de la flora, hay que añadir la atrac-
de la flora pirenaica. Pero la exploración florística ción de un creciente número de aficionados a la
de la cordillera dista todavía de estar completa y botánica y la fotografía de la naturaleza o, simple-
muchas cumbres aún esperan una primera visita mente, a su observación atenta como complemen-
botánica o requieren una prospección más minu- to al placer de caminar en la montaña. También
ciosa. No obstante, la reciente edición digital de entre los montañeros más audaces crece ahora la
un atlas de toda la cordillera, fruto de la colabo- curiosidad por conocer las plantas que les sor-
ración de instituciones académicas y científicas prenden en su conquista de las cumbres. A todos
junto a contribuciones particulares, nos permite ellos dirigimos este libro deseando que el desper-
completar ahora un catálogo de la flora vascular tar o el aumento de su interés en observar la natu-
alpina de los Pirineos. raleza, redundará en el conocimiento botánico y
Como se explica más adelante, el piso alpino en la conservación de nuestras montañas.
constituye un laboratorio natural extraordinario Con una mirada más triste, hemos de mencio-
para estudiar la afección y la respuesta de plantas, nar también la huella de nuestra actividad hu-
animales y sus biocenosis al actual calentamiento mana, tan intensa y en continua aceleración, que En medio de un aparente desierto pedregoso, mil especies de flora vascular encuentran
del clima –rápido y de origen antrópico- que pare- afecta ya las cimas más altas y remotas de nues- su acomodo en las cumbres del Pirineo.
ce afectar a nuestra cordillera de forma severa. Por tras montañas. También resultan motivo de pre-
“de aventura” que van acompañadas de modos de tienen ya más de medio siglo, los hemos mencio-
tanto, cobra importancia y premura completar ocupación creciente las prácticas denominadas
transporte e instalaciones poco respetuosas con la nado de forma preferente a otros más recientes y
conservación de un entorno muy vulnerable y es- minuciosos pero con mayor complejidad que la
caso en nuestro país. Ojalá la belleza de las plantas que pretendemos mostrar en este libro. Si atende-
que mostramos en este libro sirva para despertar mos a la alta montaña de los Pirineos, cabe remar-
la conciencia de quienes promueven o realizan car el estudio fitosociológico de Braun-Blanquet
esas prácticas inapropiadas y sea una apremiante (1947) sobre el sector oriental de la cordillera y,
llamada de atención al respeto y salvaguarda del con carácter más didáctico, el de Vigo i Bonada
territorio alpino, en nuestro país exclusivo en su (1978) en l’Alta muntanya catalana, flora i vegeta-
plenitud de las cumbres pirenaicas. ció. En el Capítulo 7 se resumen los antecedentes
de la prospección botánica de la cordillera.
El estudio del territorio alpino
En las últimas décadas han aparecido numero-
Los estudios sobre el medio físico y biótico de sas publicaciones en formato de libros, artículos
los territorios alpinos se remontan a hace casi un en revistas especializadas e incluso en formatos
siglo (Schroeter, 1926) y es abundantísima la bi- digitales cuya mención desborda el objetivo de
bliografía que, desde entonces, refleja la investiga- este libro. Pero sí queremos destacar los trabajos
ción sobre el medio ártico-alpino. De la segunda de Körner sobre las características de los ecosis-
mitad del siglo XX cabe destacar los trabajos enca- temas y plantas alpinas, muchos centrados en los
bezados por Aeschimann, Billings, Bliss, Larcher, Alpes y reunidos en el libro Alpine plant life (Kör-
Larsen, Mooney, Polunin, Braun-Blanquet y Tran- ner, 1999) que incluye además una extensa biblio-
quillini sobre flora, vegetación, biología reproduc- grafía. La consulta de esta obra resulta imprescin-
tiva, ecofisiología y adaptación de las plantas a los dible para quienes busquen una información más
distintos factores ambientales. Algunas de las pu- amplia y actualizada. Por último, con formato de
blicaciones de estos autores se citan en el capítulo “curso en línea”, es reseñable el titulado Alpandino
bibliográfico o bien en menciones específicas a lo editado por el Instituto de Botánica de la Univer-
largo del libro. Aunque muchos de esos trabajos sidad de Basilea (Suiza).
Un intrincado relieve promueve la formación de numerosos y muy contrastados ambientes
que albergan la variada flora alpina. Circo de Barroude y pico de Troumouse (3085 m) desde el pic de la Géla.
pág. 48 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 49

El viento y la topografía escarpada con muchas proporciona la protección de la nieve durante Periodo vegetativo
irregularidades propician una distribución de la seis meses para la primera planta y apenas de dos Corta duración del periodo vegetativo y grandes variaciones de la fenología con la topografía
nieve muy dispar. En los lugares más expuestos al para la segunda (Cernusca, 1976). Por otra parte,
viento y en las paredes verticales la nieve apenas la altura y morfología de la planta, la disposición La fenología de una planta señala el ritmo de los la cubierta de nieve en las zonas más expuestas y
se deposita y roca y suelo quedan a la intemperie de sus hojas o el indumento pueden modificar las procesos vitales recurrentes a lo largo del año que la acumula en las situadas a sotavento formando
durante casi todo el año. Por el contrario, en las condiciones climáticas, actuando como “trampas incluyen, por ejemplo, el inicio de su crecimiento “ventisqueros”. En cortas distancias ese efecto del
concavidades y ventisqueros se puede acumular de calor”, o bien disminuyendo el efecto del viento anual, la floración, fructificación o el agostamien- viento puede alterar la acumulación de nieve no-
un manto níveo de varios metros y su fusión to- en la transpiración. Esas circunstancias explican el to. El desarrollo fenológico de cada planta está en tablemente, la fecha de su fusión y, por ende, la fe-
tal se retrasará varios meses respecto a los encla- predominio de las formas almohadilladas o, en al- parte condicionada genéticamente y en parte vin- nología. Ya ha quedado escrito cómo estas diferen-
ves verticales o los más expuestos al viento. Estas gunos casos, el recubrimiento piloso más o menos culado a características del ambiente y en concreto cias a pequeña escala explican la distribución de
diferencias, junto a las de la insolación y la acu- denso de bastantes plantas alpinas. ciertas plantas que aparentemente corresponden a
al clima que limita el periodo vegetativo, es decir
mulación y estabilidad del suelo antes comentada, Por último, a pequeña escala, encontramos mi- una misma comunidad (Cernusca, 1976). Distin-
la época del año que resulta adecuada para el desa-
condicionan la distribución de la vegetación y dan croclimas muy heterogéneos con notables varia- tas poblaciones de una misma planta pueden mos-
rrollo de las plantas.
lugar a un mosaico muy heterogéneo, con fuertes ciones de temperatura y humedad que, por ejem- trar marcados contrastes en su fenología según su
contrastes en cobertura y composición florística plo, en el entorno de una gran roca puede mostrar Por su relación con el clima, la duración del ubicación. Sirva como ejemplo las diferencias de
en apenas unos centímetros. Esta heterogeneidad una variación térmica diaria de más de 40 ºC y periodo vegetativo se reduce con la altitud y con- dos meses en el momento de floración (mitad de
de microclimas condiciona la localización precisa una humedad del aire del 20 al 80%, según mida- diciona el crecimiento de la vegetación y la feno- julio e inicio de septiembre) de dos poblaciones de
de las plantas ya que, a una misma altitud, se pue- mos su base sombría o la superficie orientada al logía de las plantas. De forma aproximada, dicho Saxifraga praetermissa y de Salix herbacea en dos
den encontrar unas condiciones muy diferentes de sol y con marcadas diferencias respecto al clima periodo se ha estimado para los Pirineos en 85 enclaves apenas distantes cien metros, aunque en
humedad y temperatura. Sirvan como ejemplo las del entorno próximo. Esta notable heterogeneidad días al año a 2300 m con una disminución de 11 ambos casos la floración se produce de forma casi
comunidades arbustivas de ericáceas enanas don- microclimática es determinante para interpretar la días cada 100 m que se asciende en altitud, con las inmediata al rebrote tras la fusión nival. En resu-
de la localización de Rhododendron ferrugineum ecología de las plantas, su distribución y el efecto evidentes variaciones impuestas por la topografía men, la cubierta de nieve, actúa en estas plantas
en las pequeñas depresiones o de Loiseleuria pro- que el calentamiento global pueda ejercer sobre (Del Barrio et al.,1990). Por encima de los 3000 m como protección frente a las heladas, la abrasión
cumbens en las zonas más expuestas de una misma su persistencia (Wetter, 1918; Scherrer & Körner, el periodo vegetativo anual queda reducido a entre del hielo, la fuerte oscilación térmica diaria y la
ladera, y apenas separadas por unos centímetros, 2010 y 2011; García et al., 2019). 4 y 8 semanas. Además, parte del periodo libre de desecación por el viento durante muchos meses
nieve puede ir acompañado de temperaturas muy del año, aun al precio de retrasar el periodo ve-
Atmósfera y radiación solar bajas, sobre todo en las noches, y de fuertes vientos getativo hasta la fusión en la primavera tardía o
La disminución de la presión atmosférica y el incremento de radiación solar con la altitud que azotan las cumbres y otros enclaves desguar- incluso el verano y obligar posteriormente a un
necidos. El viento de invierno y primavera barre desarrollo vertiginoso.
La presión atmosférica disminuye con la alti- piso alpino. Se menciona con frecuencia el posible
tud, aproximadamente un 10% cada 1000 m, de daño a las plantas alpinas de la radiación UV y su
manera que en el piso alpino es entre un 20-30% influencia sobre el tamaño y la estructura de los
menor que a nivel del mar. En la misma medida órganos vegetales. Sin embargo, hay constancia de
disminuye la concentración de los gases que la que estas plantas cuentan con una protección adi-
conforman y en concreto del oxígeno y el dióxido cional en la morfología foliar y en los pigmentos
de carbono (CO2). Se ha sugerido en ocasiones de sus epidermis (Korner, 1999).
que la disminución de CO2 puede afectar a la En resumen, la radiación ultravioleta parece no
fotosíntesis de las plantas alpinas, pero distintos ser un factor limitante en el crecimiento de las
procesos y mecanismos de compensación cues- plantas alpinas aunque ha podido determinar una
tionan esta influencia (Körner, 1999) y se han presión selectiva en determinadas regiones con
constatado algunas evidencias de que las plantas un régimen contrastado de radiaciones (Caldwell
alpinas pueden realizar la fotosíntesis con con- et al., 1982). Lo anterior no es óbice para que al-
centraciones más bajas de dióxido de carbono gunos arbustos, como los enebros Juniperus com-
(Mooney et al., 1966). munis subsp. alpina, adopten muchas veces portes
A diferencia de las regiones árticas, en la alta prostrados inhibiendo el desarrollo de ramas que
montaña la radiación solar es alta, con una radia- sobrepasen la cubierta de nieve en primavera y el
ción ultravioleta que aumenta con la altitud (Cald- efecto deletéreo de la radiación solar. Tampoco se
well, 1968), aumento que cobra especial relevancia pueden descartar posibles efectos indirectos de la La nieve de final de septiembre acompañada de las primeras heladas pone fin brusco al corto verano alpino en los rellanos
más sombríos. Por el contrario, los enclaves soleados tendrán un mes adicional de crecimiento que incluso permitirá a al-
en climas muy soleados durante el periodo vegeta- radiación capaces de ocasionar un aumento de la gunas plantas una segunda floración casi siempre estéril. Valle de Lliterola: ibón Blanco (2734 m) y los picos de Crabioules
tivo, como el que caracteriza gran parte de nuestro tasa de mutación y diferenciación genética. (3116 m) y Maupas (3109 m).
pág. 78 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 79

Compuestas
Gramíneas
Cyperáceas
Cariofiláceas
Crucíferas
Familias Escrofulariáceas
taxonómicas
Ranunculáceas
Rosáceas
Saxifragáceas
Leguminosas
Otras

Abundancia (en % con cifras redondeadas) de las familias taxonómicas con mayor
representación en el piso alpino. Ranunculáceas, Rosáceas, Saxifragáceas y Leguminosas muestran
una representación similar.

Los géneros con mayor número de especies el conjunto de Pirineos y cuentan también con
son Carex (36 taxones), Saxifraga (26), Festuca una representación destacada en las floras de
(19), Ranunculus (15), Potentilla (13), Androsace otras cordilleras alpinas y, en concreto, en los Al-
y Veronica (10), Luzula, Pedicularis, Poa y Silene pes (Aeschimann, 2011a y b; Aeschimann et al., Área de distribución de una planta ártico-alpina, Kobresia myosuroides. 119 plantas de los Pirineos muestran una distribu-
ción similar y encuentran en la cordillera su margen meridional de distribución. Mapa extraído de Hultén & Fries (1986).
(9), Alchemilla, Galium y Sedum (8), y Arenaria, 2004), lo que señala el parentesco biogeográfico
Campanula, Minuartia y Salix (7). Algunos de de estas montañas y la adaptación de algunos de
estos géneros son también los más abundantes en esos géneros al ambiente alpino.
No obstante, la mayor representación en la flo- supone dos tercios de todos los endemismos pre-
Distribución territorial (corología) ra alpina de los Pirineos corresponde a los “oró- sentes en la cordillera. Sin embargo, solo cinco
fitos alpinos”, categoría que integra las plantas plantas con categoría de especie y área bien cono-
Los “grupos corológicos” se definen a partir de myosuroides, extendida en amplias regiones de la presentes en Apeninos, Alpes, Cárpatos y Bal- cida son endémicas del piso alpino o apenas des-
la distribución de las especies en el conjunto del parte más septentrional de Europa, Asia y Améri- canes, más los Pirineos y Cordillera Cantábrica. cienden de su límite: Androsace ciliata, Cerastium
planeta, que está relacionada con su historia bio- ca, la gran región de los Himalayas y, ya en zonas 218 plantas, aproximadamente un 35% de la flora pyrenaicum, Festuca borderei, Minuartia cerastii-
geográfica y con los requerimientos ambientales más reducidas y aisladas, en las montañas de Es- alpina, corresponden a este grupo, lo que repre- folia y Viola diversifolia. También lo son cuatro
(clima, suelo, etc.) de las plantas que los integran. candinavia y del centro y sur de Europa. Por tanto, senta el triple que en el conjunto de la flora de los con categoría subespecífica: Phyteuma globularii-
Con esta aproximación, se definen “regiones flo- los Pirineos constituyen su límite meridional ab- Pirineos. El siguiente en abundancia es el de las folium subsp. rupicola, Ranunculus parnassiifolius
rísticas” a distintas escalas que sirven para la clasi- soluto. Es un ejemplo típico de distribución “árti- plantas "eurosiberianas" (94 plantas y 15%) que subsp. parnassiifolius, Saxifraga pubescens subsp.
ficación de los territorios y para indagar en las mi- co-alpina”, grupo corológico que unimos con otro en el piso alpino reducen su frecuencia a la mitad iratiana y Saxifraga pubescens subsp. pubescens.
graciones de la flora o las causas que las originaron afín (“boreo-alpino”) y que está representado en el de su representación en el conjunto de la cordi- Varias especies de Festuca solo se citan hasta la
y que han dado lugar a la flora actual del territorio. piso alpino de los Pirineos por 119 plantas, el 14% llera, mientras las "mediterráneas" se reducen a la fecha del piso alpino pero su reciente descripción
En el siguiente mapa, a modo de ejemplo, se del total, cinco veces más que las que se observan quinta parte (7%). Por último, 69 plantas (el 11%) o las incertidumbres para su clasificación dejan
observa la distribución en el planeta de Kobresia en el conjunto de la cordillera. son "endémicas estrictas" de los Pirineos, lo que abierta la puerta a una distribución más amplia.
pág. 86 Flora completa del piso alpino Plantas
Plan
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Cumbres
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inneo p g.. 87
pág.
páág 87

Muy rara
Rara
Escasa
Abundancia Frecuente
Común
Muy común
Frecuencia de las categorías de
abundancia/rareza consideradas en la
flora alpina de los Pirineos.

La delimitación de las plantas más raras es im- muestran un área muy restringida con poblacio-
prescindible para tratar su conservación, pero hay nes escasas que, en muchos casos, requerirán ma-
que señalar que el hecho de que una planta sea yor prioridad de conservación.
rara no significa necesariamente que sea más vul- Por último, otro aspecto de interés cuando se
nerable, aunque muchas de las que consideramos evalúan las necesidades de conservación de la di-
más amenazadas, sí que muestran escaso número versidad es el carácter limítrofe de las localidades
de localizaciones o bien muy reducidos tamaños situadas en el territorio. En esta situación, en-
poblacionales. contramos en el piso alpino 221 plantas –más de
Junto a las especies raras, se consideran de alto un tercio del total- cuyas poblaciones pirenaicas
interés para su conservación las plantas endémi- son las más meridionales de su territorio a nivel
cas, precisamente por la exclusividad de su re- mundial. De este grupo, 52 son de distribución
presentación territorial. Ya se ha mencionado el boreoalpina, 148 orófitos alpinos y 21 eurosibe-
número de especies endémicas de los Pirineos (69 rianas. En sentido contrario, 16 plantas de distri-
plantas), aunque hay que distinguir las que tienen bución mediterránea alcanzan su confín septen-
una amplia distribución en la cordillera de las que trional en los Pirineos.

Distribución de la flora por ambientes


Humedales
Cerca de un tercio de las plantas
alpinas se encuentran en los distintos Majadas
tipos de pasto que se describen en el Matorrales
siguiente capítulo; se trata predomi-
nantemente de gramíneas, cárices y Megaforbios
otras monocotiledóneas que conviven Comunidad Pastos
en céspedes de cobertura media o alta vegetal
Pedrizas
y se extienden principalmente de for-
ma vegetativa. Un porcentaje todavía Roquedos
algo mayor ocupa roquedos y pedrizas
Ventisqueros
y un 12% zonas con humedad perma-
nente. El resto de las plantas se reparte Porcentaje de la flora que se encuentra en los distintos ambientes del
en los matorrales, ventisqueros y sue- territorio alpino.
los ricos en materia orgánica (comu-
nidades megafórbicas y reposaderos
de herbívoros o majadas).
Estibafreda de Vallibierna. En primer
término pastos de Festuca eskia
formando gradines en la ladera.
(Foto pág. siguiente)
pág. 104 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 105

d) Pasto de rellanos silíceos (Alianza Carici macrostyli – Nardion strictae)


En los rellanos y depresiones con suelo bien chzeri, Carex atrata, C. depressa, C. macrostyla, C.
conformado, Festuca eskia es sustituida por el parviflora, C. pyrenaica, Cerastium arvense, Coin-
cervuno, Nardus stricta, una gramínea muy abun- cya monensis, Conopodium majus, Deschampsia
dante y extendida por gran parte del hemisferio flexuosa, Endressia pyrenaica, Euphrasia mini-
Norte. Gracias al crecimiento clonal -“en falan- ma, Erythronium dens-canis, Dianthus deltoides,
ge”- de sus tallos, puede formar céspedes muy Geum montanum, Herniaria latifolia, Hypochae-
prietos y extensos en los pisos montano y subal- ris maculata, Juncus trifidus, Luzula campestris, L.
pino, pero no asciende más de los 2500 m. En sus spicata, Lychnis alpina, Paronychia polygonifolia,
confines más altos forma pequeños islotes inter- Phleum alpinum, Pilosella breviscapa, Plantago
calados por una flora muy diversa que incluye un monosperma, Potentilla aurea, P. brauniana, P.
buen número de plantas, como Agrostis rupestris, erecta, Pseudorchis albida, Ranunculus amplexi-
Alopecurus gerardii, Androsace halleri, A. laggeri, caulis, R. pyrenaeus, Scleranthus perennis, Selinum
Antennaria carpatica, A. dioica, Armeria alpina, pyrenaeum, Silene rupestris, Trifolium alpinum, T.
A. muelleri, Arnica montana, Campanula scheu- badium y Viola pyrenaica.

Los pastos del “Primulion intricatae” forman manchas de pequeña extensión que sujetan suelos relictos y
muy persistentes (izqda. Tuc de Maubermé, 2884 m. Foto J. Brioso). Son céspedes con alta cobertura
y diversidad florística, ricos en leguminosas (dcha.).

A veces estos céspedes forman pequeños is- acidifica con facilidad y da paso a ciertas gra-
leos entre pedregales y algunas de sus plantas míneas y cárices propias de los cervunales de
crecen entremezcladas. Por el otro extremo, Nardus stricta, más pobres en especies y que se
cuando el suelo está más asentado se lava y describen más adelante.

c) Pasto de laderas silíceas (Alianza Festucion eskiae)


Entre las extensas formaciones pedregosas que que los topillos abren para airear sus galerías.
dominan las faldas de la alta montaña silícea, en- Cuando la pendiente es más pronunciada y el
contramos a veces rodales más o menos gran- suelo se desliza –solifluxión- se abren claros y Pastos acidófilos de Festuca eskia en pendientes con suelo profundo (izqda.) y de Nardus stricta
des de suelo bien conformado, con espesores de la gramínea adopta una estructura en gradi- en terrenos llanos y depresiones (dcha.).
veinte cm o más y cuyo origen queda pendiente nes, similar a la que muestra F. gautieri subsp.
de explicación. Podría tratarse de suelos anti- scoparia en las laderas calizas. En esos huecos
guos, quizás anteriores a las últimas glaciacio- encontramos Agrostis rupestris, Ajuga pyrami- Los crestones y relieves ondulados con roca si- quionófilas que se han citado en los ventisqueros
nes, o bien ser depósitos más recientes de origen dalis, Deschampsia flexuosa, Gentiana alpina, lícea del Pirineo oriental se cubren con una vege- y pastos de rellanos calizos. Predominan las for-
eólico, tipo “loess”, o de épocas más recientes, re- Jasione crispa, J. laevis, Juncus trifidus, Luzula tación de talla corta y rala dominada por Festuca mas almohadilladas que resisten la sequía estival
sultantes de procesos de erosión y acumulación. pediformis, Meum athamanticum, Murbeckiella airoides que está muy bien representada en la como Minuartia recurva, M. sedoides, Saxifraga
En esos suelos, destacan las macollas verde pinnatifida, Nardus stricta, Poa variegata, Po- Cerdaña y en concreto, en el Puigmal, la Pica del moschata, Sedum anglicum, Sempervivum arach-
oscuro de Festuca eskia, formando un pasto tentilla erecta, Trifolium alpinum, Veronica be- Carlit y el Macizo del Capcir. La gramínea domi- noideum y Silene acaulis. Además, son típicas de
cuya cobertura está condicionada por la pen- llidioides, V. fruticans y V. serpyllifolia. nante forma isleos de distinto tamaño y la pedre- este pasto Androsace laggeri, Agrostis alpina, A.
diente y estabilidad del suelo. Si el sustrato es En esas mismas faldas silíceas, soleadas, pero casi gosidad superficial puede cubrir un suelo estable rupestris, Armeria muelleri, Campanula scheu-
firme, la hierba cubre de manera casi continua sin suelo, F. eskia es sustituida por Festuca gautieri y con humus abundante que se descompone con chzeri, Carex curvula, C. ericetorum, Cerastium
y apenas deja resquicio a otras plantas que bus- subsp. gautieri, más extendida en el sector oriental mucha lentitud. La fuerza del viento evita la acu- alpinum, Erigeron uniflorus subsp. aragonensis,
can apoyo en alguna piedra o en los huecos de la cordillera y que también forma gradines. mulación de nieve por lo que faltan las plantas Galium pyrenaicum, Gentiana alpina, Helictotri-
pág. 128 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 129

Junto a la presión humana (Niedrist et al., 2009), nes de los márgenes parecen traducir un “punto
el Cambio Global está comenzando a transformar final” en la adaptación a un entorno cambiante en
los ecosistemas de montaña y se prevé que el ca- un momento determinado. Pero la definición de
lentamiento del clima incida de forma particular ese límite requiere conocer las razones que lo pro-
en los ambientes alpinos (Dirnböck et al., 2003; vocan (Crawford, 2008) que, a su vez, se relacio-
Crawford, 2008), y sobre todo en los Pirineos nan con características ambientales, morfológicas,
(Engler et al., 2011). Todas las especies muestran genéticas, etc., cuya comprensión en el entorno
límites en su distribución espacial y las poblacio- alpino todavía nos resulta lejana en muchos casos.

El auge del montañismo y la atracción por ascender las montañas más elevadas ocasionan la masificación de sus cum-
bres, sobre todo en los meses veraniegos. El pisoteo resultante de esta frecuentación masiva produce el deterioro de la
vegetación y amenaza la persistencia de algunas plantas muy raras. En la foto, cumbre del Aneto.

A este respecto, resultan llamativas las referencias alcanzan con su huella las cumbres más altas y, si
escritas, ya en el siglo XVIII, que avisan de la “de- no se procede a su regulación, pueden constituir La fusión de los glaciares amplía el territorio apto para la colonización vegetal y abre nuevos hábitats como los lagos que
gradación de los Pirineos y las causas de su origen” una inminente amenaza para la conservación de se forman al pie de las masas del hielo fundente o, en el otro extremo, los que se colmatan y desaparecen como masas de
(d’Arcet, 1775). La explotación minera y forestal las plantas y comunidades. Las más escasas y vul- agua y se transforman en humedales. En la imagen, lago naciente bajo el glaciar del Aneto.
es ancestral en la cordillera; con el desarrollo de nerables se sitúan en las crestas, pedrizas y otros
la sociedad industrial, en el siglo XX se reanuda- ambientes de gran fragilidad.
ron antiguas explotaciones mineras y se realizaron A pequeña escala, quizás sea la huella de los Distintos estudios predicen para las últimas rangos altitudinales y por tanto climáticos en que
intensas actuaciones de construcción de obras hi- montañeros en las cumbres más famosas el prin- décadas del siglo un aumento significativo de se desenvuelven estas plantas (Gómez-García et
dráulicas y de las vías de comunicación necesarias cipal impacto sobre la flora y la fauna, aunque temperatura y una disminución de las precipita- al., 2017) y la abundancia y heterogeneidad de
para su desarrollo. En la segunda mitad del pasa- en superficies reducidas (Rusterholz et al., 2004; ciones y de la cubierta nival en los Pirineos, con hábitats en la alta montaña que, por tanto ofrecen
do siglo, las obras de expansión de las estaciones Negro et al., 2010). Las plantas alpinas se mues- valores más extremos que en otras cordilleras de numerosos refugios (Körner, 1999; Maclean et al.,
de esquí en busca de zonas con mayor innivación tran capaces de soportar estrictas condiciones Europa (Engler et al., 2011). Los escenarios más 2015). Estos aspectos dificultan interpretar la res-
han causado daños severos en ambas vertientes de ambientales en cuanto a topografía, suelo y clima mencionados en relación con el cambio climáti- puesta de la flora al actual calentamiento global
la cordillera, aunque de forma principal en algu- pero apenas resisten el pisoteo intenso (Bayfield, co, pronostican un ascenso general de las áreas de (Theurillat & Guisan, 2001; Rixen et al., 2014). En
nos sectores de Aragón y Cataluña. La prolifera- 1971; Bell & Bliss, 1973; Cole & Monz, 2002). La distribución de las plantas más termófilas (Pauli las últimas décadas se han realizado numerosos
ción de estructuras mecánicas de remonte, el uso destrucción de la cubierta vegetal acompaña o et al., 1996, Erschbamer et al., 2009), de sus co- estudios sobre el efecto del cambio climático en
cada vez más intenso de maquinaria pesada para el va seguida de la pérdida de suelo, lo que impide munidades (Brzeziecki, 1995) y del límite del bos- la flora que constatan un aumento del número de
mantenimiento de las pistas, junto a la innivación la recolonización. Por otra parte, en esas mismas que (Gehrig-Fasel et al., 2007) que supondría una especies en las cumbres más altas, la aceleración
artificial, degradan la vegetación y ocasionan una cimas se aprecia la llegada de algunas plantas reducción del territorio alpino en detrimento de de dicho aumento (Steinbauer et al., 2018) y una
pérdida de diversidad que no cabe subsanar con nitrófilas provenientes de altitudes inferiores, la flora que lo ocupa. No obstante, hay que men- afección diferente a las comunidades vegetales
las técnicas usuales de revegetación (Wipf et al., aunque no tenemos certeza de que su presencia cionar también otros puntos de vista que desta- que estaría relacionada con la edad de su esta-
2005). En los últimos años, el auge del montañis- anuncie su establecimiento permanente o bien can las fluctuaciones del clima afrontadas por la blecimiento (por ejemplo: Grabherr et al., 1994;
mo y el nacimiento de los deportes de “aventura” sea solo temporal. flora alpina en su dilatada existencia, los amplios Engler et al., 2011).
pág. 152 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 153

10.02.03 AD WOODSIACEAE 10.02.04 Alp WOODSIACEAE 10.03.01 Boreo WOODSIACEAE 10.03.02 Eur WOODSIACEAE
CYSTOPTERIDACEAE CYSTOPTERIDACEAE CYSTOPTERIDACEAE CYSTOPTERIDACEAE
Cystopteris fragilis (L.) Bernh. subsp. huteri Cystopteris alpina Gymnocarpium dryopteris Gymnocarpium robertianum
(Hausm.exMilde)Prada&Salvo, [AnalesJard.Bot.Madrid41:466,1985] (Lam.) Desv., [Mém. Soc. Linn. Paris 6: 264, 1827] (L.) Newman, [Phytol. 4: app. 24, 1851] (Hoffm.) Newman, [Phytol. 4: 371, 1851]
Cystopteris fragilis (L.) Bernh. var. huteri Hausm. ex Milde Polypodium alpinum Lam. Polypodium dryopteris L. Polypodium robertianum Hoffm.
Aspidium alpinum Sw. Polypodium alpinum Jacq. Aspidium dryopteris Baumg. Aspidium calcareum Baumg.

< 25 cm < 25 cm 12-35 cm 16-45 cm

3000 3000 Roq  Roq


2300  Roq  2300 Roq 2300 2300
Mat Megaf
1700
1000 1000
0 Ca/Si Ca Ca/Si Ca
(130) 800-2500 (3250) (1400) 1700-2000 (3250) 270-2400 (2800) 400-2400 (2560)

And; Ara; Cat And; Ara; Ari; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr

V - XI V - XI VI - XI VI - XI

Europa América N.; Asia; Europa


Europa América N.; Asia; Europa
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Córcega, Escan., Carp., Balc., Alp., Apen., C.Cantábrica,
Escan., Alp. Apen. Escan., Alp., Apen., C.Cantábrica, S.Ibérico-Central
Apen., C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada S.Ibérico-Central
pág. 206 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 207

22.04.02 Eur BRASSICACEAE 22.04.03 Alp BRASSICACEAE 22.04.04 Alp BRASSICACEAE 22.05.01 AD BRASSICACEAE

Cardamine amara Cardamine resedifolia Cardamine bellidifolia L. subsp. alpina Arabis alpina
L., [Sp. Pl.: 656, 1753] L., [Sp. Pl.: 656, 1753] (Willd.)B.M.G.Jones,[FeddesRepert.Spec.Nov.RegniVeg.69:59,1964] L., [Sp. Pl.: 664, 1753]
Cardamine alpina Willd.
Cardamine bicolor Opiz Cardamine heterophylla Host Arabis bellidifolia Scop. Arabis alpestre L.

15-70 cm Ø F 10-16 mm 3-18 cm Ø F 6-12 mm 3-10 cm Ø F 6-12 mm 5-40 cm Ø F 8-15 mm Autogamia

3000 3000 Vent Past


Roq
2300 Humed 2300 2300 Roq 2300 Roq
Pedr
1000 1700 Pedr Pedr
1000
Si Si Si 0 Ca
1200-2480 (800) 1400-3219 (1550) 1800-3250 600-2500 (2900)

And; Ari; Cat; HGa; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr And; Ara; Ari; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr

IV - VI V - VIII VII - VIII V - VIII

Europa África, América N., Asia, Europa


Asia, Europa América N., Asia, Europa
Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen., C.Cantábrica, Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen.,
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen. Escan., Alp.
S.Ibérico-Central, S.Nevada C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada
pág. 230 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 231

26.01.02 Boreo SAXIFRAGACEAE 26.01.03 Med SAXIFRAGACEAE 26.01.04 Eur SAXIFRAGACEAE 26.01.05 End. Pir SAXIFRAGACEAE

Saxifraga stellaris Saxifraga rotundifolia Saxifraga hirsuta Saxifraga umbrosa


L., [Sp. Pl.: 400, 1753] L., [Sp. Pl.: 403, 1753] L., [Syst. Nat. ed. 10, 2: 1026, 1759] L., [Sp. Pl.: 574, 1762]

Micranthes stellaris (L.) Galasso, Banfi & Soldano Geum rotundifolium (L.) Moench Saxifraga geoides Lacaita Geum umbrosum (L.) Moench

< 18 cm Ø F 8-12 mm Autogamia < 50 cm Ø F 10-16 mm < 40 cm Ø F 4,5-12 mm < 50 cm Ø F 4,7-12 mm

3000 Roq
Megaf Roq
2300 Humed 2300 2300 2300
Humed Pedr Mat
1000 1000 1000
Si Ca Ca 0 Ca/Si
(800) 1500-3110 (700) 1400-2300 (2800) (650) 1200-2500 (150) 800-2000 (2400)

And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; PAt; POr And; Ari; Aud; Cat; POr Ara; HPy; Nav; PVa; PAt And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr

VII - IX VI- VII VI - VII VI - VII

América N., Europa


Asia, Europa Europa Europa
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen.,
Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen. C.Cantábrica
C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada
pág. 326 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 327

49.01.01 Alp SCROPHULARIACEAE 49.01.02 AD (Subsp. End. Ibérico) SCROPHULARIACEAE 49.02.01 End. Pir SCROPHULARIACEAE 49.03.01 Alp SCROPHULARIACEAE
PLANTAGINACEAE PLANTAGINACEAE
Scrophularia alpestris Scrophularia canina L. subsp. crithmifolia Antirrhinum sempervirens subsp. sempervirens Chaenorhinum origanifolium subsp. origanifolium
J. Gay, [DC. ; Prodr., 10 : 307, 1846] (Boiss.) O. Bolòs & Vigo, [Collect. Bot. (Barc.) 14: 96, 1983] Lapeyr., [Fig. Fl. Pyr., 7, 1801] (L.) Kostel., [Ind. Hort. Bot. Prag. 34, 1844]
Scrophularia crithmifolia Boiss. Antirrhinum origanifolium L.
Scrophularia oblongifolia Merino Antirrhinum majus L. subsp. sempervirens (Lapeyr.) Malagarriga

< 110 cm Ø F 6-12 mm < 75 cm Ø F 3,5-6,5 mm 10-50 cm Ø F 18-25 mm 5-30 cm Ø F 8-22 mm

Megaf
2300 2300 Pedr 2300 Roq 2300 Roq
Pedr
1000 1000 1000 1000
Ca Ca Ca Ca
60-2350 (2500) (320) 500-2350 (2660) 790-2550 350-2600 (2920)

And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Cat; HGa; HPy; PAt And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr

V - IX V - VII VI - IX V - VII

Europa
Europa Europa África; Europa
¿Carp.?, Balc., Alp., M. Central, Apen.,
M. Central, C.Cantábrica, S.Ibérico-Central Alp., ¿M. Central?, C.Cantábrica, S.Ibérico-Central
C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada
pág. 374 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 375

59.17.02 Med COMPOSITAE 59.18.01 Eur COMPOSITAE 59.19.01 Boreo COMPOSITAE 59.20.01 Med COMPOSITAE

Senecio pyrenaicus subsp. pyrenaicus Carlina acaulis L. subsp. caulescens Saussurea alpina Jurinea humilis
L., [Loefl. ; Iter Hispan., 304, 1758] (Lam.) Schübl. & G. Martens, [Fl. Würtemberg: 523, 1834] (L.) DC., [Ann. Mus. Natl. Hist. Nat., 16 : 198, 1810] (Desf.) DC., [Prodr., 6 : 677, 1838]
Carlina caulescens Lam. Serratula alpina L. Serratula humilis Desf.
Doria nemorensis Fourr. Carlina acaulis L. subsp. aggregata (Willd..) Hegi Centaurea saussurea E.H.L.Krause Carduus mollis Gouan

20-60 cm Ø i 20-40 mm 5-33 cm Ø i 45-53 mm Autogamia 5-40 cm Ø i 7-14 mm Autogamia 2-10 cm Ø i 12-21 mm

3000 3000 Humed


Pedr Past
2300 2300 Past 2300 Megaf 2300
Roq  1700 Pedr
Past
1000 1000 1000
Ca/Si Ca Si Ca
(1100) 1600-3212 (200) 1400-2400 (2900) (1650) 2000-2600 (2950) (300) 700-2500

And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; POr Ara; ¿Aud?; Cat; Nav; PVa

VII - IX VII - X VII - IX VI - VII

Europa Europa Asia; Europa África; Europa


C.Cantábrica, S.Ibérico-Central Carp., Balc., Alp., Apen., C.Cantábrica Escan., Carp., ¿Balc.?, Alp., ¿M. Central? Alp., M. Central; C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada
pág. 350 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 351

55.01.01 Med CAPRIFOLIACEAE 56.01.01 Med VALERIANACEAE 57.01.01 Med DIPSACACEAE 58.01.01 Eur CAMPANULACEAE
CAPRIFOLIACEAE CAPRIFOLIACEAE
Lonicera pyrenaica subsp. pyrenaica Valeriana apula Lomelosia graminifolia Campanula glomerata
L., [Sp. Pl., 1 : 174, 1753] Pourr., [Mém. Acad. Sci. Toulouse 3: 332, 1788] (L.) Greuter & Burdet, [Willdenowia 15: 74, 1985] L., [Sp. Pl., 1 : 166, 1753]
Scabiosa graminifolia L.
Caprifolium pyrenaicum (L.) Lam. Valeriana globulariifolia Ramond ex DC. Trochocephalus graminifolius (L.) Opiz Campanula aggregata Willd..

60-100 cm Ø F 7-20 mm 10-22 cm Ø i 20-40 mm 6-35 cm Ø i 15-36 mm 12-40 cm Ø F 20-36 mm Autogamia

3000
Roq Roq
2300 2300  Roq  2300 2300 Past
Pedr 1700 Pedr
1000 1000 1000
Ca Ca Ca Ca/Si
(600) 800-2350 (2600) (1500) 1700-2800 (3030) (450) 800-2300 (2500) 50-2400 (2800)

And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr Ara; Cat; Nav; PVa And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr

VI - VII V - VIII IV - VIII VI - IX

América N.; Asia; Europa


África; Europa África; Europa África; Europa
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen.,
C.Cantábrica, S.Ibérico-Central C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada ¿Balc.?, Alp., ¿M. Central?, Apen., C.Cantábrica
C.Cantábrica, S.Ibérico-Central
pág. 392 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 393

60.05.01 Alp LILIACEAE 60.06.01 Alp LILIACEAE 60.06.02 Boreo LILIACEAE 60.07.01 Eur LILIACEAE
ASPARAGACEAE
Paradisea liliastrum Gagea reverchonii Gagea liotardii Erythronium dens-canis
(L.) Bertol., [Fl. Ital., 4 : 133, 1840] Degen, [Magyar Bot. Lapok, 2 : 37, 1903] (Sternb.) Schult. & Schult. f., [Roemer & Schultes, Syst. Veg. 7: 545, 1829] L., [Sp. Pl., 1 : 305, 1753]
Hemerocallis liliastrum L. Ornithogalum liotardii Sternb.
Anthericum graminiforme Dulac Gagea burnatii A.Terracc. Gagea fragifera (Vill.) E.Bayer & G.López Erythronium bifidum Sweet

20-60 cm L F 40-60 mm 4-15 cm L F 6-12 mm Autogamia 3-20 cm L F 8-15 mm Autogamia 6-30 cm L F 15-50 mm Autogamia

Megaf Past Past


2300 2300 Past 2300 2300
Past Maj Mat
1000 1000 1000 1000
Ca/Si Ca/Si Ca/Si Si
1050-2400 1000-2000 (2440) 1200-2600 50-2300 (2400)

And; Ara; Cat; HGa; HPy; POr Ara; Cat; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr

VI - VIII IV - V IV - VII III - VI

Europa África; America N. intro; Asia; Europa Europa


Europa
Alp., ¿M. Central?, ¿Apen.?, Carp., Balc., Alp., ¿M. Central?, Apen., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen.,
Alp., M. Central, Apen.
C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada C.Cantábrica, S.Ibérico-Central C.Cantábrica, S.Ibérico-Central
pág. 402 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 403

63.02.02 Eur JUNCACEAE 63.02.03 Alp JUNCACEAE 63.02.04 Eur JUNCACEAE 63.02.05 Alp JUNCACEAE

Luzula sudetica Luzula alpina Luzula multiflora subsp. multiflora Luzula desvauxii
(Willd..) Schult., [Oestr. Fl. ed. 2, 1: 573, 1814] Hoppe, [Sturm, Deutschl. Fl.: 18, 1839] (Ehrh.) Lej., [Fl. Spa 1: 169, 1811] Kunth, [Enum. Pl., 3 : 304, 1841]
Juncus sudeticus Willd.. Juncus campestris L. var. multiflorus Ehrh.
Gymnodes sudetica (Willd..) Fourr. Luzula depauperata Beyer Cyperella campestris (L.) MacMill. var. multiflora (Ehrh.) MacMill. Luzula glabrata (Hoppe) Desv. subsp. desvauxii (Kunth) K.Richt.

9-36 cm L i 10-30 mm 8-29 cm L i 10-25 mm 25-40 cm L i 10-24 mm 20-60 cm L i 30-150 mm

Megaf
Humed Humed Mat
2300 2300 2300 2300 Humed
Past Past Past
1700 Past
1000 1000 1000
Si Ca/Si Si Si
(1200) 1400-2400 (2700) 1800-2500 5-2000 (2800) (1300) 1600-2600 (2850)

And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; PAt; POr And; Ara; Cat And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; Nav; PVa; PAt; POr And; Ara; Ari; Aud; Cat; HGa; HPy; POr

VI - VIII VII - VIII IV - VI VII - IX

África; América N.; Asia; Europa; Oceanía intro


Europa Europa Europa
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central,
Escan., Carp., Balc., Alp., M. Central, Apen. Alp. M. Central, C.Cantábrica
Apen., C.Cantábrica, S.Ibérico-Central, S.Nevada
pág. 474 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 475

1.- Inflorescencia o hábito, 2.- Utrículo con estigmas persistentes o caducos, 3.- Pico utrículo, dientes y nº estigmas, 4.- Bráctea 1.- Inflorescencia o hábito, 2.- Utrículo con estigmas persistentes o caducos, 3.- Pico utrículo, dientes y nº estigmas, 4.- Bráctea
femenina, 5.- Bráctea masculina, 6.- Lígula, 7.- Aquenio, 8.- Utrículo con bráctea. femenina, 5.- Bráctea masculina, 6.- Lígula, 7.- Aquenio, 8.- Utrículo con bráctea.
pág. 478 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 479

Tricoma Festuca
Epidermis
Cara adaxial La clasiϔicación de las plantas del género Festuca resulta en muchos casos muy compleja, espe-
Parénquima cialmente en los gr. rubra y ovina-indigesta y requiere la observación meticulosa de distintos
órganos que incluyen las piezas ϔlorales y la sección foliar.

A.- Planta de talla alta (más de 50 cm) con macollas robustas.


Hojas basales y caulinares planas (al menos en la mitad
inferior). Tallo engrosado en la base. Lígula bilobulada,
con dos lóbulos iguales .................................................................... 1. F. paniculata 1

Planta de talla más reducida (menor de 50 cm) y frecuen-


temente menor de 20-30 cm. Hojas basales enrolladas,
Esclerénquima Islote esclerénquima setáceas. Tallos no engrosados en la base. Lígula no bi-
lobulada ............................................................................................................................................................. B

B.- Hojas caulinares planas o canaliculadas, o bien con cepa


Haz vascular secundario estolonífera. Renuevos foliares que nacen fuera de las
Cutícula vainas inferiores (extravaginales, excepto en F. nigres-
cens que tiene de ambos tipos) ............................................................................................... C
Hojas caulinares como las basales, enrolladas, setáceas.
Haz vascular principal Renuevos foliares que nacen dentro de las vainas inferio-
Cara abaxial res (intravaginales) ................................................................................................................................. E

C.- Planta cespitosa, sin estolones. Hojas basales con ángulos


Arista escabros. Arista de longitud igual o mayor que la mitad
Arista de la gluma. Ovario con pelos en el ápice ................. 2. F. nigrescens
2
Planta rizomatosa, con estolones más o menos largos y
patentes. Hojas basales rígidas. Arista muy corta, como
mucho 1/3 de la gluma. Ovario glabro ...................................................................... D
Estambre
Pálea D.- Planta de más de 20 cm. Panícula mayor de 6 cm de largo
Pálea
con las ramillas inferiores geminadas, con 2-8 espiguillas de
7-12 mm, cada una con 4-8 flores aristadas ................ (F. gr. rubra) M
Flor
Planta con tallos unidos de forma laxa por estolones de
talla menor de 20 cm. Panícula de 2-3,5 cm, estrecha,
Lema simple, con ramillas solitarias que llevan 1-3 espiguillas
Estigmas de 6-7 mm, cada una con 3-5 flores con arista muy corta
(menos de 1 mm) ......................................................................................... 3. F. pyrenaica
Callo Pistilo Lema
E.- Lema toda o ampliamente escariosa (desde el ápice y los 3
márgenes hasta casi el nervio central). Ovario y cariópside
Raquis
Gluma superior (fruto) con pelos en la punta. Lígula conspicua, sin lóbulos
Semilla laterales. Hojas rígidas y pinchudas ....................................................................................... F
Gluma inferior Callo Raquis
Lema no escariosa o con margen escarioso muy estrecho.
Ovario y cariópside glabro. Lígula muy corta, reducida a
Espiguilla Flor y semilla dos lóbulos laterales. Hojas no o poco pinchudas ......................................... H
pág. 510 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 511

A continuación, listamos por orden alfabético las plantas que alcanzan o superan los 3000 metros en
Disminución de especies en función de la altitud los Pirineos, junto a la máxima altitud que alcanzan.

Agrostis alpina 3355 Crepis pygmaea 3130


200 186
Agrostis rupestris 3177 Cryptogramma crispa 3134
180
Alchemilla alpigena 3100 Cystopteris alpina 3250
160 150
Alchemilla alpina 3100 Cystopteris fragilis subsp. huteri 3250
140 Alchemilla fissa 3050 Cystopteris fragilis subsp. fragilis 3250
Nº de especies

120 Alchemilla flabellata 3100 Doronicum grandiflorum 3000


Alchemilla saxatilis 3300 Draba aizoides 3300
100
89 Androsace ciliata 3401 Draba dubia subsp. laevipes 3370
80 Androsace helvetica 3060 Draba fladnizensis 3400
60 58
Androsace pyrenaica 3000 Draba siliquosa subsp. carinthiaca 3250
40 Antennaria carpatica subsp. helvetica 3000 Draba tomentosa subsp. ciliigera 3370
24
20 13 Arenaria grandiflora 3000 Dryas octopetala 3040
Arenaria moehringioides 3146 Dryopteris oreades 3000
0
Arenaria purpurascens 3200 Epilobium alsinifolium 3000
Arenaria tetraquetra 3200 Epilobium anagallidifolium 3130
Alcanzan los 3001 -3100 3101 -3200 3201 -3300 3301 -3399 3400 -3404 Armeria alpina subsp. alpina 3400 Erigeron alpinus 3248
3000 Armeria bubanii 3200 Erigeron uniflorus subsp. aragonensis 3180
Artemisia eriantha 3200 Erigeron uniflorus subsp. uniflorus 3260
Artemisia umbelliformis 3350 Euphrasia alpina 3112
Asplenium viride 3248 Euphrasia minima 3010
Intervalos altitudinales Aster alpinus 3000 Festuca airoides 3000
Astragalus australis 3060 Festuca alpina 3280
Número de plantas presentes sobre los 3000 m de altitud en cada uno de los intervalos altitudinales de 100 m.
Athyrium distentifolium 3050 Festuca borderei 3200
Botrychium lunaria 3036 Festuca eskia 3110
Campanula cochleariifolia 3100 Festuca gautieri subsp. gautieri 3000
Campanula rotundifolia subsp. rotundifolia 3000 Festuca gautieri subsp scoparia 3000
Humedales Campanula scheuchzeri 3150 Festuca glacialis 3300
Cardamine bellidifolia subsp. alpina 3250 Festuca pyrenaica 3050
Pastos
Cardamine resedifolia 3219 Festuca yvesii 3000
Majadas Carduus carlinoides 3012 Galium cespitosum 3050
Matorrales Carex atrata subsp. atrata 3100 Galium cometerhizon 3100
Megaforbios Carex capillaris subsp. capillaris 3000 Galium pyrenaicum 3070
Carex curvula 3067 Gentiana alpina 3220
Pedrizas Carex echinata 3000 Gentiana nivalis 3055
Roquedos Carex parviflora 3164 Gentiana terglouensis subsp. schleicheri 3015
Distribución de las plantas alpi-
nas en las distintas comunida- Carex pyrenaica 3100 Gentiana verna 3050
Ventisqueros
des por encima de los 3000 m. Carex rupestris 3000 Gnaphalium hoppeanum 3012
Cerastium alpinum 3400 Gnaphalium supinum 3200
Cerastium cerastoides 3230 Helictotrichon sedenense 3260
Cerastium pyrenaicum 3110 Hieracium piliferum 3100
Chenopodium bonus-henricus 3034 Iberis spathulata 3050
Coincya monensis subsp. cheiranthos 3034 Juncus alpinoarticulatus 3000
Comastoma tenellum 3000 Juncus trifidus 3000
pág. 514 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 515
pág. 526 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 527

Rubus Sedum
saxatilis L. (2410) acre L. (2480)
Rumex anacampseros L. (2600)
acetosa L. (2700) dasyphyllum L. (2813)
acetosella L. subsp. angiocarpus (Murb.)Murb. montanum Perr. & Song. (2650)
(2600) rupestre L. (2600)
arifolius All. (2450) Senecio
crispus L. (2350) viscosus L. (2900)
obtusifolius L. (2300) Seseli
Sagina libanotis (L.) W.D.J. Koch (2300)
apetala Ard. (2410)
procumbens L. (2300) Silene
Salix latifolia Poir. (2600)
bicolor Willd. (2400) mellifera Boiss. & Reuter (2500)
repens L. (2600) nutans L. (2300)
Saxifraga Sisymbrium
cuneata Willd. (2300) austriacum Jacq. subsp. chrysanthum (Jord.)
fragilis Schrank (2350) Rouy& Foucaud (2660) Teucrium montanum Thalictrum aquilegiifolium Veronica spicata
granulata L. (2850) officinale (L.) Scop. (2500)
hariotii Luizet & Soulié (2400) Sorbus Succisa Triglochin
Scabiosa chamaemespilus (L.) Crantz (2300) pratensis Moench (2800) palustris L. (2300)
cinerea Lapeyr. ex Lam. (2700) Spergularia Taraxacum Trinia
columbaria L. (2700) rubra (L.) J. Presl & K. Presl (2500) decastroi A. Galán & Vicente Orell. (2300) glauca (L.) Dumort. (2300)
glandiforme Sonck (2535) Trisetum
Scleranthus Stachys
officinale (L.) Weber ex F.H. Wigg (2500) flavescens (L.) P. Beauv. subsp. flavescens (2450)
annuus L. (2300) alopecuros (L.) Benth. (2350)
parnassicum Raunk. (2600)
uncinatus Schur (2460) officinalis (L.) Trevisan (2800) Tulipa
schroeterianum Hand.-Mazz. (2300)
Scorzoneroides recta L. (2400) sylvestris L. (2350)
solenanthinum Sahlin (2300)
autumnalis (L.) Moench (2800) Stellaria Taxus Tussilago
Scrophularia graminea L. (2300) baccata L. (2750) farfara L. (2350)
canina L. subsp. canina (2300) Stipa Teucrium Valeriana
pyrenaica Benth. (2500) eriocaulis Borbás (2300) chamaedrys L. (2350) montana L. (2580)
montanum L. (2350) tuberosa L. (2350)
scorodonia L. (2700) Veronica
Thalictrum beccabunga L. (2800)
aquilegiifolium L. (2800) montana L. (2350)
macrocarpum Gren. (2400) officinalis L. (2800)
minus L. (2600) orsiniana Ten. (2400)
Thymelaea scutellata L. (2420)
dioica (Gouan) All. (2400) spicata L. (2660)
Thymus verna L. (2602)
pulegioides L. (2900) Viola
vulgaris L. (2400) bubanii Timb.-Lagr. (2450)
Trifolium canina L. (2680)
fragiferum L. (2400) cornuta L. (2500)
montanum L. subsp. gayanum (Gren.) O. kitaibeliana Schult. (2600)
Bolòs & J. Vigo. (2400) reichenbachiana Jord. (2450)
pratense L. (2500) riviniana Rchb. (2400)
repens L. (2400) saxatilis F.W. Schmidt (2500)

Sedum dasyphyllum Stachys recta Taxus baccata


pág. 530 Flora completa del piso alpino Plantas de las Cumbres del Pirineo pág. 531

GLOSARIO

Abaxial (vista): Con relación a un eje, se aplica al Amplexicaule (hoja): Se aplica a las hojas o brác-
órgano más alejado de él. teas que abrazan al tallo.
Acidófila (pref. edáfica): Plantas que se desarrollan Anastomosado/a: Que tiene los vasos o nervios
mejor o muestran preferencia sobre suelos de unidos entre sí o por medio de un tercero.
naturaleza ácida. (sin. silicícola) Androceo: Conjunto de los órganos masculinos
Adaxial (vista): Con relación a un eje, se aplica al de la flor o estambres.
órgano más cercano a él. Androdioico/a (agrupación floral): Cuando la es-
Adventicia: Se aplica a la planta que no es propia de pecie tiene ejemplares con flores hermafroditas
la localidad considerada, sino que ha sido traida y otros ejemplares con flores masculinas.
accidentalmente por el ser humano o cualquier Andrógino/a: Organismo que tiene características
circunstancia fortuita. tanto masculinas como femeninas.
Aglomerado/a: Con forma de glomérulo. Andromonoico/a (agrupación floral): Cuando la
Agudo/a (ápice): Extremo superior o punta de al- especie tiene en un mismo ejemplar flores her-
gún órgano, cuyos bordes forman en la punta un mafroditas y flores masculinas.
ángulo agudo. Anemocoria (disper. semillas): Dispersión de las
Alado/a: Provisto de cualquier dilatación laminar semillas que se realiza mediante el viento.
en la superficie de distintos órganos. Anemogamia (polinización): El transporte del po-
Alesnado/a: Puntiagudo. (ant. subulado/a) len se realiza por medio del viento.
Alterno/a: Se aplica a las hojas cuando se dispo- Anfiestomático/a: Que posee estomas por am-
nen sucesivamente a distintos niveles en lados bas caras.
opuestos del tallo o la rama. (ant. opuesto/a) Antera: Parte superior del estambre, más o menos
Amento (inflorescencia): Racimo espiciforme abultada, que contiene los sacos polínicos en
denso y con frecuencia péndulo formado por cuyo interior se encuentra el polen.
florecitas poco aparentes, generalmente desnu- Antrópico/a: Producido o modificado por la acti-
das y unisexuales. vidad humana.
De izquierda a derecha:
Antonio Campo González, licenciado en CC. Económicas y Empresariales, naturalista, fotógrafo de naturaleza y
colaborador del Herbario JACA; Manuel Bernal Gálvez, naturalista, fotógrafo de naturaleza, editor del blog http://
flora-aragon.blogspot.com y colaborador del Herbario JACA. Daniel Gómez García, doctor en biología (UB), científico
titular y conservador del Herbario JACA en el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC); José Ramón López Retamero,
licenciado en Biología técnica y de ecosistemas (UPV), miembro del Instituto Alavés de la Naturaleza (IAN) y corres-
ponsable del Herbario Digital Xabier de Arizaga (http://herbario.ian-ani.org/). José Vicente Ferrández Palacio,
Profesor de Educación de Personas Adultas, explorador florístico de la alta montaña pirenaica desde 1979, colabora-
dor del IPE (CSIC) desde 1985 y coautor del Atlas de la Flora de Aragón; Victor Ezquerra Rivas, biólogo, fotógrafo de
naturaleza en la alta montaña y colaborador del Herbario JACA. A la derecha, Ernesto Gómez García autor del diseño
y maquetación.

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