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FICHA 4

CASCOS DE FIBRA DE VIDRIO


A pesar de que la fibra de vidrio es un material de gran calidad, no podemos caer en el error de pensar que
es milagroso; al igual que la madera puede estropearse con gran rapidez si no se cuida de forma adecuada.

PROBLEMAS MÁS FRECUENTES DE LA FIBRA DE VIDRIO

1. Las GRIETAS, que pueden generarse por multitud de diferentes causas y en distintos sitios de la
embarcación:
• Piezas colocadas de forma desigual: conviene buscar
grietas en forma de estrella en las zonas que soportan grandes
esfuerzos.
• Un fuerte golpe: puede causar importantes daños.
• Por dentro: todo el material encastrado (bañera, literas,
etc), nunca debe mostrar grietas; es conveniente examinar estas
zonas con asiduidad.
• Uniones de los mamparos de madera con el casco: en estas
zonas pueden producirse grietas debidas a un movimiento
excesivo.

2. La ÓSMOSIS, o formación de ampollas. Se trata sin duda de la “enfermedad” más típica de los
cascos de fibra de vidrio, la más odiada por los propietarios. La ósmosis es un defecto que suele
aparecer con el paso del tiempo y que es debido a la filtración de agua por capilaridad, llega a ser tan
común que se ha convertido en el mayor enemigo de este tipo de barcos.
Cuando un barco de fibra de vidrio es “atacado” por la ósmosis ocurre algo similar a cuando un barco
de madera se ve sorprendido por la podredumbre por hongos: deberemos actuar de forma rápida,
aplicando un tratamiento y eliminar la causa que lo produce:
• La aplicación de resina epoxy es un buen remedio: para hacerlo el casco deberá estar
completamente seco y eso significa que el barco deberá permanecer durante cierto tiempo
no sólo en el exterior sino también cubierto y es recomendable la utilización de
deshumidificadores. Si el barco no está perfectamente seco corremos el riesgo de que la
aplicación de la resina no sirva para nada.
• En caso de que el grado de penetración de la ósmosis sea elevado, no bastará con aplicar la
resina comentada, en ese caso deberemos inclinarnos por una solución de emergencia y
ponernos en manos de profesionales que deberán secar el barco, rascar y lijar el gel-coat y
colocar un nuevo revestimiento
• Le recomendamos que, en la medida que le sea posible, trate de guardar el barco en tierra.
Los barcos que permanecen en mar sufren mucho más y con mayor antelación de ósmosis,
debido sobre todo a la mezcla de agua salada con agua dulce (de la lluvia).
• Cuando traslade el barco a tierra, limpie los fondos y compruebe que no existan ampollas.
Para ello puede utilizar una lámpara eléctrica que deberá colocar en la parte plana. En caso
de encontrar alguna ampolla, deberá pincharla y olerla, si se trata de ósmosis la reconocerá
por su característico “olor a caramelo de pera”.

Además deberemos prestar especial atención a la quilla, ya que es uno de los puntos débiles más
importantes. Si la unión de la parte superior de la quilla por dentro del barco se ha efectuado de forma
incorrecta, permitirá que entre agua y ésta ablandará el tejido. Si se produce esta corrosión en el lastre,
puede expandirse e incluso puede llegar a producir la rotura de la quilla desde dentro.
Por último comentar que en caso de que observe alguna de estas irregularidades en una embarcación de
menos de un año, deberá ponerse en contacto con sus fabricantes, ya que puede deberse a un defecto de
fabricación.