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DAÑOS Y PERJUICIOS. PROCESOS DE FAMILIA.

RELACIONES DE
FAMILIA. IMPEDIMENTO DE CONTACTO. INCUMPLIMIENTO DEL
RÉGIMEN DE COMUNICACIÓN. DAÑO MORAL. INCAPACIDAD
PSÍQUICA. ASISTENTE SOCIAL. PAG 485

“Se elevan los montos indemnizatorios reconocidos a favor de un padre por la actitud
obstruccionista de la progenitora del hijo común durante años, al probarse por parte de
la demandada una franca determinación de impedir el contacto y un vínculo sano entre
el niño y su progenitor. Y así se concluyó que decir que los juguetes que le daba su
padre eran robados, por lo que se los sacaba o los rompía, tratar al hijo de traidor por
querer estar con su padre, alegar dolencias para que el niño no saliera del hogar cuando
las expertas no lo notaban enfermo y tampoco había un certificado médico que lo
acreditara son escollos al contacto entre el padre y su hijo, lo que ella como progenitora
conviviente debía asegurar. Máxime si no se argumentó ni tampoco surgió de la causa
ningún motivo que hubiere justificado la conducta de la accionada”

F., D. E. c/D., L. V. s/ DAÑOS Y PERJUICIOS - CÁM. NAC. CIV. - SALA K -


12/2/2019 - CITA DIGITAL IUSJU036515E (*)

DAÑOS POR INCUMPLIMIENTO DEL RÉGIMEN DE COMUNICACIÓN

NOTA AL FALLO Miriam F. Ricolfi (**)

I - Del fallo1

El caso llega a la Sala K de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital


Federal (la Cámara, en adelante), para entender en las apelaciones de la parte actora y
demandada contra la resolución de primera instancia en el marco de un juicio iniciado
por daños y perjuicios. El señor F. demandó a la señora D. por los daños y perjuicios
que alegó haber padecido por el incumplimiento del régimen de comunicación en
relación con el hijo en común.

Es así que refiere que a partir de la ruptura del vínculo con la señora D., la misma
obstaculizó el contacto con su descendiente, debiendo él concurrir ante la justicia, donde
fue homologado un régimen de encuentros y, aun así, el mismo fue quebrantado de
manera sistemática e incrementándose hasta el punto de provocar la ruptura del vínculo

1
F., D. E. c/D., L. V. s/ DAÑOS Y PERJUICIOS - CÁM. NAC. CIV. - SALA K -
12/2/2019. Expte. 39.782/2010
con su hijo, con los padecimientos que alega haber sufrido producto de esto. A su turno,
la señora D. admitió la existencia del acuerdo, pero repelió la responsabilidad que se le
atribuyó. Negó la documental entera del demandado y objetó todos los rubros y los
montos pretendidos. En primera instancia se sentenció a favor del señor F. estipulando
que la señora D, era responsable y por ello se le impuso como condena la suma de $
120.000 más los intereses y costas (arts. 901 y 1066, CC -derogado-). Contra la misma
apelaron ambas partes: el señor F. porque pretende que se incrementen los montos
reconocidos en concepto de daño psíquico, tratamiento psicológico, gastos de farmacia
y asistencia y daño moral; como asimismo, la fecha desde la cual se computan los
intereses. A su turno, la señora D. cuestiona la responsabilidad que se le atribuyó en la
falta de cumplimiento del régimen de comunicación, critica la valoración de la prueba
testimonial, entiende elevadas las sumas conferidas por daño psíquico, tratamiento
psicológico, gastos médicos y de farmacia y daño moral; como asimismo, que la tasa
aplicable no es la activa y que debe ser modificada por la pasiva del Banco de la Nación
Argentina. Tanto primera instancia como Cámara, que inician el análisis señalando esto,
indican que la viabilidad de la pretensión se analiza a la luz del marco legal del
derogado Código Civil, puesto que durante su vigencia ocurrieron los hechos y fue
también iniciada dentro de esa época la demanda. Ninguna de las partes cuestionó esto.
Y al tratar los efectos derivados de la responsabilidad entienden que se aplica el Código
Civil y Comercial de la Nación (CCyCo.) vigente.

II - La configuración de la responsabilidad civil.

El daño como el corazón de la misma.

Aunque sea someramente, resulta necesario, en cuanto a la temática del presente


trabajo, recordar la configuración de la responsabilidad civil. No pretendo realizar una
faena exhaustiva pues no es el objeto de interés puntual y si así lo hiciera restaríamos
líneas a la tarea que efectivamente me convoca. Habiendo aclarado eso, procedo. La
mentada responsabilidad civil contiene cuatro presupuestos para su procedencia,
clásicos y vigentes: a) la antijuridicidad; b) el factor de atribución; c) el daño; y d) la
relación de causalidad.

a) La antijuridicidad: en el Código Civil de Vélez la responsabilidad civil era concebida


como una sanción a un hecho ilícito, para su procedencia debía haber una ley, un
reglamento o una ordenanza violada. Se morigeró más tarde esta postura y se
concibiendo la antijuridicidad como material pudiendo encontrarla en todo el
ordenamiento. Hoydía, tal cual se prevé en el artículo 1717 del CCyCo., “cualquier
acción u omisión quecausa daño a otro es antijurídica si no está justificada”. La
obstrucción del derecho decomunicación del hijo con uno de los progenitores, provenga
el impedimento del otroo de un tercero, resulta siempre antijurídica y generará
responsabilidad en el caso decumplirse los demás presupuestos de la responsabilidad
civil. b) El factor de atribución: si bien en el Código de Vélez no estaba titulado como
tal, losfactores de atribución, tanto subjetivos (culpa y dolo) como objetivos (riesgo,
etc.), estaban regulados. Ahora bien, nuestro CCyCo. refleja en forma clara su
existencia alrezar en el artículo 1721: “Factores de atribución. La atribución de un daño
alresponsable puede basarse en factores objetivos o subjetivos. En ausencia de
normativa,el factor de atribución es la culpa”.Es por eso que lo entendemos como aquel
elementoque determina quién pagará por el daño y por qué razón o título lo hará. La
respon-sabilidad civil, entonces, puede ser subjetiva (se cimienta en la culpa y en el
dolo), obien, responsabilidad objetiva (puede originarse en varios supuestos: en el
riesgocreado, la equidad, del ejercicio abusivo de los derechos, etc.). Finalmente, se
prevé la culpa como la válvula de cierre del sistema, es decir, se evidencia el
carácterexcepcional del factor de atribución objetivo. En el caso de la responsabilidad
civilderivada del incumplimiento del régimen de comunicación, el factor de atribución
queexigiremos que se evidencie en forma casi exclusiva es el subjetivo. c) Daño: este
presupuesto es definido de manera amplia en el artículo 1737 del CCyCo.de la siguiente
manera: “Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho uninterés no
reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, elpatrimonio, o
un derecho, de incidencia colectiva”.Es así que el daño es concebido comoinjusto, o lo
que es lo mismo, como el daño injustamente causado. Teniendo en cuentaque el
derecho-deber del régimen de comunicación es bicéfalo (de titularidad delprogenitor no
conviviente y de los hijos), el daño puede producirse en relación tantocon el progenitor
que no convive como asimismo en relación con el/los hijo/s. Y, segúnlas circunstancias,
la modalidad en que la obstrucción o el impedimento hayanocurrido, como asimismo el
tiempo por el que se haya sostenido, serán los diferentesrubros que puedan demandarse
(daño moral, psíquico, psicológico, económico, etc.). d) Última -pero no por ello menos
importante-: la relación de causalidad; entendida comoaquella que genera un nexo entre
el hecho dañoso y la persona responsable por este.“La constatación de un nexo de
causalidad adecuada constituye un requisito inexcusablepara poder imputar
responsabilidad a una persona y para poder fijar la medida de esaresponsabilidad. Y se
trata de un requisito inexcusable a todo lo ancho y a todo lo largode la responsabilidad
civil, lo que quiere decir que no existe supuesto alguno deresponsabilidad en que quepa
predicar la existencia de un daño indemnizable, si elmismo no guarda relación de
causalidad adecuada con alguna conducta o esfera degarantía del responsable, ni
temática de responsabilidad en la que no quepa exigir elrecaudo”(2). De esta manera
reza el artículo 1726: “Relación causal. Son reparableslas consecuencias dañosas que
tienen nexo adecuado de causalidad con el hechoproductor del daño. Excepto
disposición legal en contrario, se indemnizan las conse-cuencias inmediatas y las
mediatas previsibles”. Es el elemento que aglutina los demáspresupuestos de la
responsabilidad civil.1. La configuración del daño en el derecho de familiaLa figura de
daño pensada en términos económicos, en cuanto a la responsabilidadcivil que por su
configuración podría reclamarse, tiene grandes ajustes que hacer cuandose trata del
entramado de las relaciones familiares. Ello así, puesto que ha sido pensada en cuanto al
perjuicio general sufrido porlesiones entre terceros, pero no específicamente teniendo en
cuenta la especial relaciónque también produce daños entre los miembros de una
familia. Sin perjuicio de que no nos resulta nada difícil imaginarnos la diversa cantidad
de daños que pueden provocarseen el marco de los conflictos intrafamiliares, pero sí se
complejiza la imaginación cuandotenemos que pensar en la configuración de los
presupuestos en estos casos y sobre todoen hacer efectiva la resolución en la hipótesis
de que resulte procedente la responsabilidad.

Otrora se creía que la familia era impermeable en cuanto al instituto de la respon-


sabilidad civil, pues ella era autosuficiente y poseía inmunidad en tal aspecto. Pero aun
así, como ha señalado la doctora Graciela Medina en diversas oportu-nidades, la
Argentina ha sido pionera en materia de daños en derecho de familia, porejemplo antes
de la Constitución Nacional del año 1994, sin tener todavía aprobados lostratados
internacionales, a través de un conocido fallo en relación con los daños derivadosde la
falta de reconocimiento de un hijo(3). Y a partir de allí con el esfuerzo empleado
desdela doctrina y jurisprudencia se ha trabajado en pos de lograr que el traje de la
responsa-bilidad civil le quepa al derecho de familia también. En nuestro actual
ordenamiento, el CCyCo., se ha decidido continuar con latradición de incluir al derecho
de familia como parte del derecho civil, no consagrándoloen un Código propio e
individual, y por ello podemos deducir que las normas de laresponsabilidad son
aplicables a las relaciones de familia.Pero eso sí, conforme señala el doctor Fernando
Ubiria(4)en opinión que comparto,la responsabilidad civil no es vista con la
antijuridicidad como cabeza que tiñe todos losdemás presupuestos, sino que entra como
principal el daño injusto(injustamente sufrido)como corazón de la responsabilidad que,
como nuestro actual CCyCo. registró, imponemedidas -deber de prevención- para
evitarlo. Resultando el artículo 1710 del CCyCo. ladirectiva máxima.(5)Es mucho más
sencillo desde la óptica del derecho de familia poner el foco en eldaño y partir de allí
para evaluar la configuración de los demás presupuestos. En el falloen estudio es
posible conjugar ello con el deber impuesto en el artículo 652 del CCyCo.,que dispone:
“Derecho y deber de comunicación. En el supuesto de cuidado atribuido a unode los
progenitores, el otro tiene el derecho y el deber de fluida comunicación con el
hijo”.Cuestión que impacta de lleno en el derecho de niños, niñas y adolescentes a
mantenerel contacto con ambos progenitores. “El Código se preocupa y ocupa de
manera activa en que el derecho de todoniño a mantener vínculo con ambos padres no
sea una expresión de deseo,sino una realidad. Es por ello que se interesa, muy
especialmente, en los casos en que el cuidado personal es unilateral, es decir, lo
ostenta uno de los padres,restándole al progenitor no conviviente el derecho-deber de
comunicación. ElCódigo no se queda en la regulación de este derecho, sino que
también receptay profundiza en otros deberes y derechos que coadyuvan en el
mantenimientode un mínimo de comunicación entre el progenitor no conviviente y el
hijo”.(6)

La responsabilidad parental es definida en el artículo 638 del CCyCo. como


“elconjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona
ybienes del hijo, para su protección, desarrollo y formación integral mientras sea menor
deedad y no se haya emancipado”. Desde la perspectiva de los deberes, es innegable
lamayor responsabilidad que pesa al progenitor al que se le ha conferido (o bien, el que
seha arrogado) el cuidado personal unilateral del hijo. Y ello así, puesto que en el
ejerciciode su función le compete a este garantizar la satisfacción del derecho del hijo a
mantenercomunicación con el otro y facilitarlo así.“No se debe perder de vista que el
vínculo entre padre e hijo es una relación bidi-reccional y que involucra, en definitiva,
el derecho a la identidad de ambos: tanto para elniño como para el progenitor. Así, el
derecho de comunicación como un vínculo de mínimaque la ley resguarda en la relación
entre padre e hijo es de carácter bicéfalo y, de estamanera, de una mayor complejidad.
Este derecho de comunicación ‘mínimo’ no es tanrestrictivo, ya que la propia norma
establece o lo cataloga de ‘fluido’”(7). A este derecho seapunta como valor jurídico que
debe respetarse y protegerse cuando analizamos elperjuicio que lo menoscabe, la actitud
u obrar que se configura como antijurídica, laintencionalidad en esa manera
determinada de proceder y por último la relación entre eldaño producido y el obrar
imputable a uno de los progenitores, para que quede deter-minada entonces la existencia
de la responsabilidad civil.

2. El daño en el caso

La Cámara inicia el análisis desde la perspectiva de la aplicación del derecho dedaños


en el derecho de familia. De ello podemos destacar las siguientes pautas. Si bien elobrar
de las personas no puede perjudicar derechos ajenos y, en su caso, al hacerlo
seráaplicable la universalidad del ordenamiento, ello no implica soslayar que cuando
atiendea cuestiones de índole familiar se debe avanzar con cautela en el estudio de la
estructurade vivencias del grupo particular del que se trate.

El derecho-deber de comunicación -recíproco entre progenitores e hijos-


fueespecialmente considerado tanto en el Código Civil derogado como también en el
CCyCo.vigente. Es por ello que podemos hablar del mismo indistintamente de la época
en que seprodujeron los hechos, porque en todo momento eran tutelados por el
ordenamiento. Enel caso, este derecho de contacto es el alegado como vulnerado, y al
constatarse que hasido obstaculizado genera consecuencias.

“En síntesis, de así acontecer, lo que será materia de prueba, se presentaráuna


conducta antijurídica que de ocasionar un daño deberá responder,siempre que ese
perjuicio sea producto de ese precedente comportamiento.

Estos serán los presupuestos que deberán analizarse, en tanto la demandadarecurrente


cuestiona que ello haya acontecido”.(8)

El hijo de las partes nació en el año 2000. Tiempo después por desavenencias, lapareja
se separa. Atento a la imposibilidad de acordar con la señora D. en forma privadaun
régimen de comunicación con el hijo, el señor F. acude a la justicia y, en el año
2002,arriban a un acuerdo en dicha materia, el que se homologa. En el año 2005 el
señor F. acciona nuevamente para lograr ejecutar el convenio ysolicita cautelarmente
que se reestablezca la comunicación. Paralelamente tramitaron doscausas por
impedimento de contacto iniciadas también por el señor F. A lo largo del tiempo en el
transcurso de todo el proceso quedó demostrado que laseñora D. no asistió a la gran
mayoría de las citaciones que le fueron cursadas, o bien, se rehusó a recibir
notificaciones y de los diversos testimonios y prueba pericial de laasistente social que
intervenía en los encuentros del señor F. con el hijo quedó expuestoel sentimiento de
rechazo de la señora D. hacia el padre de su hijo, al que calificaba demal padre y le
recrimina la falta de cumplimiento en el pago de alimentos, de ladrón y deabandónico,
algunas aseveraciones que hasta llegó a repetir el hijo en sus encuentros conel señor F.
Como asimismo se pudo demostrar el conflicto de lealtades que se le generaronal hijo al
prevenirlo de que no debía aceptar obsequios de su padre, que debía decir quese sentía
enfermo cuando este lo iba a buscar, que ese malestar era producto de las visitasy que
los regalos eran robados; muchos de los cuales según el propio niño la madre se lossacó
y rompió atento a que provenían del señor F., sugiriendo la profesional que
esasafirmaciones del niño eran elaboraciones(9)que, teniendo en cuenta la edad en
quecomenzaron a manifestarse, eran propias de un vocabulario de adultos y que debían
sercontrarrestadas con experiencias directas, es decir, su informe instaba a la concreción
delos encuentros. Así fueron avanzando las actuaciones y pasando los años 2005 (se
inicia ademásuno de los procesos de impedimento de contacto donde se acuerda en una
audiencia unrégimen de comunicación provisorio que se cumple por espacio de un mes
y la madre essobreseída en virtud de ello), 2006 (se inicia un nuevo proceso de
impedimento por unadenuncia del señor F. hecha los últimos días de diciembre del año
2005 y recién en marzodel año siguiente comparece a una de las citaciones la señora D.
y convienen continuarcon el régimen provisorio pautado), 2007 (se fija en audiencia un
nuevo régimen decomunicación diferente), 2008, 2009 (desde octubre del 2009 a abril
del año 2010, el señorF. por cuestiones laborales residió en Misiones y pidió suspender
el régimen pautado -elque por otro lado nunca se cumplió efectivamente ante diversas
negativas y certificacionespresentadas por la señora D. para no ejecutar lo acordado). El
segundo proceso porimpedimento de contacto fue elevado a juicio, se confirió en la
audiencia la suspensión ajuicio a la señora D. por un año, se le fijó la realización de 50
horas de tareas comunitariasy se la eximió del pago de la suma que ofreciera para
reparar el daño (que la querellarechazó), quedando expedita la vía civil para reclamo
ulterior, el juez de ejecución penalluego tuvo por cumplidas las reglas de conducta,
decidió la extinción de la causa penal ysobreseyó a la señora D.
Con el correr del tiempo, el niño el niño se refería a la pareja de su mamá, como su
papá, reemplazando al señor F. de su rol y, asimismo, aseverando algunas cuestiones
comociertas refiriendo que había sido puesto al tanto de lo mal papá que fuera F., la
falta de pago de alimentos, que era un ladrón etc., por el relato de su papá (pareja de su
mamá).

De las pruebas testimoniales, se infirieron hasta situaciones de violencia de lamamá


hacia el hijo (cachetazo, gritos, portazos) en alguna ocasión de que este fuera debuen
agrado con el señor F. a pasear o recibiera contento un regalo.

Por todo ello y otras tantas situaciones que habida cuenta de la cantidad de hechosya
referenciados deviene innecesario transcribirlos, a criterio de la jueza opinante
-coincidente con el juez de primera instancia- el daño se configuró claramente en
laobstaculización de la natural relación de padre e hijo que terminó por consolidarse a
lolargo de los años en la total interrupción del vínculo, la actitud de la señora D.
desplegadaen todo tiempo fue antijurídica, hubo dolo en su proceder, pues fue con total
intencio-nalidad de perjudicar esa relación, y su accionar tuvo como consecuencia el
dañoprovocado a ese vínculo, por lo que le es reprochable.

III – Solución

}Se distingue en el fallo que, habida cuenta de la cantidad de años que llevó elproceso,
este se vio atravesado por la sanción del actual CCyCo., y que sin perjuicio delmomento
en que llegó la resolución, para analizar la existencia del daño y la configuraciónde los
presupuestos se tuvo en cuenta el momento de su génesis. Por ello, se analizó
laresponsabilidad teniendo en cuenta el Código Civil derogado, lo que no genera
dificultadesconsiderando que el actual ordenamiento se asemeja en mucho, e incluso, ha
incorporadocuestiones ya vigentes desde la doctrina y la jurisprudencia por aquel
entonces. Por otrolado, determinan que a los efectos de ese daño configurado les será
aplicable el CCyCo.,haciendo conjugar el régimen derogado y el vigente.Dicho ello, no
habiéndose argumentado ni surgiendo de toda la causa que estuvierajustificado el obrar
de la señora D., y que el argumento de la falta de cumplimiento en elpago de los
alimentos se trata de una obligación distinta a la que se le exigió en estereclamo, como
asimismo, que un incumplimiento no da lugar a que se concrete otroincumplimiento, ha
quedado pues configurada la antijuridicidad del obrar de la señoraD., la relación de
causalidad entre este y la interrupción del contacto entre el señor F. ysu hijo, un factor
de orden subjetivo erigido en la conducta de la misma y la existenciadel daño. Por lo
que en este aspecto es confirmada la sentencia. Habiendo quedado acreditado el daño,
se atiende a las quejas formuladas enrelación con la procedencia de los rubros
indemnizatorios sentenciados, sus montos ytasa de interés aplicable, partiéndose de la
premisa de que del informe de la experta surgeacreditada la minusvalía psicológica
parcial y permanente. Es así que con el voto de la doctora Bermejo, al que adhirieron los
demás camaristas-el Dr. Ameal y el Dr. Álvarez-, se resuelve: el aumento de las partidas
conferidas por dañopsíquico y daño moral, como asimismo, el incremento de los gastos
de farmacia yasistencia, la retrotracción de la fecha desde la cual deben devengarse los
intereses -a lafecha en que quedó notificada la señora D. de la incidencia de
cumplimiento del régimende visitas- y confirmar en todo lo demás la sentencia.

JURISPRUDENCIA COMENTADA(10) Grosman, Cecilia: “Los derechos de los niños


en las relaciones de familia en el final del sigloXX. La responsabilidad del Estado y de
la sociedad civil en asegurar su efectividad” - LL - T. 1999-F -pág. 1052(11) Art. 709,
CCyCo.- “Principiodeoficiosidad. En los procesos de familia el impulso procesal está
acargo del juez, quien puede ordenar pruebas oficiosamente. El impulso oficioso no
procede en los asuntos denaturaleza exclusivamente económica en los que las partes
sean personas capaces”

IV – Conclusión

Es notable cómo se escala en el conflicto entre padres cuando no logran resolverasuntos


de fondo y obran en detrimento del interés de sus propios hijos. “Todas lasdesgracias de
los hombres provienen de no hablar claro”, “La peste” (1947), Albert Camus.Los seres
humanos somos muchas veces hijos del rigor y respondemos mejor cuando delplano de
las sugerencias, invitaciones e intimaciones a proceder de determinada manerapasamos
a efectivizar esas recomendaciones en términos más concretos, como ser laaplicación de
las multas pecuniarias. Al decir de Makianich de Basset, “la agresión debolsillo puede
transformar en seres razonables a quienes hasta ese momento no estabandispuestos a
entender razones”.El derecho de comunicación, conforme ya fue señalado por mucha
doctrina, es underecho de raigambre constitucional puesto que encuentra sustento en el
artículo 14 bisque en su párrafo 3 promulga la protección integral de la familia. No
pensada únicamenteen una protección frente a terceros sino abarcativa de las relaciones
propiamenteocurridas dentro del ámbito familiar. Es un derecho que se refleja en dos
aspectos,inalienable de los progenitores e impostergable de los hijos.Las facetas en que
puede reflejarse ese daño -que ocasiona la lesión del derecho decomunicación- son
variadas y complejas, y la satisfacción económica que se establezcacomo reparadora de
esta lesión, sin perjuicio de su monto, va a ser siempre insuficientehabida cuenta del
daño intangible que se ha provocado al vínculo, muchas veces casiimposible de reparar,
al menos en un corto o mediano plazo. Por ello es necesario que sin hesitaciones los
jueces tomen medidas prácticas y másoportunas, debiendo ser hasta incluso ocurrentes
en las posibles soluciones para evitarllegar a instancias de tener que aplicar grandes
valores que vengan a “cubrir el daño”,imposible de corregir verdaderamente al
momento que son impuestas las multas. En esteaspecto, estimo apropiado traer algo
muy interesante que señala la doctora CeciliaGrosman(10): “Junto a la responsabilidad
de los padres o los que actúan en su reemplazopara hacer efectivos los derechos del
niño, se halla la responsabilidad del Estado engarantizarlos. Distinguiremos dentro del
compromiso asumido al suscribir los tratados dederechos humanos, hoy de rango
superior, cuatro aspectos: a) control de la función parental;b) medidas de acción positiva
destinadas a dar efectividad los derechos económicos,sociales y culturales del niño,
ligados indisolublemente al goce de sus derechos civiles; c)ajuste de la legislación
infraconstitucional para asegurar los derechos consagrados; y d) latutela de los niños en
el proceso judicial”.Subyace en este trabajo un reproche a la tardíarespuesta que en el
marco del proceso del régimen de comunicación han ofrecido losjueces, como
representantes del Estado, y que lamentablemente no es el único caso endonde
palmariamente se detectó en forma sistemática el accionar contra legemde
laprogenitora, y así y todo transcurrieron largos años sin medidas efectivas al respecto.
Hoylas normas demandan mayor oficiosidad a los jueces de familia(11), que deben ser
activos,directores del proceso, para intervenir eficazmente en las causas que deban
entender, y como garantes del cumplimiento de las leyes, la Constitución Nacional y los
conveniosinternacionales sobre derechos humanos a los que nos encontramos obligados
a respetary hacer cumplir, puesto que si no, de nada valen.

“Es que la naturaleza de las cuestiones planteadas en los procesos de familiay los
intereses tutelados requieren de un juez con un rol activo, comprometidocon la
problemática familiar llevada a la justicia y que haga uso de lasfacultades que le
otorgan los Códigos de Procedimientos de cada jurisdicciónpara pacificar el
enfrentamiento, clarificar las posiciones de las partes, ordenarconductas y obtener una
pronta solución del conflicto”.(12) “De las normas a la realidad hay una distancia
semejante a la que existe entreel remedio en la estantería de la farmacia y el remedio
aplicado al cuerpo delenfermo”.(13)

Un ejemplo de medida tomada dentro del marco del proceso del régimen
decomunicación y que por lo tanto, puede ser más efectiva para doblegar la
actitudobstaculizadora del progenitor que ostenta el cuidado personal unilateral, es el
siguiente:“La madre que obstaculizó sistemáticamente el contacto del hijo con el
progenitor noconviviente debe abonar una suma de dinero en concepto de astreintes,
pues comprenderlas necesidades de los hijos implica para quien tiene el cuidado de ellos
el deber depreocuparse para que el niño conserve y profundice su relación con el otro
progenitor, en lainteligencia de que la obstrucción y el impedimento de trato son
susceptibles de provocaren aquel lesiones psíquicas difíciles de superar, sobre todo
cuando se advierte el intento deborrar en su psiquis la figura de uno de sus padres, con
grave daño a su identidad”.(14)Sin perjuicio de ello, no resultan menos ejemplares las
acaudaladas sanciones queson impuestas para advertir a quien continúa en esa tesitura
los graves perjuicios que suobrar le acarrea, como asimismo en su carácter preventivo
advierte a quienes se vean enla tentación de proceder de igual manera. “La finalidad
preventiva es de fundamentalimportancia en la tutela de la persona, ya que
empíricamente sabemos que cuando seproduce una afectación psicofísica, y
especialmente respecto de niños, niñas y adolescentes,la finalidad reparadora es
generalmente insuficiente para restaurar el proyecto de vidatruncado”.(15)Doy por
descontado que es imposible intentar que adviertan en ese estado de cosasel menoscabo
que le han provocado a los hijos que se vieron impedidos de mantenerrelaciones
saludables con ambos padres. Con ambos, sí, puesto que con uno evidente-mente se
vieron impedidos pero con el otro resulta complejo creer que en un obrar dondeluce
tanta saña no haya terminado por trasladarse todo eso a la relación con los hijos alos que
se intentó “proteger”.

Pero, aun así, soy de la opinión de que al seguir adquiriendo cada vez más publi-cidad la
importancia del respeto a los derechos de niños, niñas y adolescentes, trabajoque lleva y
llevará muchos años, como asimismo, romper con la creencia que aún sedetecta de que
la familia es cuasi impenetrable y que el progenitor que ostenta el cuidadopersonal
detenta el poder de todas las decisiones, irá cediendo y la sociedad terminarásiendo más
instruida al respecto y, por ende, respetuosa en relación con las normas,
peroprincipalmente en relación con los demás y sus derechos. Y para lograr ello,
normas yatenemos variadas y de diversas jerarquías, por eso entiendo que ahora recae
en mayormedida la responsabilidad en los operadores del derecho para que actúen de
manera talque colaboren con el buen funcionamiento de este sistema, que en definitiva
ayudará alograr una sociedad más saludable, por ser las familias causa y reflejo de lo
que ocurreen la misma

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