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La tensión entre teoría y polítca pública - Jorge Iván González - 6/08/20 - 1

La tensión entre teoría y política pública


Comentarios a Política Económica. Teoría y Práctica desde los Mercados
de César Ferrari

Jorge Iván González


jorgeivangonzalez29@gmail.com
6 de agosto de 2020

1. Reflexión general 1
2. Una mirada amplia en busca del “buen vivir” 3
3. Teoría y política económica 5
4. Equidad y producción 5
5. El ahorro interno, la productividad y la competitividad 6
6. Intervención del Estado 7
7. La autonomía de la monetario 8
8. Mercados laborales 9
9. Referencias bibliográficas 9

1. REFLEXIÓN GENERAL

Política Económica. Teoría y Práctica desde los Mercados de César Ferrari (2019)
es una excelente conjunción de libro de texto, con el análisis de problemas coyuntu-
rales y estructurales por los que han pasado diversos países del mundo. En la expli-
cación de las diferentes coyunturas, Ferrari le da especial relevancia a las situaciones
que se han presentado en América Latina.

Teoría y práctica. Como se desprende del título, el libro examina varias tensiones.
La primera es la relación entre los modelos teóricos, y la necesidad de tomar deci-
siones. Es el ir y venir de la relación entre la teoría y la práctica. Esta preocupación
metodológica, que es crucial, tuvo mucho auge en los años 60s y 70s. Recuerdo una
excelente recopilación que hizo Molano (1978) de un seminario internacional que se
realizó en Cartagena a mediados de los años 70s, sobre la relación entre la “teoría y
la práctica”. Por aquellos días, Molano - que todavía no se definía por la crónica, o
el discurso académico - decía:

“Por la naturaleza del tema y por su origen mismo, el simposio fue escenario de dos
interpretaciones radicalmente diferentes sobre la investigación-acción. De una parte,
la corriente que entiende la investigación-acción como una opción teórica cuya
fuente esencial es el marxismo; y otra opción que la ve como una alternativa simple-
mente metodológica-instrumental. En la primera, la teoría y la acción política son un
postulado central que supone no sólo un cuerpo conceptual sino una metodología y
unas premisas epistemológicas específicas y coherentes. En la segunda se plantea
una inconsistencia particularmente aguda, puesto que se supone que al abandonar
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los métodos tradicionales de la sociología y la supuesta neutralidad valorativa, se


está por ello mismo abandonando el positivismo” (Molano 1978, p. xviii).

El libro de Ferrari no pretende ahondar en la discusión sobre la relación entre la teo-


ría y la práctica desde la perspectiva epistemológica, pero sí expresa una continua
ansiedad, por encontrar un camino que permita articular ambas dimensiones.

Por los días del seminario de Cartagena el marxismo radical insistía en la preponde-
rancia de la praxis, siguiendo aquel postulado, absolutizado por el stalinismo, según
el cual “el ser social determina la conciencia”. Y, por el otro lado, numerosos escue-
las, entre ellas la de Frankfurt, reconocían el papel de la imaginación, de la subjetivi-
dad, y de la “acción comunicativa”, como elementos constitutivos de la transforma-
ción de la realidad.

Ferrari elige el segundo camino, y rescata la subjetivad: “Lo más probable es que el
inversionista forme sus expectativas sobre el futuro de una manera subjetiva y com-
pleja” (Ferrari 2019, p. 217).

En su explicación de las funciones de utilidad, Ferrari pone en evidencia varias alter-


nativas, así que de manera indirecta pone en tela de juicio el agente representativo, y
rescata la especificidad del sujeto.

Y en su afirmación del sujeto, Ferrari pone en primer plano la incertidumbre, que


explicita al criticar el enfoque de expectativas racionales.

“Las expectativas racionales suponen que los agentes miran el futuro racionalmente,
es decir, sin sesgos y de manera sistemática a partir de la información presente, y así
mismo van aprendiendo de sus errores y corrigiéndolos. No deja de ser absurdo que
una mirada al futuro sea racional por más sistemática que sea. El futuro siempre es
cambiante, el error respecto a la previsión de ayer no se puede corregir porque la
predicción de hoy será sobre otro futuro y las posibilidades humanas y las incerti-
dumbres en cada tiempo son infinitas. De tal manera, cualquier mirada al futuro
siempre es una adivinanza e implica el uso de una bola de cristal repleta de sesgos e
irracionalidades” (Ferrari 2019, p. 217).

Estas ideas, que tienen una alta dosis de keynesianismo, no son suficientemente
desarrolladas a lo largo del texto. Sus implicaciones se podría haber hecho más ex-
plícitas, sobre todo en las partes del libro relacionadas con la teoría monetaria.

Desde los mercados. Ferrari está convencido de la bondad de los mercados. Pero
advierte, una y otra vez, que tienen que ser regulados. El mercado, por sí mismo, no
resuelve los problemas, pero sí permite dirimir la tensión entre teoría y práctica. El
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proceso de validación que realiza el mercado es un punto de referencia fundamental.


Y por esta razón, en los últimos años las economías socialistas han buscado modali-
dades de validación a través de los mercados.

Política económica. Las reflexión conceptuales propuestas en el libro tienen sentido


si se pueden reflejar en decisiones de política económica. Esta es una premisa que
permea todo el texto.

Sencillez de los modelos. En la presentación de los modelos, Ferrari logra destacar


los rasgos esenciales de cada una de las relaciones, y lo hace de manera sencilla. En
la presentación de las ecuaciones no abusa de las matemáticas, y logra destacar los
aspectos que son relevantes.

Ejercicios. Al terminar cada tema, el libro propone unos ejercicios que ayudan a re-
flexionar sobre las complejidades inherentes a cualquier decisión de política publica.
Estas secciones están muy bien logradas desde el punto de vista pedagógico.

2. UNA MIRADA AMPLIA EN BUSCA DEL “BUEN VIVIR”

Desde el comienzo, Ferrari está preocupado por tener una mirada amplia.

“El ser humano tiene una dimensión económica. No es la única: tiene también di-
mensiones política, sociológica, cultural, religiosa, entre otras. Ninguna es un com-
partimento estanco; todas se interrelacionan e influencian. De tal modo, por sí sola,
la ciencia económica, base del análisis económico, no puede explicar toda la com-
plejidad de un comportamiento humano que tiene esas características y que, además,
está repleto de incertidumbres; intenta apenas explicar esa dimensión económica”
(Ferrari 2019, p. xix, énfasis añadido).

Claramente, los instrumentos de la economía son insuficientes para cubrir la com-


plejidad de las dimensiones humanas. Pero sí pueden contribuir a la comprensión de
los determinantes de la decisión individual, y a su expresión en la organización co-
lectiva. Esta es una meta que nunca se podrá alcanzar, pero sí posible ir avanzando
hacia este objetivo. La articulación entre la economía y las demás disciplinas siem-
pre ha sido una preocupación de los grandes maestros del pensamiento económico.

Y Ferrari destaca la relevancia que tiene la economía para lograr el “buen vivir”.
Esta inquietud de un profundo sentido aristotélico, la pone en evidencia de manera
admirable Nasar (2011). Para ella la historia de la economía es una gran búsqueda.
Se trata de contribuir a ordenar la sociedad de tal manera que todos los individuos
pueden vivir bien. En el siglo XIX esta preocupación no era solamente de los segui-
dores del Manifiesto del Partido Comunista (Marx y Engels 1948), sino que también
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era el propósito que movía a los grandes pensadores liberales de la época, como Mill
(1885) y George (1879). Y desde la literatura era la preocupación central de autores
como Dickens (1850), y Hugo (1862). Para todos ellos era claro que el orden social
era injusto, y que tenía que cambiarse de manera sustantiva.

Y para lograr el “buen vivir”, dice Ferrari, es necesario ir más allá de la noción de
“bienestar”, porque este es un concepto de desarrollo estrecho “...que expresa sola-
mente una preocupación por el crecimiento de los bienes materiales, el consumo y la
urgencia de acumular” (Ferrari 2019, p. 66).

En esta parte del análisis, Ferrari trae a colación los trabajos de Alberto Acosta, el
expresidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana, que insiste ir más allá de la
noción de “bienestar occidental”.

Y es importante entender que el “buen vivir” no es un sueño imposible. Se puede al-


canzar en un “tiempo razonable”. Y los logros que se consigan en el mejoramiento
de las condiciones de vida tiene que ser el criterio para juzgar las bondades de la po-
lítica económica. Ferrari no pide medir los avances en términos de equilibrios fisca-
les sino en los logros que se consigan en el “buen vivir”.

“Es decir, la política económica debe juzgarse por sus resultados, en un tiempo ra-
zonable, esto es, los tiempos previstos para la materialización de dichos objetivos y
sus metas correspondientes. No tiene sentido esperar eternamente por resultados
prometidos que nunca se materializan y seguir insistiendo en lo mismo” (Ferrari
1019, p. 73, énfasis añadido).

Y uno de los retos inmediatos es “... mejorar la calidad de vida de las personas, en
particular de las mayorías, es decir, superar su pobreza y desigualdad” (Ferrari 2019,
p. 39).
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3. TEORÍA Y POLÍTICA ECONÓMICA

Si la teoría es un instrumento de la política económica tiene que ser flexible. Y en


esta interacción entre la teoría y las decisiones de política, ambas se van modifi-
cando. Para sintetizar este mensaje, Ferrari dice que “... la política económica debe
ser ad hoc: si las circunstancias cambian, la política tiene que cambiar, para lo cual
se requiere entender las circunstancias y lo que las origina” (Ferrari 2019, p. xxi).

Y la actitud favorable al cambio es posible solamente si se acepta que “la política


económica es, sin duda, un ejercicio político” (Ferrari 2019, p. 39). Y esta afirma-
ción tiene sentido porque la búsqueda de la “buena vida” es, por su misma natura-
leza, un objetivo del quehacer político.

Y desde el punto de vista técnico-instrumental, es necesario jerarquizar objetivos y


definir de manera adecuada los instrumentos. Ferrari recuerda el mensaje de Tinber-
gen, para quien la política económica es adecuada si “... el número de instrumentos a
usar debe ser igual al número de objetivos que se pretende alcanzar” (Ferrari 2019,
p. 59). Es la regla de asignación de la que hablaba Mundell. Uno de los errores más
frecuentes de la política pública es dispersar los objetivos y, además, no diseñar bien
el mecanismo que conduzca al propósito que se busca (Hurwicz y Reiter 2006).

En la parte final del libro, al presentar el modelo de equilibrio general computable


(Megc), Ferrari advierte que el instrumento se tiene que utilizar con precaución, ya
que:

“... no es una bola de cristal ni un mecanismo para adivinar el futuro. Tampoco es la


realidad. Es una representación simplificada de la misma que reproduce, con aproxi-
mación, su comportamiento siguiendo las reglas que prevé la teoría económica. Es,
como todo modelo que busca proyectar los valores futuros de variables macro-
económicas, una manera de disciplinar - pero no de eliminar - el análisis cualitativo,
sin una buena dosis de la cual es imposible tomar decisiones de política pública”
(Ferrari 2019, p. 583).

El modelo, cualquiera que sea, es una invitación a conversar. Una disciplina es cien-
tífica, dice McCloskey, porque construye una forma especial de discurso. Porque
crea una categorías que permiten conversar de manera ordenada. Este es el tipo de
apreciación subyacente a la argumentación de Ferrari.

4. EQUIDAD Y PRODUCCIÓN
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En el libro Ferrari retoma una de las ideas fuerza de varios de sus artículos: la equi-
dad no puede desprenderse de las condiciones de productividad.

Frente a la equidad Ferrari procede en tres etapas. La primera es examinar las condi-
ciones que permiten generar la riqueza. La segunda es buscar que la distribución pri-
maria no sea injusta, garantizando que la retribución a los factores sea adecuada. Y
la tercera etapa es la intervención distributiva del Estado, a través de la conjunción
de impuestos y subsidios.

Sin producción no hay riqueza, y una buena distribución de los excedentes primarios
crea condiciones propicias para lograr una sociedad equitativa. La distribución se-
cundaria del ingreso, a través de la conjunción de impuestos y subsidios, puede ser
más efectiva si ya se han logrado avances en la distribución primaria. En palabras de
Ferrari,

“La equidad en la distribución del ingreso está ligada, en gran medida, a la estruc-
tura de la producción que define la ocupación conforme a la intensidad de capital o
mano de obra de las actividades económicas dominantes” (Ferrari 2019, p. 49).

Y rescata la importancia micro de la dinámica empresarial.

“En general, la fuente principal de recursos para el crecimiento está dada por el pro-
pio funcionamiento de la economía, particularmente las utilidades de las empresas”
(Ferrari 2019, p. 225).

Y la importancia de los mercados está directamente relacionada con el espíritu em-


presarial: “...no es que China o Corea sean competitivas, es que sus productores lo
son” (Ferrari 2019, p. 90).

En la tercera etapa, cuando se llega a la distribución secundaria, los impuestos deben


ser progresivos, de manera que contribuyan a mejorar la equidad.

5. EL AHORRO INTERNO, LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD

De nuevo, llamando al realismo, y evitando lo que hoy se calificaría como popu-


lismo, Ferrari insiste a lo largo del libro en la importancia de generar recursos pro-
pios.

“... no existe una sola experiencia en la que el ahorro externo, en forma de crédito o
inversión extranjera directa, haya complementado significativamente y menos susti-
tuido al ahorro doméstico” (Ferrari 2019, p. 51).
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Este tipo de apreciación lo ilustra con el análisis comparativo. Y, sin duda, las expe-
riencias internacionales son una fuente de conocimiento muy importante.

Las políticas económica y fiscal se tienen que llevar a cabo de tal manera que esti-
mulen la productividad y la competitividad. El diseño de un sistema tributario que
favorezca la equidad, y que no obstaculice la productividad, es un reto central de la
política económica.

Varias páginas del libro se dedican a examinar con cuidado las definiciones y las im-
plicaciones de la competitividad. Se estudian los determinantes de la competitividad,
en los niveles local e internacional. Entre ellos, la tasa de cambio y la dinámicas de
los mercados doméstico y mundial. En el libro se analizan experiencias internacio-
nales, explicitando los factores que podrían haber incidido en la competitividad de
las empresas.

6. INTERVENCIÓN DEL ESTADO

Ferrari no duda de las bondades de la intervención del Estado, pero es cuidoso, dada
la relevancia que le atribuye a los procesos de mercado. No está de acuerdo con las
posiciones extremas de corte “neoliberal”, que “... plantean una eliminación casi to-
tal de la intervención del Estado en la economía” (Ferrari 2019, p. 60). Es una lás-
tima que en el libro no discuta con más detalle el significado de aquello que llama
“neoliberal”. Pero, de todas maneras, la crítica es clara: no se puede absolutizar el
mercado.

Y en su análisis de las diferentes formas de intervención del Estado, el autor exa-


mina los impactos de las políticas fiscal y monetaria. Abundan las referencias a lo
sucedido en diferentes países. El plan Marshall, la reconstrucción europea, la crisis
del 2008-2009, los programas de flexibilización cuantitativa llevados a cabo recien-
temente en Estados Unidos y en Europa. Es muy interesante el análisis de la forma
como el Banco Central Europeo ha ido cambiando su visión sobre las modalidades
de intervención.

“En Europa, la novedad monetaria se perfiló a partir de la nueva presidencia en el


Banco Central Europeo (BCE) en noviembre del 2011 y las elecciones francesas de
abril del 2012. Ciertamente, el BCE insistió́ en austeridad, pero postuló también
como meta el crecimiento económico a fin de reducir un desempleo que alcanzó ni-
veles de depresión en varios países. No obstante, solamente a partir de enero del
2015, el BCE decidió seguir el ejemplo estadounidense de flexibilizaciones cuanti-
tativas” (Ferrari 2019, p. 95).
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Ferrari examina las políticas monetarias que se llevaron a cabo en América Latina,
destacando los casos de Chile y Argentina. Pone en evidencia las dificultades que se
presentaron con la paridad argentina. Merece un análisis especial el tema de la deuda
pública, y la forma como ha ido creciendo en todos los países.

En la reflexión sobre la intervención del Estado es inevitable considerar las metodo-


logías de evaluación de proyectos. Ferrari muestra que son relevantes, pero elemen-
tos constitutivos, como la construcción de precios sombra, presenta numerosas difi-
cultades técnicas.

De manera extensa, el autor examina otras formas de intervención del Estado, inclu-
yendo las alianzas público-privadas.

7. LA AUTONOMÍA DE LA MONETARIO

En los aspectos monetarios habría sido deseable un mayor énfasis en los tonos key-
nesianos que se observan en el libro. Ferrari no lleva hasta sus últimas implicaciones
las consecuencias de la subjetividad y de la incertidumbre. Cuando afirma, por ejem-
plo, que “... se esperaría que los precios de las acciones en la bolsa estuvieran deter-
minados por los fundamentales empresariales, los dividendos y las tasas de interés”
(Ferrari 2019, p. 415), parece añorar que la llamada “q de Tobin” tuviera el valor de
uno. En contravía de este ideal, Keynes diría que la especulación, derivada de la in-
certidumbre, no permite que se logre este equilibrio en los mercados bursátiles y,
por tanto, no es posible que el valor accionario refleje de manera adecuada la pro-
ductividad física del activo.

La explicación de la contabilidad bancaria, y de los movimientos de los mercados de


capitales, con ejemplos y ejercicios, es un aporte importante. La presentación es or-
denada y pedagógica.
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8. MERCADOS LABORALES

Su mirada de los mercados laborales es pertinente, y el diagnóstico es muy acertado.

“Sin embargo, dada la gran segmentación que se da en el campo laboral, tanto por el
lado de la demanda como por el de la oferta, es posible hablar de varios mercados o
submercados laborales. Se pueden distinguir hasta cuatro: 1) el tradicional rural, 2)
el formal urbano no calificado, 3) el independiente urbano (usualmente informal), 4)
el formal urbano calificado o de profesionales” (Ferrari 2019, p. 487).

El tratamiento de la curva de Phillips, el “cruel dilema”, como la llamó Tobin, mere-


cería más atención. Sobre todo, por sus implicaciones en el campo de la política eco-
nómica.

9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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