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SOCIALIZACIÓN

Estudio de caso “Importancia de la socialización entre perros y gatos”

Ana María González Duarte, Laura Valentina Moreno Rincón, José Miguel Solano Useche
& Leandra Valencia Henao

Universidad de la Salle
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Importancia de la socialización entre perros y gatos


Para poder hablar de socialización primero se debe conocer la definición, en este
sentido, se entiende como el proceso de aprendizaje de la conducta social apropiada con
miembros de su especie y de otras, pues durante esta etapa se forman los lazos sociales muy
importantes que marcarán otros hitos en el desarrollo de perros y gatos (Sánchez,
Hernández & Calle, 2019).
Además, las señales y los comportamientos que usan los gatos y los perros para
comunicarse son diferentes y pueden dar lugar a señales de agresión, miedo, dominio,
amistad o territorialidad que las otras especies malinterpretan. Los perros tienen un instinto
natural para perseguir a los animales más pequeños que huyen, un instinto común entre los
gatos. La mayoría de los gatos huyen de un perro, mientras que otros realizan acciones
como silbar, arquear la espalda y golpear al perro. Después de ser arañado por un gato,
algunos perros pueden tener miedo de los gatos (​Coren, 2008).
Añadiendo a esto que los perros criados con gatos pueden preferir la presencia de
gatos a otros perros. Incluso los gatos y perros en el mismo hogar que históricamente han
tenido interacciones positivas pueden volver a reacciones agresivas debido a estímulos
externos, enfermedades o juegos que se intensifican (​Coren, 2008). Por otro lado, los gatos,
de acuerdo con estudios como el realizado por Ha & Ha (2017), pueden ser
(estadísticamente independientes), medianamente sociales con otros gatos y otras especies
como los humanos. Lo anterior indica que, sus comportamientos dependen de las
condiciones en que se hayan desarrollado y del proceso de adiestramiento que es más
reciente que el de los perros y no es generalizado como se piensa.
Según un estudio realizado por la universidad UNAM, los gatos callejeros se
acomodan a vivir en colonias, en los que la mayoría de individuos son hembras o gatos
cooperantes, en estos grupos no existe una competencia por recursos, ya que todos los gatos
son cazadores independientes, además se comprobó que los gatos que lactaban de más de
una gata (como sucede generalmente en las colonias de gatos) se llevan mejor con otros
animales y son capaces de compartir su territorio, además, los gatos de estas colonias al ser
callejeros, están expuestos a la socialización con diferentes animales, creando cierta
“tolerancia” los unos con los otros. (Brousset, 2018). Esto comprueba que los gatos son
capaces de convivir con más animales, creando también una jerarquía (aunque menos
marcada que la de los perros) entre ellos, igualmente logran compartir un mismo territorio
con otros animales.
En particular, en la relación perro-gato, los hallazgos en el artículo científico de
Feuerstein, & Terkel, (2008) revelaron lo siguiente: ambas especies mostraron una
capacidad similar para establecer una relación relativamente amigable uno con la otra
especie, el género de los animales tuvo poca influencia en la naturaleza de su interrelación;
por otra parte mencionan que la exposición de ambas especies en una etapa temprana
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facilita el aprendizaje del lenguaje corporal del otro, y por consiguiente establecimiento de
una relación amigable.
De hecho la importancia de esta investigación radica en que estudios han
demostrado que la socialización temprana de estas dos especies ayudan a los cuidadores a
no tener mayores problemas (como lo son la agresividad relacionada con el miedo, la
ansiedad y otros) (Heiblum, 2004), pues con la convivencia de estas dos especies surge la
pregunta de investigación ¿cuáles son las conductas de socialización entre una perra y un
gato y cómo esto tiene influencia en otros comportamientos? sobre los comportamientos
asociados y por lo tanto se plantean los siguientes objetivos centrados en la pregunta de
investigación:
Objetivo general: conocer los comportamientos de socialización entre una perra y
un gato que influyen en otros repertorios conductuales en la Sabana de Bogotá.
Objetivos específicos:
● Describir los comportamientos presentes en la relación entre los dos individuos.
● Comparar el nivel de influencia que tiene un sujeto sobre el otro.
● Categorizar la relación de socialización presente en las mascotas.
Metodología
Sujetos
Gato (de ahora en adelante T) de aproximadamente 3 años y medio, raza criolla.
Perra (de ahora en adelante C) de aproximadamente 6 años y medio, raza criolla.
Diseño
La metodología corresponde a un estudio observacional en el cual se plantea
describir las conductas a través de los siguientes sistemas de medida de manera
cuantitativa:

● Frecuencia de la conducta: es el número de repeticiones por unidad de


tiempo de cualquier evento periódico. El período es la duración de tiempo de
cada evento repetitivo, por lo que el período es el recíproco de la frecuencia.
(​Berria, 2019)
● Intensidad: el grado de fuerza con que se manifiesta en un fenómeno (un
agente natural, una magnitud física, una cualidad, una expresión, etc.)
(​Berria, 2019)​. Este criterio de medición se determina mediante el valor
subjetivo de los investigadores, entre fuerte, medio o débil.
● Duración: tiempo que transcurre entre el principio y el fin de algo. (​Berria,
2019)
Para el segundo objetivo se plantea u
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Procedimiento

1. Se estableció unas unidades de medida que son frecuencia, intensidad y duración de


la conducta, también se fija qué comportamientos se van a observar y registrar, los
cuales son: juego juntos, juego independiente, alimentación, bebida de agua, reposo,
defecación, orinar, interacción con animales externos, interacción con humanos en
el hogar, interacción con humanos externos, explorar y observar hacia fuera.
2. Se hace una primera medición con los individuos separados desde las 7am hasta el
otro día a las 7 am (un total de 24 horas), todas estas medidas se tomaron por el
cuidador que hacia parte de la investigación percatándose de no intervenir en la
conducta natural de cada individuo (Pretest).
3. Posteriormente, pasados 8 días se realizó la segunda medición con los individuos
juntos en el mismo ambiente natural, también por un total de 24 horas (de 7 am a 7
am), registradas por el cuidador sin intervenir en las conductas de los individuos
(Postest).
4. Para el apartado de la categorización, se realizó una observación cualitativa en
donde se clasificó los tipos de conductas de acuerdo a los artículos revisados..
5. Se tabularon y sistematizaron los datos para realizar el análisis pertinente de
acuerdo con la literatura consultada para después llegar a una discusión de
resultados pertinente que se presenta a continuación.

Resultados

Los principales resultados encontrados en el pretest es que la interacción con


humanos externos (perra), interacción con humanos en el hogar (gato), juego independiente
y reposo en ambos sujetos aumentaron en duración, frecuencia e intensidad. Por otra parte,
en el postest se evidenció que la conducta de juego juntos es la de mayor duración,
posteriormente se encuentra la conducta de alimentación (Ver anexo 1 y 2).

En algunas conductas no se desarrolló ningún tipo de comparación ya que no se


evidenció cambio evidente en conductas como lo son: orina, defecación y bebida de agua;
algunas conductas no se pudieron comparar como en el caso del gato, que no tuvo
interacción con humanos ni animales externos y en el caso de la perra no exploró y observó
hacia afuera.

Discusión

Si se socializa adecuadamente, los gatos y los perros pueden tener relaciones que no
son antagónicas como lo exponen las referencias citadas y se hizo evidente en este caso,
para futuros estudios se recomienda hacer énfasis en una sola conducta para tener mayor
profundidad, análisis y éxito en los resultados obtenidos Heiblum (2004).
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Por otra parte, en este caso sucedió que ​el género de los animales tuvo influencia en
la naturaleza de su interrelación, lo que contradice lo que afirma Feuerstein, & Terkel,
(2008), pues la perra al ser hembra despertó cierto instinto maternal al comienzo con el gato
lo que permitió afianzar una relación de amistad posteriormente.

Además, la socialización de T y C, se dio a lugar cuando T aun estaba en su etapa


sensible, etapa en la cual los animales son más receptivos a nuevos estímulos y por lo tanto
son más adaptables (​Thomson, Hall & Mills, 2018)​, debido a esto T se adaptó fácilmente a
convivir con C y a creó una relación afiliativa.

En la conducta de bebida, se evidencia un aprendizaje observacional, el cual es,


copiar una acción de otro animal sea de la misma especie o no, con el objetivo de resolver
un problema, (​Thomson, Hall & Mills, 2018) ​en este caso cuando alguno se acerca a beber
agua el otro lo imita.

En relación con la dominancia del gato T sobre la perra C, se puede tener en cuenta
el estudio realizado por Thomson, Hall & Mills (2018), en donde evaluaron la relación
entre gatos y perros que viven en la misma casa, quienes mencionan que, típicamente, el
gato parece ser el controlador principal que determina la amabilidad en la relación
gato-perro. El estudio reveló que las percepciones de la amabilidad estaban más
influenciadas por los "factores del gato" que por los "factores del perro", con variables
como la edad a la que el gato fue presentado al perro (la edad más temprana predijo una
mayor amabilidad percibida).

En el caso del juego, los animales en edades tempranas juegan con sus madres y con
sus hermanos, en el caso de los caninos mediante este método se define la jerarquía en la
manada ​(​Thomson, Hall & Mills, 2018). En el caso de T y C, el juego entre ellos definió a
C como subordinada de T, siendo T el que más influencia entre ellos dos. En el caso de T,
aunque por naturaleza no se establece una jerarquía muy fuerte, es verdad, que los gatos
machos tienden a delimitar su territorio, debido a que tampoco hay competencia por
recursos, T no defiende territorio de C, lo cual evita posibles peleas y mejora su relación
afiliativa

La influencia que tiene T sobre C es notoria, en el momento que llega T al hogar no


existió una influencia muy evidente o consciente por parte de T, sin embargo, en ningún
momento C dominó o tuvo una intención de enseñanza para T sobre las “normas” del hogar
o sobre qué hacer o no hacer, simplemente en el rol que C adoptó de protectora lo siguió y
cuidó en todo momento hiciera lo que hiciera. A medida que pasó el tiempo y T creció
comenzó a mostrar cierto liderazgo e influencia sobre T en situaciones como por ejemplo el
momento de reposo en el que T se apodera de la cama y C simplemente se va a un rincón
de la casa o se acuesta a un lado, o en el momento de jugar donde en la mayoría de casos T
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inicia el juego, también T. tiene una influencia sobre C. para de algún modo romper las
“normas” del hogar. El único momento en que C. muestra una dominancia sobre T. es
cuando ella es quien está junto a su cuidadora y T. trata de acercarse, inmediatamente C.
aleja a T.

Conclusión

En conclusión, la socialización tuvo influencia sobre aumento del juego juntos y la


alimentación, mientras que se evidenció un decremento en la interacción con humanos
externos (perra), interacción con humanos en el hogar (gato), juego independiente y reposo
en ambos sujetos disminuyó en duración, frecuencia e intensidad. También se encontró que
las conductas que se relacionan con las necesidades fisiológicas no tuvieron ningún cambio.

De acuerdo con los resultados reflejados la categorización de la relación entre los


sujetos se clasifica como “amistad” todo esto en base a la definición de Coren (2008). El
tipo de relación de C y T es de tipo afiliativa porque de acuerdo con su definición ellos
tienen conductas sociales que permiten su interacción interespecífica al compartir un
territorio.

Otro factor que podría explicar la influencia de T sobre C es que obtener el gato
antes que el perro era importante para desarrollar una relación amistosa (Thomson, Hall &
Mills, 2018), tal como ocurre en el caso de estudio desarrollado.
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Referencias
Berria, M., PhD. (2019). Frequency, intensity and duration. Salem Press Encyclopedia of
Science.

Brousset, D. (2018). La estructura social del gato. Revista imagen veterinaria (No. 1405 -
9002)

Coren, S. (2008). ​The Modern Dog: A Joyful Exploration of how We Live with Dogs Today​.
Simon and Schuster.

Feuerstein, N. L., & Terkel, J. (2008). Interrelationships of dogs (Canis familiaris) and cats
(Felis catus L.) living under the same roof. Applied Animal Behaviour Science,
113(1-3), 150-165.

Ha, D. & Ha, J. (2017). A subjective domestic cat (Felis silvestris catus) temperament
assessment results in six independent dimensions. Behavioural Processes (147). pp.
351-356.

Heiblum, F, M. (2004) Etología clínica en perros y gatos. Universidad nacional autónoma


de México.

Sánchez, E. S., Hernández, J. M., & Calle, M. M. G. (2019). Manual para la tenencia
responsable de mascotas. Fondo Editorial Biogénesis, 55-55.Recuperado de
revistas.udea.edu.co/index.php/biogenesis/article/download/337027/20792289

Thomson, J. Hall, S. & Mills, D. (2018). Evaluation of the relationship between cats and
dogs living in the same home. Journal of veterinary behaviour. Volumen 27. 35- 40.
review from ​sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1558787817302393
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Anexos
Anexo 1
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Anexo 2