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Plagas y enfermedades del café: Identificación, bioecología y manejo


agroecológico

Book · November 2014

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5 authors, including:

Juan F. Barrera Jose nelson perez quintanilla


El Colegio de la Frontera Sur Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH)
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Plagas y enfermedades del café:
Identificación, bioecología y manejo agroecológico

Juan Francisco Barrera-Gaytán


José Nelson Pérez-Quintanilla
Erika Patricia Pinson-Rincón
Víctor Manuel Díaz-Vicente
Gonzalo Galileo Rivas-Platero
Plagas y enfermedades del café:
Identificación, bioecología y manejo agroecológico

Primera edición, noviembre 2014


ISBN: 978-607-83-04-24-0
Segunda edición, septiembre 2018.
ISBN: 978-607-12-0536-0

D.R. © Universidad Autónoma Chapingo


Carretera México-Texcoco, km 38.5
CP 56230, Chapingo, Estado de México

D.R.© Centro Nacional de Investigación, Innovación y


Desarrollo Tecnológico del Café
Km. 6 Carretera Huatusco - Xalapa
CP 94100, Huatusco, Ver.
Tel. 01 (273) 73 4 07 64 y 73 4 29 96
www.cenacafe.org.mx
cenacafe@cenacafe.org.mx

D.R. © EL COLEGIO DE LA FRONTERA SUR


Carretera Antiguo Aeropuerto km 2.5
Tapachula, Chis. C.P. 30700 Tel. (962) 62 898 00 Ext. 5410
http://www.ecosur.mx/mip

Impreso en México
DIRECTORIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO

José Sergio Barrales Domínguez


RECTOR

Alejandro Hernández Tapia


DIRECTOR GENERAL ACADÉMICO

J. Fabián García Moya


DIRECTOR DE CENTROS REGIONALES
UNIVERSITARIOS

CENTRO NACIONAL
DE INVESTIGACIÓN, INNOVACIÓN Y DESARROLLO
TECNOLÓGICO DEL CAFÉ (CENACAFE)

José Domingo Robledo Martínez


RESPONSABLE OPERATIVO

Esteban Escamilla Prado


RESPONSABLE DE INVESTIGACIÓN

Coordinación editorial: Susana Córdova Santamaría


Edición: Javier Estrada San Miguel
Catalogación bibliográfica: José Felipe Díaz Félix
ÍNDICE

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Capítulo 1
Origen de las plagas y las enfermedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Tema 1. El concepto de plaga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Tema 2. Las cadenas tróficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Tema 3. La pregunta correcta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Tema 4. ¿Por qué hay plagas y enfermedades? . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

Capítulo 2
Los cafetales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
Tema 1. Sistemas de producción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
Tema 2. Los árboles de sombra y las hierbas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
Tema 3. La trama de la vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Tema 4. Efectos perturbadores de malas prácticas agrícolas . . . . . . . . . . 22

Capítulo 3
Manejo agroecológico de plagas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Tema 1. Estrategia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Tema 2. Principales métodos de control . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27

Capítulo 4
Principales plagas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Tema 1. Broca del fruto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Tema 2. Minador de la hoja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Tema 3. Barrenador del tallo y de la raíz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Tema 4. Chacuatete . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
Tema 5. Taladrador de la rama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Tema 6. Tortuguilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Tema 7. Grillo indiano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
Tema 8. Otras plagas de interés. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Capítulo 5
Manejo agroecológico de enfermedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
Tema 1. Estrategia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
Tema 2. Fundamentos del manejo agroecológico . . . . . . . . . . . . . . . . . 51

Capítulo 6
Principales enfermedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Tema 1. Roya del Café . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Tema 2. Corchosis del Café . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
Tema 3. Mancha de Hierro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Tema 4. Ojo de Gallo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Tema 5. Mal de Hilachas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
Tema 6. Recuento integral de enfermedades y uso del caldo bordelés . . . . . 76

Capítulo 7
Manejo holístico de plagas y enfermedades. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Tema 1. Principios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Tema 2. Primeros pasos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Tema 3. Retos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88

Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
Presentación
La investigación, el desarrollo e innovación (I+D+I) es una secuencia necesaria para el
avance en la productividad, la economía y el bienestar de la población en los países y
regiones. En México, en el periodo 1958-1993, se destinaron importantes recursos pú-
blicos para la investigación y transferencia de tecnología, a través de la fundación del
Instituto Mexicano del Café (INMECAFÉ). A partir de esa fecha se han aplicado diferen-
tes programas que paliaron las crisis recurrentes de precios y mantuvieron la perma-
nencia del cultivo, sin impulsar una política cafetalera integral. Mientras que otras
naciones cafeticultoras desarrollaron áreas estratégicas como la investigación, la inno-
vación y la transferencia de tecnología en esta importante cadena productiva.
En 1979, la Universidad Autónoma Chapingo (UACH) estableció el Centro Regional
Universitario Oriente (CRUO) en Huatusco, Veracruz, institución que ha contribuido a la
generación de conocimientos y tecnologías para la cafeticultura mexicana desde su ini-
cio. Desarrolla actividades en investigación, formación y capacitación de recursos hu-
manos, así como en proyectos de servicio universitario y rescate de material genético,
acumulando importantes experiencias y conocimientos. En el año 2015, la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), consi-
derando la trayectoria del CRUO decidió crear en Huatusco, Veracruz, el Centro Nacio-
nal de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico del Café (CENACAFÉ),
integrado por once universidades e instituciones de investigación.
La creación del CENACAFÉ responde a la apremiante necesidad del sector cafetalero
de contar con un organismo público de investigación y transferencia de tecnología, que
genere, ejecute, promueva, coordine y evalúe la investigación científica y tecnológica,
que aplique las innovaciones pertinentes para el desarrollo integral, competitivo y sus-
tentable del sector cafetalero en México, y que contribuya a la formación de capital hu-
mano, considerando a todos los actores que intervienen.
El CENACAFE es un componente estratégico en la generación de conocimientos para
que aporten soluciones a los múltiples problemas y demandas del sector cafetalero na-
cional. Asimismo, su contribución es indispensable en la toma de decisiones para la for-
mulación, aplicación y evaluación de políticas públicas que promuevan el desarrollo
sustentable de las regiones cafetaleras del país.
Es por ello que resulta fundamental difundir los resultados de investigación e innovacio-
nes disponibles para alcanzar los objetivos del CENACAFÉ y que dichas aportaciones
incidan en el desarrollo de todos los actores relacionados con el sector cafetalero de
México.
Esta obra forma parte de la estrategia de difusión de los conocimientos generados en la
Universidad Autónoma Chapingo, a través del Centro Regional Universitario Oriente.

9
Se da continuidad a la Colección “CENACAFE. Investigación y transferencia de tecnolo-
gía”, editando y mantenido su formato con recursos de la universidad, lo que confirma el
apoyo de esta institución a la cafeticultura mexicana, con énfasis primordial en los pe-
queños productores y sus familias.
Asimismo, agradecemos el apoyo financiero del Dr. Pedro Ponce Javana, quien como
Subdirector de Servicio y Extensión de la Universidad Autónoma Chapingo, hizo posible
la publicación de este número en la presente colección en la que participan autores de
cuatro instituciones y diferentes nacionalidades, con lo cual expresa su compromiso
hacia nuestra casa de estudios.

Por el equipo de trabajo del CRUO - CENACAFÉ

M.C. José Domingo Robledo Martínez


Dr. Esteban Escamilla Prado

Huatusco, Ver., noviembre 2018.

10
Introducción
Esta obra se ha estructurado para el diseño de procesos de creación de capacidades
para el manejo agroecológico de plagas en los agroecosistemas cafetaleros del trópico.
En primera instancia se presentan definiciones específicas sobre plagas y se considera
el uso de este término para referirse a insectos y enfermedades. Asimismo, se presen-
tan nociones sobre los sistemas cafetaleros y algunos elementos novedosos sobre el
manejo agroecológico de plagas. Se describen los organismos plaga de más relevancia
en los sistemas cafetaleros, los capítulos del 1 al 7 presentan un marco de referencia y
al final de cada capítulo se plantean ejercicios didácticos e interactivos para la reflexión
y análisis, lo cual se espera afiance el conocimiento del productor, técnico o interesado
en el cultivo del café. El documento está dirigido a estudiantes, agricultores y técnicos
que deseen fortalecer sus conocimientos sobre la temática.

Objetivo general del aprendizaje


Transmitir y compartir conocimientos y técnicas con toda aquella persona que esté invo-
lucrada en el cultivo del café acerca de la identificación, bioecología y manejo agroeco-
lógico de plagas y enfermedades del cultivo del café.

Productos y resultados
Como producto de esta obra se pretende que se identifique a las principales plagas y
enfermedades del cultivo del café y se conozcan los aspectos fundamentales de la vida
y costumbres de estos organismos; a partir de esta información, se espera que las per-
sonas interesadas sean capaces de definir la estrategia de manejo agroecológico más
conveniente a las condiciones y características de los cafetales que trabajan, a fin de re-
ducir los impactos económicos, ambientales y sociales que ocasionan las plagas y las
enfermedades en el cultivo.

11
Capítulo 1
Origen de las plagas y las enfermedades
Objetivo
Comprender las interacciones entre los organismos y por qué algunos se convierten en
plagas y enfermedades que afectan a los cultivos.
Tema 1. El concepto de plaga
En su concepto más amplio, se le llama “plaga” a todo organismo que afecta a los intere-
ses del ser humano (NRC 1996, Barrera et al. 2008). Por ello, el concepto plaga tiene
origen antropocéntrico; es decir, es el ser humano —y nadie más— quien califica como
“plagas” a ciertos organismos sobre la base que perjudican a sus intereses.
Esto significa que en la naturaleza no hay plagas, sino organismos que luchan por existir
y que se relacionan unos con otros de variadas formas. Las interacciones entre los orga-
nismos, incluido el ser humano, conforman la trama de la vida, donde el mejor dotado se
impone… hasta que surge otro más apto que lo desplaza, porque es un competidor más
eficiente, y además, es capaz de transmitir sus genes a la descendencia. A este proce-
so, conocido universalmente como selección natural, se le achaca el origen de las espe-
cies.
Para no desaparecer de la faz de la Tierra, las especies hacen uso de sus mejores re-
cursos. Por ejemplo, unas invierten su energía en tener una descendencia numerosa,
otras se camuflan con el medio para pasar desapercibidas, unas más regulan su meta-
bolismo para soportar o aprovechar las condiciones del clima.
Tema 2. Las cadenas tróficas
Las comunidades biológicas y el ambiente no vivo o abiótico forman un sistema interac-
tivo que es denominado ecosistema (Smith & Smith 2001). Si el ecosistema comprende
las plantas cultivadas por el ser humano, se llama agroecosistema.
Todos los ecosistemas tienen tres componentes: los organismos autótrofos, los orga-
nismos heterótrofos y la materia abiótica. Estos tres componentes interaccionan de la
siguiente manera: Los autótrofos o productores, representados en gran medida por las
plantas, utilizan la energía del sol durante la fotosíntesis para transformar los compues-
tos inorgánicos en compuestos orgánicos simples. Los heterótrofos, que pueden ser
consumidores cuando se alimentan de tejido vivo y descomponedores si se alimentan
de tejido muerto, utilizan como alimento los compuestos orgánicos producidos por las
plantas, y a través de la descomposición, los consumidores transforman los compues-
tos orgánicos en compuestos inorgánicos simples, que son utilizados otra vez por las
plantas.
El componente abiótico lo forma el suelo, los sedimentos y los detritos o trocitos de ma-
teria orgánica muerta. La fuerza que mueve a los ecosistemas es la energía proveniente
del sol, la cual es utilizada por las plantas, fluye desde éstas hacia los consumidores y
descomponedores y por último se disipa en forma de calor.

13
En la lucha por la existencia, todas las especies son consumidores, de allí que a las inte-
racciones que entre ellas se establecen se les llama cadenas tróficas o cadenas alimen-
ticias. Estas cadenas son diagramas descriptivos donde las especies de plantas y
animales que interaccionan se unen con flechas, las cuales parten de las especies que
representan una fuente de alimento hacia las especies que se las comen. Por ejemplo,
los gusanos comen hierba, los pollos comen gusanos y los gavilanes comen pollos, se
describe de la siguiente manera: hierba ® gusano ® pollo ® gavilán.
Un conjunto de cadenas tróficas, forman una red trófica (Smith & Smith 2001). Los orga-
nismos que constituyen una red trófica también se pueden agrupar en niveles tróficos,
es decir, en categorías de alimentos similares. Por ejemplo, los herbívoros o fitófagos
—organismos que comen plantas— se agrupan en el mismo nivel trófico.
Existen dos tipos principales de cadenas tróficas o alimenticias: las cadenas tróficas de
los herbívoros cuya fuente de energía es la biomasa o energía proveniente de las plan-
tas vivas, y las cadenas tróficas detritívoras donde la fuente de energía la proporciona la
materia orgánica muerta.
Los niveles tróficos de las cadenas alimenticias de los herbívoros son los siguientes:
¡ El primer nivel trófico es ocupado por las plantas o productores porque elaboran sus
propios alimentos a partir de la energía que toman del sol y de los nutrientes que ob-
tienen del suelo, el agua y la atmósfera.
¡ El segundo nivel trófico lo forman los herbívoros, también llamados consumidores
primarios —donde se ubican muchos de los organismos que provocan daños a las
cosechas—, quienes toman la energía de las plantas que comen.
¡ El tercer nivel trófico lo constituyen los carnívoros, es decir, los animales que comen
animales. Los carnívoros que se alimentan directamente de los herbívoros son los
carnívoros primarios o consumidores secundarios, y aquellos que se alimentan de
los carnívoros primarios se denominan carnívoros secundarios o consumidores ter-
ciarios. Como se verá más adelante, muchos carnívoros juegan una función impor-
tante en la regulación de las poblaciones de los herbívoros.
Ciertos organismos pueden ocupar más de un nivel trófico porque consumen alimentos
vegetales y animales, por lo que reciben el nombre de omnívoros.
Los niveles tróficos de las cadenas alimenticias detritívoras son los siguientes:
¡ El primer nivel trófico es ocupado por los pedacitos de materia orgánica muerta o de-
tritos.
¡ El segundo nivel trófico lo forman los detritívoros o descomponedores, que pueden
ser macro y microorganismos. Los detritívoros más comunes son las bacterias y los
hongos. Los animales que se alimentan de animales y vegetales muertos se denomi-
nan carroñeros. En el mundo de los hongos y vegetales, los saprófitos son el equiva-
lente de los carroñeros.
¡ El tercer nivel trófico lo constituyen los carnívoros, es decir, los animales que se co-
men a los detritívoros o descomponedores.
Tanto carroñeros como saprófitos pueden ser carnívoros o herbívoros. Ambos tipos de
cadenas tróficas se conectan cuando los carnívoros de la cadena de los herbívoros se

14
alimentan de detritívoros o cuando los carnívoros de la cadena de los detritívoros se ali-
mentan de los herbívoros, tal como se muestra en la figura 1 (Smith & Smith 2001):

Tema 3. La pregunta correcta


Ante un problema de plagas, frecuentemente las y los productores preguntan ¿qué lí-
quido le puedo echar? Y las y los técnicos se apresuran a recomendar todos los plagui-
cidas habidos y por haber. Y no es para menos, pues por décadas la industria de los
plaguicidas ha impuesto esa forma de pensar y reaccionar.
El uso irracional de plaguicidas ha enseñado que las ventajas que promueven a estos
productos químicos vienen acompañadas de males de igual o mayor envergadura tales
como la contaminación del ambiente, la pérdida de biodiversidad, el desarrollo de resis-
tencia a esos productos por parte de las plagas y el deterioro de la salud —e incluso la
muerte—, de las personas, entre otros. A partir de las malas experiencias, se ha apren-
dido que los plaguicidas se deben usar como último recurso y siempre tomando como
base la densidad poblacional de la plaga en cuestión.
Considerando que detrás de cada problema de plagas existe una o varias causas que lo
originan, la pregunta más acertada debería ser ¿Por qué ese organismo es un problema
para la producción agrícola? Es decir ¿Por qué la plaga es plaga? Contestar a esta pre-
gunta permite ir a la raíz del problema, estrategia fundamental para arribar a un buen
manejo de plagas. Tratar los síntomas que ocasionan las plagas (por ejemplo los brotes
poblacionales) en lugar de las causas que le dan origen, ha sido el error del uso excesi-
vo y exclusivo de plaguicidas. Si se entienden las causas que provocan la existencia de
las plagas, se habrá dado el primer paso para proponer medidas eficaces de prevención
y control, particularmente si la estrategia a seguir es el manejo agroecológico (Altieri
1994, Barrera 2002a, b, c).
Tema 4. ¿Por qué hay plagas y enfermedades?
Las principales causas que dan origen a la existencia de plagas y enfermedades son
(Rodríguez-del-Bosque 2007):
¡ Introducción de un organismo a una región o área donde no existía. Este es el

15
típico caso de las plagas exóticas y de los organismos invasores. Generalmente es el
propio ser humano el responsable de hacer estas introducciones, las cuales se ha-
cen accidentalmente o de manera deliberada, aunque en este caso con total ignoran-
cia de las consecuencias de introducir especies exóticas. En las últimas décadas, el
desarrollo acelerado de los medios de transporte y la globalización del comercio han
favorecido la presencia de plagas exóticas en lugares muy distantes de su centro de
origen. En los nuevos ambientes, los organismos exóticos o introducidos no encuen-
tran resistencia para su crecimiento y reproducción, lo que permite que sus poblacio-
nes se incrementen con rapidez.
¡ Disponibilidad de recursos abundantes y permanentes. La agricultura busca sa-
tisfacer las demandas de la creciente población humana a través de proveer suficien-
tes alimentos, bebidas, fibras, aceites, maderas, follajes, flores, entre otros recursos
necesarios para su bienestar. Para ello, se ha tenido que cultivar intensamente la tie-
rra siguiendo la práctica del monocultivo, extendiendo la frontera agrícola o desarro-
llando cultivos nuevos. Tales recursos ofrecen la oportunidad única para que ciertos
organismos los aprovechen en su propio beneficio. Este es el caso de muchos orga-
nismos endémicos o nativos que han encontrado en las plantas y animales cultivados
por el ser humano, una fuente inagotable de alimento que la naturaleza jamás estuvo
en condiciones de ofrecerles. Al competir por los mismos recursos, estos organismos
se han convertido en plagas para la humanidad.
¡ Ausencia de factores de control y regulación. La población de todo organismo
está sujeta a múltiples factores bióticos y abióticos de mortalidad que le impiden cre-
cer hasta el infinito. Cuando un organismo escapa del efecto de estos factores, su po-
blación puede crecer dramáticamente y convertirse en una plaga. Los factores más
importantes que regulan las poblaciones de muchos organismos son los enemigos
naturales. Por la forma en que actúan sobre la población de un organismo, los enemi-
gos naturales pueden ser depredadores, parásitos o patógenos. Los enemigos natu-
rales son más eficaces en regular una población en el lugar de origen del organismo
que regulan, pues allí han convivido por cientos o miles de años, lo que les ha permiti-
do desarrollar estrategias efectivas para vencer las defensas de su presa u hospe-
dante. En buena parte, las poblaciones de las plagas exóticas crecen con libertad en
el nuevo ambiente porque no existen enemigos naturales eficientes que las regulen.
En el caso de las plagas endémicas o nativas, el uso excesivo de plaguicidas y el mo-
nocultivo —entre otras prácticas agrícolas nocivas—, han sido responsables de per-
turbar la acción reguladora de los enemigos naturales.
¡ Cambios genéticos y de comportamiento en el organismo. A fuerza de presión,
ya sea por causas naturales o artificiales, las poblaciones de muchos organismos so-
breviven porque son capaces de cambiar para adaptarse a las nuevas circunstan-
cias. Generalmente, estos cambios son de origen genético. El ejemplo típico lo
representa la resistencia que adquieren ciertos organismos cuando son sometidos a
la presión de selección de los plaguicidas. El efecto de estos productos químicos so-
bre la población se traduce en la eliminación de los organismos susceptibles y en la
selección de los organismos resistentes, los cuales pasan a su descendencia los ge-
nes de resistencia. Paradójicamente, mientras más fuerte es la presión de selección

16
—por ejemplo, incremento en la dosis y aplicación frecuente del plaguicida—, estos
organismos desarrollan con más rapidez la resistencia.
¡ Cambios en las actividades y hábitos de la gente. Por sus acciones y comporta-
miento, las personas dan origen a situaciones que provocan plagas. Por ejemplo, si
los consumidores cambian el concepto de calidad de los productos que buscan en el
mercado, eventualmente ese cambio puede alterar la forma en que los productores
cultivan a sus plantas. Tómese el caso de los consumidores que influenciados por la
publicidad buscan hortalizas o frutas perfectas, es decir, grandes, coloridas, libres de
manchas o daños superficiales, y además, a bajo precio; tal comportamiento obliga a
que los productores/as usen de manera excesiva los agroquímicos, pues se piensa
que es el único medio para obtener productos de esa calidad. En otros casos, cam-
bios en el uso de insumos, en las plantas cultivadas, en los sistemas de producción o
en las formas en que la gente vive, también pueden exponerlos a ciertos organismos
que bajo otras condiciones pasaban desapercibidos.
¡ Calentamiento global. El incremento de la temperatura del mundo está modificando
las fronteras de la distribución geográfica de las especies. Lugares tradicionalmente
libres de ciertos organismos debido a las bajas temperaturas, ahora que son más cá-
lidos —o que lo serán muy pronto—, son amenazados por la colonización de organis-
mos indeseables. En el fututo, serán más frecuentes los casos de organismos
tropicales y subtropicales en las regiones templadas de la Tierra, lo que augura la
presencia de ciertas plagas donde antes no se conocían.

Ejercicios de aprendizaje
A continuación se presentan una serie de ejercicios para afianzar el conocimiento técni-
co teórico y práctico presentado. De las respuestas después de leer cada capítulo.
Ejercicio 1. Explique con sus propias palabras qué entiende por Selección Natural

17
Ejercicio 2. Proporcione tres ejemplos de organismos que representan cada uno de los ni-
veles tróficos de las cadenas alimenticias de los herbívoros.

Nivel trófico Clasificación por el Clasificación por el Ejemplos


tipo de consumidor tipo de alimento
Primero Productores Autótrofos

Segundo Consumidores Herbívoros


primarios
Tercero Consumidores Carnívoros primarios
secundarios
Consumidores Carnívoros
terciarios secundarios

Ejercicio 3. ¿Qué pasaría si se destruyen los bosques y selvas?

Ejercicio 4. Ante un problema de plagas ¿Cuál es la pregunta correcta que se debe hacer?

¿Qué líquido le puedo echar?


¿Por qué la plaga es plaga?
Ejercicio 5. De acuerdo con su experiencia, ordene por importancia las causas que origi-
nan las plagas y las enfermedades. El número 1 corresponde a la más importante y el nú-
mero 6 a la menos importante.

Causa Importancia
Introducción de un organismo a una región o área donde no existía
Disponibilidad de recursos abundantes y permanentes
Ausencia de factores de control y regulación
Cambios genéticos y de comportamiento en el organismo
Cambios en las actividades y hábitos de la gente
Calentamiento global

18
Reflexionamos y concluimos sobre lo aprendido

¿Cómo incorporamos lo aprendido al manejo de las plagas y enfermedades del café?

19
Capítulo 2
Los cafetales
Objetivo
Identificar los diversos sistemas de producción de café y comprender la importancia de
la sombra arbórea del cafetal para conservar la biodiversidad y las implicaciones que
ésta tiene en el manejo de las plagas.
Tema 1. Sistemas de producción
El café se cultiva en una gran variedad de situaciones sociales, económicas y ambienta-
les que dan origen a diferentes sistemas de producción. Tomando en cuenta el tipo de
sombra arbórea del cafetal, de manera general se reconocen los siguientes cinco tipos
de cafetales o sistemas de producción de café (Moguel y Toledo 1996):
1. Sistema rusticano o de montaña. El café se cultiva bajo la sombra de muchas es-
pecies de árboles nativos, o vegetación natural, tanto de bosque mesófilo como de
selvas medianas.
2. Sistema de policultivo tradicional o jardín de café. El café se cultiva junto con
muchas plantas útiles, tanto nativas como introducidas o exóticas.
3. Sistema de policultivo comercial. El café se cultiva bajo la sombra de árboles ma-
yormente introducidos, por ejemplo varias especies del género Inga y frutales como
los cítricos.
4. Sistema de monocultivo de sombra. El café se cultiva casi en su totalidad bajo la
sombra de especies de Inga.
5. Sistema de monocultivo a pleno sol. El café se cultiva sin la compañía de árboles
de sombra, es decir, a pleno sol.
Los sistemas de monocultivo de sombra y a pleno sol alcanzan rendimientos mayores,
pero tienen altos costos ambientales porque requieren abundantes insumos. De mane-
ra general, se ha encontrado que los sistemas de producción de café bajo sombra tie-
nen más estabilidad ecológica y productiva. En México, casi la totalidad de los sistemas
de café se cultivan bajo árboles de sombra.
Tema 2. Los árboles de sombra y las hierbas
Los árboles y las hierbas (arvenses) que acompañan a los cafetos son muy importantes
para el buen funcionamiento del cafetal —y para el ambiente en general— porque pro-
porcionan los siguientes productos y servicios (Muschler 2000):
¡ Mejoran la fertilidad del suelo, ya que aportan materia orgánica y nutrientes. Además
favorecen la circulación de los nutrientes.
¡ Mejoran la textura del suelo porque lo hacen más poroso con sus raíces.
¡ Alargan la vida útil de los cafetos porque se agotan menos.
¡ Mejoran el rendimiento y calidad del café en zonas marginales para el cultivo.
¡ Favorecen la captación y conservación de agua de lluvia y evitan la pérdida de suelo

20
por erosión y la pérdida de agua por evaporación, ya que las hojas que tiran forman
un mulch natural o capa de materia orgánica que cubre el suelo. Las hierbas, como
cobertura viva, ejercen la misma función.
¡ Atenúan los efectos nocivos de los cambios bruscos de temperatura, ya que crean un
microclima que protege a los cafetos y al suelo de la deshidratación. La sombra que
proporcionan los árboles hacen que durante el día las temperaturas sean más bajas y
la humedad relativa sea más alta.
¡ Conservan e incrementan la biodiversidad, pues proporcionan alimento y refugio
para muchos animales y plantas, tanto microorganismos macro como microscópicos.
Muchos enemigos naturales de las plagas encuentran una fuente de energía en el
néctar y el polen de las flores de estas plantas. La alta humedad relativa puede favo-
recer a hongos entomopatógenos. En general, representan un reservorio primordial
para la fauna y la flora nativa y migrante.
¡ Restringen el desarrollo de enfermedades como la mancha de hierro y la antracnosis
y reducen el crecimiento de las hierbas agresivas.
¡ Reducen los requerimientos de insumos y la contaminación por agroquímicos.
¡ Contribuyen a producir oxígeno y a reducir las emisiones de bióxido de carbono, ya
que fijan en su biomasa el carbono atmosférico.
¡ Proporcionan productos adicionales diversos para autoconsumo y venta como hoja-
rasca, madera, leña, medicinas, frutas, flores, entre otros, que alivian la economía fa-
miliar.
Para que los árboles del cafetal no afecten la producción de los cafetos y para evitar
condiciones propicias para el desarrollo de plagas y enfermedades, sobre todo las en-
fermedades fungosas, la sombra debe oscilar entre 40 y 50 %.
Tema 3. La trama de la vida
Por la riqueza y abundancia de especies vegetales, los cafetales representan un impor-
tante reservorio para la vida. Esto es particularmente cierto para Chiapas, una de las en-
tidades federativas de México que sobresale por su biodiversidad.
La riqueza de la vida se expresa en los cafetales bajo sombra en intrincadas cadenas
tróficas o alimenticias, donde se establecen relaciones complejas de interdependencia
entre organismos. Un ejemplo de la maraña de interacciones que ocurren en un cafetal
es el siguiente (Perfecto et al. 2011):
¡ La escama verde (Coccus viridis) es un insecto pequeño de color verde claro en for-
ma de lapa que es muy común encontrarla alimentándose de la sabia de los brotes de
los cafetos. La escama, como otras de su tipo, se caracteriza por excretar una miele-
cilla que atrae a las hormigas, siendo una de ellas la hormiga azteca (Azteca instabi-
lis), la cual aprovecha la mielecilla como alimento energético. Esta hormiga establece
sus nidos en los árboles de sombra y desde allí coloniza los cafetos que están infes-
tados por la escama verde. Entre la escama y la hormiga existe una asociación mu-
tualista, pues a cambio de la mielecilla, la hormiga protege a la escama del ataque de
algunos de sus enemigos naturales como la catarinita depredadora Azya orbigera.

21
¡ Se ha observado que cuando la catarinita se posa en una rama para alimentarse de
las escamas, la hormiga Azteca la ataca, por lo que ella tiene que huir para no ser a
su vez devorada por la hormiga. No obstante, la catarinita Azya encuentra el momen-
to de posarse en una rama con escamas cuando la hormiga Azteca es atacada por la
mosquita decapitadora Pseudacteon.
¡ Como su nombre lo indica, esta mosquita decapita a las hormigas como consecuen-
cia del desarrollo de una larva que emerge de un huevo que ella coloca en la cabeza
de la hormiga. Por ello, se dice que la mosquita es un parásito o enemigo natural de la
hormiga. Para escapar del ataque de la mosquita decapitadora, la hormiga Azteca
asume una postura de inmovilidad: si la hormiga no se mueve la mosquita no la ve y
por lo tanto no la ataca.
¡ Es justo este momento de distracción de la hormiga que la catarinita Azya aprovecha
para posarse en la rama con las escamas y poner sus huevos, de los que emergerán
sus hijos que tienen forma de larva o gusano. Para defenderse del ataque de la hor-
miga Azteca, la larva de la catarinita Azya se cubre de filamentos algodonosos de co-
lor blanco, de tal forma que la hormiga es incapaz de dañar las partes blandas de su
cuerpo. Mientras comen las escamas, las larvas de la catarinita Azya también reci-
ben protección de la hormiga Azteca, pues ésta aleja a los parasitoides que la atacan.
¡ La hormiga Azteca es un depredador de insectos, entre los cuales se encuentra la
broca del café (Hypothenemus hampei). Se ha observado que los cafetos coloniza-
dos por la hormiga presentan niveles más bajos de infestación de broca. Si por un
lado la hormiga perjudica indirectamente al cafeto al permitir que la escama se ali-
mente de sus brotes, a cambio, el cafeto recibe también indirectamente el beneficio
de la hormiga cuando ésta se alimenta de la broca.
En esta trama de la vida no hay ganadores ni perdedores, solo organismos que para vi-
vir tienen que comer y evitar ser comidos, y que en el proceso de conseguirlo, contribu-
yen a regular las poblaciones de ciertos insectos mientras que las de ellos mismos son
reguladas por otros.
Tema 4. Efectos perturbadores de malas prácticas agrícolas
Continuando con el ejemplo anterior, si se considera que la hormiga azteca establece
sus nidos en los árboles de sombra, y desde allí coloniza a los cafetos infestados por la
escama verde, la eliminación de los árboles de sombra donde están los nidos de la hor-
miga podría afectar tanto a la hormiga como a otros organismos que directa o indirecta-
mente interactúan con ella. Eventualmente, sin la regulación que ejerce la hormiga
azteca sobre alguno de estos organismos (por ejemplo la escama verde), su población
se incrementaría con rapidez, presentándose un desequilibrio ecológico que provoca lo
que se conoce como un brote o explosión poblacional. Este es el caso típico de muchos
organismos que se alimentan de plantas, los cuales a verse libres de la regulación de
sus enemigos naturales, incrementan sus poblaciones y se convierten en plagas.
Uno de los desequilibrios ecológicos más documentados en cafetales de Centroaméri-
ca lo representan las altas infestaciones del minador de la hoja (Leucoptera coffeella)
ocurridas en los años ochenta (Barrera 2002b). A raíz de la introducción de la roya ana-

22
ranjada del cafeto (Hemileia vastatrix), se recomendó la regulación de la sombra de los
cafetales, pues se asumía que con menos sombra se reduciría la humedad ambiental,
factor indispensable para que esta enfermedad infectara a los cafetos. Desafortunada-
mente, el drástico desombre incrementó el desarrollo de las hierbas, propició la inciden-
cia de la mancha de hierro (Cercospora coffeicola) y perjudicó las poblaciones de los
enemigos naturales del minador. Para controlar la roya, la mancha de hierro y la infesta-
ción del minador, se usaron intensivamente fungicidas e insecticidas químicos, los cua-
les no solo impidieron que las poblaciones de los enemigos naturales se restauraran,
sino también perjudicaron a los enemigos naturales de otros insectos como las cochini-
llas (Pseudococcus) de los brotes y yemas florales de los cafetos, que pronto incremen-
taron también sus poblaciones y se convirtieron en plagas.

Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio 6. ¿Qué tipo de sistema de producción de café cultiva o cuáles predominan en
su región? Explique por qué.

Ejercicio 7. Además del café ¿Qué otras plantas se cultivan en el cafetal y qué usos les
da? Indique si es para autoconsumo y/o venta.
No. Nombre de la planta Uso que le da a la planta Autoconsumo/Venta
1
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6
7
8
9
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13
14

23
Ejercicio 8. Elabore un dibujo que represente un cafetal, en el que señale los productos y
servicios que aportan los árboles de sombra y las hierbas.

24
Ejercicio 9. A través de flechas establezca las relaciones de depredación o parasitismo
que se dan en la siguiente “trama de la vida”. Use flechas continuas para representar de-
predación y flechas discontinuas para el parasitismo. La punta de la flecha debe señalar
hacia el organismo consumidor (depredador o parásito). Si en alguna de las interacciones
no existe depredación ni parasitismo, no use flechas, sino líneas continuas.

Ejercicio 10. A partir de los organismos del ejercicio anterior, elabore una cadena alimen-
ticia o pirámide trófica, colocando los organismos en el eslabón o escalón que les corres-
ponde.

25
Ejercicio 11. Sin la presencia de la hormiga azteca, algunos de los organismos que inte-
raccionan con ella podrían ser afectados negativamente mientras que otros saldrían be-
neficiados. ¿Sabes cuáles son unos y otros?

Organismos Organismos que no son Organismos


perjudicados perjudicados ni beneficiados
beneficiados

Reflexionamos y concluimos sobre lo aprendido

¿Cómo incorporamos lo aprendido al manejo de las plagas y enfermedades del café?

26
Capítulo 3
Manejo agroecológico de plagas
Objetivo
Entender los principios del manejo agroecológico de las plagas y las tácticas o métodos
de control que esta estrategia privilegia.
Tema 1. Estrategia
Como su nombre lo indica, el manejo agroecológico se deriva de la unión de dos pala-
bras: agricultura y ecología. Con ello se quiere enfatizar en la práctica de un manejo de
plagas en sistemas agrícolas siguiendo principios ecológicos. Esto significa que es ne-
cesario “producir conservando”. En otras palabras, se asume que el cultivo de las plan-
tas implica la responsabilidad de conservar los recursos naturales, entre ellos, el suelo,
el agua, el aire y la biodiversidad.
El manejo agroecológico de plagas se basa en (Barrera 2018):
¡ Conocer la bioecología de la plaga como punto de partida.
¡ Diseñar y construir arquitecturas de vegetación para resguardar las poblaciones de
enemigos naturales, o con efectos disuasivos directos sobre herbívoros plaga.
¡ Entender el sistema manejado, incluyendo los procesos naturales de supresión de
plagas.
¡ Mejorar los procesos naturales de supresión de plagas mediante prácticas comple-
mentadas con productos y organismos de control biológico, plantas resistentes y pla-
guicidas de espectro reducido.
¡ Priorizar el uso de los métodos culturales y biológicos.

Tema 2. Principales métodos de control


El manejo agroecológico de plagas hace uso de métodos amigables con la naturaleza,
por eso enfatiza en el uso del control cultural, el control mecánico y físico, el control bio-
lógico y el control etológico. En cuanto al control químico, se considera siempre como la
última opción y se usa con racionalidad. El objetivo y ejemplos de cada uno de estos ti-
pos de control se presenta en el Cuadro 1 (Toledo e Infante 2008).

27
Cuadro 1. Principales métodos de control de plagas.
Tipo de Objetivo Ejemplos
control
Control Conjunto de prácticas agrícolas cuya fi- Selección de variedades (incluye varie-
cultural nalidad es modificar el medio para im- dades resistentes), rastreo, fechas de
pedir o dificultar la sobrevivencia, el siembra, barbecho, densidad de siem-
apareamiento, la puesta de huevos, el bra, manejo de las arvenses, cultivos
desarrollo, la reproducción y la disper- mixtos, manejo del agua, rotación de
sión de aquellos organismos considera- cultivos, desvare, manejo de fertilizan-
dos plagas. tes, podas de mantenimiento, cultivos
trampas, cosecha sanitaria
Control Los métodos mecánicos son activida- Mecánico: Recolección manual, sacudi-
mecánico des para matar directamente al organis- do de plantas, lavado, arado, extrac-
y físico mo dañino o impedir que lleguen al culti- ción, cribado, eliminación de plantas
vo. Los métodos físicos se aplican para hospederas, tala de árboles, podas, flo-
disuadir, incomodar, perturbar o alterar tación, trampas (de luz, de colores, ad-
la fisiología, incluso causar la muerte, hesivas, con semioquímicos).
de los organismos dañinos, directa o in- Físico: Vaporización, solarización, fue-
directamente, mediante el uso del soni- go, semilleros cubiertos, riego, petar-
do, la temperatura, la humedad, la luz, dos o ruido mecánico, ultrasonido y ba-
entre otros. rreras físicas.
Control Es el uso de sustancias químicas llama- Aleloquímicos: alomonas (benefician al
etológico das semioquímicos que modifican el emisor), cairomona (beneficia al recep-
comportamiento de los organismos. Se tor) y sinomona (beneficia a ambos).
usan para el monitoreo y control de po- Feromonas: de comportamiento (se-
blaciones, generalmente en combina- xuales, de agregación, alarma, ruta,
ción con trampas. marcaje) y fisiológicas (regulación de
castas, inhibición de desarrollo ovárico,
sincronización de desarrollo).
Control Es el uso de enemigos naturales, ya Prácticas para conservar los enemigos
biológico sea depredadores, parasitoides o pató- naturales: plaguicidas selectivos, refu-
genos para el control de organismos gios adyacentes al cultivo, mejora del
dañinos. hábitat dentro del cultivo, favorecer el
paso de los enemigos naturales entre
cultivos, proveer refugios y alimento.
Introducción de enemigos naturales,
cría y liberación de enemigos naturales.
Control Es el uso de productos, generalmente Insecticidas vegetales y polvos minera-
químico de naturaleza química, tanto de origen les, derivados de ácidos grasos, insecti-
natural como industrial, para causar cidas convencionales de espectro redu-
daño o la muerte a los organismos dañi- cido. Se usan tomando en cuenta la
nos. densidad de la población de la plaga y
de sus enemigos naturales.

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Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio 12. Exprese con sus propias palabras qué entiende por manejo agroecológico
de plagas y comente dando ejemplos si usted utiliza o ha utilizado este tipo de manejo de
plagas.

Ejercicio 13. ¿Qué métodos de control de plagas de los arriba mencionados usted utiliza o
ha utilizado? Explique en qué situaciones los ha utilizado.

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Ejercicio 14. Clasifique las siguientes actividades de control de acuerdo al tipo de control
al que pertenecen.

Actividad de control Método de control


Poda
Phymastichus coffea
Pepena, repela, graniteo
Alambre de bicicleta
Incrementar sombra
Cephalonomia stephanoderis
Trampas de metanol + etanol
Conservar enemigos naturales
Recepa
Reducir sombra
Trampas de bambú
Beauveria bassiana

Reflexionamos y concluimos sobre lo aprendido

¿Cómo incorporamos lo aprendido al manejo de las plagas y enfermedades del café?

30
Capítulo 4
Principales plagas
Objetivo
Identificar las plagas principales del café, así como hacer diagnósticos a partir de sus
daños, describir los aspectos más importantes de su bioecología y proponer técnicas
agroecológicas para su manejo.
Para ampliar la información sobre plagas del café que aquí se presenta, se sugiere con-
sultar a Waller et al. (2007) y Barrera (2008a y b, 2016, 2017a).
Tema 1. Broca del fruto
Nombre científico: Hypothenemus hampei (Ferrari, 1867). Sinónimo: Stephanoderes
hampei.
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Coleoptera.
¡ Familia Curculionidae.
¡ Subfamilia Scolytinae.
Nombres comunes:
¡ Español: broca del fruto; broca de la cereza; broca del grano.
¡ Portugués: broca do café.
¡ Inglés: coffee berry borer.
¡ Francés: scolyte des fruits du caféier; scolyte des baies.
Parte del cafeto que ataca: Fruto y grano.
Distribución geográfica: Cosmopolita.
¡ Origen: África.
¡ En México: Desde 1978. Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Na-
yarit, San Luis Potosí, Querétaro, Colima.
Síntomas: Frutos verdes, maduros y secos presentan un agujero en su parte apical que
coincide con el centro o anillo del ostiolo del fruto (Fig. 1). Un corte del fruto puede mos-
trar los granos dañados (Fig. 2).
Daños e importancia económica: La broca es considerada la plaga más importante
del café a nivel mundial. Reduce el rendimiento y merma la calidad del grano. Los daños
más característicos son: pudrición de granos, caída de frutos jóvenes y disminución de
peso del grano.
Descripción del insecto: Metamorfosis completa.
¡ Huevo elíptico, cristalino y amarillento hacia la madurez; de 0.52 a 0.69 mm de longi-
tud.
¡ Larva sin patas, blanca-amarillenta, cuerpo en forma de “C” y tórax más ancho. Ca-
beza café claro con mandíbulas visibles y extendidas al frente. Con pelos esparcidos

31
sobre cabeza y cuerpo. Las hembras mudan dos veces y los machos una. Última
fase mide de 1.88 a 2.30 mm.
¡ Prepupa semejante a la larva pero de color blanco-lechoso, con cuerpo menos curva-
do; no se alimenta.
¡ Pupa de color blanco lechoso y amarillento hacia la madurez. Con características del
adulto; tamaño de 1.84 a 2.00 mm.
¡ Adulto con cuerpo alargado, cilíndrico y ligeramente arqueado hacia la región ventral
(Fig. 3); negro brillante aunque amarillento al emerger de la pupa con 1.50 a 1.78 mm
de longitud. Cabeza situada ventralmente y protegida por el pronoto. Antenas acoda-
das y en forma de mazo. Aparato bucal masticador y élitros convexos con estrías y
series de cerdas longitudinales alternadas. Hembras con alas bien desarrolladas y
los machos las tienen atrofiadas. Las hembras son más grandes.
Biología y ecología: Las hembras adultas inician la infestación. Generalmente un fruto
es infestado por una hembra. Si el grano se encuentra acuoso o lechoso, el insecto lo
abandona; pero si su consistencia es suficiente (20% de peso seco), la hembra funda-
dora construye una galería donde inicia la postura. De 1 a 3 huevos son puestos por día
durante los primeros 15 o 20 días. La pupación ocurre dentro del grano. El ciclo de hue-
vo a adulto varía con la temperatura: 21 días a 27ºC, 32 a 22ºC y 63 a 19.2ºC. Al apare-
cer los primeros adultos de la descendencia, la población es de 25-30 individuos en
todos los estados de desarrollo, con unas 10 hembras por macho. El apareamiento se
efectúa entre hermanos dentro del fruto. Al aparearse las hembras salen para buscar
otro fruto donde procrearan una nueva familia. Varias generaciones se presentan mien-
tras haya frutos. Después de la cosecha, la broca puede reproducirse en los frutos no
cosechados. Las primeras lluvias del periodo intercosecha disparan la emergencia ma-
siva de las hembras,, dando inicio la infestación.
Manejo agroecológico:
¡ Muestreo de frutos infestados. Existen varios métodos para muestrear la infestación.
Uno de ellos consiste en delimitar una superficie entre 1 y 5 hectáreas donde se se-
leccionan 20 sitios distribuidos uniformemente; en cada sitio se escogen cinco cafe-
tos en línea; de cada cafeto se examinan (sin arrancar) 20 frutos y se registran los
frutos perforados. Con esta información se calcula el porcentaje de infestación. El nú-
mero de frutos perforados es útil para calcular el umbral económico, una cifra que
ayuda a la toma de decisiones de control.
¡ Recolectar los frutos después de la cosecha.
¡ Liberar los parasitoides Cephalonomia stephanoderis, Prorops nasuta y Phymasti-
chus coffea y asperjar el hongo entomopatógenos Beauveria bassiana. Cephalono-
mia y Prorops parasitan larvas de última fase, prepupas y pupas de la broca mientras
que Phymastichus parasita las brocas adultas. Cephalonomia y Prorops se liberan
principalmente después de la cosecha y Phymastichus cuando la broca inicia la per-
foración de los frutos de la nueva cosecha. Estos parasitoides se pueden criar por
métodos artesanales en las comunidades de los productores. El hongo Beauveria se
aplica en el mismo momento que Phymastichus, 15 días antes o después de haber li-

32
berado el parasitoide. El hongo está disponible en empresas que venden productos
de control biológico o se puede producir artesanalmente.
¡ Monitoreo y trampeo masivo de brocas voladoras durante el periodo intercosecha
con trampas artesanales cebadas con atrayente, como la trampa ECOIAPAR. Las
trampas artesanales se elaboran con botellas de refrescos embotellados de plástico
reciclable PET (polietilentereftalato), preferentemente de 2 a 3 litros de capacidad.
Como se aprecia en la Fig. 4, a cada botella se le practica una ventana en la parte
central para permitir el acceso de las brocas voladoras. El atrayente consiste en una
mezcla de metanol (alcohol metílico) y etanol (alcohol etílico) en proporción de 3 a 1,
respectivamente, el cual se vierte en un recipiente tipo gotero con un pequeño aguje-
ro en el tapón para facilitar su evaporación. El gotero o difusor del atrayente se coloca
y sujeta en el interior de la botella a la altura de su tercio superior. En el fondo de la
botella se pone agua para atrapar a las brocas atraídas a la trampa. Las trampas se
sujetan a la rama de un cafeto, a una altura sobre el suelo de 1.2 a 1.5 m. Se pueden
usar 16 trampas por hectárea como mínimo, las cuales deben ser revisadas cada se-
mana para recolectar las brocas capturadas y poner agua limpia.
Tema 2. Minador de la hoja
Nombre científico: Leucoptera coffeella (Guérin-Méneville, 1842). Sinónimo: Perileu-
coptera coffeella.
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Lepidoptera.
¡ Familia Lyonetiidae.
¡ Subfamilia Cemiostominae.
Nombres comunes:
¡ Español: minador de la hoja.
¡ Portugués: bicho-mineiro.
¡ Inglés: white coffee leaf miner; coffee leaf miner.
¡ Francés: mineuse des feuilles; teignes du caféier.
Parte del cafeto que ataca: Hojas.
Distribución geográfica: región Neotropical.
¡ Origen: Probablemente Isla Reunión.
¡ En México: Entidades cafetaleras de todo el país.
Síntomas: Las hojas muestran manchas irregulares de color café claro (Fig. 5). La su-
perficie dañada se separa en dos capas al frotarla y puede observarse un gusanito blan-
co de 2 a 5 mm.
Daños e importancia económica: Las hojas son los únicos órganos afectados. El
daño es ocasionado por la larva, y se estima que la presencia de cuatro larvas por hoja
puede provocar su caída. Ataques severos destruyen mucho tejido foliar y pueden pro-

33
vocan defoliaciones. La falta de hojas reduce la actividad fotosintética y como conse-
cuencia la disponibilidad de nutrientes para los frutos.
Descripción del insecto: Metamorfosis completa.
¡ Huevo ovalado, amarillo-translúcido, parecido a un volcán aplanado. Mide 0.28 mm
de largo por 0.18 mm de ancho.
¡ Larva de cuerpo aplanado dorso-ventralmente. Tiene tres pares de patas verdaderas
(1º,2º y 3º segmentos torácicos) y cuatro pares de pseudopatas (6º,7º,8º y 13º seg-
mentos abdominales). Con cuatro fases larvales. La larva crece hasta 4.5 mm de lon-
gitud.
¡ Pupa de color blanco al inicio y ocre hacia la madurez, excepto la parte dorsal, que
pegada a la hoja permanece blanca. La pupa es cubierta por un capullo blanco que
semeja una “H” (Fig. 6).
¡ Adulto es una palomilla o mariposita de 2 a 3 mm de largo con cuerpo cubierto con es-
camas plateadas (Fig. 7). Las antenas son largas y delgadas. El extremo del primer
par de alas tiene un punto ovalado de color gris rodeado por una línea negra y bor-
deado por una franja amarilla que se extiende por el borde marginal. Los machos son
más pequeños.
Biología y ecología: La hembra pone irregularmente durante la noche los huevos so-
bre el haz de las hojas más obscuras y maduras, sobre todo en los tercios medio e infe-
rior del cafeto. Los huevos son puestos de uno en uno; diariamente oviposita de 1 a 7
con un total entre 30 y 80. La larva sale del huevo realizando un corte semicircular en su
base y penetrando al interior de la hoja donde se desplaza minando el parénquima en
empalizada. Para pupar, la larva abandona la galería muy temprano en la mañana reali-
zando un corte semicircular sobre el haz de la hoja, y se descuelga con un hilo que se-
creta por la boca. La formación del capullo y pupación ocurre en el envés,
frecuentemente en una curvatura de la hoja o cerca de una nervadura abultada. El ciclo
de huevo a adulto dura de 25 a 75 días según la temperatura. Se presentan varias gene-
raciones al año. Los ataques más severos se presentan en la época seca, especialmen-
te en cafetales a pleno sol o con poca sombra situados en altitudes bajas. Alta
mortalidad es ocasionada por las lluvias (efecto mecánico) y por la acción de un nume-
roso grupo de enemigos naturales.
Manejo agroecológico:
¡ Regular la sombra en época próxima al establecimiento de las lluvias.
¡ Fertilizar adecuadamente.
¡ Mantener una cobertura gruesa sobre el suelo.
¡ Manejar las arvenses.
¡ Podar el cafeto para estimular crecimiento vigoroso.
¡ Los machos se pueden monitorear con feromonas sexuales.

Tema 3. Barrenador del tallo y de la raíz


Nombre científico: Hammatoderus maculosus (Bates, 1880). Sinónimos: Plagioham-
mus maculosus (Bates, 1880); Hammoderus maculosus Bates, 1880.

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Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Coleoptera.
¡ Familia Cerambycidae.
¡ Subfamilia Lamiinae.
Nombres comunes:
¡ Español: barrenador, taladro o broca del tallo y de la raíz del cafeto.
¡ Inglés: stem borer.
¡ Francés: foreur du tronc; borer du tronc.
Parte del cafeto que ataca: Tallo y la raíz.
Distribución geográfica: México y Centroamérica.
¡ Origen: América tropical.
¡ En México: Chiapas.
Síntomas: Las plantas atacadas muestran al nivel del suelo y junto al tallo un montonci-
to o volcancito de aserrín o polvillo blanco-amarillento (Fig. 8). Al observar con atención
la base del tallo, se podrá identificar el o los agujeros (5.0 mm) por donde sale el aserrín.
Un corte longitudinal del tallo y raíz puede poner al descubierto una larva grande blan-
ca-cremosa y su galería (Fig. 9).
Daños e importancia económica: Los daños los provoca la larva al barrenar interna-
mente al tallo y la raíz pivotante. El ataque retrasa el crecimiento de la planta y puede
ocasionarle directamente la muerte al dañar la raíz, o indirectamente al facilitar la quie-
bra del tallo. En cafetales ubicados por arriba de 1000 m de altitud este insecto puede
ser más dañino que la broca.
Descripción del insecto: Metamorfosis completa.
¡ Huevo: Desconocido.
¡ Larva sin patas, blanca-cremosa, con cuerpo blando y anillado y la región del tórax
más ancha. La cabeza es de café clara con mandíbulas fuertes y extendidas al frente.
Puede alcanzar 4.5 cm de longitud.
¡ Pupa de color café y de tamaño similar al del adulto.
¡ Adulto cuerpo alargado, cilíndrico, de 2.0 a 3.5 cm de longitud por 0.8 cm de ancho
(Fig. 10). De colores llamativos: cuerpo café claro con manchas amarillas (hembra) o
blancas (macho) en tórax y élitros. En el protórax las manchas son más o menos li-
neales y se encuentran hacia los lados; en los élitros, las manchas son irregulares.
Las antenas son más largas que el cuerpo.
Biología y ecología: Las hembras ponen los huevos en la corteza de los tallos de los
cafetos, a una altura por debajo de 30 cm. Al eclosionar, la larva penetra al tallo y lo ba-
rrena longitudinalmente hasta la raíz pivotante mientras se alimenta, crece y se desarro-
lla. Las larvas pueden encontrarse sobre el tallo desde la base hasta un metro de altura.
Para pupar, la larva se ubica cerca del orificio de respiración y excreción el cual ha sido
hecho cerca del suelo, y se aísla dentro del tallo en una cámara rodeada de aserrín. La
infestación es más alta en cafetales ubicados arriba de 1000 m de altitud, particular-

35
mente en las áreas cercanas a zonas boscosas o a ríos o arroyos. El desarrollo larval
dura aproximadamente 20 meses a 1000 m donde la temperatura es de 22ºC. Al con-
cluir la pupación, los adultos agujeran el tallo y emergen entre abril y junio, periodo du-
rante el cual se realiza la oviposición. La excreción de aserrín, que denota la actividad
de la larva, es más notoria entre mayo y noviembre.
Manejo agroecológico:
¡ Efectuar la poda sanitaria.
¡ Fertilizar adecuadamente.
¡ Manejar la maleza.
¡ La larva se puede matar pinchándola al introducir un alambre por el agujero de excre-
ción del aserrín o inyectando a través de éste algún insecticida químico o biológico.
Tema 4. Chacuatete
Nombre científico: Idiarthron subquadratum Saussure & Pictet, 1898. Especies rela-
cionadas: I. atrispinum y Gongrocnemis sp.
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Orthoptera.
¡ Familia Tettigoniidae.
¡ Subfamilia Pseudophyllinae.
Nombres comunes:
¡ Español: Chacuatete, Chacuatete cabeza azul; Grillo del café; Chapulín del café;
Saltón; Chichimeco.
¡ Inglés: long-horned grasshopper.
Parte del cafeto que ataca: Hojas, brotes, frutos tiernos y la pulpa del fruto.
Distribución geográfica: Desde México hasta Sudamérica.
¡ Origen: América tropical.
¡ En México: Chiapas, Oaxaca.
Síntomas: Las hojas muestran lesiones irregulares sobre bordes y parte media (Fig.
11); se observan lesiones en brotes tiernos, cogollos y puntas de ramas; frutos verdes y
maduros con la pulpa destruida, granos dañados o expuestos y propensos a la caída
(Fig. 12).
Daños e importancia económica: Generalmente el chacuatete no es un problema de
importancia económica. Sin embargo, en ciertas regiones puede llegar a preocupar.
Este insecto es un problema particularmente importante en Siltepec, Chiapas. Los da-
ños son ocasionados por las mordeduras de ninfas y adultos al alimentarse. Las pérdi-
das pueden ser altas cuando se presenta destrucción de frutos. Los ataques se pueden
observar principalmente de mayo a octubre. Los daños son más importantes en cafeta-
les muy sombreados y abandonados. El chacuatete tiene potencial como insecto co-
mestible.

36
Descripción del insecto: Metamorfosis simple. Ninfa y adultos semejantes a grillos o
chapulines.
¡ Huevo alargado.
¡ Las ninfas o “saltones” son parecidas a los adultos pero más pequeñas, de color más
claro y carecen de alas.
¡ Los adultos son de cuerpo robusto, más o menos cilíndrico, de color verdoso,
café-gris o gris claro, con 5 a 6 cm de longitud en las hembras (Fig. 13). Tienen man-
díbulas fuertes y grandes. Las antenas son muy delgadas y más largas que el cuer-
po. Con las patas traseras, que son espinosas, fuertes y largas, pueden saltar. Las
hembras poseen un ovipositor en la punta del abdomen de 1.0 a 2.3 cm de longitud,
que parece un espolón o punta de navaja y con el cual depositan los huevos. Los ma-
chos no tiene ovipositor y son más pequeños. El Chacuatete de cabeza azul (Gon-
grocnemis sp.) es denominado así porque tiene una mancha azul en la frente,
además, se diferencia de las otras especies por la cabeza más robusta y un diseño
en forma de red café sobre alas y dorso.
Biología y ecología: De hábitos crepusculares y nocturnos. Las hembras colocan los
huevos en el suelo en masas de 5 a 50. Con las primeras lluvias nacen las ninfas que
como en su etapa adulta se alimentan de varias especies de plantas, entre ellas chayo-
te, pacaya y los cafetos. En el día se ocultan en lugares obscuros como pliegues de ho-
jas secas, huecos en troncos de árboles y hendiduras de muy diversa índole. Prefieren
esconderse en los vértices de las hojas de izote o gigante y en las hojas secas de pláta-
no o guineo. En la región Sierra (cafetales de Siltepec), los primeros adultos aparecen
en julio-agosto y no es hasta octubre que predominan en la población. En octubre es fre-
cuente observar los apareamientos. En enero el frío de Siltepec mata a todos los adul-
tos, sobreviviendo la especie en estado de huevo el invierno.
Manejo agroecológico:
¡ Regular arvenses y sombra.
¡ Evitar basura y troncos podridos en el cafetal.
¡ Eliminar hojas secas de plátano.
¡ El insecto se puede eliminar a través de trampas (p.e. canutos de bambú de 30 x 10
cm, bolsas de plástico negro, etc.) que se colocan en lugares obscuros de la planta-
ción; las trampas son revisadas periódicamente y los chacuatetes en ellas encontra-
dos se matan manualmente y se utilizan como alimento de gallinas, perros y otros
animales domésticos.
Tema 5. Taladrador de la rama
Nombre científico: Xylosandrus morigerus (Blandford, 1894). Sinónimos: Xyleborus
morigerus; Xyleborus coffeae.
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Coleoptera.
¡ Familia Curculionidae.

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¡ Subfamilia Scolytinae.
Nombres comunes:
¡ Español: taladrador de la ramilla del café; pasador de las ramas verdes; carcoma par-
da del cafeto.
¡ Portugués: broca dos ramos.
¡ Inglés: brown coffee borer.
¡ Francés: scolyte des rameaux.
Parte del cafeto que ataca: Ramas, ramillas y brotes jóvenes de la especie Coffea ca-
nephora (robusta).
Distribución geográfica: Se encuentra desde Veracruz, México hasta Brasil. En Amé-
rica fue detectada en 1958-1959.
¡ Origen: Región Indomalaya.
¡ En México: Campeche, Chiapas, Tabasco, Veracruz.
Síntomas: Ramas, ramillas y brotes jóvenes de grosor variable presentan uno o más
agujeros de 1.0 mm de diámetro (Fig. 14). El corte longitudinal de las ramas afectadas
muestra galerías necrosadas que pueden contener la progenie inmadura del insecto en
color blanco y los adultos de color café rojizo. Galerías abandonadas pueden tener hor-
migas. En otros casos, las galerías abandonadas pueden ser selladas por el cafeto,
mostrándose el daño en forma de ojos o como si los tallos hubieran recibido un tiro de
escopeta (Fig. 15). Algunas ramillas y brotes atacados se pueden secar.
Daños e importancia económica: Destrucción y necrosis de tejidos internos de ramas,
ramillas y brotes durante la construcción de la galería por el insecto, ocurriendo even-
tualmente la muerte de estos órganos. Si la muerte no ocurre, se reduce la producción
de frutos. Durante la cosecha las ramas atacadas se tornan quebradizas.
Descripción del insecto: Metamorfosis completa.
¡ Huevo ovalado, blanco y muy pequeño.
¡ Larva sin patas, de color blanco lechoso, con la cabeza amarillenta.
¡ Pupa de color blanco y crema a café claro hacia la madurez.
¡ Adulto de forma cilíndrica y longitud de 1.40 a 1.90 mm. Se diferencia de otras espe-
cies del mismo género por su color café rojizo brillante (Fig. 16), por su cuerpo robus-
to y porque los élitros presentan un declive que comienza en el primer tercio desde la
base. Las hembras poseen alas bien desarrolladas para el vuelo y los machos son in-
capaces de volar. Las hembras son más grandes que los machos.
Biología y ecología: Las hembras fecundadas abandonan la galería o nido en busca
de ramas, ramillas o brotes. Una hembra pone de 20 a 60 huevos en 8 a 10 días. Es un
“escarabajo ambrosial”, es decir, se alimenta de hongos (Ambrosiaemyces zailanicus;
Raffaelea tritirachium), que crecen en el interior de la galería y que son inoculado por la
hembra fundadora. Las larvas tienen tres fases de desarrollo. El ciclo de huevo a adulto
es de 20 a 40 días. Una galería puede contener más de 80 individuos en todos los esta-
dios de desarrollo. Existe un macho por cada 11 ó 20 hembras. El apareamiento ocurre
dentro o muy cerca de la galería. Se puede reproducir por partenogénesis. Es más

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abundante en la época lluviosa. Mayor infestación se puede apreciar en las áreas más
sombreadas. Este insecto tiene muchas plantas hospederas, por ejemplo: Persea ame-
ricana, Theobroma cacao, Cajanus cajan, entre otros.
Manejo agroecológico:
¡ Cortar y quemar o enterrar periódicamente, y en el mismo lote, el material vegetativo
infestado y seco, especialmente de plantaciones jóvenes o recepadas.
¡ Fertilizar adecuadamente.
¡ Regular la sombra.
¡ Manejar la maleza.
¡ Monitorear con trampas ECOIAPAR cebadas con etanol-metanol.

Tema 6. Tortuguilla
Nombre científico: Rhabdopterus jansoni (Jacoby 1882).
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Coleoptera.
¡ Familia Chrysomelidae.
¡ Subfamilia Eumolpinae.
Nombres comunes:
¡ Español: tortuguilla.
Parte del cafeto que ataca: Hojas y frutos verdes.
Distribución geográfica: México, Guatemala, Costa Rica.
¡ Origen: América tropical.
¡ En México: Chiapas.
Síntomas: Los cafetos afectados muestran en brotes y hojas jóvenes agujeros de forma
alargada entre las nervaduras (Fig. 17). Es raro que el borde de la hoja esté afectado a
menos que el ataque sea muy fuerte. Los frutos verdes pueden presentar áreas carco-
midas de la pulpa, incluso se pueden observar los granos dañados. Escondidos entre
las hojas se podrán observar insectos pequeños que se dejan caer cuando se les quiere
capturar, y que emprenden con rapidez el vuelo.
Daños e importancia económica: Los daños los provocan los adultos. Las hojas afec-
tadas pierden área foliar, lo cual perjudica la actividad fotosintética de la planta, y en
consecuencia, puede verse disminuida la formación de frutos. Los frutos afectados pier-
den parte de la pulpa, daño que afectará las semillas en desarrollo. Las semillas en for-
mación también pueden ser destruidas.
Descripción del insecto: Metamorfosis completa.
¡ Huevo en forma de lágrima, muy pequeño, amarillo y es puesto en grupos compac-
tos.
¡ Larva al nacer es muy pequeña y móvil, de color blanco cremoso.
¡ Pupa desconocida.

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¡ Adulto con cuerpo cóncavo, de 0.8 cm de longitud y de color cobrizo con tonos iridis-
centes (Fig. 18). Las hembras y los machos son muy parecidos y solo se les puede di-
ferenciar al observar con una lupa o microscopio el último segmento o esternito
abdominal, que en el caso de las hembras es más grande que el de los machos.
Biología y ecología: Los adultos aparecen con las primeras lluvias de junio y su pobla-
ción se incrementa con rapidez hasta alcanzar su máximo a finales de julio o principios
de agosto. A partir de entonces, la población baja tan rápido como se incrementó, de tal
forma que para los primeros días de octubre casi ha desaparecido. Las nuevas pobla-
ciones de adultos se observarán hasta junio del año siguiente. El adulto es un insecto de
hábitos crepusculares y nocturnos, que permanece escondido en el día y se alimenta en
la noche. Los adultos pasan gran parte del tiempo apareándose y comiendo. Aparente-
mente las larvas viven y pupan en el suelo. Por cada macho existe una hembra. Los
adultos son hábiles voladores. La población se encuentra formando focos de infestación
cuyo radio se va ampliando conforme pasan los días. Se ha observado que los focos de
infestación aparecen bajo la sombra de árboles grandes como ceibas. Al interior de los
manchones de infestación los adultos se distribuyen al azar.
Manejo agroecológico:
¡ Monitorear los adultos con el “método de la sábana”, que consiste en colocar una tela
organza en el piso o zona de goteo de un cafeto y sacudir el tallo con fuerza para que
las tortuguillas caigan al suelo. Después se procede con rapidez a colectar y contar
los insectos sobre la sábana antes de que emprendan el vuelo y escapen.
¡ Pruebas preliminares indican que el hongo Beauveria bassiana es patogénico sobre
adultos en condiciones de laboratorio.
Tema 7. Grillo indiano
Nombre científico: Varias especies del género Paroecanthus como P. guatemalae
Saussure, 1874 y P. niger Saussure, 1874.
Clasificación:
¡ Clase Insecta.
¡ Orden Orthoptera.
¡ Familia Gryllidae.
¡ Subfamilia Eneopterinae.
Nombres comunes:
¡ Español: grillo indiano; grillos del café; mal de flauta.
¡ Portugués: grilo. Inglés: bush cricket.
¡ Francés: criquet.
Parte del cafeto que ataca: Tallos y ramas.
Distribución geográfica: México y Centroamérica, especialmente en El Salvador,
Guatemala y Honduras.
¡ Origen: América tropical.
¡ En México: Chiapas.

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Síntomas: Tallos lignificados de cafetos en producción, ramas o brotes jóvenes de la
recepa, presentan marcas o agujeros pequeños de 3.0 mm de diámetro que suelen se-
guir una distribución más o menos lineal a lo largo del tallo (Fig. 19). Por su apariencia,
este daño se conoce como “mal de flauta”. Al levantar la corteza debajo de un agujero u
orificio, se aprecia una marca en forma de “X” sobre la madera (Fig. 20).
Daños e importancia económica: Se presenta en densidades altas esporádicamente
en ciertos lugares. El daño se origina cuando la hembra del grillo pone sus huevecillos
sobre el tallo del cafeto. Ataques muy fuertes (cuando hay muchas oviposiciones), pue-
den provocar desórdenes fisiológicos en los cafetos y favorecer la entrada de enferme-
dades.
Descripción del insecto: Metamorfosis simple.
¡ Huevo de color blanco y de forma alargada (1 por 5 mm).
¡ Ninfa son semejantes a los adultos pero sus alas no están bien desarrolladas.
¡ Adulto de cuerpo cilíndrico de 2.0 a 2.5 cm de longitud (Fig. 21). Apéndices de color
amarillento y abdomen marrón obscuro. Antenas filiformes con longitud casi dos ve-
ces mayor que el cuerpo. Las alas de las hembras no cubren la punta del abdomen.
Presenta cercos y un ovipositor en forma de alfiler.
Biología y ecología: El grillo es activo durante la noche, mientras que en el día se refu-
gia en lugares obscuros entre arvenses, hojarasca y algunas plantas del cafetal como
plátano o izote. La hembra introduce su ovipositor en los tallos del cafeto y de diversos
árboles para poner ocho ó más huevos en cada orificio o puesta. Los huevos son distri-
buidos en cada puesta siguiendo un patrón en forma de “X”, donde dos o más huevos
son colocados en cada extremo de la “X”. Las ninfas pasan por 8 ó 10 fases de desarro-
llo. De la eclosión de las ninfas al estado adulto pasan aproximadamente 125 días a
28ºC. Un adulto puede vivir entre 35 y 85 días. En el Soconusco mayor infestación se
encontró en cafetales por debajo de 1000 m de altitud. Muestras de tallos con ovipostu-
ras colectadas entre enero y abril presentaron hasta 97% de parasitismo por un parasi-
toide de huevos del género Acmopolynema.
Manejo agroecológico:
¡ Manejar las malezas dentro y en los bordes de la plantación.
¡ Recepar las plantas dañadas de difícil recuperación.
¡ Cuando se presenten altas infestaciones, podar los tallos afectados con las ovipostu-
ras y quemarlos a fin de eliminar los huevos del grillo.
Tema 8. Otras plagas de interés
Cochinilla de la raíz
Varias especies. Insecta; Hemiptera; Pseudococcidae.
El follaje manifiesta un aspecto marchito, las hojas se decoloran y tienen los bordes y
puntas cobrizos, cafés o necróticos; puede presentarse caída parcial o total de las ho-
jas. Estos síntomas son más evidentes en el periodo seco. En los ataques graves de
Dysmicoccus bispinosus, al extraer la planta del suelo, se observa que la raíz principal y
las raíces secundarias están cubiertas por una costra gruesa, corchosa y obscura.

41
Estas plantas tienen poco anclaje y pueden ser derribadas con facilidad. Las plantas en
los semilleros y viveros también son atacadas. Esta sintomatología se presenta asocia-
da con hormigas. Los síntomas pueden ser confundidos con síntomas de enfermeda-
des y deficiencias nutricionales. Al remover la corteza corchosa de la raíz se observan
las colonias de cochinillas. Estos insectos succionan la savia de la planta (extracción ex-
cesiva del potasio), destruyen los pelos radicales adsorbentes y ocasionan pequeñas
áreas de pudrición que tienden a atrofiarse. A través de los daños físicos o heridas pue-
den penetrar microorganismos patógenos que causan la pudrición del floema. Estos da-
ños provocan en muchos casos la muerte del cafeto. Las ninfas tienen el cuerpo
ovalado y ligeramente abultado, por lo común de color blanco, amarillo o rosa, cubierto
de un polvillo ceroso-harinoso de color blanco con filamentos cerosos proyectados a los
lados. Las hembras no tienen alas y son similares a las ninfas pero más grandes.
Pulgón o áfido
Toxoptera auranti (Boyer de Fonscolombe) (=Aphis coffeae). Insecta; Hemiptera; Aphi-
didae. Cosmopolita.
Hojas y brotes tiernos se enrollan, deforman y encrespan en almácigos, viveros y cafe-
tos adultos. En el envés de las hojas se observan colonias de insectos amarillos, verdes
o negros, más o menos de forma redonda. La infestación puede acompañarse de fuma-
gina y hormigas. Generalmente regulado por enemigos naturales. Ataques severos en
la floración y fructificación afectan el rendimiento. Los daños los ocasionan las ninfas y
adultos de áfido al succionar la savia. Puede transmitir patógenos. Las hembras son
partenogenéticas y vivíparas. Una hembra produce 50 hijas en 7 días. De ninfa a adulto
pasan 6 días (25ºC). El pulgón es más dañino en la época seca.
Escama verde
Coccus viridis (Green) (=Lecanium viride). Insecta; Hemiptera; Coccidae. Cosmopolita.
Hojas, frutos, ramas y tejidos jóvenes muestran colonias de insectos ovalados, aplana-
dos y suaves que por lo común se encuentran sobre las nervaduras. Sobre el follaje
puede observarse una sustancia melosa y pegajosa así como fumagina. La presencia
de hormigas es generalizada, por ejemplo la hormiga Azteca instabilis (F. Smith). Ata-
ques severos dan apariencia sucia a la planta y ocasionan debilitamiento general, retra-
so del crecimiento, amarillamiento, caída de hojas y frutos y mortandad de plantas en
vivero. Los daños se presentan cuando las escamas succionan la savia. La incidencia
es mayor en los cafetos expuestos al sol. Una hembra pone de 50 a 600 huevos. El ciclo
de huevo a adulto dura 40 a 60 días. Es más abundante en la época seca y al principio
de las lluvias.
Papalota o palomilla blanca
Insecta, Hemiptera, Flatidae.
En la parte apical de tallos se observan insectos de color blanco de cuerpo triangular y
aplanado lateralmente que tienden a esconderse o saltar con rapidez al aproximarse el
observador. Estos insectos son los adultos de la papalota o palomilla blanca, un insecto
que succiona la savia de cafetos y otras plantas.

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Hormiga arriera o Sompopo
Atta spp. Insecta; Hymenoptera; Formicidae.
Se observan cafetos cuyas hojas han sufrido cortes semicirculares o plantas completa-
mente defoliadas. Alrededor de las plantas afectadas se pueden observar trozos de ho-
jas dispersos sobre el suelo. En ataques recientes, se podrá detectar la presencia de
hormigas rojas de diferentes tamaños que cortan las hojas y otras acarreando en fila in-
dia los pedazos cortados. De un día para otro, durante la noche, una o varias plantas de
café pueden ser completamente defoliadas por estas hormigas. Cerca o relativamente
lejos de las plantas afectadas es posible detectar montículos de tierra donde las hormi-
gas tienen su colonia o nido. En algunos lugares se han observado 5 a 28 colonias/hec-
tárea, con un millón o más de obreras por colonia. Los nidos pueden tener dimensiones
que varían de 30 a 600 m2.
Salivazo
Insecta; Hemiptera; Cercopidae.
Peciolos de hojas y frutos muestran una espuma blanca parecida a saliva de consisten-
cia pegajosa. En el interior de la espuma se puede localizar uno o varios insectos (nin-
fas) de color verde-amarillo. La espuma es producida por estos insectos a través de una
glándula que tienen en el ano. Las ninfas del salivazo se alimentan de la savia de la
planta. Las poblaciones son reguladas exitosamente por enemigos naturales y otros
factores de mortalidad.
Gusanos urticantes
Varias especies. Insecta; Lepidoptera.
Larvas o gusanos peludos se encuentran comiendo las hojas de los cafetos. Algunos
gusanos son grandes y los pelos o cerdas que los cubren forman bandas de color negro,
anaranjado, café rojizo y blanco. Estas cerdas son urticantes y pueden causar serias
quemaduras en las personas que accidentalmente tocan con la piel desnuda a los gusa-
nos. Son más comunes en la época lluviosa. Los adultos son palomillas nocturnas gran-
des que reposan escondidas durante el día.
Gallina ciega
Phyllophaga spp. Insecta; Coleoptera; Scarabaeidae.
En almácigo o vivero las plantas se marchitan y mueren; en el cafetal se pueden obser-
var áreas irregulares con cafetos generalmente jóvenes que muestran síntomas de “pa-
loteo”, amarillez, escaso crecimiento, pocos frutos y frutos “momificados”. Al extraer del
suelo las plantas afectadas, se aprecian lesiones, pocas raicillas y descortezamiento
parcial o total de la raíz principal y las secundarias. Los daños son provocados por lar-
vas grandes y gordas de hasta 4.0 cm, de color blanco-lechoso, con forma de “C”. Cafe-
tales cercanos a pastizales son más afectados. Los adultos son escarabajos de cuerpo
rechoncho de color café claro o café-rojizo de 2.5 cm de largo, que tienen la capacidad
de volar y ponen unos 200 huevos en el suelo al iniciar las lluvias.
Anillador del chalum
Oncideres sp. Insecta, Coleoptera; Cerambycidae.

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Tallos y ramas de arbolitos de chalum (Inga sp.) de 1.5 a 3 años presentan zonas o ban-
das desprovistas de la corteza (anillamiento). Al inicio tienen el follaje marchito y amari-
llento y después mueren. Sujetos a la parte dañada pueden verse insectos gris-marrón,
de 2.6 a 3.0 cm, de antenas largas. El daño ocurre cuando las hembras circundan las
ramas mientras preparan el sitio para ovipositar. El ancho del anillamiento es de 0.5 a
1.5 cm y la profundidad de 0.5 cm. La parte dañada se rompe en el punto donde se re-
movió la corteza y en ésta la hembra pone los huevos. Las larvas son blanquecinas, ca-
bezonas y sin patas, que viven en la rama muerta. El ciclo dura un año y el vuelo ocurre
en agosto y septiembre. La misma especie o una similar afectan árboles de aguacate.
Gusano defoliador del chalum
Hemiceras spp. Insecta; Lepidoptera; Notodontidae.
Árboles de sombra de chalum (Inga sp.) presentan las hojas carcomidas generalmente
en julio y agosto. Asociadas con este daño pueden encontrarse larvas o gusanos de di-
ferentes tamaños, cabezones, verdes con rayas amarillas longitudinales y manchas
café-rojizo transversales. Algunos de estos gusanos pueden estar descolgándose del
árbol por medio de un hilo de seda que excretan por la boca. Al escuchar con atención,
es posible detectar el ruido de los excrementos de las larvas al caer sobre la hojarasca.
Las larvas pupan en el suelo y los adultos son palomillas de color café que en el día des-
cansan entre la hojarasca y otros lugares que les brindan un escondite. Ataques seve-
ros pueden defoliar completamente los árboles de chalum y ocasionar la muerte de los
más viejos. Tan explosivamente como aparece, la población de estos gusanos igual-
mente desaparece. Existen muchos enemigos naturales de las larvas. Libres de los gu-
sanos, las hojas de los árboles jóvenes y saludables retoñan nuevamente. Algunos
productores consideran a esta defoliación como un desombre natural benéfico para la
plantación.

Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio 15. De acuerdo a su experiencia, enliste en orden de importancia las plagas que
más daños ocasionan a su cafetal.

Número Nombre de la plaga


1
2
3
4
5

44
Ejercicio 16. Una con líneas las plagas enlistadas a la izquierda con una característica de
su biología citada a la derecha del cuadro.
Taladrador El ciclo de vida es de casi 2 años
Chacuatete Pupan en las hojas
Broca Se alimentan durante la noche
Barrenador El ovipositor tiene forma de sable
Grillo indiano Ponen los huevos bajo la corteza
Tortuguilla Emergen en masa en la intercosecha
Minador Hay más hembras que machos
Se alimentan de hongos
El adulto es una palomilla pequeña
Ejercicio 17. Una con líneas las plagas enlistadas a la izquierda con la parte de la planta
que afectan citada a la derecha del cuadro.
Taladrador Semilla
Chacuatete Hoja
Broca Tallo
Barrenador Fruto
Grillo indiano Rama
Tortuguilla Raíz
Minador Brote
Ejercicio 18. Una con líneas las plagas enlistadas a la izquierda con un síntoma caracterís-
tico de su daño citado a la derecha del cuadro.
Taladrador Perforaciones pequeñitas sobre ramas
Chacuatete Galerías en los granos
Broca Mal de flauta
Barrenador Perforaciones alargadas en hojas
Grillo indiano Extensiones grandes de pulpa carcomida
Tortuguilla Manchas en las hojas
Minador Ramas quebradas, por lo común en tercio basal
La punta de los hijuelos se seca y ennegrece
Frutos perforados
Volcancito de aserrín al pie de la planta
Brotes, cogollos y hojas desgarradas

45
Ejercicio 19. Una con líneas las plagas enlistadas a la izquierda con el método de control
que le corresponde citado a la derecha del cuadro.
Taladrador Poda
Chacuatete Phymastichus coffea
Broca Pepena, repela, graniteo
Barrenador Alambre de bicicleta
Grillo indiano Incrementar sombra
Tortuguilla Cephalonomia stephanoderis
Minador Trampas de metanol + etanol
Conservar enemigos naturales
Recepa
Reducir sombra
Trampas de bambú
Beauveria bassiana
Ejercicio 20. Enliste las actividades que realiza para el control de la broca del café.

Reflexionamos y concluimos sobre lo aprendido

¿Cómo incorporamos lo aprendido al manejo de las plagas y enfermedades del café?

46
Fig. 1. Fruto de cafeto perforado por la broca del café Fig. 2. Fruto de cafeto dañado por la broca del café
(Fotografía de J.F. Barrera). (Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 3. Hembra adulta de la broca del café, vista a través de un microscopio


(Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 4. Trampa artesanal tipo ECOIAPAR para el monitoreo y trampeo


masivo de la broca del café (Fotografía de J. F. Barrera).

47
Fig. 5. Hoja de cafeto con daños provocados Fig. 6. Larva del minador de la hoja del café
por el minador de la hoja del café construyendo el capullo para pupa
(Fotografía de J.F. Barrera). (Fotografía de R. Lomelí).

Fig. 7. Adulto del minador de la hoja del café, muy Fig. 8. Cafeto que muestra en su base el aserrín que
aumentado (Fotografía de R. Lomelí). la larva del barrenador echa hacia afuera durante la
construcción de la galería que hace en el interior del
tallo (Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 9. Corte longitudinal de un tallo de cafeto que Fig. 10. Adulto del barrenador del tallo y la raíz del
muestra la larva del barrenador y la galería que hace cafeto (Fotografía de J.F. Barrera).
en su interior (Fotografía de J.F. Barrera).

48
Fig. 11. Hojas de cafeto dañadas por el chacuatete Fig. 12. Pulpa de frutos de cafeto dañada por el
(Fotografía de J.F. Barrera). chacuatete (Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 13. Adultos del chacuatete (Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 14. Perforación sobre rama o bandola hecha por Fig. 15. Perforaciones viejas sobre tallo hechas por el
el taladrador de la rama (Fotografía de J.F. Barrera). taladrador de la rama (Fotografía de J.F. Barrera).

49
Fig. 16. Adulto del taladrador de la rama Fig. 17. Hojas de cafeto dañadas por la tortuguilla
posado sobre un hijuelo de cafeto (Fotografía de J.F. Barrera).
(Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 18. Adulto de la tortuguilla posado en una rama Fig. 19. Daños provocados en rama de cafeto
de cafeto (Fotografía de J.F. Barrera). ocasionados por oviposturas del grillo indiano
(Fotografía de J.F. Barrera).

Fig. 20. Marcas en forma de “X” bajo la corteza de un Fig. 21. Grillo indiano adulto
tallo de cafeto provocadas por ovipostura del grillo (Fotografía de J.F. Barrera).
indiano. Nótese los huevasen los extremos de la “X”
(Fotografía de J.F. Barrera).

50
Capítulo 5
Manejo agroecológico de enfermedades
Objetivo
Entender los principios del manejo agroecológico de las enfermedades y los métodos
de control que esta estrategia toma en cuenta.
Tema 1. Estrategia
Las enfermedades en el cafetal pueden ser causadas por microbios o por factores del
clima y del suelo. En el caso de los microbios, son también seres vivientes que no es po-
sible eliminar del ambiente, ni totalmente de las plantas. De algún modo necesitamos
convivir con ellos, únicamente podemos mantenerlos en cantidades tales, que el daño
económico que nos causan —al disminuir las cosechas— sea aceptable; es decir que el
valor de la pérdida sea menor a lo que cuesta controlarlos. Es necesario recordar que en
el cultivo del café, es fundamental la responsabilidad de conservar los recursos natura-
les, entre ellos, el suelo, el agua, el aire y la biodiversidad.
Tema 2. Fundamentos del manejo agroecológico
El manejo agroecológico de enfermedades se basa en:
¡ Conocer la bioecología del agente causal como punto de partida.
¡ Diseñar y construir arquitecturas de vegetación para resguardar las poblaciones de
enemigos naturales, sobretodo que ejerzan control microbiológico sobre los organis-
mos dañinos.
¡ Entender el sistema manejado, incluyendo los procesos naturales de supresión de fi-
topatógenos.
¡ Mejorar los procesos naturales de supresión de las enfermedades mediante prácti-
cas complementadas con productos y organismos de control biológico, plantas resis-
tentes y plaguicidas de espectro reducido.
¡ Priorizar el uso de los métodos culturales y biológicos.
Para lograr tal objetivo se tiene que recurrir a una serie de medidas que implican el ma-
nejo de la planta misma, de la plantación, de los árboles de sombra, de la maleza, del
suelo, del agua, inclusive atenuar el impacto de factores del clima (viento, luz, tempera-
tura, humedad relativa, etc.), y de todo aquello que tenga impacto sobre el desarrollo de
los organismos que causan enfermedades y de ser posible todo lo que se requiera para
obtener las mejores ganancias por la venta del café.
Actualmente, en México se están desarrollando exitosamente sistemas de producción,
principalmente por algunos productores del sector social, como son orgánicos, amiga-
bles (de sombra), diversificados (policultivos tradicionales y comerciales), entre los más
importantes, los cuales permiten mantener en niveles bajos a las enfermedades.
En resumen, se trata de ejercer un manejo agroecológico de los patógenos que produ-
cen las enfermedades que dañen al cafetal, como también un manejo agroecológico del
cafetal mismo.

51
Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio 21. Exprese con sus propias palabras qué entiende por manejo agroecológico
de enfermedades y explique dando ejemplos si usted utiliza o ha utilizado este tipo de ma-
nejo.

52
Capítulo 6
Principales enfermedades
Objetivo
Identificar las enfermedades claves que atacan al cultivo del café, identificar los organis-
mos que causan dichas enfermedades, reconocer y describir los síntomas y los signos
más importantes, que les permitan hacer diagnósticos de campo, evaluar los daños, es-
tudiar las epidemias que causan y proponer técnicas agroecológicas para su manejo.
A continuación, se describen las enfermedades clave que atacan al cafeto, para efecto
de conocerlas y aplicar el manejo agroecológico de cada una de ellas. Para conocer
más sobre el tema, se puede consultar a Waller et al. (2007) y Barrera (2016, 2017a y b).
Tema 1. Roya del Café
Nombre científico: Hemileia vastatrix Berkeley y Broome (1869).
Clasificación:
¡ Clase Urediniomycetes.
¡ Orden Uredinales.
¡ Familia Chaconiaceae.
Nombres comunes:
¡ Español: Roya, roya anaranjada.
¡ Inglés: Coffee leaf rust.
¡ Francés: Rouille orangée, rouille de la feuille du caféier.
Parte del cafeto que ataca: Hojas.
Distribución geográfica: Cosmopolita.
¡ Origen: África.
¡ En México: Nacional.
La roya ocasiona pérdidas que alcanzan hasta el 23% de la producción acumulada de
cuatro cosechas, aunque su impacto radica en afectar la relación del café cereza con
respecto al café pergamino seco. Por lo tanto, proteger el follaje de la planta de café, du-
rante el período de llenado de los granos, es lo más importante y necesario en cuanto al
control de la roya (Regalado y Villanueva 1990). El logro de este objetivo garantiza no
sólo la cantidad y calidad de la cosecha para un mismo ciclo productivo, sino el desarro-
llo armónico de la plantación para las cosechas posteriores.
Agente causal
La roya es una enfermedad causada por un hongo denominado Hemileia vastatrix Ber-
keley y Broome (1869), de fácil diseminación y que causa lesiones en las hojas, lo que
provoca una defoliación severa de los arbustos de café (Subero 2001, Rivillas-Osorio et
al. 2005, Sarantes 2007, Avelino y Rivas 2013, Avelino et al. 2015).

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Síntomas y signos
El punto inicial de la infección de la roya es más bien difuso, en comparación con el pun-
to inicial de la infección de la mancha de hierro, que es bien definido con su halo amari-
llo. Al principio, si se ve por la parte superior de la hoja o haz, la roya se observa como
una lesión translucida (Fig. 22), esto es un síntoma; y en la parte inferior de la hoja o en-
vés se distingue una mancha pálida y redondeada color amarillenta (Fig. 23) que si se
examina contra la luz se observa la apariencia de una gota de aceite, este es otro sínto-
ma. Después de 1 a 2 días de su aparición, la mancha toma un color anaranjado y la su-
perficie presenta un polvillo amarillo-naranja (Fig. 24), porque forman las “semillas” del
hongo conocidas como esporas o urediniósporas (antes conocidas como uredosporas);
esto es el signo que demuestra la presencia de la enfermedad. De esta manera se iden-
tifica la roya del café en el campo.
Al inicio, el área afectada por una sola infección tiene un diámetro de unos 3 mm, pero
gradualmente aumenta el tamaño hasta alcanzar 2 cm o más y tiende a unirse con otras
infecciones para formar una lesión más o menos irregular que a veces puede abarcar
gran parte de la superficie de la hoja.
Si hay formación abundante de esporas, una leve sacudida de la hoja puede hacer que
una nube de esporas se desprenda. En un momento dado, el número de esporas produ-
cidas es hasta 150,000 en una sola lesión; no obstante, al golpear la misma lesión a in-
tervalos de 2 a 3 semanas, se ha logrado liberar al aire casi 370,000 esporas durante
tres meses, desde el comienzo de la producción.
Cuando las manchas de la hoja atacada por el hongo envejecen, su centro muere, se
torna color café oscuro y se seca; cesa la formación de esporas en estas áreas muertas
y con frecuencia las esporas presentes tienden a volverse grisáceas y pueden, en gran
parte, desaparecer. En etapas avanzadas del ataque de la roya, la mayor parte del área
afectada muere y solamente de vez en cuando, cerca del margen, sobreviven áreas
amarillo-anaranjadas portadoras de esporas.
Las lesiones pueden ser limitadas por la nervadura central de la hoja y con menos fre-
cuencia por una vena lateral, pero a veces estas barreras apenas retardan la expansión
de una lesión o tienen poco efecto.
Cuando hay áreas grandes de la hoja infectada por la enfermedad, las áreas adyacen-
tes, no infectadas, también pueden secarse y morir, afectando con frecuencia la hoja
entera. Aun cuando sólo haya unas cuantas lesiones, la hoja a menudo se reduce mu-
cho y puede caerse a temprana edad.
Como consecuencia de esto y de la caída de hojas muy atacadas, un árbol afectado se-
veramente puede perder gran parte de su follaje, lo que a su vez puede conducir a una
muerte descendente más o menos pronunciada de sus ramas. Este efecto depende del
clima reinante en ese momento, de la cosecha que produce el árbol y de la reserva de
carbohidratos.
Desarrollo de la enfermedad en la hoja de la planta (patogénesis)
Las hojas nuevas de café son las más susceptibles y las más frecuentemente infecta-

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das bajo condiciones de campo; aunque esa susceptibilidad decae con el avance en
edad.
La germinación de las esporas, llamadas urediniósporas, ocurre entre las 12 y 24 horas
después de ser depositadas sobre la superficie de la hoja y en 48 horas se forman las
clavijas de sujeción (apresorios) que después penetran al interior de la hoja por unas
aberturas naturales llamadas estomas.
Los síntomas aparecen a los 14 días después de que las esporas germinadas penetran
el tejido interno de la hoja (inoculación) y la formación de esporas inicia después de 2 a 4
días de haber aparecido los síntomas.
Se requiere agua para la germinación de las urediniósporas, misma que ocurre aproxi-
madamente entre las 2 horas 40 minutos y 4 horas 40 minutos a una temperatura de 23
°C, con un mínimo de una hora. Las temperaturas de 22 a 26 ºC favorecen el proceso de
germinación, penetración y colonización de la hoja. La formación de apresorios toma
entre 6 ½ y 8 ½ horas, con un mínimo de 5 horas 20 minutos. La infección ocurre sólo
por el envés de la hoja. Luego se forman, de nuevo, esporas que salen a través de los
estomas. El hongo de la roya sólo puede infectar las hojas y puede sobrevivir en lesio-
nes que no tienen esporas, en las hojas bajeras de la planta.
Desarrollo de la enfermedad en el cafetal (epidemiología)
La cantidad de hojas con roya presente en las épocas de mayor formación de follaje y de
frutos, determinan el crecimiento y la severidad de la epidemia. La roya del cafeto es
una enfermedad recurrente ligada a la producción: un año de alta producción coincide
con una epidemia severa y para el siguiente año, disminuye la producción y se reduce la
presencia de la enfermedad. Se ha demostrado gran asociación entre el número de ho-
jas con roya (incidencia) y el porcentaje de área enferma por hoja (severidad de la enfer-
medad) en el periodo de una epidemia.
De acuerdo con Mora et al. (2013), en términos generales, en las regiones cafetaleras
del sureste de México, la enfermedad de la roya presenta (dependiendo de la variedad,
condiciones climatológicas y nutrición de la planta) un desarrollo caracterizado por un
crecimiento decadente durante los meses de febrero y marzo, enseguida, al darse las
primeras emisiones de hojas a finales de marzo aparecen las primeras manchas causa-
das por la enfermedad que luego forman las pústulas características del hongo. Esta
etapa es la más crítica y constituye el momento oportuno para controlar la enfermedad
para evitar que la curva epidemiológica alcance valores tan altos que no pueda contro-
larse posteriormente. Después la enfermedad muestra un desarrollo creciente a partir
del mes de abril hasta julio, que es el período durante el cual ocurre la dispersión de la
enfermedad. Luego se observa un crecimiento acelerado de agosto a diciembre y con la
máxima infección en enero (Fig. 25).
Las condiciones climáticas que favorecen la epidemia por esta enfermedad son:
¡ Temperaturas de 22 a 26 °C.
¡ Una película de agua sobre la superficie de las hojas por lo menos durante 6 h.
¡ Oscuridad o penumbra.
¡ Cafetos dañados en las raíces por insectos y hongos.

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¡ Alta producción.
¡ Cafetos mal fertilizados o sin fertilización.
La temperatura afecta el desarrollo de la roya del cafeto por su acción directa sobre el
proceso de germinación e infección del hongo, y una vez establecido éste, sobre el pe-
ríodo de incubación y latencia. Temperaturas por debajo del óptimo tienden a inhibir el
crecimiento del hongo, prolongando el tiempo de germinación de las urediniósporas, la
formación de apresorios, la penetración y colonización del hospedante, haciendo más
largo el ciclo epidémico de la roya; mientras que temperaturas por encima del óptimo, al-
teran el metabolismo y disminuyen el poder germinativo de las esporas.
La temperatura óptima para la germinación de las urediniósporas es de 22 °C; por enci-
ma de ella se afecta severamente la germinación comparado con temperaturas por de-
bajo de ésta (Fig. 26).
La luz es un factor determinante para la germinación de las urediniósporas, para el inicio
de la infección y para la supervivencia de las esporas producidas, o sea, para la canti-
dad de inoculo efectivo disponible para el inicio de una epidemia.
La luz tiene efecto negativo sobre la germinación de las urediniósporas del hongo. La
ausencia de luz estimula la germinación y el crecimiento del tubo germinativo. La dura-
ción del período de oscuridad para obtener un máximo de germinación es de cuatro ho-
ras, siendo en cambio necesario nueve horas para un máximo de infección.
La sombra afecta a la roya a través de dos mecanismos, mismos que son antagonistas:
evita que la carga fructífera alcance niveles muy altos, lo cual disminuye la predisposi-
ción del cafeto a la roya, y propicia condiciones de microclima (humedad, temperatura,
luminosidad), las cuales podrían ser más favorables para la infección de la roya.
La disponibilidad de agua en el suelo es otro factor que indirectamente influye sobre el
desarrollo de la enfermedad a través de su acción sobre el desarrollo de la planta de
café. La formación del follaje, el crecimiento de las ramas, la floración y la maduración
de los frutos está estrechamente relacionada con la disponibilidad de agua para la plan-
ta. A su vez el desarrollo de la planta, principalmente la cantidad de hojas, está relacio-
nado con la mayor o menor intensidad de la enfermedad, en función de la cantidad de
tejido susceptible y disponible a la infección.
La lluvia es un factor muy importante para la severidad de la roya del cafeto; es determi-
nante para la germinación de las esporas, en su dispersión, e indirectamente sobre
otros factores ambientales tales como la humedad relativa, la temperatura y la luminosi-
dad. También provoca disminución de la enfermedad cuando la intensidad y frecuencia
de las lluvias es excesiva.
Es indispensable el contacto de las urediniósporas con agua en estado líquido para la
germinación, la humedad relativa en el aire de 95 a 98 % son inadecuadas para estimu-
lar la germinación. Aún en atmósfera saturada, la germinación no tiene lugar cuando no
hay agua líquida en contacto con las esporas.
Las partes de la planta de café orientados hacia el sur y oeste del cafeto siempre se ca-
racterizan por presentar mayor nivel de infección con relación a las partes orientadas
hacia el norte y este. Estas diferencias en índices de infección están relacionadas con la

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exposición de las plantas al proceso nocturno de enfriamiento y con la energía disponi-
ble en el proceso de evaporación del agua condensada en las hojas. La trayectoria del
sol facilita la menor duración de la humedad en las partes este y norte de las plantas.
La distribución y cantidad de las lluvias, son factores que deben considerarse en el ma-
nejo de la enfermedad, ya que favorecen la germinación, el proceso infectivo y la dise-
minación del patógeno. Sí los períodos lluviosos coinciden con las etapas de formación
del fruto y de abundante follaje —período de mayor susceptibilidad del follaje a la infec-
ción— se hace indispensable aplicar las medidas de control químico correspondientes.
Existe una relación entre la intensidad de la lluvia y la dispersión de las urediniósporas,
de modo que solamente las lluvias que exceden 7.6 mm dispersan esporas cuando el
nivel de inoculo es alto, es decir, cuando se tienen de 2 a 2 ½ pústulas activas de la roya
por hoja.
Daños
Cuando una hoja se llena de roya, no puede respirar y se enferma, y el arbusto produce
poco café. Hasta en los próximos años sigue produciendo poco café y además la rela-
ción café cereza: café pergamino seco también se afecta como consecuencia de la epi-
demia.
La roya no mata a los arbustos de café de un día para otro, el daño es gradual y se locali-
za en las hojas, pudiendo reducir considerablemente en unos pocos años la producción
de las plantaciones (Fig. 27), si no se toman las medidas adecuadas de control.
Manejo agroecológico
Como la roya necesita agua para vivir, el cafetal no debe estar muy húmedo. Es impor-
tante podar las partes enfermas de la plantas de café para evitar que pase la roya de un
arbusto enfermo a uno sano.
La regulación a base de podas debe hacerse cada año; para todo tipo de podas el mo-
mento correcto es después de la cosecha y antes de la floración del cafeto, es decir en
la época de descanso del cultivo.
Las podas del cafeto se realizan con machete o moto-sierra y consisten en eliminar par-
te de la planta, para favorecer el crecimiento de nuevas ramas y preparar el tejido pro-
ductivo. En la mayoría de las plantaciones, debido a las condiciones de los cafetos
(viejos y mal atendidos) se sugiere realizar principalmente las siguientes podas.
Poda
Poda sanitaria severa. Consiste en eliminar todo el tejido viejo y ramas enfermas e im-
productivas. Esta poda debe realizarse año con año de manera sistemática eliminando
así la alternancia de la producción.
Poda de formación. Consiste en formar, en los primeros años de crecimiento, la estruc-
tura del cafeto.
Poda de rejuvenecimiento. Consiste en la eliminación parcial del tejido, para estimular a
la planta a que desarrolle nuevo follaje.
También se recomienda la poda de los árboles de sombra, para que entre más luz y
aire; así el cafetal no permanece muy húmedo, lo cual son condiciones desfavorables

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para la roya. La sombra es un factor importante para el manejo del cafetal, por lo que a
continuación se señalan sus funciones y beneficios:
¡ Regula las condiciones ambientales, lo que hace posible la producción sostenible.
¡ Contribuye a enriquecer la biodiversidad del agro-ecosistema, generando como re-
sultado el equilibrio biológico natural.
¡ Conserva la humedad del suelo mediante la formación constante de una cobertura
natural de hojarasca.
¡ Disminuye el efecto de la irradiación solar sobre el suelo, lo cual beneficia la actividad
biológica del mismo.
¡ Disminuye la evaporación del agua del suelo y la transpiración del cafeto, mejorando
sus reservas durante el verano.
¡ Dificulta el desarrollo de las malezas.
¡ Minimiza la pérdida del suelo a causa de la erosión, atenuando el golpe del agua de
lluvia con su follaje y materia orgánica.
¡ Es fuente de energía alterna aprovechable, mediante la obtención de leña y madera
como producto de su manejo.
¡ Contribuye a descontaminar el ambiente, al fijar carbono, los árboles de sombra fijan
15.82 toneladas métricas de carbono por hectárea.
¡ El agroecosistema cafetalero aporta aproximadamente 11.34 millones de kilogramos
de oxígeno diariamente y un 20 por ciento proviene de los árboles de sombra.
¡ Protege los cafetales de la acción directa de los vientos, al reducir su velocidad.
¡ Al regular los cambios bruscos de temperatura, reduce daños por bajas temperatu-
ras.
¡ Conserva y mejora la fertilidad de los suelos, mediante la materia orgánica que gene-
ra.
La sombra debe ser regulada, ya que en exceso reduce la capacidad fotosintética de los
cafetos y en consecuencia baja la producción, además se crean condiciones propicias
para el desarrollo de enfermedades fungosas. Los niveles de sombra manejados en el
cafetal, oscilan entre 40 y 50 %. Si la regulación de los árboles de sombra implica podar
ramas livianas, se recomienda hacerlo de mayo a junio. Si se tiene que podar o cortar
material grueso, debe hacerse la regulación de la sombra inmediatamente después de
la cosecha, conjuntamente con la poda de los cafetos.
Una buena fertilización de los cafetos es de mucha ayuda, porque la roya prospera más
en plantas débiles. La roya prevalece en plantas de café con deficiencia de cobre, zinc y
manganeso. Se recomienda planificar correctamente las prácticas de campo, como son
los chapeos, control de sombra, fertilización, y otras; porque un cafetal bien asistido es
más sano. Los fertilizantes químicos se pueden sustituir por productos orgánicos o bio-
lógicos tales como, abonos o compostas preparados a base de pulpa de café y lombri-
ces entre otros, para mejorar la composición física y nutricional del los suelos.
Las variedades de café resistentes a la roya, varían en su calidad de resistencia de
acuerdo a la raza del hongo, siendo el Híbrido de Timor el único material resistente a to-

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das las razas. Actualmente se cuenta con cultivares de cafeto resistentes a la roya, tales
como la variedad Colombia y la variedad arábigo Tabi desarrolladas en Colombia. En
México, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias
(INIFAP) creó la variedad de café “Oro Azteca”, que se caracteriza por su amplio rango
de adaptación, resistencia a la roya, alta calidad de taza y rendimientos medios de 32 a
45 quintales de café por hectárea.
Con respecto al control, cualquiera que sea el método, debe iniciarse cuando la enfer-
medad se encuentra en su fase inicial de desarrollo, o sea cuando se presentan hojas
enfermas en bajos porcentajes tal como se muestra en la tendencia epidemiológica de
la roya en la Fig. 25. Tanto para plantas de café procedentes de siembra como aquellas
renovadas por zoca o recepa, el inicio del control de la enfermedad debe hacerse a par-
tir de los 16 meses.
Control biológico
El hongo causante de la roya del cafeto H. vastatrix es hiperparasitada por un hongo lla-
mado Lecanicillium lecanii (Zim.) Zare & W. Gams. (antes Verticillium lecanii).
La secuencia gráfica de cómo actúa el hongo hiperparásito L. lecanii sobre el hongo
causante de la roya, de acuerdo con Pérez Quintanilla et al. (en prep.), se presenta a
continuación.
Es evidente el aspecto errumpente, de color amarillo naranja intenso y uniforme, con un
leve halo color amarillo pálido de la pústula, que indica no estar hiperparasitada. Mien-
tras tanto, la pústula de roya hiperparasitada muestra un aspecto aplanado de color
amarillo pálido y con crecimiento de micelio sobre ella y formación de conidióforos y es-
poras del hongo L. lecanii en el centro, lo cual se observa de color blanco contrastando
con el amarillo pálido de la pústula.
Al realizar observaciones de las pústulas de la roya del café no parasitadas y parasita-
das con el hongo L. lecanii al microscopio electrónico de barrido (MEB), se revela lo que
se muestra a continuación.
Bajo el microscopio, un uredo sin parasitar tiene el aspecto de un “racimo” de urediniós-
poras de forma reniformes, turgentes, lisas en la cara interna y equinulada en la externa
y que al desprenderse evidencian la cicatriz del uredinióforo (Fig. 30). Las uredinióspo-
ras miden 30 ì x 20 ì, y son producidas en grandes cantidades (polvillo amarillo o naran-
ja) en el envés de las hojas enfermas.
Parte del proceso de la patogénesis de L. lecanii sobre H. vastatrix se ha revelado a tra-
vés del MEB. En la Fig. 31 se observa una espora de L. lecanii la cual germina y forma
un tubo germinativo que crece hasta tocar la superficie de una uredinióspora y forma
una estructura tipo apresorio; enseguida penetra y se desencadenan los procesos bio-
químicos que digieren la uredinióspora. El hiperparásito secreta quitinasas y glucana-
sas que degradan la pared celular de los hongos; asimismo, sintetiza equinocandinas,
polioxinas y nicomicinas que afectan la síntesis de la pared celular de los hongos.
Cuando L. lecanii ejerce su acción, las urediniósporas de la roya lucen colapsadas, dan-
do la impresión de una “pelota desinflada” lo que evidencia el daño irreversible causado
sobre ellas y con lo cual prácticamente se anula su germinación. De esta manera puede

59
reducirse significativamente el inoculo de la roya en el ambiente de la plantación de
café.
Todas las urediniósporas de un uredo pueden ser dañadas por causa del hiperparasitis-
mo de L. lecanii, esto se demuestra en la Fig. 32.
Al MEB se observa el micelio y esporas de L. lecanii con desarrollo profuso por toda la
pústula, evidenciando una tendencia a formar una “malla” que envuelve a la pústula en
toda su dimensión (Fig. 33), tal efecto se traduce en un ataque no solo bioquímico por
parte del hongo hiperparásito, sino que también físico, por cuanto inhibe la liberación de
las urediniósporas, aparte de que las destruye inhibiendo su germinación. El MEB reve-
la y expone la forma física del modo de acción de L. lecanii sobre H. vastatrix, lo cual su-
giere que su eficacia biológica de control del hongo causante de la roya, una vez
establecido en los agroecosistemas cafetaleros, y aunado a su efecto bioquímico, es
una alternativa biológica de alta eficiencia en cuanto al control de H. vastatrix.
Las observaciones al MEB facilitan la comprensión del modo de acción de L. lecanii a ni-
vel de campo sobre el hongo causante de la roya. Cuando el hongo hiperparásito ataca
una pústula con urediniósporas de H. vastatrix forma un micelio profuso que envuelve a
dicha pústula y luego, bajo condiciones óptimas, forma y libera esporas unicelulares que
enseguida germinan formando un tubo germinativo, mismo que a su vez al posarse so-
bre una uredinióspora forma un apresorio y luego se desencadena el proceso bioquími-
co de ataque sobre éstas. En observaciones de campo, lo descrito anteriormente, se
ilustra en las Figs. 34 y 35.
Una vez que L. lecanii destruye la pústula de la roya, antes de que ocurra la necrosis del
tejido de la hoja en donde atacó el patógeno, se observa una zona de tejido muy pálida
casi circular, en la cual pueden apreciarse restos del hiperparásito creciendo sobre el re-
manente de urediniósporas de H. vastatrix (Fig. 35).
Evaluaciones realizadas en vivero con este hongo por Díaz et al. (2008, 2010), han de-
mostrado que el porcentaje de infección de la roya del cafeto fue menor en donde se
aplicó la dosis de 6 g por litro del hongo; además se presentó el menor número de pústu-
las de la roya del cafeto.
En otra evaluación realizada por Díaz et al. (2009), el menor porcentaje de infección de
la roya, el menor número de pústulas por hoja y el menor porcentaje de defoliación se
presentó donde se realizaron tres aplicaciones de L. lecanii. A nivel plantación, la dosis
de 3.6 kg ha-1, presentó la infección más baja, el menor número de pústulas y la defolia-
ción más baja (8.36%).
Estos resultados muestran que el efecto de control de L. lecanii sobre H. vastatrix es
inobjetable y constituye actualmente una alternativa biológica altamente eficaz para ser
considerado en un programa de manejo integrado de esa enfermedad clave del café,
sobre todo en las variedades susceptibles que a su vez presentan la mejor calidad en
taza de este producto tan bien cotizado a nivel mundial.
Control genético
El mejoramiento genético para resistencia del cafeto a la roya, se ha desarrollado dentro
del marco de lo que se ha llamado resistencia completa o vertical. La fuente de genes de

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resistencia ha sido principalmente la especie C. canephora. Sin embargo, se ha obser-
vado que la transferencia de genes de resistencia de esta especie hacia C. arabica me-
diante el Híbrido de Timor, no asegura con certeza una larga durabilidad de esta
resistencia, ya que se ha constatado la aparición de nuevas razas fisiológicas capaces
de atacar los genotipos producidos a partir de este cruzamiento (Holguín, 1997). De he-
cho, algunas progenies derivadas del Híbrido de Timor han sido vencidas en su resis-
tencia por las últimas razas fisiológicas de H. vastatrix (Bustamante et al. 2001). No
obstante, la solución más viable y sobre todo económica para el control de la roya, es el
uso de variedades resistentes con altos rendimientos (Sayago et al. 1980).
Existen nueve genes diferentes —SH1-SH9—, que condicionan la resistencia a la roya.
De acuerdo a la teoría de gen a gen, aplicable a este caso, se han determinado nueve
genes de virulencia en la roya, los cuales son identificados por V1 hasta V9, correspon-
dientes a los genes SH1 hasta SH9 del cafeto respectivamente (Sayago et al. 1980,
Avelino y Rivas 2013). La forma diferente de agruparse de los genes de resistencia da
lugar a los grupos de resistencia en el cafeto, mientras que la forma diferente de agru-
parse de los genes de virulencia origina las razas fisiológicas en la roya. Los genes SH1,
SH2, SH4 y SH5 están aparentemente relacionados solamente con C. arabica (Cuadro
2) y los genes SH6, SH7, SH8 y SH9 con C. canephora. El gen SH3 se encontró en se-
lecciones procedentes de la India, obtenidas de cruzamientos entre C. arabica y C. libe-
rica, lo cual indica que C. liberica es la portadora de dicho gen. El gen SH6 solo existe en
el Híbrido de Timor, en algunos casos asociados al gen SH5; este último gen se encuen-
tra presente en casi todas las variedades de C. arabica.
En 1975 se conocían 32 razas fisiológicas de la roya del cafeto, y más recientemente
(2012) se tiene conocimiento que son alrededor de 50 razas. De las razas conocidas, la
II es la más dispersa, siendo pocos los países cafetaleros atacados por roya, que no la
tienen; a continuación, le sigue la raza I. Las razas IV, VI, XI, XVIII, XIX, XX y XXI son
más específicas de las variedades diploides (C. canephora, C. liberica, C. dewevrei, C.
eugenoides y C. congensis), sin embargo, algunas atacan a C. arabica. Las razas XII,
XIV, XVI y XXIV fueron aisladas de cultivares de roya establecidos en el Centro Interna-
cional de la Roya del Cafeto (CIFC) de Oeiras, Portugal, las cuales podrían encontrase,
mezcladas o bien producirse por mutaciones. Las investigaciones demuestran que las
razas IV y XI son específicas de C. arabica mientras que las razas VI y XVIII atacan a C.
canephora.
La transferencia de la resistencia en café a H. vastatrix ha provenido en su mayor parte
del Híbrido de Timor. Este híbrido ha sido la base de los programas de mejoramiento ge-
nético en Latinoamérica. De las plantas de la variedad Catimor (Caturra x Híbrido de Ti-
mor) provenientes del CIFC se han originado nuevas variedades de café resistentes a
roya como Cavimor (Catuaí x Catimor) y Sarchimor (Villa Sarchí x Catimor). Algunas va-
riedades liberadas en países cafetaleros a partir de las líneas de Catimor seleccionadas
por el CIFC, son la variedad Colombia, en Colombia, la variedad Oro Azteca en México
y la variedad Bramon I en Venezuela (Bustamante et al. 2001).
En México, las líneas de la variedad Catimor se introdujeron en 1980 y cuatro años des-
pués, se iniciaron experimentos de comparación con las variedades Catuaí y Garnica.

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Después de cinco registros de producción, la variedad tipo Catimor fue ligeramente su-
perada por las variedades comerciales.
Al utilizar una población segregarte de F2 del cruce de la variedad Caturra de C. arabica
y una línea de C. canephora que presentaba resistencia parcial a H. vastatrix, se evaluó
la incidencia y defoliación por roya. Se observó un nivel de resistencia de 49.5% para in-
cidencia y 50.1% para defoliación y a través de marcadores moleculares se demostró
que los alelos eran homocigotos (Herrera et al. 2009).
Cuadro 2. Alelos de resistencia y tipos de reacción a las razas de H. vastatrix que cada
una de ellas condiciona en C. arabica e Híbrido de Timor.
Alelos de Reacción de resistencia Reacción de Susceptibilidad
Resistencia a las Razas a las Razas
I, II, IV, VI, VI, VII, VIII, XIII. XIV, XV, XVIII, III, X, XII, XVI, XVII, XIX, XX, XXIII
SH1 XXI, XXII, XXIV, XXV, XXVI
II, III, IV, VI, VII, X, XI, XIII, XV, XVIII, XIX, XX, I, VIII, XII, XIV, XVI, XVII, XXIII, XXIV, XXV
SH2 XXI, XXII, XXVI
I, II, III, IV, VI, X, XI, XIII, XV, VVII, XVIII, XIX, VII, VIII, XII, XIV, XVI
SH3 XX, XXI, XXII, XXIII, XXIV, XXV, XXVI
I, II, III, IV, VI, VII, VIII, XI, XII, XIII, XVII, XVIII, X, XIV, XV, XVI, XIX, XX, XXIII, XXIV, XXVI
SH4 XXI, XXII XXV
IVI, XI, XVIII, XIX, XX, XXI I, II, III, VII, VIII, X, XII, XIII, XIV, XV, XVI,
SH5 XVII, XXII, XXIII, XXIV, XXV, XXVI
I, II, III, IV, VI, VII, VIII, X, XI, XII, XIII, XIV, XXII, XXV, XXVI
SH6 XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXIII,
XXIV
Fuente: Sayago et al. (1980).

Recientemente, Cristancho et al. (2012) señalan que en Colombia la roya del cafeto
causó 30% de pérdidas en la cosecha, lo que llevó a realizar trabajos de caracterización
molecular y fenotípica de los aislamientos de roya obtenidos durante la epidemia. A par-
tir de los 39 aislamientos inoculados a plantas diferenciales de café en el CIFC, se en-
contró que la mayoría correspondieron a la raza II de H. vastatrix; solo dos muestras no
pudieron ser asignadas a ninguna de las razas fisiológicas de roya conocidas.
Control químico
Se pueden utilizar los fungicidas oxicloruro de cobre, óxido cuproso, hidróxido de cobre
y sulfato de cobre, los cuales actúan como protectores para el control preventivo de la
roya del cafeto. Su efecto protector lo ejercen inhibiendo la germinación de esporas, por
tanto, el programa debe iniciarse antes que el patógeno se establezca en los tejidos fo-
liares.
Se recomienda realizar tres aplicaciones de cualquiera de los productos mencionados,
efectuando la primera a partir del inicio de lluvias y las subsiguientes cada 30 días, en
dosis de 3 kg por ha, con volumen de 300 a 400 litros de agua, haciendo el cubrimiento
adecuado de las hojas (Fig. 36).
Los fungicidas sistémicos tiene efecto protector y curativo y permiten el control de la en-
fermedad en la etapa de germinación del hongo y también, cuando éste ha colonizado

62
las hojas, pero aún no ha iniciado su esporulación (Fig. 23). En consecuencia, aplicacio-
nes de estos fungicidas en una fase más avanzada del proceso infectivo no ejercen nin-
gún control sobre la enfermedad. Se utilizan los fungicidas del grupo de los azoles
aplicados sobre el follaje (cyproconazol, triadimefon, hexaconazol). El fungicida cypro-
conazol (Alto 100 SL) se aplica en dosis de ¼ de litro de producto comercial por hectá-
rea y por aspersión. El fungicida triadimefon (Bayleton 25 % SC) es también efectivo en
dosis de producto comercial de 1 litro por hectárea y por aspersión.
Se recomienda también usar el caldo Bordelés (ver Tema 6 de este Capítulo), que por
ser ligeramente alcalino tiene efectos más efectivos en el control de la roya. Para el con-
trol de la roya del cafeto el caldo Bordelés se puede aplicar puro, siempre y cuando se
trate de plantaciones en producción. Se aconseja realizar dos aplicaciones del caldo, la
primera en la entrada de las lluvias y la segunda 30 días después.
Plantaciones de café al sol y a la sombra establecidas por encima de 1,600 m de altitud
—que corresponde a 19 °C— y que no presentan déficit hídrico, no requieren control de
la enfermedad, aunque por el efecto del cambio climático esta consideración debe de-
terminarse para cada lugar.
Procedimiento para determinar la infección
La experiencia ha demostrado que es posible calendarizar las aplicaciones de los fungi-
cidas que se utilizan contra la roya del cafeto; sin embargo, lo mejor es hacerlo con base
a los niveles de infección que se tengan en los momentos de mayor prevalencia. Para
ello se han establecido metodologías sencillas de muestreo e interpretación de los re-
sultados para la toma de decisiones en cuanto a ejecutar alguna medida de control.
Muestreo de hojas con roya
Se seleccionan 10 plantas al azar en el lote y en cada una de ellas 10 ramas en la zona
productiva, que presenten más de 10 hojas. En cada rama se cuenta el número de hojas
presentes y con roya. Con esta información se realiza la siguiente relación:

X1: Infección en Total de hojas con roya en 10 ramas


el árbol 1 (%) = x 100
Total de hojas presentes en 10 ramas

Se suman los porcentajes obtenidos en cada uno de los árboles (Xn) y se divide por 10:
X1 + X2 + …. + X10
Infección promedio por lote (%) =
10

Este valor del porcentaje medio por lote se ubica en el Cuadro 3, y de acuerdo con el
tiempo transcurrido desde la floración hasta la estimación de este porcentaje, se deter-
mina la necesidad de efectuar el control químico.
Para diferentes edades de las plantaciones de café y utilizando boquillas de baja des-
carga (hasta 200 ml por minuto), se recomienda aplicar tres volúmenes de mezcla fungi-
cida: Plantaciones de 1 a 2 años, 25 ml/planta; plantaciones mayores de dos años, 50
ml/planta; plantaciones mayores de 2 años y cafetales tradicionales, 75 ml/planta.

63
Cuadro 3. Recomendaciones para el control de la roya del cafeto con base en niveles
de infección y el período de desarrollo de los frutos.
Días después Infección promedio por lote (%)
de la floración Menor de 10 10.1 – 15 15 – 20 20.1 – 25 Mayor de 25
90 NA P/S P/S S S
135 NA P/S P/S S S
180 NA NA NA P/S S
NA = No aplicar fungicida
S = Fungicida sistémico. Seleccione en el grupo de los azoles.
P = Fungicida protector

Con estos volúmenes de aspersión se garantiza una adecuada distribución y penetra-


ción del fungicida en la planta (Fig. 36) y se logra un cubrimiento mínimo en el follaje de
50 gotas/cm2. Conocida la edad del cultivo (en años) y por tanto, el volumen de asper-
sión por cafeto se multiplica este valor por el número de cafetos por hectárea y se obtie-
ne así el volumen total de la mezcla requerida por hectárea de cafetal.
Tema 2. Corchosis del Café
Nombre científico: Meloidogyne spp. (en asociación con Fusarium oxysporum).
Clasificación:
¡ Clase Secernentea.
¡ Orden Tylenchida.
¡ Familia Meloidogynidae.
Nombres comunes:
¡ Español: Nematodo agallador.
¡ Inglés: Root-knot nematode.
¡ Francés: Nématode à galles, nématode à kystes.
Parte del cafeto que ataca: Raíz.
Distribución geográfica:
¡ Origen: Brasil, Guatemala, México.
¡ En México: Chiapas, Veracruz.
Los nematodos, en su conjunto, son vistos como un solo problema fitosanitario, sin em-
bargo, los que causan mayores daños a las plantaciones de café pertenecen a dos gé-
neros diferentes Meloidogyne spp. o nematodos agalladores y Pratylenchus spp. o
nematodos lesionadores de la raíz (Bertrand et al. 1997, 2009, Del Prado Vera et al.
2001, Villain et al. 2002, Hernández 2007). Los nematodos de ambos géneros son en-
doparásitos, es decir, que al menos una parte del ciclo de vida se desarrolla dentro de
las raíces, pero sus otras características biológicas son muy diferentes.
En el caso de Meloidogyne spp., se descubrió que al asociarse a otro patógeno distinto
(un hongo), induce una enfermedad en la raíz denominada corchosis, la cual causa ma-

64
yores estragos a diferencia de atacar solo. Se pierde anualmente 35% de plantas de
café arábigo debido a la corchosis. Los microorganismos causantes de la corchosis
afectan el café, pero los daños que provocan no son percibidos por el productor por ser
plagas del suelo poco visibles. Estos organismos atacan las raíces jóvenes afectando la
absorción de agua y nutrientes y en consecuencia los cafetos infestados manifiestan
clorosis en las hojas, defoliación y pobre desarrollo. En casos de alta severidad y des-
pués del estrés de las sequías, los cafetos infestados se marchitan y mueren. En Costa
Rica se ha reportado la destrucción de plantaciones enteras de café.
Agente causal
El síndrome de raíz corchosa fue descrito par primera vez en el cafeto en Costa Rica y
fue atribuido al complejo del nematodo fitoparásito M. arabicida y el hongo fitopatógeno
Fusarium oxysporum, pero se ha presentado con diferentes grados de incidencia y se-
veridad en otras zonas cafetaleras, con diferentes agroecosistemas y tipos de suelos, y
tiende a presentarse mayormente en cafetales con más tecnología y sin sombra. Tam-
bién se tienen informes de su presencia en Centroamérica y México y la enfermedad co-
nocida en Guatemala como Mal de Viñas, ha sido asociada con los mismos síntomas de
la corchosis. En Chiapas y Veracruz se ha reportado al nematodo M. paranaensis ata-
cando al café, el cual puede estar involucrados en este problema.
En aislamientos de raíces de café corchosas y con pudriciones, prevalecieron —entre
otros— los siguientes microorganismos: en suelos pesados, compactados y con alta
acidez, los hongos F. oxysporum, F. solani y Ceratocystis sp.; en suelos originados de
cenizas volcánicas se aislaron: Ceratocystis y Rhizoctonia; y en suelo arcilloso se aisló
F. solani (Vargas 1996.).
En Guatemala se reportan poblaciones del nematodo M. paranaensis, mismas que son
altamente patogénicas para todos los cultivares de café arábigo.
Síntomas y signos
La sintomatología es compleja, y la primera evidencia se manifiesta en las raíces tercia-
rias y el sistema absorbente, que muestran aspecto corchoso o no translucido, con ápi-
ce fruncido y muy ramificado y engrosado al perder la dominancia apical, presentando
aspecto de escoba de bruja. Cuando se observan al microscopio, estas raíces presen-
tan secciones de color pardo rojizo, cuyas células corticales aparecen teñidas y con in-
clusiones de cristales amorfos anaranjados. Posteriormente y lentamente van
desapareciendo los sistemas absorbentes y terciarios, quedando las raíces secunda-
rias “peladas” y agrietadas conocidas como rabos de zorro (Fig. 37).
En el caso de una plantación joven de cafeto, alcanza a producir dos cosechas buenas,
pero en la segunda, las plantas comienzan a presentar amarillamiento de hojas y poste-
rior caída de estas y los frutos; algunas de las bandolas de la parte media o terminales
se queman a partir del ápice, presentando síntomas de muerte descendente o paloteo.
En los ciclos de menor cosecha, los síntomas son leves en plantaciones viejas, pero
cuando se podan, los hijos o tallos presentan crecimientos lentos o “adormecidos” y
muestran un complejo de síntomas de deficiencias; otras plantas mueren por pudrición
total del sistema radical causado por los hongos Ceratocystis, Rosellinia o Fusarium.

65
Generalmente, aparecen plantas aisladas en las plantaciones y luego se extiende, si-
guiendo los cursos del agua de escorrentía y se presenta en forma errática por lotes, es
decir a la par de un lote enfermo hay otro sano. Dado el estrés energético que sufren es-
tas plantas, son severamente atacadas por la mancha de hierro (Cercospora coffeicola)
y antracnosis (Colletotrichum coffeanum).
La corchosis ha sido correlacionada con toxicidad directa del hierro, manganeso o alu-
minio, de modo que las raíces exudan más y atraen a patógenos oportunistas, insectos
chupadores, nematodos y pueden causar cambios en la flora microbiana presente en la
rizosfera.
Desarrollo de la corchosis en la raíz
El ciclo de vida del nematodo agallador Meloidogyne es corto; dura cinco semanas a 27
°C, tiene una alta capacidad reproductiva y puede tener varias generaciones por año. El
ciclo empieza con un huevo unicelular depositado por una hembra, la cual se encuentra
total o parcialmente incrustada en la raíz; los huevecillos son depositados en una matriz
gelatinosa que los mantiene juntos. Se han encontrado más de 1,000 huevos en una
masa que puede ser más grande que el cuerpo de la hembra. Las hembras son globo-
sas con forma de pera, y su cuerpo está provisto de una gruesa cutícula, la cual retiene
humedad. Los machos son gusanos microscópicos y poseen una cabeza como cápsu-
la.
El desarrollo del huevo comienza unas horas después de haber sido depositado hasta
que se forma una larva completa enrollada dentro del huevo, la cual ya presenta estilete,
que es un órgano que le sirve al nematodo para penetrar las células de la raíz (los ma-
chos, hembras y juveniles poseen un estilete que consta de una punta cónica, una co-
lumna recta y tres nódulos). Este es el primer estado larval o juvenil 1 (J1), en este
estadio la larva puede moverse dentro del huevo. La primera muda se lleva a cabo den-
tro del huevo, poco después la larva emerge a través de un agujero que hace con el esti-
lete en un extremo del huevo. El segundo estadio juvenil (J2), que ha emergido, puede
permanecer en la masa de huevos o bien abandonarla; si ocurre esto último se mueve a
través del suelo en busca de una raíz que le pueda proporcionar alimento.
Los J2 invaden justo atrás del ápice de la raíz, y una vez que han penetrado en ella, se
mueven entre las células no diferenciadas para colocarse finalmente con la cabeza en el
cilindro central en desarrollo y su cuerpo en la corteza, con su estilete perforan las pare-
des de las células e inyectan secreciones de sus glándulas esofágicas, las cuales dan
lugar a un agrandamiento de las células en el cilindro vascular transformándose en célu-
las gigantes o sinsitio (hipertrofia), al mismo tiempo hay una intensa multiplicación de
células vegetales alrededor de la cabeza de los J2 (hiperplasia), estos cambios son los
que dan origen a la deformación de las raíces o agallas que contienen una o muchas
hembras. El nematodo pasa por los estadios J2, J3 y J4 antes de transformarse en adul-
to.
Cuando el nematodo se alimenta, incrusta la punta del estilete dentro de la célula de la
planta, las secreciones de la glándula dorsal esofágica fluyen a través de la abertura del
estilete, hacia el interior de la célula; los juveniles y las hembras tienen glándulas esofá-

66
gicas bien desarrolladas y las usan en la alimentación. Los machos al parecer no se ali-
mentan y carecen de glándulas esofágicas.

En el caso de la corchosis, al momento que el nematodo introduce el estilete en las célu-


las de la raíz, prácticamente abre la puerta para que los hongos también penetren el teji-
do, como es el caso de F. oxysporum, con el cual se asocia para provocar esta
enfermedad en todo el sistema radicular, de modo que la acción de ambos se vuelve
más destructiva y dañina comparada con su presencia aislada.
Daños
El daño puede presentarse en plantas de cualquier edad, y cuando ocurre, la produc-
ción sólo se sostiene durante 2 a 3 años. En la raíz se notan formaciones corchosas re-
sultado de extrema suberización del córtex de las raíces, que pueden observarse en
todas las raíces lignificadas incluyendo la raíz pivotante, y que resultan en la progresiva
y total destrucción del sistema radicular.
Muestreo
Para efecto de detectar la presencia de corchosis en campo, dentro del cafetal se esta-
blecen lotes de 20 cafetos, y se muestrean cinco lotes por hectárea. En cada lote se ha-
cen las siguientes observaciones:
¡ Plantas que no presenten síntomas.
¡ Plantas con amarillamiento.
¡ Plantas con malnutrición y con síntomas radicales.
¡ Plantas que no producen granos de café.
¡ Plantas muertas.
Si se sospecha de la presencia de la enfermedad se recomienda efectuar el siguiente
muestreo: en cada lote, se seleccionan cinco puntos de muestreo, en cada punto de
muestreo se toman cuatro sub-muestras por planta, para un total de 20 muestras por
lote. Las submuestras en cada planta serán tomadas en los lados opuestos, a una dis-
tancia de 15 cm horizontalmente con respecto al eje principal, y a una profundidad de 20
cm. Antes de realizar las muestras se debe eliminar material vegetativo de la superficie
del suelo. La muestra del lote estará conformada por 100 g de suelo y 25 g de raíces to-
madas en los cinco puntos de muestreo. El suelo y raíces tomadas en cada punto de
muestreo serán colocados en una misma bolsa de papel debidamente etiquetado. Para
garantizar la calidad del material, las muestras deberán ser trasladadas a un laboratorio
el mismo día que fueron recolectadas, con la finalidad de garantizar la viabilidad de las
muestras y los nematodos. El laboratorio especializado emitirá el diagnóstico corres-
pondiente para confirmar la presencia e identificación de los agentes causales involu-
crados en la corchosis.
Manejo agroecológico
Variedades portainjertos tolerantes
Una solución para controlar la corchosis del café, es la utilización de variedades porta
injertos resistentes de café robusta C. canephora. De hecho, el INIFAP seleccionó los

67
clones INIFAP 97-10 e INIFAP 97-19, por su alta tolerancia a la corchosis de la raíz del
café y fueron utilizados como patrón para injertar la variedad de café Oro Azteca
(INIFAP 2009). El método de injertación utilizado fue el de púa terminal, también deno-
minado “Reyna”. Los resultados demostraron la bondad de utilizar estos materiales
como portainjertos para lograr un eficiente control de la corchosis sin la necesidad de
agroquímicos.
Para garantizar la calidad y porcentaje de prendimiento, el injerto Reyna se realiza
cuando las plántulas del patrón tengan un mes de emergidas, ya que la semilla de estos
clones es pequeña y dificulta el proceso de injertación. La semilla utilizada debe ser
100% planchuela; el amarre se realiza con parafilm, sin usar agroquímicos durante el
prendimiento, aplicando las recomendaciones técnicas de fertilización y control de ma-
leza. Durante el período del prendimiento, que dura entre 30 y 45 días, los riegos deben
ser frecuentes.
Estos patrones pueden utilizarse en viveros comerciales y particulares de cualquier ni-
vel de tecnología y volumen de producción. Su uso es necesario en las áreas cafetale-
ras afectadas por la corchosis, como la Región Central del estado de Veracruz, y la del
Soconusco, Chiapas. Esta innovación tecnológica también puede aplicarse en cual-
quier región productora de café, una vez confirmada la presencia de la enfermedad. Con
esta tecnología se impacta en la conservación del ambiente al evitar el uso de pesticidas
y hacer de la cafeticultura un agrosistema sostenible.
El impacto destructivo de la corchosis puede evitarse injertando la variedad de interés
comercial sobre los patrones arriba mencionados. En plantaciones con altitud inferior a
800 m, el uso de porta-injerto de Robusta constituye una medida de control aceptable.
Las pruebas de tolerancia y compatibilidad de los clones 97-10 y 97-19 con la variedad
Oro Azteca en cuanto al injerto, fueron ampliamente satisfactorias, logrando un porcen-
taje de prendimiento de 97% al momento del aprovechamiento en el vivero. Las plantas
injertadas sobre estos dos clones presentaron una sanidad de 10 (escala de 0-10), vigor
9 (misma escala), y nivel de producción de agallas de 1.5 (escala de 1-5). Cabe señalar
que es riesgoso que los productores usen semilla producida de plantas de robusta sin
seleccionar, pues su condición alógama, no asegura la tolerancia en todos sus descen-
dientes. El INIFAP conserva la pureza de los clones tolerantes, propagándolos por esta-
cas y cultivo de tejidos.
Árboles de sombra
Se ha observado que los nematodos pueden desarrollarse en plantas que se utilizan
como sombra temporal o permanente en el café; tal es el caso del samán o acacia (Sa-
manea saman); yaité, mata ratón o cacaguanance (Gliricidia sepium); guácimo o caulo-
te (Guazuma tomentosa); higuerilla (Ricinus communis) y jiote o pito (Erythrina
poepnigiapa). Sin embargo, en el chalum (Inga spp.) y el chaperno o conacaste blanco
(Albizzia spp) no se presentan, por lo que es conveniente conocer la situación nematoló-
gica de la zona antes de decidir el tipo de sombra a emplear.
Control biológico
También se recomienda evaluar el control biológico con microorganismos antagónicos

68
tales como bacterias, en particular Pasteuria penetrans que aparece —según estudios
recientes llevados en Brasil— como un agente promisorio para el control de Meloidogy-
ne spp.
Materia orgánica
La abundancia de mantillo (mulch) acumulado suele tener un efecto depresivo sobre
ciertas poblaciones de nematodos y hongos, al fomentar el desarrollo de microfauna y
microflora antagónicas, por lo que se recomienda incorporar la materia orgánica al sue-
lo, esto permite incrementar la biota del suelo: bacterias y hongos que degradan la ma-
teria orgánica, nematodos que se alimentan de los anteriores, nematodos
depredadores de los nematodos fitoparásitos y hongos benéficos que atacan a hongos
fitopatógenos que habitan en el suelo.
Alteración del sitio de siembra
En el caso de nuevas áreas y en la resiembra, resulta eficiente para la lucha contra los
nematodos alterar previamente el sitio donde se va a sembrar el cafeto, esta medida
preventiva reduce sensiblemente los niveles de estos organismos en las áreas infesta-
das; para esto se recomienda realizar el hoyado seis meses antes de la siembra, con re-
moción del mismo cada dos meses, esto resulta eficiente contra Meloidogyne spp.
Encalado
Con el tratamiento del encalado y aplicaciones de sulfato de manganeso al suelo se ha
observado que la condición herrumbrosa de la raíz ha ido desapareciendo y las raíces
nuevas no presentan corchosis, son blancas y sin pudriciones. También con coberturas
de malezas mejoran las condiciones de las raíces y presentan menos pudriciones.
Tema 3. Mancha de Hierro
Nombre científico: Cercospora coffeicola Berk. y Cooke.
Clasificación:
¡ Clase Dothideomycetes.
¡ Orden Capnodiales.
¡ Familia Mycosphaerellaceae.
Nombres comunes:
¡ Español: Mancha de hierro.
¡ Inglés: Brown eye spot.
¡ Francés: La maladie de yeux brun.
Parte del cafeto que ataca: Hojas y frutos.
Distribución geográfica: Cosmopolita.
¡ En México: Nacional.
Agente causal y distribución
Esta enfermedad, conocida como mancha de hierro o cercospora es causada por el
hongo Cercospora coffeicola Berk. y Cooke; se encuentra distribuida en todas las regio-
nes cafetaleras la mayor incidencia ocurre en plantaciones a pleno sol o con poca som-

69
bra y que no se fertilizan. La enfermedad es muy frecuente en viveros mal sombreados,
cuando se inicia la supresión de la cubierta, inmediatamente después del transplante y
en plantaciones jóvenes a plena exposición, muy pocas veces asume características
graves cuando ataca al follaje. Con mínima frecuencia se observa en plantaciones jóve-
nes con poca sombra, tanto en época de lluvia como en época de secas, los daños más
graves se presentan cuando ataca al fruto.
Síntomas y signos
La mancha de hierro ataca hojas y cerezas en las cuales aparecen manchas circulares
de color café rojizo oscuro y gris claro en el centro, de bordes irregulares, cuyo diámetro
puede alcanzar hasta 20 mm y rodeadas por un halo amarillento que separa el tejido
sano del enfermo (Figs. 38 y 39). Esta enfermedad es muy fácil de distinguir por su colo-
rido. Las manchas circulares de 3 a 10 mm de diámetro presentan tres colores concén-
tricos bien definidos: una mancha circular cenicienta en el centro, con diminutas
puntuaciones negras, un anillo café rojizo y un halo amarillo.
Daños
Los daños ocasionados por mancha de hierro son importantes debido a las defoliacio-
nes que provoca tanto en viveros como en plantaciones establecidas y en que a los fru-
tos los mancha y ocasiona la caída. El hongo invade esencialmente hojas, pero cuando
la enfermedad se presenta muy severa, también ataca a los frutos. Causa numerosas
manchas en las hojas que pueden convertirse en perforaciones también provocando
defoliación.
La mancha de hierro ataca principalmente en los almácigos; en los cafetales estableci-
dos su importancia es secundaria, excepto en los lugares poco sombreados y en planta-
ciones al sol. La falta de sombra sobre todo la provocada por un desombrado repentino,
resequedad del suelo y deficiencia en la nutrición de la planta, son tres factores que pre-
cipitan un ataque severo de la enfermedad.
Manejo agroecológico
Para el manejo de la mancha de hierro se recomienda realizar las prácticas agronómi-
cas siguientes: Regular la sombra y fertilizar oportunamente los cafetos. Hay que evitar
un desombrado repentino en los almácigos y procurar que haya en el suelo una hume-
dad adecuada. Deben evitarse desombrados drásticos en la plantación así como defi-
ciencias en la nutrición.
Las plantas en el almácigo deben de estar vigorosas como una medida de protección
contra una invasión de la mancha de hierro.
Un plan favorable de fertilización para almácigos para contrarrestar la mancha de hierro
incluye cuatro aplicaciones en el año: dos con una fórmula de alto contenido de nitróge-
no y fósforo y dos con solo nitrógeno. Por ejemplo, 16-20-0 o 20-20-0 granulado, aplica-
do al suelo 40 g por metro cuadrado, intercalado con dos aplicaciones foliares de urea.
Ésta dosificación es un promedio que puede aumentarse o disminuirse de acuerdo a la
edad de los cafetos.

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Control químico
Para el control químico de la mancha de hierro se recomiendan los siguientes produc-
tos:
¡ Oxicloruro de cobre al 50% polvo humectable, a razón de 4 gramos por litro de agua.
¡ Manzate al 80% polvo humectable (Maneb) a la dosis de 2 gramos por litro de agua.
Si el peligro de la enfermedad persiste, debe hacerse una segunda y una tercera aplica-
ción con intervalos de un mes.
Tema 4. Ojo de Gallo
Nombre científico: Mycena citricolor Berk. y Br.
Clasificación:
¡ Clase Basidiomycetes.
¡ Orden Agaricales.
¡ Familia Mycenaceae.
Nombres comunes:
¡ Español: Ojo de gallo.
¡ Inglés: American leaf spot.
¡ Francés: Maladie des feuillesnoires du caféier.
Parte del cafeto que ataca: Hojas, frutos y tallos.
Distribución geográfica:
¡ Origen: América central, América del sur y el Caribe.
¡ En México: Nacional.
Agente causal y distribución
Esta enfermedad, conocida como ojo de gallo es causada por el hongo Mycena citricolor
Berk. y Br.; está diseminada en todas las zonas cafetaleras del país, aunque es propia
de cafetales muy sombreados y húmedos con temperaturas que varían entre 19 y 23 °C
(Monterrosa 1998). Este patógeno tiene un ámbito amplio de hospederos entre las que
se encuentran plantas silvestres y perennes.
Epidemiología
Esta enfermedad puede ocurrir y afectar seriamente en áreas frías y húmedas, en cafe-
tos muy sombreados. Altitudes mayores de 650 msnm con prevalencia de humedad re-
lativa alta y temperaturas entre 19 y 23 °C, favorecen el desarrollo del hongo. No
obstante, puede presentarse en zonas con 600 msnm, que presenten lluvias abundan-
tes en los meses fríos del año, lo cual favorece el desarrollo de la enfermedad a pesar
de estar ubicadas en regiones de menor altitud.
Todos aquellos lugares cerca de montañas, de fuentes permanentes de agua o condi-
ciones de suelo que permitan el mantenimiento de la humedad son propicios para el de-
sarrollo de ojo de gallo.
Plantas con ejes verticales, siembras densas, sembradíos en dirección contraria al vien-

71
to predominante, abundante sombra o maleza alta, también benefician el crecimiento
del hongo; porque con humedad relativa alta, luz difusa y viento se favorece la forma-
ción de nubes con las cabezuelas del hongo.
La acumulación de humedad es el factor más importante para el desarrollo acelerado
del ciclo de este hongo, por tanto los meses secos no serán favorables para el creci-
miento de este patógeno. La epidemia comienza a tener implicaciones peligrosas a par-
tir del mes de agosto, cuando el período lluvioso se aproxima y las temperaturas inician
su descenso. La humedad alta favorece la enfermedad y por tanto la mayor cantidad de
infecciones se presentan en el estrato bajo de la planta.
En períodos secos el hongo puede permanecer activo en las hojas más bajas del café,
en las cuales existe reserva de humedad. También puede permanecer en otras plantas
susceptibles. Además del café, el hongo ataca varias monocotiledóneas, dicotiledóneas
y teridofitas, algunas de estas son malezas comunes o árboles de sombra en cafetales.
La presencia del estado sexual bajo condiciones naturales ha sido documentada pocas
veces y el papel de los basidiocarpos no se ha logrado explicar, sin embargo su implica-
ción en reservar el inoculo entre ciclos productivos del café parece ser lógica.
Síntomas y signos
En la cara superior de las hojas aparecen inicialmente pequeñas manchas circulares de
distribución irregular, de color café oscuro y centro claro (Fig. 40). Estas manchas au-
mentan de tamaño hasta alcanzar un diámetro que varía de 6 a 18 mm, con bordes bien
definidos y su color es amarillo grisáceo claro. Al llegar a la madurez emiten numerosos
filamentos erguidos de color amarillo azufroso, que terminan en una cabecita piriforme
con aspecto de alfiler, que son las fructificaciones del hongo y constituyen los cuerpos
de infección y propagación, síntomas no presentes en otras enfermedades que produ-
cen manchas parecidas.
Estos alfilercillos son cuerpos fructíferos asexuales de tallo alargado y un ápice ensan-
chado llamados cabezuelas (Fig. 41). En condiciones de alta humedad hay más posibili-
dad de que se condense una gotita de agua en la base de la cabezuela y fácilmente se
desprende para formar una nube que va a infectar nuevo tejido del café. Estas cabezue-
las requieren de 18 a 25 h de alta humedad bajo luz difusa para incubación, pero el pe-
ríodo de infección tarda aproximadamente 8 días.
En los frutos la lesión tiene las mismas características que en las hojas, pero además se
muestra claramente hundida y en el tejido de las ramas se puede presentar como un
cáncer ligeramente hundido.
Daños
El número de manchas en las hojas varía según la intensidad del ataque; en casos se-
veros provoca defoliaciones y fuerte debilitamiento de los cafetos lo que representa re-
ducción en futuras cosechas que pueden llegar hasta el 70%.
Las enfermedades foliares reducen la capacidad fotosintética de las plantas y eventual-
mente su potencial productivo; pero las que provocan grandes áreas de daño foliar con
fuerte defoliación tienen un mayor efecto detrimental sobre la planta, este es el caso del
ojo de gallo.

72
La infección del hongo está asociada a la defoliación y a la caída de frutos en la época
de mayor crecimiento en las hojas (octubre), por lo que esta enfermedad puede provo-
car pérdidas de producción en el mismo año de la epidemia. Una planta con un potencial
de producción de 6 kg y con un 10% de infección acumulado puede perder el 6% de su
producción lo cual representa 0.36 kg por planta.
En localidades húmedas y mal ventiladas la enfermedad es endémica o constante, con
recrudescencias epidémicas graves en las épocas de lluvia. Generalmente el daño es
más grave en arbustos formados con aglomeración de ramas, sin embargo, también se
han observado casos de destrucción total en cafetales de crecimiento natural. En esta-
do avanzado, se desprende el tejido ya muerto, dejando perforaciones en las hojas. En
los casos donde la invasión resulta severa o agresiva, el número de manchas es muy
considerable y la defoliación del cafeto llega a ser casi total.
Manejo agroecológico
Tanto en sus manifestaciones, propagación, daños que ocasiona y condiciones am-
bientales que exige, el ojo de gallo es equiparable al daño por roya, ya que en ciertas
áreas y en determinadas condiciones constantemente se registra la destrucción de sec-
tores completos de la plantación cuando no se adoptan medidas de control, sobretodo
relativo al manejo del ambiente.
Una forma de reducir la incidencia de esta enfermedad consiste en realizar labores de
cultivo que ayudan a modificar el medio ambiente que favorece el desarrollo del hongo,
las más importantes son: regulación de la sombra, marco de plantación adecuado, po-
das de sanidad, fertilización, control oportuno de malezas y drenaje de los terrenos de-
masiado húmedos.
Las principales medidas de prevención y control se reducen a controlar factores de ex-
trema humedad y ausencia de ventilación, drenaje del terreno, encausamiento y salida
controlada de aguas, corte o raleo del arbolado cercano o de las cortinas rompevientos,
remoción de la materia orgánica, limpia y separación de ramas, distanciamiento ade-
cuado de los cafetos.
En algunos casos se observan buenos resultados con la aplicación de cal para favore-
cer y acelerar la descomposición de la materia orgánica y simultáneamente con este
proceso, modificar favorablemente la textura de muchos suelos pesados o arcillosos.
Para aplicar cal se debe de hacer un examen del suelo a fin de determinar la posibilidad
de usarlo, de acuerdo con el grado de acidez o pH del suelo.
Se recomienda podar el cafetal si su ramaje se ha aglomerado; entresacar o recepar de
manera alternada los cafetos en plantaciones muy densas. Si la sombra es muy cerrada
y su copa baja, conviene realzar su follaje inferior y podar sus ramas superiores para fa-
cilitar el acceso de la luz solar.
Si el ataque es muy severo y prevalecen condiciones de extrema humedad por lluvias
intensas, emplear simultáneamente aspersiones con caldo bordelés, un poco antes y
durante varias veces en la estación de lluvias.
Si es grave la defoliación y hay peligro de mayor diseminación, recoger del suelo el fo-
llaje e incinerarlo o bien aplicarle caldo bordelés dándole vueltas. El ojo de gallo cede

73
con relativa facilidad al tratamiento combinado de aspersiones y medidas de manejo del
ambiente.
En fincas con sombra de montaña, esta debe sustituirse gradualmente por árboles culti-
vados más adecuados, de manera que la primera medida para controlar la enfermedad,
debe ser el limpiar de malezas el cafetal, y podar la sombra para permitir aireación y pe-
netración del sol en los cafetos.
Control cultural
¡ En zonas afectadas sembrar a 2 x 1 m.
¡ Deshijar dos veces al año, dejando solo dos ejes por punto de siembra.
¡ Arreglar la sombra y deshijarla.
¡ En zonas afectadas hacer podas prematuras y con ciclos más cortos.
¡ Encalar los suelos para favorecer la absorción de calcio para la planta y formar una
barrera física en la hoja.
¡ Realizar una fertilización adecuada.
¡ Control de hospederos alternos, tanto de malezas como de árboles que den sombra.
Control químico
Para el control químico del ojo de gallo se recomiendan los siguientes fungicidas:
¡ Oxicloruro de cobre al 50% polvo humectable, a razón de 4 gramos por litro de agua.
¡ Manzate al 80% polvo humectable (Maneb) a la dosis de 2 gramos por litro de agua.
¡ Atemi 10SL 500 ml/ha.
¡ Silvacur 700 a 750 ml/ha.
La cantidad de agua a utilizar es de 500 a 800 litros por hectárea.
El caldo Bordelés es eficiente; la época oportuna para hacer la primera de tres aplicacio-
nes es el mes de agosto. El intervalo adecuado entre dos aplicaciones es de dos meses;
si la permanencia del producto en el campo es buena, se puede reducir el número de
aplicaciones.
Al utilizar productos químicos, éstos se deben manejar con mucho cuidado ya que los
fungicidas actuales traen composición y dosis específica para el control del ojo de gallo.
Deben realizarse máximo de tres a cuatro aplicaciones por año, comenzando la primera
aproximadamente 15 días después de la poda, y las restantes espaciarlas cada 30 o 45
días según sea necesario. Es recomendable iniciar las aplicaciones de productos cuan-
do el nivel de infección sea igual o mayor a 10%.
Tema 5. Mal de Hilachas
Nombre científico: Corticium koleroga (Cooke).
Clasificación:
¡ Clase Agaricomycetes.
¡ Orden Corticiales.
¡ Familia Corticiaceae.

74
Nombres comunes:
¡ Español: Mal de hilachas.
¡ Inglés: Black rot, thread blight.
¡ Francés: Koleroga des agrumes.
Parte del cafeto que ataca: Hojas, ramas y frutos.
Distribución geográfica: Cosmopolita.
¡ En México: Nacional.
Agente causal y distribución
Esta enfermedad, conocida como mal de hilachas es causada por el hongo Corticium
koleroga (Cooke); está presente en todas las regiones cafetaleras del país, aunque es
más frecuente en plantaciones situadas a menos de 700 metros de altitud sobre el nivel
del mar, con altas temperaturas y abundante precipitación pluvial. La enfermedad apa-
rece y se desarrolla durante el período de lluvias y decrece hasta desaparecer al pre-
sentarse el período de secas.
Síntomas y signos
La infección por mal de hilachas se presenta en tallos jóvenes, ramas, hojas y cerezas.
El ataque se inicia en la parte inferior de las ramas y avanza de la base hacia la punta en
forma de hilos o cordones finos, hasta llegar a las hojas en donde se ramifica abundan-
temente en el envés, llegando a cubrir la totalidad de la superficie foliar donde toma apa-
riencia de una película blanquecina y semitransparente, del que emergen los tubos
alimenticios o haustorios que penetran la epidermis de la hoja para succionar los jugos
celulares. Las hojas se marchitan, oscurecen, secan y finalmente se desprenden de las
ramas pero quedan colgando (Fig. 42).
Al caer las primeras lluvias, el hongo reanuda su actividad interrumpida durante la épo-
ca seca. El micelio de este hongo se aprecia a simple vista, sus filamentos forman una
red blanca plateada que avanza de las ramas hacia las hojas y frutos. Esta red es más
aparente en la base de las ramas y frutos y en el envés de las hojas.
Daños
El hongo del mal de hilachas invade las ramas tiernas, las hojas y frutos, en ataques in-
tensos se observa un crecido número de ramas, hojas y cerezas secas, los cafetos se
defolian intensamente y su producción es casi nula.
Control
Las prácticas agronómicas tales como podas sanitarias, fertilización en la época oportu-
na, control de maleza, distancias de siembra apropiadas y la regulación de sombra, per-
miten disminuir la incidencia del mal de hilachas.
Cuando el productor aprecia a distancia el follaje seco se percata de la enfermedad. A
estas alturas en el período avanzado de desarrollo de la enfermedad, es cuando equivo-
cadamente se hacen aspersiones en la mayoría de las fincas. Es necesario hacer ob-
servaciones detenidas dentro de la plantación. La mayoría de las fincas sujetas al
ataque del mal de hilachas, presentan los daños de año tras año, generalmente en las
mismas áreas del cafetal. Estas áreas ya son conocidas en cada finca y deben delimitar-

75
se. Al caer las primeras lluvias, éstas áreas ya marcadas deben recorrerse con deteni-
miento y buscar entre el cafetal los síntomas de la enfermedad cuando inicia, es
entonces cuando las aplicaciones con fungicidas deben hacerse.
En casos de ataques graves, se recomienda cortar las ramas afectadas y destruir el ma-
terial, esto únicamente cuando la invasión lo justifique. El principal tratamiento contra el
mal de hilachas consiste en controlar las causas posibles de incremento de la humedad
del ambiente.
Se recomienda durante la estación de lluvias de 2 a 3 aspersiones con caldo Bordelés.
Las aspersiones deben hacerse en momentos en que no se prevea lluvia inmediata de
preferencia en las mañanas.
El control químico puede hacerse con alguno de los fungicidas siguientes en aspersión
al follaje a intervalos de 30 a 35 días:
¡ Oxicloruro de cobre al 50% polvo humectable, a razón de 4 gramos por litro de agua.
¡ Atemi 500 ml/ha en 200 litros de agua.
¡ Silvacur 700 ml/ha en 200 litros de agua.
¡ Cupravit 0.5-0.75 kilogramos en 200 litros de agua.

Tema 6. Recuento integral de enfermedades y uso del caldo bordelés


Siga la metodología siguiente para hacer un recuento integral de enfermedades:
¡ Ordenar y categorizar los lotes de café con el fin de establecer las condiciones que
prevalecen en cada uno.
¡ Seleccionar una hectárea del lote.
¡ Seleccionar cinco puntos equidistantes y fácilmente reconocibles.
¡ En cada punto ubicar dos estaciones de cinco plantas cada una (una a la izquierda y
otra a la derecha del punto).
¡ En cada planta leer una bandola. Las bandolas se ubican alternadamente arriba y
abajo en cada planta seleccionada.
¡ En cada bandola se registra el número total de hojas y número de hojas con la enfer-
medad que se está evaluando.
Esta metodología es útil para la evaluación y toma de decisiones permitiendo preparar
un plan de manejo como el descrito a continuación:
¡ Continuar con el recuento de enfermedades.
¡ Realizar manejo selectivo de las malezas (corte manual a una altura relativamente
alta).
¡ Mejorar la sombra: regularla en algunos sitios en donde se encuentre muy densa.
¡ En período lluvioso y con humedad acumulada, y de acuerdo al nivel de incidencia
(10 % o más), se debe planificar una aplicación de caldo Bordelés.
Este manejo está enfocado al café con uso de pocos insumos; el aspecto clave debe ser
la cuantificación de la enfermedad. El número de aplicaciones estará en función de las
condiciones que prevalecen e indudablemente del incremento de la epidemia de la en-
fermedad que se evalúa, en donde el caldo Bordelés resulta una buena alternativa.

76
Preparación, uso y manejo del caldo Bordelés:
¡ Preferiblemente preparar el caldo para el uso inmediato.
¡ No utilizar recipientes metálicos para su preparación.
¡ No mezclar el caldo con las manos, hacerlo con palos de madera.
¡ Usar el caldo máximo en los tres días siguientes a su preparación.
¡ No hacer aplicaciones de caldo en plántulas muy pequeñas, recién germinadas y en
floración.
¡ Para la aplicación del caldo bordelés no se deben utilizar equipos con los cuales se
hayan aplicado agroquímicos en los cultivos.
Utensilios e ingredientes para preparar 100 litros de caldo Bordelés al 1%:
¡ 1 kg de cal viva o hidratada (óxido de calcio o hidróxido de calcio).
¡ 1 kg de sulfato de cobre.
¡ 1 recipiente de plástico con capacidad de 100 litros.
¡ 1 balde pequeño de plástico con capacidad de 20 litros.
¡ 1 palo de madera para revolver la mezcla.
¡ 1 machete para probar la acidez del caldo.
¡ 100 litros de agua.
Procedimiento:
¡ Coloque el sulfato de cobre en una bolsa de manta de cielo, sumérgela en un balde
de plástico con 10 litros de agua dejándola toda la noche para que se disuelva lenta-
mente.
¡ Al día siguiente disuelva directamente la cal hidratada o cal viva (hidróxido de calcio)
en el tonel que contenga 90 litros de agua.
¡ Después de tener disueltos los dos ingredientes por separado (la cal y el sulfato) se
mezclan, teniendo siempre el cuidado de agregar el preparado del sulfato de cobre
sobre la cal. Nunca lo contrario (la cal sobre el sulfato) y revolver permanentemente.
Colar la mezcla con un cedazo fino para evitar que se tape la boquilla de la bomba as-
persora.
¡ Comprobar si la acidez del caldo es óptima para aplicarla en el cafetal. Se verifica su-
mergiendo un machete en la mezcla y si la hoja metálica se oxida (manchas rojas) es
porque está ácida y requiere más cal para neutralizarla, si esto no sucede es porque
está en su punto para ser utilizada.
¡ Aplique la mezcla lo más pronto posible para evitar que se pierda el poder fungicida.

77
Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio. De acuerdo a su experiencia, enliste en orden de importancia las enfermedades
que más daños ocasionan a su cafetal.

Número Nombre de la enfermedad


1
2
3
4
5
6
7
Ejercicio. Una con líneas las enfermedades enlistadas a la izquierda con las característi-
cas de su sintomatología citada a la derecha del cuadro.

Manchas circulares, color café rojizo oscuro y gris


claro en el centro, bordes irregulares, cuyo diámetro
Ojo de Gallo
puede alcanzar hasta 20 mm, rodeadas por un halo
amarillento bien definido.
Ataca tallos jóvenes, ramas, hojas y cerezas, se
observa en forma de hilos o cordones finos en los
tallos los cuales llegan a las hojas en donde se
Corchosis del Café
ramifican en el envés, las hojas se marchitan,
oscurecen, secan y finalmente se desprenden de las
ramas pero quedan colgando.
Lesión translucida en el haz de la hoja y mancha
pálida y redondeada color amarillenta en el envés, la
Mancha de Hierro
cual toma un color anaranjado y la superficie con un
polvillo amarillo-naranja.
Manchas circulares de distribución irregular, de color
café oscuro y centro claro, con bordes bien
Roya del Café
definidos, al llegar a la madurez emiten numerosos
filamentos erguidos de color amarillo azufroso.
Se manifiesta en las raíces terciarias y el sistema
absorbente, con aspecto corchoso o no translucido,
Mal de Hilachas con ápice fruncido y muy ramificado y engrosado al
perder la dominancia apical, presentando aspecto de
escoba de bruja.

78
Ejercicio. Una con líneas las enfermedades enlistadas a la izquierda con la parte de la
planta que afectan citada a la derecha del cuadro.

Roya del Café Semilla


Corchosis del Café Hoja
Mancha de Hierro Tallo
Ojo de Gallo Fruto
Mal de Hilachas Rama
Raíz
Brote
Ejercicio. ¿Qué métodos de control de enfermedades de los mencionados usted utiliza o
ha utilizado? Explique en qué situaciones los ha utilizado.

Ejercicio. Clasifique las siguientes actividades de manejo de acuerdo al método de con-


trol al que pertenecen.

Actividad de manejo Método de control


Poda
Incrementar sombra
Reducir sombra
Recepa
Enemigos Naturales
Poda fitosanitaria
Fertilización adecuada
Manejo de la maleza
Deshije
Encalado de suelos

79
Reflexionamos y concluimos sobre lo aprendido

¿Cómo incorporamos lo aprendido al manejo de las enfermedades del café?

80
Fig. 22. Lesión translucida causada por la roya en el haz de la hoja
(Fotografía de J.N. Pérez Q.).

Fig. 23. Manchas pálidas y redondeadas color amarillo en el envés de la hoja. Las
lesiones causadas por el hongo aún no han esporulado. En este estado los
fungicidas sistémicos son más efectivos (Fotografía de J.N. Pérez Q.).

Fig. 24. Polvillo amarillo-naranja que forman las semillas del hongo conocidas
como esporas (Fotografía de J.N. Pérez Q.).

81
Fig. 25. Comportamiento epidemiológico de la roya en relación con la fenología
del cafeto durante el año (Tomado de Mora et al. 2013).

Fig. 26. Desarrollo de la patogénesis de la roya del cafeto (Tomado de Mora et al. 2013).

82
Fig. 27. Planta de café defoliada totalmente por efecto de la Fig. 28. Hoja de café con pústulas de roya
roya (Fotografía de V.M. Díaz Vicente). (formada por uredos o soros) no parasitadas
(izq.) y con pústula hiperparasitada por L.
lecanii (der.) en café arábigo
(Fotografías de J.N. Pérez Q.).

Fig. 29. Vista panorámica al MEB de una pústula con uredos y urediniósporas del hongo
de la roya del café sin parasitar (izq.) y un uredo libre del parasitismo por L. lecanii
(Fotografías de M.G. Nieto López y J.N. Pérez Q.).

Fig. 30. Urediniósporas de H. vastatrix mostrando la cicatriz


del uredinióforo, con la cara interna lisa y la externa
equinulada vistas bajo el MEB
(Fotografía de M.G. Nieto López y J.N. Pérez Q.).

83
Fig. 31. Vista al MEB de una espora de L. lecanii germinada y formando el tubo germinativo que al tocar la
superficie de una uredinióspora forma un apresorio (der. sup.). Nótese la vista inferior de una uredinióspora
colapsada por la acción del hiperparásito (der. inf.) (Fotografías de M.G. Nieto López y J.N. Pérez Q.).

Fig. 32. Uredo de H. vastatrix no parasitado (A) y micelio y esporas de L. lecanii formados
por debajo y sobre un uredo totalmente destruido del hongo causante de la roya del café (B)
(Fotografías de M.G. Nieto López y J.N. Pérez Q.).

84
Fig. 33. Vista al MEB del micelio y esporas de L. lecanii Fig. 34. Ataque de L. lecanii sobre H. vastatrix.
con desarrollo profuso por toda la pústula formada Obsérvese el aspecto blanquecino que presenta la
por el hongo causante de la roya del café, pústula parasitada en observaciones de campo
evidenciando la formación de una “malla” que (Fotografía de J.N. Pérez Q.).
envuelve completamente a la pústula (Fotografías de
M.G. Nieto López y J.N. Pérez Q.).

Fig. 35. Restos del


hiperparásito L. lecanii
creciendo sobre el remanente
de urediniósporas de H.
vastatrix. Obsérvese la
destrucción casi total de la
pústula formada por el hongo
causante de la roya del café
(Fotografía de J.N. Pérez Q.).

Fig. 36. Hojas con cubrimiento adecuado de fungicida por Fig. 37. Síntomas de corchosis en raíz de
efecto de una eficiente calibración de la aspersión café (Tomado de Bertrand et al. 2009).
(Fotografía de V.M. Díaz V.).

85
Fig. 38. Lesión típica de la mancha de hierro Fig. 39. Lesión de la mancha de hierro en el haz y en
(Fotografía de E.P. Pinson). el envés de la hoja (Fotografía de J.N. Pérez Q.).

Fig. 40. Lesión típica de ojo de gallo con manchas circulares de distribución
irregular, de color café oscuro y centro claro (Fotografía de J.N. Pérez Q.).

Fig. 41. Cuerpos fructíferos asexuales de tallo Fig. 42. Hojas marchitas, oscuras y secas, las cuales
alargado y un ápice ensanchado llamados cabezuelas se desprenden de las ramas, pero quedan colgando
que caracterizan al hongo causante del ojo de gallo debido al micelio del hongo (Fotografía de J.F.)
(Fotografía de J.N. Pérez Q.).

86
Capítulo 7
Manejo holístico de plagas y enfermedades
Objetivo
Entender la necesidad de emplear un manejo de plagas y enfermedades con enfoque
holístico y comprender sus principios y retos.
Tema 1. Principios
El Manejo Holístico de Plagas (MHP) posee atributos que toman en cuenta el entorno
social, económico y ambiental de los agricultores, y por ello, a diferencia del manejo
convencional de plagas, el centro de su atención son los productores no las plagas (Ba-
rrera 2006, 2009). La premisa del MHP parte del supuesto que al superar los problemas
más significativos que dificultan su vida cotidiana, los productores tendrán los recursos
y el interés para prestarle atención a las plagas, capacitándose para entender las cau-
sas que las provocan, y con base en ello, diseñar sistemas productivos saludables, o
cuando se requiera, adquirir o adoptar la tecnología para un manejo que, respetando el
ambiente y cuidando la calidad del producto, logre niveles competitivos de rentabilidad.
¡ Concepto: Es un sistema regional participativo de toma de decisiones en manejo de
plagas y enfermedades, dirigido al bienestar de la población a través de procesos y
productos inocuos y de calidad para el autoconsumo y competitivos en el mercado,
generados a partir de sistemas productivos integrales manejados bajo una estrategia
que primero atiende las causas que provocan los brotes poblacionales de organis-
mos asociados y después recurre a métodos y tácticas que minimizan los costos eco-
nómicos, ambientales y sociales derivados de la acción y manejo de estos
organismos.
¡ Objetivo: Contribuir a la sustentabilidad regional mediante la promoción y fortaleci-
miento de la organización social, productiva y ambiental de las comunidades para el
manejo de plagas y enfermedades.
¡ Estrategia: El diseño holístico y participativo de agroecosistemas sustentables a tra-
vés de diversificación ecológica y productiva para prevenir y superar con rapidez fac-
tores limitantes como los brotes poblacionales de plagas y enfermedades.
¡ Meta: El manejo de plagas y enfermedades debe coadyuvar al bienestar de la pobla-
ción a través de procesos y productos inocuos y de calidad para el autoconsumo y
posicionados en el mercado local, nacional e internacional.
Tema 2. Primeros pasos
Para poner en marcha el MHP es necesario:
¡ Hacer un diagnóstico para identificar los principales problemas que limitan la activi-
dad productiva, en este caso la producción de café.
¡ Una vez identificados, los problemas se ordenan por prioridad.
¡ Posteriormente se elabora un programa para resolver o disminuir el grado de limita-
ción de cada problema identificado.

87
En la medida que estos problemas se vayan resolviendo, productores y productoras
tendrán mejor oportunidad de manejar con éxito las plagas y enfermedades que perjudi-
can a sus cafetales.
Tema 3. Retos
Entre los retos que el productor y la productora tienen para llevar a cabo un manejo de
plagas y enfermedades con enfoque holístico se encuentran los siguientes:
¡ Mejorar los ingresos.
¡ Organizarse con otros productores.
¡ Gestionar sus propios proyectos e intereses.
¡ Participar activamente en actividades familiares y comunitarias.
¡ Informarse y capacitarse sobre los avances tecnológicos.
¡ Producir conservando los recursos naturales y culturales.
¡ Prevenir las plagas y enfermedades en lugar de controlarlas.
¡ Acceder a mercados de mejores precios.
¡ Participar en la industrialización de los productos.
¡ Ser justos con sus trabajadores.

Ejercicios de aprendizaje
Ejercicio. Explique con sus propias palabras lo que entiende por manejo holístico de pla-
gas y enfermedades.

88
Ejercicio. Enliste por orden de prioridad los principales 10 problemas que afectan la pro-
ducción de café de su parcela, así como aquellos que limitan que el café represente para
usted y su familia un modo de vida digno y sostenible.

Problema Orden de prioridad

89
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Plagas y enfermedades del café:
Identificación, bioecología y manejo agroecológico.

Se imprimió en Xalapa, Ver.


en diciembre de 2018
con tiraje de 360 ejemplares.

CÓDICE / Taller Editorial.


Violeta 7 Col. Salud,
CP 91070. Xalapa, Ver.

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