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APRENDO A QUERERME INCONDICIONALMENTE

Muchos de los problemas que tenemos y tristezas que sufrimos vienen de cosas que mal
aprendimos antes de que fuéramos capaces de analizar lo que los mayores nos decían y estar de
acuerdo con eso o no. Cuando éramos chicos nos decían que debíamos ser niñas y niños buenos,
buenas, obedientes, bien portados, bien portadas. Y, en realidad, lo que es ser niño o niña buenos,
obedientes, bien portados y todos los adjetivos que le queramos agregar, no corresponde a lo que
son los niños y niñas normales que gritan, corren, se ensucian, hacen berrinches y, por supuesto,
travesuras. Como no podíamos ser así, creímos que a los niños y niñas buenos se les quería con un
amor absoluto, maravilloso y que si papá y mamá nos querían de esa manera, nada nos faltaría. Y
como nosotros fuimos como todos los niños y niñas son, crecimos creyendo que nos faltaba hacer
más y más esfuerzos para lograr ser queridos con ese amor absoluto, incondicional, con el que se
quiere a los niños buenos.
Aprendimos que hay pensamientos, deseos, conductas, sentimientos, que deberíamos siempre tener
para ser queridos y aceptados y pensamientos, deseos, conductas, sentimientos malos, que
deberíamos nunca sentir ni consentir. Aprendimos a confundir el ideal con la realidad. Intentamos
identificarnos con ese ideal perdiendo de vista que es, efectivamente un ideal y, por lo tanto, no
alcanzable. Como tampoco es real que alguien pueda querernos con ese amor idealizado, absoluto.
A mí me gusta decir que, ni los otros saben cómo necesitamos ser queridos, ni pueden querernos
así: Cada persona quiere como puede, ni siquiera cómo le gustaría y todos estamos en el mismo
proceso. Pero crecemos con la creencia de que cuando hayamos alcanzado el ideal, cuando
hayamos sacado de nosotros, o al menos controlado, todo lo negativo, tendremos ese amor. Y
primero lo esperamos de los padres, de los maestros, luego de la pareja y finalmente de los hijos,
pero nunca llega. Así se nos pasa la vida sin aceptarnos como somos, con nuestras capacidades y
nuestras limitaciones, sin reconocer y valorar nuestro cuerpo y nuestras emociones, sin disfrutar las
cosas buenas que la vida tiene en cada momento, SIN SER, SIN VERNOS.
Para tener el amor ideal, absoluto, tendríamos que ser absolutamente el ideal, que secretamente
sabemos que nunca llegaremos a ser, porque crecemos creyendo que somos lo que nos reflejan los
demás. Y en esta sociedad, los reflejos tienden a mostrar más los errores, las carencias, que los
logros y las capacidades, por supuesto, “para que los superemos”.
Aprendemos a vivir COMO DEBE SER y a negar lo que SOMOS. No vemos a los demás, ni nos ven
como somos sino como DEBEMOS SER. No nos mostramos y tal vez ni nos vemos, tratando de
creernos que podemos ser ese ideal y de convencer a los demás.
De hecho, esperamos que las cosas sean de una sola manera, la que aprendimos como correcta,
como la única correcta y si no salen exactamente así, nos decepcionamos de nosotros mismos, de
los demás y hasta de la vida. Esto es bastante frecuente porque la vida fluye de mil maneras
inesperadas,
porque cada persona tiene en mente lo que quiere hacer y resulta que hace lo que puede. El
funcionar así provoca desesperanza y cada vez más insistencia para tratar de que “ahora sí me
resulte”.Y todo eso para que al final ese amor incondicional, que primero buscamos en los padres,
luego en los maestros, en la pareja y hasta en los hijos, no exista. No existe en el mundo de afuera,
porque nadie si no yo, sabe cómo necesitamos ser queridos y, además ya dijimos que, cada quien
quiere como puede, como le sale, y no cómo le gustaría querer.
Y así nos pasamos la vida mendigando o exigiendo cariño y después sintiéndonos mal porque ni de
un modo ni de otro logramos tenerlo como nosotros queremos. La única persona que sabe
exactamente cómo necesitamos ser queridos somos nosotros mismos. Y nosotros sí podemos
darnos ese cariño absoluto y vamos a hacerlo AHORA, porque si ya estamos llenos de cariño,
cuando alguien no haga lo que esperamos, podremos entender más fácilmente que eso es lo que
puede hacer, lo veremos a distancia porque sabemos que nosotros estamos llenos de cariño hacia
nosotros y así, lo que otros nos quieran, se vuelve ya un extra, un regalo de la vida que podemos
disfrutar.
Ejercicio
Date un momento para ponerte cómodo, cómoda, ahí en donde estás y con tus ojos cerrados, siente
tu respiración con todo detalle, así como estás respirando. Ahora imagina que tienes en tus brazos a
ti mismo, a ti misma, recién nacidito, recién nacidita y en tus piernas te tienes a ti de meses... y ahí
junto, estás tú de un añito, en ese momento en que estás preparándote para empezar a caminar
y explorar el mundo. Imagina que ahí junto a ti estás tú de todas las edades, desde recién nacido,
recién nacida, hasta tu edad actual y después de tu edad actual, hasta verte como un hombre o una
mujer mayor, fuerte, lleno, llena de sabiduría y de paz interior, con mucha satisfacción de haber
vivido como vivió, de todo lo que superó y creció.
Preséntate con esos tús. Diles YO SOY, (y tu nombre completo), YO SOY todos, todas ustedes y
cuéntales lo que acabas de escuchar sobre cómo pasaste, pasaron tantos años esperando un cariño
que los otros no podían dar, sin saber que ese Amor que buscabas estaba dentro de ti. Pero diles
que
eso ya se acabó porque ahora vas a darles ese cariño que desde siempre han buscado. Se acabó el
andar exigiendo o mendigando cariño. Y también vas a darles ese reconocimiento de haber hecho
las cosas bien, que tanto han necesitado. Repíteles en voz alta eso que te voy a decir, si eres
hombre en masculino, si eres mujer en femenino:
Yo Soy (y tu nombre completo), Yo Soy todos, todas ustedes y desde quien Yo Soy, les prometo, me
prometo, quererme siempre, incondicionalmente,absolutamente, así como soy, completo, completa,
con lo que me gusta y me disgusta de mi, con mis cualidades y defectos, con mis logros y
equivocaciones que me hacen crecer.
Me prometo quererme siempre, incondicionalmente, absolutamente, haga lo que haga, deje de hacer
lo que deje de hacer. Me prometo quererme siempre, absolutamente, incondicionalmente, pase lo
que pase; suceda lo que suceda, hagan lo que hagan los demás, digan lo que digan, piensen lo que
piensen y reconozco que en cada momento de mi vida he hecho lo mejor que he podido, y me felicito
por eso. Y ahora, date ese cariño que te acabas de prometer. Abrázate a ti de todas las edades,
tócate, acaríciate, dándote ese cariño que durante tanto tiempo has esperado. Estás aprendiendo a
quererte tú, a ti, incondicionalmente, absolutamente, más allá de lo que digan o hagan los demás,
más allá de lo que suceda. Siente cómo sale ese cariño desde adentro de ti, de tu corazón, de todo
tú, de toda tú, siéntelo en la piel y dentro y disfruta darte y recibir por fin ese cariño tan deseado, tan
esperado.
Ahora invita a todos esos tus, a que con tu respiración, saludablemente, protegidamente, vayan
entrando adentro de ti, con cada respiración, tomando su lugar adentro de ti, llenando todos tus
vacíos, todos tus agujeros, llenándote, para que ellos sigan queriéndote y acompañándote desde
adentro, y tú continúes protegiéndolos, abrazándolos con tu cuerpo, todo el tiempo, de ahora en
adelante y para siempre. Estás aprendiendo a estar lleno, llena de ti, incondicionalmente,
absolutamente querido, querida y reconocido, reconocida desde adentro. Y así es muy fácil recibir el
cariño que los otros te dan como un regalo de la vida.Y ahora deja que vengan a tu mente esos
momentos en que ANTES tú te sentías mal porque los demás eran como eran o porque no te
querían como tú deseabas y fíjate cómo AHORA que estás llena, lleno de ti, que ya te quieres a ti
absolutamente, incondicionalmente, justo como necesitabas que te quisieran, estás recibiendo el
cariño que los otros te dan con tranquilidad y alegría, como un regalo de la vida y lo estás
disfrutando. Quédate ahí el tiempo que quieras, disfrutando este momento, aprendiendo a recibir el
amor que los otros te dan, dándote ese amor tú a ti, sabiendo que cuantas veces desees, puedes
recordar y revivir estos momentos y, sobretodo, seguir dándote el cariño que tú, yo, todos
necesitamos. Recuerda que ya estás lleno, llena de ti y de amor por ti
.

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