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Claves del lenguaje humano

CAPÍTULO 1. EL LENGUAJE Y LA LINGÜÍSTICA

Homo Loquens
La posesión del lenguaje es lo que mejor nos caracteriza como humanos.

Las lenguas: signos y estructura


Los humanos manejamos símbolos y extraemos significado de todo.

Signo y tipos de signo


Se define como una entidad perceptible asociada con un significado. Lo componen:
• Significante: entidad perceptible a través de los sentidos, normalmente de tipo visual,
auditivo, en incluso táctil (Braille).
• Significado: contenido asociado al significante. En el caso humano, el contenido conceptual
o representación mental que se refiere a una entidad de la realidad.

El criterio que se sigue para caracterizar los signos es su relación entre significante y significado. La
más habitual fue propuesta por Charles S. Pierce.
• Indicio: relación de causa y efecto, contigüidad física o mecánica. Es una relación directa.
• Icono: relación de semejanza (visual, olfativa, auditiva, táctil…)
• Símbolo: relación convencional, arbitraria. Las lenguas son sistemas de símbolos.

Signo lingüístico
La caracterización de símbolo más conocida se la debemos a Ferdinard de Saussure. Su significante
es la representación sonora de una palabra y su significado, el contenido asociada a ella (concepto,
no un objeto de la realidad).
Propiedades de signo lingüístico:
• Arbitrariedad: la relación entre significado y significante no es motivada, sino arbitraria.
• Linealidad del significante: en el habla los sonidos se producen de manera lineal, por lo
que los significantes aparecen uno tras otro
• Inmutabilidad: ningún usuario puede modificar individualmente la conexión entre
significado y significante.
• Mutabilidad: el significado o significante de un símbolo lingüístico pueden modificarse
con el curso del tiempo, ya que la relación entre ellos es convencional.

La lengua como estructura


Saussure decía que los signos cobran su verdadero sentido cuando forman parte de un sistema de
relaciones más general. Interesa su función dentro del sistema, su relación con otros signos. El
objetivo de la lingüística es descubrir el sistema subyacente a la organización interna de la lengua.
Para ello, Saussure diferencia dos vertientes:
• Langue: sistema lingüístico en sí mismo con su organización interna. Es de naturaleza
abstracta y es concebido como patrimonio de un grupo social. Los hablantes se suscriben a
un contrato que lo sujeta a un número de convenciones (ver inmutabilidad).
• Parole: es el comportamiento lingüístico de los hablantes, por lo que es observable y
concreto. Puede contener aspectos accidentales que no reflejen las normas del sistema.
La relación entre langue (‘lengua’) y parole (‘habla’) es indispensable, ya que solo conocemos la
langue por medio de la parole, pero la parole solo tiene sentido cuando se concibe como muestra de
la langue. La lingüística pretende describir el sistema de cada lengua, para lo cual debe analizar
muestras de habla.

Propiedades de las lenguas


Todas las lenguas del mundo proporcionan a sus hablantes las mismas capacidades de expresión
potenciales, Para entender eso, hay que encontrar los rasgos que todos los idiomas del mundo tienen
en común. Estas serán las propiedades esenciales y definitorias del lenguaje humano. Estas
propiedades fueron originalmente listadas por Charles F. Hockett y pueden agruparse según al
ámbito al que se refieren.
• Propiedades de la señal
◦ Físicas
▪ Canal vocal-auditivo
▪ Transmisión irradiada
▪ Percepción direccional
▪ Evanescencia
▪ Carácter discreto
◦ Simbólicas
▪ Semanticidad
▪ Arbitrariedad
◦ Estructurales
▪ Doble articulación
▪ Productividad
• Propiedades del proceso
◦ Inherentes
▪ Especialización
▪ Desplazamiento
◦ Relativas a los participantes
▪ Intercambiabilidad de roles
▪ Retroalimentación total
▪ Transmisión cultural

Canal vocal-auditivo: el lenguaje humano (excepto por las lenguas usadas por las comunidades
sordas → canal gestual-visual) se basa en la articulación y recepción de sonidos, que se produce en
las cuerdas vocales, y se recibe por el oído, ya que nuestro sistema auditivo posee capacidades
especializadas para discriminar sonidos. El uso del canal vocal-auditivo permite que el resto del
organismo quede libre para otras actividades.
Es importante remarcar esta como una de las características definitorias del lenguaje humano para
para no caer en el error de concebir la lengua escrita como la modalidad primaria y natural del
lenguaje.
Transmisión irradiada: las señales lingüísticas se transmiten por medio aéreo en todas direcciones
y puede ser captada por cualquier individuo que se encuentre a una distancia adecuada.
Recepción direccional: el oyente percibe las señales como provenientes de una dirección
determinada. Esto se debe a nuestra audición biaural.
Evanescencia: las señales vocales se desvanecen rápidamente y no perduran en el tiempo
Carácter discreto: el sistema fonador puede emitir una variedad muy amplia de sonidos, y sin
embargo, percibimos unidades discretas y diferenciables. Se reducen los sonidos de una lengua a los
pocos fonemas que identificamos.
Semanticidad: existe una asociación constante entre la materialidad de un signo y su significado.
Arbitrariedad: a relación entre significado y significante es arbitraria y convencional. Por esto, las
señales de las lenguas humanas pertenecen a la categoría de los símbolos.
Dualidad (o doble articulación): la expresiones lingüísticas se articulan (pueden analizarse) en
unidades menores. En primer lugar, unidades con significado (palabras y morfemas, primera
articulación) y unidades sin él (fonemas, segunda articulación). Está basada en que los signos
lingüísticos son arbitrarios y están compuestos por unidades discretas.
Productividad: no existe un repertorio limitado de cosas que se puedan decir. Hay un conjunto
finito de estructuras con el cual se puede crear un conjunto infinito de expresiones. Esto no solo
cuenta para los enunciados oracionales, sino que también toma en cuenta la capacidad de derivar y
construir palabras.
Especialización: los órganos implicados en el lenguaje tenían originalmente otras funciones, mas
se fueron especializado para la tarea lingüística. Las actividades físicas relacionadas con la
producción del lenguaje y las ondas sonoras que resultan de ellas no poseen otra función que la de
transmitir contenidos.
Desplazamiento: somos capaces de referirnos a acontecimientos de tiempos distintos al presente, a
personas que no están o que no existen. Además, la presencia de algo no nos obliga a hablar de ello
(libertad situacional).
Intercambiabilidad de roles: los roles de emisor y receptor pueden alternar. Todos los hablantes
están en capacidad de cumplir estas funciones.
Retroalimentación total: cada emisor escucha lo que dice, por lo que puede controlar su
producción y corregirse a sí mismo. Es importante porque hace posible interiorizar el propio
comportamiento lingüístico que, a su vez, constituye una parte del pensamiento.
Transmisión cultural: tenemos la capacidad de adquirir el lenguaje gracias a que el cerebro
humano posee capacidades que, sumadas a las físicas, permiten el desarrollo del habla. Sin
embargo, si no se está expuesto desde la infancia al uso de una lengua, el individuo no es capaz de
desarrollar el lenguaje.

La comunicación animal

El lenguaje de las abejas


Las abejas exploradoras informan a sus congéneres sobre la localización de fuentes de alimento
mediante lo que se conoce habitualmente como danza de las abejas. La capacidad de transmitir esta
información se sostiene sobre un sistema de orientación por medio de la luz ultravioleta y la luz
polarizada.
Existen dos clases de danza:
• Danza en círculo: hace movimientos circulares completos alternando direcciones. Se
emplea cuando la comida está cerca de la colmena ( > 50 m). La intensidad y duración de la
danza indican la calidad de la fuente de alimento, pero no la dirección.
• Danza de la cola: describe dos semicírculos enlazados por un tramo recto central. Es ahí
donde la abeja realiza movimientos vibratorios con la cola y abdomen. La orientación del
tramo indica la dirección (en función del ángulo del lugar con la posición del sol) y la
amplitud de los movimientos es proporcional a la distancia.

Las señales de alarma de los cercopitecos verdes


Son primates que habitan el África subsahariana. Sus señales de alarma están especializadas según
el grado de peligro. Dentro de la categoría de peligros importantes, los cercopitecos emiten tres
señales de alarma distintas que provocan diferentes reacciones en los monos que las escuchan:
• Depredadores terrestres (leopardos, leones, hienas): los cercopitecos trepan un árbol o, si ya
estaban en uno, suben más arriba.
• Depredadores voladores (águilas): bajan de los árboles y se esconden entre los arbustos.
• Reptiles (serpientes): los monos se yerguen sobre las patas traseras para localizar a la
serpiente y golpean el suelo para ahuyentarla

La especificidad del lenguaje humano


Aunque muchas especies de animales son capaces de transmitir informaciones y avisos, las
propiedades de los medios de que se sirven son significativamente distintas a las del lenguaje
humano. Los rasgos exclusivos de las lenguas humanas son: doble articulación, productividad y
desplazamiento
La doble articulación y la productividad constituyen dos características que potencian la economía
del sistema: a partir de pocas unidades mínimas, las lenguas construyen piezas simples con
significado que luego se combinan para crear expresiones complejas.
Los sistemas de comunicación animal están compuestos por un inventario limitado y cerrado de
signos, por lo que es un código simple. El catálogo no puede expandirse porque no incluye pautas
regulares de combinación y, por lo tanto, as cosas que se pueden expresar son igualmente finitas.
El lenguaje no solo posee signos que se asocian convencionalmente con conceptos (léxico), sino
que también posee una gramática, unas reglas combinatorias y principios que determinan cómo se
integran estos signos para expresar significados más complejos. Estas gramáticas son códigos
complejos o sistemas combinatorios discretos, es decir, un numero finito de elementos se eligen,
ordenan, combinan y recombinan para producir secuencias más complejas. El significado de estas
secuencias se obtiene de manera composicional a partir de los significados menores y la manera en
la que se combinan.
La productividad se sustenta a su vez en dos características más abstractas: jerarquía y
recursividad: las expresiones complejas están formadas por palabras que se organizan en
constituyentes. La recursividad se refiere a que un elemento puede estar constituido por instancias
menores de ese mismo elemento (o elementos mayores subordinados). Cada vez que un sintagma
está contenido en otro es un ejemplo de jerarquía, y cuando un sintagma contiene a otro de su
mismo tipo existe un ejemplo de recursividad.
El desplazamiento es consecuencia de la autonomía del sistema combinatorio: dado que el sistema
es capaz, gracias a sus propiedades combinatorias, de crear e interpretar cualquier secuencia
formada siguiendo las reglas de la lengua. Entonces, podemos hacer referencia a entidades o
acontecimientos no observables o inexistentes. Por ello tenemos el uso libre y voluntario del
lenguaje y, por ello, la actividad lingüística no tiene por qué estar ligada al presente, ni se
desencadena inevitablemente por condiciones del entorno. El desplazamiento tiene como
consecuencia que podamos mentir, planificar, crear, etc., privilegio del que no gozan otras especies.
Las propiedades específicas de las lenguas humanas hacen que el lenguaje sea una capacidad
universal, ya que son propiedades comunes a todas las lenguas, y privativa, porque solo se
encuentran en las lenguas.

Del conocimiento al uso


El hecho de que no entendamos a alguien que habla en otra lengua, a pesar de esta obedecer a todas
las propiedades esenciales, es una prueba de que la capacidad lingüística se sustenta en el
conocimiento. Este conocimiento es conocimiento operativo o procedimental, pues los hablantes
saben utilizarlo en la práctica, aun cuando no sepan explicar sus mecanismos, y conocimiento
tácito o implícito, ya que no estamos conscientes de él.
El conocimiento práctico e interiorizado de la gramática de su lengua que cada individuo posee se
denomina competencia gramatical, la cual es resultado inconsciente del crecimiento del individuo
como miembro de una comunidad. Esta competencia responde a principios estructurales y
sistemáticos.
Por otro lado, hablar una lengua también incluye entender lo que es social y conversacionalmente
adecuado. Los hablantes nativos también adquieren, además del sistema computacional que implica
la competencia gramatical, un conjunto de pautas de comportamiento verbal que determinan la
adecuación de su producción lingüística y que constituye su competencia comunicativa. Esta
competencia está fundamentada en principios sociales y variables. Pese a sus diferencias, ambas
competencias tienen en común ser conocimiento interiorizado que se adquiere como producto de la
socialización.
En la producción verbal no solo interviene, sin embargo, el conocimiento interiorizado, sin que
también participan otras capacidades cognitivas. El comportamiento lingüístico observable
(actuación) puede sufrir la influencia de factores ajenos al lenguaje, por lo que no es un reflejo
directo de la competencia, si no producto de la interacción de diversos factores.

La ciencia del lenguaje

Una ciencia (muy) humana


La lingüística moderna, a diferencia de la de épocas pasadas, se adscribe al paradigma de la ciencia,
mientras que previamente las reflexiones sobre el lenguaje estaban más cerca del ensayo erudito.
Actualmente, la lingüística trata de construir un discurso basado en argumentos y pruebas objetivas,
y fundamentado en unas técnicas y una metodología científica rigurosa. Por tanto, el objeto de la
lingüística es humanístico, mientras que su enfoque es científico.
El lingüista tiene la ventaja de que habla al menos una lengua, por lo que estudia algo de su propia
naturaleza y posee sus propias intuiciones. Por otro lado, el hecho de que el lenguaje sea tanto su
instrumento de análisis y teorización como su objeto de estudio presenta una desventaja. Es por ello
importante saber diferenciar el nivel del lenguaje objeto del nivel del metalenguaje.
El lingüista debe realizar un ejercicio de extrañamiento para ver los fenómenos que estudia de una
perspectiva externa; debe ser capaz de adoptar el punto de vista de un científico que analiza una
realidad desconocida.

Rasgos de la lingüística moderna


1. Es empírica (y no prescriptiva). La idea de que la lingüística y la gramática son el arte de
escribir correctamente no tiene cabida en la visión moderna del campo. La reflexión
científica debe ocuparse de describir y explicar fenómenos observables (datos empíricos), no
de hacer juicios de valor ni establecer lo que es correcto. Siempre hay que tener en cuenta
que las razones por las que unas variedades de la lengua gocen de más prestigio que otras se
debe a factores de aceptación social, no a razones lingüísticas. No obstante, ajustarse a las
pautas de la norma culta de una lengua es cuestión de convivencia.
2. Es explicativa. Aunque parte de la tarea consista en describir, el fin último de toda ciencia
es poder explicar los datos para comprender el funcionamiento de los fenómenos. En cuanto
a lenguas particulares, el lingüista intenta encontrar los principios subyacentes que regulan
la construcción e interpretación de las estructuras, mientras que con respecto al lenguaje en
general, se trata de identificar los elementos y principios de la capacidad lingüística humana.
Para que la ciencia pueda ser explicativa se necesita sistematicidad: la descripción debe ser
sistemática para que la explicación sea completa y adecuada.
3. Es objetiva. Los resultados obtenidos deben ser comprobables y reproducibles, no estar
basados en opiniones o impresiones del investigador. Las diferentes metodologías de las que
se sirve la lingüística contribuyen a garantizar la objetividad.
4. Es explícita. Las descripciones y explicaciones que se den deben ser plenamente explícitas:
detalladas en todos sus aspectos. Cualquier generalización que se exponga debe formularse
con un lenguaje preciso, sin dar nada por sobreentendido. Para obtener el grado de
explicitud requerido es esencial manejar un metalenguaje específico.

La lingüística: ámbitos y disciplinas


• El lenguaje se fundamenta en un conjunto de capacidades físicas y cognitivas.
• También supone un tipo especial de conocimiento, que es la base de nuestra capacidad de
emplear la lengua y determina la organización formal sobre la que se construye cualquier
tipo de manifestación lingüística.
• Asimismo, el lenguaje representa una forma de actividad que se desarrolla en un entorno
social y para alcanzar determinados objetivos. Ambos imponen condiciones que, en
principio, no conciernen a los fundamentos cognitivos, mas ejercen presiones sobre la
estructura.
• La actividad lingüística da lugar a un producto concreto, una realidad observable
constituida por muestras de lengua (habla, lenguas signadas o escritos), los cuales se pueden
caracterizar en función de sus propiedades empíricas. Además, a partir del comportamiento
lingüístico de los hablantes se pueden plantear hipótesis acerca de los fundamentos
subyacentes: el conocimiento interiorizado.
Debido a a amplia gama de facetas de los fenómenos lingüísticos , la lingüística se ha ido
articulando en subdisciplinas que ponen énfasis en aspectos particulares de la realidad lingüística,
privilegiando en cada caso un determinado enfoque sobre los demás. Los ámbitos fundamentales en
que se organizan las investigaciones lingüísticas son:
• Estructura
• Cognición y fundamentos biológicos del lenguaje
• Sociedad
El estudio de la estructura se articula, a su vez, en distintos niveles de análisis:
• Fonología: estructura de los sonidos de las lenguas
• Morfología: estructura interna de la palabra
• Sintaxis: reglas y principios que rigen la combinación de palabras para formar unidades
mayores.
• Semántica: estudio del significado de las unidades léxicas y los principios que rigen sus
combinaciones.
En la zona de contacto entre la lingüística y otras disciplinas se encuentran:
• Fonética: disciplina auxiliar de la lingüística que estudia los sonidos como realidad física
• Pragmática: se ocupa de la interacción entre los significados codificados por la gramática y
los diferentes aspectos del contexto.
Las aportaciones de otras ciencias que se ocupan de la cognición (psicología, neurología, biología)
y de a sociedad (sociología y antropología) pueden ofrecer datos significativos para comprender el
lenguaje. Los estudios sobre lenguajes formales y la inteligencia artificial exploran los aspectos
estructurales en la construcción de lenguajes especializados para su uso en aplicaciones
tecnológicas.

Perspectivas y enfoques
Enfoque sincrónico y diacrónico
El enfoque diacrónico, en el cual se centraban los estudios lingüísticos del siglo XIX, se ocupa de
las transformaciones en subsistemas concretos a lo largo de la historia, mientras que el sincrónico se
ocupa de estudiar una lengua en un momento concreto (no necesariamente el presente).

Perspectiva externa e interna


El enfoque externo se interesa por la lengua como producto. Se ocupa de las manifestaciones
externas y las estudian a profundidad. Por ejemplo, dentro de este enfoque se encuentran la
dialectología, la crítica textual, el análisis del discurso y de la conversación y la sociolingüística.
En este tipo de estudios, la lingüística se alía con ciencias aplicadas como la acústica o la
estadística.
El enfoque interno, por su parte, se centra en la lengua como capacidad y conocimiento. Se
interesa por mecanismos y sistemas subyacentes de los que dependen el habla y la comunicación.
Dentro de este enfoque, la lingüística se hermana con ciencias como la psicología, la neurología o la
inteligencia artificial.

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