Está en la página 1de 7

Maestría en Estudios Psicoanalíticos

La función simbólica del padre en tiempos de Telémaco.

Docente: Javier Ruiz de la Presa


Alumna: Adriana Alcalá Moreno.
Materia: Metodología de la investigación II.
Grado: 2do semestre.
INTRODUCCIÓN:
La actualización de la vida contemporánea es inevitable. En todo momento
estamos en ese constante cambio, renovación, actualización, modernización y en
algunos casos, resignación de esa actualización que parece ser inevitable para
una sociedad “civilizada”. Y pongo entre comillas este término porque quizás
habrá que preguntarnos hasta qué punto, la actualización de la vida nos hace ser
seres más civilizados como nos dirían en otras regiones. La vida es un
movimiento, movimiento de ideas, creencias, de estereotipos y también de modas.
Movimientos que a lo largo del tiempo intentamos en todo momento encajar o
embonar para así ir a la par de la modernización de nuestras vidas. Pero esta
actualización o modernización se reduce solo a social, la forma en como nosotros
nos mostramos hacia el mundo que nos rodea, pero yo me cuestiono en este
momento ¿Qué pasa en nuestro psiquismo con esta actualización? ¿Cómo puede
recibir estos constantes cambios y si de verdad estamos preparados para
asumirlos como propios? Ahora, tomando en cuenta la pregunta inicial, ¿Cómo
nos preparamos para ser padres? Y si, ¿Nuestra función de padres ira en función
de la actualidad que se vive en cada tiempo?

“La evaporación del padre como imposibilidad de soportar el peso simbólico de


una palabra que aún aspira a expresar el sentido último del mundo, del bien y el
mal, de la vida y de la muerte”. (Recalcati M. 2014 pág. 21) Esta cita del autor
Recalcati en su texto El complejo de Telémaco hace referencia en primera
instancia a Moretti, donde comenta que la evaporación del padre va decayendo
desde la palabra, pues se hace una analogía sobre el rezar, y como esta práctica
antes se consideraba como sagrada y no faltante en las personas, era una “ley”
como llamaría Lacan, de un acto que no podría dejarse de hacer, al igual que la
palabra del padre. Recalcati aquí, hace una relación bastante interesante sobre el
peso de la palabra del padre en la actualidad como un rezo, y si esto sigue
estando vigente como en aquellos tiempos, es decir, si la palabra del padre sigue
siendo considerada a la misma altura que el rezar. Hace mención posteriormente
sobre un concepto llamado “la evaporación del padre” donde afirma que la palabra
del padre como simbólico se está evaporando.
Esta cita me parece que pueda pensarse de muchas formas, ya que el concepto
que se emplea sobre la evaporación del padre, es un punto de vista que a mi
parecer esta bastante atinado en la actualidad, pero aquí lo que habría que
pensarse es, si esta evaporización de la palabra del padre puede estar
influenciada por la actualización de la vida, por estos excesos de tecnología en los
niños que no estimulan un dialogo con los padres, esta tendencia a comunicarse
con todo menos con las palabras, este constante cambio en el que estamos
inmiscuidos todos y que si bien es inevitable no intentar estar al alcance de los
nuevos tiempos. Pero con esto me surge otra pregunta que nos apunta en
dirección a la pregunta inicial y es, qué es entonces lo que nos hace ser padres, si
la ley de la palabra logra llegar a extinguirse y si consideramos también que el ser
padre no implica solamente el hecho de la concepción biológica, desde luego que
es un factor de suma importancia ya que sin el entrelazamiento entre dos cuerpos
sexuales, no podría darse la posibilidad de formar un ser al que criar, pero también
estamos regidos por un psiquismo, por lo simbólico que nos hace vivirnos como
hijos o como padres.
Las épocas y los tiempos cambian constantemente y con ellos, cambiamos los
seres humanos, nuestra forma de relacionarnos entre sí, las modas que hay que
seguir en constante actualización, la tecnología que sigue siendo cada vez más
alcanzable para las manos de todos y que a su vez, esta, nos recuerda que el ser
humano es solo un granito en la arena y que estamos demasiado lejos para
considerar que somos el centro del universo, que hay cosas, formas,
descubrimientos e inventos que van más allá de nuestra vida y que cuando
nuestra vida acabe, todo va a seguir tal cual está, con nuevas ideas y propuestas
que emplear para crear una vida cada vez más sencilla en todos los sentidos.
Pero a nosotros como humanos, es lo que nos diferencia de lo anterior, porque
nosotros también estamos regidos por un psiquismo, un universo interior, que
quizás no podrá des-cubrirse por completo, como el universo exterior, y que este
universo interior y que es de cada una de las personas es lo que nos vuelve el
animal más complicado. Pero tal parece que esto ha dejado de importar, pareciera
que en la actualidad esta subjetividad se ha dejado de lado, nos hemos nosotros
mismos dejado de lado y que cada vez es más importante una creación exterior
que interior, y en base a esta cuestión yo afirmaría el planteamiento que hace
Recalcati sobre la evaporización de la palabra del padre, porque ya no solo se
está evaporizando su palabra, si no con ella, se evaporiza también el padre como
función simbólica. Pero a esto yo me preguntaría ¿Serán las nuevas épocas y
tiempos que se viven, los que alejan al padre como simbólico de su hijo? O, ¿Son
los padres los que se ausentan o en algunos casos, no se encuentran como
padre, por las épocas? Con esto no pretendo hacer una rivalidad entre las épocas
actuales y la paternidad actual, al contrario, considero que estas dos funciones en
la vida de un niño son completamente indispensables para su constitución
psíquica y su relación con el mundo exterior, pues si bien, sabemos que somos
seres sociales, y no podemos no formar parte de otro, así como tampoco
separarnos de la realidad en la que vivimos, y desde luego eso dependerá de
cómo nuestra realidad psíquica tramite tal cuestión.
La constitución psíquica del niño se forma a partir y en relación con los otros, sin
embargo, el niño tiene una representación de la vida a causa de la relación con el
primer objeto de amor y este es el que lo ha llevado a entenderse dentro del
mundo. La educación brindada en casa se va tomando a lo largo de una
experiencia y una historia. Ahí surge también la humanización del niño, que se
puede entender como un ser social en el que también hay otro y no solo es él y el
mundo, si no que está además atravesado por el deseo del otro que son sus
padres, pero ¿Ausentes? ¿Cómo pudiéramos entender el deseo de un padre
hacía su hijo si este se encuentra ausente?
En el capitulo tres de este mismo texto, Recalcati hace mención sobre cuatro tipos
de hijos que se pueden encontrar en la actualidad. Habla en primera instancia
sobre el hijo-Edipo, este que según relata Sófocles, es un hijo que vivió en el
abandono. Mata al padre y se queda con su madre en la tragedia griega. Freud
agregaría que este hijo que al inicio odiaría a su padre, después se convertiría en
su ejemplo a seguir y por tanto buscar el amor de su madre en otras mujeres,
regido por su castración. Cita también al hijo-antiedipo. Este como su nombre lo
dice, es todo lo contrario al hijo Edipo, en el que no respeta la ley de la palabra y
por tanto no busca al padre como su ejemplo. Más tarde nos habla de otro tipo de
hijo, el hijo-narciso. este hijo, es el que considero está rebasando con la actualidad
y del cual este al igual que el hijo-telémaco, serán de gran ayuda para seguir
pensando las funciones de nuestra actualidad. Cito textualmente el texto de
Recalcati: “Los hijos han ocupado el lugar de los padres. No sólo porque, como se
ha señalado con razón, el niño ha sometido el orden familiar a sus necesidades
narcisistas; en vez de adaptarse a las leyes simbólicas y a los tiempos de la
familia, el ídolo-niño impone el amoldamiento de la familia en torno a la arbitraria
ley de su capricho” más adelante, continua deleitándonos con su texto diciendo
que “enfatizando de manera unilateral los derechos universales del niño, los
padres acaban por considerar con recelo cualquier actividad educativa que asuma
la responsabilidad vertical de su formación.” (Recalcati M. 2014 pág. 117). Esta
ultima cita, me parece de suma importancia rescatar, ya que si bien, no estamos
tampoco despegados de la formación educativa de los niños, y la parte docente
juega un papel indispensable para la educación académica. Porque en el ámbito
educativo no solo se habla de la parte académica, aquí también esta inmiscuida
una parte subjetiva de cada niño y la forma en que han sido educados.
La subjetividad siempre se interpondrá entre el modo exterior de educar, tanto del
niño como de su maestro, cuando entenderse en un punto puede ser complicado.
Y ahí el niño se puede ver en una confusión, cuando se le ha enseñado a mandar
sobre sus berrinches y demandar la atención particular de sus padres, ahora
también tiene que atender no solo su deseo si no el deseo del docente que no es
más que una forma meramente subjetiva de cómo percibe aquel la educación y lo
hace con lo que respectan su constitución particular y por ende ajena del niño. Si
en este tipo de niño supone en primer plano su narcisismo, como ellos han tomado
el lugar y la función de sus padres, la ley de su educación va dirigida más desde
su decisión, como poder ellos llegar a lograr el aprendizaje a través de una figura
que también representa autoridad, incluso en ciertos casos más autoridad que los
propios padres.
Esta reflexión me hace pensar un poco en una imagen en la cual vi ya hace
tiempo pero que me parece bastante atinado sacarla a contexto por la similitud
que tiene con esta reflexión. En épocas anteriores cuando la maestra mandaba
llamar a la madre de un niño, esta le contestaba algo así como: -Ahora que hizo
este niño. Y acto seguido, la madre como figura de autoridad hacia el niño, lo
regañaba, castigaba, o en ocasiones iba a actos más agresivos en virtud de
hacerle ver lo que esta bien y lo que esta mal. En la actualidad, una maestra
manda llamar a la madre de un niño y esta contesta: -Mi hijo nunca haría eso, él
siempre se porta bien, usted es la que está mal. A que quiero llegar con esto, si
bien este ejemplo sacado de una imagen mejor conocida como “meme” podría ser
solo eso, pero como Freud mencionaría en su texto El chiste y su relación con lo
inconsciente “Desde siempre se ha gustado definir el chiste como la aptitud para
hallar semejanzas en lo desemejante, vale decir, semejanzas ocultas”. (Freud,
1905, pág. 13). Esas semejanzas que tienen un sentido dentro del sinsentido de lo
cómico y que sin más muestran una verdad universal, pero yo diría que del orden
del desplazamiento. Una realidad que no logra decirse, se trasmite en algo como
en el chiste, que si puede entrar al terreno de lo cómico y por tanto digerirse como
una “broma”.
La verdad es que esto es una realidad que en la actualidad se nos presenta día a
día. Los padres han tomado el papel de obediencia ante su hijo-narciso, que
defiende a capa y espada cualquier declaración que el hijo diga, aunque sepa que
esta mal. Ahora me cuestiono lo siguiente: ¿Si esto será una recompensa por su
falta de tiempo hacía su hijo? ¿O si sus actitudes van encaminadas hacía la
evasión de su responsabilidad como el ser padre? Con esto quisiera ahora entrar
al siguiente tipo de hijo, lo cual considero que es necesario retomarlo porque hace
una buena aportación de la actualidad. Por último, Recalcati menciona el hijo-
telémaco. Él aguarda el regreso de un padre. Su deseo es que su padre regrese,
ósea, el padre está ausente de su función. Esta analogía que se redacta en el
texto, nos muestra otra de la realidad actual. Los padres como ausentes de su
función, físicamente o simbólicamente, pero ausentes.
La evaporización de su ley de la palabra va tomando cada vez más partido en la
vida de sus hijos, pues ellos ya no esperan que se haga su voluntad, como en el
hijo narciso, que solo su deseo y su capricho eran parte del vinculo con los padres.
En este hijo no existe un vinculo con ellos, no está, ha desaparecido, esta
ausente. Ahora los hijos demandan un padre, que regrese o mejor dicho que se
forme un padre. Una relación con ellos, un vinculo de amor y castración. Una
afirmación de su papel, puesto y asumido como tal. Ahora ¿Que tendría que ver
todo esto con la actualidad? En esta época se ha tomado mucho partido la ruptura
de relaciones amorosas, esas que son frágiles y que no muestran una
responsabilidad, así como la de los padres. Esa actualidad que obliga a ambos a
trabajar para ganarse un sueldo con que sustentar a su familia, una cultura en la
que últimamente los embarazos a temprana edad son el pan de cada día, y que
las consecuencias se ven reflejadas en un descuido tanto personal como familiar.
Con esto no quiero hacer generalizaciones de las situaciones, comprendo que en
cada caso habrá una situación diferente, mi aportación va dirigida meramente a mi
experiencia, ayudándome de autores que se han dedicado a hablar del tema. Cito
a Liora Stavchansky en su libro Infancias: “Un padre viajando constantemente en
una acelerada carrera laboral y una madre siempre presente físicamente, pero con
poca disponibilidad libidinal. Me resulta difícil imaginar como se arma una
subjetividad cuando todas las coordenadas se mueven constantemente”
(Stavchansky, 2017 pág. 73). En este libro, ella hace esta referencia al caso de un
niño que presentaba un tipo de “Déficit de atención e hiperactividad” a causa de
los cambios tan constantes en su vida a su corta edad. No dudo que estos tipos de
problemas puedan surgir en los niños, considerando las estadísticas que se
manejan, sin embargo, ese no es el tema que quiero abordar. En lo que voy a
enfocarme es en la redacción que hace Liora al describir un tipo de familia como el
modelo hijo-telémaco. Padres ausentes, poco atentos a las necesidades de su
hijo, que me hacen reafirmar la posibilidad de que en nuestra actualidad algo de
estas familias se repite en nuestra cultura, y que la teoría de los hijos-telémaco,
cada vez tiene más impacto.
“Para que el niño pueda pequeño pueda metabolizar esas cantidades de
excitación que irrumpen de modo insoportable, es necesaria la presencia de Otro
que opere como intérprete, que oferte significantes para que lo displacentero
pueda ser enlazado. Empero, cuando el Otro falla en sus posibilidades de sostén,
el pequeño queda desamparado ante esa irrupción masiva de un displacer que no
puede terminar de evacuar y de un sinsentido que no le permite anudar lo corporal
a lo simbólico dejando el cuerpo desamarrado, loco”. (Stavchansky, 2017 pág. 75).
El niño necesita de Otro que lo ayude a constituirse psíquicamente, que pueda
entrar en el terreno de lo simbólico, no con la ausencia de un padre. Ahora, ¿Por
qué la ausencia del padre? Recalcati en su capítulo dos, titulado: La confusión de
las generaciones menciona que anteriormente se considerada la pubertad como
una tormenta y por tanto se daba la famosa crisis de la adolescencia. El conocer
un cuerpo distinto al que tienes cuando eres niño, algunas transformaciones
anatómicas que resultan ser incomodas, penosas etc. comenzar a manifestar
deseos que cuando eras niño no tenias o ciertas preferencias por el sexo,
vestimenta, amistades entre otros.
Hoy en día, esa adolescencia ha sufrido un adelanto en las edades, mostrando así
una precocidad inigualable. Niñas y niños que a su corta edad de 9-10 años
comienzan a mostrar interés por personas de su mismo sexo o sexo opuesto, las
niñas con una fascinación increíble hacia los artistas de reggaetón, mas
tecnologizados que los mismos adultos, redes sociales a tope, música que limita el
pensamiento y la autenticidad y promueve el despertar sexual en su máximo
esplendor, filtros que te embellecen de manera casi “perfecta” para la industria del
consumismo y el status de belleza en nuestra actualidad, desórdenes alimenticios,
apropiación de vocabulario incluyendo groserías, una lejanía a su propia identidad,
la manera en cómo pueden percibir el mundo, por adentrarse a un mundo que te
exige en la medida de lo posible dejar de ser tú. La adolescencia se prolonga por
tantos años a causa de su precocidad, que pareciera no tener un fin.

CONCLUSIÓN:
A modo de conclusión, reflexiona sobre este desajuste que se provoca en la
evolución del sujeto, el cual nos muestra nos muestra ahora otra contradicción aun
más profunda. Como ejemplo, en los embarazos a tan temprana edad. Ahora la
adolescencia se apropia de esa etapa humana, y ahí se quedan los padres,
permanecen en esa edad por toda su vida, una edad de inmadurez emocional. Se
ven arrojados a un mundo lleno de información por medio de la tecnología,
estímulos que los promueven a llevar un estereotipo de vida idealizada por las
compañías capitalistas, y ¿Dónde queda la adultez? La adolescencia se ha vuelto
más extensa, la niñez y la madurez se han vuelto más cortas. Y así, a veces los
padres no llegan, porque nunca han estado.

BIBLIOGRAFÍA:
Freud, S. (1905) El chiste y su relación con lo inconsciente en Obras completas
Vol. VIII. Buenos aires Argentina: Amorrortu, pág. 13.
Recalcati M. (2014) La ley de la palabra y el nuevo infierno en El complejo de
Telémaco. Padres e hijos tras el ocaso del progenitor. Barcelona España:
Anagrama, pág. 21.
Recalcati M. (2014) De Edipo a Telémaco en El complejo de Telémaco. Padres e
hijos tras el ocaso del progenitor. Barcelona España: Anagrama, pág. 117.
Stavchansky L. Untoiglich G. (2017) Un niño que no puede parar en tiempos de
neuroliberalismo en Infancias. Entre espectros y trastornos. México: Paradiso pág.
75.