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Trabajo nº1. Investigación Musical Felipe González B.

En coherencia con mis vivencias y gustos personales, he seleccionado la experiencia de


los/as investigadores/as Fernanda Vera y Gonzalo Cordero para el desarrollo de este
informe. Personalmente la historia y la práctica musical son dos tópicos que desde
hace mucho tiempo me apasionan (espero en algún momento poder complementarlos
con eficacia). Es por lo anterior que la perspectiva de investigación desde el ‘’hacer
música’’ que plantea Gonzalo y el análisis historiográfico crítico de la historia musical
chilena desarrollado por Fernanda generan en mí un especial interés.

A)
- Gonzalo Cordero, músico de profesión y primer investigador en presentar su
experiencia dentro de esta muy interesante serie de exposiciones, nos
comenta que desde pequeño a poseído una gran afinidad con la práctica
musical (puntualmente con la guitarra eléctrica), siendo este ámbito particular
el campo disciplinar que fundamentará sus futuras investigaciones. A lo largo
de sus años de experiencia, el “músico de sesión” (manera de autodenominar
a su oficio) nos relata como ha ido desarrollando un interés particular, no por
la estereotipada manera de tocar la guitarra eléctrica (aludiendo a la
denominación de “guitar hero”), sino más bien por un estilo interpretativo que
hace años ya forma parte de nuestra identidad cultural: me refiero a la
guitarra tropical.

Tras tiempo de búsqueda y estudio de referentes, inevitablemente Gonzalo


direccionaría su investigación hacia los Viking 5 (banda de la región de
Coquimbo muy influyente en el estilo ya mencionado, la cual ostenta casi
cincuenta años de actividad) y su manera de utilizar la guitarra eléctrica. Es en
este punto donde se genera el “Problema de investigación” debido a la
necesidad de complementar un vacío existente dentro de los métodos de
estudios para el instrumento en cuestión. En ninguna parte se podía encontrar
algún material didáctico para el aprendizaje de esta tan enriquecedora manera
de interpretar la guitarra eléctrica. Probablemente la responsabilidad de lo
anterior radique, por una parte, en un desinterés generalizado por el estudio
de esta manera de comprender la música, y en otra, por la escaza difusión
escrita (no me refiero únicamente a la notación tradicional) que posee este
estilo. Es por esto que Cordero toma la iniciativa de emprender un estudio
intenso para poder integrar y dominar el lenguaje de la guitarra tropical y
posteriormente generar un método de ella.

- Fernanda Vera, connotada musicóloga con quien finalizo el ciclo expositivo de


investigadores musicales. En su relato, Fernanda nos comenta que siempre se
caracterizó por un especial gusto por las humanidades, siendo estás (junto a la
música, por supuesto) las orientaciones disciplinares que alojan sus
inquietudes y trabajos investigativos (particularmente la musicología y la
historia). Vera, a lo largo de su presentación, fijó de manera muy entretenida
un nexo entre sus logros académicos y su experiencia personal, encontrando
en esta última varias motivaciones para emprender diferentes proyectos.
Dentro de su vivencia podemos destacar el paso por teoría de la música,
carrera que, si bien no le entregó las herramientas metodológicas para
desempeñarse como investigadora (aludiendo a la malla antigua), le sirvió
como punto de partida para generar determinados cuestionamientos. Tras
recibir una educación musical basada en paradigmas eurocentristas, en donde
la música chilena y latinoamericana no tienen más que una pequeña cabida
luego del siglo XX, Fernanda comenzó a cuestionar el por qué unas músicas
tienen ‘’más valor’’ que otras según la academia. Paralelo a la interrogante
anterior, otro ‘’Problema de investigación’’ que surgió es el relativo al
machismo en el ámbito de la creación musical: ¿Dónde están las mujeres
compositoras de la historia de Chile? Es de esta manera como nuestra tercera
expositora asume la responsabilidad de indagar y registrar este desconocido
patrimonio cultural (como lo es la música chilena del siglo XIX, la cual
prácticamente se encontraba en el olvido) con una relevante perspectiva de
género.

B) Lamentablemente un eje común entre las dos investigaciones es el incipiente


“Estado del arte” que los antecede. Es muy destacable la actitud pionera que
demuestran estos/as investigadores/as en un contexto de casi total ausencia si a
antecesores nos referimos. No obstante, de igual forma los/as expositores/as en
cuestión mencionaron algunos de sus referentes en los que se han apoyado. Me
referiré brevemente a cada caso particular:

- Respecto a Gonzalo, más que a investigaciones formales, apelaré a referentes que


han ido generando el lenguaje estilístico de la guitarra eléctrica tropical. Por su
puesto, no puedo comenzar por nadie más que por Eduardo Macuada, guitarrista
de los Viking 5 y protagonista de la técnica instrumental que Cordero se ha
dedicado a investigar. Otro connotado músico que forma parte de los pioneros
fundadores del estilo es el guitarrista de la agrupación cumbiera “Los Fénix”,
Ricardo Pérez Montalvo, quien claramente represento una notoria influencia para
la manera de tocar de Eduardo.

A pesar de lo expuesto anteriormente, es una lástima que aún hoy en día existan
músicos que en un contexto ‘’profesional’’ se refieran denotativamente a esta
manera tan interesante de entender y aplicar la música. Lo anterior no demuestra
más que una ignorancia respecto a lo que este campo significa y probablemente,
en consecuencia, a lo pequeño y emergente que es el ámbito de personas que en
la actualidad se interesan y dedican al estudio de esto, rompiendo estos tan
absurdos prejuicios.

- En este punto considero necesario destacar el gran aporte de la Revista Musical


Chilena (siendo ratificado por la misma Fernanda). Además de dicho referente,
Vera expone algunos ejemplos, tanto disciplinarios como interdisciplinarios, de
autores/as que han colaborado para formar un camino previo del campo
investigativo en cuestión. Entre ellos/as podemos mencionar: Yael Bitrán, Ricardo
Miranda, Foucault, Bourdieu, etc.
Sin perjuicio de lo anterior, cabe agregar que la misma Fernanda mencionó lo
limitado que es el ‘’campo’’ de investigación relativa a la musicología histórica en
Chile, apelando a las pequeñas fuentes de registro (exceptuando solamente dos: la
biblioteca nacional y los archivos Andrés Bello) que existen a disposición. Es por
esto que Vera prácticamente se encuentra cimentando lo que podría ser (y ya lo
es) una nueva forma de comprender la historiografía musical chilena,
particularmente en el siglo XIX.

C)
- La metodología empleada por Gonzalo se sustenta completamente en la práctica
musical. Su principal herramienta se basa en la apropiación del lenguaje musical
tropical. Con lo anterior no me refiero necesariamente a un estudio teórico, más
bien creo que es más apropiado aludir a una “vivencia”. El aprendizaje de Cordero
no se cimentó en la transcripción académica, si no que el verdadero ‘’piso’’ para
generar conocimiento fue la experiencia de adentrarse en el círculo de los Viking 5,
de conversar, tocar y grabar con Eduardo, etc. En otras palabras, de formar parte
empíricamente de un contexto social, cultural y musical que la guitarra tropical
ofrece.

Sí bien lo anterior fue lo determinante para el proceso investigativo de Gonzalo, no


está demás mencionar que, paralela a toda esta vivencia, hay un riguroso estudio
de técnica guitarrística, análisis ‘’timbrísticos’’ (determinadas maneras de
orquestar y utilizar efectos para variar el ‘’color’’) y toda una apropiación de
ritmos, armonías y melodías relativas al estilo. Además, por su puesto, de la
práctica de diferentes maneras de producción musical que todo este proceso
conlleva.

- En sus palabras, Fernanda nos comenta que tuvo que transitar desde
‘’simplemente contar historias’’ hasta el uso de mecanismos metodológicos
(cualitativos y cuantitativos) abalados por el paradigma científico. Dentro de los
‘’objetos’’ a investigar nos encontramos con una amplia variedad de artículos, los
cuales van desde partituras y álbumes hasta periódicos, revistas, novelas, diarios
de viajes, etc. Cabe destacar la utilización de recursos tecnológicos, como lo es la
llamada ‘’Música de salón en Chile: Un registro de la big data” para la obtención de
datos estadísticos.

D)
- En el caso de Gonzalo los resultados de su investigación, al menos en una primera
instancia, se han visto materializados en la publicación de su texto “La guitarra
tropical chilena”. También cabe destacar el gran aporte que su exploración genera
a la práctica musical por medio de grabaciones y producciones, en donde pone en
ejecución la gran variedad de recursos aprendidos en todo este proceso. Tampoco
nos podemos olvidar del gran rescate patrimonial que Cordero asume al momento
de dejar registro, difundir y aplicar la riqueza de un estilo musical que en la
actualidad forma parte de nuestra cultura latinoamericana.
Por último, un trabajo como este no solo es capaz de motivar el aprendizaje y la
exploración de sonoridades tropicales, si no que deja una puerta abierta a
incursionar en la investigación de diferentes prácticas musicales desde el ‘’hacer
música’’.

- A lo largo de su desempeño profesional y en coherencia con sus respectivos


aprendizajes, Fernanda a materializado los resultados de sus investigaciones en
múltiples catálogos que vienen a cumplir un rol de rescate patrimonial y de
reivindicación de un sector que históricamente (no solo en la historia de la música)
ha sido marginado e invisibilizado: Me refiero a las mujeres como compositoras y
creadoras. Algunos de sus catálogos destacados son: ‘’Partituras Archivo Central
Andrés Bello: catálogo razonado’’; ‘’Colección Musical del Seminario Pontificio
Mayor de Santiago’’; ‘’Catálogo de la Música Recoleta Dominica’’; entre otros. Por
otra parte, Vera ha logrado posicionar a las partituras de sus catálogos como parte
del repertorio a interpretar, generando de esta manera un aporte directo al
entorno social por medio de la práctica musical.

Fernanda, con todo lo que su investigación implica, se encuentra redescubriendo


horizontes olvidados, incitando de esta manera a una autocrítica de como hemos
entendido y valorado tanto a las compositoras, como a la música del XIX en Chile.
Lo anterior deja abierta una ventana para el rediseñamiento y la exploración de
nuevas formas de comprender y analizar la música. Por otra parte, evidentemente
queda una notoria invitación a, por medio de sus catálogos, generar nuevo
conocimiento y entendimiento del periodo musical ya mencionado o, en su
defecto, a utilizarlos como instrumentos y referente para una comprensión de
algún otro contexto musical.

Por último, a modo de conclusión, me gustaría destacar lo nutritivo y motivante que puede
llegar a ser esta instancia para jóvenes interesados/as en el ‘’quehacer musical’’ como
nosotros. Al menos desde una perspectiva personal, además de generar más de algún
cuestionamiento sobre mi manera de entender la música, este ciclo de exposiciones me ha
presentado la posibilidad de que efectivamente se puede investigar sin necesariamente dejar
atrás el acto práctico de la música, y en consecuencia, sin tener que reemplazarlo por
paradigmas de las ciencias duras (probablemente como herramienta sean útiles, pero
desconozco que tan conveniente será el posicionarlas casi como creencias dogmáticas). Por
otro lado, el ciclo de investigadores propone una serie de múltiples maneras de comprender y
vivenciar la música, lo que genera un espectro mucho más amplio de los campos específicos,
incitándome a conocer con un poco más de profundidad los que más llamaron mi atención.
Para finalizar, solo me queda agregar el gran entusiasmo que estás exposiciones dejaron en mí.
Probablemente en el corto plazo descargue alguna partitura del catálogo de Fernanda para
intentar interpretarla en mi instrumento, o comience a transcribir e intentar de apropiarme del
lenguaje de algún estilo musical que sea de mi interés.

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