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Sinfonía No.

1: Gustav Mahler (1860-1911)


Mahler utiliza diversas temáticas en sus sinfonías, puesto que en la mayoría de las ocasiones
todas se encuentran mezcladas, donde podemos encontrar elegantes melodías mezcladas con
fanfarrias militares, música circense con líricos nocturnos, músicas burdas populares con
solemnes marchas fúnebres, bellas canciones de amor con tormentosos pasajes de gran
agitación, realizando una mimesis del mundo, representando su extraordinario
comportamiento natural.
“Las sinfonías deben ser como el mundo: deben abarcarlo todo”- Gustav Mahler
El germen de la innovación sinfónica que significa Mahler se encuentra en la primera sinfonía.
Cuando la obra se estrenó en Budapest, en 1889, era un poema tonal de dos partes lo que el
compositor tenía en mente. Un poema sinfónico cuyo tema central no quedaba del todo claro,
y que el mismo Mahler no era capaz de explicar en forma convincente. El estreno fue mal
recibido por el público y condenó la obra a no ser escuchada hasta cuatro años después.
La segunda versión de la sinfonía se estrenó en Hamburgo, en 1893, y fue acompañada con un
programa escrito por Mahler, en el que encontramos por primera vez el nombre que, en
adelante acompañaría a la obra: Titán, poema tonal en forma de sinfonía. El nombre proviene de la
novela homónima de Jean Paul, de principios del siglo XIX y que Mahler admiraba. De la
misma forma que la novela, Titán evoca la vida lucha de un hombre heroico y fuerte contra el
destino y sus fatalidades. Cómo la primera versión, la obra tenía cinco movimientos (a
diferencia de los cuatro que conocemos en la actualidad). Inmediatamente después del
primero, existía una pieza nombrada Blumine (ramo de flores), que provenía, en gran medida,
de material creado anteriormente. Mahler escribió un programa donde se explicaba la división
de la obra de la siguiente manera:
Parte 1
Titán, un poema tonal en forma de sinfonía.
i. “Primavera sin fin” (Introducción y Allegro comodo). La introducción describe el
despertar de la naturaleza luego del largo sueño del invierno
ii. “Blumine” (Andante)
iii. “A toda vela” (Scherzo)
Parte 2
iv. ¡Atado! (Marcha fúnebre “a la manera de Callot”). Lo que sigue podría explicar este
movimiento: la inspiración para esta pieza, llego al autor desde una pintura paródica bien
conocida para los niños austriacos: El funeral del cazador…
v. “Del infierno” (Allegro furioso). Sigue, el repentino llanto de un corazón herido en lo
profundo.
Titán. (Del lat. Titan, y este del gr. Τιτάν “Titán”, hijo de Urano y Gea). m. Persona de
excepcional fuerza, que descuella en algún aspecto.
La primera parte de esta versión fue mejor recibida que la segunda. En especial, el cuarto
movimiento molestaba a la gente, ya que Mahler usó de forma paródica y lúgubre una
conocida ronda infantil, cosa considerada de mal gusto.
El Titán cambio su título nuevamente y fue publicada unos años más tarde como Sinfonía No.
1. Mahler renunció a cualquier referencia programática y eliminó Blumine de la versión final.
Con el paso del tiempo la obra demostraría ser merecedora de mejor recepción debido a su
gran fuerza expresiva. Mahler continuaría desarrollando su idea de sinfonía, que gracias a él,
alcanzaría una nueva frontera.

Obra y compositor demostraron ser titanes en el estruendoso final del primer movimiento del
Titán, cuando el poderoso ser mitológico se ríe de las ambiciosas propuestas musicales con
sonoras carcajadas, representadas por los bruscos golpes de timbal, característicos en todas las
sinfonías del virtuoso autor.

August Lebrun (1752-1790)


Ludwig August Lebrun fue uno de los oboístas más importantes del siglo XVIII. Su obra para
este instrumento (al menos unos 18 conciertos) forma parte del repertorio de oboístas
virtuosos alrededor del mundo. Originario de la ciudad alemana Mannheim, a temprana edad
ingresó a la orquesta local, que era ampliamente conocida. En 1778, se casó con la cantante
Francisca Danzi. A su lado ofreció giras de conciertos por los principales escenarios de
Europa, como Francia, Alemania, Austria, Italia e Inglaterra.
El Concierto para oboe no. 1 en re menor fue compuesto alrededor de 1777. Los tres movimientos
exigen un dominio técnico e interpretativo sumamente complejo. Al respecto, el reconocido
escritor y compositor Christian F. D. Schubart, escribió:
“Lebrun fue el primer oboísta en alcanzar el mi agudo, sus notas altas
fueron un deleite para escuchar y sus piezas dulces como gotas de
ambrosía.”