Está en la página 1de 296

Directorio

Director General Carlos Enrique Ruiz Abreu


Directora de Desarrollo Archivístico Nacional Mireya Quintos Martínez
Directora de Preservación del Patrimonio Documental Mariana B. Gayosso M.
Directora de Gestión, Acceso y Difusión del Patrimonio Documental Marlene Pérez G.
Director de Tecnologías de la Información y Comunicaciones Luis Jaime González
Pliego Saldaña
Director de Asuntos Jurídicos y Archivísticos Marco Palafox Schmid
Director de Administración Simón Andrés Medina Delgadillo

® Boletín del Archivo General de la Nación


Novena época, año 2, número 4, enero-abril 2020
Publicación cuatrimestral del Archivo General de la Nación
Eduardo Molina 113
Colonia Penitenciaría
Alcaldía Venustiano Carranza
15280, Ciudad de México

Director y editor de la publicación Fabián Herrera León


Cuidado de la edición Roberto Del Vecchyo Calcáneo
Diseño y formación Daniela Velasco Vázquez
Revisión de abstracts Aaron Coy Moulton

Información y contacto:
Beatriz Cortés Chávez
Ximena Sánchez Mayén
Tel. +52 (55) 51 33 99 00, exts. 19424 y 19326
Correo electrónico: legajos.boletinagn@agn.gob.mx
Página web: http://bagn.archivos.gob.mx/index.php/legajos/index

Licitud de título y contenido otorgado por la Comisión Calificadora de


Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, número 15036
Reserva de derechos al uso exclusivo ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor,
número 04-2009-110916591800-106

ISSN: 0185-1926
ISSN-e: 2448-8798

Versión electrónica disponible en http://bagn.archivos.gob.mx/index.php/legajos/index

DERECHO DE USO
Se permite la reproducción, publicación, transmisión, difusión en cualquier modo o medio de cualquier
parte del material contenido en el archivo (únicamente texto sin imágenes) sin alterar o modificar el origi-
nal, con fines de referencia y/o reproducción, académicos o educacionales, con excepción de los personales
o comerciales, citando la fuente de referencia y otorgando el crédito correspondiente al autor y al editor.
Novena época, año 2, núm. 4, enero-abril 2020
Boletín del Archivo General de la Nación

Fundador Rafael López

Director Fabián Herrera León

Comité Asesor Internacional

Domingo Lilón Ibero-American Centre – University of Pécs


(Hungría) ∙ Amelia Kiddle Department of History – Univer-
sity of Calgary (Canadá) ∙ Armando Martínez Garnica Direc-
ción del Archivo General de la Nación de Colombia (Colombia)
∙ Robert Weis College of Humanities & Social Sciences – Uni-
versity of Northern Colorado (Estados Unidos) ∙ André Porto
Ancona Lopez Faculdade de Ciência da Informação – Universi-
dade de Brasília (Brasil) ∙ Normand Charbonneau Bibliothèque
et Archives Nationales du Québec (Canadá) ∙ Joaquim
Llansó Sanjuan Dirección del Servicio de Archivos y Patrimonio
Documental – Gobierno de Navarra (España) ∙ Luis Fernando
Jaén García Escuela de Historia – Universidad de Costa Rica
(Costa Rica) ∙ José María Jardim Departamento de Estudos e
Processos Arquivísticos – Universidade Federal do Estado do Rio
de Janeiro (Brasil)
Consejo Editorial

Carlos Enrique Ruiz Abreu Director General del Archivo General


de la Nación (México) ∙ Fabián Herrera León Instituto de Investi-
gaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo (México) ∙ Perla Olivia Rodríguez Reséndiz Instituto de
Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la Universidad
Nacional Autónoma de México (México) ∙ Baltazar Brito Guada-
rrama Director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia
(México) ∙ Georgina Flores Padilla Archivo Histórico de la Uni-
versidad Nacional Autónoma de México (México) ∙ Alejandra Ríos
Cázares División de Administración Pública del Centro de Investiga-
ción y Docencia Económicas (México) ∙ Celia Ramírez López Univer-
sidad Nacional Autónoma de México (México) ∙ Sebastián Rivera
Mir Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad
Autónoma Metropolitana-Cuajimalpa (México) ∙ Carlos Martínez
Assad Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacio-
nal Autónoma de México ∙ María Eugenia Terrones Historiadora
independiente (México) ∙ Alicia Barnard Amozorrutia Consultora
independiente (México) ∙ Vicente Quirarte Castañeda Universidad
Nacional Autónoma de México (México)
Índice
Galerías de la historia

9 El proceso de extinción de los acaxees y xiximes. Tribus de


tradición antropófaga de la Sierra Madre Occidental entre
los estados de Sinaloa y Durango. Siglos XVI-XVIII
Sergio Delgadillo Galindo

43 Bandos para el buen gobierno de la Ciudad de México virreinal


Guadalupe de la Torre Villalpando

Después de Hiroshima y Nagasaki. La era nuclear


60
y el problema de la preservación del secreto atómico
Carlos Sola Ayape | Fátima de Gasperín Torres

92 Visión histórica en la fundación de la Casa de la Cultura


de Morelia, siglo XX
Jesús Gutiérrez Guzmán

Dos estancias de Fernando de los Ríos en la Universidad


124
Michoacana, 1928 y 1940
Gerardo Sánchez Díaz

Portales de la archivística

150 Diplomática municipal. Un acercamiento a las actas de cabildo


José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †

La Comisión Nacional del Centenario: otra cara de


169
la sociedad mexicana en vísperas de la revolución mexicana
Juan Carlos Hernández Aceves

197 Los archivos judiciales en la transparencia y la lucha


contra la corrupción
Aída Luz Mendoza Navarro
Dorotea, una doncella quien vivió en el Real hospicio de pobres 221
y murió en el camposanto general de San Andrés
Erica Itzel Landa Juárez

El rescate del patrimonio documental de la Universidad 236


Pedagógica Nacional: recuperando la identidad universitaria
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril

De nuestro archivo
Evaluación Diagnóstica 256
Archivo General de la Nación 2019

Corolario
Cordillera y pisage 273
Bertha Heredia Botello

Reminiscencias de la historia. Obras resguardadas en la Biblioteca 284


Ignacio Cubas del Archivo General de la Nación
Officium hebdomadae sanctae cum psalmis, et lectionibus:
fecudum missale, & breuiarium romanum, Pij V. Pontif. Max iussu
editum, & Clementis VIII. auctoritate recognitum, cum Cantu
Toletano
Biblioteca Ignacio Cubas del Archivo General de la Nación

287
Publicidad
Normas editoriales 290
GALERÍAS
DE LA HISTORIA
El proceso de extinción de los acaxees y xiximes.
Tribus de tradición antropófaga de la Sierra Madre
Occidental entre los estados de Sinaloa y Durango.
Siglos xvi-xviii
The extinction of the acaxees and xiximes. Cannibalistic tribes of the Sierra
Madre Occidental between Sinaloa and Durango. 16th-18th Centuries

Sergio Delgadillo Galindo


Universidad Juárez del Estado de Durango
sergiodelga.yohualli@gmail.com

Cómo citar este artículo: Sergio Delgadillo Galindo, “El proceso de extinción de los acaxees y xiximes. Tri-
bus de tradición antropófaga de la Sierra Madre Occidental entre los estados de Sinaloa y Durango. Siglos
xvi-xviii”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena época, pp. 9-42.

Recibido: 18 de septiembre de 2019 • Aprobado: 12 de octubre de 2019


*Mención honorífica del Cuarto Premio de Archivística del Archivo General de la Nación 2019

Resumen Abstract

El primer gobernador de la Nueva The f irst governor of Nueva Vizcaya,


Vizcaya, Francisco de Ibarra, inició el Francisco de Ibarra, began the develo-
desarrollo de dos centros de trabajo, pment of two work centers, one agri-
uno agrícola con los misioneros y otro cultural populated by missionaries and
minero con los civiles españoles. Estos another dedicated to mining populated
centros poblacionales impulsaron dos by Spanish civilians. These population
sistemas que tuvieron grandes perjui- centers promoted two systems that
cios para los acaxees y xiximes. El obje- were very detrimental to the Acaxee
tivo de esta disertación es analizar las and Xixime tribes. This article aims to
repercusiones de esos dos sistemas analyze the repercussions of the two
que, aunque, en los dos casos se dio la systems, both of which brought death
muerte por enfermedades, por un lado from diseases, on one hand, though, the
el “minerismo” produjo un descenso “mining system” produced a population
poblacional debido a las rebeliones y decline due to constant rebellions and
los movimientos migratorios y, por otro migratory movements while, on the
lado, el “misionismo”, con la reducción other hand, the “mission system,” with
de pueblos en misión, causó la extin- its congregation of peoples in a mission
ción lingüística y cultural. Así veremos settlement, sparked linguistic and cul-
que para finales del siglo XVIII la cultura tural extinctions. By the end of the 18th
de los acaxees y xiximes desapareció. Century, the Acaxee and Xixime cultures
disappeared from the historical records.
Palabras clave: Nueva Vizcaya, extin-
ción cultural, Sierra Madre Occiden- Keywords: Nueva Vizcaya, cultural extinc-
tal, “misionismo”, “minerismo”, acaxee, tion, Sierra Madre Occidental, mission
xixime system, mining system, acaxee, xixime
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Introducción

Esta investigación está condicionada y guiada, debido a la naturaleza


de las fuentes que se consultaron, por la visión y las clasificaciones efec-
tuadas por los europeos y algunos nahuas durante el proceso de conquista
y colonización de los grupos de la Sierra Madre Occidental; específica-
mente, de los que encasillaron en el siglo xvi como acaxees y xiximes,
que son ejemplos de adjudicaciones identitarias externas.
Estos antiguos serranos fueron los guapiguje,1 pacaxees, sobaibos,2
papudos,3 tecayas, baimoas y sicurabas,4 a quienes los españoles conglo-
meraron con el nombre de acaxees por hablar una misma lengua. Y los del
sur, los toyas, los hinas y los humes5 etiquetados como xiximes por hablar,
también, un mismo lenguaje. Estos grupos, habitantes de la sierra durante
el periodo colonial entre los actuales estados de Durango y Sinaloa, perte-
necieron a la familia lingüística taracaita o cahita-tarahumara, correspon-
diente al grupo yuto-azteca.6
Dentro de sus actividades culturales estaba cultivar maíz, frijol,
calabaza y chile; del agave obtenían ciertas bebidas y hacían uso de
hornos subterráneos. Utilizaban la turquesa, la plata, el cobre y el oro;
sus prendas las obtenían del tejido de algodón y de la fibra de maguey.
Para la guerra utilizaban la honda, el lanzadardos, las flechas y el escudo.
Tenían entierros funerarios, representaciones de sus dioses, la figura
sacerdotal del chaman y la curación por succión. Se hacía uso de los
tambores (teponaxtle) para música ritual. Se practicaba el juego de pelota
al que llamaban batey.7
1
Véase Hernando de Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 83.
2
Santarén, “Misión de los acaxees y serranía de Topia, 1603”, en Archivo General de
la Nación (en adelante agn), fondo Jesuitas, vol. iii, leg. 29, exp. 1.
3
Zubillaga, Monumenta Mexicana, vol. vii, p. 235.
4
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 54.
5
Sobre humes véase “Viaje del padre Alonso de Valencia 1618”, Guatimape, mayo 9
de 1618, agn, fondo Historia, vol. 19, exp 11.
6
Orozco y Berra, Geografía de las lenguas, pp. 54-55; Peter Gerhard, La frontera Norte, p.
165; Sauer, “La distribución de las tribus”, pp. 116-117.
7
Ralph Beals, “Los acaxees: una tribu serrana”, pp. 57-60.

Boletín del Archivo General de la Nación


10 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Pero lo que llamó particularmente la atención de los conquista-


dores fue que preservaban los huesos y cráneos de sus rivales de guerra
y que practicaban la antropofagia, lo cual fue visto simplemente como
canibalismo.
El primero en dar esta noticia fue Baltasar de Obregón, quien se
había unido a la hueste de quien sería gobernador de la Nueva Vizcaya,
Francisco de Ibarra. Obregón registró que en Topia (ciudad principal
acaxee) “Cómense unos enemigos a otros, [y se halló] infinidad de huesos
y calaveras de los que mataban y comían”.8 Sin embargo, no presenció
el acto, sino que lo infirió al ver que exhibían, sobre árboles y casas, los
huesos y cráneos de los cautivos.
El personaje que vio esta práctica fue el ignaciano Hernando de
Santarén, quien estuvo en la Sierra de Topia de 1598 a 16169 y que
describió que después de cada guerra:

júntanse cuatro o seis rancherías, […] y en unas grandes


ollas que ellos hacen, echan el cuerpo echo cuartos, y
déjanle cocer tanto tiempo, que tirando de los huesos los
sacan blancos, limpios y sin ninguna carne […] Y, mientras
[…] están bailando todos hombres, mujeres y muchachos,
y cantando las hazañas y buenas suertes que han tenido
en sus enemigos; y suelen continuar este baile, dos días y
sus noches. Siéntanse un rato y comen de aquellas ollas, y
vuelven luego a continuar su baile.10

Otro jesuita también presente en la sierra desde 1617 fue Andrés


Pérez de Ribas, quien describió, basándose en cartas annuas, que eran
los chamanes quienes metían en ollas con frijoles los cuerpos cercenados

8
Obregón, Historia de los descubrimientos, p. 87.
9
Gutiérrez Casillas, Santarén, p. 53.
10
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 499. Santarén fue el segundo jesuita en
convivir con los acaxees y el primero en aprender su lengua para comunicar y conver-
sar. La mayor información que tenemos sobre estos grupos se la debemos a él gracias
a sus cartas annuas.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 11
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

de los prisioneros para que una vez cocido su contenido se repartiera en


jícaras para su consumo. La primera se daba a los guerreros que habían
hecho al cautivo, posteriormente, se ofrecía otra jícara al dios patrón, a
quien le pedían les diera “victoria en sus guerras”.11
Esta práctica obedece a los actos de sacrificios humanos ofrecidos
a los dioses ya que, en las sociedades antiguas, todo acto era absoluta-
mente dependiente de lo sagrado.12 En el México antiguo, el ser humano
concebía que el cosmos necesitaba de un equilibrio para funcionar y
que las fuerzas sagradas lo reflejaban a través de lo terrenal. El ritual
del sacrificio humano se hacía con el fin de establecer un intercambio
de energía con lo sagrado, para influir en el mundo tanto natural como
sobrenatural y reproducirlos, es decir, para generar el equilibrio. En ese
sentido los sacrificios servían como acción simbólica que se creía capaz
de afectar al mundo sobrenatural y producir el orden establecido para
continuar con la vida.13 Los hombres destinados al sacrificio se convertían
transitoriamente en dioses. Ciertas partes del cuerpo tenían tal carga de
energía que solamente podría tocarlas o comerlas la persona que pudiera
sopórtala; en general, fue un privilegio de las clases superiores —como
los guerreros—, la gente común no la comía.14
Tenemos entonces que la antropofagia no era canibalismo; se realizó
bajo un contexto religioso en el que, con la presencia de un sacerdote
o varios, se bailaba alrededor de una olla —a la que previamente se le
había arrojado a los sacrificados—, mientras el contenido se cocía. Esto,
en primer lugar, para dar ofrenda a su deidad y solicitarle a cambio la
permanencia de la vida y el triunfo en las posteriores batallas; en segundo
lugar, para poseer los atributos de los guerreros sacrificados que adqui-
rían energía del dios.

11
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 19.
12
Gennep, Los ritos del paso, p. 15.
13
González Torres, El sacrificio humano; López Austin, Cuerpo humano e ideología; Aguado
Vázquez, Cuerpo humano e imagen corporal.
14
González Torres, El sacrificio humano, pp. 255-257, 289-290; López Austin, Cuerpo
humano e ideología, p. 433.

Boletín del Archivo General de la Nación


12 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Pieza encontrada por el cronista de Tayoltita, Guillermo Salazar Reyes; al parecer es


la deidad que los indígenas representaban en forma de águila. Foto: Sergio Delgadillo.
Vista lateral izquierda

Vista frontal de la pieza en forma de águila. Foto: Sergio Delgadillo.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 13
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

La conquista de los acaxees

La expansión hacia el norte de la Nueva España —siempre respaldada


bajo el nombre de Dios y legitimada por la Corona española—, se realizó
para adquirir territorios de dominio y nuevos fieles cristianos incluso a
costa de su muerte; asimismo, el deseo de encontrar riquezas —que figu-
raba en el imaginario español como una ciudad construida de oro—, fue
otro de sus impulsores. Bajo ese contexto la ciudad de Topia se volvió en
uno de sus objetivos, pues los tepehuanes de San Juan, al saber que los
españoles buscaban una ciudad con riquezas pensaron que hablaban de
la ciudad principal de los acaxees, probablemente porque para entonces
dicha ciudad era una de las más importantes.15
No obstante, atravesar la inmensa sierra no fue tarea sencilla; cuatro
viajes tuvieron que hacerse para ello. El primer intento fue a finales de
1562.16 El segundo en marzo de 156317 (año en que el capitán ya era
gobernador de la Nueva Vizcaya y cumplía 24 años), de Ibarra mandó
a su maestre de campo Martín de Rentería18 “con más de cien soldados,
trecientos caballos cargados con bastimento”19 y mujeres guías, proba-
blemente tepehuanes, las cuales habían prometido llevar a los españoles
a Topia en diez días. Pero dado que no llegaron en dicho tiempo, el
maestre ordenó matarlas y regresar a San Juan.
El 15 de abril las huestes del capitán volverían a salir en busca de la
ciudad,20 esta vez con solo 35 hombres de a caballo y con ayuda de una

15
Véase “Copia de la carta que Diego de Ibarra escribió al Virrey sobre al descubrimiento
de la provincia de topiame”; “A su majestad, el virrey de la nueva España”, 26 de mayo
de 1563, Archivo General de Indias (en adelante agi), fondo Patronato, vol. 21, N.4, R.3.
16
Obregón, Historia de los descubrimientos, p. 76.
17
Saravia, Apuntes para la historia, p. 116.
18
Baltasar de Obregón nos cuenta que es Martín de Gamón, sin embargo, Atanasio
de Saravia corrige que es Martín de Rentería porque de Gamón estuvo en San Juan
mientras se hacía la expedición a Topia. Véase Saravia, Apuntes para la historia, p. 129.
19
“A su majestad, el virrey de la nueva España”, 26 de mayo de 1563, agi, fondo Patro-
nato, vol. 21, N.4, R.3.
20
“A su majestad, el virrey de la nueva España” , 26 de mayo de 1563, agi, fondo
Patronato, vol. 21, N.4, R.3.

Boletín del Archivo General de la Nación


14 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

nueva guía e intérprete indígena quien tuvo que dejar a su hija como
símbolo de garantía para asegurar que llegarían a la ciudad.21 Final-
mente llegaron a una cúspide desde donde vieron el poblado de Topia,
observaron las casas y la representación de un baile que se realizaba al
son de un tambor conocido como “teponastli”.22
Una vez vista la ciudad, se regresaron al valle de San Juan23 y llegaron
el 3 de mayo de 1563, día en que el gobernador le escribió una carta
a su tío Diego de Ibarra donde le informaba que pasando las lluvias
entraría a Topia.24
Meses después, Francisco de Ibarra hizo su último viaje en noviembre.
Acompañado de franciscanos se encontró con una muralla hecha de
piedra y cal. Los acaxees notaron su presencia rápidamente y salieron
al ataque con dardos, flechas, piedras y macanas.25 Tras la batalla, el
gobernador y sus soldados tomaron la ciudad para, posteriormente, asen-
tarse en ella. Los acaxees, como acto de sometimiento, los proveyeron
de suministros.26
Dado que Topia no era la ciudad “mítica” que buscaban, pasó a
ser una más de las ciudades conquistadas que adquirió un reacomodo
poblacional. Los nativos se quedaron en las rancherías ya existentes, que
a la postre se transformarían en pueblo de misión (el valle de Topia). La
población inmigrante se estableció en una nueva villa, que figuraría
después como el real de minas de Topia.

21
“Relación de lo que descubrió Diego de Ibarra en la provincia de Copala, llamada
Topiamé; descubriendo muy por menor, su viaje y descubrimiento…”, en Pacheco y
Cárdenas, Colección de Documentos inéditos.
22
Obregón, Historia de los descubrimientos, p. 82.
23
“Relación de los descubrimientos conquistas y poblaciones hechas por el gobernador
Francisco de Ibarra en las provincias de Copala, Nueva Vizcaya y Chiametla”, 1564,
en Pacheco y Cárdenas, Colección de Documentos inéditos, p. 477.
24
“Copia de la carta que escribió Francisco de Ibarra desde el valle de San Juan a
Diego de Ibarra”, agi, fondo Patronato, vol. 21, N.4, R.3.
25
Obregón, Historia de los descubrimientos, p. 85.
26
Obregón, Historia de los descubrimientos, p. 86.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 15
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Prácticamente así se establecieron los dos sistemas27 coloniales


en la Nueva Vizcaya: el “minismo” conformado por hispanos, afro-
descendientes e indígenas traídos del centro de la Nueva España, y el
“misionismo”, en el que habitaron nativos y misioneros, cuyo desarrollo
ulteriormente desequilibraría a las culturas serranas.

La conquista de los xiximes

El dominio de los xiximes se dio hasta 1610 (medio siglo después del de
los acaxees); y es que desde donde partió la expedición de Francisco de
Ibarra hacia la Sierra Madre Occidental, no había acceso hacia las tierras
xiximes (el oeste del valle de Guadiana). Prueba de ello se encuentra
en la noticia de los oficiales de Durango de 1573, en la que se informa
que “por no haber tenido posibilidad para abrir un pedazo de camino”
de las minas de Chiametla hacia Durango (lo cual supone atravesar la
sierra), la plata obtenida se mandaba directamente a Nueva España y
a Nueva Galicia.28 De tal suerte que no existía el acceso desde el valle
de Durango hacia la región xixime, por lo que se tenía que rodear por
tierras acaxees o ir hacia la Nueva Galicia para entrar a Durango.
Por tanto, mientras los acaxees se adaptaban a la vida cristiana, los
xiximes continuaban con la guerra o, mejor dicho, seguían capturando
enemigos en batalla para los sacrificios humanos. Por tal razón los acaxees
requirieron la ayuda del gobernador para que los protegiera. Decían que
si no los ayudaban abandonarían las tierras o se pasarían al bando de los
xiximes para contraatacar a los españoles, pues sabían que, al haberse
convertido en sus fieles vasallos, era deber de la Corona defenderlos.29

27
Entiéndase por sistema a un conjunto de elementos que están organizados e interactúan
entre sí y, aunque es dinámico, tiende a mantenerse estable. Es decir, que cuando surge una
alteración estructural, el sistema debe ser capaz de adaptarse para restablecer su equilibrio
y subsistir. Sus principales componentes son la tecnología, el asentamiento, la demografía y
la organización política. Véase Cabrero García, Civilización en el norte, p. 22.
28
“Los oficiales de Durango a su Majestad”, Durango, 10 de febrero de 1573, agi,
fondo Guadalajara, vol. 33, N. 63.
29
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 99.

Boletín del Archivo General de la Nación


16 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

El gobernador en turno, Francisco de Urdiñola (1603-1612), actuó


ante el requerimiento de los acaxees, así que apresaron a un xixime
y lo llevaron frente a él; mediante intérpretes, el gobernador le pedía
que llevara un mensaje a sus coterráneos; no les pedía que se hicieran
cristianos, pues sabía que sin los misioneros en sus tierras sería una
tarea imposible, les solicitaba que no hicieran la guerra, ni tomaran
más cautivos, porque de lo contrario se vería obligado a someterlos a la
fuerza.30 Aunque pasó tiempo en el que los xiximes dejaron de atacar
—precisamente por ese requerimiento—, volverían nuevamente a tomar
cautivos a la fuerza.
Bajo los términos de las Ordenanzas de 157331 de llegar a acuerdos de
paz a como diera lugar, los españoles nombraron cacique a un xixime y
lo asignaron dentro de las tierras acaxees para que fuera la punta de
lanza como un intento por persuadirlos. Este nuevo cacique habló con
los habitantes de un pueblo xixime que estaba en guerra y le informaron
que le dijera a su capitán que “no querían la paz, sino la guerra” “y que
saliesen [los españoles] luego a pelear; y si no, que ellos mismos irían
presto a buscarlos donde estuviesen y los matarían”.32
En 1610, una vez pasada la época de lluvias, un grupo de 11 xiximes
—entre los que se cuenta se hallaban niños— atacaron a varios cristianos;
mataron a unos y aprehendieron a otros. Para la Corona este acto fue
la gota que derramó el vaso, por lo que se acordó entrar a castigar a los
indígenas.33 Se unieron al ejército español 900 michoacanos y los jesuitas
Alonso Gómez de Cervantes y Francisco Vera,34 quienes salieron hacia
Xocotilma (ranchería xixime) y después de transitar la geografía escar-
pada llegaron al pueblo, una tierra que, en palabras de Pérez de Ribas,
era hermosa y fresca “que parecía cubierta de albahaca”.35

30
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 87.
31
Guëreca Durán, Milicias indígenas, p. 43.
32
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 88.
33
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 88; Porras Muñoz, La frontera con los indios, pp.
130-131.
34
Pacheco Rojas, Historia breve. Durango, p. 54.
35
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 90.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 17
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Una vez ahí hicieron su último intento para someterlos por la vía
pacífica, pero los xiximes de Xocotilma no accedieron por lo que se
inició la batalla. Quemaron y asolaron el pueblo, rancherías y casas.36
El resultado fue una gran cantidad de presos y muertos que contribuyó
al detrimento progresivo de la población.
Al final, después de otras batallas, la región de los xiximes fue redu-
cida a cinco pueblos, que sumaban aproximadamente 6,000 personas
susceptibles de bautismo. Aunado a esto, se empezaron a labrar las
minas de plata que estaban en los contornos y comarcas de las nuevas
tierras.37 Sin embargo, las luchas armadas indígenas no terminaron ahí,
hubo otras más adelante. Lo que significa que no todos los xiximes estu-
vieron de acuerdo ni comprometidos con las estrategias de la “policía”
cristiana, y sólo cedieron —entre diversos factores— a cambio de sus
propios beneficios.

El minerismo

A partir de la década de 1550 la expansión del sector minero empezó


a depender de la innovación tecnológica y de las inversiones de capital
privado. Como consecuencia del desequilibrio económico que vivía
España, en 1556 se llegó al acuerdo de que el déficit de la real hacienda
debía resolverse con las “granjerías de minas”. Hasta 1568 fue cuando
se le encomendó al virrey de la Nueva España, Martín Enríquez, que
favoreciera en todos los medios necesarios a los dueños de las minas
para que su labor fuera en aumento.38 Así los españoles se apropiaban de
las minas sin complicaciones y sin necesidad de leyes que lo dictaran.39
De tal manera que las minas de la Nueva Vizcaya no contaron con
marcos institucionales que permitieran desarrollar la actividad mine-
ro-metalúrgica en un régimen de garantías jurídicas específicas, como
las que se desarrollaron en el núcleo minero de Zacatecas. Tampoco

36
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 93.
37
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, pp. 94-95.
38
Sempat Assadourian, Zacatecas, conquista y transformación, pp. 86-87.
39
Mecham, “The Real de Minas”, p. 59.

Boletín del Archivo General de la Nación


18 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

dispusieron instancias legales que dirimieran conflictos o resolvieran


pleitos comerciales, todo quedaba en manos de las autoridades locales
—que tenían poca capacidad de resolución de problemas— y, más aún,
en autoridades que estaban bajo el poder hegemónico de la familia
Ibarra.40
De hecho, los neovizcaínos comenzaron a pagar tributo real a
partir de 1567 (cuando encontraron las minas de Indé y Santa Bárbara),
por lo que hasta entonces el salario de los oficiales reales —pagados por
Francisco de Ibarra los cuatro años anteriores—, fueron deducidos del
tributo del rey.41
Ahora bien, el real de Topia, ubicado a tres leguas del valle, fue uno
de los más importantes, pero declinó a partir de 1640 debido al acota-
miento de los minerales y la plata, así como al hecho de haber estado
apartado de las tierras de comercio, pues era muy costoso su manteni-
miento.42 Otro de los reales más importantes fue el de San Andrés, que
hasta antes de 1564 había sido reclamado por el alcalde mayor de Culia-
cán.43 Su auge inició a partir de 1581, lo que produjo gran atracción de
trabajadores. Sin embargo, para 1604 se redujo a cuatro vecinos por la
guerra acaxee, y cuatro décadas más tarde, en 1644, fue abandonado
debido a una inundación que lo destruyó. Gerhard supone que esta
región fue anexada a la alcaldía mayor de Sianorí pues no hay informa-
ción de nombramientos judiciales en dicho real a finales del siglo xvii
ni a principios del xviii.44

40
Lacueva, “Marginalidad y marginación”, pp. 39-72.
41
Mecham, Francisco de Ibarra, p. 109.
42
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 16.
43
Nakayama A., Sinaloa, p. 142.
44
Véase Vallebueno, “El camino de Topia”, p. 282.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 19
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Vista panorámica del pueblo de Topia (antiguo real de minas).

En la Nueva Vizcaya hubo cuatro categorías de trabajadores forzados;


estaban los indios esclavos, los laboríos,45 los de repartimiento (a quienes
se les retribuía con un salario) y los de encomienda (regularmente sin
salario). Entre los esclavos y los de encomienda casi no existía diferencia,
pues los dos eran sometidos a la misma violencia.46 En la sierra los indios
de repartimiento eran los mexicas y tarascos, así como algunos acaxees
que por su propia cuenta se rentaban para el trabajo en las minas.47 De
cualquier forma, tanto los indios de encomienda, como los de reparti-
miento, eran distribuidos cada temporada a sus encomenderos.48 Es decir,
estaban sujetos al mando de un español.

45
Así se les llamaba a los indios que conocían la “labor”, es decir, el trabajo en la
extracción de metales, normalmente eran los traídos del centro y solían trabajar a cam-
bio de salario. Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 23.
46
Cramaussel, “Encomiendas, repartimientos”, p. 76.
47
Mota y Escobar, Descripción geográfica, p. 206.
48
Cramaussel, “Encomiendas, repartimientos”, p. 79.

Boletín del Archivo General de la Nación


20 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

A los mineros les era menester incorporar mano de obra para la


explotación de las minas, ya fuera con la población migrante o con los
propios nativos a los que se les persuadía por medio de un salario que
constaba de cuatro reales de plata por día (más la pepena de algunos
trabajadores, que eran las ganancias extra obtenidas con los metales que
escogían para su propio beneficio).49
Las condiciones en las que se encontraban los trabajadores indí-
genas eran deplorables, al grado de llevarlos a la muerte. Por ejemplo,
hasta 1613 se hizo uso de la pólvora para explotar la roca; antes tenía
que hacerse con barrenos de fierro y mazos, trabajo que se realizaba
físicamente. Pocas veces hacían galerías que se conectaran, por lo que
la ventilación dentro de la mina se hacía imposible.50 La ausencia de
túneles de comunicación dificultaba el transporte del metal y estos no
se hicieron sino hasta la década de 1640, gracias al minero zacatecano
Miguel Bartolomé de Acuña.51
En cuanto a los recursos naturales —utilizados por los nativos para su
subsistencia—, los mineros supieron explotarlos, lo que generó la conta-
minación y la deforestación que poco a poco consumió la flora y fauna
de los yacimientos argentíferos. El padre Pérez de Ribas informó que,
debido a la abundancia de ríos, donde los indios “beben buena agua”, se
construyeron “ingenios de molinos” ya que la caída del agua ayudaba
a producir la molienda.52 Por tanto, los ríos fueron uno de los medios
donde se propagaban las enfermedades ya que el agua contaminada por
sustancias químicas, como el mercurio, era consumida por los indígenas.
En 1556, el mercurio comenzó a usarse en la Nueva España53 para
implementar el método de refinación por amalgamación,54 el cual sustituyó

49
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 21.
50
Véase West, La comunidad minera.
51
Bakewell, Minería y sociedad, p. 189.
52
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 16.
53
West, La comunidad minera, p. 8.
54
Amalgamación: mezcla del mercurio con otro u otros metales, frecuentemente como
método de extracción de metales nobles. Este método lo descubrió Bartolomé de
Medina en 1553.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 21
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

a los barriles de plomo,55 es decir, el procedimiento de “fundición”,56 lo que


provocó que fuera más costeable la explotación de minerales y por ende
aumentó la fabricación de los ingenios de molienda y refinamiento así
como la transmisión de las enfermedades. Esta fase de desarrollo del
sector minero se vio impulsada por la iniciativa privada, desempeñada
por los ricos comerciantes, abastecedores y financieros.
El obispo Alonso de la Mota y Escobar (1546-1625), quien estuvo
en tierra acaxee en visita pastoral de 1602 a 1605, señaló que en Topia
se trabajaba por amalgamación, lo cual permitía extraer la plata con
mayor facilidad57 y aclaró que por no utilizar este procedimiento con
anterioridad, las haciendas estaban decaídas.58 Quizá también fue el
motivo de la guerra contra los españoles, debido a las muertes generadas
por enfermedades adquiridas al trabajar en la mina.

Migraciones y pérdida de identidad

Los movimientos poblacionales eran muy comunes a lo largo de toda la


empresa de conquista hispana y es sabido que generaron el mestizaje en
las culturas; sin embargo, también se puede ver reflejado el proceso de
extinción de grupos étnicos o la pérdida gradual de su identidad, como
los grupos de esta investigación quienes se movilizaron para evitar ser
dominados con el trabajo en las minas y la enseñanza de la nueva religión.
Los indígenas no se quedaban de forma natural en el trabajo o en las
misiones, ya que intentaban constantemente huir a las partes más inac-
cesibles de la sierra o hacia el norte. De hecho, el español que tenía el
cargo de “protector de indios”, era el encargado de castigar a los que no
cumplían con la encomienda y también perseguía a los “indios huidos”.59
Sin embargo, en esta misma resistencia a no ser absorbidos por la cultura

55
Bakewell, Minería y sociedad, p. 41.
56
Fundición: aleación de hierro y carbono que contiene más de 2% de este. Se usa
principalmente para obtener piezas por moldeo del material fundido.
57
Mota y Escobar, Descripción geográfica, pp. 204-206.
58
Mota y Escobar, Descripción geográfica, pp. 186-189.
59
Cramaussel, “Encomiendas, repartimientos”, p. 79.

Boletín del Archivo General de la Nación


22 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

española, se mezclaron con otras tribus con quienes acaso hubo matri-
monios y por consecuencia pérdida paulatina de la lengua. Incluso en
los que ya se habían movilizado a los reales de minas hubo una pérdida
de identidad por el desarraigo de su lugar de origen, así como la desa-
parición de sus tradiciones y de su lengua materna.
En 1606, el virrey Marqués de Montesclaros informó que la explo-
tación de los reales de minas de la Nueva Vizcaya tenían “grandes difi-
cultades, siendo las mayores falta de gente, distancia grande [en] leguas
y poca estabilidad de los naturales[…]”.60 Sin duda alguna, las migra-
ciones afectaban al sistema minero; de las más célebres fue la de 1591,
que involucró a 400 familias tlaxcaltecas.61 Algunas otras se presentaron
entre 1592 y 1594 provocadas por el padre jesuita González Tapia con
operarios purépechas en el real de minas de Topia, quienes probable-
mente se asimilaron con los acaxees pues no se encuentran huellas de
ellos en la región.62 También hubo migrantes del noroeste como tarahu-
maras, yaquis y ópatas que venían a trabajar como jornaleros en minas
y haciendas, ya fuera de manera permanente o por temporadas.63

Muertes por guerra

La guerra fue otra de las consecuencias que los acaxees y xiximes tuvieron
frente a la institución minera y misional, que a su vez contribuyó al detri-
mento de la población. La primera que se registró fue la de los acaxees
durante el gobierno de Rodrigo de Vivero (1599-1603). Aunque en 1601
se vieron las acciones de sublevación,64 sus raíces han de situarse un
año antes cuando el capitán Diego de Ávila —comisionado para ser

60
“El virrey marqués de Montesclaros a S. M.”, México, 6 de noviembre de 1606, agi,
fondo México, vol. 26, citado en Lacueva, “Marginalidad y marginación”, p. 47.
61
Bakewell, Minería y sociedad, p. 59.
62
Véase Cramaussel, “Relaciones entre la Nueva Vizcaya”, p. 179.
63
Gerhard, La frontera Norte, p. 212.
64
Peter Gerhard y Atanasio G. Saravia fechan el alzamiento acaxee de 1600 a 1603;
Pérez de Ribas de 1601-1603 y Susan M. Deeds la retoma. Gutiérrez Casillas y
Pacheco Rojas la fechan de 1601 a 1604.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 23
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

pacificador, poblador y juez protector de los indígenas—, junto con


Santarén, comenzó la empresa de congregación.65
El 7 de febrero de 1600 el capitán mandó bajar de los lugares altos
de la sierra a los acaxees para colocarlos en poblados llanos, no sin
antes advertir que castigaría a los que no obedecieran.66 Las amenazas,
castigos e incluso la destrucción masiva de sus dioses, así como las
enfermedades y trabajos forzados fueron lo que estimuló el levanta-
miento armado.
Al parecer 50 indios se repartieron por diversas direcciones para
atacar a más de 5,000 indígenas. Arremetieron los reales de minas de
las Vírgenes, el de Topia y el de San Andrés; quemaron las casas, las
iglesias, los ingenios y minas; atacaron a los pueblos vecinos, rancherías
y demás iglesias para matar a españoles y a los indios cristianos que no
los apoyaron.67
Los ignacianos se habían quejado de que el alzamiento indígena
se debió a “los muy ruines españoles”, quienes los explotaban en el
trabajo minero68 y por quienes estaban “bastantemente agraviados”.69
Sin embargo, ellos formaron parte del malestar que sintieron los acaxees.
El gobernador escribió, el 14 de febrero de 1602, que una vez
pasada la lucha habían reducido a menos de 300 acaxees y pedía 50
soldados de Zacatecas para ponerlos como escolta en los presidios que
se construirían.70 Pero algunos indios se retiraron a las peñas, por lo

65
Martín Duarte, “Testimonio jurídico de las poblaciones y correcciones de los serra-
nos acaxees hechas por el capitán Diego de Ávila y el venerable Padre Hernando de
Santarén por el año de 1600”, agn, fondo Historia, vol. 20.
66
Martín Duarte, “Testimonio jurídico de las poblaciones y correcciones de los serra-
nos acaxees hechas por el capitán Diego de Ávila y el venerable Padre Hernando de
Santarén por el año de 1600”, agn, fondo Historia, vol. 20, f. 181.
67
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 109.
68
“Carta al padre provincial Francisco Báez”, Santiago Papasquiaro, 3 de marzo 1604,
agn, fondo Jesuitas, vol. ii-7, exp. 1.
69
“Relación que hizo el P. Jiménez de misión de San Andrés y algo de la última del
Padre Cueto”, 1633, agn, fondo Jesuitas, vol. iii, leg. 15, exp. 4; “Consulta del Consejo
de Indias”, 8 de mayo de 1612, agn, fondo México, vol. 3.
70
agi, fondo México, vol. 25, n. 14.

Boletín del Archivo General de la Nación


24 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

que el viernes 22 de marzo del mismo año, se mandó a 60 soldados


para atacarlos. De acuerdo con el documento, los españoles dieron
batalla tan rápidamente que los indígenas se retiraron a unas cuevas
y un baluarte que tenían hecho; mataron a 130 de 245 personas y 25
“se vinieron de paz”.71
Después de la pacificación, para asegurar la paz el gobernador
mandó construir un presidio en Topia y otro en San Andrés con 30
soldados divididos en dos grupos; una escolta protegería el camino de
Topia a Santiago Papasquiaro y la otra el de Topia a Culiacán.72
En 1603, aun con las matanzas los jesuitas bautizaron a más de 1,200
personas. Un año después a 2,500, 400 niños y los demás adultos. Se
casaron a 600 parejas, se confesaron más de 300 en su lengua acaxee y
se redujeron más de 5,000 personas quienes acudían a las iglesias a ser
doctrinados.73 Más de 70 rancherías acaxees fueron concentradas en
24 asentamientos misionales que con el paso del tiempo fueron dismi-
nuyendo.74
Respecto a la guerra que efectuaron los xiximes en septiembre
de 1610, se hizo para expulsar a los españoles de sus tierras cuando
comenzaban a adentrarse en los poblados de Xocotilma y Guapijuxe.
Los sacerdotes xiximes impulsaron el alzamiento advirtiendo que sería
peligroso vivir en los pueblos de misión por las vastas enfermedades que
los invasores habían traído; incluso solicitaron aliados entre los acaxees.75
Por otro lado, el discurso jesuita decía que los xiximes no dejaban
de tener enfrentamientos con los acaxees para comérselos, por tal razón
era necesario entrar a dominar a los xiximes mediante la guerra, no sin
antes que el gobernador Urdiñola buscara negociar. Al no tener buena
respuesta se decidió entrar a castigar a los indígenas con un ejército
reclutado de tlaxcaltecas, michoacanos.76

71
agi, México, 25, n. 10.
72
Genotte, “La evangelización de los tepehuanes”, pp. 141-142.
73
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 92.
74
Gerhard, La frontera Norte, p. 297.
75
Deeds, “Las guerras indígenas”, p. 141.
76
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, pp. 88-90.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 25
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Esto desencadenó una guerra en la que murió una gran cantidad


de nativos; los sobrevivientes huyeron, probablemente, a otras regiones
donde experimentarían un proceso de asimilación con otras tribus, pero
los más fueron reducidos en misiones para su cristianización.
La tercera conflagración en la que participaron los acaxees y xiximes
fue la que se conoce históricamente como “rebelión tepehuana”. El 15
de noviembre de 1616 se iniciaron ataques en el camino de Topia por
parte de los “tepehuanes”. No obstante, el movimiento no se limitó a estos
grupos, sino que los siguieron muchos indígenas de otras lenguas.77 Los
ataques simultáneos en varias partes de la Nueva Vizcaya reflejaron un
combate planificado cuya fecha prefijada era el 21 de noviembre, pero
las circunstancias los obligó a atacar antes.78
Los aliados se podrían enlistar, tomando a Durango como centro, de
la siguiente manera. En el norte, fueron tarahumaras, conchos y tobosos.
Al este, salineros conocidos como tepehuanes del desierto. Al oeste de
la sierra fueron, de norte a sur, cahuameros en Chicorato; acaxees en
Caratumba, Tecuchiapa, Topia y Coapa; xiximes en Yamoriba y Zipiuri,
con sus variantes en las quebradas del río Piaxtla, humes en Guari-
zamey y humase e hinas en el Rincón de Zamora. En el sur fueron los
de Guazamota, coras y nayaritas. Sin embargo, a pesar de que fueron
varios los grupos que se unieron, el número fue poco pues muchos de
los indios cristianos en pueblos de misión difícilmente se alzaron contra
sus misioneros.79
En diciembre se extendió a los asentamientos situados entre Papas-
quiaro y Guanacebi y al año siguiente a la sierra en los territorios de
los acaxees y xiximes.80 Por ejemplo, los xiximes atacaron tres pueblos
de su misma gente con el fin de dar muerte a los doctrineros Pedro

77
“Relación breve y sucinta de los sucesos que ha tenido la guerra de los tepehuanes de
la gobernación de la Nueva Vizcaya desde 15 de noviembre de 1616 hasta 16 de mayo
de 1618”, agi, fondo Guadalajara, vol. 28, R.6, N.32.
78
Cramaussel, “La rebelión tepehuana”, pp. 181-187; Giudicelli, “Alianzas y asenta-
mientos”, pp. 163-179.
79
Giudicelli, “Alianzas y asentamientos”, p. 167.
80
Cramaussel, “La rebelión tepehuana”, p. 181.

Boletín del Archivo General de la Nación


26 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Gravuna y Juan de Mallén.81 Todos los indios capturados fueron asesi-


nados, en cambio a las mujeres y a los niños se les castigó con azotes en
plazas públicas —a manera de ejemplo para los demás— y los esclaviza-
ron.82 Cabe resaltar que esta lucha armada, como las dos anteriores, se
efectuó por requerimiento de los dioses nativos, que, en última instancia,
mostraban lo que querían los serranos: emanciparse del dominio colonial.

Misionismo

La evangelización de los indios montañeses, en un primer momento,


estuvo a cargo de los franciscanos. Sin embargo, al estar aislados del
valle de Guadiana y con una geografía de difícil tránsito, su evange-
lización pasó a manos de los jesuitas en 1590, año en que Rodrigo del
Río y Loza, gobernador entonces de la Nueva Vizcaya, solicitó al padre
provincial que se encargara de su conversión porque los frailes no lo
estaban haciendo.83
En 1594 Gonzalo de Tapia fue el primer ignaciano en entrar al valle
de Topia y lo hizo cabecera de toda la serranía acaxee,84 lo que significó
que ahí se concentraría el poder religioso. Tiempo después moriría en
manos de los indios de Sinaloa. En 1597 entró el jesuita Hernando de
Santarén, el primero en haber aprendido la lengua acaxee y en comuni-
carse con ellos en su propio idioma.85 Así, con la entrada de los jesuitas
a la sierra, se introdujo el sistema misional o “misionismo” que, paula-
tinamente y a través de diversos factores, contribuyó a la pérdida de la
identidad cultural de los grupos acaxee y xixime.

81
Porras, La frontera con los indios, p. 137.
82
Giudicelli, “Alianzas y asentamientos”, pp. 168-174.
83
Alegre, Historia de la provincia, p. 2 (prólogo).
84
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 75.
85
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 25; Santarén en Alegre, Historia de la pro-
vincia, p. 54.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 27
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Detalle. Autor desconocido, “Chorographia de las misiones apostolicas q administro antes


en topia y la tepeguana, y actualmente administra en nayarit tarahumara, chinipas,
cinaloa, sonora, pimeria y california la compañia de jesus en la america septemtrional”,
papel marca manuscrito acuarelado, 66 x 79 cm, en Mapoteca Orozco y Berra, en
http://bdmx.mx/detalle/?id_cod=53 Este mapa no registra autor ni año, pero debe ser
del siglo xviii, quizá un poco antes de 1767, que es el año de la expulsión de los jesuitas.

El primer factor que se enlista es la reducción en pueblo de misión,


la cual consistía en congregar, convertir y disminuir a un determinado
número de personas en pueblos de misión.86 Los conquistadores al ver
que, por lo general, los indios vivían en asentamientos dispersos sobre
una geografía fracturada, los presionaban para congregarse en partes
llanas, donde los religiosos pudieran acceder fácilmente a realizar su
labor misional. Esta tarea obedecía al interés de reorganizar los asenta-
mientos indígenas conforme con los criterios europeos de vivir en policía;
es decir, bajo un orden dentro de una comunidad política y cristiana,
con la intención de mejorar la administración de “justicia” y lograr una

86
Ramírez Ruiz y Federico Fernández Christlieb, “La policía de los indios”, pp. 114,
119-121.

Boletín del Archivo General de la Nación


28 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

mayor eficiencia de la recaudación tributaria, al mismo tiempo que faci-


litaban la comunicación y el tránsito de un pueblo a otro. Estas medidas
representaron un intento por organizar un espacio, que hasta entonces
había parecido, ante los ojos europeos, como falto de control y dominio.87
A juicio personal, para los jesuitas, la “reducción en pueblo” impli-
caba también un proceso de selección en el que debía morir cierto
número de indígenas, pues sabían que los que no se congregaban tarde o
temprano morirían por diversas causas como las enfermedades mandadas
por dios o las guerras.
Por ejemplo, Pérez de Ribas, al hablar de la misión de Topia escribió:
“Con los regalos que se le agregaron […] de los pueblos cercanos a la villa
de Culiacán y los de Carantapa […] hoy es menos en número de la que fue
en su gentilidad; pero ese menos número, mucho más agradable a Dios,
que el grande que antes tenía”.88 Es decir —conforme a los jesuitas—,
Dios prefería verdaderos fieles aunque fueran pocos; incluso él mismo
enviaba las enfermedades a los nativos como castigo de su infidelidad y
prueba de su fidelidad. Menciona por ejemplo que, “Dios envió enfer-
medad de sarampión y viruela mortales a los indios, pero aquellos que
llegaron al extremo de la enfermedad y se salvaron, se adentraron más a
la religión”.89 Lo que nos dice (desde la visión ignaciana) que los nativos,
al haber sobrevivido la enfermedad, tenían una especie de cambio en
la mentalidad y al saberse seleccionados por el dios, dejaban sus viejas
tradiciones para ser verdaderos fieles cristianos.
Esto nos lleva a otro factor, las enfermedades, y es que los problemas
de salud fueron los que más diezmaron a la población del México novo-
hispano. Su llegada coincidió con los esfuerzos por reducir a estos grupos
a las misiones jesuíticas.90 La primera epidemia registrada en la Nueva

87
Martín Duarte, “Testimonio jurídico de las poblaciones y correcciones de los serra-
nos acaxees hechas por el capitán Diego de Ávila y el venerable Padre Hernando de
Santarén por el año de 1600”, agn, fondo Historia, vol. 20.
88
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 57.
89
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, pp. 82, 84.
90
“Virrey al rey”, 19 de octubre de 1577, agi, fondo Audiencia de México, leg. 20,
citado en Deeds, Defiance and deference, p. 13; Deeds, “Las guerras indígenas”, p. 130.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 29
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Vizcaya fue la peste de 1577, que se ha identificado como una combina-


ción de tifus, tifoidea y disentería, así como peste bubónica. La que le
siguió fue en la década de los noventa del siglo xvi mediante la viruela y
el sarampión que provocaron la muerte de más de la mitad de la pobla-
ción. Nuevamente, en 1607, la enfermedad de la viruela arrasó con los
indígenas, murieron más de 400 personas de todas las edades.91
Otro brote de epidemia se dio en 1617, comenzó en Sinaloa y se
expandió en todo el territorio de la Nueva Vizcaya, con ella sucumbieron
alrededor de cuatro millares de víctimas.92 Y aunque para las enferme-
dades locales tenían sus propios métodos de curación, morían sin saber
cómo atacar los nuevos padecimientos.
Otro elemento que influyó en la extinción cultural fue, sin duda
alguna, la conversión al cristianismo. No sólo la reducción en misiones
hizo que disminuyera el número de congregados, sino que además, los
que aceptaron el cristianismo, con el tiempo transformaron su cosmovi-
sión, es decir, la manera en que entendían al mundo y a los dioses que lo
creaban (y aunque se dieron casos en los que aceptaban simbólicamente
el cristianismo, es decir, sin considerarse verdaderos fieles, es tema de una
futura investigación que rebasa los fines de este). Por tanto, se pretende
responder ¿por qué razón los serranos aceptaban la religión cristiana?
Una posible respuesta es que los indígenas, desde su religión poli-
teísta, no creían que había dioses falsos, como en la cristiana, por tanto,
quizá hayan aceptado venerar al dios de los españoles porque no afec-
taba a los demás de su panteón.
Otra razón es que los privilegios y bienes que los misioneros ofrecían
fueron una de las formas de persuadir a los nativos para que aceptaran
la religión. Los misioneros se encargaban de regalarles herramientas o
incluso de nombrar ciertos cargos. Inspeccionaban quiénes, de entre los
indios, eran capaces de ejercer el cargo de alcaldes, oficiales y/o tema-
chtian (palabra náhuatl que significa maestro) que era el encargado de
enseñar el cristianismo a los neófitos. Un ejemplo lo encontramos con
91
“Carta del padre Luis de Aumada dirigida al Padre Martín Peláez Provincial de la
compañía de Jesús el 13 de noviembre de 1608”, agn, fondo Historia, vol. 19, exp. 10.
92
Reff, Disease, Depopulation, pp. 158-160.

Boletín del Archivo General de la Nación


30 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

el indio Juan, quien estaba bautizado, casado y adoctrinado y a quien


el padre Santarén y el capitán Ávila querían mucho por tener mucha
devoción en lo que estaba aprendiendo, así que, en su pueblo lo hicieron
fiscal de temachtian para que enseñara la doctrina. Además del cargo, le
prometieron un caballo con las siguientes condiciones: que congregara
a los indios; que les enseñara la doctrina; la forma cristiana de enterrar
a los muertos; que los casara y les quitara la costumbre de tener hasta
cinco mujeres.93
A este respecto, los temachtian fueron figuras clave que contribuyeron
a la extinción de las culturas nativas ya que fueron quienes enseñaban la
religión cristiana a sus coterráneos y, al comunicarse en su lengua nativa,
quizás les enseñaban el castellano para que con el tiempo sólo hablaran
éste.94 En un primer momento, las oraciones como el Padre Nuestro, el
Ave María, el Credo y el Catecismo, se les enseñaba en su propia lengua;
incluso cantaban la doctrina para recitarla en las iglesias.95
De hecho, la educación de los niños era la que más se cuidaba pues
veían en ellos a los futuros tamachtian y, por la misma razón, se ponían
escuelas cerca de las iglesias. Era muy efectiva la enseñanza en niños,
pues fue más sencillo impregnar el cristianismo en su imaginario. Por
ejemplo, una vez en el lecho de muerte de dos niñas que estaban enfermas,
éstas le dijeron al padre durante la extremaunción, que habían soñado
que la virgen les decía que ella era su madre y las esperaba en el cielo
junto a su padre Dios.96
Otro de los factores que influyeron para la aceptación del cristia-
nismo fue la curiosidad. Ese deseo por conocer lo inculcaron los misio-
neros durante sus visitas a los pueblos, en las que enseñaban los ejercicios
cristianos.97 De hecho, hubo indígenas que pedían que los aceptaran en

93
Martín Duarte, “Testimonio jurídico de las poblaciones y correcciones de los serra-
nos acaxees hechas por el capitán Diego de Ávila y el venerable Padre Hernando de
Santarén por el año de 1600”, agn, fondo Historia, vol. 20, f. 219.
94
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 54.
95
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, pp. 86-87.
96
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 56.
97
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 24.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 31
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

la religión, los bautizaran y les enseñaran sus rituales. Cuenta Santarén


que, ellos abrían camino para que los misioneros llegaran a sus ranche-
rías,98 o hubo quienes se mudaban de residencia para una mejor cercanía.
Pérez de Ribas dice “Sintiéronlo mucho y tomaron resolución de dejar
sus tierras y venir a buscar el agua del santo bautismo, y lo cumplieron
por el mes de mayo que entraron ciento y cincuenta personas […]”. Por
supuesto hubo familias que no quisieron migrar a las tierras de misión
o a las minas y se quedaban en sus lugares con el pretexto de que se
mudarían después.99
Otros aspectos que influyeron también a la curiosidad de los gentiles,
fue la presencia de los indígenas cristianos llegados del centro y quienes
se asentaron a lo largo del territorio de la Nueva Vizcaya. Probable-
mente la conversión de los caciques y chamanes (convencidos mediante
privilegios), quienes tenían el poder en las rancherías, facilitó también
que los serranos aceptaran el cristianismo.
Los santos sacramentos fueron otro de los factores para el desarraigo
paulatino de la religión serrana. El mejor ejemplo es el de la extremaun-
ción o la unción de los enfermos; y es que los jesuitas debían aplicar este
sacramento antes de que muriera cualquier persona. Este “consiste en
la unción con óleo sagrado hecha por el sacerdote a los fieles que se
hallan en inminente peligro de muerte”.100 De esta forma se conseguía
perdonar los pecados, así como dar “el consuelo, la paz y el ánimo para
vencer las dificultades y sufrimientos propios de la enfermedad grave o
de la fragilidad de la vejez”. Es decir, era “la preparación para el paso
a la vida eterna”.101
Dado que para los misioneros el cielo debía ser el destino de los
indígenas, la confesión era primordial para absolver sus “pecados” y así
ser recibidos por Dios en el paraíso. Por ejemplo, en mayo 28 de 1662

98
Santarén en Alegre, Historia de la provincia, p. 55.
99
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 53.
100
Véase Real Academia Española.
101
Ángel García Ibáñez, “Tema 24. La unción de los enfermos”, Opus Dei, 8 de diciem-
bre de 2016, en http://www.opusdei.org/es/article/tema-24-la-uncion-de-los-enfer-
mos/ [consultado el 27 marzo de 2017].

Boletín del Archivo General de la Nación


32 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

el padre Hernando Cavero pronunció algunas palabras de confesión a


una indígena que estaba a punto de morir y “acabando de absolverla y
recomendarle su alma a Dios, espiró”.102
La contrición jugó un papel importante en la extremaunción, pues
los misioneros atemorizaban a los indígenas con el tema del infierno
después de la muerte para persuadirlos de confesar o bautizase antes de
su fallecimiento. No resulta extraño que muchos serranos, en su lecho de
muerte, pidieran ser confesados o evangelizados.103 También los persua-
dían al decirles que el bautismo curaba las enfermedades y cuando no
se curaban que por lo menos sus almas quedarían libres de pecado y así
lograrían ir al paraíso y no al infierno.104
Tal es el caso de un jesuita que, cuando llegó a la misión de Topia,
le hablaron los indios de un viejo que temían se iba a morir sin ser bauti-
zado. Al quererlo bautizar el misionero le habló en “lengua mexicana”
(náhuatl), pero el enfermo le contestó en lengua caita y no en la acaxee,
que era la otra que se hablaba, luego le volvió a preguntar en acaxee y
de repente el indígena dijo la palabra “quema”, que en lengua mexicana
quiere decir “sí” o “así es”. Agregó que estaba avergonzado porque tenía
muchos años de no confesarse. Finalmente, se confesó llorando; recibió
los santos sacramentos y esa misma noche murió.105
Con base en esta lista de factores fue como los misioneros vieron en
los serranos acaxees y xixime cierto “afecto” al culto divino y cristiano
de sus almas. Por lo que, desde su perspectiva, presenciaron “interés”
en los rezos de la doctrina cristiana aún recitados en su lengua, fue así
como observaron que reverenciaban a los templos, objetos e imágenes
sagradas, e incluso que elaboraban ellos mismos artefactos como los
rosarios.106

102
Tamazula, mayo 28 de 1662, agn, Instituciones Coloniales, fondo Misiones, vol. 26,
exp. 28.
103
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 106.
104
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 26.
105
Tamazula, mayo 28 de 1662, agn, Instituciones Coloniales, fondo Misiones, vol. 26,
exp. 28.
106
Pérez de Ribas, Historia de los triunfos, p. 105.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 33
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Si analizamos las fuentes de Juan Ortiz Zapata107 y del Obispo


Pedro Tamarón y Romeral108 escritas en los siglos xvii y xviii, respec-
tivamente; podemos ver reflejado el detrimento de la población serrana
en las misiones acaxee y xixime.

“Pueblos cabecera”. Fuente: agn (varias). Elaboró: Sergio Delgadillo.

La Misión de San Andrés abarcó la zona habitada por los acaxees


y se dividió en cuatro partidos, también llamados cabeceras; a saber: el
pueblo de San Ignacio de Otatitlán, el de San Ildefonso de los Reme-
dios, el de San Gregorio y el de Santa María de los Otaéz. Para 1678
estos partidos sumaban 591 indígenas cristianos, entre los que se concen-
traban no sólo los acaxees, sino también los mexicas y tarascos. A esta
suma no se contaban a los gentiles, pues según el misionero Ortiz, no
había en los alrededores.

107
“Relación de la compañía de Jesús en 1678 que por orden del padre provincial
Thomas Altamirano hizo el Padre Visitador Juan Ortiz Zapata”, agn, Instituciones
Coloniales, fondo Misiones, vol. 26, exp. 27.
108
Tamarón y Romeral, Demostración del vastísimo Obispado.

Boletín del Archivo General de la Nación


34 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Para 1678, la Misión de los Xiximes estaba constituida por cuatro


partidos o cabeceras que sumaban un total de 1,006 indígenas cristianos.
Dichos partidos eran el de San Pablo Hetasi, el de Santa Cruz de Yamo-
ríba, el de Santa Apolonia y el de San Ignacio.
Durante la transición del siglo xvii al xviii las lenguas acaxee y
xixime fueron perdiendo hablantes, como se ve reflejado en la escasa
población. El náhuatl (al igual que el castellano) se generalizó, al grado
de que sólo se rezaba en esa lengua.
Desde 1662 los territorios de las misiones jesuitas se mantuvieron
casi inamovibles y fue en 1753 cuando se cedieron al clero secular.109
Entonces, el final del sistema misional culminó cuando el provincial
jesuita Cristóbal Escobar y Llamas ofreció, un 30 de noviembre de 1745,
la secularización de 22 misiones, incluyendo la de Topia, la Tepehuana
y la Tarahumara Baja, las cuales pasarían a la mitra de Durango. Sin
embargo, esta política de secularización “afectó poco a los ignacianos en
virtud del abandono en que ya estaban los centros misionales”, es decir,
la población indígena era poca, por lo tanto, los jesuitas ya no tenían
interés en seguir organizando las comunidades.110
Esta secularización ocasionó que se poblaran con mayor facilidad
las tierras con mestizos y españoles, quienes absorbieron por completo
lo que quedaba de las culturas serranas. Eso explica por qué, para la
segunda mitad del siglo xviii, los acaxees y xiximes, diezmados por la
resistencia de las luchas armadas, el trabajo forzado y las enfermedades,
dejaron de expresarse culturalmente y fueron incluidos como mestizos o
se asimilaron en las misiones de sus vecinos los tepehuanes.111

Conclusiones

La antropofagia entre los serranos no debe ser entendida como cani-


balismo porque no fue una práctica de su dieta diaria; sus fines fueron
religiosos. Representaba una forma de comunión con el cuerpo, es decir,
109
Gerhard, La frontera Norte, p. 283.
110
Osante, “Presencia misional”, p. 112.
111
Punzo, “¿Quiénes vivían en la sierra”, p. 61.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 35
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

formó parte de sacrificios rituales, por tanto, sólo la élite y el sacerdote


consumían el cuerpo de un ser humano para que con su vida aportara
la energía que los dioses necesitaban y así provocar el equilibrio que la
vida necesitaba.
El proceso de extinción de los acaxees y xiximes comenzó cuando
las huestes de Francisco de Ibarra, junto con tepehuanes, purépechas y
mexicas, dominaron el pueblo de Topia en noviembre de 1563. A partir
de ese momento se comenzó a repoblar y fundar centros poblacionales de
trabajo; uno agrícola, conformado por los misioneros y nativos serranos,
y el otro minero, habitado por la población migrante: vizcaínos, indígenas
y africanos. Y es que la economía del virreinato, basada en la explota-
ción minera, sirvió al mismo tiempo como un factor de integración; es
decir, dado que la minería fue paralela a la evangelización, la Corona
pudo integrar nuevos fieles en su religión.
Estos centros poblacionales desarrollaron paralelamente dos
sistemas virreinales que originaron la desaparición física y cultural
de los serranos. Por un lado, el minerismo (mediante el cual se explo-
taban los yacimientos argentíferos) y por el otro, el misionismo (mediante
el cual se hacía la reducción de indígenas en pueblos).
El primero produjo el mestizaje y la asimilación cultural debido a los
“indios auxiliares” y mulatos que se establecían en los reales de minas.
De esa forma, las lenguas acaxee y xixime desaparecieron paulatina-
mente. Y debido a que las condiciones de los trabajadores en las minas
eran malas, morían por las enfermedades que contraían o al rebelarse
mediante guerras. Tres fueron los levantamientos armados: el primero
hecho por los acaxees en 1601, el segundo por los xiximes, en 1610, y
el tercero encabezado por los tepehuanes en 1616, donde participaron
xiximes y acaxees como aliados. Todas culminaron con la pérdida de
vidas serranas.
En segundo, el sistema misional, fueron varios factores los que fomen-
taron el detrimento cultural: la reducción en pueblo de misión, las enfer-
medades, la conversión al cristianismo y los santos sacramentos. En este
sistema la apropiación de la religión cristiana, fomentada por la curio-
sidad, los privilegios otorgados por misioneros y el papel de los temachtian,

Boletín del Archivo General de la Nación


36 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

fueron esenciales para la conversión y reducción de los acaxees y xiximes.


Aunque hubo algunas resistencias ante este sistema —como las migra-
ciones—, los serranos no pudieron defenderse de los embates mortales de
las enfermedades. Este hecho fue el factor que más diezmó a la pobla-
ción y que, a su vez, sirvió a los misioneros para persuadir a los nativos
de recibir la religión cristiana, cuyo éxito consistió en persuadirlos a
bautizarse para tener una mejor vida después de la muerte así como la
unción de los enfermos.
En resumidas cuentas, mientras el minerismo provocaba el detri-
mento poblacional, el misionismo hizo desaparecer sus prácticas cultu-
rales: sus lenguas, su religión, sus dioses, sus mitos, sus rituales (como el
juego de pelota y los sacrificios humanos), sus matrimonios con varias
mujeres, sus modos de hacer la guerra; así como sus formas de vestir y de
habitar a lo largo de la Sierra Madre Occidental. Al final, todas las carac-
terísticas que hacían identificar a los acaxees y xiximes, desaparecieron.

Fuentes

Archivos

agi Archivo General de Indias (Sevilla, España)


agn Archivo General de la Nación (México)

Bibliografía

Aguado Vázquez, José Carlos, Cuerpo humano e imagen corporal. Notas


para una antropología de la corporeidad, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas,
Facultad de Medicina, 2004.

Alegre, Francisco Xavier, Historia de la provincia de la Compañía de Jesús


de Nueva España, ed. Ernest J. Burrus y Felix Zubillaga, 2 t., Roma,
Institutum Historicum Societatis Iesu, 1958.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 37
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Bakewell, P. J., Minería y sociedad en el México Colonial. Zacatecas 1546-1700,


trad. de Roberto Gómez Ciriza, México, Madrid, Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 1976.

Bartolé, Miguel A. (coord.), Ya no hay lugar para cazadores. Proceso de extin-


ción y transformación étnica en América Latina, Ecuador, Biblioteca Abya-
Yala, 1995.

Beals, Ralph, “Los acaxees: una tribu serrana de Durango y Sinaloa”,


en Etnohistoria del Noroeste de México, vol. 1, de la colección Obras, pról.
Robert V. Kemper, trad. de Victoria Schussheim, México, Siglo xxi,
2011.

Cabrero García, María Teresa, Civilización en el norte de México. Arqueología


de la cañada del río Bolaños (Zacatecas y Jalisco), México, Universidad
Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antro-
pológicas, 1989.

Cramaussel, Chantal, “Encomiendas, repartimientos y conquista de


Nueva Vizcaya”, en Historias, México, Instituto Nacional de Antro-
pología e Historia, núm. 25, octubre 1990-marzo 1991, pp. 73-89.

______, “Relaciones entre la Nueva Vizcaya y la provincia de Michoa-


cán”, en Relaciones: Estudios de historia y sociedad, Otoño 2004, vol. xxv,
núm. 100, Colegio de Michoacán, pp. 173-203.

______, “La rebelión tepehuana de 1616. Análisis de un discurso”, en


La Sierra Tepehuana, pp. 181-187.

Cramaussel, Chantal y Sara Ortelli (coords.), La Sierra Tepehuana. Asen-


tamientos y movimientos de población, El Colegio de Michoacán, Univer-
sidad Juárez del Estado de Durango, Instituto de Investigaciones
Históricas, 2006.

Boletín del Archivo General de la Nación


38 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Deeds, Susan M., Defiance and deference in Mexico’s colonial north: Indians
under Spanish rule in Nueva Vizcaya, Austin, Texas, University of Texas
Press, 2003.

______, “Las guerras indígenas: colisiones catastróficas, conflagracio-


nes milenarias y culturas en flujo”, en Guadalupe Rodríguez López
(coord.), Historia de Durango. La Nueva Vizcaya, pp. 126-161.

Fernández Christlieb, Federico, Ángel Julián García Zambrano


(coords.), Territorialidad y paisaje en el altepetl del siglo xvi, México, Fondo
de Cultura Económica, Instituto de Geografía, Universidad Nacio-
nal Autónoma de México, 2006.

Gennep, Arnold van, Los ritos del paso, trad. del francés de Juan Aran-
zard, Madrid, Alianza Editorial, 2008.

Genotte, Jean-François, “La evangelización de los tepehuanes de los


valles orientales de Durango (1596-1604). Las primeras misiones
jesuitas”, en Chantal Cramaussel, Sara Ortelli (coord.), La Sierra
Tepehuana, pp. 129-146.

Gerhard, Peter, La frontera Norte de Mesoamérica, México, unam, 1996.

Giudicelli, Christophe, “Alianzas y asentamientos de guerra durante la


guerra de los tepehuanes de 1616-1619”, en Chantal Cramaussel,
Sara Ortelli (coord.), La Sierra Tepehuana, pp. 163-179.

González Torres, Yolotl, El sacrificio humano entre los mexicas, México,


Instituto Nacional de Antropología e Historia, Fondo de Cultura
Económica, 1994.

Güereca Durán, Raquel E., Milicias indígenas en la Nueva España. Reflexiones


del derecho indiano sobre los derechos de guerra, México, Universidad Nacio-
nal Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2016.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 39
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Gutiérrez Casillas, José, Santarén: conquistador pacifico, 2ª ed., México, Edi-


torial jus, 1964.

Lacueva, Jaime J., “Marginalidad y marginación de la minería de


Nueva Vizcaya (1563-1631)”, en Historias, núm. 78, México, Direc-
ción de Estudios Históricos-inah, 2011.

López Austin, Alfredo, Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los


antiguos nahuas, t. 1, México, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1980.

Mecham, J. Lloyd, “The Real de Minas as Political Institution. A Study


of a Frontier Institution in Spanish Colonial America”, en The His-
panic American Historical Review, Duke University Press, vol. 7, núm. 1,
february 1927.

______, Francisco de Ibarra and Nueva Vizcaya, Durham, Duke University


Press, 1927.

Mota y Escobar, Alonso de la, Descripción geográfica de los reinos de Nueva


Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León [1602-1605], introd. Joaquín
Ramírez Cabañas, 2ª ed., México, Editorial Pedro Robredo, 1940.

Nakayama A., Antonio, Sinaloa: Un bosquejo de su historia, 3a. ed., Culia-


cán Rosales, Sinaloa, Universidad Autónoma de Sinaloa, 1996.

Obregón, Baltasar de, Historia de los descubrimientos antiguos y modernos de


la Nueva España, estudio introductorio, edición y glosario de Eva Ma.
Bravo, Sevilla, Alfar, 1997.

Orozco y Berra, Manuel, Geografía de las lenguas y carta etnográfica de México:


precedidas de un ensayo de clasificación de las mismas lenguas y de apuntes
para las inmigraciones de las tribus, México, J.M. Andrade y F. Escalante,
1864.

Boletín del Archivo General de la Nación


40 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Osante, Patricia, “Presencia misional en Nuevo Santander en la


segunda mitad del siglo xviii. Memoria de un infortunio”, en Estu-
dios de Historia Novohispana, núm. 17, 1997.

Pacheco y Cárdenas, Colección de documentos inéditos, relativos al descubri-


miento y conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de Amé-
rica y Oceanía, sacados de los archivos del reino, y muy especialmente del de
Indias, vol. 14, Madrid, Imprenta de José María Pérez, 1870.

Pacheco Rojas, José de la Cruz, Historia breve. Durango, 2ª ed., México,


Fondo de Cultura Económica, Colegio de México, Fideicomiso His-
toria de las Américas, 2011.

Pérez de Ribas, Andrés, Historia de los triunfos de nuestra santa fe entre gentes
las más bárbaras y fieras del nuevo orbe (año 1645), precedida de los nau-
fragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, t. iii, México, Editorial
Layac, 1944.

Porras Muñoz, Guillermo, La frontera con los indios de Nueva Vizcaya en el


siglo xvii, México, Fomento Cultural Banamex, 1980.

Punzo Díaz, José Luis, “¿Quiénes vivían en la sierra antes de la llegada


de los tepehuanes? Breviario de arqueología xixime”, en Chantal
Cramaussel, Sara Ortelli (coord.), La Sierra Tepehuana, pp. 57-66.

Ramírez Ruiz, Marcelo y Federico Fernández Christlieb, “La policía


de los indios y la urbanización del Altepetl”, en Federico Fernández
Christlieb, Ángel Julián García Zambrano (coords.), Territorialidad,
pp. 114-167.

Reff, Daniel, Disease, Depopulation and Culture Change in Northwestern New


Spain, 1518-1764, Salt Lake City, University of Utah Press, 1991.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 41
Sergio Delgadillo Galindo
El proceso de extinción…

Rodríguez López, Guadalupe (coord.), Historia de Durango. La Nueva


Vizcaya, vol. 2, México, Universidad Juárez del Estado de Durango,
Instituto de Investigaciones Históricas de la ujed, 2013.

Saravia, Atanasio G., Apuntes para la historia de la nueva Vizcaya, vol. i,


introducción compilación e índices de Guadalupe Pérez San
Vicente, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1978.

Sauer, Carl, “La distribución de las tribus y las lenguas aborígenes del
noroeste de México”, en Aztatlán, recop., trad. y pról. de Ignacio
Guzmán Betancourt, México, Siglo xxi Editores-Difocur, 1998.

Sempat Assadourian, Carlos, Zacatecas, conquista y transformación de la


frontera en el siglo xvi: minas de plata, guerra y evangelización, México, El
Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 2008.

Tamarón y Romeral, Pedro, Demostración del vastísimo Obispado de la Nueva


Vizcaya 1765, introducción de Vito Alessio Robles, México, Antigua
Librería Robredo de José Porrúa e Hijos, 1937.

Vallebueno, Miguel, “El camino de Topia y los caminos que atrave-


saban la sierra de Durango”, en Chantal Cramaussel (ed.), Rutas
de la Nueva España, Michoacán, Colegio de Michoacán, 2006, pp.
355-363.

West, Robert C., La comunidad minera en el Norte de Nueva España: el distrito


minero del Parral, introd. y notas de Zacarías Márquez Terrazas, trad.
de Ricardo Cabrera Figueroa, Chihuahua, Gobierno del Estado de
Chihuahua, 2002.

Zubillaga, Félix, Monumenta Mexicana (1599-1602), vol. vii, Roma: Insti-


tutum Historicum Societatis Iesu, 1981.

Boletín del Archivo General de la Nación


42 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Bandos para el buen gobierno de la Ciudad de
México virreinal
Edicts for the Colonial City of Mexico’s “Good Government”

Guadalupe de la Torre Villalpando


Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, inah
guadalupe_torre_v@encrym.edu.mx

Cómo citar este artículo: Guadalupe de la Torre Villalpando, “Bandos para el buen gobierno de la Ciu-
dad de México virreinal”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena
época, pp. 43-59.

Recibido: 15 de julio de 2019 • Aprobado: 8 de agosto de 2019

Resumen Abstract

Durante el periodo virreinal en la Ciu- During the colonial period in Mexico


dad de México, a semejanza de otras City, as in many other cities of the
muchas ciudades del Imperio español, Spanish Empire, a series of laws were
se emitieron una serie de leyes dirigi- issued addressed to inhabitants and
das a los habitantes y vecinos de esta neighbors of this urban center. The
urbe. Esta legislación estaba destinada legislation aimed to accomplish what
a lograr lo que en la época llamaban el was in that time named the city’s
“buen gobierno” de la ciudad. A partir de “good government” (“buen gobierno”).
haber recopilado el corpus de estas leyes After compiling the local law’s corpus,
locales, resguardadas en diversos archi- stored in diverse archives, this study
vos, se ha comenzado a profundizar en delves into this legislation’s characte-
el estudio de las características de esta ristics, analyzing the corpus’s themes
legislación, en el análisis de las temáti- and examines the issues that most
cas que abordaron y en las problemá- interested colonial authorities, local
ticas que interesaron a las autoridades (virreinales) and metropolitan (rea-
virreinales y reales desde que se empe- les), from the beginning of these pro-
zaron a emitir este tipo de disposiciones. vision’s issuing.

Palabras clave: Ciudad de México, ban- Keywords: Mexico City, proclamations,


dos, buen gobierno, siglo xviii good government, 18th century
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Introducción

En la Ciudad de México, como en todas las principales ciudades virrei-


nales, se emitieron durante el periodo virreinal una serie de disposiciones
destinadas a normar el gobierno y la administración local. Su peculia-
ridad es que estaban dirigidas a la población residente en estas urbes y
se daban a conocer públicamente.
La temática tratada en los llamados “bandos de buen gobierno”
hace de esta documentación una fuente de consulta interesante para los
estudiosos en la historia urbana o en la historia de vida cotidiana, ya que
a través de estas disposiciones es posible conocer el comportamiento de
las personas, las costumbres y hábitos de la época, el discurso político
de las autoridades hacia la población, la concepción de los gobernantes
del orden y la seguridad públicas, entre muchos otros aspectos.
Del interés personal en esta fuente, surgió hace unos años el proyecto
de configurar un acervo que pudiera concentrar el conjunto de este tipo
de bandos dispersos en diversos acervos de la Ciudad de México. Este
corpus fue publicado de manera digital con el título de Compendio de
bandos de buen gobierno de la Ciudad de México. Período colonial, que se puede
consultar en línea en un sitio interactivo que facilita la búsqueda de los
documentos.1
Es, precisamente, a partir de la revisión y análisis de este corpus,
que se propone exponer en este escrito las particularidades de esta
normativa que llegó a ser numerosa e importante; las problemáticas que
interesaron a las autoridades y que quedaron contenidas en los bandos,
y en dilucidar si este tipo de disposiciones locales eran sometidas con
antelación a ser publicadas a alguna clase de aprobación real, sobre
todo las promulgadas durante el siglo xviii, pensando que coincide
con la época en que la política borbónica centralizó sus decisiones e
impuso mayor control.

1
De la Torre Villalpando, Compendio de bandos, publicado en 2012: https://bandosmexico.
inah.gob.mx/menu.html

Boletín del Archivo General de la Nación


44 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Particularidades de los bandos

Comenzaré por hacer algunas precisiones en relación con el significado


del vocablo “bando” y a su uso durante aquella época. De acuerdo con el
Diccionario de Autoridades, editado en 1726, el término refiere al “edicto, ley
o mandato solemnemente publicado de orden superior; y la solemnidad
y acto de publicarle se llama también así”.2 Por su parte el Diccionario
histórico y forense del Derecho Real de España, de 1784, lo define como “cierto
mandato publicado con autoridad legítima, ya por voz de pregonero,
ya con la fijación de edictos en los parajes más públicos de la ciudad, o
pueblo, bajo de alguna pena impuesta a los contraventores”.3
En la bibliografía moderna sobre historia del derecho, se señala con
mayor precisión y claridad que el bando es “la publicación de una reso-
lución propia o ajena [del virrey o gobernador]. Si es ajena, el virrey está
sancionando su aplicación de modo que llegue a conocimiento público.
Si es propia, está publicando un auto, decreto o providencia suyo”.4
En el grupo de bandos analizado encontramos ejemplos que hacen
explícita la diferencia entre lo que se entendía por auto, pregón o bando.

...y para que ninguna persona alegue ignorancia y llegue


a noticia de todos se pregone este dicho auto por bando...5
...y para que llegue a noticia de todos se pregone este auto
en la plaza mayor de esta ciudad... y se fije un tanto de este
auto en lugar público.6

Sin embargo, se volvió común darle el nombre de bando a la norma-


tiva que se publicaba, aunque el bando fuera estrictamente el acto de

2
Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, p. 373.
3
Cornejo, Diccionario histórico y forense, p. 102.
4
Dougnac Rodríguez, Manual de Historia del Derecho Indiano, p. 256.
5
Archivo Histórico de la Ciudad de México (ahcdmx), ayuntamiento, policía en gene-
ral, vol. 3627, exp. 13, fs.18-18v
6
ahcdmx, ayuntamiento, real audiencia, fiel ejecutoria, autos, vol. 3781, exp.1, fs.
82-83.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 45
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

hacer pública una disposición, sea un auto, auto acordado, real cédula,
ordenanza, o cualquier otra orden emitida por la autoridad.
Respecto al acto de hacer pública alguna disposición, ya al inicio
del periodo virreinal se usaba vocear el pregón de buena gobernación,
que fue una práctica heredada de los corregidores castellanos, quienes lo
emitían al comienzo de su gestión.7 Por tanto, el uso de los pregones no
era una novedad. Sin embargo, estas disposiciones estaban dirigidas a los
gobernantes, ministros, jueces y alcaldes, mientras que para el caso de los
bandos sus destinatarios eran los habitantes y/o vecinos de la ciudad. En
otras palabras, son disposiciones dirigidas a toda la población residente
en la ciudad: “a personas de cualquier condición y calidad…”, como se
precisa en los propios documentos y ello conllevaba hacerlas públicas
como se hace explícito con la fórmula “…y para que llegue a noticia de
todos y ninguno alegue ignorancia que se publique por bando…”.
Cabe entonces preguntarse cuándo comienza esta práctica de
publicar por medio de bandos las disposiciones para el buen gobierno
de la ciudad y organizar su contenido con una estructura específica, que
por lo general incluía:

1. Un encabezado con el nombre, títulos y cargos de la o las auto-


ridades que lo emitían.
2. Una cláusula introductoria en que se exponían las motivaciones
o consideraciones de la autoridad al emitir la ley en cuestión.
3. Una cláusula dispositiva en que se enunciaba de manera impe-
rativa la norma.
4. Una cláusula penal que fijaba las multas y/o castigos para
quienes no cumplieran con lo establecido de acuerdo a la etnia
y/o grupo social de las personas.
5. Una cláusula final en que se disponía su publicación y se indi-
caba el lugar y fecha de su emisión. Se suscribía por la auto-
ridad o autoridades que la dictaban y el escribano estampaba
también su firma.

7
Fraile, La otra ciudad del Rey, p. 25.

Boletín del Archivo General de la Nación


46 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Estructura de los bandos.

La hipótesis de Víctor Tau, en su investigación sobre los bandos de


Buenos Aires, es que la labor legislativa desempeñada por el cabildo
para normar la vida urbana antes del siglo xviii, se hizo a través de otras
formas como las ordenanzas; también pudo deberse a la existencia de
una regulación consuetudinaria que no fue recopilada por escrito o a la
posibilidad de la pérdida o extravío de los documentos.8
Es cierto que existieron otras figuras legales para normar la vida
de la ciudad que no se hicieron públicas, también que las disposiciones
pudieron no haber llegado a ser escritas, y para México es sugerente la
idea de la pérdida de documentos, pues a fines del siglo xvii tuvo lugar
un tumulto, causado por el encarecimiento y alto precio del maíz, que
derivó en el incendio de una parte del palacio virreinal donde proba-
blemente se guardaba la documentación.
Es importante aclarar —para el caso de la Ciudad de México—,
que aunque en principio correspondía al Ayuntamiento hacerse cargo
de la policía de la ciudad, fueron los virreyes y la Real Audiencia quienes

8
Tau Anzoategui, "Los bandos de buen gobierno", p. 99.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 47
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

principalmente se adjudicaron la prerrogativa en materia municipal, debido


a su condición de capital del virreinato novohispano y sede de los poderes
centrales. Muestra de ello es que los bandos recopilados, que datan del
siglo xvii y hasta el fin del régimen colonial, fueron emitidos en un 83%
por el virrey en turno, un 3% por la Real Audiencia o en particular por
la Real Sala del Crimen y solo un 14% por el cabildo de la ciudad.
Otra aclaración por destacar es que el virrey no solía promulgar
bandos en particular para otra ciudad que no fuera la de México, pero
sí existen algunos que, debido a su contenido general, fueron dirigidos a
los habitantes de la ciudad de México, y además, a los de las principales
ciudades de Nueva España.
Esto explica que la mayoría de los documentos se encuentren acer-
vados en el Archivo General de la Nación (agn) y en mucho menor
número en el Archivo Histórico de la Ciudad de México (ahcdmx).
Además de estos dos grandes archivos, fueron localizados algunos ejem-
plares en fondos documentales de otros reservorios de la ciudad como la
Biblioteca Nacional y el Centro de Estudios Grupo Carso.9

Figura 2. Archivos donde se localizan los bandos.

9
En algunos casos el mismo bando se conserva en varios de los archivos, o bien, se loca-
lizó la versión manuscrita en uno de ellos y en otro la impresa. También sucede, sobre
todo en el caso del Archivo General de la Nación, que se conserven varios ejemplares
del mismo bando.

Boletín del Archivo General de la Nación


48 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

El procedimiento que se seguía para dar a conocer los bandos,


como se señala en el Diccionario Histórico y Forense del Derecho Real antes
citado, era leerlos en voz alta en ciertos sitios públicos designados para
tal efecto y fijar algún ejemplar impreso donde regularmente se acos-
tumbraba hacerlo.
Este acto seguía un protocolo establecido para asegurar que la pobla-
ción se enterara de las disposiciones y las considerara con seriedad; la
comitiva estaba formada habitualmente por el escribano de gobierno,
la tropa que marchaba a son de timbales para llamar la atención y el
pregonero, que por lo común era indígena. He aquí el testimonio del
escribano que da fe de haber llevado a cabo la ceremonia:

serían poco más de las nueve horas de la mañana hice


pregonar y publicar por bando como se manda en este dicho
auto... todo en altas e inteligibles voces. Por la de Nicolás de
la Cruz indio ladino que hace oficio de pregonero; siendo
testigos Juan Joseph Lira Hipólito de Villegas y otras varias
personas que concurrieron y se hallaron presentes.10

La costumbre de que el pregón lo hiciera un indio ladino “en lengua


castellana” —como se señala con frecuencia en las fuentes—, nos lleva
a pensar que quizá los bandos eran pregonados también en otra lengua,
además del castellano, aunque la documentación no lo hace explícito.
Gracias a que en numerosos bandos se hace alusión a los sitios desig-
nados para dar lectura a los bandos y fijar los impresos en el muro, fue
posible ubicar los lugares exactos donde se solía llevar a cabo la cere-
monia. En el siguiente plano del centro de la ciudad del siglo xviii se
puede apreciar que los sitios elegidos fueron las dos esquinas del palacio
virreinal que daban a la Plaza Mayor, el Portal de Mercaderes, la esquina
de la calle de Escalerillas a un costado de la catedral, y en otras esquinas
de calles principales aledañas a la plaza.

10
ahcdmx, ayuntamiento, ríos y acequias, vol. 3871, exp. 33, fs. 19-20v.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 49
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Plano de la Ciudad de México con los puntos donde se solían pregonar y colocar los
bandos en el siglo xviii.
Una característica de los bandos es la reiteración de sus contenidos.
Con frecuencia, en las reemisiones de estos documentos se hacían adendas
o alusión a bandos anteriores que se referían al mismo asunto. Esto con
el sentido de dar seguimiento a la norma anterior, o bien, insistir cuando
las leyes no eran cumplidas pues era difícil el cumplimiento de las que
iban en contra de la idiosincrasia de la gente al pretender modificar sus
costumbres. Por poner solo algunos ejemplos: exhortan una y otra vez a
la gente común para que cubra su “desnudez”;11 prohíben insistentemente
la producción y consumo de bebidas embriagantes locales;12 o impiden
el uso de armas blancas y de fuego cortas que se acostumbraba portar.13
Otra singularidad de los bandos a tomar en cuenta es que son leyes
casuísticas. Es decir, su contenido busca dar respuesta o solucionar asuntos
que coyunturalmente interesa remediar, ya sea porque implica establecer
medidas más duras para mantener el orden público o resguardar la segu-
ridad de la ciudad, o porque son actividades cotidianas que requieren
ser modificadas.

11
Consultar los siguientes bandos donde se encuentran disposiciones al respecto:
1799/05/22; 1800/07/09 y 1810/10/12 en https://bandosmexico.inah.gob.mx/
menu.html
12
A lo largo del siglo xviii y principios del xix, se emitieron 18 bandos con disposicio-
nes sobre esta prohibición.
13
Esta prohibición estuvo vigente a lo largo del siglo xviii y principios del xix.

Boletín del Archivo General de la Nación


50 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Numerosos bandos eran de carácter acumulativo, esto es, que reco-


gían las disposiciones de los gobernantes anteriores, circunstancia que
con frecuencia se hace explícito en el propio documento. En especial,
los llamados “bandos de policía o de buen gobierno”, que concentraron
numerosas disposiciones en materias diversas.
En estricto sentido, todos estos bandos estaban dirigidos a lograr
el buen gobierno de la ciudad, ya fuera que su contenido se refiriera a
algún asunto en concreto, o bien, a una temática variada. Sin embargo,
es cierto que se emitieron algunos bandos especiales que concentran
muchas de las disposiciones contenidas en otros bandos y que las auto-
ridades señalan de manera explícita que se trata de un “bando de buen
gobierno”. Para la Ciudad de México, solamente se localizaron tres
bandos considerados en esta categoría: el emitido por el virrey marqués
de Croix el 26 de octubre de 1769, otro más por el virrey Félix Berenguer
el 9 de julio de 1800 y el último, por el virrey Francisco Javier Venegas
el 12 de octubre de 1810.
Cabe aclarar que en la época se tenía una concepción muy amplia
de lo que significaba el término policía, por lo que es comprensible que
estos documentos reglamenten asuntos muy variados. De acuerdo con
la definición que hiciera Tomás de Valeriola en su obra Idea general de
policía o tratado de policía (1798):

La policía es la ciencia de gobernar los hombres, contribu-


yendo a sus prosperidades; y el arte de llenarles de felici-
dades, en cuanto es posible, y deben serlo según el interés
general de la sociedad. La policía, considerada en sus
operaciones ordinarias, consiste en mantener el orden,
vigilar sobre las necesidades comunes de los ciudadanos;
dar providencias para impedir cuanto puede turbar la paz
y tranquilidad que deben gozar; prescribirles las reglas que
deben seguir; observar a los que por su conducta, u olvido
de sus obligaciones, pueden perjudicar a los otros; detener,
corregir y reprimir los abusos y desordenes; precaver los
delitos; no omitir diligencia para que los delincuentes no

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 51
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

escapen al castigo que merecen; separar de la sociedad a


los que pueden causar daño; hacer a todos sin distinción de
empleo, estado y fortuna, la más exacta y pronta justicia; y
concederles los auxilios, protección y alivios que necesiten,
y que es posible facilitarles.14

Temática de los bandos de buen gobierno

De acuerdo con una primera clasificación que se elaboró, se observó que


entre los bandos más numerosos están los que norman sobre los servi-
cios públicos como: empedrado, limpia de calles y de acequias, baños
públicos, alumbrado, coches de alquiler y abasto, entre otros. El abasto,
en particular, era un asunto de la mayor relevancia para los gobernantes
porque significaba satisfacer la demanda de la población, pero también
mantenerla tranquila, porque más de una vez la falta de granos o la espe-
culación de precios de algunos productos de primera necesidad dieron
lugar a disturbios serios en la ciudad. De ahí que se hayan promulgado
múltiples bandos al respecto durante el periodo.
Otro rubro abundante es el de celebraciones y fiestas. En este
grupo consideramos los bandos que dictan disposiciones para moderar
el comportamiento de la población durante la temporada de carnesto-
lendas, Semana Santa, la fiesta de Corpus, en las corridas de toros, etc.
También, para la celebración de acontecimientos de la familia real (naci-
mientos, bodas, muertes).
Las disposiciones estratégicas dirigidas a mantener el control de
la población conforman otro grupo relevante. Entre los mecanismos
de control social incluidos en estos bandos estaban, por ejemplo, el
levantamiento de padrones de habitantes, los llamados “vecindarios”;
el registro del cambio de domicilio de los vecinos, el de los forasteros y
huéspedes alojados en los mesones, así como la razón de su estancia en la
ciudad. Se reglamentó, asimismo, la ubicación y funcionamiento de las
pulquerías, vinaterías, casas de juego y de los baratillos, así como de la

14
Valeriola, Idea general de la policía o tratado de policía, p. 9.

Boletín del Archivo General de la Nación


52 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

inspección cotidiana de estos establecimientos causantes de escándalos.


Por otra parte, se dispuso en varias ocasiones la división del territorio
de la ciudad en sectores, los llamados “cuarteles”, para llevar a cabo con
mayor eficiencia la vigilancia de los habitantes.
Una de las disposiciones que se dictaron de manera reiterada a lo largo
del periodo y que se mantuvo vigente hasta fines del xviii, fue la prohibición
para que la población indígena se asentara dentro de la traza o recinto de
la ciudad. Mandato que, si bien no se hizo cumplir con rigor, es evidencia
de la intención de las autoridades por mantener bajo control a este sector
de la población, que debía asentarse en los barrios para facilitar a través
de las parroquias el seguimiento de su buen comportamiento cristiano
y el cobro de los tributos que como vasallos estaban obligados a pagar.15
Habrá que destacar que el grupo de bandos más numeroso lo cons-
tituye los destinados a mantener el orden público en la ciudad; cuestión
nada extraordinaria, ya que por naturaleza este tipo de leyes estaban
especialmente destinadas a lograr la tranquilidad de la ciudad, lo que
implicó que buena parte de las medidas impulsadas por las autoridades
con esta finalidad estuvieran encaminadas a lograr una vigilancia
eficiente de las calles para prevenir desórdenes y delitos.
La costumbre de pasar el tiempo o momentos de ocio bebiendo en
vinaterías, bodegones, pulquerías o jugando en casas donde corrían
apuestas, era muy mal vista; se consideraba perjudicial para la tranqui-
lidad pública, de ahí que los bandos tendieran a regular el comporta-
miento de los habitantes —en este sentido— al prohibir los juegos de
envite y azar, la producción y venta de aguardientes de origen local y
castigar severamente la embriaguez.
La ociosidad y la vagancia merecen mención aparte, ya que en la
época eran consideradas como causa o germen de desórdenes sociales y
se consideraban a los “ociosos, vagos o malentretenidos”, como propa-
gadores de malas costumbres.16

15
Este tema ha sido extensamente estudiando por Andrés Lira en su libro Comunidades
indígenas frente a la Ciudad de México.
16
Véase Sonia Pérez Toledo, “Los vagos de la Ciudad de México y el Tribunal de
Vagos en la primera mitad del siglo xix”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 53
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

La mendicidad también fue una cuestión que se trató de regular.


Esta situación era provocada, principalmente, por el desplazamiento de
población proveniente de áreas rurales que ante las reiteradas crisis agrí-
colas, buscaban en las urbes las mínimas condiciones para sobrevivir.
En este caso, las autoridades legislaron a favor de los mendigos llevando
a cabo acciones como la creación del Hospicio de Pobres con el fin de
albergar en esta institución a indigentes, viudas necesitadas, etcétera.
Otra cuestión que se percibe en los bandos en relación con el tema
del orden público es que los servicios urbanos que se consideraban
susceptibles de prevenir delitos o desórdenes, como el alumbrado de
las calles o el abasto de la ciudad, se convirtieron en tema impor-
tante para las autoridades virreinales. Legislaron reiteradamente
para que los vecinos colocaran faroles en las fachadas de sus casas,
acción que más tarde asumió el propio gobierno local de la ciudad.
Esto es interesante, porque a través de los bandos se puede reconstruir
el proceso del desarrollo y de la concepción de un servicio público
como la iluminación de las calles.
Algunos aspectos de las actividades cotidianas de los vecinos —
susceptibles de ser reguladas por su implicación con el orden público—,
también estuvieron en la mira de las autoridades. Entre ellas estaba el
uso de los baños públicos por ambos sexos; el empeño de prendas en
las pulperías que daban lugar a desórdenes; el abuso al utilizar fuegos
artificiales que irrumpían la tranquilidad de la población; o el caótico
comportamiento de las personas en las fiestas religiosas; por mencionar
algunas.
El abasto, por su parte, era uno de los servicios públicos que
requería de mayor atención de los gobernantes, pues de no cumplirse
satisfactoriamente la demanda de la población, el descontento de la
gente podía desembocar en disturbios, como sucedió en más de una
ocasión. En el periodo analizado, las disposiciones estuvieron encami-
nadas a evitar la especulación de los comerciantes (precios de harinas,
granos, carne) y a lograr el suficiente suministro de víveres para la
población citadina.

Boletín del Archivo General de la Nación


54 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Figura 4. Clasificación temática de los bandos.

En resumen, se puede decir que la seguridad y el orden públicos


fueron cuestiones prioritarias o principales sobre las que legislaron las
autoridades virreinales a través de bandos, y la razón es que se habían
convertido en un asunto clave para los gobernantes de las ciudades en
el siglo xviii.
Lo anterior se explica en el hecho de que las grandes capitales, tanto
europeas como americanas, se habían vuelto fuente de graves dificul-
tades derivadas principalmente del aumento demográfico. A partir de
esta preocupación y de la reflexión sobre esta problemática se originó
en ese siglo en Europa, lo que se denominó la “ciencia de policía”, cuyo
contenido quedó planteado en los tratados ya mencionados que abordan
los conflictos expuestos de las sociedades urbanas, y que proponen linea-
mientos y observaciones prácticas para lograr el buen gobierno de la
ciudad.
En estos tratados el mantenimiento del orden y la tranquilidad
pública son temas a los que se dedicaron largos capítulos. Por ejemplo,
argumentan ampliamente las medidas recomendadas para acabar con

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 55
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

la ociosidad y mendicidad, así como para mantener vigiladas las calles.


En el mismo sentido, recomendaban fiscalizar las costumbres de los
súbditos y estar alertas al descontento de la gente que pudiera derivar
en tumultos o levantamientos.17
Pero estos tratados también hacen señalamientos de carácter general
de la observancia religiosa, las buenas costumbres, o bien, la morfología
y el ordenamiento de la ciudad. Al respecto, hacen recomendaciones
concretas que abordan asuntos de higiene, infraestructura urbana, abasto,
servicios públicos y el establecimiento de un cuerpo de guardias eficiente
que vigile y mantenga el orden público.
Es por todo lo anterior, que los estudiosos del Derecho Real en las
Indias llegan a afirmar que el Derecho Indiano es por excelencia un
“Derecho de Policía”, pues los bandos debido a su cantidad, se consi-
deran una parte importante de este cuerpo legislativo. Por otro lado,
aseguran que estas leyes locales se llevaron a la práctica sin aprobación
superior a pesar de la política de centralización y control de la época,
probablemente, porque esta autogestión local se consintió o aprobó bajo
el supuesto de que las ciudades americanas contaban con un aparato
jurídico reconocido por la corona.18
Con todo, una vez emitidas estas leyes debía informarse de su
publicación al Consejo de Indias y ser remitidas, como lo atestigua
la siguiente cita que acompañaba un formulario enviado desde la
metrópoli solicitando información sobre las ciudades indianas: “Que
[los] autos acordados y bandos de buen gobierno [que] se han provi-
denciado por las audiencias, virreyes, presidentes y gobernadores [se
remita] copia de ellos”.19

17
Se pueden encontrar estos contenidos por ejemplo en los tratados de: Barón de Bie-
field, Instituciones políticas; Gottlobs von Justi, Elementos generales de policía; Valeriola,
Idea general de la policía o tratado de policía.
18
Tau Anzoátegui, Los bandos de buen gobierno del Río de la Plata, Tucumán y Cuyo,
p. 26.
19
“Interrogatorio para adquirir con facilidad una exacta noticia de todas las ciudades,
villas y lugares de los reinos e islas de América...”, Biblioteca del Palacio Real, núm.
2834, Miscelánea de Ayala, t. xx, f. 288.

Boletín del Archivo General de la Nación


56 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

De este procedimiento dan cuenta varias comunicaciones enviadas a


la metrópoli por diversos virreyes: como la del virrey segundo conde de
Revillagigedo, en que enumera los bandos emitidos durante su gobierno20
o la del virrey marqués de Branciforte que avisa sobre el bando promul-
gado a propósito del establecimiento del ramo de aguardiente.21 Estas
referencias constituyen tan solo una muestra de la documentación que
podemos encontrar en el Archivo de Indias al respecto, aunque no
siempre vienen acompañadas del documento en cuestión.

Últimas reflexiones

Se puede distinguir, a partir de este breve análisis de la temática tratada


en los bandos recopilados, que esta normativa fue un sustento legal
importante para que las autoridades lograran su cometido en la tarea
de gobernar la ciudad.
Las cuestiones abordadas en los bandos dan cuenta de la cotidianidad
de la ciudad y sus habitantes, pero también de la intención de las auto-
ridades reales y virreinales por regular este quehacer cotidiano en aras
de lograr el ideal del “buen gobierno”, citado en los referidos tratados
de policía. Esta intención se aprecia, en especial, durante el periodo de
los gobiernos borbónicos y en el énfasis que se puso en todas las medidas
dirigidas a mantener el orden y la seguridad pública.
Queda pendiente determinar los años o periodos en que ciertas
problemáticas afectaron a la ciudad, las causas que las ocasionaron y
cómo las autoridades virreinales pretendieron resolver estas crisis.
Por otra parte —a reserva de seguir con la investigación con respecto
al envío de bandos de buen gobierno a la metrópoli—, se puede considerar
que las autoridades virreinales cumplían con el precepto de informar al
Consejo de Indias de su emisión. No obstante, dado el escaso número de

20
Archivo General de Indias (agi), Audiencia de México, 295.
21
agi, Estado, 25, N.100.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 57
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

bandos localizados hasta ahora en archivos españoles, podemos suponer


que los ejemplares no necesariamente fueron enviados.22

Fuentes

Archivos

agn Archivo General de la Nación


ahcmx Archivo Histórico de la Ciudad de México
agi Archivo de Indias

Bibliografía

Biefield, Barón de, Instituciones políticas, tomo i, Madrid, Imprenta de G.


Ramírez, 1767-1781.

Cornejo, Andrés, Diccionario histórico y forense del Derecho Real de España,


Madrid, 1784.

De la Torre Villalpando, Guadalupe, Compendio de bandos de la Ciudad de


México, período colonial, acervo digital, https://bandosmexico.inah.
gob.mx/menu.html, 2012.

Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces,


su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes,
y otras cosas convenientes al uso de la lengua [...], Madrid, tomo i, 1726.

Dougnac Rodríguez, Antonio, Manual de Historia del Derecho Indiano,


México, unam/iij, 1994.

  Se han localizado hasta ahora un total de 22 bandos en diversos archivos españoles:


22

Biblioteca del Palacio Real (7), Museo Naval (6), Archivo de Indias (4), Real Academia
de la Historia (2), Biblioteca Nacional de España (2), Archivo Histórico Nacional (1).

Boletín del Archivo General de la Nación


58 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Guadalupe de la Torre Villalpando
Bandos para el buen gobierno…

Escobedo Mancilla, Roland, “El bando de buen gobierno, instrumento


de la Ilustración”, en Memoria del x Congreso del Instituto Internacional de
Historia del Derecho Indiano, México, unam, 1995.

Fraile, Pedro, La otra ciudad del Rey: ciencia de policía y organización urbana en
España, Madrid, Celeste ediciones, 1997.

Jiménez Gottlobs von justi, Juan Enrique, Elementos generales de policía,


Libro iii, Barcelona, Eulalia Piferrer impresora, 1784.

Lira, Andrés, Comunidades indígenas frente a la Ciudad de México. Tenochtitlan


y Tlatelolco sus pueblos y barrios, 1812-1919, México, El Colegio de
México, 1995.

Tau Anzoátegui, Víctor, “Los bandos de buen gobierno de Buenos Aires


en la época hispánica”, Valladolid, Casa de Museo Colón, 1983.

______, Víctor, Los bandos de buen gobierno del Río de la Plata, Tucumán y
Cuyo (época hispánica), Buenos Aires, Instituto de Investigaciones His-
tóricas del Derecho, 2004.

Toledo, Sonia, “Los vagos de la Ciudad de México y el Tribunal de


Vagos en la primera mitad del siglo xix”, en Secuencias, 27, 1993, pp.
27-42.

Valeriola Riambau, Tomás, Idea general de la policía o tratado de policía,


Valencia, Benito Menfort y Joseph de Orga, 1798-1805.

Villaroel, Hipólito, Enfermedades políticas que padece la capital de esta Nueva


España, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 59
Después de Hiroshima y Nagasaki. La era nuclear y
el problema de la preservación del secreto atómico
After Hiroshima and Nagasaki. The Nuclear Age and the Problem of
the Preservation of the Atomic Secret

Carlos Sola Ayape


Tecnológico de Monterrey
csola@tec.mx

Fátima de Gasperín Torres


Tecnológico de Monterrey
fatimadgt@hotmail.com

Cómo citar este artículo: Carlos Sola Ayape y Fátima de Gasperín Torres, “Después de Hiroshima y Naga-
saki. La era nuclear y el problema de la preservación del secreto atómico”, en Boletín del Archivo General
de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena época, pp. 60-91.

Recibido: 20 de agosto de 2019 • Aprobado: 5 de septiembre de 2019

Resumen Abstract

A comienzos de agosto de 1945, las ciu- In early August 1945, the Japanese
dades niponas de Hiroshima y Nagasaki cities of Hiroshima and Nagasaki suffe-
sufrieron el ataque de dos bombas ató- red the attack of two atomic bombs
micas por parte de sendas tripulaciones by US air crews. Its devastating effects
aéreas estadounidenses. Sus efectos generated the immediate surrender
devastadores generaron la inmediata of Japan and the consequent end of
rendición de Japón y el consiguiente World War II. However, the beginning
fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin of the postwar period was marked by
embargo, el comienzo de la posguerra the tense debate surrounding the con-
quedó marcado por el tenso debate en trol of this bomb of mass destruction,
torno al control de esta bomba de des- particularly the possession of the ato-
trucción masiva, particularmente por la mic secret that ensured its manufac-
posesión del secreto atómico que asegu- ture. In that autumn of 1945 and in a
raba su fabricación. En aquel otoño de climate of widespread fear of a possible
1945 y en un clima de miedo generali- world cataclysm, it was thought that
zado ante un posible cataclismo mun- the secret would remain in the hands
dial, se pensó en que el secreto quedara of the United States, the UN, and even
en manos de los Estados Unidos, la ONU a newly created world government, all
e incluso de un gobierno mundial de under the suspicion and distrust of
nueva creación, y todo bajo el recelo y the Stalin’s Soviet Union. Because of
desconfianza hacia la Unión Soviética de the importance it had for the future
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Stalin. Por la importancia que tuvo para of humanity, this will be the central
el futuro de la humanidad, éste será el theme of this article.
tema central del presente artículo.
Keywords: atomic bomb, nuclear era,
Palabras clave: bomba atómica, era Harry S. Truman, Hiroshima, Nagasaki,
nuclear, Harry S. Truman, Hiroshima, atomic secret, World War ii
Nagasaki, secreto atómico, Segunda
Guerra Mundial

La esperanza de la civilización radica en la decisión de renunciar


al empleo y desarrollo de la bomba atómica y en el de dedicar la energía
únicamente a fines humanitarios.
Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, 3 de octubre de 1945

Introito1

El periodo de 1945 marcó el final de la Segunda Guerra Mundial,


conflicto bélico de inmensas proporciones que llevaba seis años cobrando
vidas y que, entre otros aspectos, se había caracterizado por un sinfín
de atrocidades, así como por la ruptura de la comunidad internacional
en dos grandes bloques de países bajo la tesitura maniquea de demo-
cracia versus fascismo. Durante la larga contienda la población mundial
fue testigo de actos inhumanos llevados a cabo por gobiernos que sólo
buscaban imponer sus políticas y obtener la mayor cantidad de poder. El
conflicto se tornaba cada vez más complejo, y tanto Alemania, Italia y
Japón —integrantes del bloque del Eje— como Gran Bretaña, Francia
y la urss —grupo de los Aliados—, se negaban a ceder el control y a
poner fin a un conflicto armado que ya se había extendido por más de
un lustro y que continuaba horrorizando a la población internacional,
así como destruyendo y dividiendo cada vez más territorios.

1
El presente artículo es resultado de un proyecto de investigación en el Tecnológico
de Monterrey, de seis meses de duración —primer semestre de 2019—, dirigido por
el profesor Carlos Sola Ayape, titulado “La bomba atómica después de Hiroshima y
Nagasaki. El desafío sobre el control de la energía nuclear”. Al respecto, los autores
agradecen la inestimable colaboración en la fase de investigación de Fernanda Sotelo
Fuentes.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 61
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

A pesar de que los países mencionados venían siendo los protagonistas


de la guerra más devastadora, no fue ninguno de ellos el que perpetró
el mayor ataque jamás conocido en la historia de la humanidad y que
provocó, entre otras muchas repercusiones, el final de la segunda gran
guerra. A comienzos de agosto de 1945, una tripulación con bandera
de los Estados Unidos, que había despegado desde la base naval nortea-
mericana establecida en la Isla Tinián (Océano Pacífico), a bordo del
avión bombardero bautizado como Enola Gay, dejó caer la primera bomba
atómica sobre la ciudad nipona de Hiroshima. Era el 6 de agosto, una
fecha que acabaría siendo un sitial de la memoria y un parteaguas en los
anales de la historia. Tres días después, otro avión de la fuerza aérea esta-
dounidense arrojó una segunda bomba atómica, esta vez sobre la ciudad,
también japonesa, de Nagasaki.
El lanzamiento de estas dos bombas atómicas sobre población civil
fue la respuesta definitiva de Washington ante el ataque aéreo que el 7
de diciembre de 1941 la armada japonesa perpetró contra la base naval
estadounidense de Pearl Harbor, establecida en el archipiélago de Hawái,
también en el océano Pacífico. Lo que llamó verdaderamente la atención
de aquella ofensiva de agosto de 1945 contra ambas ciudades niponas
—entre otros detalles—, fue el tipo de tecnología utilizada en un arma
desconocida hasta entonces: la bomba atómica. Sus creadores, cientí-
ficos como Enrico Fermi o Leó Szilárd, las bautizaron con el nombre
de Little Boy (niño pequeño) y Fat Man (hombre gordo), respectivamente.2
Se consumaba así el fin último para el que fue concebido el Proyecto
Manhattan.3
La comunidad internacional, incluyendo la estadounidense, no tenía
información acerca de los pormenores de esta arma mortal; mucho menos
imaginarse su devastadora capacidad destructiva. Así, se llegó incluso a
adiestrar a los trabajadores involucrados, por si eran entrevistados por
ajenos o extraños, a responder con evasivas y distractores, algunos tan

2
En palabras de Henry Smyth “el principio de la operación de una bomba atómica o
de una planta eléctrica basada en la fisión del uranio es relativamente sencillo”. Smyth,
La energía atómica para fines militares, p. 60.
3
Véase, entre otros, Carpintero, La bomba atómica y Franco, El proyecto Manhattan.

Boletín del Archivo General de la Nación


62 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

ridículos como que se dedicaban a investigar sobre la luz de las luciér-


ganas o sobre la fabricación de los agujeros de los donuts. Por de pronto,
y más allá del dantesco espectáculo de horror y muerte del que se hizo
eco la prensa mundial, ambos acontecimientos supusieron el final de la
Segunda Guerra Mundial. El 10 de agosto, cuatro días después del lanza-
miento de la primera bomba atómica y al día siguiente de la segunda,
Japón remitió su oferta de rendición, a través del diplomático suizo Max
Grässli, al secretario de Estado estadounidense James F. Byrnes, dando
comienzo a la negociación que finalizaría con la firma de la rendición
incondicional de Japón ante las potencias aliadas. Si bien el acuerdo
se cerró cinco días después, no fue hasta el 2 de septiembre cuando el
responsable del Servicio de Exteriores japonés, Mamoru Shigemitsu,
firmó la rendición incondicional en nombre del emperador Hirohito.
Como es sobradamente conocido, el uso de la energía atómica supuso
un cambio de paradigma a nivel mundial y, desde el primer momento
de la posguerra, fue el gran motivo de enrarecimiento del clima diplo-
mático entre las naciones. Desde el comienzo de la posguerra, surgieron
los grandes debates en torno a la fisión del átomo y a la pertinencia de
la fabricación en serie del arma nuclear; particularmente, por las graves
consecuencias que podían derivarse se planteó la discusión sobre si
mantener en secreto la fórmula de la bomba atómica o, si, por el contrario,
debía hacerse de conocimiento común para que los países pudieran saber
cómo crear y perfeccionar esta arma de destrucción masiva.
El secreto atómico se planteó como un asunto de extrema gravedad
y enorme relevancia geoestratégica en aquel contexto histórico que
pronto abriría paso a una Guerra Fría, caracterizada por el enfrenta-
miento de dos grandes bloques liderados por los Estados Unidos y por
la Unión Soviética respectivamente. Por su importancia histórica, este
será el tema central del presente artículo, donde se dará cuenta de la
situación problemática generada en torno al llamado “secreto atómico”.
Para ello, y debido a las limitaciones formales del presente trabajo, nos
valdremos de diversas fuentes bibliográficas especializadas, así como
de la prensa mexicana del momento, entre otros, de los periódicos El
Universal, Excélsior, Novedades y El Popular. Así, se pudieron reunir un sinfín

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 63
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

de noticias, editoriales y artículos de opinión, así como un importante


abanico de valoraciones sobre lo acontecido en torno al problema del
secreto atómico a partir de mediados de agosto de 1945, esto es, tras lo
acaecido en Hiroshima y Nagasaki.
Formalmente hablando, el manuscrito está dividido en dos grandes
apartados. En el primero, se considera una selección de hechos puntuales
que forjaron el contexto histórico de aquel agosto de 1945, entre otros,
el lanzamiento de las bombas atómicas sobre ambas ciudades niponas
y las graves repercusiones que tuvieron a nivel físico, moral y humani-
tario. En el segundo, analizaremos todo cuanto rodeó al secreto atómico,
entre otros, el debate en torno a su custodia, los principales actores o
la búsqueda de las soluciones; todo en un marco donde la posguerra
quedaría mediatizada por el presente y futuro de la energía nuclear. De
entrada —y con esto ponemos el cierre a este apartado introductorio—,
unas declaraciones del que fuera primer ministro británico Winston
Churchill nos ponen en alerta de la grave situación en que quedaba la
humanidad ante la trágica y espantosa experiencia nuclear de aquel
agosto de 1945:

“La bomba da a los Estados Unidos el poder de moldear el


mundo. Si fuera de los rusos, significaría el fin de la civi-
lización”.4

El lanzamiento de la bomba atómica

El 6 de agosto de 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, los


Estados Unidos lanzaron la primera bomba atómica de la historia de
la humanidad sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. De acuerdo con
los registros oficiales eran las 8 horas y 15 minutos de aquella despejada
mañana cuando la nombrada Little Boy, fue arrojada desde un avión
bombardero, de nombre Enola Gay, pilotada por Paul Tibbets. Las dimen-
siones de la primera y gran bomba atómica eran de 4.5 metros de largo,

4
Excélsior, México, 8 de noviembre de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


64 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

1.5 de diámetro y un total de 5 toneladas de peso.5 Al día siguiente, un


gran titular encabezaba la portada de The New York Times “First atomic
bomb dropped on Japan; missile is equal to 20,000 tons of tnt; Truman
warns foe of a ‘rain of ruin’”.6 Del mismo, y a nuestro entender, un
concepto sobresalía del resto: “rain of ruin”, esto es, “lluvia de ruina”.
De acuerdo con la narración que brindó Peter Wyden en su libro
Día uno: así empezó la era atómica, 80% de las personas que se encon-
traban dentro de un radio de 500 metros murieron en el momento o tan
sólo unos minutos después. En una fracción de medio segundo, “rayos
térmicos con una temperatura de más de 3000 grados causaron quema-
duras primarias hasta de tres kilómetros del hipocentro”,7 provocando la
muerte de unas 130,000 personas de un total de 350,000 que se encon-
traban en Hiroshima en el momento de la explosión. De la enorme
energía liberada, 35% se propagó en forma de calor; 50% en forma de
explosión y 15% restante como radiación,8 lo que habría de significar un
grave riesgo para los habitantes que, si bien habían logrado sobrevivir
al estallido, desconocían el impacto que la radiación habría de tener en
su salud en los próximos días, meses y hasta años venideros.
Además del mencionado Paul Tibbets, entre la tripulación del avión
bombardero se encontraban Robert Lewis (copiloto), Theodore Van
Kirk (navegante), Thomas Ferebee (bombardero), Jacob Beser (oficial
de contramedidas electrónicas), William Deak Parsons (encargado de
armar el detonador de la bomba), Morris Jeppson (técnico electrónico,
encargado de activar la electrónica de la bomba), Joe Stiborik (operador
de radar), George R. Caron (artillero de cola), Wayne Duzenberry (inge-
niero de vuelo), Robert Shumard (segundo ingeniero de vuelo) y Richard
Nelson (operador de radio). Testigos presenciales acabarían compartiendo
testimonios de todo lo que vivieron desde las alturas en el interior del

5
Baldwin, “La decisión sobre Hiroshima”, p. 53.
6
“Primera bomba atómica explotó en Japón; proyectil igual a 20,000 porciones de tnt;
Truman amenaza al enemigo con ‘lluvia de ruina’” (traducción propia), en The New
York Times, New York, 7 de agosto de 1945, p. 1.
7
Wyden, Día uno: así empezó la era atómica, p. 270.
8
Preston, Antes de Hiroshima, p. 369.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 65
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Enola Gay. Tibbets y Ferebee, por ejemplo, compararon la gran sacudida


que experimentó el avión con la de “un proyectil antiaéreo al estallar”,
mientras que Lewis la describió como “si un gigante golpeara el avión
con un poste telefónico”.9 En sus respectivos diarios personales, Beser
escribió la exclamación “¡Qué alivio que haya funcionado!”, mientras que
Lewis anotó en su cuaderno de notas “¡Dios mío, qué hemos hecho!”.10
Sin embargo, fue Caron quien desde su torreta y sosteniendo una
cámara, pudo ver la gran explosión con lujo de detalles, que calificó de
“cegadora”, a pesar de utilizar unos lentes oscuros que habían sido entre-
gados a la tripulación como medida de seguridad. Caron describió la
escena como “bella y horrible al mismo tiempo” y relató el siguiente
entrecomillado que hemos recuperado para la ocasión; la cita es un poco
larga, pero bien merece la pena su reproducción íntegra.

“Una columna de humo se eleva rápidamente. Su centro es


de un rojo encendido. Una masa burbujeante, de color gris
violáceo, con el centro rojo. Todo es turbulento. Aparecen
incendios por todas partes, como llamas que salieran dispa-
radas de un enorme lecho de brasas […]; hay demasiados
para poder contarlos. Ahí está, la forma de hongo de la
que nos había hablado el capitán Parsons. Viene hacia
aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo
se está extendiendo. Puede que mida 1,500 o 3,000 metros
de ancho y unos 800 metros de alto […]; la ciudad debe
estar por debajo. Las llamas y las nubes de humo se están
elevando, arremolinándose hacia las estribaciones. Las
colinas están desapareciendo detrás del humo”.11

Testimonios de los testigos presenciales tuvieron ese nivel de


elocuencia. El devastador impacto de aquel artefacto nuclear había
causado daños tan irreparables que ni siquiera podían ser valorados
9
Preston, Antes de Hiroshima, p. 358.
10
Preston, Antes de Hiroshima, p. 359.
11
Preston, Antes de Hiroshima, p. 359.

Boletín del Archivo General de la Nación


66 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

en toda su dimensión por la selecta tripulación del bombardero que,


con la satisfacción por el deber cumplido, de inmediato emprendería
viaje de regreso a su base militar. El Enola Gay —nombre de la madre
de Tibbets— había logrado el objetivo de arrojar a Little Boy sobre la
población civil de una ciudad nipona.12 El fin de la segunda gran guerra
estaba cada vez más cerca.
Entre los muchos efectos inmediatos de la bomba se encontraba
la destrucción de las instalaciones de los medios de comunicación de
Hiroshima, por lo que la noticia no se dio a conocer sino horas después,
alrededor del mediodía. Esta demora condicionó los planes del profesor
y físico nuclear Yoshio Nishima, encargado de viajar hasta Hiroshima
con el fin de confirmar que aquel artefacto lanzado desde el aire en la
mañana del 6 de agosto era, en efecto, una bomba atómica. Solucio-
nados los problemas de la aeronave que debía transportarlo, ésta pudo
aterrizar en la ciudad de destino 48 horas después del ataque, esto es, el
día 8 de agosto. Luego de investigar y de presenciar in situ la gravedad
del impacto en los cuerpos de los sobrevivientes y de los muchos estragos
ocasionados en la infraestructura urbana, el profesor Nishima terminó
por despejar sus dudas al conocer puntualmente las características
tan particulares del arma mortal, desconocidas hasta ese entonces;
Nishima telefoneó al primer ministro nipón —que se encontraba en
Tokio— para confirmarle que la bomba que literalmente había arra-
sado Hiroshima, contenía una fuerza de alrededor de 20,000 toneladas
de tnt y que, sin duda, se trataba de una bomba atómica.
Aquel día —8 de agosto—, la Unión Soviética de Joseph Stalin
declaró la guerra a Japón, lo que significó la entrada de más de 1’500,000
de soldados en Manchuria, región china que había sido ocupada por el
imperio nipón. El éxito de la intervención soviética obligó a las fuerzas
japonesas a retroceder, lo que supuso un nuevo y serio revés para las
pretensiones expansionistas niponas.13

12
Sobre los pormenores del lanzamiento de ambas bombas atómicas, véase Giovannitti
y Freed, La decisión de lanzar la bomba, pp. 98-107.
13
Preston, Antes de Hiroshima, p. 370.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 67
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

El 9 de agosto, alrededor de las 11 horas, antes de que el gobierno


japonés pudiera diseñar una estrategia de acción derivada del informe
del profesor Nishima, así como de la intervención militar soviética, una
segunda bomba atómica fue lanzada por las fuerzas aéreas estadounidenses
sobre otra ciudad nipona: Nagasaki. Dos bombas atómicas en tan sólo
cuatro días. En palabras de Giovannitti y Freed, “la decisión de utilizar la
bomba fue, en efecto, de usar bombas. Una vez tomada la determinación,
las tácticas, hasta donde fuera posible, debían elaborarlas los dirigentes
militares, no los políticos. Los militares creían que se necesitarían cuando
menos dos bombas para convencer al Japón de la eficacia del arma”.14
En efecto, y tras arrojar a Little Boy sobre Hiroshima, se había previsto
proceder con una segunda bomba cinco días después del primer ataque,
es decir, el 11 de agosto. En cambio, tras las conversaciones mantenidas
entre el coronel Tibbets y su equipo de estrategas, establecido en la Isla
Tinian,15 se decidió adelantar el lanzamiento dos días, ya que se preveía
un clima favorable no sólo para el vuelo, sino también para la consuma-
ción del nuevo objetivo militar. La ciudad de Nagasaki fue el blanco de Fat
Man, nombre con el que se apodó a la segunda bomba que fue arrojada
desde el bombardero Bock´s Car, avión pilotado para la ocasión por Charles
Sweeny. El saldo mortal fue de 40,000 víctimas y, a pesar de que las cifras
fueron menores que en el ataque a Hiroshima, la ciudad quedó práctica-
mente destruida —30% por ciento, según Excélsior—,16 causando un gran
impacto tanto en la población civil como en la infraestructura urbana de
Nagasaki. El 12 de agosto el general Thomas P. Farrell, comandante de
operaciones de la bomba atómica, ratificaba que el nivel de destrucción
de Nagasaki había sido mayor que el de Hiroshima.17

14
Giovannitti y Freed, La decisión de lanzar la bomba, p. 313.
15
En palabras de Giovannitti y Freed, “la determinación final de la fecha para usar la
segunda bomba la tomaron los militares que estaban a cargo de las operaciones y no
fue necesario confirmar la decisión con Washington”, en Giovannitti y Freed, La deci-
sión de lanzar la bomba, p. 267.
16
“Casi la tercera parte de la industrial ciudad de Nagasaki ha desaparecido”, en Excél-
sior, México, 11 de agosto de 1945, p. 1.
17
“Ya se perfeccionó la bomba”, en Excélsior, México, 12 de agosto de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


68 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Por parte de la estrategia militar norteamericana, todo salió conforme


con la previsto, y las primeras declaraciones de los altos mandos no
presentaron ningún tipo de sorpresa.18 Tras el primer lanzamiento, el
secretario de Guerra Henry L. Stimson declaró que la estrategia nuclear
habría de constituir “una ayuda tremenda para acortar la guerra”.19 A
su vez, el 10 de agosto, el presidente Harry S. Truman20 tuvo la ocasión
de manifestar que esta arma de destrucción masiva basada en la fisión
controlada del átomo, era la respuesta que Washington había dado a
la negativa japonesa de aceptar el ultimátum de Potsdam publicado el
26 de julio de 1945.21
Como era de prever, el lanzamiento de ambas bombas atómicas tuvo
hondas repercusiones en diferentes ámbitos. De inicio las consecuencias

18
El 16 de julio de 1945 fue probada con éxito una explosión controlada de un arte-
facto atómico en un enclave de Nuevo México, llamado Álamo Gordo. Conforme con
un informe oficial estadounidense de 1946, encargado por el general Leslie Richard
Groves —el alto mando militar que tuvo a su cargo el Proyecto Manhattan— y redac-
tado por Henry de Wolf Smyth —presidente del departamento de Física de la Univer-
sidad de Princeton—, el ensayo en Álamo Gordo dejó tras de sí esta primera conclu-
sión colectiva: “Todos parecieron sentir que se hallaban presentes en el nacimiento de
una nueva era: la Era Atómica”, en Smyth, Henry de Wolf, La energía atómica al servicio
de la guerra: informe oficial del desarrollo de la bomba atómica realizado con el patrocinio del gobierno
de los Estados Unidos durante el periodo 1940-1945, México, Espasa Calpe, 1946, p. 311.
19
El Universal, México, 7 de agosto 1945, p. 10.
20
El 10 de agosto, el presidente Truman habló al pueblo estadounidense en una emi-
sión radiofónica dirigida a su nación en donde expresó: “Tras obtener la bomba, la
hemos usado contra aquellos que nos atacaron sin previo aviso en Pearl Harbor, contra
aquellos que han privado de comida, golpeado y ejecutado a prisioneros de guerra
estadounidenses, contra aquellos que han abandonado toda pretensión de obedecer
las leyes internacionales sobre conflictos bélicos. La hemos usado para acortar el sufri-
miento de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”,
en Preston, Antes de Hiroshima, pp. 371 y 372.
21
Entre otros puntos, en la Declaración de Potsdam, firmada por los Estados Unidos,
Reino Unido, China y tiempo después por la Unión Soviética, se decía lo siguiente:
“Nos dirigimos al gobierno del Japón para que proclame de inmediato la rendición
incondicional de todas las fuerzas armadas japonesas, y que proporcione garantías
propias y adecuadas de su buena fe en tal acción. La alternativa para el Japón es la
destrucción rápida y absoluta”, en Baldwin, “La decisión sobre Hiroshima”, p. 50.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 69
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

fueron de carácter físico, ya que las ciudades de Hiroshima y Naga-


saki quedaron reducidas a escombros; sus infraestructuras severamente
dañadas, sus poblaciones muy mermadas y los problemas de salud de sus
habitantes fueron incrementándose conforme fueron pasando los días.22
En el escenario internacional, los resultados de los ataques pronto
tuvieron una primera y determinante consecuencia. El 10 de agosto,
un día después del lanzamiento de la segunda bomba —Fat Man—, el
emperador japonés Hirohito aceptó los términos de la declaración de
Potsdam y la consecuente rendición incondicional. En la redacción de
los términos, Japón sólo pidió que no se incluyera en el documento final
“ninguna exigencia que perjudicara a las prerrogativas de Su Majestad
como gobernante legítimo”. Finalmente, y a pesar de que James F. Byrnes,
secretario de Estado estadounidense, nunca realizó ningún comentario
acerca de dicha petición, Hirohito hizo oficial la rendición de Japón el
14 de agosto.23 Al día siguiente, el emperador ofreció un discurso a su
nación, expresando que “había aceptado la rendición para salvar a la
humanidad de la extinción total”, añadiendo que “su gobierno había
librado la guerra en defensa propia y para preservar la existencia de la
nación”.24 Consumado el hecho, se dio a conocer que tanto la autoridad
del emperador como del gobierno japonés quedarían supeditadas a Mac
Arthur, comandante supremo de las potencias aliadas, mientras que los
aliados tomarían medidas para hacer efectivos los términos reales de la
rendición nipona, tal y como habían quedado establecidos en la mencio-
nada declaración de Potsdam desde el 25 de julio de 1945.25

22
En palabras de Blackett, “la bomba atómica en su actual estado de desarrollo eleva el
poder destructor de un único bombardero a un valor que es 50 a 250 veces el anterior,
dependiendo esto de la naturaleza y tamaño del blanco. La capacidad destructora,
dado el dominio del aire y una provisión adecuada de bombas, está fuera de toda duda.
[...] Se necesitarían unas 200 salidas de aviones B-29 con explosivos de alto poder para
igualar el efecto de una salida con bomba atómica. Éste fue el caso de Hiroshima y el
de Nagasaki”, en Blackett, Miedo, guerra y la bomba atómica, pp. 75 y 76.
23
Preston, Antes de Hiroshima: De Marie Curie a la bomba atómica, p. 371.
24
Preston, Antes de Hiroshima: De Marie Curie a la bomba atómica, p. 359.
25
El Universal, México, 2 de septiembre de 1945, p. 10.

Boletín del Archivo General de la Nación


70 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Entre otras valoraciones, la rendición nipona supuso el tan esperado


final de la guerra, trayendo consigo una nueva etapa caracterizada por
el reordenamiento de la comunidad internacional. Nuevos retos y cues-
tionamientos acerca del futuro de la humanidad comenzaron a surgir y,
entre los cuestionamientos que se pusieron sobre la mesa, uno destacaba
por el encima del resto: ¿cómo mantener el secreto atómico? A pesar de
su reciente creación, la bomba atómica se convertiría en factor clave de
poder por parte de determinadas potencias, poniendo en serio riesgo la
paz conseguida tras seis interminables años de guerra.26

El gran reto de preservar el secreto atómico

Tras lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki en los señalados días de agosto


del 45, el mundo había sido testigo del surgimiento de una nueva arma
mortal sorprendente por su enorme capacidad destructiva, que vino a
representar un hito en el proceso evolutivo de la ciencia y la tecnología y
que, más allá de otras valoraciones, echaba por tierra cualquier estrategia
militar experimentada hasta entonces. La bomba atómica no sólo era un
reflejo del rápido desarrollo armamentístico gestado antes y durante la
Segunda Guerra Mundial, sino que además evidenciaba el nacimiento
de una nueva hegemonía en el escenario internacional. Por momentos,
la impresión colectiva se reducía al siguiente binomio: poder total para
quienes tenían la bomba; impotencia para los que carecían de ella.27

26
No hay que olvidar que, a pesar de su poderío atómico, el sentimiento de vulnerabili-
dad se apoderó de la sociedad estadounidense desde el momento en que se conocieron
los efectos devastadores de Little Boy y de Fat Man en Hiroshima y Nagasaki. He aquí el
siguiente entrecomillado “El número de muertes que podrían resultar de la detonación
de una sola bomba atómica de 20 megatones sobre la ciudad de Nueva York, podría
exceder diez veces el número total de bajas que han sufrido los Estados Unidos en
todos sus campos de batalla en toda su historia anterior”, Stonier, Desastre nuclear, p. 19.
27
En los meses que siguieron al estallido de las dos bombas atómicas en Japón, se tuvo
la convicción de que “las guerras contra las grandes potencias pueden ganarse con
fuerzas extremadamente reducidas, siempre que dichas fuerzas posean una provisión
adecuada de bombas atómicas”, en Blackett, Miedo, guerra y la bomba atómica, p. 131.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 71
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Ciertamente, en el ámbito de la geoestrategia mundial, aquel país


que estuviera en posesión del secreto para la fabricación de este arte-
facto nuclear —y los Estados Unidos lo tenían— habría de poseer un
poderío difícilmente arrebatado por aquellos otros carentes de él.28 La
aparición de la bomba atómica en el escenario bélico había supuesto la
rendición de Japón y el consecuente final de la segunda gran guerra. Sin
embargo, el arranque de la posguerra, bajo la promisoria esperanza de
crear un nuevo tiempo de paz, quedaba marcado por las grandes dudas
generadas en torno a la bomba atómica. Unos cuantos días después de
los lanzamientos, el periódico El Universal hacía balance de lo que signi-
ficaba el fin de la guerra para el futuro de la comunidad internacional,
haciendo un señalamiento de las repercusiones que ya se dejaban sentir
en la primera etapa de la posguerra. El editorial se titulaba “La paz”
y, entre otras cosas, se decía lo siguiente “No por terminada la guerra,
la perspectiva que ahora tiene la humanidad delante es de color de rosa.
Hay interrogaciones y sombras. Espera a los pueblos una ruda labor: la de
reconstruir lo destruido. Les aguarda una ingente tarea: la de establecer,
dentro de la universal fraternidad, una justiciera distribución de la riqueza,
medio indispensable para que la guerra no retorne”.29
Al día siguiente de lo acaecido en Nagasaki, diversas fuentes, sobre
todo de la prensa escrita en sus secciones editoriales, comenzaron a
verter diversas opiniones sobre esta arma de destrucción masiva y a
identificar cuáles serían sus posibles consecuencias de hacerse público
el secreto de su creación. En México, de nuevo El Universal avanzaba
la siguiente reflexión: “La bomba atómica es el motivo de consterna-
ción general. La posesión de esa arma hará inmensamente poderosos
a quienes poseen su secreto e infinitamente más débiles a quienes no
lo tienen”.30 Por su parte, Novedades hacía la siguiente valoración en su
columna de opinión titulada “La bomba de doble efecto”. He aquí el
testimonio: “La esperanza de que, mientras el secreto de su fabricación
se mantenga celosamente o en tanto que el desdichado género humano
28
El Universal, México, 10 de agosto de 1945, p. 3.
29
El Universal, México, 16 de agosto de 1945, p. 3.
30
El Universal, México, 10 de agosto de 1945, p. 3.

Boletín del Archivo General de la Nación


72 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

no acierte a hallar otro arbitrio de destrucción más poderoso, esa arma


espantosa sirva para alejar o suprimir la posibilidad de la guerra en el
porvenir. Los que detentan en sus manos el poder de destruir ad libitum
a las naciones, pueden también imponerles la obligación de mantenerse
en paz, de desechar la guerra como arbitrio supremo para dirimir las
disputas internacionales”.31
En la misma línea, El Popular también hizo hincapié en lo que signifi-
caba el descubrimiento del arma mortal y cómo la posesión de su secreto
podría verse como algo “enfermizo”, si bien la aceptación del peligro y
las múltiples repercusiones negativas quedaban aminoradas por el simple
hecho de que la bomba atómica había logrado poner el fin a la guerra. He
aquí este entrecomillado del periódico cetemista “[...] los norteamericanos,
recogiendo y superando vastas investigaciones científicas, acaban de poner
en actividad el más asombroso de los medios explosivos conocidos, con
la misteriosa y diabólica bomba atómica, que hace intervenir la energía
esencial del universo en las tremendas luchas de los hombres”.32
Estas publicaciones, entre otras tantas, eran tan sólo un ejemplo
de cómo un tema como el secreto de la bomba atómica, así como las
opiniones acerca de éste, comenzaban poco a poco a salir a la luz y a
crear serios cuestionamientos en cuanto a la posesión del arma mortal
y de cómo afectaría al orden y equilibrio internacionales, así como a la
agenda de los países que se encontraban más involucrados. Hasta ese
momento, el secreto de la fórmula para crear bombas nucleares estaba
en manos de tres países: Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá. Si
bien el liderazgo recayó sobre el primero, los otros participaron en la
ejecución del Proyecto Manhattan, con lo cual estaban al tanto del poder
atómico y de sus posibles repercusiones. Otra cosa bien distinta es que
se contara con la infraestructura adecuada para ejecutarlo e incluso con
la voluntad política.
El 9 de agosto, el presidente Truman hizo unas elocuentes declara-
ciones donde aseveró que los Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá

31
Novedades, México, 9 de agosto de 1945, p. 4.
32
El Popular, México, 9 de agosto de 1945, p. 7.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 73
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

no revelarían el secreto de la bomba atómica “sino hasta que se hayan


encontrado medios para controlar la bomba, de suerte que podemos
protegernos y proteger al resto del mundo contra el peligro de la destruc-
ción total”.33 El 12 de agosto de 1945, Novedades dio a conocer un artí-
culo escrito por James D. Shite, corresponsal de la agencia de noticias
United Press, para quien el poder atómico de los dos aliados anglosajones
era “incontrastable” y que, por consiguiente, no darían a conocer “el
secreto de la bomba hasta haberla controlado”. He aquí su testimonio,
por cierto, haciéndose eco de las declaraciones del presidente Truman
realizadas tan sólo unos días antes: “Armada con la fuerza atómica, la
democracia anglosajona se encuentra por el momento convertida en la
directora del porvenir de la humanidad”. Así, “la amenaza del aniqui-
lamiento total de grandes segmentos de la humanidad, que antes nunca
había sido practicable como ahora, puede convertirse en una realidad”.
Finalmente, y entre otras valoraciones, el corresponsal de United Press
hacía alusión al “enorme cambio” en el juego de equilibrios entre las
grandes potencias, “definidamente en favor de los que tienen en sus
manos esta nueva amenaza”.34
No había duda de que ambos países anglosajones se encontraban en
la gran encrucijada que suponía tener entre sus manos el secreto de esta
nueva arma mortal. Si en algo estaban de acuerdo el presidente Truman
y el primer ministro británico Clement Attlee era en que el secreto de
la bomba atómica tenía que ser celosamente guardado hasta que los
gobiernos de ambos países no estuvieran en condiciones de asegurarse
los estudios necesarios que les permitiera su control. El mandatario inglés
—a través de un discurso pronunciado en Londres el 12 de agosto de
1945—, compartió su esperanza de que el descubrimiento de la bomba
atómica representara un paso hacia adelante para estar más cerca de
la paz y que, lejos de ser un medio para la destrucción de los pueblos, se
convirtiese “en una perenne fuente de prosperidad mundial”.35

33
Novedades, México, 12 de agosto de 1945, p. 6.
34
Novedades, México, 12 de agosto de 1945, p. 6.
35
Novedades, México, 13 de agosto de 1945, p. 2.

Boletín del Archivo General de la Nación


74 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Por su parte, los Estados Unidos eran conscientes de que la pose-


sión del secreto de la bomba atómica representaba, aunque en beneficio
propio, un gran desequilibro en la balanza de poder a escala mundial.
El hecho de contar con la fórmula de su fabricación significaba un
gran escudo protector para la potencia norteamericana en el caso de
que se desatara otro conflicto mundial o, simplemente, de recibir una
seria amenaza por parte de alguna potencia enemiga. El mundo seguía
inmerso en el lenguaje de la guerra. El 18 de agosto, el general Henry H.
Arnold, jefe de las Fuerzas Aéreas Americanas, declaró que “otra guerra
significaría inevitablemente el empleo de aviones sin piloto, con veloci-
dades mayores que la del sonido, bombas atómicas de poder destructor
de pesadilla y proyectiles guiados desde lejos capaces de hacer blanco
con absoluta precisión en un objetivo en cualquier parte del mundo”. Su
valoración final tuvo el siguiente tono de advertencia “Si surgiera otro
agresor para atacar a las naciones amantes de la paz, [Estados Unidos]
atacará con esta clase de armas”.36
Sin duda alguna, dichas declaraciones fueron determinantes en el
sentido de que todo hacía indicar que el potencial militar estadounidense
seguía su particular proceso de desarrollo y que el hecho de contar con
el secreto de la bomba atómica era una punta de iceberg, en el sentido
de que no hacía sino advertir de la tenencia de su gran arsenal. Para el
general Arnold, y en su condición de potencia militar ascendente, los
Estados Unidos eran el verdadero “guardián de la paz” y, por consi-
guiente, tenían la gran responsabilidad de “mantenerse a la vanguardia
del mundo en el adelanto científico”, lo que “haría pensar el doble a los
demás antes de intentar formular un ataque”.37
En aquella coyuntura histórica, la prensa mexicana venía haciendo
una gran labor para recabar información relevante acerca de la creación

36
El Popular, México, 18 de agosto de 1945, p. 1. De hecho, en julio de 1946 la marina
norteamericana efectuó en el atolón de Bikini (Islas Marshall) dos pruebas con bombas
atómicas. Fue una operación en la que intervinieron cerca de 42,000 hombres para
estudiar los efectos de una explosión atómica en el aire y de otra bajo el agua. En Mos-
queira, El secreto de la bomba atómica, p. 10.
37
El Popular, México, 18 de agosto de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 75
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

de esta nueva arma y de las consecuencias que había traído consigo el


lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
Periódicos como El Universal, Excélsior, Novedades y El Popular ofrecieron
una amplia cobertura durante el desarrollo del conflicto nipón y los
primeros compases de la posguerra. Dentro de este problema, que cada
vez alcanzaba mayores dimensiones, el tema del secreto atómico se volvía
cada vez más relevante, lo que generó multitud de opiniones y no pocos
análisis sobre el panorama mundial una vez conocido el enorme poder
destructor de la energía nuclear.
El 16 de agosto de 1945, Novedades entrevistó al secretario de Rela-
ciones Exteriores de México, Ezequiel Padilla, quien expresó abierta-
mente su sentimiento de felicidad tras conocerse la noticia de que el
ataque estadounidense a Japón había puesto el punto final a la guerra.
Padilla también hizo hincapié en las medidas que, pensando en las
nuevas generaciones, debían tomarse para la preservación de la paz. En
sus declaraciones, abogó por mantener “el fuego por los valores espiri-
tuales del hombre”, continuar “la lucha contra el odio, la explotación,
la impostura y la opresión que representó Hitler” y combatir por “la
fraternidad, el bienestar [y] la libertad de todos los hombres, que fue
la causa por la cual se inmolaron millones de seres humanos”. En su
apreciación final hacía una clara alusión al grave peligro atómico. He
aquí sus palabras: “El fuego ha cesado, pero el peligro de la destrucción
humana terminará hasta que los hombres y los pueblos practiquen la
justicia y vivan la libertad”.38 Por consiguiente, el responsable de rela-
ciones exteriores del gobierno de Manuel Ávila Camacho se mostraba
partidario de controlar la producción de la bomba atómica, así como de
guardar celosamente el secreto de su creación, al menos durante algún
tiempo, porque en cualquier momento “esa fuerza infernal podría caer
en manos equivocadas de poderes irresponsables”.39
Las declaraciones del canciller mexicano eran todo un presagio, ya que
todo parecía indicar que el secreto de la bomba atómica no tardaría mucho

38
Novedades, México, 16 de agosto de 1945, p. 1.
39
Novedades, México, 16 de agosto de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


76 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

tiempo en ser conocido por otras potencias. El 21 de agosto, el estadista


Staffor Crips, parlamentario laborista británico y presidente del Consejo
de Comercio, publicó un artículo en el periódico El Popular, donde afir-
maba que, dentro de muy poco tiempo, las grandes potencias tendrían el
secreto del arma de destrucción masiva, por lo que era indispensable evitar
a toda costa una nueva guerra. Haciendo un ejercicio de comparación, el
estadista inglés hacía alusión a lo que unos años antes había sucedido con
la evolución tecnológica de la aviación militar que, a la postre, se había
vuelto en contra de las potencias que la habían desarrollado. He aquí su
valoración: “En el caso de la aviación, hemos fracasado completamente
en controlar esa fuerza que desarrollamos. Eso fue bastante malo, pero
cuando se trate de la bomba atómica las consecuencias serán 10 mil veces
peores”.40 Para Crips, el control de la bomba atómica, así como el manejo
eficiente y responsable de su secreto, era la mejor política para evitar otra
guerra, por lo que instaba a las potencias tenedoras a no permitir que se
propagase este poder de destrucción masiva.
Al tenor de estos testimonios era evidente que la fuerte tensión gene-
rada por la posesión del secreto atómico iba en aumento, más aún después
de que la Unión Soviética mostró y demostró su interés en poseerlo. Así,
y mientras que los Estados Unidos se mantenían firmes en su idea de ser
guardianes de esta arma de destrucción masiva, las opiniones en cuanto
a la tenencia del secreto atómico se mostraban cada vez más divididas.
El 22 de agosto, desde Londres, Sydney Silverman, conocido por sus
tendencias prosoviéticas, pidió en la Cámara de los Comunes que el
secreto de la bomba atómica no fuera un patrimonio exclusivo de los
aliados, bajo el argumento de que “el conocimiento y uso exclusivos de
la bomba atómica por una sola potencia convertiría en una insensatez
el concepto total de la seguridad colectiva”. Las declaraciones del líder
laborista Silverman salfían al paso de la declaración oficial que los
Estados Unidos habían hecho previamente, en donde proponían retener
la posesión exclusiva del secreto.41

40
El Popular, México, 21 de agosto de 1945, p. 3.
41
Novedades, México, 22 de agosto de 1945, p. 1 (segunda sección).

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 77
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Como decimos, a medida que la disputa por el secreto de la bomba


atómica iba in crescendo, cada vez más actores se iban involucrando en
este debate, más aún desde el momento en que una potencia como la
Unión Soviética comenzaba a mostrar interés en la posesión y control
de la energía nuclear y el conocimiento de la fórmula atómica. El 23
de agosto y desde Londres, Konni Zilliacus, quien había sido funcio-
nario del secretariado de la Sociedad de las Naciones durante 19 años,
pidió a los Estados Unidos y a Gran Bretaña que compartiesen el
secreto de la bomba atómica a la Unión Soviética de Stalin, para evitar
“una carrera en la investigación atómica entre las grandes potencias”.
Al mismo tiempo, solicitaba a ambos gobiernos que hicieran saber, de
manera clara y taxativa, que no tenían intenciones de emplear el poder
atómico en contra de los soviéticos. A su vez, recalcó que “la unión de
las cinco grandes potencias depende principalmente y sobre todo del
acuerdo de la bomba atómica” y dejó claro que, de no lograr una solu-
ción sobre la posesión del secreto de la construcción de la bomba, esto
llevaría “inevitablemente a problemas entre las potencias y a la creación
de un poder hegemónico que contaría con toda la fuerza armamentista
para mantenerse por encima de los demás”.42
A principios de octubre del 45, la posición de los Estados Unidos en
cuanto al secreto atómico parecía más clara. El segundo día de dicho
mes, la subcomisión de Presupuesto de la Cámara hizo la recomenda-
ción al presidente Truman de que los Estados Unidos retuvieran, “con
características permanentes”, el secreto de la bomba atómica con otras
naciones aliadas, siempre y cuando no se hubieran realizado “nuevos y
más profundos estudios sobre el particular”.43 Ante la trascendencia de las

42
El Popular, México, 24 de agosto de 1945, p. 2.
43
El Universal, México, 2 de octubre de 1945, p. 2. El 3 de octubre de 1945, el presidente
Truman se dirigía al Congreso estadounidense para transmitir, entre otros mensajes, el
siguiente: “La civilización exige que alcancemos en el menor tiempo posible un ordena-
miento satisfactorio para el control de la energía atómica de modo que llegue a ser una
influencia poderosa y eficaz en el mantenimiento de la paz mundial en lugar de un ins-
trumento de destrucción. [...] La esperanza de la civilización se basa en la posibilidad de
concluir acuerdos internacionales que lleguen, en lo posible, a la renunciación del uso y
desarrollo de la bomba atómica”, en Blackett, Miedo, guerra y la bomba atómica, pp. 164 y 165.
Boletín del Archivo General de la Nación
78 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

declaraciones, la prensa se hizo eco de inmediato de la propuesta que se le


hacía al presidente estadounidense. Se temía que, cuanto más tiempo se
mantuviera el secreto, más tiempo tendrían los científicos estadounidenses
para perfeccionar sistemas y armas de defensa contra el arma mortal. El
periódico Excélsior publicaba un artículo con el elocuente título “Truman se
opone a compartir el secreto de la bomba atómica”, que hacía la siguiente
valoración “Todos los indicios son de que el presidente Truman —quien
dirá la última palabra en relación con el futuro de la bomba atómica— no
es partidario de compartir el secreto con otras potencias”.44
El mundo entraba en una incierta posguerra, condicionada por
el presente y el futuro de la bomba atómica. Por momentos, se creía
que cuantas más investigaciones se realizaran y más se supiera de este
delicado asunto, más difícil se volvería para un solo gobierno ocultar
el desarrollo de las armas atómicas. En palabras de Walter Lippmann,
periodista y comentarista político estadounidense, “cuando un hombre
sabe la mayor parte de lo que hay que saber sobre una cuestión, un
detalle, la más leve alusión, le dará el resto, o bien lo pondrá en camino
de conocerlo”.45 En ese momento, muchos coincidían en que los Estados
Unidos no tenían como objetivo político mantener el secreto de la bomba
—su misión parecía imposible—, sino que el verdadero fin debía ser, en
todo caso, evitar el uso secreto del conocimiento como un elemento
de sorpresa en materia militar. En palabras de Lippmann, “a aquellos
que se declaran partidarios de que sólo los Estados Unidos guarden el
secreto, creo que hay que replicarles que, por el contrario, la manera
más segura de guardarlo es evitar que se convierta en secreto en alguna
parte”.46 En la misma línea, el Secretario de Comercio de los Estados
Unidos, Henry A. Wallace, declaró que “pretender mantener en secreto
la bomba atómica es ir al desastre”, ya que, de acuerdo con su punto de
vista, “aun cuando los Estados Unidos dispusieran de un gran arsenal

44
Excélsior, México, 4 de octubre de 1945, p. 7.
45
Lippmann, Walter, “El secreto atómico”, en Excélsior, México, 10 de octubre de
1945, p. 3.
46
Lippmann, Walter, “El secreto atómico”, en Excélsior, México, 10 de octubre de
1945, p. 3.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 79
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

de bombas atómicas, otro país podría destruir a los Estados Unidos


con un menor número de armas atómicas”, haciendo hincapié en que
la Unión Soviética “ya estaba generando adelantos extraordinarios en
la investigación científica”.47
Para aquel entonces, el imaginario de la comunidad científica del
momento se nutría de nuevas hipótesis, por cuanto el futuro de la huma-
nidad dependía de la gestión responsable de esta “mortal amenaza”.
Desde Novedades, Oscar Méndez Cervantes, en su artículo titulado “Otra
vez la bomba”, se dio a la tarea de recopilar testimonios de destacados
físicos que daban a conocer las diferentes consecuencias que podría traer
la presencia de esta nueva arma: “Dentro de pocos años, dice alguno, si
ello no se remedia previamente, bastará que desde Rusia se oprima un
botón para que ciudades enteras de este continente vuelen en pedazos”.
Afín a esta predicción, otra de las observaciones era la siguiente: “Todas
las naciones estarán saturadas de bombas atómicas para el año de 1955,
si no se logra la unidad internacional: el conocimiento del poder atómico
ha hecho imperativo para el hombre encontrar un medio de evitar la
guerra o traer la muerte y el desastre a grandes extensiones de la tierra”.48
De igual manera, y siguiendo la línea de la proliferación de bombas
atómicas, aún más poderosas incluso, 400 científicos —implicados en
la fabricación del arma atómica— se hicieron presentes en el esce-
nario público por medio de un comunicado, donde aseveraron que “las
tentativas para ocultar el secreto al resto del mundo conducirían a una
guerra interminable y más feroz que la última” y donde exteriorizaron
la creencia de que tal vez fuera necesaria la abolición del secreto como
pauta de comportamiento de las relaciones nacionales e internacionales,
con el objetivo de que “todos los laboratorios, industriales e instalaciones
militares pudieran tener un libre acceso a la energía atómica”.49

47
Lippmann, Walter, “El secreto atómico”, en Excélsior, México, 10 de octubre de
1945, p. 3.
48
Novedades, México, 15 de octubre de 1945, p. 4.
49
“No guardarán ya el secreto de la atómica”, en Excélsior, México, 14 de octubre de
1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


80 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Mientras que la comunidad científica expresaba sus puntos de


vista alrededor de este conflicto, los países involucrados continuaban
defendiendo sus posiciones conforme con sus intereses estratégicos. El
18 de octubre, El Universal publicó, a través de un artículo informativo,
que dos de los más destacados expertos estadounidenses en bombas
atómicas habían advertido que si se daba a conocer el secreto de la
energía atómica se debilitaría la posición militar de los Estados Unidos
y que, en el caso de ser necesario, se tendría que establecer una organi-
zación mundial para controlar esta arma como medio para evitar otra
guerra. De igual modo, manifestaron la urgencia de tomar medidas con
el fin de evitar la competencia para la fabricación de armas atómicas,
ya que esto, como ya lo habían señalado antes otros representantes de
la comunidad científica internacional, generaría “horrores y destruc-
ción inimaginables”.50
La tesis de la pertinencia de que el secreto atómico quedase en manos
de una organización mundial ya había sido presentada algunos meses
atrás. Durante el mes de agosto de 1945 había sido publicado un artí-
culo en Novedades donde se informaba acerca de que la bomba atómica
se convirtiese en “el arma de las Naciones Unidas para imponer la paz,
mediante una fuerza aérea especial de policía, dotada con el secreto
y terrible proyectil, e integrada de dicha fuerza por elementos de los
Estados Unidos y la Gran Bretaña”.51 También se asomaba la posibilidad
de poner todos aquellos inventos científicos de relevancia militar bajo
estricta custodia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una
vez que esta nueva organización lograra su consolidación institucional.52

50
El Universal, México, 18 de octubre de 1945, p. 1.
51
Novedades, México, 8 de agosto de 1945, p. 1.
52
Es importante resaltar que, para estas fechas, la onu apenas figuraba como un pro-
yecto de alcance mundial, a la postre, como un verdadero reemplazo de la malograda
Sociedad de la Naciones. El carácter incipiente del nuevo organismo internacional,
concebido para la preservación de la paz en el nuevo tiempo de posguerra, era razón
suficiente para dudar sobre la pertinencia de dejar bajo su custodia no sólo el secreto
de la bomba atómica, sino también otro tipo de armas con alto poder destructivo que
pudieran fabricarse en el futuro.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 81
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Sin embargo, para mediados del mes de octubre de 1945 esta opción
volvía a tomar fuerza a tenor de las declaraciones de determinados actores
de la comunidad internacional. Por ejemplo, en su último consejo como
Secretario de Guerra estadounidense, Henry L. Stimson hizo lectura de
un memorando donde sustentaba la tesis de que la única forma de evitar
que la bomba atómica se convirtiera en un instrumento para el fomento de
la competencia de armamentos era la entrega de su secreto a las Naciones
Unidas. La propuesta apuntaba, por lo tanto, a las Naciones Unidas como
el gran órgano supranacional que podía, y debía, ser el encargado de
mantener el secreto de la nueva arma de destrucción masiva.53
Mientras continuaba el debate sobre la pertinencia de que fuera la onu
la organización depositaria del secreto atómico, el programa de acción
de las potencias aliadas, especialmente de los Estados Unidos, conti-
nuaba siendo fuertemente cuestionado. Como es sabido, el uranio era el
compuesto principal para la creación de la bomba atómica, lo que llevó a
la comunidad internacional a poner en tela de juicio si la posesión de este
elemento se habría de convertir en una nueva disputa entre las potencias.
El 27 de octubre de 1945, El Universal publicó un interesante artículo con
el título “¿Se aprovecharían los Estados Unidos de su poderío para apode-
rarse, por ejemplo, del uranio del Congo Belga?”.54 Detrás de la pregunta
se ocultaba una velada acusación, ya que no sólo se temía por la posesión
del secreto atómico, sino también por un progresivo apoderamiento de
los “ingredientes” necesarios para la fabricación nuclear como el uranio
o el plutonio. Así, y por momentos, parecía advertirse un nuevo escenario
internacional bajo la idea de un inminente “imperialismo atómico”. En
cuanto a las acusaciones, los jefes norteamericanos no perdieron el tiempo
en dar respuesta, afirmando que no se abrigaba ningún tipo de ambi-
ción territorial, rechazando, en consecuencia, aquellas insinuaciones
de que los Estados Unidos emplearían una táctica de corte imperialista
para asegurarse el control de las materias primas necesarias para la
producción atómica. Al mismo tiempo, desde Washington se negaba
53
Hayden, Jay G., “La bomba y los rusos”, en Excélsior, México, 22 de octubre de 1945,
p. 3.
54
El Universal, México, 27 de octubre de 1945, p. 4.

Boletín del Archivo General de la Nación


82 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

cualquier intención de apoderarse de las bases militares que permane-


cían hasta entonces bajo el control de los países aliados. El argumento
fue contundente “La protección de ese secreto es aún más importante
para la seguridad nacional que la conservación de bases”.55
Uno de los principales defensores de la idea que fueran los Estados
Unidos los únicos en mantener la exclusividad del secreto atómico fue
el mismo Albert Einstein. A fines de octubre del 45, El Popular publi-
caba una nota informativa de Joseph Nolan, corresponsal de United Press,
donde se hacía eco de unas declaraciones del mundialmente conocido
profesor y científico alemán de origen judío. En opinión de Einstein, el
monopolio atómico era fundamental y, por consiguiente, ni debía ser
custodiado por las Naciones Unidas ni debía caer en manos de la Unión
Soviética. Y esto así, bajo la advertencia de que, si en el futuro llegase a
estallar una guerra atómica, “exterminaría quizás a dos terceras partes
los dos mil millones de habitantes que tiene la tierra”.56 Bajo la sombra de
esta devastadora suposición —nada descabellada, dicho sea de paso—,
Einstein se atrevía a asegurar que el secreto atómico sólo se encontraría
seguro bajo la protección estadounidense, al menos hasta que pudiera
consumarse un gobierno mundial que “podría ser construido bajo la inti-
midación de la raza humana, como resultado de los ataques perpetrados
en territorio Nipón”. El establecimiento de un nuevo gobierno mundial
—señaló Einstein— tendría que estar a cargo de una “coalición formada
por los Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética”, y ella recibiría
“los detalles de sus verdaderos efectivos militares”. He aquí su observación:
“En virtud de que los Estados Unidos y la Gran Bretaña poseen el secreto
de la bomba atómica, y Rusia no, deberían invitar a la Unión Soviética
a preparar y presentar el primer boceto de constitución del proyectado
gobierno mundial”. Para añadir lo siguiente: “No tratamos de conservar
el secreto de la bomba sólo para mantener nuestro poderío, sino con la
esperanza de mantener la paz por medio de un gobierno mundial”.57 Y
a pesar de que el profesor Einstein tenía dudas acerca de que este nuevo
55
El Universal, México, 27 de octubre de 1945, p. 4.
56
El Popular, México, 27 de octubre de 1945, p. 6.
57
El Popular, México, 27 de octubre de 1945, p. 6.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 83
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

gobierno pudiera convertirse en una tiranía, aseguraba que era preferible


a que finalmente se desatara una tercera guerra mundial.58
El 31 de octubre de 1945, mientras continuaba el debate sobre el
paradero definitivo del secreto de la bomba atómica, el capitán británico
A. R. Blackburn aseguró en la Cámara de los Comunes que Inglaterra
poseía “completamente el secreto de la fabricación de la bomba, que
también incluía los detalles técnicos”. Durante esta reunión se pidió la
creación de una conferencia mundial, con el único propósito de “inter-
nacionalizar el control de las investigaciones y de la producción en la
energía atómica”.59 Inglaterra comenzaba a definir su posición en cuanto
al secreto atómico. La Asociación Científica Inglesa empezó a pedir que
se levantara el secreto de la bomba nuclear y exigía que “se publicaran sin
restricciones los resultados de las investigaciones y trabajos científicos”.60
Dicha labor debía hacerse con la ayuda de las instituciones científicas
de todo el mundo, con el fin de generar una cooperación que pudiera
crear una verdadera comisión sobre la energía atómica.61
Al respecto, la Unión Soviética comenzó a tomar un papel muy
importante en la disputa por la obtención del secreto de la bomba atómica.
Empero, la presencia de la urss en estas negociaciones no causaba gran
58
En palabras de Fernand Gigon, Einstein sabía perfectamente que “no existe poder
alguno en el mundo que impida a los hombres jugar con fuerzas superiores a su razón
y marchar de este modo hacia un suicidio colectivo”, en Gigon, Horror en cadena, p. 15.
59
“Inglaterra logró con éxito su primera prueba nuclear el 2 de octubre de 1952 en la
Isla de Montebello, cerca de Australia, en el Pacífico Sur”, en El Universal, México, 31
de octubre 1945, p. 1.
60
El Universal, México, 2 de noviembre de 1945, p. 1.
61
Para fines de 1945, las Naciones Unidas crearon la llamada Comisión de la Vigi-
lancia Atómica, que debía proceder con “la mayor diligencia” a investigar todas las
fases del problema atómico y a “presentar recomendaciones”, en Excélsior, México, 28
de diciembre de 1945, p. 1. Así, el 31 de diciembre de 1946 el Comité de la Energía
Atómica remitió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un primer y gran
informe donde, entre otras cosas, se sugería a los Estados miembros “controlar la ener-
gía atómica en la medida necesaria para asegurar que sólo sea utilizada con fines pacífi-
cos. [...] Que el control efectivo de la energía atómica depende del control efectivo de la
producción y uso del uranio, torio y sus derivados fisionables”, en Blackett, Miedo, guerra
y la bomba atómica, p. 297.

Boletín del Archivo General de la Nación


84 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

satisfacción ni a los Estados Unidos ni a Gran Bretaña. El descontento fue


en aumento, aunque no fue sino hasta el 7 de noviembre cuando se hizo
patente la necesidad de los aliados de dejar fuera a la urss, principalmente,
a raíz de un comunicado de Vyacheslav Molotov, comisario soviético de
Relaciones Exteriores, quien afirmó que “la bomba atómica no puede
guardarse en secreto”, haciendo después la promesa de que la Unión
Soviética acabaría por tener la bomba atómica.62 Tras dicha declaración,
el ex primer ministro británico Winston Churchill manifestó que, si las
cosas hubiesen sido diferentes, la Rusia soviética no habría compartido
con nadie el secreto atómico, por lo que recomendó a su sucesor —el
primer ministro Clement R. Attlee— que “en sus próximas pláticas en
Washington no hiciera presión sobre los Estados Unidos para que éstos
revelasen los detalles de fábrica de la bomba”. Sin embargo, a pesar de
haber demostrado su apoyo a los Estados Unidos en materia de pose-
sión del secreto atómico, Churchill manifestó que era necesidad urgente
que Gran Bretaña comenzara a fabricar sus propias bombas atómicas
y tenerlas en el país, aunque fueran fabricadas en algún otro territorio;
asimismo, afirmó que el futuro de esta arma mortal debía ser decidido
por los parlamentos y gobiernos responsables y no “por los hombres de
ciencia”.63 Las palabras de Churchill demostraron que las intenciones
de Gran Bretaña no estaban dirigidas a que el secreto de la bomba se
mantuviera guardado, con el fin de detener la creación y proliferación
de esta arma, si no para evitar que la Unión Soviética, en particular,
se hiciera con esta clase de energía. Tanto los Estados Unidos como

62
“Rusia reclama el secreto de la bomba atómica”, en Excélsior, México, 7 de noviem-
bre de 1945, p.1. Todo hacía indicar que, tarde o temprano, la Unión Soviética, la
gran rival de los Estados Unidos en la Guerra Fría, se habría de hacer con el secreto
atómico bien por la vía de la experimentación científica, bien por la vía del espionaje.
En este último aspecto, y como planteó Justin Atholl, “el robo de secretos atómicos
plantea nuevos problemas de espionaje. [...] Los rusos tenían un sistema de espionaje
bien establecido por todo el mundo, capaz de adaptarse perfectamente a los nuevos
problemas que plantea la investigación atómica”, en Atholl, Cómo se entera Stalin, pp. 20
y 206.
63
“Qué gran hombre, ese Stalin, pero no le den la bomba atómica, declaró W. Chur-
chill”, en Excélsior, México, 8 de noviembre de 1945, p. 14.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 85
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Inglaterra desconfiaban de los usos que la Rusia soviética podría dar al


arma nuclear, ya que, de entrada, su control habría de incrementar su
poderío geoestratégico.64
Mientras tanto, las negociaciones continuaban acerca de la pose-
sión del secreto atómico. Los mandatarios de los Estados Unidos y Gran
Bretaña, principalmente, seguían expresando sus puntos de vista e inten-
taban llegar a un acuerdo que albergara la solución definitiva sobre
aquella arma de destrucción masiva. Mientras que el presidente Truman
se declaraba partidario de poner la bomba “fuera de la ley”, el primer
ministro británico Attlee proponía ponerla bajo vigilancia de las Naciones
Unidas,65 a la que vez que se manifestaba partidario de que el secreto
fuera compartido con los demás países que formaban este organismo
internacional. Asimismo, Attlee remarcó de manera puntual que aque-
llos que recibieran el “gran secreto” deberían prometer por adelantado
que no lo usarían en forma perjudicial contra ningún país miembro de
las Naciones Unidas.66
Finalmente, y tras diversas especulaciones acerca del rumbo que
tomaría la posesión del arma y las teorías que apuntaban a que se
mantendría la bomba como un arma secreta anglo-americana,67 el 14
de noviembre de 1945 Truman y Attlee llegaron a un acuerdo general
que establecía los pasos a seguir para que un grupo internacional vigi-
lara el proceso de fabricación de la bomba atómica.68 De igual manera,
se anunció la creación de un plan para que el arma de destrucción
masiva fuera vigilada por el recién formado Consejo de Seguridad de

64
“La desconfianza rusa se encuentra tras de las actuales dificultades de los tres grandes.
Se ha puesto de moda, desde Hiroshima, decir que Rusia tiene suspicacia de los Esta-
dos Unidos debido a la bomba atómica”, en “Truman y Attlee decidieron el destino de
la bomba atómica”, en Excélsior, México, 14 de noviembre de 1945, p. 1.
65
“Truman y Attlee discuten acerca de la bomba”, en Excélsior, México, 11 de noviem-
bre de 1945, p. 1.
66
“Cree Attlee que hay que compartir el gran secreto”, en Excélsior, México, 12 de
noviembre de 1945, p. 2.
67
El Popular, México, 16 de noviembre de 1945, p. 2.
68
“Truman y Attlee decidieron el destino de la bomba atómica”, en Excélsior, México,
14 de noviembre de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


86 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

las Naciones Unidas y que este mismo organismo fuera el responsable


de concentrar y guardar los informes científicos.69

A modo de final: la ausencia de una garantía


para la paz

Como se ha puesto de manifiesto en estas páginas, la fabricación de la


bomba atómica y su uso militar durante la Segunda Guerra Mundial
representaron un verdadero cambio de paradigma en el ámbito inter-
nacional. La posguerra, al menos hasta el 29 de agosto de 1949 cuando
los rusos hicieron estallar su primer artefacto nuclear —su rds -1—,
quedaría marcada por el presente y futuro de aquel artefacto nuclear,
en especial, del tan manido secreto atómico. Si bien lo acontecido en
Hiroshima y Nagasaki —6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente—
fueron los eventos que pusieron fin a seis largos años de destrucción y
muerte, el lanzamiento de aquellas dos bombas sobre población civil no
resultaría un hecho aislado, sino que, entre sus múltiples repercusiones,
supuso un repentino y marcado desequilibrio en la balanza de poder.
A partir de entonces, y más que nunca, la hegemonía de una nación
residiría en la calidad destructora de su armamento y en su capacidad
para controlar con fines militares la sorprendente y destructiva fisión
del átomo. La brecha se fue haciendo mayor. La desconfianza entre los
miembros de la comunidad internacional siguió en aumento no sólo
cuando se planteó el problema de la gestión del secreto atómico, sino
cuando países como los Estados Unidos se autodesignaron como los
únicos guardianes del secreto.
En el periódico Excélsior, el mencionado comentarista político esta-
dounidense Walter Lippmann avanzó una interesante reflexión en una
columna titulada “Exégesis internacional”. En su opinión, Washington
y Londres habían tardado demasiado en tomar una decisión acerca
del paradero del secreto de aquella arma tan mortífera y que no había

69
“Truman y Attlee decidieron el destino de la bomba atómica”, en Excélsior, México,
14 de noviembre de 1945, p. 1.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 87
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

hecho sino enrarecer el clima diplomático internacional. “Si la decla-


ración sobre la energía atómica hubiese sido hecha en agosto en vez
de noviembre —escribió Lippmann—, hubiese sido recibida como un
inspirado acto de estadistas. Pero durante estos tres meses de tardanzas,
la atmósfera internacional se envenenó tanto, que hay que utilizar esta
proposición ahora para empezar a remediar el mal, que tanto hubiera
contribuido a evitar la declaración si se hubiese hecho antes. No hay nada
en la declaración que no se hubiera podido decir en agosto, propuesto
en Potsdam y anunciado al mundo después de la rendición del Japón”. 70
Como bien mencionaba Lippmann, el tiempo invertido en tomar una
decisión fue un factor muy importante, una dilación que propició que se
hicieran diversas conjeturas acerca de esta problemática. Si bien se venía
celebrando el fin de la segunda gran guerra, sus meses siguientes abri-
garon un ambiente de incertidumbre e inseguridad. El secreto atómico
generó infinidad de opiniones, muchas de ellas encontradas. Por una
parte, se creía que la energía nuclear supondría el establecimiento de una
paz obligada, que sólo era viable bajo la amenaza de un posible ataque
nuclear en cualquier momento y en cualquier parte del mundo; por la
otra, existía el miedo de que la posesión del secreto nuclear, muy lejos de
propiciar la paz duradera, provocaría aún más conflictos bélicos y hasta
el estallido de una tercera guerra mundial en un futuro no muy lejano.
Afortunadamente, y a pesar de que la segunda hipótesis no se ha
cumplido hasta la fecha y la humanidad no ha padecido un conflicto del
tamaño de la Segunda Guerra Mundial —conflictos no han faltado, sin
embargo—, la idea de esta paz obligada sí resultó ser cierta. La carrera
armamentista fue en aumento durante las décadas siguientes y los países
fueron postergando otros temas de bienestar como la salud, la educación,
la vivienda o la alimentación, para dar prioridad a la adquisición desme-
dida de armamento, con el fin de pagar la llamada “cuota por la paz”.71
Al respecto, y a pesar de su génesis incipiente, es importante resaltar
la relevancia que tuvo la Organización de las Naciones Unidas como
70
Lippmann, Walter, “La declaración atómica”, en Excélsior, México, 1 de diciembre
de 1945, p. 3.
71
García, La bomba y sus hombres, pp. 126 y 127.

Boletín del Archivo General de la Nación


88 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

sucesora de la Sociedad de las Naciones.72 El establecimiento de un


organismo supranacional que hiciera las veces de árbitro en este tipo
de debates era de vital importancia, y su creación representó un punto
clave en el tema nuclear en lo que sería el futuro de la humanidad.
Walter Lippmann, en su artículo “La declaración atómica”, subrayó la
importancia de la autoridad de la onu a la hora de regular los compor-
tamientos, tanto de los individuos como de las naciones, por medio de
convenios y tratados. Sólo así, se podría “invocar el principio de que las
reglas y reglamentos aceptados por los gobiernos obligarán también a
los individuos. De esta manera la violación de los acuerdos se conver-
tiría, como la piratería, en un crimen por el cual los individuos podrían
ser juzgados y castigados”.73 Sin duda, y más que nunca, era obligado
que los países pudieran acordar una agenda común mediante la firma
de tratados y la instauración de marcos normativos que, poco a poco,
fueran regulando las relaciones entre las naciones bajo la tutela de las
Naciones Unidas. Y esto así, porque como acertadamente advirtiera
el gran mariscal ruso Alexei Sokolov, “el sólo hecho de que la energía
atómica sea tremenda no es una garantía de paz, como no lo fue en
su tiempo la dinamita”.74

72
Recordemos que el 8 de diciembre de 1953, ya durante la Guerra Fría, el presidente
de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, pronunció en la Asamblea General de
la onu un célebre discurso intitulado “Átomos para la Paz”, que acabaría siendo el
soporte para la creación en 1957 del Organismo Internacional de Energía Atómica
(oiea). El problema de la energía nuclear, para el bien de la humanidad, quedaría defi-
nitivamente encauzado en el marco del diálogo y concierto internacional. Al respecto,
véase Chernus, Eisenhower's Atoms for Peace. pp. 162.
73
Lippmann, Walter, “La declaración atómica”, en Excélsior, México, 1 de diciembre
de 1945, p. 3.
74
El Popular, México, 19 de noviembre de 1945, p. 2.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 89
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Fuentes

Hemerografía

El Universal
Excélsior
Novedades
El Popular
The New York Times

Bibliografía

Atholl, Justin, Cómo se entera Stalin, Barcelona, Ediciones Destino, 1952.

Baldwin, Hanson W., “La decisión sobre Hiroshima”, en Hiroshima,


veinte años después, México, Editorial Novaro, 1966.

Blackett, Patrick Maynard Stuart, Miedo, guerra y la bomba atómica, México,


España-Calpe, 1950.

Carpintero Santamaría, Natividad, La bomba atómica: el factor humano en


la Segunda Guerra Mundial, Madrid, Díaz de Santos, 2007, 384 pp.

Chernus, Ira, Eisenhower's Atoms for Peace, Texas, a&m University Press,
2002.

Franco Fernández, Francisco José, El proyecto Manhattan y los bombardeos


de Hiroshima y Nagasaki, Cartagena, Divum & Mare, 2008, 366 pp.

García Fernández, Horacio, La bomba y sus hombres, México, sep/adn


Editores, 2003.

Gigon, Fernand, Horror en cadena: apocalipsis del átomo, Barcelona, Seix


Barral, 1960.

Boletín del Archivo General de la Nación


90 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Carlos Sola Ayape|Fátima de Gasperín Torres
Después de Hiroshima…

Giovannitti, Len y Freed, Fred, La decisión de lanzar la bomba, Barcelona,


Editorial Diana, 1968.

Hayden, Jay G., “La bomba y los rusos”, en Excélsior, México, 22 de


octubre de 1945, p. 3.

Lippmann, Walter, “El secreto atómico”, en Excélsior, México, 10 de


octubre de 1945, p. 3.

______, “La declaración atómica”, en Excélsior, México, 1 de diciembre


de 1945, p. 3.

Mosqueira, Salvador, El secreto de la bomba atómica, México, Editorial


Patria, 1952.

Preston, Diana, Antes de Hiroshima: De Marie Curie a la bomba atómica,


México, Sevilla Editores, 2008.

Smyth, Henry de Wolf, La energía atómica al servicio de la guerra: informe


oficial del desarrollo de la bomba atómica realizado con el patrocinio del gobierno
de los Estados Unidos durante el periodo 1940-1945, México, Espasa
Calpe, 1946.

______, La energía atómica para fines militares, México, Universidad Autó-


noma Metropolitana, 1995.

Stonier, Tom, Desastre nuclear, México, Editorial Diana, 1968.

Wyden, Peter, Día uno: así empezó la era atómica, México, Ediciones Mar-
tínez Roca, 1986.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 91
Visión histórica en la fundación de la Casa de la
Cultura de Morelia, Michoacán, siglo XX
Historical vision in the founding of the Casa de la Cultura de Morelia,
Michoacán, twentieth century

Jesús Gutiérrez Guzmán


Facultad Popular de Bellas Artes
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
jesusic2@hotmail.com

Cómo citar este artículo: Jesús Gutiérrez Guzmán, “Visión histórica en la fundación de la Casa de la Cultura
de Morelia, Michoacán, siglo XX”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020),
novena época, pp. 92-123.

Recibido: 6 de mayo de 2019 • Aprobado: 14 de junio de 2019

Resumen Abstract

La investigación brinda los elementos The research provides historical ele-


históricos referentes a la fundación de ments regarding the founding of the
la Casa de la Cultura en Morelia, Michoa- house of culture in Morelia, Michoacán.
cán. Implica la expropiación, restau- It implies the expropriation, restora-
ración y adaptación del edificio que tion and adaptation of the building
ininterrumpidamente ha albergado that has uninterruptedly sheltered
hasta la actualidad dicha dependen- this cultural dependence, in addition
cia cultural, además del proyecto artís- to the initial artistic project and the
tico inicial y los personajes implicados. characters involved.

Palabras clave: casa de la cultura, Keywords: House of culture, expro-


expropiación, utilidad pública, Ayunta- priation, public utility, Municipal City
miento Municipal, Gobierno del Estado Council, Government of the State of
de Michoacán Michoacán

Nuestro patrimonio cultural está integrado por los objetos


y monumentos que han quedado como testimonio del proceso
histórico que nos define como nación.
J. Luis Magaña García
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Introducción

En la actualidad es un común recurrente pasar por la Casa de la Cultura


de Morelia y disfrutar de su belleza arquitectónica, basta pararse en
el primer patio para quedar anonadado, además de saltar a la vista la
actividad cultural que ahí se desarrolla durante todo el año. Pero no
siempre fue así; la cuestión es saber cómo el Ex-Convento del Carmen
llegó a ser el edificio de la Casa de la Cultura, bajo qué condiciones y
quiénes estuvieron implicados.
Primero hay que establecer que el edificio tenía una dueña, la señora
Isaura Soto y Martínez Gracida. Dedicada al comercio y con una posi-
ción económica abundante. Dueña de la Fabrica Mexicana de Mesas
de Billar, que se ubicaba en aquellos años en calle Carrillo Puerto # 179
colonia Anáhuac del Distrito Federal, hoy cdmx. Fue la protagonista
afectada ya que su propiedad sería expropiada.
Un edificio que ocupaba una justificación histórica escrita y deta-
llada sobre su construcción como parte del expediente de expropiación
se elaboró sin ningún problema, señalando lo siguiente: En la Nueva
España bajo el periodo del Virrey don Luis de Velazco y el obispo Fray
Alonso Guerra, se fundó en Valladolid el Convento del Carmen, bajo
el primer prior Fray Pedro de San Hilarión. Se construyó en el año de
1593 en estilo barroco. La iglesia dio su primera misa el 31 de octubre de
1596. También fungió como Colegio de Teología Moral en el siglo xvii.
El convento sirvió de prisión para conspiradores de la Independencia de
México, en los que figuraron José María García Obeso y José Mariano
de Michelena. En 1883 su segundo patio fue cuartel del primer cuerpo
de caballería del Estado. Para el siglo xx el edificio albergó al Semi-
nario de Morelia en 1918 y en la segunda mitad del siglo el claustro se
convirtió en terminal de autobuses.1

1 
Archivo General Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán (aghpem), “Ingeniero
Leonel Nuños Muños al licenciado Ausencio Chávez Hernández”, 10 de diciembre
de 1972, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropia-
ciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, fojas
179, 180, 206.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 93
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Primer enfrentamiento y victoria de la señora


Isaura Soto

Iniciaremos nuestro cometido con la exposición del generador de la idea


de fundar la Casa de la Cultura en Michoacán. Primero se subraya que
no es cosa fácil crear un proyecto de tal magnitud, tomando en cuenta
todos los costos que genera. Sin embargo, la iniciativa se gestó dentro
de las autoridades del H. Ayuntamiento de Morelia y para ser precisos
en los personajes involucrados; se mencionan a continuación: licenciado
Marco Antonio Aguilar Cortés presidente municipal, profesor Luis
G. Torres Secretario del H. Ayuntamiento y Feliciano Romero Ureña
Síndico. Mediante una sesión de cabildo celebrada el 9 de enero de 1973,
“se acordó formular solicitud” de expropiación ante el Gobernador y
creación de la Casa de la Cultura.2
Un acto de expropiación por parte del Gobierno Michoacano a
una particular como la señora Isaura, puede verse como un acto injusto
de arrebato, o como un acto justo en beneficio de la comunidad. Todo
depende de los ojos con que se juzgue la acción. Por supuesto la señora
Isaura como dueña del edificio, lo vio como acto injusto y se defendió
usando hasta el último recurso legal. En cuanto se enteró de la solicitud
de expropiación, contrató un abogado en Morelia para llevar el asunto
como apoderado: el licenciado Guillermo Santillán con ubicación de
su despacho en calle Ocampo #150 del centro de la ciudad de Morelia.
El especialista en leyes obtuvo un triunfo temporal y favorable para
la señora Isaura, que le dio certidumbre y degustar una esperanza de
triunfo en sus deseos. Nos referimos al amparo otorgado a su favor el 9
de mayo de 1974, clasificado con número V-247/74,3 en el tribunal de

2
aghpem, “Documento: Secretaría, Departamento Jurídico, viii, firman licenciado
Carlos Torres Manzo y licenciado Ausencio Chávez Hernández”, 11 de marzo de
1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones,
años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, fojas 159, 160.
3 
Archivo Histórico Municipal de Morelia (ahmm), “Síndico Municipal de Morelia
Adolfo Arceo López al juez segundo de distrito del Estado de Michoacán”, 16 de abril
de 1974, caja 751, expediente 53, siglo xx.

Boletín del Archivo General de la Nación


94 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

circuito de Toluca, que a su vez ordenó al juez segundo de distrito de


Morelia, Michoacán, entregar el edifico a la señora Isaura.4
Ante este hecho el apoderado de la señora Isaura, licenciado
Guillermo Santillán, no dudó y solicitó formalmente a las autoridades
correspondientes hicieran los trámites necesarios para que se realizara
la entrega oficial del Ex-Convento del Carmen a su legítima dueña.5 Un
panorama difícil, aunque el abogado hacía su trabajo y usaba la situa-
ción como mejor le convenía para seguir cobrando sus altos honorarios,
como ya es costumbre en esos asuntos.

Hacia una justificación de utilidad pública de


la Casa de la Cultura de Morelia

En respuesta al amparo anterior, el primero de octubre de 1974 el gober-


nador del Estado de Michoacán, licenciado Carlos Torres Manzo, giró
la orden siguiente directamente a su primer secretario, el licenciado
Ausencio Chávez Hernández: tramitar un nuevo expediente de “la
expropiación por causa de utilidad pública”, basándose en el artículo
4o de la ley de expropiación.6 Ahora sería el primer mandatario del
gobierno en Michoacán quien estaría vigilando que se cumpliera la
anhelada expropiación.
Una orden del gobernador debe atenderse de inmediato. Para el
7 de octubre de 1974, el primer secretario de gobierno del estado de

4
aghpem, “Licenciado Guillermo Santillán al Gobernador constitucional del Estado”,
28 de octubre de 1974, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub
serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inven-
tario 272, fojas 145, 146.
5
aghpem, “Licenciado Guillermo Santillán al Gobernador constitucional del Estado”,
28 de octubre de 1974, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub
serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inven-
tario 272, fojas 145, 146.
6
aghpem, “Licenciado Carlos Torres Manzo al licenciado Ausencio Chávez Hernán-
dez”, primero de octubre de 1974, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agra-
ria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de
inventario 272, fojas 131, 132.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 95
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Michoacán elaboró un acuerdo de iniciación de expropiación donde


sistematizó las acciones a seguir para lograr la expropiación, expuesta
de la siguiente manera: 1. Inicio “de nuevo procedimiento de expropia-
ción por causa de utilidad pública”. 2. Girar citatorio a la señora Isaura
Soto y Martínez Gracida. 3. Registrar el expediente nuevo. 4. Tramitar
el expediente por conducto de la Primera Secretaría del Gobierno en el
Estado de Michoacán. 5. Solicitar al Registro Público de la Propiedad
Raíz constancia de cargas y gravamen.7
El 25 de noviembre se extendió el certificado por parte de la Admi-
nistración de Rentas en el Estado de Michoacán que a la letra dice:

“Certifica que a fojas 101 del tomo 399 de fincas urbanas,


correspondiente a esta oficina, se inscribe a nombre de la
C. Isaura Soto y Martínez Gracida la siguiente propiedad:
Casa marcada con el número 550 ubicada en la calle
avenida Morelos Norte de esta ciudad, con valor fiscal de
$395, 200”.8

Para concretar a favor dicha solicitud de expropiación, se tenía que


armar un nuevo expediente, ante este hecho quedó registrado con un
número de ofició 7,726 y con una fecha de primero de octubre de 1974.
Una parte trascendental fue fundamentar una justificación mediante
algunos personajes destacados dentro de la cultura en Morelia, en cuanto
a la utilidad pública que podría ofrecer una casa de cultura en Michoacán,
por lo que a finales de ese mismo año, se giraron órdenes que iniciaran
los trabajos recurrentes para lograr el objetivo. Así, el Primer Secretario
de Gobierno, giró oficios el 10 de diciembre de 1974, donde solicitó la
opinión respecto a la expropiación y creación de una casa de cultura en

7
aghpem, “Acuerdo de iniciación de procedimiento de expropiación”, 7 de octubre de
1974, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones,
años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, fojas 134, 135.
8
aghpem, “Certificado número 516”, 25 de noviembre de 1974, Fondo Secretaría de
Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de
expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 142.

Boletín del Archivo General de la Nación


96 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

la capital del Estado de Michoacán. A continuación expondremos las


opiniones que surgieron al respecto en un orden cronológico de respuesta.

Cinco opiniones

El Presidente de la Junta de Vigilancia para el Aspecto Típico y Colo-


nial de la Ciudad de Morelia, el ingeniero Carlos F. Torres Plank emitió
su opinión el 9 de enero de 1975, sobre la utilidad pública que podría
tener la expropiación del Ex-Convento del Carmen para convertirse en
Casa de la Cultura. Justificó de la siguiente manera: 1. El edificio forma
parte del Patrimonio de la Nación. 2. “El Gobierno de México como
suscriptor de la Carta de Venecia auspiciada por las Naciones Unidas,
está comprometido” a rescatar, restaurar y asignar utilidad a sus monu-
mentos históricos para ser admirados por la población. 3. Al restaurar el
Ex-Convento del Carmen se regenerará una sección del norte del centro
histórico de Morelia. 4. Morelia “está urgida de un edificio ubicado en el
centro histórico” que recopile parte del patrimonio del Estado: “pinturas
y documentos históricos que están desperdigados en diferentes archivos
del Estado, formando así la Casa de la Cultura en el Estado”.9

Efrén Talavera Godínez director de la Dirección de la Casa de las


Artesanías del Estado de Michoacán opinó el 24 de enero de 1975 lo
siguiente: Fomentar la cultura por nuestras autoridades es parte de su
trabajo, además será un atractivo en el turismo.

“Careciendo nuestra Ciudad Capital de un edificio apro-


piado para tal fin, si procede en mi opinión la petición
[…].
Como el edificio en cuestión, es un monumento
arquitectónico, y dado el estado de abandono en que se

9
aghpem, “Junta de Vigilancia para el aspecto Típico y Colonial de la Ciudad de More-
lia, del ingeniero Carlos F. Torres Plank al licenciado Vicente Godínez Zapién”, 9
de enero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie
Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario
272, foja 164.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 97
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

encuentra dando un espectáculo deprimente a la comu-


nidad, y tomando en consideración el interés que se tiene
por reconstruir y conservar nuestros Edificios Coloniales,
es motivo suficiente para declararlo de utilidad pública.10

El ingeniero Leonel Nuños Muños Presidente de la Junta de Planea-


ción y Urbanización del Estado de Michoacán, emitió su opinión el 27
de enero de 1975 de la siguiente manera: El edificio del Ex-Convento
del Carmen es intocable por su arte e historia perteneciente al periodo
colonial del siglo xvi. En la actualidad se encuentra en ruinas y ocupa
ser rescatado. Constituye un elemento de utilidad comunal desde su
edificación sin ser hoy la excepción. El edificio debe ser “por la ciudad;
de la ciudad y para la ciudad”. Además culmina su punto de vista a
favor señalando que la ciudad debe estar acorde a su historia en aras de
la cultura con lo siguiente:

[Es necesario que] los artesanos y artistas planeen su desa-


rrollo, coordine su acción, controle, ejecute y administre
el destino de aquellos hombres hábiles que trabajan, se
preparan y que el producto de su ingenio y de su labor sea
apreciada por coterráneos y visitantes.11

El director de la Escuela Popular de Bellas Artes, profesor-pintor


J. Jesús Escalera R., también realizó su opinión el 8 de febrero de 1975.
Señaló que el Estado de Michoacán en su historia, no ha contado con un
recinto apropiado para desenvolver las expresiones del arte y la cultura,

10
aghpem, “Efrén Talavera Godínez al licenciado Ausencio Chávez Hernández”, 24
de enero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie
Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario
272, foja 165.
11
aghpem, “Ingeniero Leonel Nuñós Muños al licenciado Ausencio Chávez Hernán-
dez”, 27 de enero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub
serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inven-
tario 272, fojas 177-183.

Boletín del Archivo General de la Nación


98 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

para elevar el espíritu del pueblo. La creación de la Casa de la Cultura


es de vital importancia ya que coadyuvará en el nivel cultural de nuestro
pueblo. Una Casa de Cultura representa el esparcimiento espiritual,
“un lugar de recreación cultural” para el pueblo. Los “…espectáculos,
recitales, exposiciones, conciertos, representaciones teatrales, etc.,”, no
deber ser sólo para un sector privilegiado ¡deber ser para el pueblo! Será
un espacio Estatal, Nacional e Internacional. Al ser Morelia centro de
estudios por el establecimiento de la Universidad Michoacana de San
Nicolás de Hidalgo, ello determina un impacto en todos los estudiantes
que vienen del interior del Estado, ya que enriquecerá su cultura con
lo que puede ser una Casa de la Cultura. El artista visual se tomó la
libertad también a enumerar una serie de características técnicas que
debería tener el proyecto que a la letra dicen:

[Campo] recreativo manual, visual, auditivo, audiovi-


sual y ambiental. I. Salones para actividades artísticas
a). Artes plásticas b). Artes populares c). Manualidades
(para niños, jóvenes y adultos). ii. Salas de exposiciones
[…] iii. Un auditorio […] [para] representaciones: [de]
Teatro, Danza [y] conciertos. iv. Dos salas de cine. v. Salas
de juegos educativos. vi. Biblioteca juvenil e infantil. vii.
Cafetería y restaurante.

Además de lo mencionado, el director de la ebpa, formuló un listado


del personal que debería crearse para la operación adecuada de la Casa
de la Cultura: “Director General, Subdirector Secretario, un Jefe de cada
Sección, un Consejo Técnico de tres miembros, personal administrativo
y de Intendencia”. Por último señaló:

La creación de este centro viene a traer un sin número de


beneficios al pueblo en general y dadas las condiciones
actuales de nuestra población y al futuro que se abre para
nuestro Estado, ya es necesario un centro de esta naturaleza.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 99
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Este edificio del Ex-Convento del Carmen, como joya arqui-


tectónica y bien acondicionado, podrá funcionar para este
fin, tomando en cuenta su buena ubicación.12

La última opinión recabada fue la del director del Museo Regional


Michoacano, profesor J. Luis Magaña García. En primera instancia
aseveró que el edificio del Ex-Convento del Carmen debe ser propiedad
de la nación, independientemente de cualquier cosa, apegado al artículo
27, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexi-
canos. Segundo, el edificio debe ser declarado monumento artístico y de
valor histórico “en los términos del artículo 5o de la Ley Federal sobre
monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas expedida por
el H. Consejo de la Nación”. En cuanto a la creación de la Casa de la
Cultura señaló lo siguiente:

Morelia se ha significado por ser un centro vivo de las expre-


siones de la más alta cultura y semillero de grandes pensa-
dores, ello hace necesario que se multipliquen los centros
en los que se fomenten, fortalezcan y difundan todas las
expresiones culturales.
La creación de la Casa de la Cultura, no se contrapone ni
excluye a las actividades de las instituciones existentes, por
el contrario, sería un valioso coadyuvante en la tarea común
de un pueblo y de un gobierno, el de llegar a propiciar el
surgimiento de nuevos valores y reafirmar los ya existentes.

El director del museo hizo una lista de seis espacios institucionales


existentes en esos años dedicados a una semejanza de lo que podría ser
la Casa de la Cultura: Museo Regional de Antropología e Historia, Casa
de Morelos, Casa Natal de Morelos, Museo de Arte Contemporáneo,

aghpem, “Asunto: Opinión sobre la Casa de la Cultura del profesor J. Jesús Escalera
12 

R”, 8 de febrero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub
serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inven-
tario 272, fojas 188-190.

Boletín del Archivo General de la Nación


100 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Galería Artística del departamento de Turismo de Estado y Departa-


mento de Difusión Cultural del Estado. La población para estos años era
de 200,000 habitantes, más toda la población estudiantil foránea, con
ello se sustenta la necesidad de creación de la Casa de la Cultura. En
Morelia urge la creación de una “institución de enseñanza artística libre
para todos […] y este organismo, esta institución debe ser la Casa de la
Cultura de Michoacán, que podría ser albergada en uno de los monu-
mentos coloniales de gran belleza y valor arquitectónico, como lo es el
llamado Ex-Convento del Carmen”. Termina la opinión de director afir-
mando que seguramente este recinto, logrará convertirse en uno de los
centros culturales más importantes del país.13

Certificado de inexistencia de una Casa de la


Cultura en Michoacán

El 14 de febrero de 1975 el primer Secretario de Gobierno, licenciado


Ausencio Chávez Hernández, pretendía certificar que en Morelia no
existía una Casa de la Cultura. La solicitud del certificado se le hizo al
Director de Educación Federal y del Estado de Michoacán, profesor J.
Jesús Contreras Muños; lo que respondía al hecho de complementar el
expediente de expropiación del Ex-Convento del Carmen. Para darnos
idea clara de la solicitud, exponemos lo siguiente:

Tomando en consideración que se están realizando estu-


dios para establecer en esta ciudad de Morelia la Casa de
la Cultura del Estado de Michoacán […] …mucho agra-
deceré a usted tenga a bien certificar que en el Estado de
Michoacán no existe ninguna institución de esta naturaleza
[una Casa de Cultura], ya que a la que me refiero tendrá
como finalidad la de recuperar, clasificar y conservar los

aghpem, “Respuesta del director del Museo Regional Michoacano profesor Luis
13 

Magaña García”, 20 de febrero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Mate-


ria Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31,
número de inventario 272, fojas 206-212.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 101
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

acervos documentales e históricos del Estado, y fomentar su


investigación; divulgar las obras de autores michoacanos;
promover exposiciones, conferencias, concursos, seminarios
y representaciones artísticas, e impartir métodos y técnicas
para el ejercicio de las artes, tales como la música, pintura,
escultura, poesía, arquitectura y otras más.14

La respuesta se hizo de inmediato, tanto que fue el mismo día. En


su calidad de Director de Educación Federal y del Estado de Michoacán,
el profesor J. Jesús Contreras Muños realizó una constancia de valor
oficial, donde quedaba establecido que en Morelia no exista una casa
de cultura, bajo el siguiente contenido:

HACE CONSTAR: que en la entidad no existe una Casa de


Cultura alguna que proyecte actividades a fin de recuperar,
clasificar y conservar los acervos documentales e históricos
del Estado, fomentando su investigación; divulgar las obras de
los autores michoacanos; promover exposiciones, conferencias,
concursos, seminarios y representaciones artísticas; impartir
métodos y técnicas para el ejercicio de las artes, tales como
música, pintura escultura, poesía, arquitectura y de más.15

Suficiencia económica

Un 25 de febrero de 1975, por órdenes del presidente municipal, el licen-


ciado Marco Antonio Aguilar, el doctor Ignacio Gómez Rocha, tesorero

14 
aghpem, “Asunto: Se sirva certificar que en el Estado de Michoacán no existe una casa
de Cultura, de licenciado Ausencio Chávez Hernández a J. Jesús Contreras Muñoz”, 14 de
febrero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expro-
piaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 131.
15
aghpem, “Asunto: Constancia, del Director de Educación Federal y Estatal en
Michoacán profesor J. Jesús Contreras a quien corresponda”, 14 de febrero de 1975,
Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años
1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 199.

Boletín del Archivo General de la Nación


102 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

municipal, notificó oficialmente que existía el suficiente dinero en fondos


para pagar la indemnización por el edificio del Ex-Convento del Carmen.
Esta media fue para dar certidumbre en la lucha de la expropiación y
sumar otro elemento al expediente de expropiación.16

Consumación de la expropiación

Una vez armado en su totalidad el expediente de expropiación por


utilidad pública, el 11 de marzo de 1975 el gobernador, licenciado Carlos
Torrez Manzo, decretó la expropiación del Ex- convento del Carmen
de la siguiente forma:

Primero. Se declara de utilidad pública la creación de la


Casa de la Cultura del Estado de Michoacán y la remode-
lación, embellecimiento y acondicionamiento del edificio
del estilo barroco del siglo xviii conocido como el Ex-Con-
vento del Carmen de esta ciudad […].
Segundo. Por causa de utilidad pública y para el estableci-
miento de la Casa de la Cultura del Estado de Michoacán,
se decreta la expropiación de la finca urbana ubicada antes
en el número 485 y ahora en el 550 de la avenida Morelos
Norte de esta ciudad, propiedad de la señora Isaura Soto y
Martínez Gracida, […] libre de todo gravamen y respon-
sabilidad en favor del H. Ayuntamiento.
Tercero. Se fija como indemnización a la expropiación que se
decreta la cantidad de $395, 200, que deberá pagar la Teso-
rería Municipal del Ayuntamiento solicitante […].
Cuarto. Comuníquese este acuerdo expropiatorio a la
Tesorería General del Estado y al Registro Público de
la Propiedad Raíz, […] entréguese una copia de esta

aghpem, “Licenciado Marco Antonio Aguilar Cortés al doctor Ignacio Gómez


16 

Rocha”, 25 de febrero de 1975, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria,


Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de
inventario 272, foja sin clasificar.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 103
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

resolución a quien obtuvo la expropiación para que le sirva


de título de dominio.
Quinto. Se faculta al ciudadano administrador de rentas de
esta ciudad, para que en representación del Ejecutivo del
Estado haga entrega del inmueble descrito en esta resolución
al Ciudadano Síndico del Ayuntamiento de esta ciudad […].
Sexto. Publíquese esta resolución en el Periódico Oficial
del Estado, notifíquese personalmente al propietario del
inmueble afectado […].17

Lo anterior se cumplió al pie de la letra. Se dieron los avisos, se


hizo la publicación en el Periódico Oficial y finalmente la entrega del
edificio se realizó el 11 de marzo de 1974 en punto de las 13 horas. Lo
que preocupó a las autoridades en ese momento de entrega fue el desalojo
de los comerciantes pertenecientes a la Unión de Permisionarios Águila
de Plata, ya que tenían locales dentro del edificio en cuestión por lo que
pudieran oponer resistencia, lo cual complicaría las cosas, por fortuna
no se dio enfrentamiento y la entrega la efectuó pacíficamente el admi-
nistrador de rentas en el estado J. Refugio Tamayo Gómez.

Fueron los testigos de la entrega Pablo Saúl Navarrete Padilla y


Daniel García Garrido. El Síndico del ayuntamiento que recibió el
edificio fue el licenciado Feliciano Romero Ureña. Los testigos de la toma
de posesión fueron Cristóbal Guzmán Juárez y José Corro González.18

17
aghpem, “Primera Secretaría, Departamento de Jurídico, viii, Firman el Gober-
nador licenciado Carlos Torres Manzo y el licenciado Ausencio Chávez Hernández
Primer Secretario General de Gobierno”, 11 de marzo de 1975, Fondo Secretaría de
Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de
expediente 1, caja 31, número de inventario 272, fojas 300, 301.
18 
aghpem, “Acta de entrega y toma de posesión del Ex-Convento del Carmen”, 11
de marzo de 1974, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie
Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario
272, fojas (253, 111, 321), (254, 112, 322).

Boletín del Archivo General de la Nación


104 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

El contrato de compraventa del Ex-Convento del Carmen, se realizó


el 12 de mayo de 1975 y se formalizó mediante la escritura pública
número 24. La notaría pública fue la número 25 de Morelia, Michoa-
cana y dio fe legal su titular, el licenciado Raymundo Herrera Sánchez.19
Una vez firmado el contrato de compraventa, el gobierno del estado
realizó un pago inicial y en efectivo de $331,250.00 a la señora Isaura Soto
y Martínez Gracida, a través de su apoderado el licenciado José María
Soto. Además se dieron tres letras de cambio por la misma cantidad
entregada en efectivo. El total de la compraventa fue de $1´304,000.00.20

Casa de estudiantes Camilo Torres

Otro reto por vencer —y difícil por las condiciones—, fueron los mucha-
chos de la Casa del Estudiante Camilo Torres de la umsnh que vivían en
parte del edificio del Ex-Convento del Carmen. Realmente se tuvo que
actuar con mucho cuidado ya que son organizados y especialistas para
poner jaque mate sin compasión a cualquier autoridad. Para poderlos
convencer del desalojo del edificio en cuestión se tuvo que hacer un
convenio firmado bajo el desgaste de varias reuniones. Se firmó el 17 de
marzo de 1976, en el que figuraron por parte de la universidad el rector en
turno Genovevo Figueroa Zamudio, por parte de la Casa del Estudiante
Germán Guízar Zavala, Juan Octavio León T., Gregorio López Navarro y
Ramón Rangel B. y por último por parte de Gobierno del Estado el oficial
mayor ingeniero Rafael Ruiz Béjar. Finalmente el gobierno les ofreció:
comprar la casa ubicada en calle Virrey de Mendoza #330 —actualmente
continua como Casa de Estudiantes Camilo Torres— e incorporarlo al
patrimonio de la umsnh, además de realizar las obras para mejorar el
edificio en un plazo aproximado de 30 días. Sumado a lo anterior, el

19 
aghpem, “Asunto del oficio: Impuesto del Timbre”, 27 de junio de 1975, Fondo
Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974,
número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 1.
20 
aghpem, “Recibo de Tesorería General del Estado de Michoacán”, 9 de mayo de 1975,
Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años
1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja sin clasificar.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 105
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

gobierno compraría literas para los dormitorios, mesas y bancas para


el servicio del comedor. Fue así como los estudiantes desalojaron pací-
ficamente el Ex-Convento del Carmen.21

Manos a la obra

Los primeros trabajos que se realizaron en el rescate del Ex-Convento


del Carmen, se hicieron en el mes de diciembre de 1976. Todo fue enca-
minado en evitar la destrucción del edificio por “derrumbes, filtraciones,
desplomes, etc.”. Las acciones que se llevaron a cabo y con autorización
federal, fueron las que a continuación se detallan:

1. Limpieza general del edificio, principalmente en azoteas, reti-


rando la vegetación espontanea que impedía el correr fluido
de las aguas pluviales y ocasionaba filtraciones muy dañinas.
2. Continuar la colocación de azoteas reponiendo los enladrillados
destruidos o no terminados.
3. Apuntalamiento de algunos vanos que presentaban algunas
fisuras peligrosas.
4. Demolición de construcciones agregadas de reciente ejecu-
ción que ofrecían también peligro a la construcción original
(muretes y drenajes de baños construidos 20 años atrás para la
edificación de un hotel).
5. Retirar los envigados que se encontraban ya descubiertos por
derrumbes, para clasificar las vigas y tratar de utilizarlas en
claros menores dentro de la misma construcción.
6. Reposición de pañería en algunos muros de piedra que se habían
derrumbado.
7. Levantar algunos rellenos más o menos recientes que alte-
raban las proporciones de los locales y que además obstruían

aghpem, “Convenio que celebra la Rectoría de la umsnh, Representantes de la Casa


21 

del Estudiante Camilo Torres y la Oficialía Mayor en representación del Gobierno del
Estado de Michoacán”, 17 de marzo de 1976, Fototeca, Fondo Secretaría de Cultura,
expediente 7, años 1945-1976, foja 244.

Boletín del Archivo General de la Nación


106 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

y almacenaban aguas de procedencia desconocida que produ-


cían grandes humedades.
8. Recopilación de todas las piedras diseminadas en el edificio con
molduraciones en la cantera para clasificarlas y reponerlas en
su ubicación original.
9. Limpieza general del edificio y escombro procedente de trabajos
anteriores y derrumbes, procurando localizar los niveles que se
supone fueron los originales.
10. Revocando y junteando las pañerías de los muros para protegerlos.22

El arquitecto encargado de restaurar el edificio fue Arturo Ramírez


Bernal, que se ubicaba en avenida Lázaro Cárdenas #2991 en Morelia,
Michoacán.

Memoria descriptiva del proyecto de la Casa


de la Cultura

“La Casa de la Cultura de Michoacán formará parte de un gran conjunto


arquitectónico que tendrá como elemento central la utilización del
Ex-Convento del Carmen y propiciará la regeneración urbana de toda
el área inmediata que le rodea”.
Así iniciaba el oficio de la Memoria descriptiva del proyecto de la Casa
de la Cultura por parte del director de Obras Públicas del Estado de
Michoacán, el arquitecto Jorge Pensado Gómez. Ya era un hecho que
Morelia había ganado el privilegio de tener un edifico de tal magnitud
para fundar la Casa de la Cultura, todo era cuestión de tiempo para

22 
aghpem, “Oficio 079, realizado por el Secretario de Gobierno en Michoacán licen-
ciado Ausencio Chávez Hernández y girado a al arquitecto Ignacio Angulo Villaseñor,
Jefe del Departamento de Registro Público de Monumentos y Zonas Históricas, Licen-
cias e Inspecciones, Dirección de Monumentos Coloniales del Instituto Nacional de
Antropología e Historia de la Ciudad de México”, 27 de enero de 1977, Fondo Secreta-
ría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número
de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja sin clasificar.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 107
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

concretar. El titular de obras públicas en el estado sistematizó en tres


etapas su realización:

1. Ampliación y remodelación de la antigua plaza del Carmen


´para así reintegrarla a los palamentos del Ex-Convento. Estos
trabajos comprenderán el mejoramiento total de todas sus áreas
pavimentadas con cantera y todas sus áreas jardineras, ilumi-
nadas y con banquetas.
2. El cuerpo principal del Ex-Convento servirá para alojar las
principales funciones de la Casa de la Cultura de Michoacán,
desde sus servicios administrativos y del Consejo de Adminis-
tración, hasta las áreas específicas dedicadas a cada actividad
cultural, incluyendo las zonas para exposición y los recintos
equipados para reuniones de diversa índole. […] [Todo lo que
requiera] reforzamiento y reparación [serán bajo el criterio
del] cepanal.
3. Será la que abarque el templo actualmente abierto al culto el
atrio inclinado que se propone servirá cómo área de actividades
culturales abiertas y la reintegración a las áreas públicas de la
ciudad de Morelia la zona oriente, actualmente ocupada por
comercios de diversa índole.23

23
aghpem, “Gobierno del Estado de Michoacán, Dirección de Obras Públicas en el
Estado, Casa de la Cultura en Michoacán, Memoria Descriptiva del Proyecto, arqui-
tecto Jorge Pensado Gómez”, sin fecha, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Mate-
ria Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31,
número de inventario 272, fojas 200, 201.

Boletín del Archivo General de la Nación


108 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Plan de remodelación

El plan de remodelación del Ex-Convento del Carmen se hizo en 9 pasos:


1. Limpieza de la cantera de la fachada oriente, “proporcionar marcos que
están fuera de especificaciones” y cambio de puertas de madera dañadas. 2.
Construcción de la escalera de cantera en la entrada principal. 3. Cambio
del piso total del patio, “colocando baldosa de cantera”. 4. Reparación de
la bóveda del portal oriente, cambio de piso a baldosa de cantera y recons-
trucción de escalera hacia el nivel de la calle. 5. “Apertura de puertas clau-
suradas” y reparación de “marcos y arcos de cantera”. 6. Instalación “de
puertas de madera y ventanas en el patio interior”. 7. Reparación de techos
y muros en todo el edificio. 8. Reinstalación del alumbrado e instalaciones
eléctricas. 9. “En resumen reconstrucción total del inmueble”. Todo esto
bajo una cotización de $3´000,000, expuesto por el ingeniero Gilberto
Zepeda Vázquez, jefe de la Oficina Urbanística municipal.24

Plano de remodelación de la Casa de la Cultura.


Fuente: aghpem, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie
Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 64.

24
aghpem, “Plan de Remodelación del Ex-Convento del Carmen situado en la calle
Morelos Norte, ingeniero Gilberto Zepeda Vázquez”, sin fecha, Fondo Secretaría de
Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones, años 1974, número de
expediente 1, caja 31, número de inventario 272, fojas 158, 67, 17.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 109
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Plano de remodelación de la Casa de la Cultura.


Fuente: aghpem, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie
Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario 272, foja 62.

El presidente municipal licenciado Marco Antonio Aguilar Cortés,


solicitó la colaboración del arquitecto Leovigildo Loaiza N., quien realizó
y entregó un estudio técnico para la adaptación de los espacios de lo
que sería la Casa de la Cultura, el 8 de febrero de 1973. El arquitecto
planteó exclusivamente el alojamiento de la Escuela Popular de Bellas
Artes de la umsnh de la siguiente manera:
Música. Para el área de música el atrio hacia el lado sur, el salón
lateral al templo por el lado norte de la planta alta es ideal para la música
de cámara y las celdas que ahí están serían cubículos para el estudio
musical individual.
Pintura. “Las áreas cubiertas al norte del conjunto” son idóneas
para impartir las clases de pintura, mientras que “los abovedados de
la portería al sur de la ala poniente del edificio cegada por un muro de
piedra”, un espacio perfecto para exposiciones pictóricas.
Escultura. Las celdas y áreas de la parte oriente central excelentes
para la impartición de clases de escultura.

Boletín del Archivo General de la Nación


110 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Poesía. No representa ningún problema, ya que se puede adaptar


en cualquier espacio.
En cuanto a la administración el arquitecto señaló que debería
crearse un patronato para la realización del proyecto, un consejo admi-
nistrativo donde se incluya un representante de las cuatro áreas artís-
ticas anteriormente mencionadas, un director y una administración.25

Proyecto de la Casa de la Cultura

Una vez que ya se tenía la certidumbre plena sobre la creación de la Casa


de la Cultura en Michoacán, había que crear el proyecto que permi-
tiera el arranque con éxito. Tomó en cuenta los siguientes puntos: debe
crearse como un organismo oficial dentro del Gobierno Estatal y depen-
diente del Poder Ejecutivo. Como objetivos deberá contemplar “recopilar,
clasificar y conservar los acervos documentales e históricos del Estado,
fomentar su investigación; divulgar las obras de autores michoacanos en
sus mejores expresiones; promover exposiciones, conferencias, concursos,
seminarios y representaciones artísticas, e impartir métodos y técnicas
para el ejercicio de las artes”. Por último la Casa de la Cultura deberá
tener como un mínimo en su organigrama, los siguientes elementos:

a). Dirección General. b). Biblioteca Palafoxiana. c).


Archivos: Notarias, de Registro Civil, de la Junta local de
Conciliación y Arbitraje, del Periódico Oficial y el Histó-
rico de la época colonial. d). Sala de exposiciones locales.
e). Sala de exposiciones artísticas y artesanales. f ). Sala
de Conferencias. g). Biblioteca cultural y hemeroteca. h).
Talleres de arte. i). Librería. j). Servicios generales.

25
aghpem, “Arquitecto Leovigildo Loaiza N. al licenciado Marco Antonio Aguilar Cor-
tés”, 8 de febrero de 1973, Fondo Secretaría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub
serie Expropiaciones, años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventa-
rio 272, fojas (204, 65, 112), (205, 66, 113), (206, 67, 114), (207, 68, 115).

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 111
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Iconografía del umbral de la Casa de la Cultura

A continuación se muestran 14 fotografías que fueron tomadas por


la Dirección de Obras Públicas dependencia del Gobierno Michoa-
cano, una vez que se iniciaron los primeros trabajos de restauración
del edificio. Actualmente se encuentran en el aghpem, Fondo Secre-
taría de Gobierno, Serie Materia Agraria, Sub serie Expropiaciones,
años 1974, número de expediente 1, caja 31, número de inventario
272, fojas 284-294.

Jardín del Carmen, atrio.

Boletín del Archivo General de la Nación


112 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Jardín del Carmen, atrio.

Exterior sobre la calle Morelos y construcciones adyacentes.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 113
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Exterior sobre la calle Morelos y construcciones adyacentes.

Patio principal.

Boletín del Archivo General de la Nación


114 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Patio principal.

Patio principal.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 115
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Patio principal.

Patio interior.

Boletín del Archivo General de la Nación


116 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Azotea.

Azotea.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 117
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Azotea.

Trabajos en el interior.

Boletín del Archivo General de la Nación


118 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Trabajos en el interior.

Inauguración de la Casa de la Cultura

Para junio de 1977 ya se visualizaba una certidumbre de pronta inaugu-


ración de la Casa de la Cultura, por ello, ya habían solicitado espacios
dentro del edificio los siguientes grupos: Ballet Folklórico de Michoacán,
Sociedad Coral Moreliana Ignacio Mier Arriaga, Dirección de Promo-
ción Cultural, Coro Polifónico Miguel Bernal Jiménez, Orquesta Sinfó-
nica de Michoacán, Artistas de la Plástica Michoacana, Escuela de Artes
Plásticas, Sociedad de Arquitectos y la Banda de Música del Gobierno
del Estado. Eso de ninguna manera es un indicador que se les haya otor-
gado. Lo único que se tenía en mente en esos momentos es que el edificio
no funcionaría como escuela, aunque se darían talleres libres y gratuitos,
además de brindar un servicio de eventos culturales que incluyeran audi-
ciones, teatro, bailables y exposiciones.26 A última hora parte del espacio
se le prestó por tiempo indefinido, pero sin ningún compromiso al Fondo
para Actividades Sociales y Culturales de Michoacán (fonapas), Coral

26
La Voz de Michoacán. La voz del pueblo hecha periódico, “En 4 meses Concluirán la primera
etapa de la Casa de la Cultura de Michoacán”, jueves 2 de junio de 1977, p. 2.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 119
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Moreliana Ignacio Mier Arriaga, Orquesta Sinfónica de Michoacán y el


Colegio de Arquitectos de Michoacán.27
Finalmente la inauguración de la Casa de la Cultura de Michoacán
se realizó el jueves 29 de septiembre de 1977. Se hizo el acto protoco-
lario a las 12 horas. En representación del Presidente de la República
Mexicana licenciado José López Portillo se presentó el arquitecto Pedro
Ramírez Vázquez, Secretario de Asentamientos Humanos y Obras
Públicas y presidió como máxima autoridad del Estado el gobernador
licenciado Carlos Torrez Manzo.28 Se llevó a cabo una sencilla cere-
monia como se relata:

Rindió su protesta correspondiente el Comité Coordinador


de la nueva institución y luego realizaron un recorrido
por todo el edificio, para saludar a los representantes de
los distintos departamentos y para observar varias exposi-
ciones de artes plásticas.
[…] enfocando sus actividades en los siguientes objetivos.
1. Coordinar y promover las manifestaciones culturales
del Estado, de acuerdo con otras instituciones públicas y
privadas que tengan objetivos afines, e integrarlas a las
corrientes del país y fomentar su proyección internacional.
2. Contribuir a la formación integral de la población, espe-
cialmente a la juventud en el campo de la cultura artística
y literaria, contribuyendo a ocupar su tiempo libre, de
acuerdo a sus intereses, edades y vocación.
3. Propiciar que estas actividades sean de elevada calidad
a través de la orientación y control metodológico de estas,
así como de la capacitación del personal académico.29

27
La Voz de Michoacán. La voz del pueblo hecha periódico, “La Casa de la Cultura en Michoa-
cán”, lunes 24 de octubre de 1977, p. 5.
28
Noticias. Diario al servicio del Pueblo, “Hoy inauguran la Casa de la Cultura”, jueves 29
de septiembre 1977, p. 1.
29
Noticias. Diario al servicio del Pueblo, “Fue inaugurada ayer la Casa de la Cultura”, vier-
nes 30 de septiembre de 1977, pp. 1, 6.

Boletín del Archivo General de la Nación


120 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Con esta inauguración la Casa de la Cultura inició sus actividades


culturales y artísticas con una programación inicial hasta el 31 de
diciembre y posteriormente con programación anual. Quien gobernó
en un principio la Casa de la Cultura fue un Consejo Coordinador, y se
conformó con los siguientes elementos: Presidente Honorario Porfirio
Muños Ledo, Presidente licenciado Carlos Torres Manzo, Secretario
licenciado Miguel García Gómez, Vocales “profesor Alfonso Espitia
Huerta, maestro Alfredo Zalce Torres, maestro Alfonso Vega Núñez,
doctor Ramón Piña Chan, licenciado Humberto Urquiza Marín [director
de fonapas] y el arquitecto Arturo Ramírez Bernal”.30 Los departa-
mentos que se ubicaron en el arranque fueron “Administrativo, artes
plásticas, música, teatro, danza, literatura, y convenios”.31 La Casa de la
Cultura abrió sus talleres a finales de octubre de 1977, afirma el profesor
fundador Mario Gilberto Magaña Linares. El siguiente cuadro muestra
cómo se constituyeron los talleres y los profesores fundadores.

Cuadro 1. Primeros talleres en la Casa de la Cultura.

Área Profesor
Teatro Maricela Lara y José Manuel Álvarez
Danza folclórica J. Roberto García Marín
1. Piano: José Bernardo Bautista Hernández.
Artes plásticas 2. Guitarra: Alejandro Magaña Palomares.
3. Solfeo: Mario Gilberto Magaña Linares.
Música 31
Nota: el primer director en la Casa de la Cultura fue el organista Alfonso Vega Núñez,
una vez que lo asignó el Consejo Coordinador.

Fuente: Entrevista en persona al profesor Mario Gilberto Magaña Linares, 25 de enero


2019, Morelia, Michoacán.

30
Noticias. Diario al servicio del Pueblo, “Fue inaugurada ayer la Casa de la Cultura”, vier-
nes 30 de septiembre de 1977, pp. 1, 6.
31
Noticias. Diario al servicio del Pueblo, “Hoy inauguran la Casa de la Cultura”, jueves 29
de septiembre 1977, p. 7.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 121
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Por último se muestran en el cuadro 2 las actividades artísticas que


ofreció la Casa de la Cultura en su inicio hasta diciembre a todo el público
moreliano de manera gratuita en el siguiente cuadro.
Cuadro 2. Primeras representaciones artísticas en la Casa de la Cultura.

Obra Disciplina Día Nota


Don Juan Con extensión a
Tenorio Tzintzuntzan el 1 de
Teatro 30 y 31 de octubre
de José noviembre y a Zamora
Zorrilla el 2
Ballet
Nacional
Danza 11 de noviembre
Festivales de
España
Conjunto
Folclórico Canto, música y
26 noviembre
del Ejercito danza
Húngaro
Soprano Judith Sierra,
Solistas del tenor Luis de Magos
Ópera 5 de diciembre
inba y el pianista José de
Jesús Lira
Grupo de teatro
Caramba
Teatro 10 y 11 de diciembre infantil los
Caramba
Matlazincas
Gabriel Olay.
Arte plumario,
3 Gabriel Torres dibujos
Artes plásticas 19 de diciembre
exposiciones de músicos, José Luis
Linares esculturas de
chatarra.
Directora Maricela
Pastorela Teatro 19 y 20 diciembre
Lara
Fue en Catedral de
Morelia. Organista
Concierto Alfonso Vega Núñez
Música 22 de diciembre
navideño y actuó la mezzo
soprano Zaida Ruth
Nasser
Fuente: La Voz de Michoacán. La voz del pueblo hecha periódico, viernes 28 de octubre, domingo
6 de noviembre, sábado 26 de noviembre, sábado 3 de diciembre, jueves 8 de diciembre,
jueves 22 de diciembre, viernes 23 de diciembre de 1977.

Boletín del Archivo General de la Nación


122 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Jesús Gutiérrez Guzmán
Visión histórica…

Conclusiones

La Casa de la Cultura en Morelia es la primera institución gubernamental


del Poder Ejecutivo en Michoacán que se creó en el siglo xx de su tipo.
Una vez fundada, se esparció el modelo administrativo y artístico a los
municipios del Estado. Desde su umbral la iniciativa fue llevada por las
autoridades municipales y posteriormente por las estatales hasta el logro
de su fundación el jueves 29 de septiembre de 1977.
Sin duda alguna la Casa de la Cultura es el antecedente de lo que fue
después el Instituto Michoacano de Cultura y hoy la Secretaría de Cultura.
Actualmente coexiste de manera independiente y adjunta jurídicamente a
la Secretaría de Cultura en Michoacán. La Casa de la Cultura ha servido
de escenario para una diversidad de expresiones artísticas incluyendo por
supuesto conciertos de la Orquesta Sinfónica de Michoacán y su Sala
Sahagún como sala de ensayos esporádicamente de la misma orquesta.
Sin duda alguna, el rescate del edificio que hoy ocupa la Casa de la Cultura
en Morelia, representa una de las actividades sociales más importantes de la
ciudad que contribuyen directamente al tejido social de la población.

Fuentes

Archivos

ahmm Archivo Histórico Municipal de Morelia


aghpem Archivo General Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán

Diarios

Noticias. Diario al servicio del pueblo, Morelia


La Voz de Michoacán. La voz del pueblo hecha periódico, Morelia

Entrevistas

Profesor Mario Gilberto Magaña Linares, viernes 25 de enero 2019,


Morelia, Michoacán.
Boletín del Archivo General de la Nación
Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 123
Dos estancias de Fernando de los Ríos en la
Universidad Michoacana, 1928 y 1940
Two academic stays of Fernando de los Ríos in the Universidad
Michoacana, 1928 and 1940

Gerardo Sánchez Díaz


Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
gerardo_sdiaz@yahoo.com.mx

Cómo citar este artículo: Gerardo Sánchez Díaz, “Dos estancias de Fernando de los Ríos en la Univer-
sidad Michoacana, 1928 y 1940”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020),
novena época , pp. 124-148.

Recibido: 20 de agosto de 2019 • Aprobado: 5 de septiembre de 2019

Resumen Abstract

En este artículo nos ocupamos de la vida In this article we deal with the life and
y obra del jurista y diplomático español work of the Spanish jurist and diplomat
Fernando de los Ríos y su vinculación con Fernando de los Ríos and his relations-
la Universidad Michoacana en dos etapas hip with the Michoacan University in
de su vida. En la primera efectuada en two stages of his life. In the first one
1928, el jurista impartió dos conferencias held in 1928, the lawyer gave two lec-
en la Universidad Michoacana, una “Vida tures at the Michoacan University, one
y obra de Francisco Giner de los Ríos” y Life and work of Francisco Giner de
otra bajo el título de “El puente levadizo los Ríos and another under the title
entre el ideal y la vida”. En 1940, cuando of The drawbridge between the ideal
ya se encontraba como asilado político and life. In 1940, when he was already
en Estados Unidos después de haber a political asylee in the United States
ocupado el cargo de embajador de la after having served as ambassador
Segunda República Española, Fernando of the Second Spanish Republic, Fer-
de los Ríos fue invitado para impartir un nando de los Ríos was invited to give
curso sobre sus tesis en torno al nuevo a course on his thesis around the New
socialismo humanista en el primer pro- Humanist Socialism in the first acade-
grama académico de la Universidad de mic program from the Spring Univer-
Primavera “Vasco de Quiroga”. sity "Vasco de Quiroga".

Palabras clave: Universidad Michoa- Keywords: Universidad Michoacana,


cana, Universidad de Primavera “Vasco Spring University "Vasco de Quiroga",
de Quiroga”, nuevo socialismo huma- New Humanist Socialism, Spanish
nista, exilio republicano español Republican Exile
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

En este artículo abordamos la trayectoria académica y política del jurista y


diplomático Fernando de los Ríos, un destacado intelectual influenciado por
la orientación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que parti-
cipó en la construcción de la Segunda República Española y como tantos
otros personajes de su generación vivió los últimos años de su vida en el
exilio. Hacemos énfasis en su vinculación con personalidades e instituciones
mexicanas antes y durante el régimen republicano. Centramos la atención
en sus vínculos con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo,
institución que lo distinguió en 1928 con el nombramiento de Profesor
honorario, el primer académico español en recibir este reconocimiento
por una institución educativa de México después de la Independencia. Ese
fue el fundamento para que en 1940 fuera invitado —nuevamente— para
impartir un curso sobre sus ideas en torno a la orientación humanista del
socialismo en el ciclo de la Universidad de Primavera “Vasco de Quiroga”,
evento organizado con motivo de la celebración del iv Centenario de la
fundación del Colegio de San Nicolás, eje de la Universidad Michoacana.
El jurista y político Fernando de los Ríos Urruti fue miembro de
una familia de clase media de ideas liberales, nació el 8 de diciembre de
1879 en la calle de Los Remedios, en Ronda, población enclavada en la
jurisdicción de Málaga; primer hijo del matrimonio formado por José del
Río y Fernanda Urruti Rodríguez. En los años siguientes, nacieron sus
dos hermanos, José y Concha. Cuando Fernando apenas había cumplido
cuatro años murió su padre, quien se desempeñaba como capitán en el
ejército español. Fernanda Urruti y sus hijos vivieron diversas tempo-
radas en Ronda, Cádiz y Córdoba, donde transcurrió la infancia y la
adolescencia de Fernando. Afirman sus biógrafos que, en 1895, por suge-
rencia de Francisco Giner de los Ríos, Fernanda Urruti se deshizo de
algunas propiedades en Ronda y se trasladó a Madrid. Ya establecida
la madre y los hijos en la capital española, después de concluir el bachi-
llerato, Fernando ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad
Central de Madrid, donde obtuvo el grado en 1901.1

1
Mesas, “Fernando de los Ríos y la Sociología”, pp. 169-170; Zapatero, Fernando de los
Ríos. Biografía intelectual, pp. 11-17.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 125
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

Después de graduarse como licenciado en Derecho, Fernando de los


Ríos se desempeñó, durante un corto periodo, como inspector interino
del Timbre en la Tabacalera de Barcelona. Fue en ese tiempo cuando
inició su relación con Gloria Giner de los Ríos García, hija de Herme-
negildo Giner de los Ríos y Laura García Hoppe, con quien contrajo
matrimonio, en la iglesia de San José de Madrid el 1 de julio de 1912.
A partir de entonces, su esposa se convirtió en el principal soporte de
sus inquietudes intelectuales. Con ella, mantuvo, el resto de su vida,
un fecundo diálogo acerca de sus emociones y preocupaciones sobre el
futuro de España y de la humanidad.

Fernando de los Ríos Urruti.

Al concluir su primera experiencia laboral en Barcelona, Fernando


de los Ríos regresó a Madrid y alternó su labor docente en la Institución
Libre de Enseñanza y la asistencia a los cursos del doctorado en Derecho
en la Universidad Central de Madrid, que culminó con la presentación
de la tesis La Filosofía Política en Platón, el 29 de enero de 1907. Dos años
más tarde, a principios de 1909, obtuvo una beca que le concedió la
recién creada Junta de Ampliación de Estudios, para profundizar su
formación en Derecho y Pedagogía en diversos centros de educación
superior de Alemania.

Boletín del Archivo General de la Nación


126 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

La estancia en las ciudades de Jena, Greifswald y Marburgo se prolongó


durante un año y dos meses. Poco después de su regreso a Madrid, en 1910,
inició sus primeros acercamientos al pensamiento de diversos juristas y
teólogos españoles del siglo xvi, entre los que figuran Francisco Vitoria
y Francisco Suárez, que años más tarde dieron origen a su libro Religión
y Estado en la España del siglo xvi.2 Además, escribió diversas colaboraciones
para la revista España y el periódico El Sol. A fines de marzo de 1911, se
trasladó a la Universidad de Granada para hacerse cargo del curso de
Derecho Político Español comparado con el extranjero, que le abrió una
nueva perspectiva de reflexión jurídica que más adelante lo inclinó a la
militancia política en organizaciones de izquierda.
El contacto de Fernando de los Ríos con las universidades mexi-
canas se inició en 1926, durante su primer periplo cultural por tierras
americanas. En septiembre, con el apoyo de la Junta de Ampliación
de Estudios, asistió al Congreso Internacional de Filosofía, celebrado
en la Universidad de Harvard, en el que presentó tres trabajos: “Notas
sobre la presente situación de la Filosofía española”, “Pluralismo y
totalitarismo en la Filosofía Política” y “Concepto de la Ley en España
en el siglo xviy su influencia en la legislación colonial”. Por otro lado,
impartió, en colaboración con su amigo Federico de Onís, un ciclo de
cinco conferencias en las universidades de Columbia, en Nueva York;
Cornell, en Ithaca; Columbus, en Ohio; Madison, en Wisconsin; Austin,
en Texas, y Los Ángeles, en California.3
Durante su corta estancia en la Universidad de Columbia, Fernando
de los Ríos recibió una invitación del Instituto Hispano-Mexicano de Inter-
cambio Universitario, a través de la Embajada de México en Washington,
para impartir un curso con duración de dos meses, sobre la cultura española
en instituciones mexicanas, por el que percibiría 23,000 pesetas pagadas por
la colonia española en México. El 26 de octubre, partió en tren de Austin a
la Ciudad de México en un viaje que duró 48 horas. En la tarde del 28, fue
recibido en medio de aclamaciones por un selecto grupo de miembros de la
2
Zapatero, Fernando de los Ríos: los problemas, pp. 27-28 y 138-152; “Ríos Urruti, Fer-
nando de los”, Tomo li, p. 753.
3
Zapatero, Fernando de los Ríos. Biografía intelectual, p. 214.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 127
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

colonia española en México, que lo trasladó al Casino Español y luego a su


alojamiento en un hotel. Al día siguiente, después del almuerzo, tuvo una
entrevista con el doctor Alfonso Pruneda, rector de la Universidad Nacional
Autónoma de México, con quien conversó sobre algunas actividades de
colaboración académica y cultural con esa casa de estudios.4
En los días siguientes se dedicó a preparar el cursillo ofrecido por el
Instituto Hispano-Mexicano de Intercambio Universitario y las confe-
rencias que se comprometió a dar en otras instituciones. El 6 de julio,
impartió su primera conferencia en la Escuela de Jurisprudencia de
la Universidad Nacional, a la que asistió el titular de la Secretaría de
Educación Pública. Al enterarse de las dificultades que como catedrá-
tico tenía en España, motivadas por sus posturas liberales, el presidente
Plutarco Elías Calles ofreció su apoyo al jurista malagueño para que, si
así lo tenía a bien, se quedara en México para dedicarse a la enseñanza
en la Universidad Nacional. Sin embargo, de los Ríos optó por volver a
España al concluir sus compromisos académicos en la Ciudad de México.
Durante los fines de semana, Fernando de los Ríos aprovechó el tiempo
para visitar, en compañía de su amigo Blas Cabrera, algunos lugares histó-
ricos y de interés cultural, como Xochimilco, Teotihuacán, Cholula, Cuer-
navaca, Puebla, Oaxaca y Mitla. El 1 de enero de 1927, salió de Veracruz
rumbo a España. El 6, fue recibido en La Habana por su amigo Raúl Roa,
quien lo invitó a dar un curso en la Universidad a cuya inauguración asistió
el presidente de la república; luego, dio una conferencia sobre “La crisis
del sentido de la vida”, en el Teatro Nacional de Cuba, y continuó su ruta
a España. Al llegar, se dedicó a resolver varios asuntos pendientes, entre
ellos su separación de la enseñanza en la Facultad de Derecho.5
Después de su renuncia a la cátedra que impartía en la Universidad
Central de Madrid, y dado el éxito de las conferencias que el año anterior
había dado en las universidades de Estados Unidos, Fernando de los Ríos
fue invitado para impartir, durante el primer semestre de 1928, un curso
sobre literatura española en la Universidad de Columbia, en Nueva York,

4
Zapatero, Fernando de los Ríos. Biografía intelectual, pp. 236-238.
5
Ruiz-Manjón, Fernando de los Ríos, pp. 248-249.

Boletín del Archivo General de la Nación


128 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

en calidad de profesor visitante. Para entonces, ya tenía otras invitaciones


para dar conferencias en la Universidad Nacional Autónoma de México
y en las universidades de La Habana y Puerto Rico. Al finalizar el curso
en la Universidad de Columbia, el jurista malagueño viajó a California
para hacer una breve estancia en la Universidad de Los Ángeles. El 25
de junio, salió en tren para México y llegó a la capital del país el día 30.
Después de unos días de descanso, el 6 de julio inició un ciclo de confe-
rencias en el Paraninfo de la Universidad Nacional, que se prolongó
durante tres semanas. En esta segunda estancia en territorio mexicano,
le tocó presenciar las tensiones sociales generadas por el conflicto Esta-
do-Iglesia y el asesinato del general Álvaro Obregón.
La última semana de julio, Fernando de los Ríos viajó en tren a
Morelia para dar dos conferencias por invitación de la Universidad Michoa-
cana y los miembros de la Academia de Artes y Ciencias de Michoacán.6

6
El grupo cultural Academia de Artes y Ciencias de Michoacán lo conformaba un
conjunto de jóvenes profesionistas vinculados a la Universidad Michoacana y a depen-
dencias del Gobierno del Estado. Entre sus miembros más destacados, figuraban: Luis
Garrido, Salvador Azuela, Gustavo Corona, Gilberto Owen, Franco Carreño, Juan
Leonardo Cordero, Francisco Arellano Belloc y Enrique Guerrero. Tenía como sede
el Café del Hotel de la Soledad. En sus reuniones daban a conocer sus creaciones
literarias, comentaban obras de historia y artículos aparecidos en la Revista de Occidente.
En ese escenario, el abogado Luis Garrido expuso los ensayos sobre teatro, que más
adelante formaron su libro Meditaciones de un idealista. Promovieron la representación en
el Teatro Ocampo de diversas obras, como El abanico de Lady Windermere, La hija de Iorio,
Malvaloca, La mujer X y Santa. El grupo pronto se convirtió en la organización cultural
de mayor relevancia en el Michoacán de los años veinte. Sus miembros impulsaron la
creación de la Escuela de Pintura y Escultura al aire libre de Morelia, bajo la dirección
del grabador michoacano Antonio Silva. En el verano de 1928, poco después de que
invitaran como conferencistas a destacados intelectuales, entre los que figuraban los
nombres de Jesús Silva Herzog y Fernando de los Ríos, apareció la revista Mástiles,
en la que se recogieron poemas y colaboraciones de Francisco Arellano Belloc, Gus-
tavo Corona, Eduardo Villaseñor, Gilberto Owen, Gabriel Fernández Ledezma, Luis
Garrido, Francisco González de León, Salvador Azuela, Genaro Estrada y Fernando
Leal. La revista difundió, también, grabados en madera de Antonio Silva Díaz, Víctor
Tesorero, Wenceslao Leal, Faustino Corona, Eduardo Gil y Ruperto Martínez. Véase
Garrido, El tiempo de mi vida, pp. 147-153.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 129
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

En esa ocasión, la universidad le extendió el nombramiento de


Profesor honorario, que algunos biógrafos han confundido con un
supuesto Doctorado Honoris Causa. En la primera conferencia, el jurista
malagueño se ocupó de la “Vida y obra de Francisco Giner de los Ríos”,
en la que destacó las características del modelo educativo de carácter
integral creado por su maestro Giner de los Ríos a través de la Institución
Libre de Enseñanza, en la que, a través de las ciencias, las humanidades
y el ejercicio de plena libertad de pensamiento, se pretendía formar a
futuros ciudadanos en armonía con su entorno natural y social. En esa
conferencia calificó al educador español como el creador espiritual del
renacimiento cultural de España.7
La segunda conferencia, impartida en el Teatro Morelos ante un
numeroso público integrado por estudiantes universitarios, profesionistas
y miembros de la burocracia estatal, llevó el extraño título de “El puente
levadizo entre el ideal y la vida”, que resultó ser un conjunto de reflexiones
sobre las formas de vida contemporáneas caracterizadas por los avances
científicos y tecnológicos, asociados a los diversos conflictos bélicos que
habían sacudido al mundo en las primeras décadas del siglo xx.
Ante esa realidad histórica que impactaba el presente, Fernando
de los Ríos sostenía que “Cuando la última guerra europea dio fin, y
salieron de las trincheras los hombres que se habían metido en ellas para
exterminarse, comenzó a dominar en Europa una especie de remordi-
miento que se traducía en la amarga reflexión sobre la tragedia vivida.
¿Cómo era posible que en nombre de la cultura se hubiera podido llevar
a cabo un espectáculo de tal naturaleza, de tal saña, que llevara consigo
en algunas ocasiones, como sucedió en el norte de Francia, la destruc-
ción absoluta de una zona de 72 kilómetros de extensión, en donde no
quedó vivo ni un árbol, ni un animal, ni nada? ¿Qué hay en la médula
de nuestra cultura que tolera ese hundimiento de lo que con tantos afanes
había sido levantado?
Entonces comenzó a pensarse que la ciencia había servido durante
la guerra, solamente para aumentar el número de los muertos y los

7
Ruiz-Manjón, Fernando de los Ríos, p. 275.

Boletín del Archivo General de la Nación


130 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

inválidos, y para hacer posible una mayor devastación. ¿A qué obedecía


semejante absurdo? La razón era clara: el saber y el deber eran como
dos caminantes que iban por sendas divergentes. Y esto debe hacernos
reflexionar que si nosotros no conseguimos conciliar el saber y el deber,
estamos procurando la destrucción de la vida cultural moderna”.8
Más adelante, al señalar el papel que tenían los jóvenes en la misión de
búsquedas del equilibrio entre el conocimiento y su buen uso en beneficio
del futuro de la humanidad, el profesor Fernando de los Ríos planteaba “El
problema del sentido de la vida y del ideal se nos presenta diariamente, a
cada hora; lo mismo a los profesores, que a los padres, que a los hermanos
y eso nos obliga a meditar sobre esta cuestión. El alma de los jóvenes se
caracteriza como tal, porque su consciente es como una corola fragante,
capacitada para vibrar y recoger el polen emocional que le provocan las
excitaciones de la realidad, ni que decir tiene que hay jóvenes que son
viejos y gente con cabeza blanca que puede estimarse como joven.
La conciencia juvenil, traduce esas notas emocionales en una cierta
predisposición que la inclina a determinada conducta; es decir, en un
motivo para obrar con firmeza o con amor. Y cuando un joven o un pueblo
tienen esto que podríamos llamar mordiente, que los capacita para
recoger las excitaciones del mundo emocional, indiscutiblemente que
tienen significación para la cultura, en la medida que sean capaces de
recoger tales excitaciones, abriendo nuevos espacios a la propia deter-
minación”.9 Tal vez estos antecedentes de encuentros con los universi-
tarios michoacanos y el impacto intelectual y político que en algunos
había causado la lectura del libro El sentido humanista del Socialismo, fueron
motivos para incluir un curso de ese tema en el programa académico
de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga, celebrado en 1940.
En septiembre de 1939 el Comité organizador de las actividades
académicas y culturales con las que se celebraría, al año siguiente, el
iv Centenario de la fundación del Colegio de San Nicolás, recibió con

8
Ríos Urruti, “El puente levadizo”, p. 20. El texto de la conferencia está precedido por
una nota de presentación de Francisco Arellano Belloc, miembro del grupo cultural
Academia de Artes y Ciencias de Michoacán.
9
Ríos Urruti, “El puente levadizo”, p. 20.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 131
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

beneplácito la sugerencia de Alfonso Reyes para incluir entre los cursos


de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga a intelectuales de pres-
tigio internacional. En la propuesta figuraba el escritor alemán Thomas
Mann,10 que entonces trabajaba en la Universidad de Princeton, en Estados
Unidos, y se sabía que tenía interés en viajar a México, y al exembajador
de la Segunda República Española en Washington, Fernando de los Ríos.

Portada de la primera edición de El sentido humanista del socialismo.

10
El escritor alemán Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en la población de
Lübeck. Fue uno de los más grandes novelistas de la primera mitad del siglo xx. Entre
sus principales novelas figuran: Los Buddenbrook, 1901; Tonio Kröger, 1903; Muerte en Vene-
cia, 1912; La montaña mágica, 1924; Carlota en Weimar, 1939, y Doctor Faustus, 1947. En
1929, se le otorgó el Premio Nobel de Literatura, y cuatro años más tarde, abandonó
Alemania por su desacuerdo con el avance del régimen político que comandaba Adolfo
Hitler. Primero, se refugió con su familia en Austria y, luego, se trasladó a Estados
Unidos, en donde se desempeñó como profesor en la Universidad de Princeton. En sus
últimos años de vida, se estableció en Zúrich, en donde murió el 12 de agosto de 1955,
a los 80 años. Diccionario, Tomo 8, p. 519.

Boletín del Archivo General de la Nación


132 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

La sugerencia se basaba en que el jurista malagueño, además de ser


un intelectual de reconocido prestigio, durante la época en que había sido
ministro de Instrucción Pública del gobierno republicano había apoyado
la creación de la Universidad Internacional de Santander,11 en la que se
inspiraba el modelo de la Universidad de Primavera.
El 18 de septiembre de 1939, el doctor Enrique Arreguín trasmitió
por escrito al licenciado Natalio Vázquez Pallares, rector de la Univer-
sidad Michoacana, la conveniencia académica y política de incluir entre
los profesores invitados de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga
a tres académicos de gran renombre como lo eran el filólogo alemán
Karl Vossler,12 el escritor Thomas Mann y el jurista Fernando de los
Ríos: “En lo relativo a la Nueva Filología, se señala el nombre de uno de
los más grandes filólogos del mundo actual, el Profr. Vossler, quien se
encuentra actualmente en La Habana y fácilmente podría adoptar una
invitación nuestra para venir a México a sustentar este curso. El solo
nombre de Vossler sería, para nosotros, de enorme interés, pues daría
un gran interés a nuestros cursos. El Patronato de La Casa de España se
encuentra vivamente interesado por hacer venir a este alemán a México
y nos ayudaría, ya que se trata de un gran hombre de ciencia y además
de un anti-nazi perfectamente definido.
En el tema relativo a Los movimientos políticos totalitarios, se me ha suge-
rido la conveniencia de que hagamos todo lo posible por traer al gran

11
Para mayor información sobre la fundación y funcionamiento de la Universidad
Internacional de Verano, véase: Gaos, “La Segunda República”, pp. 254-257.
12
El filólogo alemán Karl Vossler nació en Hohenheim en 1872 y murió en Múnich
en 1949. Fue profesor y rector de la Universidad de Múnich, y recibió el Doctorado
Honoris Causa por la Universidad de Madrid. Fue, además, un destacado crítico e
historiador de la literatura. Fundó la corriente filológica llamada neofilología idealista.
Durante su vida académica, el profesor Vossler se dedicó, fundamentalmente, al estu-
dio de las lenguas latinas. Publicó diversos estudios sobre las letras hispanoamericanas.
Entre sus obras destacan: Introducción a la literatura española del Siglo de Oro, Algunos cantares
de la literatura española, Lope de Vega y su tiempo, La soledad en la poesía española, Fray Luis de
León, La trascendencia europea en la cultura española, Estudios sobre la Divina Comedia, Formas lite-
rarias de los pueblos románticos, Lecciones sobre Tirso de Molina, Positivismo e idealismo y Espíritu y
cultura en el idioma. Diccionario, Tomo 12, p. 690.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 133
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

escritor alemán Thomas Mann, lo que tendría además de la importancia


cultural, una enorme importancia política. Si usted aprueba la idea,
podríamos hacer la sugestión al presidente Cárdenas de que el gobierno
haga una invitación a Mann para que venga al país, lo cual no sería difícil
lograr, pues este notable escritor se encuentra actualmente trabajando
en una universidad norteamericana y ha manifestado a alguna persona
sus deseos de venir a México. Dígame lo que piense sobre este asunto,
para formular inmediatamente un memorándum destinado al presidente
Cárdenas. En el tema El nuevo socialismo humanista, que se proyecta
encargar al intelectual español Fernando de los Ríos, me indica el Lic.
[Alfonso] Reyes que es necesario, si lo decidimos, hacer la invitación
inmediatamente, pues el Sr. de los Ríos tiene múltiples ocupaciones y
solicitudes de diferentes partes del mundo y será necesario invitarle a
tiempo para que distribuya oportunamente sus compromisos”.13
En ese contexto, se hicieron varias gestiones ante el presidente Lázaro
Cárdenas para obtener los apoyos económicos y administrativos nece-
sarios, para invitar a intelectuales residentes en el extranjero. Para el
caso de Fernando de los Ríos, a principios de diciembre, el licenciado
Natalio Vázquez Pallares y el doctor Enrique Arreguín le plantearon
formalmente la invitación. En carta fechada el 8 de ese mes, le decían
“Es para nosotros un verdadero placer y una honra dirigirnos a usted,
para comunicarle que el próximo año de 1940 celebraremos en la ciudad
de Morelia, Estado de Michoacán, el iv centenario de la fundación del
colegio de estudios superiores más antiguo de las Américas, el Colegio
Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo.
Para celebrar dignamente este importante acontecimiento, se han
organizado diversos actos culturales, para los que hemos invitado a parti-
cipar a todas las Universidades e Institutos de Cultura del Continente
Americano. Entre los actos figura el relativo a la iniciación de trabajos
de una nueva institución educativa, que bajo el nombre de Universidad

13
“Carta del Dr. Enrique Arreguín al Lic. Natalio Vázquez Pallares, rector de la
Universidad Michoacana”, México, 18 de septiembre de 1939, Archivo Histórico de
la Biblioteca Luis González y González de El Colegio de Michoacán (en adelante
ahblg-colmich), Fondo Documental Enrique Arreguín Vélez, Caja 49.

Boletín del Archivo General de la Nación


134 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

de Primavera ‘Vasco de Quiroga’, realizará su primer periodo de activi-


dades durante el mes de mayo de 1940. El proyecto de esta Universidad
tenemos el gusto de adjuntarlo a la presente comunicación.
La Universidad Michoacana, institución a la cual pertenece el
Colegio de San Nicolás, así como el Comité Organizador del iv Cente-
nario, desean que los temas que forman el curso titulado El siglo xx,
queden a cargo de destacadas personalidades de reconocida autoridad.
Por esta razón, formulamos a usted atenta y respetuosa invitación, para
visitar nuestro país, con motivo de los actos culturales del Centenario,
rogándole se haga usted cargo del desarrollo del tema titulado El nuevo
socialismo humanista. Estamos seguros que su autoridad en la materia
y los grandes afectos que tiene usted por nuestro país y particularmente
por la Universidad de Morelia, harán de su visita uno de los aconteci-
mientos más importantes de nuestra celebración”.14
Para el 7 de febrero de 1940 ya se tenía la aceptación de Fernando
de los Ríos para impartir el curso en Morelia.15 La Secretaría de Rela-
ciones Exteriores hizo gestiones para que el Departamento de Estado del
gobierno de Estados Unidos concediera un permiso especial al jurista
malagueño para trasladarse a México, sin perder su condición de asilado
político en ese país. Los trámites tardaron varios meses y una vez lograda
la autorización para trasladarse a México, el licenciado Agustín Leñero,
a nombre de la Presidencia de la República, dio instrucciones a la Secre-
taría de Hacienda, el 15 de abril, para que a través de la Delegación
Fiscal del Consulado mexicano en Nueva York, se liberaran 500 dólares
destinados a cubrir los gastos de traslado y estancia de Fernando de los

14
“Carta del Lic. Natalio Vázquez Pallares y Dr. Enrique Arreguín al Dr. Fernando
de los Ríos”, México, 8 de diciembre de 1939, ahblg-colmich, Fondo Documen-
tal Enrique Arreguín Vélez, Caja 39. Cabe recordar que el doctor Enrique Arre-
guín había asistido a las conferencias que Fernando de los Ríos dio en Morelia en el
verano de 1928.
15
“Carta del Dr. Enrique Arreguín al general Lázaro Cárdenas”, México, 7 de febrero
de 1940, Archivo General de la Nación-México (en adelante agn), Fondo Presidentes,
Lázaro Cárdenas, Caja 117, exp. 7/ii, 40.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 135
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

Ríos como invitado del gobierno federal para participar en los cursos de
la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga, en Morelia.16
Para principios de abril, aún no se concretaba el permiso del
gobierno de Estados Unidos para que Fernando de los Ríos pudiera
viajar a México. No obstante esa situación, el doctor Enrique Arre-
guín lo mantuvo al tanto de los avances en la programación de los
cursos de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga. En una
carta fechada el 2 de abril, el exrector de la Universidad Michoacana
le comentaba: “Tenemos el placer de comunicarle que casi todos los
gobiernos y universidades del país, han aceptado nuestra invitación
para concurrir y enviarán delegaciones integradas por maestros y
estudiantes; esto nos asegura el éxito del primer año de trabajos de
la Universidad de Primavera y permitirá realizar en forma efectiva el
acercamiento entre los universitarios mexicanos”.17
En esa carta, el doctor Enrique Arreguín le recordó al jurista mala-
gueño la urgencia de que enviara el temario del curso para poderlo
incluir en el programa general. A fines de ese mes, Fernando de los Ríos
contestaba: “Le adjunto el programa analítico de las cinco conferencias,
que si el Consulado Norteamericano en México resuelve favorablemente
mi petición, habré de explicar en la Universidad de Morelia. El Cónsul
de México me ha entregado, en efecto, un cheque por valor de 500
dólares, que yo hubiera querido conservase él hasta conocer la decisión
de las autoridades norteamericanas, pero hube de acceder a ruego suyo
a recibirlo como depósito”.18
Unos días después, el doctor Arreguín le informó a de los Ríos que
el curso sobre “El moderno socialismo humanista” se había programado

16
“Extracto al oficio 17749 del 6 de mayo de 1940”, agn, Fondo Presidentes, Lázaro
Cárdenas, Caja 117, exp. 135 vi/64.
17
“Carta del Dr. Enrique Arreguín a Fernando de los Ríos”, México, 2 de abril de
1940, ahblg-colmich, Fondo Documental Enrique Arreguín Vélez, Caja 49.
18
“Carta de Fernando de los Ríos al Dr. Enrique Arreguín”, Nueva York, 27 de abril
de 1940, ahblg-colmich, Fondo Documental Enrique Arreguín Vélez, Caja 49.

Boletín del Archivo General de la Nación


136 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

para desarrollarse entre el 3 y el 7 de junio, y que el temario ya formaba


parte del programa impreso.19
Fue hasta la segunda quincena de mayo cuando se resolvió el permiso
consular de Estados Unidos para que Fernando de los Ríos pudiera
viajar a México, y para el 2 de junio el jurista ya se encontraba en
Morelia. El día 3, al mediodía, ante una nutrida concurrencia reunida
en el Aula Mayor del Colegio de San Nicolás, Alfonso Reyes mediante
la lectura de una breve semblanza, presentó a Fernando de los Ríos. En
su intervención, el presidente de La Casa de España en México destacó
las contribuciones del jurista malagueño a la historia del Derecho, la
instrucción pública y su labor diplomática en favor del gobierno y las
instituciones republicanas.
Al iniciar su primera lección, Fernando de los Ríos no pudo evitar
algunas remembranzas de su primer encuentro con los universitarios
michoacanos en aquel verano de 1928, y justificaba así su segunda visita
al Colegio de San Nicolás: “He aceptado gozosamente venir de Norte-
américa, donde el azar y la fortuna me han deparado una cátedra, al
perder la mía en la Universidad Central de Madrid; y he venido con
complacencia a Morelia por dos razones: una, porque tuve el honor de
ser nombrado Profesor honorario de esta Universidad en 1928 y, tal vez,
porque al recibir aquel nombramiento tuve el honor también de ser, por

19
“Carta del Dr. Enrique Arreguín al profesor Fernando de los Ríos”, México, 3 de
mayo de 1940, ahblg-colmich, Fondo Documental Enrique Arreguín Vélez, Caja 49.
En el programa aparece el siguiente temario: 1) La significación cultural del Huma-
nismo. El hombre-individuo y la visión de la comunidad. 2) Las bases sociales del
Socialismo Humanista. Renovación vertical de los grupos sociales. La democracia en
la educación como método creador de aristarquías efectivas y movibles. 3) La transfor-
mación intencional y metódica de la economía y las vías propuestas para ello. 4) Las
nuevas experiencias de empresas públicas autónomas en los países anglosajones. 5)
Nuevas experiencias en empresas públicas. Corporaciones públicas agro-industriales.
Conclusión: El hombre-individuo y la capacidad técnica-administrativa de individuos
y grupos como base de una nueva acción económico-social. La historia como proceso
infinito. Véase Universidad de Primavera Vasco de Quiroga. Curso Siglo xx del 9 de mayo al 8 de
junio de 1940. Temarios, pp. 9-10.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 137
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

coincidencia, el primer profesor español que, después de vuestra inde-


pendencia, recibiera el título de Profesor honorario de esta Universidad.

La segunda razón, bien distinta, ciertamente, es que yo venía del


Congreso Internacional de Filosofía celebrado en Harvard en 1928, y en
aquella ocasión presenté allí lo que llaman los norteamericanos un paiper
en el que recordaba estas palabras de Vasco de Quiroga: ‘la Iglesia nos
manda que ganemos hermanos fieles. A este título tienen y poseen nuestros príncipes
estas tierras y entender otra cosa es ceguedad del corazón’. Es decir, que Vasco de
Quiroga consideraba que una misma misión de emoción fraterna era la
que justificaba exclusivamente la estancia de España en América y que
sólo en la medida en que fuera capaz de lograr que se tratasen unos a
otros como hermanos, sólo en esa medida estaba justificada su perma-
nencia en estas tierras”.20
Más adelante, evocando aquella primera estancia en tierras michoa-
canas, Fernando de Los Ríos señalaba: “Comprenderéis por qué cuando
esta Universidad me invita en 1928, vengo a ella con una emoción

20
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 109.

Boletín del Archivo General de la Nación


138 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

profunda; y voy a Pátzcuaro, y me paseo sólo por las riberas silenciosas


del lago, evocando la figura de Vasco de Quiroga, quien me había impre-
sionado desde hace muchos años; y esta emoción de Pátzcuaro perdura
de tal modo en mí, tan vivamente, que hace unas semanas ha aparecido
en Norteamérica un libro, en el que se publican dos conferencias que
hube de dar en el mes de agosto del pasado año en Woodstock, con el
título respectivamente de España en el momento del descubrimiento de
América y La obra de España en América.
Señalo en esos estudios a Vasco de Quiroga, como figura funda-
mental de todo un proceso que voy a subrayar. Quienes hayan sentido
interés verdadero por la historia de México y por la historia de España y
por la obra de España en América, habrán descubierto un capítulo que
se llama Las misiones, capítulo de tipo religioso. Pero lo que no se ha
destacado suficientemente, más que cuando se habla de las misiones del
Paraguay, es que las misiones responden esencialmente, en la visión de
los pensadores españoles, al empeño de traducir, en términos de realidad,
la visión del cristianismo social. Y aquí viene obligado precisar la situa-
ción histórica de Vasco de Quiroga […] la obra de Vasco de Quiroga
es típicamente española, y al decir hoy española quiero decir hispánica
y en esa implicación está toda América, desde mucho más al norte del
Río Bravo”.21
En las siguientes lecciones Fernando de los Ríos expuso, con gran
erudición, los planteamientos del humanismo cristiano del siglo xvi,
sobre todo a través de pensadores españoles en la búsqueda de nuevas
relaciones económicas y sociales que armonizaran de mejor forma la
vida humana. Nuevamente recurrió al ejemplo de Vasco de Quiroga y
su obra sobre las reglas y ordenanzas de los hospitales, en cuyo modelo
de organización del trabajo, la producción, las prácticas de la caridad
cristiana y el merecido descanso después de las jornadas de trabajo, se
podía ver con claridad la verdadera construcción de la dignidad humana.
De esa forma, señalaba que en el modelo de organización social dise-
ñado por Vasco de Quiroga en el siglo xvi en tierras michoacanas, los

21
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, pp. 109-111.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 139
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

seres humanos se convertían en el eje de los procesos históricos y en


productores de los conocimientos científicos y técnicos como elementos
articuladores de la cultura y el dominio de la naturaleza.
Por otro lado, el profesor Fernando de los Ríos argumentaba que
una de las vertientes del humanismo cristiano derivó en la construc-
ción del liberalismo como doctrina económica y política, en la que la
libertad del individuo se convirtió en un nuevo paradigma como modelo
de organización económica y social. Al respecto, se preguntaba: “¿Qué
es lo que el humanismo crea en el siglo xvi o xvii para el individuo?
Crea el liberalismo; crea la libertad que, por ser un valladar al poder
público, representa de un modo, negativo si queréis, yo creo que positivo,
el respeto absoluto a mi mundo interior; de tal suerte que tenga derecho
a ser hereje, si mi pensar me impele a ello o a comulgar con el dogma
oficial, quedando siempre garantizada mi individualidad y con plena
seguridad de respeto para sus contenidos interiores. Su acción exterior
es la limitación del poder público.
Pero, a su vez, la visión liberal quería formar al hombre y convertirlo
de potencial en actual; es decir, quería hacer hombre al hombre; mejor
dicho, convertir al varón en hombre y a la hembra en mujer, lo que es
todo un proceso de maduración cultural […] La nueva economía, la
economía iniciada en el siglo xvi, en los albores del moderno capitalismo,
fue un obstáculo para el proceso intensivo de la liberación del hombre
internamente, de suerte que pudiera ser rescatado de una esclavitud
natural que hacía difícil el proceso de maduración interna”.22
Más adelante, el jurista malagueño abordó con amplitud las formas
en que se fue construyendo el proceso de libertad a partir de las expe-
riencias de las grandes revoluciones registradas en el último tercio del
siglo xviii en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Puso énfasis en
cómo se estableció el ejercicio pleno de la libertad cuando los derechos
del hombre surgieron como nuevo paradigma, principalmente político:
“en el siglo xix se tendió a considerar que los derechos del hombre eran
algo que, una vez conquistados, ahí se quedaban para siempre y ya no

22
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 114.

Boletín del Archivo General de la Nación


140 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

podían ser enriquecidos porque eran esos, bien fueran de tipo interno,
garantía a la vida de mi espíritu; o de carácter externo: libertad para
escoger profesión, libertad de movimiento, de reunión, de asociación.
Ahora bien, en la base de todo ello hay un problema que es el grano de
almendra del problema social humano, el problema humanista”.23
En opinión de Fernando de los Ríos, el problema fundamental del
ejercicio de la libertad en la época moderna residía en la desigualdad
económica y social como elemento característico del desarrollo del capi-
talismo. En esa perspectiva, parecía quedar agotada la posibilidad
del desarrollo humano en su conjunto, tanto en el reparto de la riqueza
como en el ejercicio del poder político. Al respecto señalaba: “Cuando
el hambre de riqueza se adueña del individuo y de la colectividad, no
admite nada superior a ella y a ella quedan supeditados el derecho, la
equidad, la justicia, la moral, la religión. Y lo que sobrenada como
presión primera, como impulso fundamental en la vida interna y en
la vida nacional, es la riqueza. Este impulso hacia la riqueza ha sido la
causa fundamental del proceso trágico que se hacía con el maquinismo,
en el que hoy estamos sumergidos que hace un siglo, en un colapso de
ideales morales y una exaltación a los ideales materiales. Y esto ocurre,
desgraciadamente, en todas las clases sociales. Empezó en las clases de
arriba, pero, lentamente, se ha infiltrado por todas las clases sociales
captándolas; y hoy estamos en el momento de mayor colapso de los
valores ideales y en la máxima exaltación de los valores materiales”.24
Después, Fernando de los Ríos trazó un amplio recorrido por la
crítica marxista al capitalismo en la búsqueda de alternativas, especial-
mente en la construcción del socialismo como ideal para contrarrestar la
enajenación espiritual que había generado la ansiedad de los individuos
por la acumulación de riqueza, que llevaba, a su vez, a la deshumaniza-
ción como nuevo paradigma de la vida moderna. Con gran erudición
el jurista malagueño manejó cifras y porcentajes de la producción de
riqueza por países para ejemplificar cómo las economías y los sistemas

23
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, pp. 115-116.
24
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 124.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 141
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

políticos hegemónicos se fueron imponiendo sobre los más débiles al


momento que generaban dependencia y sojuzgamiento, es decir, la
pérdida de la libertad individual y colectiva como eje de los sistemas
políticos totalitarios.
Las últimas dos lecciones estuvieron dedicadas a exponer los
contrastes sociales derivados de la competencia entre empresas públicas
y privadas. De cómo las empresas privadas tenían como objetivo primor-
dial la acumulación de riqueza, en tanto que las empresas públicas mane-
jadas por el Estado derivaban parte de sus ganancias a la construcción
de obras de beneficio social, especialmente en la infraestructura de las
comunicaciones, salud y educación.
Para ilustrar con ejemplos sus afirmaciones, se refirió al proceso
de construcción de la carretera México-Guadalajara, que pasaba por
Morelia. Argumentó que la ejecución de esta vía de comunicación
había sido posible gracias a los recursos que el gobierno obtenía del
manejo de otras empresas públicas, como lo eran los ferrocarriles o
las instalaciones portuarias. Señaló, además, que la pavimentación de
las calles de Morelia, el embellecimiento de las plazas y otros espacios
públicos, al igual que el gasto que implicaba el mantenimiento de la
Universidad Michoacana, provenía de recursos captados por el Estado
a través de un sistema fiscal que se reinvertía en beneficio de amplios
sectores sociales.

Boletín del Archivo General de la Nación


142 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

Insistió que los universitarios, como estudiosos de la economía


moderna, debían de analizar la evolución del capitalismo a partir de
las dos formas de producción de la riqueza: la de las empresas privadas,
cuyo objetivo primordial era la acumulación, y las públicas, manejadas
por el Estado, cuya generación de ganancias se reinvertía en acciones
de beneficio social. Sobre este punto señalaba: “Como ustedes ven, hay
dos métodos de transformación del proceso económico: hay un método
que proviene de actos dictatoriales, actos de imposición, actos de mera
autoridad, de poder. Hay otro método que procede de acuerdo con el
proceso de madurez de la conciencia colectiva, que busca la adhesión
voluntaria de los elementos de la vida social”.25
Casi al finalizar la última lección, dedicada al método de transformación
de los procesos económicos, Fernando de los Ríos sostenía que en el proceso
de construcción del socialismo era indispensable tener siempre presente que
la generación de la riqueza debía tener como objetivo central el bienestar
social. Ese era el dilema a seguir en el modelo del socialismo autoritario
impuesto por las élites políticas o el modelo humanista que partía, según sus
propios postulados, de la democracia real surgida como paradigma de lo más
avanzado del pensamiento liberal. En ese tenor señalaba: “El mundo está
hoy en un momento decisivo. Debe ser muy meditada por todos la línea que
se escoja o se siga. Sólo quiero llamar la atención acerca de un hecho y que
es de todos los que se hallan alejados del método democrático liberal, que
requiere la cooperación del pueblo, todos los que no han escogido ese camino,
se han encontrado, a la postre, víctimas de una situación de servidumbre
personal. La experiencia demuestra que cuando no se hace con un método
democrático liberal, de respeto absoluto a la individualidad, al hombre
individuo, cuando se cree de este modo, puede redundar en un beneficio
de orden material, pero nada aporta espiritual y moralmente. La no parti-
cipación es la norma que nos impone a todos acatamiento y obediencia; y
nosotros aparecemos entonces no como ciudadanos participantes, sino como
súbditos, sometidos a una norma cuya elaboración nos ha sido extraña”.26

25
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 144.
26
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 145.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 143
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

Al final del curso, en alusión al compromiso que debían asumir los


universitarios frente a los retos de la transformación del mundo moderno,
Fernando de los Ríos señalaba: “Debo advertiros también que el saber
no se adquiere de oídas. No pretendáis, pues, haber conocido algo de lo
que os he hablado meramente por lo que os he dicho. El esquema que
he trazado del moderno socialismo humanista tiene tan sólo el valor de
un aperitivo intelectual. Una manera, en suma, de despertar el deseo y
el ansia del conocimiento. Para cualquiera de vosotros que quiera hablar
con seriedad científica y seriedad moral de estos problemas, lo que se
requiere es empezar a estudiar, que no es lo mismo, ciertamente, que
empezar a hablar. Lo que os conviene ahora es un silencio muy dila-
tado y un estudio muy profundo de estas cuestiones. Morelia y México
se beneficiarán enormemente de ese silencio y ese estudio.
El mundo tiende a dividirse cada vez más entre personas que desean,
ante todo, vencer; y personas que desean, ante todo, convencer. Hay algo
que pugna por el respeto pleno de las espiritualidades latentes en toda
comunidad, para la elaboración de su propia cultura. El humanismo
exclusivamente está en aquel que aspira a convencer, además, el que
vence, no convence; pero el que convence, vence porque ha vencido por
el amor y la inteligencia. Jóvenes: os recuerdo las palabras de mi amado
maestro Don Francisco Giner: La ciencia es cosa de conciencia”.27
Por otro lado, podemos decir que en el curso Fernando de los Ríos
expuso con claridad sus tesis y argumentos que había planteado, desde
1926, en su libro El nuevo socialismo humanista, en el que sostenía que la
construcción del socialismo debía fincarse en dos premisas: la estricta
impartición de la justicia, basada en el ejercicio pleno de la libertad como
una meta ideal de organización de la sociedad, y en el diseño de un nuevo
sistema de valores humanos, fincados en las prácticas democráticas y
el estricto respeto a la vida y dignidad humana. En opinión de uno de
los analistas de su obra, “El socialismo humanista de [Fernando de] los
Ríos, es su aportación más personal. Para saber el alcance del término
desglosémoslo en sus dos componentes.

27
Ríos Urruti, Obras completas, “El moderno socialismo humanista”, Vol. v, p. 145.

Boletín del Archivo General de la Nación


144 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

En Fernando de los Ríos el humanismo significa dos cosas ensam-


bladas entre sí: que el hombre hace la historia, es y debe ser su creador,
y que el hombre es el fin, el objetivo, el sentido de la historia. El huma-
nismo se vincula así a la ética que deriva y potencia la autonomía moral
de la persona, y de la democracia como sistema político que se funda en
una doble libre participación: participación en las decisiones, normas y
directrices y participación en los resultados, derechos, libertades, pres-
taciones y servicios sociales. En definitiva, el humanismo y su carga
ética aportan un sistema de valores que, al colocar a las personas como
fin por encima de lo material, trasmuta el orden capitalista. La vía por
donde este cambio de valores toma cuerpo en la historia es mediante
el socialismo”.28
Al concluir el ciclo académico de la Universidad de Primavera,
algunos alumnos hicieron un balance crítico de los mismos y valoraron
los aportes que encontraron en las disertaciones.
Uno de ellos señala: “Ahora que la Universidad de Primavera Vasco
de Quiroga a tocado su fin y que nos proponemos hacer un análisis, así
sea somero, de las enseñanzas que recibimos, anotamos en primerísimo
lugar las lecciones de don Fernando de los Ríos sobre lo que llama socia-
lismo humanista, que constituyeron el mejor curso de Economía política
que hayamos escuchado, y particularmente el mejor estudio sobre el
desarrollo del capitalismo. Anotamos a sí mismo las disertaciones del
maestro Joaquín Xirau sobre el amor pagano y el amor cristiano y su
tesis personalísima del amor como abundancia y como plenitud, que
desde luego procedimos a contrastar con la tesis del amor como crista-
lización Stendhal y con la tesis de [Ortega y] Gasset que concomíamos
de antiguo”.29
Las lecciones del curso impartido por Fernando de los Ríos en el
Colegio de San Nicolás, por instrucciones del Dr. Enrique Arreguín,
fueron tomadas en versión taquigráfica, con la intención de que, una

28
Mesas de Román, “Fernando de los Ríos y la Sociología de la Historia”, p. 172.
29
Sin autor, “Los cursos de la Universidad de Primavera”, Ariete, Morelia, 23 de junio
de 1940, p. 3.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 145
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

vez corregidas, fueran publicadas.30 Al final del curso, Fernando de los


Ríos recibió su segundo nombramiento de Profesor honorario de la Univer-
sidad Michoacana. Esta vez, en Economía Política, como una forma de
reconocimiento a sus servicios prestados a las actividades académicas
de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga, aunque inmediata-
mente volvió a Nueva York para seguir laborando en la institución de
la que formaba parte.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, con la victoria de las poten-
cias aliadas, los republicanos españoles en el exilio tuvieron la esperanza
que, con los cambios surgidos en el escenario internacional, la democracia
volviera a España. Las Cortes españolas, reunidas en México, inten-
taron nuevamente reorganizar el gobierno republicano en el exilio. En
ese contexto, en enero de 1945, Fernando de los Ríos fue llamado para
hacerse cargo del Ministerio de Estado. Sin embargo, las expectativas
de un cambio político en España no se cumplieron. Pronto la desilu-
sión se apoderó de varios exiliados que habían figurado en el gobierno.
De los Ríos dejó su cargo y se concentró nuevamente en sus actividades
académicas.31 De pronto apareció una enfermedad que poco a poco
minó su salud y que culminó con su fallecimiento en Nueva York el 31
de mayo de 1949.

Fuentes

Archivo

agn Archivo General de la Nación

ahblg-colmich Archivo Histórico de la Biblioteca Luis González y


González de El Colegio de Michoacán

30
Por razones no conocidas, el texto corregido por Fernando de los Ríos quedó inédito
hasta que fue recogido por primera vez por Raúl Roa en Ciencia y conciencia, La Habana,
Universidad de La Habana, 1956.
31
“Ríos Urruti, Fernando de los”, p. 753.

Boletín del Archivo General de la Nación


146 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

Hemerografía

Ariete. Periódico de Cultura y Política Estudiantil, Tomo i, N° 1, Morelia,


23 de junio de 1940.

Mástiles. Nueva revista de difusión cultural, Tomo i, Nº 1, Morelia, sep-


tiembre de 1928.

Bibliografía

Díaz, E., Fernando de los Ríos. La vigencia del socialismo humanista, Madrid,
Fundación Españoles en el Mundo, 1993.

Diccionario Enciclopédico Espasa, Madrid, Espasa-Calpe, 1985, Tomo 8, 12,


pp. 519, 690.

Gaos, José, “La Segunda República y la enseñanza superior en España”,


en Obras completas. El pensamiento de lengua española. Pensamiento español.
Prólogo de José Luis Abellán, México, Universidad Nacional Autó-
noma de México, 1990, Tomo VI, pp. 254-257.

Garrido, Luis, El tiempo de mi vida. Memorias, México, Editorial Porrúa,


1974, pp. 147-153.

Mesas de Román, Pedro José, “Fernando de los Ríos y la Sociología


de la Historia de las Ciencias Sociales en España”, en Reis. Revista
Española de Investigaciones Sociológicas, N° 91, julio-septiembre
de 2000, pp. 169-172.

Obras completas. Escritos y exilio. Edición de Teresa Rodríguez de Licea,


Barcelona, Fundación Caja de Madrid/Anthropos, 1997.

“Ríos Urruti, Fernando de los”, en Enciclopedia Universal Ilustrada, euro-


peo-americana, Madrid, Espasa-Calpe, 1994, Tomo li, p. 753.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 147
Gerardo Sánchez Díaz
Dos estancias de Fernando de los Ríos…

________, “El puente levadizo entre el ideal y la vida”, en Mástiles.


Nueva revista de difusión cultural, Tomo i, Nº 1, Morelia, septiem-
bre de 1928, p. 20.

________, “El moderno socialismo humanista”, en Obras completas.


Escritos y exilio. Edición de Teresa Rodríguez de Licea, Barcelona,
Fundación Caja de Madrid/Anthropos, 1997, Vol. v, pp. 109, 114,
124, 144-145, 109-111, 115-116.

________, Religión y Estado de la España del siglo xvi. Edición y notas de


Antonio García Pérez. Prólogo de Ángel del Río. (Biblioteca Histó-
rica), Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, Editorial Renacimiento,
Fundación Fernando de los Ríos, 2007.

Roa, Raúl, Ciencia y conciencia, La Habana, Universidad de La Habana,


1956.

Ruiz-Manjón, Octavio, Fernando de los Ríos. Un intelectual en el psoe, Madrid,


Editorial Síntesis, 2007, pp. 248-249 y 275.

Universidad de Primavera Vasco de Quiroga. Curso Siglo xx del 9 de mayo al 8 de


junio de 1940. Temarios. Calendario, Morelia, Universidad Michoacana,
1940, pp. 9-10.

Zapatero, Virgilio, Fernando de los Ríos: los problemas del Socialismo democrá-
tico, Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1974, pp. 27-28, 138-152,
214 y 236-238.

________, Fernando de los Ríos. Biografía intelectual, Madrid, Pre-Textos,


Diputación de Granada, 2001, pp. 11-17.

Boletín del Archivo General de la Nación


148 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
PORTALES
DE LA ARCHIVÍSTICA
Diplomática municipal. Un acercamiento a las
actas de cabildo
Municipal Diplomatics. An Introduction to Documents f rom City
Councils

José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †


Escuela Nacional de Antropología e Historia

Cómo citar este artículo: José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo, “Diplomática municipal. Un acercamiento
a las actas de cabildo”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena época,
pp. 150-168.

Recibido póstumamente el 21 de septiembre de 2019

Resumen Abstract

El propósito de este artículo es hacer The purpose of this article is to make


una aproximación a un ámbito de estu- an approximation to a field of study
dio que en México aún permanece inex- that still remains unexplored in Mexico:
plorado: el de la diplomática municipal. that of municipal diplomatics. The
El análisis se centrará en uno de los gru- analysis will focus on one of the most
pos documentales más representativos representative groups of documents
de los producidos por los ayuntamien- produced by the city councils, the acts
tos, como son las actas de cabildo, espe- of the town hall, that are especially
cialmente interesantes por su riqueza interesting for their wealth of infor-
informativa y por su importancia para mation and importance in understan-
el conocimiento de la historia local. ding local history.

Palabras clave: diplomática municipal, Keywords: municipal diplomatics,


diplomática y archivística diplomatics and archival studies
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Introducción1

Desde los inicios de la diplomática moderna en el siglo xvii, su desarrollo


se vio condicionado durante casi tres siglos por una doble limitación en
su campo de estudio, que la llevaron a una grave crisis en el siglo xx: por
una parte al estar restringidos cronológicamente al periodo medieval; y
por otra, por tener como único objeto de análisis los documentos emitidos
por los reyes, los pontífices y sus respectivas cancillerías, dejando de lado
los generados por instituciones menos solemnes y protocolarias.
Sin embargo, a mediados del siglo pasado se inició una transforma-
ción profunda en la diplomática, al ampliarse el espectro de los grupos
documentales y de los periodos históricos susceptibles de ser estudiados
por esta disciplina. Esta renovación ha producido en los últimos años un
vigoroso florecimiento de la diplomática y una constante progresión de
los estudios e investigaciones sobre todo tipo de documentos y de épocas,
incluidos los más recientes o los producidos en soporte electrónico.2
Entre las agrupaciones documentales que se abrieron al análisis
diplomático hay que destacar, por su volumen, importancia y riqueza
de contenido, al producido por los concejos, cabildos, ayuntamientos o
municipios, que de cualquiera de estas formas los podemos denominar.
En España el estudio precursor de esta rama de la diplomática fue
el publicado en 1972 por Fernando Pino Rebolledo, titulado Diplomá-
tica Municipal. Reino de Castilla (1474-1524).3 A partir de esta obra se han
multiplicado las investigaciones, desde la óptica de la diplomática, de
la documentación de diversos municipios españoles, entre otros los de
Sevilla, Murcia, Motril, y Albacete, que han servido de guía al presente
trabajo.4

1
Agradecemos a Alicia Barnard recuperar este manuscrito y a Alba Celina Andrade
Cervantes su adaptación de acuerdo con nuestras normas editoriales.
2
López Villalba, “Los estudios diplomáticos”.
3
Pino Rebolledo, Diplomática Municipal.
4
Fernández Gómez, Franco Idígoras, “Las actas capitulares”; Rodríguez Gálvez, El
Concejo de Motril; Carrillero Martínez, “Diplomática municipal albacetense”; Piqueras
García, El concejo.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 151
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

En México, sin embargo, aún no se le ha dado la importancia que


merece al estudio diplomático de los documentos emitidos por la escri-
banía municipal, por lo que, son prácticamente inexistentes las obras
que abordan este campo de estudio.

Acta del Ayuntamiento de la Ciudad de México. Lunes, 5 de julio de 1529.

Diplomática municipal

Pino Rebolledo precisa que la documentación municipal es “todo escrito,


intitulado, dado y refrendado por el concejo, por alguno de sus miem-
bros y oficiales, en su nombre o en razón de su cargo o por cualquier
otra persona ajena al propio concejo pero que haya sido elegida para
representarle”. María del Carmen Cayetano Martín complementa esta
definición al afirmar que son documentos municipales los “dirigidos y
confiados al ayuntamiento en razón de su personalidad jurídica”.5

5
Cayetano Martín, “La documentación de administración local”.

Boletín del Archivo General de la Nación


152 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

En una obra posterior, de 1991, Pino Rebolledo6 identificó 35 tipos


documentales producidos por los municipios —cuadro de tipologías ya
rebasada hoy en día— y los clasificó en tres grupos: documentos consti-
tutivos, de régimen interior y de relación. Los primeros son los relativos
a la creación y la organización del municipio, y no son generados por la
corporación, sino recibidos de entidades superiores, como el monarca, los
consejos, los virreyes o las audiencias; los documentos de orden interno
son los que contienen disposiciones relativas a la administración del
propio ayuntamiento, como es el caso de la ordenanzas y las actas de
sesión; y los de relación son todos los que hacen posible la comunica-
ción entre el cabildo y otras autoridades y los vecinos del lugar, como
peticiones, cartas, memoriales, escrituras notariales, mandamientos,
autos, etcétera.
El régimen municipal castellano fue trasladado por España a los
territorios americanos desde los primeros momentos de la conquista,
reproduciendo fielmente sus características peninsulares.7 En la medida
que los núcleos urbanos en la Nueva España y en el resto de las Indias se
consolidaron, incrementaron su población y diversificaron sus actividades
económicas, las corporaciones municipales adquirieron mayor comple-
jidad y ampliaron sus funciones administrativas, judiciales y de gobierno.
Concurrente con el crecimiento de estructura y de competencias, se
produjo el aumento de la documentación que emitían los ayuntamientos.
El ejercicio de cada una de las funciones municipales generaba un tipo
documental definido y diferente de los demás, entendiendo como tipo
documental al conjunto de unidades que comparten características
internas y externas homogéneas, tales como autor, estructura, formato,
contenido, fórmulas jurídicas, etcétera.
Por lo tanto, el objetivo de la diplomática municipal debe ser, como lo
señala José Miguel López Villalba “dar coherencia estructural y formu-
laria a los documentos que tienen su origen en el concejo”.8

6
Pino Rebolledo, Tipología de los documentos municipales.
7
Ots Capdequí, El Estado español en las Indias, pp. 61-63.
8
López Villalba, “Los estudios diplomáticos”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 153
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Las actas capitulares

Este trabajo se centra en las actas capitulares, que son el grupo docu-
mental más representativo de los producidos por los municipios durante el
periodo colonial. En ellas se recogen, sesión a sesión, las deliberaciones y los
acuerdos tomados en las reuniones de cabildo, a las que estaban obligados
a asistir todos los oficiales que lo constituían; estas juntas eran convocadas
para atender los asuntos relativos a la administración de la corporación
municipal, al gobierno de la ciudad y al bienestar de sus vecinos. En las
actas, que son documentos de régimen interior, de acuerdo con la clasifi-
cación de Pino Rebolledo, quedaba constancia de las actuaciones admi-
nistrativas, jurídicas, económicas y sociales emanadas del máximo órgano
de gobierno de las ciudades y de otros núcleos urbanos.
Efectivamente, la obligación de los ayuntamientos para que asentasen
resoluciones de sus sesiones capitulares estaba establecida en la legislación
virreinal. La Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680) recoge una
real cédula de Felipe ii del 6 de mayo de 1573, que se establece que “En los
Cabildos y Regimiento de cada ciudad haya un libro en que se assiente todo
lo que se acordare, así para darnos cuenta, como sobre qualquier efecto que
se ofrezca, y esté guardado y con secreto para cuando convenga usar dél”.9

Recopilación de leyes de los reynos de las Indias (1681), libro 4to., título 9. “De los cabildos y
concejos”.

9
Recopilación de leyes de los reynos de las Indias, libro 4to., título 9, ley 16.

Boletín del Archivo General de la Nación


154 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Como apunta Constantino Bayle: “El alma de los cabildos yace


cabal, sucesiva, en los libros capitulares… Y como el municipio fue la
cédula madre y el resorte regular de las poblaciones, en él se traban los
asuntos y acaescimientos todos, públicos y privados. A él confluye el
latido de la vida; fiestas y duelos; abundancia y escasez; paz y guerra;
indios y blancos; comercio y agricultura…”.10 Por su parte, Vicenta
Cortés afirma que las actas de cabildo “son la espina dorsal de la vida
municipal a través de los siglos”.11
El concejo se reunía de forma ordinaria uno o varios días fijos de
la semana, de acuerdo con la importancia de la ciudad y la cantidad
de asuntos a tratar, y de acuerdo como lo establecieran sus propias
ordenanzas: en ocasiones se celebraban sesiones extraordinarias y
complementarias. Por ejemplo, en el Ayuntamiento de la Ciudad de
México se celebraban en 1529 tres reuniones semanales, los lunes,
miércoles y viernes.
Las actas se asentaban en el libro de acuerdos, una a continuación de
otra, conforme se celebraban las sesiones, sin dejar espacios entre cada
una, para evitar que hubiera interpolaciones que alteraran su contenido
de manera fraudulenta. En consecuencia, las actas se encuentran orde-
nadas en forma cronológica.
Los libros de actas de cabildo recibían diversas denominaciones:
libros de acuerdos, libros de regimiento, libros de actas concejiles, libros
de actas capitulares.

Estructura diplomática de las actas de cabildo

En cuanto a la estructura diplomática, o el esquema en que se ordena


el contenido de las actas, está bien definido y es constante a lo largo de
todo el periodo colonial, aunque puede haber ligeras variaciones, de
acuerdo con el escribano que las asentó y al lugar y la época en que
fueron redactadas.

10
Bayle, Los cabildos seculares, p. 10, en Labariega Villanueva, “Los cabildos seculares”.
11
Cortés Alonso, La escritura y lo escrito, p. 48.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 155
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Están constituidas por tres partes esenciales: el encabezamiento, el


cuerpo del documento y la validación.12

a) Encabezamiento

El encabezamiento, a su vez, se encuentra integrado por los siguientes


elementos:
La invocación es la fórmula devota con que acostumbran a iniciar
los documentos de la época. Se representaba usualmente con una cruz
en el centro de la parte superior del folio, y menos frecuentemente con
el monograma de Jesús o el de María.
En ocasiones existe una invocación expresa, con frases como: “Invo-
cada la gracia del Espíritu Santo, se juntaron…”.
El acta propiamente dicha comenzaba con la data tópica, es decir, con
la indicación de la localidad donde se celebraba la reunión, y con la data
crónica: día de la semana, día del mes, mes y año de la junta de conce-
jales. En ocasiones se señalaba también la hora de inicio de la reunión y
el local donde se llevó a cabo. Generalmente se realizaba en la sala de
cabildos, pero en algunos casos se reunía en casa de algún miembro de
la corporación, en una iglesia u otro lugar público, como sucedió en la
sesión del Cabildo de la Ciudad de México el 14 de diciembre de 1528,
que se celebró en la cárcel de la ciudad.
Enseguida aparece la intitulación, que es la parte del documento en
que se señalan a los autores del hecho jurídico que se asentará en el acta;
es decir, los integrantes del cabildo que estarían presentes en la sesión;
se registraban sus nombres, apellidos y los cargos que ostentaban, orde-
nados de acuerdo con su jerarquía y antigüedad: corregidor, alcalde
mayor, alcaldes ordinarios, regidores y alguacil mayor.
La nómina de asistentes solía estar precedida de alguna fórmula que
señalara la tradición de reunirse en cabildo, como las siguientes: “ayun-
tados, como lo han de uso e de costumbre, los señores…”, o “estando

12
Fernández Gómez, Franco Idígoras, “Las actas capitulares”; Cayetano Martín, “La
documentación de administración local”; Piqueras García, El concejo, pp. 232-235.

Boletín del Archivo General de la Nación


156 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

juntos en cabildo los señores…”, o bien “se juntaron en ayuntamiento


los señores…”.
En este apartado se menciona regularmente al escribano que daba
fe de los acuerdos alcanzados en la junta.
Veamos un ejemplo de encabezamiento de un acta de sesión, la
primera conservada en Ayuntamiento de la Ciudad de México:

En la gran cibdad de Tenuxtitan, lunes ocho de marzo de


mil e quinientos y beynte y quatro años, estando ayun-
tados en su Ayuntamiento en las casas del magnífico Señor
Hernando Cortés, Governador y Capitán general de esta
nueva España, do se hace el dicho Ayuntamiento, estando
presentes los Señores Francisco de las Casas, Alcalde mayor,
e el Bachiller Ortega, Alcalde ordinario, y Bernardino de
Tapia y Gonzalo de Ocampo y Rodrigo de Paz y Juan de
Ynojosa y Alonso Xaramillo, Rexigores de ella, viendo e
platicando las cosas de Ayuntamiento e complideras al bien
público… ante mí, Francisco de Orduña…

Encabezamiento de un acta de sesión. Ayuntamiento de la Ciudad de México. Miércoles,


29 de enero de 1530.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 157
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

b) Cuerpo del documento

Es la parte más importante y amplia del acta, en la que se asentaban


uno por uno los distintos puntos abordados en la sesión del cabildo, que
podían estar tratados de manera pormenorizada, aunque lo común es
que se transcribieran de forma sucinta.
Los diferentes asuntos se anotaban en párrafos separados, de modo
que fuera fácil distinguir uno de otro. Cada uno estaba precedido de un
signo de calderón o por las fórmulas como “otrosí”, “ídem”, “e luego”
o “en este mismo día”.
Era una práctica común que el margen izquierdo de la escritura se
dejara más ancho que el derecho para insertar un brevete de los temas
incluidos en el texto, con el propósito de localizar de manera rápida los
diversos asuntos acordados en la sesión.
Cada uno estaba dividido en dos partes: la exposición de motivos y
la disposición; si bien puede faltar la primera.
En la parte expositiva se explicaban los antecedentes y las razones
por las que el asunto se iba a tratar en la junta concejil.
En ocasiones, se insertaban en la exposición de motivos los docu-
mentos que habían dado lugar a que el asunto se abordase en la sesión
de cabildo; de este modo, podemos encontrar dentro del acta peticiones,
autos judiciales, cédulas o provisiones reales, cartas, informes, etc. En
este caso, el inserto iba precedido de la fórmula “El tenor del qual es
este que se sigue”, y a continuación se copia íntegro o abreviado el docu-
mento intercalado.
A renglón seguido aparece la disposición, que es la parte medular
del documento, la actio propiamente dicha, es decir, la expresión de la
voluntad de los miembros del concejo sobre algún asunto referente a la
administración del cabildo o al gobierno de la ciudad.
En caso de haber discrepancias entre los concejales, se registraban
de manera resumida las opiniones de los integrantes de la reunión y se
indicaba el sentido del voto de cada uno. Una vez resuelto lo conducente,
el escribano tomaba nota de ello en el acta, iniciando con la fórmula

Boletín del Archivo General de la Nación


158 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

“los señores acordaron”, “mandaron”, “ordenaron” o “proveyeron”, y a


continuación transcribía el acuerdo tomado.
Concluidas las deliberaciones y tratados todos los asuntos del día,
el acta finalizaba con expresiones tales como “con lo qual se acabó este
cabildo” u otras similares, o bien se indicaba la hora en que finalizó la
sesión.
Pongamos dos ejemplos de asuntos tratados por el cabildo del Ayun-
tamiento de la Ciudad de México; el primero del 8 de marzo de 1524,
y el segundo del 12 de enero de 1526:

Solar Christóbal Fernández dio una petición en que dixo


se le avían dado un solar en esta Ciudad, y pareció ser
dado, e pidió le diesen un solar que está por dar, que es
en la calle de la Guardia, que alinda por una parte [con]
solar de Casanova, y sus mercedes le respondieron que le
mandaban dar el dicho solar, siendo sin perjuicio.
Hernando Martín dio por otra petición que se le hiziesen
merced de un pedazo de tierra do él oy tiene hedificada
una casa e una huerta muchos días ha, que es camino de
Tacuba, yendo de esta ciudad, pasada la hermita de Juan
Garrido, hacia la mano derecha del camino, obra de tiro y
medio de ballesta, pues que ha servido en estas partes y es
vecino de dicha ciudad. Los dichos señores se la mandaron
dar, siendo syn perjuicio la dicha tierra, y que sea la dicha
huerta de la medida que han mandado dar las otras que
han dado, que son quarenta pasos en largo y ciento en
ancho, e ansy lo mandaron asentar en el libro de cabildo
a mí Francisco Orduño, escribano dél.

Arancel. Este dicho día, los Señores justicia y regidores,


viendo que cada día se puebla más esta nueva España,
especialmente esta Cibdad, e los mantenimientos e otras
provisiones valen más barato e a menos precio de como
solían, acordaron de moderar y baxar los aranceles por

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 159
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

donde los oficiales que en esta Ciudad residen an de llevar


los precios de las obras que hizieren.

Cuerpo de un acta de sesión del Ayuntamiento de la Ciudad de México.


Lunes, 28 de abril de 1533.

c) Validación

Es la tercera y última parte del acta capitular, que consistía en


refrendar y formalizar los acuerdos tomados mediante la firma y la
rúbrica de la persona que había presidido la sesión de cabildo, o bien la
de todos los asistentes.
El escribano ponía fin al acta, firmando y dando fe de las actua-
ciones que había presenciado.

Boletín del Archivo General de la Nación


160 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Acta de cabildo del Ayuntamiento de la ciudad de México. 10 de abril de 1700.

Características externas

Generalmente las actas de cabildo se agrupaban en forma de libros,


con sus hojas foliadas y escritas por ambas caras; cada libro reunía las
sesiones asentadas en un año natural, abriéndose con la primera cele-
brada en enero y finalizando con la última realizada en diciembre; sin
embargo, en ocasiones el libro podía recoger las actas de varios años.

Encuadernación de un libro de actas de cabildo del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 161
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

En cuanto a la escritura con la que se registraron los acuerdos en


los libros —teniendo en cuenta los amplios periodos que cubren las
actas y que los siglos del xvi al xviii se caracterizan por el multigra-
fismo—, podemos encontrar todo tipo de sistemas escriturarios, desde
el más cursivo, deformado y de difícil lectura, como es el caso de la letra
procesal, hasta el humanístico, más asentado, limpio y legible. Incluso
en una misma acta es posible hallar dos tipos diferentes de escritura.
Al tratarse de un documento de régimen interno es frecuente que
en el texto se advierta cierta falta de cuidado por parte del escribano,
presentando tachaduras, palabras enmendadas o que haya anotado algún
término o frase en el espacio entre un renglón y otro.
A partir de 1640 las actas debían escribirse, necesariamente, en
papel sellado, concretamente del sello cuarto, como lo ordenaba la real
provisión de Felipe iv dada en Madrid el 28 de diciembre de 1638:
“Premática en la que Su Magestad manda que desde primero de enero
de 1640 en adelante, no se pueda hazer ni escrivir ninguna escritura,
instrumento público ni otros despachos que por menos van declarados, si
no fuese en papel sellado en todos los Reynos y Provincias de las Indias
Occidentales, Islas y Tierra Firme del Mar Océano”.13
Por último, los libros de actas se encuadernaban (por lo general) en
piel o pergamino.

Los escribanos de cabildo

El ayuntamiento contaba dentro de su estructura burocrática con un


escribano de cabildo, quien era el encargado de la escribanía municipal
y ejercía funciones de notario y secretario.
Una de las funciones más relevantes que desarrollaba era la de asistir
a las juntas de cabildo. Aunque en ellas no tenía ni voz ni voto, era el
responsable de redactar las actas, anotando con precisión y fidelidad
lo sucedido en la reunión, casi siempre de manera breve y concisa, sin

13
Archivo Histórico de la Ciudad de México, serie de Cédulas y órdenes reales, 1571-
1755, tomo 2977.

Boletín del Archivo General de la Nación


162 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

extenderse en pormenores. Una vez preparado el documento, recababa


las firmas de los asistentes y daba fe del acto. El escribano debía guardar
el secreto de los asuntos tratados en sesión.
Era, además, el funcionario encargado de la redacción de los docu-
mentos intitulados por el cabildo y del control de todos los documentos
emitidos o recibidos por el ayuntamiento, así como del cuidado del
archivo; además, guardaba una de las tres llaves del arca o armario
donde se custodiaban los documentos más relevantes.14
Para el ejercicio de sus funciones podía contar, dependiendo de la
importancia de la ciudad o la villa, con un lugarteniente y uno o varios
escribientes.

Tomada de Felipe Guaman Poma de Ayala, Nueva crónica y buen gobierno.

14
Cayetano Martín, “La documentación de administración local”; Luján Muñoz, Los
escribanos, pp. 39-40; Domínguez Guerrero, “La escribanía”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 163
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Las actas de cabildo como fuente para la historia

Las actas capitulares constituyen un grupo documental de extraordi-


naria riqueza informativa y son una fuente de primera mano que permite
conocer las múltiples facetas de la vida urbana. Los variados asuntos
tratados en las sesiones de cabildo para resolver los problemas de la
ciudad y de sus habitantes, hacen posible recomponer de manera fiel las
diversas historias locales de un país y, por extensión, su historia general.
La serie de actas capitulares de los municipios poseen, además, un
valor especial porque tienen gran continuidad cronológica, permitiendo
el estudio de los fenómenos y los procesos urbanos a la largo de extensos
periodos de tiempo. Por ejemplo, las actas de la Ciudad de México
abarcan un periodo de más de cuatro siglos, de 1524 a 1928, aunque
existen algunos faltantes que rompen esa cadena documental.
El contenido de este vasto acervo es muy variado; además de abordar
los asuntos propios de la administración interna del ayuntamiento —como
estructura, funcionamiento, autoridades, evolución, normatividad—, las
actas reflejan el polifacético devenir de los núcleos urbanos, la heterogénea
sociedad novohispana y la composición de las élites que detentan el poder.

Actas de sesión del Ayuntamiento de la Ciudad de México. Lunes 15 de mayo y miércoles


17 de mayo de 1531.

Boletín del Archivo General de la Nación


164 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

La actividad municipal comprendía asuntos tan variados como:


el abastecimiento de agua y alimentos a la ciudad; el control de los
mercados, de las pesas y medidas; la limpieza de las calles y la higiene
pública para evitar epidemias; la beneficencia, los hospitales y los asilos;
la regulación de los oficios y las actividades de los gremios; la diná-
mica vida comercial, mercantil e industrial; el control de precios y de
la calidad de los productos; el urbanismo y la distribución espacial; las
actividades de ocio de los vecinos y las numerosas fiestas cívicas y reli-
giosas que celebraban; los juicios en primera instancia; los impuestos y
aranceles locales. En resumen, las actas de cabildo dan testimonio de
todos los aspectos relacionados con la vida colectiva de los habitantes
de los centros urbanos.15

Consideraciones finales

Quiero hacer hincapié en la importancia que tuvieron los ayuntamientos


en el México colonial. Fueron un factor fundamental para la exten-
sión y consolidación del dominio español en la Nueva España; desde el
primer momento, con la fundación de Veracruz en 1519, el territorio
se fue poblando con rapidez de ciudades y villas, dotadas cada una de
su respectivo cabildo, que era el encargado de regular la vida urbana.
En consecuencia, existe un vasto acervo de documentos producidos
por los municipios que se encuentran esparcidos por todos los rincones
de la geografía del país. Sin embargo, a pesar de su abundancia, de la
riqueza de su contenido y del gran valor histórico, diplomático, paleo-
gráfico y archivístico que poseen, no ha despertado aún el interés de
los profesionales de la diplomática. Siguen siendo, desde este campo del
conocimiento, un territorio inexplorado.
Durante los últimos tiempos, los historiadores acuden con entu-
siasmo a consultar los repositorios municipales para realizar sus trabajos
sobre historia local, los archivistas han emprendido una activa tarea de
rescate, organización y descripción de sus fondos, pero existe todavía un

15
Belmonte, Las actas capitulares.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 165
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

gran vacío en cuanto a los trabajos de análisis diplomático de los grupos


documentales generados por los cabildos.
Por esta razón, quiero hacer énfasis en la necesidad de emprender
el estudio de los documentos concejiles desde esta perspectiva, que sin
duda enriquecerá el conocimiento de esta importante institución y del
patrimonio cultural que resguardan sus archivos.

Fuentes

Archivos

Archivo Histórico de la Ciudad de México, serie de Cédulas y órdenes


reales

Bibliografía

Bayle, Constantino, Los cabildos seculares en la América española, Madrid,


Sapiencia, 1952.

Belmonte López Huici, María del Carmen, et al., “Las actas capitulares
como fuente para la historia urbana”, en En la España medieval, núm.
10, 1987, pp. 39-68.

Carrillero Martínez, Ramón, “Diplomática municipal albacetense en


la primera mitad del siglo xvi. Una aportación al estudio de los
documentos privados castellanos en los comienzos de la monarquía
autoritaria”, en Al-Basit: Revista de Estudios Albacetenses, núm. 14,
1984, pp. 65-88.

Cayetano Martín, María del Carmen, “La documentación de admi-


nistración local en la Edad Moderna”, en El patrimonio documental:
fuentes documentales y archivos, Cuenca, Ediciones de la Universidad de
Castilla-La Mancha, 1999, pp. 93-115.

Boletín del Archivo General de la Nación


166 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Cortés Alonso, Vicenta, La escritura y lo escrito. Paleografía y diplomática


de España y América en los siglos xvi y xvii, Madrid, Instituto de Coope-
ración Iberoamericana, 1986.

Domínguez Guerrero, María Luisa, “La escribanía del cabildo de


Cuzco (1534-1599)”, en Historia. Instituciones. Documentos, núm. 38,
2011, pp. 67-110.

Fernández Gómez, Marcos y Franco Idígoras, Inmaculada, “Las actas


capitulares del Concejo de Sevilla, 1434-1555”, en Historia. Institucio-
nes. Documentos, núm. 22, 1995, pp. 163-190.

Labariega Villanueva, Pedro Alfonso, “Los cabildos seculares en Ibe-


roamérica colonial”, en Anuario Jurídico xiv, 1987.

López Villalba, José Miguel, “Los estudios diplomáticos sobre docu-


mentación municipal española: ¿una ilusión pasajera?”, en Littera
Scriptia in honorem profesor Lope Pascual Martínez, vol. ii, Murcia, Univer-
sidad de Murcia, 2002, pp. 575-596.

Luján Muñoz, Jorge, Los escribanos en las Indias Occidentales, México,


unam, 1982.

Ots Capdequí, José María, El Estado español en las Indias, México, El


Colegio de México, 1976.

Pino Rebolledo, Fernando, Diplomática Municipal. Reino de Castilla 1472-


1520, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1972 (Cuadernos de la
Cátedra de Paleografía y Diplomática, vi).

______, Tipología de los documentos municipales (siglos xii-xvii), Valladolid,


Asociación para la Defensa y Conservación de los Archivos, 1991.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 167
José Félix Alonso Gutiérrez del Olmo †
Diplomática municipal…

Piqueras García, María Belén, “El concejo. Centro emisor de docu-


mentos: las actas de cabildo. El ejemplo de Murcia en la baja Edad
Media (1462-1474)”, en Anales, Cádiz, Universidad de Cádiz, núms.
5-6, 1988, pp. 227-236.

Recopilación de leyes de los reynos de las Indias. Mandadas imprimir, y publicar por
la magestad catolica del Rey Don Carlos ii. Nuestro señor, Madrid, Iulian de
Paredes (impresor), 1681.

Rodríguez Gálvez, Jesús, El Concejo de Motril a través de sus actas capitula-


res, tesis de doctorado inédita, Granada, Universidad de Granada,
2015.

Boletín del Archivo General de la Nación


168 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
La Comisión Nacional del Centenario: otra cara de
la sociedad mexicana en vísperas de la revolución
mexicana
The National Centennial Commission: another face of Mexican society
on the eve of the Mexican revolution

Juan Carlos Hernández Aceves


Facultad de Estudios Superiores Acatlán, unam
carlos_aceves93@outlook.es

Cómo citar este artículo: Juan Carlos Hernández Aceves, “La Comisión Nacional del Centenario: otra cara
de la sociedad mexicana en vísperas de la revolución mexicana”, en Boletín del Archivo General de la Nación,
núm. 4 (enero-abril 2020), novena época, pp. 169-196.

Ganador del Cuarto Premio de Archivística Archivo General de la Nación 2019

Resumen Abstract

Próximo de 1910, el régimen porfirista Around 1910, the Porfirista regime had
tenía como prioridad conmemorar el as its priority the commemoration of
Centenario de la Independencia de the Centenario de la Independencia de
México, de la manera más solemne y México, in the most solemn and lavish
fastuosa posible, es por ello que, para way possible, which is why, by 1907, it
1907, mandó integrar la Comisión was ordered to merge with the Comi-
Nacional del Centenario, organización sión Nacional del Centenario, an orga-
que quedaba a cargo de todo lo rela- nization in charge of everything related
cionado a los festejos, preparativos que to festivities, preparations that would
alcanzarían su clímax meses antes de reach their climax months before the
que estallara el movimiento revolucio- revolutionary movement broke out.
nario. Testimonio de estos trabajos es la A testimony of these works is found
serie documental Comisión Nacional in the documentary series Comisión
del Centenario, la cual da cuenta de la Nacional del Centenario, which dis-
participación de la sociedad en dichos cusses the participation of society in
festejos y la dinámica social que impe- these festivities and the social dyna-
raba en aquella época, caracterizada mics that prevailed at that time, cha-
por el ajetreo y la crisis que auguraba racterized by the hustle and bustle
el fin de una era. that augured the end of an era.

Palabras clave: régimen porfirista, cen- Keywords: Porfiriato, Centenario de la


tenario de la independencia, comisión, Independencia, festivities commission,
festejos, participación social, época social participation, revolutionary era
revolucionaria
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

“Si año por año conmemoran los ciudadanos, patrióticamente unidos a los
poderes públicos, la fecha de este aniversario glorioso, con mucho mayor motivo
deberá ser celebrada su secular conmemoración con todo el impulso de nuestro
civismo y toda la magnificencia de un pueblo libre…”

Guillermo Landa y Escando


Presidente de la Comisión Nacional del Centenario

La primera década del siglo xx representó el inicio de uno de los procesos


más significativos para la historia de nuestro país, fue un periodo en el
cual comenzó a gestionarse el movimiento revolucionario que cimbraría
las bases del sistema político que presidía Porfirio Díaz, el cual lucía añoso
y gastado, poco renovado, tanto en sus hombres como en sus métodos,
con un poder sumamente debilitado, pero al mismo tiempo incontesta-
ble.1 Fue en esa época que, sucesos como la entrevista Díaz-Creelman
y la elaboración del libro La Sucesión presidencial de 1910 de Francisco i.
Madero mostraron que el sistema, desde su cúpula, comenzaba a frag-
mentarse, a través de todas las ideas políticas contrarias al régimen que
reclamaban un espacio; de esta manera, la misma elite porfirista fungió
como gestora del primer levantamiento armado del siglo xx, el cual
provocaría un nuevo orden en la política mexicana.
Junto a este contexto político inestable, el gobierno comenzó a perfilar
los festejos del Centenario de la Independencia de México a través de
planes monumentales y ambiciosos en toda la República Mexicana,
dignos del aparente éxito de la paz y el progreso porfirista. Para llevar
a cabo dichas celebraciones, se constituyó la Comisión Nacional del
Centenario, formada por un grupo de funcionarios que se encargarían
de organizar y dirigir todo lo que se hiciera con dicho propósito, lleván-
dolo a cabo con toda la solemnidad y el lucimiento que fuera posible. La
tarea no sería sencilla. Para cumplir con esta misión la comisión creó
subcomisiones locales, a las cuales les delegaría la responsabilidad de
coordinar los festejos en sus respectivas demarcaciones.
Precisamente de las actividades de la Comisión Central y sus comi-
siones auxiliares trata la serie documental que abordaré en el presente

1
Cosío Villegas, Historia Mínima de México, p. 137.

Boletín del Archivo General de la Nación


170 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

ensayo, serie que lleva por nombre “Comisión Nacional del Centenario”
y forma parte del fondo Gobernación y Relaciones Exteriores, que resguarda el
Archivo General de la Nación (en adelante agn). Entre sus expedientes es
posible encontrar un amplio testimonio del funcionamiento, los planes y
los proyectos que se pensaron para conmemorar tal festividad, así como
a las personas que fueron parte de esta organización, dejando patente lo
complejo que fue cumplir su cometido.
El objetivo de este análisis es explicar y resaltar la importancia que
tiene la serie documental “Comisión Nacional del Centenario”, a partir
del contexto posrevolucionario en el que entró en funciones, haciendo
énfasis en la participación de la ciudadanía y en las actividades que se
realizaron con el fin de festejar dicha conmemoración. En este sentido,
el cuestionamiento central por responder es ¿qué aporta esta serie docu-
mental a la visión que tradicionalmente se tiene sobre esta época?; para
alcanzar este propósito y resolver dicha interrogante, primero abordaré
los aspectos técnicos de la serie, para después dar paso al análisis de la
información con especial atención en cómo estos datos cobran valía a
raíz del contexto histórico en el cual se dan sus actividades.

Aspectos técnicos archivísticos

La serie “Comisión Nacional del Centenario” cuenta con 8 cajas de


cartón libre de ácido, material conservativo para la preservación de los
documentos históricos; sus dimensiones son: 19 cm de ancho, 37 de largo
y 28.5 de alto. Los expedientes llevan como guarda dos tapas de cartón,
unidas con hilo de algodón teñido que, de acuerdo con las pruebas reali-
zadas por el Departamento de Conservación y Restauración del agn,
son estables incluso en agua. La tapa inicial lleva adherida una etiqueta
mecanografiada, con el asunto y el volumen total de fojas.
La serie está descrita a nivel de Unidad Documental Compuesta (por
expediente), con un total de 27 expedientes equivalente a 7,668 fojas, lo
que representa 1.52 metros lineales de documentos. Sus fechas van del
4 de abril de 1907 al 11 de julio de 1911 —la fecha en que fue organi-
zado y clasificado se desconoce—, mientras que la implementación de

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 171
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

procesos técnicos a nivel descriptivo y de estabilización data de princi-


pios de septiembre de 2018. Los documentos son originales, pudiéndose
encontrar alguna que otra copia; la escritura es en español y el papel
junto con el cartón sus únicos soportes.
Con respecto al depósito físico de los expedientes, hay dos casos en
los que por la extensión fue necesario dividirlo en dos partes, por ejemplo:
4, 4 A y 4 B; sin embargo, a nivel de instrumento de consulta se generó
un registro único que responde a la unidad documental compuesta; tal
es el caso del expediente 4 y 9.
La documentación está compuesta por mecanoscristos, manuscritos
e impresos; en los dos primeros son abundantes los informes de activi-
dades, las minutas, la correspondencia oficial, los nombramientos, los
listados de los integrantes de las Comisiones Estatales y los oficios en los
cuales se expone algún proyecto relacionado a los festejos; aunque en
menor cantidad, también es posible encontrar invitaciones, discursos,
notas, peticiones, presupuestos, recibos de pago, correspondencia parti-
cular, facturas, memorándums, listados de contribuciones para sufragar
los gastos de las festividades, partituras de himnos, licencias para bajas
temporales y actas de renuncia (relativo a los puestos de las Comisiones
Estatales).
Como documentación impresa es posible encontrar materiales heme-
rográficos y gráficos entre los que resaltan recortes de periódicos, planos y
fotografías. En este rubro también se encuentran folletos, tarjetas postales
y de presentación, dibujos, volantes, croquis, convocatorias, programas de
festividades, copias del Diario Oficial y algunas publicaciones referentes a
la Independencia de México. Las fotografías, en su mayoría, se encuen-
tran de origen montadas en cartón tipo Permadour, algunas presentan
una protección de lámina Mylar, material conservativo y estable.
La última intervención a la que fue sometida la serie fue en 2018: se
realizó la descripción documental e intervención técnica (se colocaron
guardas y rótulos a cada uno de los expedientes); la documentación ya
estaba organizada y foliada, probablemente como resultado de anteriores
intervenciones (imagen 1-4).

Boletín del Archivo General de la Nación


172 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Ajustado con lo anterior, es posible distinguir tres secciones temá-


ticas predominantes en la distribución de la información: al inicio las
actividades nacionales y de amplia difusión (expediente 1 al 10), los
festejos locales —que ocupan más de la mitad— (expediente 11 al 26) y
el minutario de la Comisión en la parte final de fondo (expediente 27).

Alcance y contenido

Desde su nacimiento —1 de abril de 1907— y a lo largo de sus casi cinco


años de existencia, la Comisión Nacional del Centenario cumplió una
función social trascendental. A pesar de los momentos de tensión que
vivía el sistema político mexicano; aspecto observable en documentación
como los informes sobre las mejoras materiales, las listas de donaciones
para llevar a cabo dichas mejoras y en los impresos de las convocatorias
para participar en alguna actividad o en los que hacen referencia a su
funcionamiento.
En los primeros 10 expedientes se localiza toda la información rela-
cionada con la organización y funcionamiento de la Comisión Nacional,
así como de las actividades que tuvieron mayor difusión.2 En el impreso
Bases para la Organización de los Trabajos de la Comisión Nacional del Centenario
de la Independencia, se expresa que la Comisión funcionaba a través de
una mesa directiva, constituida por un presidente, un vicepresidente, un
tesorero y un secretario; los dos primeros elegidos por el presidente de la
república, mientras que los otros dos por el resto de los integrantes de la
Comisión. Personajes como Guillermo de Landa y Escandón, Porfirio
Díaz hijo, Fernando Pimentel y Fagoaga, Rafael Rebollar, Agustín Lazo
y Porfirio Parra formaron parte de esta mesa directiva, siendo el primero
de ellos quien la presidia.3
Dicho documento también hace referencia a la formación de tres
tipos de subcomisiones: Comisiones Centrales Estatales, Distritales y
Municipales; las primeras y más importantes fueron las Comisiones
2
No se abordarán todos los expedientes de la serie documental, sólo los de mayor
importancia.
3
Serrano Álvarez, Porfirio Díaz y el Porfiriato, p. 231.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 173
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Centrales de los Estados, que tenían contacto directo con la Comisión


Nacional, a la cual debían presentarle un informe cada tres meses.
Un peldaño más abajo se encontraban las Comisiones de Distrito, que
respondían directamente a las Comisiones Centrales, presentándoles el
respectivo informe trimestral y sólo a través de ellas podían comunicarse
con la Comisión Nacional. Por último, se encontraban las Comisiones
Municipales, que respondían a las de Distrito, a las que debían rendir
informes y constituían su único canal de comunicación con la Comi-
sión Central. Cada una estaba compuesta por 10 miembros, a saber, un
presidente, un vicepresidente, un tesorero, cinco vocales, un secretario
y un prosecretario; su misión era organizar y dirigir los festejos en sus
respectivas demarcaciones llevando a cabo el programa general fijado
por la Comisión Nacional.4
Las labores de estas comisiones se vieron entorpecidas por diversas
dificultades que en ocasiones provocaron la intervención de la Comisión
Nacional; algunos obstáculos que enfrentaron fueron: la mala comuni-
cación entre éstas y el Ayuntamiento, las constantes renuncias de sus
funcionarios y, principalmente, la obtención del dinero suficiente para
realizar las mejoras materiales y el resto de las conmemoraciones. El
problema económico fue el que más debilitó a las Comisiones, de ahí
que desde un principio se buscara el apoyo de la población a través de
la Suscripción Nacional (donativos voluntarios). En el impreso titulado
Bases Generales de la Subscripción Nacional Abierta por la Comisión Nacional del
Centenario de la Independencia Nacional, se dan todas las características de
este tipo de aportación, exaltando la participación de la ciudadanía:

“La Comisión Nacional del Centenario de la Indepen-


dencia invita á todos los habitantes de la Republica, á fin
de que contribuyan á sufragar los gastos que demanda la

4
“Organización y funcionamiento de la Comisión Nacional del Centenario”, México,
24 de abril de 1907, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del
Centenario, caja 2, exp. 4, foja 171.

Boletín del Archivo General de la Nación


174 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

grandiosa solemnidad con que habrá de conmemorarse el


Primer Centenario de la Independencia de México…”.5

En estos impresos es una constante la exaltación del patriotismo y la


idea de exponer a la festividad como un acto en el que debían participar
todas las clases sociales sin excepción de la mano del gobierno y con la
finalidad de alcanzar la fastuosidad y la magnificencia que merecía dicha
conmemoración; actividades como el concurso para la composición del
Himno del Centenario y el Torneo Científico, Literario y Artístico son prueba
de la activa participación social, específicamente de las clases medias y
altas (expedientes 4 y 5).
Siguiendo esta misma línea, el expediente 3 contiene documenta-
ción relacionada con la elaboración de medallas conmemorativas de
oro, plata y bronce, proyecto impulsado y administrado directamente
por la Comisión Nacional y la Secretaría de Hacienda. Entre las 289
fojas que lo integran es posible encontrar convocatorias, fotos de algunas
medallas, informes sobre su venta y peticiones para adquirirlas (las más
abundantes del expediente). Como ya se mencionó, la participación de
la sociedad era algo esencial para que los festejos se llevaran a cabo de
la manera más fastuosa y solemne posible, no sólo se buscaba su inter-
vención económica sino también debían formar parte e impulsar los
festejos; una manera de hacerlos participes era a través de la publicación
de convocatorias, con el fin de que aportaran composiciones, trabajos o,
como en el caso citado, diseños artísticos.
La convocatoria impresa con la que cuenta el expediente invita a
los grabadores mexicanos a enviar sus propuestas de diseño, con el fin
de seleccionar los que se plasmarían en las medallas; de igual manera,
establecía las características que debían llevar los diseños concursantes
así como la premiación al ganador, que constaba de una gratificación de
2,000 pesos. La constante petición de los participantes de ampliar la fecha
límite para mandar sus diseños, sugiere que la sociedad mostró interés
5
“Bases y funcionamiento de la Suscripción Nacional”, México, 25 de diciembre de
1907, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario,
caja 2, exp. 4, foja 611.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 175
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

en el concurso y que participó conforme los lineamientos establecidos.


El resultado quedó reflejado en las siete fotografías que acompañan la
documentación, que muestran los diseños ya grabados en las medallas,
representando a Miguel Hidalgo como su personaje principal (imagen 5).
Un detalle evidente es el éxito en ventas que significó la comercia-
lización de las medallas, ya que fueron vendidas en prácticamente toda
la república y parte del extranjero. Las peticiones para solicitarlas y los
informes dirigidos a la Secretaría de Hacienda sugieren que su comercia-
lización fue una fuente de ingresos esencial para la Comisión Nacional,
así como un distintivo que buscó gran parte de la población que tenía la
posibilidad de adquirirlas, como se menciona en uno de los informes “…
pueden ser compradas y usadas las medallas del Centenario por todas
las personas que lo deseen pues no son exclusivas en manera alguna
para los miembros de la Comisión del Centenario…”.6 De acuerdo con
la documentación, se elaboraron medallas de oro, plata y bronce, con un
precio inicial de 75 pesos, 2.50 y 1 peso respectivamente, el cual subió
a mediados de octubre de 1910, llegando a valer 150 pesos las de oro, 3
pesos las de plata y 1,50 las de bronce, precios que se mantuvieron hasta
julio de 1911, cuando ya eran vendidas en joyerías como “La Esmeralda”.
Dentro de estos informes, los cuales son consecutivos desde principios
de 1910 hasta mediados de 1911, también es posible saber qué estado era el
que más las solicitaba, así como los ingresos que se obtenían por la venta;
algunos ejemplos son las solicitudes de Casas Grandes, Chihuahua (200
medallas de plata y 300 de bronce a cambio de 800 pesos),7 Zanatepec,
Oaxaca (4 medallas de oro, 35 de plata y 11 de bronce por 398 pesos)8 y

6
“Elaboración de medallas conmemorativas”, México, 28 de mayo de 1910, agn,
Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 1, exp.
3, foja 23.
7
“Pedido de medallas conmemorativas de Casas Grandes, Chihuahua”, Chihuahua, 8
de junio de 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del
Centenario, caja 1, exp. 3, foja 17.
8
“Pedido de medallas conmemorativas de Zanatepec, Oaxaca”, México, 8 de junio de
1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario,
caja 1, exp. 3, foja 15.

Boletín del Archivo General de la Nación


176 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Refugio, Texas (20 medallas de oro por 1,500 pesos).9 La contabilidad


de los ingresos por estas ventas era remitida por la Comisión Nacional
a la Secretaría de Hacienda, a través de un informe mensual, donde se
desglosaba detalladamente las medallas vendidas, dividido por tipo y
precio de cada una. Ejemplo de estos informes es el elaborado el 19 de
noviembre de 1910, que asienta un ingreso de 4,285 pesos por la venta
de 2,131 medallas: 3 de oro (1 vendida a 75 pesos y 2 en 150), 1,164 de
plata (1,122 vendidas a 2.50 y 42 a 3 pesos) y 964 de bronce (933 vendidas
a 1 peso y 31 a 1.50).10
El trabajo de difusión realizado por la Comisión Nacional fue funda-
mental para lograr que la sociedad participara en los festejos, por ejemplo,
la documentación del expediente 6 no sólo muestra la divulgación interna,
sino también que las actividades conmemorativas llegaron a periódicos
extranjeros, en específico, los norteamericanos. Entre la documentación
se encuentran las propuestas de las editoriales estadounidenses para dar
parte de las festividades realizadas en el país, por citar algunas, las elabo-
radas por Great Wastern Printing Co., editorial que se ofreció para cubrir
todo lo referente al Centenario; la de Eugenio Bowles, quien ofreció
su servicio de publicidad en la parte poniente de los Estados Unidos
del Norte; y la de William L. Larkim, personaje que sugirió utilizar el
periódico Chicago Examiner para publicar las noticias más destacadas
de estos eventos.11
Ahora bien, del expediente 11 al 26 la temática se centra en las activi-
dades que impulsaron las Comisiones Centrales Estatales, de ahí que cada
uno aborde los festejos y las mejoras materiales realizadas en cada estado,

9
“Pedido de medallas conmemorativas de Refugio, Texas”, México, 30 de junio de
1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario,
caja 1, exp. 3, foja 105.
10
“Informe de medallas vendidas elaborado por la Comisión Nacional”, México, 19 de
noviembre de 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del
Centenario, caja 1, exp. 3, foja 186.
11
“Acuerdos de publicidad con periódicos norteamericanos”, Estados Unidos, 1910,
agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 3,
exp. 6, fojas 43, 63 y 147.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 177
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

de acuerdo con el orden que tienen en la serie documental se tocan las


conmemoraciones de Coahuila, Guanajuato, Guerrero, Colima, Hidalgo,
Durango, Aguascalientes, Puebla, Nuevo León, Estado de México, Queré-
taro, Tamaulipas, Sonora, Yucatán, Tabasco y Veracruz. Tienen el mismo
orden cronológico y muestran una sola tipología documental, de hecho es
posible agruparlos de acuerdo con tres momentos temporales que corres-
ponden a cuando las Comisiones estuvieron en funciones: la conformación
de las Comisiones Centrales, Distritales y Municipales; la ejecución de
obras materiales conmemorativas; y la realización de ceremonias e inau-
guraciones en septiembre de 1910, así como la clausura de las Comisiones.
Para comprender su dinámica es necesario precisar puntos refe-
rentes a las mejoras materiales y a su financiamiento, temas centrales
en cada uno de los expedientes. El 19 de junio de 1909, la Comisión
Nacional expidió un impreso dirigido a todas las Comisiones Estatales
que indicaba que los trabajos de estas últimas debían apegarse a las
Bases Generales para la Celebración del Primer Centenario de la Independencia de
México, con la finalidad de que los festejos tuvieran la magnificencia que
buscaba el gobierno. A través de este impreso, es posible percatarse de la
importancia que tuvo la realización de obras públicas y mejoras mate-
riales para el régimen porfirista, al grado de volverse una prioridad; a
grandes rasgos, se estipulaba que las Comisiones Centrales, de Distrito
y Municipales debían ejecutar, al menos, una mejora material en cada
una de sus demarcaciones, con la obligación de inaugurarla cualquier
día del mes de septiembre de 1910 e incluirla en los programas de las
festividades de cada localidad. Su financiamiento también recaería en
la Suscripción Nacional, indicando que cada Comisión Estatal tendría la
libertad de reglamentarla, de acuerdo con la situación de cada estado
para impulsar las contribuciones y la participación de sus habitantes;
incluso hay un rubro que indica que las Comisiones debían dar cabida
a las manifestaciones patrióticas de todas las clases sociales, de forma
que las celebraciones tuvieran un amplio carácter popular.12

“Suscripción Nacional”, México, 25 de diciembre de 1907, agn, Gobernación y


12

Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 1, exp. 3, foja 135.

Boletín del Archivo General de la Nación


178 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Dicho lo anterior, es momento de abordar la documentación conte-


nida en los 16 expedientes utilizando la división temporal propuesta en
líneas anteriores. Correspondiente a la creación de las Comisiones Esta-
tales y al inicio de sus funciones predominan tres tipos de documentos:
las listas de los integrantes de cada Comisión que se formó en el Estado;
los nombramientos de dichos integrantes; y las renuncias de algunos de
ellos. Cabe destacar que hubo Estados en los que las Comisiones no se
completaron, nombrando por mucho al presidente y al vicepresidente,
problema que fue más frecuente en las Comisiones Municipales.
Dichas listas fueron solicitadas por la Comisión Nacional a las Comi-
siones Centrales a principios de 1908, quedando estructuradas por el
nombre del estado, distrito o municipio como encabezado, seguido de
dos columnas: una con el nombre del funcionario del lado izquierdo
y otra con el cargo del lado derecho. Un ejemplo es la perteneciente a
Coahuila, remitida el 12 de enero de 1908, por la que es posible saber
que su Comisión Central estuvo integrada por Dámaso Rodríguez como
presidente, Miguel Arizpe y Ramos en la vicepresidencia, Oscar E. Garza
encargado de la tesorería y como primer secretario Leopoldo Naranjo;
de acuerdo con la lista ya se tenían conformadas todas las Comisiones
Distritales y un 50% de las Municipales, quedando pendientes locali-
dades como Morelos y Gigedo.13
A pesar de estas situaciones, las Comisiones Centrales y las que ya se
encontraba integradas comenzaron sus funciones, cada una al nivel que
le correspondía. Algunos documentos generados en esta primera parte
fueron los informes sobre la infraestructura que tuviera alguna relación
con los héroes de la Independencia, así como la circular enviada por la
Comisión Nacional para delimitar los medios por los cuales se podían
obtener recursos económicos. Dicho informe, solicitado por la Comisión
Central, tenía el propósito de informar sobre la existencia de pueblos,
calles, monumentos, edificios y plazas que estuvieran dedicados a estos
héroes para saber en qué lugares sería más oportuno realizar alguna
13
“Personal que integró la Comisión Central del estado de Coahuila”, Coahuila de
Zaragoza, 12 de enero de 1908, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión
Nacional del Centenario, caja 4, exp. 11, foja 13.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 179
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

mejora material; un ejemplo es el oficio remitido el 3 de diciembre de


1908 por la Comisión Central de Coahuila, donde se indica que en
todo el estado sólo existía una estatua, un monumento y siete pueblos
que llevaban el nombre de algún personaje del Movimiento de Inde-
pendencia, el informe es aún más enriquecedor al contener las fechas en
que se inauguraron y los lugares en dónde se encontraban.14
La circular enviada por la Comisión Nacional a mediados de 1908
está incluida en todos los expedientes relacionados con las actividades
estatales, que prohíbe la elaboración de rifas, loterías o cualquier juego
de azar para obtener fondos —dado los abusos que provocaban—,
catalogándolos como procedimientos indebidos; de esta manera, todo
el peso de los gastos de las mejoras materiales recayeron en la Suscrip-
ción Nacional y en las aportaciones de la Secretaría de Hacienda, de ahí
que varias Comisiones Municipales y Distritales sufrieran para juntar
el capital necesario para sus celebraciones.
Los documentos agrupados en el segundo apartado son los rela-
cionados con la planeación y ejecución de obras materiales que son
los más abundantes en la serie documental; así como la esencia de las
actividades realizadas por las Comisiones Estatales, entre los que sobre-
salen las listas de todos los que participaron en la Suscripción Nacional,
información que resalta la intervención de la sociedad y los ingresos
que gracias a ella se generaron; además de estos listados, también
cobran importancia las fotografías contenidas en algunos expedientes,
en su mayoría de mejoras materiales que se llegaron a ejecutar y fueron
remitidas a la Comisión Nacional. Así, es posible diferenciar dos tipos de
documentación: una dedicado exclusivamente a las mejoras materiales
y otra relacionado con su financiamiento.
Cabe mencionar que las Comisiones Estatales no se dedicaron a
realizar exclusivamente estas obras, también planearon otras actividades
como ceremonias y desfiles, sin embargo, estas últimas fueron mínimas;

14
“Informe sobre la existencia de monumentos y edificios relacionados con los héroes
de la independencia, correspondiente a la Comisión Central de Coahuila”, Coahuila, 3
de diciembre de 1908, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional
del Centenario, caja 4, exp. 11, foja 56.

Boletín del Archivo General de la Nación


180 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

predominan en un 90% las fojas que hacen alguna referencia a la cons-


trucción de algún edificio, parque, calle, monumento o estatua, aspecto
lógico, teniendo en cuenta lo estipulado en las Bases Generales.
A mediados de 1908 las Comisiones Centrales solicitaron a las Distri-
tales y Municipales que dieran a conocer las mejoras materiales y obras
públicas que tenían planeado realizar, dichos informes fueron remitidos
paulatinamente hasta finales de 1909 y exhiben la magnificencia que se
quería alcanzar a través de las celebraciones. Las fojas con esta temá-
tica son las que más abundan en los 16 expedientes que abordan estas
festividades, los ejemplos son bastantes. Uno de ellos es el remitido por
la Comisión Distrital de Tula, Hidalgo, el 14 de julio de 1909, en el que
se indica que las mejoras aprobadas fueron: la finalización del edificio
escolar para niños de la localidad y la modernización de su mobiliario;
la construcción de un kiosco de fierro en el jardín “Porfirio Díaz” ; la
pavimentación de banquetas y la colocación de bancas de hierro en la
calle que sería rebautizada como “Avenida del Centenario de la Inde-
pendencia”; y la erección de un monumento de Miguel Hidalgo en la
plaza principal.15
Otro informe similar es el enviado por la Comisión Distrital de
Moroleón, Guanajuato, el 2 de julio de 1909, en el cual se da a conocer
que las mejoras a realizar serían un pozo artesiano, una vía suburbana
entre esta población y Uriangato, el Hospital Civil “Porfirio Díaz”,
una biblioteca pública y un amplio local para la Escuela de Niñas del
Estado.16 Una mejora material que llama la atención es la propuesta
por la Comisión Distrital de San Juan del Río, enviada el 2 de julio de
1909 a la Comisión Central de Querétaro, sobre la culminación de la
“Presa de la Independencia”, la cual había iniciado a construirse el 21
de noviembre del año anterior, obra que de acuerdo con el informe era

15
“Mejoras aprobadas por la Comisión Distrital de Tula, Hidalgo”, Tula de Allende,
14 de julio de 1909, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del
Centenario, caja 5, exp. 15, foja 109.
16
“Mejoras aprobadas por la Comisión Distrital de Moroleón, Guanajuato”, Moro-
león, 2 de julio de 1909, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacio-
nal del Centenario, caja 5, exp. 12, foja 130.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 181
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

esencial para resolver el problema del agua, uno de los más importantes
históricamente de toda la localidad.17 Como se puede percibir en estos
ejemplos, los planes eran ambiciosos y sobre todo respondían principal-
mente a las necesidades de la población, no se trataban de obras inútiles
sino de mejoras que eran necesarias en cada localidad.
Para mediados de 1910, la Comisión Nacional se enfrentaba al
momento de mayor tensión desde su inauguración, ya que tenía que
afinar todos los detalles para que en septiembre se diera una celebra-
ción sin precedentes a nivel nacional, con la fastuosidad y solemnidad
planeada desde un principio. Para ello, solicitó a las Comisiones
Centrales que remitieran fotografías de todas las obras públicas que
estuvieran terminadas y listas para inaugurarse en septiembre, petición
que dejó al descubierto los problemas que enfrentaron las Comisiones
Distritales y Estatales, así como el retraso que las obras habían sufrido
como consecuencia.
De acuerdo con los informes de las Comisiones Estatales, se puede
estimar que se retrasaron alrededor de 40% de todas las obras planeadas,
atribuyendo esta demora principalmente a la falta de capital. Un ejemplo
de estos informes es el elaborado por la Comisión Municipal de Pesquería
Chica, Nuevo León, remitido el 28 de febrero de 1910, que explicaba que
no era posible enviar las fotografías solicitadas ya que ninguna obra se
encontraba concluida, argumentando que no había sido posible reunir los
fondos necesarios para realizar alguna dadas las inundaciones sufridas
por dicha localidad.18
Las fotografías resguardadas en estos expedientes corresponden a
las Comisiones que lograron concluir a tiempo sus mejoras materiales,
y por ende, pudieron enviarlas a la Comisión Nacional; ejemplo de lo
anterior es el informe elaborado el 14 de marzo de 1910 por la Comisión

17
“Culminación de la Presa de la Independencia, sugerida por la Comisión Distrital de
San Juan del Rio, Querétaro”, San Juan del Río, 2 de julio de 1909, agn, Gobernación
y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 6, exp. 21, foja 32.
18
“Informe sobre el avance de las mejoras materiales en Pesquería Chica, Nuevo
León”, Nuevo León, 28 de febrero de 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exterio-
res, Comisión Nacional del Centenario, caja 6, exp. 19, foja 141.

Boletín del Archivo General de la Nación


182 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Central de Tabasco, en el cual se da por concluida la mejora edificada


en el distrito de San Juan Bautista, remitiendo la fotografía correspon-
diente, en donde se muestra el parque “La Paz” recién remodelado,
así como el monumento a inaugurarse en septiembre en el centro del
parque19 (imagen 6). Cuando no había quién tomara la fotografía, se
optaba —en sustitución— por dibujarla y remitirla; tal fue el caso de
la Comisión Municipal de China, Nuevo León, quien envió el 4 de
marzo de 1910 un dibujo de la fachada del Panteón Municipal, edifi-
cado para conmemorar estas fechas, tanto el dibujo como el informe
correspondiente se encuentran en el expediente 19, en las fojas 151 y
152 (imagen 7).
La participación económica de la sociedad a través de la Suscrip-
ción Nacional jugó un papel esencial en las actividades de las Comisiones
Estatales, llegando a depender de ella la ejecución de las obras mate-
riales. Resaltan dos tipos de documentación: los informes relacionados
a la participación de la sociedad y, sobre todo, las listas de la Suscrip-
ción Nacional, fojas que no sólo aportaban las cantidades donadas, sino
también el nombre de los contribuyentes y, en algunos casos, la obra a
la cual estaba destinada la aportación.
Estructuralmente los informes de las donaciones de la sociedad son
similares a los abordados anteriormente, sin embargo, en estos las Comi-
siones explicaron la manera en que eligieron las mejoras materiales y los
métodos que utilizarían para financiarlas, información que muy pocos
documentos contienen. Gracias a ellas es posible observar el peso que
tuvieron las donaciones llegando a determinar, incluso, la existencia
de las Comisiones, principalmente las Municipales; prueba de lo ante-
rior es el oficio enviado por la Comisión Municipal de Tarandacuao,
Guanajuato, el 4 de marzo de 1910, que informa que dicha Comisión
contemplaba su disolución ya que sus esfuerzos para conseguir nume-
rario habían fracasado, imposibilitando la ejecución de alguna mejora

“Mejora material entregada por la Comisión Central de Tabasco”, Tabasco, 17 de


19

marzo de 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del


Centenario, caja 7, exp. 25, foja 92.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 183
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

material, atribuyendo esta falta de apoyo a la pérdida de cosechas y a la


escases de empleo que había en la localidad.20
Todo aquel que aportaba una cantidad significativa tenía la posi-
bilidad de votar o elegir, de acuerdo con la cantidad donada, la mejora
que debía realizarse, por ejemplo, el informe elaborado el 7 de marzo de
1910 por la Comisión Municipal de Zacualpan, Estado de México, en
el cual indica que una vez que habían subscrito a la mayor parte de los
habitantes del municipio y sometido a votación la obra pública a ejecu-
tarse, se había resuelto que se edificaría un teatro y un jardín público
para inaugurarse en septiembre del mismo año.21
Lo ideal era que para las obras tanto el Gobierno como la Suscrip-
ción Nacional dividieran los gastos de las obras públicas, sin embargo, la
mayoría de las realizadas a nivel distrital y municipal fueron financiadas
en su totalidad por contribuciones; por ejemplo, en el expediente 20, foja
133, en un oficio de la Comisión Municipal de Malinalco, se da una
amplia descripción del progreso de las mejoras materiales, entre ellas
resalta la edificación del Panteón Municipal, el cual ya tenía invertido
2,000 pesos y se tenía estimado un costo final de 5,000, gasto que sería
absorbido totalmente por la Suscripción Nacional.
Los listados de la Suscripción Nacional son, en mi opinión, la documen-
tación más valiosa que contiene la serie documental, ya que a través de
ella es posible saber los sectores de la sociedad que aportaron, así como lo
activa que fue esta participación. Por desgracia, no todos los expedientes
contienen este tipo de listas, siendo los únicos los dedicados al Estado de
Hidalgo, Puebla, Nuevo León, Tabasco y Veracruz, así como el último
de la serie que contiene exclusivamente minutas. La gran mayoría de los
listados están integrados de dos columnas, una que contiene el nombre
del donante y otra con la cantidad aportada, algunas de ellas agregan

20
“Posible disolución de la Comisión Municipal de Tarandacuao, Guanajuato”, Gua-
najuato, 4 de marzo de 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión
Nacional del Centenario, caja 5, exp. 12, foja 212.
21
“Elección de mejoras materiales de manera popular en Zacualpan, Estado de
México”, Estado de México, 7 de marzo de 1910, agn, Gobernación y Relaciones
Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 6, exp. 20, foja 93.

Boletín del Archivo General de la Nación


184 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

otras dos, para la dirección de quien hace la donación y la mejora material


que se planea realizar; al final contienen un espacio en el cual se coloca el
total de lo recaudado. El tamaño de los listados es variable, hay pequeños
que suscriben a una sola persona y otros muy grandes que llegan a regis-
trar hasta 450, siendo el estándar de 40 a 70 personas por lista.
De acuerdo con las Bases Generales de la Suscripción Nacional, estas listas
debían ser elaboradas por las tesorerías de las Comisiones Centrales, de
Distrito y Municipales, siendo obligatorio remitirlas mensualmente a la
Comisión Nacional, con el propósito de publicar las aportaciones más
sobresalientes.
Por fortuna la serie documental cuenta con listas municipales, distri-
tales y nacionales; estas últimas contenidas en el minutario del expediente
27, que parece ser que fueron las que al final se publicaron.
El expediente 15, dedicado al Estado de Hidalgo, es uno de los
que más listados resguarda, destacando los elaborados por la Comisión
Municipal de Apazoyucan, abarcando de 1908 a 1910, a través de listas
trimestrales, semestrales y mayoritariamente mensuales. Un dato que
es posible extraer es que ninguna de ellas registró a más de 40 suscrip-
tores, a excepción de la correspondiente al trimestre que va de julio a
septiembre de 1908, que registró un total de 109 donantes. A pesar de
lo anterior, ninguna lista repite el mismo número de suscriptores, siendo
un dato que varía entre las 12 y 40 personas.
La cantidad aportada por cada suscriptor es igual de variable,
donando cifras entre los 48 pesos y 12 centavos. Lo contradictorio es
que un poco más de la mitad aportaron en pesos, sin embargo, las
cantidades con las que más contribuyeron fueron 24 y 25 centavos,
sin dejar de lado la contribución de 1 peso, donación que también
fue abundante. La mayoría de las aportaciones están por debajo
de los 5 pesos, destacan las que lograron rebasar la barrera de los
10, como la hecha por Crisóforo Contreras y Marcelina viuda de
Samperio [sic],22 quienes aportaron 20 y 40 pesos, respectivamente, en

22
El nombre así está escrito en el listado.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 185
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

la colecta correspondiente al mes de diciembre de 1908.23 En cuanto a


los suscriptores es posible diferenciar dos grupos: uno integrado por los
que se encuentran aportando constantemente y otro conformado por
los contribuyentes esporádicos (el más numeroso); en el primer grupo
es digno de mención Antonio Islas y Genaro Gómez, personajes que
aparecen en gran parte de los listados, con aportaciones importantes
que no bajan de los 5 pesos mensuales.
Otro conjunto de listas es el de la Comisión Municipal de Huehuetlan,
Puebla, las cuales abarcan de 1910 y el primer trimestre de 1911:
mensuales, exclusivamente. Un aspecto que vuelve peculiar las dona-
ciones de estos listados es que todos están destinados a la construcción de
un reloj público, que fue inaugurado en septiembre de 1910 y continuó
pagándose hasta marzo de 1911. Como el caso anterior, ninguna lista
repite el total de suscriptores, oscilando entre los 411 que se registraron
en mayo de 1910 y los 4 que donaron en marzo del mismo año.
Las aportaciones económicas fueron más modestas que en el ejemplo
anterior, en este caso, la contribución mínima fue de 10 centavos, la
máxima de 30 pesos; en 7 de los 15 listados la aportación más grande no
llegaba a los 10 pesos, entretanto las demás muestran un límite situado
entre los 20 y 30. Las donaciones más importantes fueron precisamente
de esta última cantidad por Lauro Viveros, Aurelio Jiménez y Jorge de
Jesús Castillo, ubicadas en los listados de marzo y mayo de 1910, y mayo
de 1911 respectivamente.24
En cuanto a los personajes que aparecen en las listas se puede deter-
minar que existió una mayor participación de la sociedad, ya que no hay
muchos nombres que constantemente se repitan; resalta nuevamente la
participación de Lauro Viveros, quien aparte de su contribución de 30

23
“Lista nominal de los recursos recolectados en el mes de diciembre de 1908, en el
municipio de Epazoyucan, Hidalgo”, Hidalgo, diciembre de 1908, agn, Gobernación
y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 5, exp. 15, foja 58.
24
“Listas de recolección de recursos en algunas municipalidades de Puebla”, Puebla,
1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario,
caja 6, exp. 18, foja 328, 395 y 482.
Boletín del Archivo General de la Nación
186 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

pesos en marzo de 1910, también aparece en junio del mismo año con
de 20 pesos.25
El último ejemplo que abordaré en este apartado se ubica en el expe-
diente 27 y se trata de las listas que José Casarín, secretario de la Comi-
sión Nacional, que mandó publicar mensualmente en periódicos como
El Diario, El Heraldo, El País, El Tiempo, El Popular y El Imparcial, de abril
a noviembre de 1908. En este caso no se trata de listados estatales, sino
de los formados con las contribuciones más sobresalientes de todo el país;
de ahí que fueran las que al final se publicaron. Ninguna de las 10 listas
con las que se cuenta llega a los 30 contribuyentes, oscilando entre los 18
y 26 registros, siendo listas relativamente pequeñas a comparación de las
anteriores. En este sentido, los periódicos fungieron un papel esencial,
siendo el medio a través del cual se informaban los pormenores de las
celebraciones, ya que era el único que podía llegar a diversos sectores del
país; de esta manera, entre sus páginas fue posible encontrar crónicas
detalladas de los festejos, la propaganda, los concursos y las premiaciones,
así como los programas del día a día con desfiles, eventos y otras activi-
dades además de las ya mencionadas listas de donaciones.26
Las cantidades donadas son sumamente significativas, manejándose
desde aportación mínima la de 1 peso, a excepción de la correspondiente al
mes de abril que registró una de 0.50 centavos, única en todos los listados.
La aportación máxima fue de 500 pesos, hecha por Alberto Parra en una
sola exhibición; también resalta la aportación de 400 pesos de Luis M.
Girón en cuatro pagos mensuales de 100 pesos, ambas, correspondientes
a la lista del mes mayo;27 al igual que esta última contribución, fue muy
común que la gente comunicara a la Comisión Nacional la cantidad por

25
“Listas de recolección de recursos en algunas municipalidades de Puebla”, Puebla,
1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario,
caja 6, exp. 18, foja 333.
26
Zurián, Noticias oficiales y crónicas incómodas: La prensa durante las Fiestas del Centenario
(1910-1921), p. 2.
27
“Lista de suscriptores destacados del mes de mayo de 1910”, México, mayo de 1910,
agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 8,
exp. 27 , foja 574.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 187
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

donar y que mediante pagos mensuales completaran dicho monto, apare-


ciendo en las listas una vez cubierta la totalidad de lo acordado; ejemplos
de estas contribuciones son las aportaciones de Carlos B. Zetina y Nicolás
Pinzón, donando 280 y 50 pesos en mensualidades de 10 y 5 pesos respec-
tivamente, ambas correspondientes a la lista del mes de septiembre.28
Algo interesante es que no se repite ningún nombre, las listas se
capturaron así con la finalidad de dar cabida a todos los que habían apor-
tado de manera significativa; también resalta que los contribuyentes no
sólo fueron personas, en algunas están registrados nombres de empresas
y negocios; por ejemplo, se ubican en las listas de septiembre y abril las
aportaciones de una farmacia homeopática y de la Sociedad Castañeda
y Arche, de 5 y 10 pesos respectivamente.29
El último apartado corresponde a la realización de los festejos, así
como la clausura de las Comisiones Estatales. La documentación a destacar
son los programas oficiales de las conmemoraciones de cada localidad:
impresos, manuscritos y pequeños cuadernillos que dan parte de las acti-
vidades que se iban a realizar de manera cronológica a lo largo del mes de
septiembre de 1910; entre ellas, la inauguración de obras públicas, orga-
nización de ceremonias, concursos, juegos, bailes, desfiles y conciertos,
eventos que buscaban impulsar la participación de toda la sociedad.
En la serie documental es posible encontrar dos tipos de programas:
los manuscritos e impresos que contienen las actividades del mes de
septiembre enviados a la Comisión Nacional para su aprobación; y los
contenidos en pequeños cuadernillos que comunican las actividades del
14 al 18 de septiembre, que se utilizaron para difundir entre la población
y el gobierno los eventos a realizarse. De este segundo tipo se cuenta
con los pertenecientes a la Comisión Municipal de Frontera, Tabasco;
Distrital de Orizaba, Veracruz; y Central de Monterrey, Nuevo León;
resguardados en los expedientes 25, 26 y 19 respectivamente.

28
“13ª lista de suscriptores de la Comisión Nacional”, México, septiembre de 1910,
agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 8,
exp. 27, foja 836.
29
“Aportaciones de empresas y negocios”, México, 1910, agn, Gobernación y Rela-
ciones Exteriores, Comisión Nacional del Centenario, caja 8, exp. 27, fojas 835 y 823.

Boletín del Archivo General de la Nación


188 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Para ejemplificar el contenido en estos programas, profundizaré en


el elaborado por la Comisión Central de Monterrey, cuadernillo que
luce una portada color gris con un agujero en el centro, a través del cual
se observa una ilustración de Miguel Hidalgo, plasmada en la primera
página (imagen 8). Como ya se mencionó, sólo cubre las actividades de
los cinco días más importantes de la celebración, cada uno, dedicado
a un elemento de la ciudad. El 14 el programa lo marca a la niñez, el
15 al comercio, el 16 al elemento oficial, el 17 a la ciudad y el 18 a las
industrias y los obreros. Cada día está estructurado cronológicamente,
por ejemplo, el 16 de septiembre se tenía programado la inauguración
del teatro “Independencia” a las nueve de la mañana, luego, un desfile
de tropas de guarnición a las cuatro de la tarde y, para finalizar, un
evento de juegos florales a las nueve de la noche; para completar las diez
páginas que integran el programa en la parte final se anexa un listado
de los integrantes de las pequeñas comisiones creadas para llevar a cabo
cada evento, con el cargo y el nombre del funcionario.30
Los programas impresos o elaborados a mano enviados a la Comisión
Nacional para su aprobación se caracterizan por contener más informa-
ción que los anteriores, ya que dan cuenta de todos los eventos realizados
en el mes de septiembre en las distintas localidades. Un ejemplo es el de
la Ciudad de México, que abarca del 1 al 27 de septiembre, que tiene
una estructura similar al ejemplo anterior, señalando el día y la hora
de los eventos; algunas actividades que resaltan son la inauguración del
Manicomio General de Mixcoac el 3 de septiembre; la colocación de
placas conmemorativas en las casas de Andrés Quintana Roo y Leona
Vicario para el 9; la inauguración del Monumento a la Independencia
para el 16; la colocación de la primera piedra del Palacio Legislativo el
21 y la inauguración del Túnel de Tequixquiac el 25.31

30
“Programa oficial para la celebración del Centenario de la Independencia en Mon-
terrey, Nuevo León”, Monterrey, 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores,
Comisión Nacional del Centenario, caja 6, exp. 19, foja 224.
31
“Programa impreso de los festejos a realizarse en la Ciudad de México”, Ciudad
de México, 1910, agn, Gobernación y Relaciones Exteriores, Comisión Nacional del
Centenario, caja 4, exp. 9, foja 112.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 189
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Después de los festejos, las Comisiones Estatales se dedicaron a dar


seguimiento a los asuntos pendientes hasta fin de año, principalmente,
a las mejoras que no habían sido inauguradas en septiembre y que se
concluyeron en meses posteriores. En el transcurso de la primera mitad
de 1911, las comisiones comenzaron a disolverse, prueba de ello es que
entre junio y julio de 1911 algunas Comisiones Estatales seguían activas,
solicitando ejemplares de la Memoria de los Trabajos Emprendidos y Llevados
a cabo por la Comisión Nacional del Centenario de la Independencia,32 así como
atendiendo las peticiones de la Comisión Nacional para que sus homó-
nimas distritales y municipales liquidaran las medallas solicitadas el año
anterior; sin embargo, para mediados de julio y principios de agosto las
peticiones comenzaron a enviarse a los ayuntamientos, lo que sugiere
que estas comisiones habían concluido sus trabajos.

Conclusiones

Consiente de su aparente éxito, con un país pacificado y modernizado,


el régimen porfirista comenzaba el siglo xx con planes ambiciosos y
grandes expectativas, como lo demuestran los festejos del Centenario
de la Independencia que ocuparon un lugar esencial, ya que era una
oportunidad inmejorable para mostrarle al mundo el progreso y la esta-
bilidad que había alcanzado el país. Con este ambiente de confianza al
interior del sistema político, quedó integrada la Comisión Nacional del
Centenario, con la misión de que las conmemoraciones se llevaran a
cabo con la mayor solemnidad y fastuosidad posible, celebraciones que
dejarían al descubierto la bipolaridad y las divisiones que existían en la
sociedad, sobre todo de los sectores medios y altos de la población, creados
y consolidados como producto de las condiciones económicas del país.
A lo largo de esta serie documental se puede dar cuenta de una
sociedad participativa e interesada en los festejos organizados por
el gobierno; cabe aclarar que las conmemoraciones tuvieron como
32
Obra que documentó las actividades de la Comisión Nacional desde su apertura
a mediados de 1907, concluyendo con un conjunto de fotografías que mostraban las
mejoras materiales más importantes. Su elaboración es la temática central del exp. 9.

Boletín del Archivo General de la Nación


190 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

prioridad buscar la participación de todas las clases sociales, organi-


zando y difundiendo eventos de todo tipo, desde concursos artísticos y
literarios destinados a los sectores medios y altos, hasta celebraciones
públicas como desfiles, juegos, bailes y conciertos dirigidos al grueso de
la población como los certámenes del Torneo Científico, Literario y Artístico,
o las actividades plasmadas en los programas oficiales estatales, de corte
totalmente público.
La participación de las clases medias y altas fue esencial, al grado
de que sin ellas no hubiera sido posible realizar más de la mitad de las
obras publicas planeadas. Esta intervención es más marcada en los festejos
realizados a nivel estatal donde las aportaciones económicas fueron las
que mantuvieron los trabajos de las Comisiones Centrales, Distritales y
Municipales, teniendo mayor peso en las de menor jerarquía; prueba de
lo anterior son las múltiples listas de contribuciones que pueden locali-
zarse entre el expediente 11 y 26, que no sólo muestran las cantidades
que se recaudaron por medio de la Suscripción Nacional, sino también la
cantidad de gente que aportaba mensualmente, ya fueran 0.10 centavos
o 50 pesos.
A través de estos listados es posible determinar que fueron princi-
palmente los contribuyentes de las clases medias quienes solventaron
gran parte de los festejos, teniendo en cuenta que un poco más de la
mitad aportó cantidades en pesos y que la aportación más común fluctuó
entre los 20 centavos y 1 peso, siendo pocos los casos en que una sola
persona donó en una sola exhibición cantidades mayores a 60 pesos. Si
comparamos estos donativos con el salario de un administrador de una
hacienda, quien ganaba entre 100 y 80 pesos mensuales, un mayordomo,
que ingresaba entre 8 y 15 pesos a la semana, o un peón, que cobraba
entre 18 y 15 centavos el jornal,33 es posible constatar que las cantidades
donadas estuvieron al alcance de las clases medias y por supuesto de las
clases altas; el detalle está en que son pocos los nombres que se repiten
en las listas y por lo regular los que se reiteran aportan contribuciones
significativas (mayores a 5 pesos), lo que sugiere que no es un solo grupo

33
Treviño Cerda, El Poder Adquisitivo del Salario Mínimo en México, p. 16.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 191
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

el que está aportando, sino un sector más amplio de la sociedad, que se


ve reflejado en la variedad, tanto de nombres como de donaciones que
caracterizan estos listados.
De igual manera, no hay que perder de vista que más de 90% de las
conmemoraciones estaban enfocadas a inaugurar alguna mejora material,
obras que eran útiles y necesarias en cada localidad, siendo el ejemplo
más ilustrativo la construcción de la presa en el Distrito de San Juan del
Rio, Querétaro. Realizar este tipo de mejoras estimulaba e impulsaban
la aportación de la clase media, ya que de alguna manera era el sector
que más se beneficiaba con las obras porque satisfacía alguna necesidad.
El éxito económico que significó para la Comisión Nacional comer-
cializar las medallas conmemorativas, es ejemplo de que la participación
de estos sectores no se limitó a las contribuciones, sino también jugaron
un papel importante como consumidores. A través de la documentación
del expediente 3 es posible determinar que las medallas no fueron un
distintivo exclusivo de las clases altas o de los miembros de las comi-
siones; todo lo contrario, fueron adquiridas por todos los que deseaban
obtener un recuerdo de las festividades siendo la más comercializada la
elaborada en plata que llegó a costar 3 pesos, precio accesible para los
miembros de estas clases y elevado para cualquiera de los sectores más
desfavorecidos.
Con respecto del cuestionamiento sobre qué aporta esta serie docu-
mental a la visión que tradicionalmente se tiene sobre esta época, se
puede afirmar que brinda una visión distinta de la sociedad en vísperas
del movimiento revolucionario, especialmente de la clase media, esen-
cial para la realización de las conmemoraciones. Es destacable que a
meses de estallar la Revolución Mexicana una parte importante de la
sociedad mostraba una actitud participativa y alineada a los proyectos
del gobierno, principalmente los sectores medios, grupos que absor-
bieron gran parte de los gastos de las festividades; esta visión nos lleva a
concluir que la clase media no fue un sector pasivo que rechazara todo
lo emanado de la dictadura o que siguiera los ideales surgidos de la elite
de manera conjunta, sino que se trató de un sector fragmentado, que al
igual que las clases altas mostraba puntos de vista contradictorios sobre

Boletín del Archivo General de la Nación


192 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

el movimiento revolucionario, conformado por grupos opositores al


régimen, así como una cantidad sustancial de gente que eran participes
de los proyectos del gobierno.
La mencionada serie documental inédita —con documentación
valiosa para todo aquel que desee tener una visión más completa de la
situación política y social a inicios del movimiento revolucionario—, con
diversos temas pendientes aún por analizar e información novedosa por
aportar, se encuentra a disposición de los usuarios del Archivo General
de la Nación. Con el presente ensayo espero que se avive el interés para
futuras investigaciones que brinden perspectivas nuevas con base en los
documentos con los que cuenta y que le den un sentido más profundo a
cada uno de ellos, los cuales fueron testigos de la última gran celebración
sostenida en la paz y el progreso porfirista.

Anexo

Antes de la intervención de 2018. Expediente antes de la intervención


de 2018.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 193
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Después de la intervención de 2018. Expediente después de la intervención


de 2018.

Medalla conmemorativa, reverso del Programa oficial de las celebraciones


diseño ganador. de Monterrey, Nuevo León.

Boletín del Archivo General de la Nación


194 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Dibujo de la fachada del panteón “Hidalgo”, Villa de China, Nuevo León.

Fotografía del parque “La Paz”, Tabasco.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 195
Juan Carlos Hernández Aceves
La Comisión Nacional del Centenario…

Fuentes

Archivo

Archivo General de la Nación, Gobernación y Relaciones Exteriores,


Comisión Nacional del Centenario, caja 1-27.

Bibliografía

Cosío Villegas, Daniel, Historia Mínima de México, México, El Colegio de


México, 2002, 181 pp.

Serrano Álvarez, Pablo, Porfirio Díaz y el Porfiriato. Cronología (1830-1915),


México, inehrm, 2012, 283 pp.

Treviño Cerda, Silvia Angélica, El Poder Adquisitivo del Salario Mínimo en


México, México, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2004, 82 pp.

Carla Zurián, Noticias oficiales y crónicas incómodas: La prensa durante las Fies-
tas del Centenario (1910-1921), México, Coordinación Nacional de
Museos y Exposiciones-inah, s/f, 13 pp.

Boletín del Archivo General de la Nación


196 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Los archivos judiciales en la transparencia y la
lucha contra la corrupción
The judicial archives on transparency and the fight against corruption

Aída Luz Mendoza Navarro


Programa de Archivística y Gestión Documental
Universidad Católica Sedes Sapientiae
aidaluzmn@gmail.com

Cómo citar este artículo: Aída Luz Mendoza Navarro, “Los archivos judiciales en la transparencia y la lucha
contra la corrupción”, en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena época,
pp. 197-220.
Recibido: 22 de junio de 2019 • Aprobado: 12 de agosto de 2019

Resumen Abstract

La autora destaca la importancia de The author emphasizes the impor-


transparentar las actividades judiciales tance of transparent judicial activities
desde el ámbito jurisdiccional y admi- from the jurisdictional and adminis-
nistrativo en el sistema judicial. Asi- trative level in the judicial system. It
mismo, señala la necesidad de hacer also points out the need to make the
transparentes los nombramientos de appointments of magistrates trans-
los magistrados con la f inalidad de parent in order to recover the confi-
recuperar la confianza de la población dence of the population in everything
en todo lo que se relacione con el sis- that relates to the judicial system and
tema judicial y específicamente con specifically to the officials magistracy.
el personal de la magistratura. Enfa- Emphasizes the need to preserve in
tiza en la necesidad de conservar de a comprehensive manner the judi-
manera integral los expedientes judicia- cial records of crimes of function
les de los delitos de función porque los because the documents are the best
documentos son la mejor prueba para evidence to sanction them, in addi-
sancionarlos, además de hacer de la tion to making the publicity of judicial
publicidad de las decisiones judiciales decisions a good practice, changing
una buena práctica, cambiando la idea the idea of corruption assumed by
de corrupción que asume la población the population in terms of judicial
en cuanto a las decisiones judiciales. decisions.

Palabras clave: transparencia, corrup- Keywords: Transparency, corruption,


ción, rendición de cuentas, expedientes accountability, judicial f iles, judicial
judiciales, archivos judiciales archives
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

Introducción

Para todo funcionario la transparencia de la gestión pública es una obli-


gación, no sólo porque lo ordena una ley, sino porque está al servicio del
Estado y lo representa por delegación. Por lo tanto, debe tener presente
que se encuentra sujeto al escrutinio público en su desempeño.
La transparencia atañe a todos los funcionarios públicos, por lo que
los magistrados del sistema judicial y el sistema mismo están dentro de
los alcances de la norma que exige transparencia en un país; además,
siendo la esencia de su labor administrar justicia, tanto la transparencia
como la rendición de cuentas deben ser elementos siempre presentes en
todo su accionar.
La justicia se evidencia en las decisiones de los jueces que constan en
los expedientes judiciales que en grandes volúmenes colman los archivos
de sus instalaciones. Estos documentos no sólo se conservan en el archivo
central —que es la unidad orgánica donde van los documentos que supe-
raron su vigencia—, sino en todas las dependencias y ambientes de la
administración de justicia. Los expedientes, en primer lugar, son útiles
a sus titulares, sin embargo, más allá, son evidencia de la aplicación de
la justicia que el ciudadano tiene derecho a conocer, por lo que la trans-
parencia también les atañe. Por lo tanto, los expedientes son parte de
la información que los magistrados están obligados a exhibir cuando el
ciudadano así lo exige, con excepción de la información que por ley no
es de acceso público.
Los expedientes judiciales son los documentos sustantivos del sistema
judicial pero, como toda organización que se apoya en una administra-
ción, en el desarrollo de las actividades de justica se producen documentos
de gestión administrativa que junto con los expedientes judiciales inte-
gran los documentos probatorios necesarios para vigilar el actuar de los
jueces por la ciudadanía y los organismos de control competentes. En
consecuencia, los documentos que se generan contribuyen en la lucha
contra la corrupción y, obviamente, son la fuente de información para
una rendición de cuentas documentada que sea capaz de mostrar las
evidencias de la gestión judicial y administrativa realizada.

Boletín del Archivo General de la Nación


198 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

Un tema necesario de abordar es el apoyo a los archivos de la tecno-


logía de la información y comunicaciones (tic) para contar con la infor-
mación al momento y comunicarla a los interesados, es ejercer el control
de los documentos que se producen en el actuar de los funcionarios.
Actualmente, la gestión documental del sistema judicial —como cualquier
organización— requiere de aplicaciones informáticas para ser eficiente
y eficaz, así como para cumplir con los requerimientos del servicio de
transparencia y rendición de cuentas en las actuaciones judiciales.
En las próximas líneas expresaremos algunos puntos de vista sobre
los temas enunciados y, respecto de nuestro propósito, destacar la impor-
tancia de los documentos de archivos, particularmente de los judiciales,
para los efectos de transparencia, rendición de cuentas y lucha contra
la corrupción.

La transparencia de la gestión pública y los


expedientes judiciales

Todo funcionario público, de acuerdo con las leyes sobre la materia,


en la mayoría de los países, están sujetos a transparentar su gestión. El
Poder Judicial no es la excepción debido a que se comprende en las leyes
de transparencia por tratarse de función pública.
Estamos al conocimiento que en todas las organizaciones de la
administración pública se producen grandes volúmenes de documentos
en las unidades de apoyo, control y asesoría administrativa, además de
los documentos sustantivos que se generan debido a la naturaleza de las
funciones de los organismos públicos, siendo por lo general en menor
volumen. En el sistema judicial se tiene, por un lado la producción de
documentos de archivo de sus actividades administrativas, y por otro
la de documentos de las actividades jurisdiccionales que, a diferencia
de otras organizaciones de la administración pública, forman enormes
volúmenes. Por lo tanto, la transparencia tendrá que atenderse en ambas
áreas, aunque encontraremos diferencias en cuanto al acceso de los
documentos administrativos (gestión administrativa) de los documentos
sustantivos del poder Judicial (gestión jurisdiccional).

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 199
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

En la vía jurisdiccional los asuntos que se tratan son muy diversos,


entre los que cobrará especial importancia —para los efectos de la lucha
contra la corrupción y la rendición de cuentas— los relacionados con
los delitos que se refieren a los funcionarios públicos; además, existen
otros documentos de gestión, producto de la actividad administrativa
donde es muy importante visualizar la ejecución del presupuesto público,
como en todo organismo de esta naturaleza, o la información sobre los
magistrados y cómo acceden a diversos cargos jurisdiccionales; esto
es, en los procesos de nombramiento de magistrados o autoridades del
sistema de justicia.
Un elemento preocupante, relacionado con la transparencia en el
sistema judicial, es la gran desconfianza existente por parte de la pobla-
ción en todo lo que se relacione con el sistema judicial y específicamente
con el personal de la magistratura, que son los que aplican justicia y cuyos
fallos pueden resultar apegados o no a la ley, según la percepción de los
ciudadanos. Constantemente llegan noticias de fallos que la población
no asume como imbuidos de justicia; muy por el contrario, observamos
incrédulos la aplicación deficiente de la ley y, muchas veces, la población
percibe que las decisiones judiciales son el resultado de componendas en
las que priman determinados intereses amicales, económicos, sociales, o
políticos, etc., entonces nos preguntamos ¿existe justicia en nuestro país?
Naturalmente la respuesta inmediata es no.
Por esta y otras razones es una necesidad lograr que las decisiones
judiciales gocen del principio de predictibilidad1 equiparable a la segu-
ridad jurídica, por el cual ante dos hechos similares el mismo juez no
puede tomar una decisión judicial distinta, si se sustenta en determi-
nados criterios en los que deben basarse los fallos judiciales. Por ello la
necesidad de la debida transparencia y publicidad de las resoluciones
judiciales puestas de manifiesto ante el escrutinio público.
Asociado a este principio fundamental de transparencia y acceso
a la información, se encuentra el derecho de todo justiciable a conocer
cómo se va desarrollando el proceso en el cual es parte para verificar si se

1
Justicia y Transparencia, “Acceso a la información de expedientes judiciales”.

Boletín del Archivo General de la Nación


200 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

están cumpliendo las etapas procesales, y la aplicación de las normas de


acuerdo con el derecho sustentado o según el petitorio que haya formu-
lado; además de comprobar si en todo el proceso no se presentan casos
de abuso de autoridad o corrupción en la aplicación de la ley que, natu-
ralmente, afectará su derecho. Es, en otras palabras, lograr la certeza y
confianza de las decisiones judiciales de manera que los criterios interpre-
tativos no afecten el derecho reconocido en la ley y en la jurisprudencia
establecida por el sistema de justicia.
Nos referiremos al caso del Perú por ser el país de quien esto escribe.
Tenemos que la Constitución Política2 en su artículo 139° inciso 4) esta-
blece la publicidad de la función jurisdiccional y el derecho al análisis y
crítica de las resoluciones y sentencias judiciales en el inciso 20 del mismo
artículo, que son concordantes con la Ley 27,806 de transparencia y
acceso a la información pública.3
Comentaremos dos casos de derecho de acceso a la información. El
primero relativo al voto singular del magistrado Eto Cruz en la Resolu-
ción de Tribunal Constitucional del Perú de 26 de agosto de 2013, con la
que El Tribunal Constitucional declara, al igual que las instancias prece-
dentes, improcedente la demanda en la que el demandante solicita copias
simples de las sentencias, autos, votos singulares, votos discordantes,
fundamentos de voto y ponencias emitidas por Fernando Murillo Flores
y Wilber Bustamante del Castillo, recaídas en los procesos de amparo y
hábeas data al considerar que el demandante no ha cumplido con iden-
tificar la información que solicita, siendo su pedido vago e impreciso.
Eto Cruz opina que debe entregarse copia de la información solicitada
en base al principio de máxima divulgación. Cruz sostiene:

Por las siguientes consideraciones disiento de la posición


expresada en la ponencia; en consecuencia mi voto es
porque se declare FUNDADA la demanda de hábeas data
[…] El recurrente acude al proceso de hábeas data con el

Congreso de la República del Perú, “Constitución Política del Perú”.


2 

Ministerio de Cultura, “Ley 27,806 de Transparencia y acceso a la información


3 

pública”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 201
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

objeto de que se le entregue “copia simple de las sentencias,


autos, votos singulares, votos discordantes, fundamentos de
voto y ponencias emitidas por los jueces Fernando Murillo
Flores y Wilber Bustamante del Castillo, recaídos en los
procesos de amparo, hábeas data y cumplimiento expedidos
en el año 1997” (sic); más el pago de costos.4

Luego prosigue:

El principio de publicidad busca garantizar pues no solo el


ejercicio libre de la crítica ciudadana, esencial para la vida
democrática y el control del poder, sino la formación de
una práctica gubernamental de rendición de cuentas, que
permita la concreción de una administración responsable
y preocupada por el interés general.5

Agrega que el hecho de que la información solicitada puede suponer


un trabajo tedioso para ser ubicada al no haber precisión de los docu-
mentos que solicitan, para los funcionarios jurisdiccionales o adminis-
trativos a cargo, la ubicación es un precio que considera puede pagarse
en aras de la realización de los principios de transparencia y publicidad.6
Como podemos apreciar el magistrado pone por encima el derecho
del ciudadano recurrente y de la sociedad en general para que prevalezca
el principio de publicidad, que no es otra cosa que la transparencia, con
el fin de que el ciudadano pueda ejercer, con espíritu crítico, la fiscali-
zación de la acción de la magistratura. Y alude a la vida en democracia
que deriva en la rendición de cuentas a la que está obligado cualquier
funcionario como representante del Estado al servicio de los ciudadanos.
El segundo caso corresponde a una sentencia anterior, del 2011; el
Tribunal Constitucional falló favorablemente respecto de una demanda
de habeas data contra el presidente de la Corte Superior de Lima, por
4 
Justicia y Transparencia, Base de Datos “05168-2011-PHD/TC”.
5 
Justicia y Transparencia, Base de Datos “05168-2011-PHD/TC”.
6 
Justicia y Transparencia, Base de Datos “05168-2011-PHD/TC”.

Boletín del Archivo General de la Nación


202 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

negativa de entregar información sobre un proceso judicial en curso.


En los fundamentos del colegiado se establecen los siguientes criterios
de acceso a la información.
Un trabajo que debemos destacar es el denominado “La transpa-
rencia y el acceso a los expedientes judiciales”,7 del Instituto Federal de
Acceso a la Información de México (ifai) hoy denominado Instituto
Nacional de Acceso a la Información (inai). El documento, a manera de
orientación, sugiere una serie de criterios para la atención de las solici-
tudes de información respecto de la publicidad, reserva y confidencia-
lidad de los expedientes judiciales en 450 actuaciones judiciales.
La transparencia de los documentos en el sistema judicial va reforzán-
dose a nivel normativo, a lo que se suman las decisiones jurisprudenciales
que abogan cada vez más por el derecho de acceso a la información; sin
embargo, debemos advertir sobre la grave situación de los archivos judi-
ciales en algunos países, a veces caótica, donde los ambientes en los que
se encuentran los documentos resultan deplorables, sin tener en consi-
deración la importancia de esos archivos para la sociedad, poniéndose
en riesgo su conservación e integridad. Al respecto, en España, Jesús
Gómez Fernández y Cabrera Elvira Ramos Miguele, sostienen que es
heredera de un conjunto de infortunados tropiezos para los archivos
judiciales españoles, entre los cuales, se citan:

1. La ausencia de normativa específica sobre archivos judiciales de


casi un siglo, porque desde el Real Decreto de 29 de mayo de
1911 del Ministerio de Gracias y Justicia hasta el Real Decreto
937/2003 de modernización de archivos judiciales no se legisló
al respecto.
2. La conservación indiscriminada de toda la documentación
generada por los órganos judiciales.

7 
Instituto Federal de Acceso a la Información, “Transparencia y acceso a la informa-
ción en los expedientes judiciales”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 203
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

3. La insuficiente capacidad de espacios de los Archivos Histó-


ricos Provinciales para recibir las transferencias de los archivos
judiciales.
4. Cierta desidia o falta de interés, en muchas ocasiones, por parte
del órgano judicial y su personal hacia el archivo de los expe-
dientes luego de su trámite y conclusión.
5. Falta o insuficiente personal dedicado específicamente y espe-
cializado a las tareas del archivo.
6. Espacio insuficiente destinado a depósito de archivo en la
mayoría de los edificios judiciales.8

Los problemas de los archivos judiciales son muchos, quizá como


también sucede en otros tipos de archivos, pero tenemos que considerar
que estos archivos tienen un enorme movimiento de servicio continuo
y en muchos casos un documento extraviado o eliminado clandestina-
mente, puede significar un riesgo elevado para el titular del expediente
en el que puede estar de por medio, una propiedad, una gran pérdida
económica o su libertad.
A la problemática señalada por nuestros autores Gómez y Ramos
debemos agregar:

a. La falta de elaboración de Tablas de retención y acceso de docu-


mentos judiciales, que podría reducir su volumen, conservando
lo expedientes estrictamente necesarios. Cabe precisar que un
trabajo de esta naturaleza merece un equipo especializado de
gran experiencia a fin de hacer la valoración de acuerdo con
criterios técnicos archivísticos y términos de prescripción legal.
Una Tabla de retención y acceso de expedientes judiciales
permite hacer un efectivo control de los documentos necesa-
rios, prescindir de aquellos que ya no son útiles, lo cual conlleva

Gómez Fernández-Cabrera, y Ramos Miguelle, “La documentación existente en los


8 

Archivos Judiciales”.

Boletín del Archivo General de la Nación


204 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

a un análisis técnico-archivístico exhaustivo para establecer


los plazos que permitan conservar los documentos mientras se
les necesite, cosa que se pondría en riesgo de no aplicarse las
técnicas más adecuadas de valoración documental. En muchos
casos se deberá trabajar documento por documento, por lo que
el trabajo de valoración podría resultar tedioso, sin embargo,
por la importancia de los documentos y los derechos que ellos
encierran, es necesario ser muy cuidadosos en la toma de deci-
siones respecto del valor atribuido y el plazo de retención asig-
nado a cada expediente judicial.
b. La necesidad de informatizar la gestión judicial, no sólo en
cuanto a digitalización de documentos en papel por imágenes
digitales, sino emprender verdaderos sistemas de gestión de
documentos electrónicos de origen durante todo su ciclo vital.
Esta medida lleva a contar con la legislación que permita
conferir valor legal a los documentos digitales de origen y a
certificar legalmente sistemas de gestión documental seguros
con el fin de que los documentos gocen de autenticidad desde su
producción hasta su destino final. Sólo un Sistema de Gestión de
Documentos Electrónicos de Archivo (sgdea) seguro y amplia-
mente verificable en cuanto a la autenticidad de sus documentos
podrá crear confianza del ciudadano en el sistema judicial, e
igualmente ocurrirá con los magistrados que son los gestores
de la información judicial quienes asumirán el expediente elec-
trónico sin ningún reparo.

¿Cómo contribuye la transparencia a la lucha


contra la corrupción?

En los Estados democráticos, en los últimos años, se ha ido aprobando


leyes de acceso a la información o transparencia a partir de la década
del 2000 hasta nuestros días. Muchos países del mundo han incorpo-
rado una norma al respecto en su ordenamiento jurídico. Son varios
países de Latinoamérica que cuentan con una norma sobre la materia

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 205
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

como: Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, República


Dominicana, Uruguay, entre otros; siendo que los primeros en adoptar
la norma fueron Panamá, México, Ecuador y Perú, casi simultánea-
mente en el tiempo.
Indudablemente la transparencia es una de las herramientas más
importantes y trascendentes de los gobiernos democráticos de los últimos
tiempos porque impide que los funcionarios corruptos queden impunes.
Cuanto más transparente es un país se entiende que se está logrando niveles
de democracia óptimos y se lleva una lucha decidida contra la corrupción.
De acuerdo con el artículo 2, inciso a) de la Convención de las
Naciones Unidas sobre lucha contra la corrupción,9 se entiende por
funcionario público a toda persona que ocupe un cargo en los poderes
de un Estado parte. Este puede haber sido designado, elegido, perma-
nente o temporal, remunerado u honorario cualquiera sea su antigüedad
en el cargo, que se desempeñe en entidad pública o empresa pública, o
que preste servicio público, entre otras consideraciones. Es muy impor-
tante la precisión que se indica respecto de los funcionarios honora-
rios porque en ocasiones se pretendió separarlos de cualquier delito de
función al sostenerse que, al no ser remunerado por el Estado no existiría
vínculo laboral formal, cosa que como podemos deducir no es exacta
a los términos de la convención que ha sido firmada por la mayoría de
los países democráticos.
El inciso d) del mismo artículo se señala que para los fines de la
convención, por ‘bienes’ se entiende los activos de cualquier tipo, corpo-
rales o incorporales, muebles o inmuebles, tangibles o intangibles, y los
documentos o instrumentos legales que acrediten la propiedad u otros
derechos sobre dichos activos.
Los documentos de archivo son bienes de capital intangibles para
cualquier organización y como tal hay que otorgarles las mejores medidas
de protección y conservación. Siendo fuentes primarias de información
y prueba de la gestión pública realizada se debería asignar el presu-
puesto suficiente que permita su conservación cuidando su integridad

9 
Naciones Unidas, “Convención de Naciones Unidas contra la corrupción”.

Boletín del Archivo General de la Nación


206 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

y cuando se trata de documentos digitales con mayor esmero debido a


la fragilidad de estos materiales lo que pone en riesgo la permanencia
de la información y su autenticidad; no obstante, en los últimos años se
viene mejorando significativamente las medidas de conservación de la
información almacenada en medios digitales. Tenemos que tener muy
presente que la preservación de la autenticidad de los documentos digi-
tales mientras se les necesiten —cualquiera sea su plazo de conservación
temporal o permanente— demanda las mejores medidas de seguridad
que garantice la conservación de los documentos digitales durante todo
su ciclo vital.
El artículo 5 de la convención se refiere a las políticas y prácticas de
la prevención de la corrupción e insta a los Estados a mantener políticas
coordinadas y eficaces contra la corrupción que promueva la partici-
pación de la sociedad, que reflejen los principios de imperio de la ley,
la debida gestión de los asuntos públicos, la transparencia y la obliga-
ción de rendir cuentas, entre otros. Al respecto, debemos precisar que
tanto la debida gestión como la transparencia y rendición de cuentas
demandan sgdea eficientes y seguros, donde los requisitos funcionales
archivísticos formen parte sine qua non de la seguridad que se le debe
otorgar al sistema para mantener el control y conservación de los docu-
mentos de archivo.
En el artículo 9° se indica que los Estados deberán adoptar
medidas apropiadas para la contratación pública basadas en la trans-
parencia. En el inciso a) del artículo en mención se establece la nece-
sidad de la difusión pública de la información sobre los procedimientos
de contratación.
El indicado artículo toca un tema de momento, muy importante
como apoyo a la transparencia de la gestión pública. Se refiere a los
procesos de compras del Estado vía internet de principio a fin el que en
los últimos tiempos va adquiriendo gran relevancia, porque permite hacer
un seguimiento pormenorizado de cada una de las etapas del proceso de
contratación que los interesados pueden seguir durante su curso. Pero no
sólo debería darse como consulta por el ciudadano común vía internet
luego de finalizado aquél, es importante que se acceda también mientras

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 207
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

el proceso está en marcha de manera que el ciudadano pueda actuar


oportunamente cuando se observen vicios en el proceso. Lo importante
es que la ciudadanía también siga las incidencias de adquisiciones o
compras en línea, a fin de realizar una verdadera fiscalización ciuda-
dana en tiempo real.
En el numeral 3 del mismo artículo se señala que cada Estado Parte
debe adoptar las medidas necesarias para preservar la integridad de los
libros y registros contables, estados financieros u otros documentos rela-
cionados con los gastos e ingresos públicos para prevenir la falsificación
de esos documentos.
La norma se dirige a impedir la falsificación pero, además, debió
enfatizarse en la protección y medidas de seguridad para ese tipo de
documentos a fin de impedir que desaparezcan. De otro lado, desta-
camos la precisión sobre la preservación de los libros y registros conta-
bles por ser documentos fuentes principales del movimiento financiero
de las organizaciones públicas, con los que se evidencia la ejecución de
los presupuestos.
El artículo 10 en su inciso a) se refiere a la necesidad de contar con
procedimientos o reglamentación que permitan al público obtener infor-
mación de la organización sobre sus procesos y decisiones, respetando la
intimidad personal. En el inciso b) se menciona la simplificación admi-
nistrativa de los procesos y en el c) se indica la publicación de la infor-
mación además de informes periódicos sobre los riesgos de corrupción
en la administración pública del Estado Parte.
El artículo en comentario encierra tres aspectos a destacar. Uno,
el respeto a la intimidad personal, que la mayoría de los países señalan
normas específicas en las restricciones del acceso en casos que se atente
contra este derecho. Se trata de un tema muy sensible y para el cual
quienes asumen el manejo y servicio de la información deben estar muy
bien preparados para aplicar los criterios y decisiones adecuadas en
salvaguarda de los derechos de los ciudadanos al respeto a su intimidad
personal sin perjudicar el derecho de acceso a la información.
Dos, la simplificación administrativa, tan necesaria para reducir los
tiempos de los trámites en la solución de los procedimientos administra-

Boletín del Archivo General de la Nación


208 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

tivos como en la optimización del servicio de los Estados. La moderni-


zación administrativa, actualmente, clama por la atención preferente de
la simplificación de los trámites, consecuentemente, se producirá menor
volumen documental, lo cual incide en la racionalización de la produc-
ción de documentos en la administración pública.
Tres, la disposición para los informes periódicos que el Estado Parte
deberá realizar para dar a conocer los riesgos de corrupción; con lo que
sugiere mantener informada a la ciudadanía sobre la corrupción que se
genera en la administración pública a manera de alerta, que en todo
caso debe derivar en tomar medidas preventivas para evitarla.
En el artículo 11 se encuentran las medidas a adoptar en el Poder
Judicial; se destaca su papel en la lucha contra la corrupción y se indica
que cada Poder Judicial, respetando su autonomía, adoptará las medidas
para reforzar la integridad y evitar toda oportunidad de corrupción entre
sus miembros, e igualmente tales medidas podrán aplicarse también en
el ministerio público o fiscalías.
La lucha contra la corrupción es a todo nivel y en todas las organi-
zaciones públicas y privadas porque ellas, en gran medida, interactúan
con el Estado y muchas veces son parte de la corrupción. Sin embargo,
donde es necesario poner mayor énfasis en los propósitos de “cero corrup-
ción” es en el Poder Judicial debido a que es el lugar donde se aplica
justicia y donde deben llegar los corruptos que ameritan sanción penal.
Un país donde las autoridades jurisdiccionales gocen de la confianza de
la población por sus elevados índices de honestidad y transparencia habrá
trazado el camino más seguro hacia la erradicación de la corrupción, de
lo contrario, las leyes que se emitan por el Legislativo, o las políticas, las
estrategias y las medidas que se tomen a nivel del Ejecutivo, donde por
lo general se definen y se toman las decisiones en cuanto a programas
de lucha contra la corrupción, fracasarán si no se encuentra un Poder
Judicial que garantice la debida sanción de los corruptos.
De otro lado,
no nos olvidemos que el Poder Judicial también desarrolla una gestión
administrativa y ejecuta presupuesto público; en consecuencia, todas
las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre lucha

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 209
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

contra la corrupción y en especial el artículo 11 citado, le son aplicables


en su quehacer administrativo.

¿Cómo se entiende la transparencia y la rendi-


ción de cuentas?

Ivana Novoa, Julio Rodríguez y David Torres, especialistas en el tema


de rendición de cuentas señalan: “Y es que cuando los funcionarios
públicos saben que son controlados en sus funciones por la ciudadanía y
la sociedad civil, tienen menos espacios para realizar actos de corrupción
dentro de su cargo”.10 El acceso a la información pública permite que el
ciudadano fiscalice la gestión de los funcionarios públicos y contribuye
a una verdadera rendición de cuentas documentada. Pero no sólo esa
apertura se debe dar entre la organización y el ciudadano, sino entre las
mismas organizaciones con la finalidad de un servicio de información
unificado, sin que el ciudadano tenga que desplazarse por varias orga-
nizaciones para lograr la información que requiere.
Tanto la transparencia como la rendición de cuentas demandan
información oportuna e integral, y los archivos son los elementos que les
proveen esa información; sin los archivos no podemos lograr éxito en los
indicados temas. Los archivos debidamente organizados e íntegros son
un soporte fundamental de la transparencia y la rendición de cuentas.
Al respecto en el Plan de Desarrollo sobre Transparencia y Rendición de
Cuentas de México se establece como estrategia la correcta organización
archivística, la que a la vez contribuye a la modernización y eficiencia de
las actividades de gobierno, pero además agrega la necesidad de prever
la aplicación de tecnologías de la información en el manejo documental
y promover la expedición de la ley sobre la materia que establezca princi-
pios básicos de organización archivística.11 La Ley General de Archivos
de México refuerza, sin duda, lo establecido en el Plan en comentario.

10 
Ivana Novoa, Rodríguez y Torres, “El derecho de acceso a la información pública”.
11 
Plan Nacional de Desarrollo, “Transparencia y rendición de cuentas”.

Boletín del Archivo General de la Nación


210 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

CAPÍTULO IV
DE LA COORDINACIÓN CON EL SISTEMA
NACIONAL DE TRANSPARENCIA, ACCESO A
LA INFORMACIÓN Y PROTECCIÓN DE DATOS
PERSONALES Y EL SISTEMA NACIONAL ANTI-
CORRUPCIÓN
Artículo 74. El Sistema Nacional estará coordinado con el
Sistema Nacional de Transparencia y el Sistema Nacional
Anticorrupción y deberá:
I. Fomentar en los sistemas, la capacitación y la profesiona-
lización del personal encargado de la organización y coor-
dinación de los sistemas de archivo con una visión integral;
II. Celebrar acuerdos interinstitucionales para el inter-
cambio de conocimientos técnicos en materia archivís-
tica, transparencia, acceso a la información y rendición
de cuentas;
III. Promover acciones coordinadas de protección del patri-
monio documental y del derecho de acceso a los archivos, y
IV. Promover la digitalización de la información generada
con motivo del ejercicio de las funciones y atribuciones de
los sujetos obligados, que se encuentre previamente orga-
nizada, así como garantizar el cumplimiento de los linea-
mientos que para el efecto se emitan.12

Rendición de cuentas significa que las personas, los organismos


y las organizaciones públicas tienen la responsabilidad del adecuado
cumplimiento de sus funciones. No podemos dejar al margen del sistema
anticorrupción a las entidades privadas que son proveedores del Estado,
porque son parte de los hechos de corrupción, cuando estos existen.
La atención de la lucha se debe dar a todo nivel con la finalidad de ir
cambiando la situación a la que se ha llegado en términos de corrup-
ción en muchos países. La lucha demanda no sólo a visualizar amplia-

12 
segob, México, “Ley General de Archivos”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 211
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

mente los elementos que contribuyen a disminuirla, sino a erradicarla y


dentro de estos se encuentran los archivos y sus documentos, que son las
pruebas de la gestión realizada. Esas pruebas son las principales fuentes
para la rendición de cuentas y merecen las medidas más adecuadas para
su seguridad y conservación integral a fin de responder a las exigencias
de información requeridas por las autoridades competentes, jurisdiccio-
nales, y los ciudadanos en general.
De acuerdo con la Secretaría de la Función Pública (México) la rendi-
ción de cuentas vertical “responsabiliza a los funcionarios públicos frente
al electorado o la ciudadanía a través de elecciones, la libertad de prensa,
una sociedad civil activa y otros canales similares”.13 Se puede explicar
de la siguiente manera. Consiste en una relación entre dos actores (A y
B) en que A debe explicar su conducta a B (con respecto a una respon-
sabilidad específica), quien cuenta con los instrumentos para supervisar
su comportamiento y de salirse de la esfera normativa aplica sanciones
o de lo contrario entrega estímulos. Esta relación o vinculación permite
que el ciudadano ejerza una verdadera fiscalización del funcionario
público exigiendo la rendición de cuentas, lo que lleva a presentar los
documentos de archivo que fundamentan los actos de gestión realizados.
Según los resultados de la rendición de cuentas y la debida transparencia,
el ciudadano deberá castigar al funcionario corrupto negándole su voto
en el momento de las decisiones electorales.
Pero esa relación va más allá de funcionario-ciudadano, porque
existen facultades jurídicas y políticas, así como el ejercicio de recursos
públicos que se deben ejecutar por las organizaciones que se encuentran
relacionados con cada una de las facultades o funciones. Supone un gran
número de vínculos entre diversos actores que se hace complejo, tanto al
interior de cada uno de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) como
entre ellos. Se entiende que actúan diversos actores donde el Ejecutivo
quizá tenga el mayor peso en la obligación de transparencia y rendición
de cuentas en tanto ejecuta el presupuesto público en mayor proporción
que otros actores como el Legislativo y el Judicial; sin embargo, el Legis-

13
Secretaría de la Función Pública, “Definición de la Rendición de Cuentas”.

Boletín del Archivo General de la Nación


212 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

lativo tiene la gran responsabilidad de emitir las normas más eficaces


para la transparencia, rendición de cuentas y lucha contra la corrupción
y el Judicial le alcanza la enorme responsabilidad de la administración de
justicia a fin de sancionar al corrupto impidiendo la impunidad que tanto
daña a la sociedad en su conjunto. Más aún, el Poder Judicial también
deberá exhibir altos índices de transparencia y rendición de cuentas, así
como actuar diligentemente aplicando sanciones pertinentes cuando su
propio personal y autoridades incurren en hechos de corrupción. Sólo
de esta manera un Poder del Estado tan cuestionado irá recuperando
progresivamente la confianza de la población tan venida a menos en los
últimos tiempos.

Los archivos y el apoyo de la tecnología infor-


mática para cumplir con la transparencia de
las actuaciones judiciales

Durante el vi Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones 2018,


con sede en el balneario cubano de Varadero (oeste) se llegó a la siguiente
conclusión:

Las economías y los Gobiernos de Latinoamérica ‘nece-


sitan desesperadamente’ nuevas leyes para navegar con
éxito en la actual era digital, coincidieron hoy reguladores
y expertos en política de datos, quienes defendieron una
gestión “transparente” y “responsable” de la información.14

Evidentemente la tecnología informática avanza a mucho mayor


velocidad que la adecuación de las leyes para responder a su aplicación y
cubrir las omisiones o los espacios necesarios a legislar como resultado de
las nuevas formas de producir, utilizar, acceder y aprovechar la inmensa
producción de información que se genera en el Estado como producto de
su gestión, y en la empresa privada en su vínculo con el Estado mismo.

14 
Alianza Metropolitan News, “Latinoamérica necesita urgentemente”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 213
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

No obstante, vemos que no nos detenemos lo suficiente en la atención


de los cambios sustanciales que se vienen dando en la gestión adminis-
trativa por la incorporación de los medios electrónicos conducentes al
establecimiento de un sgdea que es la herramienta fundamental para
el acceso a la información en tiempo real, lo que contribuye a la trans-
parencia de la gestión y la rendición de cuentas; consecuentemente los
documentos gestionados en ambiente electrónico, con las mejores medidas
de seguridad para garantías de su autenticidad, contribuyen igualmente
a la lucha contra la corrupción.
El sistema judicial no es ajeno a esta vorágine tecnológica que se nos
presenta y que muchas veces nos asombra, pero también nos preocupa.
La gestión electrónica de los expedientes judiciales tiene, asimismo, un
espacio importante en el campo jurisdiccional.
Un tema de gran controversia —sin duda— es la elección de los
jueces, quizá los nombramientos en procesos a través de Internet que
puedan ser seguidos por los ciudadanos paso a paso, podría ser una
medida de transparencia en la elección, máxime si estos, como sucede
en otros cargos, por lo general no son elegidos por voto popular15 sino
por mecanismos más o menos similares en los distintos países de nuestra
región para circunscribirnos sólo a esta parte del continente.
Quizá la elección popular podría mejorar la imagen del Poder Judi-
cial, en la medida que se realicen elecciones transparentes con las debidas
garantías de resultados ajustados al sentir popular, aunque desde luego no
es categórica la idoneidad por la experiencia ciudadana en los procesos
electorales y en el ejercicio de la gestión de las autoridades electas por
el voto popular.
Son múltiples las medidas que se pueden tomar para mejorar la
confianza en el sistema judicial —como establecer códigos de ética—,
sin embargo, una de las herramientas de mayor alcance es en estos
momentos la incorporación de sistemas informáticos que posibiliten al
ciudadano hacer el seguimiento de los procesos o expedientes judiciales
a través de la red, incluyendo el nombramiento de las autoridades juris-

15 
Salas, Luis y Ric, “Independencia, formación y formalismo”.

Boletín del Archivo General de la Nación


214 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

diccionales, sin necesidad de acudir a los juzgados donde es pasible de


“pedidos” por “ofrecimientos y privilegios” de atención previa dádiva.
La vinculación del ciudadano con el sistema judicial a través de internet
favorece el acceso a la información y la inmediatez de conocimiento del
trámite como se va desarrollando a fin de que el justiciable haga uso de
los recursos que la ley le prevé de manera oportuna y sin dilación alguna.
La e-justicia supone un intercambio de información más ágil e inme-
diato de los órganos jurisdiccionales con los justiciables y ciudadanos en
general, tanto para la gestión administrativa, que apoya al sistema judi-
cial en la toma de decisiones, como en la propia gestión jurisdiccional,
lo que incluye implementar un sistema de gestión documental seguro y
mejor aún un sgdea que permita controles, localización inmediata de
los documentos, medición de resultados del desempeño administrativo
y jurisdiccional, e información oportuna para la toma de decisiones.
La archivera María José Aldaz en su blog comenta que en Andalucía
los medios de comunicación han mostrado los juzgados:

[…] atiborrados de papeles y los expedientes se tiran al


contenedor sin destruir, los archivos judiciales con hume-
dades, las cajas por el suelo, por las escaleras… una situación
que llevan años padeciendo pero que ahora se convierte en
noticia. Se pregunta: ¿será el momento de que se comiencen
a remediar tantas deficiencias?16

Esta es una realidad que se repite en otros archivos judiciales, por


lo general almacenados en espacios totalmente hacinados, en sótanos
de interminables pasadizos, donde los documentos tienen alguna o
ninguna organización para facilitar su acceso. María José Aldaz agrega:
“los archivos judiciales son esos almacenes en el sótano, que casi nadie
conoce y donde se apilan los papeles viejos […] y los archiveros ¿qué

16 
Aldaz, María José, “Los archivos judiciales”.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 215
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

hacen? pues también se desconocen sus funciones, se supone que se


ocupan del almacén ¿no?”.17
La informatización de los archivos, sin duda, facilita el acceso y
admite ejercer controles de la existencia y ubicación de los expedientes
judiciales con gran facilidad en un sgdea, donde necesariamente debe
participar el personal del archivo. Su director, jefe, encargado o como
se le denomine al responsable del archivo, debe ser uno de los princi-
pales actores en implementar el sistema de documentos electrónicos.
Será el archivero profesional y experimentado quien orientará sobre las
aplicaciones, necesidades de infraestructura tecnológica, componentes
administrativos, tecnológicos, jurídicos y archivísticos que el sistema
requiere para responder a las necesidades de información, acceso y uso
de los documentos en el sistema.
El compromiso del sistema judicial, como toda entidad estatal, debe
ser lograr los mejores niveles de acceso a la información a los justiciables
y ciudadanos que demandan información de acuerdo con la ley de trans-
parencia y la obligación de todo funcionario de rendir cuentas. Facilitar
el acceso comprende, además, servir la información a través de internet
facilitando el seguimiento de los procesos judiciales mediante esta vía,
lo que ahorra tiempo al solicitante y evita la atención personalizada del
judiciable con las autoridades jurisdiccionales, que podría reducir los
índices de corrupción.
Julián Inza señala que con la implementación de la digitalización en
España se viene reduciendo el uso del papel en los juzgados, mejora la
seguridad, garantiza la confidencialidad, la integridad y la autenticidad
de la información, se utiliza firma electrónica y se reducen los errores por
manipulación de la información. Se hace intercambio de documentos
vía telemática. Se trata de una justicia más accesible y disponible a cual-
quier hora del día, durante todos los días del año.18 Las ventajas de la
digitalización del sistema judicial son muchas, pero también se deberán

17 
Aldaz, María José, “Los archivos judiciales”.
18 
Inza, Julián, “El proyecto Justicia Digital”.

Boletín del Archivo General de la Nación


216 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

extremar las medidas de seguridad para evitar tanto la pérdida de infor-


mación como los accesos no autorizados.
El Poder Judicial como los otros poderes del Estado tiene la misma
responsabilidad en cuanto a la definición de una política de lucha contra
la corrupción al interior de su propio sistema y en la política de apli-
cación de las sanciones que correspondan a quienes cometan delitos
de corrupción; por lo tanto, la transparencia de sus dependencias y
organismos que integran el sistema judicial, debe ser uno de los princi-
pales elementos de esa lucha, asociada a la organización, conservación
y mantenimiento integral de sus archivos, ofreciendo una rendición de
cuentas debidamente documentada como muestra de esa transparencia.

Conclusiones

La transparencia y rendición de cuentas en el sistema judicial comprende


la puesta al servicio de los interesados y ciudadanos en general, de los
documentos de archivo producidos en la gestión administrativa y juris-
diccional.
Algunas decisiones judiciales, en los últimos años, vienen reforzando
el derecho de acceso a la información en el sistema judicial. Importantes
fallos o posiciones jurídicas singulares hacen que el acceso a la informa-
ción se convierta en un tema fundamental en la administración de justicia.
Los documentos de archivo en el sistema judicial se constituyen
en la mejor prueba para la lucha contra la corrupción. Por lo tanto, la
protección y conservación de los archivos debe ser una tarea prioritaria
porque permitirá que la aplicación de una sanción por delitos de corrup-
ción no quede impune.
El Poder Judicial como los otros Poderes del Estado deberá exhibir
altos índices de transparencia y rendición de cuentas para recuperar la
confianza de la población en la justicia.
La e-justicia facilitará el intercambio de información de los expe-
dientes judiciales de manera inmediata y en tiempo real entre órganos
jurisdiccionales con los justiciables y ciudadanos en general, en conse-
cuencia, la informatización optimizará la gestión administrativa que

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 217
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

apoya al sistema judicial en la toma de decisiones y en la gestión juris-


diccional.
Los documentos hablan. Son la mejor prueba para la lucha contra
la corrupción. La posibilidad de impedir impunidad y sancionar a los
corruptos se fortalece cuando se toman medidas de protección de los
archivos y se vigila su integridad y conservación.

Bibliografía

Aldaz, María José, “Los archivos judiciales esos almacenes…”, en sedic,


https://blog.sedic.es/2008/06/12/los-archivos-judiciales-esos-al-
macenes/ [consultado el 19 de junio de 2019].

Alianza Metropolitan News, “Latinoamérica necesita urgentemente


leyes para la era digital, según expertos”, en Periódico Comunitario,
http://noticias.alianzanews.com/187_america/5446327_latinoa-
merica-necesita-urgentemente-leyes-para-la-era-digital-segun-ex-
pertos.htm [consultado el 13 de abril de 2019].

Congreso de la República del Perú, “Constitución Política del Perú”,


http://www.congreso.gob.pe/Docs/files/documentos/constitu-
cionparte1993-12-09-2017.pdf [consultado el 16 de junio de 2019].

Gómez Fernández-Cabrera, Jesús y Ramos Miguelle, Elvira, “La docu-


mentación existente en los Archivos Judiciales y Registros Civiles:
de quién es la competencia”, en Jornadas Los Archivos: fuentes para
la Investigación y la Memoria Histórica, http://villadeorgaz.es/autor/
TEXTOS/Ponencia-Cordoba-responsabilidade-%20politicas.pdf
[consultado el 21 de junio de 2018].

Instituto Federal de Acceso a la Información, “Transparencia y acceso


a la información en los expedientes judiciales” http://inicio.ifai.
org.mx/Publicaciones/Transparencia%20y%20Acceso%20a%20

Boletín del Archivo General de la Nación


218 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

la%20Información%20en%20los%20Expedientes%20Judiciales.
pdf [consultado el 15 de mayo de 2019].

Inza, Julián, “El proyecto Justicia Digital cerca del 100% de cumplimiento”,
en Revista Transformación Digital, https://www.revistatransformaciondi-
gital.com/2018/06/20/proyecto-justicia-digital-cerca-del-100-cum-
plimiento/ [consultado el 16 de mayo de 2019].

Ivana Novoa, Julio Rodríguez y David Torres, “El derecho de acceso a


la información pública”, en Pontificia Universidad Católica del Perú,
http://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2012/07/
comentario-academico.pdf [consultado el 18 de mayo de 2019].

Justicia y Transparencia, “Acceso a la información de expedientes


judiciales”, en La Mula.pe, https://justiciaytransparencia.lamula.
pe/2016/11/15/acceso-a-informacion-de-expedientes-judiciales/
justiciaytransparencia.pe/ [consultado el 16 de junio de 2019].

______, Base de Datos “05168-2011-PHD/TC, Sentencia del Tribu-


nal Constitucional” http://justiciaytransparencia.pe/sentencias/
des_buscador.php?%20ULTIMA_SECCION=418&SECCION_
ID=418&ELEMENT_ID=1416&BUSQUEDA=5168&ETIQUE-
TAS= [consultado el 8 de mayo de 2019].

Ministerio de Cultura, “Ley 27,806 de Transparencia y acceso a la


información pública” http://www.peru.gob.pe/normas/docs/
LEY_27806.pdf [consultado el 17 de junio de 2019].

Naciones Unidas, “Convención de Naciones Unidas contra la corrup-


ción”, en Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Nueva
York, 2004, p. 12, http://www.unodc.org/pdf/corruption/publica-
tions_unodc_convention-s.pdf [consultado el 13 de junio de 2019].

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 219
Aída Luz Mendoza Navarro
Los archivos judiciales…

Plan Nacional de Desarrollo, “Transparencia y rendición de cuentas”,


en www.presidencia.gob.mx, http://pnd.calderon.presidencia.gob.
mx/democracia-efectiva-y-politica-exterior-responsable/transparen-
cia-y-rendicion-de-cuentas.html [consultado el 21 de mayo de 2019].

Sala, Luis/ Ric, José Ma., “Independencia, formación y formalismo”,


en Derecho Ecuador https://www.derechoecuador.com/la-carrera-ju-
dicial-en-america-latina [consultado el 27 de mayo de 2019].

segob, México, “Ley General de Archivos”, en Diario Oficial de la Fede-


ración, http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5526593&fe-
cha=15/06/2018 [consultado el 15 de julio de 2018].

Boletín del Archivo General de la Nación


220 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Dorotea, una doncella quien vivió en el Real
hospicio de pobres y murió en el camposanto
general de San Andrés
Dorotea, a Maiden Who Lived in the Royal Hospice of the Poor and
Died in the Camposanto de San Andrés

Erica Itzel Landa Juárez


Procuraduría General de Justicia de la CDMX
itzeliuras@yahoo.com

Cómo citar este artículo: : Erica Itzel Landa Juárez, “Dorotea, una doncella quien vivió en el Real hospicio
de pobres y murió en el camposanto general de San Andrés”, en Boletín del Archivo General de la Nación,
núm. 4 (enero-abril 2020), novena época, pp. 221-235.

Recibido: 28 de junio de 2019 • Aprobado: 12 de agosto de 2019

Resumen Abstract

El caso de una doncella llamada Doro- In the case of a maiden named Doro-
tea Ramona de Nava refiere a era una tea Ramona de Nava, she was a woman
mujer que estaba dentro de la prisión who was inside the public prison of girls,
pública de niñas, más tarde en el hospi- later in the royal hospice of the poor,
cio real de los pobres, con el objetivo de with the aim that her father, Manuel
que su padre, Manuel Martín de Nava, Martín de Nava, would not f ind her
no la encontrara y se la llevara. Dorotea and take her away. Dorotea denoun-
lo denunció porque él "le había pedido ced him because he had "solicited her
torpemente", una situación por la que awkwardly," a situation for which she
ella se fue de casa. Se desconoce si left home. It is not known whether she
murió durante la epidemia de viruela o died during the epidemic of smallpox
"biruelas naturales" de 1797-1798, como or "biruelas naturales" of 1797-1798, like
muchos niños, que fueron enterrados many children, who were buried in the
en el Camposanto de San Andrés. Camposanto de San Andrés.

Palabras clave: niños, hospicio, cam- Keywords: children, hospice, Campo-


posanto, vagabundos, epidemia santo, vagrants, epidemic
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

Introducción

A finales del siglo xviii los vagos de la ciudad de México, llegaron a ser
considerados un obstáculo y una amenaza para la tranquilidad “pública”;
ante esta situación, las expresiones peyorativas dieron pie a cambiar de
nombre de “el pueblo” por: “el populacho”, “el pueblo vil”, “el vulgo”,
“la ínfima plebe”, “la gente vulgar”, “la gente común” y “la gente ruin”.
Fue una de las razones por las que el virrey Branciforte, en 1797, decretó
que todos los niños mayores de 6 años dejaran los orfanatos1 y cárceles
a la calle, a la vagancia, que aprendieran un oficio y cambiar el paisaje
de la ciudad.2
El Real hospicio de pobres fue un refugio para los menores de edad;
fue una casa, una escuela de adoctrinamiento religioso, un entrena-
miento vocacional y un taller donde les enseñaban algún obraje para
que al mismo tiempo pudieran trabajar. Todos los niños se mantenían
ocupados en los talleres, cocinas, lavandería y en el desempeño de tareas
de limpieza.3
Dicho hospicio se ubicó frente a la esquina sureste del parque
Alameda, por un lado, a la presión de la Acordada y por otro lado al
convento de San Diego.
Dorotea Ramona de Nava estuvo dentro de la cárcel pública de
niñas, resguardada para que su padre, Manuel Martín de Nava, no la
encontrará y se la llevara. Dorotea lo denunció debido a que la había
“solicitado torpemente” en varias ocasiones, situación por la cual ella se
fue de su casa y el padre andaba prófugo. Debido a la pobreza de Dorotea
y por no contar con algún familiar, fue recibida en la cárcel, posterior-
mente, fue trasladada al Real hospicio de pobres para ser protegida por
la Corona de las “malas costumbres” de su padre.
La vida de Dorotea posiblemente no sobrevivió a la epidemia de
“biruelas naturales”, que sucedió entre 1797 y 1798 y, como muchos niños

1
El Real hospicio de pobres abrió sus puertas el 19 de marzo de 1774.
2
Arrom, Para contener al pueblo, p. 80.
3
Arrom, Para contener al pueblo, p. 12.

Boletín del Archivo General de la Nación


222 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

que vivían en el hospicio, probablemente fue enterrada en el Campo-


santo de San Andrés.
El objetivo de este escrito es dar a conocer el tema jurídico y demo-
gráfico a través del caso de una doncella llamada Dorotea Ramona
de Nava, quien fue considerada jurídicamente como miserable ante la
sociedad novohispana y quien probablemente formó parte de la estadís-
tica de muertes a causa de los padecimientos de la epidemia de viruela
o “biruelas naturales” de 1797-1798.
En este escrito se conjuga el tema jurídico y demográfico de la Ciudad
de México novohispano del siglo xviii.

Dorotea Ramona de Nava

El 13 de febrero de 1796 el director de la cárcel pública de niñas, don


Franco Alonso Terán, le mando una carta don Juan José Garro, el
director del Real hospicio de pobres, la cual explicaba que en el interior
de la mencionada cárcel se hallaba de manera provisional la doncella
llamada Dorotea Ramona de Nava.
La doncella Dorotea fue llevada a la cárcel para su resguardo, debido
a que su papá de nombre Manuel Martín de Nava, la “solicitó torpe-
mente”, es decir, la buscó para tener relaciones sexuales con ella.
Una vez que se denunció tal ilícito y Dorotea fue resguardada, el
padre huyó y hasta el momento no se tenía razón de él.
Dorotea no tuvo con quién acudir en un primer momento, debido
a que no cuenta con familiares en la Ciudad de México, a excepción
de su padre.
Mencionó que teme por la intrepidez del padre y solicita que sea
recibida en el Real hospicio de pobres y que permanezca dentro de ese
edificio hasta que su padre sea juzgado. Solicitó que a Dorotea no se le
dé libertad sin la anuencia del director de la cárcel.

En esta carcel Publica Se halla provisionalmente Dorotea


Ramona de Nava por haverla solicitado torpemente su
Padre Manuel Martin de Nava. Este se halla profugo a

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 223
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

resulta de quererlo arrestar, y por consiguiente la muchacha


amas de ser notoriamente pobre carece de Deudos en esta
capital.
Para que vista algun exceso que pueda cometer el Reo, lo
que con justos fundamentos se teme por su intrepidez, espero
tenga usted la bondad dar su orden afin de que se reciba en
este Hospicio de Pobres para que en el permanezca, hasta
tanto qe por este Juzgado, se toman las oportunas providen-
cias y que no se le de Livertad sin mi anuencia, Sirviendose
contestarme, para remitirla con mayor brevedad.4
Dios que a Vuestra excelencia muchos años
Mexico 13 de febrero de 1796
Don Juan Jose Garro

El 19 de febrero de 1796, don Franco Alonso Terán, el director de la


cárcel pública de niñas, envió una carta al virrey en donde le menciona que
se comunicó con el director del hospicio para que fuera recibida a la doncella
Dorotea, quien es pobre y sus familiares no se encuentran en la Ciudad de
México, también le hace hincapié en el miedo que tienen de que el padre
de Dorotea la busque y que debido a que tiene “malas costumbres” para
con su hija y con otra mujer, le vaya a hacer daño.
Una vez que el director de la cárcel expuso los antecedentes ante el
virrey, espera que tome las providencias oportunas.

Acompaño a Vuestra Excelencia copia del oficio que dirigi


a don Juan Jose Garro Rector del Hospicio de Pobres, para
que avista de los fundamentos que en el Se expresan se
sirviera mandar recibir a la contenida, la que es Doncella,
lexitimamente Pobre sin pariente alguno, y con el notorio
peligro de que su Padre por ser de malas costumbres, e irri-
tado de haverlo denunciado, no solo del exceso dela torpe

4
“El alcalde ordenó menos antiguo de esta nuestra ciudad admita en el hospicio de
pobres Dorotea Ramos Nava”, Ciudad de México, 16 de febrero de 1796, foja 2, agn,
Fondo Indiferente virreinal, sección criminal, expediente 11.

Boletín del Archivo General de la Nación


224 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

pretension que con ella tubo sino de la incontinencia Adul-


terima que con otra mujer mantiene, no la mate: quien lejos
de facilitar su ingreso, la contestacion fue de Palabra con
bastante desprecio y no accediendo a tan urgente necesidad.
En esta Ynteligencia la Superioridad de Vuestra Excelencia
con respecto a la gravedad del asunto, se servirá tomar las
providencias que considere oportunas.5
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años
Mexico y Febrero 19 de 1796
Excelentisimo Señor
Franco Alonso Terán

El 19 de febrero de 1796, ante el juzgado de la Ciudad de México,


quedó certificado que el señor Manuel Marín de Nava es buscado debido
a que pretendió “mezclarse” con su hija Dorotea. El padre le insistió e
intentó convencer con el argumento de que “sería mejor que lo hiciere
con él que no con otro”. También se certificó que la amenazó de muerte,
después de intentar muchas veces de tener intimidad con su hija. Y que,
por todas estas razones, fue depositada en la cárcel pública de niñas de la
Ciudad de México.
Queda asentado que se le sacó de la cárcel y fue resguardada en
el hospicio y no se le permite salir por ningún motivo a menos que el
virrey lo permitiera.

Certifico, y doy fe en testimonio de verdad que en la Causa


seguida contra Manuel Marin de Nava, y Maria Ysabel
por indicios de contenidos y otros excesos que contra el
primero resultan que ante Don Juan Domingo Gutierrez
dela torre comparecerá Doña Maria de Jesus Polanco
llevando consigo a Maria Dorotea Tomasa de Nava quien
se alejo en su Casa diciendo haver huido de la de Manuel

5
“El alcalde ordenó menos antiguo de esta nuestra ciudad admita en el hospicio de
pobres Dorotea Ramos Nava”, Ciudad de México, 16 de febrero de 1796, foja 4-5,
agn, Fondo Indiferente virreinal, sección criminal, expediente 11.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 225
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

Marin su Padre; y que examinada sobre los motivos que


tubo para su audiencia, [ilegible] haverla verificado porque
el mismo su Padre pretendio mesclarse con ella carnal-
mete diciendole que mejor seria lo hiciese con el que ni
con otro, y a uinta de su no condecendencia sin embargo
de haverlo intentado varias veces, la amenazo de muerte
diciéndole habría tratado con otro, y que á mas de enve-
nenaba viviendo con Maria Manuel Facundo con quien
dormia en una Cama y que a su resuelta entraba gravida.
Por eso, y como que no casa Para poner en deposito a Maria
Dorotea, se piensa por detenida en la Carcel Publica de
ena Niñas Ciudad de orden del alcalde ordinario menos
ninguno Don Franco Alonso Teran, quien con fecha de
once da febrero del corriente año mandó que a Ramona se
pusiese en Cassa de honra a satisfaccion mismo Don Juan
Domingo como Alcalde de Cuartel a quien comiciono para
la… de la Sumaria, pero habiendo representado no hacer
Cassa donde efectuar el deposito, se mando para en calidad
de… del Hospicio de Pobres, y al efecto se expidió el oficio
oportuno del Director Dn Juan Jose Garro previniendole no
le permitiera su salida con pretesto Alguno, y en su defecto
de haverse resistido a… se consulto a el Exmo Señor Virrey
de via superior órden se recivio a Dorotea en el hospicio por
su Administrador Don Juan Antonio Araujo el dia veinte,
y seis del mismo Febrero, quedando entendido el Padre
Director de la Superior institución y consecuente con lo
mandado en Auto de ese dia, pongo presente en Mexico
y diez y nueve de septiembre de mil setesientos noventa y
seis siendo testigos.6
Ygnacio Ramirez, Dn. Mariano Troncoso Antonio y
dePuente, de en esta vecindad.

6
“El alcalde ordenó menos antiguo de esta nuestra ciudad admita en el hospicio de
pobres Dorotea Ramos Nava”, Ciudad de México, 16 de febrero de 1796, foja 8-9,
agn, Fondo Indiferente virreinal, sección criminal, expediente 11.

Boletín del Archivo General de la Nación


226 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

Una vez que Dorotea quedó resguardada en el Real hospicio de


pobres, bajo la protección del virrey, no se sabe si encontraron al padre
de ella, pero en caso de que lo hubiesen detenido, el juicio criminal se
llevaría a cabo.

Mapa 1. Ubicación del Real hospicio de pobres, la cárcel y el Camposanto General de


San Andrés en 1797. Lugares que funcionaron como hogar para Dorotea. Elaboró Carlos
Roberto Cruz Gómez con base en “Plano general de la Ciudad de México”, Diego
García Conde, 1993, en David Rumsey Map Collection; mge, inegi, 2015.

El juicio criminal

El padre de Dorotea, quien se encontraba prófugo —cuyo objetivo era


atraparlo—, debido a que su hija había procedió a acusarlo, es decir,
fue un pedimento de querella, en el que se refirió a que la actividad de
su padre fue contra su persona y su honor, además que dicha conducta
que afectó a la sociedad.
Acto seguido, el alguacil tuvo que realizar una citación del acusado
y se procedía a su detención, situación por la cual, el señor Manuel
Martín de Nava huyó.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 227
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

En esta carcel Publica Se halla provisionalmente Dorotea


Ramona de Nava por haverla solicitado torpemente su
Padre Manuel Martin de Nava. Este se halla profugo a
resulta de quererlo arrestar.

Como Dorotea era doncella, a saber, menor de edad, se le nombró


un curador y fue el virrey quien se autoproclamó. Si se llegara a llevar
a cabo el juicio, el curador debía de aceptar y jurar su cargo y tenía
derecho sólo a presenciar el juramento de su representado y firmar su
declaración, pero no estar presente en ella.7
En cuanto la defensa del inculpado era asumida por el procurador
de pobres; si no lo había, el juez nombraba un abogado para que lo
defendiera. Las defensas solían ser eficaces y gracias a ellas, en muchos
casos las penas se rebajaban o se absolvía al reo.
Durante el proceso de aceptación de Dorotea al hospicio, se presentó
la epidemia de viruela, situación de relevancia mayor que atender aunado
a la cantidad de decesos de niños y ancianos antes que de la conducta
criminal que tuvo su padre para con ella. No se sabe aún que fue del
caso de la doncella, debido a que eran personas que no se les consideraba
relevantes.8 Sin embargo, es posible saber de cómo fue su vida dentro
del real hospicio.

Dorotea Ramona de Nava como persona


“miserable”

El término “miserable” no está asociado con la idea de incapacidad


sino con las condiciones en que algunas personas se encontraban en la
sociedad novohispana: una situación de desventaja con respecto a los
españoles.9 Miserable era la persona que por sí misma no puede defender
sus causas y pedir justicia; conviene, a saber, por defecto de su pobreza

7
Lozano, La criminalidad, pp. 166 y 167.
8
Lozano, La criminalidad, p.168.
9
Cunill, El indio miserable, p. 234.

Boletín del Archivo General de la Nación


228 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

o pusilanimidad o de ciencia o de experiencia o de miedo que tenga de


otra cualquier impotencia.10
Si bien la pusilanimidad puede ser considerada como una caracterís-
tica intrínseca, fray Bartolomé no pretendía que para ser miserable, una
persona debería reunir todas las condiciones expuestas en su definición.
Por otro lado, hay que recordar que en aquella época la pusilanimidad
era una calidad, dado que se la asociaba con el concepto cristiano de
la humanidad.
El resto de la definición no aludía a ningún tipo de incapacidad
inherente a la naturaleza de la persona, sino a condiciones económicas,
socioculturales y sicológicas como la pobreza, la ignorancia y el miedo.
La gran escasez de recursos económicos, el desconocimiento del sistema
judicial hispano y a coerción ejercida por los españoles eran los resultados
de una situación externa impuesta a raíz de la conquista. Estas desven-
tajas repercutirían negativamente en el campo judicial y obligaban a las
autoridades novohispanas a que compensaran el desequilibrio.
Dorotea Sánchez Nava siempre estuvo protegida por autoridades: el
director de la cárcel, después por el director del Real hospicio de pobres,
y, por último, quedó bajo el resguardo del Virrey. La responsabilidad
que tenían las autoridades de resguardar a Dorotea fue debido a que a
pesar de que tenía la capacidad para obrar por ella misma porque tenía
personalidad jurídica, se consideraba que como mujer, doncella, pobre,
sin familia, sin conocimiento del proceso judicial, estaba en desventaja,
al no estar supeditada por su papá en todas las tutelas, pero como el
padre de Dorotea era perseguido por las autoridades, por tanto, era
una persona miserable a quien la Corona la representó jurídicamente y
socialmente debido a que era súbdito de la Corona.11
La justicia real debía llegar a los vasallos, tanto indios, criollos,
mestizos, como peninsulares, ya que de ello dependía su fidelidad y
ponían mayor cuidado en amparar a aquellas personas miserables.12
Existe un tecnicismo jurídico propio de derecho común, de impronta
10
Sempat, Fray Bartolome de las Casas, p. 91.
11
Condes, Capacidad jurídica de la mujer en el derecho indiano, p. 55.
12
Cunill, El indio miserable, p. 236.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 229
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

canónica, y de una figura jurídica protectora, el cual se nombra “mise-


rable”.13
A Juan de Solorzano y Pereyra se le reconoce como el primero que
exploró los orígenes, las implicaciones conceptuales y jurídicas de la mise-
rabilidad. En Política Indiana asignó al estado español un rol tutelar y
amparador siguiendo las ideas romanistas y medievales.14

El hospicio es el hogar para el abandonado, prisión


para el amado

En la postrimería del siglo xviii, la mendicidad significó un cambio


fundamental en la sociedad católica. Los reformadores insistieron en
mantener a los mendigos en un asilo, ya que era una manera más eficiente
de ejercer la caridad cristiana, así que las limosnas canalizadas a una
institución central no se desperdiciarían en los vagos.15
Para subsanar la cantidad incalculable de niños y adultos mendigos
en la Ciudad de México, fueron llevados al Real hospicio de pobres,16
que se diseñó como refugio para indigentes, escuela de adoctrinamiento
religioso, entrenamiento vocacional y para la enseñanza de alguna tarea
a desempeñar en obraje que, al mismo tiempo, se trabajara a cambio de
comida, alojamiento y reformatorio. Era un proyecto social para impedir
la vagancia y cambiar la cultura de los pobres.17 Todos los internos se
mantenían ocupados y contribuían al asilo conforme con sus capaci-
dades de trabajo en talleres, cocinas, lavandería y en el desempeño de
varias tareas de limpieza.18
Dicho hospicio se ubicó frente a la esquina sureste del parque
Alameda, por un lado, daba a la prisión de la Acordada y por el otro al
convento de San Diego.

13
Condes, Capacidad jurídica de la mujer en el derecho indiano, pp. 55 y 56.
14
Malagón, Política indiana, p. 63.
15
Arrom, Para contener al pueblo, p. 63.
16
El Real hospicio de pobres abrió sus puertas el 19 de marzo de 1774.
17
Arrom, Para contener al pueblo, p. 80.
18
Arrom, Para contener al pueblo, p. 102.

Boletín del Archivo General de la Nación


230 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

La vida de Dorotea dentro del Real hospicio


de pobres

Dentro del hospicio hubo reglas para convivir con los hospicianos, como
Dorotea era doncella, estuvo viviendo con las menores de edad, bajo
las órdenes del capellán residente, un administrador seglar y dos guar-
dianes, quienes eran el mayordomo para los hombres y la rectora para
las mujeres.
Como Dorotea llegó sola la colocaron en un sector con niñas que
llegaban sin familiares, sección que estaba separada de los adultos, así sólo
convivían con personas de la edad y compartían actividades entre ellos.
Todos los niños, sin distinción de estamentos, recibieron clases de
educación básica, un asilado alfabetizado les enseñó a leer y escribir,
además —como se mencionó— eran aprendices en talleres del hospicio
para que en el futuro pudieran salir a buscar un oficio en algún taller
fuera del hospicio.

Los “miserables” durante la epidemia de viruela


de 1797 y 1798 en la Ciudad de México

La epidemia de “biruelas naturales” o viruela, hizo estragos en toda la


población, aunque con mayor incidencia en los lugares poblados.
Algunas personas que murieron en el Real hospicio de pobres y las
que salieron para continuar en la vagancia y murieron, fueron ente-
rradas en el camposanto general de San Andrés. Esta aseveración es
confirmada con los certificados de defunción de 1797, y enero, febrero
y marzo de 1798, recabados en el archivo histórico de la arquidiócesis
privada de México, con relación a los niños enterrados en el camposanto
general de San Andrés, cuyos datos fueron empleados para realizar un
análisis estadístico.
De las actas de defunción obtenidas en 1797 se calculó una muestra
poblacional de 140 personas enterradas —que vivieron en las calles y
plazas cercanas al parque de la Alameda—; debido a que el notario
no especificó la dirección de las personas que fueron enterradas en el

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 231
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

camposanto, sólo se mencionó que estaban sus viviendas “por”, “atrás”


o “cerca”.
De la totalidad de los individuos (140), se contabilizaron 75 personas
que de manera legible el notario registró que recibieron todos los santos
sacramentos; estos datos detallados son relevantes porque en esta entra-
ñable época la clasificación de las edades fue diferente: se establecía de
acuerdo con los sacramentos. La etapa de la inocencia fue a partir del
bautizo a los 6 años: el registro fue de 4 personas; hasta los 18 años que es
la edad de la discreción, la cual era a partir de los 7 años hasta el recibi-
miento de la confesión y comunión: 19 personas; y finalmente la etapa de
la catequización, la cual era a partir del recibimiento de la catequización
a la muerte: 52 personas.
Siguiendo con la muestra poblacional; se registraron 119 individuos
con sus respectivos estamentos. Los estamentos a los que pertenecieron
fueron: 42 indias y 36 indios; 12 mestizas y 10 mestizos; 5 castizas y 4
castizos; 4 españolas y 1 español; 3 indias mecas, 1 indio meco y 1 mulato.
El estamento más representativo fue la de los indios.
El estado civil en el que se encontraron cuando murieron fueron:
12 doncellas, 5 solteros, 3 solteras, y 4 casadas; el resto de los estados
civiles no se menciona o están ilegibles. En cuanto al recibimiento de
los últimos sacramentos, sólo se mencionan que 122 los recibieron; 10
personas recibieron la extremaunción y 5 la penitencia y extremaunción.
El lugar donde encontraron la muerte fue diverso; de los que se
menciona fueron: el Real hospicio de pobres con un total de 8 personas;
seguido del real hospital de los naturales con una persona, en la calle
de Tarasquillo y el Puente de Santa Bárbara con una persona en cada
lugar. La causa de muerte de las personas que fueron enterradas en el
camposanto de San Andrés fue: 16% de viruela pox o “biruelas natu-
rales”, 82% no menciona la causa y 2% es ilegible. En cuanto a las
gráficas realizadas por los meses de enero, febrero, y marzo de 1798, se
contabilizaron 12 personas, de las cuales sólo una es menor de 18 años;
el resto tuvo una edad de muerte entre los 20 a los 40 años y de 3 es
ilegible o no lo menciona el notario. Tomando en cuenta la clasificación
Novohispana, se tuvo que 8 individuos pertenecieron a la catequización,

Boletín del Archivo General de la Nación


232 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

y uno en la etapa de la inocencia. En cuanto al recibimiento de los santos


sacramentos 92% los recibieron y 8% no se mencionó. Sobre el lugar de
muerte, fue en el Real hospicio de pobres.

Mapa 2. Calles, callejones y plazas donde se situaban las viviendas de los individuos que
se enterraron en el Camposanto General de San Andrés en 1797. Es posible tomar en
cuenta que las viviendas se encontraban alrededor de la Alameda. En muchos casos no se
conoce el lugar exacto del domicilio, por lo tanto, el notario anotó aproximaciones como
“por”, “atrás”, “cerca” de alguna calle, callejón o plaza. Elaboró Carlos Roberto Cruz
Gómez con base en “Plano general de la Ciudad de México”, Diego García Conde, 1993,
en David Rumsey Map Collection; mge, inegi, 2015.

Ante el fracaso de la medicina, en el campo-


santo resucitas

De acuerdo con las estadísticas, en 1797 se enterraron 140 personas, en


su mayoría recién nacidos hasta los 17 años; en 1798 fueron 12 personas
mayores de edad, de los 18 a los 40. La mayoría fueron indios, solteros,
quienes recibieron los santos sacramentos y murieron por viruela en
el Real hospicio de pobres. Estos menores de 18 años, quienes vivían
asilados, eran solicitados para acompañar a personas desconocidas que

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 233
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

se encontraban enterrando un familiar en el camposanto. Los estatutos


virreinales describían cómo los niños “deberán ir procesionalmente
precedidos de uno de los capellanes y vestidos con uniformidad de una
ropa telar, con cinco cirios encendidos en la mano y rezando con mucha
devoción y compostura”.19 Posiblemente estos niños acompañantes sabían
que, en algún momento de su vida, serían enterrados en el camposanto y
tal vez se preguntaban ¿quién me va a llorar?, ¿quién me rezará?, ¿quién
se va a acordar de mí?

Conclusiones

La doncella Dorotea Ramona de Nava fue una persona que vivió y


murió en la Ciudad de México en el siglo xviii; huérfana de madre.
Por su parte, el padre tuvo malas costumbres para con ella. No tenía
familiares, ni casa; situación por la que fue llevada a la cárcel pública
de niñas con el objetivo que no se convirtiera en una vagabunda más
de la ciudad, por tal razón fue resguardada por el virrey y trasladada
al Real hospicio de pobres y posiblemente enterrada en el Camposanto
general de San Andrés.
La relación entre Dorotea y el virreinato fue por una condición
jurídica concreta llamada miserabilidad, que implicó no sólo el deseo
de un mejor trato, sino un catálogo de derechos y privilegios. Esta cate-
goría jurídica fue una política protectora que estaba inmersa dentro de
un sistema de diferenciación de grupos humanos cuyo objetivo era la
administración adecuada de la mano de obra disponible y el statu quo
de la organización social.
Dorotea tenía la capacidad de obrar, lo que le permitía realizar
actos con efectos jurídicos como negocios, administración de patrimonio
y obligaciones, pero, por ser mujer, debía contar con el consentimiento
del padre, tutor o del marido; lo anterior no quiere decir que no tuviera
personalidad jurídica, entiéndase que para disponer de ella era impres-
cindible ejercer la capacidad.

19
Arrom, Para contener al pueblo, p. 113.

Boletín del Archivo General de la Nación


234 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Erica Itzel Landa Juárez
Dorotea, una doncella…

Dorotea no fue la única persona que se le consideró como miserable,


también lo fueron los individuos con los que convivió en el hospicio de
pobres y que al igual que ellos, padecieron los estragos de la epidemia
de viruela. Los inquilinos del hospicio fueron vagabundos, sin familia,
sin un sustento económico, gente que como vasallos fueron acogidos y
protegidos por la Corona Española.

Fuentes

Archivos

agn Archivo General de la Nación


ahapm Archivo Histórico de la Arquidiócesis Primada de México

Bibliografía

Arrom, Silvia Marina, Para contener al pueblo: El Hospicio de pobres de la


Ciudad de México (1774-1871), México, La casa chata-ciesas, 2011.

Condes Palacios, María Teresa, Capacidad jurídica de la mujer en el derecho


indiano, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2002.

Cunill, Caroline, El indio miserable: nacimiento de la teoría legal en la América


colonial del siglo xvii, México, Cuadernos inter.c.a.mbio, 2011.

Lozano Armendares, Teresa Mercedes, La criminalidad en la Ciudad de


México 1800-1821, México, Instituto de Investigaciones históri-
cas-unam, 1987.

Sempat Assadourian, Fray Bartolome de las Casas obispo: la condición misera-


ble de las naciones indianas y de derecho de la Iglesia, Arequipa, 1990.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 235
El rescate del patrimonio documental de la
Universidad Pedagógica Nacional: recuperando
la identidad universitaria
The Rescue of the Documentary Heritage of the Universidad
Pedagógica Nacional: Recovering the University’s Identity

Estephanie Nallely Pérez Santos


Universidad Pedagógica Nacional Ajusco
nalle.ps1@gmail.com

José Guadalupe Vázquez Becerril


Universidad Pedagógica Nacional Ajusco
jose_gvb@icloud.com

Cómo citar este artículo: Estephanie Nallely Pérez Santos y José Guadalupe Vázquez Becerril, “El rescate
del patrimonio documental de la Universidad Pedagógica Nacional: recuperando la identidad universitaria”,
en Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 4 (enero-abril 2020), novena época, pp. 236-254.

Recibido: 15 de julio de 2019 • Aprobado: 19 de septiembre 2019

Resumen Abstract

El objetivo del texto es reivindicar la The goal of the text is to vindicate


importancia del patrimonio documen- the importance of the Documentary
tal generado en las universidades para Heritage generated in the universi-
fomentar la identidad universitaria ties to promote the university’s iden-
entre sus miembros. Nos centramos tity among its members. We focus
en la trascendencia, rescate y catalo- on the importance, rescue and cata-
gación del Archivo Histórico de la Uni- loging of the Archivo Histórico of
versidad Pedagógica Nacional Ajusco the Universidad Pedagógica Nacio-
que se encuentra en resguardo en el nal Ajusco, which is housed in the
Archivo General de la Nación. Con ello Archivo General de la Nación. The aim
se busca resaltar que algunos docu- is to highlight that some documents
mentos custodiados en los archivos kept in the archives are testimonies
son testimonios del pasado, y configu- of the past and bring together the
ran la memoria colectiva de la socie- collective memory of the society or
dad o el grupo que los elaboró. En este group that produced them. In this
sentido el patrimonio documental es sense, documentary heritage is an
un artefacto de la memoria que posi- artifact of memory that makes it pos-
bilita recuperar parte del pasado de sible to recover part of the past of
una institución como las universida- an institution such as universities
des, y permite vincular el pasado con el and allows linking the past with the
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

presente, propiciando el fortaleci- present, strengthening the identity of


miento de la identidad de sus miem- its members. The questions that guide
bros. Las preguntas que guiarán este this text are: What is the importance
texto son ¿cuál es la importancia del of documentary heritage generated
patrimonio documental generado por by universities? how does documen-
las universidades?, ¿de qué manera el tary heritage strengthen university
patrimonio documental fortalece la identity?
identidad universitaria?
Keywords: documentary heritage,
Palabras clave: patrimonio documen- university identity, collective memory,
tal, identidad universitaria, memoria memory artifact, university archive
colectiva, artefacto de memoria, archivo
universitario

Introducción1

“Ya que sin archivo, no hay memoria,


un país sin memoria
es igual que un individuo con alzhaimer,
No sabe de dónde viene ni a donde va”
(amgp)

El presente texto plantea como tema eje la función de la universidad en el


siglo xxi como espacio generador de patrimonio e identidad. Las univer-
sidades son espacios de gran posibilidad para la creación de significados
debido a su papel de productores, gestores y difusores de conocimiento,
lo que permite proveer de un marco cultural referencial a la comunidad
que la circunda,2 lo que propicia que se vuelvan depositarios y guardias
de la memoria colectiva de sus integrantes, que a su vez permite desa-
rrollar y transmitir su identidad.
Sin embargo, esta función se ha modificado en las últimas décadas
debido a los cambios provocados por la globalización y la revolución

1
El presente trabajo se deriva del proyecto de investigación, “La construcción de la
identidad universitaria, el museo de upn como espacio de significación”, registrado
ante el Programa para el Desarrollo Profesional Docente (prodep). Coordinadores del
proyecto: María del Carmen Acevedo Arcos, Amílcar Carpio Pérez, María Lorena
Yoloxochitl Karla Quintino Salazar y Julia Salazar Sotelo.
2
Munera Torres, “Reflexiones, metodología, propuestas y experiencias”, pp. 175-186.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 237
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

tecnológica.3 Los actores universitarios, preocupados por adaptar sus


tareas fundamentales a estos cambios, actúan en función de su respon-
sabilidad social.4 Responsabilidad que se fundamenta con la preserva-
ción de la memoria colectiva y la identidad. En este sentido ponemos
énfasis en la importancia que representa el inventario, conservación y
revalorización de todos los símbolos que forman parte de la comunidad
universitaria de la Universidad Pedagógica Nacional (upn), en específico
los documentos o archivos que se producen institucionalmente.
La visión generalizada de que los archivos están vinculados princi-
palmente con el mundo académico especializado y la erudición, provocan
el alejamiento del público en general. Los documentos custodiados en los
archivos históricos son testimonios del pasado y configuran la memoria
colectiva de la sociedad o el grupo que los elaboró; a decir de Jacques
Derrida: archivamos para no olvidar.5 El patrimonio documental es un
artefacto de la memoria que posibilita recuperar parte de la historia de
la universidad, vinculando el pasado con el presente, y propiciando el
fortalecimiento de la identidad de sus miembros.
El objetivo de esta investigación es exponer la trascendencia de la
conservación, estudio y difusión del patrimonio documental de la upn
que se encuentra bajo resguardo del Archivo General de la Nación (agn);
se vuelve relevante porque significa el rescate del pasado institucional de
la universidad para redefinir y fortalecer la identidad de su comunidad
en el marco del aniversario 40 de su creación (1978-2018). El rescate
de este patrimonio documental implica recuperar el conocimiento que
dio origen y sentido fundacional a esta casa de estudios, pues el archivo
contiene diversos documentos en donde se manifiesta la visión de una
universidad sobre el bienestar social a través del mejoramiento educativo,
intención plasmada en su lema “educar para transformar”.
Las preguntas que guiarán esta ponencia son: ¿cuál es la importancia
del patrimonio documental generado por las universidades?, ¿de qué
manera el patrimonio documental fortalece la identidad universitaria?,
3
De Sousa Santos, La Universidad en el Siglo xxi, pp. 23-28.
4
De la Cruz, “La responsabilidad social de la universidad”, pp. 21-41.
5
Derrida, Mal de archivo, p. 10.

Boletín del Archivo General de la Nación


238 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

¿cómo este patrimonio puede ayudar a promover y fortalecer una comu-


nidad en tanto que fortalece la identidad universitaria?

El patrimonio cultural: importancia del patri-


monio documental en las universidades

El patrimonio se define como el producto de la relación entre el ser


humano y el medio al que pertenece, en tanto que identifican aquellos
elementos culturales importantes como una aportación para el desarrollo
de la sociedad. De acuerdo con las competencias simbólicas y cognitivas
de los receptores, se desarrollan representaciones colectivas o significados
que son atribuidos a bienes, tangibles e intangibles, heredados del pasado
o que se siguen produciendo en el presente para futuras generaciones.6
Actualmente se vive un proceso de recuperación y estudio patrimo-
nial, acorde con los intereses contemporáneos, principalmente desde las
instituciones ligadas al poder político. Cada generación amplía su reper-
torio patrimonial de acuerdo con sus intereses. Por ejemplo, Jean-Michel
Lineaud menciona que la selección principal del patrimonio —en el caso
francés— es realizada desde el Estado siguiendo dos criterios principales:
a) la calidad intrínseca de las obras, b) Las necesidades de instrucción
pública. Por ello, Lineaud afirma que “para asegurar la pertenencia de
esta selección con el discurso político, esta resulta asegurada por el poder
público que, con este propósito crea instituciones culturales y trabaja
con la intermediación de expertos expresamente mandados para eso”.7
Es así que la unesco define al patrimonio como:

“el conjunto de bienes valiosos, materiales o inmateriales,


heredados de los antepasados. Ellos reflejan el espíritu de
una época, de una comunidad, de una nación, y de la propia
humanidad. El patrimonio que se va decantando de gene-
ración en generación conforma el sello distintivo de un

6
Santacana, Museografía Didáctica, p. 25.
7
Leniaud, “El patrimonio recuperado”, pp. 373-374.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 239
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

pueblo. Por ello el patrimonio es una manera de acercarse


al conocimiento de la identidad nacional”.8

Al haber un sinfín de bienes que son considerados como valiosos, los


que cuenten con el potencial para ser considerados patrimonio necesitan
ser activados, es decir, elegir ciertos referentes de su naturaleza, historia,
inspiración creativa con alguna carga simbólica que refuerce la identidad
de una sociedad, para compartirlos de alguna forma.
Paralelamente con los patrimonios arquitectónicos, religiosos,
gastronómicos, marítimos, etc., México cuenta también con un tipo
de patrimonio menos llamativo, el documental, con una importancia
fundamental ya que posibilita recuperar y reafirmar nuestra identidad
en el presente y transmitir la memoria para las futuras generaciones. Y
aunque no todo patrimonio es aceptado a priori, es importante la labor
de rescate y difusión entre una comunidad “no basta con actuar, pensar y
crear para producir patrimonio, hay que transmitirlo. Se necesita también
que el heredero lo acepte”,9 pero principalmente que le encuentre sentido
y utilidad. En nuestro caso consideramos importante que la comunidad
de la upn conozca la existencia del patrimonio documental generado en
su casa de estudios.
Se define al patrimonio documental como los “bienes reunidos o
no en archivos y bibliotecas”, teniendo como elementos a manuscritos,
impresos, discos, películas, documentos de archivo y fotografías, es
decir, documentos generados, conservados o reunidos en el ejercicio
de su función por cualquier organismo o entidad de carácter público
o privado, por lo cual son considerados elementos importantes para la
conformación de la identidad.10
Tomando en cuenta las definiciones anteriores se puede inferir que
el patrimonio documental se enmarca en el patrimonio cultural tangible
mueble. La unesco define a un documento como “aquello que consigna
algo con un propósito intelectual deliberado”, teniendo como componentes
8
Munera Torres, “Reflexiones, metodología, propuestas y experiencias”, p. 177.
9
Leniaud, “El patrimonio recuperado”, p. 373.
10
Edmondson, Memoria del mundo, pp. 6-7.

Boletín del Archivo General de la Nación


240 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

importantes el contenido informativo que nos brinda y el soporte en el


que se consigna. Ambos elementos resultan importantes como parte de
la memoria colectiva y la identidad.11
Como parte de los programas que la unesco tiene para salvaguardar
el patrimonio cultural de la humanidad, el programa denominado
“Memoria del Mundo” tiene la finalidad de revalorizar la riqueza here-
dada del pasado a través de patrimonio albergado en museos, bibliotecas
y archivos. Es por ello que se encarga de definir el patrimonio documental
con base en los siguientes elementos: a) Autenticidad (originalidad) de
documento; b) Rareza, pues su contenido o su parte externa es único;
c) Consisten en signos, códigos, sonidos e imágenes; d) Conservables a
través de los años (los soportes son elementos inertes).12
La investigadora Rosa María Fernández propone algunas actividades
para preservar el patrimonio documental por parte de los miembros de
la sociedad: ser conscientes del valor de las colecciones documentales,
establecer en las instituciones una sección dedicada a la conservación de
archivos, fomentar la investigación, así como conferencias, congresos y
publicaciones al respecto.13

La universidad en el siglo xxi: la identidad


comunitaria

El problema de la(s) identidad(es) es uno de los fenómenos polémicos


y complejos que se experimentan en la sociedad globalizada, en su
reflexión, ha corrido mucha tinta desde el ámbito académico, pero
también desde la necesidad de “figurar” sentidos identitarios de diversos
colectivos. En este escrito nos adherimos a la noción que entiende por
identidad, como “…un proceso de construcción en la que los individuos
se van definiendo a sí mismos en estrecha interacción simbólica con otras
personas… es la capacidad de considerarse a uno mismo como objeto y
en ese proceso ir construyendo una narrativa sobre sí mismo. Pero esta
11
Edmondson, Memoria del mundo, p. 7.
12
Edmondson, Memoria del mundo, p. 7.
13
Fernández de Zamora, “Conocer, valorar y difundir el patrimonio”, pp. 1-2.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 241
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

capacidad sólo se adquiere en un proceso de relaciones sociales mediadas


por los símbolos. La identidad es un proyecto simbólico que el individuo
va construyendo. Los materiales simbólicos con los cuales se construye
ese proyecto son adquiridos en la interacción con otros”.14
Como centro de educación superior la universidad trasmite valores y
conocimientos, además de ser “…espacios de desarrollo de habilidades,
actitudes, destrezas, formación de capacidades, garantes de los valores
universales y del patrimonio cultural dirigidas a la transformación del
entorno inmediato, natural, social y cultural…”.15 La función de la
universidad se vuelve fundamental en la vida de un grupo, por tanto, es
frecuente que se genere un vínculo entre sus miembros, de ahí que se le
llame alma mater a nuestra casa de estudios universitarios.
Una noción que nos ayuda a entender los vínculos generados entre
los miembros de una universidad y los espacios que ocupa es la iden-
tidad universitaria, entendida como un conjunto de repertorios cultu-
rales compartidos por una comunidad. La identidad implica un proceso
social que posibilita compartir un pasado común, símbolos, valores,
tradiciones, acciones cotidianas, etcétera. Algunos de los elementos
simbólicos que propician identidad universitaria son “…un escudo, un
himno, una mascota, un equipo deportivo, talleres culturales (guitarra,
canto, teatro, danza, etcétera) espacios recreativos, pero también tenemos
elementos intangibles que pueden fortalecer la identidad universitaria en
una institución de educación superior; por ejemplo, la misión, la visión,
objetivos institucionales, valores compartidos, historia, etc.”.16
En este sentido, el Archivo Documental de la upn puede cumplir la
tarea de este anclaje epistemológico, ya que contiene documentos que
hablan de la planeación y organización institucional en donde se plan-
tean —precisamente— los objetivos y el sentido social de la universidad,
así como la filosofía de donde se desdobla la misión y visión institucional.

14
Larrain, “El concepto de identidad”, p. 32.
15
Fabre Batista, “Las funciones sustantivas de la Universidad”, p. 6.
16
Castro Salazar, Hanna, “Identidad Universitaria”, en http://unimex.edu.mx/Inves-
tigacion/DocInvestigacion/Identidad_Universitaria.pdf [consultado el 25 de octubre
de 2017].

Boletín del Archivo General de la Nación


242 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Dentro de este archivo documental se encuentran documentos que funda-


mentan los elementos intangibles de filiación que pueden dar forma a la
identidad universitaria.

Archivo documental: lazo de memoria


e identidad

En la actualidad vivimos un periodo donde las publicaciones relacio-


nadas con la problemática de la memoria, identidad y temas afines
van en aumento. Tzvetan Todorov menciona que el mundo occidental
está obsesionado por un nuevo culto a la memoria “como si estuviesen
embargados por la nostalgia de un pasado que se aleja inevitablemente,
se entregan con fervor a ritos de conjuración con la intención de conser-
varlo vivo”.17 En este texto nos centraremos en la relación del archivo
como artefacto de la memoria colectiva y la identidad.
De manera general se puede definir por archivo “…al conjunto de
documentos que resultan de la actividad de una institución o de una
persona física o moral”.18 Una definición actual de archivo histórico
lo considera como, instituciones de carácter público que tienen como
finalidad rescatar, clasificar, conservar, gestionar, catalogar y abrir a la
consulta pública el patrimonio documental: “El archivo histórico es una
unidad de información que contiene documentos que deben conservarse
permanentemente y se genera como resultado de la última fase del ciclo
vital del documento en la que la documentación ha adquirido valores
secundarios (informativos, testimoniales y evidenciales) que establecen
que ésta debe conservarse como testimonio útil a la sociedad”.19
Es importante mencionar que existen diversos tipos de archivos:
públicos, privados, institucionales, comunitarios, personales, etcétera.
Aquí nos centraremos en los archivos públicos generados por institu-
ciones estatales.

17
Todorov, Los abusos de la memoria, p. 52.
18
Offenstadt, Las palabras del historiador, p. 21.
19
Santoyo Bastida, Archivo Histórico, p. 10.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 243
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

En el caso de los archivos documentales universitarios es importante


que sean rescatados y difundidos por y para la comunidad universi-
taria y la sociedad en general para asegurar la prevalencia, relevancia e
importancia del archivo como patrimonio cultural. Y al mismo tiempo
asegurar que la información contenida en los documentos no se pierda
para las futuras generaciones.
La preocupación de las instituciones por resguardar los docu-
mentos —generados en sus diversas instancias—, generan archivos que
resguardan la memoria colectiva, que queda anclada en sus miembros
a través de los marcos sociales y de los artefactos de la memoria. La
noción de artefacto es fundamental para entender el peso del archivo
y el patrimonio documental en la recuperación de la memoria colec-
tiva y la identidad de los universitarios. Por artefacto de la memoria
entendemos los:

“…objetos producidos por el hombre con clara intención


de recordar, esto es, que los artefactos son una especie de
almacenes de acontecimientos significativos que permiten
comunicar a posteori lo que aconteció en tiempos preté-
ritos. En esta tesitura que los artefactos otorgan un sentido
al pasado experimentado por una colectividad o sociedad.
La idea de los artefactos es que perduren y que en un futuro
comuniquen situaciones significativas para un grupo o
sociedad. Los artefactos tienen una larga historia y de
acuerdo con su tiempo y condiciones se van modificando,
pero no así su intención que siempre es comunicar para no
caer en el olvido”.20

Considerar al patrimonio documental y a los archivos como arte-


factos de la memoria permite entender la importancia de conservarlos
y difundirlos. El archivo es memoria y genera vínculos con el pasado e
identidad.

20
Mendoza, Sobre Memoria Colectiva, p. 79.

Boletín del Archivo General de la Nación


244 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Breve historia de la Universidad Pedagógica


Nacional

Desde octubre de 1970 el Sindicato Nacional de Trabajadores de la


Educación (snte) había propuesto la creación de una universidad peda-
gógica para profesionalizar al magisterio. Este proyecto fue retomado en
1975 por el sindicato solicitando su creación al candidato a la presidencia
José López Portillo, hecho que se concretó el 29 de agosto de 1978, decre-
tando la creación de la Universidad Pedagógica Nacional (upn) publicado
en el Diario Oficial de la Federación. La Universidad Pedagógica Nacional es
una Institución Pública dedicada a impartir educación a nivel superior,
enfocada a la formación de profesionales de la educación. En marzo de
1979 se inauguran sus programas de licenciatura en el sistema escola-
rizado en la sede central, el Ajusco, y en noviembre inicia funciones el
Sistema de Educación a Distancia (sead) operando en 76 unidades en
todo el país. El objetivo principal de la upn fue tema de disputas entre
la Secretaría de Educación Pública (sep) y el snte, estableciéndose como
función primordial la profesionalización y “nivelación” de los profesores
en servicio de la educación básica.
En la actualidad la upn está conformada por 76 unidades y 208
subsedes académicas en el país, lo que la convierte en un Sistema Nacional
de Unidades. A nivel nacional la upn produce conocimientos, estrategias
y modelos pedagógicos para comprender y transformar la educación. Por
eso, el lema que distingue a la universidad es: Educar para transformar.

Breve historia del archivo histórico de la upn:


catalogación y rescate

El Archivo General de la Nación se encarga de custodiar el acervo


documental más importante, no sólo de México sino de Latinoamérica,
teniendo documentos que proceden de instituciones públicas y privadas.
Está integrado por más de 740 fondos, secciones y series, sus registros
más antiguos datan de la tercera década del siglo xvi hasta los años
noventa del siglo xx.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 245
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Desde los primeros años de su fundación y, como consecuencia de


la gran cantidad de documentos generados, las autoridades de la upn se
vieron en la necesidad de establecer en las instalaciones del Ajusco un
archivo que resguardara dichos documentos. En 1982 con el apoyo de
trabajadores del (agn) se capacitó a trabajadores de esta universidad sobre
el manejo idóneo de archivos; también, se estableció que un excedente
de los documentos “en desuso, pero susceptibles de posterior consulta,
que contengan los archivos de trámite de las diversas dependencias…”,
quedaran a resguardo del agn. Asimismo, en el agn se integraría un
Archivo Histórico de la upn, donde se concentrarían los documentos
que, a criterio de las dependencias, tuvieran valor testimonial.
El Archivo Histórico de la upn se encuentra en la sección docu-
mental de Administración Pública: 1910-1988 que resguarda los docu-
mentos generados por diversas dependencias gubernamentales como la
Secretaría de Educación Pública (sep), a la cual pertenece la Universidad
Pedagógica Nacional. La sep cuenta con un archivo histórico dentro del
agn localizado en la Galería 4, que contiene 24 cajas con documentos
de la Universidad Pedagógica Nacional.
Debido a que esta labor de indagación y escrutinio es el primer acer-
camiento hacia el archivo desde su resguardo no existe (actualmente) una
clasificación y catalogación terminada del acervo en los catálogos del
agn. Precisamente esto constituye uno de los objetivos del proyecto; para
dotar a los investigadores y al público interesado en consultar el acervo
de un catálogo preciso del contenido de las cajas y de los documentos.
A partir de la revisión del acervo se pudo identificar que los docu-
mentos se encuentran de manera general en buen estado, ya que su
antigüedad no va más allá de los 40 años, y que todos los documentos
se encuentran resguardados dentro de las cajas sin haber sido expuestos
al exterior hasta esta primera investigación.
De manera general, en este primer acercamiento, se pudo observar
que la documentación corresponde al área administrativa de la institu-
ción, albergando propuestas de planeación y de estructura para la upn
en los momentos de su fundación. Los documentos están seccionados
en carpetas, folders, hojas engargoladas y libros. Es importante señalar

Boletín del Archivo General de la Nación


246 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

que algunos documentos presentan una descripción del contenido de los


paquetes; se infiere que fueron colocados en el momento de su elabo-
ración o cuando se condensaron para ser enviados al archivo de la sep.
Sin embargo, no constituye una clasificación formal del contenido ni del
ordenamiento del acervo para su consulta.
Los profesionales del agn, encargados de facilitar al público los
acervos documentales, manifestaron que no sabían a qué se referían
los datos anotados en las carátulas de los documentos, ya que no se había
revisado el archivo.
En este primer ejercicio para clasificar los documentos, se tomó
como referencia para enumerarlos e identificarlos los números que
aparecen anotados en su carátula, ya que se observó que, junto al primer
número que tiene tres dígitos, se encuentra otro que parece tener una
secuenciación para numerar los documentos. Por ejemplo, se ubica
al documento 300/80 de la Caja 6, al 300/81 de la misma caja, al
300/82; y así sucesivamente hasta agotar el número de expedientes
contenidos en la caja. Esta foliación aparece en la ficha descriptiva
que se utilizó para la investigación del documento y que se descri-
birá más adelante.
Además de documentos escritos, se pudieron ubicar algunos planos
sobre la edificación de los edificios de la unidad Ajusco; planos de
algunas unidades del sead de los estados de la República; perió-
dicos con noticias sobre actividades relevantes de la vida académica
y estudiantil de la universidad, principalmente de su primera década
de existencia.
Los documentos localizados en este archivo pertenecen a las siguientes
dependencias de la universidad, de las cuales algunas aún existen y otras
desaparecieron o cambiaron de nombre: Servicios Escolares; Secretaría
Administrativa; Secretaría Académica; Unidades del Sistema Abierto o
a Distancia (sead); Unidad de Informática de la upn; Dirección General
de Organización y Métodos; Unidad de planeación; Unidad de recursos
Financieros; Oficinas de Auditoría; Unidad de Recursos Materiales y
recursos gráficos.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 247
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Algunas de las temáticas que se localizaron en los documentos son:


proyectos de organización y estructuración de la universidad en su funda-
ción; acuerdos y vinculación con otras universidades e instituciones; orga-
nización administrativa y económica de la universidad en su fundación
y primeros años de vida; actividades académicas y extracurriculares de
la comunidad universitaria en su fundación y primeros años de vida;
noticias sobre la fundación y actividades de la universidad; fundación y
organización de las unidades del sead, así como su equipamiento.
A continuación, se presenta la descripción de la ficha utilizada para
la catalogación del archivo.
Archivo histórico sep/ Universidad Pedagógica Nacional (agn)
Galería: 4 Fondo: ahsep Sección: upn
Caja: 9 Legajo/folder: 300/141
Folio(s): 141
Personaje(s)/instancia: No se especifica
Lugar(s): upn, Unidad Ajusco
Estado físico: Bueno Año(s): 1982
Descripción: Hojas engargoladas. “Manual de organización de la Unidad
de Recursos Materiales y Servicios”

Cuadro 1. Ficha de catalogación.

Las secciones que aparecen sin negritas son generales y serán las
mismas en todas las fichas. Las secciones que aparece en bold son las que
se tienen que completar de acuerdo con las características y datos del
número de la caja en que se ubica en documento, la foliación, el personaje
o la instancia a la que hace referencia, el lugar o los lugares de donde
procede, su estado físico o de conservación, el año de elaboración, la
descripción del contenido y las observaciones —si las hay—, sobre el
contenido o alguna particularidad del documento. A pie de página se
encuentra la sección de los datos de la persona que clasificó, nombre,
fecha y número de ficha.
Presentamos algunos ejemplos representativos de documentos que
por su contenido pueden dar cuenta de la importancia del estudio de

Boletín del Archivo General de la Nación


248 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

este patrimonio documental en tanto artefacto de memoria y constructor


de identidad.
Caja: Folio: Folder: Año:
Contenido: Creación de la Unidad del Sistema de educación a Distancia (sead),
ciudad Tecate, Baja California

Cuadro 2. Documento creación del sead, upn.

La relevancia de este conjunto de documentos reside en que muestra


todo el proceso que se llevó a cabo para lograr la conformación de dicha
unidad del sead. Peticiones a las autoridades de la upn para realizar
reuniones con algunos maestros de la zona para concretar las facilidades
que otorgaría la universidad en la fundación de la unidad. Asesorías por
parte de la Institución Central. Documentos de negociaciones con auto-
ridades de la escuela “Rafael Ramírez” para ocupar sus instalaciones
y realizar las asesorías, recolecta de firmas de los maestros interesados
y las cartas de invitación que se enviaron a diversas personalidades del
sector educativo de Tecate, Baja California, para que asistieran el jueves
7 de noviembre de 1985, a las 18 horas a la ceremonia de inauguración
de la unidad del sead. Complementando el bloque de documentos se
encuentran artículos del periódico El Mexicano, del 8 y 20 de noviembre,
donde se da cuenta de la inauguración. Contar con un elemento original,
como pueden ser las noticias del periódico, imprime un elemento histórico
importante por sí mismo, que contribuye a la identidad universitaria.

Caja: Folio: Folder: Año:


Contenido: Lista general de alumnos del plan 85. Relación de alumnos que
concluyeron el primer semestre. Y lista de titulación

Cuadro 3. Documento relevante.

El lema de la universidad es “Educar para transformar”, y de acuerdo


con un primer perfil de la institución, se concebía como el espacio de
profesionalización y mejora del sector docente del país, es decir, que los
primeros alumnos, y los profesores preocupados por el progreso de su
labor educativa, que ingresaban a la upn primero era para transformarse
y posteriormente para ser capaces de transformar a través de una buena

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 249
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

enseñanza. El lema y el sentido de la institución se pueden ver reflejados


en este bloque de documentos. Es importante señalar que estas primeras
generaciones lograron su objetivo de superación a pesar de problemas
económicos y de traslado a otras ciudades para asistir a la universidad.
Caja: 8 Folio: 105 Folder: 300/105 Año: 1078
Contenido: Documento “filosofía, política y objetivos de la Universidad Pedagógica
Nacional. Descripción de cada una de las licenciaturas, y objetivos en la formación de
los estudiantes”
Cuadro 4. Documento relevante.

Ya que uno de los objetivos de la investigación en ahondar en la


importancia del archivo como artefacto de la memoria para reforzar
la identidad universitaria, este documento es una valiosa pieza ya que
contiene la misión y visión originales de la institución, y a través de su
estudio se puede profundizar en el proceso formativo de una identidad
institucional que planteaba labores específicas para la mejora social a
través de la educación. Sin duda es una pieza que servirá a investigadores
interesados en la institución y su difusión en la comunidad universitaria
figurará como un elemento de referencia importante para reforzar su
identidad.
Caja: 8 Folio: 108 Folder: 300/108 Año: 1980
Contenido: Gaceta Razones, del 6-19 octubre 1980, sección educación. “Universidad
Pedagógica Nacional, dos años de vida y 54,300 estudiantes”. Recuento de la labor
institucional en base a sus objetivos de creación en sus primeros dos años de vida
Cuadro 5. Documento relevante.

Se ha rastreado en la hemeroteca del Archivo General de la Nación


y en la Hemeroteca Nacional de la unam otros ejemplares de la gaceta,
pero no se ha localizado ningún ejemplar, lo que hace que la gaceta
ubicada en el archivo de la upn sea una pieza original cuyo contenido
refiere de forma muy sustancial los objetivos de la institución, su trabajo
e importancia en el ámbito nacional en sus primeros años. Está de más
decir que este material también es muy valioso para estudios sobre la upn.

Boletín del Archivo General de la Nación


250 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

A manera de conclusión

La importancia de los bienes documentales no radica en los documentos


en sí mismos, sino en la manera en que contribuyen a la preservación de
conocimientos significativos para el desarrollo y el bienestar social. Este
tipo de patrimonio es capaz de continuar construyendo nuevos patrimo-
nios, memorias, historias, saberes, valores, que son representativos de
una comunidad que los necesita para encontrar su sentido de existencia.
El Archivo Histórico de la Universidad Pedagógica Nacional, comen-
tado en este trabajo, es un patrimonio documental con gran potencial
para dotar de identidad y sentido de existencia a su comunidad universi-
taria y a la sociedad que se ha visto impactada por la actividad académica
de la institución. Su estudio e investigación adquieren una importancia
fundamental a la luz de nuestra realidad globalizada en que la super-
vivencia de elementos identitarios e históricos que fundamenten la vida
social, son factores necesarios que merecen ser preservados para las
generaciones futuras, porque un país sin memoria… no sabe de dónde
viene ni a dónde va.
Este trabajo expuso un primer acercamiento a este archivo docu-
mental para realizar su clasificación y catalogación. El primer objetivo
de rescatarlo y darlo a conocer parece cubierto; ahora, sigue la labor de
investigar y trabajar de manera profunda la información y temáticas de
sus documentos, que se hallan listos para dotar de vida al presente con
base en lo que el pasado puede enseñar.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 251
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Fuentes

Archivo General de la Nación: Archivo Histórico de la Secretaría de


Educación Pública/upn

Bibliografía

Archivo General de la Nación, “Historia del agn”, en http://www.agn.


gob.mx/menuprincipal/quienesomos/hist.html [consultado el 26
de octubre de 2017].

Castro, Salazar Hanna E., “Identidad Universitaria”, en Universidad


Mexicana (2015), http://unimex.edu.mx/Investigacion/DocInves-
tigacion/Identidad_Universitaria.pdf [consultado el 25 de octubre
de 2017].

De la Cruz, Ayuso Cristina, Sasia Santos Perú, “La responsabilidad


social de la universidad en el proyecto de construcción de una socie-
dad”, en Educación superior y sociedad, (2) año 13 (2008): 21-51.

De Sousa, Santos Boaventura, La Universidad en el Siglo xxi. Para una


reforma democrática y emancipatoria de la universidad, Bolivia, cides-umsa,
asdi y Plural editores, 2007.

Derrida, Jacques, Mal de archivo: una impresión freudiana, Madrid, Editorial


Trotta, 1997.

Edmondson, Ray, Memoria del mundo. Directrices para la salvaguardia del


Patrimonio documental, París, unesco, 2002.

Fabre, Batista G., “Las funciones sustantivas de la Universidad y su


articulación en un departamento docente”, en v Congreso Inter-
nacional Virtual de Educación, Cuba, Universidad Agraria, 2005,
pp. 1-10.

Boletín del Archivo General de la Nación


252 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Favier, Jean, “Constitución y función de los archivos”, en Paul Ricoeur,


¿Por qué recordar?, Barcelona, Ediciones Granica, 2002, pp. 47-51.

Fernández de Zamora, R., “Conocer, valorar y difundir el patrimonio


documental de América Latina y el Caribe”, en World Library and
Information Congress: 75TH IFLA General Conference and Coun-
cil, Milan, The International Federation of Library Associations
and Institutions, 2009, pp. 1-8.

Larrain, Jorge, “El concepto de identidad”, en Revista famecos, 10 (21)


(2003), pp. 30-42.

Leniaud, Jean Michael, “El patrimonio recuperado. El ejemplo de


Saint-Denis”, en Jean Pierre Rioux; Jean Francois Sirinelli, Para una
Historia Cultural, México, Taurus, 1999, pp. 373-388.

Mendoza García, Jorge, Sobre Memoria Colectiva. Marcos sociales, artefactos e


historia, México, Universidad Pedagógica Nacional, 2015.

Munera Torres, María Teresa, “Reflexiones, metodología, propuestas y


experiencias sobre información y documentación del patrimonio docu-
mental en la universidad”, en Scire, vol. 11 (1) (2005), pp. 175-186.

Offenstadt, Nicolas, Las palabras del historiador, Chile, Ediciones Universidad


Alberto Hurtado, 2014, en https://aintcomeback.firebaseapp.com/
ff659/las-palabras-del-historiador-diccionrio-de-conceptos-spani-
sh-edition-by-nicolas-offenstadt-B00PUWU6ES.html [consultado el
26 de octubre de 2017], p. 21.

Saizar, Consuelo, Atlas de infraestructura y patrimonio cultural de México,


México, conaculta, 2010.

Santacana Mestre, Joan, Museografía Didáctica, España, Ariel, 2005.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 253
Estephanie Nallely Pérez Santos | José Guadalupe Vázquez Becerril
El rescate del patrimonio…

Santoyo Bastida, Beatriz, Archivo Histórico. Guía de autoaprendizaje, México,


enba-sep, 2000.

Todorov, Tzvetan, Los abusos de la memoria, España, Paidos Ibérica, 2013.

unesco, Indicadores unesco de cultura para el Desarrollo. Manual metodológico,


España, unesco-Diversidad de las experiencias culturales, 2014.

Universidad Pedagógica Nacional, “Acerca de la upn”, en http://www.


upn.mx/index.php/conoce-la-upn/acerca-de-la-upn [consultado el
25 de octubre de 2017].

Boletín del Archivo General de la Nación


254 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
DE NUESTRO
ARCHIVO
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación (agn) – 2019

El presente documento propone ilustrar la situación encontrada en el


agn al inicio de esta administración (diciembre de 2018). Resalta las
condiciones actuales en los temas sustantivos que atañen a las atribu-
ciones de esta entidad.
Si bien se identificaron algunos diagnósticos parciales realizados
con anterioridad, desconocemos la existencia de un diagnóstico total y
profundo del agn, o al menos, uno que reflejara el grado de avance en
los procesos archivísticos aplicados al acervo y el despacho de los servi-
cios proporcionados por la institución.
El desorden encontrado en todas las tareas del agn, acumulado a lo
largo de su historia, provocó que la evaluación diagnóstica se prolongara
a lo largo de un año. Por ello, los datos duros que arroja este diagnóstico
nos sorprenderán y afectarán a todos los involucrados con esta entidad.
El impacto de la evaluación fue de tal magnitud que nos obligó a
analizar la información obtenida para conocer la procedencia de los
problemas y así tomar acciones concretas y proponer proyectos a corto,
mediano y largo plazo. Estos proyectos deberán solventar los resultados
encontrados con el fin de dar cumplimiento a las tareas sustantivas del
agn: salvaguardar la memoria nacional impulsando la protección, la
apertura y el acceso público a nuestro patrimonio documental. Para tal
fin se desglosan las situaciones encontradas en las áreas sustantivas del
Archivo General de la Nación.

1 Dirección de Preservación del Patrimonio


Documental
(antes Dirección del Archivo Histórico Central)

Tiene como objetivo general preservar el patrimonio documental a


resguardo del Archivo General de la Nación a través de la organización,
descripción, conservación y restauración de los documentos; presentó
las siguientes situaciones.

Boletín del Archivo General de la Nación


256 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

1.1 Organización

En cuanto a la organización de los acervos gráficos, audiovisuales y


documentales se detectó:

• Ausencia de políticas de operación y procedimientos enca-


minados a documentar la historia y los procesos técnicos
realizados en los fondos documentales, que permitieran enri-
quecer las diversas áreas de descripción que presenta la Guía
General de Fondos.
• Inexistencia de inventarios topográficos y de consulta.
• El cambio del acervo del edificio histórico al edificio nuevo
arrojó irregularidades en cuanto a lo que salía y entraba refe-
rentes a cantidad, estado físico y orden.
• Instalaciones inadecuadas de materiales gráficos y audiovi-
suales en depósitos.
• Por carecer de las condiciones idóneas para su preservación
hay ausencia de clasificación y diferenciación de los materiales
constitutivos de los soportes documentales.
• No había un programa integral de conservación preventiva
para los depósitos.
• No había inventarios de los acervos hemerográficos de la biblio-
teca, tan sólo un control de títulos y periodos.

60% del acervo no está descrito. No hay


inventarios topográficos y de consulta.

1.2 Descripción

Carencia de un programa descriptivo fundamentado en normas nacio-


nales e internacionales que plantee un procedimiento homogéneo.

• Del 100% del acervo, 60% no está descrito.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 257
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

• Del 40% descrito, 20% tiene una descripción homogénea; en


tanto que, el restante 20% es una descripción irregular.

Por ejemplo:
El acervo novohispano está conformado por 121 fondos documentales.

Del total, 54 series están descritas en su totalidad; 61 series fluctúa


su descripción entre 4 y 99%; 6 series no están descritas.

Los siguientes cuadros son ejemplo del fondo novohispano con los
porcentajes descritos por grupo documental.

Grupos Grupos
Descrito % Descrito %
documentales documentales
Abasto y Panaderías 100% Cultos Religiosos 100%
Donativos y Préstamos 100%
Acordada 100%
Edictos de Inquisición 100%
Aguardiente de Caña 100%
Epidemias 100%
Alcaldes Mayores 100%
Expolios 100%
Alhóndigas 100%
Factorías 100%
Almacenes Reales 100%
Filipinas 100%
Bienes de Comunidad 100%
Historia: Notas
Bulas de la Santa 100%
100% Diplomáticas
Cruzada
Iglesias 100%
Californias 100%
Impresos Oficiales 100%
Caminos y Calzadas 100%
Indiferente Virreinal 100%
Censos 100%
Industria y Comercio 100%
Comisos 100%
Intendencias 100%
Concurso de Calvo 100%
Jesuitas: Cuentas 100%
Concurso de Cotilla 100%
Judicial 100%
Concurso de Peñaloza 100%
Mercados 100%
Congregaciones 100%
Obras Pías 100%
Consolidación 100%
Obras Públicas 100%
Correspondencia de
100% Oficio de Hurtado 100%
Diversas Autoridades

Boletín del Archivo General de la Nación


258 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Grupos Grupos
Descrito % Descrito %
documentales documentales
Oficio de Soria 100% Cárceles y Presidios 98%
Parcialidades 100% Minería 98%
Peajes 100% Padrones 97%
Pensiones 100% Templos y Conventos 97%
Protomedicato 100% Tributos 97%
Pulques 100% Mercedes 97%
Real Junta 100% Misiones 96%
Reales Órdenes 100% General de Parte 96%
Registro de Fianzas, Escribanos 96%
Depósitos y 100%
Desagüe 96%
Obligaciones
Diezmos 96%
Ríos y Acequias 100%
Propios y Arbitrios 95%
Salinas 100%
Matrimonios 95%
Títulos y Despachos de
100% Real Audiencia 95%
Guerra
Marina 100% Bandos 91%
Bienes Nacionales 100% Inquisición 91%
Criminal 100% Oficios Vendibles 90%
Ayuntamientos 100% Tierras 89%
Clero Regular y Policía y Empedrados 89%
100%
Secular Montepíos 88%
Infidencias 99% Sin clasificar 88%
Real Fisco de la Subdelegados 85%
99%
Inquisición
Bienes de Difuntos 80%
Intestados 99%
Jesuitas 76%
Indiferente de Guerra 99%
Derechos Parroquiales 75%
Indios 99%
Gallos 75%
Tribunal Superior de
Justicia de la Ciudad 99% Consulado 73%
de México Real Hacienda 71%
Capellanías 99% Colegios 71%
Vínculos y Mayorazgos 98% Reales Cédulas
Operaciones de Originales y 64%
98% Duplicados
Guerra
Provincias Internas 98% Tabaco 59%

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 259
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Grupos Grupos
Descrito % Descrito %
documentales documentales
Hospitales 59% Cofradías y
9%
Media Anata 58% Archicofradías

Temporalidades 49% Pólvora 7%

Ordenanzas 45% Correspondencia de


7%
Virreyes
Casa de Moneda 40%
Universidad 6%
Hospital de Jesús 37%
Historia 5%
Correos 32%
Lotería 4%
Arzobispos y Obispos 26%
Colecciones 0%
Archivo Histórico de
26% Fonseca y Urrutia 0%
Hacienda
Tribunal de Cuentas 21% Pólizas 0%

Caja Matriz 18% Real Acuerdo 0%

Civil 17% Renta del Tabaco 0%

Real Caja 16% Indiferente


0%
Irrecuperable
Alcabalas 13%
Total 71%

Grupos de fondos Descrito %

México Novohispano 71%


Archivos Audiovisuales 55%
Archivos Fotográficos, Gráficos y
48%
Microfilm
México Independiente 40%
México Contemporáneo 33%
Archivos Privados 32%
Archivos Cartográficos 24%
Otros archivos 17%
Total 40%

Boletín del Archivo General de la Nación


260 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Por otro lado:

• La catalogación y clasificación de los registros de la base de


datos de la Biblioteca Ignacio Cubas tiene 20% de rezago.

De igual manera, se hizo un análisis de las herramientas de inves-


tigación, en este caso, las guías y los catálogos publicados.

Guías y catálogos publicados en físico de 1911 a 2018


Catálogos publicados
Director Periodo Porcentaje
(físicos)
Luis González Obregón 1911-1914 0 0%
Tomás Alarcón 1915 0 0%
José María Coéllar 1915-1920 0 0%
Rafael López 1920-1943 0 0%
Julio Jiménez Rueda 1943-1952 1 1%
Manuel Bartolomé Trens 1953-1959 1 1%
Ignacio Rubio Mañé 1960-1977 23 18%
Alejandra Moreno
1977-1982 60 48%
Toscano
Leonor Ortiz Monasterios
1983-1994 23 18%
Prieto
Patricia Galena Herrera 1995-1999 5 4%
Stella María González
1999-2003 5 4%
Cicero
Jorge Ruiz Dueñas 2003-2009 4 3%
Aurora Gómez
2009-2013 4 3%
Galvarriato Freer
Mercedes de Vega Armijo 2013-2018 0 0%
Carlos Enrique Ruiz
2018-2024 0 0%
Abreu
Total 126 100%

Nota: no existe una versión digital actualizada de guías y catálogos del total del acervo.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 261
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

1.3 Conservación

• No existen protocolos actuales que registren incidencias de


maltrato, extravío o sustracción ilegal del patrimonio docu-
mental.
• Ausencia de un diagnóstico actualizado de conservación a nivel
fondo, colección, sección, serie o expediente para determinar
el estado de conservación de los acervos.

1.4 Restauración

• El personal operativo con profesionalización y capacitación


técnica es insuficiente.
• No existen fichas clínicas que permitan el registro y actualiza-
ción del acervo.
• Del equipo instalado en los laboratorios del edificio anexo 25%
no funciona por diversas causas.

1.5 Acceso

El servicio al público para consultar el acervo es una de las funciones


medulares de la institución que consiste en brindar de manera eficiente,
ágil y óptima el acceso a los documentos atendiendo a todo tipo de usua-
rios, sin marginar a ningún sector de la población nacional y extranjera.
Asimismo, resulta vital informar con claridad y permanentemente, sobre
los procedimientos de consulta y el estatus archivístico de los fondos
documentales. En este sentido, se detectaron inconsistencias organiza-
tivas en la prestación del servicio:

• El servicio de consulta era laborioso y prolongado.


• En 2018 se atendía en las salas de consulta, por día, a un número
bajo de investigadores (entre 25 y 30 usuarios).
• Debido a la falta de actualización, los reportes del Sistema
Informático de Registro, Actualización y Normalización de

Boletín del Archivo General de la Nación


262 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Archivos (Siranda) sobre la ruta de materiales en préstamo


y las estadísticas de servicios y usuarios son poco confiables.
• Deben cotejarse los instrumentos de consulta impresos y en
formato pdf (como los generados por la doctora Linda Arnold),
así como la base de datos denominada Argena, con los regis-
tros documentales de Archidoc, para verificar si su contenido
fue migrado en su totalidad.
• Los instrumentos de consulta no están disponibles para consul-
tarse en línea.
• La descripción que se hacía era bajo criterios heterogéneos, por
lo cual la información de las fichas catalográficas para consulta
pública carece de uniformidad.
• No se tienen registros, ni inventarios de la producción de
imágenes digitales de los últimos 12 años.

La descripción realizada no tenía criterios


heterogéneos; no hay uniformidad. No
hay registros de las imágenes digitales
de los últimos 12 años.

2 Dirección de Desarrollo Archivístico Nacional


(antes Dirección del Sistema Nacional de Archivos)

Tiene como objetivo principal fomentar el desarrollo archivístico para


los sujetos obligados por la Ley General de Archivos a nivel nacional.
Así como verificar el cumplimiento normativo en materia archivística
de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal
(apf); presentó las siguientes situaciones.

2.1 Asesorar

• No se tienen reportes o expedientes relacionados al fortaleci-


miento de la cultura archivística.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 263
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

• No existe una plataforma para el Sistema Nacional de Archivos


que sustente el Registro Nacional de Archivos.

2.2 Proponer criterios y recomendaciones

• No están normalizados los Sistemas Institucionales de Archivos


de los sujetos obligados.
• Está pendiente el término del trámite de los lineamientos:
* Criterios técnicos para el destino final de los docu-
mentos: transferencia secundaria.
* Criterios técnicos para el destino final de los docu-
mentos: baja documental.
• Se tienen datos anteriores referentes a un avance de 80% en el
desarrollo de los documentos: “Criterios Técnicos del Instruc-
tivo para la elaboración del Cuadro General de Clasificación
Archivística” y del “Catálogo de Disposición Documental”.
• La Dirección de Desarrollo Archivístico Nacional (dsna) no
cuenta con un procedimiento que defina la elaboración de bases
de datos que concentre la información de los archivos de los
tres órdenes de gobierno.
• No existen manuales con recomendaciones y lineamientos para
preservación de acervos digitales.

Están pendientes 4,971 solicitudes de baja


documental. Se tiene un rezago de 83 soli-
citudes de transferencia secundaria.

2.3 Capacitación

Respecto a verificar el cumplimiento normativo de la Administración


Pública Federal (apf):

• No hay programas de profesionalización y de capacitación a


nivel nacional.

Boletín del Archivo General de la Nación


264 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

2.4 Bajas documentales

• Están pendientes 4,971 solicitudes de baja documental.


• El rezago de solicitudes acumuladas pertenece al periodo 2013
a 2018.

Metros
Solicitudes Expedientes Cajas Peso (kg)
lineales
4,971 39,919,921 302,566 43,868,257.37 877,365

Nota: se identificó que algunas instituciones ingresaron la misma solicitud de baja


en diferentes años, esto abre la posibilidad de que existan solicitudes duplicadas y el
número real de solicitudes pendientes sea menor.

• Adicionalmente, existe un rezago en la dictaminación de baja


de 45 solicitudes que reportan documentación siniestrada de
2013 a 2018.

2.5 Instrumentos de control archivístico

• Se encontraron 209 catálogos de disposición documental que


ingresaron en el periodo 2013-2018 de los cuales:
* 19 continúan vigentes.
* 108 fueron validados.
* 82 están pendientes de aprobación y en espera de
asesoría.

2.6 Transferencias secundarias

• Existe un rezago de 83 solicitudes de transferencia secundaria


de 2014 a 2018.
• El proceso de transferencia secundaria se realizaba con un
número desproporcionalmente bajo de colaboradores compa-
rado con el alto número de documentos transferidos.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 265
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

60% del acervo no está descrito. No hay


inventarios topográficos y de consulta.

3 Dirección de Tecnologías de la Información


y Comunicaciones
(Antes Dirección de Tecnologías de la Información)

Su objetivo principal es garantizar la preservación de la memoria histó-


rica en soportes digitales para socializar sus contenidos hacia la población
durante su ciclo de vida; presentó las siguientes situaciones.

3.1 Infraestructura de telecomunicaciones


y comunicación

• Los servicios de internet del agn dependían del servidor compar-


tido con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
• El centro de telecomunicaciones no cuenta con infraestructura
propia para voz y datos. Se utilizaban los de la Secretaría de
Gobernación (segob).
• Las baterías de respaldo del centro de telecomunicaciones
están averiadas.
• El equipo de seguridad para acceso a internet, así como los
servidores para alojar el proxy y el sistema de nómina son
prestados por el proveedor “Tec Pluss”.
• No hay servicio de almacenamiento para alojar el sistema
de citas de usuarios, datos abiertos, sipot, cursos en línea,
etcétera.
• El centro de datos no tiene un espacio de almacenamiento,
ni cuenta con pólizas de mantenimiento y soporte técnico de
la infraestructura.
• No había recursos para la implementación de controles y vigi-
lancia de mecanismos para la administración de la seguridad
de la información.

Boletín del Archivo General de la Nación


266 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

• Los porcentajes de implementación de los nueve procesos que


conforman el Manual Administrativo de Aplicación General
en Materia de Tecnologías de la Información (maagticsi) se
encontraron de la siguiente manera: cuatro a 100%, uno a
71%, uno a 50%, uno a 10%, y dos a 0% por falta de recursos.

No se tenía un servicio de almacenamiento


propio. El Sistema de Administración de
Archivos no está actualizado.

3.2 Licenciamiento general de software

• No encontramos ningún Sistema de Gestión Gubernamental


(grp) que se encargue de la gestión presupuestal, financiera, de
materiales y recursos humanos, esto, a pesar de que existe un
contrato para estos servicios firmado con el Instituto Potosino
de Investigación Científica y Tecnológica, a.c.
• La renta de licencias de paquetería Microsoft Office y el número
de equipos rentados no tiene relación: 250 equipos y 375 licen-
ciamientos.

3.3 Desarrollo informático de herramientas en


materia archivística

• La Dirección de Tecnologías de la Información y Comunica-


ciones (dti) no puede administrar la herramienta koha para
la organización y descripción de los acervos de la Biblioteca
Ignacio Cubas, la cual es cargada por la segob.

3.4 Software de gestión documental

• El Sistema de Administración de Archivos en el agn se reporta


estable, pero no está actualizado.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 267
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

• No se tiene un cuestionario anual para conocer el estado de


implementación de los sistemas automatizados de control de
gestión en las dependencias.

3.5 Procedimientos para la preservación de acervos


documentales y difusión sobre el patrimonio histó-
rico documental

• No se cuenta con una implementación del ArchidocWeb para


acceso remoto, ni infraestructura para realizarlo.
• Los inventarios de los materiales digitalizados están incompletos.
• El Siranda que alberga el acervo digitalizado y la base de
búsqueda de datos del Archivo Histórico, así como inventarios
de los acervos descritos y organizados, y genera los procesos de
reprografía, no cuenta con mantenimiento desde 2016.
* Se contrató bajo un esquema que implica fuertes eroga-
ciones para su mantenimiento.
* Como herramienta de producción de fichas catalográficas,
no tiene habilitados los campos que permitan capturar la
información correspondiente a cada área de descripción
indicada por la Norma isad-g en su arquitectura.
• Los inventarios de los materiales digitalizados de 2017 y 2018
están incompletos.

El acervo digitalizado, la base de búsqueda


de datos y los inventarios no están actuali-
zados. Cuatro scanners de alta tecnología
de punta están subutilizados.

3.6 Equipamiento para digitalización

Se encontraron cuatro scanners de alta tecnología de punta, sin embargo,


han sido subutilizados por la falta de un servidor de almacenamiento.

Boletín del Archivo General de la Nación


268 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

La solución tecnológica procurada para la digitalización fue costosa;


pero totalmente inoperante.

4 Dirección de gestión, acceso y difusión


del patrimonio documental
(antes Dirección de Publicaciones y Difusión y Direc-
ción de Desarrollo Institucional)

Tiene como objetivo principal promover y respaldar el acceso y la difu-


sión del patrimonio documental en custodia del Archivo General de la
Nación; presentó las siguientes situaciones.

4.1 Difusión

• La publicación Boletín del Archivo General de la Nación no contaba con


presencia electrónica y no ha tenido una distribución adecuada.
• No se definió una política para la solicitud de imágenes.
• La oferta de publicaciones sobre temas archivísticos es limitada.
• La atención a medios es reactiva. No hay un vínculo con medios
de comunicación para la adecuada difusión de los trabajos
institucionales.
• No hay repositorio para el almacenamiento del archivo fotográ-
fico, publicaciones y exposiciones en línea, lo cual ha provocado
pérdida de información.
• No existe un protocolo de preservación para la transferencia
secundaria de estos documentos que forman parte del Archivo
Histórico de la Institución.
• No hay licencias actualizadas de software para diseño y forma-
ción, producción audiovisual y mailing (correo directo).

No hay vínculo con medios de comunica-


ción, por tanto, la atención a medios es
reactiva. Las publicaciones sobre temas
archivísticos es limitada.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 269
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

Consideraciones finales

Los datos duros de la situación actual referente a las actividades sustan-


tivas del agn son:

Dirección de Preservación del Patrimonio Docu-


mental (antes Archivo Histórico Central)

• 60% del acervo no está descrito.


• Se atienden entre 25 y 30 investigadores otorgando entre 80 y
100 expedientes diarios.
• No existe una versión digital actualizada de guías y catálogos
del total del acervo.
• No existen procedimientos, ni políticas de operación de los
procesos técnicos archivísticos.
• No hay inventarios topográficos y de consulta.
• No existen registros o inventarios de la producción de imágenes
digitales.
• No hay un programa integral de conservación preventiva.
• No hay un protocolo para proceder contra la sustracción ilegal,
maltrato o extravío del patrimonio documental.
• El personal operativo profesional y capacitado es insuficiente.

Dirección de Desarrollo Archivístico Nacional


(antes Sistema Nacional de Archivos)

• Rezago de 4,971 solicitudes de baja documental.


• Rezago de 45 solicitudes de documentación siniestrada.
• Rezago de 82 catálogos de disposición documental pendientes
de aprobación.
• Rezago de 83 solicitudes de transferencia secundaria.
• Inexistencia de una plataforma para el Sistema Nacional de
Archivos.

Boletín del Archivo General de la Nación


270 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

• No existe un programa, reportes o expedientes para el fortale-


cimiento de la cultura archivística.
• No están normalizados los Sistemas Institucionales de Archivos
de los Sujetos Obligados.
• No hay programas de profesionalización y de capacitación a
nivel nacional.

Dirección de Tecnologías de la Información y Comu-


nicaciones (antes Tecnologías de la Información)

• Importante desabasto informático y desactualización en equi-


pamiento, equipo de seguridad de la información, equipo de
vigilancia, alojamiento, software especializado y mantenimiento.
• Para la digitalización se tienen cuatro escáneres de alta tecno-
logía de punta, subutilizados por la inexistencia de alojamiento.
• Tan sólo se tiene 59% de avance en la implementación de los
procesos conforme al Manual Administrativo de Aplicación
General en Materia de Tecnologías de la Información (maag-
ticsi).
• El sistema informático de registro, actualización y normaliza-
ción de archivos (Siranda) se encuentra obsoleto y desactuali-
zado según la norma isad-g además de que sus estadísticas de
servicio y usuarios son poco confiables.
• No existe un Sistema de Gestión Gubernamental (grp).
• El Sistema de Administración de Archivos (saa) está desac-
tualizado.
• No existe un acceso para consulta en línea del acervo o de los
instrumentos de consulta.

Sin duda, queda mucho por hacer para paliar y mucho más para
solventar el severo rezago y la negligencia de décadas en las actividades
sustantivas del agn que garanticen el cumplimiento de la misión de
esta institución. Sin embargo, esperamos que esta información permita
a ésta y a las administraciones sucesivas, continuar con el rescate del

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 271
Evaluación diagnóstica
Archivo General de la Nación 2019

patrimonio documental de este archivo, así como ser un ejemplo para


las mejores prácticas que impulsen la profesionalización y regulación en
archivos con el fin de asegurar la apropiada custodia, uso y manejo del
patrimonio documental en toda la nación. Coadyuvar en la edificación
de la eficiencia en la gestión pública, el buen gobierno, la democracia,
la transparencia, la participación ciudadana, la sociedad de la informa-
ción y el conocimiento, la identidad cultural y salvaguarda sobre todo
del derecho a la memoria.

Boletín del Archivo General de la Nación


272 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Corolario

Bertha Heredia Botello


Jefa del Departamento de Organización y
Descripción Documental
Archivo General de la Nación
bheredia@agn.gob.mx

Cada palabra tiene su historia, y el número de palabras es enorme.


Antonio Alatorre1

El Archivo General de la Nación cuenta con un riquísimo depositario


documental novohispano. A partir de la revisión y la lectura de algunos
de sus fondos, nos hemos encontrado con voces desconocidas cuyo
contexto no era lo suficientemente amplio para dar cabida a su enten-
dimiento. En ocasiones, diversos y valiosos vocabularios o diccionarios
antiguos contenían la entrada; en otras no. En el segundo caso, el desco-
nocimiento y la curiosidad nos llevó a buscar el posible significado del
término recurriendo a otras fuentes.
La presente sección es el resultado de esa búsqueda y tiene por objetivo
presentar términos hallados en distintas fuentes novohispanas,2 cuyo signifi-
cado no es fácil de encontrar o concretar, a partir de diccionarios antiguos,
ya que, recordando las palabras de Antonio Alatorre, “los diccionarios
corrientes de la lengua española, derivados del de la Academia de Madrid,
no dan cabida sino a una mínima parte de las voces americanas”,3 por
lo que su existencia no debe sorprendernos.

1
Alatorre, Los 1001 años de la lengua española, p. 375.
2
Los fondos consultados son variados: General de Parte, Californias, Tierras, Indife-
rente Virreinal, etcétera.
3
Alatorre, Los 1001 años de la lengua española, pp. 318-319.

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 273
De esta forma, cada voz viene acompañada de la transcripción
literal4 del documento y de su reproducción. Asimismo, se añade un
fragmento de otra fuente donde se halla la voz en cuestión, invitando
al lector a deducir su posible significado, o a ampliar los ya existentes.
Sin afán de ser exhaustivos, aspiramos a enriquecer el uso de la palabra
en “su extensión geográfica, sus cambios de forma y de significado”,5 con
base en el contexto que presenta su fuente.

Bibliografía

Alatorre Antonio, Los 1001 años de la lengua española, Fondo de Cultura


Económica, México, 2015 [1979].

Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, 1726-1739, en


http://web.frl.es/DA.html [consultado en marzo de 2018].

_____, Diccionario histórico de la lengua española, (1933-1936), en http://


web.frl.es/DH1936.html [consultado en marzo de 2018].

_____, Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, en http://buscon.


rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle [consultado en marzo de 2018].

4
De manera general, respetamos la ortografía literal del texto, con las siguientes excepcio-
nes: se modernizó el uso de mayúsculas y minúsculas; se modificó la puntuación, indispen-
sable para una lectura fluida del texto, además, se desataron abreviaturas.
5
Alatorre, Los 1001 años de la lengua española, p. 318.

Boletín del Archivo General de la Nación


274 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Cordillera

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 275
General de Parte, volumen 14, expediente 106, fs. 105v-106f.

Boletín del Archivo General de la Nación


276 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
[Apostilla:] Vuestra exelencia en conformidad de parezer del Real
acuerdo manda al reçepctor que fuere a la residencia de don Lorenço
Ramires y a otrotro [sic] qualquiera de cordillera que fuere requerido
que pena de quinientos pesos y privaçion de officio haga notorio el
mandamiento que aqui se refiere despachado al doctor don Miguel de
Araujo y Figueroa al señor obispo de la ciudad de Antequera Valle de
Oaxaca, venerable dean y cavildo della y al mayordomo de la santa
yglesia para que cada uno por lo que le toca lo guarde y cumpla. Don
Antonio Sebastian etcetera por quanto ante mi se presento un m[emo-
rial] cuyo tenor es como se sigue. Exelentisimo señor el doctor don
Miguel Araujo y Figueroa cargo mas antiguo de la yglesia cathedral
diocesano. Diçe que vuestra exelencia se sirvio mandar se despachase
recaudo para que fuese restituido en su prevenda y que se le acudiese
con todos los repartimientos por entero que se an hecho despues que
vino a esta ciudad en seguimiento de su justicia, y con los corrientes,
y que el mayordomo de aquella yglesia los pagase sin excusa con pena
de quinientos pesos y asi mismo a las justicias de su magestad para que
lo executen y por el valimiento contrario no a tenido efecto en muchos
meses ni lo tendra nunca porque no ay en aquella çiudad ni aun quien
se atreva a reçivir el despacho para presentarlo y pedir su cumplimiento
y en el ynterin se augmentan sus publicas neçesidades y empeños consi-
guiendo por este camino que el señor obispo de la santa yglesia y los
prevendados della no solamente tenerlo desterrado por que vive como
verdadero eclesiastico como consta de los autos eclesiasticos que repe-
tidamente se an visto en esta Real Audiencia sino juntamente quitan-
dole la prevenda que es su unica congrua a cuyo titulo esta ordenado el
dicho canonigo don Miguel de Araujo para que no pueda defender su
justicia, ni vivir y lo que es mas los ordenes de vuestra excelencia no se
executan y no le queda mas recurso que el superior de su amparo para
que vuestra excelencia que se sirvio de darlo en el despacho se sirva de
proseguirlo en la execusion hasta que con efecto la tenga y para ello a
vuestra excelencia suplica se sirva de ampararlo para que el duplicado
de dicho despacho que con este presenta se despache a la dicha ciudad
de Oaxaca como vuestra excelencia fuere servido y que dentro de buen

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 277
termino se remita a vuestra excelencia su cumplimiento por tener el
dicho canonigo Araujo posible defensa ni camino seguro para poderlo
despachar y mucho menos para conseguir su execucion en que reçivira
mandamiento con justicia de la grandeza de vuestra excelencia. Don
Miguel de Araujo de que mande dar vista al señor fiscal que dio esta
respuesta. [Al margen:] Respuesta del señor fiscal. Exelentisimo señor
el fiscal de su magestad dize que vuestra excelencia podra servirse de
mandar que qualquiera de las justicias de la ciudad de Oaxaca execute
el despacho que tiene mandado librar al suplicante sin excusa ni omision
alguna devajo de la pena que en el esta ympuesta. Mexico a seis de
octubre de seiscientos setenta y uno. Lizenciado don Juan Francisco de
Esquibel. Con la qual dicha respuesta lo remiti al Real acuerdo para
voto consultivo para que me diese como dio su parezer que es este.
[Al margen:] Parezer del Real aquerdo. Exelentisimo señor el reçeptor
que fuere a la residensia de don Lorenço Ramirez y otro qualquiera de
cordillera que fuere requerido siendo vuestra excelencia servido podra
mandar execute lo mandado por vuestra excelencia pena de quinietos
pesos y privasion de oficio. Real acuerdo ordinario. Ocho de octubre
seiscientos setenta y uno. Señalado con seis rubricas. Y por mi visto
conformandome con dicho parezer por el presente mando al reçeptor
que fuere a la residencia de don Lorenzo Ramirez de Guzman o a
otro qualquiera de cordillera, que con este despacho fuere requerido
que pena de quinientos pesos aplicados a mi distribuzion y privazion
de que [Execute y] haga notorio el mandamiento que aqui se refiere
despachado por mi a los treinta de junio proxsimo pasado al señor
obispo de la çiudad de Antequera Valle de Oaxaca, venerable Dean y
cavildo della, y al mayordomo de la santa yglesia para que cada uno
por lo que le toca lo guarden cumplan y executen segun y como en el
se contiene, y hecho con lo que en su virtud se obrare lo entregara a la
parte del dicho canonigo don Miguel de Araujo para en guarda de su
derecho. Mexico y octubre diez de mill seiscientos y setenta y un años.
El marques de Mancera. Por mandado de su excelencia don Gervasio
Carrillo. Entrerrenglones. Execute y.

Boletín del Archivo General de la Nación


278 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
José Velarde, en Apuntes y documentos para la Historia del correo en
México refiere:

Hay bastantes Provincias donde hasta ahora no se ha esta-


blecido estafeta ni correo ordinario, por la corta o ninguna
utilidad que ofrece la poca correspondencia de ella con esta
Capital y las demás poblaciones grandes del Rey no; pero
a vista de hallarse en Administración de cuenta de la Real
Hazienda varios Ramos de ella, y que desde los principios
del año inmediato deben pagarse de cada uno los portes de
cartas y pliegos que anteriormente fueron francos o se remi-
tían por cordillera con notable retardación, soy de sentir
que se establezcan oficios en los Pueblos de Provincia que
sean cabezas de partido y que se destinen correos de a pie
a conducir estas correspondencias, que aunque dejen corta
utilidad a la renta, fomentarán el comercio y producirán
otros beneficios al Real Erario y al Público.1

1
Velarde, José, Apuntes y documentos para la Historia del correo en México, Imprenta de Ignacio
Escalante, 1908, p. 884, en http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020005168/1020005168.
pdf [consultado en marzo de 2020].

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 279
Pisage

Boletín del Archivo General de la Nación


280 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
General de Parte, volumen 53, expediente 227, fs. 158f-158v

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 281
[Apostilla:] Vuestra excelencia nombra por ofizial del ramo del pisage
en Veracruz a don Francisco Zaragosa por dimicion de don Manuel
Mendivuren que lo obtenia como se previene. El bachiller fray don
Antonio María Bucareli etcetera. Haviendo vacado el empleo de oficial
del ramo del pisage con motivo de allarse proximo don Manuel de Mendi-
vuren que lo obtenia a tomar posesion del de contador de menores de
la Nueva Ciudad y Puerto de Veracruz, don Pedro Antonio de Cosio a
cuio cargo corre dicho ramo, por muerte del comisario ordenamos don
Vizente Bustillos en constancia que dirigió a mis manos me propuso
tres sugetos en primer lugar a don Francisco Zaragoza en cuia vista
teniendo presente el merito de este yndividuo adquirido en el tiempo que
ha servido de ofiçial para la cuenta y rason de la aduanilla establecida
en la puerta del muelle de aquella ciudad para las salidas y entradas de
efectos para los rios de Alvarado con sola la asignacion de quinze pesos
mens[u]ales y en conformidad de mi decreto de dies y siete del que sigue.
Por el presente nombro al expresado don Francisco Zaragoza por oficial
del ramo del pisage en Veracruz para que como tal uze y exersa este
empleo en todos los casos y cosas consernientes a el, segun y en la forma
que lo obtubo su antesesor don Manuel de Mendiburen gozando como
este del sueldo de trescientos pesos que conforme al moderno estable-
cimiento tiene de asignacion librados y pagados por las personas y de
los efectos que fuere estilo y de este despacho se tomara rason, por---- el
Tribunal y Real Audiencia de Cuentas de esta Nueva España y por la
Contaduria General del Real Derecho de Media Anata. Mexico y abril
veinte y quatro de mil settecientos setenta y cinco. El Bachiller Fray don
Antonio Bucareli y Ursua. Por mandado de su excelencia don José de
Gorraes. Tribunal y Real Audiencia de Quentas dos de Mayo. Pase a la
mesa de memorias para que se tome la rason que corresponde. Agustin
Francisco Guerrero y Tagle. Queda tomada rason del presedente supe-
rior despacho y puesta su copia en la cartera de títulos numero cinco,
mesa de memorias y alcances dicho dia Joaquin Trebuesto. Manuel del
Campo Maria. En dicho dia se tomo rason en la constancia de media
annata. Concuerda con su original.

Boletín del Archivo General de la Nación


282 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Ramón de la Sagra en Historia económico-política y estadística de la Isla
de Cuba, o sea de sus progresos en la población, la agricultura, el comercio y las
rentas, refiere:

Piso. Menciónase en los estados antiguos, ya bajo este título


ya bajo el de Pisage ó Averia. Se exigió conforme á las leyes
de Indias, y consistia en 20 ducados de plata que debia satis-
facer cada persona de las que se transportasen en buques
de la Real Armada. Desde el año de 1765 corrió á cargo
de la Real Hacienda, y la Real órden de 24 de julio de 1791
dispuso lo conveniente al cobro de este derecho á razon de
22 ps. por individuo. Cesó en la práctica, desde la decla-
racion del comercio libre, por la cual se facilitaron los tras-
portes á los particulares.1

1
Sagra, Ramón de la, Historia económico-política y estadística de la Isla de Cuba, o sea de sus
progresos en la población, la agricultura, el comercio y las rentas, Las Viudas de Arazoza y Soler,
1831, p. 257, en https://books.google.com.mx/books?id=a0iYtqv_HvIC&printsec=-
frontcover&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false [consultado
en marzo de 2020].

Boletín del Archivo General de la Nación


Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 283
Reminiscencias de la historia
Obras resguardadas en la Biblioteca Ignacio Cubas
del Archivo General de la Nación

La biblioteca “Ignacio Cubas” del Archivo General de la Nación


tiene en su resguardo obras de alto valor histórico dentro de los fondos
bibliográficos que la conforman (Fondo reservado, Francisco Díaz de
León, Alfredo Sanabria Romero, Manuel Gómez Morín y Carlos Lazo
Barreiro).
Entre sus colecciones se pueden hallar ediciones especiales con
características únicas, cualidades propias de una herencia cultural,
que de manera intrínseca les conceden relevancia y distinción sobre las
demás; en cuanto a su contenido, por ser fuente testimonial de primer
orden o por el simple hecho de contar con elementos de estética-litogra-
fías, grabados, ilustraciones, etcétera.
Son libros que no delimitan su importancia en la antigüedad o en
el valor histórico-bibliográfico, inclusive se complementan con la riqueza
ornamental de las ediciones que ostentan dedicatorias autógrafas y de
los clasificados como “libros raros y curiosos”.
A través de este medio se expone una obra que contempla dichas
características; dado que el objetivo primordial es la divulgación, se
explica de forma muy breve los parámetros necesarios para su identifi-
cación y divulgación…

Boletín del Archivo General de la Nación


284 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
Boletín del Archivo General de la Nación
Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798 285
Officium hebdomadae sanctae cum psalmis, et lectionibus:
fecudum missale, & breuiarium romanum, Pij V. Pontif. Max
iussu editum, & Clementis viii. auctoritate recognitum, cum
Cantu Toletano

Es un tesoro bibliográfico de contexto musical, representativo de la poli-


fonía sacra renacentista cuyas partituras acompañaban y embellecían
aún más al enigmático canto llano.
La biblioteca “Ignacio Cubas” resguarda un ejemplar de esta obra
clásica que pertenece al Fondo Bibliográfico Reservado Manuel Gómez Morín,
de temática religiosa, en su tiempo y espacio fue la base y centro compo-
sitivo de la música medieval ejecutada por el culto eclesiástico —cate-
dralicio, secular y monástico— en el hábito sublime de rezar a Dios.
Cada uno de los acordes, únicamente solían tocarse en el ceremonial
anual que solemnizaba el ritual piadoso de los oficios de Semana Santa.
El poder político, cultural y eclesiástico que ejerció quedó ostensible
en Officium hebdomadae sanctae, libro impreso a dos tintas, de iniciales xilo-
gráficas, decorado por un grabado calcográfico que distingue la portada.

Ficha catalográfica: FBMGM FR781.726


Título: Officium hebdomadae sanctae cum psalmis, et lectionibus : fecudum missale, & breuia-
rium romanum, Pij v. Pontif. Max iussu editum, & Clementis viii. auctoritate recognitum, cum
Cantu Toletano.
Matriti: Ex Typographia Regia, 1616.
Edición: 1a ed.
Descripción física: [4], 226 pp., (cxlvii) ; 35 cm.
Notas generales: Fondo reservado. -- Libro impreso a dos tintas, iniciales xilográ-
ficas, portada a dos tintas con grabado central calcográfico en una representación
de Cristo crucificado, San Juan y la Virgen. Incluye partituras musicales. -- Estado
de conservación regular, presenta daño en el encuadernado y portada desprendida.
-- Texto en español y latín. -- Encuadernación en piel sobre cartón. -- Restricciones:
requiere credencial de investigador para su consulta.

Boletín del Archivo General de la Nación


286 Número 4 (enero-abril 2020) • ISSN: 0185-1926 • ISSN-e: 2448-8798
90 años difundiendo la historia

El Boletín del Archivo General de la


Nación es una publicación cuatrimes-
tral especializada en historia y archivís-
tica, que tiene el propósito de difundir
productos de investigación en ambas
materias.

Los textos enviados al Boletín del Archivo


General de la Nación son sometidos a un
procedimiento de evaluación doble ciego
que garantiza la calidad y la pertinencia
de contenidos.

La recepción de artículos y reseñas es


permanente en la dirección de correo
electrónico:

legajos.boletinagn@agn.gob.mx

www.gob.mx/agn
ibero71(11x18).qxd 16/07/2019 12:58 Page 1

IBEROAMERICANA
A MÉRICA L ATINA IBEROAMERICANA es una revista inter-
disciplinaria e internacional de historia,
E SPAÑA - P ORTUGAL literatura y ciencias sociales, editada por
Ensayos sobre letras el Instituto Ibero-Americano de Berlín
(IAI), el GIGA - Instituto de Estudios
historia y sociedad
Latinoamericanos de Hamburgo y la
Notas. Reseñas Editorial Iberoamericana / Vervuert,
iberoamericanas Madrid y Frankfurt.

 IBEROAMERICANA aparece en forma cuatrimestral e incluye cuatro seccio-


nes: Artículos y ensayos de crítica literaria y cultural, historia y ciencias socia-
les. Los Dossiers que en cada número se dedican a un tema específico. El Foro
de debate con análisis de actualidad, comentarios, informes, entrevistas y ensa-
yos. Reseñas y Notas bibliográficas.  ÚLTIMOS NÚMEROS PUBLICADOS:

71
Nº 69: Paisajes de la crisis en los cines ibéricos. Nº 70: Alexander von Humboldt y
América Latina. Nº 71: Comprender la conquista de México desde el siglo XXI.

Suscripción anual (3 números):


€ 90 Instituciones y Bibliotecas,
€ 50 Particulares
€ 40 Estudiantes

Número individual
€ 29,80

(gastos de envío no incluidos)

IBEROAMERICANA Editorial Vervuert, Amor de Dios, 1 – E-28014 Madrid, Tel.: +34 91


429 35 22 / Fax: +34 91 429 53 97 - VERVUERT Verlagsgesellschaft, Elisabethenstr. 3-9
D-60594 Frankfurt am Main, Tel.: +49 69 597 46 17 / Fax: +49 69 597 87 43
info@iberoamericanalibros.com - www.iberoamericana-vervuert.es
Número 70 julio - diciembre 2019

Artículos

pedro damián cano borrego La circulación monetaria en la Ca-


pitanía General de Cuba durante el
siglo xviii

regina lira larios Del Plan Libertador al fusilamiento


de Manuel Lozada en 1873: El proce-
so de convergencia de una narrativa
común sobre el lozadismo en la pren-
sa de la Ciudad de México

ofelia azucena vega morquecho Jesús González Urueña y la enseñan-


za de la dermatología en la Facultad
de Altos Estudios de la Ciudad de
México, 1918-1923

elisa andrea cobo mejía Belleza, moda y elegancia en Co-


olga yanet acuña rodríguez lombia vista a través de la revista
Cromos, 1926-1929

fabiola bailón vázquez Del espacio “privado” al espacio


“público”. Mujeres vigilantes en la
ciudad de Oaxaca en la primera mi-
tad del siglo xx

ramón alonso pérez escutia La gestión de la problemática indíge-


na. Las organizaciones indígenas for-
males: Nación Purépecha, 1985-2005
Normas para la entrega de originales

1. Sólo se recibirán materiales originales, inéditos, exclusivamente postu-


lados, en español, inglés, francés o portugués, que hagan una apor-
tación relevante al conocimiento histórico y archivístico y que en
ningún modo difieran de la práctica editorial del Archivo General de
la Nación, estipulada en su normativa editorial y vigilada de manera
permanente por un Consejo de la misma naturaleza.

2. Las propuestas de colaboración deberán cumplir con lo siguiente:

a) Presentación (formato.doc) a doble espacio con fuente Times New


Roman de 12 puntos. La extensión de los artículos propuestos
para las secciones Galerías de la historia y Portales de la archivística
no podrá sobrepasar las 25 cuartillas, incluyendo datos del autor
(nombre, adscripción institucional, dirección profesional, correo
electrónico, teléfono de contacto e identificadores de Redalyc,
orcid, Research Gate, Mendeley, Academia, Google Citations,
en caso de contar con ellos), semblanza no mayor a 120 palabras,
carta de originalidad y exclusividad (disponible en http://bagn.
archivos.gob.mx), resúmenes, notas, cuadros, gráficos, mapas,
apéndices y bibliografía. Estas colaboraciones deben contar con
un resumen en español y otro en inglés (incluidos el título y las
palabras clave) que no supere las 120 palabras, además
de 5 palabras clave en ambos idiomas. Las colaboraciones, fruto
de la investigación de documentos del Archivo General de la
Nación y otros archivos, deberán complementarse con imágenes.

b) Las ilustraciones, gráficas, cuadros y tablas se enviarán por sepa-


rado (formatos .jpg o .tiff a 300 dpi como mínimo), numerados
consecutivamente. En los artículos se indicará claramente el
lugar deseable para su colocación.

c) Los textos destinados a la sección de reseñas no podrán


exceder las 5 cuartillas ni comentar libros de historia o archi-
vística con una edad mayor de tres años y que no cuenten
con ISBN. Los autores de este tipo de colaboraciones deberán
incluir una referencia bibliográfica detallada de la obra
(autor, título, lugar de edición, editorial, colección, número
de páginas e ISBN) y una imagen electrónica de su portada
(en formatos .jpg o .tiff a 300 dpi como mínimo). También deben
brindar sus datos de contacto: nombre, adscripción institucional,
dirección profesional, correo electrónico y teléfono de contacto.

d) Todos los anteriores deberán enviarse a la dirección de correo


electrónico: legajos.boletinagn@agn.gob.mx y fabianhl@
hotmail.com

3. Notas al pie de página.

a) Las referencias aparecerán de manera abreviada y no admiten


abreviaturas en latín, ni siquiera en el caso de repetición inme-
diata o posterior de referencias.

b) Las referencias a libros respetarán el siguiente modelo:


Apellido(s) seguidos por una coma, título abreviado en itálicas
seguido por una coma, p. o pp., seguido por el número de página(s).
Ejemplos: Pérez Montfort, Hispanismo y falange, p. 56, McPherson,
Wehrli, Beyond Geopolitics, pp. 9, 11-13.

c) En el caso de las referencias a artículos y capítulos de libro se


sigue una regla similar, aunque destacando el título en letra
normal y entrecomillado.
Ejemplos: Tutino, “Soberanía quebrada”, p. 16; Pita González,
Ayala Flores, “Miradas tangenciales”, pp. 157, 159-160, 163;
Fernández Amador, Martos Contreras, “Los exiliados republi-
canos”, pp. 425-426, 432.

d) Las referencias hemerográficas deben comprender lo siguiente:


Nombre y apellido(s) del autor (si lo hay), título abreviado de la
nota o artículo (si cuenta con ella), nombre de la publicación en
itálicas, lugar de impresión, fecha, seguido por el número de
páginas (p. o pp.).
Ejemplos: Rafael Nieto Compeán, “Lo que México podría hacer”,
en Excélsior, Ciudad de México, 19 de septiembre de 1921, p. 2A;
sin autor, “La delincuencia en su apogeo”, en El Globo, Ciudad
de México, 23 de febrero de 1925, pp. 1-2.

e) Las referencias electrónicas observan la misma lógica y se inte-


gran como sigue:
Apellido(s) y nombre(s) del autor o de la entidad responsable,
título en letra normal entrecomillado, título del portal, dirección
electrónica y fecha de consulta entre corchetes.
Ejemplo: The United Nations Office at Geneva (Library &
Archives), “Mandate of the Institutional Memory Section”,
en http://www.unog.ch/80256EE60057D930/(httpPa-
ges)/555411BC07897556C1257C85004A5725?OpenDocu-
ment [consultado el 14 de febrero de 2016].

f) Los documentos de archivo procurarán la siguiente información:


Señas particulares del documento (autor, destinatario, asunto
o título entrecomillado del documento), lugar, fecha y fojas o
páginas referidas, siglas del archivo y datos detallados de loca-
lización en el repositorio.
Ejemplos: “Declaración de Miguel Seferino Tembra”, Córdoba,
12 de febrero de 1798, Archivo General de la Nación-México
(en adelante AGN), fondo de intestados, caja 163, exp. 6, f. 247v;
“Inventarios realizados en la entrega del colegio, iglesia, sacristía,
capilla interior y casa de ejercicios que fueron a cargo de los
regulares expatriados de la Compañía de Jesús”, Valladolid, 13
de junio de 1773, AHCM, fondo diocesano, sección gobierno, serie
religiosos, subserie jesuitas, caja 281, exp. 18, ff. 2-4.

4. Fuentes.

a) Se incluirán únicamente los archivos, diarios, revistas, libros,


artículos y capítulos de libros citados en el texto.

b) Las referencias bibliográficas y electrónicas se presentarán en


orden alfabético después de los archivos y fuentes hemerográficas
de acuerdo con el siguiente estilo propio de citación:

Archivos y repositorios documentales.


Abreviatura seguida del nombre completo.

Libros
Apellidos, nombre(s), título en itálicas, lugar de edición, editorial,
año de edición.

Artículos
Apellidos, nombre(s), título en letra normal entrecomillado,
nombre de la revista en itálicas, volumen, número, año, y páginas
que comprende el artículo.

Capítulos de libros
Apellidos, nombre(s), título en letra normal entrecomillado,
nombre del autor o autores de la obra colectiva, título de la obra
en itálicas, lugar de edición, editorial, año de edición y páginas
que comprende el capítulo.
Páginas electrónicas
Apellido(s) y nombre(s) del autor o de la entidad responsable,
título en letra normal entrecomillado, título del portal, dirección
electrónica y fecha de consulta entre corchetes.

5. No se aceptará ninguna colaboración que no se ajuste a estas normas


técnicas.

6. Todos los artículos serán enviados a dictamen doble ciego, con espe-
cialistas externos y/o extranjeros (el formato de dictamen es público
y puede consultarse en https://archivos.gob.mx), cuyo resultado será
sancionado por el director de la revista, y quien a través de un tercer
dictamen, en el caso de ambigüedad o controversia, podrá determinar
el resultado del procedimiento. El Consejo Editorial y el director de la
revista se reservan el derecho de solicitar modificaciones no previstas
en los dictámenes para aprobar la publicación de estas colaboraciones.
El autor será notificado del resultado de los anteriores en un periodo
no mayor a dos meses.

7. Todos los autores recibirán un ejemplar de la edición y consienten en


ceder (mediante formato disponible en https://archivos.gob.mx) los
derechos de reproducción de sus respectivas colaboraciones al Boletín
del Archivo General de la Nación y al Archivo General de la Nación, con
el fin de que puedan ser editadas, publicadas y difundidas tanto en
versión impresa como electrónica.

8. El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de los autores


y no se refleja en modo alguno el punto de vista del Boletín del Archivo
General de la Nación o del Archivo General de la Nación.
Osuna y Compañía, postal histórica, PAL (Propiedad Artística y Literaria)/2316.
Boletín del Archivo General de la Nación
Número 4 (enero-abril 2020)