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UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

FILOSOFÍA Y HUMANIDADES
SEMINARIO DE DESCARTES
HENRY ANDRÉS BURGOS
MARÍA JULIANA RIVEROS MARTÍNEZ

En la quinta meditación Descartes se pregunta por las esencias de las cosas y estas son
precisamente intramentales, pone en duda?? el mundo de las cosas fuera del pensamiento,
porque no puede adelantarse a decir que esas cosas existen, por lo tanto, lo que existe es la
idea de esas cosas que hay en el mundo.

La idea es la que corresponde?? a esas cosas que atañen al mundo, es decir, es el


contenido de la cosa de forma inmaterial y esto es a su vez perteneciente a esta ¿cuál?
inmanencia existente??.

Sin embargo, el contenido del pensamiento no demuestra la propia existencia simplemente


demuestra que se pueden crear? Contenidos? de las cosas que rodean a mi subjetividad.

¿A qué se refiere Descartes cuando habla de la esencia de las cosas? Se refiere a eso que se
dice de ellas, es decir, la esencia de las cosas es su definición¡, ahora bien, lo que es extenso
es aquello que ocupa un lugar en el espacio, estas cualidades ¿Cuáles? las puedo medir,
definir, en otras palabras, determinar cuantitativamente, pero esto solamente se puede hacer
en? con las cosas en el mundo.

Las ideas que requieren una medición son las adventicias porque son las que provienen de
la experiencia externa.

Hay ideas que no son pura nada sino que deben tener naturaleza verdadera e inmutable, la
figura triangulo posee una cierta forma “esencia” inmutable y eterna. Las propiedades del
triángulo le son propias y son integrantes en su esencia de triángulo.

Es decir, lo que define al triángulo son sus rasgos característicos, su fórmula matemática y
sus ángulos; cuando se hace la medición y corresponde a esta figura es un rasgo del
triángulo, no se puede quitar una característica porque ya no sería triángulo.

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Además, Descartes aborda la idea de Dios en la que es menester que Dios exista porque de
ser así las demás ideas y cosas en el mundo se validan, porque éel contiene en sí las ideas
como la de infinitud que no puede ser causada por mí??, entonces esto implica que las
cosas que existen fuera del pensamiento sean causadas por él¡. Esta validación de las
cosas??? en la existencia de Dios provoca tranquilidad??, porque puede conocer
verdaderamente??.

Adicionalmente Descartes plantea lo que se conoce con el nombre de argumento


ontológico, este es recreado por él a través de la montaña y la ladera, en donde, sí bien son
dos entes diferentes, el uno no puede estar sin el otro, porque se corresponden
inherentemente sus existencias, porque cuando se piensa la montaña se piensa en ella con
todas sus partes constituvas, porque separadas no podrían ser; entonces lo mismo pasa con
Dios, cuando se tiene la idea de Dios no se puede desvincular su existencia porque se
corresponden y porque sí Dios no existiera pues eso supondría una carencia y una
imperfección; pero en Dios no hay tal cosa, entonces no se puede pensar en una idea de
Dios sin su existencia.

Por otro lado, lo único que Descartes tiene como cierto de la existencia de la materialidad
que le advieren las ideas adventicias, es que los cuerpos resultan ser objeto de las
demostraciones geometricas. La idea de Dios tiene tanta realidad objetiva como sus efectos
y hasta ahora el único efecto del que se puede decir claro y distinto es mi propio cogito, por
lo tanto, la existencia efectiva de las ideas fuera del mi subjetividad no se encuentra
sustentadas en la claridad y la distinción.

Al momento de imaginar un objeto extenso, puede representarseme su imagen en mi mente


y a su vez sus propiedades constitutivas que se encuentran implícitamente en su aparecer;
las otras veces sólo puedo distinguir la concepción puramente intelectual de lo que me
puedo imaginar. Traer a la mente la imagen de una figura de mil lados es imposible, pero,
puedo por medio de la razón develar sus propiedades puramente conceptuales.

La fuerza de mi espíritu sobre este tipo de contenidos de la imaginación es la que causa la


distinción entre lo uno y lo otro???. Pues mi mente se centra en los lados que componen el
triángulo y en sus evidentes consideraciones a partir de la representacion y el análisis
geométrico que se hace del cuerpo presente??. En cambio en la contemplación únicamnete

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de las propiedades geométricas hallóo pureza en la forma en que se me presenta el concepto
de la figura de mil lados; pues, aún no me es posible confiar en la apatente?? materialidad
que se me presneta como existente??, entonces, confiaré plenamente lo que a mí
entendimiento se presente con claridad y distinción.¿Cita?

Ahora pienso en mí como cosa pensante y se revela a mis sentidos que también soy
extenso, es decir que soy una cosa y la fuerza de estás ideas provenientes de afuera son
incluso más perspicaces que las que se me presentan al entendimiento como intelecciones o
recuerdos.

Una de estas razones es la involuntariedad que me sucede a la hora de su aparación???.


Cuando estoy muy cerca al fuego, no puedo eludir ni escoger ni dicernir, la idea del fuego,
mi acto inmediato es retirarme de este sin que previamente haya pasado por mi
entendimiento esta idea. De la misma forma, que muchas de las sensaciones que recaen en
mí y que no puedo decidir o cambiar las sensaciones y pensamientos que me generan
inmediatamente estas apariciones.

Sin embargo, puede que esté en mí alguna facultad aún descnocida que permita a mi cogito
generar la ideas que siento como verdaderas y como extensas. De esto se sigue el análisis
de mis facultades para oler, ver, sentir, degustar, etc. Desduzco que estas facultades que me
traen impresiones que no me resultan claras y distintas no pueden ser dirigidas por mi razón
de lo contrario no tendría motivos para dudar en absoluto, así que atribuyo la sustancia
donde descansan estas facultades en mí, como cuerpo extenso que nada tiene que ver con la
racioanlidad. Mi entendimiento podría vivir perfectamente sin las afecciones que a través
del cuerpo llegan hasta a mí, pues son estas precisamente las que me hacen errar y caer en
el engaño.

Ahora bien, si toda realidad objetiva proviene de Dios entonces la existencia de las cosas
corporales han de hacer parte de esta misma realidad objetiva, puesto que yo no soy el
artífice de estas y no les he dotado de objetividad. Y como vemos en Dios la suprema
bondad, tampoco tiene la intención de engañarme cuando alguna de estas ideas llega a mí,
por lo tanto la causa de la corporeidad ha de ser un principio no corporeo???. No solamente
se me presenta esto como claro sino también que la geometría no puede basar sus
proncipios matemáticos sobre objetos inexistentes o confusos, en el momento de la

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demostración matemática o geométrica esos objetos no puedo consoderarlos como falsos o
inexistentes, pues, con calridad y distincion la luz de la razón me ha llevado a sus
propiedades fundamentales.

En la naturaleza encuentro una cierta dispocison de orden que me lleva a entender que Dios
mismo se ha esparcido en ella y si es esta naturaleza que me ha otorgado la extensión de
mis partes que están capacitadas para sufir y sentir placer, no veo la razón para dudar de su
existencia y grado de certeza máximo porque vienen de Dios. La manera en que mi
corporiedad y mi espíritu se entienden no es como el de el piloto y su navío puesto que la
extensión que hallo en mí es tan verdadera?? como mi razón y aunque estas dos sustancias
sean tan claramente distintas confluyen en mí de una manera única en la que ambas reciben
los efectos suficicnetes para que mi naturaleza esté completa y pueda acercarse a Dios.

La diferencia natural que existe entre ambas sustancias es que la corporeidad es divisible y
el espíritu indivisible. Se puede decir en sentido propio que mi cuerpo puede ser cortado,
mutilado, modificado, etc, y debido a esto mi parte extensa cambiaría en cuanto a las
sensaciones que puedo percibir y la forma ahora corrupta en que las percibiría si tal cosa
llegase a suceder. En cambio mi espíritu no posee de ninguna manera una parte que pueda
ser amputada o sustraída porque es una simplicidad que no consta de extensión alguna.

En consecución, las cosas que existen fuera de mi pensamiento son validadas por la
existencia de un ser supremo que es perfectos y por tanto posee todos los atributos en sumo
grado, entonces hay por tanto una validación para Descartes de la realidad intramental y
externa al pensamiento, hay que tener presente que a las cosas que existen les corresponde
necesariamente una definición de aquello que las hace ser lo que son y no otra cosa, es
decir que las cosas son lo que podemos decir de ellas, sin embargo como esboza Descartes
hay cosas que no son posibles imaginar pero que sí podemos decir conceptualmente, lo que
esto nos deja es que incluso para el pensamiento hay limitaciones y puede ser también una
prueba de que provenimos de algo que efectivamente nos trasciende. ¿qué hay en común en
las cosas y YO? Descartes y su afirmación acerca de la existencia “cogito ergo sum”
establece que él también es una cosa, que tiene extención, cualidades y cantidades; por esa
razón es que Descartes NO puede negar las cosas, porque la negación de estas significaría
una negación de sí, en tanto que cosa, en otras palabras, una cosa que piensa lo que dice ES

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y esta cosa que piensa es cosa, esa idea central hallada con esas características hace posible
que yo me familiarice con este tipo de verdades, pero, teniendo en cuenta que yo no cree
esto que soy; sino que soy en tanto que creado o sea hay un creador (Dios) y su existencia
es fundamento de la mía y por ende hay algunas cosas que puedo alcanzar por vía racional,
pero hay también unas cosas que son falsas y estas no son culpa de Dios sino de mí mismo
porque mi voluntad se desborda sobre mi razón y eso me hace responsable de la falsedad
que puedo llegar a tener de las cosas, la verdad es accesible pero puedo cometer errores por
lo antes dicho de la voluntad, como fundamento de esta cosa creada debo evaluar que
también soy sensible, esto en razón de mi condición de cosa o sea que estoy sujeto a las
leyes de la materialidad.

Como el pensamiento está conforme con aquella cosa que es capaz de palpar, oler,
saborear, en general sentir hay una sustancialidad entre lo racional sensible, como estoy
conforme con el YO que siento, es decir hay una relación entre ambas como sintiente y
como pensante, dicho de otra forma algo ha impresionado a la racionalidad para que ella
cree.

Esta relación entre el pensamiento y los sentidos, si bien se dan en el mismo sujeto son
cosas distintas, el pensamiento es otra sustancia que no es pensamiento o sea, mis sentidos
¿cómo estando separadas no pueden estar la una sin la otra? La parte que corresponde a las
cosas o esa “coseidad” también existe, pero esta no está explicitada, aún en cuanto a su
existencia es dada la veracidad de su idea pero no su existencia, entonces el pensamiento y
la corporeidad son una cosa en tanto que identidad en mí pero son distintos, la posibilidad
de que las cosas existen trascendentalmente a que eso sea verdadero, esta está abierta
porque la puedo ubicar y la existencia de lo material, lo nombra proporcionalmente a la
subjetividad pensante.

Finalmente, la expresión del contenido del acto NO es propia del YO, pero la cogitata es
MÍA es real, el acto de entender es real pero expresa una relación intrínseca entre lo que
está por fuera de la subjetividad y la subjetividad, porque no puedo tener contenido de lo
sensible sin lo que me impresiona sensiblemente de esa realidad. Todo aquello adventicio
ideado por esta conciencia subjetiva que soy, es ideado entre lo que soy yo y lo que no en

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conclusión, la forma en la que esta relación se entiende es a través de una unión sustancial,
por medio de la glándula pineal.

El texto en término generales presenta de manera suficiente los problemas expuestos en la


clase, sin embargo, la redacción no permite observar un hilo conductor que de orden a tales
problemas. No se introduce el texto ni se concluye nada a partir de él.

Es importante que se recurra al uso de conectores entre uno y otro párrafo para dar cohesión
al escrito, pues tal como se encuentra, asemejan una cantidad de datos inconexos que han
caído allí arbitrariamente.

Recuerda que se debe tener en cuenta al lector y lo mejor es presumir que este es alguien
que no tiene ningún conocimiento filosófico.

Nota: 3.8

Referencias

Descartes, R. (2009). Meditaciones acerca de la Filosofía Primera. Seguidas de las


objeciones y respuestas. Recuperado de
https://drive.google.com/file/d/124iUlxzqE_I13l9sq1lZc6lRJ3K4aimF/view
Botero, J.J. (1986). ALMA Y CUERPO EN LA SEXTA MEDITACIÓN MATAFÍSICA
DE DESCARTES: UNA LECTURA ESPECULATIVA. Recuperado de
https://drive.google.com/file/d/1qc5vFIipppN1rdJ2PJUnOYZKu5Ifu865/view

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