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El choteo cubano por Juan Ramón Breá.

Santiago 1938

La característica más saliente en el cubano medio es su perpetuo buen humor.


No deja pasar la menor ocasión de reír y a primera vista se ve como un
individuo contento y vivaz. Con un comentario bromista siempre en sus labios
muestra su alegría se exterioriza en todas sus actitudes, manifestándose hasta
en la música – esta música tan conocida hoy en día por todo el mundo que se
llama rumba- sin tener verdaderamente un punto de vista dionisiaco en la
vida, parece no tener más que una sola preocupación dominante: divertirse.

Buscar diversiones constituye, en la mayor de las partes de los cubanos su


objetivo de vida. Lo que se busca en el fondo es un placer sano y sin
complicaciones- bailar y festejarse- pero con una tenaz persistencia que
sugiere la pérdida del aturdimiento en el sentido de la anterior guerra o sea
enterrarse hasta la medula en las diversiones por huir de una tristeza amarga y
casi siempre literaria. Por el contrario, en el cubano no hay nada de este
abominable mal de Siglo. Su gusto por abandonarse a una rumba
interminable no lo es en el trágico sentido de querer ahogar sus penar en ron,
se concibe la tristeza hasta en sus más naturales manifestaciones como una
actitud por lo menos de mal gusto, sino francamente ridícula.

La costumbre del festejo del sábado aparece más extendida que la de ir a la


misa los domingos. Además, se divierte hasta con las cosas que parecen más
motivos de lágrimas. No solo los onomásticos, bodas y bautizos son pretextos
de festivales, como en todas partes, sino la muerte misma. Hasta se ha hecho
música de baile acerca de la muerte de “Papa Montero”. Los velorios y los
entierros sirven para reunir socialmente a todo el vecindario, y después de los
gritos, las lamentaciones y lágrimas alrededor del sarcófago, se pasa sin
transición a los más chispiantes y a veces más picantes comentarios.

− Las tazas de chocolate


− Ponen sabrosas pausas en la conversación

Pero no solo las tazas de chocolate, sino el ron y el inagotable anecdotario de


las veloristas profesionales.
Así que todo sirve de pretexto para reunirse y reír. Hace calor, pues un poco de
cerveza no vendría mal. Hace frío. Llueve. Entiendes un poquito de ron no
vendría. Se conmemora el nacimiento de un héroe de al patria pues festejarlo
igualmente. Pero más que sus simpatía y su buen humor en general
considerados como valores humanos y su buen humor en general tiene otro
aspecto en su carácter que puede interesarnos; ese modo particular de humor
que es el choteo.

El cubano se burla de todo. Los acontecimientos, las gentes, los conceptos


ético o la gloria, la patria o la religión, nade de esto intimida su risa.
Naturalmente que cada país ha hecho su comentario irónico y su libro
humorístico, sobre uno o todo estos principios, pero en el caso del cubano ya
es otra cosa. Aquí no es el intelectual el que únicamente se permite la frase
irreverente hacia los valores éticos generalmente aceptados, sino todo el
mundo, hasta la negra cocinera y el vendedor de maní. Como manera de ser,
el choteo demuestra a la par la indiferencia y la indolencia. Pero sobre todo
demuestra la intención de desvalorizar, rebajando o disminuyendo todo lo
que toca. Es una manera más bien grosera y hasta vulgar, hasta soez, muchas
veces sin mayor aspiración de refinamiento ni a la aspiración al refinamiento
formal ni a la pretensión. Por todo esto el choteo nos aparece en contraste
con otros tipos de humor de la América Latina o como en España, tal como el
humor mexicano que refinado o el humor andaluz, tan metafórico y fino.

Pero a pesar de los derroches de alegría, ¿Es el cubano sobre todo el negro
cubano, un ser radicalmente feliz y contento de su existir? Este constante “y a
mi que me importa” ¿Son signo verídicos de felicidad? A esta pregunta no
podemos responder sino después de comprender más o menos de una sutil
psicología del negro cubano a lo que por ahora nos vamos a asentir más o
menos más específicamente.

Por lo pronto al negro en Cuba le tienen prácticamente cohibido, sino hasta


que está prohibida, toda superación individual, por más que nuestra
Constitución no la mengua derecho alguno, y por lo tanto, al no poder señalar
de donde viene él ya conocido mengua derecho alguno, y por lo tanto, al no
poder señalar de donde viene en él esta positiva mengua y mínima valía, no
puede concretamente objetivarla.
Como es un hombre que no ve teóricamente lo que le prohibe, tampoco
pueden saber de donde viene lo que está con él, ni quién es su enemigo. Es
para olvidarse de esto que busca una perpetua diversión, aunque sin darse
cuenta que lo hace para olvidar. El proceso no es enteramente consciente. No
lo vemos por ejemplo, que se ponga sistemáticamente a festejar diciendo “Yo
soy negro cubano, por eso no valoro nada, por eso voy a buscar el olvido en el
placer” no hallamos casi nunca así eso. No hablamos que el negro se entregue
a la “Cumbancha” íntimamente amargado por su condición social y racial y
deseando disipar su amargura. Al contrario, el negro cubano se hace sofisma,
se concibe como un bueno muchacho que le gustaría reír y reírse por que su
carácter es así, cree en la sinceridad de su contento, y ya que el mismo se cree
así, difícil se hace afirmar lo contrario. No hay objetivo con en precepto legal
alguno de esta discriminación de la raza, y esto precisamente es lo que impide
combatirla abiertamente y prácticamente. La misma razón que le cohibe en
efecto el objetivo de la lucha contra el enemigo que no cree de antemano
posible de vencer.

Una de las mayores dificultades que en encuentra la revolución socialista en


Cuba, es precisamente esta preocupación dominante y el de la liberación
nacional. Hoy lo que interesa al cubano medio, mucho más que cualquier idea
socialista, es la libertad de una país que no ha podido conseguir. Las
reivindicaciones de la guerra de 1895 aun históricamente vigentes, la Guerra
de Independencia no fue ganada sino más que en apariencia, todavía siguen
vigentes las mismas demandas y los mismos argumentos que hicieron
emprenderla: lo único que ha cambiado ahora es el entusiasmo.

La desaparición de este entusiasmo bélico patriótico se debe al hecho que el


enemigo ha cambiado hoy y que su sentimiento de impotencia ha nacido. He
ahí el pesimismo nacional y el complejo de inferioridad de los cubanos, que se
traducen en choteo.

Al explicar estas razones de ser del choteo, hemos tropezado a menudo con la
objeción de que, si ellas fueran ciertas, implicaría que el choteo no existiría
antes de la dominación española. Se sorprenden que el carácter nacional haya
podido cambiar en tan poco tiempo. Pero no hay que sorprenderse, pues la
explicación es muy sencilla. Sabemos por la dialéctica que el carácter nacional
haya cambiado en tan poco tiempo. Pero no hay que sorprenderse de la
rapidez de las transformaciones y tenemos un ejemplo: Alemania antes y
después del año de 1870. Poco antes de la guerra franco prusiana o los
caricaturistas ingleses que tenían de costumbre la de dibujar la Alemania
como un soñador común, un hombrecillo sumergido bajo su pesada gorra.
Hacía años que la idea del Alemania aguerrida había desaparecido en años.
Todavía tenemos un ejemplo más vigente en este mismo pueblo. El cambio
efectivo en algunos años, desde el alemán pre-hitleriano hasta el ario cien por
cien de estos días. En el caso cubano, había por cierto, en los tiempos de
colonia, todas las indicaciones de un temperamento risueño, inclinado a
tomar la vida ligeramente, pero el choteo, tal como nosotros lo conocemos no
existía. No podía existir en vista del hecho que es el producto de ciertas
circunstancias específicas que no habían podido desarrollarse. Cualquier país,
que como Cuba, haya pasado a través de tantas experiencias en tan pocos
años - Guerra de los 10 años, guerra de independencia, compenetración de los
yanquis, a través de la industria entera, trayendo como consecuencia
transformaciones en la estructura social, en menos de 80 años- no puede dejar
de esperar cambios de carácter nacional.

Hemos visto aquí la primera razón del choteó, y esta tiene un carácter
nacional. Veremos ahora la segunda razón, que es la racial. Para
comprenderla, tendremos que hacer primeramente un corto análisis de lo que
es el prejuicio racial.

Sería de una ligereza idealista imperdonable, si tratáramos de representar el


sentimiento de superioridad que un blanco siente hacia un negro como un
capricho de megalomanía. Este sentimiento de su superioridad racial, tiene
como cualquier otro, su razón económica de ser: no es más que un truco
descubierto por las clases dirigentes para obtener a bajo precio la mano de
obra y que se cuidarán mucho de atenuar mientras exista en sistema
capitalista. Es un aspecto del concepto de superioridad nacional y sexual, o
una invención del capitalismo para sus propios fines. El prejuicio se nos
aparece en su forma racial, cuando se trata de opresión de una raza sobre
otra, se transforma en nacional cuando surge el chovinismo, cuando se trata
de extranjeros, se hace prejuicio sexual cuando entre en juego esta otra
mercancía llamada mujer. Este sentido de superioridad no es un mero
capricho de megalomanía, sino una razón de fuerza. Un vistazos a través de la
historia nos demuestra fácilmente que las cuestiones de pigmentación de la
piel nunca han sido factores determinantes en la dominación de una raza. Los
egipcios, pueblo de color de su tiempo, supieron mantener la hegemonía del
mundo de entonces, y la mantuvieron con la misma arrogancia y el mismo
sentido de superioridad racial que los romanos del imperio y los alemanes
arios de nuestros días. Tenemos también el ejemplo de Cartago y de los países
orientales. A fin de cuentas los conceptos de raza y nacionalidad son la misma
cosa. Hágase la definición de raza y se hará de nación. En cuanto a la cuestión
sexual, la época del patriarcado nos hace ver un tiempo en el que los hombres
no tenían pretensión alguna de superioridad sobre la mujer,

Vemos que los prejuicios no tienen nada de innatos, aunque en el caso del
cubano de color presenta unas características especiales, que no aparecen en
los demás países en donde hubo mezcla de razas. Para contarlas, nos bastará
examinar brevemente la historia de las relaciones de raza en este isla –
historia bastante corta, pues la primera proclamación de la abolición de la
esclavitud de los negros en Cuba, solo aparece en el año de 1868, persistiendo
esta en la practica durante varios años – y de compararla con la de los EUA o
algunos países coloniales

Hay países donde existen negros sin haber prejuicios raciales: la república de
Haití nos ofrece un ejemplo, u en menor grado la Rep. Dominicana. Estas son
repúblicas, donde el elemento de color es claramente el dominante, el
prejuicio si existiera, tendría más bien que tornarse contra los blancos que son
una minoría y de muy poca importancia. En los EUA y en ciertas colonias, el
problema es conocidísimos, y todas las precauciones han sido tomadas en sus
constituciones, para mantener a los negros en una posición inferior. En tales
países, el negro se da cuenta de lo que tiene contra el, puede reconocer al
enemigo, sabe contra quien hay que luchar y comprende con agruparse
políticamente para representar sus reivindicación especial es y exigir sus
derechos de igualdad. El negro de los EUA esta consciente de su posición –
una posición bastante trágica--- y nos lo revela en todo, hasta en la música,
que casi siempre está teñida de melancolía y es sorprendente el contraste la
música de los negros con los blancos.

El problema de los cubano es otro enteramente, pues en Cuba tenemos los


fenómenos siguientes: al estallar la independencia, la guerra contra España la
gente de color se precipito en cuerpo y alma al combate, dio pruebas de una
integridad y valor invaluables, y llegó a tener tanta importancia en la lucha
que compartió el alto mando en las personas de calibre de Maceo, Moncada,
Flo Crombet, etc. Con esto los negros creyeron haber ganado su libertad y la
igualdad, pues habían contribuido al derrocamiento del poder español, que
los mantenía esclavizados. En el primer momento sus esperanzas no parecer
haber sido traicionadas, pues al ver terminada la guerra se vieron colocados
según la constitución en un re´gimen de igual con los blancos. La constitución
de Cuba, otorga al negro una igualdad absoluta con el blanco, todos los
puestos y todas las profesiones le están abiertas, y hasta la misma presidencia
del país no le es negada.

Pero a pesar de estas bellas palabras sobre el papel, la desilusión de los


negros no tardó en seguir a la término de la guerra. En la práctica, el negro
cubano se ha encontrado en la misma posición de antes: los prejuicios no
solamente existen sino que hasta han aumentado. Parte de la lucha, la
confraternidad de las armas con el mismo objetivo los habías
momentáneamente disminuidos, pero una vez establecida la paz los viejos
sentimientos volvieron rápidamente a su punto de partida. Además, la
república de Cuba está cada día en día más sometida los EUA, y cada año en
año en año más penetradas por sus ideas. Cierto porcentaje las juventud
blanca cubana tiene la costumbre de hacer sus estudios en EUA, y esto entre
muchas otras cosas, añade fuerzas al principio racial a medida de pasa el
tiempo, sin contar que el problema choca ahora con el mayor número de
gente , pues debido a los matrimonios mixtos el número de mestizos va en
aumento.

Hemos visto que la teoría niega que el negro la presidencia de país, y vemos
que en la práctica ni siquiera puede llegar a ser conductor de tranvías. De este
estado de cosas surge su indiferencia’, su sentido de imposibilidad de
defenderse por los medios de agrupación política contra su mal, en contraste
pleno con los EUA. Aquí se ha acordado dar al negro todo lo que pedía, y a
pesar de ello , no ha recibido nada, todos sus objetivos han sido alcanzados
teóricamente, pero en la práctica sigue igual que antes.

El cubano de color ya no sabe quién es su enemigo, ni donde se encuentra,


puesto que constitucionalmente lo tiene todo, mientras que espiritualmente
se ha quedado en situación parecida a la de un liberto. Su mal es un mal
moral, y por consiguiente su reacción será principalmente moral también. Por
eso es que se despreocupa muchas veces de la política actual, como hemos
tenido ocasión de constatar durante la revolución anti machadista de 1933:
mientras que toda la sublevación que puso en fuga al tirano fue preparada y
efectuada casi exclusivamente por blancos, la gran masa de negros se abstuvo
de acción y se colocó en una posición de apatía que significaba decir pase, lo
que pase, el próximo presidente será blanco y la población de negro sería
siempre igual. No es por casualidad que los negreos cubanos hay hecho la
frase conocidísima “ellos son blancos y se entienden” la única cosa que
conmovió a los negros lo bastante para sacarlos a la calle durante todos los
acontecimientos que siguieron a la caída de Machado fue la medida
nacionalista – y por ello racista- tomada por Grau San Martin, que exigía que el
75% de los empleados de las empresas de Cuba debías ser ciudadanos
cubanos.

Es de notar que en todos los países semicoloniales, donde existe un fuere


porcentaje de negros la lucha social tiene transformarse en lucha de de clases
a lucha de razas. [1] Los negros deben siempre ponerse en guardia contra
esto, debe de aprender a evitar que la lucha degenere de esta manera. Cuando
ellos se alcen contra los blancos, en tanto que blancos, se colocan
inmediatamente en una condición inferior en todo lo relacionado a sus
posibilidades de lucha, pues la única lucha que debe emprender es la lucha de
clases y no pueden realizarse más que con la lucha de los obreros blancos. Si
se comportan de una manera, dejando degenerar la lucha racial, perderán en
ella a su único aliado de clase: los obreros blancos. Cuando quieren
comportarse en un plano racista, se encuentran en la misma posición
equivoca y estéril que la mujer cuando toma la posición feminista: esta es la
actitud más fatal que ella puede escoger cuando trate de luchar por sus
reivindicaciones parciales y su desigualdad económica y civil con el hombre.
Únicamente aliándose con el obrero blanco, que es otra víctima de opresión
de clase, es que la mujer y el negro llegarán a triunfar.
El negro cubano, cívicamente libre, pero espiritualmente lejos de serlo, ha
heredados una pauperidad económica de su esclavitud bastante cercana. No
solamente no es más que una mercancía, sino que una mercancía
despreciada. Es sobre todo en el mercado sexual que esta moneda revela su
falta de valor, y donde la devalúan con repercusiones psicológicas
lamentables. Como cualquier país de América Latina, Cuba también tiene su
herencia española, y ésta se nos aparece, entre otras muchas cosas más, en la
forma de una fuerte represión sexual. De esta represión o prejuicio sexual, en
una vez más es el negro la víctima propicia, siendo él que tiene que sufrir con
mayor rigor y crueldad las consecuencias. Un breve análisis de la condición y
de su cultura nos lo explica suficientemente.
En Cuba los blancos y los negros tienen el título de igualdad, y hasta en al
universalidad. El porcentaje de color es lo bastante elevado para hacer
suponer que la población se ha adaptado a los conceptos occidentales. Hoy
en día las ideas y los sentimientos de los negros son los mismo que los de la
raza blanca y este es el caso no exclusivo del negro de cierta edua©ción, sino
de todas las capas de la población negra. Es solamente en los bajos fondos y
en ciertas regiones especiales que subsisten reminiscencias de cultos
africanos. Estos se manifiestan en sociedades secretas sin importancia, cuyos
ritos están deformados y diluidos, que no persiguen en manera algún fin
cultural, ni tratan de oponer otra cultura a la occidente.

Así el negro cubano recibe la misma educación y pasa por las mismas
influencias que el blanco. Sus pensamientos están formados según la misma
forma. Esto quiere decir que en cuestión de amor el ideal negro puede ser
Afrodita, Ninón de Enclos o Mary Pickford, pero no será nunca una diosa
Carabalí.

Todo lo que ve, todo lo que lee y estudia lo han dado un concepto de estética
de acuerdo con aquellas, y nada en su cultura ha aproximado la belleza ideal a
la única mujer con quien el prejuicio le permite tener relaciones sexuales: la
negra. Al contrario, en los libros ha leído y en las películas que ha visto, la
negra aparece siempre como criada, cuya fealdad y ridiculeces están
conscientemente subrayadas. Aun la historia le sigue discutiendo el collar de
la Reina Saba. El resultado de todo esto viene a ser, que la generalidad son los
cubanos negros se encuentran en la imposibilidad de nutrir un amor
romántico por una mujer de su propio color.

Ahora ¿Que van a hacer? Su despertar amoroso ha sido el de soñar con los
escalones de seda de Roma, más tarde su pasión fue para Margarita Gautir,
hoy es quizá Greta Garbo a quien adoran. ¿Podrían sublimar estos
sentimientos y encaminarlos hacia mujeres negras? En muchos casos es
demasiado pedir, y esta incapacidad de idealizar a la negra tiene a menudo,
para el cubano de color, consecuencias funestas. Como le han prohibido soñar
con la blanca, y sabe además que no puede alcanzar alguna nunca pero como
siempre siente la, pero como se siente también en la necesidad del imperiosa
de alzar su amor por sobre el nivel que le está permitido, no es raro que se
dirija hacia el hombre blanco a ver. Si la mujer blanca es siempre para él
inaccesible, el hombre blanco a veces no lo es, y a pesar de todo lo que esto
implica, para un negro siempre es un paso más arriba.

Naturalmente no queremos sugerir con esto que todos los negros están
pervertidos, solo que lo están en un cierto número. Esta perversión se
encuentra en lo contrario, muy reducida entre las mujeres negras, pues no hay
existido las mismas razones de corrupción y perversión que en el hombre, la
negra cubana no se halla en las mismas circunstancias que su hermano de
raza. Como para ella el hombre blanco es siempre accesible a todo lo que da el
matrimonio legal, no tiene necesidad de aspirar a la mujer blanca para
sublimar su amor. En cuanto a la cubana blanca, ella no buscará negra, pues
en todo lesbianismo existe, aunque una vaga e imprecisa, una intención
romántica, y una cubana blanca no podrá sublimar el amor con una negra.

En los matrimonios entre negros en Cuba, el hombre comienza casi siempre


llevándose a la mujer y viviendo libremente con ella para casarse mucho
tiempo después. Actúa así para señalar, quizá, inconscientemente, una actitud
desdeñosa hacia el rito del matrimonio, y posiblemente, hacia la mujer
también. En algunos casos sentía esta actitud hasta el punto de no casarse
nunca con la mujer con la que compartiría< toda la vida y será la madre de sus
hijos. Hay un porcentaje notable de negros en Cuba que viva así, en unión
libre, sin contraer matrimonio.

Es estas últimas páginas, hemos dado a conocer las dos razones principales =
la nacional y la racial= responsables de producir el estado de ánimo del que
resulta el choteo. Vemos que, si diseminamos el choteo, encontramos que se
compone de un gran número de ingredientes, de los cuales los más
destacados son la: indiferencia, la indolencia y la falta de preocupación por
que constituye la falta de moral burguesa. Todos estos rasgos, que están
mucho más desarrollados en el cubano de color que en el blanco, expresar un
sentido destructivo del humor, una filosofía derrotista de resignación, que ha
sido creada en el cubano, para enfrentaste con una situación a lo que no se
sabe cómo remediar. El negro en particular ha tomado la posición – pésima
por cierto= de despreciar y descuidarlo todo, de una manera que hacer
recordar a los pintores franceses. Keyserling ha dicho de ellos, que siempre
pintaron mujeres feas porque las holandesas son así, y que si hubieran
pintado mujeres bellas hubieran propagado un ideal estético que solo serviría
para recordares perpetuamente su inferioridad.
El choteo es fatalista y destructivo, y ha llevado a los negros de Cuba a un
pesimismo estéril. Cuando expresa una filosofía defensiva v surte el mismo
efecto que el humor en la filosofía griega, confrontada con el mal romano.
Esta incomprensión del mal y esta ceguera en cuanto medio es debido a que
Cuba aun es un país semicolonial y como tal un pueblo en el que la conciencia
de clase no se ha alcanzado mucho desarrollo. Un verdadero partido de clase,
con profunda base de masas, falta en Cuba. Lo que hay que combatir, sobre
todo en los obreros negros, es la falsa ilusión, de igualdad que les ofrecen
ciertas organizaciones, como la iglesia católica, la francmasoneria, etc.
Seducido por esta ilusión, el negro, al igual que el obrero blanco, cree haber
encontrado ya la igualdad y deja distraer su atención lejos de los objetivos de
la lucha revolucionaria.

Hasta en la misma lucha esta tendencia suele manifestarse, como el que


escribe estas líneas ha podido experimentar. Designado para formar la Liga
Antimperialista en cierto lugar de la Isla, el autor propusó (yo mismo) que se
creara un secretariado que se ocupara de las reivindicaciones específicas de
los negros, así como un secretariado de mujeres. Esta proposición causó
vivísimas protestas pór parte de los propios negros, pues muchos camaradas
negros se habían sentido, por primera vez en un régimen de igualdad con los
blancos en el seno de la lucha, acogieron esta propuesta agrupados según
objetivos especiales como una reflexión sobre su color, y como una
discriminación en la lucha por la la misma. Hubimos de protestar contra esto,
esclareciendo el espíritu de la propuesta.

El día en el que el verdadero Partido de la clase se imponga en Cuba., el negro


comprenderá que su situación no supone la pérdida de toda esperanza, sino
que tiene remedio su mal, y entonces le buscara una solución muy distinta a la
defensa de negativa que es burlarse de todo. Cuando este momento llegue, y
llegara, naturalmente, se convencerá que su color no es un obstáculo fatal (al
que hay que resignarse) sino que el prejuicio racial no es más que uno de los
mil trucos inventados por las clases dirigentes para imponer su dominación y
explotar al as masas desposeídas. Comprenderá entonces que, el día que sea
abolida la propiedad de los medios de producción, el prejuicio racial no podrá
existir.

Cuando el negro cubano llegue a entender esta cosa- y cada día la entiende
más= abandonará su inútil actitud de quejarse de los blancos en tanto de
blancos y de ver en ellos sus opresores. Se dirigirá contra su verdadero
enemigo, el capitalismo, comprenderá que tiene que aliarse con el obrero
blanco, el campesino pobre y todas las capas desposeídas de la población,
para luchar contra el poder de la burgués, será cuando la revolución triunfe,
una piel negra no podrá ser desventaja para nadie. Ese día el negro, como la
mujer, dejará de ser una entidad inferir, para transformarse en un ser libre y en
una verdadera conciencia humana.

El choteo, afin de cuentas, no es más que una rebeldía del inconsciente contra
todo el convencionalismo impuesto por la moral burguesa, al igual que el
humor inglés y todos los demás. Cuando todos estos falso valores haya
desaparecido con el advenimiento de la sociedad socialista, el choteo cubano
y el humoe inglés habrán de desaparecer también, pues ya no tendrán razón
de ser., aunque esto no quiere decir, en modo alguno, que se dejará de reír.
Todo lo contrario ¿Es que los niños no se ríen? Para hacerlo, ellos no necesitan
que una cosa les parezca ridícula, o que se exprese en una forma contraria a su
vida y a su economía, ni tienen necesidad de sentir que están satisfaciendo
una pequeña o estéril vergüenza. Ellos se ríen sencillamente de una manera
genuina y espontánea. Así nos reiremos nosotros también.