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Literatura Hispanoamericana I (de la colonia al Modernismo).

Tema 6. María.

Introducción: la novela romántica.


La novela romántica Periquillo Sarniento (1816) de José Joaquín Fernández se considera la primera novela de
la literatura hispanoamericana. Es una novela de corte picaresco, ambientada en México, a través de la cual
se realiza una crítica social al ambiente del momento.

Esa tardía aparición de la novela en Hispanoamérica se justifica por:

 La carencia de una burguesía consolidada al ser la novela un género burgués.


 Por una parte, la crítica señala que la novela es, a priori, un género de ficción que no proporcionaría
una suficiente ficcionalidad ni la creación de un espacio más atrayente y espectacular del que
proporcionaba la realidad hispanoamericana cuya magnitud, cuya capacidad de leyenda, ofrecía una
atracción más desmesurada y sugerente que cualquier ficción que se pudiera escribir.
 Por otra parte, el hecho de la importación de novelas desde Europa estaba prohibida por distintas
leyes ya que se consideraban, desde un punto de vista moral, nocivas para los habitantes; las obras
que van surgiendo hasta Sarniento se consideran didácticas e históricas y no llegan a alcanzar el
rango suficiente de novela.

El periodo romántico (finales de los años 30) se desarrolla durante medio siglo. Hay que tener en cuenta que
el momento histórico en Hispanoamérica es significativo, es decir, estamos en un momento de formación de
las nacionalidades, intento de estabilización de las distintas repúblicas después de las independencias.

En ese sentido, la novela romántica en Hispanoamérica frente al carácter evasivo de la novela romántica en
Europa, se va a caracterizar por esa acentuación de lo propio, del ambiente hispanoamericano. Junto a ese
aspecto autóctono, también va a aparecer como parte de ello la denuncia política. También, dentro de esa
descripción de la propia situación, la denuncia social, moral, frente a la esclavitud; la esclavitud también
aparece en María.

En definitiva, a través de la confluencia de los elementos románticos con los de denuncia, va a haber una
convergencia ya vista en El Matadero de distintos movimientos.

De esta manera, habría que determinar qué aportes originales hace la novela romántica frente a los
elementos tomados de la europea: esa oposición de civilización y barbarie ya vista en El Matadero; el
protagonismo que adquiere en diferentes grupos autóctonos; la acentuación de la presencia del paisaje
americano que, si los europeos tenían que evadirse para buscar exotismo, en las descripciones de la
naturaleza, América no necesitaba irse lejos porque lo tenía en su espacio inmediato junto al deseo de
independizar y reflejar lo propio frente a lo extranjero; se incrementa el motivo político; la inclusión de un
lenguaje propio, autóctono.

Debido a la distinta confluencia de movimientos, las distintas clasificaciones tienden a privilegiar algunos de
los aspectos. Se habla de novela histórica y política (El Matadero, Amalia de José Mármol), indianista
poemática (Cumandá de Juan León Mera), sentimental (María de Jorge Isaacs), social y costumbrista
(Manuela de Eugenio Díaz Castro) y novela del gaucho, del indio o abolicionista (Aves sin nido de Turner,
Francisco de Suarez Romero y Sab de Gómez de Avellaneda).

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Literatura Hispanoamericana I (de la colonia al Modernismo).

Jorge Isaacs: María (1867) y la novela sentimental.


María se define como novela lírico-sentimental. En ella, nos vamos a encontrar una serie de elementos a
partir de los cuales la obra se considera como modelo de este romanticismo sentimental. Por un lado, la
primera nota de la novela donde se advierte una abundancia del elemento sentimental, pasional y
lacrimógeno. Por otro lado, el eclecticismo que se refiere a la naturaleza americana, captarla objetivamente
y a la vez idealizarla.

La obra, en su momento y posteriormente, tuvo un gran éxito crítico y editorial. La crítica alabó sus virtudes
y, al mismo tiempo, el público la leyó abundantemente. Ha conocido todo tipo de adaptaciones.

María es ejemplo perfecto de novela sentimental y lacrimógena desde el inicio en esa advertencia o
dedicatoria donde se usan las lágrimas como indicativo de la calidad de la novela. Pero también en el hecho
de que es una novela de amor frustrado. Una historia lineal donde aparecen una serie de obstáculos que
impiden la realización de ese amor desmedido, puro, que sienten ambos protagonistas (María y Efraín). Ese
sentimentalismo puede ser excesivo para algunos lectores, aunque según la critica viene potenciado por el
clima de tensión y melancolía amorosa que va estructurando la obra, porque desde el principio empezamos
a prever que va a ser una historia trágica, y poco a poco ese anuncio se va a ir confirmando. Vamos a tener
un final anticipado, ya que se trata de una obra donde el tiempo aparece de manera muy significativa
convirtiendo la lectura de la misma en contrarreloj. Primero porque el viaje establece una fecha de seis
meses en que el protagonista tiene que irse por estudios, y luego cuando recibe la noticia de la enfermedad
terminal de María. Además, junto a eso, aparece una gradación amorosa desde los primeros atisbos de
Efraín hasta la declaración y casi consumación donde se ven miradas, intercambios y roces. Aparece el
cuervo en determinados momentos en relación con Poe como una sombra oscura.

Influencias literarias y originalidad.


En la obra hay un cierto equilibrio entre la importancia de las influencias recibidas y los elementos originales,
autobiográficos y propios de la realidad hispanoamericana.

Se da esa conjunción de fuentes literarias que Isaacs toma de fuentes europeas. Esas fuentes literarias son…

 Atala (1801), de Chateaubriand: toma ese vago erotismo que atraviesa toda la obra en las
relaciones, sentimientos entre los protagonistas. Y de manera intertextual, el hecho de que
Chateaubriand se convierte o aparece como la lectura favorita de los amantes. Bebe directamente
de esta obra al ser María como el personaje de Chateaubriand.
 Pablo y Virginia (1787), de Bernardin de Saint Pierre: el prefacio es similar a esta obra. Los
protagonistas son muy similares en sus sentimientos y relaciones. Innumerables pormenores de la
obra más allá de la línea central de los amantes e incluso técnicas narrativas como los dos regresos,
los dos cruces de ríos, etc. O sea, una serie de elementos dobles que aluden esa simetría. La dilación
del encuentro final entre los amantes y el fatalismo trágico.
 Graziella (1852), de Alfonso de Lamartine: se relaciona en una serie de influencias literarias,
presencia de elementos autobiográficos, la división de la obra en capítulos de corta extensión, etc.

Dentro de las fuentes literarias, también se habla de la influencia de una corriente que se denomina “amor-
pasión” que tiene que ver con la lírica provenzal, trovadoresca, etc., que tendría su referente antonomástico
por excelencia en la leyenda de Tristán e Isolda. Consiste en el culto de la emoción, del sentimiento bajo el
ropaje de la virtud (hablamos de roces casuales, encuentros con la mano, miradas furtivas) que diluye
convenientemente esa pasión. Hay una sensualidad y erotismo desbordado que forma buena parte del foco

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de la novela, pero al mismo tiempo está controlado o presentado bajo ese atuendo de la virtud. En María, se
presenta como la pureza del amor primero e ingenuo como amistad espiritual entre los amantes (rosal,
símbolo de constancia; flores, símbolo de su amor). Esa imagen idealizada de la amada, por un lado, con la
belleza física y, por otro lado, por el virtuosismo relacionado con la Virgen María y la maternidad, tratando
María a Juan, el hermano de Efraín, como hijo de ambos. El obstáculo fundamental es la enfermedad de
María (ave, símbolo del fatalismo y la muerte).

Romanticismo, realismo y costumbrismo: la naturaleza colombiana.


 Romanticismo.

Para algunos autores, esa confluencia no impide el predominio de uno u otro movimiento. Algunos
prefieren hablar de una novela romántica, idealizada, mientras que otros hablan de un predominio del
romanticismo.

En cuanto al romanticismo, viene en la novela como lacrimógena y sentimental. Desde el amor casto,
juvenil y frustrado, pasando por una sentimentalidad melancólica, hasta una identificación de los
sentimientos de los personajes, así como una correspondencia con la naturaleza. También hay esa
soledad y presencia de una naturaleza exuberante de arrebatadora belleza que en el romanticismo
responde al exotismo, que en la literatura hispanoamericana no se tiene que buscar, es autóctono, a
diferencia de lo europeo. Hay un gusto por lo primitivo, color local, premoniciones, ciertas digresiones
que toman carácter filosófico, la defensa de creencias católicas, cierta vaguedad en referencia a ciertos
personajes concretos que no aparecen explícitamente.

 Costumbrismo.

Viene dado por dos elementos fundamentales. Por un lado, el detalle de distintas tradiciones, ya sea
referidos a los habitantes del Cauca en la primera parte de la novela, como a los habitantes del río
Dagua.

Decíamos que ese recorrido con la amada en situación terminal se dilata, se va demorando. La narración
de Efraín, en lugar de acelerarse, se ralentiza ante el hecho de si María estará viva o no cuando él llegue.
Esa demora se hace a través del detenimiento de las costumbres, de las formas de vida de los ribereños
del río de Dagua, etc. La descripción de la naturaleza va a estar caracterizada por el equilibrio entre el ser
humano y la naturaleza.

Nos vamos a encontrar con que el paisaje está relacionado entre naturaleza y mujer. A veces, al describir
la percepción de María, se relaciona con las características de la naturaleza. Es una naturaleza
feminizada. Igualmente, se produce una descripción totalmente subjetivada de la naturaleza regida por
sus sentimientos, que a veces puede llegar a ser sollozante. Esa fusión entre sentimientos y naturaleza
tiene quizás su punto más destacado en el momento en que el agua de un río se llena de las lágrimas de
Efraín. Además, las reflexiones, los momentos de alegría o tristeza de Efraín, a menudo se exteriorizan a
través de un diálogo con la naturaleza.

Esa importancia estructural de animales, flores y ríos hay que tenerla en cuenta, como las cacerías con
respecto a los animales en las que participa Efraín, que tienen ese significado doble. Luego también la
presencia estructurada del ave agorera, las flores que se convierten en elementos que determinan los
sentimientos y comunicaciones entre los amantes. La presencia de los ríos es quizá lo mas importante,
que aparecen a la llegada de Efraín al Cauca, además de un viaje de ida y vuelta doble cuando va a
buscar al doctor en una de las recaídas de María.

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La naturaleza también nos va a dar diferentes elementos para diferenciar entre valle o selva.

 El valle viene dado por unos colores más pálidos y vivos, más referidos a los sentimientos
amorosos y ligados a la emotividad.
 La selva se relaciona con colores mas fuertes relacionados con los peligros que esconde su
belleza. Esa naturaleza que aparece en María va a ser precedente de una línea narrativa
hispanoamericana importante, la novela de la selva: La vorágine (1924) de José Eustasio
Rivera, Los pasos perdidos (1953), de Carpentier, La casa verde (1966), de Mario Vargas
Llosa.

 Realismo.

Se produce una pequeña polémica en cuanto a autores que prefieren hablar, dentro del romanticismo,
de que la obra se caracteriza por el idealismo-realismo, aunque otros dicen que el realismo se impone
entre la idealización de la realidad que ofrece.

Tenemos, por un lado, la prevalencia de la subjetividad del “yo” narrativo frente a los elementos
realistas (Gálvez y Mora), y, por otro lado, la inclusión del esclavismo y la sociedad campesina feudal
(Oviedo). Por último, McGrady defiende el predominio del realismo sobre lo ideal porque para él ese
deseo abarcador se enmarca en una vertiente realista que esconde el idealismo. Fundamentalmente,
para él, el idealismo estaría en la descripción de María y la madre de Efraín. En ese realismo habría que
apuntar la presencia de elementos autobiográficos. La sociedad se construye a partir de la familia de
Efraín. Presenta una sociedad y relaciones sociales casi carentes de conflictos.

La sociedad y los personajes.


 Efraín.

Podemos hablar de una construcción autobiográfica, y por otra de una construcción literaria.

Respecto a la construcción autobiográfica, este personaje se va a cargar de humanidad cuya bondad es


altamente idealizada. El hecho de responder, según la crítica, a elementos que conformaron la vida de
Isaacs, le dan un componente verosímil. Además, tiene una serie de elementos que atenúan ese grado
de perfección: el clasismo, la sensualidad. Otros de sus rasgos es su gusto por la naturaleza, poesía,
cultura, etc. Junto a todos esos rasgos, hay que mencionar los que se relacionan con la heroicidad del
personaje, como en algunas de las cacerías, y el romanticismo con respecto a la segunda construcción;
en su carácter podemos ver el amor a María, por un lado, que va mas allá de la muerte, a su virtuosidad
y su físico, y, por otro lado, el respeto y obediencia hacia el padre que debería entrar en conflicto, pero
paradójicamente no entra. Esto ultimo tiene que ver con la sociedad patriarcal. En ese sentido, el
personaje de Efraín es más realista que idealizado.

 María.

Para McGrady, es la encarnación de la heroína romántica por excelencia por su extremo virtuosismo de
sus componentes: bondad, ingenuidad y belleza física. A través de la mirada de Efraín, la vemos como un
ángel, débil por la enfermedad, recatada, que se comporta convencionalmente, discreta, huérfana, etc.
Viene justificado esto por quien narra la historia, Efraín, que lo hace desde el pasado, desde el

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sentimiento del dolor y la pérdida. Esa idealización resulta para la crítica verosímil porque es una
descripción hecha a través del alma.

Tono melancólico narrativo que da coherencia a la intangible idealidad del personaje. Por un lado, María
es un arquetipo romántico que hace que en esa perfección sea poco humana, pero, por otro lado, se
justifica por la perspectiva de la que es descrita.

Entre los rasgos que la construyen, la describe como sumisa aceptación de la superioridad masculina,
como maternal, convenciones religiosas, etc. Estos rasgos la hacen ideal en la época. Junto con esa
perspectiva, la descripción de la protagonista se hace digerible porque la prosa de Isaacs en su
descripción alcanza momentos de bello lirismo, y, además, se relaciona con la descripción de la
naturaleza.

 Sociedad.

Es una sociedad fuertemente estratificada donde cada uno pertenece claramente a un grupo social, y
esa pertenencia implica una serie de modos de vida. Gracias al paternalismo y bondad, tanto de Efraín
como de su padre, la relación de los estamentos parece fluida e idónea.

Esa pirámide está formada por la clase social alta de Efraín, donde se incluyen la familia de Carlos y
Emigdio, que son los terratenientes ricos blancos. Luego, hay unos blancos pobres, que son José y su
familia, que mantienen su dignidad, que rentan las tierras del padre de Efraín y a él le deben obediencia.
Están los mulatos donde se encuentra Salomé, que expresa su pesar por ser mulata, por lo que no puede
salir de ese estrato social y étnico en el que se encuentra. Finalmente, los negros libres y los negros
esclavos.

Por un lado, está la familia de Efraín, y, por otro lado, destaca la vida del Cauca. Efraín, que mantiene
una relación cordial tanto con su grupo social como con otros, parece diferenciar claramente las otras
familias – de Emigdio y Carlos – de la suya, que se diferencia con Carlos caracterizándolo por la falta de
gusto del trabajo, por el desinterés por la cultura, por el afán codicioso y por la cobardía; Emigdio se
presenta como carente de gusto por la vestimenta, de incapacidad de moverse socialmente, es más
rudo, provinciano. Además, acepta casarse con alguien de una clase social inferior, cosa impensable para
Efraín.

Aparece la familia del pequeño campesinado representado por José y su familia, que cuando llega Efraín
todo es deseo de satisfacer los deseos mínimos de este, a lo que él responde con amabilidad exquisita.
Ese campesinado antioqueño se caracteriza por sembrar, cazar y la dignidad del trabajo.

La familia de Custodio tiene una pequeña hacienda, familia de mulatos, donde aparece Salomé,
caracterizada por su sensualidad que acaba atrayendo a Efraín.

Tenemos una sociedad, pues, variada, que parece relacionarse de un modo armónico. La aparición de
estas familias pertenecientes a distintos estratos viene justificada por que se van a ir contando
relaciones sentimentales paralelas a las de Efraín y María, donde este va a aparecer casi como una
Celestina. La aparición de este modo de Efraín va a permitir la descripción de los diferentes personajes.

Frente al desenlace positivo y feliz de las relaciones sentimentales que aparecen en la novela donde
Efraín ha participado, la historia entre los protagonistas termina trágicamente.

Estructura.
Además de la historia principal de los protagonistas, también está la del resto de personajes.

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Hay que tener en cuenta a los hermanos de Efraín, esa fraternidad. Aunque el narrador es en primera
persona (Efraín), el amigo de este tuvo que recomponer ciertas partes (esto se aclara en la nota). Esa
narración abarca: la infancia de Efraín, la separación, el regreso, la nueva separación para irse a Londres y el
último regreso. En medio de ello habría que hablar de la extraña interpolación de la inesperada de Nay y
Sinar, que corresponde al gusto por el exotismo romántico que en lo hispanoamericano no hay que buscarlo
fuera, aunque con esta historia hay que buscarla en África.

También el hecho de presentar como un elemento más de ese realismo la presencia de la esclavitud como
elemento bárbaro y rechazable que integra una realidad donde Efraín intenta condenar la esclavitud de
Colombia. El tiempo de la historia es un elemento que se va a marcar minuciosamente a lo largo de toda la
narración por ese deseo de marcar la angustia de Efraín, primero por la inminente separación, y luego por la
imposibilidad de despedirse de la amada. Sin embargo, McGrady señala que esa minuciosidad da paso a la
incoherencia.

Lenguaje.
Alternancia del lenguaje poético y lenguaje en prosa.

Ese lenguaje poético es un lenguaje coherente que describe los sentimientos, las sensaciones, el amor, de
Efraín por María, y al mismo tiempo, su pasión por la tierra de sus padres, de su familia, por el Cauca. No
sólo se produce la pérdida del amor, sino que también da cuenta de toda una época, sociedad de la que se
sentía orgulloso el protagonista y el propio Isaacs.

El lenguaje más prosaico se encuentra en los pasajes donde se desarrolla más la acción y en los pasajes más
costumbristas, donde la crítica señala los diálogos en los que Efraín se relaciona con miembros de otra clase
social.

El lenguaje se reajusta a la realidad social de los personajes; la clase alta, la de Efraín, se caracteriza por un
lenguaje elegante, mientras que las clases bajas se caracterizan por la espantosidad, vulgarismos, etc.,
intentando captar la realidad de la sociedad que presenta.