Está en la página 1de 7

TRABAJO FINAL - SEMINARIO: TEORIAS Y METODOLOGIAS DEL

PENSAMIENTO LATINOAMERICANO
PROFESOR: RAFAEL FOLLARI

ESTUDIANTE: LUIS FERNANDO GRANADOS OSPINA.

Introducción

La experiencia académica al participar del seminario ha sido muy enriquecedora. En medio de


las posibilidades y las dificultades propias de esta modalidad de enseñanza y aprendizaje, he
vivenciado una auténtica construcción colectiva de conocimiento, en especial con el maestro
Follari. Sus comentarios críticos desequilibrantes, fueron moviendo nuestras posturas,
obligándonos no solo repensar el lugar desde donde nos posicionamos, sino a transitar por lo
argumentos, llamando a la reflexividad, como al examen crítico de los temas propuestos,
desde una lectura juiciosa de los autores. Valoro también los aportes de los compañeros de
camino, su sensibilidad de mirada y la finura como algunos abordaron los temas. Ahora bien,
esta manera de proponer en trabajo final me ha costado un poco, pues las preguntas me
obligan a tomar decisiones sobre que decir y que dejar en el recuerdo de nuestros interesantes
debates. En muchas clases me sentí en sintonía académica y política con el “docente”. Los
puntos de distanciamiento los asumo como maneras de comprender, enfoques teóricos o
posiciones políticas, que develan una historia y unas opciones vitales. De todos modos, para
ser juicioso con la propuesta, esta vez asumiré el formato de las preguntas.

¿En cuál de las clases te sentiste más de acuerdo con la posición del docente? Explica
tu postura temática sobre esa clase.
Una posición general con la que me identifique a lo largo del curso, fue precisamente el
intento permanente de profesor por establecer las características principales de significativas
posiciones críticas del pensamiento latinoamericano, pero yendo más allá de sus logros y sus
avances, hacia una toma de conciencia de sus propios límites. El problematizar las aparentes
evidencias, buscando poner en tensión las “certidumbres establecidas” en palabras de Follari,
me ha parecido una auténtica honestidad intelectual y una finura con los propios argumentos.
Me identifico con esa crítica juiciosa a las propias posturas críticas, que, por serlo, tampoco
estas exentas de intereses, supuestos, o de ciertos estancamientos o zonas de confort,
pensando quizás que lo critico es de por si incuestionable, por ser precisamente crítico.

Quizás en las clases 5 y 6 al abordar el tema de: “Boaventura de Sousa Santos:


posmodernidad y ecología de saberes” es donde me sentí muy cercano tanto al autor
propuesto, como a la mirada crítica del Profesor. El intento de Boaventura, su radicalidad
ideológica, su capacidad para una síntesis conceptual épocal, como lo refirió el profesor Follari
y lo arriesgado de sus apuestas epistemológicas, éticas y políticas frente a los poderes
coloniales, patriarcales y capitalistas, nos sitúa frente a una referente obligado del
pensamiento alternativo latinoamericano. No obstante, me identifique con la crítica de Follari,
al entender que esa arrolladora voluntad de cambio de BBS, podría haber un "exceso de fe" en
las posibilidades de transformación social a partir del conocimiento, como algún grado de
inadvertencia de la condición cultural posmoderna, que transita por el individualismo, la
asunción de lo sensible, como por lo abstracto, cognoscitivo y colectivo. Con todo, la propuesta
de BBS ejerce con lucidez una resistencia al capitalismo dominante. Fuera del capitalismo si
creemos que existe salvación… no hay que rendirse frete a las búsquedas. El camino que está
indicando BBS nos da esperanza.
¿En cuál de las clases te sentiste más en desacuerdo con la posición del docente?
Explica tu postura sobre el tema de esa clase .
No sé si la palabra sea desacuerdo, pero los temas que me suscitaron más polémica con el
docente fueron la clase 8 donde se abordó el asunto del socialismo y repetición compulsiva
en el marxismo “práctico” y la clase 9 donde se trabajó: El neopopulismo latinoamericano
del siglo XXI: logros y problemas. Pensaría que las distancias están más, en las simpatías
políticas y las opciones de credibilidad de estas apuestas de gobernabilidad y de acción
política. Como lo siguiere el profesor Follari, al centrarnos en los llamados "marxismos
prácticos", en el plano de las izquierdas políticas, pareciera que no reconocieran los problemas
del socialismo existente en la URSS, en la neocapitalista China, en la ya-no socialista Vietnam,
como en la sociedad post-revolucionaria argelina. En todas ellas se ha dado prácticamente un
retorno al capitalismo… Por otro lado, los regímenes que se sostienen (Corea – Cuba), si bien
con aciertos y configurándose como una alternativa posible al capitalismo; no dejan de
interpelarnos, sobre todo aquellos hechos de gobernabilidad, donde se ha atentado contra las
libertades individuales y los bienes públicos. En Colombia el primer alcalde de la izquierda en
Bogotá… está preso y condenado a más de 20 años por corrupción... Lo de Venezuela es
alarmante. Como olvidar lo que ha pasado en el Brasil y lo que está sucediendo en Ecuador.

Yo me sitúo como colombiano desde la realidad de Venezuela, país hermano que se desploma
vertiginosamente. No hay día en que no te encuentres con un hermano venezolano, en el
servicio público o en una esquina de Bogotá, donde no se esté pidiendo una ayuda económica
para sobrevivir. El modelo de la “revolución bolivariana” ha fracasado… pero no es solo por el
poder del capitalismo… también. Existe una responsabilidad en sus dirigentes. Algo no han
hecho bien. Es un hecho como se ha señalado que, de la crítica marxista al capitalismo, a la
propuesta política alternativa hay un salto importante. No obstante, no basta decir que con la
revolución anticapitalista todo se resuelve… lo que se está viendo es que muy pocas
“revoluciones” se han podido sostener por fuera del capitalismo. Las seducciones de poder
capitalista del consumo, el tener, el placer, son muy apetecibles para todos.
Entiendo la posición del profesor Follari al mantener una referencia critica a lo que fueron las
revoluciones socialistas, en las nuevas luchas por la emancipación y lo que hoy se está evidenciando en
algunos países de América Latina, como la única posibilidad de cuestionar y abrir alternativas mediante
las urnas al capitalismo. Valoro y comparto el deseo que se mantenga el espíritu de emancipación
colectiva, pero creería que las actuales acciones de algunos líderes de izquierda de esos movimientos
algunos populistas, deben ser censuradas, pues ponen en evidencia, que, como alguien decía: “bajo su
pretendida pureza”, han dejado pasar también, las incoherencias de los gobernantes tradicionales. Sin
duda, hay que sostener el horizonte histórico que aporta la revolución anticapitalista y sus apuestas
frente a ciertas mejoras en cuanto al ejercicio de derechos económicos, sociales y políticos. La pulsión
anticapitalista debe defenderse, pero con una clara crítica y denuncia de aquellos representantes de la
izquierda, que han quedado atrapados en muchos de los vicios que criticaban.

El optimismo del Profesor Follari frente al populismo progresista de los movimientos de


izquierda que están buscando la emancipación es muy respetable. No obstante, la realidad de
los afectos de estos populismos en AL ha demostrado en medio de sus logros, muchas
incoherencias. Por eso creemos que es necesario mantener una mirada crítica frente a la falta
de rigor democrático, al poco respeto a las leyes y las instituciones, o al exceso de
protagonismo de los caudillos políticos y sus abusos de poder. Todavía confiamos que estos
movimientos puedan crear economías viables y sustentables sin corrupción y recesión.
Sabemos que el capitalismo no los dejara en paz y que la resistencia al poder es una lucha
permanente por la vida. No descalificamos estos intentos, pero como lo hacemos con los
otros, debemos denunciar la corrupción y los abusos de poder estén donde estén.

6
TENSIONES Y DESAFIOS DE LA UNIVERSIDAD EN
AMERICA LATINA
Introducción
Siguiendo las indicaciones del Maestro Follari, de escoger un tema más cercano a nuestro
trabajo o ejercicio profesional, he querido centrar mi reflexión final en relación con la
Universidad y sus tensiones en la sociedad globalizada y claro, en relación con la actual
realidad latinoamericana. Los temas de nuestro seminario transitan, aunque no
exclusivamente en la Universidad, allí de alguna manera, el pensamiento social
latinoamericano, es puesto en tensión. La universidad como escenario de cruce de culturas, es
un lugar privilegiado para profundizar y problematizar los logros, los avances y los límites del
mismo pensar latinoamericano en sus diferentes comprensiones epistémicas, enfoques
conceptuales y metodológicos; un lugar para develar las aparentes evidencias del pensamiento
crítico, adentrándose en las certidumbres establecidas y quizás, en los estancamientos que hoy
puede advertirse en los mismos defensores de un pensamiento crítico latinoamericano de
frontera, que han hecho de la crítica su blindaje y posesión. Por eso, me admira el riesgo del
profesor Follari que es muy inspirador: “En nombre de lo crítico podríamos perder la
capacidad de crítica, en tanto decir "esto es pensamiento crítico" puede estacionarnos en
posiciones ya asumidas como válidas "per se".

Acogiendo esta intuición, proponemos un acercamiento a la universidad. No obstante, no


centraremos la reflexión sobre la pregunta que le hace la ecología de saberes de BBS a los
cánones de la epistemología clásica, o la concepción sobre el conocimiento, la relación de este
con las prácticas sociales, con los sentidos comunes de la población y con la política. Tampoco
nos centraremos en la pragmatización creciente de las ciencias sociales, esa presión que el
Maestro Follari ha llamado "practicista" u “operativizante”, que se percibe en la universidad y
que va mostrando un rechazo a la teoría y al pensamiento crítico. Ni nos detenemos en la
pregunta por los desafíos de la inter y transdisciplinariedad para la universidad, al hacer
cuestionamientos a las estructuras administrativas centradas en lo disciplinar, postulando un
desplazamiento hacia una universidad donde puedan coexistir (y alimentarse mutuamente) lo
disciplinario, lo interdisciplinario y lo transdisciplinario. Todos estos temas darían para
múltiples trabajos interesantes. He decidido tomar otro camino en la lógica de transitar por un
tema que me ha ido inquietando: la idea y la concepción misma de lo que entendemos por
universidad y lo que está pasando en la universidad, es decir, en qué la estamos convirtiendo.

Desde mi sensibilidad como alguien que ha trabajado en la universidad, centraré la reflexión


en la misma idea de universidad que se está configurando en América Latina, en medio de las
influencias regionales, globales y de la incidencia del Estado, la empresa y la sociedad. El
mismo pensar Latinoamericano en su criticidad, le está haciendo preguntas profundas a la idea
y a las prácticas de la universidad en América Latina, en cuanto a sus apuestas en la
construcción de lo social, desde lo que les compete a sus funciones sustanciales (Enseñanza,
investigación y extensión) como en sus opciones éticas y políticas. Creo que los aportes del
pensamiento crítico latinoamericano inspirados en BBS, están advirtiendo nuevas formas de
sometimiento que ejercen hoy sobre la universidad los poderes económicos de grandes
empresas e industrias tecnológicas. Pensaría que es necesario poner a examen los riesgos que
conlleva el abandono de la idea de universidad más de corte democrática y emancipadora (La
universidad del siglo XX de Boaventura de Sousa Santos) por una idea más alineada al
“desarrollo”, centrada en el mercado, que responde a los intereses de la empresa y del capital

6
y que está siendo captura por los hilos del poder, que hay concentrado a la universidad en el
discurso de las competencias, la calidad, los estándares y los ranking… haciéndola una
mercancía más del consumo.

1. ¿Existe hoy lo que llamábamos Universidad?


El reconocido Doctor Marius Reiser en el 2009, profesor titular de la Universidad de Mainz en
Alemania, renuncio a su catedra. En su carta de renuncia afirmaba: “hubo un tiempo en que
existió una institución llamada Universidad”. Según el profesor, la reforma de Bolonia centro la
agenda de la universidad europea y quizás contemporánea, en la utilidad y dejo de lado el
espíritu. El nuevo sistema propuesto afina más las estrategias del marketing, la capacidad
competitiva y la formación en competencias para la ciudadanía global. La globalización
reinante, las urgencias del desempleo, la ambición por alcanzar un desarrollo económico, la
competitividad, la calidad de vida concebida como acceso ilimitado de tecnologías y bienes
materiales, la pragmatización de las profesiones, la ciencia y la tecnología (debatidas en el
seminario) concebida como productoras de resultados y muchas otras tendencias de la cultura
globalizada, han puesto a la universidad en una tensión que implica ir perdiendo
paulatinamente su verdadera esencia entre múltiples identidades en disputa.

Hoy se habla más en la universidad de adquirir competencias para la industria y las empresas
que de formación y educación. El discurso sobre lo pedagógico está muy refundido y los
currículos cada vez se estandarizan para cumplir con los cánones internacionales. Las
industrias de la acreditación internacional, acompañados de los registros calificados, la
renovación de los existentes y los procesos de acreditación; ha ido diseñando un modelo ideal
de universidad a la cual deben parecerse todos los centros universitarios. A partir de este
imaginario, que pretende llevarnos a los rankings mundiales, se establecieron unos criterios de
calidad basados en investigación y docencia a cargo de magísteres y doctores de tiempo
completo con publicaciones en revistas internacionales, independientemente de cualquier otra
consideración circunstancial. Las nuevas hegemonías del control están instaladas. ¿Dónde está
quedando la creatividad?

Quizás sea necesario para comprender lo que está pasando, acudir a la distinción que
plantearon en los años setenta, Jacques Dreze y Jene Debelle en un estudio de las diferentes
concepciones de universidad, realizado en la Universidad de Lovaina, estudio prologado por el
profesor Paul Ricoeur (1968). Allí se empezaba a hablar de las universidades del “poder”,
enfrentadas a las universidades del “espíritu”. Se trataba de resaltar la idea de la universidad
liberal, abierta y creadora, comprometida con la búsqueda de la verdad, una universidad “sin
condiciones” como luego la reclamaría Jacques Derrida (1998) frente a una universidad
gobernada por los poderes económicos del consumo. Las universidades del poder están
sujetas a intereses extrínsecos a la búsqueda misma de la verdad. Están más ligadas a una
ciencia y una técnica al servicio del interés de la empresa, el mercado y el Estado, como lo
referimos en algunas de las clases de manera crítica. La universidad se está viendo degradada
de un instrumento para la búsqueda de la verdad, a un instrumento para el ejercicio del poder.

Por tal, y a la luz de los aportes del seminario, se hace necesario reafirmar la función crítica de
la universidad, reivindicando el derecho de todo ser humano a ser formado en humanidad y
conciencia histórica. La universidad debe desde nuestra mirada, seguir vivenciando su
vocación de ser “conciencia crítica” de la sociedad, de ser garante de su “humanidad” y co-
creadora de una nueva sociedad justa, incluyente y verdaderamente democrática. Ella no
puede convertirse en una empresa tecnológica, industria o comercial; o una “productora de
productores”, ni siquiera en una empresa del conocimiento. La universidad, sin vivir de
espaldas a la globalización, no debe caer en la ilusión neoliberal de ver la sociedad como un

6
conglomerado de empresas, o convertirse en un centro proveedor de servicios para la
empresa privada. Su misión es apostar por los intereses generales, para fortalecer su
compromiso con la sociedad civil y en ellos con los más empobrecidos y violentados en su
dignidad.

2. Universidad – empresa: ¿La universidad mercancía? O el futuro de una


universidad pertinente al servicio de la sociedad.
El fortalecimiento del vínculo, universidad - empresa, fue uno de los temas que aparecieron en
nuestras discusiones de manera crítica en algunos foros del seminario. Miremos primero
algunas de sus bondades y después precisemos algunos puntos problemáticos. Esta relación se
ha considerado como una estrategia formulada desde el sector educativo para la promoción
de la pertinencia y la competitividad de la universidad al servicio de la sociedad y del desarrollo
sostenible de las regiones y de los países. En diferentes zonas de Colombia, por ejemplo, se
han venido creando los llamados: Comités Universidad – Empresa - Estado (CUEE), como
instancias regionales organizadas por acuerdos entre universidades, sus grupos de
investigación, empresas del sector productivo y entidades del Estado, con el fin de generar y
promover proyectos de investigación aplicada, enfocados a atender necesidades tecnológicas
reales de las empresas de la región. Las universidades públicas y privadas han entrado allí con
intereses, mucha de su alternativa de financiación tiene que ver con los proyectos
investigativos y de intervención que allí transitan, como también su responsabilidad con lo
local, lo regional y lo nacional.

Las actividades generales que han marcado la ruta de esos comités se pueden precisar:
construcción del inventario de capacidades investigativas de la región: recurso humano para la
investigación, ciencia y tecnología; grupos de investigación; proyectos asignados; laboratorios
requeridos. Identificación de los sectores estratégicos y las necesidades empresariales de la
región. Ruedas de negocios que generen encuentros de oferta y demanda (capacidades
investigativas y necesidades empresariales). Generación de nuevas alianzas e incorporación de
actores de los diferentes sectores para fortalecer procesos participativos en la región.
Fortalecimiento de los procesos formativos en ciencia, tecnología e innovación. Todo esto
suena muy bien y se juzga como necesario y pertinente.

Si bien esto lo podemos considerar desde una mirada estratégica como un logro, al buscar
posicionar a la universidad como un actor decisivo para la articulación regional entre sectores;
es necesario pasarla por la mirada crítica que nos aportó el seminario. Es deseable mantener
un equilibrio al considerar la tensión de la universidad como un “bien público” y como un
“comercio de servicios”. Esta estrecha relación entre universidad y empresa tiene el peligro a
mi manera de entender, de convertir a la educación superior en una simple mercancía sujeta a
la regulación por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que está exigiendo la
internacionalización y globalización de la universidad al servicio de las leyes del mercado, de la
empresa y del Estado. Puesta la universidad al servicio de la sociedad de consumo, el
conocimiento hecho crudamente mercancía, la universidad-empresa obviamente queda sujeta
a las leyes del mercado, a su lógica utilitarista. La gravedad de esto para la universidad, no es
que asuma estas demandas, gran parte de la vitalidad de la misma y su sostenibilidad tiene
que ver con el vínculo con la vida social y con esos proyectos. El asunto es que el mercado
hegemonice lo que la universidad debe, pensar, investigar y enseñar. Y esto es lo que está
pasando.

Pensaría que esta “toma” de la universidad por la empresa y el mercado está lesionando
fuertemente políticas de equidad, indispensables para la integración social, siendo como lo
indica BBS un atentando contra la identidad cultural de nuestros pueblos, favoreciendo una

6
educación eficiente y productiva, distante de una formación ética y política y de una conciencia
crítica que invita a ser responsable con la justicia, la inclusión, el cuidado del medio ambiente y
la dignidad humana. En ese sentido acogemos lo que está planteando BBS: “ La universidad es
un bien público íntimamente ligado al proyecto de nación. El sentido público y cultural de ese
proyecto, y su viabilidad, dependen de la capacidad nacional para negociar de manera
calificada, la inserción de la universidad en los contextos de transnacionalización”.

3. Re- significando la identidad y misión de la universidad.


Siento que el trabajo en el seminario interpelo mi estar critico en la universidad y me
cuestiono sobre el lugar de los llamados “intelectuales” en las tensiones que se dan hoy en la
relación universidad - sociedad. Es deseable, restablecer la responsabilidad histórica de la
universidad, en la línea de saber interpretar las cuestiones nacionales y los términos de su
inserción internacional en el contexto de la globalización generalizada, bajo los criterios del
pluralismo teórico, la autonomía universitaria, la excelencia académica, la adecuada
integración entre la multi y transdisciplinariedad y desde el compromiso crítico de la misma
universidad en dialogo con los actores sociales, los grupos sociales organizados, los
movimientos sociales , trabajado conscientemente por lo que llamaría BBS una “globalización
contra-hegemónica”.

En este sentido, la re- lectura del texto de BBS: “La universidad en el siglo XXI. Para una
reforma democrática y emancipatorio de la universidad”, ha sido de gran significación. El
análisis exhaustivo y claro que hace el autor de los cambios y sus mecanismos, ocurridos en las
universidades principalmente públicas en el contexto de las estrategias educativas neoliberales
impulsadas desde organismos internacionales y nacionales, me ha dejado muy cuestionado,
como lo que estos cambios han generado en lo que BBS reconoce como las tres crisis de la
universidad pública: la crisis de hegemonía, legitimidad, e institucional. Se hace necesario para
una universidad legitima y pertinente, que la búsqueda de la reforma universitaria se centre
más en trabajar por la democratización del acceso, superando factores de discriminación de
clase, raza, sexo o etnia. Es urgente que la dimensión de la extensión, se concentre en una
participación activa para la construcción de una sociedad incluyente, cohesionada socialmente
y que busque en su acción política una verdadera emancipación de los poderes que la
oprimen. Se requiere fomentar una investigación-acción, donde los intereses científicos y la
producción de conocimiento esté estrechamente ligada a la construcción de un auténtico
desarrollo humano, sin intereses coloniales, patriarcales o de dominación. En esta búsqueda se
hace imprescindible también, trabajar por una ecología de saberes, promover el diálogo entre
el conocimiento científico y humanístico que la universidad produce y los saberes populares,
tradicionales, indígenas, de culturas no occidentales.

Me siento muy identificado con lo que señala BBS: “La universidad en el siglo XX será
seguramente menos hegemónica, pero no menos necesaria de lo que fue en siglos anteriores. Su
especificidad como bien público reside en su papel de relacionar el presente con el mediano y
largo plazo a través de los conocimientos y por constituirse en espacio público privilegiado
para discusión abierta y critica”. He aquí un desafío insoslayable. Quien mejor que la
universidad para ser en su universalidad, punto de encuentro, de debate, de confrontación de
ideas y de búsquedas compartidas, en medio de las diferencias, los disensos y los consensos.
Para finalizar mi reflexión quisiera citar la misión actual de la Universidad Javeriana donde he trabajado,
porque siento que, en medio de nuestras múltiples tensiones, logros, búsquedas y contradicciones, le
estamos apostando a una idea de universidad que está en sintonía con el sentir latinoamericano. No
creería que hemos radicalizado lo latinoamericano como opción vital, vivimos en encrucijadas globales
que exigen y amenazan la propia identidad; pero siento que, al interior de la comunidad académica,

6
palpita un genuino sentido de país, de un país con rostro humano que desea estar al alcance de todos
los colombianos, en especial a quienes se les ha negado sistemáticamente sus derechos.
“La Pontificia Universidad Javeriana es una institución católica de educación superior, fundada y regentada por la Compañía de
Jesús, comprometida con los principios educativos y las orientaciones de la entidad fundadora. Ejerce la docencia, la
investigación y el servicio con excelencia, como universidad integrada a un país de regiones, con perspectiva global e
interdisciplinar, y se propone: la formación integral de personas que sobresalgan por su alta calidad humana, ética, académica,
profesional y por su responsabilidad social; y, la creación y el desarrollo de conocimiento y de cultura en una perspectiva crítica
e innovadora, para el logro de una sociedad justa, sostenible, incluyente, democrática, solidaria y respetuosa de la dignidad
humana”. Acuerdo No. 576 del Consejo Directivo Universitario, 26 de abril de 2013.