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Números, Letras, claves y códigos

Cuaderno de Cábala
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El Zohar 1 nos desvela los secretos de la Torah 2. Pero el estudio de la Cábala no se refiere


a una doctrina sino al desarrollo de un camino iniciático que nos revela el tikun  3 y el
potencial de todo ser humano que en su trayectoria tiene irremediablemente que descubrir y
traspasar.
Cuando la doctrina esotérica u oculta se expone es cuando la sabiduría se difunde, los
cabalistas emigran. Esa diáspora lleva al encuentro con otros cabalistas: hablan de
Kabbalah, de las enseñanzas que mueven los mecanismos de comprensión de los secretos
del Génesis y es entonces cuando bajan los Justos de las Dimensiones Superiores e inspiran
esas pláticas. La inspiración y el conocimiento se expanden y contribuyen a la anulación o
la limpieza de los qlifos, (abismo) para liberar el mundo de sus energías más densas y
caóticas.

Las enseñanzas cabalísticas nos describen el proceso del macro y micro cosmos. Los
códigos cabalísticos se encuentran en cada una de las formaciones del Árbol de la Vida,
Etz Hayim donde transitan las 22 Letras de Alefbet, (22 letras hebreas), a lo largo de los
32 Senderos de la Sabiduría y estas forman los nombres de los 72 Genios de la Kabbalah
o 72 Nombres de Dios, (Ha shem).

Desde la primera palabra hasta la última, el significado de las escrituras nos adentra en el
Mundo de la Emanación, Creación, Formación y Acción 4 de todo lo creado. Así en
distintas expresiones, con multitud de códigos y claves vivimos en un mundo de hondo
significado y solo atisbamos a vislumbrar muy poco de todas su fuerzas, de toda su magia.
Por ejemplo tenemos que el Génesis empieza con la letra “beith” y termina con la “lamed”
que son las letras que componen la palabra “leb” corazón, lo que nos viene a indicar que las
enseñanzas de la Kabbalah se integran con el corazón y no con la mente, porque si bien la
letra Beith nos marca una estructura, las leyes, la condensación, la gravedad a la que
estamos adheridos, la letra Lamed es la letra que nos permite expandir el corazón y hacer
posible que los conocimientos integrados lleguen muy lejos ya que recordemos que
Kabbalah es recibir y transmitir.

El propósito de estas enseñanzas que me ocupan desde hace


tantos años, (30 años en esta existencia por no contar con las anteriores encarnaciones), es
en definitiva entender para qué es mi vida, para qué he bajado desde la Matriz Divina, en la
plenitud de Shalom (paz espiritual, shamayim, cielo), para llegar a transitar por sheol,
(infierno), entendiendo el hades, infierno como la ausencia de luz, de saber que tenemos
que volver a reconocer. Fijémonos que la palabra sheol se compone de Yod y Shin. Esas
dos letras juntas forman el vocablo Yesh que significa “hay” o bien. Así podemos constatar
que nuestro peregrinaje terrenal es conseguir alcanzar el “bien” desde las tinieblas.

Nos explica el Zohar que las claves de los códigos cabalísticos se esconden en los pliegues
del alma y hay un axioma que dice que el que busca, encuentra. Solo podemos escrutar lo
que se esconde y, para llevar a cabo esta tarea, en Kabbalah se utiliza el idioma sagrado,
las 22 Letras y los números y sus esencias; de ahí que la Numerología, la Gematria, el
estudio de las Letras Hebreas y el análisis de los 72 Genios nos aporten tanta información
acerca de quiénes somos desde el Génesis de la Creación, (los secretos de la Torá). Hay un
orden en todas las cosas y un sentido detrás de cada vivencia. Hay un significado adscrito a
cada fecha, a cada nombre que designa las personas, las cosas, las situaciones.

Así tenemos que los números representan estados de conciencia relacionados con las Letras
Sagradas; Las Letras Sagradas componen los nombres de los 72 Genios de la Cábala, y
cada ser humano posee en sí las 72 asignaturas, dones o atributos que se destilan de estos
números, nombres, letras. Hay un párrafo que cuenta el Zohar en el que se refiere a la
muerte del hijo de la Sunamita 5 a causa de ser privado de los 72 Nombres Sagrados; Eliseo
volvió a grabar las 216 letras que componen los 72 Genios de la Cábala y resucitó.

Leer este pasaje de forma literal es absurdo. Sin embargo si analizamos su significado
simbólico vemos que los 72 programas de los Genios son los que dan vida a nuestras
experiencias; que cuando se retiran acontece la muerte, maveth, (mem-vav-tav, 446),
porque hay una ausencia total de luz, el alma se  retira. Pero 446 reducido a una sola cifra
en Numerología suma 5 que es el número de la vida misma, de la letra He, del Sephirah
Gueburah, quinto del Árbol de la Vida o sea que da aliento a todas las cosas, pero también
un signo de luchas. De maveth, sacamos emet, (Aleph, mem, tav, 441), Verdad, que
sumando nos da 9, el número de la plenitud.

Por otra parte, vemos que 72 suma 9 y 216 letras también suma 9, número de la síntesis
final. Deducimos entonces que mediante las letras, los números, los códigos comprendemos
el sentido de la vida porque son el baile cósmico sobre el que componemos la sinfonía de la
existencia.

Esto y mucho más podemos descubrir desde el estudio de la Letras Hebreas y el


desarrollo de la Numerología Cabalística.

1. Zohar, El libro del esplendor, Siglo II, se atribuye a  Shimon bar Yojai aunque también
se adjudica a Moisés de León

2. Torah es un guía, una enseñanza que instruye. ( textos de los 5 primeros de la Biblia que
para los cristianos se llama Peutateuco.

3.  Tikun Olam, reparación, destino de cada ser humano para la completar su expediente
existencial

4. Los 4 Mundos: Atzilluh, Briah, Yetzirah y Assiah)

5. 2 Reyes 4:8-37