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INTRODUCCION

Qué pasa cuando pisamos


el embrague
La función del embrague es acoplar o desacoplar el movimiento del motor con el de
las ruedas por medio del cambio de marchas. Cuando pisamos el pedal de embrague,
desplazamos el collarín hacia el interior presionando las pastillas que giran y separan
el disco de embrague del volante motor (volante de inercia). Esto nos permite
transmitir movimiento a la caja de cambios y cambiar de marcha. Cuando pisamos el
pedal de embrague a fondo, el motor se desacopla de la transmisión, y por tanto no se
transmite ninguna fuerza a las ruedas motrices.
Cuando no pisamos el pedal de embrague, el motor y la caja de cambios están
acoplados y la fuerza del motor se transmite hacia las ruedas motrices. Cuando
soltamos el embrague, el disco de embrague se acopla al volante motor.

Partes del embrague


El sistema de embrague está formado por una serie de elementos constitutivos que
forman un engranaje completo en el que el pedal y la caja de cambios son los
elementos visibles:
1. Pedal.

2. Campana: tapa metálica unida al volante de inercia del motor.

3. Disco de embrague: posicionado entre el volante en el lado del motor y la placa


de presión interior de la cubierta del embrague. El disco de embrague va
acoplado en el árbol del primario de la caja de cambios por medio de su
manguito estriado. El árbol primario se apoya en el cigüeñal. Conecta con el eje
primario de la caja de cambios.

4. Plato de presión: metálico y con forma de corona circular con unos soportes


sobre los que actúan las patillas.

5. Muelles y patillas: conectan la campana con el plato de presión.

6. Collarín: formado por un rodamiento axial con un orificio central por el que


pasa el eje primario.

Cuando se pisa el pedal de embrague se desplaza el collarín de empuje hacia el


interior, presionando las patillas que hacen girar el plato de presión, que, a su vez,
libera el disco de embrague al vencer la resistencia de los muelles.
Tipos de embrague
Existen diferentes tipos de embrague según sus características. Así, según el número
de discos, los embragues pueden ser hidráulicos (no tienen discos, son propios de los
vehículos industriales), monodiscos (el embrague de disco simple o monodisco es el
más usado en automoción), bidiscos y multidiscos. Por tipo de refrigeración pueden
ser embragues secos (tiene una refrigeración por aire al contrario de los húmedos que
tienen una refrigeración por aceite) o húmedos. Según cómo se efectúa la presión
sobre el plato opresor para su acoplamiento con el disco, se clasifican en:
7. Embrague de muelles: los muelles sobre los que se realiza la presión están
colocados en la periferia del disco de embrague.

8. Embrague de diafragma: los muelles son sustituidos por un diafragma elástico


de acero al carbono.

9. Embrague centrífugo: propio de la conducción automática, el embragado y


desembragado se confía a unos contrapesos que funcionan por la acción de la
fuerza centrífuga del giro del motor. Puede considerarse como un tipo de
embrague que actúa automáticamente a partir de un cierto régimen de giro del
árbol motor.

Pero la clasificación más significativa es según el tipo de mando:


1. Embrague de fricción mecánico: está constituido por el volante motor en el que
se apoya, gracias a un casquillo de bronce, el eje primario de la caja de
velocidades. Es el más habitual en turismos. Funciona por medio de líquido
(hidráulico) o lo que es más común, mediante un cable.

2. Embrague hidráulico: actúa como embrague automático entre el motor y la


caja de cambios permitiendo que el motor transmita el par motor cuando llega
a un determinado régimen de giro. En este caso, la energía se transmite por una
bomba centrífuga que comunica con una turbina.

3. Embrague electromagnético o eléctrico asistido: aprovecha la fuerza del


campo electromagnético (bloqueo electromagnético) para la transmisión del
par de giro.

Según el fabricante, los modelos de coches pueden estar equipados con diferentes
sistemas de embrague según las características de conducción que se busquen.

DESARROLLO
El embrague es uno de los elementos mecánicos más importantes y
utilizados del vehículo. Debido a este continuo uso es también un
elemento susceptible de sufrir roturas o averías producto del desgaste.
¿Cómo proceder en el taller en estos casos? ¿Qué consejos se deben
seguir para sustituir un embrague?
5 consejos para cambiar el embrague de un coche
El embrague es un elemento susceptible de sufrir averías por los
efectos del desgaste, tanto por el uso prolongado como por un empleo
inadecuado del mismo por parte del propio conductor. Algunas de las
averías más frecuentes son el desprendimiento o desgaste del forro
del disco de embrague, defectos de estanqueidad en el volante
bimasa o en el sistema hidráulico, deformaciones en la carcasa o
aflojamiento de los tornillos de apriete, entre otros.
Cambiar el embrague del coche es un procedimiento complejo y de
suma importancia para el rendimiento del vehículo. Por tanto, siempre
debe ser realizado por personal cualificado. Te proponemos los
siguientes consejos para realizar esta tarea de forma óptima:
1. En primer lugar, es necesario preparar la zona de trabajo y
hacer acopio de las herramientas necesarias. Hay que
disponer el coche en un lugar llano, elevado y de fácil acceso,
con ayuda de un gato hidráulico y columnas elevadoras.
Respecto a las herramientas, vamos a necesitar llaves de
diferentes tipos (de cruz, dinamométrica, torx, etc.),
destornilladores o lija para el volante bimasa. También se
necesita un centrador de embrague en caso de que el kit que se
vaya a instalar no lo incluya. Y no hay que olvidar los elementos
de protección individual; por ejemplo, es imprescindible el uso
de guantes.
2. Es importante realizar las operaciones en orden. Lo primero
será quitar la rueda delantera izquierda y desconectar la batería
del coche (primero la toma negativa y luego la positiva, y para
conectar, a la inversa). El siguiente paso será desacoplar, en
orden, todos los elementos que están acoplados al sistema: caja
de cambios, controles del embrague, motor de arranque,
transmisión y sensores. El último paso sería desmontar el
disco de embrague del plato (montaremos uno nuevo) y lijar el
volante bimasa, ya que es probable que esté lleno de óxido.
3. Respecto al volante bimasa, hay que tener en cuenta que es
una pieza bastante delicada (y cara), por lo que hay que
limpiarla con cuidado si no queremos dejarla inservible y
encarecer aún más el precio de la reparación para el cliente.
4. A la hora de desmontar todas estas piezas es importante
recordar dónde va cada una y tener claras cuáles son
sus conexiones (no en todos los vehículos son iguales). Del
mismo modo, el nuevo embrague debe ser compatible con el
modelo de vehículo en el que se va a instalar. Para estar seguro
de ello, se recomienda mirar los kits recomendados en el
manual del fabricante.
5. Es imprescindible usar un centrador de embrague, para que el
disco quede perfectamente ensamblado y centrado en el plato.
La mayoría de los kits actuales incorporan este instrumento. En
caso de que el kit no disponga de centrador, es indispensable
hacerse con uno por separado.
Una vez se termina el proceso, hay que probar el nuevo embrague.
El pedal debería quedar a la misma altura que el del freno, y el
recorrido y su resistencia a la presión ejercida deberían ser los
adecuados. Lo siguiente sería encender el motor y comprobar que
cumple con su cometido en la fase de embragado y desembragado.
Una vez confirmado esto, ya podemos colocar de nuevo la rueda y dar
por finalizado el trabajo.
Hay que tener en cuenta que existen diferentes tipos de embragues,
por ejemplo, de muelles, de diafragma, hidráulicos o autoajustables.
En el caso de los embragues autoajustables tienen la particularidad
de ajustarse por sí mismos con el desgaste, por lo que la dureza del
pedal será siempre la misma para el conductor. Se trata de
embragues que necesitan de un utillaje específico para su sustitución.
El embrague es una pieza que sufre un gran desgaste, por tanto, es
imprescindible llevar a cabo una buena reparación para alargar al
máximo la vida de la pieza. Esperamos que estos 5 pequeños
consejos que te hemos presentado para cambiar un embrague te
hayan sido de gran utilidad.
Una pérdida de potencia y cambios problemáticos son signos reveladores de que el
embrague de tu Nissan Sentra debe ser reemplazado. Afortunadamente con las
herramientas adecuadas y un poco de conocimiento puedes inspeccionar y
reemplazar el embrague y ahorrar dinero en el proceso.

Desmontaje
10. Sigue los procedimientos del manual del propietario para levantar el
vehículo. Apoya el vehículo en los soportes del gato.
11. Retira el conjunto del transeje y déjalos a un lado.
4. embrague en el cubo del disco de embrague hasta que se asiente. Esto
mantendrá el disco de embrague mientras desatornillas.
5. Marca la posición relativa del equipo de embrague contra el volante,
utiliza pintura. El equipo de embrague debe ser montado en la misma
posición en la que se quitó.
6. Afloja los tornillos de la placa de presión. Después de aflojar el primero,
afloja el perno en el lado opuesto de la placa de presión. Continúa
aflojando los tornillos en un patrón cruzado, una vuelta a la vez. Poco a
poco para aliviar la presión del resorte y quita los tornillos una vez que la
presión haya sido liberada.
7. Quita el disco del embrague y la placa de presión de la cara del volante.
8. Retira la palanca de liberación del embrague. Alinea los pernos de
sujeción con la cavidad del embrague y luego utiliza un punzón para
expulsar a los pasadores.
Inspecciona las partes
1. Inspecciona la placa de presión, si muestra algún suspiro de puntuación
o rugosidad entonces debe ser resurgido o reemplazado. Utiliza un paño
para suavizar la rugosidad.
2. Inspecciona el disco del embrague. Si muestra señales de cansancio o
esta aceitoso, tiene remaches sueltos, muelles sueltos o rotos, entonces
debe ser reemplazado.
3. Inspecciona el cojinete de desembrague. Debes sustituirlo si ves grietas,
orificios, o un desgaste excesivo. El rodamiento debe rodar en silencio y
sin resistencia.
4. Inspecciona el volante. Si la superficie está excesivamente gastada
debes sustituirlo.
Montaje
1. Aplica una grasa lubricante al punto de contacto de la palanca de
liberación del embrague y el manguito del cojinete.
2. Engrasa las estrías en el eje transversal.
3. Instala el disco de embrague en las estrías de transmisión y deslizalo
hacia adelante y hacia atrás a lo largo de la longitud del eje. Extrae el
disco y limpia cualquier exceso de grasa desde el centro. No permitas
que la grasa entre en contacto con el disco o placa de presión.
4. Inserta la herramienta de alineación del embrague, a continuación
vuelve a instalar el disco de embrague. Usa las marcas que has hecho
antes para asegurarte de que el embrague está alineado correctamente.
5. Vuelve a instalar la placa de presión.
6. Trabaja por pasos, cruzando a través del volante, aprieta los tornillos de
retención a 16 a 22 lbs pies (7 a 10 hPa). Una vez que todos los tornillos
están apretados, retira la herramienta de alineación del embrague.
7. Vuelve a colocar el eje transversal.
Advertencia
No permitas que la grasa, aceite o suciedad entren en contacto con la
cara del embrague. Si lo hace, el embrague se deslizará después del
montaje.

RECOMENDACIONES Y CUIDADOS ESPECIALES


DE USO EN EL SISTEMA DE EMBRAGUE
Los embragues fallan principalmente por la acumulación excesiva de temperatura, debido a
una mala operación.
Las altas temperaturas suelen generarse entre el volante, los discos impulsados, el plato
intermedio y el plato de presión. Las averías que se pueden presentar en el embrague pueden
ocasionar daños más graves al camión y accidentes durante la operación.
 
FACTORES QUE AFECTAN EL DESEMPEÑO DEL EMBRAGUE • CALOR EXCESIVO
No existe calor o desgaste cuando el embrague se encuentra acoplado, pero si genere calor
excesivo durante el acoplamiento, es decir cuando el embrague recoge la carga. Un embrague
mal ajustado o que se encuentre “deslizando” generará calor suficiente para autodestruirse
rápidamente.
 
EL USO INCORRECTO DEL SISTEMA
Cambiar o saltarse marchas al realizar el cambio, antes del que el vehículo alcance la
velocidad apropiada, es tan dañino como arrancar en una velocidad demasiado alta. Esto se
debe a que la velocidad del motor y la velocidad del vehículo son diferentes, lo que hace que el
embrague absorba esta diferencia de velocidad como calor (deslizamiento excesivo).
SOBRECARGA EXCESIVA DEL VEHÍCULO O SOBRECARGA DEL EMBRAGUE
Los embragues están diseñados para aplicaciones y cargas específicas en cada vehículo. Las
capacidades recomendadas no deben excederse. La sobrecarga excesiva o extrema es
dañina, no solo para el embrague, sino también para todo el tren motriz del vehículo. Si la
reducción total de engranajes en el tren motriz no es suficiente para soportar las sobrecargas
excesivas, el embrague sufrirá, dado que se verá obligado a tomar toda la carga en una
diferencia de velocidad más alta.
 
PATINAMIENTO EXCESIVO DEL PEDAL DEL EMBRAGUE
Conducir con el pie sobre el pedal del embrague (todo el tiempo) es una práctica destructiva
para el sistema, ya que el acoplamiento parcial del embrague permite los deslizamientos y el
calor excesivo. Este inadecuado uso del sistema también agregará una carga de empuje
constante en el rodamiento de desembrague, lo que puede adelgazar el lubricante y ocasionar
desgaste excesivo en los cojines. Las fallas del rodamiento, por lo general, suceden por esta
mala práctica.
 
DETENER EL VEHÍCULO EN UNA PENDIENTE USANDO EL EMBRAGUE
Este procedimiento emplea el embrague para hacer el trabajo que deberían hacer los frenos.
Esto hará que el embrague se deslice, acumulando calor más rápido de lo que este se puede
disipar. • Viajar en neutral con el embrague desacoplado y la transmisión en velocidad Conducir
de esta manera puede ocasionar altas R.P.M. en el disco delantero impulsado mediante la
multiplicación de relación en la impulsión final y la transmisión. Esto puede resultar en el
“lanzamiento” de revestimiento de los discos del embrague.
RECOMENDACIONES:
Anteriormente los embragues se fabricaban con asbesto, pero por las implicaciones de riesgo
que tiene este mineral con la salud, se ha eliminado de la fabricación automotriz. El material
usado para lo embragues, actualmente, es la cerámica. Esto es importante resaltarlo ya que los
embragues que se requieren hoy en día deben ser más agresivos dado a que los motores
ofrecen mayor fuerza de torque.
 
Por esta razón debemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones ya que con una
maniobra o uso indebido del sistema de embrague, los daños pueden llegar a ser muy severos.
 
• Arrancar en la velocidad correcta.
 
• Acoplar apropiadamente el embrague.
 
• Reconocer el deficiente funcionamiento del embrague y así mismo la necesidad de ajustes.
 
• Ya sea que el camión esté vacío o cargado, al hacer el cambio podemos elegir una
combinación de engranes que nos permita arrancar o poner en marcha el motor en velocidad
mínima (ralentí bajo), lo necesario para evitar que el motor se detenga.
• Una sobrecarga excesiva del vehículo da como resultado una sobrecarga excesiva del
embrague, por esta razón evitemos sobrepasar el límite de peso bruto de nuestro camión.
• Jamás usemos el embrague para sostener el camión en una pendiente, siempre usemos el
freno.
• No descendamos una pendiente con la transmisión engranada y con el pedal del embrague
presionado, tampoco lo hagamos con la palanca de cambios en neutral.
• Evitemos el patina miento excesivo del pedal del embrague.
• Ante un mal funcionamiento del sistema del embrague, acudamos lo más pronto posible a su
revisión y mantenimiento.
• La lubricación de los mecanismos del embrague es fundamental, hagámosla sin exceder la
cantidad.
• Conozcamos a la perfección el cambio de velocidades y el funcionamiento del embrague
antes de operar.