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EL DERECHO DE DEFENSA DE LOS TESTIGOS EN EL PROCESO PENAL

I. INTRODUCCIÓN
El presente artículo analiza un tema muy poco estudiado, referido al derecho de
defensa que deben de gozar los testigos en un proceso penal.
Seguramente muchos de los abogados que lean este artículo, compartirán
conmigo que cuando un testigo acude a brindar su declaración testimonial en un
proceso judicial penal no le permiten participar con abogado en la diligencia. Esta
apreciación no sólo se produce en los Juzgados Penales sino también en las
Salas Penales de la Corte Superior de Lima. Presumo que en las demás Distrito
Judiciales del país ocurre lo mismo.
Es bien cierto que la sola presencia de un abogado en la diligencia no indica que
se cumple con el derecho de defensa y en ese sentido ya advirtió la Corte
Constitucional Colombiana: “La mera presencia de un abogado defensor no
necesariamente significa que el derecho al que se hace referencia (defensa
técnica) se hizo efectivo en esta diligencia; si al abogado no se le permite conocer
el sumario, este asesor no puede cumplir con su tarea, por más calificado y
experimentado que sea. Esta situación nos permite vislumbrar que el derecho de
defensa es un mecanismo para frenar todos los abusos o excesos del poder.
La Concepción del Estado de Derecho y del Estado Democrático “obliga en lo
posible a poner el Derecho Penal al servicio del ciudadano, lo que puede verse
como fuente de ciertos límites que hoy se asocian al respeto de principios como
los de dignidad humana, igual y participación del ciudadano”. El testigo no puede
ser visto como una simple prueba en el proceso judicial, sino de primar la calidad
de persona humana con la dignidad que reconoce el estado de derecho, “para
evitar la utilización arbitraria del poder público, consistente en el avasallamiento de
la persona y de sus derechos fundamentales.” El derecho de defensa, constituye
un derecho fundamental del que gozan todas las personas sin excepción que
acuden al llamado ante una autoridad el estado, para defender sus intereses y
pretensiones. Si se niega el derecho a los testigos, no nos encontramos ante una
restricción del derecho, sino ante una supresión o suspensión del derecho que
está prohibida por el ordenamiento jurídico. En tal caso si pone límites al derecho
de defensa de los testigos que otro bien de mayor valor se protege sacrificando el
derecho de los testigos. Al respecto Samuel Abad considera que “los derechos
pueden estar sujetos a determinados límites, ya sea expresamente fijados por la
Constitución o derivados implícitamente de ella como consecuencia de la
necesidad de preservar otros derechos fundamentales u otros bienes
constitucionalmente protegidos con los cuales podría estar en conflicto”. De una
revisión del Código de Procedimientos Penales y del Código Procesal Penal, no
existe un reconocimiento normativo del derecho de defensa a favor de los testigos.
No hemos encontrado jurisprudencia vinculado al tema de la indefensión del
testigo en la vía penal. El artículo 34 del Código de Procedimientos Penales (C. de
P.P.) establece que “la declaración de los testigos (…) deberá actuarse
obligatoriamente en presencia de la persona que desempeña el Ministerio
Público”, obviando la participación de un abogado defensor. Pareciera que el
derecho de defensa del testigo queda relevado con la sola presencia del Ministerio
Publico o en otras palabras el derecho de defensa del testigo esta implícito en la
participación del Ministerio Publico. Sin embargo debemos indicar que el artículo
250 de la Constitución de 1979 tenia entre las facultades del Ministerio Publico la
“defensa de los ciudadanos”, sin embargo esa facultad ya no se mantiene en el
artículo 159 de la Constitución de 1993, habiendo sido traslado esa facultad a la
Defensoría del Pueblo en su articulo 162 de la actual Constitución.
El artículo 170 párrafo 6, del Código Procesal Penal, señala que durante la
declaración judicial del testigo “No son admisibles las preguntas capciosas,
sugestivas o impertinentes. El Fiscal o el Juez, según la etapa procesal que
corresponda, las rechazará, de oficio o a pedido de algún sujeto procesal”. Puede
apreciarse que el Juez y Fiscal “asumen la defensa del testigo” cuando esta
posibilidad podría corresponder al abogado defensor del testigo.
El testigo muchas veces por un comportamiento incorrecto dentro del proceso,
puede pasar de testigo a inculpado, basta con revisar el artículo 142 inciso 2 del
Código de Procedimientos Penales: El testigo incurre en responsabilidad penal si
falta a la verdad. Entonces otra razón más para permitir al testigo el derecho de
defensa.
Considero que el testigo tiene derechos intrínsecos que debe hacer valer en el
proceso penal para que no se abuse de su posición.
Primeramente, estableceremos en el presente artículo la participación del testigo y
cuál es su objeto en el Código Procesal Penal (CPP). Luego señalaremos cual es
la extensión del derecho de defensa, para finalmente establecer que vinculación
existe entre uno y otro.
II.- DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS TESTIGOS EN EL PROCESO
PENAL
II. a). - El testigo en el proceso penal.
Testigo es la persona física que, sin ser parte en el proceso, es llamada a
declarar, según su experiencia personal, acerca de la existencia y naturaleza de
unos hechos conocidos con anterioridad al proceso.
Según Cesar San Martín, testigo es la persona que hace un relato libre y mediato
de hechos relacionados con la investigación del delito o de hechos coetáneos o
subsiguientes a los acontecimientos delictuosos. Cuatro son los elementos
referidos al testigo
a) es una persona física;
b) a quién se le ha citado para el proceso penal;
c). A decir lo que sepa acerca del objeto de aquel; y
d) con fin de establecer una prueba, esto es con el fin de suministrar elementos de
prueba.
Para Arsenio Oré Guardia, el testigo es la persona física que aporta su relato al
proceso sobre los hechos u objeto del proceso, sin ser parte de él. Lo hace en
tanto observador directo o indirecto.
Gonzales Gómez Mendoza, sostiene que el testigo es una persona natural sin
impedimento natural ni legal, citada o concurrente de mutuo propio, distante de la
persona del imputado o del agraviado.
El testigo no ha participado en el delito, sino conoce algún hecho generado antes,
durante y después del delito.
En algunos casos se permite que el testigo pueda ser también el agraviado. En la
figura jurídica del artículo 96 del Código Procesal Penal se fundan dos posiciones
el de actor civil y el de testigo: “La intervención del agraviado como actor civil no lo
exime del deber de declarar como testigo en las actuaciones de la investigación y
del juicio oral”. En ese caso parece que queda claro el derecho a la defensa, por
cuanto la declaración testimonial puede poner en peligro su pretensión de actor
civil.
En el artículo 143 del Código Procesal Penal (CPP) se aprecian que existe
igualdad normativa para recepcionar las declaraciones testimoniales y la
declaración del agraviado. “La declaración preventiva de la parte agraviada es
facultativa, salvo mandato del Juez, o solicitud del Ministerio Público o del
encausado, caso en el cual será examinada en la misma forma que los testigos.”
Similar normativa encontramos en el artículo 171 inciso 5 del CPP. “Para la
declaración del agraviado, rigen las mismas reglas prescritas para los testigos.”
Podemos ver que el testigo según las circunstancias, puede tener intereses en
calidad de agraviado. Pero a su vez también puede convertirse en inculpado, si
nos atenemos al artículo 118 inciso 1 del CPP: “Cuando se requiera juramento, se
recibirá según las creencias de quien lo hace, después de instruirlo sobre la
sanción que se haría acreedor por la comisión del delito contra la Administración
de Justicia. El declarante prometerá decir la verdad en todo cuanto sepa y se le
pregunte.”
II.b). Definición de la declaración testimonial y alcances
La declaración testimonial es aquella basada en el relato de un tercero sobre
hechos relacionados con el delito investigado. El testimonio se define como toda
manifestación oral o escrita hecha por el testigo dentro del proceso, destinada a
dar fe sobre el hecho investigado. Consiste en la atestiguación oral, valida,
narrativamente hecha ante la autoridad competente que investiga o juzga,
producida sobre aquello que es inherente al thema probandum, con sujeción a la
prescripción procesal pertinente.
En principio y en atención al artículo 166 del Código Procesal Penal, el testigo
debe dar su testimonio sobre hechos: “Contenido de la declaración. –
1. La declaración del testigo versa sobre lo percibido en relación con los hechos
objeto de prueba.”
También existen los testigos indirectos, quienes no han visto directamente los
hechos del delito, pero tienen referencias por haber recibido la información de una
persona que si estuvo en el escenario. Da cuenta de este aspecto el artículo 166
del CPP: “
2. Si el conocimiento del testigo es indirecto o se trata de un testigo de referencia,
debe señalar el momento, lugar, las personas y medios por los cuales lo obtuvo Si
dicho testigo se niega a proporcionar la identidad de esa persona, su testimonio
(de referencia) no podrá ser utilizado.”
II. c). - Quienes pueden declarar como testigos
Por norma general, todos están obligados a concurrir ante el llamado de la
autoridad, previa citación, y a declarar oralmente cuando supiesen sobre los
hechos, en virtud del deber genérico que toda persona tiene de prestar auxilio a la
Administración de Justicia. Veamos el artículo 162 del Código Procesal Penal
expresa una norma general con dos excepciones: “Capacidad para rendir
testimonio. – Toda persona es, en principio, hábil para prestar testimonio, excepto
el inhábil por razones naturales o el impedido por la Ley.”
Las excepciones de inhabilitación para testificar provienen de dos razones:
Por razones naturales o impedimento por Ley.
II.c-1). - Inhabilitación de testimonios por razones naturales
La inhabilidad natural puede estar determinada por deficiencias físicas o psíquicas
que obstaculizan o limitan las condiciones de percepción, o en todo caso que
imposibilitan la transmisión de las percepciones de manera inteligible y del modo
previsto en la ley. El testigo debe tener una idoneidad física o psíquica, la misma
en algunos casos requiere su probanza mediante pericia. Según el artículo 162
CPP la Capacidad “para valorar el testimonio es necesario verificar la idoneidad
física o psíquica del testigo, se realizarán las indagaciones necesarias y, en
especial, la realización de las pericias que correspondan.”
El testimonio de menores y los que adolecen de alguna anomalía psíquica son
recepcionados en el proceso judicial con ciertas limitaciones especiales. En estos
casos el artículo 170 inciso 2, del CPP prescribe que “No se exige juramento o
promesa de honor cuando declaran menores de edad, los que presentan alguna
anomalía psíquica o alteraciones en la percepción que no puedan tener un real
alcance de su testimonio o de sus efectos.”
Similar contenido encontramos en el artículo 171 inciso 3 del Código Procesal
Penal. “Cuando deba recibirse testimonio de menores que hayan resultado
víctimas de hechos que las han afectado psicológicamente, se podrá disponer su
recepción en privado. Igualmente, permitirá la asistencia de un familiar del testigo.”
El testigo con alguna limitación para expresarse puede declarar con el apoyo de
un intérprete, establece el artículo 171 inciso 1, del CPP: “Si el testigo es mudo,
sordo o sordo mudo, o cuando no hable el castellano, declarará por medio de
intérprete.”
II. c – 2). - Los testigos impedidos por Ley
Los impedimentos de ley son de carácter funcional o procesal, según afecten a los
funcionarios judiciales, fiscales, secretarios, personal técnico, administrativo y
auxiliar que conocen de un mismo proceso. Los jueces no pueden ser testigos si
antes han intervenido como juzgadores en una causa que les toco resolver, así
establece el artículo 53 del CPP. Los testigos podrán abstenerse a declarar en
causas en que estén involucrados familiares dentro del cuarto grado de
consanguinidad o segundo de afinidad a tenor del artículo 165 inciso 1del CPP:
“Podrán abstenerse de rendir testimonio el cónyuge del imputado, los parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad. Todos ellos
serán advertidos, antes de la diligencia, del derecho que les asiste para rehusar a
prestar testimonio en todo o en parte.”
II. d). - Personas a quienes se les garantiza mantener reserva de la información
que tienen.
El testigo goza del derecho a no revelar a los informantes cuando los testigos
laboran en los sistemas de inteligencia:
Artículo 163º. Obligaciones del testigo. - El testigo policía, militar o miembro de los
sistemas de inteligencia del Estado no puede ser obligado a revelar los nombres
de sus informantes.
Respecto de los temas considerados secretos de estado existe cierta limitación
para conocer la información en sede judicial. En dichos casos el testigo, pedirá al
Juez que tramite dicha habilitación ante el Ministerio de Sector que corresponda
esa información:
ARTÍCULO 165º CPP. Abstención para rendir testimonio. - Deberán abstenerse de
declarar, con las precisiones que se detallarán, quienes según la Ley deban
guardar secreto profesional o de Estado: b) Los funcionarios y servidores públicos
si conocen de un secreto de Estado, esto es, de una información clasificada como
secreta o reservada, tienen la obligación de comunicárselo a la autoridad que los
cite. En estos casos se suspenderá la diligencia y se solicitará información al
Ministro del Sector precise si se encuentra dentro de los alcances de las
excepciones
Los profesionales están premunidos de una garantía que les resguarda el secreto
profesional y que a su vez les releva de testimoniar sobre un asunto que han
conocido por razones profesionales:
ARTÍCULO 165º CPP Abstención para rendir testimonio. - Deberán abstenerse de
declarar, con las precisiones que se detallarán, quienes según la Ley deban
guardar secreto profesional o de Estado:
a) Los vinculados por el secreto profesional no podrán ser obligados a
declarar sobre lo conocido por razón del ejercicio de su profesión Entre
ellos se encuentran los abogados u otros profesionales dispensados por
Ley expresa.
b) Sin embargo, estas personas, con excepción de ministros de cultos
religiosos, no podrán negar su testimonio cuando sean liberadas por el
interesado del deber de guardar secreto.
II. e). - Los testigos y la auto incriminación
La colaboración de un testigo tiene obviamente límites los mismos que se
encuentran fijados por Ley. Si la declaración testimonial puede incriminarlo al
mismo testigo, no estará obligado a declarar en proceso judicial:
ARTÍCULO IX° CPP. Derecho de Defensa.-. Nadie puede ser obligado o inducido
a declarar o a reconocer culpabilidad contra sí mismo, contra su cónyuge, o sus
parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.
ARTÍCULO 163º CPP. Obligaciones del testigo. - El testigo no puede ser obligado
a declarar sobre hechos de los cuales podría surgir su responsabilidad penal. El
testigo tendrá el mismo derecho cuando, por su declaración, pudiere incriminar a
alguna de las personas mencionadas en el numeral 1) del artículo 165°.
ARTÍCULO 170º CPP Desarrollo del interrogatorio. - Deberá también ser advertido
de que no está obligado a responder a las preguntas de las cuales pueda surgir su
responsabilidad penal.
II. f).- Testimonio por condiciones funcionales y personales especiales
Los altos funcionarios del estado tienen determinadas prerrogativas para declarar,
especialmente el lugar donde deben de brindar su testimonial:
ARTÍCULO 167° CPP. Testimonio de Altos Dignatarios. - El Presidente de la
República, Presidente del Consejo de Ministros, Congresistas, Ministros de
Estado, declararán, a su elección, en su domicilio o en su despacho.
Si la diligencia es de un acto de reconocimiento, únicamente algunos altos
funcionarios del estado tienen cierta consideración:
ARTÍCULO 167° CPP. Testimonio de Altos Dignatarios. Se procederá en la forma
ordinaria, salvo el caso de los Presidentes de los Poderes del Estado y del
Presidente del Consejo de Ministros, cuando el Juez considere indispensable su
comparecencia para ejecutar un acto de reconocimiento, de confrontación o por
otra necesidad.
La Ley procesal penal ha establecido también un mecanismo propio para los
diplomáticos de países amigos acreditados en el Perú:
ARTÍCULO 168º CCP. Testimonio de Miembros del Cuerpo Diplomático. - se les
recibirá su testimonio mediante informe escrito. se les enviará, por conducto del
Ministro de Relaciones Exteriores, el texto del interrogatorio que será absuelto
bajo juramento o promesa de decir verdad.
Los testigos que residen en fuera de la jurisdicción del Juzgado y tienen algún
impedimento fundado para acudir a la sede del Juzgado goza de facilidades a fin
de brindar su testimonio desde su residencia; también se puede hacer uso de la
tecnología para que mediante la videoconferencia pueda lograrse en tiempo real el
testimonio:
ARTÍCULO 169° CPP. Si el testigo no reside en el lugar o cerca de donde debe
prestar testimonio, siempre que resulte imposible conseguir su traslado al
Despacho judicial, se podrá disponer su declaración por exhorto. De ser posible, y
con preferencia, podrá utilizarse el medio tecnológico más apropiado, como la
videoconferencia o filmación de su declaración, a la que podrán asistir o intervenir,
según el caso, el Fiscal y los abogados de las partes.
Si el testigo se hallará en el extranjero se recurre a las normas de cooperación
judicial internacional, que se encuentra normado en los tratados y convenios
internacionales. De ser posible también se recurre a la videoconferencia o
mediante exhorto que se tramita ante el Cónsul Peruano del país donde se
encuentra el testigo:
ARTÍCULO 169° CPP. Testigos residentes fuera del lugar o en el extranjero. Si el
testigo se halla en el extranjero se procederá conforme a lo dispuesto por las
normas sobre cooperación judicial internacional. En estos casos, de ser posible,
se utilizará el método de videoconferencia o el de filmación de la declaración, con
intervención –si corresponde- del cónsul o de otro funcionario especialmente
habilitado al efecto.
II. g). - Declaraciones de testigos por razones personales especiales
El testigo enfermo, con alguna limitación o viaje inminente, tiene facilidades para
no entorpecer su vida diaria y su programa:
ARTÍCULO 171° CPP. Testimonios especiales.
El testigo enfermo o imposible de comparecer será examinado en el lugar donde
se encuentra. En caso de peligro de muerte o de viaje inminente, si no es posible
aplicar las reglas de prueba anticipada, se le tomará declaración de inmediato.
ARTÍCULO 242º CPP. Supuesto de prueba anticipada. - a) Testimonial y examen
del perito, cuando se requiera examinarlos con urgencia por enfermedad u otro
grave impedimento, o que han sido expuestos a violencia, amenaza, ofertas o
promesa de dinero u otra utilidad para que no declaren o personas que hayan
resultado víctimas de hechos que las han afectado psicológicamente, se podrá
disponer su recepción en privado. Igualmente, permitirá la asistencia de un familiar
del testigo.
II. h).- Las opiniones de los testigos o únicamente revelación de los hechos vistos
y oídos.
Lo que la ley exige al testigo es que declare lo percibido; no le está permitido
expresar los conceptos u opiniones que personalmente tenga sobre los hechos y
responsabilidades, pero existe excepciones:
ARTÍCULO 166º CPP. Contenido de la declaración
No se admite al testigo expresar los conceptos u opiniones que personalmente
tenga sobre los hechos y responsabilidades, salvo cuando se trata de un testigo
técnico.
ARTÍCULO 172º CPP. Procedencia. -
No regirán las reglas de la prueba pericial para quien declare sobre hechos o
circunstancias que conoció espontáneamente, aunque utilice para informar las
aptitudes especiales que posee en una ciencia arte o técnica. En este caso regirán
las reglas de la prueba testimonial.
II. i). - El testimonial puede ocasionarle ciertos peligros cuando se trata de
confrontar con los autores o hechos del delito, además responsabilidades:
Considero que el careo entre los testigos y el imputado y el agraviado, resulta
fundamental a la hora de afirmar la declaración testimonial, pero a su vez es
someter a un riesgo al testigo, no sólo del imputado, sino del Juez, Fiscal, terceros
civiles, etc. Si el imputado puede a través de su abogado realizar las preguntas
que considere al testigo, no puede ser que el testigo no goce de similar derecho
para ser asesorado en su declaración:
ARTÍCULO 182º CPP. - Procedencia. –
1. Cuando entre lo declarado por el imputado y lo declarado por otro imputado,
testigo o el agraviado surjan contradicciones importantes, cuyo esclarecimiento
requiera oír a ambos, se realizará el careo.
2. De igual manera procede el careo entre agraviados o entre testigos o éstos con
los primeros.
El testigo puede ser confrontado con las personas involucradas, pero también con
determinadas cosas:
ARTÍCULO 171° Testimonios especiales.
Cuando se requiere que el testigo reconozca a una persona o cosa, debe
describirla antes de serle presentada. Luego relatará, con la mayor aproximación
posible, el lugar, el tiempo, el estado y demás circunstancias en que se hallaba la
persona o cosa cuando se realizó el hecho.
La declaración testimonial puede ocasionarle un perjuicio con los involucrados en
el delito, por lo que la Ley Procesal Penal establece precauciones importantes:
ARTÍCULO 170º Desarrollo del interrogatorio. -
Acto seguido se preguntará al testigo su nombre, apellido . Si teme por su
integridad podrá indicar su domicilio en forma reservada, lo que se hará constar en
el acta. En este último caso, se dispondrá la prohibición de la divulgación en
cualquier forma, de su identidad o de antecedentes que condujeren a ella.
Al testigo se le exige determinadas obligaciones:
ARTÍCULO 170º Desarrollo del interrogatorio. -
A continuación se le interrogará sobre los hechos que conozca se le interrogará
sobre toda circunstancia útil para valorar su testimonio. Se procura la claridad y
objetividad del testigo
II. j).- El testigo puede ser llevado compulsivamente para que contribuya con el
proceso penal pero a su turno no existe derecho amplios en su favor en el proceso
penal
Si el testigo es llevado compulsivamente por la fuerza pública para que declare
sobre un hecho de un delito, lo lógico que es que se le brinde las facilidades de
contar con un abogado para que defiendan su interés y no se complique su
situación:
ARTÍCULO 164º Citación y conducción compulsiva. -
Si el testigo no se presenta a la primera citación se le hará comparecer
compulsivamente por la fuerza pública.
El testigo tiene obligaciones que cumplir con el proceso penal e incluso genera
responsabilidades cuando se niega o lo hace falsamente:
ARTÍCULO 170º CPP. Desarrollo del interrogatorio. - Antes de comenzar la
declaración, el testigo será instruido acerca de sus obligaciones y de la
responsabilidad por su incumplimiento, y prestará juramento o promesa de honor
de decir la verdad, según sus creencias.
II. k). - Conclusión preliminar
Puede apreciarse de las normas hasta aquí esbozadas que los testigos, tienen
una serie prerrogativas, excepciones, obligaciones, impedimentos, tratos
especiales, derechos personales que deben hacer valer antes de brindar su
testimonial; y en consecuencia es válido para el mismo desarrollo correcto del
proceso penal se le conceda el derecho a la defensa, del que goza el imputado y
en menor medida el agraviado. No para defenderse de un cargo sino para hacer
valer sus derechos, que no son pocos.
III. -DERECHO DE DEFENSA
III. a). - El derecho de defensa en la normativa nacional e internacional.
La Constitución Política Perú en sus artículos 139, Incisos 14 y 16, reconocen el
derecho de defensa como un principio y derecho de la función jurisdiccional. Nadie
puede ser privado del derecho de defensa en ningún estado del proceso.
Asimismo, establece el derecho a la defensa gratuita para las personas de
escasos recursos y para todos, en los casos que la ley señala.
El ejercicio del derecho de defensa, de especial relevancia en el proceso penal,
tiene una doble dimensión: un material, referida al derecho del imputado de ejercer
su propia defensa desde el mismo instante en que toma conocimiento de que se le
atribuye la comisión de determinado hecho delictivo; y otra formal, que supone el
derecho a una defensa técnica; esto es, al asesoramiento y patrocinio de un
abogado defensor durante todo el tiempo que dure el proceso. Ambas
dimensiones del derecho de defensa forman parte del contenido
constitucionalmente protegido del derecho en referencia. En ambos casos, se
garantiza el derecho a no ser postrado a un estado de indefensión. El artículo IX
del CPP, establece dos formas de cómo conceder el derecho de defensa. Por un
lado, contratando a un abogado de su preferencia, y de no hacerlo el estado
asume tal rol proveyendo la defensa. Es decir que, en ningún caso, el imputado
deja de tener abogado que le ilustre sobre sus derechos y como ejercerlos ellos:
ARTÍCULO IX° CPP. Derecho de Defensa. - Toda persona tiene derecho
inviolable e irrestricto a que se le informe de sus derechos, a que se le comunique
de inmediato y detalladamente la imputación formulada en su contra, y a ser
asistida por un Abogado Defensor de su elección o, en su caso, por un abogado
de oficio.
El derecho de defensa incluye un tiempo adecuado para conocer los cargos y a su
vez prepare su defensa para levantar las acusaciones, aminorarlos o cualquier
otra defensa:
ARTÍCULO IX° CPP. Derecho de Defensa. - También tiene derecho a que se le
conceda un tiempo razonable para que prepare su defensa; a ejercer su
autodefensa material; a intervenir, en plena igualdad, en la actividad probatoria; y,
en las condiciones previstas por la Ley, a utilizar los medios de prueba pertinentes.
El ejercicio del derecho de defensa se extiende a todo estado y grado del
procedimiento, en la forma y oportunidad que la ley señala.
El derecho a interrogar testigos constituye un elemento esencial del derecho a la
prueba, el mismo que es contenido implícito del derecho al debido proceso,
reconocido en el artículo 139.3 de la Constitución. Sin embargo, no existe
reconocimiento a favor del testigo para ser asesorado ante las preguntas del
abogado del imputado:
ARTÍCULO 84º CPP. El Abogado Defensor goza de todos los derechos que la Ley
le confiere para el ejercicio de su profesión, especialmente de los siguientes:
Interrogar directamente a su defendido, así como a los demás procesados,
testigos y peritos.
III. b). El derecho de defensa de la persona jurídica
La persona jurídica también tiene garantizado el derecho a la defensa:
ARTÍCULO 93º CPP. Derechos y garantías. - La persona jurídica incorporada en
el proceso penal, en lo concerniente a la defensa de sus derechos e intereses
legítimos, goza de todos los derechos y garantías que este Código concede al
imputado.
III. c). - El derecho de defensa del tercero civil
El imputado y el tercero civil gozan del derecho a la defensa claramente señalada
en el Código Procesal penal:
ARTÍCULO 113° CPP. El tercero civil, en lo concerniente a la defensa de sus
intereses patrimoniales goza de todos los derechos y garantías que este Código
concede al imputado.
III. d).- Primacía del derecho de defensa del imputado
La Convención Interamericana de Derechos Humanos artículo 8; el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 14 y el Código Procesal
Penal artículo 84, han establecido facultades de la defensa para que tenga una
participación activa durante el proceso penal (a través de sus conocimientos,
participando en todas las diligencias, aportando pruebas, incorporando
conocimientos de otras especialidades al proceso, etc.) el mismo que aplaudimos
y consideramos que la defensa debe ser central más aún cuando existe un
enorme porcentaje de error judicial y una morosidad que ha sumido al Poder
Judicial en desprestigio enorme.
El abogado defensor debe participar no sólo defendiendo al imputado, sino
requiere también su concurso el agraviado y el testigo.
III. e). - Derecho de defensa del agraviado
El derecho de defensa del agraviado que le otorga el Código Procesal Penal no es
tan amplio como lo expuesto para el imputado:
ARTÍCULO IX°. Derecho de Defensa. -
El proceso penal garantiza, también, el ejercicio de los derechos de información y
de participación procesal a la persona agraviada o perjudicada por el delito. La
autoridad pública está obligada a velar por su protección y a brindarle un trato
acorde con su condición.
Sin embargo, en contraste con esta posición tenue del Código Procesal Penal, la
Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyo que existió una afectación
al derecho de defensa puesto que las víctimas no pudieron contar con asistencia
legal desde la fecha de su detención hasta su declaración ante la DINCOTE,
cuando se les nombro un defensor de oficio. La Corte también constato que los
abogados defensores tuvieron obstáculos para entrevistarse privadamente con
sus defendidos.
III. f). - Conclusión preliminar
El derecho de defensa no sólo debe servir para defenderse de los cargos que se
levantan contra una persona; y en ese sentido es correcta su aplicación a favor del
tercero civil y de la persona jurídica involucrada en el delito. Igual trato debe
merecer el agraviado que pretende defender su pretensión. Pero consideramos
que el testigo por ser una persona ajena al delito y que tiene la misión de
colaborar con la justicia no puede quedar en abandono del derecho de defensa.
No se trata de restringir las amplias facultades que tiene el imputado sobre todo en
el sistema acusatorio, sino más bien ampliar el derecho a los demás sujetos
procesales estén vinculados al delito no.
Considero que la Ley Orgánica del Poder Judicial, en sus artículos 284 y 293
contiene una normativa interesante que puede fácilmente ser de utilidad para
sustentar el derecho de defensa del testigo, por cuanto reconoce el derecho que
tiene toda persona a ser patrocinada por el abogado de su libre elección, quien a
su vez tiene derecho a defender o prestar asesoramiento a sus patrocinados ante
las autoridades judiciales, parlamentarias, políticas, administrativas, policiales y
militares y ante las entidades o corporaciones de derecho privado y ninguna
autoridad puede impedir este ejercicio, bajo responsabilidad.
En el mismo sentido se orienta el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos y el artículo 8 de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos que faculta el derecho de defensa en la substanciación de cualquier
acusación de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus
derechos u obligaciones de carácter civil.
Considero que resulta saludable también el Anteproyecto de Ley de Reforma de la
constitución, cuyo artículo 1 inciso 26 reconoce el derecho de defensa de todas las
personas sin excepción, desde que son citadas, sin indicar que tipo de citación es:
judicial, administrativa, extrajudicial, en calidad de inculpado, testigo, agraviado,
etc. Es decir, el derecho de defensa, con una manifestación amplia y sin ninguna
limitación:
Artículo 1. Derechos de la persona Toda persona tiene derecho Al debido proceso.

CAPÍTULO III.
INTRODUCCIÓN

La prueba es la demostración o comprobación de los hechos ocurridos, afirmados y/o negados por
una de las partes, es la demostración de la verdad. Esta se encuentra dividida: Como una actividad
que es realizada por las partes; busca conseguir los elementos convincentes para demostrar la
veracidad de los hechos; tratando de que exista coincidencia entre los sucesos ocurridos y otros
hechos probados; como resultado es la prueba que busca demostrar la verdad con exactitud de un
hecho y; como medio, la prueba es el conjunto de recursos susceptibles que son utilizados para
terminar de demostrar los hechos.

La prueba es todo medio, objeto, actividades judiciales, situaciones o realidades de las personas
que sirve para conocer cualquier caso o hecho, Esta sirve para acreditar un hecho desconocido en
base a hechos u objetos desconocidos.

IMPORTANCIA La prueba dentro de las relaciones jurídicas tiene una importancia capital, un
derecho permanece sin valor sino se llega a establecer su propia existencia. La carga procesal
corresponde a las partes litigantes quien aportan todos los medios probatorios.

La palabra prueba tiene diferentes acepciones: La prueba pericial tiene doble aspecto:

• Busca todo aquello que persuade al espíritu descubridor una verdad para establecer en la
administracion de justicia, la existencia de un derecho. Ejemplo un contrato de compra- venta de
un inmueble va a diferir quien tiene la posesión y cómo se cancela, así como, los intervinientes del
contrato.

• Asigna el hecho de producir ante el juez el elemento de convicción, teniendo como presentación
la carga de la prueba (documento).

• Determina; finalmente, el resultado por la demostración a los litigantes, por el sentido de la


prueba completa. La prueba pericial es la opinión fundada de una persona especializada o
informada en ramas del conocimiento (Perito) que el juez no está obligado a dominar, que emite
un dictamen en base a opiniones fundadas. • Verifica los hechos que requieren conocimientos
técnicos, artísticos o científicos. • Suministra las reglas técnicas o científicas basados en la
experiencia del Perito, para una mejor apreciación de hechos, por parte del juez.

OBJETIVO El objetivo de la prueba pericial es establecer la causa de los hechos y los efectos del
mismo, la forma y circunstancia, cómo se ha cometido el hecho delictuoso. El objeto de la prueba
lo define el magistrado, en base al planteamiento de la hipótesis, la cual es contrastada con las
pruebas obrante en el expediente, las manifestaciones de las partes que se convierten en parte
vital para la examen pericial o evaluación de pruebas.
Número. - La Ley ordena que se nombren dos peritos, con el propósito de que sean dos pareceres
y puedan aportar mayores conocimientos en el examen a practicar.

Competencia. - La Ley solicita que se nombren profesionales y especialistas, sólo si no lo hubiere,


el juez designará a personas de reconocida honorabilidad y competencia en la materia.

Imparcialidad. - Se asegura mediante el juramento prestado en el momento de entregar la pericia.

LA PERICIA Artículo N° 172


Procedencia.

1. La pericia procederá siempre que, para la explicación y mejor comprensión de algún hecho, se
requiera conocimiento especializado de naturaleza científica, técnica, artística o de experiencia
calificada. CONCORDANCIAS: R.Nº 2045-2012-MP-FN (Directiva Nº 008-2012-MP-FN, El
ofrecimiento y la actuación de la prueba pericial)

2. Se podrá ordenar una pericia cuando corresponda aplicar el artículo 15 del Código Penal. Ésta se
pronunciará sobre las pautas culturales de referencia del imputado.

3. No regirán las reglas de la prueba pericial para quien declare sobre hechos o circunstancias que
conoció espontáneamente, aunque utilice para informar las aptitudes especiales que posee en una
ciencia, arte o técnica. En este caso regirán las reglas de la prueba testimonial. Artículo N° 173.

Nombramiento.

1. El Juez competente, y, durante la Investigación Preparatoria, el Fiscal o el Juez de la


Investigación Preparatoria en los casos de prueba anticipada, nombrará un perito. Escogerá
especialistas donde los hubiere y, entre éstos, a quienes se hallen sirviendo al Estado, los que
colaborarán con el sistema de justicia penal gratuitamente. En su defecto, lo hará entre los
designados o inscritos, según las normas de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Sin embargo, se
podrá elegir dos o más peritos cuando resulten imprescindibles por la considerable complejidad
del asunto o cuando se requiera el concurso de distintos conocimientos en diferentes disciplinas. A
estos efectos se tendrá en consideración la propuesta o sugerencia de las partes.

2. La labor pericial se encomendará, sin necesidad de designación expresa, al Laboratorio de


Criminalística de la Policía Nacional, al Instituto de Medicina Legal y al Sistema Nacional de
Control, así como a los organismos del Estado que desarrollan labor científica o técnica, los que
prestarán su auxilio gratuitamente. También podrá encomendarse la labor pericial a
Universidades, Institutos de Investigación o personas jurídicas en general siempre que reúnan las
cualidades necesarias a tal fin, con conocimiento de las partes. Inciso modificado por el Artículo
Único de la Ley N° 28697, publicada el 22 marzo 2006, cuyo texto es el siguiente: “.

La labor pericial se encomendará, sin necesidad de designación expresa, al Laboratorio de


Criminalística de la Policía Nacional del Perú, a la Dirección de Policía Contra la Corrupción y al
Instituto de Medicina Legal, así como a los organismos del Estado que desarrollan labor científica o
técnica, los que presentarán su auxilio gratuitamente. También podrá encomendarse la labor
pericial a universidades, institutos de investigación o personas jurídicas en general, siempre que
reúnan las cualidades necesarias para tal fin, con conocimiento de las partes”.
Extremo modificado por la Única Disposición Complementaria Final del Decreto Legislativo Nº
1152, publicado el 11 diciembre 2012, cuyo texto es el siguiente:

La labor pericial se encomendará, sin necesidad de designación expresa, a la Dirección Ejecutiva de


Criminalística de la Policía Nacional del Perú, a la Dirección de Policía Contra la Corrupción y al
Instituto de Medicina Legal, así como a los organismos del Estado que desarrollan labor científica o
técnica, los que presentarán su auxilio gratuitamente. También podrá encomendarse la labor
pericial a universidades, institutos de investigación o personas jurídicas en general, siempre que
reúnan las cualidades necesarias para tal fin, con conocimiento de las partes”.

Artículo N° 174 Procedimiento de designación y obligaciones del perito.

1. El perito designado conforme al numeral 1) del artículo 173 tiene la obligación de ejercer el
cargo, salvo que esté incurso en alguna causal de impedimento. Prestará juramento o promesa de
honor de desempeñar el cargo con verdad y diligencia, oportunidad en que expresará si le asiste
algún impedimento. Será advertido de que incurre en responsabilidad penal, si falta a la verdad.

2. La disposición o resolución de nombramiento precisará el punto o problema sobre el que


incidirá la pericia, y fijará el plazo para la entrega del informe pericial, escuchando al perito y a las
partes. Los honorarios de los peritos, fuera de los supuestos de gratuidad, se fijarán con arreglo a
la Tabla de Honorarios aprobada por Decreto Supremo y a propuesta de una Comisión
interinstitucional presidida y nombrada par el Ministerio de Justicia.

CONCORDANCIAS: R. Nº 2045-2012-MP-FN (Directiva Nº 008-2012-MP-FN, El ofrecimiento y la


actuación de la prueba pericial)

Artículo N° 175 Impedimento y subrogación del perito.

1. No podrá ser nombrado perito, el que se encuentra incurso en las mismas causales previstas en
los numerales 1) y 2) ‘a’ del artículo 165. Tampoco lo será quien haya sido nombrado perito de
parte en el mismo proceso o en proceso conexo, quien está suspendido o inhabilitado en el
ejercicio de su profesión, y quien haya sido testigo del hecho objeto de la causa.

2. El perito se excusará en los casos previstos en el numeral anterior. Las partes pueden tacharlo
por esos motivos. En tales casos, acreditado el motivo del impedimento, será subrogado. La tacha
no impide la presentación del informe pericial.

3. El perito será subrogado, previo apercibimiento, si demostrase negligencia en el desempeño de


la función.

Artículo N° 176 Acceso al proceso y reserva.

1. El perito tiene acceso al expediente y demás evidencias que estén a disposición judicial a
fin de recabar las informaciones que estimen convenientes para el cumplimiento de su
cometido. Indicarán la fecha en que iniciará las operaciones periciales y su continuación.
2. CONCORDANCIAS: R. Nº 2045-2012-MP-FN (Directiva Nº 008-2012-MP-FN, El ofrecimiento
y la actuación de la prueba pericial)

2. El perito deberá guardar reserva, bajo responsabilidad, de cuanto conozca con motivo de su
actuación.
Artículo N° 177 Perito de parte.

1. Producido el nombramiento del perito, los sujetos procesales, dentro del quinto día de
notificados u otro plazo que acuerde el Juez, pueden designar, cada uno por su cuenta, los peritos
que considere necesarios.

2. El perito de parte está facultado a presenciar las operaciones periciales del perito oficial, hacer
las observaciones y dejar las constancias que su técnica les aconseje.

3. Las operaciones periciales deben esperar la designación del perito de parte, salvo que sean
sumamente urgentes o en extremo simples.

Artículo N° 178 Contenido del informe pericial oficial.

1. El informe de los peritos oficiales contendrá:

a) El nombre, apellido, domicilio y Documento Nacional de Identidad del perito, así como el
número de su registro profesional en caso de colegiación obligatoria.

b) La descripción de la situación o estado de hechos, sea persona o cosa, sobre los que se hizo el
peritaje.

c) La exposición detallada de lo que se ha comprobado en relación al encargo

d) La motivación o fundamentación del examen técnico.

e) La indicación de los criterios científicos o técnicos, médicos y reglas de los que se sirvieron para
hacer el examen.

f) Las conclusiones.

g) La fecha, sello y firma.

2. El informe pericial no puede contener juicios respecto a la responsabilidad o no responsabilidad


penal del imputado en relación con el hecho delictuoso materia del proceso.

Artículo N° 179 Contenido del informe pericial de parte. –

El perito de parte, que discrepe con las conclusiones del informe pericial oficial puede presentar su
propio informe, que se ajustará a las prescripciones del artículo 178, sin perjuicio de hacer el
análisis crítico que le merezca la pericia oficial. Artículo N° 180 Reglas adicionales.

1. El Informe pericial oficial será único. Si se trata de varios peritos oficiales y si discrepan, cada
uno presentará su propio informe pericial. El plazo para la presentación del informe pericial será
fijado por el Fiscal o el Juez, según el caso. Las observaciones al Informe pericial oficial podrán
presentarse en el plazo de cinco días, luego de la comunicación a las partes.

2. Cuando exista un informe pericial de parte con conclusión discrepante, se pondrá en


conocimiento del perito oficial, para que en el término de cinco días se pronuncie sobre su mérito.
3. Cuando el informe pericial oficial resultare insuficiente, se podrá ordenar su ampliación por el
mismo perito o nombrar otro perito para que emita uno nuevo.
Artículo N° 181 Examen pericial.

1. El examen o interrogatorio del perito en la audiencia se orientará a obtener una mejor


explicación sobre la comprobación que se haya efectuado respecto al objeto de la pericia, sobre
los fundamentos y la conclusión que sostiene. Tratándose de dictámenes periciales emitidos por
una entidad especializada, el interrogatorio podrá entenderse con el perito designado por la
entidad.

CONCORDANCIAS: R. Nº 2045-2012-MP-FN (Directiva Nº 008-2012-MP-FN, El ofrecimiento y la


actuación de la prueba pericial)

2. En el caso de informes periciales oficiales discrepantes se promoverá, de oficio inclusive, en el


curso del acto oral un debate pericial.

3. En el caso del artículo 180.2, es obligatorio abrir el debate entre el perito oficial y el de parte.

CONCLUSIONES

1. La prueba pericial es necesaria cuando se requieren conocimientos científicos, técnicos,


artísticos para determinar un hecho dentro del debate procesal.

2. Los peritos disponen de conocimientos sobre una determinada ciencia, arte u oficio, cuyo
dictamen debe tomarse como una guía.

3. La pericia como actividad consiste principalmente en la aplicación de los conocimientos del


experto a un supuesto concreto, evacuando una opinión o facilitando una información.

4. El peritaje constituye un auxilio a la administración de justicia, ya que el perito actúa como un


colaborador, facilito conocimiento sobre el estado de las cosas.

I. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR PRUEBA PERICIAL?


Es una actividad procesal realizada por unos sujetos que tienen una condición
especial debido a los conocimientos científicos, técnicos, artísticos o experiencia
en un determinado campo, vale decir, conocimientos especializados que poseen.
El fiscal –impelido por una necesidad de conocimiento– debe recurrir u ordenar la
intervención en el proceso del experto o especialista, que en el área respectiva,
posea el conocimiento del cual aquél carece, y que está en perfecta posibilidad de
estudiar, descubrir o valorar uno o varios elementos de prueba –hechos, cosas o
fenómenos que el caso presenta–, para lo cual se requieren, de manera
ostensible, determinados conocimientos artísticos, científicos o técnicos, es decir,
conocimientos propios de una formación o capacidad especializada[1].
  Casación 1072-2016, Huánuco: Citación telefónica, inconcurrencia del
perito y prescindencia del debate pericial
Así, por ejemplo, para determinar si se cometió falsificación documental es
necesaria una pericia para determinar si la firma corresponde a una persona; para
cuantificar el monto del perjuicio en un delito de colusión agravada se requiere una
pericia valorativa que lo determine; del mismo modo, cuando en un delito de
sangre se busca determinar la autoría del disparo, es importante que se realice
una pericia para determinar la trayectoria del disparo, así como otra para certificar
si el indiciado disparó o no.
II. ¿A quién se considera perito?
Se conoce como perito al órgano de prueba que posee un conocimiento
especializado de naturaleza científica, técnica, artística o de experiencia calificada.
Esto es, no solo es perito quien tiene un saber especializado producto de su
formación intelectual universitaria o técnica, sino también aquel que, por la
vastedad de su experiencia, ha acumulado un conocimiento calificado en una
materia. Precisamente, en función de ese conocimiento, acota el artículo 172,
numeral, 1 del nCPP, se le convoca al juicio para brindar –al fiscal o al juez
oportunamente– una mejor explicación y comprensión de un hecho que hace con
el objeto de prueba.
 Casación 1121-2016, Puno: Configuración del delito de falsificación de
documentos no exige materialización de un perjuicio (doctrina
jurisprudencial)
2.1 El perito no es un testigo experto
El testigo experto es aquella persona que, además de conocer los hechos o
circunstancias del delito, posee conocimientos en una rama de la ciencia, arte o
técnica y utiliza dichas aptitudes o notoria experiencia al momento de informar al
juez sobre su testimonio. Así, siendo un testigo se le aplican las reglas de la
prueba testimonial y no de la prueba pericial (el artículo 172 numeral 3 reza:  “[n]o
regirán las reglas de la prueba pericial para quien declare sobre hechos o
circunstancias que conoció espontáneamente, aunque utilice para informar las
aptitudes especiales que posee en una ciencia, arte o técnica. En este caso
regirán las reglas de la prueba testimonial”), por lo que no puede formular
opiniones, en cambio, los peritos si están calificados para formularlas.
 Valoración de la prueba pericial en delitos de violación sexual [Acuerdo
Plenario 4-2015/CIJ-116]
III. Diferencia entre sujeto y objeto: distinguiendo perito, pericia, peritación y
peritaje
Perito es toda persona a quien se le atribuye capacidad técnico-científica o
práctica en una ciencia o arte. Pericia es la capacidad técnico-científica o práctica
que acerca de una ciencia o arte posee el sujeto llamado perito. Peritación, por su
parte, es el procedimiento empleado por el perito para realizar sus fines. Peritaje
es la operación del especialista traducido en puntos concretos.
IV. Tipos de peritos
Si el perito es designado por el juez o fiscal este recibe el nombre de perito oficial
o perito de oficio (artículo 174 del nCPP). Luego de que se le nombra a éste, y
notificadas las partes, dentro del plazo de 5 días puede nombrar el imputado o el
agraviado a un perito, en cuyo caso recibe la denominación de perito de parte
(artículo 177 del nCPP).
Es importante destacar que esta distinción entre perito de oficio y de parte se
realiza en punto a superar la concepción del perito como auxiliar del juez. Hoy con
el Código Procesal Penal de 2004 se considera al perito como apoyo de la parte y
de su teoría del caso, lo cual sin embargo no es incompatible con la objetividad
con que debe actuar el perito, en tanto que este debe actuar con independencia
de los intereses de las partes, basando únicamente sus conclusiones en sus
conocimientos técnicos, artísticos o de la experiencia (vide: RN 2045-2012-MP-
FN. Directiva 008-2012-MP-FN. El ofrecimiento y la actuación de la prueba
pericial).
 Violación sexual: ¿la no ratificación de la prueba pericial acarrea su
nulidad? [R.N. 802-2014, Lima]
5. El deber de reserva del perito en el proceso penal
El perito, como consecuencia de su actuación, tiene acceso al contenido de la
carpeta fiscal o al expediente judicial, por lo que –conforme lo dispone el artículo
176 del nCPP– tiene la obligación de guardar reserva de cuanto conozca con
motivo de su intervención.

VI. Los impedimentos para ser perito en el proceso penal


De acuerdo a lo prescrito en el artículo 175 del nCPP, no podrá ser nombrado
perito en el proceso penal quien fue nombrado perito en el mismo proceso o en
uno conexo, quien fue testigo del hecho, quien es cónyuge del imputado, o si tiene
parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad con él, o si su pericia
quebraría las reglas del secreto profesional, del mismo modo, tampoco puede
serlo el funcionario que conoce de un secreto de Estado.

VII. ¿Cómo interviene el perito en el proceso penal?


7.1. ¿Requiere el perito título para intervenir en el proceso penal?
Conforme a las reglas del estatuto procesal penal de 2004, quien cumple la
función de perito no requiere un título que lo acredite como tal, sino que la parte
que lo propone debe demostrar su solvencia en el campo del saber que va a
explicar o, si fuera el caso, la experiencia cualificada que posee en el asunto sobre
el que dictaminará.
7.2. La elaboración del informe pericial
El informe pericial es el documento técnico escrito que elabora el perito (por
encargo del juez) y que contiene su examen sobre personas, objetos o lugares. No
constituye acto de prueba, ya que se practica antes del juicio, sin embargo, sirve
para que –en garantía de la igualdad de armas- la defensa pueda desvirtuar sus
apreciaciones a través de una pericia de parte.
Nuestro sistema de enjuiciamiento criminal acusatorio tiene como uno de sus
pilares a los principios de oralidad, inmediación y contradicción y, por esa razón, el
informe pericial escrito no es usado como prueba, sin embargo, sí se usa durante
el juicio –concretamente, durante el interrogatorio al perito- como su declaración
previa para evidenciar contradicciones, inconsistencias o también para refrescarle
la memoria al perito.
El informe pericial, conforme el artículo 178.1 de la ley procesal penal, tanto el
oficial cuanto el de parte, deben contener los siguientes requisitos:

 El nombre, apellido, domicilio y Documento Nacional de


Identidad del perito, así como el número de su registro
profesional en caso de colegiación obligatoria.
 La descripción de la situación o estado de hechos, sea
persona o cosa, sobre los que se hizo el peritaje.
 La exposición detallada de lo que se ha comprobado en
relación al encargo.
 La motivación o fundamentación del examen técnico.
 La indicación de los criterios científicos o técnicos, médicos y
reglas de los que se sirvieron para hacer el examen.
 Las conclusiones.
 La fecha, sello y firma.
No puede contener juicios respecto a la responsabilidad o no responsabilidad
penal del imputado en relación con el hecho delictuoso materia del proceso.
El informe pericial de parte, además de los anteriores requisitos, contendrá el
análisis crítico del informe pericial oficial (vide artículo 179 del nCPP.).
Por regla general, el informe pericial es único, sin embargo, si se tratan de varios
peritos oficiales que discrepan cada uno puede presentar su propio informe
pericial.
7.3. Las observaciones al informe pericial
Una vez elaborado el informe pericial oficial, éste se notifica a las partes en el
proceso, las cuales tienen 5 días para formular sus observaciones.
Del mismo modo, si se ha elaborado un informe pericial de parte con conclusión
discrepante, se correrá traslado de este al perito oficial para que se pronuncie
sobre su mérito.
Si el informe pericial de oficio resulta insuficiente, el juez puede ordenar que el
perito lo amplíe o, incluso, puede ordenar que otro perito realice una nueva pericia.

7.4. El interrogatorio en juicio al perito


En el juicio oral va a tener lugar la etapa más importante del proceso, así como la
participación más importante del perito. Si bien el perito es nombrado por el juez –
o por la parte-, juramenta y luego emite su informe pericial, todo ello no tiene más
sentido que llevarlo a deponer en el juicio.
Quien empieza el interrogatorio al perito es la parte que lo propuso (si se trata de
un perito oficial empezará las preguntas el fiscal; si es de parte comenzará quien
lo nombró perito), efectúa lo que se conoce como “examen directo” direct
examination- procediendo a acreditar al perito (establece su experticia), y luego a
preguntarle sobre el procedimiento usado y las conclusiones a las que arribó.
Después de que concluyó el examen directo, las otras partes que no propusieron
al perito realizan el “contraexamen” Cross examination-, que básicamente tiene
por finalidad tachar la credibilidad o el procedimiento o las conclusiones del perito.
Durante el transcurso de todo el interrogatorio la ley procesal autoriza al perito a
revisar documentos, notas escritas y publicaciones; así también lo habilitar a
formular opiniones sobre la base de su dictamen pericial.
7.5. El debate pericial
Es entendido como el acto procesal donde los peritos confrontan sus posiciones
sobre la base de reglas técnicas, científicas, artísticas o de la experiencia, a fin de
que el juez se persuada o convenza por alguna de las dos posiciones periciales en
disputa.
Hay dos tipos de debate pericial: a) el debate pericial entre peritos oficiales,
cuando entre ellos tienen conclusiones diferentes; y b) el debate pericial entre el
perito oficial y el perito de parte, cuando a raíz de sus informes arriban a una
conclusión diversa.
7.6 conclusión
La pericia, es una prueba científica y como tal debe respectar ciertos estándares
de calidad. La jurisprudencia norteamericana ha desarrollado tales criterios los
cuales son aplicables al Proceso Penal peruano; ello pues el principio de libre
valoración exige que las pruebas se aprecien teniendo en cuenta la ciencia.
Un imputado es una persona que se encuentra inmersa en una trama jurídica, sin
saber aún si es culpable o no. Actualmente, este término ha sido sustituido por el
de “investigado”, pues resulta menos descalificativo y no se relaciona con la
culpabilidad.

Imputado
Un imputado es la persona que está siendo investigada por la supuesta comisión
de un delito.

¿Dónde se regula el régimen de un imputado?


Según el artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la figura del imputado
fue creada por la jurisprudencia para salvaguardar el derecho de defensa ante el
hecho de que, eliminado el auto de procesamiento en el procedimiento abreviado,
un sujeto objeto de investigación conocía de su situación súbitamente, o bien al
llamarle a declarar o cuando resultaba acusado.

Con la Ley Orgánica 13/2015, de 5 de octubre, se modificó la Ley de


Enjuiciamiento Criminal para fortalecer las garantías procesales, protegiendo los
derechos y libertades de todo aquel que se viera inmerso en una trama jurídica.
En el preámbulo de dicha ley orgánica se justifica este cambio terminológico con la
necesidad de evitar las connotaciones negativas y estigmatizadoras de la
expresión “imputado”, acomodando el lenguaje a la realidad de lo que acontece en
cada una de las fases del proceso penal.
Por todo ello, hay que puntualizar que para utilizar un lenguaje jurídico adecuado,
se han de emplear los conceptos de investigado o encausado para denominar a
aquellos que anteriormente recibían la denominación de acusado.
Según la Real Academia Española, un imputado es la persona contra quien se
dirige un proceso penal.

¿Qué es un imputado para la ciencia jurídica?


Tomando referencia del diccionario español jurídico, un imputado es una persona
a la que se atribuye formalmente un acto penal, por recaer sobre ella indicios
derivados de una investigación en marcha que, si luego son confirmados, darán
paso a la figura del acusado.

Atendiendo a otras ramas del Derecho, también se puede considerar que un


imputado es la persona a la que se acusa de la comisión de una infracción
administrativa y contra la que se inicia un procedimiento administrativo
sancionador.

¿Cuándo una persona resulta imputada?


Cuando un Fiscal sospecha que alguien haya cometido un delito, lo imputa, dando
comienzo así a un proceso de investigación para determinar si dicha persona era
realmente culpable.
Por ello, hemos de insistir en que un imputado (encausado) es uno de los sujetos
procesales, pero no el culpable de un hecho ilícito.
El sospechoso recibirá el calificativo de investigado hasta que se dicte sentencia, a
partir de la cual podrá ser castigado o absuelto.
¿Qué derechos tiene un imputado?
A tenor de la regulación procesal, todo individuo que intervenga en un
procedimiento jurídico, gozará de una serie de derechos que han de respetarse.
La persona encausada es la principal sospechosa de la comisión de un delito, por
lo que resulta especialmente importante salvaguardar sus garantías procesales,
sin permitir que se ataque a sus derechos por creer que es la culpable de la trama.
Por ello, se debe mencionar el principio de presunción de inocencia. "Bona fides
Semper presumatur, nisi mala adesse probetur", significa que la buena fe se
presume siempre, salvo que se pruebe la mala. Además, para fortalecer los
derechos del imputado, existe también el principio de in dubio pro reo, que quiere
decir que, en caso de duda, a favor del encausado.

El artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece cuáles son los


derechos de los que goza el encausado:
1. Derecho a ser informado de los hechos que se le atribuyan, así como de
cualquier cambio relevante en el objeto de la investigación y de los hechos
imputados. Esta información será facilitada con el grado de detalle
suficiente para permitir el ejercicio efectivo del derecho de defensa.
2. Derecho a examinar las actuaciones con la debida antelación para
salvaguardar el derecho de defensa y en todo caso, con anterioridad a que
se le tome declaración.
3. Derecho a actuar en el proceso penal para ejercer su derecho de defensa
de acuerdo con lo dispuesto en la ley.
4. Derecho a designar libremente abogado, sin perjuicio de lo dispuesto en el
apartado 1 a) del artículo 527.
5. Derecho a solicitar asistencia jurídica gratuita, procedimiento para hacerlo y
condiciones para obtenerla.
6. Derecho a la traducción e interpretación gratuitas de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 123 y 127.
7. Derecho a guardar silencio y a no prestar declaración si no desea hacerlo, y
a no contestar a alguna o algunas de las preguntas que se le formulen.
8. Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable.
En cuanto a que el acusado sería una parte interesada en el proceso y no puede
ser considerada como testigo, como ya se dijo también, eso es algo que
actualmente ya no se sostiene en los modelos de corte más acusatorio, que han
renunciado – en general – a un sistema tasado de valoración de la prueba. La
declaración del agraviado también es parte interesada y no por ello deja de estar
obligado a declarar, incluso en su caso hay una norma expresa (art. 96 del NCPP).
Lo que sucede es que la calidad de testigo no es incompatible, bajo ese punto de
vista, con la calidad de imputado y en determinados momentos del juicio esta
calidad de testigo puede concurrir sin ninguna incompatibilidad.
Cuando el acusado renuncia en juicio oral a su derecho a guardar silencio y
decide ofrecer su declaración como medio de prueba a su favor, se vuelve «testigo
de su propio causa», y en tal sentido es correcto aplicarle todas las reglas
previstas para la declaración de testigos.
Claro está, como no pierde por esta razón su calidad del imputado, algunas
diferencias habrá que considerar (no puede ser criminalizado por su falso
testimonio, puede declarar en cualquier momento del juicio si lo solicita o ampliar
su declaración [371.3 NCPP], tiene derecho a la última palabra, etc.), pero en
líneas generales rigen todas las reglas para el imputado que son aplicables a los
testigos cuando decide declarar.
Ahora bien, si la decisión de declarar en juicio es voluntaria es imposible vulnerar
su derecho a la no autoincriminación. Este derecho sólo protege al acusado de no
sufrir medios coactivos o engañosos en su contra con el propósito de obtener una
admisión perjudicial a sus intereses.
El derecho a guardar silencio es renunciable y con dicha renuncia
indesligablemente se acepta la posibilidad de que la declaración del acusado sea
objeto de contradicción, por lo que es imposible aceptar que el imputado sólo
declare a su favor y luego se niegue a contestar las preguntas del contra examen.
Por ello, de darse tal caso, de no existir la posibilidad de dar lectura una
declaración anterior, su examen directo deberá ser excluido del acervo probatorio,
por vulneración al principio de contradicción. Esto se expondrá con más detalle
líneas más abajo.
En cuanto al argumento que señala que leer las declaraciones previas del
acusado (art. 376.1 NCPP) vulnera su derecho a no declarar, pues se introduce en
contra su decisión una declaración anterior, lo que vacía de contenido esta
garantía, también debo indicar que ello no es así.
Como ya se dijo también, es cierto que el acusado tiene que ponderar entre
declarar y someterse a contradicción respecto a todo lo que diga, o no hacerlo y
aceptar la posibilidad de la lectura de una declaración incriminatoria que fue
recabada en el curso de la investigación conforme a las normas del debido
proceso. Sin embargo, por muy difícil que esta decisión le parezca al imputado, no
es más difícil que la decisión de ofrecer otros medios de pruebas testimoniales,
documentales o materiales.
En todos estos casos, el acusado también asume el riesgo que una impugnación
eficaz enerve la credibilidad de su hipótesis exculpatoria y no por ello se impide
que el Ministerio Público o el actor civil puedan contradecir dichos medios de
prueba.
Nótese además que el uso de una declaración previa para impugnación no es una
prueba sustantiva, y por ende no existe en tal caso siquiera el riesgo de que el
juez fundamente la condena en dicha prueba.
Si la declaración previa se pretendiese utilizar como prueba de referencia
substantiva ante la indisponibilidad del acusado para declarar, igualmente las
reglas de la carga de la prueba imponen al Ministerio Público el deber de
producción de una mínima actividad probatoria, amén de la tarifa legal negativa
con que debe evaluarse la declaración auto incriminatoria.
O, dicho de otra forma, en caso que el acusado se negase a declarar en juicio, un
testimonio de referencia como lo es la declaración previa del acusado, jamás
podría sustituir su posición inicial asumida conforme el art. 372 del CPP. Por tanto,
la declaración previa del acusado, a lo mucho podría tomarse como un indicio de
inconsistencia en el descargo o indicio de la «mala justificación»; lo cual, además,
al final de cuentas, sólo sirve para evaluar la credibilidad de la acusación, pero no
para fundamentar independiente una condena.
Si no fuese así, el art. 376.1 del CPP, jamás hubiera previsto expresamente que
ante la negativa del acusado de declarar «total o parcialmente» en juicio, el juez
pueda ordenar que se den lectura a «sus anteriores declaraciones prestadas ante
el fiscal».
Por si alguna duda queda, nótese que este criterio parece ser también el asumido
por la Corte Suprema de la República, en la casación n. ° Casación 1462-2017-
Lambayeque, en la cual se señala expresamente lo siguiente:
«Que la Ocurrencia de Calle -levantada por la Policía o por el Serenazgo, en
cuanto contiene una relación objetiva de lo sucedido y de lo realizado
inmediatamente por los agentes oficiales que arrestaron al imputado y a un menor
infractor, puede ser oralizada al amparo del artículo 383, apartado 1, literal e), del
Código Procesal Penal. El arresto ciudadano del Serenazgo tiene como sustento
el artículo 260 del citado Código. Si la condena se sustentó en prueba plural, no
solo en la confesión sumarial del imputado -incorporada en juicio oral como prueba
documentada-, no es posible estimar una vulneración de la presunción de
inocencia.
» Igualmente, el artículo 376, numeral 1, del Código Procesal Penal autoriza la
lectura de la declaración del acusado prestadas ante el Fiscal si en el juicio oral se
rehúsa a declarar. Además, cabe enfatizar que conforme al artículo 160, numeral
2, del Código Procesal Penal la confesión, bajo determinados requisitos, es un
medio de prueba.
» Luego, en el sub-lite medió la admisión de los cargos del imputado, prestada con
intervención de su defensor y ante el Fiscal, así como el detalle del arresto al
imputado y, finalmente, las lesiones que sufrió el agraviado como consecuencia
del robo de que fue víctima.
» Por consiguiente, es patente que las reglas de prueba de siguieron
cumplidamente. No se afectó ninguna garantía constitucional.
» Que, finalmente, es de acotar que el derecho al silencio es un derecho de uso
actual, que se activa y puede ejercitarse en cada momento procesal, pero [no]
retro actúa sobre los ya transcurridos, ni tiene, por tanto, en ellos, la incidencia que
pretende el que recurre. El acusado puede guardar silencio en el juicio, pero no
hacer que éste se proyecte hacia atrás, con la eficacia’ de cancelar otras
manifestaciones precedentes. Lo adquirido en el curso y de la investigación forma
parte definitivamente de los autos, de los que solo podría ser expulsado
formalmente por razón de ilicitud [STSE 95/2010, de 12 de febrero]. Esta doctrina,
que no vulnera el contenido constitucionalmente garantizado del derecho a la no
autoincriminación, es la que recoge el citado artículo 376, numeral 1, del Código
Procesal Penal» [El énfasis en mío].
Finalmente, en cuanto a que el acusado tiene un derecho a mentir, ello es un error
lógico o de razonamiento, que no está amparado por la mayoría de la doctrina
(como erróneamente se suele señalar en nuestro medio).
Del hecho de que alguien no pueda ser procesado penalmente por falso
testimonio no se sigue necesariamente que esta persona tiene un «derecho» a
mentir, las sanciones pueden no ser penales, pero puede existir otro tipo de
consecuencias procesales o civiles por ejercer una actividad positiva tendiente a
entorpecer el esclarecimiento de los hechos o afectar derechos de terceros.
Por si alguna duda queda, sería bueno recordar que también la jurisprudencia del
TC español (STC 174/1985, hacia adelante), del TS español (STS de 29 de enero
de 2013 – RJ 2013, y anteriores) y la del TC peruano (Exp. 003-2005-PI/TC) , así
como parte de la doctrina procesal más reconocida señala que el derecho a la no
auto incriminación no puede avalar nunca un derecho a mentir (Ormazábal, 2005).
En suma, la lógica de un debido proceso no puede entenderse como un derecho a
un juicio ventajoso o favorable para el imputado, sino como el derecho a un juicio
justo en el marco de un proceso equitativo y con todas las garantías.
Un proceso no es equitativo, cuando el imputado desea introducir información
beneficiosa para su caso, pero pretende al mismo tiempo que esta no sea
contrastada. El uso de las declaraciones previas del acusado es una efectiva
herramienta para llevar adelante su contra interrogatorio, negar esta posibilidad es
lo que resulta más bien inconstitucional por afectar el principio de contradicción e
igualdad de armas.

5. ¿Qué sucede si el acusado se somete al examen directo de su abogado, pero


se niega a contestar las preguntas del fiscal en el contra examen?
En el caso de que un testigo se negase a declarar en juicio, lo cual implica
negarse a contestar las preguntas del contra examen, existe la posibilidad legal de
procesarlo por el delito previsto en el artículo 371 del CP (negativa a prestar
declaración), o en su defecto por el delito del art. 412 del CP, que sanciona con
una pena de hasta tres años de privación de la libertad a quien estando
«legalmente requerido en un causa judicial en la que no es parte […] calla la
verdad, en todo o en parte».

En cambio, como el imputado sí es «parte» en el proceso, aunque esté


«legalmente» obligado a contestar las preguntas del contra examen, no es posible
someterlo a sanción penal alguna por los delitos antes referidos.

Incluso cualquier otro tipo de sanción penal como una convicción por delito de
desobediencia a la autoridad, o una sanción disciplinaria —como una multa, por
ejemplo, tendría que lidiar infructuosamente con la evidente constatación de un
estado de necesidad justificante (o por lo menos disculpante).
Es decir, el acusado podría argumentar fácilmente que para él está justificado
querer salvar primero su libertad antes que cumplir la conminación de un juez a
responder las preguntas del fiscal; o por lo menos, que frente a la amenaza de su
libertad ambulatoria no se le puede razonablemente exigir otra conducta.

No se olvide a este propósito que cualquier ámbito del derecho sancionador (sea
penal o administrativo) debe respetar siempre y por igual el principio de
culpabilidad por el hecho.

En suma, sin la intensidad de la amenaza penal es virtualmente imposible


obligarle al acusado a responder; es decir, que en la práctica este puede callar
cuando y cuanto le plazca impunemente (o sea, sin sanción penal).

Si todo esto es así, la cuestión aquí planteada —prima facie— parece poner en
tela de juicio la corrección de mi tesis en el sentido que existe un deber del
acusado a someterse al contra examen.

Sin embargo, si bien el imputado no puede ser sancionado penalmente por su


negativa a declarar ¿significa esto acaso que no cabe más que aceptar que el
acusado si quiere puede contestar al fiscal y si quiere no? La respuesta debe ser
negativa, por el simple hecho de que existen, si bien no sanciones penales o
disciplinarias, sí sanciones procesales que pueden imponerse al acusado
reticente.

No obstante, antes de señalar cuales serían esas sanciones procesales concretas


que es posible de imponer, previamente habría que aclarar una confusión muy
presente en el ámbito nacional: el hecho de tratar el derecho a no declarar, a
guardar silencio y a no incriminarse, como si fueran la misma cosa.

El derecho a no declarar es el derecho que tiene el acusado a no ser llamado al


estrado como testigo, si es que este no lo quiere. Este derecho impide que se
ponga al acusado en la difícil situación de tener que subir al estrado y una vez ahí,
ante preguntas que exigen respuestas incriminatorias, recién poder hacer uso de
su derecho a no testificar contra sí mismo.
Este derecho busca proteger al acusado no solo del estigma que significa eso,
sino también del riesgo de prejuicio que se puede formar en el juzgador al
escuchar como las preguntas del Ministerio Público, que pueden contener una
carga retórica muy persuasiva, quedan sin respuesta. Esto, a nivel de un contexto
de descubrimiento, puede ser muy relevante.

Tal vez conviene recordar en este punto que el gran desarrollo de este derecho
proviene de un sistema de jurados en dónde el riesgo de prejuicio es mayor, esa
perspectiva histórica y comparada es esencial para comprender mejor esta
garantía constitucional; sin embargo, sería ingenuo creer que jueces profesionales
se encuentran libres de incurrir en prejuicios similares.

El derecho a guardar silencio es aquel que impone al Ministerio Público y el


órgano judicial, el deber de no utilizar (ni siquiera comentar) de ninguna forma el
silencio del acusado en su perjuicio. El derecho a no declarar quedaría seriamente
mermado si al hacer uso de él se podrían desprender consecuencias negativas
para el imputado.

Finalmente, el derecho a no auto incriminarse es aquel derecho que protege a


cualquier persona (imputada o no) de no ser compelida u obligada a testificar
contra sí mismo, en el sentido que dicho testimonio pueda ser utilizado para
fundamentar ulteriormente su responsabilidad penal. Este derecho es exigible en
cualquier estado del proceso.

El ámbito europeo continental, se discute arduamente si esta protección también


abarca el derecho de no aportar cualquier otro tipo de material probatorio en
contra de uno mismo; como por ejemplo, documentos contables, tributarios, etc.

También se discute si el derecho a no auto incriminarse impide que se obligue al


imputado a «soportar prueba en su contra». Sobre esta última posibilidad parece
que el legislador peruano ha tomado posición al habilitar la posibilidad de que el
imputado sea sometido a exámenes corporales, u obligado dar muestras de
sangre, por ejemplo.

Aclarado ahora que el derecho a no [ser llamado a] declarar no es lo mismo que el


derecho a no auto incriminarse (a no testificar contra sí mismo), estamos en
mejores condiciones de fundamentar la resolución a nuestro problema.
Veamos, la obligación del acusado a contestar las preguntas del fiscal en el contra
examen tienen su fundamento en el principio de igualdad de armas y el respeto al
principio contradictorio.

Como señala Chiesa Aponte (2008, Págs. 133-135), apoyado en las sentencias de
la Corte Suprema de Estados Unidos recaídas en los casos Brown v. United
States y Raffel v. United States, una vez que el acusado ha renunciado a su
derecho a no declarar y ha logrado introducir la información que quería y
consideraba favorable a su teoría del caso, no puede llanamente invocar su
derecho a no auto incriminarse, para librarse del contra interrogatorio.

El acusado puede seguir manteniendo su derecho a no auto incriminarse respecto


a materia colateral al juicio, como, por ejemplo, puede negarse a responder
preguntas que, en un intento de atacar su credibilidad, le inquieran sobre otras
conductas posiblemente delictivas pero que no son materia del juicio en el que
está declarando.

Sin embargo, respecto a lo que es sustantivo para la causa (lo referido a los
hechos de la imputación o la tesis de defensa), su testimonio no puede quedar sin
contradicción y debe contestar.

Dicho de otra forma, el acusado que renuncia a su derecho a no declarar y


testifica a su favor, también renuncia con ello a su derecho a no auto incriminarse
en relación a los aspectos sustantivos objeto del proceso.

El acusado, a diferencia de cualquier testigo, tiene el poder de decidir si declara o


no, y por ende, está en sus manos evitar someterse al contra examen. No existe
razón suficiente para favorecerle más allá de lo necesario para la viabilidad de un
proceso justo y equitativo.

Como dice el profesor Chiesa Aponte (2008): «¿por qué darle esta ventaja
adicional [al acusado] en menoscabo del interés primario de descubrir la verdad?».
Parece que un irrestricto respecto a las garantías esenciales del debido proceso
da la razón al profesor puertorriqueño.
Ahora bien, según Guillermo Ormazábal Sánchez (2015), este parece ser también
el criterio seguido mayoritariamente en Alemania. Señala profesor de Girona que:

« […] la mayoría doctrinal y jurisprudencial parece decantarse por la postura


favorable a admitir que el tribunal pueda valorar los silencios puntuales del
acusado […] al optar por romper el silencio y declarar, el acusado consiente en
transformarse en medio u objeto de prueba, de manera que nada cabría reprochar
a la valoración de sus silencios parciales o fragmentarios. Como señala Schroeder
y Meindl, quien consiente declarar acepta también en su integridad las reglas del
diálogo» (p. 91).

No se olvide, que nuestro Código Procesal Penal, en su artículo I, inciso 3, del


Título Preliminar, señala que todas partes deben intervenir en el juicio con
igualdad de posibilidades de ejercer las facultades y derecho previstos en la
Constitución.

Asimismo, el artículo VIII, inciso 1, también del T.P del CPP, indica que «todo
medio de prueba será valorado solo si ha sido obtenido e incorporado al proceso
por un procedimiento constitucionalmente legítimo».

Todo esto deja bien en claro que ninguna declaración (sea de parte o no) puede
ser valorada al momento de la deliberación si en su actuación se ha vulnerado el
principio de contradicción y de igualdad de armas.

Por lo demás, la regla asumida aquí respeta un adecuado balance entre los dos
principios constitucionales antes mencionados y el derecho del acusado de no
prestar testimonio incriminatorio.

Dicho todo esto, mi respuesta a la pregunta es como sigue:

El acusado que se rehúsa a su obligación de contestar las preguntas del fiscal en


el contra examen, es acreedor únicamente de una sanción procesal. En atención a
los derechos vulnerados por su negativa a contestar, esa sanción procesal debe
ser la exclusión de su testimonio dado en el examen directo, con la consiguiente
imposibilidad de que el juez pueda valorar algo de lo dicho a efectos de
fundamentar su sentencia.
Me apoyo nuevamente aquí en el profesor Chiesa Aponte (2008), quien en
atención a lo resuelto esta vez en el caso United States v. Panza, señala: «Si el
acusado insiste en invocar sin razón el privileg io contra la autoincriminación cuando es
contrainterrogado en circunstancias bajo las cuales no le asiste tal privilegio y se niega a contestar,
el tribunal puede imponer una sanción tan drástica como eliminar el testimonio directo» (ídem).

Claro está que una vez que se considere que la declaración del acusado no está disponible,
también sería posible ingresar como prueba sustantiva en juicio – en el caso de que las hubiere –
las actas conteniendo la declaración anterior del acusado dadas durante la investigación
preparatoria (obviamente recabadas voluntariamente y con todas las garantías).

***

Antes de finalizar, quisiera llamar la atención al lector respecto al hecho de que en el mundo
actual, lo que se discute no es si el acusado puede ser contra interrogado o no (eso en el mundo
civilizado es una obviedad).

Los puntos de discusión generalmente versan sobre otros temas más relevantes como son: cuál es
el alcance y límite de dicho contra examen, respecto a qué materia conserva su derecho a la no
auto incriminación el acusado, cuáles son los criterios y límites para admitir prueba de carácter
para impugnar su credibilidad, cuál es la posibilidad de usar prueba extrínseca sobre sus
antecedentes penales, cómo se debe valorar el silencio del acusado, si se lo puede utilizar como
medio para impugnar por omisión, si es así, qué requisitos deben respetarse para utilizar el
silencio, o si se pueden utilizar declaraciones obtenidas incluso en contra de su voluntad siempre y
cuando sólo sea para impugnar la declaración de un co acusado, etc., etc.

Por tanto, evitemos caer en tópicos antiguos y frases hechas que han anquilosado la discusión
académica en un debate estéril y ya superado. No nos perdamos la oportunidad de entrar en la
discusión actual, con toda su riqueza y sus matices.

Solo una aclaración final, sé que para resolver la cuestión planteada me he apoyado parcialmente
también en la doctrina angloamericana (pues no hay tradición jurídica que tenga más experiencia
en este tema); sin embargo, he procurado extrapolar críticamente sus postulados; respetando, por
un lado, nuestro ordenamiento jurídico positivo y por otro, tratando de aplicar al caso peruano, no
solo lo dicho en el derecho comparado, sino sobre todo los fundamentos que existen detrás de
cada afirmación.
Sé que no hay «verdades» en el Derecho, pero espero haber dado una respuesta que sirva por lo
menos como punto de partida para someter a discusión todo lo dicho aquí con relación a este
tema.