Está en la página 1de 7

1

INFORMACIÓN SOBRE LOS GRUPOS


PROFESOR
Dr. HELTON DAVID GUTIERREZ GONZÁLEZ
GRUPO No (3)

UNIVERSIDAD LIBRE SECCIONAL BARRANQUILLA


TEMA:
Bloque de constitucionalidad
SENTENCIA:
T-280A/2016
CORPORACIÓN: CORTE CONSTITUCIONAL (x) CONSEJO DE ESTADO ( )
NATURALEZA: Acción pública de inconstitucionalidad ( )
Acción de Tutela ( x )
Otra Acción ( )

NOMBRE INTEGRANTES DEL GRUPO


1 CAROLINA SÁNCHEZ

2 GUSTAVO ACEVEDO

3 GEOVANNI LORA
2

INSTRUCTIVO

PROFESOR DR. HELTON DAVID GUTIERREZ GONZÁLEZ

1. Derivado de las sentencias previamente asignadas, se debe elaborar un trabajo,


conforme a la metodología que a continuación se explica, que será entregado al finalizar
el Módulo:

1.1. Para sentencias originadas en acción de tutela:

1.1.1. Situación fáctica

1. Los accionantes, Carlos Andrés Gómez y María Olid Meneses Correa, de oficio
campesinos agricultores, que viven en la vereda Campo Alegre, del corregimiento de “El
Mango” del municipio de Argelia, Cauca, desde hace siete años, en el hogar que
conforma con su esposa, su hijo, su ahijado y su nieto, todos ellos menores de edad.

2. Indicaron que el 23 de junio de 2015, el corregimiento de El Mango, se opuso a la


instalación de una estación de policía en ese lugar, dados los riesgos que generaba la
presencia de cualquier actor armado en cercanías de la población.

3. Que el 26 de junio siguiente, los policías se trasladaron hacia la vereda Campo Alegre,
ocupando los alrededores de 15 viviendas, entre las que se encuentra la del accionante.
Que sin mediar ningún permiso de su parte, los policías ocuparon su casa de forma ilegal
y arbitraria y que, el 11 de julio de 2015, los agentes los sacaron por la fuerza de su casa.

4. Que posterior a eso, se inició un ataque con armas de largo alcance y cilindros bomba.
Al medio día se escucharon explosiones de granada de mortero.

5. Indicaron que la policía ocupó las viviendas de la comunidad, desde donde realiza
disparos hacia las montañas. La comunidad sigue expuesta a la amenaza de un ataque
armado de la guerrilla a la Fuerza Pública. Solicita que se ordene la entrega inmediata de
su vivienda, que se suspenda cualquier instalación de la estación de policía en su
3

localidad, disponiendo que se lleve a cabo a una distancia que respete el casco rural y
las viviendas de la población civil.

6. Puntualizaron que la policía ha hurtado los alimentos que tenía en su vivienda, así
como derribó por la violencia la puerta para ingresar a ella, sin que se les permita
regresar al territorio.

7. En consecuencia, pretenden que sea restituida su vivienda sin daño alguno, al igual
que “se suspenda cualquier instalación de la estación de Policía en nuestra localidad,
disponiendo que ésta se lleve a cabo a una distancia que respete el casco rural y las
viviendas de la población civil, dejándolas fuera del conflicto”.

1.1.2. Decisión de Primera Instancia

La sección cuarta del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, mediante providencia del


31 de agosto de 2015, negó la acción de tutela impetrada por Carlos Andrés Gómez
Benavides y María Olid Meneses Correa y su familia.
Luego de realizar un recuento contextual sobre la situación del corregimiento del Mango
en el Municipio de Argelia, Cauca, el fallador de única instancia encontró que no se probó
siquiera sumariamente que los accionante posean vivienda en el lugar de los hechos, ni
mucho menos que los integrantes de la Policía Nacional hayan ocupado la vivienda que
dicen habitar. Por el contrario, la Fuerza Pública en efecto se trasladó del corregimiento
del Mango lejos del casco urbano.
Así, “del análisis del acervo probatorio se concluye que no hay evidencia de la presunta
vulneración de la fuerza pública a los derechos fundamentales de los accionantes, así
como tampoco se halla demostración de la presunta permanencia de la autoridad en la
vivienda de los actores”. Concluyeron, entonces, que la “policía nacional ya no se
encuentra ubicada en el casco urbano del corregimiento El Mango, debido a que la
misma población obligó a su retiro aduciendo que generaba su presencia ante los
constantes ataques guerrilleros”.

1.1.3. Decisión de Segunda Instancia

Si bien la acción de tutela tiene efectos entre las partes (inter partes) que concurrieron en
el proceso, excepcionalmente, es posible extenderlos a miembros de un grupo
poblacional o comunidad afectada. Esa facultad de la Corte ha sido denominada como
4

inter comunis, la cual supone una comunidad de afectados que merecen el mismo trato
pues las circunstancias fácticas de sus casos son iguales que se verían altamente
afectados si el amparo solo se concede a quienes intervinieron en el proceso.

Manifestó la Corte, que si bien es cierto que en cabeza de la comunidad existe un deber
de los accionantes de colaborar con el correcto cumplimiento de las funciones estatales,
ello no debe ser una medida que lesione derechos fundamentales, o aumente
desproporcionalmente el riesgo de ser vulnerados. Así, a pesar de que
constitucionalmente la policía hace parte de la fuerza pública y como tal su función exige
presencia en todo el territorio nacional, de ahí no se sigue que, siempre, en todos los
casos, puedan ubicar sus estaciones en cualquier zona. Mucho más cuando es un
territorio altamente peligroso y particularmente afectado por el conflicto.

La Corte Constitucional concluyó que si había vulneración de los derechos


fundamentales de los habitantes de la vereda Campo Alegre del corregimiento de El
Mango, ubicada en el municipio de Argelia, Cauca, por al menos dos razones. En primer
lugar, porque con la ubicación de la estación de policía en una zona cercana a las casas
de los habitantes del sector, se le está imponiendo una carga excesiva que ha producido
la lesión de derechos a la vida, integridad, entre otros, de la comunidad. De la misma
forma, en segunda medida, porque es claro para la Sala que la instalación de la policía
en la vereda Campo Alegre, trajo consigo la ocupación indebida de las viviendas de los
habitantes, vulnerando su derecho a no ser involucrados en el conflicto.

En consecuencia, el presente caso se enmarca dentro de las subreglas fijadas por esta
Corte para ordenar el traslado de la estación de policía.
Tuteló los derechos fundamentales de los accionantes y, por tanto, ordenó a la policía
nacional que en el término de un mes, trasladara su estación de policía a un lugar que no
ponga en riesgo la vida e integridad de los habitantes. Esa nueva ubicación, por el
contexto descrito en la parte motiva de esta providencia, no podrá estar cerca de ninguna
vivienda por las razones expuestas anteriormente.
En el mismo sentido, ordenó retirar inmediatamente cualquier presencia en las casas de
los habitantes, sin perjuicio de la responsabilidad por los daños causados a la población
civil, de conformidad con el artículo 90 Superior.

1.1.4. Consideraciones de la Corte Constitucional


5

Inicialmente la Corte define el bloque de constitucionalidad se define como aquella


unidad jurídica compuesta “por normas y principios que, sin aparecer formalmente en el
articulado del texto constitucional, son utilizados como parámetros del control de
constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente integrados a la
Constitución, por diversas vías y por mandato de la propia Constitución. Son pues
verdaderos principios y reglas de valor constitucional, esto es, son normas situadas en el
nivel constitucional, a pesar de que puedan a veces contener mecanismos de reforma
diversos al de las normas del articulado constitucional strictu sensu”.

Asimismo, hace una aclaración de cuales tratados internacionales hacen parte de la


Constitución, mencionando específicamente a los dos Convenios de Ginebra de 1949 y
sus dos Protocolos adicionales, los cuales “contienen las principales normas destinadas a
limitar la barbarie de la guerra y proteger a las personas que no participan en las
hostilidades.

Que a diferencia del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, los Convenios de
Ginebra y sus dos Protocolos adicionales solo son aplicables cuando existe un conflicto
armado como el que vive Colombia.

Los dos Convenios de Ginebra y sus dos Protocolos adicionales incorporan en su


articulado una serie de principios. Uno de esos principios es el de distinción, conforme
el cual, las partes en conflicto deben diferenciar entre combatientes y no combatientes,
pues estos últimos nunca pueden ser objeto de acción bélica, asegurando que “en
conflicto harán distinción en todo momento entre población civil y combatientes, y entre
bienes de carácter civil y objetivos militares y, en consecuencia, dirigirán sus operaciones
únicamente contra objetivos militares”. Esta obligación no solo implica acciones bélicas
estratégicamente dirigidas, sino la disminución de daños colaterales y el deber de no
involucrar a la población civil en la guerra.

Indicó la Corte que no comparte el argumento, bastante confuso, de uno de los


intervinientes, para quien la protección a la población civil es inconstitucional, por cuanto
los combatientes podrían utilizar a esta población como escudo, con lo cual la expondrían
"a sufrir las consecuencias del enfrentamiento". Por el contrario, la Corte considera que,
como consecuencia obligada del principio de distinción, las partes en conflicto no pueden
utilizar y poner en riesgo a la población civil para obtener ventajas militares, puesto que
ello contradice su obligación de brindar una protección general a la población civil y dirigir
sus operaciones de guerra exclusivamente contra objetivos militares.
6

La Sala concluyó que el principio de distinción contenido en los Convenios de Ginebra y


sus dos protocolos adicionales (i) hacen parte de la Constitución. De igual manera, (ii) las
partes en conflicto deben distinguir, en todo momento y lugar, entre la población civil y los
combatientes, siendo estos últimos los únicos a los cuales se puede atacar militarmente.
En el mismo sentido, (iii) existe una prohibición según la cual las partes bélicas no
pueden involucrar en la guerra a los civiles, utilizándolos como escudos o desplegando
alguna conducta que los exponga ante los ataques del “enemigo”.

La Policía “está constituida como una organización de naturaleza civil, a cargo de la


Nación, que tiene una finalidad principalmente preventiva en el mantenimiento de las
condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades, y para asegurar que
los habitantes del territorio vivan en paz”. El hecho de que sea una organización de
naturaleza civil significa que, en principio, no está diseñada para combatir la guerra sino
para mantener la paz y armonía entre los civiles. Sin embargo, en la actual coyuntura
colombiana esta distinción con las Fuerzas Militares, en la práctica, no siempre obedece
a la realidad de los hechos. Por tanto, esta Corte ha reconocido que el cuerpo de policía
se encuentra en una “zona gris” pues en muchas ocasiones debe defender a la población
civil en escenarios de guerra.

Si la policía nacional en algunos casos se considera parte del conflicto pues las
necesidades de la guerra así lo justifican, es apenas natural que deban cumplir, en todo
momento y lugar, las normas relativas al Derecho Internacional Humanitario y Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. Acorde con lo anterior, deben respetar todas y
cada una de las normas previstas en los estatutos jurídicos que regulan estos asuntos.

1.1.5. Posición del Grupo

En estos hechos se comprueba un alto grado de vulnerabilidad en el que se encuentra la


comunidad. No se trata, de habitantes de un territorio ajeno a la guerra sino que, por el
contrario, fueron involucrados en ella.

Es importante recordar que la guerra ocasionó el desplazamiento de aproximadamente


20 familias de la vereda Campo Alegre al corregimiento El Mango. Esa circunstancia, los
convierte en sujetos de especial protección constitucional, pues tuvieron que desplazarse
forzosamente por motivos de contexto bélico de la región. A su vez, dentro de estas
7

familias se encuentran personas de la tercera edad y niños, lo cual justifica aún más la
intervención de la Corte.

Con esto, la ocupación ilegal de la policía a las viviendas de los habitantes de Campo
Alegre constituye una violación al principio de distinción del Derecho Internacional
Humanitario. Si bien los ataques de la Fuerza Pública no se dirigieron contra la población,
sí los involucraron en la guerra. La policía utilizó varias casas como trincheras y por tanto,
convertir los hogares de los habitantes en blanco de las hostilidades. Esa situación, es
violatoria de los Convenios de Ginebra y sus dos protocolos adicionales pues sin
necesidad de ataques directos, fueron utilizados como escudos en la guerra.

La ubicación actual de la estación de policía del corregimiento de El Mango y de la


vereda Campo Alegre, no se ajusta a las condiciones de proporcionalidad fijadas por la
Corte. En efecto, si bien el objetivo de la ubicación de la estación de policía es el de
proteger a la población civil, la práctica y contexto de la zona en estudio demuestra que
esa circunstancia ha ocasionado una serie de lesiones a las viviendas, vida, integridad
personal, entre otros derechos, al tiempo que algunas familias han tenido que
desplazarse por causa del conflicto.

No resulta razonable esta carga pues los daños que se han producido han sido
desproporcionados y los beneficios de tener a la Policía cerca de los hogares de la
comunidad, en ese caso en particular y por las razones expuestas, no han sido los
esperados, entonces, no solo tuvieron que sufrir el rigor de la guerra, por parte de grupos
armados ilegales, sino que además, padecieron los abuso de la Policia Nacional.