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REVOLUCION INDIGENA EN EL PERIODO REPUBLICANO

Los líderes indígenas sacrificaron la vida por la libertad que llegó a medias en 1825 con
la creación de la república de Bolivia. La creación de la República, no liberó a los
indígenas, a las grandes mayorías que siguieron sometidas, discriminadas y
explotadas. Tuvieron que pasar dos siglos, desde la lucha de Túpac Katari, para que
los indígenas tengan derechos en esta tierra, que hoy se llama Bolivia.

En la primera fase revolucionaria, las ideas liberales contenidas en manifiestos


políticos, tales como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776) y
la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), tuvieron gran
predicamento entre los caudillos que perseguían la independencia política y
administrativa de las tierras colonizadas. Por el Contrario, en la fase de organización
republicana se advierten tendencias pragmáticas entre los encargados de organizar los
nuevos estados. El respeto a las libertades individuales: igualdad Política y social de
los ciudadanos; respeto a la propiedad; libertad de conciencia, de organización,
asociación y expresión; repartición equitativa de los impuestos, injertadas a complejas
realidades socioeconómicas, adquirieron matices propios, traduciéndose las
propuestas liberales en planteamientos reformistas de difícil aplicación por las
características estructurales de la sociedad.
La aplicación de los principios liberales propuestos Por Simón Bolívar fue llevada a
cabo, en la nueva "república Bolívar", hoy Bolivia, por Antonio José de Sucre y un
conjunto de militares colombianos, ideólogos de origen extranjero y muchos políticos
criollos. Sin embargo, puede atribuirse al mariscal Sucre, y a algunos ideólogos que lo
acompañaron en su gestión de gobierno, la ejecución de las primeras iniciativas de
corte liberal. El objeto del presente trabajo está precisamente referido a esta etapa de
transición política hacia el Estado republicano (1825-1828).
Las ideas inspiradas en el liberalismo al ser trasplantadas a esta región del continente
en las décadas precedentes a 1825, experimentaron mutaciones, habiendo obtenido un
relativo éxito político con el advenimiento de la República. En el aspecto social el
liberalismo quiso elevar la calidad de algunos sectores sociales mediante la educación
y la utilización de los recursos económicos de la Iglesia. El resultado concreto de ese
intento fue una ruptura con la Iglesia y la disminución de su poder temporal. El
liberalismo fracasó en sus objetivos económicos cuando intentó modificar las bases
que sustentaban al Estado, tales como la propiedad sobre la tierra (Decreto de Trujillo,
29 de agosto de 1825) y el sistema tributario. No obstante el aparente saldo negativo,
atribuido a una falta de coherencia entre el nuevo espíritu liberal y las viejas estructuras
socioeconómicas, el naciente Estado boliviano se perfiló como un proyecto político
autónomo, bajo el impulso del liberalismo político.
DE CHARCAS A BOLIVIA

El ingreso de las tropas vencedoras libertadoras a la exCharcas en la primera semana


de febrero de 1825, puso fin a un largo ciclo de movimientos insurgentes y
revolucionarios y al moribundo régimen colonial que se debatía bajo el fuego cruzado
de ejércitos patriotas. La presencia de las tropas libertadoras inauguró el nuevo ciclo
republicano, al mismo tiempo que trajo aparejada una tendencia militarista que tuvo un
importante rol político a lo largo del siglo XIX.
Antonio José de Sucre llegó al mando de más de 8.000 hombres que integraban los
ejércitos del Norte, en pos de concluir el proceso de liberación. Aun antes de pisar las
provincias, el Mariscal dirimió a su favor en la situación creada en torno al problema de
pertenencia territorial y comenzó el proceso, aún inconcluso, de definiciones
territoriales y dependencias regionales. De las primeras definiciones políticas tomadas
por este jefe militar y del espíritu autonomista y guerrero de los llamados pueblos
altoperuanos, se desprende entonces la independencia política de Charcas.

EL TERRITORIO DE LA EX CHARCAS

EL ESPACIO Y LA SOCIEDAD

El territorio de las llamadas provincias Altas por el propio Mariscal, era un espacio casi
desconocido por sus habitantes. Según datos contenidos en el Atlas del Instituto
Geográfico Militar, Bolivia poseía entonces una superficie aproximada de 2'363.769
Km2 y una población aproximada al 1'000.000 y 1'200.000 habitantes.

La sociedad estaba edificada sobre bases estamentarias divididas según los


componentes étnicos y los porcentajes de sangre europea y su relacionamiento político
con el Estado español. El factor económico también podía predeterminar el ascenso
social, aunque en grado restringido. Las tradiciones culturales ahondaban la
fragmentación de la sociedad colonial en desmedro de los intereses económicos de la
Corona y del desarrollo de la sociedad. Las clases poseedoras de la riqueza, o
sociedad criolla (propietarios de haciendas, descendientes de ricos azogueros y
beneficiarios de las mitas mineras, alto clero, comerciantes y funcionarios y algunos
profesionales), constituían grupos reducidos con relación a la población indígena.
Compartían entre ellos privilegios y cuotas de poder en la administración colonial; éstos
fueron los herederos del poder económico y político que quedó vacante al irrumpir el
nuevo orden republicano.

El espacio estaba dividido en el país urbano y el país rural. Al sobrevenir el ciclo


republicano esta división no se atenuó. Los centros urbanos con predominio de los
criollos estuvieron, sin embargo, condicionados por la mestización. Los indios eran
migrantes, se ubicaban en las áreas periféricas y en labores subalternas. Las ciudades
con tradición minera, como Potosí y Oruro, sufrieron un descenso demográfico por la
crisis minera; mientras que por las características del mercado, por sus recursos
agrícolas y la migración indígena, La Paz y Cochabamba experimentaron algún
crecimiento. Las áreas rurales, con un predominio poblacional indígena y ocupadas en
parte por un sistema hacendatario, conservaban sus instituciones tradicionales como el
cacicazgo y la comunidad indígena.

A su llegada, el Mariscal percibió los estragos de la crisis motivada por los quince años
de economía de guerra y por los perjuicios ocasionados por la baja producción de
plata. Casi había desaparecido el antiguo esplendor del Cerro Rico de Potosí,
alrededor del cual se desarrolló la economía colonial de la antigua Charcas. La minería
estaba abandonada; el deficiente obsoleto desarrollo tecnológico había ocasionado su
estancamiento, y a ello se sumaba la falta de capitales y la carencia de azogue para la
refinación de los minerales de plata. Se advertía el quebranto del comercio. La precaria
producción agropecuaria apenas sostenía las pesadas cargas y contribuciones que
demandó la guerra de guerrillas y el mantenimiento de los ejércitos patriotas y realistas.

LA TRANSICIÓN

El panorama de la realidad social, económica y cultural, el vacío de poder, el riesgo de


la desintegración de las provincias, impulsaron a Sucre a tomar decisiones políticas
inmediatas con respecto a las provincias. Su espíritu militar le llevó a plantear
estrategias bélicas para liberar a las provincias de factores conflictivos. Al despuntar el
alba de su gobierno militar, su espíritu organizativo le condujo a realizar un
reconocimiento preciso de las condiciones generales del territorio, de la economía y de
la sociedad.
Sus primeras disposiciones revelan un sentimiento antiespañol; prima en él la voluntad
de excluir y eliminar la influencia de "los godos" de la administración pública y de la
Iglesia. Para nombrar funcionarios ordena a los Presidentes de Municipalidades,
Cabildo Eclesiástico y Jueces de Comercio que, conforme a un anterior Decreto de
Bolívar de 11 de enero de 1825 dictado en el Perú, en cada distrito se formen Juntas
de Notables para elegir funcionarios patriotas y honestos.

Las disposiciones provisionales de Sucre pretendían invalidar vicios administrativos y


prácticas corruptas de la antigua estructura colonial, así como buscar consenso para
los flamantes funcionarios. También se prohibió la compra de cargos públicos y la
captación de subvenciones extras que beneficiaban a los antiguos funcionarios
coloniales.

Durante los primeros meses de la etapa de transición, el Mariscal Sucre actuó como un
representante colombiano y puso en práctica su experiencia acumulada a su paso por
la Intendencia de su corta misión en Lima. Las frecuentes consultas informes, así como
los partes de guerra y oficios despachados: los mandos superiores de Perú y Colombia,
reflejan esa dependencia a la Gran Colombia. En la medida que Sucre prolongaba su
permanencia en el territorio, su criterio político y administrativo adquirió mayor
independencia y autonomía.

Un quebradero de cabeza y un tema que atrapó la atención de Sucre desde su llegada,


fue la movilización, atención y ubicación de las divisiones colombianas y locales. Se
veía" en mil conflictos para sostener más de 10.000 hombres de tropa que hay desde el
Desaguadero a Tupiza". Si bien el Alto Perú recibía subvenciones del Bajo Perú,
recayó sobre el flamante gobierno la mayor carga. En poco tiempo el problema se
agudizó. Los envíos destinados a cubrir gastos de alimentación y vestido sufrían
frecuentes desfalcos mientras crecían las obligaciones con los oficiales y las tropas.
"Del Cuzco y Arequipa no me mandan absolutamente nada, antes toman cuanto
pueden en perjuicio de este ejército".

Persuadido de que la frontera sur era flanco más débil de la región por la proximidad
del caos político en las provincias del Plata, puso en alerta su ejército hasta la llegada
de Simón Bolívar. Por otra parte, el ingreso de divisiones argentinas en misiones
militares y diplomáticas, así como las invasiones brasileñas al territorio de Chiquitos
(Santa Cruz), le indujeron a mantenerse alerta.Es justamente a consecuencia de estas
incursiones armadas que Sucre empezaría a preocuparse por las quejas de los indios
de las regiones bajas de Santa Cruz y la situación de injusticia y esclavitud que
afectaba a los originarios de Mojos y Chiquitos.

La presencia del ejército auxiliar del Norte, disminuido en número, los ejércitos
argentinos, la presencia de oficiales de alta graduación, se prolongaría durante toda su
gestión y sería la principal fuente de discordia. Y más tarde, el argumento que traería
inestabilidad política a la joven República.

A los tres meses de su llegada a Bolivia, Antonio José de Sucre volcó su mirada sobre
el patrimonio y el excesivo poder económico de la Iglesia. Mediante circular del 6 de
mayo de 1825 pidió informes al Deán de Chuquisaca sobre las rentas, diezmos e
hipotecas que gravaban propiedades en su favor. Otra circular ~ la misma fecha
señalaba: "para objetos importantes al conocimiento del gobierno supremo informen
sobre" el número de conventos, de monjas, de rentas, colegios de cada departamento,
número de colegiales, cátedras, fincas, rentas de cada colegio y la institución que las
sustentaba.

LA BUENA VOLUNTAD DE BOLÍVAR

Sin embargo, fueron los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, quienes
en 1825 sellaron la liberación de Bolivia.
Cuando el Mcal. Antonio José de Sucre venció en la batalla de Ayacucho, el 9 de
diciembre de 1824, selló el final del dominio español en el continente y la libertad del
extenso territorio de la Audiencia de Charcas. En 1825, el Congreso Deliberante,
decidió, crear una república independiente del Perú y de Argentina que se denominó
Bolivia, en homenaje al Libertador.

Como primer presidente, Bolívar quiso eliminar el sistema colonial y echar las bases del
nuevo Estado independiente. Dictó decretos repartiendo las tierras y prohibió que se
exija a los indígenas trabajos gratuitos. Eliminó el tributo indígena y estableció la
contribución de todos los “ciudadanos”. No obstante, las buenas intenciones del
Libertador no llegaron a plasmarse. La distribución de las tierras no se pudo realizar por
múltiples inconvenientes, como la falta de un censo, de planos territoriales y demás
elementos para hacer posible una reforma agraria.

La eliminación del tributo indígena tampoco pudo llevarse a cabo. Uno de los factores
fue la resistencia ocasionada por la contribución personal en que blancos y mestizos
veían disimulado el antiguo “tributo” colonial que pesaba sobre los indígenas. Les
parecía mal que los nuevos gobernantes trataran de generalizar esa carga considerada
vergonzosa.

Pese a la buena voluntad de Bolívar de abolir el tributo indígena, el decreto respectivo


tuvo que derogarse en tiempos de Sucre, pues la economía se sustentaba con ese
aporte y el Fisco era tan pobre que hubiera caído en la bancarrota si se le privaba de
su renta más importante.

Posteriormente, los gobiernos republicanos ignoraron completamente la idea de Bolívar


de eliminar el tributo indígena
LOS REVOLUCIONARIOS PARA QUE SE DE LA LIBERACION E INDEPENDENCIA
 Tomás Katari 
Nació en San Pedro de Macha, Provincia de Chayanta, Departamento de Potosí,
Bolivia. Sus reclamos generaron una rebelión indígena en los años 1780 y 1781.
A mediados de 1777, presentó ante la Audiencia de Potosí una querella contra el
mestizo Blas Bernal, lo denunciaba por robos en la recaudación de impuestos en
perjuicio de la Real Hacienda y por haberle usurpado su cargo de curaca (cacique), que
le correspondía por herencia y legislación colonial.
Su denuncia fue comprobada y se le encomendó la cobranza de los impuestos junto a
su compañero Isidro Achu. Cuando el 13 de marzo de 1778, se presentaron con lo
recaudado en Chayanta, Joaquín de Alós, que además de amigo de Blas Bernal, era el
nuevo corregidor, dispuso su arbitrario arresto, para tener que liberarlo el 27 de marzo
ante los reclamos indígenas.
El 17 de julio de 1778, la Audiencia de Charcas dejó de pertenecer al virreinato del
Perú y paso a ser jurisdicción del recientemente creado virreinato del Río de La Plata.
La comunidades indígenas de Chayanta, eligen por su prestigio a Tomás Katari para
que entreviste al nuevo virrey en su representación y le haga saber las injusticias que él
mismo padecía y los abusos de la mita (sistema de trabajo indígena obligatorio).
Como a los indígenas les estaba prohibido montar a caballo, debió caminar 2300
kilómetros hasta Buenos Aires, lo hizo acompañado por el joven Tomas Achu, hijo de
su compañero Isidro. Durante el viaje fueron ayudados por varias comunidades, ya que
no contaban con recursos para comer y alojarse.
En noviembre de 1778 consiguieron entrevistarse con el virrey Juan José Vértiz, quien
el 15 de enero de 1779 dictó un decreto ordenando a los oidores de la Real Audiencia
de Charcas para que administraran justicia.
Vuelto a sus tierras, como la Real Audiencia demoraba el fallo ya que los documentos
de prueba estaban retenidos por el corregidor Alós, Katari -aconsejado por los "sabios"
de su comunidad- decidió asumir las funciones antes de la confirmación oficial. Fue
apresado, hecho que exacerbó a los nativos, que atacaron a sus custodios para
ponerlo en libertad. También degollaron a Blas Bernal.
Los conflictos se suceden hasta agosto de 1780, cuando con Katari nuevamente
encarcelado; el joven Tomás Achu -que había caminado junto a él en el viaje a Buenos
Aires- se le acercó a Joaquín de Alós para increparlo pidiendo cumpliera con la ley, el
corregidor lo mató de dos tiros. Se produce un levantamiento masivo en Pocoata, Alós
es capturado y su vida cambiada por la libertad de Katari, quien regresa a su pueblo
con mayor prestigio.
Las comunidades tenían el control de las áreas rurales, la violencia se había extendido
a otras zonas de la puna y los valles. Katari intenta recomponer las relaciones con las
autoridades españolas por medio del diálogo, pero los enfrentamientos habían llegado
a un punto de no retorno. La Audiencia de Charcas afirmó públicamente que respetaría
la autoridad de Tomás Katari, pero en secreto ordenó a los españoles que lo
capturaran vivo o muerto, y ofreció una recompensa.
El minero español Manuel Álvarez Villarruel, capturó a Katari y lo entregó al justicia
mayor Juan Antonio Acuña quien lo llevaría hacia La Plata (Chuquisaca, actual Sucre).
Al saber que era perseguido por los indígenas, el 15 de enero de 1781, le ató las
manos y lo empujó al abismo desde las alturas de la cuesta de Chataquilla. Los
seguidores de Katari vengarían su muerte ajusticiando tanto a Acuña como a Álvarez
Villarruel.
Con la muerte de Tomás Katari, su esposa -Kurusa Llawi- y sus hermanos -Dámaso y
Nicolás- lideraron desde entonces a los rebeldes. El área sublevada se amplió llegando
hasta Challapata (en el departamento de Oruro) y Chuquisaca, donde Dámaso fue
traicionado por un sacerdote católico que lo entregó a las autoridades.
Rápidamente los españoles retoman el control de la región asesinando a los principales
caciques de la revuelta. También del área de influencia: Tupac Amaru II, fue ejecutado
el 18 de mayo de 1781 en el Cuzco y el 15 de noviembre del mismo año Tupac Katari
que había sitiado La Paz.
Aunque sofocada cruelmente, la gesta de 1781 fue el paso más cercano que hubo
hacia la independencia hasta entonces; la mita fue abolida en 1791.
En el año 2014, la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, sancionó una ley que
declara héroes a Tomás Katari y a Kurusa Llawi, como justo homenaje a quienes
dieron su vida por la liberación del pueblo.
 BARTOLINA SISA
Existen dos versiones acerca de la fecha y lugar de nacimiento: en Sullkawi, el 24 de
agosto de 1753, o en Q’ara Qhatu, el 12 de agosto de 1750; ambas comunidades
corresponden al Departamento de La Paz.
Junto a sus padres -José Sisa y Josefa Vargas-, que se dedicaban al comercio de la
hoja de coca, recorrió diversos pueblos por la altiplanicie andina y los valles yungueños
del departamento de La Paz. Así conoció la crueldad de los españoles hacia los
indígenas, forjando una conciencia de lucha para liberar a su gente del régimen
colonial. Coincidiendo en los ideales conoce a Julián Apaza -luego conocido como
Tupac Katari- con quien contrae matrimonio y llegarán a conducir la rebelión aimara.
Según el padre Franciscano fray Matías Balderrama, que fue capellán de Tupac Katari,
Bartolina Sisa era de mediana estatura, delgada de cuerpo y de facciones agradables.
Montaba bien a caballo y dominaba el kurawa (onda) y el fusil.
En 1772 tuvo el primero de sus cuatro hijos (tres varones y una niña), éste sería
capturado por Sebastián Segurola y se cree asesinado. Los otros lograron sobrevivir y
cambiaron sus nombres.
Al estallar la insurgencia Aymara-Quechua de 1781, ella es proclamada Virreina y su
esposo Virrey. Durante el sitio a La Paz iniciado el 13 de marzo de 1781, Bartolina
acompañó a Katari en el campamento de El Alto, desempeñando un papel importante
en todas las operaciones de guerra.
El 21 de mayo Tupac Katari se aleja con rumbo norte para asegurar otras posiciones,
dejando la dirección del cerco a La Paz a su esposa. Enterado Sebastián Segurola que
los rebeldes eran comandados por una mujer, envió 300 soldados para destruir el cerco
y capturarla. Sisa resiste y logra triunfar.
La Real Audiencia de Charcas envía 1700 hombres para sofocar la rebelión. El 30 de
junio los indígenas deciden replegarse sin oponer resistencia, los españoles instigan a
la traición y ofrecen indulto a los que entregaran o delataran a los cabecillas. Bartolina
decide entonces trasladarse desde El Alto hasta Pampahasi, desciende por
Tembladerani llega hasta Sopocachi, donde algunos que habían hecho contacto con
los españoles la traicionan. La toman presa y la entregan a cambio del indulto, que
finalmente no les fue concedido.
El 5 de julio de 1781 se inicia el juicio en su contra. Comenzaron a interrogarla y a la
pregunta de quién era, la mujer respondió que lavandera, hiladora y tejedora, y mujer
legítima de Julián Apaza. Recibe el peor de los tratos, pero se le mantiene con vida,
esperando usarla como cebo para capturar a Katari.
Katari trató de lograr la libertad de Bartolina. El 24 de octubre de 1781 ofreció la paz
con los españoles a cambio de la libertad de su mujer. Negoció un indulto con Agustín
de Jáuregui, virrey del Perú, sin llegar a ningún acuerdo. Sería capturado, y ejecutado
el 15 de noviembre de 1781.
Bartolina ya no es de utilidad para los españoles y el 5 de septiembre de 1782 -junto a
su cuñada, Gregoria Apaza- se cumple la sentencia: “A Bartolina Sisa Muger del Ferós
Julián Apaza o Tupa Catari, en pena ordinaria de Suplicio, y que sacada del Quartel ala
Plaza mayor por su sircunferencia atada ala cola de un Caballo, con una soga de
espatro al Cuello, y Plumas, y una Aspa afianzada sobre un Bastón de palo en la mano
y a vós de pregonero que publique sea conducida ala Horca, y se ponga pendiente de
ella hasta que naturalmente muera; y después se clave su caveza y manos en Picotas
con el rótulo correspondiente, y se fijen para el público escarmiento en los lugares de
Cruzpata, Alto de San Pedro, y Pampaxasi donde estaba acampada y Precidía sus
juntas sediciosas; y fecho sucesivamente después de días se conduzca la caveza a los
pueblos de Ayohayo, y Sapahagui de su Domicilio y origen en la Provincia de Sicasica,
con la orden para que se queme después de tiempo, y se arrojen las senizas al aire,
donde estime convenir”.
Su cabeza y extremidades fueron exhibidos en los pueblos y caminos donde ella
resistió con su lucha. En su honor el 5 de septiembre se celebra en Bolivia el Día
Internacional de la Mujer Indígena, la fecha se instituyó en 1983 durante el Segundo
Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América realizado en Tiahuanacu,
Bolivia.

 Tupac Katari (Julián Apaza)


Nació el 9 de enero de 1750 en la comunidad Ayo Ayo, en el altiplano paceño. Cuando
tenía siete años quedó huérfano -su padre murió trabajando en las minas de Potosí-,
un sacerdote español lo tomó como sirviente. Muy joven trabajó como minero en Oruro,
sufriendo la explotación despiadada de españoles y criollos. Luego fue panadero en
Sica Sica, donde conoció a Bartolina Sisa, se casó con ella y comenzó a dedicarse al
comercio de la hoja de coca.
Su actividad le permite visitar diversos pueblos, y comprobar que el trato cruel hacia los
indígenas se repite en todos ellos. Junto a su esposa y su hermana menor -Gregoria
Apaza-, liderará una de las rebeliones más intensas contra el Imperio Español en el
Alto Perú. Su movimiento buscaba la liberación de los indígenas frente al yugo
impuesto por las fuerzas coloniales españolas.
Compartía sus ideales con Tomás Katari y José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru
II), quienes encabezaron rebeliones en Chayanta y Perú respectivamente. Ambos
fueron apresados y ejecutados en el primer semestre de 1781. En su honor, Julián
Apaza decidió tomar el nombre de Tupac Katari. Aunque según el fraile agustino
Matías Borda, quien estuviera durante más de un mes como rehén del rebelde, le
escuchara gritar alborozado desde la ceja de El Alto: "Ya vencimos, ya estamos bien,
ahora sí que he de procurar hacerle la guerra a Tupac Amaru para constituirme yo solo
en monarca de estos reinos".
El movimiento tenía características mesiánicas, Tupac Katari prometía la resurrección a
quienes murieran en la lucha, ellos volverían a la tierra a seguir combatiendo; se cuenta
que se acercaba a los antiguos cementerios indígenas gritando: “ya es tiempo de que
volváis al mundo para ayudarme”. Durante la insurrección miles de nativos fueron
engrosando su ejército que llegó a reunir más de 40.000 miembros. Controló Carangas,
Chucuito, Sicasica, Pacajes y Yungas, y el 13 de marzo de 1781 inició el sitio a La Paz
(Chuquiago).
Los nativos no permitieron el ingreso de alimentos, ni la salida de los habitantes, a su
vez continuamente hostigaban a la población. Dentro de las murallas de la ciudad el
hambre y las epidemias provocaron una gran mortandad, mientras que las tensiones
entre criollos y españoles se acrecentaron. Todos los días el ejército katarista atacaba
la ciudad, utilizando grandes pelotas hechas con lana de oveja, empapadas con aceite
o impregnadas con pólvora, que arrojaban a la ciudad para causar incendios, cansar al
enemigo y desgastarlos para la lucha.
El 21 de mayo Tupac Katari se aleja con rumbo norte para asegurar otras posiciones y
el grueso del ejército aymara queda bajo la dirección de Bartolina Sisa, su misión es
cuidar que el cerco a Chuquiago no se debilite. Los españoles, al ver a una mujer al
mando, envían 300 soldados para capturarla. Sisa resiste y logra triunfar.
La Real Audiencia de Charcas envía 1700 hombres -encabezados por su Presidente,
Ignacio Flores de Vergara- para sofocar la rebelión. El 30 de junio los indígenas
deciden replegarse sin oponer resistencia, los españoles instigan a la traición y ofrecen
indulto a los que entregaran o delataran a los cabecillas, fruto de este proceder,
Bartolina Sisa es apresada y será ejecutada el 5 de septiembre de 1782.
Por falta de recursos, a los pocos días de entrar a la ciudad, las tropas encabezadas
por Flores de Vergara deben dejarla. Un segundo sitio se produce el 15 de agosto, para
ese entonces había llegado Andrés Tupac Amaru, sobrino de José Gabriel
Condorcanqui, líder de la rebelión Inca en Perú, para apoyar a los rebeldes -algunos
autores sostiene que los hombres llegados del Cuzco y Azángora en realidad querían
conquistar las tierras aymaras-. Intentaron inundar la ciudad provocando el desborde
del río Choqueyapu, pero la represa se rompió antes de tiempo.
Sebastián de Segurola recibe refuerzos enviados por Juan José de Vértiz, Virrey del
Río de la Plata al mando del coronel José de Reseguín. El 17 de octubre las fuerzas
realistas logran romper el cerco.
Tupac Katari se dirige hacia el lago Titicaca para reorganizar sus fuerzas, un
colaborador -Tomás Inca Lipe- lo traiciona y el día 9 de noviembre de 1781 lo entrega a
los españoles. Katari es conducido hasta Achachicala (a la entrada de La Paz); rapado
y con una corona de espinas es paseado y expuesto a la furia de los paceños.
Fue torturado y sometido a juicio sumario. El 13 de noviembre fue sentenciado a
muerte. La ejecución se lleva a cabo el 15 de noviembre en Peñas (Q’arq’a Marka),
según la tradición antes que le cortaran la lengua dijo: ”A mí solo me mataréis, pero
mañana volveré y seré millones”; amarrado por sus extremidades a las cinchas de
cuatro caballos es descuartizado, luego en picotas se exhiben los trozos de su cuerpo
mutilado.

 José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru II)


Hijo del curaca (cacique) Miguel Condorcanqui Usquiconsa y descendiente por vía
materna de Tupac Amaru (1542 - 1572), el último Sapa Inca de la resistencia en
Vilcabamba.
Nació en Surimana, Virreinato del Perú el 19 de marzo de 1738. Estudió con los
jesuitas del Colegio San Francisco de Borja. Tomó clases de arte en la Universidad de
San Marcos. Dominaba el quechua, el latín y el castellano
Heredó los cacicazgos de Pampamarca, Tungasuca y Surimana y una importante
cantidad de mulas que lo convirtieron en un cacique de buena posición, dedicado al
transporte de mercaderías.
El 25 de mayo de 1760 se casó con Micaela Bastidas Puyucahua, quien se convertiría
en su principal consejera y lo alentaría en su reclamo de reconocimiento de su linaje
real inca, que seguiría por años ante la Audiencia de Lima sin éxito.
Menciones de la época lo describen como "un hombre de poco más de 1,70 metros de
altura, de nariz aguileña y de ojos vivos. De silueta grácil y delgada, pelo cortado sobre
la frente, largo y rizado hasta la cintura, cubierto con un sombrero español de castor.
Modales cortesanos y caballerosos, en donde la ecuanimidad y el comedimiento ponen
en evidencia a un hombre de cultura superior y los rasgos de su carácter. Habla con
perfección el español y con gracia especial el quechua. Se conduce con dignidad con
sus superiores y con formalidad con los indios".
Gran Rebelión
A finales del siglo XVIII, la dinastía de los borbones inició una política de reformas
administrativas y económicas, que en América consistían esencialmente en
incrementar la explotación indígena. Condorcanqui presentó ante la Audiencia de Lima
un petitorio para aliviar las condiciones a las que eran sometidos los indios. Su reclamo
no fue escuchado, decidió entonces que debía tomar medidas más radicales y
comenzó a preparar lo que sería la insurrección más extraordinaria de Sudamérica. Se
proclama Inca, toma el nombre de Tupac Amaru y consigue adhesiones de sectores
muy diversos, desde criollos e indígenas hasta el clero. Durante seis meses miles de
hombres de cada lado combatirían y morirían en enfrentamientos de inusitada
violencia.
Los elevados impuestos y los nuevos repartimientos realizados a la llegada de Agustín
de Jáuregui (13° virrey del Perú, 1780-1784), terminaron por encender la rebelión. El 4
de noviembre de 1780, Tupac Amaru II con su autoridad de cacique de tres pueblos
mandó detener a Antonio de Arriaga, corregidor de Tinta. Lo obligó a firmar una carta a
las autoridades en las que pedía dinero y armas -que fue satisfecha- y tras un juicio
sumario lo ajustició en la plaza de Tungasuca el 10 de noviembre.
Rebelión de Tupac Amaru IIEl 13 de noviembre pasó por el obraje de Pomacanchi
liberando a los indígenas esclavizados. El 18 de noviembre de 1780 se produjo la
Batalla de Sangarará, donde los rebeldes derrotaron al ejército español dirigido por
Tiburcio Landa. Desoyendo a su esposa y principal consejera Micaela Bastidas, cuando
tenía a su merced el Cuzco, prefirió retirarse a su cuartel general de Tungasuca en un
intento de facilitar una negociación de paz, y dedicarse a difundir sus proclamas:
autonomía indígena, supresión de la mita, eliminación de los obrajes, anulación del
reparto de los corregidores, abolición de todos los impuestos y liberación de los
esclavos que se sumaran a la rebelión.
En tanto los españoles movidos por el terror que se extendía desde el Cuzco hasta
Buenos Aires, reorganizaron la resistencia. Los virreyes de Lima y Buenos Aires,
Agustín de Jáuregui y Juan José de Vértiz respectivamente. unieron sus fuerzas. Se
dispuso el envío al Cuzco del visitador general José Antonio Areche, con el mando
absoluto de Hacienda y Guerra y un ejército de 17.000 hombres.
La Junta de Guerra del Cuzco adoptó algunas medidas que recogían las
reivindicaciones de Tupac: abolición definitiva de los repartimientos de los corregidores,
perdón general a todos los comprometidos en la insurrección exceptuando a los
cabecillas y condonación de las deudas contraidas por los indios con sus corregidores.
Estas medidas complementadas con una campaña terrorista, lograron que muchos
indios desertaran del ejército rebelde o se pasaran a las filas realistas. La situación se
desequilibró en perjuicio de los rebeldes, primero fracasaron los intentos de Tupac de
capturar el Cuzco en diciembre y enero, y para finales de febrero de 1781 los
españoles ya operaban con ventaja.
En las cercanías de Tinta, en la batalla de Checacupe, el 6 de abril de 1781 los
rebeldes son aplastados, según un parte de ejército realista: "fueron pasados a cuchillo
más de mil y derrotado el resto enteramente". Tupac Amaru II buscó refugio en Langui,
pero fue traicionado por su lugarteniente y compadre Francisco de Santa Cruz y fue
hecho prisionero. Su esposa y familia fueron apresados en su huida.
La llama encendida por Tupac siguió ardiendo en Sudamérica:
En Perú dos parientes de Condorcanqui, Diego Cristóbal -medio hermano- y Andrés
-sobrino- continuaron las hostilidades hasta marzo de 1782.
En Bolivia se produjo un alzamiento liderado por Tupac Katari que sitió dos veces en
1781 la ciudad de la Paz, hasta que fue capturado y ejecutado en noviembre de ese
año.
En el Chaco, los tobas de la reducción jesuita de San Ignacio de Ledesma,
acaudillados por el el mestizo José Quiroga pusieron en jaque a los españoles llegando
a fines de mayo de 1781 a intentar asaltar Jujuy; rápidamente el ejército español, a la
vera del río Bermejo, en una violenta batalla aplastó la rebelión.
En el Virreinato de la Nueva Granada -en lo que hoy es el departamento de Santander,
Colombia- en 1781 se produjo un levantamiento armado conocido como la Insurrección
de los Comuneros, que tenía las mismas proclamas de Tupac Amaru II. El episodio
finalizaría con la firma de un acuerdo conocido como Las capitulaciones de Zipaquirá
que se acercaba a las peticiones indígenas, sin embargo a los pocos meses las
autoridades españolas dispusieron la nulidad de las Capitulaciones y la captura y
ejecución de los líderes de la insurrección.
El movimiento fracasó, pero tuvo enorme importancia en el destino futuro de la América
colonial. Resultó el paso previo a la emancipación y la formación de nuevas
nacionalidades, que irónicamente continuarían con el sometimiento y la exclusión
indígena.
Torturas a Tupac Amaru IIJuzgamiento y ejecución
Una vez capturados Tupac Amaru, su familia y sus seguidores son encadenados y
conducidos al Cuzco. Lo encarcelaron en el Convento de la Compañía de Jesús, donde
fue brutalmente torturado sin conseguir arrancarle información alguna.
El 15 de mayo fue sentenciado a muerte: "Condeno a José Gabriel Tupac Amaru, a
que sea sacado a la Plaza principal y pública de esta ciudad, arrastrado hasta el lugar
del suplicio, donde presencie la ejecución de las sentencias que se dieron a su mujer,
Micaela Bastidas, sus hijos Hipólito y Fernando Tupac Amaru... Concluidas estas
sentencias se le cortará por el verdugo la lengua, y después amarrado o atado por
cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas
se pueda atar, o prender con facilidad a otras que pendan de las cinchas de cuatro
caballos, para que, puesto de esto modo... arranquen de una vez los caballos, de modo
que quede dividido el cuerpo en otras tantas partes".
El 18 de mayo de 1781, en evento público en la Plaza de Armas de Cuzco, Tupac
Amaru II fue obligado a presenciar la tortura y asesinato de su familia: su tío, sus dos
hijos mayores y finalmente su esposa. Luego seguiría la ejecución del líder, un testigo
relató: "Se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los
grillos y esposas, lo pusieron en el suelo: atáronle a las manos y pies cuatro lazos, y
asido éstos a la cincha de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas
partes: espectáculo que jamas se había visto en esta ciudad. No sé si porque los
caballos ni fuesen muy fuertes, o el indio en realidad fuese de fierro, no pudieron
absolutamente dividirlo, después de un largo rato lo tuvieron tironeando, de modo que
le tenían en el aire, en un estado que parecía una araña." Los verdugos optaron por
decapitarlo y posteriormente despedazarlo. Como medida intimidatoria, el virrey mandó
a repartir sus partes en los pueblos que apoyaban la rebelión.
Posterior a la ejecución, un decreto del visitador general Areche, prohibió el uso de la
lengua quechua, las ropas indígenas y la mención o conmemoración de la cultura inca
y de su historia.
 Gregoria Apaza

“Mujer singularísima y una de las figuras más interesantes de la rebelión de 1781 en los
territorios de Charcas”. 2

Gregoria Apaza nació en Ayo Ayo, Bolivia, hija de Nicolás Apaza y Marcela Nina. Fue
una revolucionaria aymara que junto a su hermano Tupac Katari (Julián Apaza) y su
cuñada Bartolina Sisa, lideró una de las más importantes rebeliones indígenas contra el
dominio español en el Alto Perú.

Estuvo casada con Alejandro Pañuni -desapareció en batalla- y tenía un hijo. Durante
109 días -entre el 13 de marzo y el 30 de junio de 1781-, el levantamiento indígena
encabezado por su hermano puso sitio a la ciudad de La Paz, lapso en el que muchos
de los sitiados fallecieron por hambre y enfrentamientos con los indígenas.

Gregoria era la generala de Tupac Katari, administraba los bienes de los saqueos,
organizaba los campamentos y dirigía a los guerreros en el campo de batalla. El sitio
debió levantarse con la llegada de tropas españolas.

Un segundo sitio se produce el 15 de agosto. Para ese entonces había llegado Andrés
Tupac Amaru, sobrino de José Gabriel Condorcanqui, líder de la rebelión Inca en Perú,
para apoyar a los rebeldes.
En poco tiempo, el joven quechua y Gregoria, diez años mayor que él, eran
inseparables en la lucha y en la vida. Valle de Siles 2 escribió: "La pasión amorosa que
les envolvió fue tan notoria, tan espontánea y abierta que no pudo pasar inadvertida
para nadie. De ahí que todos los declarantes en los juicios (a los insurrectos, después
de aplacada la rebelión) les señalen como amantes y que ella misma termine por
reconocerlo (...)"

Cuando el cerco a La Paz parecía consolidado, Tupac Katari encargó a su hermana la


conquista del valle paceño de Sorata que logró tras cruentas batallas lideradas por ella
y Andrés.

Mientras Tupac Katari controlaba La Paz, Gregoria y Andrés avanzaban por el Altiplano
para encontrarse con las tropas peruanas de Tupac Amaru que ya habían cruzado el
lago. En plena gloria de septiembre de 1781, una carta de su tío obligó a Andrés a
viajar a Azángano. Esa fue la despedida definitiva.

El 17 de octubre, las tropas españolas lograron levantar el cerco indígena a La Paz y


apresan a Tupac Katari. Gregoria armó su ejército en Sorata y viajó a La Paz para
ayudar a su hermano; pero tras una cruenta batalla fue también apresada.

Mujer independiente y apasionada, llegó a ser llamada "reina" por los suyos. De sus
confesiones, al ser apresada, se sabe que no sabía leer ni escribir, aunque debió
hablar castellano, se la interrogó con ayuda de un intérprete de la lengua aymara.

Compartió prisión con su cuñada y fue ejecutada junto a ella el 5 de septiembre de


1782 en la Plaza de Armas de La Paz, hoy Plaza Murillo.

BIBLIOGRAFÍA

 https://historias-bolivia.blogspot.com/2018/11/organizacion-de-la-republica-
boliviana.html
 http://www.la-epoca.com.bo/2018/08/14/los-indigenas-y-la-independencia-
detras-de-la-historia/
 https://pueblosoriginarios.com/biografias/condorcanqui.html

ANEXOS
TOMAS KATARI BARTOLINA SISSA

 TUPAC KATARI JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI


GREGORIA APAZA

SIMON BOLIVAR – ANTONIO JOSE DE SUCRE