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Ensayo:

Principales aportes teóricos de Aldo Rossi, que sentaron las bases para el desarrollo del
urbanismo actual

Autor: Arq. Jimmy Cesar Toledo Castro


Fecha: 15/09/2014

Maestría de Arquitectura
UPSA

El modernismo surge en la Europa a finales del siglo XIX, como una exaltación a las capacidades de
la técnica y la tecnología, que en su afán de industrialismo y progreso elevan a la razón por encima
de cualquier otra motivación para la creación humana en todos los ámbitos de su desarrollo. Aldo
Rossi nació en Milán, Italia en 1931, época dominada en el ámbito de la arquitectura por el
llamado Movimiento Moderno, con una postura funcionalista, profundamente utilitarista, sin
espacio para ornamentos innecesarios o formas con pretensiones historicistas ni culturales. Pero
este arquitecto se convirtió en uno de los máximos exponentes del llamado posmodernismo.
Movimiento que pregona el subjetivismo, donde las construcciones sociales y las implicaciones
personales relativizan lo que el racionalismo definía como la verdad objetiva. En la arquitectura
concretamente se reviven los ornamentos y las referencias historicistas, pero en la mezcla de
nuevos usos y buscando crear nuevos lenguajes con los códigos del pasado redefinidos a la
realidad de su tiempo. Los arquitectos redescubrieron el valor expresivo y simbólico de los
elementos arquitectónicos y las formas que se habían desarrollado través de siglos de
construcción, que habían sido abandonados por el estilo moderno. Este nuevo eclecticismo se ve
llevado más allá de los límites conocidos hasta entonces con las licencias que la tecnología ahora
les permitía. En el caso de la obra de Rossi, si bien algunos autores proponen que tiene la herencia
racionalista en el afán de reducir los “tipos” a formas puras, propone una arquitectura que no
sigue la lógica de la ciencia, sino que se manifiesta como algo subjetivo. La arquitectura presenta
dos expresiones que son la forma y la función. La función es la respuesta a la relación demandada
por los individuos, entre si (sociedad) y un lugar (hecho urbano); la forma por su parte da
respuesta a la necesidad intangible de una búsqueda espiritual de significados y trascendencia que
tienen los seres humanos, por eso es más universal y se mantiene por más largo tiempo.

Rossi entiende la ciudad como arquitectura, pero no reduciendo la ciudad a la imagen visible y
física de esta, sino a la construcción de relaciones sociales del hombre en un tiempo determinado.
La ciudad se basa en la interacción de cada individuo que a su vez conforma parte del total, la
sociedad. La sociedad y el individuo se contraponen en la ciudad con dos dimensiones: la histórica
y la artística, y ambas son reflejo de un tiempo, un espacio y una necesidad. Rossi propone la
relación entre arte y sociedad, donde la sociedad es dinámica constante que solo se detiene para
convertirse en arte: en una representación de un espacio y un tiempo específico, con el fin de ser
guardado en la memoria. Pero antes de desarrollar la postura de Rossi sobre la memoria de una
ciudad, hay que tener claro que para Rossi la ciudad es el reflejo de las interacciones sociales, vista
por él como humanas, en un lugar específico, punto geográfico. Esas interacciones se producen en
la transformación que encara el hombre del lugar donde vive, con el objetivo básico de hacer usos
de los recursos naturales para garantizar su supervivencia, en un proceso de apropiación territorial
y social. Este proceso de apropiación, que Rossi llamaba adaptación, que hacen los hombres de un
lugar genera concepciones funcionales primero y luego estéticas que se enraízan como las
significaciones que dan a su realidad, a vida cotidiana. Y el reflejo de esa vida cotidiana son las
construcciones físicas, con profundas significaciones y simbolizaciones que se expresan de manera
formal en los diferentes usos (barrios) que unidos constituyen el todo del hecho urbano (ciudad).

Aldo Rossi propone dos cosas fundamentales en la arquitectura: Unicidad, cada propuesta
arquitectónica como un hecho único; y la inserción en el lugar (contexto), con variables de uso y
adaptabilidad del hecho físico en sí. La inserción en el contexto se convierte en la base de su
propuesta teórica. Rossi propone el estudio de la zona urbana, del contexto, y de los aspectos
morfológicos, para establecer una tipología que es una abstracción del tipo que se representa en
su esquema básico de formas puras como base de su análisis. Con esta propuesta conduce a la
arquitectura dentro de lineamientos de análisis científico, a través del uso de la historia como
elemento de origen para el proceso de diseño. El “tipo” es una noción abstracta y para su
comprensión hay que concebirla como forma vinculada a los aspectos sociales, así se garantiza el
conocimiento de los valores que motivaron su construcción. La tipología va cambiando a medida
que se producen cambios en la técnica, las funciones, el estilo, el carácter colectivo, y el momento
individual del hecho arquitectónico, es decir a su contexto. Entonces una tipología no se vuelve a
usar como copia sino como una evolución funcional que se adapta a un nuevo contexto.

Aldo Rossi propone el uso instrumental de la tipología para el análisis y comprensión del hecho
urbano, así como también para sustentar el proceso compositivo de la arquitectura. Rossi cree en
la permanencia de la forma, por lo tanto estudia los modelos que dentro de un contexto específico
ofrecen constantes formales y los convierte en arquetipos. Trabaja con constantes arquitectónicas
universales y permanentes que garantizan el éxito de las nuevas intervenciones.

Entre sus propuestas para un nuevo urbanismo, alejado de las propuestas del Movimiento
moderno, afirma que los hechos urbanos son autónomos en su función, porque responden a la
adaptación al contexto, por lo que la ciudad si bien es una creación humana, a medida que crece y
se consolida a través del tiempo, adquiere conciencia y memoria en sí misma. Esta memoria
colectiva se encuentra manifestada en las diferentes propuestas arquitectónicas que son reflejos
de formas de vida en un tiempo. También con este fin se construyen monumentos con voluntad
de crear puntos fijos dentro de la dinámica urbana para la trascendencia o expresión de un
sentimiento o costumbre a través del tiempo. La ciudad en su conjunto también queda sometida
a la temporalidad, por lo que el único camino que ve Rossi para su permanencia es estar vinculada
a la realidad humana. La comprensión de los hechos sociales, políticos y económicos de la ciudad,
así como los de orden histórico le otorgan significado a la estructura urbana. La división de la
ciudad en esfera pública y esfera privada genera una estructura racional que acoge los
monumentos, los elementos estructurantes (sistema viario y topografía) y los edificios de orden
público, así como cada una de las tipologías de desarrollo de un orden residencial y privado.
También reconoce que por diversos motivos con el paso del tiempo las funciones originales
pueden ir cambiando en la ciudad hasta desaparecer o quedar muy poco de ellas, pero lo que
Rossi llama valor espiritual es o que permanece, relacionado al significado contenido en el diseño,
en la forma, estableciendo una relación más importante entre el diseño y la memoria.

Con los aportes teóricos sintetizados en los párrafos precedentes se puede concluir que Aldo Rossi
sentó las bases del urbanismo actual al reconocer primero que el hecho urbano se debe un
contexto físico pero que ha sido apropiado por el hombre en la construcción de una compleja red
de relaciones sociales, que a su vez, han construido en lo cotidiano de sus actividades
significaciones y valores estéticos que trascienden la construcción de infraestructura o edificios
para forjar un sentido, que le da unidad y trascendencia en el tiempo. Esa trascendencia sobre
todo en la memoria colectiva que se hace visible en los monumentos que cada ciudad cobija.

Se hace importante destacar el reconocimiento que hace Rossi del papel de la historia como
metodología para poder analizar y comprender los hechos arquitectónicos dentro de su contexto y
así poder sistematizar las diferentes tipologías. Con este aporte abre las posibilidades de
adaptación de los tipos históricos a las nuevas actividades y exigencias y a la creciente complejidad
de las sociedades actuales. Las propuestas de Rossi con categorías de análisis que no se había
propuesto aun en la arquitectura y el urbanismo llegan a ser la unión de la arquitectura con las
ciencias sociales como la sociología, la historia, la economía y un amplio etcétera, que hoy son la
base de la planificación urbana y regional. Revalorizando al hombre como individuo en relación
con otros individuos y parte de una sociedad, Rossi propone que la arquitectura es la que genera
la ciudad, entendiendo la arquitectura como la respuesta tangible a las necesidades, materiales e
inmateriales, de las personas que responden a lógicas o construcciones de un todo del que forman
parte. Este punto es el que más claro hace su postura alejada de la zonificación rígida del
Movimiento Moderno y de posturas estructuralistas de diseño urbano. El propone el urbanismo
específico, cercano y cotidiano, pero sobretodo humano, donde las necesidades de las personas
permitan la adaptabilidad de funciones dentro de formas que las personas reconocen y sienten
como propias.

Bibliografía
Rossi, Aldo, La arquitectura de la ciudad,
Edit. Gustavo Gili, SA