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Francisco Hurtado Toral

Abstract: La publicidad de las instituciones que pretenden motivar al público para

que sean actores en la conservación del medio ambiente durante décadas ha estado

enfocada a pedir a las personas que cuiden el planeta. Esto evidentemente, no ha sido muy

efectivo puesto que observamos a diario como las personas ponen primero su bienestar

sobre el de la naturaleza. Al hombre parece no importarle que las especies se extingan,

porque eso no les afecta directamente a menos que sus ingresos económicos dependan de

ello. Incluso en lugares turísticos, donde los ingresos provienen principalmente de lo

atractivo de los animales y plantas, es muy difícil motivar al ciudadano común hacia la

conservación. Este ensayo lo que pretende es: Revisar la historia de la Tierra y los cambios

drásticos por los que ha pasado, resaltar los beneficios que obtenemos del planeta y cómo

sería imposible para nosotros vivir en un planeta contaminado y establecer diferencias en

cuanto a fragilidad entre el ser humano y el planeta Tierra. Entonces, en este ensayo

expreso las razones que encentro para creer que la publicidad ha sido enfocada en la

dirección incorrecta, y en lugar de decir al público que el planeta es frágil y que las

actividades humanas lo están destruyendo, informarle que es el ser humano quien está en

peligro de extinción por los efectos de la contaminación y que el planeta seguirá girando

alrededor del sol, lleno de plantas y animales cuando la raza humana se haya extinguido.

Palabras clave: conservación, medioambiente, planeta, contaminación, publicidad, medios

de comunicación, historia de la Tierra, actividades humanas, extinción.

¿Proteger al planeta?: El enfoque de la publicidad que busca motivar a la conservación.


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Los mensajes publicitarios por parte de los gobiernos, fundaciones y grupos

ambientalistas, incluso la empresa privada, motivando a la conservación, no son algo

nuevo. Hoy en día por todos los medios de comunicación se habla de que hay que

conservar el medio ambiente y proteger la Tierra. De hecho, muchas personas piensan que

el hombre en muy poco tiempo terminará destruyendo el planeta e incluso esto ha sido

tema de varias películas de Hollywood, donde el planeta es destruido a causa del drástico

cambio climático que sufre (Emmerich). A través de todos los medios se nos dice que el

planeta está seriamente amenazado y, aunque seamos conscientes de ello, a veces no

sabemos cómo contribuir a cambiar la situación.

Muchos autores de libros incluso nos dicen que tanto en casa como en el trabajo,

de vacaciones o de viaje de negocios, debemos ser sensatos y vigilar nuestra alimentación,

el transporte que usamos, y hasta lo que compramos para atenuar en algo la degradación

medioambiental (Yarrow 35). El hombre con sus actividades de consumo y explotación de

los recursos ha puesto en riesgo la estabilidad del medioambiente, eso es innegable. La

vida sobre el planeta se ve cada vez más amenazada y no es mucho lo que se ha logrado en

el campo ambiental para frenar esta tendencia (Hawken 115). Siempre se dice que hay que

proteger al planeta, por esto es que la publicidad conservacionista debería ser

redireccionada, porque la tierra no está en peligro de ser destruida, sino que es la vida

sobre la tierra la que está en peligro porque en primer lugar, la Tierra ha soportado por

millones de años catástrofes y cambios climáticos dramáticos y sigue en pié, en segundo

lugar, porque al contaminar el agua y el aire será imposible para nosotros sobrevivir en ella

y finalmente porque el daño que las actividades humanas le hacen a la tierra, es mínimo

comparado con el daño estas le causan a la salud de los propios seres humanos.
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1. Historia de la Tierra.

Existen registros geológicos de la Tierra desde hace aproximadamente 4.500 millones de

años, aunque hay posibilidades de que sea mucho mayor que eso. Los geólogos pueden

determinar la edad de la tierra y dividirla en eras o tiempos geológicos, estudiando los

rastros de vida que se encuentran en las capas de tierra, ya sea en montañas, llanuras,

cuencas e incluso en las profundidades del fondo del océano.

Las divisiones de la escala de tiempos geológicos resultante se basan,

en primer lugar, en las variaciones de las formas fósiles encontradas en

los estratos sucesivos. Las divisiones de la escala de tiempos geológicos

resultante se basan, en primer lugar, en las variaciones de las formas

fósiles encontradas en los estratos sucesivos (Historia Geológica de la

Tierra).

Los estudios muestran que en todo este tiempo nuestro planeta ha pasado por

innumerables cambios climáticos y, según las evidencias encontradas por Isabel Montáñez,

quien con su grupo de colaboradores obtuvo registros de dióxido de carbono atmosférico a

partir de grandes terrenos antiguos que habían sido preservados como piedras, de carbón y

de fósiles de plantas. Ellos extrajeron un registro de temperaturas oceánicas superficiales

de los fósiles de braquiópodos y examinaron los amplios registros de vida vegetal pasada

en fósiles de las selvas lluviosas de hace millones de años. Para determinar cómo habían

avanzado y retrocedido los glaciares, examinaron las cicatrices y las pistas dejadas por las

capas de hielo que una vez cubrieron el gran continente austral de Gondwana, el cual

incluía la mayor parte de las masas de tierra del moderno hemisferio actual (Rizzo). Esto
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muestra que los cambios extremos de temperatura y condiciones atmosféricas durante

algunos de los periodos por los que ha pasado la Tierra desde sus inicios habrían hecho que

la supervivencia de la mayoría de los seres vivos que ahora la habitamos, sea imposible.

Los cambios climáticos han sido y son para nuestro planeta algo cíclico y natural, a pesar

de que las actividades humanas han acelerado el calentamiento en las últimas décadas. A

pesar de que el calentamiento global es un fenómeno en el que el hombre está

contribuyendo hoy con la contaminación, lo único que esto le hace a la Tierra es recordarle

todos los cambios que éste ya ha sufrido y lo fuerte e “indestructible” que el planeta es.

Hace 300 millones de años, por ejemplo, la Tierra que era un planeta cubierto por

capas de hielo de kilómetros de espesor. Poco a poco se convirtió en uno libre de hielo.

Fue una etapa altamente inestable, marcada por aumentos y disminuciones en el dióxido de

carbono, cambios extremos en el clima y efectos drásticos sobre la vegetación tropical de

la época. Pero cuarenta millones de años más tarde, “todo el hielo había desaparecido. […]

la vegetación era escasa, y los suelos eran apenas poco más que polvo llevado por el

viento” (Rizzo). Se hace evidente entonces, que el cambio climático con el que el hombre

ha contribuido, no es algo nuevo para nuestro planeta. La vida sobre él se ha extinguido y

ha vuelto a surgir y nuestra Tierra sigue imponente girando alrededor del sol.

2. Contaminación y efectos sobre el ser humano.

Como hemos visto, la mayoría de los seres vivos que han habitado el planeta

desde entonces no han sobrevivieron y los que habitamos ahora sobre la tierra estamos en

peligro de correr con la misma suerte. “Es una característica de nuestra época que la

devastación ecológica global parece abrumar todos los demás problemas, amenazando
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la supervivencia de la vida en la tierra tal como la conocemos”1 (Foster 41).Por ejemplo, el

petróleo que llega al mar, se evapora o es degradado muy lentamente por bacterias, pero a

pesar de que el agua pura es un recurso renovable, los niveles de contaminación están

llegando a un punto en que el agua puede dejar de ser útil, y volverse nociva para la salud

(Mader 858). La contaminación del aire es otro problema. En 1948, en Pennsylvania, 20

personas murieron y 6.000 personas se enfermaron a causa de la contaminación del aire.

En 1952, en Londres, como resultado de una fuerte contaminación del aire, murieron más

de 4.000 personas (La forma en que el ambiente afecta la salud humana 144). El respirar

pequeñas cantidades de aire contaminado durante muchos años puede considerarse

peligroso ya que “[l]os contaminantes químicos del aire pueden causar […] diversas

enfermedades respiratorias, vasculares y cardiacas […] como trombosis, coágulos e

infartos de gente adulta” (Valdés). El medioambiente contaminado también puede

contribuir a que una persona sea víctima de enfermedades que atentan contra su vida, como

el cáncer. La raza humana no podrá sobrevivir por muchos años más sobre la superficie de

la tierra si seguimos contaminando desmedidamente el agua, la tierra y el aire.

3. Contraste entre el planeta y el ser humano.

Comparar la composición del planeta con la forma en que está constituido el

cuerpo del ser humano podría resultar absurdo a simple vista, pero para entender cuán

frágiles somos frente a los cambios en el ambiente, y lo resistente que es el planeta frente a

estos mismos cambios, debemos establecer lo siguiente:

1
Esta es mi propia traducción
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La tierra tiene diferentes capas, la corteza que es la que está en la superficie, tiene

12 Km. de espesor. Bajo la corteza está el manto, que tiene una profundidad de 2.900 Km.

y luego el núcleo que tiene un espesor de 3.475 Km. (La Tierra). Los cambios que la tierra

ha sufrido desde su formación han sido dramáticos únicamente en su superficie, y las

actividades humanas producen cambios en la atmósfera y en la corteza, es decir, un gran

porcentaje de la estructura de la tierra permanece intacto ante la actividad humana. El ser

humano por otro lado, tiene una capa protectora llamada dermis, que es la capa externa de

la piel y tiene un grosor de 4 mm. en su parte más gruesa, el talón y 0,5 mm. en los

párpados (García 567). Pero no sólo la composición del cuerpo humano es frágil, sino que

también es altamente vulnerable a los elementos tóxicos que ingresan a nuestro cuerpo por

medio de los alimentos y el aire que respiramos. Una de las principales molestias

ocasionadas por la contaminación del aire, es la irritación de los ojos.

Los contaminantes químicos del aire pueden causar resequedad de las

mucosas, irritación y comezón en la piel, […] disminución de la

capacidad de la sangre para transportar sustancias nutritivas y oxígeno

al organismo, trastornos digestivos, problemas en huesos y dientes por

fluoruros, asma, bronquitis, aumento de la frecuencia de cáncer

bronquial y enfisema pulmonar. (Valdés)

Por otro lado, el agua contaminada y la falta de agua, son la causa de un gran porcentaje de

las enfermedades más comunes en los países en vías de desarrollo. Estas comprenden

enfermedades causadas por bacterias, protozoos, parásitos y a estos que no son provocados

por el hombre, se le suman [l]os contaminantes más frecuentes […]que son: […]
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hidrocarburos, desperdicios industriales, productos pesticidas […], productos químicos

domésticos y desechos radiactivos (Foodborne Illness 3). Lo más peligroso es que un

porcentaje de los derivados del petróleo son desechados en el mar por los barcos o por las

industrias costeras y afectan a la fauna y flora marinas que a su vez los transportan a los

consumidores de peces, crustáceos, moluscos, algas, etc.. (Doménech 87). Toda esta

contaminación puede acabar con la vida de poblaciones enteras en muy poco tiempo, podrá

acabar extinguiendo algunas especies, incluyendo la humana por lo frágiles que resultan

ante las afectaciones del medioambiente, pero el planeta en sí, es resistente a la

contaminación. Es decir, el daño que se cree que le estamos haciendo al planeta, realmente

nos lo estamos haciendo nosotros mismos.

Como podemos ver, la tierra no está en peligro de ser destruida porque, la vida del

hombre sobre la tierra es un punto diminuto al lado de la vida geológica del planeta y no es

muy acertado pensar que lo que no hicieron las catástrofes en millones de años lo hará el

hombre en unos cientos. Lo que sí está logrando el hombre es que la contaminación

causada por las actividades industriales haga cada vez más difícil la supervivencia en el

planeta, y además está el hecho de que el daño que las actividades humanas le hacen a la

tierra, lo único que hace es revertirse contra la salud de los propios seres humanos. Las

campañas por la conservación deberían concientizar a la gente de que las verdaderas

víctimas de la contaminación somos nosotros mismos y no el planeta. No olvidemos que

si no tenemos claro que es lo que defendemos podemos caer en un ecologismo que además

de equivocado, resultará estéril. Debemos evitar la contaminación para así protegernos del

daño que causamos a la naturaleza, y más importante aún, debemos educar a las futuras
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generaciones con la consciencia de que debemos evitar contaminar porque esto nos hace

daño a nosotros mismos.

Obras citadas:

Doménech, Xavier. Química Ambiental: el impacto ambiental de los residuos, Segunda

Emmerich, Rowland, dir. 2012. Sony Pictures. 13 de Nobiembre de 2009

“Foodborne Illness”. National Center for Immunization and Respiratory Diseases: Division

of Bacterial Diseases. 25 de Octubre de 2005. 3 de Diciembre de 2010. <

http://www.cdc.gov/ncidod/dmd/diseaseinfo/files/foodborne_illness_FAQ.pdf >

“La forma en que el ambiente afecta la salud humana”. Salud ambiental. Seattle:

University of Washington. 2004. 3 de Diciembre de 2010.

<http://depts.washington.edu/ceeh/downloads/FF_Asthma_SP.pdf>

Foster, John Bellamy. The Ecological Revolution. New York: Monthly Review Press,

2009.

García-Porrero, Juan. Anatomía Humana, Ebook Primera Edición. Barcelona: McGraw

Hill Interamericana de España, 2008.

Hawken, Paul, et. al. Natural Capitalism. New York: Back Bay Books, 1999.

“Historia geológica de la Tierra”. Astromía. 3 de Diciembre de 2010.

<http://www.astromia.com/tierraluna/erasgeologicas.htm>

Mader, Sylvia. Biología, Novena Edición. México: McGraw Hill Interamericana, 2007.
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Rizzo, Heber. “La tierra fría y caliente”. Astrobiology Magazine. 5 de marzo de 2007. 22

de Noviembre de 2010. <http://astrobiologia.astroseti.org/astrobio/articulo_4403_

la_tierra_fria_caliente.htm>

“La Tierra”. Meteored. 13 de Diciembre de 2010. http://tierra.meteored.com/

Valdés, Bertha. “Enfermedades causadas por la contaminación del aire”. Salud familiar. 19

de enero de 2010. 1 de Diciembre de 2010. <http://www.esmas.

com/salud/saludfamiliar/adultos/337482.html>

Yarrow, Joanna . 1001 Maneras de salvar el Planeta. Barcelona: Grijalbo, 2008