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Seminario Teológico Aliancista – Temuco

Bachiller Superior en Teología


Griego II
Profesor: Pr. Santiago Garró

Trabajo Final Exégesis Griego II


Romanos 15:1-6

Estudiante: Jaime Peña Álvarez


Fecha: 07-12-2019

1
ΠΡΟΣ ΡΩΜΑΙΟΥΣ

15 1 Ὀφείλομεν δὲ ἡμεῖς οἱ δυνατοὶ τὰ ἀσθενήματα τῶν ἀδυνάτων


βαστάζειν καὶ μὴ ἑαυτοῖς ἀρέσκειν. 2 ἕκαστος ἡμῶν τῷ πλησίον
ἀρεσκέτω εἰς τὸ ἀγαθὸν πρὸς οἰκοδομήν· 3 καὶ γὰρ ὁ Χριστὸς οὐχ
ἑαυτῷ ἤρεσεν, ἀλλὰ καθὼς γέγραπται·
• οἱ ὀνειδισμοὶ τῶν ὀνειδιζόντων σε ἐπέπεσαν ἐπ’ ἐμέ.*
4 ὅσα γὰρ προεγράφη, εἰς τὴν ἡμετέραν διδασκαλίαν ἐγράφη, ἵνα
διὰ τῆς ὑπομονῆς καὶ διὰ τῆς παρακλήσεως τῶν γραφῶν τὴν ἐλπίδα
ἔχωμεν. 5 ὁ δὲ θεὸς τῆς ὑπομονῆς καὶ τῆς παρακλήσεως δῴη ὑμῖν τὸ
αὐτὸ φρονεῖν ἐν ἀλλήλοις κατὰ Χριστὸν Ἰησοῦν, 6 ἵνα ὁμοθυμαδὸν
ἐν ἑνὶ στόματι δοξάζητε τὸν θεὸν καὶ πατέρα τοῦ κυρίου ἡμῶν
Ἰησοῦ Χριστοῦ.1

1 Barbara Aland et al., Novum Testamentum Graece, Institute for New Testament Textual Research, Deutsche
Bibelgesellschaft, Stuttgart, 28th Revised Edition, 2012, p. 511.

2
Introducción

Romanos 15:1-5 Reina Valera Contemporánea (RVC)


15 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, en vez de hacer lo que
nos agrada. 2 Cada uno de nosotros debe agradar a su prójimo en lo que es bueno, con el fin de
edificarlo. 3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo sino que, como está escrito: «Las ofensas de los
que te insultaban cayeron sobre mí.» 4 Las cosas que se escribieron antes, se escribieron para nuestra
enseñanza, a fin de que tengamos esperanza por medio de la paciencia y la consolación de las
Escrituras. 5 Que el Dios de la paciencia y de la consolación les conceda a ustedes un mismo sentir,
según Cristo Jesús,
Reina Valera Contemporánea (RVC)
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En la iglesia, un tema de gran importancia es el de las relaciones interpersonales. Si no hay


un mismo sentir, no da un buen testimonio a todos, y es más difícil predicar el Evangelio. Además,
por lo general no se acude con regularidad a las Sagradas Escrituras. Por todo esto, se hace útil el
estudio de este pasaje, para encontrar pistas de cómo seguir estas líneas y cómo comportarse
para mostrar el amor de Cristo al resto del mundo.

I. Análisis del Contexto Original

a) Contexto Histórico

Pablo se halla en Corinto (invierno del 55-56). Había finalizado su trabajo en el oriente y
pensaba visitar Roma rumbo a España después de entregar una ofrenda a los cristianos pobres en
Jerusalén (15:22-32; ver 1Co 16:3-6; Hch 19:21; Hch 20:3). El lugar queda confirmado si
aceptamos 16:1. El tiempo del año es la primavera si combinamos declaraciones de Hechos con la
Epístola. Dice él: «Mas ahora voy a Jerusalén para el servicio de los santos» (15:25). En Hch 20:3
leemos que Pablo pasó tres meses en Corinto. En 2° Corintios tenemos un relato completo de la
colecta para los santos pobres en Jerusalén. El relato del viaje de Corinto a Jerusalén se da en Hch
20:3–21:17. Fue en la primavera entre la pascua en Filipos (Hch. 20:6) y Pentecostés en Jerusalén
(20:16; 21:17).2,3

La iglesia de Roma, que no había sido fundada ni visitada por Pablo, estaba situada en la
capital del Imperio Romano, cosmopolita, situada estratégicamente, y respecto de la cual se halla
medianamente informado, quizá por hombres como Aquila (Hch 18:2). Las pocas alusiones de su
2 Biblia de Jerusalén, Bilbao, Desclée de Brouwer, 1998, pp. 1646-1647.
3 Biblia de Estudio Diario Vivir, Nueva Traducción Viviente, Tyndale House Publishers, Inc., 2015, pp. 1933-1934.

3
epístola únicamente dejan entrever una comunidad en la que los convertidos del Judaísmo (la
mayoría) y de la gentilidad (gran número) no se estaban llevando tan bien, ya que tenían
malentendidos, dudas y expuestos a despreciarse mutuamente. Por eso cree conveniente, para
preparar su venida, enviar con su protectora Febe de Cencrea (16:1) una carta en que expone su
solución del problema del Judaísmo-Cristianismo, tal como lo acaba de madurar bajo los impactos
de la crisis gálata. Está particularmente interesado en que se unan como Cuerpo de Cristo, por lo
que expone sus argumentos para que dicha iglesia se fortalezca en compromiso con Cristo,
doctrina y funcionamiento hacia lo que Dios quería de ellos. 2,4,5

b) Contexto Literario

La epístola a los Romanos parece algo posterior a la que va dirigida a los Gálatas. Su
propósito es explicado por su mismo autor. Hacía largo tiempo que él acariciaba la idea de ir a
Roma (Hch 19:21) y frecuentemente había hecho planes para ello (1:13) que quedaron
interrumpidos (15:22), pero decididamente planea ir de Jerusalén a Roma una vez haya
depositado allí la ofrenda (15:26) para luego dirigirse a España (15:24, 28). Mientras tanto, envía
esta Epístola a fin de que los romanos puedan saber cuál es realmente su evangelio (1:15; 2:16).
Tiene su mente llena de las cuestiones suscitadas por la controversia de los judaizantes y que se
exponen en las Epístolas a Corinto y a Galacia. Así que con un talante más sereno y de una manera
más extensa les presenta su concepción de la justicia que Dios exige (1:17) tanto del gentil (1:18–
32) como del judío (2:1–3:20) y que sólo puede ser obtenida mediante la fe en Cristo el cual, por
su muerte expiatoria (justificación) la ha hecho posible (3:21–5:21). Esta nueva vida de fe en
Cristo debería conducir a la santidad de vida (santificación, caps.6–8). Éste es el evangelio de
Pablo. Los restantes capítulos tratan de los corolarios que provienen de la doctrina de la gracia en
su aplicación a las cuestiones prácticas. Es causa de gratitud que Pablo escribiera una exposición
tan extensa de su mensaje. Él tenía un mensaje para todo el mundo, y anhelaba ganar el Imperio
de Roma para Cristo. Era importante para él ir allá porque era el centro de la vida del mundo. En
ningún otro lugar aparece Pablo el estadista cristiano bajo una mejor luz que en esta la más
grande de sus Epístolas. No se trata de un libro de teología formal, aunque Pablo sea propuesto
por muchos como el más grande de los teólogos. Aquí Pablo es visto en la plenitud de sus
capacidades con toda la riqueza de su conocimiento de Cristo y su abundante experiencia en la
obra misionera. La ambición de Pablo era predicar donde no hubiera estado otro antes (15:20),
pero no tiene reparos acerca de dirigirse a Roma.6

4 Alan Stibbs, Soif de la Parole, Associations des Groupes Bibliques Universitaires de France, Éditions Farel,
Croissy-Beaubourg, 2010, p. 425.
5 A. T. Robertson, Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento, Editorial Clie, Barcelona, España, 2003,
p.387.
6 A. T. Robertson, op. cit., p.388.

4
Como Pablo desea exponer su solución del problema del Judaísmo-Cristianismo, retoma
sus ideas de una manera más ordenada y matizada. Si Gal representa un grito salido del corazón,
donde la apología personal (1:11-2:21) se yuxtapone a la argumentación doctrinal (3:1-4:31) y a
las vehementes advertencias (5:1-6:18), Rm por su parte ofrece una exposición continua con
algunas grandes secciones que se entrelazan armoniosamente por medio de temas que se
anuncian anticipadamente para ser luego desarrollados.

Nadie ha discutido con argumentos serios la autenticidad de la epístola a los Romanos,


como tampoco la de las de las epístolas a los Corintios y a los Gálatas. La única cuestión debatida
es si los caps. 15 y 16 son una añadidura posterior. El cap. 15, a pesar de algunos manuscritos, no
puede separarse del cuerpo de la epístola. En cuanto al cap. 16, cuestionado en buena medida, es
considerado por algunos como una epístola corta dirigida a Éfeso debido a la larga lista de
nombres y saludos que contiene, la prolongada estancia de Pablo en Efeso sin haber estado aún
en Roma y la mención de Aquila y Priscila (16:3–5) que habían estado con él en Éfeso. Pero estos
últimos habían llegado a Éfeso procedentes de Roma antes de ir a Corinto, y no hay razón alguna
por la que no hubieran regresado a Roma. Es bastante posible que Pablo tuviera muchos amigos
en Roma a los que hubiese conocido en otros lugares. Se ha de recordar que, siendo Roma la
capital del imperio, la gente se dirigía a Roma desde todas partes del mismo.

Los que mantienen la autenticidad del cap. 16 advierten que Pablo nunca dirige saludos a
personas de comunidades en las que él no ha trabajado. Esto habría suscitado envidias al tratar
de forma diversa a algunos miembros de un grupo en el que todos sus componentes le eran
conocidos. La lista de nombres del cap. 16 indica que el escrito iba dirigido a una iglesia que
Pablo no había fundado, lo que excluye que su destinataria sea la iglesia de Éfeso. En cuanto a la
doxología (16:25-27), las características de su estilo no constituyen motivo suficiente para
rechazar su autenticidad, pero sí pueden sugerir una fecha de incorporación posterior. 2

En cuanto a los testigos, los cod. ‫א‬, A, B, C, D asumen al cap.16 como parte integral de la
Epístola. Por su parte, Marción lo rechazó, así como el cap.15, por razones que le eran propias. La
teoría de Renan de que Romanos era una carta circular como Efesios enviada en formas distintas
a diferentes iglesias (Roma, Éfeso, Tesalónica, etc.) ha resultado atractiva para algunos
académicos como explicativa de las varias doxologías en la Epístola, pero éstas no deben causar
ninguna verdadera dificultad ya que Pablo las intercala en sus otras epístolas en correspondencia
con su estado de ánimo (2 Co. 1:20, p. ej.). Y la dicha teoría suscita más problemas que los que
resuelve, como, por ejemplo, la mención de Pablo acerca de ir a Roma (1:9–16). Lightfoot sugiere
la posibilidad de que Pablo añadiera 16:25–27 algunos años después de la fecha original para
convertirla en una carta circular. Pero los cods. no dan sustento a esta teoría, y nos deja con
15:22–33 en la Epístola como algo muy inapropiado para una circular. La erudición moderna deja
esta Epístola intacta con variaciones ocasionales en el cod. en puntos concretos, como sucede
también con el resto del Nuevo Testamento.5

5
Finalmente, ninguna de las Epístolas de Pablo ha generado tantos útiles comentarios como
ésta, como los de Barth (1919), Beet (9ª ed., 1901), Cook (1930), Denney (1901), Feine (1903),
Garvie (1901), Gifford (1881), Godet (Tr., 1883), Gore (Expos.), Grey (1910), Griffith-Thomas
(1913), Hodge (1856), Hort (Intr., 1895), Jowett (3ª ed., 1894), Jülicher (2 aufl., 1907), Kühl
(1913), Lagrange (1916), Lard (1875), Liddon (Anal., 1893), Lietzmann (2 aufl., 1919), Lightfoot
(capítulos 1–7, 1895), Luegert (1913), Monk (1893), Plummer, Richter (1908), Sanday y Headlam
(1895), Shedd (1893), Stifler (1897), Vaughan (1890), Weiss, B. (Meyer Komm., 9 aufl., 1899),
Westcott, F. B. (1913), Zahn (1910).6

c) Contexto Redentor

Dado que el tema de la redención es central en Rm, el contexto redentor es también


literario, con lo que se continúa la sección anterior.

Mientras 1° y 2° Cor contraponían el Cristo Sabiduría de Dios a la vana sabiduría del


mundo, Gal y Rm contraponen el Cristo Justicia de Dios a la justicia que los hombres pretendían
conseguir por sus propios esfuerzos. En Cor el peligro provenía del espíritu griego, con su
orgullosa confianza en la razón, mientras que en Gal y Rm proviene del espíritu judío, con su
orgullosa confianza en la Ley. Algunos judaizantes vinieron a decir a los fieles de Galacia que no
podían salvarse si no practicaban la circuncisión, poniénose así bajo el yugo de la Ley (Gal 5:2ss).
Pablo se opone con todas sus fuerzas a este retroceso que haría inútil la obra de Cristo (Gal 5:4).
Sin negar el valor de la economía antigua, le asigna los justos límites de etapa provisional en el
conjunto del plan de salvación (Gal 3:23-25). La Ley de Moisés, buena y santa en sí (7:12), hizo
que el hombre conociera la voluntad de Dios, pero sin comunicarle la fuerza interior para
cumplirla; por lo mismo, no consiguió más que hacerle consciente de su pecado y de la necesidad
que tiene de la ayuda de Dios (Gal 3:19-22; 3:20; 7:7-13). Pues bien, esa ayuda de pura gracia,
prometida en otro tiempo a Abraham antes del don de la Ley (Gal 3:16-18; cap. 4), acaba de ser
concedida en Cristo Jesús: su muerte y su resurrección han obrado la destrucción de la vieja
humanidad, viciada por el pecado de Adán y la creación de una humanidad nueva de la que él es
el prototipo (5:12-21). El hombre, unido a Cristo por la fe y guiado por el Espíritu Santo, recibe
gratuitamente la verdadera justicia y puede vivir según la voluntad divina (8:1-4). Es cierto que
su fe ha de florecer en buenas obras, realizadas mediante el Espíritu Santo (Gal 5:22-25; 8:5-13),
pero que ya no son las obras de la Ley en las cuales los judíos ponían orgullosamente su
confianza. Son obras realizables por todos los que creen, aún cuando hayan venido del paganismo
(Gal 3:6-9, Gal 3:14; 4:11). Así pues, la economía mosaica, que tuvo su valor de etapa
preparatoria, caducó, y los judíos, que pretenden mantenerse en ella, se colocan fuera de la
verdadera salvación. El propósito de su ceguera es construir el camino con que Dios ha permitido
el acceso de los gentiles. Sin embargo, los judíos no pierden definitivamente su vocación
primordial, porque Dios es fiel: algunos de ellos, el «pequeño remanente» anunciado por los

6
profetas, han creído; los demás se convertirán algún día (cap. 9-11). En adelante, los fieles de
Cristo, sean de origen judío o gentil, deben estar totalmente unidos en el amor y en la ayuda
mutua (12:1-15:13). Estas son las grandes perspectivas que, esbozadas en Gal, se amplían en Rm
y nos proporcionan admirables exposiciones sobre el pasado pecador de toda la humanidad
(1:18-3:20), la lucha interior en cada hombre (7:14-25), la gratuidad de la salvación (3:24 y por
doquier), la eficacia de la muerte y de la resurrección de Cristo (4:24ss; 5:6-11), participadas por
la fe y el bautismo (Gal 3:26ss; 6:3-11), el llamamiento a todos los hombres para que se hagan
hijos de Dios (Gal 4:1-7; 8:14-17), el amor lleno de sabiduría del Dios justo y fiel que dirige todo
el plan de la salvación con sus diferentes etapas (3:21-26; 8:31-39). Las perspectivas
escatológicas persisten: estamos salvados en esperanza (5:1-11; 8:24); pero, al igual que en 1° y
2° Cor, se subraya la realidad de la salvación ya comenzada: se posee ya el Espíritu de la Promesa
a título de primicias (8:23), el cristiano vive desde ahora en Cristo (6:11), y Cristo vive en él (Gal
2:20).

La epístola a los Romanos representa, pues, una de las más bellas síntesis, aunque no
completa, de la doctrina paulina.2

7
1. Análisis Lingüístico

a) Aparato Textual1

15,4: εἰς Treg NA28 RP ] πάντα εἰς WH, • ἐγράφη WH Treg NA28 ] προεγράφη RP.
15,5: Χριστὸν Ἰησοῦν WH NA28 RP ] Ἰησοῦν Χριστὸν Treg7

En el v.2 algunos escritos colocan ὑμῶν en vez de ἡμῶν, pero NA28 opta por ἡμῶν
siguiendo a fuentes más antiguas como los códices Sinaítico (‫)א‬, Alejandrino (A), Vaticano (B) y
Ephraemi Rescriptus (C).

Por otro lado, en el v.4, hay varias discrepancia en el uso de προεγράφη y ἐγράφη, aunque
en traducción la variación ni es importante al no estar señalada en el Nuevo Testamento Crítico
(SBLGNT). Por otro lado, el cod.B agrega πάντα, enfatizando que todas las Escrituras son útiles
como enseñanza. La Biblia de Jerusalén parece tomar en cuenta este énfasis: “En efecto todo
cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el
7 Barbara Aland, Kurt Aland, Johannes Karavidopoulos, Carlo M. Martini y Bruce M. Metzger, The Greek New
estament, Fifth Revised Edition, Alemania, United Bible Societies, 2014.

8
consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.”. Además, algunos textos omiten διὰ,
que parece redundante, pero que le da más fuerza al resultado de las Escrituras en dar esperanza
por medio de ambos, perseverancia y consuelo, resistir y ser apoyados, defensa propia y defensa
externa, en nuestra vida como cristianos. Por último, cod.B y manuscritos de la Vulgata repiten
τῆς παρακλήσεως al final, enfatizando aún más las Escrituras como fuente del consuelo del
creyente.

Finalmente, en el v.5 aparece Χριστὸν Ἰησοῦν transpuesto (Ἰησοῦν Χριστὸν) en los cods.
‫א‬, A, C y otros, mientras que en cod.B y otros no. Este detalle no tiene impacto en la traducción
(Cristo Jesús v/s Jesucristo).

b) Semántica8

ὀφείλω: deber, ser deudor (en la voz pasiva, ser debido). Se traduce con el verbo deber en todos
los pasajes en que aparece en la RVR, excepto en 1Cor 5.10: «os sería necesario»; 7.36: «es
necesario»; y en Mt 23.16,18: «es deudor»; se usa de deber dinero (p.ej., Mt 18.28); de la
obligación de llevar algo a cabo (Lc 17.10); de la obligación de sobrellevar las cargas de los otros
(Rm 15.1); de la obligación de que el hombre lleve la cabeza descubierta (1Cor 11.7), y la mujer
cubierta (v. 10), en oración; de lo que sería propio, conforme a una serie de realidades (Heb 5.12);
de nuestra obligación de caminar coherentemente con nuestra profesión de cristianos (1 Jn 2.6);
y de la necesidad de que los creyentes, perteneciendo a la misma familia de Dios, se amen los
unos a los otros (1 Jn 4.11).

δυνατός: fuerte, poderoso. Se traduce «fuerte» en Rm 15.1, donde los «fuertes» son los
mencionados en el cap. 14, en contraste con los «débiles en la fe», aquellos que tienen escrúpulos
en cuanto a comer carne y acerca de la observancia de los días; en 2Cor 12.10, donde la fuerza
reside en soportar sufrimientos con el conocimiento de que son por causa de Cristo; 13.19, donde
«que vosotros estéis fuertes» implica la buena condición espiritual que el apóstol desea para la
iglesia en Corinto, llegando a no tener nada que demande su ejercicio de la disciplina.

ἀσθένημα: relacionado con ἀσθένεια, que literalmente significa ausencia de fuerza. Se halla en
plural en Rm 15.1, «flaquezas»; esto es, aquellos escrúpulos que surgen debido a la debilidad de
la fe. Los fuertes deben soportar las flaquezas de los débiles (adunatos) sometiéndose a
restricciones.

ἀδύνατος: lit.: no poderoso. Se traduce «débil» en Rm 15.1, de las debilidades de aquellos cuyos
escrúpulos surge de una falta de fe (véase 14.22,23) (c); el cambio de adjetivo (cf. 14.1) se debe al
contraste con dunatoi, los «fuertes», que no habían sido mencionados específicamente como tales
en el cap. 14.
8 W. E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, España, Editorial Clie, 1984.

9
βαστάζω: llevar. Se traduce: «hemos soportado la carga» (Mt 20.12; RV: «llevado»); «soportar»
(Rm 15.1; RV, «sobrellevar»); «No puedes soportar» (Rev2.2; RV: «sufrir»).

ἀρέσκω: (a) ser agradable, ser aceptable a (Mt 14.6; Mc 6.22; Hch 6.5; Rm 8.8; 15.2; 1Cor 7.32-
34; Gal 1.10; 1Tes2.15; 4.1, donde la kai precedente, «y», es epexegético, «o sea», explicando cuál
es la forma de conducirse de los cristianos, esto es, «agradar a Dios)». En Gn 5.22, donde en
hebreo dice «Enoc anduvo con Dios», la LXX tiene «Enoc agradó a Dios» (cf. Miq 6.8; Heb 11.5; 2
Ti 2.4); (b) tratar de agradar y, de esta manera, hacer un servicio, haciéndolo malvadamente en
interés propio (Rm 15.1), lo cual Cristo no hizo (v. 3); o hacerlo de manera desprendida (1Cor
10.33; 1Tes2.4). Este sentido de la palabra lo ilustran Moulton y Milligan (Vocabulary) con
numerosas inscripciones, especialmente en la descripción de «aquellos que se han mostrado
útiles a la república».

ἀγαθός: describe aquello que, siendo bueno en su carácter o constitución, es beneficioso en sus
efectos. Se usa: (a) de cosas físicas, p.ej., un árbol (Mt 7.17); tierra (Lc 8.8); (b) en un sentido
moral, frecuentemente de personas y cosas. Dios es esencialmente, absoluta y consumadamente,
bueno (Mt 19.17; Mc 10.18; Lc 18.19). Esta palabra se aplica a ciertas personas (Mt 20.15; 25.21,
23; Lc 19.17; 23.50; Jn 7;12; Hch 11.24; Tit 2.5); en una aplicación general (Mt 5.45; 12.35; Lc
6.45; Rm 5.7; 1 P 2.18).

El neutro del adjetivo con el artículo determinado significa aquello que es bueno, lit.: «lo
bueno», como siendo moralmente honorable, que agrada a Dios, y por tanto beneficioso. Los
cristianos tienen que probar cuál sea la buena voluntad de Dios (Rm 12.2); y seguir así aquello
que es bueno (Rm 12.9); hacerlo (13.3; Gal 6.10; 1 P 3.11, aquí, y solo aquí, está ausente el
artículo; Jn 5.29, aquí se usa el plural neutro, «las cosas buenas», RVR: «lo bueno»; Rm 2.10, Ef
4.28; 6.8); seguirlo siempre (1Tes5.15; 1 P 3.13); imitarlo (3 Jn 11); vencer con ello al mal (Rm
12.21). Las autoridades gubernamentales son ministros del bien, esto es, de aquello que es
saludable, apropiado al curso de los asuntos humanos (Rm 13.4). En Flm 14: «tu favor» significa
«tu beneficio». En cuanto a Mt 19.17: «¿por qué me preguntas acerca de lo que es bueno?» (cf.
VHA) sigue a los manuscritos más antiguos.

El plural neutro se usa también de los bienes materiales, riquezas, etc. (Lc 1.53; 12.18,19;
16.25); de provisiones temporales (Gal 6.6); en Rm 10.15; Heb 9.11; 10.1, los bienes son los
beneficios provistos mediante el sacrificio de Cristo, con respecto tanto a los conferidos mediante
el evangelio y aquellos del venidero reino mesiánico.

οἰκοδομή: (a) el acto de construir (oikos, hogar, y demo, construir). Se usa figuradamente en el
NT, en el sentido de edificación, o promoción del crecimiento espiritual; lit.: las cosas de
edificación (Rm 14.19; 15.2); de una iglesia local como edificio espiritual (1Cor 3.9), o toda la

10
Iglesia, el Cuerpo de Cristo (Ef 2.21). Expresa el efecto fortalecedor de la enseñanza (1Cor
14.3,5,12,26; 2Cor 10.8; 12.19; 13.10), o de otros ministerios (Ef 4.12,16,29), la idea comunicada
es la de progreso resultante de un paciente esfuerzo. Se usa también del cuerpo de resurrección
del creyente (2Cor 5.1); (b) se usa literalmente en Mt 24.1; Mc 13.1,2.

Ἰησοῦς: es una transliteración del nombre heb. «Josué», significando «Jehová es salvación»; esto
es, «es el Salvador»; era «un nombre común entre los judíos (p.ej., Éx 17.9; Lc 3.29; Col 4.11). Fue
dado al Hijo de Dios en la encarnación como su nombre personal, en obediencia a la orden dada
por un ángel a José, el marido de su madre, María, poco antes de que Él naciera (Mt 1.21). Es con
este nombre que se le designa generalmente en las narraciones evangélicas, pero no sin
excepciones, como en Mc 16.19; Lc 7.13, y una docena más de pasajes en este Evangelio, y en unos
pocos lugares en el de Juan.

«Jesucristo» aparece solo en Mt 1.1,18; 16.21, margen; Mc 1.1; Jn 1.17; 17.3. En Hechos se
halla frecuentemente el nombre «Jesús». «Señor Jesús» se usa normalmente, como en Hch 8.16;
19.5,17; véase también los relatos de las palabras pronunciadas por Esteban (7.59), por Ananías
(9.17), y por Pablo (16.31); aunque tanto Pedro (10.36), como Pablo (16.18), usaron también
«Jesucristo».

En las epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, el nombre personal no se encuentra solo
ni una sola vez, pero sí en Apocalipsis, donde se encuentra ocho veces (VM, 1.9; 12.17; 14.12;
17.6; 19.10, dos veces; 20.4; 22.16). En la RVR se exceptúan los dos primeros pasajes, donde
aparece el nombre compuesto «Jesucristo» (TR).

En las Epístolas de Pablo, «Jesús» aparece solo únicamente trece veces, y en Hebreos ocho
veces; en esta última, el titulo «Señor» se añade solo una vez (13.20). En las Epístolas de Santiago,
Pedro, Juan y Judas, hombres que acompañaron al Señor en los días de su carne, «Jesucristo» es el
orden invariable (en VM) del nombre y título, porque este fue el orden de su experiencia; lo
conocieron primero como «Jesús», llegando a aprender, finalmente, en su resurrección, que Él era
el Mesías. Pero Pablo llegó a conocerlo por primera vez en la gloria celestial (Hch 9.1-6), y siendo
así su experiencia la inversa de la de los otros, se halla frecuentemente el orden inverso, «Cristo
Jesús», en sus epístolas, pero, exceptuando Hch 24.24, no aparece en ningún otro lugar de la VM.

En las cartas de Pablo, el orden siempre está en armonía con el contexto. Así, «Cristo
Jesús» describe al Excelso que se humilló a sí mismo (Fil 2.5), y da testimonio de su pre-
existencia; «Jesucristo» describe al Menospreciado y Rechazado que fue después glorificado (Fil
2.11), y da testimonio de su resurrección. «Cristo Jesús» sugiere su gracia; «Jesucristo» sugiere su
gloria» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 26, 29).

11
Χριστός: ungido. Traduce, en la LXX, la palabra Mesías, término que se aplica a los sacerdotes
que eran ungidos con el aceite sagrado, especialmente al sumo sacerdote (p.ej., Lv 4.3,5,16). Los
profetas reciben el nombre de joi cristoi Teou, «los ungidos de Dios» (Sal 105.15). El rey de Israel
era en ocasiones mencionado como cristos tou Kuriou, «el ungido del Señor» (1 S 2.10,35; 2 S
1.14; Sal 2.2; 18.50; Hab 3.13); el término es utilizado incluso de Ciro (Is 45.1).

El título jo Cristos, «el Cristo», no se usa de Cristo en la versión LXX de los libros inspirados
del AT. En el NT la palabra se usa frecuentemente con el artículo, del Señor Jesús, como un
apelativo más que como un título (p.ej., Mt 2.4; Hch 2.31); sin el artículo (Lc 2.11; 23.2; Jn 1.41).
En tres ocasiones el mismo Señor aceptó expresamente este título (Mt 16.17; Mc 14.61, 62; Jn
4.26).

Se añade como apelativo al nombre propio «Jesús» (p.ej., Jn 17.3, única vez en que el Señor
se denomina así a sí mismo; Hch 9.34; 1Cor 3.11; 1 Jn 5.6). Es decididamente nombre propio en
muchos pasajes, tanto si aparece con el artículo (p.ej., Mt 1.17; 11.2; Rm 7.4; 9.5; 15.19; 1Cor 1.6),
como si aparece sin él (Mc 9.41; Rm 6.4; 8.9,17; 1Cor 1.12; Gal 2.16). El solo título Cristos se usa
en ocasiones sin el artículo para significar a aquel que por su Santo Espíritu y poder mora en los
creyentes, moldeando el carácter de ellos en conformidad a su semejanza (Rm 8.10; Gal 2.20;
4.19; Ef 3.17). En cuanto al uso o a la ausencia del artículo, el título con el artículo especifica al
Señor Jesús como «el Cristo»; el título sin el artículo destaca su carácter y su relación con los
creyentes. También, hablando en general, cuando el título es el sujeto de la oración, tiene el
artículo; cuando forma parte del predicado, el artículo no aparece.

γράφω: (a) de formar letras sobre una superficie o material de escribir (Jn 8.6); también en Gal
6.11, donde el apóstol habla de haber escrito con grandes letras de su propia mano, lo que muy
probablemente significa que en este momento tomó la pluma de manos de su amanuense y acabó
de escribir la epístola por sí mismo. Esto no lo niega el hecho de que el verbo esté en el tiempo
aoristo o pasado definido, lit.: «Yo escribí», porque en griego el que escribía una carta se ponía al
lado del lector y hablaba de ella como habiendo sido escrita en el pasado. En castellano se diría
«os escribo», tomando la perspectiva desde el momento en que estamos ejecutando la acción; cf.
Flm 19 (esta epístola es indudablemente autógrafa), donde una vez más la traducción equivalente
castellana se da en tiempo presente (véanse también Hch 15.23; Rm 15.15). Es posible que el
apóstol, en Gálatas, se refiriera a que había escrito el cuerpo de la epístola, pero la primera
alternativa parece la más probable; en 2Tes 3.17 dice que la salutación final va escrita de su
propia mano y habla de ella como «el signo en toda carta mía», lo que algunos entienden como un
propósito para el futuro más que una costumbre ya establecida; véase, sin embargo, 1Cor 16.21 y
Col 4.18. La ausencia de este rasgo en las otras Epístolas de Pablo se puede explicar en forma
diferente, al no depender su genuinidad de este rasgo; (b) poner por escrito, registrar (p.ej., Lc
1.63; Jn 19.21, 22); se usa de las Escrituras como autoridad determinativa: «escrito está», o «está
escrito» (p.ej., Mc 1.2; Rm 1.17; cf. 2Cor 4.13); (c) de escribir instrucciones o de dar información

12
(p.ej., Rm 10.5: «Moisés escribe»; 15.15; 2Cor 7.12); (d) de lo que contenía un registro o mensaje
(p.ej., Mc 10.4,5; Jn 19.19; 21.25; Hch 23.25).

προγράφω: lit.: escribir antes. Se traduce «que … habían sido destinados» en Jud 4. Rm 15.4; en
los mss. más acreditados por la moderna crítica textual; TR tiene grafo; Ef 3.3).

ὀνειδισμός: reproche, difamación. Se emplea en Rm 15.3; 1 Ti 2.7; Heb10.33; 11.26; 13.13.

ὀνειδίζω: reprochar, reconvenir. Se traduce con el verbo injuriar en Mt 27.44; Mc 15.32.


Relacionado con oneidismos y oneidos, significa: (a), en la voz activa, reprochar, reconvenir (Mt
5.11: «vituperen»; 11.20: «reconvenir»; 27.44: «injuriaban», RV: «zaherían»; Mc 15.32:
«injuriaban», RV: «denostaban»; Mc 16.14: «reprochó», RV: «censuró»; Lc 6.22: «vituperen», RV:
«denostaren»; Rm 15.3: «que … vituperaban», RV: «vituperan»; 1 Ti 4.10, TR: «sufrimos
oprobios», RV, RVR; Stg 1.5: «sin reproche», RV: «no zahiere»; 1 P 4.14: «sois vituperados», RV,
RVR).

ἐπιπίπτω: caer sobre (epi, sobre, y Nº 1). Se utiliza: (a) literalmente (Mc 3.10: «caían sobre»;
Hch 20.10,37); (b) metafóricamente, de temor (Lc 1.12; Hch 19.17; Rev11.11; Nº 1, en algunos
mss.); vituperios (Rm 15.3); del Espíritu Santo (Hch 8.16; 10.44; 11.15).

διδασκαλία: denota, al igual que el Nº 1 (término del cual, sin embargo, se ha de distinguir): (a)
aquello que es enseñado, doctrina (Mt 15.9; Mc 7.7; Ef 4.14; Col 2.22; 1 Ti 1.10; 4.1,6; 6.1,3; 2 Ti
4.3, traducido en todos como «doctrina»; Tit 1.9c: «enseñanza», 2.1,10); (b) enseñanza,
instrucción (Rm 12.7: «enseñanza», RV: «doctrina»; 15.4: «enseñanza»; 1 Ti 4.13:«enseñanza»; v.
16: «doctrina»; 5.17: «enseñar»; 2 Ti 3.10: «doctrina’’, RV, RVR; v. 16: «enseñar», RV, RVR; Tit 2.7:
«enseñanza», RV: «doctrina»).

ὑπομονή: paciencia, lit., permanecer bajo (jupo, bajo; meno, permanecer). Se traduce
«paciencia» de un modo casi invariable. «La paciencia, que crece solo bajo las pruebas (Stg 1.3),
puede ser pasiva, esto es, en el sentido de sobrellevar algo, como: (a) en pruebas en general (Lc
21.19; que debe ser entendido mediante Mt 24.13; cf. Rm 12.12; Stg 1.12); (b) en pruebas que
recaen en el servicio del evangelio (2Cor 6.4; 12.12; 2 Ti 3.10); (c) bajo disciplina, que es la
prueba contemplada como procedente de la mano de Dios nuestro Padre (Heb 12.7); (d) bajo
aflicciones no merecidas (1 P 2.20); o activa, esto es, en el sentido de persistencia, perseverancia,
constancia, como (e) en bien hacer (Rm 2.7: «perseverando en bien hacer»; lit., «con la paciencia
del bien obrar»); (f) en dar fruto (Lc 8.15: «con perseverancia»; RV: «con paciencia»); (g) en
correr con paciencia la carrera que nos ha sido propuesta (Heb 12.1).

La paciencia perfecciona el carácter cristiano (Stg 1.4), y por ello la comunión en la


paciencia de Cristo es la condición sobre la que los creyentes serán admitidos a reinar con Él (2 Ti

13
2.12; Rev1.9). Para esta paciencia, los creyentes son «fortalecidos con todo poder» (Col 1.11),
«con poder en el hombre interior en su Espíritu» (Ef 3.16).

En 2Tes 3.5, la frase «la paciencia de Cristo» es susceptible de tres interpretaciones: (a) la
espera por la venida de Cristo; así es como parafrasea la Versión Autorizada Inglesa; (b) que
puedan tener paciencia en sus sufrimientos como la tuvo Cristo con los suyos (cf. Heb 12.2), (c),
que ya que Cristo está «esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies»
(Heb 10.13), igualmente puedan ellos ejercer paciencia en sus esperanzas del triunfo del Señor y
la liberación de ellos. En tanto que se debe evitar una exégesis demasiado rígida, puede ser
permisible parafrasear de la siguiente manera: «que el Señor os enseñe y capacite a amar como
Dios ama, y a ser pacientes como Cristo lo es»» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp.
222, 285).

En Rev3.10, «la palabra de mi paciencia» es la palabra que habla de la paciencia de Cristo,


y sus efectos en la producción de paciencia de parte de aquellos que son de Él (véase más arriba
sobre 2Tes 3.5).

παράκλησις: llamamiento, consuelo, exhortación, etc. Significa llamamiento a lado de uno (para,
al lado; kaleo, llamar); de ahí, ya bien exhortación, consuelo, ruego (p.ej., Lc 2.25, aquí «esperaba
la consolación de Israel» es equivalente a esperar la venida del Mesías; 6.24; Hch 9.31; Rm 15.4,5;
1Cor 14.3: «exhortación»; 2Cor 1.3,4,5,6,7; 7.4,13; Fil 2.1; 2Tes 2.16; Flm 7; Heb 6.18). Se traduce
«ruegos» en 2Cor 8.4;

γραφή: (castellano: grafía, gráfico, etc.), denota primariamente un dibujo, pintura; después un
escrito: (a) de las Escrituras del AT: (1) en forma plural, la totalidad (p.ej., Mt 21.42; 22.29; Jn
5.39; Hch 17.11; 18.24; Rm 1.2, donde «los profetas» comprende la generalidad de los escritores
del AT; 15.4; 16.26, lit.: «escritos proféticos», expresando el carácter de todas las Escrituras); (2)
en singular con referencia a un pasaje particular (p.ej., Mc 12.10; Lc 4.21; Jn 2.22; 10.35, aunque
aplicable a la totalidad; 19.24,28,36,37; 20.9; Hch 1.16; 8.32,35; Rm 4.3; 9.17; 10.11; 11.2; Gal
3.8,22; 4.30; 1 Ti 5.18, donde la segunda cita es de Lc 10.7, de lo que se puede deducir que el
apóstol consideraba «escritura» el Evangelio de Lucas, al igual que Deuteronomio, de donde se
toma la primera cita); con referencia al todo (p.ej., Stg 4.5); en 2 P 1.20: «ninguna profecía de la
Escritura», una descripción del todo, con una especial aplicación al AT en el siguiente versículo;
(b) de las Escrituras del AT, las aceptadas por los judíos como canónicas, y de todas las del NT
aceptadas como autoritativas por los cristianos (2 Ti 3.16); estas últimas debían ser distinguidas
de las muchas epístolas falsas y otros escritos religiosos espúreos que ya habían sido producidos
y circulaban en época de Timoteo. Esta discriminación sería dirigida por el hecho de que «toda
Escritura», caracterizada por inspiración de Dios, sería provechosa para los propósitos
mencionados (cf. RV). En la RVR la traducción se refiere al canon completo de las Escrituras

14
(«Toda la Escritura»), pero no estaba acabado cuando el apóstol escribió a Timoteo. La traducción
correcta es «toda Escritura» (RV, RVR77, NVI, Besson).

Las Escrituras son frecuentemente personificadas por los escritores del NT (al igual que
por los judíos, Jn 7.42): (a) como hablando con autoridad divina (p.ej., Jn 19.37; Rm 4.3; 9.17,
donde se dice que la Escritura habla a Faraón, dando el mensaje realmente enviado a él
anteriormente de parte de Dios por medio de Moisés; Stg 4.5, véase más arriba); (b) como
poseyendo la capacidad sensible de la previsión, y el poder activo de la predicación (Gal 3.8,
donde la Escritura mencionada fue escrita más de cuatro siglos después de ser pronunciadas las
palabras). Las Escrituras, en tal caso, toman el lugar de su Divino Autor con una intimación de que
permanecen perpetuamente caracterizadas como la voz viviente de Dios. Esta agencia divina es
otra vez ilustrada en Gal 3.22 (cf. v. 10 y Mt 11.13).

ἐλπίς: en el NT, esperanza favorable y confiada; contrastar con la LXX en Is 28:19: «una mala
esperanza». Tiene que ver con lo invisible y lo futuro (Rm 8:24-25). Esperanza describe: (a) la
feliz espera del bien, lo cual es el significado más frecuente (p.ej., Tit 1:2; 1P 1:21); (b) la base
sobre la que descansa la esperanza (Hch 16:19; Col 1:27 : «Cristo en vosotros, la esperanza de
gloria»); (c) el objeto sobre el que se fija la esperanza (p.ej., 1Tim 1:1). Es uno de los tres grandes
pilares de la fe cristiana. Todo el mensaje cristiano se fundamenta en la esperanza, juntamente
con la fe y el amor (1 Cor 13:13). Esperanza es característicamente la virtud cristiana y, a la vez,
algo imposible para el no cristiano (Ef 2:12). Sólo el cristiano puede ser un optimista con relación
al mundo. Sólo el cristiano puede esperar hacer frente a la vida. Sólo el cristiano puede
considerar la muerte con serenidad y ecuanimidad.

Se usan varias frases con la palabra esperanza en las epístolas y discursos de Pablo: (1)
Hch 23:6 : «de la esperanza y de la resurrección de los muertos»; esto se ha considerado como
una forma retórica en la que el adjetivo se separa del nombre mediante la conjunción «y»; esto es,
«la esperanza de la resurrección»; pero kai es epexegetica, definiendo la esperanza, esto es, la
resurrección; (2) Hch 26:6-7 : «la esperanza de la promesa (esto es, el cumplimiento de la
promesa) que hizo Dios a nuestros Padres»; (3) Gal 5:5 : «la esperanza de la justicia»; esto es, la
total conformidad del creyente a la voluntad de Dios a la venida de Cristo; (4) Col 1:23 : «la
esperanza del evangelio», esto es, la esperanza del cumplimiento de todas las promesas
presentadas en el evangelio; cf. 1:5; (5) Rom 5:2 : «la esperanza de la gloria de Dios», esto es,
como en Tit 2:13 : «la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios
y Salvador Jesucristo»; cf. Col 1:27; (6) 1Tes 5:8 : «la esperanza de salvación», esto es, el
arrebatamiento de los creyentes, que tendrá lugar al iniciarse la parusía de Cristo; (7) Ef 1:18 : «la
esperanza a que él (Dios) os ha llamado», esto es, la perspectiva ante aquellos que responden a su
llamamiento en el evangelio; (8) Ef 4:4 : «una misma esperanza de vuestra vocación», lo mismo
que (7) , pero considerado desde el punto de vista del que recibe el llamamiento; (9) Tit 1:2 y 3:7:
«la esperanza de la vida eterna», esto es, la plena manifestación y goce de aquella vida que ya es

15
posesión del creyente; (10) Hch 28:20 : «la esperanza de Israel», esto es, la esperanza de la venida
del Mesías. Véase Notes on Galatians , de Hogg y Vine, pp. 248,249.

En Ef 1:18, 2:12 y 4:4, la esperanza es objetiva. Se deben distinguir los usos objetivo y
subjetivo de este término; p.ej., en Rom 15:4 se usa subjetivamente.

En el NT se usan tres adjetivos para describir la esperanza: «buena» (2Tes 2:16);


«bendita» (Tit 2:13); «viva» (1P 1:3). A estos se puede añadir Heb 7:19 : «una mejor esperanza»,
esto es, adicional al mandamiento, que vino a ser abrogado (v. 18), una esperanza centrada en un
nuevo sacerdocio.

En cuanto al texto en cuestión (15:4), la esperanza es producto de las Escrituras. Si un


hombre quiere estudiar la historia del proceder de Dios con la humanidad y de su intención para
con ella, se sentirá lleno de esperanza. Oliver Cromwell, planeando la educación de su hijo
Richard, dijo: “Yo le haría aprender una pequeña lección de historia”. Para el cristiano la lección
de historia es la esperanza. En Rom 15:13 se menciona a Dios como «el Dios de esperanza», esto
es, él es el autor, no sujeto, de ella. La esperanza es un factor en la salvación (Rom 8:24);
encuentra su expresión en la paciencia durante las pruebas, siendo ello el efecto de esperar la
venida de Cristo (1Tes 1:3); es «segura y firme ancla del alma», estabilizándola en medio de las
tormentas de esta vida (Heb 6:18-19); es un poder purificador: «todo aquel que tiene esta
esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (en 1Jn 3:3 está la única mención que
hace el apóstol Juan de la esperanza).

La frase «certeza de la esperanza» (Heb 6:11), expresa la plenitud de su actividad en el


alma; cf. «plena certidumbre de fe» (Heb 10:22), y «todas las riquezas de pleno entendimiento»
(Col 2:2).

θεός: (A) En el politeísmo de los griegos, denotaba a un dios o deidad (p.ej., Hch 14:11 ; Hch
19:26; Hch 28:6; 1Co 8:5 ; Gál 4:8).

(B) (1) De ahí, la palabra fue tomada por los judíos y retenida por los cristianos para denotar al
Dios único y verdadero. En la LXX theos traduce, con pocas excepciones, a las palabras hebreas
Elohim y Jehová, indicando la primera su poder y preeminencia, y la segunda su existencia
inoriginada, inmutable, eterna y autosustentante.

En el NT se afirman estos y todos los otros atributos divinos. A él se ascriben, p.ej., su


unidad o monismo (p.ej., Mar 12:29; 1Ti 2:5); existencia propia no originada (Jua 5:26);
inmutabilidad (Stg 1:17); eternidad (Rom 1:20); universalidad (Mat 10:29 ; Hch 17:26-28); poder
infinito (Mat 19:26); conocimiento infinito (Hch 2:23 ; Hch 15:18; Rom 11:33); poder creador
(Rom 11:36 ; 1Co 8:6 ; Efe 3:9 ; Rev 4:11 ; Rev 10:6); santidad absoluta (1Pe 1:15 ; 1Jn 1:5);

16
justicia (Jua 17:25); fidelidad (1Co 1:9 ; 1Co 10:13; 1Ts 5:24 ; 2Ts 3:3 ; 1Jn 1:9); amor ( 1Jn 4:8,
1Jn 4:16); misericordia (Rom 9:15, Rom 9:18); veracidad (Tit 1:2 ; Heb 6:18). Véase BUENO, C, Nº
2 (b) .

(2) También se afirman o indican los atributos divinos de Cristo de una manera patente
(p.ej., Mat 20:18-19 ; Jua 1:1-3 ; Jua 1:18; Jua 5:22-29; Jua 8:58; Jua 14:6; Jua 17:22-24; Jua 20:28;
Rom 1:4 ; Rom 9:5; Fil 3:21; Col 1:15 ; Col 2:3; Tit 2:13 ; Heb 1:3 ; Heb 13:8; 1Jn 5:20 ; Rev 22:12-
13).

(3) También del Espíritu Santo (p.ej., Mat 28:19 ; Luc 1:35 ; Jua 14:16 ; Jua 15:26; Jua 16:7;
Rom 8:9, Rom 8:26; 1Co 12:11 ; 2Co 13:14).

(4) Theos se usa: (a) con el artículo definido; (b) sin él. «La lengua castellana puede tener
necesidad o no del artículo en la traducción. Pero esto no es así en la lengua griega. Así, en Hch
27:23 («el Dios de quien yo soy», lit.), el artículo señala al Dios especial al que Pablo pertenece, y
tiene que ser preservado en castellano. En el versículo que sigue de inmediato a este (jo theos )
no precisamos de este artículo en castellano» (adaptado de A. T. Robertson, Grammar of Greek,
N.T. , p. 758).

En cuanto a esto último, es usual emplear el artículo con un nombre propio, cuando se
menciona por segunda vez. Hay, naturalmente, excepciones a ello, como cuando la ausencia del
artículo sirve para acentuar o para precisar, el carácter o la naturaleza de lo que se expresa en el
nombre. Un caso notable de ello se halla en Jua 1:1 , «y el Verbo era Dios»; habiendo aquí un doble
énfasis sobre theos , por la ausencia del artículo y por la posición enfática en la estructura de la
oración. Traducirlo literalmente como «un dios era el Verbo» es totalmente engañoso. Además, el
hecho de que «el Verbo» es el sujeto de la oración ejemplifica la norma de que el sujeto debe ser
determinado por su posesión de artículo cuando el predicado carece de él. En Rom 7:22 , en la
frase «la ley de Dios», ambos nombres tienen el artículo; en el v. 25, ninguno de ellos lo tiene. Esto
está de acuerdo con una norma general de que si hay dos nombres unidos por el caso genitivo (el
caso posesivo, «de»), o bien ambos nombres poseen el artículo, o ambos carecen de él. Aquí, en el
primer caso, ambos nombres, «Dios» y «la ley», son definidos, en tanto que en el v. 25 la palabra
«Dios» no es simplemente titular, destacando la ausencia del artículo su carácter de dador de la
Ley.

Allí donde se aplican dos o más calificativos a la misma persona o cosa, por lo general un
artículo sirve para los dos (siendo la excepción cuando un segundo artículo destaca diferentes
aspectos de la misma persona o sujeto; p.ej., Rev 1:17). En Tit 2:13 se traduce correctamente
«gran Dios y Salvador Jesucristo». Moulton (Prol ., p. 84) muestra, a base de escritos en papiros de
la temprana era cristiana, que entre los cristianos de habla helénica esta era una «fórmula
corriente» aplicada a Cristo. Igualmente sucede en 2Pe 1:1 (cf. 1:11; 3:18).

17
En los siguientes títulos Dios es descrito por ciertos de sus atributos; el Dios de gloria (Hch
7:2); de paz (Rom 15:33 ; Rom 16:20; Fil 4:9; 1Ts 5:23 ; Heb 13:20); de amor y paz (2Co 13:11);
de paciencia y consolación (Rom 15:5); de toda consolación (2Co 1:3); de esperanza (Rom 15:13);
de toda gracia (1Pe 5:10). Estos le describen, no en distinción de otras personas, sino como la
fuente de todas estas bendiciones; de ahí el empleo del artículo determinado. En frases como «el
Dios de una persona» (p.ej., Mat 22:32), la expresión marca la relación que aquella persona tiene
con Dios, y Dios con él.

(5) En los siguientes pasajes se usa el caso nominativo en lugar del vocativo, y siempre con
el artículo: Mar 15:34; Luc 18:11, Luc 18:13; Jua 20:28 ; Hch 4:24 en algunos mss.; Heb 1:8 ; Heb
10:7. (5) La frase «las cosas de Dios», traducida literalmente, o de otras maneras, se usa: (a) de
sus intereses (Mat 16:23 ; Mar 8:33); (b) de sus consejos (1Co 2:11); (c) de cosas que le son
debidas (Mat 22:21 ; Mar 12:17; Luc 20:25). La frase «lo que a Dios se refiere» (Rom 15:17 ; Heb
2:17 ; Heb 5:1), describe, en los pasajes en Hebreos el servicio sacrificial del sacerdote; en el
pasaje en Ro, el ministerio del evangelio como ofrenda a Dios.

(C) Esta palabra se usa de los jueces divinamente designados en Israel, como
representantes de la autoridad de Dios (Jua 10:34 , citado del Sal 82:6), lo cual indica que el
mismo Dios juzga a aquellos a los que él ha designado. La aplicación de este término al diablo
(2Co 4:4), y al vientre (Fil 3:19), sitúa a estos pasajes bajo (A).

Notas: (1) Daimonion , demonio (véase DEMONIO, A, Nº 2) se traduce «dioses», en el plural, en


Hch 17:18 ; (2) filotheos , amador de Dios (2Ti 3:4); véase AMADOR; (3) theodidaktos , enseñado
de Dios (theos , Dios, y didaktos , enseñado), aparece en 1Ts 4:9 , lit: «de Dios enseñados», y se
traduce «aprendido de Dios»; en tanto que los misioneros habían enseñado a los convertidos a
que se amaran unos a otros, era el mismo Dios quien había sido el maestro de ellos. Cf. Jua 6:45 ;
véase APRENDER; (4) el verbo theomaqueo aparece en algunos mss. en Hch 23:9 , de resistir a
Dios: «no resistamos a Dios»; véase la Nota que sigue; (5) theomacos, adjetivo que lit. significa
«luchadores contra Dios» (theos , Dios, y maque , lucha), aparece en Hch 5:39 ; véase LUCHAR; (6)
theopneustos , inspirado por Dios (theos , Dios, pneo , respirar); se usa en 2Ti 3:16 , de las
Escrituras, distinguiéndolas de los escritos no inspirados. La Biblia de Reina (1569) dice «Toda
Escritura inspirada», y da la nota al margen: «Dada por Espíritu de Dios»; en la RVR77 se da la
nota aclaratoria: «Lit., dada por el aliento de Dios»; (7) theosebes denota «reverenciador de Dios»
(theos , Dios; sebomai , véase ADORAR, A, Nº 3), y se traduce «temeroso de Dios» en Jua 9:31
(VM : «teme a Dios»); (cf. teosebeia , piedad (1Ti 2:10); (8) theostuges, (de theos , Dios, y stugeo,
aborrecer, que no se halla en el NT, aunque sí su adjetivo derivado, stugetos ; véase ABORRECER,
C), se usa en Rom 1:30 : «aborrecedores de Dios» (RV , RVR , RVR77 ); véase ABORRECER, B, etc.

18
δίδωμι: dar. Se usa con varios significados según el contexto; se dice, p.ej., en Mar 4:7-8, de
semilla que da fruto; de arreglarse diligentemente con alguien (Luc 12:58 : «procura arreglarte
con él», lit: «haz esfuerzo»); de echar suertes (Hch 1:26 , lit: «dieron suertes»); de ejecutar
venganza (2Ts 1:28 : «dar retribución»); de golpear a Cristo (Jua 18:22 : «le dio una bofetada» y
19:3: «le daban de bofetadas»); de poner un anillo en la mano (Luc 15:22 : «poned un anillo»); de
Pablo aventurándose a entrar en un lugar (Hch 19:31 : «que no se presentase», lit: «que no se
diera»).

φρονέω: derivado de fren , mente, significa: (a) pensar, considerar, estar mentalizado de una
cierta manera; (b) pensar de, estar atento a. Implica interés o reflexión moral, no una mera
opinión irrazonada. Bajo (a) se utiliza en Rom 8:5 : «Porque los que son de la carne piensan (RV :
«se ocupan») en las cosas de la carne»; Rom 12:16 : «unánimes entre vosotros», lit., «pensando la
una cosa», y «no altivos», lit., «no pensando en las cosas altivas»; Rom 15:5 : «un mismo sentir»;
2Co 13:11 : «sed de un mismo sentir» (RV : «sintáis»); Gál 5:10 : «pensaréis» (RV : «sentiréis»); Fil
1:7 : «sentir» (RV , RVR ); Fil 2:2 : «sintiendo lo mismo»; lit., «pensando la una cosa»; Fil 2:5 :
«haya, pues, en vosotros este sentir», lit., «pensad esto»; Fil 3:15 : «esto mismo sintamos» y «si
otra cosa sentís» (en TR también en v. 16: «sintamos una misma cosa»; 3:19: «que solo piensan en
lo terrenal»; 4:2: «que sean de un mismo sentir»; Col 3:2 : «poned la mira», lit., «pensad» en las
cosas de arriba. Bajo (b) se usa en Rom 12:3 , en la 2ª y 3ª aparición: «que no tenga más alto
concepto de sí (juperfroneo , véase ALTO, C y CONCEPTO) que el que debe tener (lit., «que el que
debe pensar», froneo ), sino que piense (froneo ) de sí con cordura [lit., «para pensar
sobriamente», sofroneo , véase Notas (5) ]. El juego de palabras que aquí se da puede expresarse
mediante una traducción literal más o menos como sigue: «No sobrepensar más allá de lo que
debe pensar, sino pensar hacia un sobrio pensar»; en 1Co 5:6 este verbo aparece en TR ; en los
textos más comúnmente aceptados está ausente; por ello es que RVR77 traduce «que de nosotros
aprendáis lo de no propasarse de lo que está escrito»; lit., «que podáis aprender el (esto es, la
norma) no más allá que las cosas que han sido escritas». Parece tratarse de un dicho proverbial,
quizás un adagio rabínico. No obstante, ya que grafo , escribir, era un término corriente para
referirse a una ley o contrato (véase Deissmann, Bible Studies , y Moulton y Milligan, Vocabulary ),
es muy posible que lo que el apóstol quiere indicar sea el de «no ir más allá de los términos de
una comisión de enseñante, pensando más acerca de uno mismo que lo que permite el carácter de
su comisión»; esto concuerda con el contexto y con todo el pasaje (3:1-4:5). En Fil 1:7 : «sentir».

στόμα: relacionado con stomacos (que originalmente significaba garganta, gola ). Se usa: (a) de
la boca del hombre (p.ej., Mat 15:11); de animales (p.ej., Mat 17:27 ; 2Ti 4:17 , figuradamente;
Heb 11:33 ; Stg 3:3 ; Rev 13:2, Rev 13:2ª utilización). (b) Figuradamente, de cosas inanimadas: del
«filo» de una espada (Luc 21:24 ; Heb 11:34); de la tierra (Rev 12:16). (c) Figuradamente, de la
boca, como órgano del habla: (1) de las palabras de Cristo (p.ej., Mat 13:35 ; Luc 11:54 ; Hch 8:32 ;
Hch 22:14; 1Pe 2:22); (2) de palabras humanas (Mat 18:16 ; Mat 21:16; Luc 1:64 ; Rev 14:5);
como emanando del corazón (Mat 12:34 ; Rom 10:8-9) ; del ministerio profético mediante el

19
Espíritu Santo (Luc 1:70 ; Hch 1:16 ; Hch 3:18; Hch 4:25); de la destructora política de dos
potentados mundiales al fin de esta época (Rev 13:2, Rev 13:5-6; Rev 16:13, dos veces); de
palabras vergonzosas (Efe 4:29 y Col 3:8); (3) del diablo hablando como dragón o serpiente (Rev
12:15-16; Rev 16:13). (d) Figuradamente, en la frase «cara a cara» (lit: «boca a boca») ( 2Jn 1:12 ;
3Jn 1:14). (e) Metafóricamente, de los pronunciamientos del Señor, en juicio (2Ts 2:8 ; Rev 1:16 ;
Rev 2:16; Rev 19:15, Rev 19:21); de sus juicios sobre una iglesia local por su tibieza (Rev 3:16).
(f) Por metonimia, del habla (Mat 18:16 ; Luc 19:22 ; Luc 21:15; 2Co 13:1).

Nota: En Tit 1:11 aparece el verbo epistomizo , poner el arnés (epi , sobre, y stoma , boca), que se
usa metafóricamente de detener la boca, poner en silencio, «tapar la boca». Cf. frasso , detener,
cerrar; dicho de cerrar las bocas de los hombres (Rom 3:19). Véase también TAPAR.

δοξάζω: significa primariamente «suponer» (de doxa , opinión); y en el NT magnificar, exaltar,


alabar (relacionado con doxa , gloria). Se usa especialmente de glorificar a Dios, esto es de
adscribirle honor a él, reconociéndole en cuanto a su ser, sus atributos y obras, esto es, su gloria.
Se traduce como «alabar» en Mat 6:2. Véanse (DAR) GLORIA, (SER) GLORIOSO, GLORIFICAR,
(RECIBIR) HONRA, HONRAR.

πατήρ: de una raíz que significa nutridor, protector, sustentador (lat., pater , castellano padre).
Se utiliza: (a) del antecesor más cercano (p.ej., Mat 2:22); (b) de un antecesor más remoto,
progenitor del pueblo, antepasado, patriarca (p.ej., Mat 3:9 ; Mat 23:30; 1Co 10:1); los patriarcas
(2Pe 3:4); (c) uno que está adelantado en el conocimiento de Cristo ( 1Jn 2:13); (d)
metafóricamente, del originador de una familia o compañía de personas animadas por el mismo
espíritu que él, usado de Abraham (Rom 4:11-12, Rom 4:16-17, Rom 4:18), o de Satanás (Jua
8:38, Jua 8:41, Jua 8:44); (e) de uno que, como predicador del evangelio y maestro, ocupa el
puesto de un padre, tomando cuidado de sus hijos espirituales (1Co 4:15); no siendo lo mismo
que un mero título de honor, prohibido por el Señor (Mat 23:9); (f) de los miembros del sanedrín,
en su ejercicio de autoridad religiosa sobre otros (Hch 7:2 ; Hch 22:1); (g) de Dios en relación con
aquellos que han recibido el nuevo nacimiento (Jua 1:12-13), y que, por tanto, son creyentes (Efe
2:18 ; Efe 4:6; cf. 2Co 6:18), e imitadores del Padre de ellos (Mat 5:45, Mat 5:48; Mat 6:1, Mat 6:4,
Mat 6:6, Mat 6:8-9, etc.). Cristo nunca se asoció a sí mismo con ellos usando el pronombre
personal «nuestro»; siempre utilizó el singular: «Mi Padre», siendo que su relación era
inoriginada y esencial, en tanto que la de ellos es por gracia y mediante la regeneración (p.ej., Mat
11:27 ; Mat 25:34; Jua 20:17 ; Rev 2:27 ; Rev 3:5, Rev 3:21) ; así los apóstoles se referían a Dios
como el Padre del Señor Jesucristo (p.ej., Rom 15:6 ; 2Co 1:3 ; 2Co 11:31; Efe 1:3 ; Heb 1:5 ; 1Pe
1:3 ; Rev 1:6); (h) de Dios, como el Padre de las luces, esto es, la fuente o dador de todo aquello
que provea iluminación, física y espiritual (Stg 1:17); de misericordias (2Co 1:3); de gloria (Efe
1:17); (i) de Dios, como Creador (Heb 12:9 ; cf. Zac 12:1).

20
Nota: En tanto que el eterno poder y divinidad de Dios quedan manifiestos en la creación, su
paternidad en la relación espiritual mediante la fe es el tema de la revelación del NT, y esperó
para su revelación a la presencia del Hijo sobre la tierra (Mat 11:27 ; Jua 17:25). Esta relación
espiritual no es universal (Jua 8:42, Jua 8:44; cf. Jua 1:12 y Gál 3:26). Véase PATRIARCA.

c) Morfología9

N.º
Ocu-
Concor-
Forma Traduc- Glosario de la rren-
Forma Raíz Morfología dancia
Flexionada ción Forma Raíz Strong
cias
Forma
Raíz

V- 1PAI-P-- — Verbo: 1ª pers.


Ὀφείλομεν Debemos ὀφείλω debería, deber 3784 35
plural, presente activo indicativo
RP ----NP-- — Pronombre
ἡμεῖς nosotros Personal/Posesivo: nominativo
plural
yo, mí, mi,
ἐγώ RP ----GP-- — Pronombre Personal/ 1473 2590
ἡμῶν de nosotros nosotros, nuestro
Posesivo: genitivo plural
RP ----AS-- — Pronombre Personal/
ἐμέ mí
Posesivo: acusativo singular
RA ----NPM- — Artículo:
οἱ los
nominativo plural masculino
RA ----ASF- — Artículo: acusativo
τὴν de la
singular femenino
RA ----APN- — Artículo: acusativo
τὰ
plural neutro
RA ----GPM- — Artículo: genitivo
τῶν el
plural masculino
RA ----ASM- — Artículo: acusativo
τὸν
singular masculino
ὁ el 3588 2255
RA ----DSM- — Artículo: dativo
τῷ
singular masculino
RA ----ASN- — Artículo: acusativo
τὸ
singular neutro
RA ----NSM- — Artículo: nominativo
ὁ →
singular masculino
RA ----GSF- — Artículo: genitivo
τῆς
singular femenino
RA ----GSM- — Artículo: genitivo
τοῦ
singular masculino
posible, capaz,
A- ----NPM- — Adjetivo: nominativo
δυνατοὶ fuertes δυνατός competente 1415 32
plural masculino
(sustancialmente),

9 The Greek New Testament, Tyndale House, Cambridge, https://www.esv.org/Romans+15/

21
alguien que posee
autoridad, poder
N- ----APN- — Sustantivo: acusativo debilidad,
ἀσθενήματα debilidades ἀσθένημα 771 1
plural neutro deteriorado
A- ----GPM- — Adjetivo: genitivo imposible, sin
ἀδυνάτων débiles ἀδύνατος 102 10
plural masculino poder
V- -PAN---- — Verbo: presente soportar, llevar,
βαστάζειν cargar βαστάζω 941 27
activo infinitivo recoger, soportar
RP ----DPM- — Pronombre
a nosotros
ἑαυτοῖς Personal/Posesivo: dativo plural
mismos él mismo, ella
masculino
ἑαυτοῦ misma, sí mismo, 1438 319
RP ----DSM- — Pronombre de él, de ella, suyo
ἑαυτῷ a sí mismo Personal/Posesivo: dativo singular
masculino
V- -PAN---- — Verbo: presente
ἀρέσκειν agradar
activo infinitivo
V- 3PAD-S-- — Verbo: 3ª pers.
ἀρεσκέτω agrade ἀρέσκω agradar 700 17
singular, presente activo imperativo
V- 3AAI-S-- — Verbo: 3ª pers.
ἤρεσεν agradó
singular, aoristo activo indicativo
A- ----NSM- — Adjetivo: nominativo
ἕκαστος cada uno ἕκαστος cada uno, todos 1538 83
singular masculino
bueno
A- ----ASN- — Adjetivo: acusativo (moralmente
ἀγαθὸν bien ἀγαθός 18 102
singular neutro recto), bueno
(satisfactorio)
edificación, N- ----ASF- — Sustantivo: acusativo desarrollar,
οἰκοδομήν οἰκοδομή 3619 18
crecimiento singular femenino construir
N- ----NSM- — Sustantivo:
χριστὸς
nominativo singular masculino
N- ----ASM- — Sustantivo: acusativo Cristo, Mesías, El
χριστὸν Cristo Χριστός 5547 529
singular masculino Ungido
N- ----GSM- — Sustantivo: genitivo
χριστοῦ
singular masculino
ha sido V- 3XPI-S-- — Verbo: 3ª pers.
γέγραπται
escrito singular, perfecto pasivo indicativo
γράφω escribir 1125 191
V- 3API-S-- — Verbo: 3ª pers.
ἐγράφη fue escrito
singular, aoristo pasivo indicativo
vituperio,
afrenta, N- ----NPM- — Sustantivo: reproche,
ὀνειδισμοὶ ὀνειδισμός 3680 5
insulto, nominativo plural masculino deshonra
ataque
vituperador, V- -PAPGPM- — Verbo: presente
ὀνειδιζόντων afrentador, ὀνειδίζω activo participio, genitivo plural injuriar, reprochar 3679 9
atacante masculino
σε tú σύ RP ----AS-- — Pronombre Personal/ tú, tu, ti mismo 4771 878

22
Posesivo: acusativo singular
ustedes, RP ----DP-- — Pronombre
ὑμῖν
vosotros Personal/Posesivo: dativo plural
V- 3AAI-P-- — Verbo: 3ª pers. caer sobre,
ἐπέπεσαν cayeron ἐπιπίπτω 1968 11
plural, aoristo activo indicativo empujar
cuantas
RR ----NPN- — Pronombre Relativo: tanto como, lo que
ὅσα cosas, lo que ὅσος 3745 113
nominativo plural neutro sea, cuánto
sea
escribir de
antemano, con
fue escrito V- 3API-S-- — Verbo: 3ª pers. anticipación, con
προεγράφη προγράφω 4270 4
antes singular, aoristo pasivo indicativo antelación,
mostrar
públicamente
A- ----ASF- — Adjetivo: acusativo
ἡμετέραν nuestra ἡμέτερος nuestro 2251 7
singular femenino
enseñanza,
enseñanza, N- ----ASF- — Sustantivo: acusativo
διδασκαλίαν διδασκαλία doctrina, 1319 21
instrucción singular femenino
instrucción
perseverancia,
resistencia, resistencia,
N- ----GSF- — Sustantivo: genitivo
ὑπομονῆς aguante, ὑπομονή constancia, 5281 32
singular femenino
constancia, paciencia
paciencia
N- ----GSF- — Sustantivo: genitivo
παρακλήσεως consuelo παράκλησις ánimo, consuelo 3874 29
singular femenino
De las N- ----GPF- — Sustantivo: genitivo escritura
γραφῶν γραφή 1124 50
escrituras plural femenino (sagrada), escrito
esperanza, lo que
N- ----ASF- — Sustantivo: acusativo
ἐλπίδα esperanza ἐλπίς se espera, base 1680 53
singular femenino
para esperar
tener, poseer,
aferrarse a,
V- 1PAS-P-- — Verbo: 1ª pers. experimentar un
ἔχωμεν tengamos ἔχω 2192 703
plural, presente activo subjuntivo estado o
condición, traer
consigo
N- ----NSM- — Sustantivo:
θεὸς
nominativo singular masculino
Dios θεός Dios, dios 2316 74
N- ----ASM- — Sustantivo: acusativo
θεὸν
singular masculino
dar, producir,
hacer, poner,
conceda, nos V- 3AAO-S-- — Verbo: 3ª pers.
δῴη δίδωμι confiar algo a 1325 418
dé singular, aoristo activo optativo
alguien, pagar,
venturar, permitir
αὐτὸ mismo αὐτός A- ----ASN- — Adjetivo: acusativo él, ella, ello, el 846 2631

23
singular neutro mismo
V- -PAN---- — Verbo: presente pensar, considerar,
φρονεῖν pensar φρονέω 5426 26
activo infinitivo observar
RP ----DPM- — Pronombre entre ellos, el uno
ἀλλήλοις unos y otros ἀλλήλων Personal/Posesivo: dativo plural con el otro, ellos 240 100
masculino mismos
N- ----ASM- — Sustantivo: acusativo
Ἰησοῦν
singular masculino
Jesus Ἰησοῦς Jesús, Josué 2424 915
N- ----GSM- — Sustantivo: genitivo
Ἰησοῦ
singular masculino
A- ----DSN- — Adjetivo: dativo
ἑνὶ uno εἷς uno, sencillo 1520 335
singular neutro
N- ----DSN- — Sustantivo: dativo
στόματι voz, boca στόμα boca, habla, borde 4750 78
singular neutro
glorifiquen, V- 2PAS-P-- — Verbo: 2ª pers.
δοξάζητε δοξάζω glorificar, alabar 1392 61
glorifiquéis plural, presente activo subjuntivo
padre, padres,
N- ----ASM- — Sustantivo: acusativo progenitor,
πατέρα Padre πατήρ 3962 413
singular masculino ancestros,
Patriarca

d) Sintaxis10

Nosotros los fuertes debemos sobrellevar las debilidades de los débiles y no agradarnos a
nosotros mismos. Que cada uno de nosotros agrade al prójimo para el bien, para crecimiento,
porque Cristo tampoco se agradó a sí mismo, sino que, como está escrito: “los ataques de los
agresores recayeron sobre mí”. Porque todo lo que fue escrito en el pasado, lo fue para el
crecimiento de ustedes, para que por medio de la paciencia y consuelo de las Escrituras tengamos
esperanza. Y que el Dios de la paciencia y el consuelo les dé el mismo pensar según Jesucristo,
para que juntos y a una voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Nosotros los fuertes debemos

sobrellevar las debilidades de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.

Que cada uno de nosotros agrade al prójimo

para el bien para crecimiento,

porque

Cristo tampoco se agradó a sí mismo sino que, como está escrito:


“los ataques de los agresores recayeron sobre mí”.
10 A. T. Robertson, op. cit., pp. 413,414.

24
Porque todo lo que fue escrito en el pasado,

lo fue para el crecimiento de ustedes,

para que por medio de

la paciencia y consuelo

de las Escrituras

tengamos esperanza.

Y que el Dios de la paciencia y el consuelo

les dé el mismo pensar según Jesucristo,

para que

juntos y a una voz

glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

15:1.

• Los que somos fuertes (ἡμεῖς οἱ δυνατοὶ). Pablo se identifica con esta facción en la
controversia. Se refiere a los moralmente fuertes como en 2 Cor 2:10; 13:9, no a los
poderosos como en 1 Cor 1:26.
• Las flaquezas (τὰ ἀσθενήματα). «Las debilidades» (cf. ἀσθενῶν en 14:1 y 2), los
escrúpulos «de los no fuertes» (τῶν ἀδυνάτων). Véase Hch 14:8, donde se emplea del
hombre débil en sus pies (tullido).
• Soportar (βαστάζειν). Como en Gal 6:2, común en el sentido figurado.
• No agradarnos a nosotros mismos (μὴ ἑαυτοῖς ἀρέσκειν). Precisamente la descripción que
Pablo hace de su propia conducta en 1 Cor 10:33.

15:2. Para lo que es bueno (εἰς τὸ ἀγαθὸν). «Para lo bueno». Como en 14:16,19. No complacer a
los hombres sólo para los favores que podamos conseguir, sino para beneficio de ellos.

25
15:3. No se agradó a sí mismo (οὐχ ἑαυτῷ ἤρεσεν). Aoristo de indicativo activo de ἀρέσκω con el
dativo usual. El ejemplo supremo de los cristianos. Véase 14:15. Pablo cita el Sal 69:9 (salmo
mesiánico) y describe al Mesías como llevando los reproches de otros.

15:4.
• Se escribieron en el pasado (προεγράφη). Literalmente: «fueron escritas de antemano» (F.
Lacueva, Nuevo Testamento interlineal, loc. cit.). Segundo aoristo de indicativo en voz
pasiva de προγράφω, verbo antiguo, en el NT sólo aquí, Gal 3:1 (véase); Ef 3:3 y Jd 4.
• Para nuestra enseñanza (εἰς τὴν ἡμετέραν διδασκαλίαν). «Para la instrucción de
nosotros.» Sentido objetivo del pronombre posesivo ἡμέτερος. Véanse Mt 15:9 y 2 Tim
3:16 para διδασκαλίαν (de διδάσκω, enseñar).
• Tengamos esperanza (τὴν ἐλπίδα ἔχωμεν). Presente de subjuntivo en voz activa de ἔχω
con ἵνα en la cláusula fınal, «que prosigamos teniendo esperanza». Uno de los benditos
usos de la Escritura.

15:5.

• El Dios de la paciencia y de la consolación ( ὁ δὲ θεὸς τῆς ὑπομονῆς καὶ τῆς


παρακλήσεως). Caso genitivo de las dos palabras en el v.4, empleadas para describir al
Dios que usa las Escrituras para revelarse a nosotros. Véase 2 Cor 1:3 para esta idea; 15:13
para «el Dios de la esperanza »; 15:33 para «el Dios de paz».
• Les dé (δῴη ὑμῖν). Segundo aoristo optativo activo (forma Koiné del antiguo δῴη) como en
2Tes 3:16; Ef 1:17; 2 Tim 1:16,18; 2:25, aunque los MSS. varían en Ef 1:17 y 2 Tim 2:25
para δώῃ (subjuntivo). El optativo aquí es para un deseo con respecto al futuro (giro
usual).
• Según Cristo Jesús (κατὰ Χριστὸν Ἰησοῦν). «Según el carácter o ejemplo de Cristo Jesús» (2
Cor 11:17; Col 2:8; Ef 5:24).

15:6.

• Unánimes (ὁμοθυμαδὸν). Aquí sólo en Pablo, pero 11 veces en Hch (1:14, etc.).
• A una voz (ἐν ἑνὶ στόματι). Una vívida expresión externa de la unidad de sentimiento.
• Glorifiquen (δοξάζητε). Presente de subjuntivo activo de δοξάζω, cláusula final con ἵνα,
«para que puedan mantenerse en glorificar». Para «al Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo» véase 2 Cor 1:3; 9:13 para su tratamiento. También aparece en Ef 1:3; 1 P 1:3. 5,6

26
2. Interpretación Bíblica y Teológica11

a) Mensaje Principal

Dado que la madurez de los cristianos y sus criterios no son uniformes, es necesario
posponerse, tener paciencia y ser indulgentes con los más débiles, ayudándoles a sobrellevar sus
cargas en amor en las áreas de sus vidas que sean más vulnerables para agradar a Dios. Esto se
realiza siguiendo el ejemplo de Jesucristo, humilde, manso y comprometido, quien llevó, por su
beneficio espiritual, este accionar al extremo: se despojó de sí mismo y sobrellevó las cargas hasta
de sus enemigos por reconciliar a todo aquél que quisiera volverse a Dios con él hasta morir.

Para todo esto, es crucial nutrirse constantemente de las Escrituras, ya que han brindado
históricamente la paciencia para resistir las pruebas y ataques, y el consuelo para superar la
tristeza que éstas conllevan. De hecho ambas, la paciencia y el consuelo provienen de Dios mismo,
por lo que lo que es Dios mismo quien las brinda por medio de la Biblia para que tengamos
esperanza en Él y el regreso de Jesucristo.

Además, Dios nos podrá dar además un mismo pensar, que también se puede traducir
como mismo sentir. Esto ayuda a dejar a un lado las controversias para buscar en unidad el foco
de lo más importante en la relación personal y comunitaria con Dios: glorificarle por todo su
amor hacia la humanidad.

b) Interpretación Teológica y Bíblica

Las dificultades en la iglesia entre creyentes que tienen distintas formas de pensar surgen
mayormente por egoísmo personal. Cada uno quiere imponer su criterio sobre los demás, lo cual
genera tensiones y conflictos internos. El apóstol ha estado enseñando sobre posiciones
encontradas buscando llevar a la mente de los creyentes que la unidad armónica en la
congregación no consiste en pensar igual, sino en sentir lo mismo. La diversidad en las formas de
pensamiento enriquece la iglesia, pero las discrepancias en el sentir generan conflictos. A pesar
de que la doctrina fundamental del cuerpo de Cristo enseña que Dios recibe a todos los cristianos
como son, no afecta a la forma de vida de algunos que se niegan a recibir a sus hermanos como
son.

No se trata, por tanto, de agradarse a uno mismo, sino de agradar a los hermanos en todo
aquello que contribuye a su edificación (v.2). Como ejemplo pone la persona de Cristo, que no se
agradó a Él mismo, sino que se dio en beneficio de todos (v.3). Con esto da un fundamento
cristológico a la enseñanza que está desarrollando. Como es norma en él fundamenta la

11 Samuel Pérez Millos, Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento – Romanos, Editorial Clie,
2011.

27
argumentación sobre la Escritura aludiendo a ellas como fuente de paciencia y consuelo (v.4). El
pasaje enseña a glorificar a Dios como privilegio cristiano y que la alabanza que glorifica a Dios
nace de una misma alma, es decir, de un mismo sentir común y unido de los cristianos en la
iglesia (v.6).

3. Aplicación en el Contexto Actual

a) Análisis del Contexto Actual

Hoy existe una tendencia en la sociedad hacia la tolerancia. Se desea la aceptación de los
ideales personales por los demás. Sin embargo, muchas veces este deseo de aceptación se ha
convertido en dictaduras ideológicas, donde se rechaza y hasta agrede al que piensa distinto.

Como ha sucedido con otras ideas y marcos de referencia, esto se ha permeado hacia la
Iglesia. Muchas veces sucede que, al no poseer la madurez espiritual necesaria, se forman
disputas, rivalidades y hasta agresiones entre personas que se confiesan ser hijos de Dios,
debiéndose amar unos a otros. Esto ha ocasionado escándalo y decepción entre aquellos que los
contemplan, tanto cristianos como no cristianos, avergonzándose el nombre de Dios y el
testimonio de su Iglesia.

b) Aplicaciones Concretas

• Rogar al Señor para que se pueda seguir el ejemplo de Cristo y así tener paciencia frente a
la debilidad y pensamiento divergente en la iglesia. Todos tienen algo en la vida en proceso
de superación. Si el cristiano ama a su hermano y es capaz de recordar aquello, se podrán
sobrellevar las cargas entre sí, fortaleciéndose y mostrando el amor y contención que
debiera caracterizar a la Iglesia de Dios para una mejor proclamación del Evangelio en el
mundo.
• Pedir al Señor que muestre a sus hijos más de su consuelo en las Escrituras para que, con
perseverancia, se pueda tener la esperanza para seguir adelante. Esto hace necesario una
búsqueda continua de Él y sus enseñanzas en la Biblia. Él, en su infinito amor cumple con
ello, lo cual se puede evidenciar en el testimonio de muchos cristianos que han relatado su
peregrinar en la vida, creciendo en amor gracias a aquellas palabras.
• Clamar porque Su Iglesia tenga un mismo sentir, para que en unanimidad se le glorifique y
otros, al ver tal devoción, puedan considerar el unirse a la Iglesia.

28
Conclusión

En la iglesia, es fundamental rogar al Señor por relaciones interpersonales sanas para dar
buen testimonio, y que se esté viviendo la paciencia y el consuelo que la Biblia brindan. Reparar
las ofensas, tener paciencia y buscar al Señor en oración y lectura Bíblica son algunos pasos para
comportarse dignamente y así mostrar el amor de Cristo al resto del mundo.

Bibliografía

• Alan Stibbs, Soif de la Parole, Associations des Groupes Bibliques Universitaires de France,
Éditions Farel, Croissy-Beaubourg, 2010.
• A. T. Robertson, Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento, Editorial Clie,
Barcelona, España, 2003.
• Barbara Aland et al., Novum Testamentum Graece, Institute for New Testament Textual
Research, Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 28 th Revised Edition, 2012.
• Barbara Aland, Kurt Aland, Johannes Karavidopoulos, Carlo M. Martini y Bruce M. Metzger,
The Greek New Testament, Fifth Revised Edition, Alemania, United Bible Societies, 2014.
• Biblia de Estudio Diario Vivir, Nueva Traducción Viviente, Tyndale House Publishers, Inc.,
2015.
• Biblia de Jerusalén, Bilbao, Desclée de Brouwer, 1998.
• The Greek New Testament, Tyndale House, Cambridge.
• W. E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, España, Editorial
Clie, 1984.

29