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Miedo al otro

MANUEL VICENT, 18 MAR 2020

Las verdaderas pandemias mortales de este planeta son el hambre, la violencia,


las guerras, la emigración masiva, la fosa del Mediterráneo y las enfermedades
confinadas al Tercer Mundo, pero estos males endémicos no causan miedo ni
pánico porque no se transmiten a través del aliento y la saliva de los otros. En la
historia de este planeta ha habido sucesivas extinciones de especies a causa de
meteoritos gigantes, de volcanes y terremotos devastadores, pero la humanidad
sigue bailando sobre las deslizantes placas tectónicas porque acepta que son
fuerzas telúricas fuera de su alcance. Las epidemias bíblicas como la lepra y la
peste bubónica se atribuían a un castigo de Dios, y para aplacar su ira se montaban
procesiones de disciplinantes y se quemaba en la hoguera a brujas y herejes. En el
Apocalipsis se dice que al abrirse el Séptimo Sello se hará un silencio en el
cielo y siete ángeles tocarán sus trompetas de plata para anunciar el fin del
mundo. No se necesita un lujo semejante. Hoy se sabe que la vida es un episodio
contingente, una aventura bioquímica sin sentido en la historia de este planeta,
que anteayer no existía y pasado mañana, cuando desaparezca, en la Tierra se
instalará un silencio de piedra pómez y no habrá sido necesario que ningún ángel
tocara la trompeta, bastó con un virus en forma de muñeco diabólico que la
humanidad se fue pasando de unos a otros hasta quedar por completo
exterminada. El infierno son los otros, dijo Jean Paul Sartre. Se refería a la mirada
de los demás que nos penetra y nos delata. En este caso, la mirada será un virus y
el terror vendrá porque quien te mate será quien más te quiera, quien te bese,
quien te abrace, quien te dé la mano, quien te ceda el asiento en el metro, quien te
ayude a cruzar la calle. El miedo al otro, en eso consiste el infierno que se acaba de
instalar como un avance entre nosotros.
1.Resumen

Para abordar el resumen, debes tener muy claras cuáles son las ideas
principales y secundarias del texto, para, a continuación, plasmarlas en el resumen
relacionándolas entre sí, no deben quedar aisladas. Se trata, por tanto, de reelaborar
el texto, quedándote con la esencia.

-Idea principal

El covid-19 se transmite por contacto, de modo que debemos aislarnos de los demás,
especialmente, de aquellos a quienes mostraríamos más afecto, porque los convierte
en potenciales portadores de enfermedad y muerte. (Esto explica el título de “Miedo a
los otros”.) Ese es el infierno que vivimos hoy en día a escala planetaria.

-Ideas secundarias

Lo dicho con anterioridad se relaciona con lo siguiente:

1.La muerte viene de los otros (da pie al autor a relacionarlo con la idea sartriana de
que “el infierno son los demás”, aunque para Sartre tuviera otras implicaciones.)

2. Esta enfermedad, pandemia (afecta a todo el mundo), parece que nos lleva a un
escenario apocalíptico, de extinción y final de la humanidad (el autor lo relaciona con
el relato bíblico del Apocalipsis. Hay una película muy interesante de un director sueco,
Ingmar Bergman, sobre este asunto, titulada El séptimo sello; la recomiendo
encarecidamente).

Ideas terciarias

Hacen hincapié en lo contingente de nuestra existencia (hoy es, pero mañana puede
no ser).

1. La humanidad ha podido convivir con otras tragedias (hambre, guerras, inmigración,


etc.) que, por considerarlas males endémicos (propios de una zona), no las percibía
como peligro que amenazara su supervivencia. (Aquí hay una crítica implícita a la
despreocupación o egoísmo con que se viven en el mundo rico, desarrollado).

2. La humanidad también está sometida a las fuerzas telúricas, poderosamente


destructivas, como lo prueba la extinción de otras especies sobre la faz de la Tierra.
Por escapar a su control, vive despreocupadamente. (“Sigue bailando sobre las
deslizantes placas tectónicas”).
3. Reacción de la humanidad en épocas pasadas ante las epidemias que la asolaban:
disciplinantes, penitentes y sacrificios a la divinidad, de inspiración pagana, aunque en
la cultura cristiana europea.

4. La visión nihilista, atea, sobre la vida (“la vida es aventura bioquímica sin sentido en
este planeta”), impregna todo el texto.

2.Funciones del lenguaje, modalidad y tipología textual

Función expresiva: La visión sobre la crisis del coronavirus que se nos ofrece en este
texto es tremendamente subjetiva, por lo que predomina la función expresiva del
lenguaje. Esta se encuentra presente en numerosos sustantivos, verbos y expresiones
con una fuerte carga connotativa negativa (“hambre”, “violencia”, “guerras”,
“enfermedades”, “extinciones”, “lepra”, “peste”, “castigo de Dios”, “brujas”, “herejes”,
“muñeco diabólico”, “miedo”, “pánico”, “fin del mundo”, “pandemia”, “infierno”,
“terror”, “desaparezca”, “te mate”). Los adjetivos valorativos ahondan de igual forma
en esta visión negativa (“mortal”, “exterminada”, “devastadores”, “diabólico”). Son
igualmente, muestra de la subjetividad del autor, la selección de pasajes (extinción de
especies en el planeta, pestes medievales, apocalipsis bíblico, tragedias humanitarias
del mundo presente) que conforman un panorama desalentador en consonancia con la
visión nihilista del autor, explicitada en “virus que se fue pasando de unos a otros
hasta quedar por completo exterminada”. No podemos olvidar la crítica implícita que
aparece cuando dice que “las verdaderas pandemias son el hambre, las guerras…”, y
que también forman parte de la visión subjetiva presente en el texto. Otro marcador
de la presencia de lo subjetivo es la utilización de verbos del modo subjuntivo (“tocara,
abrace, mate, ceda…”), que hablan de probabilidad y no de certezas.

Función apelativa: El autor, dado que se trata de un texto periodístico de opinión, una
columna, quiere claramente conmover nuestra sensibilidad, nuestra conciencia, quiere
presentar la cuestión de la crisis del covid-19 con toda la gravedad y dramatismo que
encierra. Para ello, para implicarnos, realiza el siguiente procedimiento: empieza
hablando de algo muy genérico, “la humanidad”, usa verbos en tercera persona (son,
causan, transmiten, sigue bailando) para acabar dirigiéndose de forma más cercana a
los posibles receptores del texto (“nos penetra”, “nos delata”) con el uso del
pronombre de 1ª del plural, seguir con el pronombre de 2ª persona del singular, que
ya apunta directamente a cada lector ( “te mate”, “te quiera”, “te bese”, “te abrace”,
“te dé la mano”, “te ceda el asiento”, “te ayude”), y concluir con “entre nosotros”,
donde ya no podemos sustraernos a la cuestión, formamos parte de ella.

Función poética: Está presente por el uso de la enumeración (“el hambre, la violencia,
las guerras…”), el paralelismo (“quien te mate, quien te abrace, quien te quiera…”), la
antítesis (“quien te mate será quien más te quiera”, “cielo/infierno”), la metáfora
(“silencio de piedra pómez”, “la mirada será un virus”), y responde a una clara
voluntad estética propia de los géneros periodísticos de opinión.

Función representativa: Aunque predomine la visión subjetiva, el uso connotativo del


lenguaje y la función expresiva, hay algún ejemplo de presencia de lo objetivo y, por
tanto, de la función representativa, en el relato de hechos ciertos con verbos en
presente y pretérito de indicativo. Concretamente (“son el hambre, la violencia, las
guerras, la emigración masiva”) (“ha habido sucesivas extinciones de especies a causa
de meteoritos gigantes, de volcanes y terremotos devastadores”).

Las modalidades empleadas son la narrativa y argumentativa.

La modalidad narrativa la encontramos en el relato de la extinción de varias especies


por la acción de fuerzas telúricas, en el relato de las plagas bíblicas y en el relato
también bíblico del Apocalipsis (líneas 4-11). Encontramos verbos de acción y uso de la
tercera persona en oraciones enunciativas (“sigue bailando”, “se quemaban”, “se
abrirá”).

Pero esta modalidad narrativa está al servicio de la modalidad argumentativa, pues el


autor quiere, como poco, contagiarnos de su visión sobre esta pandemia, pero
también quiere persuadirnos de la gravedad de lo que nos acontece. Al hablar de
argumentación estamos obligados a hablar de tesis (Vivimos el infierno de tener que
estar separado de los otros y de recelar de ellos como posible portadores de
enfermedad y muerte.), y de argumentos. Sobre este particular, el autor utiliza el
argumento de la analogía (nuestra situación presente es equiparable al de plagas y
epidemias bíblicas, o a la de especies que se extinguieron por cataclismos de diverso
signo, o más aún, podemos estar ante el final del mundo profetizado en el Apocalipsis)
y el argumento de autoridad, al referirse al pensador y escritor francés Jean Paul
Sartre, quien acuñó la expresión de “el infierno son los otros”, para relacionarlo con
nuestra situación de confinamiento.

En cuanto a la tipología, ya he apuntado que se trata de un texto periodístico


de opinión, concretamente de una columna, por la actualidad del tema tratado, por el
carácter subjetivo y la clara voluntad de estilo. Al ser un texto que aparece publicado
en un medio de comunicación y que va a ser leído por muchas personas, no le puede
faltar la corrección, que se da en todos los niveles (fonético, morfológico y sintáctico) y
está escrito en un registro estándar que le hace comprensible para la mayoría de
hablantes del idioma.

3.Estructura, coherencia y cohesión

La estructura externa consta de un título y un único párrafo. En cuanto a la estructura


interna, esta presenta las tres partes propias de los textos argumentativos:
introducción, desarrollo y conclusión. Es sintetizante o inductiva, es decir, la tesis se
sitúa en la conclusión.

Introducción: Las cuatro primeras líneas hasta “… de los otros.” Aquí aparece la
palabra clave de “pandemia”, y todos ya sabemos a qué tema se va a referir la
columna. También recoge una crítica a la indiferencia e insolidaridad de los países
desarrollados por otras tragedias humanitarias que se viven en el presente pero, que
por no tocarnos directamente, no nos inquietan.

Desarrollo: Desde “En la historia…”, hasta “… nos delata”. Aquí, en una visión
catastrofista, apocalíptica y nihilista, presenta situaciones análogas en las que ciertas
especies desaparecieron de la faz de la Tierra o en que la humanidad ha visto su
existencia gravemente comprometida. Introduce, además de estos argumentos de
analogía, un argumento de autoridad, pues identifica la situación presente de
aislamiento social con el infierno, inspirado por Sartre.

Conclusión: Aquí aparece la idea principal o tesis que justifica el título de la columna,
“el miedo al otro”. Los que nos rodean y los que nos quieren, por su contacto, pueden
ocasionarnos la enfermedad y la muerte, de ahí el miedo, y en consecuencia y para
evitarlo, el aislamiento infernal.

En cuanto a la coherencia, esta está presente en cada uno de los enunciados y en la


totalidad del texto, ya que todo gira en torno al tema de la pandemia que sufrimos y
no contradice los conocimientos que tenemos sobre este asunto. Hay también una
progresión de la información entre lo conocido o tema y lo desconocido o rema, en
este último caso, la visión subjetiva de Manuel Vicent sobre los efectos en nuestras
relaciones. En lo que tiene que ver con los mecanismos de coherencia utilizados,
encontramos la presuposición (información compartida por todos los lectores), del
conocimiento de la forma de contagio del covid-19, del relato bíblico del Apocalipsis,
de la extinción de los dinosaurios y sus causas, de los movimientos de las placas
tectónicas, del personaje cinematográfico del “muñeco diabólico”, de la peste
medieval, y de la importancia de Sartre en el pensamiento occidental de finales del
siglo XX. Algunas de estas presuposiciones exigen de un lector con cierto nivel cultural.
La implicación (informaciones deducibles del texto) estaría presente cuando
deducimos que se nos presenta un panorama de final de los tiempos con su infierno
incluido. Ya he apuntado con anterioridad que el texto no contradice nuestra idea del
mundo (extensión, gravedad y consecuencias de la pandemia); por último, el marco
textual revela que se trata de una columna periodística donde su autor manifiesta una
visión subjetiva sobre un asunto de candente actualidad con un estilo personal,
perfectamente acorde con el ámbito de uso (medios de comunicación social) y la
situación comunicativa (formal). El registro es estándar, comprensible para todos los
lectores, pero presenta algunos términos que se pueden considerar cultismos
(“contingente”, “disciplinante”, “telúrico”, “endémico”, “pandemia”).
Para finalizar, es un texto perfectamente cohesionado, en el que destacan los
siguientes mecanismos de cohesión:

-repetición léxica: “infierno”

-repetición semántica: “meteoritos, volcanes, terremotos”

-repetición sintáctica: “quien más te…, quien te…, quien te…”

-deixis anafórica: “el hambre, la violencia, las guerras, … pero estos males”.

-deixis catafórica: “Las verdaderas pandemias mortales… son el hambre, las guerras…”

-elipsis:”Se refería…” (Sartre).

- la correlación verbal: tiempos verbales del pasado (se atribuían, se montaban), que se
alternan con el presente de indicativo (son, causan, sigue bailando), para referirse a
hechos objetivos, ciertos; y el futuro hipotético que se expresa mediante el presente
de subjuntivo y el futuro de indicativo (será, vendrá, mate, quiera).

-conectores discursivos: adversativos (pero, sin embargo), causales (porque),


copulativos (y). Marcas temporales (hoy, anteayer, pasado mañana).

La sintaxis presenta oraciones compuestas coordinadas (se montaban


procesiones de disciplinantes y se quemaba en la hoguera a brujas y herejes ) y
subordinadas: sustantivas (Hoy se sabe que la vida es un episodio contingente), de
relativo (muñeco diabólico que la humanidad se fue pasando, el infierno que se acaba
de instalar), causales (el terror vendrá porque quien te mate será quien más te quiera),
finales (para anunciar el fin del mundo), etc., que ayudan a articular mejor el
pensamiento. Hay algún ejemplo de oraciones impersonales (“se quemaba en la
hoguera”, “En el Apocalipsis se dice”)