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EL SENTIR DE CRISTO III

Devocional sábado 18 de abril de 2020

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO

REFLEXIÓN EN LA PALABRA DE DIOS


Filipenses 2.9–11 (RVR60) — 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le
dio un nombre que es sobre todo nombre,10 para que en el nombre de Jesús se doble toda
rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;11 y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Si el sentir de Cristo en cuanto a su humillación no llamaba a la humildad, la obediencia y el servicio su


exaltación no se queda atrás. Hoy, al contemplar a nuestro Señor Jesucristo exaltado no podemos hacer más que
responder en humildad, obediencia y servicio. Veamos por qué:
Cristo fue exaltado hasta lo sumo por Dios el Padre (v.9). Aunque Jesús fue despreciado y desechado entre
los hombres (Isaías 53:2), ciertamente fue varón aprobado por Dios (Hechos 2:22). Por su obediencia perfecta
hasta la muerte ganó de Dios la perfecta aprobación y la más alta exaltación. Aprendamos bien esto, de nada
sirve tener toda la aprobación y el aplauso de los hombres si carecemos de la aprobación de Dios. No importa
cuanta alabanza de los hombres puedas recibir, si el Señor te despreciaré ¿qué tienes? Definitivamente nada.
Pero nuestro Jesús al final de sus días fue recibido en gloria y sentado a la diestra del Padre. Además recibió un
nombre que es sobre todo nombre, es decir, el más alto lugar de prominencia. Nuestro Mediador, entonces, no es
uno al que podamos mangonear y menospreciar. Es aquel Cristo exaltado que posee el Nombre sin igual,
otorgado no por otro sino por Dios el Padre mismo, al que debemos rendirnos en obediencia y servicio.
Cristo es ante el cual toda rodilla se doblará y toda lengua reconocerá como Señor. Muy pocos actos en la
vida pueden denotar mayor humildad que el de ponerse de rodillas ante alguien. El acto mismo expresa
reconocimiento de grandeza y poder. Ante los reyes solía comparecerse de rodillas, pero un rey jamás se
inclinaría ante otro a menos que este reconociendo su derrota y la superioridad de otro. Pablo dice, inspirado por
el Espíritu Santo que ante Cristo nadie podrá mantenerse en pie. Toda rodilla se doblará. Se doblará la rodilla del
pobre y la rodilla del rico, de doblará la rodilla del débil y también la del fuerte, se doblará la rodilla de siervo y
también la del rey, se doblará la rodilla del anciano y también la del joven, se doblará la rodilla del justo y
también la del impío. Al contemplar la gloria de Cristo toda rodilla le reconocerá como Señor y toda lengua le
confesará. En este tiempo las rodillas se doblan cuando el corazón del pecador es regenerado por el Espíritu
Santo. Pero, llegará el día de la segunda venida en que Cristo será manifestado en toda su gloria y esplendor, en
ese momento los creyentes doblarán sus rodillas y sus lenguas dirán con gozo «¡Ese es el Señor, mi amado
Jesús!». Los pecadores incrédulos por su parte doblarán sus rodillas y sus lenguas confesarán con terror «¡Ese es
el Señor, aquel Jesús a quien desprecie!». Sea por amor o por terror todos, sin excepción alguna se rendirán a
Cristo reconociéndole en sus rodillas y con sus labios como el Rey y Señor. Los que le reconozcan con amor
entrarán al gozo eterno de su Señor; los que demasiado tarde le reconozcan por terror serán echados fuera donde
será el lloro y crujir de dientes (Mateo 25:30). Es en este tiempo donde Cristo debe ser reconocido como Rey y
Señor, y por tanto obedecido y servido como tal. Pero obedecer y servir a Cristo, lejos de ser una penitencia, es
una bendición. Tener a Cristo como Señor es verdaderamente un gozo.
Así pues, el sentir de Cristo, tanto en su humillación como en su exaltación, nos llaman a una vida de
humildad, obediencia y servicio, para alabanza de Dios Padre. Sea Dios exaltado en nuestras vidas.

1
ORACIÓN
Mi Señor, hoy vengo ante ti para rendirme en tu presencia y ante tu Hijo. Reconozco a Jesucristo como Rey
Señor. Reconozco que no tengo el derecho de mandarte ni de exigirte. Reconozco que a quien le ha sido
entregado todo gobierno y todo dominio es Jesús. Reconozco que ante Él la respuesta correcta es humillarte y
atender pronto a su llamado en obediencia y servicio. Ayúdame, te ruego, a vivir una vida de fe en obediencia y
servicio para gloria tuya y de tu Hijo, Padre mío. En Cristo Jesús te lo pido. Amén.

CANTOS E HIMNOS
Himno 540 “Salvador, a ti me rindo” Himno 71 “Sé exaltado”
1. Salvador, a ti me rindo, Sé exaltado,
y obedezco sólo a ti; Por siempre exaltado, Señor;
mi guiador, mi fortaleza, Yo te alabaré;
Sé exaltado, por siempre exaltado
todo encuentra mi alma en ti.
Y yo te alabaré.
Coro
Tú ere Señor,
Yo me rindo a ti, yo me rindo a ti,
Por siempre tú reinarás;
mis flaquezas y pecados, todo traigo a ti. La creación se goza en tu santidad.
2. Te confiesa sus delitos Sé exaltado,
mi contrito corazón, Por siempre exaltado, Señor.
oye, oh Cristo, mi plegaria, Señor, Señor Jesús
quiero en ti tener perdón.
Señor, Señor Jesús,
3. A tus pies yo deposito Yo sé que tú eres grande
mi riqueza, mi placer; Yo sé que tú eres fuerte
que tu Espíritu me llene
Señor, Señor Jesús
y de ti sienta poder.
Gloria a Ti, yo daré gloria
4. Tu bondad será la historia
Lo haré eternamente
que predique por doquier,
Te daré por siempre gloria
y tu amor inagotable
Señor, Señor Jesús
será siempre mi querer.

TIEMPO DE ORACIÓN
a. Oración de alabanza a Dios nuestro rey
b. Oración por los médicos, enfermeras y todos aquellos que están sirviendo en esta crisis
c. Oración por los necesitados de la familia de la fe
d. Oración de consagración a la obediencia y servicio de nuestro Rey y Señor Jesucristo

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