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CLASE DE JEREMÍAS

MI LLAMADO AL MINISTERIO

DOCENTE: HERMANA, DÉBORA LECARO

ESTUDIANTE: KLEBER CUZCO

FECHA: 10/05/2020

QUITO – ECUADOR
MI LLAMADO AL MINISTERIO

Soy kleber Fernando Cuzco Montalván con 21 años de edad, yo conocí al Señor en
mi niñez a los 10 años en el proyecto compassion de la Iglesia a la que pertenezco.
Pero en mi adolescencia, cuestione al Señor por mi situación familiar: papá con
problemas de alcohol mi mama tiene una enfermedad psicológica “esquizofrenia
crónica”, me separe de Dios y la iglesia por 6 años, en ese momento de mi vida
unos jóvenes de pandilla quería matarme porque tenía problemas por venta de
droga, en esta etapa de 18 años un anciano de la iglesia me dio una oportunidad
para orar con él y comenzamos a hacer devocionales a solas, hasta que decidí
volver a la iglesia. Al salir de colegio comencé a trabajar, pero me gustaba servir en
las escuelas vacacionales por lo cual me comprometí con el ministerio de los niños.

Muchas de los lideres de la iglesia conocían mi pasado, por lo cual limitaron mucho
mi labor en la escuela vacacional yo solo hacia los juegos, hasta que en la primera
semana la maestra de biblia y adoración de niños tuvo que abandonar la escuela
vacacional, y pedí que me permitan hacer la alabanza de los niños y las clases, los
lideres y el pastor tuvieron una reunión y accedieron, mientras cantábamos “cuan
grande es Dios” con los niños, vi una profunda y sincera adoración de los niños
hacia Dios , estaban muy conectados en el tiempo y sentía algo en mi mente y
corazón, una sensación sublime que me hizo llorar por ellos, y sabía que
necesitaban ayuda porque eran niños que solo asistían a la escuela vacacional y no
iban a la iglesia, al llegar a mi casa me tope en mi devocional con la lucas 15 y
hablaba sobre la monda perdida, la oveja perdida y el hijo prodigo, y entendí que el
Señor Jesús estaba obsesionado por las personas que están perdidas.

también leí Lucas 19:10 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Porque el Hijo del Hombre


vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, y nuevamente sentí esa sensación
que llenaba mi corazón y mente por hambre de orar por los niños, desde ese
momento me decidí y comprometí por el Señor a su servicio con el ministerio
infantil, no fue fácil al comienzo porque no estaba bautizado, así que el pastor
Fabian me dio el curso de bautismo y comencé en mi servicio barriendo, lavando
baños en el tiemplo, luego me dieron la alabanza de los niños, luego la coordinación
del ministerio, y quería servir más, me comprometí con los adolescentes también en
el ministerio de oración.
En el día de mi bautizo, recuerdo que le pastor me hizo un llamado a prepararme
mas para el ministerio en el seminario, tuve dudas porque nunca quise ir en contra
de mis padres aunque no eran creyentes, pero les dije a ellos que era el anhelo de
mi corazón hacer esto y mi papá me dio su respaldo moral, aun recuerdo sus
palabras que en mi vida voy olvidar “hijo si quieres llevar tu vida para servir a Dios,
vas a hacer con un compromiso con Dios y es lo mejor, pero nunca se te ocurra
darle la espalda”, me alegre porque supe que esas palabras no salían de mi papá
sino de Dios, y comencé a estudiar.
Luego del primer semestre me propusieron ser director local de compassion en la
iglesia, acepte, pero fue un desafío porque tenía que tomar decisiones que a veces
no sabía, este proceso pulió mi carácter, me enseño a ser un administrador de los
bienes en la iglesia, tuve más amor por los niños y sus familias. En mi vida uno de
mis mentores fue Nelson de cruzada estudiantil, y me decía que mi ministerio no es
solo los niños que tengo amor por toda la gente, niños, jóvenes, adultos y ancianos.
Me invito a servir con los jóvenes de las universidades, y allí sentí que era mi
espacio como joven, yo quiero ser un evangelista y discipulador para las personas
que no conocen a Dios, los que piensan que no pueden ir a la iglesia, los que están
afuera.

No tengo un llamado particular definido, pero si quiero dar mi vida al servicio de Dios
que es un propósito mas grande que el mío, servirle hasta el ultimo día de mi vida
con integridad, al acabar el seminario que es parte de mi formación ministerial, voy a
estudiar psicología por que quiero conocerme a mí mismo y quiero ayudar a los
demás, Priscila es mi novia y el anhelo de su corazón también es servir a Dios,
queremos respetar y ser sensibles a la voz del Señor lo que nos diga como pareja
en su servicio. Se que el Señor tiene cosas muy grandes que todavía no entiendo, lo
que estoy haciendo es serle fiel con lo que el me dio los niños, jóvenes y
evangelismo, uno de los versos que me anima es Filipenses 3:12- 14. No que lo
haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir
aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no
pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que
queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Si el apóstol Pablo un hombre de gracia y firmeza, que antes fue un asesino


perseguidor de la iglesia comprendió que su vida sirve para un propósito mas
grande, y cada día corría hacia la meta que esta adelante con Cristo, yo también
quiero estar en esta carrera de valientes.