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TALLEE DE RECUPERACION

Materia: Educación Religiosa


GRADO: Sexto
Docente: María Goretty Aristizabal Zuluaga
Whhtsapp: 3233025015

Nota importante: Querid@ estudiantes. Al realizar este


taller de forma responsable, usted recupera la materia
de Religion, que corresponde al primer periodo.

LA DIGNIDAD
HUMANA
La dignidad humana o dignidad de la persona es el valor primordial, e inquebrantable que tiene el ser
humano, dado por el solo hecho de existir. La dignidad es la base de todos los derechos humanos, por
eso cuando nos referimos a la persona, estamos indicando que ella merece todo y absoluto respeto. El
ser humano es un fin en si mismo y no puede ser reducido a un medio.
“La dignidad personal es el bien más precioso que el hombre posee, gracias al cual supera en valor a
todo el mundo material. A causa de su dignidad personal, el ser humano es siempre un valor en sí
mismo y por sí mismo y como tal exige ser considerado y tratado. Y al contrario, jamás puede ser
tratado y considerado como un objeto utilizable, un instrumento, una cosa. La dignidad personal
constituye el fundamento de la igualdad de todos los hombres entre sí. De aquí que sean
absolutamente inaceptables las más variadas formas de discriminación que, por desgracia, Continúan
dividiendo y humillando la familia humana: desde las raciales y económicas a las sociales y culturales,
desde las políticas a las geográficas, etc” (Tomado de: Christifideles laici, 37).
De todas las criaturas visibles sólo el hombre es "capaz de conocer y amar a su Creador" (GS 12,3); es
la "única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (GS 24,3); sólo él está llamado a
participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la
razón fundamental de su dignidad
Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente
algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión
con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una
respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar.

DIOS ME CREO A SU
IMAGEN Y SEMEJANZA
Una vez que había creado las infinitas
estrellas, la tierra con sus montañas, mares,
bosques y todo tipo de animales, Dios,
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según la Sagrada Escritura, formó su obra culmen diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra
imagen y nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del
cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se
muevan sobre ella.” (Gen 1,27).
A imagen de Dios no quiere decir que Dios tiene semejanza física con el hombre. Dios no tiene piernas,
manos canas ni una barba blanca. Cuando la Biblia habla del hombre a imagen de Dios, se refiere al
hecho de que el hombre tiene un alma espiritual. Está por encima de los otros seres vivientes que habitan
en la tierra. El hombre no es una cosa, sino una persona. El Hombre, por tanto, puede pensar; puede
amar a otras personas; puede componer una sinfonía; puede escoger el bien; todas las cosas que ni un
perro, ni una lagartija ni ningún otro animal puede hacer. Pero, aunque podamos hacer todas estas cosas,
debemos preguntarnos ¿por qué Dios nos hizo así?.
Ciertamente Dios, que sabe todo, no necesita que nosotros pensemos, ni que le toquemos alguna
sinfonía, pues los ángeles cantan mucho mejor que nosotros. La razón es que Dios nos ha hecho a su
imagen para conocerle y amarle. De todas las criaturas visibles, sólo el hombre es “capaz de Dios.” De
todas las cosas de este mundo, sólo el hombre está llamado a vivir con Dios en el mundo más allá. Y
siendo a Imagen de Dios, el hombre está llamado a
amar: primero a Dios y luego a todo el que tiene
semejanza con Dios, es decir, a cada persona humana,
pues cada persona está hecha a imagen de Dios.
Santa Catalina de Siena, platicando con Dios
un día sobre la creación del hombre,
exclamó: “Por amor lo creaste, por amor le
diste un ser capaz de gustar tu Bien eterno.”
Cada uno de nosotros debe llegar a la misma
conclusión y decir a Dios: “Por amor me
creaste a tu imagen para que yo sea capaz
de gustarte para siempre en el cielo.”
La imagen de Dios es Cristo. Él nos ha revelado cómo es Dios. A la petición que Felipe hace
a Jesús en la última cena de que “muéstranos al Padre y nos basta”, Jesús replica: “Quien me
ha visto a mí, ha visto al Padre, ¿cómo dices tú muéstranos al Padre? (Jn 14,8-11).
Cuando se dice que el hombre es imagen de Dios, se quiere indicar con ello que tanto el hombre como
Dios tienen algo en común y es el conocimiento, el amor, la libertad; en otras palabras, el alma del
hombre es lo que lo hace semejante a Dios.
Sin embargo, por el pecado el hombre nace con una imagen deformada. Cristo, al redimirnos, no solo
rehízo esta imagen desfigurada por el pecado, sino que nos ha dejado dones para embellecerla aún
más: nos dejó la gracia, a la Iglesia y en ella a los sacramentos. Por eso el momento de la crucifixión es
la mayor muestra de amor, de libertad. El hombre se conoce mejor a esta luz. Y muchas realidades que
eran incomprensibles como el sufrimiento humano y la muerte se comprenden y aclaran gracias a que
Cristo se encarnó, nos redimió y resucitó. Por eso se comprende que al final del evangelio Jesús ordene

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a los discípulos que vayan por todo el mundo y bauticen en nombre de la Trinidad y enseñen lo que Él
ha mandado (Mt 28, 19 y ss).
Entre las criaturas ocupa un lugar especial el hombre, sobre el cual Dios sopló su aliento, es decir, dejó
una huella especial. El hombre es imagen de Dios por ser espiritual, con capacidad para pensar y para
amar, para darse y para imitar, en la medida de sus posibilidades, la generosidad de un Dios que no deja
de amar, que no puede despreciar nada de lo que ha hecho, porque es "amigo de la vida" (Sb 11,26).
No es correcto, por lo tanto, preguntar cuál es la imagen de Dios, pues no existe nada anterior a él. Sin
embargo, podemos descubrir algo de su "rostro" al ver a cada hombre, pues, desde que Cristo vino al
mundo, todo gesto de amor que hagamos al otro está hecho a Él ("a mí me lo hicisteis", Mt 25,40).
ILUMINEMOS LOS TEMAS CON LA PALABRA DE DIOS: Salmo 8.

ACTIVIDAD:
1. Elaborar un resumen en el
cuaderno del tema: “La dignidad
humana”.
Y del Tema: “Dios me creo a su
imagen y semejanza”.
2. ¿qué es la dignidad humana?.
3. ¿por qué el ser humano tiene
una dignidad y grandeza?.
4. ¿Cómo podemos respetar la
dignidad de las personas?;
Ejemplo: dándoles un buen trato,
de tres ejemplos más.
4.Cómo se irrespeta la dignidad de las personas?. Ejemplo, cuando las discriminamos, de tres ejemplos
más.
5. Del tema Dios me creo a su imagen y semejanza.
6. Cuando la Cuando la Biblia habla del hombre a imagen de Dios, ¿a qué se refiere?
7 ¿qué exclamó Santa Catalina de Siena, platicando con Dios un día sobre la creación del hombre?..
8. Cuando se dice que el hombre es imagen de Dios, ¿qué se quiere indicar con ello?
9.¿Qué deforma la imagen de Dios en el ser humano y qué la restaura de nuevo? . Elabore en el
cuaderno una de las imágenes de la guía.
10. Escribe en el cuaderno los versículos del salmo 8, le parezcan más importantes y dibujar el salmo
8.acompañado de frases del salmo.

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