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Fotografía: Una opción para los jóvenes emergentes de

Maracaibo
La gran demanda de imágenes innovadoras y de alta calidad abre un
sinfín de posibilidades para que la juventud de la capital zuliana
explore su creatividad y aumente su calidad de vida

Laura Nieto Carrillo

«Si no hay fotos, no pasó». La generación de jóvenes millennials vive y se


proyecta ante el lente de una cámara. Tomar fotografías se ha vuelto tendencia;
y tener habilidades para capturar imágenes con profesionalismo y estilo, una
oportunidad de emprendimiento para las generaciones contemporáneas de
Maracaibo.

La llegada de las redes sociales y el auge que ha tomado la industria de la moda


venezolana en los últimos años son los principales motivos por los que la
fotografía, finalmente, recupera su valor profesional y ofrece los jóvenes
creativos de la ciudad una vía para esa independencia profesional y económica
a la que tanto aspiran.

Para Edgar Fuentes, estudiante de Comunicación Social, mención Audiovisual,


la fotografía maracaibera se ha expandido a tal punto que cada día se conocen
nuevos talentos. «Hay un interés también en el medio en el que se desenvuelve
quien toma fotos. Además, aunque hay un atraso con respecto a las tendencias
internacionales, han surgido muchas oportunidades. Siempre se está en busca
de nuevos fotógrafos».

En ese sentido, para Will Quast, tres cosas son necesarias: talento, compromiso
y astucia. Sobrevivir a la industria mediática no ha sido, es o será nunca fácil.
Sin embargo, en Maracaibo, asegura el estudiante de Cinematografía de 22 años
de edad, «hay capacidad para eso y más».

Experiencia vs. Academia

A diferencia de otros oficios, la formación profesional no limita las posibilidades


de emprender en el ámbito fotográfico. La experiencia es la mejor carta de
presentación de los millenials que apuestan al mundo de la fotografía.
Pese a que, en algunos casos, existen dudas con respecto a las habilidades de
los chicos y chicas que realizan trabajos profesionales, su ingenio y originalidad
suelen ser sus principales ases bajo la manga.

«Va a pasar que algunas personas no los toman en serio por cuestiones de la
edad; pero siempre es una oportunidad para demostrar el talento y la seriedad
con el que uno se entrega a esto. También es importante estar al tanto de lo que
hacen los profesionales en otras partes del mundo e intentar aprender de ellos»,
sostiene Quast, para quien la mejor forma de sobresalir es «ser original y mostrar
algo que nadie haya visto».

En efecto, la mayoría de quienes emprenden en la fotografía en estos tiempos


se caracterizan por su arsenal de habilidades natas, ser autodidactas y formarse
a través de las herramientas que brindan internet y otras plataformas digitales.

De hecho, Fuentes explica que descubrir las bondades de la fotografía por sí


solo le permitió sentar las bases para desarrollar más su ojo crítico y visión
fotográfica. «Eso me ayudó cuando decidí que era momento de verlo ya como
un trabajo y meterme de lleno en este oficio», comenta.

Ser en el medio

Con el pasar de los años todo cambia. Aunque la metrópoli zuliana tiene solo
1.220.000 habitantes, emprender en la ciudad lo que sí implica, casi
indiscutiblemente, es generar capital relacional. Casi de manera unánime para
los jóvenes fotógrafos, la ruptura entre el «ser principiante» y, finalmente, ser
considerado un profesional ocurre cuando se es contratado por una marca
relevante en el mercado.

De ahí que el acercamiento con el medio en el que desean desenvolverse deba


realizarse de forma astuta; algo que no es problema para los millennials.

Edgar Fuentes revela que, como fotógrafo de moda, en sus inicios fue de gran
ayuda, por ejemplo, la posición de su hermana dentro de la industria. «Una tienda
importante de la ciudad la contrató para ser su modelo y, dos días antes de la
sesión que tenían pautada, el fotógrafo canceló. Ella aprovechó y propuso mi
nombre. Fue un riesgo para todos porque no tenía tanta experiencia, pero fue mi
primer trabajo pago y el inicio formal de mi carrera».
Por su parte, Will Quart reitera que, para emerger en la esfera mediática, es
necesario darse a conocer y tener contactos. De manera que insiste también en
la necesidad de jugar con estrategias de marketing básicas que permitan
posicionarse como una opción ideal para realizar esos proyectos atractivos y
prometedores que nutren los portafolios fotográficos.

«Se deben hacer propuestas adecuadas al estilo y los objetivos de cada cliente.
Hay que conocer con quién se está tratando y aprovechar cada detalle para
vender una idea que lo atrape», sugiere.

Entre el arte y el negocio

Destacarse en medio del bombardeo informativo que caracteriza el siglo XXI


supone presentar contenido que realmente capture la atención de los
consumidores y los inspire, por ello las imágenes son una excelente herramienta
para lograrlo: permiten crear y trasmitir el concepto o la filosofía de una marca.

Según un artículo publicado Jorge Ortíz en la página web Appbb en 2015,


denominado De la importancia de Instagram en América Latina, el sector con
mayor relevancia en esta red es el textil; razón por la que las grandes marcas de
ropa están utilizando constantemente esta red social para su expansión e
imponer nuevas tendencias.

Así lo señalan también los datos globales de Instagram, publicados en agosto de


2017 por la red social. «Existen 200 millones de personas en Instagram
conectadas con cuentas de moda en todo el mundo y más de 13 millones de
aficionados a la belleza en la plataforma».

En el caso de Venezuela, el boom de estas plataformas incentiva que el trabajo


de los fotógrafos de este rubro posea gran demanda. La empresa de marketing
digital Latamclick reporta que, para el 2017, el país contaba con 5 millones 200
mil usuarios registrados en Instagram; de estos, 3.000.000 son mujeres, las
cuales se perfilan como consumidoras potenciales.

De esta manera, los límites entre el arte y el negocio se cruzan al momento de


emprender, generando puntos de vista encontrados. Quast sostiene que, cuando
se trata de trabajar en el rubro de las prendas de ropa y las joyas, para el
fotógrafo es recomendable ir a lo básico. «La verdad es que uno simplemente
tiene que pensar en cómo hacer que quien vea la fotografía compre lo que se
retrató», confiesa.

Mientras que, por su parte, Fuentes considera que ambas cosas pueden coexistir
juntas porque «aun cuando trabajas para mostrar el arte de la persona que
diseña o el artista, tú también como profesional muestras tu visión. Todo se
involucra. No por ganar cierta cantidad de dinero deja de ser arte».

Un estilo de vida

Justamente, uno de los principales atractivos de la fotografía se relaciona al


precio que las grandes marcas están dispuestas a pagar por ellas. Ante la crisis
económica, política y social que atraviesa el país, los jóvenes encuentran en la
fotografía un medio para tener calidad de vida y ser, al mismo tiempo, sus propios
jefes.

Para el estudiante de Audiovisual, esto se debe a que la captura de imágenes


con gran contenido estético es un servicio que, en la actualidad, sigue el modelo
de empleos freelance que se realizan para el exterior. «Generalmente, son
trabajos que no se pagan en bolívares, sino más bien en dólares o al cambio.
Cualquier fotógrafo en Venezuela gana más de un sueldo mínimo».

Sin embargo, Will Quast advierte que, si bien desde el punto de vista económico
ofrece grandes ventajas y algunas personas lograr trabajar con estudios
fotográficos caseros, se requiere una inversión mínima para la compra de
equipos de calidad.

«Siempre se dice que “no importa la cámara, sino el fotógrafo” y es cierto, pero
hasta cierto punto. La verdad es que se necesita contar con buenos instrumentos
de trabajo porque, aunque tu talento sea increíble, el equipo dice mucho como
profesional. Creo que eso es de los pocos impedimentos que puede tener alguien
para dedicarse a esto en Venezuela», comenta.

La pasión es necesaria

Finalmente, es el amor por las imágenes lo que determina el éxito que un


emprendedor pueda alcanzar en la fotografía. Solo quien viva para escuchar el
clic que produce el veloz abrir y cerrar del obturador inicia este camino con la
capacidad de superar retos y llegar realmente lejos.
Múltiples son los nombres que, en la cultura venezolana, más allá de las
diferencias de época, inspiran el trabajo de los nuevos aspirantes en ese sentido.
Desde hace años, la tradición maracaibera, los colores de sus paisajes y las
particularidades de su gente han sido capturadas de manera asombrosa no solo
por los más altos profesionales de la ciudad, sino también por el ojo crítico de
quien se detiene a observar un rato la belleza de aquello que quizás más nadie
ve.

Ambos coinciden en que, si bien no basta con simplemente tomar fotos,


dedicarse a esto es una alternativa viable para aquellos que se atreven a
explorarla. «No existen impedimentos. La gente la vive todo el tiempo, incluso
con un teléfono celular o una cámara digital. Cualquier persona que tenga un
mínimo de interés por explorarla puede ser un gran fotógrafo. Le recomiendo
emprender en esta área a aquel que sencillamente le guste».

Juntos, Quast y Fuentes suman 16 años de experiencia detrás del lente,


suficiente para que sus nombres ya resuenen en los medios y acompañen
exitosas campañas de moda alrededor del país.

«Nunca lo tomé de hobby. Pensé que aquí en Maracaibo y Venezuela iba a ser
difícil, pero siempre quise dedicarme a esto y no me arrepiento. Hoy más que
nunca creo que es un buen momento para que los jóvenes se aventuren y vivan
la fotografía», puntualiza Will Quast.

DESTACADO

Aliados de las redes sociales

El internet es un trampolín para nuevos talentos. La dimensión 2.0. pone a


disposición de los fotógrafos emergentes de la ciudad múltiples opciones para
exponer su trabajo en un portafolio online de manera masiva, aumentando su
capacidad de alcance, la interacción con los usuarios y las posibilidades de
consolidar nuevos negocios.