Está en la página 1de 677

APirTOTEAOYr PHTOPIKH

ARISTÓTELES

RETÓRICA
Introducción, traducción y notas de
ARTURO E. RAMÍREZ TREJO

UNIVERSIDAD NACIONAL AlITÓNOMA DE MÉXICO


2002
OBRAS DE ARISTÓTELES
RETÓRICA
BIBLIOTHECA SCRIPTORVM GRAECORVM
ET ROMANORVM MEXICANA

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
PROGRAMA EDITORIAL
Primera edición: 2002

DR © 2002, Universidad Nacional Autónoma de México


Ciudad Universitaria, 04510 México, D. F.

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
PROGRAMA EDITORIAL

Impreso y hecho en México

ISBN 968-36-9118-8 (rústica)


ISBN 968-36-9127-7 (empastado)
INTRODUCCIÓN
PROLEGÓMENO

Sin duda la más famosa disquisición sobre retórica, entre los


griegos, fue la de Aristóteles; pero en los siglos posteriores la
retórica de las escuelas no siempre fue la del Estagirita descrita
como arte de persuasión. La retórica que no es la retórica clási­
ca, se ha configurado solamente como un aparato de técnicas,
figuras de dicción o de pensamiento y tropos para la elabora­
ción de un escrito literario. La literaturización ha cambiado el
escapo de la retórica de la persuasión a la narración. En el mejor
de los casos, pues, la retórica es la elegancia del lenguaje o la
preceptiva literaria; pero vulgarmente hasta se ha entendido por
retórica la vana palabrería.
Discurrir sobre la retórica nos lleva por intrincados vericuetos
y nos introduce en selváticas malezas. No menos y tal vez más,
cuando se trata de la Retórica de Aristóteles. Es, en efecto, una
obra que se constituye a partir de muy variados elementos y que
tiende-a diversos objetivos. Por una parte, con aguda crítica trata
las prácticas retóricas de los tratadistas anteriores y contempo­
ráneos, así como las doctrinas que las fundamentaban; por otra
parte, propone su propia doctrina y los fundamentos científicos
y filosóficos de la misma. Es, además, una obra escrita en dife­
rentes periodos de la vida del autor y solamente se entiende en
la cronología biográfica y doctrinal de Aristóteles. Sus caracte­
rísticas de estilo son las propias de unas notas del profesor que
escribe más bien un guión que un tratado, las cuales evidente­
mente contienen correcciones, adiciones, paréntesis, referencias
a otros escritos y hasta aparentes o verdaderas contradicciones.

VII
INTRODUCCIÓN

Si a todo esto agregamos el hecho de que la obra está escrita en


lengua griega antigua, no obstante que sea clásica, el problema
crece en proporción geométrica, tanto para poder entender y
comprender sus términos, el texto y su contexto, como para
pretender ofrecer una introducción y una traducción que logren
que el lector moderno se sienta un verdadero oyente y discípulo
de Aristóteles en persona. Sin embargo, hemos de darnos a la
tarea en que preclaros filólogos nos han precedido como ver­
daderos maestros e investigadores y habremos de indagar en los
recónditos pasajes de la Retórica de Aristóteles, sin siquiera po­
der acceder al incalculable cúmulo de obras y artículos escritos al
respecto, a no ser a aquellos que por fortuna tengamos a la mano.
Como Aristóteles, debemos atender a la historia de la retórica y
tener a la vista a sus principales exponentes y escuelas. Pero na­
turalmente buscaremos indagar y precisar lo más posible la doc­
trina aristotélica, especialmente su evolución en lo que a la
doctrina retórica se refiere, siguiendo el método genético de Jae­
ger, no siempre reconocido. Esto nos permitirá entender mejor
cada momento doctrinal y en general la estructura de la Retórica
en sus diferentes partes y elementos. Como evidentemente la
obra retórica de Aristóteles no es una simple preceptiva literaria,
sino el producto de sus reflexiones filosóficas aplicadas tanto al
lenguaje en general como al uso del mismo en la ciencia y en el
arte tanto de la dialéctica como de la retórica, deberemos preci­
sar hasta donde se requiera, no propiamente cuestiones filosó­
ficas, sino al menos conceptos como el de la verdad y el de la
verosimilitud, para descubrir la naturaleza de la retórica, espe­
cialmente sus definiciones. Así pues, muchas cuestiones, sin ser
desatendidas, quedarán en el tintero en espera de otra oportu­
nidad.
La retórica no es dialéctica pura, pues así carecería de senti­
do, ya que la demostración pura de la verdad para el hombre no

VIII
INfRODUCCIÓN

se da, porque la verdad es para él funcional y teleológica; al


menos entre los griegos de la época clásica perseguía un fin
ético o conductual; y el paso entre la analítica y la ética se da
necesariamente a través de la dialéctica y de la retórica. En
efecto, referir la retórica a la dialéctica y a la verdad no cam­
biará el arte de los discursos persuasivos al plano de la ciencia.
Más bien hay que entender que tal vinculación une la facultad
subjetiva (Búvaµt�) con el sistema y principios lógicos de la
teoría (fü:ropEtv). Casi casi se borran las fronteras entre la cien­
cia (fato't1͵T1) y el arte (tÉXVTI), mediante el método de la re­
tórica y la invención del rétor. 1 Así como la dialéctica no se
opone a la ciencia, sino que más bien es como una rama de la
ciencia, pues ésta a su vez se deriva de la dialéctica mediante
un proceso de especialización, así también la retórica participa
de la ciencia, como dice Aristóteles en Tópicos: "El rétor no
empleará cualquier método para persuadir, ni el médico para
curar; más aun, si no omitiere ninguno de los métodos admiti­
dos, diremos que su inteligencia de la ciencia es adecuada". 2
Al menos en la manera no espontánea de hacer el arte de· la
retórica, ésta puede decirse ciencia, porque se trata a la mane­
ra científica, según la distinción que el mismo Aristóteles esta­
blece entre ciencia y modo o método de la ciencia; de manera
que "es posible analizar científicamente las causas y los prin­
cipios". 3 Es decir, si unos practican la retórica al azar y otros

1 Aristóteles, Retórica, A 1, 1355b 22: ltEpl OE autf¡� ií6ri TTI� µE!ló&ru


ltElp<Í>µE0a At'yElV. 38-39: 6ux TTI� µdlóoou EÍ>pEiv.
2 Idem, Tópicos, I 3, 101b 6-11: oÜtE yap ó pTJtopuc� Éic 1tavtó� tpó1tou 1tEÍ<m,
oÜtE ó iatpmí� úyiá�El" áll.a Éav trov ÉvO[XOµÉvrov µTJOEV 1tapaAllt'(l, iicav�
aUtOV [XElV TIJV Éltltm͵TJV cpTl<JOµEV.
3 Idem, Metafísica, 11 3, 995a 13-14: É1tl<1tTJµTJV ical tpó1tov ÉltlatTJµTJ�. !bid.,
19-20: ta arna ical ta� IÍPX� 0Eropiiaa( Éanv.

IX
INTRODUCCIÓN

por disposiciones naturales, puede hacerse también con méto­


do4 y e� posible hacerlo científicamente. 5
Sirvan estos señalamientos generales como índice de sobre
qué y cómo hemos de discurrir acerca de la Retórica de Aris­
tóteles en esta introducción. La presentación del texto original,
acompañado de una traducción que pudiera semejar un borra­
dor de notas para impartir clases de retórica, no se debe a que
estemos imitando el original, sino a lo dificil que es traducir
texto tan peculiar. Caro lector, sé, pues, indulgente y piensa que
con la introducción solamente queremos auxiliarte, para que tú
mismo, por ti mismo, entiendas a Aristóteles en su Retórica.

41354a 8: ó&j>itOlEiV.

5 !bid., 10: 't'llV aitíav 8EcopEiv EV6éxE'tm.

X
l. ARISTÓTELES Y LA TRADICIÓN RETÓRICA

l. l. DE CÓMO APARECE LA RETÓRICA ENTRE LOS GRIEGOS

La lectura razonada y el estudio crítico de la Retórica de Aristó­


teles necesariamente deben atender al desarrollo y a la tradición
de la doctrina retórica griega, porque ésta no surgió en un pun­
to o m�mento bien definido, sino que fue resultado de muchas
actividades y elucubraciones en torno al lenguaje como comuni­
cación, el cual implica pensamiento y palabra, designados am­
bos como A.Óyo�, y que en la retórica finalmente se definió como
persuasión. Por tanto, una buena doctrina retórica no podía ig­
norar a los autores renombrados en la tradición y debía pensarse
como contribución y parte de una visión integral de la retórica.
Es claro, pues, que la retórica entre los griegos se formalizó
como arte de persuasión mediante el discurso. De ello encontra­
mos testimonios en la más antigua literatura griega. En efecto, ya
en Homero (s. rx a. C.) aparecen muchas clases de discursos e in­
cluso se habla de fa enseñanza y práctica de la retórica. 1 Platón
(427-317 a. C.) en el Fedro alude a los discursos de Néstor, Ulises y
Palamedes y también a sus técnicas o artes.2 En la Jlíada, por
ejemplo, tres emisarios van ante Aquiles y pronuncian sendos dis­
cursos: petético el de Fénix, como el de un padre; apostrófico el
de Áyax, y suasorio o deliberativo el de Odiseo.3 Ellos iban "para
persuadir al intachable peleida"4 de que regresara al combate y
1 Cfr. Bulmaro Reyes Coria, "Homero, maestro/estudiante de retórica. ¿Una
fantasía //., IX, vv. 442-443?", Noua Tellus, 14, 1996, pp. 9-34.
2 Platón, Fedro, 261b: thvac; 1ttpi A.Ó'ywv.
3 Homero, Ilíada, IX, vv. 434-605, 624-642, y 225-3o6 respectivamente.
4 /bid. V. 181: <Ílc; 1t€ltí80t€V aµÚµova Tir¡Adwva.

XI
INTRODUCCIÓN

suplicaban a Poseidón poder " persuadir las altas mientes del


eácida".5 De esos tres discursos, el de Odisea cumple cabalmente
con las técnicas retóricas que más tarde se establecieron y ya se
indicaba la obra propia de la retórica: presentar mediante el
discurso las cosas persuasivas, para que el oyente, captándolas
en su ánimo, se persuadiera.6 Además, esa retórica pasó de la
persuasión a la narración, pues sus recursos y sus técnicas se
convirtieron en ornato literario, no sólo en la épica, sino tam­
bién en la dramática y en la lírica. Así pues, como técnica o
técnicas retóricas, la retórica se convirtió en disciplina educa­
cional o escolar; por lo cual se intentó definir esas técnicas,
catalogarlas y conceptualizarlas. 7 La conceptualización de la re­
tórica aparece junto con el surgir de la filosofía griega y otras
formas de conceptualización.
En ese proceso, que se caracterizó por el interés en dar cuenta
del porqué de las cosas y realizar generalizaciones, tres visiones
de la retórica constituyen el hilo de la tradición, ya que a partir de
los tres elementos --orador, discurso, auditorio- recogidos más
tarde también por Aristóteles,8 en los libros de retórica aparece
primero la retórica técnica (téxvri) o arte. Ésta se centra en el
discurso como arte de persuasión. Sin embargo, bien pronto
dominó la retórica sofística de Gorgias e Isócrates, que enfatizó
al orador como guía de la sociedad hacia la consecución de
ideales nacionales. Aun Platón, en su doctrina de la psycagogía,
hacía una mezcla de técnica y sofística; pues decía que, "si la
5 /bid., v. 184: 1tEltl0EtV µqó)•.a,; q>pÉva,; Aimcioao.
6 Cfr. Arturo E. Ramírez Trejo, "Discurso retórico en la poesía griega clásica",
Acta Poética, 14-15, 1993-1994, pp. 57-74.
1 Cfr. George Kennedy, Classical Rhetoric and its christian and secular

traditionfrom ancient to modern times, The University of Nonh Carolina Press,


Chapel Hill, 1980, pp. 6-7.
8 Aristóteles, Retórica, l 3, 1358a 38 ss.

XII
INTRODUCCIÓN

retórica fuera un arte, sería cierta conducción de almas mediante


discursos".9 Así pues, la retórica surgió entre los griegos como una
práctica literaria con repercusiones éticas y sociales, pero al mis­
mo tiempo se formulaban ciertas técnicas y doctrinas que la con­
vertían en una disciplina que era parte de la educación en círculos
o escuelas.

l. 2. ALBORES DE LA DOCTRINA RETÓRICA

Esa retórica perduró en el helenismo, en Bizancio, en el Medio


Evo, en el Renacimiento y hasta nuestros días, como arte del bien
decir. Sin embargo, Platón mismo, en el Gorgias y en el Fedro,
pugnó también por una visión más profunda, la de la retórica fi­
losófica, que recalca la validez del mensaje y la naturaleza de
sus efectos en el auditorio, pues tiene estrechos lazos con la
dialéctica o lógica y con la psicología; además, su tópico natural
es la deliberación sobre los mejores intereses del auditorio. 10
"A Sicilia nos llevan todas las indicaciones sobre los orígenes
de la retórica, especialmente de la retórica como enseñanza sis­
temátiq y sujeta a un arte". 11 En Sicilia fue ejercida y enseñada
por Córax y Tisias al final de la tiranía en Siracusa (468 a. C.) y
hacia el año 427 fue llevada a Grecia por Gorgias. La importancia
del discurso en el ámbito de la igualdad, por la defensa personal
en los juicios y por la actividad política, hacía de la retórica un
instrumento necesario en la vida diaria. En efecto, la decisión
9 Platón, o. c., 261a: T1 pr¡topt1CTJ iiv Elfl 'tEXVfl ljlUXCXYroyícx 'tt� litaMyrov.
Gorgias, 503a: 'to 1tcxpcxa1eeuá�EtV éínro� CÍ>� �ÉA'ttO''text foov'text tíiiv 1t0Attíiiv cxí
ljlUXcxÍ (procurar que las almas de los ciudadanos sean óptimas).
10
Cfr. G. Kennedy, o. c., pp., 16-17.
11 Antonio Tovar, Aristóteles. Retórica, texto crítico, traducción, prólogo y
notas, Clásicos Políticos, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1971, p. VII.

XIII
INTRODUCCIÓN

personal repercutía en el ejercicio del poder dentro de la igual­


dad legal de los derechos políticos (iaovoµÍr¡); y la libertad de
opinión y de expresión (iar¡yopír¡) era "en todas formas un bien
apreciable" . 12 De manera que, si bien la retórica sistemática o
sistematizada provenía de Sicilia, ya en Atenas había una prác­
tica bien definida del discurso, antes de la llegada de Gorgias.
Testimonio de ello son los múltiples discursos insertos en las
obras literarias épicas, trágicas y líricas 13 y el discurso de Pericles
o epitafio, pronunciado en 430 a. C., a un año de iniciada la Gue­
rra del Peloponeso (431 a. C.); 14 y todos esos discursos cumplen
con las reglas del arte. Esto propició la difusión, práctica y en­
señanza de la retórica, en la manera descrita por Aristóteles en
el capítulo primero de su Retórica. 15 Platón, en el Fedro, 16 hace
historia de la retórica, y cuando se refiere a los tratados del arte
de los discursos ( tá y' ev tot� �t�AÍot� tot� 1tEpt ').jyyrov yeypaµ­
µÉvo19 menciona a Teodoro de Bizancio, a Tisias, a Pródico, a
Hipias, a Polo y a Protágoras. Llama dialécticos (ÓtaAE1Ctt1CoÚ�) a
Lysias y a Trasímaco. A Tisias y a Gorgias los señala como in­
ventores del arte de lo verosímil (Ei1CÓ9. Habla también de las
partes, recursos y cualidades del discurso: proemio, narración,
testigos, indicios, verosímiles, refutación, concisión, amplifica­
ción, figuras, estilo, recapitulación. Da como opinión de Adras­
to, rey de Argos, y de Pericles que "quienes no saben dialéctica
12 Cfr. Heródoto, Historias V, 37, p. 78. Arturo E. Ramírez Trejo, Heródoto pa­
dre y creador de la historia científica, Cuadernos del Centro de Estudios Clásicos
12, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1984, pp. 147-149.
13 Véase nota 6.

14 Tucídides, Historias II, 35-46.


15 También en Refutaciones sofisticas, c. 34, 183b 25 ss., refiere Aristóteles
algunos datos acerca del origen y desarrollo de la retórica, en consonancia con
el progreso de la dialéctica.
16 Platón, Fedro, 266d-269e.

XIV
INTRODUCCIÓN

(OmA-É:yecr0m) no pueden definir qué es la retórica"; y considera


a Pericles el más perfecto orador. Y en el Gorgías define la re­
tórica como "artífice de persuasión" y no le asigna otra capaci­
dad sino "producir persuasión en el alma de los oyentes". 17

l. 3. ARISTÓTELES RECOGE LA TRADICIÓN RETÓRICA

Aristóteles conoce ciertamente la tradición retórica y recoge las


opiniones de Platón. En su Retórica se refiere a retóricos o au­
tores de artes retóricas, que atendían a lo que era ajeno al
asunto 18 e insistían en recurrir a las emociones y pasiones del
oyente, dejando a un lado el objeto propio de la retórica: la
teoría de la argumentación. Buscaban, pues, no el arte retórico,
sino sólo sus resultados. 19 Aristóteles muestra también amplio
conocimiento de autores y doctrinas; por ejemplo, en cuanto a
las partes del discurso, 20 mencionadas ya por Platón en el Fedro.
Y concretamente, da noticia del arte de Córax y señala uno de sus
recursos para demostrar que algo es inverosímil: ¿cómo alguien,
siendo débil, podría ser autor de una golpiza? o ¿alguien, sien­
do pobre y feo, podría ser adúltero?21 También dice que este
arte de Córax, mediante el aparente verosímil, consistía en
"hacer mejor el argumento peor", como lo hacía Protágoras. 22 Y
que el arte de Teodoro de Bizancio (hacia 460 a. C.) se fincaba en
17 Idem, Gorgias, 453a: 1m8oii; 6r¡ µt0upyó; EO"ttV i¡ j,r¡-copt!C'Í¡... 'tTJV j,r¡-copiri¡v
6úvaa0at � ,m0oo -coi; <XICOÚOUOlV EV tji lflUXU ltOtEiv.
18 I 1, 1354a 12.
19 I 1, 1354a 12-18. Refutaciones sofisticas, l. c.: ou -céxvr¡v á">JJ,, ta áno tij;
'tÉXV%-
2º III 12-13, 1414a 31-1414b 18.
2111 24, 1402a 17-28. I 12, 1372a 21 ss.
22 11 24, 1402a 24-25.

XV
INTRODUCCIÓN

el error;23 y de él menciona, además, las partes del discurso,24


también la modulación de la voz, 25 lo novedoso de la metáfo­
ra 26 y el juego de palabras.27 Alude a Empédocles respecto a la
noción de "común" (1Co1vóv) y a Gorgias sobre la "primitiva
elocución poética", 28 la cual tuvo como resultado la creación
del género epidíctico; que él también daba algunos consejos,
como el uso de lo ridículo frente a lo serio o al contrario.29 Y
del arte de Pánfilo y de Cálipo dice que está basado en la
disuasión, para defenderse, y en la persuasión, para acusar. 3o
Aristóteles se refiere a Trasímaco (n. hacia 460 a. C.) como
iniciador de la acción y gesticulación o declamatoria,31 que
echa mano de lo emocional y rítmico, y del ritmo peónico.32
De Alcidamas (s. 1v a. C.) cita Aristóteles tópicos del Mesenia­
co 33 y del Museion. 34
En la Retórica de Aristóteles abundan citas, que más bien pare­
cen ejemplos de análisis literario. Así se refiere al poeta trágico
Antifonte35 (455-36o a. C.) y a su Meleagro.36 Y del trágico Teo-

23 II 23, 1400b 15-16.


24 III13, 1414b 14.
25 III 2, 1404b 22.

26 III 11, 1412a 26.


27 !bid., 34.
28 II 24, 1404a 26.
29 in 18, 1419b 3.
30 II 23, 1400a 2-4.
3! III 1, 1404a 13-14: \lltOICpmKÍ¡.
3i III 8, 1409a 1-2.
33 I 13, 1373b 18. II 23, 1397a 11.
34 II 23, 1398b 11.
35 11 6, 1385a 10.
36 II 2, 13 79b 15. II 23, 1399b 26.

XVI
INTRODUCCIÓN

dectes (c. 380-334 a. C.) cita el Alcmeón, 37 la Ley, 38 el Sócrates,39


el Áyax40 y el Orestes.41 En el mar de citas que hace Aristóteles
en su Retórica, sin duda el longevo maestro de retórica Isó­
crates (436-338 a. C.) es el más citado, especialmente en el libro
tercero, acerca de la dicción (AÉ�ti;): como ejemplo de la com­
paración,42 de los vocablos compuestos y epítetos,43 de la me­
táfora,44 de la expresión elegante,45 de las digresiones,46 del
recurso al ethos para provocar envidia o hacer injuria.47 Todo
lo cual no es precisamente un elogio, pero sí un reconocimien­
to a la importancia del orador en la tradición retórica griega. Al
parecer, en la cuestión antes mencionada acerca de las partes
del discurso, sigue Aristóteles muy de cerca a Isócrates. Pero se
percibe un dejo de ironía, cuando Aristóteles habla de la
inexperiencia de Isócrates en el arengar; 48 y cuando dice que
hay que juzgar en general, no acerca de Isócrates, sino de si es
necesario filosofar. 49 Sin embargo, Isócrates, ya en los años
374/372, en su elogio del A.Óyo�, mostraba una concepción de
la retórica, a la manera como la presentaría más tarde Aris-

37 II 23, 1397b 3 ss.


38 !bid., 1398b 6.
39 Ibtli., 1399a 9.
40 !bid., 1399b 29.
41 II 24, 1401a 36.
42 I 9, 168a 20.
431117, 1408b 15.
4411110, 1411a 29.
4511111, 1412b 6.
4611117, 1418a 31.
47 !bid., 1418b 26.
48 I 9, 1368a 20.
49 II 23, 1399b 10.

XVII
INTRODUCCIÓN

tóteles, como instrumento dialéctico de mutuo convencimiento


para una decisión práctica.5°
En la tradición retórica para la formulación de una doctrina,
Platón fue de singular importancia. Aristóteles se refiere a él, de
manera indirecta, dos veces;51 y explícitamente sólo cita de la
República tres símiles.52 Sin embargo, así como la doctrina so­
crática resplandece en la obra platónica una vez muerto el
maestro (199 a. C.), la doctrina platónica, especialmente la doc­
trina retórica del Gorgias y del Fedro, escritos entre 387 y 368,
en la madurez personal y doctrinal de Platón, es palpable en la
Retórica de Aristóteles (384-322 a. C.), redactada ésta y enmen­
dada en los últimos años y después de la muerte del maestro
(347 a. C.). Platón recoge la tradición retórica, pues en boca de
Sócrates dice que el arte retórico de Gorgias es una facultad o
fuerza53 capaz de persuadir con los discursos.54 Y así parece
entenderlo Sócrates, cuando dice: "Ahora me parece que dejas
mostrado qué clase de arte piensas que es la retórica... dices
que es artífice de persuasión... que la retórica no puede sino
producir persuasión para los oyentes en su alma". 55 Sin embar­
go, se trata de una persuasión que puede ser falsa o verdade­
ra.56 Y en virtud de esta ambivalencia la retórica es impugnada.
50 Isócrates, Nicocles, 5-9. Cfr. W. Jaeger, Paideia: los ideales de la cultura
griega, Fondo de Cultura Económica, México, 1957, traducción de J. Xirau y W.
Roses, pp. 875-877.
51 I 15, 1376a 10. II 23, 1398b 31.
52 III 4, 1406b 32 ss. República, V 469e, VI 488a-b; X 6olb.
53 Platón, Gorgias, 447c: 6úvaµt� tfj� tÉXVTl�-
54 /bíd., 452e: to 1tEÍ8Etv otóv t' dvm to'i� A.Óyot�.
55 !bid., 553a: vuv µ01 6oice'i� 6T]A.rocrm... TI]V pT]topuci¡v fívtiva tÉXVTlV iwíi
dvm... A.É'yE\� on 1tEt0ou� 6T]µtoupyó� ÉO'nv fi pTjtOptK'ÍJ ... 1tAÉov TI]V pTjtOptlCT]V
6úvacr0m i\ 1tEt0ro to'i� CtlCOÚOUO'lV EV tíi ljlllxfl ltO\ElV.
56 !bid., 45le: 1j1eu6fi� ica1 áAT10ií�.

XVIII
INTRODUCCIÓN

Pero Gorgias demanda que no se la culpe del mal uso que cual­
quiera puede hacer de ella; y lo ilustra con un ejemplo: el arte
de luchar se enseña para defenderse, no para golpear, herir o
matar a los amigos o a su padre y a su madre.57 Es culpable y
malvado quien no lo usa rectamente. "Y el mismo razonamiento
vale también acerca de la retórica".58 Sócrátes mismo establece
la conclusión: "La retórica, por tanto, es artífice de persuasión,
de creencia y no de enseñanza acerca de lo justo y también de
lo injusto". 59 Así expone Sócrates la doctrina que Platón recoge
de la tradición retórica de Gorgias; y así define la postura de
Platón: "La retórica no es un arte (tÉXVTI), sino una práctica
(eµ1tetpía) u ocupación (emfrcóeuµa), que es parte de la adula­
ción y simulacro de una parte de la política".60 "Y yo no llamo
arte, dice, a una actividad que sea sin-razón". 61 Una retórica al
margen de la filosofía, tenía que ser rechazada, ya que el pen­
samiento filosófico de Gorgias no le daba fundamento alguno.
La doctrina de Gorgias en su opúsculo Acerca del no ser, bien la
resumió Sexto Empírico en tres enunciados: "Nada existe; y aun­
que exista, es incomprensible; y aunque sea comprensible, es
indecible e inexplicable". 62 De ahí que el poder de persuasión
de la retórica fuera emocional mediante las palabras. Platón le
negó el carácter de arte por carecer de fundamento científico.
57 /bid., 456d-e.
58 !bid., 457a: ó aut� &íi ¼ex; ,cat ltEpl tí\c; /n¡t0pucí\c;.
59 !bid., 455a: i¡ pT)tOpllCTJ lipa ltEt0ouc; 6T)µwup-yóc; É<Jttv ltlOtEUtllCí\c; aU' ou
6ioaa1CaAucí\c; ltEpl to OÍICatÓV tE IC(l\ ii0t1COV.
60 !bid., 463c-d: 'P"lµl tyro tí\c; ICOA.alCEl(l<; µóptov dvm tT)V pT)tOpllCTJV... EOtlV
ya.pi¡ pT)tOpllCTJ IC(ltO. tOV ɵov AÓ'yov ltOAttt!Cí\c; µopiou ElOOOAOV.
61 !bid., 465a: Éyro fü: tÉXVT)V ou l((lAfll O éiv ñ aMyOV npixyµa.
62 Sext. Emp., Adv. Matb., VII 65. Diels, Die Fragmente der Vorsokratiker II,

Gorgias, B 3: ouoi:v fottv,... Ei 1Ca1 fonv, a1CatÚAT)1ttov,... d 1Ca11CataAT)1ttÓv,...


IXVÉ�OlOtOV IC(l\ lXVEpµ�VEUtOV.

XIX
INTRODUCCIÓN

Por otra parte, la dicotomía de las artes, en artes de la mente y


artes del cuerpo, por la cual unas se decían "antístrofas" de las
otras, la estableció Isócrates en su Antídosis; 63 y de ella se valió
Platón en el Gorgias,64 para mostrar que la retórica no es arte;
pero en ella fundó Aristóteles su doctrina de "la retórica
antístrofa a la dialéctica" .65 Aristóteles, pues, consideró la tradi­
ción retórica de Gorgi_as, a través de los planteamientos de Pla­
tón, quien afirmaba que "el legítimo arte del decir, sin haber
alcanzado la verdad, no existe, ni en adelante existirá alguna
vez";66 y que, "si algunos no saben argumentar dialécticamente,
serían incapaces de llegar a definir qué cosa sea la retórica".67
Platón, siguiendo la tradición, no exige que el rétor conozca la
verdad, sino sólo "lo que parezca a la multitud", (es decir, lo
verosímil), "pues que de esto resulta el persuadir y no de la
verdad".68 Aunque, en principio, Platón reclama que en el dis­
curso debe aparecer "la mente del orador, conocedora de la
verdad acerca de lo que se diga".69
Aristóteles, por tanto, racionalizó la tradición retórica, resol­
vió la incertidumbre platónica entre verdad y verosímil, y trató
de manera científica el arte de los discursos. Así pues, el cono­
cimiento crítico de la tradición retórica, con sus hechos, doctri­
nas, autores y cuestiones, condujo a Aristóteles a la nueva teoría
63 Isócrates, Antídosis, 180-185.
64 Platón, ibid., 462-463.

65 1 1, 1364a 1 SS.

<>6 ldem, Fedro, 260d-e. 'tOU 61; Aé-yetv En>µ� 'tÉXV"l iíveu 'tOU á).:118d� �<p8m
oiÍ't. Éa'tlV O'ÍÍ'tE µ,í ltO'tE 'ÍÍ<J'tEpGV 'YÉVTl'tal.
67 !bid., 269b: El nv� µTJ Eltl<J'táµevot 6mA.é-yecr8m á6úva-rot r:yÉvov'to ópícracr-

8m 'tÍ 1to't' fonv pr¡'topucÍJ.


68 !bid., 260a: 'tCl 6ó�av't' iiv 7tA,Í8Et,... h:yap 'tOÚ'tCOV dvat 'tO 1tEÍ8EtV, áU' OÚK
EK 'tii<; á)..r¡8EÍa<;.
69 /bid., 259e: 'tTJV 'tou Aé-yov't� 6táv0tav eú6uiav á)..r¡8E<; ciiv iiv Epeiv.

XX
INTRODUCCIÓN

de la argumentación retórica al amparo de la verdad, en lo vero­


símil de los tópicos, del carácter y del lenguaje mismo, para las
grandes du;isiones, especialmente de la asamblea y de los tri­
bunales en la vida pública, y también del individuo en la vida
privada.

XXI
2. CRONOLOGÍA Y DOCTRINA RETÓRICA
EN ARISTÓTELES

2. 1. IMPORTANTES ACONTECIMIENTOS BIOGRÁFICOS

La biografía de Aristóteles se escribe fundamentalmente a partir


del testimonio de Apolonio (c. 150 a. C.), 1 recogido por Dióge­
nes Laercio. 2 También contribuye la crítica interna de las obras
de Aristóteles y de otros autores contemporáneos. En general no
hay discusión sobre los datos biográficos que se han establecido
acerca del Estagirita. Sin embargo, para la comprensión de las
doctrinas aristotélicas y, por tanto, de su doctrina retórica, son
importantes la cronología histórica externa o de los aconteci­
mientos de la época, la cronología biográfica o de las diferentes
etapas de la vida de Aristóteles,3 y la cronología del pensamien­
to, en cuanto se pueden definir diferentes momentos en la evo­
lución de las ideas y doctrinas del filósofo. Esta triple cronología
se integra en un solo desarrollo, en el cual los acontecimientos
políticos y sociales determinan la residencia y la actividad aca­
démica de Aristóteles y, por tanto, la evolución de su formación
y de sus doctrinas.
Griego de nacimiento, nacido en Estagira en la península de
Calcídica (384 a. C.), Aristóteles en Atenas prácticamente era un
1 MüUeri, Fr. 92.
2 Diógenes Laercio, V 9.
3 Ingemar Düring, Aristóteles. Exposición e interpretación de su pensamiento
(título original: Aristoteles. Darstellun und lnte,pretation seines Denkens,
Heidelberg, 1966), traducción de Bemabé Navarro, Universidad. Nacional Autó­
noma de México, México, 1987, pp. 17-19. Ofrece una tabla de la cronología
histórica y biográfica.

XXIII
INTRODUCCIÓN

extranjero, especialmente por su origen cercano a Macedonia,


por sus relaciones personales con la corte (su padre fue médico
del rey Amyntas III, abuelo de Alejandro), y por su amistad y
parentesco con Hermías, príncipe de Atarneo en Asia Menor;
además, en el año 343 Filipo encomendó a Aristóteles la edu­
cación de su hijo Alejandro. Su pensamiento era político nacio­
nalista, en el cual, sin embargo, no se buscaba el ambicioso
objetivo macedonio de la dominación, sino el engrandecimiento
del espíritu griego. Así se percibe en el consejo que dio a Ale­
jandro, conservado en el célebre fragmento de Eratóstenes: "que
tratara a los griegos como guía y a los bárbaros como señor; y
que cuidara de aquéllos como de amigos y parientes, y de éstos,
como si diera sustento a animales o plantas".4
En el año de 367, a la edad de 17 años, llegó Aristóteles a
Atenas e ingresó a la Academia de Platón, donde se buscaba la
formación del carácter a través del ejercicio estricto en el pen­
samiento científico, frente a la pedagogía práctica y utilitarista
de la escuela de Isócrates.5 Platón ya había terminado el Teeteto
y el Fedro (370/369 a. C.). Posiblemente Aristóteles ingresó co­
mo lector (ávayvcÍ>cr'tTI<;) de los escritos del maestro; tuvo, pues,
mayor contacto con sus doctrinas que con él, ya que Platón, del
año 367 al 360 a. C., estuvo más en Siracusa que en Atenas. Sin
embargo, Aristóteles tuvo ahí contacto con grandes pensadores
y participó en muchas discusiones sobre las Ideas y otros pro­
blemas científicos. Como el joven que critica al filósofo viejo en
el Parménides y en el Sofista, Aristóteles bien pronto se mostró
crítico y erudito.

4 Cfr. !bid., p. 34. Ross, Fragmenta Selecta, Oxford, 1955, Fr. 658: toi� µEV
"EU.T)cnv fiyEµovuc� toi� OE papJ¼poi� 6Ea1tomc� xp<Í>µEvo�. Ka1 trov µEV <Í><;
cpÍMlv Ka\ oiKEÍrov imµÜ..OÚµEv�, toi� OE <Í><; �CÍllOl� � cputoi� 1tpoocpEpÓµEVo�.
5 Cfr. !bid., p. 21.

XXIV
INTRODUCCIÓN

2. 2. SE GESTA lA REiúRJCA DE ARISTÓTELES

Esos veinte años de su juventud en la Academia, hasta el año


347 a. C., sin duda fueron para él la época más feliz, el periodo
de su formación y el tiempo en que germinaron sus grandiosas
ideas y doctrinas. Pues a principios del 347 a. C. llegan al poder
Demóstenes y el partido antimacedónico; Platón, de ochenta
años, muere en la primavera de ese año, y su sobrino Espeusipo
hereda la Academia. Cuando Platón murió, Aristóteles cierta­
mente ya había escrito, entre otras cosas, sobre retórica, el Gryllo
(c. 357 a. C.), pues Gryllo, el hijo de Jenofonte, muere en 362;6 y
también ya había sistematizado sus primeras lecciones para el
curso de retórica en la Academia. En opinión de Düring la Re­
tórica fue escrita entre el 360 y el 355 a. C., tanto por las refe­
rencias a Tópicos y Analíticos como porque todas las fechas son
anteriores al 355 a. C. 7 La referencia a los escritos Teodecteos,8
cuya autoría parece atribuirse Aristóteles, seguramente hace alu­
sión a esas primeras lecciones, publicadas por Teodectes, suce­
sor de Aristóteles en la docencia, las cuales Diógenes Laercio
menciona como "La compilación del arte de Teodectes."9 Desde
ese momento inició Aristóteles el desarrollo que lo llevaña a la
redacdón final de la Retórica durante su segunda estancia en
Atenas. Entre el Gry/lo y el curso académico hay cambio y pro-
6 Según Oiógenes Laercio, II 55, Aristóteles dice que muchísimos (µupíol)
escribieron encomios y epitafios en honor de Gryllo, entre ellos Isócrates, para
congraciarse con el padre: té/> 1ta1:pl xapt�ÓµEvot. (Arist., fr. 1: Ross).
7 l. Oüring, o. c., pp. 195-196.
8 III 9, 1410b 2.
9 D. Laercio, V 24 (82): 1:éxvrlc; 1:ou 8Eo6é1C1:ou ouvay!ITflÍ a'. Cfr. Antonio
Tovar, o. c., p. XXXVI. Q. Racionero, Aristóteles. Retórica, Gredos, Madrid, 1990,
p. 68. l. Oüring, o. c., pp. 29-30.

XXV
INTRODUCCIÓN

greso en el pensamiento de Aristóteles en torno a la Retórica.


Inicialmente, dentro de la escuela platónica, negaba a la retórica
la calidad de arte y pensaba que los oradores buscaban sólo
agradar Cxapíl;eiv). 1 º Podríamos decir que va de la dura crítica
del Gorgias (387-385 a. C.) a las concesiones del Fedro (370-
369)11 y a la postura del Político (361-360 a. C.), donde Platón
casi reconoce a la retórica como ciencia (imcrn¡µr¡), necesaria
para convencer al populacho mediante la mitología (µu0oA,QyÍa)
o relato de la opinión (oól;a) o de lo verosímil (EÍKÓ<;), pero
nunca mediante la enseñanza de la verdad. 12 A este cambio alu­
de Quintiliano, cuando dice que "Aristóteles en el Gryllo, por
discurrir, como acostumbra, ideó ciertos argumentos de la sutile­
za suya, pero que él mismo también escribió tres libros sobre el
arte de la retórica".13 Y Cicerón piensa que Aristóteles intempes­
tivamente modificó casi por completo su doctrina.14 En ese pe­
riodo de la Academia Aristóteles escribe también la Metafísica I
y parte de los Tópicos, por lo que su doctrina sobre la verdad y
sobre el ser mantenía tintes platónicos relacionados con el mun­
do de las Ideas. Su doctrina retórica, por tanto, no era definitiva,
sino crítica y en vías de desarrollo.

10 Gryllo, fr. 68: Ross.


11 Werner Jaeger lo ubica después del 362 a. C., o. c., p. 940, nota 109. Hay
que anotar que la cronología de los diálogos platónicos cada autor la establece
según sus criterios. Cfr. G. Fraile, Historia de la Filosofla, I, Grecia y Roma, Bi­
blioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1965, pp. 288-289, nota 21, donde en­
contramos nueve diferentes cronologías de nueve distinguidos autores.
12 Platón, Político, 304c-d.
13 Quintiliano, Inst. Orat., II 17, 14: Aristoteles, ut solet, quaerendl gratia
quaedam subtilitatis suae argumenta e.xcogitavit in Gryllo, sed ídem et de arte
rbetorica tres libros scripsit.
14 Cicerón, De Orat. III 35, 141: mutavit repente totamformam prope disci­
plinae suae.

XXVI
INTRODUCCIÓN

Aristóteles, ya maduro en edad, aunque todavía no en doctrina,


abandona Atenas para ir a Atameo y Assos al lado de Hermías,
soberano de esa comarca frente a Lesbos. En Assos conoció a
Teofrasto (n. en 370 a. C.), su discípulo y colaborador, quien
veinticinco años más tarde sería su heredero y fundador del
Perípato. Hacia el año 345 a. C. se marcha con Teofrasto a Mili­
lene en Lesbos, donde trabaja durante dos años. En el 343 a. C.,
llamado por Filipo, va a Mieza al s. o. de Pella en Macedonia,
para cuidar de la educación de Alejandro, quien, nacido en el 356
a. C., ya tenía trece años de edad. Cuando en el año 340 a. C.
Hermías fue ejecutado en Persia, Aristóteles desposó a su her­
mana Pitias, de quien engendró a Pitias y a Nicómaco. Posterior­
mente se trasladó con Teofrasto a Estagira. En estos pocos años
de crítica y reflexión va de la filosofía como ciencia de las subs­
tancias trascendentes y suprasensibles a la filosofía como ciencia
del ser suprasensible, contrapuesta a la física, y finalmente a la
ciencia del ser en cuanto ser. Escribe, pues, parte de la Metafí­
sica, de la Física y de la Política, la Ética a Eudemo y Analíticos
Iy II. 15 Kennedy opina que lo mejor de la fundamentación del
arte retórico de Aristóteles fue redactado en esa época, entre los
años 342 y 335 a. C., y que la Retórica fue terminada durante la
segunda estancia de Aristóteles en Atenas.16 En el 338 a. C.,
muerto Espeusipo, Aristóteles fue nominado esco/arca de la
Academia, pero resultó electo Jenócrates. En el 336 a. C., Muerto
Filipo, Alejandro es constituido rey. La guarnición macedonia
aseguró la tranquilidad política en Atenas. Según el testimonio de
Apolodoro, recogido por Diógenes Laercio, 17 en el 334 a. C. Aris-

15 Cfr. G. Fraile, o. c., p. 424.


16 G. Kennedy, 7be art ofpersuasion in Greece, Princeton University Press,
New York, 1972.
17 Mülleri, fr. 92. D. Laercio, V 9: Év AuKEÍ<¡> axoA.áam.

XXVII
INfRODUCCIÓN

tóteles regresa y da lecciones en el Liceo. Las vicisitudes y alter­


nativas propiciaron el progreso en la formulación definitiva de
las doctrinas filosóficas de Aristóteles. Por eso ya en el s. XIX se
señalaron faltas de unidad, incongruencias y dobles tratamientos,
que presentaban un doble Aristóteles en los grandes tratados, es­
pecialmente en la Meta.física, 18 y también en la Retórica. 19 Es,
pues, muy probable que entre los años 335 y 330 a. C., Aristó­
teles haya dado la forma definitiva a su Retórica, en el Liceo.20
Muerto Alejandro en el 323 a. C., se hace volver del destierro a
Demóstenes y Aristóteles huye a Calcis en Eubea, donde muere
a la edad de 63 años, en el 322 a. C. Aristóteles murió, pero sus
discípulos continuaron el enriquecimiento y la publicación del
pensamiento del maestro, haciendo adiciones, correcciones y
anotaciones a sus obras.

2. 3. CRONOLOGÍA Y DOCTRJNA

A partir de la crítica se consideran tres etapas cronológicas e


ideológicas de Aristóteles: la Academia o platonismo, dúrante la
primera estancia de Aristóteles en Atenas (del 367 al 347 a. C.),
el periodo de transición, durante sus viajes (del 347 al 335 a. C.)
y el Liceo, durante su segunda estancia en Atenas (del 335 al
323 a. C.), cuando Aristóteles llega a la formulación de su pro­
pio sistema. Por ese doble Aristóteles, platónico y. no platónico,
y por textos en los que él mismo da pie a que se dividan sus
obras en exotéricas y esotéricas, 21
18
Cfr. G. Fraile, o. c., pp. 422 ss.
19 Cfr. Q. Racionero, o. c., pp. 38 ss.

20 Cfr. II 7, 1385 a 27: "como el que dio el tapete en el Liceo".


21
Cfr. Física, IV 10, 217b 30. Meta/, XIII 1, 1076a 28: 'tt0pÚATl'tat yo.p 'ta
1tOA.A.o. iccxl. imo 'tWV E�CO'tEpiiciiiv Mycov (pues muchas cosas han sido repetidas
también por los tratados exotéricos).

XXVIII
INTRODUCCIÓN

Jaeger inició un movimiento revolucionario en la crítica aristotélica.


Aplicando el método histórico-genético, en sustitución del lógico­
sistemático que hasta entonces había prevalecido, puso de mani­
fiesto que, dejando aparte los escritos considerados de juventud, en
todos y cada uno de los grandes tratados (Física, Metafisica, Etica,
Política) se descubrían distintas partes de contenido doctrinal muy
diferente. 22
Racionero, por su parte, dice:
Desde hace más de medio siglo --en particular desde el encuentro
entre las obras de W. Jaeger y los métodos de análisis de la filosofía
hermenéutica- viene hablándose de la 'escritura' como de un pro­
blema fundamental de la interpretación de Aristóteles.23
Y en la nota comenta:
La concepción humanística de la metodología genética quedó fijada
en el Congreso de Naumburg de 1930 (con la posterior fundación
de la revista Die Antike), que resultó determinante para su recepción
y crítica por el pensamiento hermenéutico. 24

22 G. Fraile, o. c., p. 422 y nota 11, en la cual cita las obras de Jaeger, de las
que Q. Racionero, o. c., p. 7, nota 1, comenta: "La mención deJaeger se refiere,
como e� obvio a su Aristote/es. Grundlegung einer Geschichte seiner Entwick­
lung, Berlín, 1923, que generalizaba los resultados de sus Studien zur Entste­
hungsgeschichte der Metaphysik des Aristoteles, Berlin, 1912".
23 Q. Racionero, !bid., p. 7.
24 !bid., nota l. Ahí mismo comenta:· "cfr. la recensión de Gadamer a la po­
nencia deJ. Stroux, en Gnomon 11 0935), 612. Pero Gadamer se había ocupado
ya del problema desde su 'Der aristotelische Protrepikos und die Entwickluns­
gesch. Betrachtung der arist, Ethik', Hermes (1928), 138-65". G. Fraile, l. c., nota
12, dice que "T. Case ha reivindicado para sí el haber sido el iniciador de la idea
en su artículo Aristotle, en la Encyclopaedia Britannica (Londres 19112), vol. 2,
p. 501 ss". Y prosigue: "más bien pudiera considerarse como tal A. Covotti, La
doppia redazione della Metafisica di Aristotele (1866); Le due Metafisiche di
Aristotele, Riv. di Filologia e d' Istruzione Classica (1896)".

XXIX
INTRODUCCIÓN

La teoría de Jaeger atendía especialmente al desarrollo y pro­


greso de la doctrina metafísica de Aristóteles, así como a los
fundamentos para establecer la cronología de ese desarrollo. Sin
embargo, los críticos y el mismo Jaeger hallaron que en la ma­
yor parte de los tratados hay adiciones, anotaciones y hasta in­
congruencias; por otra parte, en los escritos tempranos aparece
un hombre polémico y amigo de la disputa, mientras que, por
ejemplo, el escrito gamma de la Metafísica está redactado en
lenguaje altamente científico y con una estructura excelente,
como obra de un autor maduro. 25
Respecto a la cuestión retórica Jaeger dice:
En el Grilo, como en el Gorgias, la retórica no es considerada como
una techne, mientras que en el Fedro puede convertirse en tal. El
curso de retórica de Aristóteles refleja en sus distintos estratos este
proceso.26

En efecto, en el Gryllo negaba a la retórica la calidad de arte,


porque no tenía un campo propio y entraba en conflicto con las
demás artes y ciencias, cuyos campos invadía sólo con la pre­
tensión de persuadir; además, le señalaba el inconveniente mo­
ral de persuadir o defender opiniones opuestas sobre cualquier
punto, doctrina que provenía del Fedro. 27 Sin embargo, como ya
se vislumbraba en la fuente misma, esto más tarde sería una
ventaja para la retórica, pues así se podría resolver el sofisma. 28
Y en cuanto a la verdad, Aristóteles sólo disponía de la noción
25 Cfr. l. Düring, o. c., pp. 907-908.
26 W. Jaeger, o. c., p. 940, nota 109.
27 Platón, Fedro, 261d: ó tÉX\'n tOUtO ópóiv ltOl,Í<lt:l q¡avíjvm to auto toi<;
cxutoi<; totE µEv ÓtKmov, éítcxv ÓE l3<>ÚA.T]tat, CÍÓIKov (quien realice esto con arte,
hará que lo mismo aparezca a los mismos, unas veces justo, pero cuando quiera,
injusto).
28
l 1, 1355a 29 SS.

XXX
INTRODUCCIÓN

platónica de la verdad ontológica de las ideas, que en la Retórica


cambiaría por las opiniones (oól;m) o sistema común de creencias
(1tÍO-'tEt<;).

2. 4. LA REróRJCA: COMPOSICIÓN Y DOCfRINA

Diógenes Laercio menciona a Aristóteles como testimonio de


quienes escribieron en honor de Gryllo, hijo de Jenofonte;29 pero
también menciona en el catálogo de las obras de Aristóteles un
arte retórico en dos libros y otro en uno solo.30 Tendríamos, pues,
por una parte, el Gryllo, y por la otra, los tres libros de la Retó­
rica. Acerca de ésta la crítica interna concluye que, además de
que los tres libros fueron escritos en diferentes momentos, cada
uno de ellos también contiene partes escritas en diferentes tiem­
pos. Düring, por ejemplo, piensa que la Retórica consta de tres
escritos redactados en diferentes épocas: que los libros I y II,
excepto los capítulos 23 y 24 del libro II, son propiamente el
arte retórico; y que esos dos capítulos -sobre los lugares comu­
nes de los enthymemas- fueron escritos veinte años más tarde
(334 a. C.), pues que la "paz común" (II 23, 1399b 12) parece
una alusión al tratado de Corinto (336 a. C.); y que el c. 26, hasta
antes del enlace con el libro III (II 26, 1403a 33 ss.), es una
adición; y que el libro III parece agregado.31 Como ejemplo de
incongruencia, junto con otros autores, señala II 18, 1391b 9-20:
cuando se introduce la cuestión de los lugares comunes, encon-
29 D. Laercio II 55: cp11at 6' Aptai:oi:ü..11� on É'ylc<Í>µux 1eal Émi:áq>tov rpúU.Ou
µupíot ooot <JUvÉypaljlaV (y Aristóteles dice que como 'diez mil escribieron enco­
mios y epitafios de Gryllo).
30 !bid., V 24, 78 y 79: ,ÉXVTI� />111:opucíj� a' l}'. i:ÉXVll a'.
31 I. Düring, o. c., p. 193. Debemos advertir que, como se explica en 7. 3.,
siempre escribiremos: entbymema.

XXXI
INTRODUCCIÓN

tramos un largo paréntesis donde se muestra cómo uno o mu­


chos oyentes habrán de tomar una decisión.32 Respecto a la re­
lación del libro III con los otros dos, G. Kennedy dice, lo que en
realidad es opinión generalizada y bastante clara, que hay dos
introducciones, una en el primer párrafo del libro III y la otra al
final del libro 11; la una conecta el libro III con una versión más
antigua de los dos primeros y la otra, con una más reciente. Por
lo cual él concluye que el libro III no era parte de la obra com­
pleta. 33 Como una inconsistencia del libro III, aunque sea apa­
rente, signo de evolución o progreso, señala la discusión sobre
el estilo, cuya virtud, en el capítulo 2 es la claridad, "utilizando
los nombres y verbos en su sentido literal", mientras que en el
capítulo 5 la base del estilo es "helenizar".34 Lo cual en realidad
es aparente divergencia, pues en ambos casos se trata de la
propiedad del lenguaje. Por otra parte, el capítulo 2 le parece otra
versión del capítulo 5, sobre todo por el tratamiento de la metá­
fora.35 Parece probable que los tres libros fueron concebidos
como estudios independientes, pero posteriormente integrados en
una sola obra por el mismo Aristóteles. En efecto, tanto en la
Poética como en la Retórica Aristóteles incluye en la totalidad de
la retórica los elementos de los tres libros: carácter, pasiones, dis­
curso.36 Es posible, pues, que haya realizado la integración du­
rante su segunda estancia en Atenas, en su época de docencia en
el Liceo. No obstante lo cual, pudieron difundirse por separado y
así ser citados, como en el caso de Diógenes Laercio.37

32 !bid., p. 194.
33 G. Kennedy, o. c., p. 103.
34 !bid., p. 104.
35 !bid., p. 108.
36 Poética, 19, 1456a 34 ss. Retórica, I 2, 1356a 1-20.
37 Cfr. Q. Racionero, o. c., quien en la nota 1 al libro Ill, pp. 177-179, trata
ampliamente esta cuestión de la integración de los tres libros en una sola obra.

XXXII
INTRODUCCIÓN

Una visión diacrónica de la Retórica nos ofrece un primer


momento en relación con los Tópicos, hacia el año 357 a. C., y
como 'antístrofa' de la dialéctica, por la lógica de la argumenta­
ción retórica; 38 sin embargo, más tarde se incluirían los otros
elementos, de manera que sería como un retoño al lado de la
dialéctica y de la política, 39 puesto que se formaba de la ciencia
analítica y también de la política.40 Es, pues, claro que en dife­
rentes momentos múltiples elementos concurrieron para la for­
mación y desarrollo de la obra retórica de Aristóteles. Desde la
época de la docencia en la Academia y a partir de la compi­
lación de las artes testimoniadas por Diógenes Laercio,41 Aris­
tóteles comprendió que la retórica podía ser incorporada a un
sistema de conocimientos42 y que practicada con método se
convertiría en arte (tÉXVTJ); 43 por otra parte, con la enseñanza
retórica Aristóteles buscaba completar el estudio de la dialéctica
y con ésta daba a la retórica una base científica. 44 En un princi­
pio, pues, la retórica, como "antístrofa a la dialéctica", atiende
más a la forma que al contenido; sin embargo, la alusión inicial
del libro III a "las especies de enthymemas y a los tópicos",45 es
indicio de la contemporaneidad del libro III y de los capítulos
22 al 24, del libro n,46 es decir, en torno al año 334 a. C., en Ate-

38 I 1, 1354a 1 SS.

39 I 2, 1356a 25 SS.
40 I 4, 1359b 9-11.
41 D. Laercio, V 24, 77 y 80: tE-¡;vrov c:ruvayOJ')'Í¡ a' W. éÍMTl<; tE;cv&v c:ruvayroyíj,;
a'W.
42 Cfr. A. Tovar, o. c., p. XXV.
43 I 1, 1354a 13 s.; I 2, 1355b 22, 38-39.
44 Cfr. W. Jaeger, o. c., p. 939.
45 III 1, 1403b 14.
461395b 20-1402a 28.

XXXIII
INTRODUCCIÓN

nas. Por tanto, el mismo aspecto dialéctico de la doctrina retórica


de Aristóteles muestra claramente el progreso. Naturalmente, a
esa segunda retórica definitiva, de la época del Liceo, pertene­
cen también dos tratados, el de las premisas específicas de cada
género47 y el de las pasiones,48 mencionado tal vez por Dióge­
nes Laercio;49 además, lo relativo al carácter. 50 Así pues, al lado
de esas nuevas inserciones en el tratado sobre retórica, se percibe
la repercusión de la analítica como coronamiento de la dialéctica;
pues a partir del tratado de los silogismos o Analíticos51 la per­
suasión es una demostración, el enthymema es un silogismo y el
paradigma es una inducción. 52
En la segunda Retórica o definitiva, parecen confundirse, pero
claramente se distinguen ya dos niveles de la tópica aristotélica,
como resultado de la dialéctica y de la analítica en tomo a la ar­
gumentación. En la que podemos llamar tópica mayor, se con­
sideran los lugares absolutamente comunes (Kotvol. 'tÓ1tot) a
cualquier discurso o argumentación de la ciencia o del arte: po­
sible (ouvmóv - aoúvmov), hecho (fow.t - yÉyove), magnitud
(µÉye0o<;: µewuv - aül;etv). 53 De esos lugares se distinguen los
lugares propios (íom) de cada ciencia o arte,54 que son conclu­
siones de premisas específicas (ÍOtat 1tpo'tácret<;). Asimismo, en
la que podemos llamar tópica menor, específica de la retórica, hay

47 I 14-15, 1359a 30-1377b 12.


48 II 1-11, 1377b 1-1388b 30.
49 D. Laercio, V 23, 37: 1ttp1. 1ta8éiiv.
501 2, 1356a 1-20; III 16, 1417a 16 ss.
51 I 2, 1356a 36; 1356b 10.
52 /bid., 1356a 36-b 11. Cfr. Anal. Pr., II 23, 68b 9 ss.; Añal. Post., I 18, 81a 40.
53 I 2, 1358a 11 ss.; II 18, 27-32; II 18-19, 1392a 1-1393a 22. Cfr. Q. Racionero,
o. c., p. 197, nota 80.
54 I 2, 1358a 17-27.

XXXIV
INTRODUCCIÓN

lugares simplemente comunes (1Cotvo1. tÓ1tot) a los tres géneros


retóricos:55 discurso (')Jryoc-;>, carácter(�0oc-;>, pasión (mieoc-;>;56 pe­
ro también hay otros, propios para cada género de discurso ('íomt
1tpotácrei9.57 Ahora bien, los lugares comunes, propios de la re­
tórica, son: prnebas (teKµT]pta), verosímiles (eiJCÓta), indicios
(O"TJµe'ia),58 los cuales son también variantes, enunciados o pre­
misas (1tpotácret9, de los lugares absolutamente comunes. 59 Pero
también cada género o especie de discurso retórico tiene sus
propios lugares, enunciados o premisas,60 que constituyen la
tópica retórica del enthymema.61 Así pues, cada género retórico
tiene sus lugares específicos conforme a su propio fin.62 Y de
los lugares comunes, la amplificación es más apropiada para los
discursos epidícticos; los hechos, para los forenses; lo posible y
lo futuro, para los deliberativos. 63
Sin que se pueda determinar con precisión el tiempo en que
cada parte de la Retórica fue escrita, o en que los diferentes ele­
mentos esenciales fueron integrados en una totalidad, el análisis
de la obra descubre la evolución y progreso de Aristóteles en la
concepción de su doctrina retórica. Mucho se ha discurrido so­
bre la época en que se escribió; sin embargo, todos reconocen
que Aristóteles halló el valor de la dialéctica en la teoría retóri-

55 I 2, 1358a 29-33; II 22, 1396b 10-21, 28-33.


56 I 2, 1356a 1-4.
57 I 2, 1358a 29-33.
58
I 3, 1359a 7-8; II 25, 1402b 13-14.
59 I 3, 1359a 11-26.

6o Ibid., 26-29.
6111 22-24, 13%b 18-1402a 28.
62 I 3, 1358b 20 ss.; 11 18, 1391b 22 ss. Deliberativo: I 4-8, 1359a 30-1366a 22.
Epidíctico: I 9, 1366a 23-1368a 37. Judicial: I 10-15,1368b l-1377a 12.
6311 18, 1392a 4-7. Cfr. III 17, 1417b 21 ss.

XXXV
INTRODUCCIÓN

ca,64 inventó el método y la teoría de las pruebas objetivas y


subjetivas, los lugares comunes y específicos, distinguió los gé­
neros del discurso retórico e hizo la techne eficaz y científica en
el dominio de la verosimilitud.65

2. 5. SOBRE LA "ESCRITURA" DE LA REróRJCA


A manera de apéndice, en este capítulo se expone algo de lo
que algunos autores han escrito sobre la época en que Aris­
tóteles escribió la Retórica. En efecto, diferentes autores, apoyados
en su investigación y en la opinión de otros eruditos, llegan, cada
uno, a sus propias conclusiones. M. Dufour, por la mención a
Teodoro (III 2, 1404b 22) deduce que el tratado está dirigido a los
atenienses; y sitúa la petición de Filipo a los tebanos, de permi­
tirle el paso para invadir Ática (11 23, 1397b 31 ss.), en el 339 a.
C., año en que Aristóteles se estableció en Estagira; y suponien­
do que entre 347 y 335 a. C. estuvo fuera de Atenas y escribió
Tópicos I, VII (3-5), VIII y Analíticos I-II, concluye: "Nous ne
croyons pas trop nous hasarder en situant la composition de
l'Art rhétorique dans la derniere partie du second séjour a
Athenes, entre 329-323".66 Düring, por el contrario, ubica la Re­
tórica 1-11 (sin 11 23-24) en la primera mitad de la década de los
años cincuentas (360-355 a. C.) y después del año 355 a. C., el
libro III. Por otras obras importantes considera que en esa época
Aristóteles estaba en la madurez de su vida intelectual.67 Piensa
que Demóstenes no es nombrado, porque apareció contra Lep-

64 Cfr. Q. Racionero, o. c., pp. 33, 41, 54, 77, 80.


65 Cfr. M. Dufour, Aristote. Rbétorique, tome I, Société d'Éditi_on "Les Belles
Lettres", París, 1%7, p. 7.
66 !bid., pp. 14-16.
67 I. Düring, o. c., pp. 91-94, 195-197.

XXXVI
INfRODUCCIÓN

tines en el año 354 a. C. y fue famoso como jefe del partido


antimacedonio, al comienzo del 347. 68 Cope, por su parte, opina
que Aristóteles compuso la Retórica durante sus dos estadías en
Atenas y para atenienses, puesto que se mencionan hechos an­
teriores y posteriores al texto.69 Y Tovar considera la Retórica
posterior al 338 o al 335 a. C. 70 Actualmente los autores coinci­
den de una o de otra manera con las opiniones establecidas a
p;utir de la crítica externa o interna de la Retórica.

68 !bid., p 198.
69 E. M. Cope, An lntroduction to Aristot/e's Rbetoric, Georg Olms Verlag,
Hildesheim-New York, 1970, pp. 37-41.
70 A. Tovar, o. c., pp. XXXIII-XXXV.

XXXVII
3. DISCURSO Y VERDAD EN LA RETÓRICA
CLÁSICA GRIEGA

La cuestión de la verdad en la retórica clásica griega debe conside­


rarse en dos momentos: en primer lugar se constata la afirmación
de la verdad como esencial en el discurso retórico; y después, la
formulación del concepto de verdad y su aplicación al discurso
retórico. Así pues, aquí consideraremos cómo en la práctica y en
la doctrina los autores clásicos griegos afirman la verdad como
esencial en el discurso retórico, pues la formulación del concepto
de verdad y su aplicación al discurso retórico es capítulo aparte.

3. l. PLANTEAMIENTO GENERAL

Mucho tiempo antes de la Retórica de Aristóteles ya otros auto­


res griegos habían afirmado la verdad como necesaria o esencial
en el discurso. Homero, por ejemplo, atribuía la verdad al len­
guaje: "Ea, pues, relátame toda la verdad". 1 Y en otro texto dice:
"Para que le refiriera la verdad". 2 Aristóteles dio en la Retórica
ciertas normas para la forma y estructura de los discursos, pero
su doctrina retórica era más profunda. También ésta formó parte
de la evolución y progreso de su doctrina, tanto en lo formal,
como ·en el pensamiento. En todo caso, las nuevas formas co-

1 Homero, Ilíada, XXIV, v. 407: O. E 6ii µoi 1tftaav <ÍA:r¡0Eir¡v icatáA.E�ov.


"(
Príamo quiere saber si el cadáver de Héctor está junto a las naves o si Aquiles,
destrozado, lo ha entregado a los perros.
2 !bid., XXIII v. 361: � ... ÚA.r¡0dr¡v á1toEÍ1toi. Aquiles señaló la meta para la

carrera de caballos y designó a Fénix para que observara quién llegaba primero
y le reportara la verdad.

XXXIX
INTRODUCCIÓN

rrespondían a una doctrina más clara y más profunda. En los


"lugares", en los enunciados o "premisas" y en la argumentación
demostrativa e inductiva del discurso consideró un fondo o
contenido, del que habría de persuadirse el oyente. Y éste con­
tenido no podría ser otro, sino la verdad; puesto que "siempre
las cosas verdaderas y las mejores son por naturaleza de mejor
inferencia y más persuasivas".3 Y no indagó lo persuasivo de
cada particular, sino lo que pudiéramos llamar el "universal per­
suasivo", que afectaría a cada particular:

ningún arte mira a lo particular, cual la medicina, qué es lo saluda­


ble para Sócrates o para Calias, sino qué cosa lo es para el de tal
clase o para los de tal clase (pues esto está dentro del arte, y lo
particular es indefinido y no científico); tampoco la retórica contem­
plará lo particular de la opinión, cual para Sócrates o para Hipias,
sino lo que (lo es) para los de tal clase, como también la dialéctica.4

Así pues, llegar a establecer una doctrina retórica, no como la


de una ciencia, pero sí en forma científica, iba más allá de lo
formal y alcanzó el ámbito de la mente, en donde sólo la verdad
halla lugar y lo falso es rebatido.

3. 2. Los RÉTORES Y LA VERDAD EN EL DISCURSO

En la analogía de la retórica y la dialéctica, en donde aquélla es


antístrofa de ésta, se establece la naturaleza de ambas en rela­
ción con la verdad. Una y otra, en efecto, versan en torno a los
discursos (1tEpt wu<; AÓyouc;); 5 y tanto en el discurso dialéctico

3 Aristóteles, Retórica, A 1, 1355a 37-38.


4 !bid., A 2, 1356b 30-35.
5 Cfr. Platón. Gorgias, 471d; República, 498a.

XL
INTRODUCCIÓN

como en el discurso retórico la verdad es el elemento esencial


en las estructuras argumentativas. Así fue siempre reconocido
por filósofos y rétores. De entre éstos citaremos a algunos de los
más destacados que así lo confirman. Gorgias de Leontini (s. v-
1v a. C.) decía: "Decoro para la ciudad es ciertamente la valentía;
y para el cuerpo la hermosura; y para el alma la sabiduría; y
para la acción la virtud; y para 1::l discurso la verdad".6 En este
contexto, el decoro no es un simple ornato, sino un elemento
propio y constitutivo; de manera que no se entiende una ciudad
sin valentía, ni un cuerpo sin belleza, ni un alma sin sabiduría,
ni una acción sin virtud, ni un discurso sin verdad. La ciudad
sería ignominia, el cuerpo adefesio, el alma fantasma, la acción
locura, el discurso palabrería. Y para hacer la apología de Pala­
medes, Gorgias demuestra que el acusador Odiseo no dice ver­
dad7 y que una opinión no puede considerarse más creíble que
la verdad;8 que ni siquiera la influencia de los amigos, ni las
súplicas, ni las lamentaciones persuadirán a los jueces, sino la
verdad.9 A la manera de Gorgias, también Cicerón diría más
tarde: "Como el decoro del hombre es el ingenio, así la luz del
ingenio mismo es la elocuencia". 10 Y en otro lugar: "El verdade­
ro decoro está puesto en la virtud". 11 Así pues, el decoro (decus,
decet) del hombre es su inteligencia innata (ingenium: in,

6 Gorgias, Encomio de Helena, Diels, fr. 11 (1): icóo-µo� 1tÓA.t:1 µev euav6pía,
cr<ÍJµa'tl 6e icáU.O�. 1¡1uxfi 6e croq,{a, 1tpáyµat1 6e aptt�. 'A.óyrp 6e aM8Eta.
7 !bid., fr. 1 la (5): oúic aAT10fi A.É'yE1v.
8 !bid., (24): oiítE tlJV 6ó�av -rii� aAT18EÍa� mcrtotÉpav voµÍ�EIV.
9 /bid., (33): oú <pÍA<llV 1kn18dm� oú6e A\'t(ll� oú6e OllCtO\� 6Et 1tEÍ8E1V úµíi�.
&'J,JJ,. 'tip craq,Ecrtátrp 6ticaírp, 6t6á�avta tllAT18É�.
° Cicerón, Brutus, 15, 59: Ut bominis decus ingenium, sic ingenii ipsius
1

lumen eloquentla.
11 Jdem. Fam., 10, 12: Verum decus in virtute positum est.

XLI
INTRODUCCIÓN

gigno); es decir, el ser del hombre es ser inteligente y el verda­


dero decoro es la virtud, mostrado en la elocuencia. De manera
que tanto para Gorgias como para Cicerón el decoro, llámese
verdad o llámese virtud, es constitutivo esencial del discurso o
de la elocuencia.
En otro contexto, Tucídides, en la oración fúnebre en honor de
los que murieron en el primer año de la guerra del Peloponeso,
nos narra cómo Pericles decía, con un dejo de modestia, que:
"Es difícil hablar con mesura, cuando hasta la presunción de la
verdad apenas se puede establecer". 12 Y hablaba así, porque
sentía que la verdad de los hechos y de las acciones heroicas de
los ciudadanos difícilmente podría exponerlas un orador, en
cuyo discurso esa verdad peligraba. Era, pues, la verdad lo que
se buscaba salvar en el discurso.
Por su parte lsócrates, que abunda en alusiones a la verdad,
en la Antídosis, como un paralelo de Platón en la Apología de
Sócrates, dice que Lisímaco "piensa que él es terrible"13 para
hablar y que "puede hacer más poderosos los discursos inferio­
res", 14 a la manera sofista. "De tal manera me menosprecia, dice
Isócrates, que espera derrotarme fácilmente, mintiendo, mien­
tras yo digo la verdad".15 Así pues, a la calumnia opone Isó­
crates la verdad del discurso o el discurso verdadero; y al igual
que Sócrates, afirma que los jueces deben poner atención, por­
que escucharán la verdad 16 en su discurso. Por lo demás, Isó-
12 Tucídides, Historias. II, XXXV 2: X<XAf:1tOV yap 'tO µE'tpÍ� El1tE\V EV <Í> µÓAt�
ical. i¡ ÓÓ1CT1<Jt� 'tí;� (i)..r¡8da� �E�mou'tat.
13 Isócrates, Antídosis, 15: aÚ'tov voµÍ�Etv dvaí µE 6twóv.
14 /bid.: AZyEt µEv � eyro 'tOU� 'ÍÍ't'tO\l� AÓyou� 1CpEl'tO\l� aúvaµm 1t0tE\V.
15 /bid.: 'tOOO\l'tOV 6É µou 1C<X't<X1tEcppóvr¡1CEV OO't' (X\)'t� ljlEUOOµEV� eµou 'taAr¡0í\
AZyOV'tO� EMÍ�Et /><;t6í� E1tt1Cp<XT]<JEtV.
16 /bid., 44: � O\JV OlCOUÓµEVOt 'tTlV OAT]8Et<XV, du'tCO 1tpo<JÉXE'tE 'tO vouv. (Puesto
que escucharéis la verdad, entonces, poned atención).

XLII
INTRODUCCIÓN

crates considera la actividad retórica (11-rrov ')Jyyrov µEA.ÉtTJ) 17 como


estudio (mnBEÍa),18 conocimiento (Emcr't1͵ri)19 e indirectamente,
filosofía (<ptA.oooq>Ía) que es útil para hablar y para obrar. 20 Tam­
bién Demóstenes se refiere a la verdad en el discurso, hablando
contra las calumnias y acusaciones, cuando en el discurso Por la
corona hace su propia defensa y precisa y explica detalladamen­
te, apoyado en la verdad. 21

3. 3. ALTERNANCIA Y CONTEMPORIZACIÓN DE PLATÓN


SOBRE LA VERDAD EN EL DISCURSO

Es importante discurrir un poco más ampliamente sobre la doctri­


na de Platón acerca de la necesidad de la verdad en el discurso,
porque fue el primero que dio tratamiento filosófico a las cuestio­
nes retóricas, aunque su filosofía lo llevó a alternar y contem­
porizar, para lograr establecer cierta doctrina retórica filosófica.

3. 3. l. Apología de Sócrates: verdad en el discurso


retórico
Y así como Gorgias, muchos años después de la existencia de
Helena y de Palamedes, en sendos discursos epidícticos hacía
la defénsa de ellos buscando la verdad,22 también Platón hacía la
17 Ibid., 177.
18 !bid., 263.
19 !bid., 264.
20 !bid.: 1tpo� 'tO A.É'yElV... 1tpo� 'tO ltp<X't'tElV cix¡,ú•.oücm.
21 Demóstenes, Por la corona, 21: Kal tautl 1táv8' Ú1tEp tii� <XA.T]0EÍa� á1Cp1-
�0A.O'fOUµai JCal 6tE�Épxoµai. (Y aquí precisaré y expondré todo, apoyado en la
���-
22 Gorgias, Diels B 11 (2): E1t16E�a� Kal 6d�a� t<XA.T]0� (demostrando y
mostrando la verdad). !bid., 1 la (5): oÚJC <XA.TJ0ii A.É'yEtv úµ"iv tmOEÍ�w (os demos­
traré que no dice verdad).

XLIII
INTRODUCCIÓN

Apología de Sócrates (h. 396 a. C.), cuando ya el maestro había


muerto (399 a. C.); y ponía el discurso en boca del mismo: que
sus acusadores nada verdadero habían dicho y que mintieron
previniendo a los atenienses contra lo terrible que él era para
hablar, no fuera a ser que los engañara. Que, si llamaban "terri­
ble para hablar" al que dice la verdad, él no era un rétor según
ellos. Que ellos, pues, nada verdadero habían dicho, pero que
de él escucharían los atenienses toda la verdad.23 Por tanto, se­
gún Sócrates (es decir, Platón), el verdadero orador es el que
dice la verdad, es decir, el sabio, no el insensato y pertinaz. 24
Por otra parte, Sócrates claramente afirma que el juez debe aten­
der sólo a esto: si lo que se dice es justo o no; que el rétor, en
cambio, debe expresar la verdad. "Esa, en efecto, es la virtud del
juez, y la del rétor, decir cosas verdaderas". 25

3. 3. 2. Verdad sólo en la dialéctica


En el Político Platón se declara dispuesto aun a reconocer la re­
tórica como ciencia (bttcrTI͵11), necesaria para convencer al po­
pulacho mediante relato o mito (µu0o)..oyía) y no mediante la
enseñanza verdadera.26 Y aunque Platón casi espontáneamente

23 Platón, Apología de Sócrates, 17a-b: 01l't0l µEV oiv... oÚOEV aA.r¡9e�


t:ipT]1eaatv. úµt"i� o· ɵou á1eoÚaEa8E níiaav 'tTJV aA.T]9Etav (éstos nada verdadero
han dicho, pero vosotros escucharéis de mí toda la verdad).
24 En este sentido hay que entender "terrible" (OEtvÓ9, opuesto a "sabio" en
Fedro 245c, donde se trata de demostrar que la manía o locura del amor viene
de los dioses para dicha del amante y del amado: fi OE anÓOEt�t� E<J't<ll OEtvo'i�
µev éíma'to�, a0<po'i� OE ltl<J'tT] (ahora bien, la demostración será increíble para los
pertinaces y creíble para los sabios).
25 Platón, Apología de Sócrates, 18a: 0t1eaa'tou µEV ya.p aÜtr¡ ápE'tTJ, PTJ't<>po� oe
't<XA.r¡9ii A.ÉyEtV.
26 Platón, Política, 304c-d. Cfr. Filebo, 5&.

XLIV
INTRODUCCIÓN

aceptó en su primer escrito que la verdad era parte integrante


del discurso retórico, como lo admitía la tradición de los ¡étores,
más tarde, al discurrir sobre la dialéctica, sólo a ésta atribuiría la
verdad. En efecto, en la doctrina de Platón, siendo la verdad el
ser mismo, 27 lo más propio de la filosofía es la verdad y el filó­
sofo debe aspirar a la verdad, a la cual sólo por la dialéctica se
llega. 28 Como mediante la vista se llega hasta el sol, a través de
los vivientes y las estrellas, así sucede "cuando alguien, median-­
te el discurrir, sin sensación alguna, intenta marchar a través del
discurso hasta eso mismo que es cada cosa". 29 Y es precisa­
mente esa marcha a la que Platón llama dialéctica.30 Así pues,
por esta facultad o ciencia del discurrir se alcanza la esencia del
ser, que es la verdad. 31 De manera que Platón distingue clara­
mente dialéctica y retórica. En el Gorgías dice que Polo se ha

27 Idem, República, 490b: to OVt� ov. ail'tO o ÉO'nv ElCaCJtOV. 537d: auto to ov.
Fedro, 247e: ta iívm iívt�.
28 !bid., 485c: � oov oi1CE1ÓtEpov cso<pÍ� n aAr¡9dac; &v EÜpoic;; (¿acaso podrías
hallar algo más propio de la sabiduría que la verdad?). !bid., 533a: T] tou lha­
AÉ'yEcs9m 6úvaµ1c; µóvr¡ av <p�VElEV (sólo la fuerza de la dialéctica podría mani­
festarla). !bid., 533c: T] lhaA.ElC'tllCT] µé8o6oc; µÓvr¡ taÚT¡l 1topEÚEtm, ta.e; imo9foE1c;
&vmpoucsa, É1t' au'tT]v 'tT]v apxT]v (sólo el método dialéctico, suprimiendo las hi­
pótesis, se encamina así hasta el principio mismo). !bid., d: tov apa tép iívn
<p1AOµa9f¡ 1tácsr¡c; aA.r¡9dac; OEi cilru c; ÉK VEOU ot1 µáA1csm ÓpÉ'yEcstm (por tanto, el
verdadero amante de la ciencia al punto desde joven debe anhelar al máximo la
verdad).
29 [bid., 532a: otav ne; tép lha¼Ecs9m ÉltlXElPTl (XVE1) 1tacs&v aics�CJEOJV Ola
tOU A.Óyou É1t' auto o ÉO'nv ElCaCJtOV Ópµé':tv.
30 !bid., b: ou oiaAEK'ttlCT]v taÚ"tT¡v 'tT]V 1topEÍav K<XAEic;.
31 [bid., 511b: (vor¡tov) oú autoc; ó A.Óyoc; UlttEt<Xl tí\ tOU omAÉyEq9m ouváµEl
(-noción- que el discurso mismo alcanza con la facultad del discurrir). !bid.,
c: csa<pÉatEpov dvm to \lltO njc; tOU omAÉyEcs9m Émcst�µr¡c; tOU ovtoc; tE 1Cat VOTJtOU
9EOJpoÚµEvov (es más claro lo que del ser, y admás inteligible, se contempla por
la ciencia del discurrir).

XLV
INTRODUCCIÓN

preocupado más de la llamada retórica, en la que ha sido edu­


cado, que de la dialéctica. 32 Y ahí mismo, en la discusión entre
Polo y Sócrates (en la que Polo afirma que quien comete injusti­
cia y no sufre castigo es dichoso y Sócrates, por su parte, sostie­
ne que esos son los más desdichados y menos desdichados
quienes, habiendo cometido injusticia sufren castigo), 33 aquél
pretende a su manera refutar a éste; pero Sócrates Je aclara:
"Pretendes refutarme retóricamente. Pero esa refutación de nada
vale frente a la verdad".34 El adverbio retóricamente significa: a
la manera como se hace en los tribunales; es decir, presentando
muchos testigos; por tanto, no recurriendo a la verdad, la cual
"jamás es refutada".35

3. 3. 3. ¿O retórica o dialéctica? Hacia una solución


del dilema

Pareciera que la doctrina platónica rechazara absolutamente la


retórica frente a la verdad, que es el ser o la "idea"; sin embargo,
en relación al conocimiento de la verdad establece dos objetos:
uno es lo bello en sí mismo (au,:o 1:0 KCXM)V Ka0' aú,:ó) y otro, las
cosas bellas (,:a KCXA.a 1tpáyµma), que son semejanza de lo bello
en sí. Y en la República se mencionan la verdad, la imagen y su
expresión en la palabra: "ya no verías una imagen de lo que

32 Idem, Gorgias, 448d: tTJV icaA.ouµÉvr¡v pr¡topucr¡v µuUov µEµEA,Étr¡ictv f¡


OtaA.ÉyEa0at /bid., 471d: Otl µot ÓOteEi� EO 7tpo� tTJV pr¡topucr¡v 7tE7tatOEUa0at, tOU
fü: lhaA.Éytcr0m r¡µú..r¡icÉvat (me parece que has sido bien educado en la retórica,
pero que has descuidado el discurrir).
33 !bid., 470d: 471d; 472e; 473b.
34 /bid., 471e: pr¡toptlC� yup µE E7tlXElpEi� EMyXElV. o-Óto� fü: ó EA.E'yXO� OUOEVO�
ii�tó� fonv 1tpo� tr¡v áA.r¡0ttav.
3S /bid., 473b: to yup áA.r¡0t� ouOÉ7tOtE WYXEtat.

XLVI
INTRODUCCIÓN

decimos, sino la verdad misma".36 De lo bello se tiene ciencia o


conocimiento (e1ttcr'tTJµr¡); de las cosas bellas, sólo opinión
(oo�a).37 La opinión, según Platón, consiste en que alguien consi­
dere que lo que es semejante a algo que es en sí, no que es
semejante, sino que es eso a lo que es semejante.38 Platón ha
encontrado así algo intermedio entre el ser (tÓ ov) y el no ser (to
µ11 ov), de los cuales no es posible la opinión; pues el ser clara­
mente existe y el no ser no existe en absoluto. Platón mismo
considera esto un descubrimiento: "Hemos descubierto clara­
mente que las muchas sentencias de la mayoría, acerca de lo
hermoso y de las demás cosas, de alguna manera giran entre el
no ser y el ser".39 Así pues, "lo que absolutamente existe, es ab­
solutamente cognoscible, pero lo que de ninguna manera existe
es totalmente incognoscible".4º Y de lo que está entre el ser y el
no ser, que es lo semejante, "como ser y no ser al mismo tiempo",
de esto se tiene una opinión.41 Por tanto, claramente distingue
Platón ignorancia, conocimiento y opinión.42

Y no desafinaríamos, escribe Platón, llamando filósofos a quienes


contemplan cada ser en sí y que siempre es del mismo modo en sí

36 Idem, República, 476a-c. 533a: 01ili' EÍKÓva iiv Et\ o'O A.É"yoµEv tliw\(; a.U'
aúto to aA.r¡8Éc;.
37 !bid., 476d. !bid., 534c: qnícmc;.. Ei' 7t11 EilicóMu nvo E<p<Í1ttnm, lió�n. oú1C
c;
Elt\CJtftµn Eq>U7ttEa8m.
38 !bid., 476c: to 0µ01óv tc¡i, µ� oµowv, a.U' aúto iiyíitm dvm ci> EO\lCEV.
39 !bid., 479d: r¡úpftlCClµEV ta tfuv ltOA.A.WV ltOA.A.Cl vóµ1µCl1C(lA.Q\) tE 1tÉp1 lC(ll tfuv

if)J,rov µEtU�\J 7t0\J lCUA.\VOE'itm tOU tE µ� ovtoc; lCCll tOU ovtoc;.


4º !bid. 477a: to µEv ltClVtEA.W ov ltClVtEA.éi'>c; O)CJtÓV µ� ov OE µr¡liaµft 1távi:n
, yY '
UyY O)CJtOV.
41 !bid. 478d: ofov éí:µa ov tE Kal. µ� ov µEta�u toúto1v o OE KUA.OuµEv lió�av.
,
42 !bid., 478c: oÜtE iípa iíyvo1a oÜtE yvfua1c; lió�a iiv Ei'.r¡; -0Ú1C EO\lCEV. Y en el

mismo pasaje se dice: Éma,:ftµr¡ en vez de yvii>a1c;.

XLVII
INTRODUCCIÓN

mismo; filódoxos, en cambio, a quienes contemplan las múltiples


cosas bellas, pero que no ven lo bello en sí mismo. 43

Así pues, cuando parecía que frente a la verdad se cerraba el


camino para la retórica, Platón le abría un horizonte, aunque
fuera en un rescoldo de la filosofía. Le negaba, en efecto, la
calidad de arte, porque él establecía una disociación entre retó­
rica y verdad absoluta, y paradójicamente la retórica sería un
arte ridículo y sin arte.44 Pero afirma que el orador no necesita
de la verdad, sino de la opinión común o lo verosímil, de donde
se origina lo persuasivo.45 Para Platón la retórica sería sólo "pro­
ductora de persuasión" en el alma de los oyentes y así, "conduc­
tora de almas mediante discursos".46

3. 3. 4. Porfin la verdad en la retórica


Platón, en el Fedro, establece definitivamente la verdad como
indispensable para el discurso retórico. A Platón le parece evi-

43 Cfr. Ibid., 479e-480a: µT] oúv tt 1tAr¡µµeAf¡ooµev KaAOuvte . - <ptAOO'Ó<pou :


c; c;
touc; aim'x ElCaO'ta 0eroµÉvovc; Kal ael Kata 1:U\lta <Í>O'aÚtroc; OV1:U. -<ptAOoóxovc;:
touc; lipa 7t0AA<X KaA.a 0eroµÉvovc;, auto lit to KaA.Ov µT] óp&v,:ac;.
44 Jdem, Fedro, 262c: A.Óyrov apa tÉXVTIV ó �V aA.r¡0etav µT] Eiliroc;, oo�ac; lit
te0r¡pwK<Óc;, yeAOiav ttvá, roe; EOtKE, Kal citexvov 1tapÉ�E'tat (por tanto, quien no
conoce la verdad y está a la caza de opiniones, ofrecerá un arte de discursos,
como parece, ridículo y sin arte).
45 ]bid., 260a: O\llC dvm aváYKT1v té¡> µÉAAOVt\ pr¡topt foeo0at ta téj'> OVtt llíKata
µav0ávetV, a').)Ji ta oo�avt' liv aA.r¡0et... ÉK yo.p tOÚtrov dvm to 1tEÍ8EtV, aAA.a O\llC
ÉK n\c; aA.r¡0dac; (Que para quien ha de ser rétor no hay necesidad de saber lo
que en realidad es justo, sino lo que parezca a la multitud... pues que de esto se
origina la persuasión, mas no de la verdad).
46 Jdem, Gorgias, 453a: 1te18ouc; lir¡µt0vpyóc; fonv ii pr¡toptlCTJ. Fedro, 261a: ii
pr¡topt!CT] liv e'ir¡ tÉXVTI i¡roxayroyia ne; lito. A.Óyrov.

XLVIII
INTRODUCCIÓN

dente que "haya de examinarse en qué forma es bello decir y


también escribir el discurso y en qué forma no". 47 Pues en la
doctrina del discurso la primera cuestión es "si en las palabras que
bien y bellamente habrán de decirse, debe encontrarse el pensa­
miento de quien las dice, pensamiento conocedor de la verdad de
aquello acerca de lo que él va a hablar".48 Aunque la respuesta
más común era que no, "sino lo que a la plebe pudiera pare­
cer",49 la retórica misma replicaría: "Yo, en efecto, a ninguno
que ignore la verdad lo fuerzo· a que aprenda a hablar; pero, si
hay un consejo mío, habiendo conseguido la verdad, entonces
hágase de mí". 50 Y estaría en lo justo, si con razones lo demues­
tra; pero hay quienes dicen "que miente y que no es arte, sino
pasatiempo sin arte". 51 Sin embargo, el Lacedemonio afirma: "el
auténtico arte del decir, sin haber alcanzado la verdad, ni existe,
ni se producirá jamás en lo futuro". 52 Platón, pues, deja la retó­
rica, si no en la verdad, sí en lo verosímil, que, sin embargo, sin
la verdad no se entiende.

Dicen, en efecto... que ciertamente para nada es necesario que com­


parta la verdad quien habrá de ser retórico. Pues que en los tribuna­
les nadie se preocupa para nada de la verdad de las cosas, sino de

47 Idem, Fedro, 259e: tov 'Aóyov Oltll Ka� EXEl MyElV 'tE 1Cai. ypáq,Eiv, 1Cai. Oltll
µ,Í, OICElt'tÉoV,
48 !bid.: ap' oov oux imápXEIV 6Et 'tOl� ¿ YE IC<Xl lC<X� P111hiaoµÉvo1� 'tTJV 'tOÜ
A.ÉyOV'tO� füávo1av Ei6ufov t' <XA:r18e� �V iiv ÉpEtV 1tÉpl µÉMn;
49 !bid., 26oa: &'>JJ:,. ta oo�avt' iiv 1tA,í8E1.
50 !bid., 26od: r:yro ouÉv' &yvooüvm 't<XA.T18E� <XV<XYKÚ�Ol µav9ávEtV MyElV, aM'
ei'. ti� ɵl] �uµ�ouA.,Í, IC't'Tl<JÚµEvo� ÉKEtvo oiít� ɵE Mµ�ávEt.
51 !bid., e: O'tl 1¡1EU6E't<Xl lC(ll OUIC EO'tl 'tÉXVT'I aM' (l'tEXVO� 'tpl�TJ-
52 !bid.: 'tOÜ 6e MyEIV, q,r¡al.v o AÚICOlV, lhuµo� 'tÉXV'J'I ave,¡ 'tOÜ aA.r¡9da� �q,9m
o<lt' fonv oüte µ,í 1tote ÜatEpov yÉvr¡tm.

XLIX
INTRODUCCIÓN

lo persuasivo; y que esto es lo verosímil, a lo cual debe atender


quien vaya a hablar con arte. 53
Y sucede que lo verosímil se engendra en la mayoría mediante la
semejanza de la verdad ... y quien conoce perfectamente la verdad,
sabe encontrar las semejanzas.54

En el fondo, la doctrina dialéctica de Platón establece el pri­


mer planteamiento filosófico para la retórica, porque requiere el
conocimiento de la verdad, para que mediante el discurso pue­
da haber una comunicación válida. Y aunque considera que la
verdad es exclusiva de la dialéctica, la opinión o semejanza de
la verdad, que no demuestra, sino que persuade, supone y afir­
ma la relación de lo dich.o en el discurso, con lo que es la verdad.
En este sentido Platón distingue la retórica adulatoria (KOA.aKllCTJ
P"l'tOpud¡), -que es arenga popular (OT¡µqopía) como la de los
poetas, para complacer a los oyentes-,55 de la verdadera retó­
rica (cxt.:r¡8iv� pr¡'tOpud¡),56 en la que el buen rétor busca con arte
que los oyentes tengan justicia y templanza (&tKmocruvr¡ - aoxppo­
cruvr¡), es decir, virtud (cxpnr¡), para que con ello sean justos se­
gún la ley y también honestos.57 No obstante, pues, que Platón
niega a la retórica la calidad de arte y la verdad, reconoce una
verdadera retórica y un rétor artífice, que persuade a los ciuda-

53 Idem, Fedro, 272d-e: q,aaí 'tOÍvuv... 'tO 1tapá1tav yap oufü:v EV w"ic; 6ucaCJ't11-
pÍOtc; 'tO\l'tOlV áA.r¡ 0eíac; µÉM:tV ou6EvÍ, áA.A.a 'tO\l m0avou. Tou'tO 6t dvm 'tO dicóc;, cp
6EtV 1tpoCJÉXElV 'tOV µÉA.A.oV't(l 'tÉXV1J EpElV.
54 !bid., 273d: 'tO dicoc; 'tOl<; ltOA.A.ol<; 6t' bµotÓ'tTl'ta 'tO\l áA.r¡0ouc; 'tUY)'.<XVEl
tyytyvÓµEVOV, 'ta<; 6t bµotÓ'tTl 't(l<;... b 'tTjV &1..ft8Etav Ei6coc; icálltCJ't(l EltÍCJ'ta'tat
EÚpÍCJlCEtV.
55 Jdem, Gorgias, 502d-e; 482e.
56 !bid., 517 b-c.
57 !bid., 504c-d: o0Ev icai vóµtµot yí ov'tm icai icóaµtot. Taii'ta 6' fonv
yv
6ticmoaúvr¡ 'tE icai awq>poaúvr¡.

L
INTRODUCCIÓN

danos para que en su conducta busquen la perfección, la cual


no parece ser otra sino la 1CaA.01Ca:ya0ía, en la que el hombre al­
canza mente y verdad (voúv Kat á1..r¡fü:tav).58 Finalmente, si la
naturaleza de la retórica se puede determinar por su objeto,
Platón mismo se pregunta: "¿Cuál, pues, es el objeto en torno al
cual versan los discursos retóricos?"59 Y en boca de Gorgias
pone la respuesta definitiva: "Lo que es el máximo bien por su
verdad". "El ser capaz de persuadir con los discursos".60 Así
pues, Platón ciertamente no exige que el discurso retórico diga
la verdad, sino que el orador conozca la verdad, para que pueda
argumentar con los recursos de la semejanza.61

3. 4. ARISTÓTELES: LA VERDAD COMO VEROSÍMIL EN


EL DISCURSO RETÓRICO

El claro horizonte de la verdad, que Platón abrió para la retórica,


ofrecía a Aristóteles un sendero sin tropiezos para su doctrina re­
tórica. Casi todos los planteamientos estaban ya establecidos y es­
critos, cuando Aristóteles ingresó a la Academia. Seguramente en
muchas ocasiones los leyó, los discutió y hasta los criticó. Dar,
pues, un tratamiento filosófico a la cuestión retórica, no era no­
vedoso y había ya determinadas líneas de investigación para
ello. Sin embargo, Aristóteles trató la retórica en un modo filosó­
fico diferente. Cuando había avanzado más allá del Gorgias, del
Fedro y de la República y cuando ya había alcanzado la claridad
58 Idem, República, 489e-490a-b.
59 !bid., 451d: tí fon toüto téi>v ovtrov, 1tEpt o oütol oí A.ÓyOl dol.v otc; i¡
/>T1topud1 ;tpi\tm;
60 !bid., 452d-e: 07tEp ÉotlV tj\ <XAT18EÍ� µÉ'ylotov cxya8óv... to 1tEÍ8Elv ofov t'
dvm totc; A.Óyolc;.
61 Cfr. Jaeger. o. c., pp. 989-990.

LI
INTRODUCCIÓN

de la analítica, caracterizó sencillamente la retórica como antís­


trofa a la dialéctica;62 porque ni la una ni la otra atienden a deter­
minada ciencia,. sino que simplemente argumentan, la dialéctica
una razón ()J:,yoc;), la retórica un juicio (icpícrn;);63 aquélla, la ver­
dad (to aA:r¡0Éc;), mediante los silogismos lógicos O..oyiicol. cruA.A.O­
ymµoí); ésta, lo verosímil (to 0µ01.0v ,:ép aA.'T}0E'i), mediante los
enthymemas (Ev0uµ,íµa,:a).64 Aunque a la dialéctica le basta lo
verosímil y la retórica puede mostrar también la verdad, siempre
es mejor lo que tiende hacia la verdad que lo que tiende hacia la
opinión.65 Además, todos los hombres son naturalmente sufi­
cientes para la verdad y la mayoría alcanza la verdad. 66 Así
pues, dialéctica y retórica no se entienden sin verdad. Por tanto,
desde el inicio de su tratado Aristóteles fundamentó su doctrina
retórica en la verdad, o en lo que tiene, no una simple aparien­
cia, sino el aspecto de la verdad, lo verosímil. A partir de esto se
debe argumentar; de manera que lo más importante en la retóri­
ca es la persuasión (1tícrnc;J y los enthymemas (iv0uµ,íµa,:a),
que son el cuerpo de la persuasión Ccr&µa 'tll� 1tÍcr1:Ecoc;). Sólo las
persuasiones (1tÍO"'tEtc;) o medios de persuasión son lo esencial
del arte retórico, lo demás son añadidos y cosa extraña y ajena a
la retórica (,:a e�co
,:ou 1tpáyµa,:09.67 Por tanto, son cualquiera
otra cosa menos la verdad. Y si en un discurso se presenta cual­
quiera otra cosa menos la verdad, equivaldría a falsear la retóri­
ca. Así pues, Aristóteles afirma lo que Platón ya vislumbraba:

62 Aristóteles, Retórica,A 1, 1354a l.


63 !bid., B 1, 1377b 20-21: EVEtea icpícm� fonv ft p,]topuc:ft. Se trata de un jui-
cio práctico.
64 !bid., A 1, 1355a 5 ss.
65 Cfr. !bid., A 7, 1364b 19; 1365b 1, 15.
66 Ibid., A 1, 1354a 1-5; 1355a 3-18.
67 Ibid., 1354a 13-16.

LII
INTRODUCCIÓN

que la retórica participa de la naturaleza de la ciencia, porque


persuadir mediante lo verosímil, sólo es posible si se conoce la
verdad.68 De manera que el valor de la retórica estriba en que
"las cosas verdaderas (o rectas) son por naturaleza superiores a
sus contrarias";69 es decir, siempre se impondrán sobre la false­
dad y el error; pues, aunque en la dialéctica y en la retórica es
posible argumentar cosas falsas (<pauMX), esto se debe saber
sólo para poder resolver (A.ÚElV fxoµEv) o refutar el argumento
no recto,70 porque "siempre las cosas verdaderas y las mejores
son por naturaleza de mejor inferencia y más persuasivas".71 Esto
significa que en la retórica sólo la verdad se puede argumentar y
sólo de la verdad se puede tener persuasión. Además, sería una
vergüenza que el hombre, pudiendo valerse del cuerpo, no pu­
diera valerse de la razón; pues el uso de la razón es lo más
propio del hombre.72 Y "frente a los demás animados, sólo del
hombre es propio el poder percibir lo bueno y lo malo, lo justo
y lo injusto, y las demás cosas";73 por tanto, también lo verda­
dero y lo falso, que son el criterio del ser o no ser de las cosas y
de los hechos.
Así pues, en Aristóteles no parece discutible el planteamiento
fundamental acerca de la retórica: sin verdad no puede haber
discurso retórico. Así lo afirmaba la tradición, aun en la doctrina
de quienes sólo buscaban lo persuasivo, que evidentemente no
sería tal, si no fuera verdad o semejante a la verdad. Sin embar-

68 !bid., 1355a 10-15.


69 !bid., 21-22.
70 !bid., 29-31.
71 !bid., 37-38.
72 !bid., 38-1355b 1-2.
73 Jdem, Política, I 1253a 16-18: 1t� ta aA.A.<X ,roa to'ic; áv8pómo1c; tfüov to
µ6vov áya0ou ,cal 1Ca1COU 1Cal 6i1Ca(ou !Cal áfü1Cou 1Cal tfuv &'>Jw,v afo9Tia1v EXElV.

LIII
INTRODUCCIÓN

go, ¿qué es esa verdad que funda la naturaleza de la retórica? Si


no tenemos una respuesta simple y clara, no habremos alcanza­
do la comprensión de la doctrina retórica clásica griega y en
especial de la retórica de Aristóteles.

LN
4. FORMULACIÓN DEL CONCEPTO DE VERDAD
Y SU APLICACIÓN AL DISCURSO
RETÓRICO EN LA ANTIGUA GRECIA

Supuesta la afirmación de la verdad como esencial en el discur­


so de la retórica clásica griega, hecha por los escritores y rétores
de la antigua Grecia, a partir de los mismos autores debemos
considerar cómo se llegó a la formulación del concepto de ver­
dad y cuál fue su aplicación al discurso retórico.
Para constatar que la retórica clásica griega consideró esen­
cial la verdad en el discurso, partimos de las afirmaciones de
renombrados autores de la antigua Grecia; también ahora, para
entender el concepto o noción de verdad y su aplicación al dis­
curso retórico, debemos recurrir a los mismos autores, especial­
mente a Platón y a Aristóteles, cuyas doctrinas fueron definitivas
en esta cuestión.

4. l. LA VERDAD EN EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO


GRIEGO ANTIGUO

En el pensamiento o filosofía de la antigua Grecia clásica era tan


clara la noción de verdad (cxAr¡0EtCx), que en el espontáneo filo­
sofar y en todos los tratados de fondo filosófico simplemente se
mencionaba o se recurría a ella. No es extraño, pues, que en los
tratados de retórica se recurra a la verdad sin necesidad de defi­
nirla.
Ni siquiera los filósofos escribieron tratado alguno acerca de
la verdad; a no ser el que se menciona de Protágoras (h. 444 a.
C.), donde se considera a cada hombre como el criterio o medí-

LV
INTRODUCCIÓN

da del ser o no ser de las cosas, 1 de manera que no habría una


verdad universal, sino tantas verdades como individuos, "puesto
que afirma que todas las fantasías (e. d., lo que a uno parece) y
las opiniones son verdaderas".2 Simplemente todo sería verdad.3
Además, cada quien haría del discurso lo que quisiera4 y nunca
habría comunicación y acuerdo entre los humanos. Con razón su
tratado se menciona como La verdad o Los discursos demoledo­
res.5 Así pues, aunque la noción de verdad (á.A.r¡0em) se utilizaba
de manera espontánea, la formulación del concepto se desarrolló
con el progreso del pensamiento o filosofía de los griegos.

0
4. 2. VERDAD Y A.Óyo� O DISCURSO VERDADERO

Al lado de la verdad, el discurso (A.Óyo9 recopió el mismo sen­


dero; pues el discurso, tanto el filosófico como el retórico, care­
cerían de sentido sin la verdad; y ésta, sólo en el discurso se

1 Diels-Kranz, Die fragmente der Vorsokratíker, 11 80, B 1: 1tó:v-rrov xp11µó:-rrov


µÉ'tpov av0promx; -rrov µhi ov-rrov � fonv trov fü: outc ovtrov � outc fotiv (el hom­
bre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las
que no son en cuanto que no son).
2 !bid.: EltEt (911<Jl 1tÓ:aa<; ta<; qxxvtaaia<; tcal ta<; 6ól;a<; <ÍA.1]0Et<; 'Í>ltÓ:PXElV.
3 Diógenes Laercio, IX 51: 1tÓ:vta dvm á)..110f\. Cfr. Platón, Teeteto 152a, 161c;
Cratílo 391c.
4 Aristóteles, Retórica, 11 24, 1402a 23: tov �ttro ')Jyyov tcpEÍtro ltOlEtv. Cfr.
Diogenes Laercio, IX 50.
5 Diels-Kranz, l. c.: según el fragmento 1 de Diels, para Sexto Empírico el
tratado se llamaría ol Mr(Ol tcatal3ó:A)..ovtt.;. Cfr. Ibíd., C 4, Eurípides, Bacantes,
v. 202: oul>El<; auta 1eatal3a4t Mr(O<; (ningún discurso los demolerá), refiriéndo­
se a los legados patrios. En cambio, para Platón, Teeteto 161c, el título sería
áM0tia, porque Protágoras mismo dice: éyro yap <pTlµt µEV 't'ÍlV á)..ii0ElaV EXElV �
yéypaq,a · µÉtpov lC'tA. (pues yo ciertamente afirmo que es verdad como escribí:
que la medida etc.) (Teeteto, 166d).

LVI
INTRODUCCIÓN

entiende y se da, aunque también a cada realidad existente se le


llamó verdad ontológica. Así pues, tanto al discurso del pensa­
miento como al del lenguaje se vinculó necesariamente la ver­
dad, entendido el discurso como un juicio que afirma o niega
algo de algo (6uxvór¡crn;) o como la expresión del mismo (a1tó­
cpavcri9 ya sea en una proposición, en un argumento (silogismo o
enthymema), o bien, en una exposición argumentativa. Aristóteles
dice: "Todo discurso es significativo... pero no todo (discurso) es
enunciado, sino aquel en el que se halla el decir verdad. o decir
falsedad"•.6 Por ejemplo, en una súplica no habría ni verdad ni
falsedad. Así pues, ni hay discurso ('A,óyo9 sin relación a la ver­
dad, ni hay verdad, sino en el discurso, como parte intrínseca
del mismo; de manera que debemos suponer que el discurso
mismo es la verdad y que el discurso sin verdad es falacia o ·
falsedad.

4. 3. VERDAD: UN CONCEPTO IMPLICITO EN EL DISCURSO


GRIEGO

Fuera del ámbito filosófico, ya en Homero (s. IX a. C.)7 encon­


tramos expresiones tales como "declarar la verdad" o "pronun-

6 Aristóteles, De lnte,pret., 17a 1 ss.: fon Oe AÓ'yo ii1t(½ µev ariµcxvnic:cx;,...


lllt<X¡>CXVtllC0¡; oe 01) ita:;, &U' ÉV <Í> to llA.T]9Eimv fi i¡,E'Úfü:a9m imápXEl. En el texto
¡;

he suprimido el inciso que se refiere al nombre como designación o denomina­


ción, y que implícitamente es lla�ado A.Ó'yo¡;, para no entrar en la cuestión de si
hay nombres verdaderos y falsos, porque el nombre es la expresión del juicio
primero acerca de las cosas. Cfr. Platón, Crati/o 385b-c, versión de Ute Schmidt
O., Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1988, nota 11, p. CXXX.
7 Heródoto (490-425 a. C.) dice que Homero y Hesíodo eran cuatrocientos
años mayores que él. Historias II 53: 'Haiooov ic:cxl. "{)µTJtpov �AllClTJV tnpcx­
ic:ooiooi Ettai ooic:Éw µEU 1tpta�utÉpou¡; ytvfo9m ic:cxl. ou 1tA.Éooi (creo, pues, que
Homero y Hesíodo, en edad, eran cuatrocientos aftos mayores que yo y no más).

LVII
INTRODUCCIÓN

ciar la verdad".8 Por más de cuatrocientos años se pronunciaron


expresiones semejantes y se consignaron en la literatura.

4. 3. l. En Homero y Hesíodo

Ya desde Homero y Hesíodo, en el natural discurrir, aparecían los


términos "verdad", "falsedad", "semejante a la verdad" y "realidad"
como verdad, así como su relación con la palabra y con el co­
nocimiento; todo lo cual constituiría más tarde la temática de los
planteamientos y de las reflexiones filosóficas tanto de la dia­
léctica como de la retórica. Con razón puede considerarse que
entre los griegos el nacimiento de la filosofía de la verdad es tan
antiguo como su literatura. En efecto, Homero narra que Néstor
decía, cuando le pareció escuchar que sus compañeros regresa­
ban a las naves: "¿Mentiré o cosa real diré?"9 Y Odisea, llegado
como forastero a su palacio, ante Penélope inventaba una historia
sobre sí mismo: "inventaba, diciendo muchas cosas falsas seme­
jantes a cosas reales".1º Penélope le preguntó sobre la manera de
vestir y sobre la apariencia física de Odisea y le decía: "pienso,
pues, ponerte a prueba, si realmente es allá, ... como cuentas". 11
De manera que se mencionan la verdad y la aparente verdad,
aunque ésta se considera falsedad; por tanto, también se da la
oposición verdad-falsedad. Además, la verdad se dice y se pro­
cura constatarla, tomando como criterio la realidad, que también
se considera verdad. Así lo hace Penélope, para constatar si lo

8 Homero, /liada, XXIII 361: aA.118d11v a1toe11teiv. XXIV 401: aA.118d11v 1CCX'ta-
A.�a1.
9 /bid., X 534: ljlEÍ>aoµm i\ foiµov É1tÉro;
10 Jdem, Odisea, XIX 203: 1CJ1CE ljlEÍ>Oro 1toA.Mx A.Éyrov É'tÚµo1a1v óµoia.
11 /bid., 215-216: OÍ] CJE'\l airo ltEtpr¡aaa0m d É'tEOV oi¡ 1CEt0t... � ayopeúe1c;.

LVIII
INTRODUCCIÓN

que cuenta Odiseo fue realidad, para que sea verdad. Final­
mente, el adverbio que usa Penélope (hEÓv) tiene el sentido de
"en realidad", "en verdad", "verdaderamente", tomando la reali­
dad como criterio para juzgar la verdad de las palabras. Y el
verbo que significa "inventaba" (tcrJCE), tiene la misma raíz del
vocablo que más tarde se utilizaría para "verosímil" (EiJCói;).
Hesíodo, por su parte, en el canto de las Musas, hijas de
Zeus, escuchó lo siguiente: "Sabemos decir muchas cosas falsas,
semejantes a las reales: pero sabemos y bien quisiéramos que se
pregonaran las cosas verdaderas". 12 Como en Homero, también
en Hesíodo hay oposición entre verdad y falsedad, e identidad
entre las cosas semejantes a las reales y las falsas, así como entre
las cosas reales y la verdad. Y la realidad se designa con la
misma raíz utilizada por Homero (h-). Por otra parte, tanto las
cosas verdaderas· como las falsas se dicen y se pregonan, porque
se saben. Por eso las Musas, "de los reyes, en uno derraman dulce
rocío sobre su lengua, y de su boca brotan melifluas palabras"; "y
es dichoso aquel al que las Musas amen: dulce voz fluye de su
boca".13 Dulzura llama el poeta a la verdad del lenguaje.

4. 3. 2. En Parménides
En el poema de Parménides (h. 515-450) la doctrina es más filo­
sófica: tanto, que Platón lo llama "el gran Parménides" y "nues­
tro padre Parménides"; 14 y Aristóteles, por su parte, lo considera
12 Hesíodo, Teogonía, 27-28: tOµEv i¡,EÚOta 1t0Uix AÉ'yEtv i\-roµoicrtv óµoia /
ioµEv o' Wt' é8ÉAWµEv UA:r18éa rr1púcma8at.
13 !bid., 81-84: J3acnMrov / tÍ¡l µev Eltl YMOO<Jtl 'YA.lllCEp�v XElO\JOtV EÉPOTIV, / toü
o' EltE' ElC atÓµato� pÉEt µEÍAtxa. 96-97: ó o' OA.�10� ovttva Moüaat / q>ÍAWVtat·
'YA.lllCEp,Í oí UltO atÓµat� pÉEt auo,í.
14 Platón, Sofista, 237a: napµtví6ti� ó µÉya�. !bid., 241d: tov tou natpo�

napµEvíoou A.Óyov (la doctrina de nuestro padre Parménides).

LIX
INTRODUCCIÓN

entre los antiguos fisicos y piensa que, al parecer, su doctrina es


de más profunda visión.15 Tal vez en la totalidad de su doctrina
haya incoherencias y hasta contradicciones; pero su pensamiento
acerca de la verdad (áM0eux) y la repercusión de éste en el dis­
curso (')jyyoc,) mental y lingüístico interesa ciertamente en el desa­
rrollo de la retórica. Su punto de partida es que hay dos caminos o
rutas (1CÉAru9oc,) de investigación Gh,�cnoc,): el del SER (to ióv),
"en cuanto que es y no es posible que no sea"; y el del NO-SER (1:0
µT] EÓv), "en cuanto que no es y es necesario que no sea". El pri­
mero "es el camino de la persuasión (pues sigue a la verdad)". "El
otro, te diré que es un sendero totalmente inescrutable, ya que no
podrías conocer el no ser (pues no es factible), ni podrías expre­
sarlo".16 Así pues, "no existe ni existirá ninguna otra cosa a ex­
cepción del ser".17 "Y nunca nada exigirá que el no ser exista". De
manera que el pensamiento debe apartarse de este camino de in­
vestigación.18 En el camino de la investigación del ser, Parménides
dice que "es lo mismo el pensar y el ser"; es decir, "es lo mismo el
pensar y aquello por lo que el pensamiento existe". Por tanto, "sin
el ser, en virtud del cual existe lo expresado, no hallarás el pen­
sar".19 Se ha querido ver en estos textos la identidad absoluta en-

15 Aristóteles, Metaftsica, I 5, 986b 26: µiiU.Ov �AÉ1trov foucÉ 1tou AÉ'yE\V (pa­
rece hablar con una mejor visión).
16 Diels-Kranz, o. c., I 18, B 4, 3-8: i¡ µtv 01t� fonv tE 1ml. oÚK fon µii dvm, /

7CEt0oU<; Éatl 1CÉA.w8<><; ('A1..T18d-11 yc'xp ÓltTJ6Ei). / i¡ 6' � O\llC fonv tE Kal. � XPEÓJV
fon µri dvm / tiiv 6ií tot q,pá�ro 1tava1tEU8Éa eµµEv átpa1tóv. / oÜtE yc'xp &v yvoÍTJ;
,Ó YE µri EOV (OÚ ycxp avua,:Óv) / oÜtE q,páam;.
17 /bid., B 8, 36-37: oú6tv yc'xp i\ fonv i\ fotm / &U.O 1tápE� ,oü ÉÓvt0;.
18 /bid., B 7, 1-2: oú6tv yc'xp µií1to,E t0Üto 6aµij, dvm µri EÓvta. (citado por

Aristóteles, Metaftsica, XIV 2, 1089a 4). ciAAc'x au tija6' aq,' ó6oü 6i�iíato; ElpyE
VÓTJµa (pero tú aparta el pensamiento de este camino de investigación).
19 !bid., fragmento 5: to yc'xp aúto VOEiV ÉatÍV tE 1ml. dvm. Fragmento 8, 34-36:
,aútov 6' ÉatÍ voEiv tE Kal. oÜvEKaÉv fon vÓTJµa. / oú yc'xp avEU toü ÉÓvto;, Év q>
ltEq>atlaµÉVOV.Éa'tlV, / EÚpT]att; tO VOEiV.

LX
INTRODUCCIÓN

tre pensar y ser; sin embargo, una cosa es aquello por lo que el
pensamiento existe y otra el pensamiento mismo. No hay, pues,
identidad absoluta, sino identidad o conformidad entre el ser y el
pensar, entre la cosa y el pensamiento. Así pues, entre estos dos
términos se establece una relación mediante la investigación y el
resultado de ese proceso se expresa mediante el discurso
(A.Óyo<;). Ya se puede entender, entonces, que la verdad del dis­
curso lingüístico es su conformidad con la realidad de las cosas,
como expresión de la conformidad del discurso mental con la
realidad. Sin embargo, entre el mundo de los seres y el hombre
hay otras relaciones, cuyo proceso no es un discurso, por lo que
son "álogas", son los impulsos y apetitos del alma. 20 Por el
fragmento 1 y por el comentario de Sexto Empírico sabemos
que el discurso (')..óyo<;), por el que se llega al conocimiento de los
seres, puede ser simplemente un discurso "opinante" (80/;cxcrtó<;),
o bien, "científico" (bttcr'tT]µovucÓ<;); el primero "alcanza las dé­
biles aprehensiones" de la sensación; el segundo, en cambio,
"en el discurso filosófico llega a la contemplación del núcleo o
corazón de la verdad". En el uno se obtiene la convicción o "per­
suasión de las sensaciones" y en el otro, la convicción o "persua­
sión verdadera". 21 Por tanto, en la relación entre el hombre y el
mundo de los seres, hay un ámbito de opinión y un ámbito de
2
º Jbid., B 1: t� w..óyouc; tí\<; ljl'l)XÍl<; ópµá<; te 1eal ÓpÉset<;.
21 !bid.,
B 1, 28-30: xpeco OÉ ae 1távta 1tu8fo8at / riµev 'AA.T¡8etTJ<; E'\llCÍJlCA.EO<;
átpeµE<; �top/ TJOE �po,fuv oósac; tai<; OÚlC EVl 1tÍan<; llA.TJ8ii<;. (Y es necesario que
tú investigues todo, tanto el sereno corazón de la bien torneada Verdad, como
las opiniones de los mortales, en las que no hay persuasión verdadera). !bid.,
Sexto Empírico, VII 111 SS.: tO\l µEv 6osaa,oü A.Óyou lCa'tÉ'yvOl tO\l áa8evei<;
i:xovioc; imoMljlet<;, ,óv oi: E1tta'tT¡µovt1eóv, tou,Éa,t tov á6tá1tt0l'tov, imÉ8eto
1ept'tflptov, a1toata<; 1eal tí\<; ,cov aia8riaerov 1tÍa,eroc; (-Jenófanes- despreció
ciertamente el discurso opinante, que alcanza débiles aprehensiones, pero esta­
bleció como criterio el científico, esto es, el infalible, habiéndose apartado tam-
bién de la persuasión de las sensaciones).

LXI
INTRODUCCIÓN

verdad, según sea la relación; en "las débiles aprehensiones" la


relación o conformidad no es firme y absoluta, por lo que no se
puede hablar más que de opinión; en cambio, en "la contempla­
ción del corazón de la verdad" de las cosas, la relación o confor­
midad es total, por lo cual se constituye en verdad. Sin embargo,
el hombre debe investigar tanto el uno como el otro. Para llegar
a "la convicción verdadera", a partir de "la convicción de las
sensaciones". 22 Así pues, la contemplación de la verdad se al­
canza "en el discurso filosófico"; 23 pero todo ese proceso termi­
na en un discurso retórico que produce persuasión. En efecto,
"en el ser está la posibilidad del decir" a través del "pensamiento
o discurso persuasivo en torno a la verdad";24 ya que
si afirmamos que algo es justo, afirmamos también que es hermoso,
pero también de alguna manera decimos la verdad; pero jamás per­
cibimos con los ojos ninguna de tales cosas, sino sólo con la razón,
pues cualquier argumentación pronunciada por nosotros, debe ser
juzgada por la razón.25

La doctrina de Parménides acerca de la verdad, no es definitiva


para la retórica, pero es un paso muy importante en la evolu­
ción de la doctrina retórica griega, porque relaciona la verdad
de las cosas con el discurso mental y lingüístico, y porque reco­
noce en éste la persuasión. Aunque no da propiamente una de­
finición de la verdad, en tal doctrina percibimos claramente que

22 !bid.: nÍ<m� ci)..r¡9f¡�. h trov aio0f¡oErov níon�.


23 !bid.: Kata tov qnAÓooq,ov AÓyov.
24 !bid., B 8, 35: ev <¡> 1tEq>anoµÉvov fotív. 50-51: 1ttotov A.Óyov 11fü: vór¡µa /
áµq,l.� aAr¡0Eiri�-
25 !bid., B 2, donde dice el comentario de Clemente: Ei toívuv q,aµÉv n Etvat
OÍKatOV. q,aµe:v lie: Kal. KCXAÓV. (lA,A,(l Kal. ClAT]0EU:XV n A.É"(oµEv· oulie:v lie: ltcÍ>JtO'tE 'tOOV
totútrov toi� óq,0aA.µoi� Ei'.OOµEv, ciA.A.a i\ µóvcp t<¡> AÓ"(cp. KpÍvat lie: AÓ"(cp JtOAÚliEptv
EA.E"fXOV E� e:µffiEv pr¡0Évta.

LXII
INTRODUCCIÓN

la verdad es la identidad o conformidad del juicio o discurso


0.Jr¡cx;) mental y lingüístico con la realidad (to ov) de las cosas.

4. 3. 3. En Heródoto
A mediados del s. v a. C., Heródoto cuenta que el boyero que
había recogido a Ciro, refirió a Astyages los acontecimientos de la
infancia de Ciro, "utilizando la verdad".26 Y en la narración sobre
Demareto, Heródoto mismo nos ofrece una hermosa variedad de
expresiones. Demareto quiete saber quién es su padre y dice a su
madre: "Te ruego que me cuentes la verdad; en verídica palabra
¿quién es mi padre?... Yo, pues, te apremio por los dioses a decir
lo verdadero".27 Y la madre así le respondió: "Oh hijo, puesto que
con súplicas me apremias a decir la verdad, a ti todo lo verdadero
totalmente se dirá".28 Y al terminar el relato, la madre reafirma:
"Has escuchado, pues, todas las cosas más verdaderas".29 En
Heródoto, en efecto, las cosas son verdaderas, y lo verdadero o la
verdad está también en la palabra, se pronuncia y se escucha. La
verdad era: "Tu padre es el héroe Astrábaco o Aristón".30 En otro
relato Heródoto refiere que a las mujeres atenienses, porque con
los broches o fistoles de los vestidos dorios habían dado muerte a
un hombre, en castigo les fueron cambiados los vestidos, según
unos, a ·jonios, y según otros, "que se valían del discurso verda­
dero",31 a carios. Así pues, la verdad no sólo estaba en la pala-

26 Heródoto, Historias, I 116: tj\ a11.r¡8dn xproµevo�.


27 !bid., VI 68: OE Ílcemíro q>páam µoi tr¡V aA.r¡8EÍr¡v· 'tl� µeu Éa'tt ltatT]p óp8q¡
A.Óyq¡... r:y<.Ó OE c1v µetÉpxoµm 'tOlV 8erov ElltElV tro11.r¡8É�.
28 !bid., 69: c1 mx'i, ÉnettE µe 11.itj\ai µuÉpxm1 dne'iv rl¡v a11.r¡8dr¡ ev, nav É� aE
X:atElpT]OEtat troA.r¡8�.
29 !bid.: ta. ya.p a11.r¡ 8Éatata návm ax:T]x:oa�.
30 !bid., VI 69: x:al.to11ta'tl]p Éan 'Aatpá�ax:o� o �p� � 'Apiatrov.
3! !bid., V 88: <XA.T]8�1 A.Óyq> XPEOlµÉVOlOl.

LXIII
INTRODUCCIÓN

bra, como conformidad con la realidad, sino que también había


discursos no verdaderos.
Debemos señalar aquí que Heródoto, en la espontánea filosofía,
establece una implícita relación entre realidad y palabra en orden a
la demostración verdadera; por ejemplo, cuando refiere que los
griegos afirman que el océano rodea al continente; pues "lo dicen
de palabra, pero no lo demuestran de hecho".32 Así pues, la verdad
o evidencia de las palabra-s se constata con la verdad o evidencia de
la realidad de las cosas. Por tanto, la verdad del discurso es su con­
formidad con la realidad de las cosas. Más explícitamente establece
Heródoto la relación del discurso con la realidad o el ser, cuando el
milesio Aristágoras, tratando de que los espartanos fueran al Asia a
liberar a los jonios, sagaz y engañando a Cleomenes, falló en esto:
"pues era necesario que él no dijera la realidad... habla, pues, di­
ciendo que la marcha era de tres meses." 33 Aristágoras dice la ver­
dad (to tóv), cuando, engañando a Cleomenes, no debía decirla. En
efecto, "así, había sido dicho correctamente por el milesio Aris­
tágoras ... que la ruta hasta el palacio del rey era de tres meses";34
aunque Heródoto hace otro cálculo y añade tres días. Si bien no se
puede hablar de una definición en sentido estricto o de una técnica
de la definición en Heródoto, a partir del texto se puede establecer
esta definición de verdad: "verdad es decir lo real"35 y se puede pa­
sar a la definición de falso: "falso es decir lo no real".36

32 !bid., IV 8: AÓ'ycp µev Ai-youat... epycp 6e OUIC á1to6Et1CV\l<Jl.


33 !bid., V 50: XPEOV yap µtv µT] M"(ElV to EÓV ... M"(El 6' éiiv tptiiiv µT]viiiv cpac;
dvm tl]V iivo6ov.
34 !bid., V 54: o\hro té/> MtAT]aicp 'AmamyÓ P11.. , dvm tpiiiiv µT]viiiv tl]V iivo6ov
tl]V napa Baa1AÉa óp8iiia EtpT]tO.
35 To 6v M"(ElV <XAT]8Éc;.
36 To µ11 6v ¼eiv 1¡1Eii6oc;. Cfr. Fernando Miguel Leal Carretero, Der
aristote/ische Wahrheitsbegri./J und die Au/gabe der Semantik, Philosophische
Facutat der Universitat zu Koln (1983), pp. 37-39. (Tesis doctoral).

LXIV
INTRODUCCIÓN

4. 3. 4. En Gorgias
Gorgias de Leontini (c. 486-379 a. C.) no definió la verdad, pero
la consideraba en los hechos, en el discurso y en la mente,
cuando decía en boca de Palamedes que la verdad de los he­
chos no puede aparecer límpida y clara mediante las palabras;
de manera que la mente no puede juzgar a partir de las cosas
que se dicen, pues la mente debe juzgar con la verdad.37 Ya en
el capítulo anterior citamos el texto donde Gorgias considera la
verdad como el decoro del discurso;38 de manera que ciertamente
hay verdad en el discurso, aunque no tan clara y nítida como en
la mente. Por otra parte, tanto la verdad del discurso como la
verdad de la mente tiene su fundamento en la verdad de los
hechos, que, aunque velada, se dice en el discurso y, clara y
nítida, se juzga en la mente.
Así pues, no hay en Gorgias una definición de verdad, pero sí
un concepto claro de la misma; la cual en el discurso es esencial,
creíble y persuasiva,39 porque se da en la mente como juicio de la
verdad de los hechos o realidad de las cosas. Gorgias se mantiene,
pues, en el círculo de la verdad: realidad, mente, discurso.

4. 3. 5. En Jsócrates
Contemporáneo de Platón y oyente de Sócrates, Isócrates (436-
438 a. C.) conocía la problemática filosófica de su tiempo. Platón

37 Diels, o. c.' fragmento 11 a (35): d µEV ouv �V lha 'tWV ').Jyywv TI)V áM8tuxv
-rrov epywv 1m8apáv 'tE ytvÉa8m -roto; áx:oúoucn (x:al) c¡xxvtp<Ív, EÜ1topoo; iiv Elll x:pícno;
�6,, (X!t() 'tWV dp11µÉvwv, E!tElm¡ 6e oúx oü-rwo; EXEl... µE't<X 6e TÍ\<; !XA.T18EÍao; TI)V x:pícnv
1toif¡aa'tE (así pues, si fuera posible que a través de los discursos la verdad de los
hechos fuera límpida y clara para los que escuchan, por lo dicho el juicio ya sería
asequible; pero, puesto que no es así..., realizad el juicio con la verdad).
38 Cfr. supra 3. 2. y nota 6.
39 !bid. y notas 8-9.

LXV
INTRODUCCIÓN

reconoce que "en el pensamiento de este varón hay cierta filoso­


fía".4º E Isócrates mismo en su Antídosís dice que, de sus obras,
"unas han discurrido acerca de la filosofía y han mostrado el valor
de la misma".41 Por eso "trataré de exponer, dice, tanto la naturale­
za de ella como el valor que tiene" .42 Tal naturaleza y valor no son
meramente especulativos, y hasta podemos considerarlos retóri­
cos, pues se realizan en la comunicación y en la práctica; por lo
cual dice: "Pienso que no se debe llamar filosofía, la que para
nada es útil, ni para hablar ni para actuar".43 Para Isócrates hasta el
defenderse de su acusador era apoyar a la filosofía.44 Tal es, pues,
para Isócrates la naturaleza retórica de la filosofía o filosófica de la
retórica que trata de persuadir a sus oyentes,45 que en cierta ma­
nera la identifica con la verdad, cuando dice: "pues pienso que
vosotros, sabiendo la verdad, en ella deliberaréis y decidiréis
mejor". 46
De manera que, como maestro de retórica, Isócrates pensaba
que la verdad era la retórica o esencial en ella; y tenía de la
verdad retórica un concepto claro, del que se valía en sus discur­
sos. Así pues, si atendemos a los textos de Isócrates ya citados,
40 Platón, Fedro, 287d: EVECJtÍ tl (j>lA.OCJOq>Ía tj\ toÜ avopo Otavoí .
<; <; c¡t
41 Isócrates, Antídosis, 10: 1tEpl OE q>tA.Oooq,Ía<; nrnappl]maoµÉva 1cal OEOT]MO­
icó-ta 'tT]V OÚvaµtV <XU't'Íj<;.
42 /bid., 178: ltEtpáooµm füú,.9Eiv tf¡v tE q>UCJlV au't'Íj<; ical tiiv oúvaµtv i,v EXEl.
43 /bid., 206: q>tA.OCJOq>Íav µEV ouv ouic ofoµm OEiv npooayopEÚElv 'tT]V µl]OEV...
µT\tE !tpO<; "CO MyEtV µT\tE !tpQ<; "CO 1tp<ÍttElV COq>EA.OÜCJ<XV.
44 /bid., 176: otó,; t' éiv E"fEVÓµr¡v ical "COY icatf¡yopov aµÚvEo0at ical tj\ q>lA.O­
CJOq>Í<¡t j3or¡Gí\om (sería capaz tanto de defenderme de mi acusador como de
apoyar a la filosofía).
45 /bid., 177: ndoa<; úµa<; totaÚtr¡v dvm voµÍ�Etv 'tT]V trov 'J...óyrov µEM.tr¡v o'ía
nÉp fonv (persuadiéndoos a considerar que tal es la práctica de los discursos
como, en efecto, es).
46 /bid., 178: otµm yap úµa µa8óvta<; 'tT]V UA.T\0Etav iíµEtVOV ical j3ouA.EÚ­
<;
CJEo0m ical OtayvÓXJEo0m !tEpl au't'Íj <;.

LXVI
INTRODUCCIÓN

encontraremos en ellos las notas que nos definen la verdad; pues


siendo la Antídosis el discurso en que Isócrates expone sus
principios retóricos, de alguna manera ahí se percibe el concep­
to de verdad, aunque no la definición explícita. Por tanto, la
verdad es de los hechos o actividades y, además, se conoce y se
sabe;47 por otra parte, la verdad se dice48 y se escucha; 49 por lo
cual hasta es posible "la calumnia, que es el más grande mal... y
en suma, hace desaparecer la verdad, presentando una falsa
opinión a los oyentes".5º De manera que también hay discursos
verdaderos,51 cuyo objetivo es que los ciudadanos tomen una
decisión práctica. 52
Ya desde sus primeros discursos Isócrates muestra una visión
bastante clara de la verdad retórica y de su proceso o círculo,
que se inicia en la realidad o verdad de las cosas, se juzga, se
expresa y se conforma a la realidad misma. En el discurso contra
Euthyno dice:
Así pues, esos son los acontecimientos ... ninguno, ni libre ni esclavo,
estaba presente; de manera que ni por torturas ni por testigos es posi­
ble conocer acerca de los mismos, sino que hay necesidad tanto

47 [bid., 37: yvrocmilE o'


Étc tiov É1ttt110e-uµátrov tiov ɵrov, É� 6>V7tEp otóv t'
ÉatlV EÍOÉvat riiv á1.:rí0Elav (conoceréis por mis actividades, por las cuales es
posible saber la verdad).
48 !bid., 15.
49 !bid., 44.
50 !bid.: Éatl µÉ-yunov tcatcov litaJ3oM... ÍÍMll<; OE riiv á)..fi0Etav áq><1vÍ�Et, ljle-uOi\
OE oó�a 1tapaatfiaaaa toi¡; átcoúouatv.
51!bid., 17: Ei OE áA.fi0Eat tcÉXPTltat toi¡; A.Óyot¡; (y si se ha valido de los dis­
cursos verdaderos). !bid., 132: tiov A.Óyrov tou¡; á)..r¡0Eatátou¡; (de los discursos,
los más verdaderos).
52 [bid., 132: 7tpoatpEia0at µEV tiov tE 1tpá�ECilV ta¡; CO<pEA.tµrotátn¡; tcal j3EA.­
tÍata¡; (decidir, de entre las acciones, las más provechosas y las mejores).

LXVII
INTRODUCCIÓN

de que nosotros mostremos como de que vosotros juzguéis, a par­


tir de pruebas, quiénes de unos y otros dicen la verdad. 53
Se exponen, pues, los hechos, que como tales son la verdad
ontológica; pero son los hechos mismos el criterio de verdad de
las pruebas que se exponen y se juzgan. De manera que Isó­
crates disponía ya de una doctrina retórica muy avanzada, en la
que la verdad del discurso era primordial. Por sus características,
tal doctrina sobre la verdad retórica no es ajena ni a la de Platón
ni a la de Aristóteles, sino un exponente de la doctrina retórica
clásica de los siglos v y Na. C., en la que el concepto de la ver­
dad retórica casi está definido.

4. 4. PLATÓN: LA VERDAD RETÓRICA, UN CONCEPTO DIFÍCIL,


PERO NECESARIO

Aunque en el capítulo anterior bastante se ha dicho acerca de la


verdad en Platón, como necesaria en el discurso y como concep­
. to, aquí se destacan elementos de la doctrina platónica, que acla­
ran y definen qué es la verdad en el discurso, o verdad retórica.
En el discurrir de Platón acerca de la retórica aparece la tríada
de valores oíicmov - aya0óv - iccxt..Óv (justo - bueno - hermoso),
la cual, según él, debe conocer el orador o rétor.54 Con estos va­
lores y con sus contrarios, que no son valores, sino antivalores o
negación de los valores, establece Platón tres díadas o binomios:

53 lsócrates, Contra Eutbyno 4: ta µi:v o?iv 'YE"fEVr¡µÉva tai'>t' ECJtlV... ouotl.¡; oÜt'
ü..Eú0Epo<; oÜtE ooi'>M>¡; napqÉvEto, ootE µfi,:' EK l}aoávcov µfi,:' EK µap'tÚpcov otov ,:'
EtVat yv&vm !tEpl aut&v, aU.' <XVIX'YICTl EIC 'tEKµr¡picov Kal riµac; OtOIXCJICElV !Cal úµíxc;
OtKÚ�Etv ónÓtEpot taAr¡0í\ AÉyouoiv. Para Aristóteles, Retórica A 2, 1357b 6-21, la
prueba (tEKµfipiov) o silogismo era irrefutable por ser verdad y no simple indicio
(ar¡µEiov) o prueba extrínseca a la realidad, refutable, por tanto, como la tortura
para declarar o como los testigos, ibid., 1355b 35 ss.
54 Platón, Gorgtas, 461b.

LXVIII
INfRODUCCIÓN

oíicmov - aOticov (justo - injusto), ayaOóv - icaicóv (bueno - malo),


icaAÓv - aiax,póv (hermoso - feo).55

4. 4. 1. El Gorgias, el Fedro, y la República

En el Gorgias Sócrates enumera las tres díadas o binomios, en la


discusión sobre la retórica y el maestro de retórica; pero alude
también a un cuarto valor, que se establece como criterio de los
tres primeros: "la verdad sobre esas cosas".56 En forma de pre­
guntas retóricas Sócrates describe cómo formará Gorgias al ora­
dor, quien, aun no conociendo la verdad o lo que es cada uno
de esos valores, inventa o descubre una persuasión acerca de
los mismos; con todo, el maestro podrá enseñarle hasta la ver­
dad de ellos, según afirma Gorgias:
¿Acaso sucede que respecto a lo justo y lo injusto y lo feo y lo her­
moso y lo bueno y lo malo así se encuentra el retórico ... sin saber
esas cosas, qué es lo bueno y qué lo malo, o qué lo hermoso o qué
lo feo, o lo justo o lo injusto, pero inventándose una persuasión
acerca de ellos, de manera que, en medio de los que no saben, no
sabiendo, parece saber más que el que sabe? ¿O tú serás absoluta­
mente incapaz de lograr enseñarle la retórica, si no sabe de antema­
no la, verdad acerca de esas cosas?57

55 Cfr. Antje Hellwig, Untersucbungen zur Tbeorie der Rhetorik bei Platon
und Aristoteles, Hypomnemata, Heft 38, Vandenhoeck und Ruprechi in Gottin­
gen, 1973, pp. 65-68.
56 Platón, o. c., 459 e: 1tepl 'toi'tOJV 'tl]V nA.,í0eiav. Hay que anotar también que
Platón a veces considera algún otro valor y su contrario, como en República,
479a: ooiov - nvóaiov (piadoso - impío), el cual puede equivaler a cualquiera de
los otros; sobre piadoso - impío se trata ampliamente en el Eutbyfrón.
57 !bid., 459d-e: apa ru-yxávn 1tepl 'tO OllCCllOV lCa1 'tO aOllCOV ,cal 'to aiaxpóv ,cal
't() lCQMV ,cal nya0ov lCCl1 ,ca,cov O\l'tOJ<; EX,OlV ó pr¡'tOpllCÓ<;... aim'x µl:v OÍ>lC eioox;, n

LXIX
INTRODUCCIÓN

La respuesta de Gorgias fue categórica: "Si acaso no supiere, tam­


bién esas cosas aprenderá de mí".58
También en el Fedro, a la pregunta de Sócrates, de "si acaso
en las cosas que bien y bellamente habrán de decirse no debe
hallarse el pensamiento del orador, (pensamiento) sabedor de
aquello acerca de lo que va a hablar", 59 Fedro, en su respuesta
acerca de esa verdad, enumera los valores OÍKmov - &ya0óv -
KaA.Óv (justo - bueno - hermoso):

para quien va a ser rétor no habrá necesidad de aprender las cosas


que en realidad son justas, sino las que parezcan al vulgo, los cuales
juzgarán; tampoco las cosas realmente buenas o hermosas, sino
cuantas parezcan, ya que de éstas se origina el persuadir, no, en
cambio, de la verdad.60

Ya desde este planteamiento la verdad o realidad de las cosas


(tcx tq> ovn) debe estar en la mente del rétor, al menos como
opinión (OÓ�a).
En la República más claramente se tratan las díadas de los
valores, cuando se define al filósofo que contempla la verdad
(&).:rí0tta) o las "ideas" (EtOTJ) en sí mismas, las cuales así se men­
cionan: "Dado que hermoso es contrario a feo, también acerca
de justo e injusto y de bueno y malo y acerca de todas las 'ideas'

ayu0ov i] 'tl lCCllCÓV EO'tlV i] 't\ lCClAÓV i] 'tÍ CllCIXPOV i] 6ÍKCllOV i] &6!1COV, 1m8w fü: 7tEpt
autrov µEµr¡xuµÉv�. roCJ'tE OOKEtv Ei6Évm ouK Ei6� EV ouK Ei6óaw µéii..A.Ov tou
Ei6ót�; i] to 1tapá1tuv otóc; t' ECJ11 uutov 6i6á�m 'tTJV pr¡topurí¡v, EO.V µ111tpot16fi
7tEpt 'tO\l't(l)V 'tTJV <lATJ0ElllV;
58 !bid., 460a: Ea.V 'tÚX!I µ11Ei&óc;, 'tClU'tll 1tap' Eµou µuSficsE'tlll,
l((l\

59 Idem, Fedro, 259e. Texto citado antes, c. 3, nota 33.


60 !bid., 260a: oÚK dvm &vá'YlCTI 'tq> µÉA.A.ovn pTJ'tOPl fota0m ta tq> ovn 6ÍKCllll
µuv0áVE\V aUo. 'tO. OO�ClV't' éiv 7tA.TJ0El, Ol7tEp füKáCIOUCI\V, OÜ'tE 'tO. OV't<oc; ayu0o. i]
lCClMX, aU' OCICl 6ó�El, ElC yo.p 'tO\l't(l)V dvat 'tO 1tEÍ8E1V, aU' OÚlC ElC n\c; ai..r¡0EÍuc;.

LXX
INTRODUCCIÓN

hay que decir lo mismo".61 Y para enfatizar qué cosa es esa ver­
dad, dice: "lo hermoso mismo en sí mismo".62 Pero, por lo dicho
antes, esa precisión vale también de las otras "ideas"; y así tam­
bién la que hace más adelante, cuando alude a Antístenes, que
veía al equino, pero no la "equinidad" y era "el guapo que a lo
hermoso mismo y a cierta 'idea' de la hermosura misma la consi­
deraba nula, aunque se mantiene siempre idéntica del mismo
modo".63 Cabe señalar aquí que para Platón, si bien los valores
existen en sí mismos y son la verdad, los opuestos no existen en
sí mismos, sino que existen como defectos en las cosas que son
bellas, buenas o justas, pero que no son la belleza, 'la bondad o
la justicia en sí mismas: "¿Acaso hay algo de las cosas hermosas,
que no aparecerá feo? ¿Y de las cosas justas, que no aparecerá
injusto? ¿Y de las piadosas, que no aparecerá impío?',64 Así pues, el
ser, la verdad o la "idea" en sí misma, es el objeto del conocimien­
to; las cosas, en cambio, que siempre contendrán antivalores o
verdad defectuosa, sólo producirán opinión: "Es evidente que la
opinión es cosa diferente del conocimiento". 65 Sin embargo,
aunque el uno y la otra tienen objetos diferentes, para ambos el
objeto es el ser, perfecto o imperfecto: "Ciertamente el conoci­
miento de alguna manera está hecho para el ser, para conocer el
ser como es; y la opinión, para opinar". 66

61
ldem, República, 476a: É1tn&/i É<mv Évav'tÍOv JCaMv aiaxpéi>, 1Cal 1tEpl ÓtJCaÍOu
JC(lt aÓÍICOU ,cal aya0oii 1ml 1Cll1COU IC(lt ltllV'tOlV 'tWV dóiov 1tÉpt 6 (l'U'tOc; A.Óyoc; .
62 !bid., b-c: (l'l)'t() 'tO lC(lAf>V "ªº' llU'tÓ.
63 !bid., 478e: Ó XPTJO't()<; o (l'l)'t() µEv lC(lMJV IC(lt iófov 'tlVU (l'lJ'tOU lCCÍA.AOuc;
c;
µr¡ÓEµÍav TJYE'i'tm cid µEv JC<l'ta m'Ú'ta Ó><JaÚ'tO>c; EXOUcrav.
64 !bid., 479a: 'tWV 1Ca'Aii,v µiov n fonv, o o'ÚJC aicrXPOV q,avftcrE'tm; JC<lt 'tWV
o
Ót1CaÍ0>v, o'ÚJC ÜÓtJCov; 1Cal 'tWV ócríoiv, o o'ÚJC civócrt0v;
65 !bid., 477e: óijAOv on E'tEpov É1ttcr'tf¡µr¡c; óó�a.
66
!bid., 478a: É1ttcr'tf¡µr¡ µEv yÉ 1tou É1tl 'tq> ovn, 'to 6v yviovm roe; EXEt, óó�a ÓE
óo�á�EtV.

LXXI
INTRODUCCIÓN

4. 4. 2. Verdad yfalsedad, en el conocimiento,


juicio mental o discurso

Por tanto, los valores que se establecen como alma del discurso,
son la verdad, que como conocimiento estarán en la mente del
filósofo y como opinión, en la del orador que hará los discursos.
El orador, pues, no necesita la verdad como tal, ya que no trata
de demostrar, sino de persuadir, para lo cual le bastará la verdad
como opinión común. De manera que en la doctrina de Platón
la verdad (aA:rí0rnx), que es la realidad del ser (to ovtco� ov),
sólo se entiende en cuanto que el ser es objeto del conocimien­
to. Y esa misma realidad del ser, distinta, por ser imperfecta, es
el objeto de la opinión; conocimiento y opinión, sin embargo,
se dan en la mente, ya sea del filósofo ya sea del orador. Por
tanto, verdad y conocimiento no pueden disociarse.
Este nivel de la verdad, en cuanto objeto del conocimiento
como ciencia o como opinión, es el nexo necesario entre verdad y
discurso. Así lo entiende y explica Platón, ya desde la crítica a
Protágoras. Pues Protágoras dijo que "el hombre es la medida de
las todas cosas",67 "porque tiene en sí el criterio de las mismas:
considerándolas tal cual las experimenta, las considera verdaderas
y también reales para sí mismo".68 Platón lo ridiculiza diciendo
que se admira de que no haya puesto al cerdo o al cinocéfalo o a
cualquier otro animal extraño que tenga sensación.69 Protágoras
considera las sensaciones (aicrGiícrei� como fuente del conoci­
miento (Emcrt1͵r¡) y éste no lo refiere a la realidad (ta ovta);
además, para cada uno su propia opinión sería la verdad, deter-

67 Idem, Teeteto, 178 b: 1távt0Jv µhpov c'í0po1t� écmv.


68 Ibtd.: EXOJV ya.p a-in&v to 1CplTÍ]plOV r;v aútéji, ola 7t<l<JXEl toom,ha oióµev�.
á).r¡0ij OlEtal aú-téji l((Xt ovta.
69 Ibtd., 161c.

LXXII
INTRODUCCIÓN

minada por la subjetividad de la sensación; en ese sentido cada


uno es criterio de la verdad y su pensamiento o discurso será
verdadero, sin remitirse a la realidad misma. De manera que re­
sulta imposible discutir cualquier cosa, porque no se puede
juzgar la opinión de otro:

En efecto, si para cada uno será verdad lo que mediante la sensa­


ción opine, ni uno discernirá que es mejor la afección de otro, ni
uno estará más autorizado para examinar si la opinión de otro es
recta (verdadera) o falsa.70

La mayeútica de Sócrates seña ridícula; y hasta la dialéctica: "Y por


mi parte y la de mi arte, la mayeútica, dice Sócrates, callo a
cuánta irrisión estamos condenados y creo que también, en su
totalidad, la dialéctica".71 Así pues, ya en la crítica que Platón
hace de Protágoras, se afirma que la verdad se engendra en la
mente por la ciencia o la opinión.
Para Platón la ciencia (É1ttcrtT]µr¡) se da, "cuando el alma en sí
misma se ocupa de los seres", 72 y a eso le llama opinar (oo�á­
�Etv); pues, cuando el alma piensa, dialoga consigo misma, de
manera que la opinión es el discurso: "Yo ciertamente llamo al
opinar discurrir y a la opinión, el discurso, pronunciado, sin
embargo, no para otro ni de palabra, sino en silencio para sí
mismo".73 "Así pues, ciencia y sensación jam� podñan ser lo mis-

70 !bid., I6Id: d yo.p 611 bcáonp aAT18ec; fotm 8 liv lit' aio0íiotoic; liosá�n. 1ml.
µTJtE to aA.A.OU 1tá8oc; iiA.A.Oc; �ÉA.nov lhmcptvEl, µTJtE t1)V liósav lCUpl<Íl'tEpoc; EOtat
E7tlOICÉljlao8m EtEpoc; t1)V ÉtÉp1tou óp8i¡ 11 lj/EuliTJc;.
71 !bid., e: to lle iµóv tE ical. -rijc; tµf\c; tÉXVTlc; -rijc; µmtunicf\c; oiy& ooov yÉMJYta
Óq,A.ioicávoµEv, oTµm fü: ical. o'Ílµ1taoa ii tou lhaA.éyto8m 1tpayµmEÍa.
72 !bid., 187a: otav a'Út1) ica0' ll\lt1)V 1tpayµmEÚEtat 7tEpl tit. OVta.
73 [bid., 190a: qoryE to �Cl�Etv MyElV ICaA.Ol lC(ll t1)V oosav A.Óyov dmiµÉvov.
oú µÉvtOl 7tpoc; OA.A.OV oúlie q,covft, a'Ua. oryft 1tpoc; aútóv.

LXXIII
INTRODUCCIÓN

mo";74 pues, "cuando mediante la sensación se presenta en al­


guien, tal disposición rectamente no puede llamarse sino fanta­
sía".75 "Y en esas disposiciones (o sensaciones) no es posible la
ciencia, sino en el juicio (Év 'tq> auUoyioµé¡>) acerca de ellas; pues,
como parece, aquí sí es posible alcanzar la esencia y la verdad, y
allá imposible".76 Es, en efecto, imposible alcanzar la verdad, si no
se alcanza la esencia o realidad de los seres.n De manera que sin
sensaciones y sin juicios no puede haber opinión;
en cambio, tanto en torno a las cosas que sabemos, como en torno a
las que sentimos, en esas solas se envuelve y ensortija la opinión
falsa y la verdadera que se origine: reuniendo frente a frente y de
inmediato las impresiones y características propias, (es) verdadera;
pero en oblicuo y tortuoso, es falsa.78
Así pues, alcanzar la verdad es lo mismo que engendrar la ver­
dad, la cual se origina en el discurso mental (ótáA.Oyo9 o juicio
(óuxvota, ouA.A.oytoµó¡;), que reúne en enlace (auµ1tA.01dú o
síntesis (oúv0Eot9 los elementos de la realidad;79 y así el <lis-
74 !bid., 186e: OUIC ap' éiv ElTl ltO'tÉ... a1afhioii; 'tE icai ÉmoTI'¡µ11 't<XU'tÓV.
75 Idem, So.fista, 264 a: O't<XV... lh' aio6{¡oEo>i; napft nvt, 'tO 'tOtU'tOV 1tó:9oi; ap'
otóv 'tE óp9oii; dnE'iv E'tEpÓv n nAiiv q:,av'taoiav; - ouoÉv.
76 Idem, Teeteto, 186 d: Év µtv lipa 'to'i na0T]µao1v ouic EVt É1t10TI'¡µ11, Év Ot 'té¡,
i;
ltEpi ÉICElVCOV OUM.o'ytoµé¡,· ofoiai; yap icai aA119dai; Év'tau9a µÉv, roi; EOllCE,
ouvmov a11ma9m, ticE'i ot &ouvmov.
77 !bid., 186c: otóv 'tE ouv a:i..119Eóai; 'tUXEtV, <p µ110E ofoia ; -aoúvmov. (¿Es
i;
posible, pues, alcanzar verdad, donde ni siquiera esencia? -Imposible.)
78 !bid., 194b: 1tEpi fü: ©v foµEv 'tE icai aia0avóµEEla, Év au'to'ii; 'tOÚ'toti;
O'tpÉq:,E'tat IC(Xl ÉAl't'tE't<Xt ii oó�a ljlEUOT]<; IC(Xl aA110iii; ytyvoµÉVTI, IC<X't<XV'tUICpU µtv icai
IC<X'tCJ. 'tO ci9u 'tCJ. OÍICEl<X ouvó:youoa a1tO'tU1tÓ>µma IC(X1. 'tÚnoui; aA110iíi;, di; ltMyt<X
OE IC<Xl (JICOAtCJ. ljlEUO�i;.
79 Idem, Sofista, 259e: Ola yap 'tT]V aU�ACOV 'tOlV Eio&v ouµnAOICT]V o ¼oi;
yr:yovEV (pues por el enlace de unas "ideas" con otras se ha originado. el discur­
so). !bid., 263d: ii 'tOt<XÚ't'll oúv9Eoti; EIC 'tE p11µá'tcov icai óvoµÓ:'tcov (la tal síntesis,
que se origina de verbos y de nombres).

LXXIV
INTRODUCCIÓN

curso se hace verdad o la verdad es el discurso mismo. Ahora


bien, en los discursos o juicios se advierten también varias cuali­
dades: se da la afirmación y la negación;00 pero también hay
unos discursos verdaderos y otros falsos, los verdaderos dicen
las cosas como son, los falsos, diferentes de como son, o bien,
dicen lo que no es como si fuera.81
Así pues, en la doctrina platónica la verdad se alcanza y se
realiza en el conocimiento, en cuanto que éste alcanza en el dis­
curso la realidad misma de los seres, afirmando o negando me­
diante enlace o juicio. Por tanto, discurso O.J:ryoc) y verdad
(aM0rnx.) en cierto modo se identifican; y "puesto que todas las
cosas o las sabemos o no las sabemos, y en esto parece que nunca
es posible opinar cosas falsas", el conocimiento (Emcrtf1µTJ) y la
opinión (6ó;a) serán verdad o falsedad ('lfruÓOc), "no en cuanto al
saber o no saber, sino en cuanto al ser o no ser" de las cosas
mismas.82 Por otra parte, sólo se conoce lo que existe y de ningu­
na manera es posible conocer lo que no existe;83 por eso podría-
80 !bid., 264a: -Kai µTJv Év AÓ'yot<; yE au'to foµEv ov. --1:0 1tofov; -<páaw 'tE Kai
a1tÓq>aatv (-Y bien, sabemos que en los discursos existe esto. -¿Qué cosa?
-Afirmación y también negación).
o o
81 !bid., 263b: AÉyEt 6e aU'tOlV µev <lATJffii<; ta OV'ta CÍ><; EO'tlV ... 6e lj/EU6TJ<;
E'tEpa 'trov ov'tcov... ta µTJ ovta lipa CÍ><; éívta AÉyEl (de esos, el verdadero dice las
realidades como son ... el falso, en cambio, diferentes de como son ... dice, pues,
lo que no es, como real). Cratilo, 385b: -ou1Couv ElTJ iiv AÓ'yo<; aAt¡9Í¡<;, ó 6e
lj/EU6TJ<;; -1tavu yE. ---ap' oov OÚtO<; éíc; iiv 'ta ov'ta A.ÓY!l CÍ><; fonv <lATJ0ií<;, éíc; 6' iiv
CÍ><; oulC EO'ttV, lj/EU6TJ<;; -vai (Por tanto ¿habrá un discurso verdadero y otro falso?
-Ciertamente. -Así pues ¿el que diga las cosas como son, es verdadero, y el
que las diga como no son, es falso? -Sí).
ii
82 Idem, Teeteto, 18&-d: É1tEÍ1tEp 1táv't' foµEV ij ou1C foµEv, Év 6e 'tou'tot<;
ou6aµou cpaÍVEtat 6uvmov 1jfEU6TJ 6o�áaat... ap' OOV OU... !Cata to Ei6Évat ICat µTJ
Ei6Évat, aUix ICa'ta 'tO dvat Kat µTJ:
83 Idem, República, 477a: 'tO µEV JtaV'tEA.<o<; 6v JtaV'tt¡A.<o<; yvcoa'tÓV, µTJ 6v 6e
µt¡6aµft 1táVTI1 iiyvcoatov (lo que absolutamente es, es absolutamente conocible;
pero lo que de ninguna manera es, es totalmente inconocible).

LXXV
INTRODUCCIÓN

mos preguntar con Cratilo: "¿Diciendo alguien eso que dice,


cómo podría decir lo que no existe? ¿O el decir cosas falsas no
es esto: decir las cosas que no existen?"84
Como se ve, la doctrina sobre la verdad del discurso, en re­
lación con la realidad de las cosas, se aclara, cuando se conside­
ra la /a/sedad del discurso; pues las cosas o seres simplemente
son y por eso, aunque sean imágenes de· la verdad, son verdad;
en cambio, la falsedad sólo cabe en la opinión o en el discur­
so, donde también la verdad.85 Pues se puede atribuir a algo lo
pertinente O lo no pertinente (ta 1tpoar¡1COV't0. - ta µT] 1tpoar¡1COVta),
lo uno sería "decir verdad", lo otro, "decir falsedad" .86 De ma­
nera que "quien de cualquier cosa opina lo no existente, no es
posible que no opine cosas falsas"; 87 es decir, el que opina lo
no existente, necesariamente opina cosas falsas; pero como
"no se puede opinar el no ser, ni acerca de los seres, ni en sí
mismo",88 Platón prefiere opinar así: "Afirmamos que una opi­
nión, siendo una opinión errónea (a.U.o6o;ía), es falsa, cuando
alguien afirma que alguno de los seres es otro, habiéndolo a su

84 Jdem, Cratilo, 429d: n� o


yap liv, í1 l:óx:paw;, /J:yrov yÉ ni; 'tOU'tO /J:yot, µi¡
to 6v /J:yEt; ii ou toutó Éanv to lj/Elloft M:'fELV, to µi¡ ta ovta M:'fEtv; Nótese que
Cratilo no intercala la negación entre el artículo y el participio. El texto se puede
interpretar al lado de 385d: "Eattv lipa touto, A.Óyqi A.EyELV ta ovta 'tE x:ai µ,'¡; (¿Es
posible esto, decir con el discurso las cosas que son y también las que no?)
BS Jdem, Sofista, 260c: 'tO yap 't(l µi¡ OV'ta 6o�á�ELV x:ai M:'fEtV 'tOU't' fon mru 'tO

ljltu6oi; Év füavoÍ<¡t x:ai A.Óyoti; y1yvÓµEvov (pues el opinar y decir las cosas que no
son, esto es en cierto modo la falsedad, que se origina en el juicio y en el discurso).
86 Jdem, Cratilo, 431b: to µev EtEpov toútrov a1o.r¡ÜEÚEtV l}ouA.áµEÜa x:a4iv, to
IIE EtEpov ljlEÚ6rn0m (de esto queremos llamar a lo uno decir verdad, a lo otro,
decir falsedad).
81 Jdem, Teeteto, 188d: ó ta µi¡ ovta 1tEpi ówuouv 6o�á�rov oux: 008' ro,; ou
lj/EUliii 6o�C�El.
88 !bid., 189b: oux: lipa otóv tE tÓ µi¡ 6v 6o�á�ELV, oÜtE 1ttpi tii'>v ovtrov oÜtE
auto x:a0' aútó.

LXXVI
INTRODUCCIÓN

vez trasmutado de la realidad en el discurso mental".89 De ma­


nera que verdad y falsedad sólo se dan en el discurso.

4. 4. 3. El discurso mental y el discurso del lenguaje


Por eso con Platón debemos reconocer ·claramente un doble
discurso; el que el alma realiza en silencio, dentro de sí misma,
y el que externamente se pronuncia en el lenguaje, como expli­
ca el extranjero en el Sofista:
¿Así pues, juicio y discurso son lo mismo, salvo que el diálogo sin
palabra que se realiza dentro del alma consigo misma, éste mismo
es llamado por nosotros juicio? -Así es. -¿Y el flujo que desde ella
va a través de la boca mediante la voz ha sido llamado discurso? -
Es verdad.90

En efecto, por la naturaleza del hombre, el discurso o diálogo


interior del alma fluye hacia el discurso o diálogo exterior·en el
lenguaje, cumpliéndose así la naturaleza comunicativa del dis­
curso. De manera que la verdad o la falsedad de un juicio o
discurso interior no se puede juzgar, sino en su proyección al
discurso del lenguaje. Supuesto, pues, el discurso del alma, el dis­
curso del lenguaje es cuestión de forma o de estructura; pues,
como dice Platón,
no se constituirá jamás un discurso ... ni expresarán esencia alguna
las palabras, ... si antes uno no hubiere mezclado los verbos con los

89 /bid., 189b-c: aA.A.Ooo�iav nva oiicmv ljfE'llO'Í\ �aµtv dvm oó�av, iitav ne; (n)
téov éívtcov &A.A.O ao téov éívtcov avtau.a�&µevoc; tji Otavoi� <pi\ dvm.
90 Jdem, Sofista, 263e: ÜUlCO\JV füávma µEV !Cal ')Jyyoc; taÜtÓV" ltA.T]V ó µEv EVto
c;
ti\c; ljll)X'Í\<; 1tpoc; autr¡v Otát.oyoc; livE'll cprovi\c; ytyvÓµEvoc; toiit' auto iiµiv
EltCOVoµácrlhi füávota; -návu µEv oov. -To OÉ y'a1t' ElCElVTJ<; />Eiiµa Ola toii
OtÓµatoc; iov µEtll cp9óyyou lCÉ!CA.TJ'tat A.Óyoc;; -' At.r¡0í\. Cfr. 246a.

LXXVII
INTRODUCCIÓN

nombres. Pero, cuando ya se estructuraron, de inmediato el primer


enlace se hace discurso, desde luego el primero y más pequeño de
los discursos.91

Así pues, aun el no-ser, indecible, que aparece en la expre­


sión falsa, se cambia en. ser, decible. Y este cambio de no-ser a
ser es posible solamente en la base de un análisis de sujeto y
predicado. Es como una referencia a la verdad o como un res­
pecto a la realidad, expresado en el predicado. El ser (to ov) no
es algo en general, sino algo determinado; y la analogía vale del
no-ser (to µ11 ov); uno y otro establecen una relación directa con
la verdad, por la predicación que el infinitivo hace de esa ver­
dad: decir que el ser es (to ov dvm) y decir que el no ser es (to
µ11 ov e'ivm). Por eso verdad y falsedad sólo son posibles en el
discurso, aun en el más pequeño,92 como "Teeteto está senta­
do", "Teeteto vuela"_93
Tal es, pues, la verdad en el discurso mental y en el discurso
del lenguaje. De ahí que en el Gorgias se establezca claramente
la cuestión de la verdad y de la falsedad del discurso retórico.
Dice Sócrates: "Yo creo en verdad que es necesario que todos
nosotros estemos ansiosos de triunfar respecto a saber lo verda­
dero, qué es, acerca de lo que decimos, y lo falso, qué es".94 Así
pues, verdad y falsedad a tal grado se vinculan con el discurso,
que se puede hablar entonces de discursos verdaderos y discur­
sos falsos, como decía Sócrates:

91 !bid., 262c: ou6EÍ 7t(¡l crovÉ MÍ')'o.;·... oufü: ouaícxv... 6tAO'i 't{l q>CllVTJ0Évm,
<; -q¡
1tplv iív n<; 'toi<; óvóµcxatv ,a />fiµcx,cx Ktpáan. TÓ'tE 6' fípµoaÉv 'tE ,cal A.Óyo<; ÉyÉVE'tO
EU0u<; t¡ 7tp<Íl'tT¡ croµitAOKT}, axt6ov 'tWV A.Óyrov ó 7tpW'tÓ<; 'tE KClt aµtKpÓ'tCX'tO<; .
92 Cfr. Leal Carretero, o. c., pp. 42-47.
93 Platón, Sofista, 263a: 0tcxÍ'tTJ,<><; ,cá0T¡mt. 9tcxÍ'tT¡tO 1tÉ,E'tcxt.
<;
94 Idem, Gorgias, 505e: olµcxt 'ÉyroyE wi\vm 7tllV'tCX<; t¡µ&<; q>lAOVÍKro<; E:(ElV 1tpo<;
'tO d6Évcxt 'to <XATJ0E<; 'tÍ fonv 7ttpl 6lv AÉyoµEV ,cal 'tÍ 1¡1ru6<><;.

LXXVIII
INTRODUCCIÓN

¡Vamos, pues! Dime esto: ¿llamas a algo decir cosas verdaderas y


decir cosas falsas? -Yo sí (le respondió Hermógenes). -Así pues
¿habría un discurso verdadero y otro falso? -Así es. -Por tanto ¿el
que diga las cosas como son, es verdadero; y el que las diga como
no son, falso? -Sí. -Luego ¿es posible esto, decir con el discurso lo
que es y también lo que no? -Ciertamente.95

Aunque la discusión versa sobre los nombres que se dan a


las cosas y hasta se toca el subjetivismo de Protágoras, porque
cada uno les puede poner nombre, la cuestión de la verdad se
aplica al discurso 0,óyo�, que debemos entender en sentido
amplio, como enunciado o proposición, argumento o silogismo
y exposición argumentativa o discurso; pues en el contexto se
habla de la verdad del discurso en su totalidad y de la verdad de
las partes del discurso: "-¿Y el discurso verdadero es todo cier­
tamente verdadero, pero sus partes no verdaderas? -No, sino
que también sus partes" .96 Sin embargo, hasta el poner nombres
puede considerarse como hacer discursos,97 ya que los nombres
expresan el juicio primero acerca de las cosas. Además, cuando
se describe la formación de las sílabas, del nombre y del verbo,
expresamente se dice que de los nombres y de los verbos cons­
tituimos una totalidad grandiosa y hermosa: "aquí, el discurso
con la onomástica o con la retórica o cualquiera que sea el
arte".98
95 Idem, Cratilo, 385b: -<¡>ÉpE 6fi µ01 -rá6E EÍ7tÉ- JC<XA.E'i; n áA.110i\ A.ÉyE1v JC<Xt
1VEV6il; --fyoyyE. -OUICOUV Elll O.V A.Óyo; áA.118fi;, Ó fü: 1Vtv6fi;; -7t<XV\l YE, -ap' oov
otrco; o; O.V 't(X OV't<X A.ÉyJ]� fonv, áA.118fi;, � 6t: O.V� OUIC ECJ'tlV, 1Vtv6fi;; -vaí.
-i:cmv iípa -rou-ro, A.Óyq> °).J:yE1v -rá ovm 'tE JC<Xt µfi; -1távu yE.
96 /bid., e: ó A.Óyo; 6' fonv áA.110/i; 7tÓ'tEpov oA.o; µEv áA.118fi;, 't(X µÓpl<X 6'au-rou
OUIC áA.110i\; -OUIC á"IJJ,. IC<Xt 't<J. µÓpl<X.
97 /bid., 387e: óvoµá�ov-rE; ya.p 1tou Akyouo1 -rou; A.Óyou; (pues poniendo
nombres, en cierto modo dicen discursos).
98 /bid., 425a: Mlau-ra -rov A.Óyov tj\ óvoµaontji 11 Í>Tltopucfi 11 iín; fo-rlv f¡ 'tÉM.

LXXIX
INTRODUCCIÓN

En cuanto a la verdad y el discurso, la verdad del discurso o


el discurso verdadero, muchas otras cosas planteó, discutió y
definió Platón como esenciales en el discurso retórico. Baste lo
dicho para valorar la importancia de las discusiones platónicas
en el progreso y precisión de la retórica y para saber que el
discurso sin verdad no es verdadero discurso y que "necesaria­
mente la máxima verdad será, la que apruebe el filósofo y tam­
bién filólogo" ,99 amante de la ciencia y también del discurso.
Aunque la doctrina de Platón en cuanto a qué es la verdad
retórica, aparece fluctuante y difícil de establecer, es básica, sin
embargo, en la doctrina retórica griega y Aristóteles la adoptará,
quitándole todos los elementos del idealismo platónico y deján­
dola en su clara y total objetividad.

99 Idem, República, 582e: áváYKT1, éi ó qn.AÓ<J� te icai q,iM� éitaivei,


áA:r18Éatata eivai.

LXXX
5. LA VERDAD RETÓRICA EN ARISTÓTELES:
NO UNA DEFINICIÓN, SINO UNA CLARA NOCIÓN

5. l. PENSAMIENTO Y VERDAD

Las amplias disquisiciones de Platón y la Academia legaron a


Aristóteles muchos elementos para poder definir la noción de la
verdad en el ámbito filosófico y en el de la retórica. De hecho él
mismo recomienda atender a las doctrinas que le precedieron.
"Tomemos en cuenta, dice, también a los que, antes que noso­
tros, se adentraron en el estudio de los seres y filosofaron acerca
de la verdad". 1 El problema de la verdad en Aristóteles es casi
una aporía que aparece en los diferentes momentos de su filo­
sofía. Sin la verdad no se entiende su pensamiento metafísico,
científico y del saber en general. La cuestión de la verdad y de la
verdad retórica se esclarece en la interpretación de algunos tex­
tos, no para definir estrictamente la verdad, pero sí para ir de lo
verdadero a la comprensión de la noción aristotélica de la ver­
dad y para dar razón del error, dentro del pensamiento ftlosófico.2
Aristóteles comienza el libro a (11) de la Metafísica, diciendo
que "la consideración acerca de la verdad"3 es fácil y difícil,
pues nadie la alcanza dignamente, ni totalmente se aparta- de
lla. Por otra parte, afirma que "también es correcto llamar cien-

1 Metafisica, A (I) 3, 983b 1-2: 1tap<V..<Í¡icoµEv 1ml touc; 1tpÓtEpov fiµéiiv Eic;
1tlo1m¡nv tmv ovtcov ü..!lóvtac; ,cai. cp1A.00ocp'Í¡oavmc; 1tEpi. 'tfic; o)..r¡8Eiac;.
2 Cfr. V íctor Rafael Martín, El problema de la verdad en la Metafísica de
Aristóteles (Síntesis y reflexión sobre los estudios acerca de la verdad en Aris­
tóteles). Universidad de Zulia, Consejo de desarrollo científico y humanístico
ndes, Venezuela, 1981, pp. 3-5.
3 Meta/, a (II) 1, 993a 30-32: fi 1tEpi. aAr¡8Eiac; 8Ecopía.

LXXXI
INTRODUCCIÓN

da de la verdad a la filosofía, pues la finalidad de la teorética es


la verdad y de la práctica, la obra".4 Así pues, a la filosofía pri­
mera, que como tal es universal, corresponde considerar al ser o
ente en cuanto ser; 5 y en esta consideración, entre otros modos
del ser, se comprende "el ser como verdadero" C,toov � a.t.:r10éi;)
y "el no ser como falso" ('toµ� ov � to'lfEUOoi;);6 de manera que
en la consideración de los entes o seres Aristóteles incluye el es­
tudio de la verdad del ser, puesto que el ser en cuanto tal es el ser
verdadero.
En relación con la ciencia, el saber o conocimiento (Em­
aTI͵11) acerca de los seres, "toda ciencia es o del que es siempre
o del que ordinariamente" .7 Y puesto que el saber es práctico,
factivo y teórico,8 la filosofía es teórica, la moral es práctica y la
retórica, factiva; pero en todo saber hay una mente (oiávoux) y
una verdad (a.A.ií0eux).9 Así pues, la retórica aristotélica se ubica
en el saber factivo o productivo (1toir¡tuc1Í), pues de los seres
factibles el principio está en el agente, o la mente o un arte o
una facultad.10 Al considerar Aristóteles la retórica, no propia-

4 !bid., 992b 19-20: óp0� 6E EXEl ical. 10 icaA.Eio0m 'tTIV <plM>O"Oq>Íav ÉmoTI͵Tlv
'tll� UAT18EÍa�" 0EOlPTl'tllCÍ\� µEv-yap 'tÉAo� aM0Eta 1tpa1C'tl1CT\� 6' ep-yov.
5 !bid., E (VI) 1, 1026a 30-31: q>lAOooq,Ía 1tpóm¡, ical. ica0ó)..ou oiÍ't� O'tl 1tpóm¡·
ical. 1tEpl. 1ou OV"CO� f¡ 6v 1m'.>"tT1� iiv Etl'l 0Eropí\om (la filosofía primera, porque es
primera, entonces también es universal; y a ella correspondería considerar acer­
ca del ser en cuanto ser).
6 !bid., 34-35.
7 [bid., 1027a 20-21: Émo'tT]µTl µh,-yap 1tftoa i\ 'tOU UEI. i\ 'tOU � Éltl 'tO ltOAÚ.

8 !bid., 1026b 5: 1tpalC"CllCTI, 1tOlT1'tllCÍ], 0EOlPTl'tllCTI, Cfr. Tópicos, VI 6, 145a 15-18;

VIII 1, 157a 10-11.


9 Cfr. Ética Nicomaquea, VI 2, 139a 17 ss.
IO
Meta/, E (VI) 1, 1025b 22-23: 'tOOV µEv -yap ltOlTl'tOOV Év 'tq> ltOlUV'tl TI apxfl, i\
vou� i\ 'tÉXVTI i\ 6úvaµí� n�.

LXXXII
IN1RODUCCIÓN

mente como una ciencia (Émcmíµri), 11 sino como un arte (·tÉxvri)12


o facultad (oúvaµic;), 13 la relaciona con el saber y la verdad,
aunque no defina explícitamente la verdad; pues considera que
"definir conforme a la verdad, ni siquiera es propio del arte
retórico, sino de más razonable y más verídico"; 14 es decir, de la
dialéctica. Sin embargo, la retórica es útil, porque para persuadir
echa mano de "cosas por naturaleza verdaderas y justas, que
son más fuertes que sus contrarias";15 pues "siempre las cosas
verdaderas y las mejores son por naturaleza de mejor inferencia
y más persuasivas"; 16 aunque a algunos ni con la mejor ciencia
los persuadiríamos. ¿Qué es, pues, esa verdad persuasiva en la
doctrina de Aristóteles?

5. 2. LA APARENTE DEFINICIÓN DE VERDAD

En el libro r (IV), cc. 6-7 de la Metafísica, Aristóteles expone


cómo la percepción de las cosas provocó cierto relativismo y
diferentes opiniones respecto a la verdad de la percepción
misma y acerca de los enunciados que de tal percepción se
originan, Y hasta se llegó a afirmar que "lo que aparecía era ver­
dadero y que por esto todas las cosas eran igualmente falsas y
verdaderas", 17 ya que cada quien las percibe de diferente ma-

11 Retórica, I 4, 1359b 14,


12 /bid,, I 1, 1354a 11-12: tÉXV11 tii>v ¼rov.

13 /bid., 2, 1355b 25: fotro 6TJ i¡ Í>11topnci¡ 6úvaµu;.


14 /bid., I 4, 1359b 4-7,
15 /bid., I 1, 1355a 21-25.

16 /bid., 37-38.
17 /bid., r (IV) 6, 1011a 30-31: to q,atvÓµEVOV aA11fü:; dvm, Kal Ola 'tO\l'tO
1táv8' oµoíco; dvm ljlEUói\ Kal <XA118íl,

LXXXIII
INTRODUCCIÓN

nera y en esto hasta se da contrariedad. En su disquisición


Aristóteles concluye: "Así pues, queden dichas tantas cosas; que
la opinión más firme de todas es que no son simultáneamente
verdaderos los enunciados opuestos..."18 De manera que en la
contradicción es imposible que sean simultáneamente verdaderas
la afirmación y la negación de lo mismo; por tanto, no se puede
admitir que los contrarios existan simultáneamente en la misma
cosa. 19 "Así pues, tampoco se admite que en medio de la con­
tradicción haya cosa alguna, sino que es fuerza afirmar o negar
una sola cosa, cualquiera, de una sola".2º
En este contexto Aristóteles dice que "esto es evidente, en
primer lugar, ciertamente para quienes definieron qué es lo
verdadero y lo falso". 21 Escribe entonces lo que pareciera que es
la definición de verdadero y de falso: "En efecto, el decir que el
ser no es o que el no ser es, (es) falso; y el (decir) que el ser es
y que el no ser no es, (es) verdadero".22 Al parecer, no sólo cita
una definición, sino que él mismo la adopta cuando dice:

Además, todo lo entendido y pensado la mente discursiva (6távol<l)


o lo afirma o lo niega, cuando establece verdad o falsedad -y esto
es evidente por la definición-: pues, cuando de este modo compo-

18 !bid., 1011b 13-15: on µEV o-ov l3El3«1crrátT1 6ó�a 1taa&v 'tO µ� dvm á1.:r19Elc;
aµa 'tac; IXV'tllCElµÉvac; cpáauc;... 'tO<JUU'tU dpi¡a9(1).
19 !bid., 20-21: El oQv á&úva'tOV aµa lCU'tU(p(XVUl lCUI á1t1toq>ávm IXATJ9roc;,
á&úva-rov 1Cal 'távav'tÍa ú1tápxE1v aµa (si, pues, es imposible al mismo tiempo
afirmar y negar con verdad, será imposible también que los contrarios existan al
mismo tiempo).
20 !bid., 7, 1011b 23-24: 'A'JJ...o. µ�v oi>6i: µE'ta�u IXVtl(p(l<JEcoc; ev6ÉXE'tat dvm

oú6Év áll' ává"flCTI i1 cpávm i1 á1toq>ávm llv Ka9' Évoc; ónouv.


21 !bid., 25: Bí,M>v 6i: 1tpéi,'tov µÉv óp1aaµÉvo1c; tl 'toáATJ9tc; 1Cal ljltu6oc;.
22 !bid., 26-27: 'tO µÉv A.É'yElV 'tO ov µ� dvm i1 toµ� ov dvm ljlEU6oc;, to 6i: 'tO OV

dvm Kal 'toµ� ov µ� dvm MTJ9Éc;.

LXXXIV
INTRODUCCIÓN

ne, afirmando o negando, establece verdad; y cuando de este otro


modo, establece falsedad. 23

Si analizamos la aparente definición, la encontramos en un


contexto de controversias sobre la percepción y los enunciados
acerca de las cosas; y la más firme opinión se funda en la imposi­
bilidad de que se den al mismo tiempo los términos de la contra­
dicción: verdadero-falso, afirmación-negación. Esto es evidente
tanto para los que definieron qué es verdadero y qué es falso,
como por la definición misma. Ahora bien, los términos de la
contradicción se establecen a partir de la mente discursiva, ya
que "lo falso y lo verdadero no están en las cosas, como si lo
bueno fuera verdadero y lo malo falso, sino en la mente discur­
siva", 24 que compone o divide afirmando o negando. En lo que
pudiera considerarse el comentario de Aristóteles acerca de los
enunciados o proposiciones de la definición leemos: "de mane­
ra que también el que dice que es o que no es, establecerá ver­
dad o falsedad". 25 Por tanto, "ni se dice que el ser no es o que
es, ni que el no ser"26 es o no es. No son pues simples afirma­
ciones sobre el ser, ya que están implicados el ser del ente, el
ser del juicio y el ser de la verdad; sino que "en relación a todos
los enunciados semejantes hay que exigir, no que algo sea o no
sea, s�o que signifiquen algo, de manera que hay que discutir(lo)

23 !bid., 1012a 2-5: nuv TO 6uxvol]TOV i\ VOl]'tOV fi 6uívo1a i\ 1Ca'táq,11a1v i\


llltÓ<¡>ECJIV -'tOU'tO fü: E� op1aµou &í\M>v- Otav aA.'1]0EÚEl i\ ljlE\JOEtUI" O'tUV µEV rool
cruv0ft <pUCJU i\ lllt�UCJU aA.'1]0EÚEl, ÍÍ'tav OE rooL ljlE\JOEtUl. Cfr. !bid., 11-12: EIC tou
op1aµou 6t &í\A<>v (y es evidente por la definición).
24 !bid., E (VI) 4, 1027b 25-27: oú yap fon to ljlEUOO� Kal To aAl]0� ev To�
1tpá-yµaa1v, otov to µEV aya0ov llA'l]0� to OE ICUICOV ljlEUO�, aAA' EV OIUVOÍ<¡t.
r
25 !bid., (IV) 7, IOllb 27-28: éócm 1Cat o Aeyrov dvai i\ µT] llAl]8eúae1 i\
ljlE\JCJEtUl.
26 !bid., 28-29: OAA' oÜtE to 6v AEyE'tUl µT] dvai i\ dvai OÜ'tE 'tO µT] ov.

LXXXV
INTRODUCCIÓN

a partir de una definición, habiendo entendido qué significa lo


verdadero o lo falso".27 Ahora bien, si en tales enunciados se
debe buscar verdad o falsedad, es a partir de la actividad de la
mente discursiva (ouxvoux), en la cual, y no en las cosas, se dan
la composición o síntesis y la diéresis o división, 28 mediante la
afirmación o la negación, que constituyen la partición completa
de la contradicción. Aristóteles dice:
Y el ser como verdadero y el no ser como falso, puesto que está en la
composición y en la separación, y la totalidad, en la partición de
la contradicción,29 (lo verdadero, en efecto, comprende la afirma­
ción en lo compuesto y la negación en lo dividido; lo falso, por su
parte, comprende la contradicción de esta partición.30
Lo falso, por tanto, niega lo compuesto y afirma lo dividido.
En consecuencia, debemos entender que verdadero y falso
sólo se dan a través de la mente discursiva, que en la predi­
cación compone o divide, afirmando o negando un predicado
de un sujeto. Y esta predicación se expresa y se comunica me­
diante una construcción sintáctica, en donde hay un sujeto por
definir y un predicado que lo define. En medio de la diversidad

27 !bid.,8, 1012b 5-7: ltp� návtai; toui; tOlOÚtoui; AÓyoui; aitÉo8m Ot:'i... ouxt
dvm tl i\ µi¡ t:tvm ri)..)..J,, crr¡µaÍVElV tl, ÓÍ<Jtt: e� Óplaµoü 6mA.E1CtÉov A.a¡3óvtai; tí
crr¡µaÍVEl to 'lfEÜ� i\ á)..118Éi;.
28 /bid., E (VI) 4, 1027b 29-30: end 6E f1 <Jllµ1tAO!CTl &anv JCat ii 6mípt:ali; ev
füavoíi;i áll' ot>JC ev to'ii; npáyµaaw (puesto que el enlace y la separación existen
en la mente discursiva y no en las cosas).
29 El texto de Aristóteles presenta aquí un anacoluto o una larga interrupción;
sin embargo, para nuestro interés basta lo que nos ofrece el texto.
30 !bid., 18-23: t() OE CÍJi; <XATJ0Ei; OV, ICQl µi¡ ov CÍJi; 111Eí'>ooi;, EltElOT] napa <J\JV0t:<JlV
E<Jtl Kat OlaÍpE<JlV, to 6E <J\JVOAOV ltt:pt µt:plaµov &vtupáat:roi; (to µEV yap <XATJ0Ei;
o'
'tl]V JCatáq><X<JlV Eltl té¡> <JllYICElµÉvq> EXEl 't1ÍV <XltÓ<p<X<JlV Eltl té¡> fü11p11µÉvqi, to 6E
111Eí'>� toÚtO\l toü µt:plaµoü 'tl]V &vtÍ<paalv.

LXXXVI
INTRODUCCIÓN

de doctrinas acerca de los enunciados verdaderos y falsos, Aris­


tóteles estructura los enunciados posibles en la totalidad de la
contradicción; de manera que una teoría que tenga todas sus
premisas verdaderas (1caí) será verdadera; y la que tenga al menos
una falsa (ií) será falsa. Además, en esa totalidad de la contra­
dicción, cada frase debe sustituirse por una designación nominal
de la que se predique lo verdadero en su universalidad. Por
ejemplo, son enunciados verdaderos: Sócrates es hombre [Y),
Sócrates no es burro; son enunciados falsos: Sócrates no es
hombre [O), Sócrates es burro. Así, en la totalidad de la contra­
dicción Aristóteles estaría definiendo la verdad, no en una es­
tricta definición, pero sí en una clara noción.

5. 3. LA APORÍA DE LA VERDAD

Esa misma doctrina de Aristóteles acerca de la verdad se com­


prende más claramente en otros textos y al mismo tiempo se
extiende para su aplicación al discurso, especialmente al retó­
rico. Como Platón, que parte de díadas de contrarios (justo -
injusto, bueno - malo), cuyo criterio es la verdad, que forma
díada con la falsedad, Aristóteles considera también esas díadas,
lo cual se puede apreciar en lo dicho. Y respecto a la verdad, dice
que corresponde a la filosofía y al filósofo considerar la máxima
verdad o verdad absoluta: "el ser mismo en cuanto que es
ser";3 1 ya que "cada cosa tiene verdad en la medida en que
tiene ser".32 Pareciera, pues, que el ser (to ov) es la verdad y
que el no ser (to µ11 ov) la falsedad;33 sin embargo, como dice

31 !bid., K (XI) 3, 1061b 9-10: to OV <XUtOV 1ca8' ooov ov E<mv.


32 !bid., a (II) 1, 993b 30-31: EK<Xatov <Íl<; [XEt toü dvm, oííiw K<Xt tfic; cD,118d
ac;.
33 Cfr. nota 30.

LXXXVII
INTRODUCCIÓN

Düring, ser verdadero o ser falso "no tiene nada que ver con el
ser en sentido propio, es decir, con el concepto de existencia".34
"Que se interprete el término metafísico como se quiera, a mí
me resulta difícil ver en esta doctrina un concepto metafísico de
la verdad".35 Lo cual supone que las cosas simplemente son o
existen naturalmente en sí mismas.36 Además de esa doctrina
con resabios de platonismo y tintes de metafísica, Aristóteles es­
tablece una doctrina más clara sobre la díada verdadero - falso:
"pues lo falso y lo verdadero no están en las cosas, como si lo
bueno fuera verdadero y lo malo falso, sino en la mente discur­
siva".37 De esta manera ubica la verdad en el discurso-en senti­
do amplio- y la filosofía se convierte en "la contemplación de la
naturaleza y de la verdad de los seres",38 por lo cual "decimos que
lo más verdadero de todo es esto: discernir y contemplar con la
mente discursiva". "No hay otra obra del hombre, sino sólo la más
exacta verdad y establecer la verdad acerca de los seres". 39Así
pues, la mente discursiva hace verdaderos a los entes, seres o co­
sas en la contemplación de su inteligibilidad intrínseca, porque la
verdad tiene un significado ontológico, es la realidad en su in­
teligibilidad, la manifestación del ser a la inteligencia; por eso es­
tudiar los seres equivale a filosofar sobre la verdad. 40

34 Ingemar Düring, o. c., p. 909.


35 !bid., pp. 909-910.
36 Meta/, Z (VII) 1, 1028a 23: fo·tlv Ka8' aÚ'tO 1ttqro1Cóc;.
37 Cfr. nota 24.
38 Protréptico,fr. 6 (R. Walzer, Dial. Fr., Firenze, 1963, p. 36).
39 Ingemar Düring, Aristotle's Protreptlcus, An Anempt at Reconstruction,
(Studia Graeca et !,atina Gotboburgensia XII), Goteborg, 1961, p. 64, B 43:
1tav't� µíiA.Aov cu.110í\ 'tau'ta Aiyoµev, tji 6iavoii 'to 6iavoeia0m Kal 8eropeiv.
(Texo abreviado); p. 74, B 65: 01)1( aUo fotlv avtou EP"fOV i\ µÓV11 i¡ CXICplpea'tá't'll
cu.-íi8eia Kal 'tO 1tepl 'tOJV OV'tCllV a>..118eveiv.
40 Cfr. Víctor Rafael Martín, o. c., p. 98.

LXXXVIII
INTRODUCCIÓN

Llegamos así a la aporia de la verdad en Aristóteles: el ser en


cuanto ser es verdadero; es decir, las cosas son en sí mismas ver­
dad; por otra parte, la verdad no está en las cosas, sino en la
mente, ya que "todos los hombres por naturaleza ansían el sa­
ber" .41 Sin embargo, Aristóteles encuentra que el hombre, inteli­
gente por naturaleza, capta la verdad de los seres (ovw.) o de las
cosas útpáyµm:cx), de dos maneras, porque también los seres le
manifiestan su verdad de dos maneras. Si partimos del principio
de que "el ser es existir conjuntamente y ser una sola cosa, y el no
ser es no existir conjuntamente, sino ser varias cosas",42 debemos
admitir que "unas cosas siempre están juntas y no pueden ser se­
paradas y otras siempre están separadas y no pueden ser unidas, y
otras admiten lo contrario",43 (es decir, pueden estar juntas y ser
separadas o estar separadas y ser unidas). Por tanto, los seres o
cosas se muestran en unidad, como cuerpo y volumen, o en se­
paración, como círculo y cuadrado, o a veces en unidad y a veces
en separación, como hombre y blanco. Ahora bien, por una parte,
"lo uno, si es un ser, existe así, y si no existe así, no lo es; y el
pensarlo (vot'iv) es lo verdadero; y lo falso no es posible, ni el
engaño, sino la ignorancia".44 "O se piensa o no".45 Hay, pues,
verdad en cuanto que la cosa o el ser se piensa como es. "Alcan­
zarlo y afirmarlo es verdadero, pues no es lo mismo predicación
que afirmación".46 Por otra parte, en las cosas que pueden estar

41 Meta/, A (I) 1, 980a 21: návt� iív0pomol tOÜ eioÉvm ÓpÉ-yovtm cpúcm.
42 !bid., 9 (IX) 10, 1051b 11-13: to µEV dvai É<JntO Eta0au:al. EV dvm, to
<TIY)'1C
Ot µ� dvm to µ� OU"flCEta0al á'X>JJ. ltAElCO dvm.
43 !bid., 9-11: tCX µev <XEl <J'IY\'ICEltm 1ml. aoúvata Olmpt&íivm, tCX ¡¡• atl.
füt1PT1tm 1ml. aoúvata ouvtt&íivm, ta o' evOÉXttm tavavtia.
44 !bid., 35-36: to Oe tv, El!tEp iív, oih icmv, ti Oe µ� oüt , OÚ1' ECJ'tlV" to Oe
coc; coc;
cU118e; to VOElV touto, to Oe ljlEU� OÚ1' e<mv, cróoe a1tá'tl], á'X>JJ. iiyvoia.
45 !bid., 31-32: � VOElV � µit.
µev
46 !bid., 24: to 0lyt:lV l(Ql q,ávm cU118� ( eró yap tamo 1'atácpao� l(Ql q,áa�).

LXXXIX
INTRODUCCIÓN

juntas y ser separadas o que pueden estar separadas y ser unidas,


"la misma opinión y el mismo discurso resulta falso y verdadero y
es posible a veces decir verdad y a veces decir falsedad";47 pues
en el análisis (füávota) es posible el error y, por tanto, la falsedad.
Así pues, el pensamiento de lo inseparable se da en aquello acerca
de lo cual no es posible la falsedad. Pero en aquello (acerca de lo
cual es posible) tanto la falsedad como la verdad, ya hay cierta sínte­
sis de los conceptos como si fueran una sola cosa.48
Por tanto, la verdad en la doctrina aristotélica ocurre de dos
maneras, la una es noética (VÓ!lcrt9 o contemplativa de los seres
simples, se afirma (<¡>ácrt9 y está más allá de la oposición verdade­
ro - falso, pues los seres simplemente son. Es la verdad necesaria,
por eso la intuición de las prótasis inmediatas es siempre verdade­
ra, los primeros principios son indemostrables y no es posible el
error.49 La otra es dianoética (füávota), de atribución o predi­
cación (Ka-rá<¡>acrt9 en la síntesis del juicio o discurso. Es la verdad
contingente, pues puede haber unión o separación de concep­
tos.50 Ya podemos, entonces, entender lo que dice Aristóteles:
Lo falso y lo verdadero están en relación con síntesis y diéresis (es
decir, unión y separación), pues los nombres y los verbos se pare­
cen al concepto sin síntesis y sin diéresis, como hombre o blanco,
cuando nada se aplica, ya que no hay falsedad ni verdad.51

47 !bid., 13-15: ii au-rit ri"fVnm ljleum¡� 1eal aA.TJ8ii� oo�a 1eal ó 'J..óroc, ó aui:�,
11:al tv6Éx,nm Ói:t: µkv <XA.TJ0E"Í>Etv ói:t: 6t: 1j1E"Íl6ea8m.
48 De Anima, III 6, 430a 26-28: ii µEV oov ,:rov a6tmpÉtOJV VÓT¡Ol� Év ,:oútol�,

ltEpl a OUK Eatl ,:o ljlEUOO�· EV ot� 6t: 1eal ,:o weu6oc, 1eal ,:o <XA.TJ0É�. aúv0EaÍa n� �6T¡
,:éiiv VOT¡µái:oov Í001tEp ev OVtOJV.
49 Cfr. !bid., 430b 27-31; A. Post., II 19, 100b 5 ss.
50 Cfr. Víctor Rafael Martín, o. c., pp. 129 ss., c. VI: "La verdad y la actividad
dianoética".
51
De Anima, III 6, 430a: 1tEpÍ ya.p aúv0eaw 11:al 6taípeaw fon ,:o ljlEU6oc, 1eal

XC
INTRODUCCIÓN

Así pues,
¿cuándo existe o no existe lo que se dice verdadero o falso? Pues
esto hay que examinar, qué cosa decimos; ya que no porque noso­
tros pensamos que tú verdaderamente eres blanco, tú eres blanco,
sino que, porque tú eres blanco, nosotros que lo afirmamos, estable­
cemos la verdad. 52

Por tanto, el ser de lo real es el fundamento de la verdad, que


por composición o división se cumple en el acto judicativo
(Otávota : oól;a) del hombre; "pues establece la verdad quien
piensa que lo separado está separado y que lo compuesto está
compuesto";53 y funda también la verdad del discurso (A.Óyoc;)
en el nivel del lenguaje, ya que la verdad se piensa y se dice; en
la inteligencia de que "está en la falsedad quien mantiene una
actitud contraria a la realidad". 54

5. 4. LA VERDAD EN EL DISCURSO

En el tratado De la Interpretación CTTEpt épµllvEÍac;), de Aristó­


teles, aparece el lenguaje (<prov�) oral y escrito, como la expre-

to a.A.r¡8é�· ta µev ouv ovoµata lCal pr¡µata EOllCE té¡) UVE'll <ruv8écm0<; ical.
OlmpÉaE(O<; vof¡µan, otov to liv8pw1t� f¡ to AE'UICÓV. otav µTI 1tpoa6fi n· OÜ'tE yap
lj/EU�oÜtE a.Ar¡8é�. Cfr. De lnterpr., l, 16a 12-18. Cfr. Víctor Rafael Martín, o. c.,
pp. 145 ss., c. VII: "La verdad en el plano noético".
52 Meta/, e (IX) 10, 1051b 5-9: ltÓt' fonv f¡ O\llC fon to a.Ar¡8� AZ)'ÓµEVOV f¡
ljlEU�; tO\ltO yap OlCElttÉov n A.ÉyOµEV' O\l yap Ola to TI� oi'.Ea8al a.A.r¡8iiic; ae
AE'UICOV Elvm d (J'U AE'UIC�, a.AACl Ola to (JE dvm AE'lllCOV i¡µe'i� oí <p<Ívw; tO\l'tO
a.Ar¡8EÚoµEV.
53 !bid., 3-4: a.A.r¡8EUEl µev ó to lhnpriµÉvov oióµEVO� lhnpfta8m ical. to
<ruyicEtµEVOV <n>yicEta8al.
54 !bid., 4-5: t1jlE'llOtm ó ÉvavtÍ<O<; É:X,rov f¡ 'ta npáyµa'ta.

XCI
INfRODUCCIÓN

sión o signo de los estados del alma. 55 Aunque la lengua no es


la misma para todos los hombres, las realidades y las experien­
cias de ellas son las mismas56 y en todas las lenguas es posible
lo que Aristóteles dice: "fuerza es o afirmar o negar una sola
cosa, cualquiera, de una sola".57 "Además, todo lo entendido y
pensado la mente discursiva o lo afirma o lo niega, cuando esta­
blece verdad o falsedad". 58 Para Platón las proposiciones y las
palabras son verdaderas o falsas, para Aristóteles las palabras
son designaciones y en sí mismas no son ni verdaderas ni falsas,
a no ser en la proposición, que "ha de llevar a cabo un enlace
entre esos símbolos o disolverlo, para expresar ser o no ser, ver­
dad o falsedad". 59 Aristóteles concuerda con Platón en cuanto a
la relación entre pensamiento y discurso, expresión lingüística y
verdad. Por tanto, lo falso y lo verdadero se encuentran en el
pensamiento y en el lenguaje, por síntesis o composición y por
división o separación.60 De manera que sólo en el discurso apo­
fántico O.óyoc_; &1toq>avtucóc;), enunciativo o declarativo, que afir­
ma o niega, se da verdad o falsedad.61 En y por la afirmación se
cumple la adecuación de la inteligencia con la realidad de las

55 De interpret., I 2, 16a 5: 't(J. EV tjj qx,ivi\ 'tO)V EV tjj i¡roxi\ mx9T¡µá,rov crúµ�ow
(<J'TlµEia, óµol(Óµa,a).
56 !bid., 6-7: 'tCXÚ'ta niiat ncx0fiµcx,:cx 'tTl; i¡roxij;... npáyµai:a ií&ri 'tCXÚ'ta (las mis-
mas experiencias del alma para todos... entonces, las mismas realidades).
57 Véase la nota 20.
58 Véase la nota 23.
59 Cfr., l. Düring, o. c., pp. 116-118. Platón, Cratilo, 384d. Aristóteles, De
tnterpret., I 2, 16a 19-29.
60 De interpret., l. c., 10 ss.: 1tEp1 yap crúv0tatv 1m1 lltaíptaív tan ,o 'l'Eii6o;
1Ccx1 ,o <XAT]0É; (pues lo falso y lo verdadero están en la síntesis y en la separa­
ción). Véase la nota 30.
61 !bid., 6, 17a 25 ss.

XCII
INTRODUCCIÓN

cosas.62 Es decir, sólo el juicio y la proposición OJryoc) o enun­


ciado (cx1tóq,avcnc) pueden ser falsos o verdaderos; porque afir­
man (lmtáq,acnc) o porque niegan (a1tóq,mnc).63 De manera
que "la afirmación es el enunciado de algo respecto de algo; y la
negación es el enunciado de algo aparte de algo".64
Así pues, "es posible expresar lo existente como no existente y
lo no existente como existente, y también lo existente como exis­
tente y lo no existente como no existente".65 "Y la contradicción
será esto: la afirmación y la negación opuestas".66 En la composi­
ción enunciativa el discurso significa las cosas y en la afirmación
se afirma la existencia de lo significado. En esto consiste la ver­
dad; pues el "es" de la verdad afirma que el "es" del lenguaje
corresponde al "es" del ente real.67 Como dice Aristóteles: "El
decir que 'lo que es' 'es', 'es'verdadero".68 Hay, pues, un funda­
mento ontológico de la verdad del lenguaje y esta verdad tiene
un valor objetivo: el ser o no ser de las cosas es condición de
verdad o falsedad en el discurso, pero en éste hay la capacidad
de decir lo que son las cosas.69 En la retórica o "arte de los dis­
cursos",7º éstos se valen del conocimiento de la verdad de las

62 /bid., 9, 19a 33.


63 /bid., 6, 16b 27-17a 4.
64 /bid., 17b 25-26: icatá al<; 6É E<J'tlV a1tó acooí nvoc; icatá nvoc;· a1tó aat
cpa q, c; q, c;
6É E<J'tlV a1tÓ<paV<1t<; nvoc; <XltÓ nvoc;.
65 /bid., 27 ss.: fon icai to únápxov ano aívea9m wc; µ11 ú1táPXov ical to µ11
q,
ú1tápxov wc; ú1tápxov ical to únápxov wc; únápxov ical to µ11 ú1tápxov wc; µ11
únápxov.
66 /bid., 6, 17a 33-34: ta'tro avtícpamc; 'tOU'tO, icatáq,aatc; icai a1tÓ<paatc; al
<XV'tlKE͵EVat.
67 Cfr. Víctor Rafael Martín, o. c., pp. 123-124.
68 Véase la nota 22.

69 Cfr. Víctor Rafael Martín, o. c., pp. 49, 61-62.


70 Aristóteles, Ret., I 1, 1354a 12: tÉ:(vl] téiiv ').Jyyrov.

XCIII
INTRODUCCIÓN

cosas y de los hechos; "pues como es el conocimiento, también


la verdad".71 El discurso retórico CA.óyo<;), así como la persuasión
(1tícrn<;), deben estructurarse de cosas "por naturaleza verdaderas",
de lo contrario "por sí mismos caerian vencidos". 72 Y aunque en el
ámbito de los contrarios es posible argumentar también la false­
dad, "ésta no se debe persuadir" a nadie, pero sí hay que saberla
reconocer, "para que podamos refutarla, cuando alguien se valga
injustamente de los discursos" o por torturas declare lo falso. 73
Por eso podemos afirmar del arte retórico, productor de discur­
sos, lo que el mismo Aristóteles escribió: "el arte es cierta dis­
posición productiva con discurso verdadero; y la carencia de
arte, lo contrario, disposición productiva con discurso falso".74
Por lo que podemos concluir que en el arte retórico el discurso
sólo es el discurso verdadero. Y si la verdad sólo se da en el
discurso, el discurso retórico es verdad. De manera que sólo los
discursos verdaderos son verdaderos discursos.

71 !bid., I 7, 1364b 9.
72 !bid., 1355a 21-23.
73 !bid., 29-33. Cfr. I 15, 1377a 1 ss.
74 E. Nic., 1140a 21 SS.: TJ µtv OÚV tÉXVTJ E�t� tt� µEta "J..óyou aAT¡0ou� ltOlTJtllCl]

E<mv, i¡ 6t atEXVÍ<X tOUV<XVttOV µEt(l "J..óyou ljlEUOOU� ltOlTJtllCT] E�t�.

XCIV
6. DEFINICIÓN DE LA RETÓRICA EN ARISTÓTELES

6. l. ANTECEDENTES PARA UNA DEFINICIÓN DE LA RETÓRICA

Para llegar a una definición de la retórica, Aristóteles atendió al


desarrollo de la doctrina que en torno a la misma se había ex­
puesto, especialmente las cuestiones que Platón ya había dis­
cutido. De manera que no sólo adoptó términos ya establecidos,
por ejemplo, en el Fedro: 'tÉxvr¡ AÉ"(Etv, 'tÉXVll 'trov AÓyrov (270a,
272b), oúvaµtc; AÓyou (271d). Ya Gorgias de Leontini, en el s. va.
C., decía que el "discurso es un gran potentado",1 que puede
despertar cualquiera de las pasiones y causar placer; "pues co­
existiendo la fuerza de la palabra mágica con la opinión del es­
píritu, fascinó y persuadió y provocó cambio".2 "Así que acerca
de la mayor parte de las cosas la mayoría ofrecen al alma la
opinión como consejera".3 Gorgias, por tanto, ya conoce la fuer­
za del discurso, que con la opinión mueve las pasiones del
oyente y hace que éste se persuada. Aristóteles también conocía
perfectamente la doctrina que Platón había expuesto tanto en el
Gorgias como en el Fedro, en la cual se ampliaba la de Gorgias
bajo la fórmula: "la retórica es artífice de persuasión" y "no pue­
de sino producir persuasión en el alma de los oyentes" .4 Platón,
en el Gorgias, consideró las artes ('tÉxvm) como el tratamiento

1 Gorgias, Encomio de Helena, 8: AÓyoc; ouvácrn¡c; µÉycxc; fotiv.


2 !bid., 10: iruyy1yvoµÉVT1 yo.p tj\ So�ii rijc; 111uxfic; Tl oúvcxµ1c; rijc; É1tro1ofic; e0E�E
xcxl EltElcrE xcxl µufon¡crEv.
3 !bid., 11: <OO'tE 1tEpl 'tOlV 1tAEÍcrtrov oÍ 1tAEia'tOl Tl]V oo�cxv aúµ�OUAOV tj\
'11\JXii
ltCXPÉXOV'tCXl.
4 Platón, Gorgias, 453a: 1tE18ouc; OT1µ1oupyóc; fonv f¡ />T1top11C1Í. Tiiv />T1top11C11V
oúvcxa0m i\ 1tE19ro 'totc; ch:oúoucr1v Év tj\ 111uxii 1to1Etv.

XCV
INTRODUCCIÓN

(1tpayµcm:Ía) del alma y del cuerpo, llamando al del alma política


(1to1..m1cíi) y al del cuerpo simplemente cuidado (8Ep<X1tEÍa); y
entre ellas establecía una especie de proporción directa que desig­
naba como antístrofa (avtÍatpo<¡>0c;).5 Según esto, dos artes atien­
den al alma, la nomotética(voµo0Ettid¡) o legislación y la dicánica
(oucavtid¡, OtKatoo'Úv,i dice el texto) o justicia y dos al cuerpo, la
gimnástica (yuµvaanid¡) y la médica Ciatptid¡); sin embargo, hay
un tratamiento sin razón (o.NJyov 1tpáyµa), que como género se
llama adulación (KOA.<XKEÍa) y ésta, con las cuatro partes de que
consta, sustituye (Ú1tÓKEt'tat) o se disfraza (ú1té&u) de cada una de
las artes; esas cuatro partes de la adulación son: sofística (aoqna­
nid¡) en vez de nomotética, retórica (pll'tOptid¡) en vez de dicá­
nica, cosmética (Koµµomid¡) en vez de gimnástica, y gastronómica
(Ó\jf o1touid¡) en vez de médica. He aquí el esquema:

Antístrofas
Artes del alma Artes del cuerpo
l. Nomotética 3. Gimnástica
(aVtl. µev ti\� yuµvaCJtUCÍ\(i tllV voµo8ett1CT1V)
2. Dicánica 4. Médica
(avttCJtpOq>OV 6e tft iatpucft tllV 6ucatOCJÚVT]V)

Antístrofas
Adulaciones del alma Adulaciones del cuerpo
l. Sofística 3. Cosmética
(o 1coµµ<0tt1CT1, tO\JtO CJOq>tCJttlCTl)
2. Retórica 4. Gastronómica
(tllV Í>lltOptlCTlV dvm avticrtpoq,ov Ol¡TOltOtÍ<19

5 Platón, Gorgias, 464b-46Se: (la nomotética, antístrofa de la gimnástica), (la


dicámica, antístrofa a médica), (lo que la cosmética, es a la soítStica), (la retórica
es antístrofa a la gastronómica).

XCVI
INTRODUCCIÓN

De manera que, además de la proporción antístrofa, hay otra


entre adulaciones y artes (por lo que podemos ubicar a la
sofística), de la manera siguiente: la sofística es a la nomotética,
lo que la cosmética a la gimnástica y la gastronómica es a la
médica, lo que la retórica a la dicánica. Por otra parte, las artes
antístrofas "entre sí tienen algo en común ... sin embargo, tam­
bién en algo difieren unas de otras".6 "Y éstas, siendo cuatro,
cuidan unas del cuerpo y otras del alma, siempre hacia lo me­
jor".7 La adulación, en cambio, "dividiéndose también en cuatro,
disfrazándose bajo cada una de sus partes, finge ser aquello de
lo que se disfraza y para nada tiene consideración de lo mejor, y
con lo placentero siempre está a la caza de la sinrazón, y enga­
ña".8 De manera que en este cuadro y en la opinión de Platón
expresada por Sócrates, como parte de la adulación, "la retóri­
ca es simulacro de una parte de la política",9 es decir, se dis­
fraza y finge justicia en los tribunales; y como antístrofa de la
gastronómica es "una práctica para llevar a cabo el agrado y el
placer". 1 º "Es adulación y vergonzosa demagogia", porque en­
tre los contemporáneos no había oradores que procuraran
"que las almas de los ciudadanos fueran las mejores".11 Hay
que señalar que también Isócrates hizo la dicotomía de las ar-

6 !bid., 464c: EltllCOlVOVO\lOl µev mi aU:1íAm�... oµroc; 6e füm¡,Épouaív 'tl cxU.fi­


AfllV.
7 !bid.: tenáprov 6ii ouaéiiv, ,cal ad 7tp0� tO �ÉAtlOtOV 8epa1teuouaéiiv téiiv µev
tO aé/iµcx, té/iv Oe �V ljlUXTJV...
8 !bid., c-d: tÉtpcxxcx é:cxu�v fücxvdµaacx, {l7to6uacx Ú1to E1Ccxatov téiiv µ01tírov,
7tp007t0lEitm dvm to\lto O!tEp Ú1tÉOu, ,ccxl to\l µev �EAtÍOtoU ou6ev q,povtÍ�El, ti¡, 6'
ád iifüatc¡> fhipeúetm �v lívolcxv ,ccxl i�cx1tcxt�.
9 /bid., 463d: EOtlV yap Tl pT]topl!CTl 7t7t0Altl1CÍ\� µopíou ei'OroAOv.
10 !bid., 462d: iµ1telpÍcx n�... xáplto� 1ecxl ii6ovi\� cx1tepycxaícx�.
11 !bid., 503a: lCOAalCEÍCX ,ccxl cxiaxpa OT]µT]yopícx. Olt� <Íl<; �ÉA'tlOtCXl EOOVtCXl téiiv
7tOAltéiiv cxl IVUXCXÍ.

XCVII
INTRODUCCIÓN

tes, en artes del alma y artes del cuerpo, por lo cual unas serían
antístrofas de las otras. 12
Aristóteles también sabía cómo había tratado Platón en el
Fedro la retórica en relación con las ramas de la filosofía. En
efecto, Platón también ahí consideraba la retórica como parte de
la política y la definía como psicagogía o directriz de almas.13
Por lo cual el retórico debía conocer la diversidad de almas, de
donde se origina la diversidad o especies de los discursos.14 Y el
retórico debía seguir el método dialéctico, tal vez el divisorio y
sintético de Lysias y Trasímaco, 15 aunque no es aceptado del todo
para la retórica, como dice Sócrates: "en cuanto al arte del ora­
dor, no me parece que sea manifiesto el método que siguen
Lysias y Trasímaco".16 Por tanto, en la doctrina de Platón el ora­
dor debería conocer perfectamente el alma; pues que
era evidente que quien con arte proporcionara discursos a alguien,
le enseñaría exactamente la esencia de la naturaleza de aquello para
lo que habría de pronunciar los discursos. Y esto sería sin duda el
alma. Pues en ella intentaría producir persuasión. 17

El dialéctico debía buscar la verdad, que al orador no le hacía falta


pues que nadie se preocupaba de ella, sino de lo convincente,
que era lo verosímil u opinión de la multitud, y que lo verosímil se

12 Isócrates, Antídosis, 180-185.


13 Platón, Fedro, 271c: AÓ-you oúvaµu; tunávEt 'Vllxa-yo-yía oiScm (la fuerza del
discurso resulta ser psicagogía).
14 Ibid., 272a: ElOl] AÓ-yrov.
15 /bid., 266b-c: OlaA.EICtucóc;... tiov OlmpÉcn:cov ical auva-yco-yiov.
16 /bid., 269d: oaov fü: autou, oux TI Auaíac; tE lCUl 0paaúµaxoc; 1topEÚEtUl,
001CEl µot q,aÍvEa0Ul T) µffioOOc;.
17 /bid., 270e-271a: OÍjAOV cÍ>c; av té¡i tic; tÉXVll AÓ-youc; O!Oé¡i, tTlV ouaiav OEÍ�El
áicpt�ioc; tílc; q,ÚaEcoc; tOÚtO\J, 1tpoc; O touc; AÓ-youc; 1tpoooi0El" fotm OÉ ltOll 'VllVl
tOUtO. TTEt8ro 'YªP év tOÚto ltOlElV ÉltlXElpE'i.

XCVIII
INTRODUCCIÓN

producía mediante la semejanza con la verdad y que quien cono­


cía la verdad encontraría la semejanza con la verdad. 18 Así pues,
Platón inicialmente definió la retórica dentro de la adulación y
después en la línea del arte y de la política como psicagogía.

6. 2. LA ANITSTRÓFICA DEFINICIÓN DE RETÓRICA EN ARISTÓTELES

Ante la postura del maestro tan indefinida para definir la retóri­


ca, Aristóteles buscó una solución científica dentro del ámbito
de la filosofía. Y no desdeñó la doctrina y la terminología que
ya había acuñado la tradición retórica y filosófica. Cuando escri­
bió su Retórica, Aristóteles no pretendió dar de inmediato una
definición ciento por ciento científica, pues su afirmación inicial
de que "la retórica es antístrofa a la dialéctica"19 denota, antes
que otra cosa, una actitud de reprobación respecto a la práctica
utilitarista de la retórica y a la doctrina en que hasta entonces se
fundaba. Y claramente dice que
quienes componen las artes de los discursos, ninguna porción de
ella, por así decir, han suministrado (pues sólo las persuasiones son
cosa artística y lo demás, aditamentos); y ellos nada ciertamente di­
cen acerca de los enthymemas, lo cual es cuerpo de la persuasión,
sino�que en máxima parte se ocupan de lo exterior del asunto. 20

Porque desde Tisias hasta Gorgias y Teodoro todos habían ense­


ñado "no el arte, sino cosas fuera del arte". 21 Platón mismo dice

18
Cfr. !bid., 272d-e, 273b, 273d.
19 Aristóteles, Retórica, A 1, 1354a 1: f¡ pT]topucií Éanv civticrtpoq,o� tji 6tCX­

M:1C'tucfi.
zo !bid., 1354a 12-16.
21 Aristóteles, Refutaciones sofísticas (El. sopb .), 34, 184a 4: ou tÉ;cvT]v ci'J.JJx. ta
ci1to 't'Í1� tÉ;cvTI�.

XCIX
INTRODUCCIÓN

en el Fedro que había "muchísimas cosas en los libros escritos


acerca del arte de los discursos". 22
Aristóteles atiende a lo que dirían el melifluo Adrastro rey de
Argos y el estratega Pericles, que "no hay que enfadarse, sino
ser indulgente, si quienes no sabiendo hacer dialéctica fueron
incapaces de definir qué pudiera ser la retórica". 23 De manera
que, además de ubicar su Retórica en el contexto doctrinal, y
suponiendo que tanto la dialéctica como la retórica son artes, da
su definición inicial con referencia a la dialéctica. Tal vez esta
definición no cumple los requisitos de la definición científica,
porque no es la definición de un concepto, cuya verdad deba
verificarse en todos los seres de tal clase. Sin embargo, en su
forma es una expresión nominal, en la que hay un sujeto por de­
finir y un predicado que lo define; además, no se define lo mismo
por lo mismo, sino por algo ya conocido. En efecto, lo antístrofo
era conocido para el mundo filosófico del s. rv a. C. La referen­
cia a otro término era variable, como lo hemos constatado en
Platón; aquí la referencia es a la dialéctica y, entendida ésa, ha­
bremos entendido la definición de Aristóteles. Propiamente éste
es el problema que existe para la comprensión de tal definición.
Aristóteles, en lógica, aplica el término a un enunciado conver­
tible,24 pero aquí no es el caso, porque entonces dialéctica y
retórica serían idénticas.
Quintín Racionero considera que la retórica como antístrofa
de la dialéctica "es un instrumento de selección y justificación
de enunciados persuasivos, que en cuanto tales pueden formar

22 Platón, Fedro, 266d: x:ai µ<ÍM 1tou auxvá... ,á y' Év .oii; �t�A.ÍOtt; .oii; 1tEpi
A.Óywv ,Éxvrii; yEypaµµÉvoti;.
23 !bid., 269b: ou XPTl xaA.E1taÍvE1v á'),)J,. auyytyvÓXJx:Etv Ei' nvEt; µri É1t1a,áµEvo1
lhaAÉyEa9m aoúva.01 ÉyÉvov,o ó1tí�aa9m, ,í 1to,' fonv />ri,opud¡.
24 Aristóteles, Analíticos primeros, 38a 3-39a 28.

c
INTRODUCCIÓN

parte de razonamientos semejantes a los de la ciencia".25 Sin


embargo, tales "premisas sólo tienen valor subjetivo", por ejem­
plo, en el enthymema. De manera que Racionero considera se­
mejantes la argumentación retórica y la dialéctica. Ya hemos vis­
to cómo Platón consideró la retórica como antístrofa de la
gastronómica, porque una y otra busca sólo el agrado y el pla­
cer, cada una en su ámbito; y también en la República dice que
en el ejercicio de la dialéctica basta mantenerse de manera antis­
trófica a los ejercicios del cuerpo.26 Quiere decir, por tanto, que
el ejercicio dialéctico y el corporal tienen igual función, cada uno
en su ámbito.
Aristóteles, después de dar su definición, dice que coinciden
y que difieren retórica y dialéctica; pues, por una parte, "versan
acerca de cosas tales, que, comunes en cierto modo, de todos es
competencia conocerlas... por esto también todos participan de
ambas".27 Pero al mismo tiempo hay una diferencia entre una y
otra, porque a la dialéctica le corresponde "tanto averiguar
como sostener una razón", a la retórica, en cambio, "tanto de­
fenderse como acusar".28 Así como la definición no es estricta­
mente científica, tampoco se puede decir que la dialéctica y la
retórica tengan propiamente un género y una especie. Sin embar­
go, podemos considerar un género, en el que la dialéctica y la
retórica tienen algo en común, y una diferencia que a cada una Je
asigna un campo específico. En efecto, una y otra argumentan
·mediante el silogismo, que en retórica se llama enthymema, "pues
25 Quintín Racionero, o. c., p. 46.
26 Platón, República, 539d: aplCEt mi t1tl Myrov µEi:aA.i¡i¡,E1 µEivm... á.vna­
,:o
,:póq,ox; yuµva�oµÉvcp i:oi� 1tEpl aroµa yuµvaaio1� (basta, pues, en el intercambio
de discursos mantenerse de manera antistrófica al que se ejercita en la gimnasia
del cuerpo).
27 1354a 1-4.
28 Ibid., 5-6.

CI
INfRODUCCIÓN

tanto lo verdadero como lo semejante a lo verdadero, hacer verlo


atañe a la misma facultad"; pero también hay que saber "qué
diferencias tiene el enthymema frente a los silogismos lógi­
cos".29 Esto es suficiente para que Aristóteles injerte la retórica
en la filosofía, la considere entre las artes e inicie su disquisi­
ción, en la que discurrirá ampliamente sobre lo peculiar de la
retórica a partir de una definición más propia y más clara. Al
final del capítulo primero de la Retórica expresamente dice que
su afirmación inicial es una definición, así como la que da al
comenzar el capítulo segundo: "Nuevamente, pues, como desde
el comienzo, habiéndola definido, qué es, digamos lo restante".3 º
6. 3. ARISTÓTELES DEFINE LA RETÓRICA COMO ARTE

Una vez que Aristóteles ha rechazado la forma tradicional de


hacer y de entender la retórica y tomando postura filosófica,
concluye (B�) en forma categórica (E<mo) y, como dijo al final
del capítulo anterior, da la definición de retórica como arte:
"Sea, por tanto, la retórica facultad de hacer contemplar lo per­
suasivo, admitido respecto a cada particular".31
Esta definición es consecuencia del progreso de Aristóteles
en la dialéctica32 y de la consideración de las artes como faculta­
des (Buváµw;), ya que quien intentara estructurar (m:tpfrtm
x:m:acnct:uá�t:tv) la dialéctica y la retórica como ciencias y no
como facultades productoras de discursos, "no advertirá que
hace desaparecer la naturaleza de ellas".33 Hay que recalcar,

29 1355a 3-15.
30 1355b 23-24.
31 Ibid., 25-26.
32 Cfr. Aristóteles, Refutaciones sofisticas, 34, 183b 31 ss.
331359b 12-16.

CII
INTRODUCCIÓN

además, que Aristóteles entiende la facultad (oúvaµi9, como


Platón, cuando decía "que los seres no son otra cosa que facul­
tad", 34 lo cual investiga acerca de la retórica en la pregunta de
Sócrates a Gorgias: "habiéndola descubierto, di cuál sea la facul­
tad --o fuerza- de la retórica"; 35 y que considera las facultades,
entre. ellas las artes y la facultad de decir (oúvaµic; 'tOU Aiyeiv)
junto con la dialéctica, como productivas de bienes, 36 y estas
últimas como "facultades de suministrar discursos". 37 Por eso
define la retórica a partir de su objeto; pues "es evidente que
obra de ella no es el persuadir, sino el hacer ver las cosas per­
suasivas que existen respecto a cada particular", "hacer ver lo
persuasivo y lo que parece persuasivo".38 Por otra parte, lo per­
suasivo (m0avóv) de hecho es reconocido y admitido como tal
(ivoexóµevov),39 de manera que la retórica, sin expresarlo, sólo
hace que el oyente lo tome en cuenta en su propio discurso
interior, para persuadirse y decidir qué hacer.
A partir de la definición antistrófica de la Retórica, la retórica
formal se convierte en un arte específico, y de antístrofa a la
dialéctica, pasa a ser "un retoño" (1tapmpuÉ9 de la dialéctica y
de la política,40 y además, sólo puede ejercitarla "quien tiene la
capacidad de argumentar mediante silogismos y posee un cono­
cimiento teórico de los caracteres, las virtudes y las pasiones". 41

34 Platón, Sofista, 247e: ta OVta � fonv iiU.O ltA.TlV 6úvaµ1�.


35 Idem, Gorgias, 460a: ci1to1C<XA.Úlfl<X� tí\� pT)topucí\� EÍ1tE ti� 1to8' ii 6úvaµi�
i\anv.
36 1362b 22-26.
371356a 33.
381355b 10-17.
39 Cfr. 1356b 27: ta 6' � Eltl to ltOA.\J ouµ!xxivovta lC(X\ tv6ey,ÓµEva. Al parecer
se trata de sinónimos: "lo que ordinariamente sucede y lo admitido".
40 1356a 25-27.
41 Ibid., 20-25.

CIII
INTRODUCCIÓN

Aristóteles ha descubierto una rama especial al lado de la dia­


léctica y de la ética o política, y que por su método es antistrofa a
la dialéctica. La retórica es ahora antístrofa, retoño, porción y se­
mejanza de la dialéctica.42 De manera que, como arte,43 es una
resultante del pensamiento lógico y de la intuición ético-psicológi­
ca, pues "se conforma (croyicet'tat) de la ciencia analítica y también
de la política respecto a las costumbres".44 Dialéctica y retórica
son pues dos artes complementarias de una misma disciplina,
cuyo objeto es la selección y justificación de enunciados proba­
bles y verosímiles respectivamente, para construir razonamien­
tos sobre cuestiones que no pueden tratarse científicamente. 45
Y puesto que la retórica no es sólo tópica, sino también analítica
en el campo de lo verosímil (EiKÓ<;), que no por ser verosímil es
menos verdadero, y una vez que se le ha concedido en el análi­
sis de lo verosímil una relación más estrecha con la verdad,
Aristóteles busca en su tratado las condiciones que hagan posi­
ble su comunicación en orden a la decisión de conductas que se
conformen a la verdad.
Según la definición, la retórica es causativa: hace que uno
mismo, en su discurso interior, tome en cuenta lo persuasivo,
admitido respecto a cada particular y se persuada; "pues princi­
palmente entonces nos persuadimos, cuando entendemos que
está demostrado". 46 El sentido causativo de la retórica como arte
o facultad se constata también en lo dicho respecto al juez: "Es
necesario, pues, que no trastornen al juez incitando (1tpoáyov'ta<;)
a ira o a envidia o a compasión".47 Y más adelante dice que al in-
42 Ibtd., 30-31.
43 1359b 6: pT)tOpucr¡ tÉX\'T).
44 Ibid., 9-11.
45 Cfr. Racionero, o. c., pp. 35-36.
46 1355a 5-6.
47 1354a 24-25.·

CIV
INTRODUCCIÓN

flujo del amor, del odio o de la propia conveniencia no se pue­


de contemplar la verdad.48 Hay que notar, sin embargo, que
aunque inicialmente Aristóteles parece rechazar los elementos
subjetivos, finalmente los incorporaría a su doctrina retórica,
porque la persuasión misma es un proceso subjetivo al que tam­
bién contribuye la causa extrínseca, que es el discurso del ora­
dor.
En cuanto a lo persuasivo (m9avóv), que se menciona en la
definición, hay que atender que es algo relativo, "persuasivo
para alguien", por quien es admitido (evfü:xóµEvov) como tal;
ese alguien, sin embargo, no es un individuo, sino toda una cla­
se ('totc; 'tOtOtcrBE).49 De manera que lo persuasivo se convierte
en lo de la opinión común (EvBo�ov), por eso "la retórica no
contemplará en particular lo de la opinión común". 50 Aristóteles
define así /o de la opinión común: "y son de opinión común las
cosas que parecen a todos ·o a la mayoría o a los sabios". 51 Por
otra parte, él mismo explica que la demostración retórica es el
enthymema y que el enthymema es un silogismo que se estruc­
tura a partir de lo semejante a la verdad ('to oµowv 'tq> CXA.TJ9Et),
por eso quien sabe argumentar en relación con la verdad, tam­
bién lo puede hacer en las cosas de opinión común (evfoxa). 52
De manera que "las cosas de opinión común" y "lo verosímil"
son sinónimos; y así mismo EiKÓ<;, que se entiende como "lo que
parece a la multitud" 53 y "se engendra en la mayoría mediante la

48 1354b 8-10.
49 1356b 28-32.
50 /bid., 33-34.
51 Aristóteles, Tópicos I 1, 100b 21-22: EVÓO�a 6e 't(l 001COÜV'tCl 1UX<JlV i\ toic;
ltA.EÍatoic; i\ to'ic; aoqx>ic;. Hay que notar que los sabios mismos Son EVOO�Ol.
52 1355a 6-18.
53 Platón, Fedro, 273b: to tq> itA.fi9El 601C0Üv.

CV
INTRODUCCIÓN

semejanza de lo verdadero",54 también resulta ser "lo verosímil",


que Aristóteles define como "lo que sucede ordinariamente (to
roe; E7tl to 7tOA.Ú), no lo que sucede siempre".55 Con toda esta
sinonimia, en la definición de retórica que nos da Aristóteles, se
aclara el sentido de "lo persuasivo, admitido respecto a cada
particular". Y en la Metafísica dice: "La experiencia es conoci­
miento de lo singular, pero el arte es de los universales".56 Pues
"el arte nace, cuando de muchas percepciones de la experiencia
surge una sola noción universal acerca de los semejantes".57 Por
tanto, en la retórica la noción de "persuasivo" se obtiene por la
abstracción de lo común a muchos individuos.
Queda así explicada la definición aristotélica de la retórica,
tanto en su conjunto como en cada uno de sus elementos.

6. 4. UNA DEFINICIÓN DESCRIPTIVA DE RETÓRICA EN ARISTÓTELES

El arte retórico es productivo-práctico, según los tres niveles del


conocimiento discursivo (Otávota), que Aristóteles establece en
la Metafísica: "Todo juicio es o práctico o productivo o teóri­
co".58 El teórico o especulativo (fü:ropr¡ttlCTl) se refiere "ordina­
riamente sólo a la esencia lógica no divisible", 59 es decir, que en
la realidad sus partes no son separables, sino sólo en el juicio; el
práctico o conductual (1tpmcttKT1) ubica el principio de la acción

54 [bid., d: 'tOU'tO 'tO EtlCÓ <; 'tOt<; ltOM)t<; ót' óµotÓ'tTl'tU 'tOU &;1.,,,0ou<; turxávtt
E"(YtyYÓ µEVOV.
55 1357a 34; 1402b 21.
56 Aristóteles, Metafisica A (1) 1, 981a 15-16.
57 !bid., 5-7: yíyvetat ÓE téxv11 &tav tK 110').).jj,v tii <; Eµ1tt:tpÍa <; Evvoi, µátrov µÍa
1Ca0óMu yÉV11tat 1tt:pt trov óµoírov Ú1tÓA1lljlt<;.
58 !bid., E (VI) 1, 1025b 25: 1tfüm 6távota 111tpa1Ctt1CT1 Jl 7tOt1l'tllCTl 118trop11tucí¡.
59 !bid., 27-28: ltEpl ouaíav 'tTJV lCU't(l 'tOV A.Óyov <Ílc; Eltl 't() ltOAÚ ou xroptati¡v

µóvov.

CVI
INfRODUCCIÓN

en el que actúa, la elección o decisión;60 y el productivo (1to1r¡­


'tucr1), "en el que las hace, o la mente o el arte o una facultad".61 El
arte retórico, pues, subjetivamente es práctico, porque su finalidad
es la conducta que el oyente decide realizar; pero objetivamen­
te es arte o facultad productiva, pues dice Aristóteles que "lo
mismo es arte que disposición productiva con discurso verda­
dero". 62 Y el producto de la retórica son los discursos o argu­
mentación persuasiva.
Así pues, Aristóteles sabiamente resolvió los problemas que
la doctrina retórica hasta Platón no había resuelto; además, in­
corporó a su doctrina retórica los elementos subjetivos, que ha­
bía rechazado en nombre de un logicismo estricto. Agregó así la
retórica tradicional subjetiva a la retórica lógica y alcanzó una
noción de retórica, en donde hallan lugar la argumentación, el
carácter, las pasiones y hasta el lenguaje mismo que amplifica o
minimiza. Nos da entonces una definición total de la retórica,
descriptiva, si no científica, cuando en la Poética dice:
Así pues, lo que se refiere al discernimiento (ouivom) quede en los
tratados de retórica, pues esto (el discernir) es más propio de ese
método. Son, en efecto, conforme al discernimiento, cuantas cosas
han de ser dispuestas por el discurso, y partes de ello son tanto el
demostrar como el refutar; también el disponer pasiones, como com­
pasión o temor o ira y tantas semejantes; y hasta la grandeza y la
pequeñez.63

60 /bid., 23-24: i:wv OE 1tpmc,:wv EV ,:éj'> 1tpái:i:ovi:i, i¡ 1tpoaÍpT]<nc;, ,:o aúi:o ya.p ,:o
1tpa1qucov 1ml 1tpompT]i:Óv (y de las acciones, en el agente, la elección; pues es
lo mismo práctico que elegible).
61 /bid., 22-23: 'tO>V µEV ya.p ltO\T]'tOlV EV 'tÍ¡> ltO\OUV't\ i¡ apX'Í, i\ vouc; i\ i:ÉXVTJ i\
oúvaµic;nc;.
62 Jdem, Ética nicomaquea, VI 4, 1140a 10-11: i:aúi:ov éiv ttT] •ÉXVTJ 1ml t�ic;
µeta. A.Óyou W..T]8ouc; ltO\T]'t\lCTJ.
63 Jdem, Poética, 1456a 34 ss: ,:a. µtv ouv 1tEpl ,:i¡v oiávo\llv EV i:otc; 1tEpl

CVII
INfRODUCCIÓN

En esta definición Aristóteles plasma lo subjetivo, no de la retó­


rica como tal, sino de la persuasión; pues se desarrolla en el inte­
rior del oyente del discurso o sujeto de la persuasión. El Estagirita
comprendió que, si lo persuasivo es persuasivo para alguien, lo
verosímil no es tal en sí mismo, sino en la mente del oyente; de
manera que las proposiciones persuasivas en la argumentación
retórica se relacionan entre sí, en cuanto a lo verosímil y persua­
sivo, en el discurso interior del oyente, que no necesita que todas
sean explícitas en el discurso, pues él en su silencio configura el
enthymerna por el que se persuade y elige o decide una conducta
conforme a la verdad de lo verosímil. De ahí que haya tres clases
o modos de persuasión mediante el discurso retórico: una por la
demostración del discurso mismo, no tanto del que escucha el
oyente cuanto del que en su interior se desarrolla; otra, por el
carácter del orador, según lo capta el oyente en el discurso; y otra
por las pasiones que en él suscita su propio discurso interior. 64

6. 5. CONCLUSIÓN

En conclusión podemos afirmar que con sólo analizar un poco


las definiciones de retórica en Aristóteles, nos percatamos: pri­
mero, de que su doctrina retórica tuvo un progreso, en el cual
cada vez fue más clara, sin renunciar a la postura filosófica y
más bien, precisamente por esto; y segundo, de que, sin ser
ecléctica, la retórica aristotélica dio carácter científico filosófico
tanto a los elementos objetivos como a los subjetivos de la misma.

PT1tOpt1cf\<; 1'Eio0w· toiho -yap 16tov µiiU.Ov E1CEÍVT1<; tí'\<; µt8óoou· fon fü: JC(lt(l tt¡V
6uívotav taum, éíoa úno tou A.Ó-yo u OE'i 1tapaaictuaa8f\vm. MÉpTI OE toútwv tó tE
Q7t00Et1CVÚVm JC(ll to AÚEtV lC(ll to mí� 7tClpCl01CEUIÍ�ElV, ofov EAEOV ii q,ój3ov ii
óp-yi¡v icai éíaa totauta. icai Ett µt-yt8o<; icai µticpmllta.
64 Cfr. 1356a 1 ss.

CVIII
7. EL TEXTO GRIEGO Y LA TRADUCCIÓN

7. l. LA TRADICIÓN MANUSCRITA DE LA REróRJCA DE ARISTÓTELES

Entre los códices de la Retórica de Aristóteles, el mejor y más


antiguo es el A, Parisino, Nº 1741 de la Biblioteca Nacional de
París. Es del siglo x u XI y contiene la Retórica y la Poética. Los
más conocidos editores de la Retórica de Aristóteles, como
Vettori, Gaisford, Bekker y Roemer (A'), colacionaron este códi­
ce. Acerca de dicho códice Roemer así opina:
En primer lugar, ciertamente el copista, después de que transcribió
el códice, terminado el trabajo, nuevamente redactó su libro siguien­
do fielmente al arquetipo; y lo que por descuido había omitido, lo
suplió al margen o sobre la línea, además, corrigió los errores mani­
fiestos y los lapsus calami. 1

Sin embargo, constata que después del capítulo octavo del libro
primero las correcciones son de mano más reciente.
De la Retórica existen otros códices llamados deteriores. Unos
fueron colacionados por l. Bekker y por A. Roemer, designados
como 0, y son: el Q, Marciano (Venecia) 200, del s. xv; el Y, Vati­
cano 1340, de fines del s. XIV; el Z, Vaticano 23, de fines del s. XIII.
Otros, colacionados por Gaisford y por Roemer, designados como
rr, son: el B, Parisino 1869, del s. XIV; el C, Parisino 1818, del s. XVI;
el D, Parisino 2038, del s. xv; el D, Parisino 2116, del s. XVI.
1 Citado por W. D. Ross, Aristotelis A� Rhetorica, Oxford University Press,
1959, Praefatio, p. V: primum quidem librarius, postquam codicem exaravit,
peracto labore iterum librum suum ad arcbetypi fidem exegit, et ea, quae incu­
ria omiserat, ve/ in margine vel supra lineam supplevit et menda aperta et ca/ami
lapsus correxit.

CIX
INTRODUCCIÓN

Resulta difícil hacer un stemma o árbol genealógico de fami­


lias de códices, aunque cada uno de los autores da su propio
esquema, siempre con hipótesis. Ciertamente a partir del A y de
los deteriores puede pensarse en un arquetipo perdido, que en
el siglo XIII haya servido para la traducción latina, Translatio
Vetu.s, de Hermannus Alemanus y para la del dominicano Gui­
llermo de Moerbeke, muerto en 1286, Ar.s- rbetorica, muy apre­
ciada ésta para el trabajo filológico de la Retórica de Aristóteles;
por ejemplo, en 1374a 16, las palabras eiu.s a quo accepit(toutou
á<p' oi> EA.a�E), donde los códices sólo tienen elCAE8e, que no pue­
de adoptarse. Sin embargo, muchas veces es difícil suponer qué
palabras griegas tradujo Moerbeke.
Todos los códices deteriores, así como la traducción latina de
Moerbeke, no proceden del A, pero sí del mismo arquetipo, pues
tienen la misma laguna después de 1416b 29: ero yap 1toU.01.
foacn... Sin embargo, el códice A sigue mejor que todos al ar­
quetipo; aunque contiene omisiones que por óµototÉAEutov
hizo el copista, sin indicarlo ni al margen ni sobre la línea; esos
textos, en cambio, se contienen en los códices deteriores. Por
ejemplo, 1374b 9-10: ta.... 7tOVT]pÍm;; 1383b 21, ou OEt, tres veces;
1398b 23, -01., oí; 1399b 36-37, -ov, -otc;.2 La redacción de la Retóri­
ca de Aristóteles suele considerarse muy cuidadosa; sin embargo,
Roemer señala muchas lagunas, de las cuales Ross solamente
justifica algunas; por ejemplo, las palabras de Alcidamas en
1373b 17-18ª, ÉA.Eu0Épouc;... necesarias en el contexto.3
Existen otros códices no menos importantes que los mencio­
nados, como el Marciano 214, del siglo XIII; los Cantabrigenses
(Cambridge) 1298 y 191; los Monacenses (Munich) 90, 176 y
313. Suelen considerarse también como fuentes indirectas los

2 Cfr. W. D. Ross, l. c., pp. VI-VII.


3 !bid., pp. VIII-XI.

ex
INI'RODUCCIÓN

Escolios 0:), editados por Cramer, P arís 1539 y 1839, y por H.


Rabe, Commentaria in Aristotelem graeca, vol. XXXI, II P., Berlín,
1896. Dentro de la tradición de la retórica aristotélica debemos
considerar los extractos que Dionisio de Halicarnaso contiene
en sus obras.

7. 2. EL TEXTO PARA NUESTRA TRADUCCIÓN

Aunque no se ha elaborado una edición directamente a partir de


los códices, en las notas al texto griego se puede apreciar cómo
se ha hecho la crítica textual que determine las lecturas más
adecuadas para la traducción. Como texto básico se ha seguido
la edición de William David Ross, Aristotelis Ars Rhetotrica,
Oxonii, 1959, y reimpresa varias veces, la cual en general es
cuidadosa y confiable, porque toma en cuenta todos los códices
hasta entonces conocidos, así como los criterios de los diferen­
tes editores, además, actualmente no hay progresos de especial
importancia en la crítica textual de la Retórica de Aristóteles. No
obstante lo cual, la crítica de Grimaldi a la edición de Ross es
tan severa, que le señala como importantes la ausencia del
acento en' Apyoui;, 1365a 27, y la acentuación incorrecta de � en
vez de ft, 1370b 16. Y nosotros podríamos añadir que en 1366b
32-33 en la edición de Ross encontramos sTJµtoua0m en vez de
s11µtoucr8m; pero no podemos afirmar, como lo hace Grimaldi,
que por eso no tiene autoridad. 4 Y lo mismo podríamos decir de
Grimaldi, pues en la p. 174 (2) descuida la iota suscrita: to aútro
en vez de to aÚtq>; y en la p. 179, b 16, apartándose de los códi­
ces, admite la conjetura tq> OoJCetv de Munro. Evidentemente,

4 Has no authority: William M. A. Grimaldi, Aristotle. Rhetoric I, A Commen­


tary, Fordham University Press, New York, 1980, pp. 253-254.

CXI
INTRODUCCIÓN

tanto en la edición de Ross como en la de Grimaldi, en las faltas


de ortografia se trata de errores tipográficos. Por otra parte, en
crítica textual los criterios son varios y diferentes entre los edi­
tores; si Ross adopta a veces lecturas que se apartan del común
sentir, no es arbitrario, sino ponderado y crítico, lo cual da más
valor a su texto y por eso en general casi todos los autores lo
siguen.

7. 3. LA TRADUCCIÓN

Como ya se advirtió en el prolegómeno de esta introducción, la


traducción nuestra puede parecer un borrador de notas para
que un profesor explique la doctrina retórica; sin embargo, al
tratar sobre el origen y redacción de la Retórica, es opinión co­
mún que conserva mucho de esas características; de manera que
no será extraño que también en una traducción se reflejen. Den­
tro de este aspecto general de la traducción, se ha procurado la
exactitud en la doctrina y la precisión en los términos. Por eso
se ha transcrito el término retórico enthymema, para enfatizar
que el oyente se argumenta a sí mismo en su ánimo y para dis­
tinguirlo del que usa la dialéctica simplemente como designa­
ción del argumento que carece de una proposición. Por eso
también se ha dado el sentido Jactitivo a la obra de la retórica,
no de contemplar lo persuasivo, sino de hacer contemplar lo
persuasivo, ni de persuadir, sino de hacer que se persuadan. Por
eso se habla también, no de lo probable, sino de lo verosímil,
que es tal, no en sí mismo ni para el orador, sino para el oyente,
a,quien así parece. Estos breves señalamientos marcan la línea
de interpretación doctrinal que se sigue para la traducción, ya
que sin una clara interpretación del texto griego nunca podrá
darse una exacta y clara traducción. Y para mejor realizar este

CXII
INTRODUCCIÓN

doble escapo en beneficio del lector, son útiles las notas críticas
al texto griego y las explicativas de la traducción. Por lo demás,
sabiendo que nunca un traductor satisface a otro traductor, es­
pecialmente a ti, estudioso y caro lector, está dedicado este tra­
bajo.

CXIII
8. SUMARIO DEL CONTENIDO DE LA
RETóRJCA DE ARISTÓTELES

LIBRO 1

C. l. Origen, naturaleza y elementos de la retórica como arte.


C. 2. Definición y aplicación de la retórica. La argumentación re­
tórica y sus argumentos: por el carácter, por las pasiones,
por el discurso mismo. Retórica, dialéctica y política. Enthy­
mema, inducción, paradigma. Verosímil y lugares comunes.
C. 3. Géneros retóricos atendiendo al oyente: deliberativo, fo­
rense, epidíctico. Asunto, fines y tiempos de cada género.
Proposiciones según el asunto.
C. 4. El discurso deliberativo. Temas del discurso deliberativo: la
economía, la guerra y la defensa, la importación y la ex­
portación, la legislación y las formas de gobierno.
C. 5. La felicidad como objeto de la deliberación. Motivos de fe­
licidad: nobleza, hijos, riqueza, fama, honores, salud, belle­
za, vigor y fortaleza, buena vejez, amigos, buena fortuna,
virtud.
C. 6. Lo conveniente y el bien. Enumeración de bienes. Lugares
comunes para discurrir sobre los bienes.
C. 7. Lo más y lo más conveniente. Diferentes criterios para discer­
nir lo más: antecedente y consecuente, magnitud, principio
y causa, rareza, utilidad, felicidad, contrariedad, exceso, ape­
tito, ciencia, opinión, excelencia, placer, duración, relación
lógica y gramatical, preferencia, honor, análisis, acumula­
ción, tiempo, lugar, verdad.
C. 8. Importancia de las formas de gobierno para la persuasión
en la deliberación. Fin e índole de cada forma de gobier­
no, en orden a la persuasión.

CXV
INTRODUCCIÓN

C. 9. El discurso epidíctico y su objeto. Lo hermoso, la virtud y


las partes de la virtud. Tópicos para el discurso epidíctico.
El elogio y su aspecto común con el consejo. La amplifi­
cación y otros tópicos.
C.10. El discurso forense: acusación y defensa. El injuriar o in­
justicia y las causas de la injusticia. Por qué se actúa o
causas de la acción.
C.11. El placer y las cosas placenteras. Los placeres de la imagi­
nación y del recuerdo. Otras cosas placenteras.
C.12. Quiénes y cómo cometen injusticia, cómo pasan inadver­
tidos. Contra quiénes cometen injusticia.
C.13. Las acciones justas e injustas según la ley. La ley particular
y la ley común. Qué es el ser injuriado. Lo voluntario y la
elección. Ley no escrita y equidad.
C.14. La magnitud de la injuria. Algunos criterios para estimar la
magnitud de la injuria.
C.15. Los argumentos o persuasiones llamadas sin-arte. La ley
escrita y no escrita y el "con la mejor opinión". Los testigos
antiguos, recientes y otras clases de testigos. Los tratados y
su credibilidad. Las torturas no son persuasivas. Los jura­
mentos y sus cuatro formas: lo presta y lo toma, ni lo presta
ni lo toma, lo presta y no lo toma, no lo presta y lo toma.

LIBRO II
C. 1. Después de tratadas las persuasiones o argumentos retó­
ricos, es necesario mirar a la disposición del orador y de
los oyentes que juzgan. El orador es persuasivo por pru­
dencia, virtud y benevolencia. Las pasiones influyen en el
juicio de los oyentes. Acerca de cada una de las pasiones
hay que considerar cómo están dispuestos los oyentes,
para con quiénes y a causa de qué cosas.

CXVI
INTRODUCCIÓN

C. 2. Naturaleza de la ira. Varias formas de menosprecio. Dispo­


siciones para la ira. Con quiénes se aíran.
C. 3. La apacibilidad. Con quiénes son apacibles. Disposiciones
favorables para la apacibilidad.
C. 4. El amor y la amistad. A quiénes se ama y causas del amor.
La enemistad y el odio y sus causas.
C. 5. El temor. Las cosas temibles. Disposiciones para el temor.
El valor. Cosas que dan valor. En qué disposiciones se es
valeroso.
C. 6. La vergüenza y la desvergüenza. Causas de vergüenza. An­
te quiénes se siente vergüenza. Disposiciones para la ver­
güenza.
C. 7. El favor. Favores varios y disposiciones para el favor.
C. 8. La compasión. Disposiciones para la compasión. Cosas y
personas compasibles.
C. 9. El indignarse. Diferente de la compasión y de la envidia.
Contra quiénes y por qué se siente indignación. Disposi­
ción al enojo.
C.10. La envidia y disposiciones a la envidia. Se envidian los
bienes. A quiénes se envidia.
C.11. La emulación. Quiénes y por qué son emuladores. Quié­
nes y por qué son emulados. El desprecio, contrario a la
emulación.
C.12. Diferentes factores del carácter. Descripción del carácter
de los jóvenes.
C.13. Descripción del carácter de los ancianos.
C.14. Descripción del carácter de los de edad madura.
C.15. Caracteres por los bienes de fortuna: descripción del ca­
rácter de nobleza.
C.16. Descripción de los caracteres a causa de la riqueza.
C.17. Descripción de los caracteres a causa del poder y de la
buena fortuna.

CXVII
INTRODUCCIÓN

C.18. Todos los discursos están encaminados a un juicio o toma de


decisión por parte del oyente. Cada género de discursos tie­
ne su fin y sus premisas; pero hay lugares comunes a los tres
géneros: lo posible e imposible, los hechos, la magnitud.
C.19. El lugar común o tópico de lo posible e imposible. El tópi­
co de los hechos. El tópico de la grandeza y de la pequeñez',
de lo mayor y menor.
C.20. Las persuasiones o argumentos comunes a los tres géneros
de discursos: paradigma o ejemplo, enthymema. Paradig­
ma de hechos sucedidos. Paradigmas inventados: parábo­
las y fábulas. Utilidad del paradigma.
C.21. El discurrir sentencioso, la sentencia y la sentencia como
enthhymema. Cuatro clases de sentencias: unas son con
dicho complementario y sin dicho complementario, otras,
enthymemáticas y no entimemáticas. Ocasiones en que se
usan las sentencias. Utilidad de las sentencias en el dis­
curso.
C.22. Delimitación del enthymema retórico. Cómo hay que
buscar los tópicos: no de cosas generales e indefinidas,
sino de pertinentes y cercanas. Enthymemas probatorios y
refutatorios. Uso de los tópicos ya mencionados para cada
uno de los tres géneros. Pasos a seguir en el tratado.
C.23. Descripción de los veintiocho tópicos de los enthymemas
probatorios. Preferencia por el entimema refutatorio.
C.24. El aparente enthymema. Descripción de los nueve tópicos
del aparente enthymema.
C.25. La solución o refutación. Formas de refutación.
C.26. Consideraciones finales: amplificación y atenuación. La re­
futación y la objeción no son enthymemas.

CXVIII
INTRODUCCIÓN

LIBRO III

C. l. Recapitulación y nexo entre libros II y III. La declamación


y la elocución. Declamación y elocución en los poetas.
C. 2. Claridad, virtud de la elocución. La selección de los voca­
blos. Epítetos, metáfora y analogía. Los diminutivos.
C. 3. Frialdad en la elocución. Sus causas: los nombres com­
puestos, las voces idiomáticas, los ep:tetos y las metáforas,
inadecuados.
C. 4. El símil. Ejemplos de símiles. Convertibilidad entre símil y
metáfora.
C. 5. Cinco cosas para helenizar o hablar correctamente. El dis­
curso escrito.
C. 6. Seis cosas para la magnificencia de la elocución.
C. 7. La elocución apropiada debe estar en proporción con el
asunto y el carácter y ser emotiva. Adecuado uso de estos
recursos.
C. 8. La elocución debe ser rítmica, pero no métrica. Uso del
ritmo peónico en el discurso.
C. 9. La elocución concatenada y la terminada. La elocución en
periodos. Antítesis, parísosis y paromoíosis.
C.10. La elocución elegante es placentera y produce aprendizaje.
la metáfora conforme a proporción reproduce delante de
los ojos.
C.11. Qué cosa decimos con "delante de los ojos". Cómo hay
que metaforizar. Símil, proverbio, hipérbole y metáfora.
C.12. Elocución según los géneros retóricos. Discursos declama­
dos y escritos.
C.13. Partes necesarias del discurso: enunciación (proposición),
demostración (persuasión). Otras partes que se mencionan.
· C.14. El exordio: en el discurso epidíctico, en el discurso foren­
se, en el discurso público.

CXIX
INTRODUCCIÓN

C.15. Sobre el descrédito o calumnia. Tópicos para remover mo­


lesta sospecha.
C.16. La narración: en el discurso epidíctico y forense. Ha de
ser de carácter y emotiva. En el discurso público no hay
narración.
C.17. Las persuasiones demostrativas en los tres géneros. Uso
del paradigma, del enthymema y de la sentencia. El ora­
dor y el contrario. Enthymema y sentencia, convertibles.
C.18. La interrogación argumentativa y la respuesta refutatoria.
Lo irrisorio.
C.19. El epílogo: disponer, amplificar o minimizar, despertar pa­
siones, rememorar.

CXX
BIBLIOGRAFÍA

Ediciones
(Cronología)

MANunus, Aldus, Rhetores Graecorum, t._ I, Editio princeps (Aldina),


Venecia, 1508. Se desconoce el manuscrito de donde procede.
V1croruus, Pietro Vettori, Commentarii in tres libros Aristotelis de Arte
dicendi, Florencia, 1548 y 1579. Fue la primera edición crítica.
ISINGruus, Aristotelis Ar:s Rhetorica, Basilea, 1550.
MORELIUS, Aristotelis Ar:s Rhetorica, París, 1562.
SYLBURGIUS, Aristotelis Ar:s Rbetorica, Frankfurt, 1584.
MuRETo, M. A., Aristotelis Rbetoricorum libri duo M. A. Mureto inter­
prete, Roma, 1585.
BUHLE, Aristotelis opera omnia graece (t. IV, Rhetorica), Zweibrücken,
1793 (ed. Bipontina).
BEKKER, l., Aristotelis Ar:s Rbetorica, Teubner, Berlín, 1831 (1837, 1859,
1873, 1961).
DüBNER, J. F., Aristotelis Ar:s Rbetorica, Bibliotheca Didot, París, 1848.
SPENGEL, Leonhard, Rhetores Graeci 1-Ill, Teubner, Leipzig, 1854, vol. I,
pp. 1-162, Aristotelis Ar:s Rbetorica. (Minerva GMBH, Frankfurt am
Main, unveranderter Nachdruck, 1966).
SPENGEL, Leonhard, Aristotelis Ar:s Rhetorica cum adnotatione, Teubner,
Leipzig, 1867, 2 vol., accedit Vetusta translatio Latina.
COPE, Edward Meredith, y John Edward Sandys, Tbe Rbetoric o/Aristotle
with a commentary, 1-11-III (rev. & ed. J. E. Sandys), University Press,
Cambridge, 1877 (Amo Press, New York, 1973. Hildesheim, 1976).
Con traducción al inglés.
RoEMER, A., Aristotelis Ar:s Rbetorica, Teubner, Leipzig, 1898 (1923,
1936).

CXXI
BIBLIOGRAFÍA

FREESE, John Henry, Aristot/e. Tbe Art o/Rbetoric, Loeb Classical Library,
193, Haivard University Press (Heinemann), New York-London, 1926.
GRANERO, E. Ignacio, Aristóteles. El arte de la retórica, texto gr., trad.,
notas y com., Instituto de Lenguas y Literaturas Clásicas, Universidad
de Cuyo, Mendoza, 1951.
TovAR, Antonio, Aristóteles, Retórica, Clásicos Políticos, Instituto de Es­
tudios Políticos, Madrid, 1953 0971).
Ross, William D., Aristotelis A'5" Rbetorica, Oxford University Press, Ox­
ford, 1959 (1964, 1969, 1975).
DUFOUR, Mérédic, Aristote, Rbétorique, I-II, III (M. Dufour et A. War­
telle), Société d' Édition "Les Belles Lettres", Paris, 1960 (1967, 1973).
KAsSEL, R., Aristotelis A'5" Rbetorica, De Gruyter, Berlín, 1976.
BomN, Luigi, Contributi della tradizione greco-latina e arabo-latina al
testo della Retorica di Aristote/e, Editrlce Antenore, Padova, 1977,
(Centro per la Storia della Tradizione Aristotelica ne! Veneto, Studia
Aristotelica 8, Universita di Padova).
CALBOU, Montefusco, Aristotelis A'5" Rbetorica, lntrod., ed. critica, trad. e
commento, Patron, Bologna, 1979.
VICTOR, C. J., Aristotelis A'5" Rbetorica, Bibliotheca Scriptorum Graeco­
rum et Romanorum Teubneriana, Teubner, Leipzig, 1980.
RACIONERO, Quintín, Aristóteles, Retórica. lntrod., trad. y notas, Gredos
(Biblioteca Clásica Gredos, 142), Madrid, 1990. Con variantes del
texto griego.
DoRATI, Marco, Aristotele, Retorica, t. crit.,. trad. e note, intr. Franco
Montanari, Amoldo Mondadori (Classici greci e latini), Milano, 1996.

Bibliobemerografia
ARISTOTE, Poétique, text établi et traduit par J. Hardy, Société d'Édition
"Les Belles Lettres", Paris, 197�.
ARISTÓTELES, APIITOTEAOYI TA META <PYIIKA, Aristote/is Mtetapbysica, Metafí­
sica de Aristóteles, volúmenes 1-II, edición trilingüe por Valentín GAR­
clA YEBRA, Biblioteca Hispánica de Filosofía, Gredos, Madrid, 1970.

CXXII
BIBLIOGRAFÍA

BoUTON, Christian David, Aristotle's tbeory of controverting tbe entby­


meme: Rbetoric IJ, 24-25, Diss. Northwestern University, Evanston,
Ill., 1995.
BARIBES, R., La antigua retórica, Buenos Aires, 1974 (trad. española de
B. Dorriots).
BERTI, Enrico, "Heidegger ed il concetto aristotelico di verita", Mélange
Aubenque, pp. 97-120 lHerméneutique et ontologie: mélange en
hommage a Pierre Aubenque, pub!. sous la dir. de Braue Rémi et
Courtine Jean-Fran�ois, Coll. Épimétée, PU, Paris, 1990).
BRUGE, Elisabetta, "Ipotesi di sviluppo di una logica della metafora in
Aristotele", Atti della Academia di Scienze, Lettere e Arti, di Palermo,
5ª ser. 11 1981-1982, pp. 191-198 (Palermo, Italia).
CAMPBELL, George, 7be Pbilosopby of Rbetoric, with a critica! intro­
duction by Lloyd F. Bitzer, Southern Illinois University Press, 1963.
CASANDRE, Rbétoric des passions (II, 1-11), (Trad. de, postface de MEYER
Michel), Petite Bibliothéque Rivage 7, Rivage, París, 1989.
CAZZULLO, Anna, La verita della parola. Ricerca suiJondamenti filosoftci
della metafora in Aristotele e nei contemporanei, Jaca Book, Milano,
1987.
CLAVAUD, Robert, Démostene, Prologues, Société d' Édition "Les Belles
Lettres", Paris, 1974.
CLUA, José Antonio, "En torno al •ethos tou neou, aristotélico (Ret. 11,
12-14)", Faventia, IX 2, 1987, pp. 67-77.
COPE, Edward Meredith, Studies in tbe Pbilosopby of Aristotle's Rhetoric,
Hermes Einselschriften, Franz Steiner Verlag, GMBH, Wiesbaden,
1972.
-, An Introduction to Aristotle's Rbetoric, with analysis, notes and
appendices, Macmillan, London and Cambridge, 1867 (repro­
graphischer Nacdruck, Georg Olms Verlag, Hildesheim-New York,
1970).
CoRBETI, Edward, Classical Rbetoric for tbe modern reader, Oxford
University Press, London-New York, 1965.

CXXIII
BIBLIOGRAFÍA

CHAIGNET, A., La Rbétorique et son Histoire, Paris, 1888 (repr., Minerva,


Frankfurt, 1982).
CHROUST, Anton-Hermann, Aristot/e /-JI, Notre Dame, Ind., 1973.
-, Aristot/e: 1be C/assica/ Heritage of Rbetoric, Ed. Keith V. Erickson,
Metuchen, N. J.
DiAz TEJERA, Alberto, "La metáfora en Aristóteles", Emérita, 63 (1), 1965,
pp. 103-116.
DüRJNG, Ingemar, Aristoteles. Darste//ung und Interpretation seines
Denkens, Heidelberg, 1966 (traducción de Bernabé Navarro: Aristó­
teles. F,xposición e interpretación de su pensamiento, Instituto de In­
vestigaciones Filosóficas, Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 1987).
ERJCKSON, Keith ed., Aristot/e's Rbetoric: Five Centuries of Pbi/o/ogica/
Researcb, Metuchen, N. J., 1975.
FISCHER, Walter, Rbetoric: A Tradition in Transition, Michigan State
University Press, East Lansing, 1975.
FLoREScu, V., La retorica ne/ suo sviluppo storico, 11 Mulino, Bologna,
1971.
FORTENGAUGH, William W., "Persuasion trough character and the com­
position of Aristoteles' Rbetoric", Reiniscbes Museum, CXXXIV 1991,
pp.152-156.
FRAILE, Guillermo, Historia de la Fi/osojia I, Grecia y Roma, Biblioteca
de Autores Cristianos, Madrid, 1965.
FuRLEY, David J.- Alexander NEHAMES, Aristot/e's Rbetoric. pbi/osopbica/
essays, proceedings of tbe Twe/ftb Symposium Aristotelicum, Prince­
ton University Press, Princeton, N. J., 1994.
GEU.RJCH, Michelle W., "Aristotle's Rbetoric, theory, truth, and metarhe­
toric", en Cabinet of muses: essays on classical and comparattve /itte­
rature in honor of 1bomas G. Rosenmeyer, ed. by Griffith Mark and
Mastronade Donald, Ga. Scholar Press, Atlanta, 1990, pp. 241-256.
GRANEll, M., Aristóteles y su polémica contra Platón, Espasa Calpe, Col.
Austral 846, Buenos Aires, 1948.

CXXIV
BIBLIOGRAFÍA

GRIMAIDI, William M. A., Aristotle, Rbetoric /-//, A Commentary, Ford­


ham University �ress, New York, 1980 y 1988.
HELLWIG, Antje, Untersucbungen zur 1beorie der Rbetorik bei Platon
und Aristoteles, Hypomnemata, Heft 38, Vandenhoeck und Ruprecht
in Gottingen, 1973.
JAEGER, Werner, Aristoteles, Grundlegung einer Gescbicbte seiner Ent­
wicklung, Weidmann, Berlín, 1955.
-, Aristotle: tbe /undamenta/s o/ tbe tbeory o/ bis development, Oxford,
1934 (trans. By R. Robinson).
-, Paideia, los ideales de la cultura griega, título original: Paideia, Die
Formung des griecbiscben Menscben, Berlín, 1954, traducción de
Joaquín Xirau y Wenceslao Roses, Fondo de Cultura Económica,
México 1957, pp. 982-998: "El Fedro de Platón: Filosofía y Retórica".
KANTELHARDT, Adolf, "De Aristoteli Rhetoricis", Rbetorika, Diss. Gottin­
gen, 1911, pp. 124-183.
KASSEL, R., Der Text der aristoteliscben Rbetorik, Berlín-New York, 1971.
KEMPER, J. A. R., "Topik und der antiken rhetorischen Techne", Kritiscbe
Information, XCIX 1981, pp. 17-32 (München Fink).
KENNEDY, George A., On rbetoric: a tbeory o/ civil discourse, Oxford
University Press, Oxford, 1991.
-, "The present state of the study of ancient rhetoric", Classical
Pbilo!ogy, LXX, 1975, pp. 278-282.
-, Classical Rbetoric and its cbristian and secular tradition from
ancient to modern times, The University of North Carolina Press,
Chapel Hill, 1980.
-, 7be Art o/ Persuasion in Greece, Princeton University Press,
Princeton, 1972.
KIRBY, John Thomas, "Aristotle on metaphor", American Journal o/
Pbilology, 118 (4), 1997, pp. 517-554.
KOWALSKY, G., De artis rbetoricae originibus quaestiones selectae, Soc.
Ditt., Lwow, 1933.

CXXV
BIBLIOGRAFÍA

KROLL, Wilhelm, Rbetorik, Paulys Real-Encyclopadie der Classischen


Altertumswissenschaft, Supplementband 7, Cols. 1039-1138, Metzler,
Stuttgart, 1940.
LEAL CARRETERO, Fernando Miguel, Der aristoteliscbe Wabrheitsbegriff
und die Aufgabe der Semantik, innaugural Dissertatio zur Erlangung
des Doktorgrades der philosophischen Facultat der Universitat zu
Koln, 1983.
LORD, C., "The intention of Aristotle's Rbetoric", Hermes, CIX, 1981, pp.
326-339.
MARTIN, Joseph, Antike Rbetorik: Tecbnik und Metbode, Handbuch der
Altertumswissenschaft 2, No. 3, Beck, 1974.
MARTÍN, Víctor Rafael, El problema de la verdad en la Metafísica de
Aristóteles, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico Condes,
Maracaibo, Venezuela, 1981.
MÜLLER-RICHTER, Klaus, Arturo LARCATI, Kampf der Metapber, Verlag der
Ósterreichische Akademie der Wissenscaften, Wien, 1996.
MURPHY, E. A synoptic bistory of classical rbetoric, Random House, New
York, 1972.
NICEV, Alexandre, "De la Rhétorique vers la Poétique", Euphrosyne,
XVI, 1988, pp. 9-34.
ÜROZ, J., "La retórica antigua", Helmántica, V, 1954, pp. 95-114.
PIAZZA, Francesca, " 'H0o; e ná0o; nella Retorica di Aristotele, interpre­
tazioni recenti", Giorna/e Filologico Ferrarense, XIII, 1990, pp. 5-33.
PLATÓN, Gorgl4s, introducción, versión y notas de Ute Schmidt Os­
manczik, Instituto de Investigaciones Fiológicas, Centro de Estudios
Clásicos, Universidad Nacional Autónoma de México, Bibliotheca
Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, México, 1980.
-, Hipias Mayor, Fedro, introducción, versión y notas de Juan David
García Bacca, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1966.
-, Le sopbist, text établi et traduit par August Dies, Société d'Édition
"Les Belles Lettres", Paris, 19695 .

CXXVI
BIBLIOGRAFÍA

QUILES, Ismael, Aristóteles, vida, escritos, doctrina, Espasa Calpe, Col.


Austral 467, Buenos Aires, 1948.
REYEs CoRIA, Bulmaro, "Homero, maestro/estudiante de retórica. ¿Una
fantasía JI., vv 442-443?", Noua Tel/us, 14, 1996, pp. 9-34.
RICOEUR, La. metáfora viva, trad. de Agustín Neira, Aristóteles, Europa,
Madrid, 1980, pp. 17-70.
Russo, Antonio, La. Filosofía della Retorica di Aristotele, Napoli, 1962.
RYAN, E. E., Aristotle's tbeory of rbetorical argumentation, Bellarmin,
Coll. Noesis, Montréal, 1984.
Scorr, Consigny, "Dialectical, rhetotrical and Aristotelian rhetoric",
Pbilosopby and Rbetoric, XXII, 1989, pp. 281-287.
ScHNEIDER, B., Die mittelalterlicben griechiscb-lateinischen Ueberset­
zungen der aristoteliscben Rhetorik, Berlin-New York, 1971.
SCHOEPSDAU, K., "Topik un Rhetorik. Zu Aristoteles Rhetorik B 22",
Würzburger Jahrbücher für die Altertumswissenscbaft, VII, 1981,
pp.63-84.
SEATON, C., "The Aristotelian Enthymeme", Classical Review, XVIII,
1914, pp. 113-119.
SOLMSEN, Friedrich, "Drei Rekonstruktionen zur antiken Rhetorik und
Poetik", Hermes, 67, 1932, pp. 151-154.
-, "The Aristotelian Tradition in Ancient Rhetoric", American Journal
of Phi�ology, 62, 1941, pp. 35-50, 169-190.
-, Die Entwicklung der aristotelischen Logik und Retorik, Berlín, 1924,
(Neue Philol. Untersuchungen 4, Berlin, 1929).
SPENGEL, Leonard, "Ueber die Rhetorik des Aristoteles", Abhandlungen
der philosoph-philologischen Klasse der K6niglich Bayerischen
Akademie des Wissenschaften VI.2, München, 1852, pp. 455-513.
-, "Die Definition und Einteilung der Rhetorik bei den Alteo", Rbein.
Museum, 18, 1963, pp. 481-526.
SPRUTE, J., "Aristoteles Theorie rhetorischer Argumentation", Gymna­
sium, LXXXVIII, 1981, pp. 254-273.

CXXVII
BIBLIOGRAFÍA

-, "Phiosophie und Rhetorik bei Platon und Aristoteles", en Die Macbt


des Wortes, pp. 29-45, hrsg. v. Klassen Car! Joachim u. Müllenbrock
Hans-Joachim, Ars Rhetorica 4, Marburg Hitzerot, 1992.
-, Die Entbymementheorie der aristoteliscben Rbetorik, Vandenhoeck
u. Ruprecht, Gottingen, 1982.
STANDF0RD, W. B., Greek metapbor, Oxford, 1936.
STARK, R., Metaphora, Hildesheim, 1968.
STIGEN, Anfinn, Tbe Structure ofAristot/e's Tbougbt, Universitetsforlaget,
Oslo, 1966.
TARSKI, Alfred, "Der Wahrheitsbegriff in der formalisierten Sprachen",
Studia Pbi/osopbica, Comentarii Societatis Pbi/osopbicae Polo­
norum, 1933, pp. 261-405 (traducción de Leopold Blauste, 1935).
VAL0ZZ0, Maddalena, "Metafore agonistiche e terminologia retorica",
Quaderni Urbinati di Cultura C/assica, 1996, N. S. No. 53, pp. 123-
130.
VALLEJO CAMPOS, Álvaro, "El Fedro y la retórica de Aristóteles", Métexis,
7, 1994, pp. 71-90.
VITALE, V incenzo, "La verita comme inganno: !'arte di Gorgia", Fílosofia,
XLI, 1990, pp. 3-12 (Torino).
WALZER, Arthur, "Aristotle's Rbetoric, dialogism and contemporary
research in composition", Rbetorlc Revíew, pp. 45-57.
WARTELLE, A., Lexique de la "Rbetorique" d' Aristote, Les Belles Lettres,
Paris, 1981.
WHATELY, Richard, Elements of rhetoric, edited with a critica! intro­
duction by Douglas Ehninger, University Press, Southern Illinois,
1963.
Wn.soN, Thomas, Art of Rhetoric, Oxford Clarendon Press, 1909.
ZUMSTEG, Georg, Wabrbeit und Volksmeínung, zur Entstebung und
Bedeutung der aristoteliscben Topík, Bern und Stuttgart Haupt, 1989.

CXXVIII
RETÓRICA

TEXTOS GRIEGO Y ESPAÑOL


A

1354a 1 'H pr¡TOpLKTJ ECTLV CÍVTLCTpoq>oc TÍJ 8LaA.EKTLK1\ º ciµq>ÓTEpm


ya.p TTEPL TOLOÚTWV TLVWV ELCLV a KOLVO. Tpórrov TLVÓ. árráVTWV
ECTI. yvwpL(ELV Ka\. OtJOEµLo.C ETT.LCTT]µr¡c ci</>wpLcµÉvr¡c- 8Lo Kal.
rráVTEC Tpórrov TLVÓ. µETÉXOUCLV ciµq>o1.v· rráVTEC ya.p µÉXPL
s nvoc Ka\. EéETá(nv Ka\. ÚTTÉXELV Myov Ka\. cirro>..oyE1.c0m Ka\.
KaTT¡yopELV EyxnpoucLv. Twv µe:v ovv rroAA.wv oí. µEv ELKÍJ
Tal/Ta 8pwCLV, oí. 8E 8La. cuv-fi0nav cirro EéEWC" ETTEL 8'
aµq>oTÉpwc EV8ÉXETaL, 8fJ>..ov OTL ELTJ áv auTÓ. Ka\. 6841 TTOLELV º
8L' O ya.p ETTLTUYXáVOUCLV o'( TE füa. CUVT]0ELaV Ka\. o\. arro TOÜ
10 auTOµáTOU T17V al TLaV 0EWpELV EV8ÉXETaL, TO 8E TOLOÜTOV ií8ri
rrávTEC áv óµoA.oYTJCaLEV TÉXVTJC E'pyov Elvm. vüv µEv ovv o\.
TO.C TÉxvac TWV AÓywv cuvn0ÉVTEC ou8Ev wc ELTTELV
TTETTOpLKaCLV auTf]c µópLOV (ai. ya.p TTLCTELC EVTEXVÓV ELCL
µóvov, TÓ. 8' o.AA.a rrpocOfJrnL), oí. 8E rrEp\. µEv Ev0uµr¡µáTwv
15 ou8Ev >..Éyoucw, orrEp e-cT\. cwµa Tf]c rrkTEwc, rrEp\. 8E Twv E'éw
TOÜ rrpáyµaTOc TO. TTAELCTa rrpayµaTEÚOVTaL. 8Lapo>..r¡ ya.p Ka\.
EAEoc rn\. 6pyr¡ rn\. Ta Towürn rráOr¡ Tf]c ¡j¡uxfJc ou rrEp\. Toü
rrpáyµaTóc e-cnv, ci)..)..ó. rrpoc Tov 8LKacT-fiv· wCT' EL rrEp\. rrácac
�v Ta.e KpLCELc Ka0árrEp EV Ev(mc yE vüv ECTL Twv rró>..Ewv
20 Ka\. µá>..LcTa Tat.c EuvoµouµÉvmc, oooEv áv Elxov o n AÉywcLv·
éirraVTEC ya.p o\. µEv OLOVTaL 8ELV OÜTW TOUC vóµouc ayopEÚELV,
oí. 8E Ka\. xpwvTm rn\. KWAÚOUCLV E'éw TOÜ rrpáyµaTOc A.ÉyELv,
Ka0árrEp Ka\. €V 'ApEL4J rráy4J, 6p0wc TOÜTO voµ((OVTEC" ou ya.p

1
Libro I

1 La retórica es antístrofa 1 a la dialéctica. Ambas, en efecto, ver- 13 54a


san acerca de cosas tales, que, comunes en cierto modo, de
todas es competencia conocerlas y no de alguna ciencia deter­
minada. Por esto también todos en cierto modo participan de
ambas; pues todos, hasta cierto punto, tienen entre manos
tanto averiguar como sostener una razón, tanto defenderse
como acusar. 2 De entre los muchos, por tanto, unos al acaso
realizan esas cosas, otros por costumbre originada de un hábi-
to. Y ya que de ambas formas es posible, es evidente que sería
posible también hacerlas con método. Pues, por lo que aciertan
quienes por costumbre y también quienes por azar, es posible
contemplar la causa. Y todos estarían de acuerpo en que tal
cosa es ya obra de un arte.3 Ahora bien, quienes componen
las artes de los discursos ninguna porción de esa, por así de-
cir, han suministrado (pues sólo las persuasiones son cosa
artística y lo demás, aditamentos); y ellos nada dicen cierta­
mente acerca de los entbymemas,4 lo cual es cuerpo de la
persuasión; 5 sino que en máxima parte se ocupan de lo que
está fuera del asunto; pues desavenencia y compasión e ira y
las afecciones tales del ánimo, no están en tomo del asunto,
sino en relación al juez. De manera que, si respecto a todos
los juicios fuera como en verdad es ahora en algunas de las
ciudades, sobre todo en las bien legisladas, nada tendrían
que decir. Pues todos piensan, unos que las leyes deben así
proclamar y otros tienen en uso y también prohíben hablar
fuera del asunto, como también en el Areópago, rectamente
considerando esto. Es necesario, pues, que no trastornen al

1
ARISTÓTELES

&1 Tov fürncn'¡v füaCTpÉ</>ELv de ÓpYT]v 1rpoáyovrnc 17 <f>0óvov


25 17 EA.EOV' oµOLOV ya.p KUV E'( TLC 4J µÉAAEL XPflC8aL KaVÓVL,
TOUTOV TTOLT]CELE cTpE�AÓv. ETL 8E <f>avEpov on TOU µEv
aµ<pLC�T)TOUVTOC ou8Év ECTLV Eew TOU 8E1em TO TTpéiyµa OTL
frnv 17 ouK frnv, 17 yÉyovEv 17 ou yÉyovEv· El 8E µÉya 17
µLKpóV, 17 füKaLOV 17 afüKOV, oca µT) O voµo8ÉTT)C füwpLKEV,
30 auTOV 8Í] TTOU TOV füKacn'¡v 8E1 'YLYVWCKELV Kal. ou µav0ávnv
TTapa. TWV aµ<pLC�T)TOÚVTWV.
µá>..LcTa µEv oi!v TTpücÍ]KEL Touc 6p8wc KELµÉvouc vóµouc,
oca EV8ÉXETaL, TTÓVTa füop((nv auTOÚC, Kal. OTL EAÓXLCTa
KaTaAELTTELV ETTL To1c Kp(voucL, TTpwTOv µEv on ?va >..a�E1v
35 Kal. 6>..(youc pq.ov 17 1roXAouc Eü <f>povouvrnc Kal. 8uvaµÉvouc
t354b voµo8ETE1v Kal. füKá(nv· ETTEL8' a\. µEv voµo8Edm EK 1roXAou
xpóvou CKE¡µaµÉvwv ytvovTm, ai. BE KpLCELC Ee imoyu(ou, WCTE
xa>..rnov a1rofü8óvm TO fürnLOv rnl. To cuµ<f>Épov Ka>..Gic Touc
KptvovTac. TO BE 1rávTwv µÉyLcTov, on r¡ µEv Tou voµo8ÉTou
5 KpLCLC ou KaTa. µÉpoc, aXAa. lTEpl. µEAAÓVTWV TE Kal. rn86>..ou
ECTLV, 6 8' EKKAT)CLacn'¡c Kal. fürncn'¡c �8T) TTEpl. 1rap6vTWv Kal.
a<f>wpLcµÉvwv Kptvoucw 1rpoc oüc Kal To <pLAE1v �8T) Kal. TO
µLcE1v Kal TO '(füov cuµ<f>Épov cuVÍ]pTT)TaL TTOAAÓKLC, wcTE
µT)KÉTL 8úvac8m 8EWPElV Í.Kavwc TO UAT)8ÉC, aXA' ElTLCKOTElV
10 TÍJ KpLCEL To 't8Lov r¡8u 17 AulTT)pÓv. TTEpl. µEv oi!v Twv dXAwv,
wcTTEp MyoµEv, 8E1 wc EAaxtcTwv TTOLELV KÚpLov Tov KpLTÍ]V,
TTEpl. 8E TOU yEyovÉvm 17 µT) yqovÉvm, 17 ECEc8m 17 µT) ECEc8m,
17 Elvm 17 µ11 Elvm, aváyKT) ETTL To'ic KpLTa1c KarnAELTTELV' ou
ya.p 8uvaTov rnuTa Tov voµo8ÉTT)V TTp<i(&1v. El 8E rnOO' oÜTwc
15 EXEL, <paVEpüV OTL TO Eew TOU TTpáyµaTOC TEXVOAoyoDCLV OCOL
TaA.Aa füop((OUCLV, OlOV TL OEl TO lTpüOLµLOV 17 TTJV füÍ]'YT)CLV

2
RETÓRICA I

juez incitando a ira o a envidia o compasión. Cosa semejante,


en efecto, sería también, si alguien, la caña de que va a hacer
uso, éste, curva hiciera. Y es evidente además que nada es
propio del que litiga, fuera de mostrar que el asunto es o no
es, o que sucedió o no sucedió. Pero, si grande o pequeño, o
justo o injusto, cuantas cosas no delimitó el legislador, es ne­
cesario ciertamente que el juez mismo las conozca y que no
las aprenda de los litigantes.
Así pues, conviene especialmente que las leyes rectamente
dispuestas ellas mismas delimiten todas cuantas cosas es po-
sible y que dejen las menos en los que juzgan. En primer
lugar, porque es más fácil elegir a uno y a pocos, que a muchos
que sean sensatos y que puedan legislar y juzgar. Además, las
legislaciones existen después de mucho tiempo, habiendo ellos 1354b
deliberado; los juicios, en cambio, de improviso, de manera
que es dificil que quienes juzgan administren bien lo justo y
lo conveniente. Y lo más grande de todo, que el juicio del
legislador no es ciertamente en particular, sino acerca de cosas
futuras y también en general. El de la asamblea y el del tribu-
nal, en cambio, juzgan ya acerca de cosas presentes y deter­
minadas; a los cuales muchas veces está ligado ya tanto el amar
como el odiar y la propia conveniencia, de manera que ya no
puedert contemplar cabalmente lo verdadero, sino que lo pro-
pio, placentero o penoso, ensombrece el juicio. Así pues,
acerca de las demás cosas, como decimos, es necesario que
de las menos posibles se haga árbitro al juzgador; en cambio,
acerca de que sucedió o no sucedió, o de que será o no será,
o de que es o no es, fuerza es dejarlo en los juzgadores. Pues
no es posible que el legislador prevea esas cosas. Y si eso es
así, es evidente que lo de fuera del asunto lo tratan según el
arte cuantos delimitan las demás cosas, como, qué cosa debe
tener el proemio o la narración, y cada una de las demás

2
ARISTÓTELES

EXELV, KaL TWV aAÑuv EKaCTOV µoplwv· OVOEV yop EV aUTOLC


dUo rrpayµaTEÚovTm TTA.TJV orrwc Tov KpLTTJV TTOLÓV nva
TTOLTJCWCLV, TTépl 8E TWV EVTÉXVWV TTLCTEWV OVOEV 8ELKVÚOUCLV,
20 TOUTO 8' ECTLV o0cv dv TLC yÉVOLTO EV0UµT)µaTLKÓC. 8Lo yop
TOUTO TT)C auTfic OUCT)C µc068ou TTépl TO 8T)µT)yOpLKO KaL
8LKavLKá, Ka\. KaUlovoc Kat TTOA.LTLKWTÉpac Tfic 8T)µT)yOpLICTlC
rrpayµaTdac OÜCTJC i) Tfic TTcp\. TO cuvaUáyµaw, TTcpl µEv
EKELVTJC ou8Ev A.ÉyoucL, TTcpl 8E Tou 8LKá(cc0m rrávTcc
25 TTELpwvTm TEXVOA.oyc'iv, on �TTÓV ECTL rrpo Epyou TO EEw Tou
rrpáyµaTOC AÉyELv EV TOLC 8T)µT)yOpLKOLC Kal �TTÓV ECTL
KaKoupyov ri 8T)µT)yopla 8LKoA.oylac, OTL KOLVÓTcpov. EVTaOOa
µEv yop ó KpLTTJC TTEPL OLKELWV KpLVEL, WCT' OOOEV dUo &1
TTA.TJV cirro&1Em on oÜTwc EXEL wc </>TJCLV 6 cuµ�ouA.cúwv· EV
30 8E TOLC 8LKaVLKOLC oux Í.Kavov TOUTO, a.Uo TTpü Epyou ECTLV
avaA.a�'iv TOV a.KpoaTi¡v· TTcp\. (lAAOTplwv yop Tl KpLCLC, WCTE
TTpOC TO ainwv CKOTTOÚµEVOL Kal TTpOC xápLV a.KpowµEVOL
8L86acL TOLC ciµ</>LC�T) TOUCLV, a.U' ou KpLVOUCLV. 8Lo KaL
1355a TTOAAaxou, WCTTép TTpÓTcpov clrrov, 6 vóµoc KWA.ÚEL AÉYELV EEw
Tou rrpáyµaToc· EKE1 8' auTO\. oí. KpLTa\. TouTo TT)poucLv Í.Kavwc.
ETTcl 8E </>avcp6v knv on ri µEv EVTqvoc µÉ0o8oc TTcpl Toe
TTLCTELC ECTLV, Tl OE TTLCTLC cirró&LEk TLC (TÓTE yop TTLCTEÚOµEv
s µáA.LCTa owv cirro8c&1x0m úrroM�wµcv), ECTL 8' cirr68néLc
PTJTOPLKTJ Ev0ÚµT)µa, Kal ECTL TOUTO wc ELTTELV CÍTTAWC
KUpLwTaTov Twv rrkTEwv, TO 8' Ev0úµT)µa cuUoyLcµóc TLC, TTcpl
8E cuUoyLcµou 6µolwc éirraVToc Tfic 8LaA.EKTLKfjc knv l&1v,
T) auTfic OA.T)C T) µÉpouc TLVÓC, 8fjA.OV OTL Ó µÓA.LCTa TOUTO
10 8uváµcvoc 0cwpc1v, EK Tlvwv Kal rrwc ylvnm cuUoyLcµóc,
OVTOC Ka\. EV0UµT)µaTLKOC dv ELT) µáA.LCTa, TTpocA.a�wv TTcp\. TTOLÓ

3
RETÓRICA I

partes. Pues en ellas ninguna otra cosa tratan, sino cómo ha-
rán al juzgador a cierto modo, pero no muestran nada acerca
de las artísticas persuasiones; y esto es de donde alguien pu­
diera hacerse hábil en enthymemas. Por esto, en efecto, sien-
do el mismo el método en relación a los asuntos políticos y
forenses,6 y siendo más bella y más del ciudadano la activi-
dad política7 que la que respecta a los intercambios, nada
ciertamente acerca de aquélla dicen, pero acerca del hacer
justicia todos pretenden tratar con arte; porque es menos pro­
vechoso decir cosas fuera del asunto, en los políticos, y cosa
menos nociva es la arenga política que el discurso forense,
porque es más general. Ahí, en efecto, el juzgador juzga acerca
de cosas propias, de modo que ninguna otra cosa se precisa
sino demostrar que así es, como dice el que aconseja. En los
forenses, en cambio, no basta esto, sino que es provechoso
cautivar al oyente. Pues acerca de cosas ajenas es el juicio, de
manera que mirando a lo propio y prestando oídos al favor,
se dan a los litigantes, pero no juzgan. Por esto también en
muchos lugares, como antes dije, la ley prohíbe hablar fuera 1355a
del asunto. Y ahí los jueces mismos vigilan cabalmente esto.
Y puesto que es evidente que el método tocante a las persua­
siones es el artístico, y que la persuasión es cierta demostra­
ción"(pues entonces principalmente nos persuadimos, cuan-
do entendemos que está demostrado), y que la demostración
retórica es enthymema, y que es éste, para decirlo llanamen-
te, lo más importante de las persuasiones, y· que el enthy­
mema es cierto silogismo, y que igualmente acerca de todo
silogismo atañe a la dialéctica ver, o a toda ella o a una parte, es
claro que especialmente quien puede contemplar esto, de cuá-
les cosas y cómo se origina el silogismo, éste sería también
especialmente hábil en enthymemas, habiendo captado respec-
to a qué cosas es el enthymema y también qué diferencias

3
ARISTÓTELES

TÉ ECTL TO lv0úµT)µa Kal. TLvac EXEL füacpopa.c TTpoc Tovc


AO)'LKOUC CUAAO)'LCµoúc. TÓ TE yup O.AT)8EC Kal TO oµoLOV T4)
Ó.AT)8EL Tftc airrí']c len 8uváµrnc l8áv, éíµa & Kal. ol c'ív0pwTTOL
15 TTpoc TO O.AT)8EC TTEcpÚKaCLV LKavwc Kal TU TTAELW TUyxávoucL
Tftc O.AT)8dac- füo TTpOC TU EV8o�a CTOXaCTLKWC EXELV TOU
óµotwc E!xovToc Kal TTpoc TT}V a>..ri8náv knv.
on µEv ouv TU E�w Tou TTpáyµaToc ol aAAoL Tqvo>..oyoucL,
Kal. fü6n µuA>..ov O.TTOVEVEÚKaCL TTpOc TO füKOAO)'ELV, cpavEpóv·
20 XPTJCLµoc 8É knv 1) PTJTOPLKTJ 8Lá TE TO cpÚCEL Elvm KpdTTW
TO.AT)8í'] Kal. Tu 8tKaLa TWV ivavT(wv, WCTE luv µ17 KaTu TO
TTpüCT]KOV al KpLCELC )'L)'VWVTaL, aváyKT) fü' aÚTWV l)TTO.c8m,
TOUTO 8' ECTLV a�LOV ETTLTLµT]CEWC, ETL 8E TTpoc EVLOUC ou8'
EL TT]V O.KpL¡kCTáTT)V EXOLµEv ETTLCTT]µT)V, l>Q.füov aTT' EKELVT)C
2s TTEtcm AÉyovrnc· fü8acKaAtac yáp knv 6 KaTu TT}V ETTLCTT]µT)v
AÓ)'OC, TOUTO 8E a8úvaTOV, aA;\' aváyKT) füu TWV KOLVWV
TTOLE1c8m Tuc TTLCTELC Ka\. Tovc Myouc, wcTTEp Ka\. lv ·Totc
TomKOLC EAÉyoµEv TTEPL Tftc TTpoc TOUC TTOAAOUC EVTEÚ�EWC.
ETL 8E TavavTta 8Et 8úvac8m TTEL8nv, Ka8áTTEp Ka\. iv TOLC
30 CUAAO)'LCµo1c, oux OTTWC aµcpÓTEpa TTpáTTwµEv (ou yup 8Et TU
cpau>..a TTd8nv), aA>..' '(va µ17 >..av8á111J TTwc EXEL, Ka\. oTTwc c'íA>..ou
xpwµÉvou TOLC AÓ)'OLC µ17 füKatwc aino\. AÚELV E!xwµEv. TWV
µEv ouv c'íA>..wv TEXVWV ou8Eµta TavaVTta cuA>..oyt(nm, 11 &
8LaAEKTLKTJ Ka\. 1) PTJTOPLKTJ µóvm TOUTO TTOLOUCLV' óµotwc yáp
35 ElcLV aµcpÓTEpm TWV EVaVTLWV. TU µÉVTOL ÚTTOKELµEva
TTpáyµarn oux óµotwc EXEL, aA>..' O.EL TO.AT)8í'] Kal TU �EATLW
Tfj cpúcn EÚCUAAO)'lCTÓTEpa Kal m8avwTEpa wc ÓTTAWC ELTTELV.

4
RETÓRICA I

tiene frente a los silogismos lógicos. Pues tanto lo verdadero


como lo semejante a lo verdadero, hacer verlo ataña a la mis­
ma facultad. Y los hombres tanto en su totalidad son por na­
turaleza suficientes para lo verdadero, como, en su mayoría,
alcanzan la verdad. Por lo cual, ser conjeturador8 respecto a
cosas de opinión común es propio de quien igualmente lo es
también respecto a la verdad.
Así pues, que los demás tratan según el arte lo de fuera del
asunto, y por qué más bien se han inclinado a hacer discur­
sos forenses, es evidente. Y la retórica es útil por ser, también
por naturaleza, más fuertes las cosas verdaderas y las justas
que sus contrarias; de manera que, si acaso los juicios no
llegaran a ser conforme a lo conveniente, a causa de sí mis­
mos serían vencidos; y esto sería digno de represión. Ade­
más, frente a algunos, ni siquiera si tuviéramos la más exacta
ciencia, sería fácil, hablando, por ella persuadir.9 En efecto,
de enseñanza es el discurso conforme a la ciencia; pero esto
es imposible, sino que fuerza es que mediante opiniones co­
munes se hagan las persuasiones y los discursos, como en los
Tópicos 10 decíamos acerca del debate ante la multitud. Y es
necesario, además, poder persuadir cosas contrarias, así como
también en los silogismos, 11 no en forma que hagamos am­
bas cosas (pues no hay que persuadir cosas viles), sino para
que no pase inadvertido cómo es, y de modo que, valiéndose
otro de los discursos no justamente, nosotros mismos poda­
mos resolver. Así pues, ninguna de las demás artes concluye
cosas contrarias, sino que solas la dialéctica y la retórica ha­
G:en esto. Pues ambas son por igual de cosas contrarias. Sin
embargo, no se hallan por igual los asuntos propuestos, sino
que siempre las cosas verdaderas y las mejores son por na­
turaleza de mejor inferencia y más persuasivas, para decirlo
llanamente. Y además de estas cosas, sería absurdo, si en ver-

4
ARISTÓTELES

npoc 8E TOÚTOLC ClTOlTOV El Tc+J cwµaTL µEv atcxpov µ17 8úvac0m


�ori0E'iv ÉaUTc+J, A.Óy(¡) 8' ouK alcxpóv· o µu:>-.Aov '(fü6v knv
1355b civ0pwnou Tf¡c TOU cwµaTOC xpdac. El 8' OTL µEyáAa �M­
qJELEV QV Ó XPWµEVOC OÓLKWC TÍ] TOLaÚTlJ 8uváµEL TWV A.Óywv,
TOUTÓ YE KOLVÓV ECTL KaTU lTÚVTWV TWV ciya0wv 1TAl7V cipcrfjc,
rnl. µáALcTa KaTu Twv XPllCLµwTáTwv, ofov tcxúoc úyLEiac
5 lTAOÚTOU CTPªTll'YLaC" TOÚTOLC yup av TLC Wq>EAT]CELEV TU
µÉyLCTa XPWµEVOC ÓLKaLWC Kal' �Aá¡/JELEV OÓLKWC.
OTL µEv oüv ouK ECTLV ou0Ev6c TLvoc yÉvouc ciq>wpLcµÉvou
17 PllTOpLKT], ci:\Au rn0áTTEP 17 8LaAEKTLKT], Kal OTL XPTJCLµoc,
q>avEp6v, Kal OTL ou TO lTELCaL Epyov auTf¡c, ci:\Au TO lóE'iV
JO TU únápxovTa m0avu lTEpl. EKaCTOV, rn0áTTEp Kal EV Ta'ic
ClAAaLC TÉXVaLC nácmc (ou8E yup iaTpLKT7C TO úyLu 1TOLT7CaL,
ci:\Au µÉXPL Otl EVÓÉXETaL, µÉXPL TOÚTOU npoayayE'iv· ECTLV yup
Kal Touc ci8uváTOuc µcraAa�nv úyLEiac oµwc 0EpanEucm
KaAwcl· npoc BE TOÚTOLC OTL Tfjc aUTT7C TÓ TE m0avov KaL
15 TO q>mv6µEvov l8E'iv m0av6v, wcnEp rnl. ETTl Tf¡c füaAEKTLKT7C
cu:\AoyLcµ6v TE Kal. q>mv6µEvov cu:\AoyLcµ6v· fi yup coq>LCTLK17
ouK Ev TÍ} 8uváµEL ci:\A' lv TÍ] npompÉcEL· nA17v lvrnOOa µEv
ECTaL 6 µEv KaTU TT]V ElTLCTTJµriv 6 ÓÉ KaTU TT]V npoaLpECLV
pTJTWp, EKEL BE ccxpLCTT]C µEv KaTu TT]V npoatpEcLv, ÓLaAEKTLKOc
20 8E ou KaTU TT]V npoatpECLV ci:\Au KaTU TT]V 8úvaµLV.
lTEpl 8É auTf¡c ,wri Tf¡c µE068ou 1TELpwµE0a AÉyELV, lTWC TE
rnl EK Tlvwv 8uvric6µE0a TUyxávELv Twv npoKELµÉvwv. náALV
oüv ofov E� únapxfjc opLcáµEVOL aVTT]V TLC ECTL, AÉywµEv TU
AOLTTá.
25 2 "EcTw 817 fi PllTOPLKT] 8úvaµLc TTEpl. EKacTov TOU 0EWpfjcm
TO lv&x6µEVOV m0av6v. TOUTO yup oi.J&µLcrC ÉTÉpac ECTl TÉXVllC

5
RETÓRICA I

dad fuera vergonzoso no poder auxiliarse con el cuerpo, y no


lo fuera, con el discurso; lo cual es más propio del hombre que 1355b
el uso del cuerpo. Y si (alguien dijera) que grandemente da-
ñaría quien injustamente se valiera de la tal facultad de los
discursos, esto ciertamente es común en el ámbito de todos
los bienes, a excepción de la virtud, y sobre todo en el ám-
bito de los más útiles, cual es de la fuerza, de la salud, de la
riqueza, de la estrategia. Pues valiéndose justamente de estas
cosas alguien sería útil al máximo; e injustamente, dañaría.
Así pues, es evidente que la retórica no es de absoluta­
mente ningún género determinado, sino así como la dialéc­
tica, y que es útil; y q1..,e obra de ella no es el persuadir, sino
el hacer ver las cosas persuasivas que existen respecto a cada
particular, así como también en todas las demás artes (pues
tampoco es de la medicina el hacer cosas saludables, sino
hasta donde es posible, hasta eso encaminar; pues es posible,
no obstante, también a los incapaces de alcanzar salud, curar­
los bien). Y, además de esto, que de ella es el hacer ver tanto
lo persuasivo como lo que parece persuasivo, como también
en la dialéctica, tanto el silogismo como el aparente silogis­
mo. Pues la sofística no está en la facultad, sino en el propó­
sito; excepto que allá ciertamente el retórico será, uno en
cuanto a la ciencia, otro en cuanto al propósito; acá, en cam­
bio, sofista en cuanto al propósito y dialéctico, no en cuanto
al propósito, sino en cuanto a la facultad.
Pero ya intentemos hablar acerca del método mismo: cómo,
y también de qué cosas, podremos alcanzar las que se pro­
ponen. Nuevamente, pues, como desde el comienzo, habién­
dola definido, qué es, digamos lo restante.
2 Sea, por tanto, la retórica, facultad de hacer contemplar lo
persuasivo, admitido respecto a cada particular. 12 Esto, en efec­
to, de ningún otro arte es obra, pues cada una de las demás es

5
ARISTÓTELES

Ep)'OV' TWV yap O.AAWV fKÚCTTJ TTEpl TO aÚTÍJ ÚTTOKELµEVÓV ÉCTLV


fü8acKaA.LKTJ Kal. TTELCTLKTJ, olov laTpLKTJ TTEpl. Ú)'Lnvwv Kal.
VOCEpwV, Kal )'EWµnpta TTEpl Ta cuµ�E�T]KÓTa TTáfu] TOLC
20 µqÉ0ECL, Kal apL0µT]TLKTJ TTEpl apL0µwv, óµotwc 8E KaL a\.
X.orna\. Twv Tqvwv Kal Émcn¡µwv· fi 8E PTJTOPLKTJ TTEpl Tou
8o0ÉvToc wc ELTTELV 8oKEL 8úvac0m 0EWpE'iv To m0avóv, füo
Kat cpaµEv auTT¡v ou TTEpt n yÉvoc '(füov a<f>wpLcµÉvov lxnv
TO TfXVLKÓV.
35 Twv BE TTLCTEWV a\. µEv O.TEXVOL ELCLV ai. 8' EVTEXVOL. a.Tqva
8E AÉ)'W oca µr¡ fü' fiµwv TTETTÓpLCTUL aAA.a TTpoi.inf¡pXEV, ofov
µápTUpEC �ácavOL cuyypacpal Kal oca TOLaUTa, EVTqva BE oca
füa TT]C µE0Ó8ou KaL fü' T]µWV KaTaCKEOOC�VaL 8uvaTÓV, WCTE
8E1 TOÚTWV TOLC µEv XPTJCac0m, Ta 8E EÚpELV.
1356a TWV 8€ füa TOU AÓ)'OU TTOpL(oµlvwv TTÍ.CTEWV Tpta Et8T] ECTLV'
ai. µE)/ yáp ELCLV Év T(+J ií0n , vU AÉ)'OVTOC, ai. 8E Év T(+J TOV
aKpOOTl)V füa0ELVaL TTWC, a\. 8€ EV aUT(+J T(+J AÓ)'(¡l füa TOU
8ELKVÚVUL fi cpalvEc0m 8ELKVÚVUL. füa µEV ovv TOU ií0ouc, OTaV
5 OÜTW AEX9ÍJ 6 X.óyoc WCTE aeLÓTTLCTOV TTOL�CaL TOV AÉ)'OVTa'
TOLC yap ÉTTLELKÉCL TTLCTEÚOµEv µéiA>..ov Kal. 0éiTTOV, TTEpl
TTÚVTWV µEv CITTAWC, ÉV ole BE TO aKpl�EC µr¡ ECTLV ciA>..a TO
aµcpL8oeELV, Kal TTaVTEAWC. &'i 8E Kal TOUTO cuµ�atvnv füa
TOU x.óyou, aAAa µr¡ füa TOU TTpo8E8oeác0m TTOLÓV nva Elvm
10 TOV AÉ)'OVTa' ou yáp, WCTTEP EVLOL TWV TEXVOAO)'OÚVTWV, <OU>
TL0EµEv ÉV TÍJ TÉXVTI Kal. TT¡V ÉTTLELKELaV TOU AÉ)'OVTOC, wc
ouBEv cuµ�A>..oµÉ VT]V TTpoc TO m0avóv, ciA>..a CXE8ov wc ElTTELV
KUpLwTán¡v EXEL TTÍ.Cnv TO �0oc.

6
RETÓRICA I

didascálica y suasoria respecto a lo que se le propone; cual la


medicina, acerca de lo saludable y de lo insalubre, y la geome­
tría respecto a las propiedades que corresponden a las mag­
nitudes, y la aritmética acerca de los números, e igualmente
también las restantes de las artes y de las ciencias. Y la retórica,
por así decir, parece que puede hacer contemplar lo persuasi­
vo acerca de la cosa dada; por esto también afirmamos que
no tiene lo artístico en relación a género alguno particular
determinado.
Y de las persuasiones, unas son sin arte y otras están den­
tro del arte. Y sin arte llamo a cuantas cosas no han sido
suministradas mediante nosotros, sino que anteriormente
existían, como testigos, torturas, escritos y cosas semejantes;
dentro del arte, en cambio, a cuantas mediante el método y
mediante nosotros es posible que sean puestas en orden. De
manera que, de estas cosas, hay que utilizar las unas, inven­
tar las otras.
Y de las persuasiones suministradas mediante el discurso, 1356a
hay tres clases. Unas, en efecto, están en el carácter del que
habla; otras, en disponer de alguna manera al oyente; otras,
en el discurso mismo, por medio del mostrar o aparecer que se
muestra. Así pues, por medio del carácter, 13 cuando de tal
manera es dicho el discurso, que hace fidedigno al que habla.
Pues a los honestos más creemos y con más rapidez; sencilla­
mente en verdad, acerca de todo; y totalmente, en cambio, en
lo que lo preciso no existe, sino el dudar. Pero esto también
debe ocurrir mediante el discurso, mas no por estar juzgado de
antemano qué clase de persona es el que habla. Pues no, como
algunos de los que tratan con arte, [no] colocamos en el arte
también la decencia del que habla, porque en nada contribuye
a lo persuasivo, sino que casi, por así decir, su carácter tiene
persuasión muy poderosa.

6
ARISTÓTELES

füa 8E TWV aKpoaTCÍJV, éhav ELC TTá0oc irrro TOU Myou


TTpoax0wcLV" ou 'YªP oµoí.wc a1To8t8oµEv TCIC KpÍ.CELC AUTToÚµEVOl
15 KaL xaí.poVTEC, 11 q>LAOUVTEC Kal µLCOUVTEC' TTpoc o Kal µ6vov
TTELpiic0aí. <j>aµEv TTpayµaTEÚEc0m Touc vvv TEXVOAo-yovvTac.
TTEpl µEv ovv TOÚTwv 8T]AW0i¡cnm Ka0' É!Kacrnv, éhav TTEpl
TWV TTa0wv AÉ-ywµEv, füa 8E TOU Myou TTLCTEÚOUCLV, /hav
O.ATJ0Ec 11 <j>mv6µEvov 8Eí.�wµEv EK TWV TTEpl É!Kacrn m0avwv.
20 ETTEL 8' al TTÍ.CTELC füa TOÚTWV Eicí., <j>avEpov OTl TaÚTac
ECTL Aa�ELV TOU cuAAoyí.cac0aL 8uvaµÉvou Kal TOU 0Ewp�caL
TTEpl TCI ií0TJ Kal TTEpl TCIC apETCIC KaL TpÍ.TOV [mu] TTEpl TCI
TTá0Tj, TÍ. TE É!KacT6v Ecnv Twv TTa0wv Kal TTOLÓV n, Kal EK
TÍ.vwv Eyyí.vnm Kal TTWC, wcTE cuµ�aí.vEL n'¡v PTJTOpudiv olov
25 TTapa<j>uÉc TL �e 8taAEKn�c Elvm rnl �e TTEpl Ta ií0TJ
TTpayµaTEÍ.ac, T]V 8Í.KalÓV ECTl TTpocayopEÚELV TTOAl TlKT]V. füo
Kal imo8únm ÚTTo To c�µa To �e TTOALn�c fi PTJTOPLKTJ
Kal o\. avnTTOLOÚµEVOl TaÚTT]C Ta µEv fü' O.TTaL8EUcí.av, TCI 8E
fü' a.Aa(ovdav, Ta 8E Kal fü' dAAac al TÍ.ac a.v0pwmKác· len
30 yap µ6pL6v n �e 8taAEKn�c Kal oµoí.wµa, rn0áTTEp Kal
a.px6µEVOl ELTTOµEV' TTEpl ou8EVOC yap wpLcµÉvou ou8nÉpa
auTwv ECTLV EmcTÍ]µT} TTWC EXEL, O.AACI. 8uváµELc TLVEC TOU
TTopí.cm Myouc. TTEpl µEv ovv �e 8uváµrnc auTwv, Kal TTWC
EXOUCl TTpoc UAAT]AUC, ELPTJTaL CXE8ov \.rnvwc· TWV 8E 8La TOU
35 8ELKvúvm 11 <j>aí.vEc0m 8ELKvúvm, Ka0áTTEp rnt Ev Tóic füa
1356b AEKTLKOLC To µEv ETTa'YW'YTJ Ecnv, To 8E cuAAoyLcµ6c, TO 8E
<j>mv6µEVOC CUAAO'YLCµ6c, Kal EVTau0a oµoí.wc- ECTLV yap TO
µEv TTapá8EL-yµa ETTa'YW'YTJ, To 8' Ev0úµT]µa cuAAoyLcµ6c, To
8E <j>mv6µEvov Ev0ÚµT]µa <j>mv6µEvoc cuAAoyLcµ6c. KaAW 8'

7
RETÓRICA I

Y por medio de los oyentes, siempre que a pas1on son


impulsados a influjo del discurso. Pues no emitimos los jui­
cios de igual manera, afligidos que gozosos, o amorosos que
con odio. Y nosotros afinnamos que solamente a esto preten­
den dedicarse quienes actualmente tratan con arte. Así pues,
acerca de éstas, se hará ver tocante a cada una, cuando de las
pasiones hablemos; pero por medio del discurso se persuaden,
siempre que mostremos lo verdadero, o lo que aparenta, a
partir de lo persuasivo respecto a cada cosa.
Y puesto que las persuasiones existen mediante eso, es
evidente que captarlas es propio de quien puede argumentar
y de quien puede contemplar en relación a los caracteres y
en relación a las virtudes; y, tercero, en relación a las pasio­
nes; qué cosa es cada una de las pasiones y de qué clase, y de
qué cosas se origina y cómo; de manera que sucede que la
retórica es cual retoño 14 al lado de la dialéctica y de la actividad
en relación a los caracteres, 15 a la cual justo es denominar
política. Por esto tanto la retórica se cobija bajo la figura de la
política, como los que se la arrogan sea por ineducación, sea
por arrogancia, sea también por otras causas humanas.16 Es,
pues, una porción y semejanza de la dialéctica, como tam­
bién al comenzar dijimos. Ya que ni una ni otra de éstas es,
acerca de nada determinado, ciencia de cómo es; sino ciertas
facultades de suministrar discursos.
Así pues, acerca de la capacidad de éstas, y de cómo se
hallan una para con otra, casi suficientemente se ha dicho.
Pero de las persuasiones mediante el mostrar o aparentar
mostrar, así como en las cosas dialécticas una es inducción, 1356b
otra silogismo, otra aparente silogismo, también aquí es de
manera semejante; pues el paradigma es inducción y el en­
thymema, silogismo y el aparente enthymema, aparente silo-
gismo. Y llamo enthymema al silogismo retórico, paradigma,

7
ARISTÓTELES

iv6úµ:r1µa µEv pllTOptKov cuA)..oytcµóv, rrapá&tyµa 8E fTTUYW'YllV


5 pl7TOpLKTJV. TTÚVTEC BE Tac TTlCTELC TTOLOUVTat füa TOU 8ELKVÚVat
f¡ rrapa8d yµarn AÉyovTEC f¡ iv0uµiíµarn, Kal. rrapa rnvra
oi.&v· wc:T' ElrrEp Kal. oAWC civáyK17 f¡ cuAAoyt(óµEvov f¡ foáyovrn
8nKvúvm ónoDv [f¡ óvnvovv] (Bf¡Aov 8' r¡µ'iv TOÍJTO EK Twv
'AvaAUTLKwv), civayKafov ÉKÚTEpov aiJTwv ÉKaTÉp<.¡J TOÚTWV TO
10 aUTO Elvm.

TÍ.e 8' icTl.v Bw<f>opa rrapa&lyµaToc Kal. iv0uµiíµaToc,


<f>avEpov fK TW\I TOTTLKWV (EKEL yap TTEpl. r CUAAOytcµoí) KUL
irraywyf¡c dp17Tat rrpÓTEpov), on TO µEv fTTL rroAAG!v Kal.
óµol(¡.lv 8EÍ.Kvuc0m on oÜTwc EXEL fKEL µEv fTTUYW'YlÍ knv
15 fVTUOOa BE rrapá8Etyµa, TO BE TLVWV OVTWV ETEpÓv TL füa
rnurn cuµ�alvnv rrapa rnurn TCfl rnurn Elvm f¡ rn06Aou f¡
wc ETTL TO TTOAU fKEl µEv CUAAOytcµoc EVTauea BE iv6úµ17µa
KUAELTUL. <f>avEpov BE KUL OTL ÉKÚTEpov EXEL ciya0ov TO El8oc
TT)C p17TopEÍ.aC' KaeáTTEp yap KUL EV TOLC µE000LKOLC dp17Tat,
20 KUL EV TOÚTOLC óµolwc EXff Eldv yap ai. µEv rrapa&tyµaTw&tc
p17TopE'iat ai. BE iv6uµ17µanKal, Kal. PlÍTOpEC óµolwc oí. µEv
rrapa8ELyµaTw&tc oí. 8E iv6uµ17µanKoL m0avol. µEv oilv ovx
�TTOV OÍ. AÓyot OÍ. füa TWV rrapa8EtyµáTWV, 0opu�OÍJVTat 8E
µéiA)..ov oí. iv6uµ17µanKol · T17V 8' alTlav [auTwv), Kal. rrwc
25 ÉKaTÉp<.¡J XP17CTÉOV, EpoDµEv ÜcTEpov· vvv BE TTEpl. auTwv
TOÚTWV µéiAAOV Btopí.cwµEv Ka0apwc.
ETTEL ya.p TO m6avov nv\. m6av6v Écn, rn\. TO µEv Eu0uc
imápxn 8t' aÚTO m6avov KUL TTLCTOV TO BE TCfl 8EÍ.KVUC0at
80KELV Bta TOLOÚTWV, OU8Eµla BE TÉXV17 CKOTTEL TO Ka0' fKUCTOV,
30 otov r¡ laTpLKTJ Tl CwKpáTEL TO úytnvóv knv f¡ KaAAlq., ciA)..a
Tl T0 Tm0BE ft To'ic Tmo'ic& (ToDTo yap lvTqvov, To BE
Ka0' fKUCTOV CÍTTELpov KUL OUK ETTLCT17TÓV), ou8E r¡ P17TOPLKTJ TO

8
RETÓRICA I

en cambio, a la inducción retórica. Y todos realizan las per­


suasiones mediante el mostrar, diciendo o paradigmas o
enthymemas, y aparte de eso, nada. De manera que, ya que
en general también es necesidad demostrar cualquier cosa o
haciendo silogismos o induciendo (y esto para nosotros es
claro desde los Analíticos), es necesario que uno y otro de
aquéllos sea lo mismo que uno y otro de éstos.
Y cuál es la diferencia del paradigma y del enthymema, es
evidente por los Tópicas 17 (pues allá se ha hablado antes acer­
ca del silogismo y de la inducción): que el que se demuestre
por muchos y semejantes que así es, allá es inducción, aquí, en
cambio, paradigma; y que el que, siendo algunas cosas, o
absolutamente o generalmente ocurra mediante esas alguna
otra al lado de ellas por existir ésas, allá se llama silogismo y
aquí enthymema. Y es evidente también que uno y otro tiene
el buen aspecto de la elocuencia.18 Pues así como en la Me­
tódica 19 ha sido dicho, también en éstos es de igual manera.
Hay, en efecto, unas elocuencias paradigmáticas; otras enthy­
memáticas; e igualmente unos retóricos20 paradigmáticos,
otros, enthymemáticos. Así pues, no menos persuasivos son
los discursos mediante paradigmas, pero son más aclamados
los enthymemáticos. Pero la causa de ellos, y cómo hay que
utilizar uno y otro, diremos más tarde. Y ahora acerca de es­
tos mismos definiremos más claramente.
Puesto que lo persuasivo es persuasivo para alguien, tam­
bién una cosa resulta de inmediato persuasiva y creíble por sí
misma, otra, por parecer demostrarse mediante tales cosas;
pero ningún arte mira a lo particular, cual la medicina, qué es
lo saludable para Sócrates o para Calías, sino qué cosa lo es
para el de tal clase o para los de tal clase (pues esto está
dentro del arte, y lo particular es indefinido y no científico);
tampoco la retórica contemplará en particular lo de la opi-

8
ARISTÓTELES

Ka0' EKOCTOV Ev8oéov 0EWpTJCEL, otov CwKpáTEL 11 'I rrrriq., aAAa


35 TO TOLOLc8i, K00áTTEp KOL T] füaAEKTLKTJ. KOL yap tKELVT]
CUAAO'YL(ETOL OUK té wv ETVXEV (cpaivETOL yap ClTTO KOL TOLC
rrapat.r¡poúcLV), aAA' tKELVT] µEv tK Twv Myou 8rnµÉVwv, T] 8E
1357a pr¡TopLKl7 tK Twv T)8r¡ �OUAEÚEc0m dw0ÓTWV. ECTLV 8E TO Epyov
auTT7C TTEpi TE TOLOÚTwv TTEpl wv �OUAEUÓµE0a Kal TÉxvac µ17
EXOµEv, Kal tv TOLC TOLOÚTOLC -0.KpüOTOLC ÓL ou 8úvaVTQL füa
rroAAwv cuvopéiv ou8E t.oyi(Ec0m rróppw0Ev. �out.EuóµE0a 8E
5 rrEpl Twv <t,mvoµÉvwv tv8ÉXEc0m aµ<t,oTÉpwc Exnv· TTEpl yap
TWV a8vváTWV ClAAWC 11 'YEVÉc0m 11 ECEC0m 11 EXELV ou8Elc
�OUAEÚETOL oíhwc ÍJTTOAaµ�ávwv· ou8Ev yap TTAÉOV.
tv8Éxnm 8E cuAAoyi(Ec0m Kal cuváynv Ta µEv tK
CUAAEAO'YLCµÉvwv rrpÓTEpov, Ta 8' té acuAAoyicTwv µÉV,
10 8rnµÉvwv 8E CUAAO'YLCµoú füa TO µ17 Elvm EV8oéa, aváyKr¡ 8E
TOÚTWV TO µEv µ17 dvm EUETTOKOAOúer¡TOV füa TO µT7KOC (6 yap
Kpl Tl7C ÍJTTÓKELTUL dvm <ÍTTAOúcl, Ta 8E µ17 m0ava füa TO µ1)
té óµot.oyouµÉvwv dvm µr¡8' tv8óéwv, wCT' avayrn'iov TÓ TE
tv0úµr¡µa Elvm Kal TO rrapá8nyµa TTEpi TE Twv tv8fXoµÉvwv
15 wc Ta TTOAAa EXELV aAAwc, TO µEv rrapá8nyµa trrayw'Yl)v TO
8' tv0úµr¡µa CUAAOyLcµóv, Kal té 6Aiywv TE Kal TTOAAÚKLC
tAanóvwv 11 té wv º rrpfüoc cuAAoyLcµóc tav yap 11 n ToÚTwv
yvwpLµov, olJ8E &'i AÉyELV' OVTOC yap TOÍJTO TTpüCTL0r¡CLV Ó
Ó.KpoaTTJC, OLOV OTL b.wpLEUC CTE<t,aviTT)V a.ywva VEVLKT)KEV' Í.Kavov
20 yap ELTTELV OTL 'Ot.úµma VEVLKT)KEV, TO 8' OTL CTE<t,aVLTT)C TU
'Ot.úµma ouSE &'i rrpoc0E'ivm· 'YL'YVWCKOUCL yap TTÓVTEC.

9
RETÓRICA I

nión común, cual para Sócrates o para Hipias, sino lo que


(lo es) para los de tal clase, como también la dialéctica. En
efecto, ésa argumenta, no a partir de lo que fortuitamente
ocurrió (pues así parece también a los que deliran), sino
que ésa ciertamente a partir de lo que requiere discurso; y la
retórica, a partir de lo que ya es costumbre que se delibere. 1357a
Y la obra21 de ella es acerca de cosas tales, de las cuales
deliberamos y no poseemos artes, y en los oyentes tales,
que no pueden a través de muchas cosas tener visión de
conjunto ni discutir a distancia. Y deliberamos acerca de co-
sas que parecen admitir que existen de dos maneras; pues
acerca de las que no pueden o haber sido o haber de ser o
ser de otra manera, nadie delibera, suponiéndolo así. Nada
más, en efecto. 22
Y se admite argumentar y concluir, unas cosas a partir de
lo argumentado anteriormente, otras, a partir de lo no argu­
mentado, pero que requiere de silogismo por no ser de la
opinión común. Y es necesidad que de éstos, lo uno no sea
fácil de seguir, por su longitud (pues se supone que el que
juzga es sencillo); y que lo otro no sea persuasivo, por no
proceder de cosas reconocidas, ni de la opinión común. De
manera que es necesario que tanto el enthymema como el pa­
radigma sean, acerca de las cosas que admiten en su mayoría
ser de otra manera, el paradigma, inducción, el enthymema,
silogismo; y que sean de escasas y muchas veces también de
menos cosas que aquellas de las que se origina el primer
silogismo. 23 Pues si acaso alguna de éstas fuere conocida, ni
siquiera es necesario decirlo; porque esto el mismo oyente lo
añade, como que Dorieo ha ganado competencia de guirnal­
da, pues es suficiente decir que ha ganado los olímpicos,
pero el que sean de guirnalda los olímpicos, ni siquiera es
necesario añadirlo. Pues todos lo saben.

9
ARISTÓTELES

ETTEL 8' ECTl.v 6>..lya µEv Twv avayKalwv El; wv o\. PTJTOpLKOL
cuA>..oyLcµol ELCL (Ta yap TTOAACl TTEPL wv a\. KpLCELC Kal a\.
25 CKÉ¡/JELC EV0ÉXETaL Kal. c'í>..Awc EXELV . TTEPL wv µEv yap
TTpÚTTOUCL �OUAEÚOVTaL KaL CKOTTOÜCL, Ta 8E TTpaTTÓµEva TTÚvTa
TOLOÚTOU yÉvouc ECTL, Kal OU0EV wc ETTOC ELTTELV El; aváyKT]C
TOÚTwv, Ta 8' wc ETTL TO TTOAU cuµ�alvovrn Ka\. EV8ExóµEva
EK TOLOÚTWV aváyKT] É:TÉpwv cu>..>..oyl(Ec0m, TU 8' avayKa1a
30 El; avayKalwv· 8-fj>..ov 8' r¡µ1v Kal. TOÜTO EK Twv 'Ava>..unKwv),
<f>avEpov OTL El; wv Ta Ev0uµi¡µarn AÉYETaL, TU µEv avayKa1a
ECTaL, Ta 8E TTAELCTa wc ETTL TO TTOAÚ, Ta 8' Ev0uµi¡µarn El;
ELKÓTWV Kal EK CT]µELWV, WCTE aváyKT] TOÚTWV ÉKÚTEpüV
ÉKaTÉp<p Tal/TO Elvm.
35 TO µEv yap ELKÓC ECTL TO wc ETTL TO TTOAU YLVÓµEVOV, oux
ém>..wc 8E Ka0áTTEp ópl(ovrnl TLVEC, a>..>..a TO TTEp\. Ta
Ev&xóµEva c'íA>..wc EXELV, oÜTwc EXOV TTpoc EKELvo TTpbc o ELKOc
1357b wc TO Ka06>..ou TTpoc TO KUTCl µÉpoc- TWV 8E CT]µELWV TO µEv
oÜTwc EXEL wc Twv Ka0' Í::KacTóv TL TTpOC TO Ka06>..ou, TO CE
wc Twv Ka06>..ou n TTpOc TO KaTa µÉpoc. TOÚTwv CE TO µEv
avayKaLOV TEKµT¡pLOV, TO 8E µ17 avayKaLOV avwvuµóv ECTL KUTCl
s TT]V füa<f>opáv. avayKa1a µEv ovv AÉyw El; wv ylvnm
cuA>..oyLcµóc- füo Kal. TEKµr¡pLov TO TOLOÜTov Twv CT]µElwv
ECTlv· OTaV yap µ17 EV0ÉXEC0aL OLWVTaL AÜCaL TO >..q0Év, TÓTE
q>ÉpELV OLOVTaL TEKµT¡pLOV wc &&LyµÉvov Kal. TTETTEpacµÉvov·
TO yap TÉKµap Kal. TTÉpac TUUTÓV ECTL KUTCl TT]V apxalav
10 yAGlTTav. frnv CE Twv CT]µElwv TO µEv wc TO Ka0' EKaCTOV
TTpüc TO Ka06>..ou w&, olov Ei'. ne ELTTELEV CT]µE1ov dvm OTL
o\. co<f>ol. olKmoL, CwKpán¡c yap co<f>oc �v Kal. olKmoc. TOÜTo

10
RETÓRICA I

Y puesto que hay ciertamente pocas cosas de las necesa­


rias de que constan los silogismos retóricos (en efecto, la
mayoría acerca de las cuales son los juicios y las considera­
ciones, admiten ser también de otra manera; pues deliberan y
consideran acerca de lo que hacen; y las cosas que se hacen,
todas son de tal género; 24 y ninguna de éstas, para decirlo en
una palabra, es por necesidad; y las que ordinariamente acon­
tecen y son admitidas es necesidad que sean argumentadas a
partir de otras semejantes; y las necesarias, a partir de necesa­
rias. Y para nosotros también esto es claro desde los Analíti­
cos), es evidente que las cosas a partir de las cuales se formu­
lan los enthymemas, unas serán necesarias, pero la mayoría
ordinarias; y los enthymemas serán a partir de verosímiles y
de indicios, de manera que es necesidad que uno y otro de
ésos sea idéntico a uno y a otro. 2 5
Así pues, lo verosímil es lo que sucede ordinariamente;
pero no simplemente, como definen algúnos: sino lo que se
/ refiere a cosas que admiten ser de otra manera, estando así,
respecto a aquello en relación a lo cual es verosímil, como el I357b
universal respecto al particular. Y de los indicios, el uno es
así, como uno de los individuales respecto al universal; el otro,
como uno de los universales respecto al particular. Y de és-
tos, el-necesario es prueba, y el no necesario es anónimo en
cuanto a la diferencia. Así pues, necesarias llamo a aquellas
cosas de las cuales se origina el silogismo; por eso también es
prueba el que, de entre los indicios, es tal. Pues cuando
consideran que lo dicho no se puede refutar, entonces con­
sideran que aducen una prueba como demostrada y conclui-
da. Pues conclusión y fin es lo mismo en la antigua lengua. Y
de los indicios, el uno es como lo individual respecto a lo
universal, así: cual si alguien dijera que hay indicio de que
los sabios son justos; pues Sócrates era sabio y justo. Esto, en

10
ARISTÓTELES

µEv ovv cr¡µE'iov, AUTov OÉ, Kc'iv aAr¡8Ec {i TO dpr¡µÉvov


(acuAAÓYLCTOV yop), TO 8É, olov d TLC E'lrrELEV cr¡µE'iov OTL
15 VOCEL, TTUpÉTTEL yáp, 11 TÉTOKEV, OTL yáAa EXEL, avayKcíiov.
OTTEp TWV cr¡µdwv TEKµTlPLOV µóvov ECTLV º µóvov yáp, av
OAT¡8EC D, ClAUTÓV ECTLV. TO 8E wc TO Ka8ÓAOU TTpüC TO KaTo
µÉpoc EXOV, olov El ne ElTTELEV OTL TTupÉTTEL cr¡µE'iov dvm,
TTUKVOV yop avaTTVEL. AUTOV 8E Kal. TOÍJTO, K(lV aAr¡8EC -u·
20 EV8ÉXETaL yop Ka\. µ17 TTUpÉTTOVTa TTVEUCTLUV.
TL µEv ovv ELKÓC ECTL Kal. TÍ. cr¡µE'iov Kal. TEKµT]pLOv, Kal.
TÍ. füacpÉpoucLv, ELPTJTaL µEv rnl. vvv, µñAAov 8E <f>avEpwc Ka\.
TTEPL TOÚTWV, Kal. füo Tí.V' alTtav TO µEv acuAAÓyLcTá ECTL
TO 8E CUAAEAOyLcµÉva, EV TOLC 'AvaAUTLKOLC füwpLCTaL TTEpl
25 auTwv. TTapá8nyµa 8E 8n µÉv knv ETTaywY17 Kal. TTEpl. TTO'ia
ETTayWYTJ, ElPTJTaL · ECTL 8E OUTE wc µÉpoc TTpoc OAOV oü8' wc
OAOV TTpoc µÉpoc oüe' wc OAOV TTpoc OAOV, aAA' wc µÉpoc TTpüC
µÉpoc, oµOLOV TTpoc oµoLOV-OTaV c'íµ<f>w µEv D i.mo TO auTO
yÉvoc, yvwpLµWTEpov 8E 8áTEpov {i 8aTÉpou, TTapá8nyµá knv·
30 olov 8n ETTE�OÚAEUE Tupavvtfü ilLovÚCLoc alTwv T17V q,uAaKiív·
Kal. yop TTndcTpaTOC TTpóTEpov ETTL�OUAEÚWV lJTEL q>UAaK17V Kal.
Aa�wv hupávvr¡cE, Kal. 8ECiyÉvr¡c EV MqápoLc· Kal. c'íAAoL
ocouc kacL, TTapá8nyµa TTÓVTEC yt yvovTm Tou ilLovuctou, ov
OUK 'lcadv TTW El füo TOUTO alTEL. TTáVTa 8E TaUTa imo TO
35 auTO Ka8ÓAOU, OTL ó ETTL�OUAEÚWV TUpavví.fü q>UAaK17V alTEL.
I358a E� wv µfr ovv AÉyovTm al 8oKoÍJcm dvm TTLCTELC
OTT08ELKTLKaL, ELpT)Tal. TWV 8E EV8uµr¡µáTWV µEyÍ.CTT) füaq,opo

11
RETÓRICA I

efecto, es indicio, pero refutable; aunque lo dicho fuera ver­


qadero (pues está mal argumentado). Pero es necesario éste:
cual si alguien dijera que hay indicio de que está enfermo,
pues tiene fiebre; o de que ha parido, porque tiene leche. De
entre los indicios sólo éste es prueba. Pues es el único irre­
futable, si acaso es verdadero. El otro, el que es como lo
universal respecto a lo particular: cual si alguien dijera que
hay indicio de que tiene fiebre; pues respira jadeante. Pero
éste también es refutable, aunque sea verdadero; pues se
admite que el que no tiene fiebre respire con dificultad.
Así pues, qué es verosímil y qué es indicio y prueba, y en
qué difieren, ha sido dicho, también ahora; pero más clara­
mente también acerca de estas cosas, y por qué causa son
asilogísticas, otras de silogismo, en los Analíticos26 ha que­
dado definido acerca de lo mismo.
Y se ha dicho ciertamente que el paradigma es inducción27
y respecto a qué cosas es inducción. Pero no es como la par­
te28 respecto al todo, ni como el todo respecto a la parte, ni
como el todo respecto al todo; sino como la parte respecto a
la parte, lo semejante respecto a lo semejante... pues cuando
ambos están bajo el mismo género, y el uno es más conocido
que el otro, hay paradigma. Como, que Dionisia pretendía la
tiranía 29 al pedir la escolta; pues también Pisístrato,30 ante­
riormente, pretendiéndola, pedía escolta y, habiéndola recibi­
do, se hizo tirano. También Theágenes en Mégara;31 y otros,
a cuantos se conoce, todos se hacen paradigma de Dioni­
sio, 32 quien no se sabe, si acaso por esto la pedía. Y todo esto
está bajo el mismo universal, que quien pretende la tiranía
pide una escolta.
Así pues, ha sido dicho a partir de qué cosas se formulan 1 3ssa
las persuasiones que parecen ser demostrativas. Y de los en­
thymemas, la máxima diferencia y muy inadvertida casi por

11
ARISTÓTELES

Kal. µáALCTa AEAT)0U'ia CXE8ov napa TTéidv ECTLV f\TTEP Ka\. TTEpl
n'Jv füaAEKTLKTJV µÉ0o8ov Twv cuAAoyLcµwv· TÓ. µEv yó.p avTwv
ECTL KaTÓ. TTJV pT)TOpLKl)V WCTTEp Ka\. KaTÓ. TT]V füaA.EKTLKl)V
5 µÉ0o8ov TWV cuAAoyLcµwv, TÓ. 8E rnT' c'í.AA.ac TÉxvac Kal.
8uváµnc, TÓ.c µEv oücac TÓ.c 8' oünw KaTELAT)µµÉvac- füo Kal.
Aav0ávoucí.v TE Tovc aKpoaTÓ.c rn\. [µéiAAov] Ó.TTTÓµEVOL KaTÓ.
TpÓTTOV µETa�aí.voucLV te QVTWV. µéiAAOV 8€ ca<Pk ECTaL TO
AfYÓµEVOV füó. TTAELÓVWV pT)0Év. AÉyw yó.p füaA.EKTLKOÚC TE Ka\.
10 pT)TüpLKOUC CUAAOyLcµouc Elvm TTEpl (i)V TOUC TÓTTOUC AÉyoµEV'
oÚTOL 8' dc\.v o\. KOLvo\. TTEpl. fürní.wv rn\. <J,ucLKWV Kal. TTEpl.
TTOALTLKWV Kal. TTEpl. TTOAA.Wv füa<J,EpóvTwv d8n, olov 6 Tou
µéiAAOV Ka\. �TTOV TÓTTOC- ov8EV yó.p µéiAAOV ECTaL tK TOÚTOU
cuAA.oykac0m ll tv0úµT)µa ELTTELV TTEpl. fürní.wv ll TTEpl. <PucLKwv
15 ll TTEpl. ÓTOUOUV' KaÍ.TOL TaUTa EL8EL füaq,ÉpEL. i'.füa 8E oca tK
Twv TTEpl. EKacTov Et8oc Ka\. yÉvoc npoTácEwv tcnv., olov TTEpl.
q,ucLKWV ELCL TTpüTÚCELC te (i)V OÜTE tv0ÚµT)µa OÜTE CUAAOyLcµoc
ECTL TTEpl TWV 176LKWV, Ka\. TTEpl. TOÚTWV O.AA.al te (i)V OUK ECTaL
TTEpl. TWV q,ucLKwv· óµolwc 8E ToDT' EXEL tnl. návTwv. KaKE1va
20 µEv ou TTOLT]CEL TTEpl. ou8Ev yÉvoc Eµ<J)pova· TTEpl. ou8Ev yó.p
imoKEÍ.µEvÓv ECTLV' TaÍJTa 8E OC(¡) nc a.v �ÉAnov tKAÉYT)TaL
[TÓ.C TTpüTácncl, AT]CEL TTOLÍ]Cac O.AAT)V tmcTÍ]µT)V Tf¡c
8LaAEKTLKT)C Ka\. pT)TüpLKT)C· a.v yó.p EVTÚXD apxa1c, OVKÉTL
füaAEKTLKT] ov8E pT)TüpLKl) aAA.' tKEÍ.VT) ECTaL �c EXEL TÓ.C
25 apxác. ECTL 8€ TO. TTAELCTa TWV tv0uµT)µÚTWV EK TOÚTWV T(°3V
d8wv 1,.qóµEva, TWV KaTÓ. µÉpoc Ka\. l8í.wv, tK 8E Twv KOLVWV
tMnw. Ka0áTTEp ovv Ka\. tv TOLC TomKotc, Kal. tvrnu0a
fümpETÉov Twv tv0uµT)µáTwv Tá TE d8T) rn\. ,:ouc TÓTTouc té
12
RETÓRICA I

todos, es la que hay también de los silogismos en el método


dialéctico. Pues de ésos, unos son en la retórica corno tam­
bién en el método dialéctico de los silogismos; otros, corno
en otras artes y facultades, existentes las unas, las otras aún
no establecidas. Por eso también pasan inadvertidos a los
oyentes y aun tratando convenientemente, van más allá a
partir de los rnisrnos.33 Pero más claro será lo dicho, expresa­
do más ampliamente. Digo, pues, que los silogismos dia­
lécticos y también los retóricos versan acerca de las cosas en
torno a las cuales formularnos los tópicos.34 Y éstos son los
comunes acerca de cosas justas y de cosas naturales y acerca
de cosas políticas y acerca de muchas cosas que difieren en
especie, cual el tópico del más y menos; pues a partir de éste
no es más posible hacer un silogismo que decir un enthyrnerna
acerca de cosas justas o acerca de cosas naturales o acerca de
cualquier cosa, aunque ésas difieren en especie. Y particula­
res, cuantos provienen de premisas que se refieren a cada
especie o género. Así, acerca de cosas naturales hay premisas
de las cuales no se origina ni enthyrnerna ni silogismo acerca
de cosas éticas; y acerca de éstas, otras, de las cuales no se
originará acerca de cosas naturales. Y esto es igual en todas
las cosas. Y aquéllos no harán sabio con respecto a ningún
género; pues no versan acerca de ninguna cosa propuesta.
Éstos, en cambio, cuanto mejor alguien los elija (premisas),
no advertirá que hizo una ciencia distinta de la dialéctica y de
la retórica; pues si acaso obtuviera principios, ésa ya no sería
dialéctica ni retórica, sino aquella de la cual tiene los princi­
pios. Y la mayor parte de los enthyrnernas están formulados a
partir de estas especies, particulares y específicas; y a partir de
los (tópicos) comunes, menos. Y, por tanto, corno en los Tópi­
cos, también aquí se han de distinguir tanto las especies de los
enthyrnernas, corno los tópicos, de entre los cuales hay que

12
ARISTÓTELES

wv AT]TTTÉOV. AÉyw 8' d8T] µEv Tac Ka0' EKacTov yÉvoc lfüac
30 TTpüTÚCELC, TÓTTOUC 8E: TOUC KOLVOUC óµolwc TTÚVTWV. TTpÓTEpüV
ovv E'lTTwµEv TTEpl Twv El8wv· TTpwTov 8E MpwµEv Ta yÉVT] Tfic
PTJTOpLKijc, OTTWC 8LEAÓµEVOL TTÓCa ECTLV, TTEpl TOÚTWV xwplc
AaµpávwµEV Ta CTOLXELU Ka\. Tac TTPOTÚCELC.
3 "EcTLV 8E Tfic PTJTOpLKijC EL8T] Tpla TOV apL0µóv· TOCOUTOL
35 yap Ka\. OL OKpoarn\. TWV Mywv {mápxoucLV OVTEC. CÚ)'KELTUL
µEv yap EK TPLWV 6 Myoc, fr TE TOU AÉYOVTOC Ka\. TTEpl OÜ
1358b AÉ)'EL KUL TTpOC ov, Kal TO TÉAOC TTpoc TOUTÓV ECTLV, AÉyw 8E
TOV a.KpoaTJÍv. aváyKT] 8E TOV OKpüaTT]V f¡ 0rnpov Elvm f¡
KpLTJÍV, KpLTTJV 8E f¡ Twv Yf'YEVT]µÉVwv f¡ Twv µEAAÓVTwv. frnv
8' 6 µEv TTEpl Twv µEAAÓVTWV Kptvwv 6 EKKAT]CLacníc, 6 &
5 TTEpl Twv Yf'YEVT]µÉvwv [oiov] 6 8Lrncníc, 6 8E TTEpl Tfic
8uváµrnc 6 0rnp6c, wcT' E� aváyKT]c áv ELT] Tpta yÉVT] Twv
Mywv Twv PTJTOpLKwv, cuµpouAEUTLKÓV, 8LKaVLKÓv, ETTL8ELKTLKÓV.
cuµpou>..ijc 8E TO µEv TTpoTporní, TO 8E a.TToTporní· a.El yap
Kal o'L lfüq cuµpouAEÚOVTEC Kal oi. KOLVÍJ 8T]µT]yopoDvTEC
10 TOÚTwv 0áTEpov TTOLOUCLV. füKT]C 8E TO µEv KaTT]yopta, TO 8'
OTTOAoyla· TOÚTWV yap OTTOTEpovoDv TTOLELV aváyKT] TOUC
aµ<j>LcPTJTOUVTac. ETTL8ELKTLKOU & TO µEv ETTULVOC TO 8E <j;óyoc.
XPÓVOL 8E ÉKÚCTOU TOÚTwv Eld T(¡l µEv cuµpouAEÚOvn 6 µÉAAwv
(TTEp\. yap Twv EcoµÉvwv cuµpouAEÚEL f¡ TTpüTpÉTTwv f¡
15 OTTOTpÉTTWV), T(¡l 8E 8Lrn(oµÉv<.¡> 6 )'EVÓµEVOC (TTEpl yap TWV
TTrnpayµÉvwv a.El 6 µEv KaTT]yopE'i, ó 8E a.TToAoyE'iTm), T(¡l 8'
ETTL8ELKTLK(¡l KUpLWTUTOC µEv 6 TTapwv (rnTa yap Ta ÚTTápxoVTa
ETTmvoDcLv f¡ <j;ÉyoucLv TTÚVTEd, TTpocxpwvTm 8E TTOAAÚKLC Kal
Ta )'EVÓµEva a.va µLµVÍ)CKOVTEC Kal Ta µÉAAOVTa TTpüELKá(oVTEC.

13
RETÓRICA I

asumir.35 Llamo, pues, especies a las premisas especiales con­


forme a cada género, y tópicos a los que son de todos igual­
mente comunes. Antes, por tanto, hablemos de las especies. Y
primeramente tomemos los géneros36 de la retórica, de modo
que, habiendo determinado cuántos son, en tomo a éstos to­
memos por separado los elementos y las premisas.
3 Y hay, en número, tres especies de retórica; pues tantos
resultan ser también los oyentes de discursos. En efecto, a
partir de tres cosas se compone el discurso: del que hace el
discurso, también acerca de qué y para quién hace discurso,
y el fin está también en relación a éste,37 y me refiero al 1358b
oyente. Y es necesidad que el oyente sea o espectador o
juzgador; y juzgador o de lo que ha sucedido o de lo que va a
suceder. Y quien juzga acerca de lo que va a suceder es el de la
asamblea; y quien acerca de lo que ha sucedido, (como) el
juez; pero quien acerca de la facultad, el espectador; de ma-
nera que por necesidad tres serían los géneros de los discur-
sos retóricos: deliberativo, forense, epidíctico.
Y de la deliberación, lo uno es exhortación, lo otro, disua­
sión. Pues tanto los que deliberan en privado, como los que
en público arengan, siempre hacen una u otra de estas cosas.
Y del juicio, lo uno es acusación, lo otro, defensa. Pues es
necesidad que cualquiera de estas cosas hagan los litigantes.
Y del epidíctico, lo uno es elogio, lo otro, vituperio. Y los
tiempos de cada uno de éstos son: para el que delibera, el
futuro (pues delibera acerca de lo que será, o exhortando o
disuadiendo); para el que entabla juicio, el pasado (pues siem­
pre acerca de cosas que han sido hechas, el uno acusa, el otro
se defiende); y para el epidíctico, el más importante es el
presente (pues todos alaban o vituperan respecto a cosas
existentes), pero muchas veces se valen además tanto de re­
cordar lo pasado como de prejuzgar lo futuro.

13
ARISTÓTELES

20 TÉA.oc 8E ÉKÓCTOLC TOÚTwv ETEpóv ECTL, Ka\. TpLdv oucL Tpta,


T4J µEv cuµ�ouX.EÚOVTL TO cuµcpÉpov rn\. �X.a�Epóv· ó µEv yap
TTpOTpÉTTWV wc �ÉA.TLOV cuµpoUA.EÚEL, ó 8E UTTOTpÉn'wv wc
xdpovoc UTTOTpÉTTEL, Ta 8' dX.X.a TTpüC TOÍJTO cuµrrapaX.aµ�ávEL,
Tl 8trnwv Tl dfüKov, Tl KaX.ov Tl alqp6v· TOLC 8E füKa(oµÉvoLc
2s TO 8trnwv Ka\. TO dfüKov, TÓ. 8' dX.X.a Ka\. otJTOL
cuµrrapaX.aµ�ávoucL rrpoc TaÍJTa· Totc 8' ETTm voucLv rnl
¡/;ÉyoucLv To rnX.Ov rnl To alqpóv, Ta 8' dX.X.a Ka\. otJTOL rrpoc
TaÍJTa ETTavacpÉpoucLV.
CT]µEtoV 8' OTL TO dpriµÉvov ÉKÓCTOLC TÉA.OC" TTép\. µEv yap
30 Twv c'iX.X.wv EVLOTE ouK c'iv ciµcpLc�rinícmEv, olov ó 8Lrn(6µEvoc
wc ou yÉyovEv fi ouK E�X.a¡j;Ev· on 8' cifüKEL ou8ÉTToT' dv
óµoX.oyipLEv· ou8Ev yap c'iv E&L 8tKf1c. óµotwc 8E Ka\. ol
cuµ�ouX.EÚOVTEC Ta µEv dX.X.a rroX.X.áKLC rrpokvrnL, wc 8E
cicúµcpopa cuµ�ouA.EÚoucLv fi cirr' W<j>EX.tµwv cirroTpÉTTOUCLV OUK
35 c'iv óµoX.oyricmEv· wc 8' [oUK] afüKov Touc cicTuyEÍ.Tovac
KaTa8ouX.ouc0m KaL TOUC µri8Ev cifüKOUVTac, TTOA.A.ÚKLC ou8EV
cppovTt(oucLv. óµotwc 8E rn\. o\. ETTmvouvTEC Ka\. oí. ¡/;ÉyovTEC
1359a ou CKOTTOUCLV d cuµq>Épovrn fopaeév Tj �X.a�Epá, ciX.X.a rnl EV
ETTaLV<f) TTOA.A.ÓKLc n0ÉacLv OTL 6A.Lywp-f¡cac TOÍJ avr0 X.ucLTEX.ouvToc
ETTpaeEv o TL Kax.óv, OLOV 'AXLA.A.Éa ETTOLVOUCLV OTL E�TJ0riCE
T4) ÉTaLp(¡.l TlaTpÓKA.(¡.l d8wc OTL 8d aUTOV cirro0aVELV Eeov (11v.
5 TOÚT(¡.l 8E ó µEv TOLOUTOC 0ávaTOC KáA.A.LOV, TO 8E (11v cuµq>Épov.
cpavépov BE EK TWV dpflµÉvwv OTL civáyKTJ TTEp\. TOÚTWV EXELV
TTpWTOV TÓ.C TTPOTÓCELC" TÓ. yap TEKµT)pLa Ka\. TÓ. dKÓTa Kal
TÓ. CT]µda TTPOTÓCELC dc\.v . PTJTOpLKat. OA.WC µEv yap
cuX.X.oyLcµoc EK rrpoTácn!iv ECTLV, To 8' Ev0úµriµa cuX.X.oyLcµ6c
10 ECTL CUVECTTJKWC EK TWV dpflµÉvwv TTpüTÚCEWV.

14
RETÓRICA I

Y el fin para cada uno de éstos es diferente,38 y son tres


para los tres que son: para el que delibera, lo conveniente y
lo dañoso; pues el uno, exhortando, delibera de la mejor ma­
nera; el otro, disuadiendo, disuade de lo peor; y añade las
otras cosas a ésta, o justo o injusto, o hermoso o vergonzoso.
Y para los que entablan juicio, lo justo y lo injusto; éstos tam­
bién añaden las otras cosas a éstas. Y para los que elogian y
vituperan, lo hermoso y lo vergonzoso; también éstos agre­
gan las otras cosas a éstas.
Y hay indicio de que lo dicho es fin para cada uno. En efec-
to, algunas veces no litigarían sobre las otras cosas, como quien
pretende en juicio que él no fue o no dañó; pero jamás confe-
saría que injuria, pues en nada requeriría del juicio. E igual­
mente también quienes deliberan, muchas veces descuidan
las otras cosas, pero no reconocerían que aconsejan cosas
inconvenientes o que de cosas provechosas disuaden; y mu-
chas veces para nada consideran que (no) es injusto que los
limítrofes de la ciudad sean esclavizados. 39 E igualmente
también quienes encomian o los que vituperan no conside- 1359a
ran si él hizo cosas convenientes o dañosas, sino que en el
elogio muchas veces ponen también que desentendiéndose
de lo que le es provechoso, hizo lo que es hermoso; cual a
Aquiles alaban40 porque auxilió a su compañero Patroclo,
sabiendo que debía él morir pudiendo vivir. Pero para él tal
muerte era ciertamente más hermosa, el vivir, en cambio,
conveniente.
Y de lo dicho resulta evidente que es necesidad tener pri­
mero las premisas acerca de estas cosas. Pues las pruebas y las
cosas probables y los indicios son las premisas retóricas. El
silogismo, en efecto, es totalmente a partir de las premisas, y
el enthymema es un silogismo constituido a partir de las pre­
misas dichas.

14
ARISTÓTELES

ÉTTEL 8E OÜTE irpax&Jvm ol6v TE OÜTE ,rrnpaxem Ta ci8úvaTa


ciA>-.a Ta 8uvaTá, OUOE Ta µ17 'YEVÓµEva fi µ17 ECÓµEva [ouxl
ol6v TE Ta µEv TTEirpax6m, Ta 8E irpaxeficEc6m, ava-yrn'i.ov
Ka\. T(¡) cuµ�OUAEÚOVTL Ka\. T(¡) 8LKa(oµÉV(¡) Ka\. T(¡) ÉTTL8ELKTLK(¡)
1s EXELV ,rpoTácnc TTEpl 8uvaTOu Ka\. ci8uváTou, Kal d -yÉ-yovEv
fi µf¡, Ka\. d EcTm fi µf¡. En 8E ÉTTEL éíiravTEC, Kal ÉTTmvouvTEC
Kal ¡/JÉ-yovTEC, Kal irpoTpÉTTOVTEC Kal ciiroTpÉTTOVTEC, Kal
KaTT)-yüpOUVTEC Kal ClTTOAO'YOÚµEVOL, ou µ6vov Ta dpriµÉva
8ELKVÚVaL TTELPWVTaL, ciA>-.a Ka\. OTL µÉ-ya fi µtKpüV TO ci-ya6ov .
20 fi To KaK6v, fi To KaMv fi To alcxp6v, TJ TO Btrnwv TJ To c'í8LKov,
TJ Ka6' aÚTa AÉ'YOVTEC TJ ,rpoc ClAAllAª civn ,rapa�áAAOVTEC,
8fjAOV OTL 8ÉOL av Ka\. TTEpl µE-yÉ6ouc Ka\. µLKpóTT)TOC Kal TOU
µd(ovoc Ka\. TOU ÉAÚTTovoc irpoTácnc EXELV, Kal Ka6ÓAOU Ka\.
TTEpl. ÉKÚCTou, olov TL µd(ov ci-ya6ov fi EAanov T) ci8tKT1µa
25 T) 8Lrntwµa· 6µotwc 8E rn\. TTEpl. Twv c'íA>-.wv.
TTEpl wv µEv ovv Él; civá-yKTlc 8E'i. Aa�ELV Tac ,rpoTácnc,
E'LpllTal. µna 8E Tal/Ta fümpETÉOV t8LQ. TTEpl ÉKÚCTOU TOÚTWV,
olov TTEpl wv cuµ�OUAT] Ka\. TTEpl wv oí. ÉTTL&LKTLKOL AÓ-yOL,
Tpl Tov 8E TTEpl wv aí. 8trnt.
30 4 TTpwTOV µEv ovv AllTTTÉoV TTEpl TTOt.a ci-ya6a T) KaKa 6
cuµ�OUAEÚWV cuµ�OUAEÚEL, ÉTTEL817 ou TTEpl a,ravTa ciA>-.' oca
Év8Éxnm Kal -yEvÉc6m Kal µf¡, oca 8E Él; civá-yKric fi Ecnv
T) ECTaL, T) ci8úvaTOv T) Elvm T) -yEvÉc6m, TTEpt 8E TOÚTwv ouK
frn cuµ�ouAf¡. ou8E 817 TTEpl Twv Év8qoµÉvwv áirávTwv· frnv
35 'YªP Kal q>ÚCEL EVLá Ka\. ClTTO TÚXllC -ytvóµEva ci-ya6a TWV

15
RETÓRICA I

Y puesto que ni es posible que sean hechas, ni que están


hechas las cosas imposibles, sino las posibles, ni (no) es posi­
ble que las cosas que no han sucedido o que no habrán de
ser, las unas estén hechas, las otras hayan de ser hechas, es
necesario tanto al que delibera como al que entabla juicio y
al epidíctico tener premisas acerca de lo posible y de lo im­
posible, tanto si ha sucedido o no, como si será o no. Y ade­
más, puesto que todos, tanto los que elogian como los que
vituperan, tanto los que exhortan como los que disuaden,
tanto los que acusan como los que se defienden, no sola­
mente pretenden demostrar lo dicho, sino también que es
grande o pequeño el bien o el mal, o lo bello o lo vergonzoso,
o lo justo o lo injusto, o hablando acerca de las cosas en sí
mismas o comparando unas con otras, es claro que sería ne­
cesario tener premisas, tanto acerca de la grandeza como
acerca de la pequeñez, también de lo mayor y de lo menor, y
de lo universal y acerca de cada cosa, como, cuál cosa es un
bien mayor o menor, o acción injusta o acción justa; e igual­
mente también acerca de las demás cosas.
Así pues, acerca de qué cosas por necesidad han de to­
marse las premisas, ha sido dicho. Y después de eso, hay que
distinguir en particular acerca de cada una de esas cosas,
como, acerca de cuáles es la deliberación y acerca de cuáles
los discursos epidícticos y, tercero, acerca de cuáles los jui­
cios.
4 En primer lugar, pues, hay que entender respecto a cuá­
les bienes o males aconseja el que delibera; ya que no res­
pecto a todos, sino a cuantos se admite, tanto que existieron
como que no; pero respecto a cuantos por necesidad o son o
serán, o es imposible o que sean o que hayan existido, acerca
de éstos no hay deliberación. Ni ciertamente acerca de todos
los posibles. Pues de entre los que admiten tanto existir como

15
ARISTÓTELES

EV8ExoµÉvwv Kal ytyvEc0m Kal µT], TTEpl wv oú8Ev ,rpo lpyou


TO cuµ�oUAfÚflV' ci;\Aa 8fjAOV OTL TTEpl ocwv ECTLV TO
�OUAfÚfc0m. TOLQUTa 8' ECTLV oca TTÉq>UKfV civáyfc0m de
i¡µac, Kal wv i¡ cipxri Tfjc 'YfVÉCfWC Eq>' i¡µ'iv ECTLV' µÉXPL yap
1359b TOÚTOU CKOTTOUµf: ' EWC av EÜpwµEv d i¡µ'iv 8uvaTa T) ci8úvarn
1rpa�m.
rnO' EKacTov µEv ovv ciKpL[3wc 8LapL0µT]cac0m Kal füa;\a�f'iv
de d8T) TTfPL wv dwOacL XPT)µaTL(flV, ETL 8' ocov EV8ÉXHaL
TTEpl aÚTwv füopkm KaTa TT)V ciAT]Onav, oú 8E'i KaTa TOV
1rap6vrn Kmpov (TJTE'iv füa TO µT]Tf Tfjc PTJTOpLKfjc Elvm
, TÉXVTJC, ci;\A' Eµq>povEcTÉpac Kal µu;\Aov ciATJfüvfjc, 1roA.A4> Tf
TTAdw 8E86c0m Kal vvv aútj Twv olKdwv 0EwpT)µÓTwv· OTTEp
yap Kal TTpÓTEpov dpT)KÓTfC TUYXÓVOµEV UAT)0Éc ECTLV, OTL i¡
pT)TOpLKTJ cúyKfl Tm µEv EK Tf Tfjc civaAUTLKfjc ETTLCTT]µT)c Kal
Tfjc TTEpl Ta r\OT) TToAmKfjc, óµola 8' kTlv Ta µEv tj
10 füaAfKTLKU Ta oc TOLC COq>LCTLKOLC AÓyOLc. OC(¡) 8' av TLC T)
TT)V füaAfKTLKTJV i) TaÚTT)V µT} Ka0áTTfP áv 8uváµnc ci;\A'
ETTLCTT]µac 1rnp0Tm KaTacKrná(nv, ATJCHaL TT)V q>Úctv aúTwv
ci<t>avkac T(Íl µna�atvHv EmcKrná(wv de ETTLCTT]µac
ÚTTOKHµÉvwv TLVWV ,rpayµáTWV, ciAA.a µT] µ6vov Mywv. oµwc
15 8E oca TTpü Epyou µÉv ECTL füfAflV, ETL 8' UTTOAfLTTfl CKÉ¡/JLV
tj TTOALTLKU ETTLCTT]µ,:i, d1rwµEv Kal vvv.
CXE8ov yáp, 1Tfpl wv �OUAfÚOVTQL TTÓVTfC Kal TTfpL wv
ciyopEÚOUCLV OÍ. cuµ�OUAfÚOVTfC, Ta µÉyLCTa TUYXÓVfl TTÉVTf
TOV cipLOµov OVTQ' TQVTQ 8' ECTLV 1Tfpl Tf TTÓpwv, Kal TTOAɵou
20 Kal dpTJVTJC, ETL 8E TTEpl <t>uAaKfjc Tfjc xwpac, Kal Twv
dcayoµÉvwv Kal. E�ayoµÉvwv, rnl voµo0Edac· WCTf TTEpl µEv
1r6pwv Tov µÉA;\ovTa cuµ�ouAEÚnv 8ÉoL áv Tac 1rpoc68ouc Tfjc

16
RETÓRICA I

no, hay algunos bienes que existen tanto por naturaleza


como por azar, acerca de los cuales nada provechoso es de­
liberar. Y es claro esto, acerca de cuántas cosas es el delibe-
rar. Y tales son, cuantas naturalmente se refieren a nosotros y
de las cuales el principio de su existencia está en nosotros.
Examinamos, pues, hasta aquí: hasta tanto hallemos si para 1359b
nosotros son posibles o imposibles de hacer.
Así pues, enumerar en particular con precisión y dividir en
especies aquellas cosas acerca de las cuales suelen tratar, y to­
davía, en cuanto es posible, definir acerca de las mismas con­
forme a la verdad,41 no es necesario buscarlo en la presente
ocasión, por ni siquiera ser propio del arte retórico, sino de
más razonable y más verídico, y por habérsele concedido
también ahora, con mucho, unas más importantes que las
propias consideraciones. Pues lo que por fortuna también he­
mos dicho antes, es verdadero: que la retórica se conforma de
la ciencia analítica y también de la política respecto a las cos­
tumbres, y que es semejante, en unas cosas a la dialéctica, en
otras a los discursos sofísticos.42 Y por cuanto alguien, o a la
dialéctica o a ésta, no como a facultades, sino como a cien­
cias intentara estructurarlas, no advertirá que hace desapare­
cer la naturaleza de ellas al cambiarlas, reestructurándolas, en
ciencias de ciertos asuntos propuestos, y no sólo de discur­
sos. Y sin embargo, cuán provechoso en verdad es distinguir,
y todavía deja reflexión a la ciencia política, digámoslo tam­
bién ahora. Pues, acerca de lo que deliberan todos y acerca
de lo que hablan en público quienes aconsejan, las cosas más
importantes resultan ser apenas en número de cinco. Y ésas
son, acerca de los ingresos y también de la guerra y de la
paz, además, acerca de la custodia del país, también de las
importaciones y exportaciones, y de la legislación. Así que
sería necesario ciertamente que quien va a deliberar acerca

16
ARISTÓTELES

TTÓAEWC ElBÉvm TLVEC Kal TTÓcm, é\,rwc ElTE ne 1rapaAELTTETat


1rpocTE(ffi Kal d ne lMnwv auéTJ0n, ETL 8E Tac 8a1rávac Tf¡c
25 TTÓAEWC á1rácac, é\,rwc EL ne TTEplEpyoc cicj>mpE(ffi Ka\. El ne
µEl(wv lMnwv yÉVT)Tat · ou yap µóvov 1rpoc Ta imápxovrn
1rpocn0ÉVTEc TTAOUCLWTEPOL ylyvovTm, ci}..}..a Kal cicj>mpoúvTEC
TWV 8aTTaVT)µáTwv. Taúrn 8' ou µóvov EK Tf¡c TTEpl Ta '(füa
lµ1rnplac lv8ÉXETUL cuvopo.v, ci}..}..' a.vayrn'iov Kal Twv ,rapa
30 To'ic ClAAOLC EÚpT)µÉvwv LCTOpLKOV Elvm ,rpoc n¡v TTEpl TOÚTWV
cuµ�OUAT)V.
TTEpl 8E TTOAɵou Kal Elpr¡VT)c n¡v 8úvaµLv ElBÉvm Tf¡c
TTÓAEwc, émÓCT) TE ú1rápxn r\8T) rnl TTÓCT)V lv8ÉXETat imápém,
Kal ,rola ne fí TE ú1rápxoucá knv Ka\. JÍTLc lv8Éxnm
1rpocyEvÉc0m, En 8E TTOAɵouc ,rwc rn\. Ttvac TTETTOAɵT)KEV.
35 ou µóvov 8E Tf¡c olKdac TTÓAEWC ci}..}..a Ka.l TWV óµópwv TaÚTa
a.vayrn'iov El8Évm, Kal TTpoc oüc ETTt8oéov TTOAEµELV, OTTWC TTpoc
13(i0a µfr TOUC KpELTTOUC ELPTJVEÚT)Tat, TTpoc 8E TOUC fínouc E</>'
aúTOLc f¡ To TTOAEµE'iv, rn\. Tac 8uváµnc, TTÓTEpov é\µowL Tl
civóµOLaL" ECTLV yap Ka.L TaÚTIJ TTAEOVEKTELV Tl EAaTToúc0m.
a.vayKa'iov 8E Kal ,rpoc TaÚTa µ1) µóvov Touc olKdouc
s TTOAɵouc TE0EWpT)KÉvm ci}..}..a Kal Touc Twv c'í}..}..wv, TTWC
CI.TTO�atvoucw- CI.TTO yap TWV óµotwv Ta oµOLa ytyvEc0m
TTÉcj>UKEV.
ETL 8E TTEpl cj>uAalCTlC TT)C xwpac µ1) Aav0ávnv TTWC
cj>uMTTETat, ci}..}..a Kal TO TTAf)0oc El8Évm Tf¡c cj>uAalCTlc Kal TO
El8oc Ka\. Touc TÓTTouc Twv cj>uAaKTT)ptwv (ToúTo 8' a.8úvaTov
10 µ1) EµTTELpov OVTa Tf¡c xwpacl, '(v' EL T' EAÚTTWV T] cj>uAaKl)
,rpocTE(ffi Kal EL ne TTEpLEpyoc cicj>mpE(ffi Kal Touc ETTLTT)&louc
TÓTTOUC TT)p<,JCL µo.}..}..ov.
ETL BE TTEpl Tpocj>f)c, TTÓCT) [8aTTáVT)] LKaVl) TÍJ TTÓAEL rn\. ,rola,

17
RETÓRICA I

de los ingresos conociera los recursos de la ciudad: cuáles y


cuántos son, de modo que, si alguno está abandonado, se
agregue y, si alguno es menor, se acreciente; y, además, los
gastos de la ciudad, de modo que, si alguno es superfluo, se
quite y, si alguno mayor, se haga menor. Pues no solamente
añadiendo a lo existente se hacen ricos, sino también sustra­
yendo de los gastos. Y no es posible ver en conjunto esas
cosas sólo a partir de la experiencia en las propias, sino que
es necesario también ser conocedor de lo hallado entre los
demás en relación al consejo acerca de estas cosas.
Y acerca de la guerra y de la paz, conocer el poderío de la
ciudad: cuánto está ya a disposición y también cuánto es po-
sible que esté a disposición y de qué clase el que está ya a
disposición y también el que es posible agregar. Y es nece-
sario saber esas cosas no solamente de la propia ciudad, sino
también de las limítrofes; y contra cuáles es probable estar en
guerra, de modo que se esté en paz hacia los más poderosos
y que en ellos esté el hacer la guerra contra los inferiores;
también los ejércitos, si son iguales o desiguales; pues tam- t360a
bién en esto es posible estar en ventaja o ser inferior. Y res­
pecto a eso también es necesario tener en consideración no
sólo las propias guerras, sino también las de los demás, cómo
han terminado. Pues es natural que de cosas semejantes re­
sulten cosas semejantes.
Además, acerca de la custodia del país, que no pase inadver­
tido cómo está custodiado, y conocer también la cantidad de la
guardia y la clase, también los lugares de los cuerpos de guar­
dia (pero esto es imposible, no siendo experto del territorio),
para que, si la guardia es inferior, sea agregada; y si alguna es
superflua, sea quitada, y vigilen más los lugares apropiados.43
Y además, acerca del alimento, cuánto (gasto) es suficiente
para la ciudad, y de qué clase, tanto el producido allí mis-

17
ARISTÓTELES

T) aUTOÚ TE yLyvoµÉvr¡ Kal <l)> ElcaywyLµOC, Kal TLVWV T'


15 i�aywyfjc 8fovTm Kal Ttvwv <Kal. rrapa Tivwv> Elcaywyfjc, '(va
TTpOC TOÚTOUC KaL CUV0fjKaL KaL cuµ¡3o>-.al. 'YLyVWVTaL' TTpOC 8ÚO
yap 8Lact,uMTTELV ci.vayKaLOV ci.vEyKAT]TOUC TOUC TTOAL Tac, rrpóc
TE Touc KpdTTouc Kal rrpoc Touc Ele TaúTa XPT]dµouc.
de 8' ci.ccpá>-.nav éírravTa µEv TaúTa ci.vayKa1ov 8úvac0m
20 0EwpELV, OUK EAÚXLCTOV 8E TTEpl. voµo0Edac ETTULflV' EV yap
TOtc v6µoLc ECTl.v ,'¡ cwTT]pia Tfic rr6>-.Ewc, wCT' ci.vayKa1ov
d8Évm rr6ca TÉ ECTL TTOALTELWV d8T], Kal rro1a cuµc/>ÉpEL
ÉKácn:1, Kal. i.mo Ttvwv ct,0EipEc0m rrÉct,uKEv Kal olKdwv Tfic
TTOALTdac KaL ivavTiwv. AÉyw 8E TO úrro olKdwv ct,0dpEc0m,
25 on E�w Tfic [3EhicTT]c rroALTdac ai. a>-.>-.m rréicm Kal ci.vLɵEvm
Kal ETTLTnv6µEvm ct,0dpovTm, ofov 8T]µoKpaTta ou µ6vov
ci.vLEµÉvr¡ ci.c0EvEcTÉpa ytyvnm WCTE TÉAoc ��EL Ele
6>-.Lyapxiav, ci.>-.>-.a Kal ETTLTnvoµÉvr¡ cct,68pa· wcrrEp Kal T)
ypuTTÓTTJC Kal T) cLµÓTT]C ou µ6vov ci.vLɵEva EPXETaL de TO
30 µÉcov, OAAU KaL ccp68pa ypuTTa yLvÓµEva 17 CLµa OÜTWC
8LaTL0ETm WCTE µT]8E µuKTfipa 8oKELV dvm. XPTJCLµov 8E rrpoc
Tac voµo0Edac TO µ17 µ6vov irratnv TLC TTOALTda cuµq>ÉpEL,
EK TWV TTapEAT]Au0óTWV 0Ewpoúvrn, ci.>-.>-.a Kal Tac rrapa TOLC
aAAOLC d&vm, ai. rro'im Totc rroioLc ápµÓTToucLV' WCTE 811>-.ov
35 on rrpoc µfr n'¡v voµo0Edav al Tfic yilc rrEpto8oL XPTJCLµOL
(E:VTE00EV yap >-.a�ELV ECTLV TOUC TWV i0vwv v6µouc), TTpüC 8E
Tac rro>-.LnKac cuµ�ouMc ai. Twv rrEpl Tac rrpá�nc ypact,6vTwv
lcToptm · éírravrn 8E rnúrn TTOALnKilc ci.>-.>-.' ou PTJTOPLKllC Epyov
ECTLV.
40 TTEpl wv µEv ovv EXELV 8E'i <Tac rrpoTácne> TOV µÉAAoVTa
136()b cuµ¡3ouAEÚELv, Ta µÉyLcrn TocaúTá ECTLV' E� wv 8E 8E1 Kal

18
RETÓRICA I

mo, como el importado; también de qué cosas necesitan,


tanto de exportación como de qué cosas (y de parte de
quiénes), de importación; a fin de que para con éstos se ha­
gan tanto tratados como convenios.44 Pues para con dos es
necesario que los ciudadanos irreprochables mantengan vi­
gilancia: para con los más poderosos y también para con los
útiles para esas cosas. Y para seguridad ciertamente es necesa­
rio poder examinar todas esas cosas; y no mínimamente cono­
cer acerca de la legislación. Pues en las leyes está la salvación
de la ciudad, de manera que es necesario saber cuántas clases
hay de formas de gobierno; y también cuáles cosas convienen
a cada una, y por qué cosas es natural que sea destruida, tanto
propias de la forma de gobierno como contrarias. Y digo "el
que sea destruida por cosas propias", porque, fuera de la mejor
forma de gobierno, todas las demás, tanto distensas como ten­
sas,45 son destruidas; cual la democracia, no sólo distensa se
hace más débil, de modo que finalmente llegará a oligarquía,
sino también más tensa. Como también la nariz aguileña y la
chata no sólo distendiéndose llega a la mesura, sino que tam­
bién, haciéndose muy aguileña o chata, de tal manera se
distiende, que ni siquiera parecer ser nariz. Y es útil con res­
pecto a las legislaciones el que, quien analiza a partir de las
p�sadas, conozca cuál forma de gobierno conviene, pero tam­
bién que sepa las que entre los demás, las de qué clase para los
de qué clase son aptas. De manera que es evidente que en
relación a la legislación los recorridos de la tierra son útiles
(pues de ahí se pueden tomar las leyes de los pueblos), y en
relación a las deliberaciones políticas, las informaciones de
quienes escriben en cuanto a los hechos. Pero todas esas cosas
son competencia de la política, mas no de la retórica.
Así pues, tantas son las cosas más importantes, acerca de las
cuales es necesario que quien va a deliberar tenga (las premi- 1360b

18
ARISTÓTELES

TTEpl TOÚTWV KUL TTEpl TWV 0.1\AWV TTpüTpÉTTELV 11 UTTOTpÉTTELV


>..Éywµtv rrá>..tv.
5 CxEBov BE KUL lfüQ. ÉKáeT(¡l Kal KOLvfl rréiet eKOTTÓe ne
frnv otJ eTOxa(óµEvOL Kal ai.poDvTm rnl </>Eúyouetv· Kal ToDT'
s EeTlv EV KE</>a>..al(¡l ElTTE'iv TÍ T' Eu8mµovta rnl Ta µópta auTÍ7e·
weTE rrapa8dyµaTOe xáptv M�wµEv TL EeTLV wc ém>..we ELTTELV
TJ Eu8mµovla, KUL EK TLVWV TCl µópta TUÚTT]e' TTEpL yap TUÚTT]e
rnl Twv de TUÚTTJV evvTnvóvTwv rnl Twv EvavTtwv Taún:i
a'l TE rrpoTporral rnl ai. cirroTporral rréieal Elctv· Ta µEv yap
10 rrapaeKEuá(ovm TUÚTTJV 11 TWV µoptwv TL, 11 µE'i(ov O.VT'
EMnovoe rrotoDvm, 8E'i rrpánnv, Ta 8E <j>0dpovm 11
Eµrrofü(ovm 11 Ta EvavTta TTOtoDvTa µ17 rrpánnv.
ECTW 817 Eu8mµovta Eurrpa�ta µET' cipETÍ7e, 11 auTápKELa
(wfje, 11 6 �toe 6 µETa cie<j>a>..dae -íífüeToe, 11 Eu0Evla KTT]µáTWv
1s Kal ewµáTwv µETa 8uváµEwc <j>u>..aKnKfje TE Kal rrpaKnKfje .
TOÚTwv· exE8ov yap TOÚTWV €V 11 rr>..dw TT]V Eoomµovlav
oµo>..oyoDetv Elvm éÍTTUVTEe.
EL 8i¡ Eenv T] Eu8mµovta TotoDTov, civáyKT) auTÍ7e dvm
µÉpTJ EU)'ÉVEtav, rro>..u<j>t>..lav, XPTJeTo<j>t>..tav, rr>..oDTOv, EUTEKvtav,
20 rro>..UTEKVLUV, EU)'llptav· ETL TCle TOU ewµaTOe cipETáe (ofov
úytnav, Ká>..>..oe, lcxúv, µÉyE0oe, 8úvaµtv ciywvteTtKi¡v), 86�av,
Ttµr¡v, EuTuxtav, cipETT]V [11 rnl TU µÉpT] auTÍ7e <j>póvrietv,
av8pdav, füKatOCÚVT]V, ew<j>pocÚVT]v]· OVTW )'Clp áv aumpKÉeTUTÓC
<TLe> ELT], EL úrrápxot auTQ Tá T' EV UUT4) KUL TCl EKTOe ciya0á·
25 ou yap ECTLV a>..>..a napa mDm. ECTL 8' EV UUT4) µEv TCl TTEpL
¡j;ux11v rnl Ta Ev ewµan, E�w 8E EuyÉvna Kal <j>l>..ot Kal
xpi¡µam Kal nµi¡, En 8E rrpoCT]KEtv olóµE0a 8uváµEte

19
RETÓRICA I

sas). Y a partir de cuáles es necesario exhortar o disuadir,46


tanto acerca de éstas como acerca de las demás cosas, digá­
moslo de nuevo.
5 Y tanto en particular para cada uno como en común
para todos, apenas hay un objetivo, al cual apuntando, eligen
y también rehúyen. Y esto es, para decirlo en recapitulación,
tanto la felicidad como las porciones de la misma. De manera
que, en gracia de ejemplo, para hablar sencillamente, tome­
mos qué cosa es la felicidad, y de qué cosas constan las por­
ciones de ella. Pues acerca de ella y de las cosas que a ella
tienden y de las cosas a ella contrarias versan todas las exhor­
taciones y también las disuasiones. Así pues, las cosas que la
preparan o a una de sus porciones, o que la hacen mayor en
vez de menor, hay que hacerlas; y las que la destruyen u
obstaculizan o que hacen lo contrario, no hacerlas.
Sea, pues, felicidad, el bien obrar con virtud, o suficiencia
de recursos de vida, o la vida muy placentera con seguridad,
o la prosperidad de bienes y de personas con facultad guar­
diana y también productiva de ellos. Todos, pues, reconocen
que la felicidad apenas es una o más de estas cosas.
Si, pues, tal es la felicidad, necesidad es que partes de ella
sean nobleza, múltiple-amistad, honesta-amistad, riqueza, bue­
na-prole, múltiple-prole, buena-vejez. Además, las virtudes del
cuerpo (cual salud, belleza, vigor, corpulencia, fuerza comba­
tiva), fama, honor, buena fortuna, virtud (o también las partes
de ella, prudencia, valentía, justicia, templanza). Pues así uno
sería muy suficiente, si para él existen los bienes en él y
también los de fuera. Pues aparte de éstos no hay otros. Y en
él están ciertamente los que respectan al alma y los que hay
en el cuerpo; fuera, en cambio, nobleza y amigos y bienes y
honor; pero pensamos que conviene, además, que existan fa­
cultades y fortuna. Así, en efecto, la vida es muy segura. To-

19
ARISTÓTELES

úrrápxnv rnl TÚXT]V' OÜTW yap acq>aAÉCTaTOC 6 �toe. M¡3wµEv


Totvuv 6µotwc rn\. TOÚTwv EKacTov TL knv.
30 EiryÉVELa µe-v ovv knv l0vn µe-v Ka\. rró>..n TO aiJT6x8ovac
fi apxatouc Elvm, rnl T)'YEµóvac Touc rrpwTOuc tm<t>avE'ic, Ka\.
rroA>..ouc ETTLq>aVELC yqovÉvm ti; avTwv ETTl TOLC (T]AouµÉVOLC'
l8tc;t 8e- EUyÉvna fi arr' av8pwv fi arra 'YVVaLKWV, Ka\. 'YVT]CLÓTT]C
arr' aµq>o1v, Kat, WCTTEP ETTL TTÓAEWC, <TO> TOÚC TE TTpwTOUC
35 yvwptµouc fi trr' apnij fi TTAOÚT<+J fi d.A>..41 Tt+J Twv nµwµÉvwv
Elvm, Ka\. rroA>..ouc ETTLq>aVELC EK TOÜ yÉvouc Ka\. c'ív8pac Ka\.
yuva1Kac Kal VÉOUC Ka\. TTpEC�UTÉpouc.
EUTEKvta 8E Ka\. TTOAUTEKvta ouK c'í8T]Aa. frnv 8e- T4) KOLV4)
1361a µe-v [EUTEKVLa), VEÓTT]C av ñ TTOAAT] Kal aya8rJ, ayaST] 8e- KaT'
apETT]V cwµaTOC, OlOV µÉyE8oc, KáAA.oc, lcxúv, 8úvaµLv
aywvLCTLKT)V' ¡J;uxf¡c 8E cwq>pocÚVT] Kal av8pda VÉOU apnat ·
l8tc;t 8e- EUTéKVLa Ka\. TTOAUTEKVLa TO Ta '(füa TÉKVa TTOAAU KUL
5 Tmaürn Elvm, Ka\. 0Jí>..rn Ka\. c'íppEva· ST]>..nwv 8e- apETTJ
cwµaTOc µe-v KáA>..oc rn\. µÉyE8oc, lJ;uxfjc 8e- cw<f>pocÚVT] Ka\.
q>LAEpyta c'ívrn avEAEu8Eptac. 6µotwc 8e- rn\. l8tc;t rnl KOLvij,
Ka\. KaT' c'ív8pac Kal KaTa yuva1Kac, 8E1 (T]TELV EKaCTOV
úrrápxnv TWV TOLOÚTWV' OCOLC yap Ta KaTa yuva1Kac q>aÜAa
10 WCTTEP AaKE8mµovtmc, CXE8ov KaTa To f)µLcu OUK Eu8mµovoÜCLV.
TTAOÚTou 8e- µÉpl] voµtcµaTOc rr>..fj8oc <Kal> yfjc, xwptwv
KTfjCLC TTAT¡8EL Ka\. µqÉ8n Ka\. KáAAEL füa<f>épÓVTWV, ETL 8E
ETTLrrAWV KTfjCLC KUL av8parr68wv Ka\. �OCKT]µÚTWV rrAÍ]8n Ka\.
KÚAAEL füaq>EpÓVTWV, TaÜTa 8e- rrávrn <OLKELa> KUL acq>aAfj Ka\.
15. EAEu8Épw Kal XPTJCLµa. frnv 8e- XPTJCLµa µe-v µüA>..ov Ta

20
RETÓRICA I

memos, por tanto, de igual manera, qué cosa es también ca­


da una de estas cosas.
Pues bien, nobleza es, para una raza y para una ciudad,
el que sean autóctonos o antiguos, e ilustres los primeros
caudillos, y que muchos, ilustres por lo emulado hayan des­
cendido de ellos. Y en lo particular, la nobleza proviene o de
varones o de mujeres; y la legitimidad, de ambos; y, como en
la ciudad, (el) que los antepasados sean famosos o por virtud
o por riqueza o por alguna otra de las cosas que se honran; y
que muchos ilustres desciendan de su estirpe, tanto hombres
como mujeres, tanto jóvenes como ancianos.
Por otra parte, buena-prole y múltiple prole, no evidente,
no es. Y hay ciertamente (buena-prole) para la comunidad, si 1361a
juventud hubiere mucha y buena; y buena en cuanto a virtud
del cuerpo, cual corpulencia, belleza, vigor, fuerza comba-
tiva; del alma, en cambio, templanza y valentía, de joven son
virtudes. Pero en lo particular, buena-prole y múltiple-prole
es el que los propios hijos, tanto femíneas como másculos
sean muchos y de tales cualidades: y de femíneas, virtud del
cuerpo es tanto belleza como corpulencia; del alma, en cam-
bio templaza y laboriosidad sin servilismo. Y por igual, tanto
en lo particular como en común, tanto en varones como en
mujeres, es necesario procurar que exista cada una de tales
cualidades. Pues para cuantos las cosas viles existen en las
mujeres, como para los lacedemonios, ellos casi por mitad no
son felices.
Y las partes de riqueza son: abundancia de moneda y de
tierra; posesión de terrenos distinguidos en abundancia y en
grandeza y en hermosura; y además, posesión de muebles y
de esclavos y de ganados, distinguidos en abundancia y her­
mosura; y que todas esas cosas sean (propias) y seguras y
libres y útiles. Y en verdad son útiles más bien las fructífe-

20
ARISTÓTELES

Kápmµa, EAEv0ÉpLa 8E Ta npoc aTTÓAaucLv (Kápmµa 8E AÉyw


a</>' wv a\. npóco80L, ClTTOAaUCTLKa 8E a</>' wv µT]8Ev napa n'iv
XPllCLV ylyvnm o n Kal. abov). opoc 8E acq>aAELac µEv TO
EvrnD0a Kal. oÜTw KEKTT7c6m wCT' E</>' aÚTQ Elvm n'¡v XPllCLV
20 avTWV, TOU 8E OLKE'ia Elvm f¡ µr¡ OTaV E</>' aÚTQ �
anaAAoTpLwcm · AÉyw 8E anaAAoTplwcLV 8ócLv rnl, npéicLv. OAWC
8E To TTAOUTE'iv Ecnv EV TQ xpilc0m µéiAAov f¡ EV TQ KEKTT7c6m ·
Kal. yap Tj EVÉpyná ECTL TWV TOLOÚTWV Kal. Tj XPllCLC TTAOUTOC.
Eu8o�la 8' ECTLV TO úno návTwv cnou8a'iov únoAaµ�ávEc0m
25 f¡ TOLOUTÓV TL EXELV oú návTEC Eq>LEVTaL f¡ o\. TTOAAol. f¡ o\.
aya0ol f¡ o\. </>póvLµOL.
nµr¡ 8' ECTl.v µEv CT]µE'iov EUEPYETLKT7c Etooelac, nµwvrnL
8E füKalwc µEv Kal µáALCTa o\. EUEpyETT]KÓTEC, ou µr¡v aAAa
nµéirnL Kal. 6 8uváµEvoc EUEpynE'iv· EUEpyEda 8E f¡ Ele
30 CWTT]plav Kal. oca atna TOU Elvm, Tl Ele TTAOUTOV, Tl ELC TL
TWV UAAWV aya6wv, wv µr¡ p9:8la r¡ KTT7CLC f¡ OAWC f¡ EVTaOOa
Tl TÓTE' TTOAAOL yap füa µLKpa 80KOUVTa TLµT7C TUYXÚVOUCLV,
aAA' o\. TÓTTOL rnl. o\. Kmpol atnoL. µÉpl] 8E TLµilc 0udm,
µvilµm EV µÉTpOLC Kal. avEU µÉTpwv, yÉpa, TEµÉVT], 1TpoE8plm,
35 TÚq>üL, ELKÓVEC, Tpocpal. 8T]µÓcLm, Ta �ap�apLKá, oiov
npocKUVTJCELC Kal EKCTácnc, 8wpa Ta nap' ÉKácToLc TLµLa. Kal
yap TO 8wpóv ECTL KTÍjµaTOC 8ÓCLC Kal nµilc CT]µE'ioV, 8Lo Kal
o\. q>LAOXPl͵aTOL Kal o\. q>LAÓTLµOL Eq>LEVTaL aVTWV' aµq>OTÉpüLC
1361b yap EXEL wv 8ÉOVTaL · Kal yap KTT7µá ECTLV Otl Eq>LEVTaL o\.
q>LAOXPiíµaTOL, Kal. nµr¡v EXEL Otl o\. q>LAÓTLµOL.
cwµaToc 8E apEn'¡ úytna, aÜTTJ 8E oÜTwc wcTE avócouc
Elvm xpwµÉvouc TOLC cwµacLV' TTOAAOL yap ÚyLaLVOUCLV, WCTTEp

21
RETÓRICA I

ras; libres, en cambio, las que atañen al placer (y llamo


fructíferas, de las que hay ingresos; placenteras, en cambio,
de las que nada se obtiene más allá del disfrute, lo cual tam­
bién es digno de mención). Y en verdad la definición de la
seguridad es el que se posea aquí y de tal manera, que en
uno esté el disfrute de esas cosas; en cambio, del ser propias
o no, cuando en uno está el enajenarlas. Y llamo enajenación
a la donación y a la venta. En suma, el ser rico consiste más
en el disfrutar que en el poseer. En efecto, la riqueza es la
activación y el disfrute de tales cosas.
Y buena fama es el ser considerado circunspecto por to­
dos; o tener alguna cosa que todos desean, o la mayoría o los
buenos o los prudentes.
Y el honor es ciertamente signo de benéfica buena fama; y
son honrados justamente y sobre todo quienes han sido bien­
hechores; a la verdad no, sino que también es honrado quien
puede ser bienhechor. Y el beneficio es o para salvación y para
cuanto es causa del ser,47 o para riqueza, o para alguno de los
otros bienes, cuya adquisición no es fácil, o totalmente, o aquí
o en algún momento. Muchos por cosas que parecen pequeñas
obtienen honor. Pero causantes son los lugares y las circunstan­
cias. Y partes del honor son: inmolaciones, recordaciones en
versos o sin versos, privilegios, santuarios, precedencias, tum­
bas, estatuas, públicos sustentos, cosas bárbaras48 como re­
verencias y ceder el lugar, los dones honoríficos entre cada
pueblo. En efecto, el don es dádiva de posesión y señal de
honor, por esto también los avaros y los vanidosos aspiran a
esa cosa; pues para ambos tienen aquello de lo que sienten 1361b
necesidad; ya que posesión es a lo que aspiran los avaros, y
honor tiene, a lo que los vanidosos.
Y virtud del cuerpo es la salud; y ésta, de tal manera, que
quienes se valen de los cuerpos sean sanos. Pues muchos

21
ARISTÓTELES

'HpófüKoc AÉynm, oüc ou8dc áv Eu8mµovknE Tilc úytdac


füa TO TTÚVTWV UTTÉXEC0m TWV civ0pwrrtvwv f¡ TWV TTAELCTWV.
Ká>..Aoc 8É ETEpov Ka0' ÉKÚCTTJV TJALKtav ECTLV. vfou µÉv ouv
KÚAAOC TO rrpoc TOUC TTÓVOUC XPTJCLµov EXELV TO cwµa TOÚC
TE rrpoc 8póµov Kal rrpoc �tav, i¡Buv oVTa l&1v rrpoc cirró>..auctv·
10 füo o\. TTÉVTa0AOL KÚAALCTOL, OTL rrpoc �tav Kal. rrpoc TÚXOC éiµa
TTE<pÚKUCLV' aKµá(OVTOC 8€ TTpüC µÉv TTÓVOUC TOUC TTOAEµLKOÚC,
r¡8vv 8' Elvm 80KELV µna <pü�EpÓTT]TOC' yÉpüVTOC 8É TTpüC µÉv
rróvouc Touc civayrntouc \.rnvóv, a>..urrov & füa To µT]8Év i!xnv
(i)v TO yt,pac >..w¡3o.Tat. lcxuc 8' kTl µÉv 8úvaµtc ToD KLVE1v
15 ETEpov wc �OÚAETaL, civáyKT] 8É KLVELV ETEpov f¡ EAKOVTa f¡
w0ouvrn f¡ a'(povrn f¡ mÉ(ovrn f¡ cuv0>..t�oVTa, WCTE ó lcxupoc
f¡ rréictv f¡ TOÚTwv ndv ECTtv lcxupóc. µqÉ0ouc 8É cipnr¡ TO
úrrápxnv rnTa µt,Koc Kal �á0oc rnl rrMToc Twv rro>..>..wv
TOCOÚT(¡.) µd(ov' WCTE µr¡ �pa8uTÉpac TTOLELV TClC KLVTJCELC füa
20 TT)V ÚTTEp�OATJV. ayWVLCTLKT) 8É cwµaTOC apETT) CÚYKELTUL EK
µqÉ0ouc Kal lcxúoc Kal TÚXOUC (rnl yap 6 rnxuc lcxupóc
ECTLv)· 6 yap 8uváµEVOC TCl CKÉAT] PLTTTELV TTWC Ka\. KLVELV rnxu
Ka\. TTÓppw 8poµtKÓC, Ó 8É 0AL�ELV Ka\. KaTÉXELV TTaAatCTLKÓC,
Ó 8É WC:aL Tf1 TTAT]yft TTUKTLKÓC, O 8' ciµ<pOTÉpüLC TOÚTOLC
25 rrayKpaTtaCTLKÓC, 6 8É TTQCL TTÉVTa0>..oc.
EU'YT]pLa 8' ECTL �pa8UTT)C y{¡pwc µET' OAUTTLaC' OUTE yap
El rnxu YTJPÚCKEL, EÜ'YT]pwc, oih' El µóytc µÉv AUTTT]PWC 8É.
ECTLV & Ka\. EK TWV TOU cwµaTOC OpETWV Kal <EK> TÚXTJC' µr¡
avococ yap wv µT]8E lcxupoc OUK ECTat cirra0r¡c ou8' (lAUTTOC,
30 Ka\. TTOAUXPÓVLOC OUK ClVEU TÚXT]C füaµELVELEV av. ECTLV 8É TLC
Ka� xwp\.c lcxúoc rn\. úytdac a>..>..11 8úvaµtc µaKpo�LÓTTJTOC'

22
RETÓRICA I

son sanos, como se cuenta de Heródico,49 a quienes ninguno


felicitaría por su salud, porque se mantienen lejos de todas
las cosas humanas o de la mayor parte. Y la hermosura es
diferente, según cada edad. En efecto, hermosura del joven
es el tener el cuerpo útil para las fatigas, tanto para la carrera
como para la fuerza, gozando en ver hacia el placer. Por esto
los pentatletas son hermosísimos, porque naturalmente son
para la fuerza y al mismo tiempo para la velocidad. Del ma­
duro, en cambio, para las fatigas bélicas, y gozarse en parecer
aterrador. Y del anciano, suficiente en verdad para las fatigas
necesarias, pero sin pena por no tener nada de lo que ultraja a
la vejez. Y vigor es ciertamente capacidad de mover a otro
como se quiera; pero es necesidad mover a otro o arrastrándo­
lo o rechazándolo o levantándolo o sujetándolo o comprimién­
dolo, de modo que el vigoroso es vigoroso o para todas o para
algunas de estas cosas. Y es virtud de la corpulencia el ser en
altura y en reciedumbre y en anchura50 más grande que la
mayoría al grado de no hacer demasiado lentos los movi­
mientos a causa de la superioridad. Y la virtud combativa del
cuerpo consta de corpulencia y de vigor y de velocidad (ya
que el veloz es vigoroso). Pues quien de alguna manera pue­
de lanzar las piernas y movelas con rapidez y hacia adelante,
es corredor; y el que apretar y sujetar, luchador; y el que re­
chazar con el golpe, púgil, y el que para estas dos cosas,
pancracista; y el que para todas,51 pentatleta.
Y buena vejez es lentitud de la vejez con carencia de pena.
Pues ni, si envejece uno rapidamente, es de buena -vejez;
tampoco en verdad, si difícil pero penosamente. Y depende
tanto de las virtudes del cuerpo como de la fortuna. Pues no
siendo sano ni vigoroso, no será uno sin padecimiento ni sin
pena, y longevo no podría permanecer, sin fortuna. Sin embar­
go, hay también alguna otra capacidad de larga vida, aparte del

22
ARISTÓTELES

TTOAAOL yop OVEU TWV TOÍJ cwµaTOC CLpETWV µaKpó�LOL ELCLV º


aAA' ou8EV TJ CLKpl�OAOyta XPTJCLµoc -fi TTEpl TOÚTWV Ele TO VÍJV.
rroAuq>LALa 8E Kal XPTJCTOq>LALa ouK d8T]Aa, Tou q>tAou
35 wpLcµÉvou, OTL ECTLV 6 TOLOUTOC q>LAOC OCTLC a OLETUL aya0o
Elvm EKELV(¡.), rrpaKTLKÓC ECTLV avTwv 8L' EKÉivov. 41 817 TTOAAol
TOLOÍJTOL, rroAÚq>LAOC, 41 8E Kal ETTLELKÉic dv8pEc, XPTJCTÓq>LAOC.
EuTUxta 8É ECTLV, wv TJ TÚXTJ aya0wv alTta, rnurn ytyvEc0m
1362a KUL imápxnv f¡ TTáVTa f¡ TO TTAÉLCTa f¡ TO µÉyLCTa. alTta 8'
ECTlv TJ TÚXTJ tvtwv µEv rnl wv al TÉXVUL, TTOAAwv 8E Kal
CLTÉXVWV, oiov ocwv TJ q>ÚCLC (tv8ÉXETUL 8E Kal Trapa <f>úcLv
Elvm)· úyLdac µEv yap TÉXVTJ alTta, KáAA.ouc 8E Kal µEyÉ0ouc
5 q>ÚCLC. OAWC 8f TO TOLUÍJTa TWV aya0wv ECTLV CLTTO TÚXTJC t<t>'
ok frnv 6 <f>06voc. Ecnv 8E Kal Twv rrapo Myov aya0wv al Tta
TÚXTJ, oiov El ol QAAOL a8ü<f>ol alcxpot, 6 8E KaAÓc, f¡ Ol QAAOL
µi'¡ El8ov TOV 0T]caup6v, 6 8' EüpEv, f¡ El TOÍJ TTATJCLOV ETUXEV
TO �ÉAOC, TOÚTou 8E µÍ], f¡ El µi'¡ �A0E µ6voc, aEl <f>m Twv, o'L
10 8E éirra� EA06vTEc 8LE<f>0ápricav· TTávrn yop TO TOLaurn
EUTUXÍ]µarn 8oKE'i dvm.
TTEpl 8E apnijc ETTELTTEP olKELÓTUTOC 6 TTEpl TOUC ETTaLVOUC
TÓrroc, OTav TTEpl trratvou TTOLWµE0a Tov Myov, TÓTE
füopLCTÉoV.
6 "'Ov µEv ovv BEL CToxá(Ec0m rrpoTpÉTTovrn wc ECoµÉvwv
15 f¡ úrrapx6vTwv, rnl wv aTToTpÉTTovrn, <f>avEp6v· TO yop tvavTta
TOÚTwv ECTLV. ETTEL 8E rrpÓKEL TUL ·TCÍJ cuµ�ouAEÚOvn CKOTToc TO

23
RETÓRICA I

vigor y de la salud. Pues muchos, sin las virtudes del cuerpo,


son de larga vida. Pero la precisión acerca de estas cosas en
nada es útil para lo de ahora.
Múltiple-amistad y también honesta-amistad, no evidentes,
no son, definido el amigo: amigo es quien, siendo tal, que lo
que piensa que son bienes para aquél, es realizador de ellos a
causa de aquél. Por tanto, para quien hay muchos así, es múlti­
ple amigo; y para quien también varones equitativos, es ho­
nesto amigo.
Y es de buena fortuna, que, de los bienes de los que es
causa la fortuna, esos sucedan y existan, o todos o la mayor 1362a
parte o los más grandes. Y la fortuna es causa ciertamente de
algunos, de los que también las artes; pero también de mu-
chos sin-arte, como de cuantos la naturaleza (pero se admite
que también existen al margen de la naturaleza). En efecto,
de la salud es causa el arte; pero de la belleza y de la corpu­
lencia, la naturaleza. En suma, de los bienes, provienén de la
fortuna aquellos, por los cuales existe la envidia; pero la for-
tuna también es causa de los bienes al margen de la razón;
cual si los demás hermanos son feos, y éste hermoso; o los
demás no vieron el tesoro, y éste lo encontró; o si el dardo
alcanzó al de junto, y a éste no; o si sólo él no vino, llegán-
dose siempre con frecuencia, y los que una sola vez vinieron ·
perecieron. Tales cosas, todas, pues, parecen ser buenos su­
cesos.
Y acerca de la virtud, puesto que muy propio es el tópico
relativo a los elogios, 52 cuando hagamos el discurso acerca
del elogio, entonces habrá de definirse.
6 Así pues, a cuáles cosas debe apuntar el que exhorta,
como futuras o existentes, y a cuáles el que disuade, es mani­
fiesto. Pues son las contrarias de éstas. Y puesto que al que
delibera se propone como objetivo lo conveniente53 (pues

23
ARISTÓTELES

cuµq>Épov ([3oUAEÚOVTaL yap OU TTEp\. TOU TÉAOUC, ciAAa TTEpL TWV


TTpOC TO TÉAOC, TaUTa 8' ECTL Ta cuµcj>Épovrn KaTa Tac TTpáenc,
TO BE cuµq>Épov ciya66v), AT)TTTÉOV av ELT) Ta CTOLXEta TTEpl
ciya6oí) Kal cuµcj>ÉpovToc CÍTTAWC.
20 ECTW 817 ciya6ov o av auTO ÉaUTOU EVEKa D a\.pETÓV, Kal
Otl EVEKa ª""º a\.poúµE6a, Kal Otl Ecj>Í.ETaL TTÚVTU, f¡ TTÚVTU Ta
atc6r¡cLv EXOVTa f¡ voDv f¡ El M[3oL vovv, Ka\. oca ó vouc áv
ÉKÚCT(¡l ciTTOOOÍ.T), Ka\. oca Ó TTEpL EKaCTOV VOÍJC UTTOfü8wcLV
ÉKÚCT(¡l" TOÍJTÓ <yáp> Écnv ÉKÚCT(¡) ciya66v, Ka\. otJ TTapóVToc
25 EU 8LáKELTal Kal auTápKWC EXEL, Kal TO aihapKEC, KaL TO
TTOLTJTLKOV f¡ cj>u;\aKTLKOv Twv TOLOÚTwv, Kal q, ciKo;\ou6E'i Ta
TOLaÍJTa, Kal Ta KWAUTLKa TWV e-vavTÍ.WV Kal Ta cj>6apnKá.
UKOAOu6{i 8E BLxwc (f¡ yap éí.µa f¡ ÜCTEpov, olov Tc:¡i µEv
µav6ávnv TO ETTÍ.crnc6m ÜCTEpov, Tc:¡i 8E úywí.vnv TO (fjv éí.µa),
30 Ka\. Ta TTOLTJTLKa TPLXWC, Ta µEv wc TO úywÍ.VELV ÚyLEÍ.ac, Ta
8E wc CLTÍ.a úyLEÍ.ac, Ta BE wc To yuµvá(Ec6m, oTL wc e-TT\.
TO TTOAU TTOLEL ÚyÍ.ELaV. TOÚTWV 8E KELµÉvwv aváyKT) Tác TE
AÍJ¡/JELC TWV ciya6wv ciya6ac ElVaL Ka\. Tac TWV KaKWV ciTTo�oMc·
UKOAOu6EL yap Tc:¡i µEv TO µ17 EXELV TO KaKOV éí.µa, Tc:¡i 8E TO
35 EXELV TO ciya6ov ÜCTEpov. Ka\. 1Í civT' EAÚTTOVOC ciya6oí)
µEÍ.(ovoc ;\fj¡/JLc Ka\. avT\. µEí.(ovoc KaKoD e-Mnovoc- q, yap
1362b ÚTTEpÉXEL TO µE1.(ov TOÍJ e-Mnovoc, TOÚT(¡) yí.vETm ToD µEv
Afj¡/JLC TOU 8' ciTTo[3oAÍJ. Kal Tac UpETac 8E civáyKT) aya6ov ElVaL
(KaTa yap TaÚTac EU TE 8LáKELVTaL ol EXOVTEC, Ka\. TTOLT)TLKa\.
Twv ciya6wv ELCL Ka\. TTpaKTLKaÍ. · TTEpl ÉKácTT¡c 8E Ka\. TÍ.e Kal
5 TTOÍ.a xwplc PTJTÉOv), Kal T17V T]8oV17V ciya6ov dvm . TTÚVTU yap

24
RETÓRICA I

deliberan, no acerca del fin, sino acerca de las cosas relativas


al fin, y ésas son las que son convenientes en las acciones, y
lo conveniente es un bien), habría que tomar los elementos
acerca del bien y de lo conveniente, simplemente.
Sea, pues, el bien, lo que fuere ello mismo por sí mismo
elegible, y por lo cual elegimos otra cosa, y lo cual todos
anhelan, o todos los que tienen percepción, o mente, o si
podrían alcanzar mente, y cuantas cosas la mente a cada uno
otórgaría, y cuantas cosas la mente respecto a un particular
otorga a cada uno. Esto (pues) es para cada uno el bien, lo
cual estando presente, también uno está bien dispuesto y es
suficiente; también lo suficiente, y lo productivo o custodio
de tales cosas, y aquello a lo que son consiguientes tales
cosas, y las impeditivas y destructivas de las cosas contra­
rias. Y son consiguientes, de dos maneras (o bien simultánea
o posteriormente, como posteriormente, el saber al aprender;
en cambio, simultáneamente, el vivir al estar sano), y las pro­
ductivas, de tres maneras: unas, como de la salud el estar
sano; otras, como de la salud los alimentos; otras, como el
ejercitarse, porque las más de las veces produce salud. Y es­
tablecidas estas cosas, fuerza es que tanto las obtenciones de
los bienes sean buenas como las pérdidas de los males. Pues es
consiguiente, a lo uno, el no tener el mal simultáneamente; a
lo otro, el tener posteriormente el bien. También la obtención
de un bien mayor en vez de uno menor; y de un mal menor,
en vez de uno mayor, pues por lo que el mayor supera al 1362b
menor, por eso se origina la obtención del uno y la pérdida
del otro. Y también es necesidad que las virtudes sean un
bien (pues de conformidad con ellas, quienes las tienen, es-
tán bien dispuestos; y son productivas y realizadoras de bie-
nes; pero acerca de cada una, cuál es y también cómo es, ha
de decirse aparte); y que el placer sea un bien, pues por natura-

24
ARISTÓTELES

E<f>Lnm Ta (<i'>a ainijc nj <f>úcn· WCTE KUL Ta ii8fo Kal Ta


KUACL civáyKT] ciya0a Elvm. Ta µEv yap ii8ovflc TTOLT)TLKá, TWV
8E KUAWV Ta µEv ií&a Ta 8E auTa Ka0' ÉauTa a\.pná ECTLV.
wc 8E Ka0' ?v El TTE'iv, civáyKT] ciya0a Elvm Tá8E. Eu8mµovta ·
10 Kal yap Ka0' aÚTO aÍ.pETOV KUL aihapKEC, Kal EVEKa auTfjc
TdAAa a'tpoúµE0a. füKaLOCWTJ, civ8pda, cw<f>pocWTJ, µEya>..o¡µvxta,
µqaAOTTpÉTTflU, KUL a't d.AAaL aí. (OLUUTaL E�flC" apnal yap
(/JUX'ÍlC. Kal úytna Kal KÚAAOC KUL Ta TOLUÍJTa . apnal yap
cwµaToc Kal TTOLTJTLKa TToAAWv, olov úytna Kal ii8ovfjc Kal TOÍJ
15 (T1V, füo Ka\. d.pLCTOV OOKEL dvm, OTL 8úo TWV TOLC TTOAAOLC
TLµLwTáTwv atnóv knv, ii8ovfjc Kal TOÍJ ('Ílv. TTAoDToc· GpETTJ
yap KTT]CEWC Kal TTOLT)TLKOV TTOANÍJV. <t>t>..oc Kal <f>Lhla· Kal yap
Ka0' aÚTov aÍ.pETOC 6 cpt>..oc Kal TTOLTJTLKOc TToAAWv. nµ'JÍ, �a·
Kal yap TJOÉU Kal TTOLT)TLKa TTOANÍJV, Kal QKOA.ou0E1 UUTClLC wc
20 ETTl TO TToAu TO ÚTTápxnv E<f>' ole nµwvTaL. 8úvaµLc Tou AÉynv,
TOU TTpáTTflv· TTOLT)TLKa yap TTÚVTa Ta TOLUUTa aya0wv. ETL
Ei,<f>uta, µV'J͵TJ, Euµá0na, dYXtvma, TTávrn Ta TOLUÍJTa·
TTOLTJTLKal yap afrrm aya0wv aí. 8uváµnc ELdv. 6µolwc 8E Kal
a't ETTLcTfjµm TTUCaL Kal aí. TÉXVUL. KUL TO ('ÍlV" EL yap µT)MV
25 d.;\Ao ETTOLTo aya06v, Ka0' aúTo aÍ.pETÓv knv. Kal TO 8tKmov·
cuµcpÉpov yáp TL KOLvfj ECTLV.
Tavra µEv ovv cxE8ov Ta 6µo>..oyoúµEva dya0á ECTLv· Ev
8E To'ic aµ<f>Lc�TJTT)dµmc EK Twv& oí. cuAA.oyLcµoL cI, TO
EVUVTLOV KUKÓV, ToDT' aya06v. KUL ov TO EVaVTLov TOLC EX0po'ic
30 cuµ<f>ÉpEL· olov EL TO &LA.ouc dvm µáALcTa cuµcpÉpEL To'ic

25
RETÓRICA I

leza todos los vivientes lo ansían. De manera que es necesidad


que tanto las cosas placenteras como las cosas bellas sean
bienes; pues las unas son productivas del placer, y de las
bellas unas son placenteras, otras ellas mismas por sí mismas
elegibles.
Y para mencionar uno por uno, necesidad es que bienes
sean éstos: La felicidad: ya que es cosa elegible por sí misma
y suficiente, y en vista de ella elegimos las otras cosas. La
justicia, la valentía, la templanza, la magnanimidad, la magni­
ficencia, y los demás hábitos semejantes; pues son virtudes
del alma. También la salud y la belleza y cosas semejantes;
pues son virtudes del cuerpo y productivas de muchos bie­
nes, como la salud lo es tanto de placer como del vivir, por
esto también parece ser lo mejor, porque es causante de dos
de las cosas más honrosas para la mayoría, del placer y del
vivir. El amigo y la amistad: ya que el amigo es elegible por sí
mismo y productivo de muchos bienes. El honor, la fama:
son, en efecto, cosas placenteras y productivas de muchos
bienes, y es consiguiente a ellas, las más de las veces, el que
existan aquellas cosas por las que son honrados. La facultad
de decir, de realizar. Pues cosas semejantes, todas son pro­
ductivas de bienes. Además, la buena índole, la memoria, el
fácil aprendizaje, la perspicacia, todas las semejantes; pues
esas facultades son productivas de bienes. E igualmente tam­
bién todas las ciencias y las artes. También el vivir: pues sin
ningún otro bien se siguiera, es por sí mismo elegible. Y lo
justo: porque es una cosa conveniente para la comunidad.
Así pues, casi esos son los bienes reconocidos. Y en los
controvertidos· 1os razonamientos son a partir de lo siguiente:
aquello, cuyo contrario es malo, es bueno; también aquello
cuyo contrario es conveniente para los enemigos. Como, si el
ser cobarde es sobremanera conveniente para los enemigos,

25
ARISTÓTELES

EX0po1c, 8fiX.ov OTL av8pda µáX.Lcrn W</>ÉX.Lµov To1c TToX.l Tmc.


Kal o>..wc o oí. EX0pol �oúX.ovTm TI E< f cii xaí.poucL, TovvavTí.ov
TOÚTou wq>ÉX.Lµov <f>aí.vnm· füo Ei'.pl)TOL

� KEv Y17¡}f¡cm TTpí.aµoc.

35 Ecn 8' ouK ad ToDTo, ax.x.· wc ETTl. To TTo>..ú· oooEv yap Kw>..ún
EVLOTE TQUTO cuµcf>ÉpELV TOLC EVOVTÍ.OLC" 00EV X.Éynm wc Ta
1363a KOKCl cuváyn TOUC av0pwTTOUC, OTQV D TOUTO �Aa�EpüV aµcf>o1v.
Kal ov µ11 ECTLV ÚTTEp�oX.i¡, TOÚTo aya06v, o 8' c'iv D µE1(ov
TI 8E1, KaK6v. Kal ov EVEKa TToX.X.a TTETTÓVT)TOL TI 8E8aTTÓVT)TOL·
<f>aLV6µEVOV yap aya0ov 1781), KaL WC TÉAOC TO TOLOÚTOV
5 UTTOAaµMvnm, Kal. TÉAOC TTOAAWV, TO 8E TÉAOC aya06v. o0EV
TaúT' ElpT)TOL "Ka8 8É KEV EUXWAl)V TTpLÓµ(¡)" KOL "alcxp6v TOL
811p6v TE µÉvnv". Kal. TJ TTapoLµÍ.a 8E TO ETTL 0úpmc TTJV oopí.av.
Kal ov <OL> TToX.X.ol Ecf,Í.EVTm, Kal TO TTEpLµÓXT)TOV cf>mv6µEvov·
OÜ yap TTÓVTEC Ecf,Í.EVTOL, TOÚTO aya0ov �v. ol 8E TTOAAOL WCTTEP
10 TTÓVTEC cpaÍ.VOVTQL. Kal TO ETTOLVH6v· ou&l.c yap TO µ11 aya0ov
ETTmvd. Kal o oí. EX0pol. Kal oí. <f>aúX.m ETTmvoúcLv· WCTTEP
yap TTÓVTEc Ji811 óµoX.oyoúcLv, El Kal ol KaKwc TTrnov06TEC"
füa yap TO <f>avEpov óµoX.oyo1Ev d.v, WCTTEP Kal. <f>aDX.m oüc ol
cf>(X.OL cj;ÉyoucL Kal [aya0oll oüc oí. EX0pol µ11 cj;ÉyouCLV (füo
15 AEAOL8opfic0m UTTÉAa�ov Kop(vfüm UTTO CLµwví.8ou TTOLT¡cavToc

KopLv0Í.OLc 8' ou µÉµcf>nm TO 'Uwv).

KOL o TWV cppov(µwv TLC TI TWV ayaewv av8pwv fi yuvmKWV


TTpoÉKpLVEV, olov '08uccfo 'A0T)véi Kal 'EX.ÉVT)v 0T)cEuc Kal

26
RETÓRICA I

es evidente que la valentía es sobremanera útil para los ciu­


dadanos. Y, en suma, lo contrario de esto, que los enemigos
quieren o por lo que se alegran, se manifesta útil. Por esto se
ha dicho:
En verdad alegraríase Príamo54

pero no siempre sucede esto; sin embargo, las más de las


veces. Pues nada impide que alguna vez la misma cosa con­
venga a los adversarios. De donde dícese que las desgracias t363a
reúnen a los hombres, cuando la misma cosa fuere perniciosa
para ambos. Y de lo que no hay exceso, eso es bueno; pero
lo que fuere mayor de lo que debe, es malo. También aquello
por lo que mucho se ha fatigado o se ha gastado, mostrándose
ya, en efecto, un bien; y lo que es tal, se considera como un
fin, y es fin de muchas fatigas y gastos, y el fin es un bien. De
donde se ha dicho aquello "pero para Príamo arrogancia"55 y
"vergonzoso ciertamente también largo tiempo permane-
cer". 56 Y también el proverbio de que a las puertas la hydria.
También aquello que la mayoría desea, y lo que parece dispu-
tado. Pues lo que todos desean, esto sería un bien,57 y la
mayoría se muestra a la manera de todos. También lo lauda-
ble; pues nadie alaba lo no bueno, y lo que los enemigos y
los malvados alaban. Pues es como si todos están ya de
acuerdo, si también los que mal han padecido; ya que por lo
evidente lo reconocerían; así como también son malvados, a
quienes los amigos censuran y (buenos) a quienes los enemi-
gos no censuran (por eso los corintios consideraron haber
sido vituperados por Simónides, cuando poetizó
a los corintios no reprocha Ilión).58

También lo que prefirió alguno de los prudentes o de los bue­


nos varones o de las mujeres, como Atenea a Odiseo y Theseo

26
ARISTÓTELES

'AA.Éeav8pov a\. 0rn\. Ka\. 'AXLA.A.Éa "0µ11poc. Ka\. OA.WC TO


20 TTpoatpETá · TTpompouvTm 8e: TTpáTTELV Tá TE dp11µlva Ka\. TO
TOLC EX0potc KaKO Ka\. TO TOLC cp(A.OLC a-ya0o Ka\. TO 8uvaTá 0
TaUTa BE füxwc ECTLV, Tá TE )'EVÓµEva áv Ka\. TO pqfüwc
)'L-yvóµEva · />ifüa 8e: oca 11 d.vEu A.ÚTTTJC 11 EV 6>,,()'(¡l XPÓV(¡l º
TO -yop xaA.rnov óp((ETat 11 A.Ú'mJ 11 TTA.T]0EL xp6vou. Ka\. EOV
25 wc [3oúA.OVTat. �oÚA.OVTat BE 11 µ11BEv KaKOV 11 ÉA.aTTOV TOU
a-ya0ou (TOUTO BE ÉcTaL, EOV 11 A.av0ávi:i 11 ,; TLµwp(a µtKpa
{¡). Kal TO 'lfüa, Ka\. a µ118ác, Ka\. TO TTEPLTTá· TLµT) -yop OÜTW
µuA.A.ov. Ka\. TO ápµÓTTovTa auTo'ic· TotaDTa BE Tá TE
TTpüCT]KOVTa KaTO )'ÉVOC Ka\. 8úvaµtv, Kal <ilV EA.A.ELTTELV OLOVTat
30 Kal áv µtKpO f r ou8ev -yap �TTOV TTpüatpüUVTal TaUTa
TTpáTTELV. Ka\. TO EUKaTÉp-yacrn. 8uvaTO -yop Ka\. />ifüa·
EUKaTÉp-yacTa BE a TTáVTEC 11 OL TTOA.A.OL 11 OL oµotot 11 o\. ijTTOUC
KaTwp0wcav. Ka\. a xapLOUVTat TOLC q>LA.OLC, 11 a UTTEX0ÍJCOVTat
To'ic EX0po1c. Ka\. oca oüc 0auµá(ouct TTpompouvTat TTpáTTELV.
35 Ka\. TTpüC a EUq>UELC ELCLV Kal ɵTTELpüL º �OV -yop KaTop0wcELV
ofovrnt. Kal a µ11&lc cpaUA.OC" ETTaLVET<I -yop µuA.A.ov. Ka\. CilV
Em0uµoUVTEC Tu-yxávouctv, ou -yop µ6vov ii8u aA.A.o Kal �ÉA.TLOV
1363b cpaLVETat. Kal µáA.LCTa EKaCTOL TTpoc a q>LA.OTOLOUTOL, olov o\.
q>LA.ÓVLKOL d VLKTJ Écrnt, o\. cptMnµot d nµÍ], o\. cptA.oxpÍJµaTOL
EL XPÍJµarn, Ka\. o\. a.A.A.OL wcaÚTWC. TTEp\. µe:v OVV a-ya0ou Ka\.
Tou cuµcplpovTOc EK TOÚTwv A.TJTTTÉOV TOC TTLCTELC.
5 7 'ETTEL 8e: TTOA.A.ÚKLC óµoA.O)'OUVTEC d.µcpw cuµcpÉpELV TTEpl.
TOU µuA.A.ov aµq>LC�TJTOUCLV, Eq>EE-i'jc áv d11 A.EKTÉOV TTEpl. TOU

27
RETÓRICA I

a Elena y las diosas a Alejandro y Homero a Aquiles. Y, en


suma, todas las cosas preferidas. Y se prefieren realizar las co-
sas dichas y también las cosas que para los enemigos son malas
y las que para los amigos son buenas y las posibles. Y éstas son
de dos maneras: tanto las que pudieran suceder, como las que
fácilmente suceden. Y fáciles son cuantas suceden o sin pena o
en corto tiempo. Pues lo difícil se define o por la pena o por la
abundancia de tiempo. Y si acaso (fuera), como ellos quieren.
Y quieren, o mal ninguno, o inferior al bien (y esto será, si
acaso o pasa inadvertido o el castigo fuere pequeño). También
las cosas propias, y las que nadie, y las excepcionales; pues así,
más honor. Y las que se adaptan a ellos. Y tales son, tanto
las pertinentes conforme a la estirpe y poder, como aquellas
de las que creen que carecen aunque fueren pequeñas; pues
no menos prefieren hacer esas cosas. También las fáciles de
realizar; pues son posibles y fáciles. Y son fáciles de realizar las
que todos o la mayoría o los semejantes o los inferiores realiza-
ron con perfección. Y las que complacerán a los amigos, o que
serán odiosas para los enemigos. Y cuantas cosas prefieren ha-
cer aquéllos a quienes admiran. Y aquéllas para las que son de
buen natural y expertos; pues piensan que fácilmente pueden
realizarlas con perfección. Y las que ningún malvado. Son, en
efecto; más loables. Y las que por suerte estén deseando; pues
se manifiestan no solamente cosa grata, sino también mejor.
Y sobre todo aquellas para las que todos y cada uno son tales
amantes: como los amantes del triunfo, si hubiere triunfo; los
amantes de honores, si honor; los amantes de riquezas, si ri- t363b
quezas; y de la misma manera a los demás. Así pues, acerca del
bien y de lo conveniente, a partir de estas cosas habrán de
tomarse las persuasiones.
7 Y puesto que muchas veces, estando de acuerdo en que
ambas cosas convienen, disputan acerca de lo más, en segui-

27
ARISTÓTELES

µd(ovoc ci-ya0ou Kal Tou µa>J..ov cuµq>ÉpoVToc. ECTw 811


ÚTTEpÉxov µEv TO TocouTov Kal ETL, ÚTTEpqóµEvov 8E TO
EvUTTápxov, Kal µE'i(ov µEv aEl Kal TTAÉlov TTpoc EAaTTov, µÉ-ya
10 8E Kal µLKpov Kal TTOAV Kal o>-.(-yov TTpoc TO Twv TTOAA.wv
µÉ-yE0oc, Kal ÚTTEpÉxov µtv TO µÉ-ya, TO BE µLKpov EAAE'iTTov,
Kal TTOAlJ Kal OAL-yov wcaÚTWC.
ETTEl ovv ci-ya0ov AÉ-yoµEv TÓ TE auTo aÚTou EVEKa Kal µ11
d>J..ou alpnóv, Kal ou TTávT' Eq>(nm, Kal o vovv áv rnl
15 <f>póVTJCLV >-.a¡½vTa EAOLTO, rnl TO TTOLl)TLKOV Kal TO q>uAaKTLKÓv,
,; 41 ETTETaL Ta TOLaUTa, [TO 8' ou EVEKa TO TÉAOC ECTLV,] TÉAOC
8É ECTLV ou EVEKa Ta d>J..a, auT0 8E ciya0ov TO TTpüC aUTOV
Tal/Ta TTETTov06c, civáyKl) Tá YE TTAELW TOU Évoc Kal TWV
EAaTTÓvwv, cuvapL0µouµÉvou Tou Évoc fi Twv EAaTTÓvwv,
20 µE'i(ov ci-ya0ov dvm· ÚTTEPÉXEL -yáp, TO 8E lvuTTápxov
ÚTTEpÉXETaL. Kal iav TO µÉ-yLcTov TOU µqkTou ÚTTEPÉXTI, Kal
auTa auTwv· Kal oca aUTU aUTWV, Kal TO µÉ-yLCTOV TOU
µqkTou· olov EL ó µÉyLcToc ciVT)p yuvmKoc Tf¡c µE'YLCTl)C
µd(wv, Kal o>-.wc oi. dv8pEc Twv yuvmKwv µd(ouc, Kal EL oi.
25 dv8pEc o>-.wc Twv -yuvmKwv µE((ouc, rnl ciVT)p ó µÉyLcToc Tf¡c
µEyLCTl)C 'YVVaLKOC µd(wv· avá>-.o-yov yap EXOUCLV al ÚTTEpoxal
Twv -yEvwv Kal Twv µqkTwv lv auTo'ic. Kal ornv TÓ8E µEv
T0& ETTl)Tal, EKELVO BE TOÚT<p µiJ, ETTl)TaL BE ,; T0 aµa ,; T0
Eq>Eefic fi TU 8uváµn· EVUTTápxn yap TJ XPfiCLC TJ TOU ÉTToµÉvou
30 lv TU 0aTÉpou. fonm 8E aµa µEv T0 ú-yLa(vnv TO (fiv, ToÚT<p
BE EKE'ivo oü, ÜCTEpov BE T0 µav0ávnv TO ETTkrnc0m, 8uváµn
8E T0 LEpüCUAELV TO UTTOCTEpELv· ó -yap LEpüCUAÍJCaC KUV

28
�ÓRICAI

da habría de tratarse acerca del bien mayor y de lo más con­


veniente. Sea, pues, excedente lo que es tanto y aún más;
excedido, en cambio, lo que está incluido. Y ciertamente ma­
yor y más siempre están en relación a menos; en cambio,
grande y pequeño y mucho y poco, en relación a la magnitud
de la mayoría de las cosas. Y excedente es, en verdad, lo
grande; y lo pequeño, carente; y de la misma manera mucho
y poco.
Así pues, como llamamos bien a eso mismo que en vista
de sí mismo y no de otro es elegible, y a aquello a lo cual
todos aspiran, y aquello que elegirían quienes podrían alcan­
zar mente y sensatez, y lo que es productivo y custodio, o a
lo cual tales cosas son consiguientes; (y esto, en vista de lo
cual, es el fin), y fin es en vista de lo que las demás cosas son
elegibles; y para uno mismo el bien, es lo que en relación a
uno mismo está afectado de esas cosas; necesidad es que las
cosas que son más que una sola o que las menos, sumándola
la única o las menos, sean un bien mayor. Pues excede, y el
que está incluido es excedido. Y si el más grande excede al
más grande, también ésos a éstos. Y cuanto aquéllos a éstos,
también el más grande al más grande. Cual si el más grande
varón es mayor que la más grande mujer, también los varo­
nes en total son mayores que las mujeres; y si los varones en
total son mayores que las mujeres, también el varón más
grande es mayor que la más grande mujer. Pues en propor­
ción están las excelencias de los géneros y los más grandes
dentro de ellos. También cuando esto es consiguiente a eso,
pero eso a esto, no. Y es consiguiente o por lo simultáneo o
por lo sucesivo o por la capacidad. Pues el uso del consi­
guiente está contenido en el del otro. En cambio, simultánea­
mente es consiguiente el vivir al estar sano, y no, esto a
aquello; pero al aprender es posterior el saber; y por capad-

28
ARISTÓTELES

cin-ocTEpTJCELEV. Kal Ta ÚlTEpÉXOVTa ToD auToD µd(ovt µE((w·


civáyKT¡ yap ÚTTEpÉXELV Kal ToD µdovt. Kal Ta µd(ovoc ciya0oD
35 TTOLT]TLKa µd(w· ToDTo yap �v To µd(ovoc TTOLT]TLK'ÍJ dvat.
Kal oú TO TTOLT]TLKOV µE'i(ov, wcaÚTWC' El yap TO ÍJyLELVOV
alpETWTEpov ToD ii&oc Kal µE'i(ov ciyaeóv, Kal ii úylna Tfjc
1364a ii8ovf)c µEÍ.(wv. KaL alpETWTEpov TO Ka8' aÚTO ToD µ11 Ka0'
aÚTÓ, olov lcxuc ÍJyLELVOU' TO µev yap oux aÚTOD EVEKa, TO
8E aúTOD, OlTEf) �V TO ciya0óv. Kliv u TO µev TÉAOC, TO 8E µT]
TÉ>-oc· To µEv yap d>-Aou EVEKa, TO 8E aúTOD, otov TO
5 yuµvá(Ec8m ToD EV l xnv TO cwµa. Kal TO �TTov n-poc&-óµEvov
0aTÉpou [f¡] ÉTÉpwv· auTapKÉCTEpüV yáp· �TTOV 8E n-poc&-'iTat
TO EAaTTÓvwv ft pqóvwv n-poc&-óµEvov. Kal oTav TÓ&- µEv
d.vEu TOOOE µT] U, ft µ11 8uvaTov u yEvÉc0at, 0áTEpov 8E dvrn
TOlJTOU, auTapKÉCTEpüV (8€] TO µT] &-óµEVOV, WCTE cpa(VETat
10 µE'i(ov a.ya0óv. K<ÍV u <ipXTJ, TO 8E µT] <ipxií, Kliv u atnov,
TO 8' Ol/K aLTLOV, füa TO auTÓ' aVEU yap alTLOU Kal cipxfjc
a.8vvaTOV dvat i\ 'YEVÉC0at. Kal 8uo'iv a.pxa'iv TO cin-o Tfjc
µEÍ.(ovoc cipxfjc µE'i(ov, Kal 8uo'iv alTtotv TO cin-o ToD µEÍ.(ovoc
alT(ou µE'i(ov. Kal a.ván-a>-tv 8E 8uo'iv cipxa'iv ii ToD µd(ovoc
15 cipXTJ µEÍ.(wv, Kal 8uóiv alT(otv TO ToD µEÍ.(ovoc a!nov µE'i(ov.
8f\X.ov ovv EK TWV Elpl]µÉvwv on ciµq>oTÉf)WC µE'i(ov ECTLV
q:,atvEc0at· Kal yap El O.f)XTJ, TO BE µT] O.f)XTJ, 86en µE'i(ov E1vm,
Kal El µT] O.f)XTJ, TO 8E a.pxií· TO yap TÉAOC µE'i(ov Kal oux
<TJ> cipXTJ, WCTTEp ó AEw&iµac KaTT]yopwv Eq>T] Ka>-AtcTpáTou
20 TOV f3oUAE1JCQVTa TOU n-páeavToc µéi>-Aov a.füKELV' Ol/ yap dv

29
RETÓRICA I

dad, al saquear un templo, el robar. Pues quien un templo


saqueó, también podría haber robado. Y las cosas que exce­
den a una misma, son mayores por algo mayor.59 Fuerza es,
pues, que exceden también a esto por (ser) menor. Y las pro­
ductivas de un bien mayor, son mayores. Pues esto sería el
ser para lo productivo del mayor. Y del mismo modo aquello,
cuyo productivo es mayor. Pues, si lo saludable es más ele-
gible que lo placentero, también es un bien mayor; y la salud 1364a
es mayor que el placer. Y es más elegible lo que lo es por sí
mismo que lo que no lo es por sí mismo; como la fuerza, que
lo saludable. Pues esto no lo es por sí mismo, aquello, por sí
mismo; lo cual sería un bien. También, si lo uno fuere fin y lo
otro no fuere fin. Pues esto es en vista de otro, aquello, de sí
mismo; como el ejercitarse, de mantener bien el cuerpo. Y 'lo
que menos necesita de otro o de otros; pues es más sufi­
ciente. Y menos necesita, lo que necesita de cosas menores o
más fáciles. Y cuando esto, sin esto otro no fuere, o no fuere
posible que existiera, lo otro, en cambio, sin esto, es más
suficiente lo que no necesita, de manera que se muestra un
bien mayor. También si fuere principio, y lo otro no fuere
principio, y si fuere causa y lo otro no fuere causa, por lo
mismo. Pues sin causa y sin principio es imposible ser o
existir. Y de dos principios, lo que procede del principio
mayor es mayor; y de dos causas, lo que procede de la causa
mayor es mayor. Y por el contrario, de dos principios, el
principio de lo mayor es mayor; y de dos causas, la causa de
lo mayor es mayor. Es evidente, pues, por lo dicho, que es
posible que se muestre mayor, de dos maneras: ya que si es
causa y lo otro no es causa, parecerá ser mayor; también si
es principio y lo otro no es principio; pues el fin es mayor y
no el principio.6o Como Leodamas,61 acusando a Calístrato,
dijo que más cometía injusticia el que había aconsejado que

29
ARISTÓTELES

TTpax6ilvm µT] �ouA.EúcavToc· TTÚA.Lv 8E Kal Xa�ptou, Tov


TTpá�aVTa TOU �OUAEÚCUVTOC' OU yap av 'YEVÉc0m, EL µT] �V

ó TTpá�wv· TOÚTOU yap EVEKa ETTL�OUAEÚELV, OTTWC TTpá�WCLV. Kal


TO ClTUVLWTEpüV TOU aq,0óvou, ofov XPUCOC CL8r¡pou, UXPTJCTÓTEpoc
25 wv· µEi(ov yap T] KnjCLC füa TO xa>-.rnwTÉpa dvm. (a>-.Aov 8E
TpÓTTOV TO aq,0ovov TOU rnavlou, OTL Tl XPTJCLC UTTEPÉXEL' TO
yap lTOAAÚKLC TOU OAL'YÚKLC ÚTTEPÉXEL, o0Ev A.ÉyETat apLCTOV
µEv üówp.l
Kal ONJJC TO xa>-.rnwTEpov Tou piovoc rnavLWTEpov yá p.

aXA.ov 8E TpóTTov TO M,ov ToD xa>-.rnwTÉpou· EXEL yap wc


30 �ouMµE0a. Kal 4> TO ivavTlov µEi(ov, Kal ov -fi cTÉpTJCLC
µd(wv. Kal ªPETTJ µr¡ KaKlac Kal KaKla µr¡ cip€njc µd(wv·
Ta µEv yap TÉAT], Ta 8' ou TÉATJ. Kal wv Ta EP'Yª KUAALW 11
alcxtw, µd(w auTá, rnl wv a\. KaKlm Kal a\. cipETal µd(ouc,
Kal Ta lpya µd(w, ETTELTTEP wc Ta a'lna Kal a\. cipxal. Kal
35 Ta aTTo�alvovTa, Kal wc Ta aTTo�atvovTa, Kal Ta atna Kal
a\. cipxaL Kal wv -fi ÚTTEPOXTJ alp€TWTÉpa 11 Ka>-.Alwv, olov To
aKpL[3wc ópéiv a\.PfTWTEpov ToD 6cq,palvEc0m (Kal yap o¡/JLc
1364b ocq,pi¡crncl, Kal To q>LAETatPúJTEpov Elvm ToD q>L>-.oxpTJµaTWTEpov
[µo.AA.ov] Kálliov, wcTE Kal q>LA.ETmpla q>LA.oxpTJµaTlac. Kal
civnKELµÉvwc 8E Twv �>-.nóvwv a\. ÚTTEp�o>-.al �EA.Tlouc Kal <al>
Kallióvwv Ka>-.Alouc. Kal wv a\. lm0uµlm Ka>-.Atouc 11 �EA.Tlouc·
5 a\. yap µd(ouc ÓpÉ�ELC µEL(Óvwv Eldv. Kal Twv KaAA.Lóvwv

30
RETÓRICA I

el que había realizado, pues no se habría realizado, si no hu­


biera aconsejado. Y por el contrario, (acusando) a Cabrías,
que el que había realizado, más que el que había aconsejado.
Pues que no habría sucedido, si no hubiera habido quien
realizara. En efecto, que en vista de esto se instigaba, para
que realizaran.
Y lo más raro, que lo abundante; como el oro, que e,1 hie­
rro; aunque es más inútil. Pues bien mayor es su adquisición
por ser más difícil. (Pero de otra manera lo abundante, que lo
raro; porque su uso excede. Y pues el muchas veces excede
al pocas veces, donde se dice lo mejor, ciertamente, el agua).
Y, en suma, lo más difícil, que lo más fácil; porque es más
raro. Pero de otra manera lo más fácíl, que lo más difícil;
pues es como queremos. Y aquello, cuyo contrario es mayor,
también aquello, cuya privación es mayor.62 Y es mayor, vir-
tud que no-vicio y vicio que no-virtud;63 pues los unos son
fines, los otros no son fines. Y aquellas cosas, cuyas obras
son más hermosas o más vergonzosas, esas mismas son ma­
yores. Y aquéllas, cuyos vicios y virtudes son mayores, tam-
bién sus obras son mayores; puesto que como son las causas
y los principios, también sus resultados; y como son los re­
sultados, también las causas y los principios. Y también aque-
llas cosas, cuya superioridad es más elegible o más hermosa;
como el ver exactamente, es más elegible que el oler (pues 1364b
también, vista que olfato); y el ser más amable compañero
que el ser más avaro, (con mayor razón) es más hermoso; de
manera que también el amable compañerismo, que la avari-
cia. Y en correspondencia, también los sobrepujamientos de
las cosas mejores son mejores y los de las cosas más hermo-
sas son más hermosas; y aquellas, de las cuales los deseos
son más hermosos o mejores; pues los mejores apetitos son de
cosas mejores. Y los deseos de cosas más hermosas o mejores,

30
ARISTÓTELES

BE f¡ í3E).nóvwv al im0uµ(m í3Ehtouc Kal KaWouc füa To


aVTÓ. Kal wv ai. imcTfjµm KaWouc f¡ crrouoo.tÓTEpat, Kal Ta
rrpáyµaTa KUAAlW Kal CTTOUOO.LÓTépa· wc yap EXfl T] ETTLCTT]µl),
Kat TO <IATJ0ÉC- KEAEÚfl BE To aúTfjc ÉKáCTTJ. Kal Twv
10 CTTOUOO.LOTÉpwv BE Kal KUAALÓVWV ai. ETTLCTfjµm avá).oyov füa
TO auTÓ. Kal o Kp(vHav d.v f¡ KEKpLKactv oí. q>póvtµot f¡ rrávTEC
f¡ oí. TTOAAOL f¡ oí. TTAELOUC f¡ oí. KpáTLCTOl ciya0ov µd(ov, civáyKl)
oÜTwc EXflV, f¡ émAG>c f¡ ú KaTa n'tv q>póVTJCLV EKptvav. ECTL
BE TOUTO KOLVOV Kal KUTQ TWV aAN.úv· Kal yap TL Kal TTOCOV
15 Kal rrotov oÜTwc EXfl wc d.v TJ imcTÍ¡µTJ Kal Tl q>pÓVTJCLc ELTTOL.
<IAA' ETT' aya6wv dpÍJKaµEv· wpLCTaL yap ciya0ov Elvm o Aa[3ov
[Ta rrpáyµawl q>póVTJctv EAOLT' d.v É!KaCTov· 8-ílAov ovv on Kal
µd(ov o µéiAAov T] cf>póVTJCLc AÉyH. Kal TO TOLC �Eh(octv
úrrápxov, f¡ árrAG>c f¡ ú í3Ehtouc, olov TJ civ8pda lcxúoc. Kal
20 o EAOtT' d.v 6 í3EAT(wv, f¡ árrAG>c f¡ ñ f3Eh(wv, olov TO cifüKELC0at
µéiAAOV f¡ cifüKétV· TOUTO yap 6 füKatÓTépüC O.V EAOLTO. Kal
To f\füov Tou �TTov TJ8Éoc· TTJV yap T]8ovriv rrávw füwKH, Kal
aÚTOU EVEKa TOU f\&c0m opÉyoVTal, WplCTaL BE TOÚTOLC TO
ciya0ov Kal TO TÉAoc· f\füov BE TÓ TE <IAUTTÓTEpov Kal To
25 TTOAUXpüVLWTépüV l]8Ú. Kal TO Kálliov TOU �TTOV KUAOU' TO yap
KaAÓv knv TÍTOL TO T]8U f¡ TO Ka0' aÚTo ai.pnóv. Kal &wv
auTol aúTo1c f\ q>(Aotc �ú).ovTm atnot Elvm µéiAAov, wuw
µd(w ciya0á, &wv BE �TTov, µd(w KaKá.
Kal Ta TTOAuxpovtwTEpa Twv ÓALyoxpovtwTÉpwv Kal Ta
30 �é�aLÓTépa TWV cií3E�aLOTÉpwv· ÚTTEpÉXEL yap T] XPÍlCLC TWV µEv
TQ xpóv4> TWV BE TU �UAT]Cfl. OTUV yap �ÚAWVTaL, úrrápxfl

31
RETÓRICA I

son mejores y más hermosos por lo mismo. Y de aquéllas, cu­


yas ciencias son más hermosas o más honestas, sus obras
también son más hermosas y más honestas; pues como es la
ciencia, también la verdad; y cada una exige lo suyo. Y de las
cosas más honestas y más hermosas, las ciencias proporcio­
nalmente, por lo mismo. Y lo que juzgarían o han juzgado los
sensatos, o todos o muchos o la mayoóa o los más capaces,
que es un bien mayor, necesidad es que .así sea, o absoluta­
mente o porque juzgaron conforme a la sensatez.64 Y esto es
también común en cuanto a los demás bienes. En efecto, qué
y cuánto y cómo, es así, como pudiera decirlo la ciencia y la
sensatez. Por tanto, hemos hablado respecto a los bienes. Se
ha definido, pues, que un bien es lo que cada uno, habiendo
alcanzado sensatez (en cuanto a las obras), elegiria. Es eviden­
te, pues, que también es mayor, lo que más dicta la sensatez.
Y lo que está a disposición de los mejores, o absolutamente o
porque son mejores, cual la valentía que la fuerza. También
lo que elegiria el mejor, o absolutamente o porque es mejor,
cual ser injuriado, más que injuriar. Pues esto elegióa el que es
más justo. Y lo placentero, que lo menos placentero; pues el
placer todos persiguen, y por sí mismo apetecen el complacer­
se; y con estas cosas está definido el bien y el fin. Y es más
placentero lo que más es sin pena y también lo placentero por
mucho más tiempo. Y lo hermoso, que lo menos hermoso.
Pues lo hermoso es o ciertamente lo agradable o lo elegible
por sí mismo. Y de cuantas cosas ellos quieren ser causas
más para sí mismos que para los amigos, ésas son bienes ma­
yores; pero de cuantas menos, son males mayores.
Y las muchos más tiempo duraderas, que las más poco
tiempo duraderas. Y las más seguras, que las más inseguras.
Pues el uso de unas excede en tiempo, el de las otras en deseo;
ya que cuando se desean, está más a disposición el (deseo) de

31
ARISTÓTELES

µo)J,ov TJ Tou �E�atou. Kal wc áv lv TGiv cucTotxwv Kal Twv


oµoiwv lTTWCEWV, Kal T<lAA' O.KOAOu0E'i, olov El TO av8pElwc
KÚAALOV Kal a\.pETWTEpüV TOU cwq,póvwc, Kal av8pEla
35 cwq,pocúvr¡c a\.pETWTÉpa Kal TO av8pE1ov Elvm Tou cW<j>povE'iv.
Kal o irávTEC ai.pouVTm TOU µ17 o irávTEC. Kal o oi. ir>-.Etouc
1365a 11 o o\. EAÚTTOUC' aya0ov yap �V OÜ TTÚVTEC E<pLEVTaL, WCTE
Kal µE'i(ov OÜ µd;\Aov. Kal o o\. aµ<pLC�T]TOUVTEC 11 o\. txepot,
11 oi. KpLVOVTEC 11 oüc OÜTOL KpLVOUCLV' TO µEv yap wc áv El
TTÚVTEC cpaUv ten, TO BE o\. KÚpLoL Kal oi. El86TEC. Kal OTE
5 µEv Oü TTÚVTEC µETÉXOUCL µE1(ov· anµta yap TO µ17 µETÉXELV'
OTE BE oii µr¡8Elc 11 oii ó>-.iym · rnavLWTEpov yáp. Kal TÓ.
ElTaLVETWTEpa' KaAALW yáp. Kal <ilV ai. nµal µd(ouc, wcaÚTWC'
11 yap nµ17 WClTEp a�ia TLC ECTLV. Kal <ilV ai. (r¡µtm µd(ouc.
Ka\. TÓ. TGiv oµo>-.oyouµÉvwv 11 <f>mvoµÉvwv µEyá>-.wv µd(w.
10 Kal fümpoúµEva BE Ele Ta µÉpr¡ Ta auTa µd(w cpatvETm.
lTAELOV yap ÚTTEpÉXELV <paLVETaL, 80EV KaL o lTOLT]TT]C <pTJCL
lTELCaL TOV MEAÉaypov avacTijvaL

occa KÚK' av0pw1TOLCL TTÉAEL TWV O.CTU ÚAWl;J'


>-.aol µEv cpfüvúeoucL, TTÓALV 8É TE ,rup aµa0úvn,
15 TÉKVa 8É T' 0.AAOL 0.,'0UCLV.

Kal To cuvn0ÉVm 8E Ka\. ETTOLKo8oµE1v, wcirEp 'Eirixapµoc, füá


TE TO auTO TD fümpÉCEL (11 yap cúv0ECLC ÚTTEPOXTJV 8ELKVUCL
TTOAAÍ]v) Kal OTL Ó.PXll cpaivETm µqá>-.wv Kal ahLOv. ETTEL BE

32
RETÓRICA I

lo seguro. Y acaso como uno de los coordinados y de los seme­


jantes de una inflexión,65 también los demás son consiguientes;
cual si lo valientemente es más hermoso y más elegible que lo
prudentemente, también la valentía es más elegible que la pru­
dencia y el ser valiente, que el ser prudente. Y lo que todos
eligen que lo que no eligen todos. También lo que la mayoóa,
que lo que la minoóa. Pues un bien seóa lo que todos ansían, 1365a
de modo que también es mayor lo que más ansían. Y lo que
los que contienden o los enemigos, o los que deciden o a
quienes éstos escogen; pues lo uno es como si todos afirma-
ran, lo otro, los árbitros y conocedores. Y algunas veces
aquello de lo que todos participan, es mayor; pues es des­
honor el no participar. Pero otras veces, aquello de lo que
nadie o de lo que pocos; pues es más raro. Y las cosas más
loables; pues son más hermosas. Y aquéllas, cuyos honores
son mayores, de la misma manera; pues el honor es como un
aprecio. Y aquéllas cuyos castigos son mayores.66 Y las que
son mayores que las reconocidas o que las que se manifies-
tan grandes. Y también las divididas en partes, esas mismas
se manifiestan mayores. Pues aparece que exceden en más;
de donde también el poeta afirma que persuadió a Mele­
agro67 a sublevarse:

cuántas desgracias a los hombres alcanzan, cuya ciudad capturada


[fuere.
Los pueblos en verdad se consumen y a la ciudad el fuego aniquila,
y a los hijos conducen otros.

Pero también el componer y el acumular,68 como Epi_carmo,


por lo mismo que la división (pues la composición muestra
mucha superioridad) y porque aparece principio y causa de
grandes cosas. Y puesto que lo más difícil y lo más raro es

32
ARISTÓTELES

TO xaX.rnwTEpov Kal cTTaVLWTEpov µE'i(ov, Kal ol Kmpol Kal


20 al T)ALKLOL Kal ol TÓTTOL Kal ol xp6vm Kal al 8uváµELC ,rmoucL
µeyáX.a· El -yap ,rapa 8úvaµLV Kal ,rapa T)ALKLaV Kal ,rapa TOUC
óµotouc, Kal El OÜTWC fi EVTaU0a fi TÓTE, EeEL µÉ-yE0oc Kal
KQAWV Kal ci-ya6wv Kal füKOLWV KOL TWV EVQVTLWV, o0EV Kal
TO ETTL-ypaµµa Tlfl 6X.uµmovk1:r

25 ,rp6c0E µEv ciµ</>. wµOLCLV EXWV TpaXE1av QCLA.A.av


lx0uc Ee "Ap-youc Ele TE-yfov E</>EpoV,

Kal ó 'I </>LKpáT17C aiJTOV EVEKWµ(a(E AÉ")'WV Ee <ilv únf¡peEv


TOÍJTa. Kal TO auTO</>UEC TOU ElTLKTTJTOU º xaX.rnwTEpov -yáp.
o0EV KUL ó lTOLT]TTJC </>TJCLV "auT08t8aKTOC 8' ElµL" Ka\. TO
30 µE-yáX.ou µÉ")'LCTOV µÉpoc, olov TTEpLKA.ijc TOV ETTLTá</>LOV A.É-ywv,
Tl)V vE6T17rn EK Tijc TTÓA.Ewc UV1Jpijc0m WCTTEp TO fop EK Tou
EVLaUTOU El EempE0ELT]. Ka\. Ta EV XpEL<;l µEL(OVL XPT]CLµa, olov
Ta EV ")'1Ípq Kal VÓCOLC. Ka\. 8uo1v TO E")'")'ÚTEpüV TOU TÉAOUC.
Kal TO aUTlfl Tou ci,rX.Wc. Ka\. TO 8vvaTov Tov ci8uváTou· TO
35 µEv -yap aUTlfl, TO 8' OtJ. Kal Ta EV TÉAEL TOU �tou· TÉAT] -yap
1365b µaX.X.ov Ta lTpüC Tlfl TÉAEL. Kal Ta ,rpoc UAT]0ELaV TWV TTpüC
86eav· opoc 8E TOU lTpüC 86eav, O A.av0ávELV µÉAAWV Ol/K áv
EAOLTO º füo KOL TO EÜ TTáCXELV TOU EÜ lTOLÉLV 86eELEV áv
alpETWTEpov Elvm· TO µEv -yap Káv X.av0áV1J alpTJCETOL, TTOLELV
8' EV X.av0ávwv ou 8oKE1 áv ÉA.Éc0m. Kal oca dvm µax.>..ov
5 TJ OOKELV �ÚAOVTOL . lTpüC UA.T]0ELaV -yap µax.>..ov· füo Kal Tl)V

33
RETÓRICA I

mayor, también las oportunidades y las edades y los lugares y


los momentos y las capacidades producen grandes cosas.
Pues si es más allá de la capacidad y más allá de la edad y
más allá de los semejantes, y si así o allí o entonces, tendrá
grandeza tanto de cosas hermosas, como de cosas buenas, y
de cosas justas y de sus contrarias; de donde también el epi­
grama69 para el vencedor olímpico:

Antes, en verdad, con áspero mecapa! en torno a los hombros


transportaba pescados desde Argos hasta Tegea.

También Ifícrates70 a sí mismo se encomiaba diciendo desde


dónde había empezado tan grandes cosas. Y lo que se pro­
duce solo, que lo adquirido; pues es más difícil. De donde
también el poeta dice "y autodidacta soy". Y la máxima parte
de algo grande, como Pericles pronunciando el elogio fúne­
bre dijo que la juventud había sido arrebatada de la ciudad,
como si la primavera hubiese sido quitada del ciclo anual. 71
Y las cosas útiles en mayor necesidad, cual las que lo son en
la vejez y en las enfermedades. Y de dos cosas, la más cer­
cana del fin. Y la que lo es para uno, que la que lo es absolu­
tamente.72 Y lo posible, que lo imposible; pues aquello lo es
para uno, y esto no. Y las cosas incluidas en el fin de la vida;
pues en más son fines que las que al fin atañen. También las
que tienden a la verdad, que las que tienden a la opinión.73 1365b
Y la definición de lo que tiende a la opinión: lo que no esco-
gería quien va a pasar inadvertido. Por esto también, el reci-
bir beneficios parecería más elegible que el beneficiar; pues
aquello, aunque pase inadvertido, se elegirá; y el beneficiar
no parece que lo elegiría quien pasa inadvertido. Y cuantas
cosas quieren ser, más que parecer; pues tienden más a la
verdad. Por esto también afirman que la justicia es un bien

33
ARISTÓTELES

füKmocúvr¡v <f>ad µtKpov Elvm, on 80K1:1v f¡ 1:lvm aÍ.pETWTEpov·


TO 8E úytalvELv oü. Ka\. TO irpoc iroXAa xprpµwTEpov, olov
TO ,rpoc TO (fJV Ka\. d, (fjv Kal n'iv TJOOVT]V Kal TO ,rpáTTflV
Ta KaAÓ. füo 6 TTAOUTOC Kal TJ úyifla µÉyLcTa 80Kél 1:l Val.
10 a,ravrn yap EXfl Tal/Ta. Kal TO ciAUTTÓTépOV Kal µ1:0' 1)80vfjC'
TTAELW yap ÉVÓC, OTL ÚTTÓPXfl KaL TJ 1)001/T] [ciya0ov) KaL TJ
ciAuiria. Kal 8uo1v o T<ÍJ auT(ÍJ ,rpocn0ɵ1:vov µd(ov TO oAov
TTOLél. Kal a µ17 Aav0ávfl TTapóvrn f¡ a Aav0ávfl . TTpOC ciA{¡0élaV
yap TéLVfl Tal/Ta' füo TO TTAOUTéLV <f>aVéLT) av µ1:1(ov ciya0ov
15 Tou 80K1:1v. Kal TO ciya1TT)TÓV, Kal TOLC µEv µóvov <OV> TOLC
8E µn' d.XA.wv· füo Kal ouK LCTJ (T)µia, d.v ne Tov h1:p6<f>0a;\µov
Tuq>AWClJ Kal TOV 8ú' EXOVTa · ciyaTTT)TOV yap ciq>l]¡JT)Tal. EK
Tlvwv µEv ovv 8d Tac TTLCTflC q>ÉpéLV Év T<ÍJ irpoTpÉTTflV Kal
QTTOTpÉTTflV, CXE80V éLpT)Tal.
20 8 MÉytcTov 8E Kal KUpLWTaTOV áirávTwv ,rpoc TO 8úvac0m
ird0ELv Kal KaMk cuµi3c>u>.1:úflv <To>. Tac TTOALTEiac áirácac
Aa�dv Kal Ta ÉKÓCTTJC r\0T) Ka\. vóµtµa Ka\. cuµ<f>ÉpovTa 8L1:A1:1v.
ird0ovrnt yap éí.iravT1:c T<ÍJ cuµq>Épovn, cuµ<f>ÉpEL 8E To cw(ov
TT]V TTOALTdav. ETL 8E Kupia µÉv Écnv TJ TOU Kuplou ciiró<f>avctc,
25 Ta 8€ KÚpLa fü1ÍPTJTUL KaTa Tac TTOALTélac· OCUL yap a\.
TTOALTE1m, TocauTa Kal Ta KÚptá Éenv. éldv 8E TTOALTELm
TÉTTapéC, 8T)µOKpaTia, OALyapxia, cipLCTOKpaTla, µovapxia,
WCTé TO µEv KÚpLOV Ka\. TO Kp1vov TOÚTWV TL av élT) µópLOV
f¡ OAOV TOÚTWV.
30 E'cnv 8E 8T)µoKpaTia µEv TTOAL Tda Év fi KATJp<¡l füavɵovTm
Tac cipxác, ÓALyapxla 8E Év fi o\. airo TLµT)µáTwv, ciptcToKpaTta

34
RETÓRICA I

pequeño, porque es más elegible parecer que ser; pero no


el tener salud.74 Y lo que es más útil para muchas cosas,
cual lo que lo es para el vivir y para el bien vivir y para el
placer y para el realizar las cosas bellas. Por esto la riqueza
y la salud parecen ser muy grandes; pues tienen esas cosas.
También lo que es más sin-pena y con placer;75 pues son
más que uno, porque existe tanto el placer (bien) como la
ausencia de pena. Y de dos cosas, la que, agregada a una
misma, produce una totalidad mayor. Y aquéllas cosas que,
presentes, no pasan inadvertidas, que las que pasan inad­
vertidas. Pues ésas tienden a la verdad. Por esto el ser rico
aparecería un bien mayor que el parecer. También lo ama­
do, aunque para unos (estando) solo y para otros, junto con
otras cosas. Por esto también no habrá igual castigo, si al­
guien cegare al tuerto, y si al que tiene los dos; pues queda
privado de lo amado. Así pues, casi se ha dicho de qué co­
sas hay que producir las persuasiones en el persuadir y en
el disuadir.
8 Lo más grande y también lo más importante de todo
para poder persuadir y aconsejar bellamente, es (el) captar
todas las formas de gobierno y distinguir las índoles e insti­
tuciones y convenientes de cada una. 76 Pues todos se per­
suaden con lo conveniente; y conviene lo que salvaguarda
(a) la forma de gobierno. Y además, es ciertamente impor­
tante la manifestación del poder y los poderes se dividen
según las formas de gobierno; pues cuantas son las formas
de gobierno, tantos también los poderes. Y las formas de go­
bierno son cuatro: democracia, oligarquía, aristocracia, monar­
quía; de manera que el poder, que también decide, podría ser
una parte de éstos o la totalidad de ellos.n
Y democracia es ciertamente una forma de gobierno en la
que las magistraturas se distribuyen por sorteo; oligarquía, en

34
ARISTÓTELES

8E EV fi KaTÓ. n'¡v ,rm8dav· ,rm8dav 8E AÉyw n'¡v ú,ro Tou

v6µou KELµÉvr¡v. ol yó.p EµµEµEvr¡KÓTEC EV To'ic voµtµmc EV

Tf¡ cipLCTOKpaTLQ. dpxoucLV. civáyKT] oc TOÚTOUC q><lLVEC0aL

35 ciplcTouc, o0Ev Kat Toüvoµa E't>..17<j>Ev TOUTO. µovapxta 8' ECTtv

1366a KaTÓ. ToÜvoµa EV fi Ele á,rávTwv KÚpLÓC Ecnv· TOÚTWV 8E ,;


µEv KaTÓ. Tá�Lv nva �aCLAELa, ,; 8' ci6pLcToc Tupavvlc. TO 817

TÉAOC É"KÚCTTJC TTOALTELac ou 8.:-1 >..av0ávELv· a\. pouvTm yó.p TO.

,rpoc To TÉAoc. frn oc 817µ0KpaTlac µEv TÉAoc EAEU0Epta,

5 6>..Lyapxlac oc 1r>..oDToc, cipLcToKpaTlac oc Ta TTEpt ,rm8dav

Kal TO. v6µLµa, Tupavvt8oc 8E <j>uAaKTJ. 8il>-ov ovv OTL Ta ,rpoc

TO TÉAoc É"KÚCTTJC iíSTJ Kat v6µLµa Kal cuµ<j>ÉpoVTa fümpETÉOv,

ELTTEP ai.pouvrnL ,rpoc TOUTO ETTava<j>ÉpovTEC. ETTEL oc ou µ6vov


al lTLCTELC y(voVTaL 8L' UlTOOELKTLKOU Myou, ci>..Aa Kat 8L'

10 i¡füKoD (Te¡; yó.p TTOLÓv nva <j>alvEc0m Tov AÉyovTa mcTEÚOµEv,

TOUTO 8' ECTLV av ciya0oc <j>alvr¡TaL 11 EÜVOUC 11 dµ<j>w), 8ÉOL

av TO. iíSTJ TWV lTOALTELWV ÉKÚCTTJC EXELV ,;µac- TO µEv yap

ÉKÚCTTJC �0oc méavwTaTOV ó.váyKT] lTpC>C ÉKÚCTTJV dvm. TaUTa

8E ATJ</>fhícnm füa TWV avTwv· TO. µEv yap iíSTJ <j>avEpa KaTÓ.

15 n'¡v ,rpoalpEcLv, ,; oc ,rpoalpECLC civa<j>ÉpETm ,rpoc TO TÉAoc.

�v µEv ovv 8E'i ÓpÉyEc0aL TTpüTpÉTTOVTac wc EcoµÉvwv 11

ovTwv, Kal EK Tlvwv 8E'i TO.e TTEpl ToD cuµq>ÉpovToc TTLCTELC

>..aµ�ávELv, ETL 8E Twv TTEpt TO.e TTOALTELac i¡0wv Kal voµlµwv

8La TLVWV TE Kal lTWC EUTTopfJcoµEv, E</>' ocov �V T4) ,rap6vn

35
RETÓRICA I

cambio, en la que a partir de estimaciones de fortuna;78 y


aristocracia, en la que según la educación. Y educación llamo
a la establecida por la ley; pues quienes han permanecido
dentro de las instituciones, gobiernan en la aristocracia. Y es
necesidad que éstos se muestren los mejores; de donde tam­
bién toma este nombre. Y monarquía es, según el nombre, en
la que uno solo es señor de todas las cosas. Y de éstas,79 la una, t366a
según cierto orden, es reino; la otra, ilimitada, tiranía. Ahora
bien, el fin de cada forma de gobierno no debe pasar inad­
vertido; pues se eligen las cosas que atañen al fin. Y en ver-
dad, de la democracia, fin es la libertad; y de la oligarquía, la
riqueza; y de la aristocracia, las cosas que a la educación y a
las instituciones respectan; y de la tiranía, la guardia.80 Es
pues, evidente que de cada una hay que distinguir las cosas
que atañen al fin; índoles e instituciones y convenientes;
puesto que eligen haciendo referencia a esto. Y dado que las
persuasiones no sólo se hacen mediante discurso demostrati-
vo, sino también mediante ético8 1 (pues nos persuadimos por
cuál se manifieste quien habla; y esto sucede, si acaso se ma­
nifiesta bueno o benévolo o ambas cosas), sería necesario
que nosotros tuviéramos las índoles de cada una de las for-
mas de gobierno; pues es necesidad que la índole de cada
una sea muy persuasiva en relación a cada una. Y esas se
captarán a través de las mismas cosas: 82 pues las índoles son
manifiestas según la previa elección; y la previa elección está
referida al fin.
Así pues, a qué cosas deben aspirar quienes persuaden de
que serán o de que son, y a partir de qué cosas deben tomar
las persuasiones acerca de lo conveniente, y, además, me­
diante qué cosas y también de qué manera abundaremos de
las índoles e instituciones respecto a las formas de gobierno,
en cuanto para la presente ocasión era conmensurable, ha

35
ARISTÓTELES

20 KaLp<Í) cúµµnpov, ELpT]TaL. 6LT]Kp(f3wTat yap EV TOLC TloALTLKOLC


lTEpl TOÚTWV.
9 µna BE TOUTa AÉywµEv lTEpl cipnf¡c Kal KaK(ac Kal KQAOU
Kal alcxpou· OtlTOL yap CKOTTOl T4) ElTaLVOUVTL Kal ljJÉyovTL.
cuµ�l)CETQL yap aµa lTEpl TOÚTWV AÉyovTac KciKELVa 8T]AOUV
25 Eé wv 1rmo( nvEc ÚTTOATJ<f>0TJcóµE0a KaTa To �eoc, fj1rEp �v
8EUTÉpa lTLCTLC" EK TWV QVTWV yap fiµac TE Kal c'íAAOV
ciétómcTov 8uVT]cÓµE0a TTOLELV ,rpoc cipE�v. ETTEL 8E cuµ�aLVEL
Kal xwplc ClTOOOTfC Kal µna C1TOU8ftc ElTaLVELV lTOAAÚKLC OtJ
µóvov c'ív0pw,rov � 0Eov aAAa Kal c'í¡jJuxa Kal Twv c'íAAwv (�
30 wv TO TUXÓV, TOV QVTOV TpÓTTOV Kal lTEpl TOÚTWV AT]TTTÉOV Tac
TTpoTácELc, WCTE &ov ,rapa8dyµaToc xáptv Ei'.,rwµEv Kal TTEpl
TOÚTWV.
KaAOV µEv ovv ECTLV () áv fü' aÚTo ai.pnov ov E1Tatvnov
TI, � () áv ayaeov ov fi8u 11, OTL dya06v· El 8E TOUTÓ ECTL
35 TO KaAÓv, dváyKT) TT]V UpETT]V KQAOV Elvm . dya0ov yap OV
ETTaLVETÓV ECTLV. dpETT] 8' ECTl µEv 8úvaµtc wc 8oKE1 ,ropLCTLKTJ
dya0wv Kal q>uAaKn�. Kal 8úvaµtc EUEpynLKTJ TToAAwv Kal
µqáAWv, Kal ,rávTwv TTEpl TTáVTa' µÉpT) 8E dpnftc füKmocÚVT],
1366b dv8pEla, cw<f>pocÚVT], µEyaAOTTpÉTTEta, µEyaAoljJuxta, EAEu0EptÓTT)c,
<f>póVTJCLc, co<f>(a. dváyKT) & µEytcwc Elvm dpETac Tac To1c
<IAAOLC XPTJCLµWTáwc, ELTTEp ECTLV TJ dpETT] 8úvaµtc EVEpynt�,
<KaL> füa TOUTO TOUC füKa(ouc Kal dv8pELOUC µáALCTa TLµWCLV'
5 T] µEv yap EV lTOAɵ<p, T] 8E Kal EV lTOAɵ<p Kal EV ELPTJVIJ
XPTJCLµoc CÍAAOLC. Eha EAEU0EpLÓTT]C' TTpüLEVTaL yap Kat OtJK
aVTaywv[(oVTQL lTEpl TWV XPT]µáTWV, wv µáALCTO Eq>LEVTaL
CÍAAOL. ECTL 8E füKatOCÚVT] µEV UpETT] fü' T)V Ta aÚTWV EKaCTOL

36
RETÓRICA I

sido dicho. Pues detalladamente se ha dicho acerca de estas


cosas en la Política. 83
9 Y después de eso, hablemos acerca de la virtud y del
vicio y de lo hermoso y de lo vergonzoso. Pues son éstos los
objetivos para quien elogia y para quien censura.84 Pues
ocurrirá que hablando acerca de estas cosas al mismo tiempo
manifestemos también aquéllas a partir de las cuales seremos
entendidos: cuáles somos en cuanto al carácter, la cual era la
segunda persuasión.85 Ya que a partir de las mismas cosas a
nosotros y también a otro podremos hacer fidedigno respecto
a la virtud. Y puesto que ocurre, tanto sin seriedad como con
seriedad, que muchas veces elogiamos no solamente a un
hombre o a un dios, sino también a inanimados y de los de­
más vivientes al que se presente, del mismo modo también
hay que asumir las proposiciones acerca de éstos, de manera
que, un tanto en gracia de ejemplo, hablemos también acerca
de éstos.86
Así pues, hermoso es87 lo que, siendo elegible por sí
mismo, fuere laudable; o lo que, siendo bueno, es necesi-
dad que la virtud sea cosa hermosa; pues siendo un bien, es
laudable. Y la virtud es ciertamente capacidad,88 como pa-
rece, suministradora y custodia de bienes, también benéfica
capacidad de muchos y de grandes, y de todos respecto a
todos. Y partes de la virtud son: justicia, valentía, templanza, 1366b.
magnificencia, magnanimidad, liberalidad, prudencia, sabi-
duría. Y es necesidad que las más grandes virtudes sean las
más útiles para los demás, ya que la virtud es capacidad be­
néfica. Y por esto honran principalmente a los justos y va­
lerosos. Ésta, en efecto, en la guerra, la otra, en la guerra y
en la paz es útil para los demás. Después, la liberalidad;
pues se prodigan y no contienden acerca de los bienes,89 que
principalmente anhelan los demás. Y la justicia es ciertamente

36
ARISTÓTELES

ÉXOUCL, rnl wc 6 v6µoc· cifüKta 8E fü' fiv Ta citJ..6 Tpta, oux


10 wc 6 v6µoc. civ8pda 8E fü' fiv TTpaKTLKOL ELCL Twv KaAwv Épywv
EV TOLC KLv8úvOLc, Kal wc 6 v6µoc KEAEÚEL, Kal ÚTTT]pE TLKol T(¡l
v6µ(¡.l· 8nAta 8E TovvavT(ov. cw<j>pocÚVT') 8E cipETT] fü' fiv 1rpoc
TClC r¡8ovac TClC TOÍJ cwµaTOC OÜTWC ÉXOUCLV wc 6 v6µoc
KEAEÚEL · ciKoAada 8E TovvavTtov. EAEU0EpL6n¡c 8E TTEpl
15 XPÍJµarn EUTTOLTJTLKTJ, civEAEu0Epta 8E TovvavTtov. µqaAo¡µuxta
8E cipETT] µqáAwv TTOLTJTLKTJ EUEpyEn¡µáTWv [µLKpo¡J¡uxta 8E
TovvavT(ov]. µqaAoTTpÉTTna 8E cipETT] EV 8a1raVÍ]µacL µEyÉ0ouc
TTOLTJTLKTJ, µLKpo¡J¡uxta 8E Kal µLKpoTTpÉTTna TcivavTta. <f,p6VT')cLc
8' ECTlv cipETT] 8wvotac Ka0' fiv EV �ouAEÚEc0m 8úvavrnL TTEpl
20 ciya0wv rnl KaKwv TWV E:lpr¡µÉvwv Ele Et18mµovtav. TTEpl µEv
ovv cipnf¡c Kal KaKtac Ka06Aou Kal TTEpl Twv µo- ptwv Ei'.pr¡Tm
KUT(l TOV EVECTWTa Kmpov LKUVWC, TTEpl 8E TWV atJ..wv ou
xaArnov l&1v· <t,avEpov yap OTL civáyKT¡ Tá TE TTOLTJTLKCl TT)C
cipETf¡c Elvm KaM (TTpoc cipETT]V yáp) Kal Ta ciTT' cipETf¡c
25 yLV6µEva, TOLaÍJTa 8E Tá TE cr¡µELa Tf¡c cipETf¡c Kal Ta Épya·
ETTEL 8E Ta cr¡µEfo Kal Ta TotauTa éí knv ciya0ou Épya f¡
TTá0r¡ KaM, civáyKT¡ oca TE civopdac Épya f¡ cr¡µáa civ8pdac
f¡ UVOpELWC TTÉTTpaKTm KaAa dvm, Kal T(l 8trnta Kal Ta
füKatwc Épya (1rá6r¡ BE oü· EV µ6V(l yap TaÚTIJ TWV UpE TWV
30 ouK ciEl TO füKatwc KaMv, citJ..' ETTl Tou (r¡µLOuc0m alcxpov
TO füKatwc µéitJ..ov f¡ TO cifüKwd, Kat KaTa Tac átJ..ac 8E cipnac
wcaÚTWC. Kat E<f,' OCOLC T(l a0Aa nµÍ], KaM. Kal E<f,' OCOLC TLµl)

37
RETÓRICA I

la virtud mediante la cual todos y cada uno tienen lo suyo, y


como manda la ley; e injusticia, mediante la cual lo ajeno,
no como manda la ley. Y valentía, mediante la cual son reali­
zadores de hermosas acciones en medio de los peligros, y
como manda la ley, y servidores de la ley; cobardía, en cam­
bio, lo contrario. Y templanza es la virtud mediante la cual
frente a los placeres del cuerpo se comportan así como
manda la ley; desenfreno, en cambio, lo contrario. Y la libe­
ralidad es benefactora en cuanto a los bienes, e iliberalidad,
lo contrario. Y la magnanimidad es virtud productiva de gran­
des beneficios (pusilanimidad, en cambio, lo contrario). Y la
magnificencia es virtud productiva de grandeza en los gastos;
en cambio, pusilanimidad y mezquindad, lo contrario. Y
prudencia es la virtud del intelecto conforme a la cual pue­
den bien deliberar, para felicidad, acerca de los bienes y de
los males mencionados.90
Así pues, acerca de la virtud y del vicio en general y acerca
de sus partes queda suficientemente dicho en la presente
ocasión. Y acerca de lo demás91 no es difícil entender; pues
es manifiesto que es necesidad que las cosas productivas de
la virtud sean hermosas (pues son en relación a la virtud),
también las que de la virtud se originan; y tales cosas son
tanto señales como acciones de la virtud. Y puesto que las
señales y cosas semejantes, que son acciones o pasiones del
bien,92 son hermosas, es necesidad que también, cuantas son
acciones de valentía o señales de valentía o están hechas va­
lientemente, sean hermosas; también las cosas justas y las
acciones justamente realizadas (pero no las pasiones:93 pues
de las virtudes, en ésta sola no es hermoso lo justamente,
sino que en el ser castigado es más vergonzoso lo justamente
que lo injustamente), y del mismo modo también en las de­
más virtudes. Aquellas por las cuales los premios son honor,

37
ARISTÓTELES

µéiA>..ov 11 xpiíµaw. Kal &a µ17 aúrnD EVEKa TTpánn ne Twv


aÍ.pETWV, Kal TU ÚTTAWC ayaeá, &a TE ÚTTEP TTaTpt8oc TLC
35 ETTOLT]CEV TTapt8wv TO aÚTOU, Kal Ta TD <pÚCEL aya0á, KaL a
1367a µ17 aUT<+J aya0á. aÚTOU yap EVEKa Ta TOLaUTa. Kal oca
TE0VEWTL EV8ÉXETOL ÚTTÓPXELV µéiA>..ov 11 (wVTL' TO yap aÚTOU
EVEKa µéiA>..ov EXEL TU (WVTL. Kal oca Epya TWV d.A>..wv EVEKa .
�TTOV yap aÚTOU. Ka\. ocm EUTTpaytm TTEpl d.A>..ouc aA>..a µ17
5 TTEpl aÚTÓv, Kal <al> TTEp\. Touc d, TTOLT)CaVTac· 8tKmov yáp.
Kal Ta EUEpyETT)µaw· ou yap Ele aúT6v. Ka\. TU EVaVTLa 11
E</>' ole alcxúvovTm· Ta yap alcxpa alqúvovTat Kal >..ÉyovTEc
Kal TTOLOUVTEc Ka\. µÉA>..ovTEC, WCTTEP Kal CaTT<pw TTETTOLT]KEV,
ElTTÓVTOC ToD 'A>..Katou

10 0É>..w n ELTI"Ílv, aA>..á µE KwAÚEL


al&'.ic,
ai. 8' �XEC k0>..wv 'lµEpov 11 rn>..wv
Kal µií TL EllTÍlv yAG>cc' EKÚKa KaK6v
al&'.ic KÉV CE OUK ElXEV oµµaT',
15 ciA>..' EAE-yEC TTEpl TW füKatw.

Kal TTEpl <Iiv ciywvtwct µr¡ <po¡3oúµEvot· TTEpl yap Twv TTpoc 86�av
q>Ep6VTWV ciya0wv TOUTO TTÚCXOUCLV. Kal ai. TWV <pÚCEL
CTTOUOOLOTÉ pwv apETal Kalliouc Kal Ta Epya, otov av8poc 11
yuvmK6c. Kal ai. ciTToAOucTLKa\. d.A>..otc µéiA>..ov 11 auTo'ic· füo

38
RETÓRICA I

también son hermosas. También aquellas por las cuales más


bien hay honor que riquezas. Y de las elegibles, cuantas no a
causa de sí mismo uno realiza; también las simplemente
buenas; y cuantas alguien, soslayando lo suyo, realizó por la
patria; también las buenas por naturaleza; y las que no son t367a
bienes para uno mismo, pues tales lo son a causa de uno
mismo. Y cuantas se acepta suministrar más bien a quien
está muerto que a quien vive; pues las cosas para quien
vive, tienen más bien el 'a causa de uno mismo'. Y cuantas
acciones son a causa de los demás; pues son menos a causa
de uno mismo. Y cuantos éxitos hay para los demás, y no
para uno mismo; también (los que hay) para quienes hicie-
ron bien, pues es cosa justa. Y los beneficios; pues no son
hacia uno mismo. Y las cosas contrarias de aquellas por las
que se avergüenzan; pues de las vergonzosas se avergüen-
zan, diciéndolas y también haciéndolas e intentándolas; así
también Safo, habiendo dicho Alcea:

quiero decir algo, mas me impide


la vergüenza,
poetizó:
- si tuvieras deseo de cosas honestas o hermosas
y que no te turbara la lengua para decir cosa mala,
la vergüenza no te tendría de los ojos,
sino que hablarías acerca de lo justo. 94

También las cosas acerca de las cuales, no temiéndolas, se


angustian. Pues esto padecen acerca de los bienes que con­
ducen a la fama. Y las virtudes de los más circunspectos por
naturaleza, son más hermosas, también sus acciones; como
las del hombre, que las de la mujer. También las más pla-

38
ARISTÓTELES

20 TO 8Í.KULOV Kal Tl füKmocúvr¡ KaAÓv. KUL TO TOUC tx0pouc


TLµWpEtc0m Kal µ,'¡ KaTaAA.áTTEC0m· TÓ TE yap civrnno6t86vm
8í.Kmov, To 8E 8í.Kmov KaAÓv, rnl. civopEtou TO µ,'¡ TJTTcrc0m.
Kal VLKTJ Kal nµ17 Twv KaAGiv· alpná TE yap aKapna ovrn,
Kal. ÚTTEpüXTJV cipETT1C OT]AO'i. Kal Ta µvr¡µovEuTá, rnl Ta µa>-Aov
25 µa>-Aov. rnl éi µ17 (wvn ETTETm, Kal ole nµ17 ciKoA.ou0E'i, Kal
Ta TTEPLTTá, Kal Ta µ6v41 ÚTTápxovrn. KaAA.tw· Euµvr¡µovEUTÓTEpa
yáp. Kal Kníµarn arnpna· EA.Eu0EptwTEpa yáp. Kal Ta nap'
ÉKáCTOLC Of tfüa KaM, KUL oca CT)µE'iá ECTLV TWV nap' ÉKáCTOLC
lnmvouµÉvwv, otov iv AaKEoatµovt Koµav Ka>..óv· EA.Eu0Épou
30 yap CT)µElOV' ou yáp ECTLV KOµwvrn /.>Q.füov OUOEV TTOLELV Ep)'OV
0T]nK6v. Kal TO µT]8Eµtav lpyá(Ec0m ¡3ávaucov TÉXvr¡v·
EA.Eu0Épou yap TO µ,'¡ TTpüC <lAAOV (f)v. ATJTTTÉOV Of KUL Ta
cúvEyyuc To'ic únápxoucLV wc TaUTa ovTa Kal. npoc E'nmvov
Kal npoc ¡jJ6yov, olov Tov EUAal3fJ l/Juxpov Kal lntl3ouAov Kal
35 Tov l)At0tov XPTJCTov 11 Tov civáA)'T]Tov npaov, rnl EKacTov
8' EK Twv napaKoAou0oúvTwv cid KUTa TO l3ÉATLCTOV, otov TOV
Óp)'LA.ov Kal Tov µavtKov Ó.TTAouv Kal Tov au0á8r¡ µqaAOTTpETTTJ
1367b Kal. cEµv6v, rnl Touc lv Ta'ic ÚTTEp¡3o)..a1c wc lv Ta'ic cipETdi.c
OVTaC, otov TOV 0pacuv civopdov Kal TOV <lCWTOV EA.EU0ÉpLOV'
O�EL TE yap TOlC TTOAAOLC, Kal éíµa TTapaA.O)'LCTLKOV [EK] TllC
al TLac. EL yap ov µ17 civáyKT] KLVOUVEUTLKÓC, no"-¼'i µa>-Aov áv
5 86�ELEV onou KaMv, Kal EL n-poETLKOC To'ic Tuxouct, rnl To'ic
cpLAOLC' ÚTTEp/30AT) yap cipETT1C TO TTÓVTaC EU TTOLELV. CKOTTELV
8E Kal nap' ole 6 fomvoc· WCTTEp yap 6 CwKpáTTJC EAE)'EV,
ou xa)..rnov 'A0T]vatouc iv 'A0T]vatotc lnmvE'iv. &1 8E TO nap •

39
RETÓRICA I

centeras para los demás que para ellos mismos. Por esto lo
justo y la justicia son cosa hermosa. Y el vengarse de los ene­
migos y el no transigir; pues también el retribuir es justo y lo
justo es hermoso; y de valiente es el no ser derrotado. Victo-
ria y también honor son de las cosas hermosas; pues aunque
sean infructuosas,95 también son elegibles y muestran la su­
perioridad de la virtud. Y las cosas memorables, y las más,
más. Y las que siguen al que no vive, y a las que acompaña
honor, y las extraordinarias, y las que en uno solo existen,
son más hermosas; pues son más fáciles de recordar. Tam-
bién las posesiones infructuosas; pues son de más libertad.
Y también las particularidades en cada gente; cual en Lacede­
monia, ser melenudo es hermoso; pues es señal de hombre
libre, porque no es nada fácil que quien es melenudo realice
acción servil. El ningún arte vulgar ejercer, también; pues
propio de hombre libre es el no vivir para otro. Y también
hay que considerar, como siendo las mismas, las cosas pró­
ximas a las que existen tanto para elogio como para reproche:
como, frío e insidioso al respetuoso, y útil al estulto, o manso
al insensible, y (hay que considerar) a cada uno también, a
partir de las cosas consiguientes, siempre hacia lo mejor:
como al colérico y furioso, franco; y al arrogante, magni­
ficente y majestuoso; y a quienes están en los excesos, como 1367b
estando en las virtudes: como al osado, valeroso y al liberti-
no, liberal. Pues también a la mayoría parecerá; y al mismo
tiempo, un paralogismo96 a partir de la causa. En efecto, si
donde no hay necesidad es arriesgado, parecería que mucho
más, donde es hermoso; y si es pródigo para con cualesquie-
ra, también para con los amigos. Porque exceso de virtud97
es el hacer bien a todos. Y también mirar ante quiénes es el
elogio. Pues, como decía Sócrates,98 no es difícil elogiar a ate­
nienses entre atenienses. Pero es necesario decir que existe lo

39
ARISTÓTELES

ÉKácTotc Ttµtov ov AÉyELv wc imápXEL, olov lv CKi,6atc ii


10 AáKwctv ii <ptAocóq>otc. Ka\. oAWC BE TO TLµtov <'íyELv de TO
KaMv, ETTdm:p '}'é 80Kél '}'éLTVLUV. Kal. oca KaTCl TO TTpüCTlKOV,
olov él <'í�ta Twv rrpoyóvwv Ka\. TWV rrpoüTTTJpyµÉvwv·
éu8atµOVLKOV yap Ka\. KaAOV Ka\. TO TTpüCéTTLKTUC6at nµÍ]v. Kal.
d rrapa TO TTpüCTlKOV ETTL BE TO [3ÉAnov Ka\. TO KÓAAtov, olov
15 él éuTvxwv µEv µÉTptoc, chvxwv BE wraM!/Jvxoc, ii µd(wv
ytyvóµévoc �éATLWV Ka\. KaTaAA.aKTLKWTépoc. TOLOÍJTOV 8E TO
TOÍJ 'l<ptKpáTOvc, ·t� o'(wv de ola", Ka\. TO Tou ÓAvµmovtKov

rrpóc6é µEv ciµ<f>' wµotCLV EXWV TpaXéLaV,

Ka\. TO TOÍJ Ctµwvl8ov

20 T¡ TTaTpÓC Té Kal. civ8poc a8éA.q>WV T' OVCa TVpáVVWV.

ETTél 8' EK TWV rrpá�EWV ó ETTatVOC, t8tov 8E TOU CTToooatov


TO rnTa rrpoalpEctv, TTELpaTÉOv &tKvúvm TTpáTTOVTa KaTCI
rrpootpéctv, xpÍJctµov BE TO rroAA.áKtc <t>atvéc6at rrrnpaxóTa·
füo Kal. TCl cvµTTTWµaTa Kal TCl cirro TÚXTJC WC EV rrpoatpÉCEL
25 AT]TTTÉOV" av yap TTOAA.Cl Ka\. oµota rrpoq>ÉpT]Tal, CT]µéLOV cipnfjc
élvm 86�EL Kal. rrpoatpÉcéwc.
Ecnv 8' fomvoc Myoc lµ<f>avt(wv µÉyé6oc cipETfjc. 8é1 ovv
Tac rrpá�éLC ETTL8étKVÚvat wc TotaDrnt. To 8' E'}'KWµtov TWV
Epywv ECTLV (Ta BE KÚKA(¡l de rrtcnv, olov éuyÉvELa Ka\.
30 TTat&ta. dKoc yap E� ciya6wv ciya6oix:: Kal. TOV Ol/TW Tpaq>ÉVTa
TOLOUTOV é1vm), füo Kal. E'}'KWµtá.(oµév TTpá�aVTac. TCl 8' Epya

40
REfÓRICA I

que en cada gente es honroso, como entre los escythas o entre


los laconios o entre los filósofos. Y, en suma, también llevar
lo honroso a lo hermoso; puesto que ciertamente parecen ser
afines. También cuantas cosas son según lo conveniente;99
cual si son dignas de los progenitores o de los antecedentes.
Pues también da felicidad y es hermoso, el adquirir más ho­
nor. También, si más allá de lo conveniente, pero hacia lo
mejor y lo más hermoso: cual, si en verdad afortunado, es
mesurado; y desafortunado, magnánimo; o haciéndose ma­
yor, es mejor y más conciliador. Y tal es lo de Ifícrates: "desde
qué cosas hasta cuáles"; y lo del vencedor olímpico:

Ante::;, en verdad, con áspero... en torno a los hombros.

Y lo de Simónides:
la cual, siendo de padre y también de marido y de hermanos tiranos. 100

Y puesto que a partir de las acciones es el elogio, y del


circunspecto es peculiar lo conforme a elección, hay que tra­
tar de mostrar al que actúa conforme a elección; y es útil el
que muchas veces se muestre que ha actuado. Por esto
también las coincidencias y las cosas que de fortuna proce­
den, hay que considerarlas como dentro de elección. Pues si
muchas cosas y semejantes cosas se llevaran adelante, pare­
cerán ser señal de virtud y de elección.
Y elogio es un discurso que pone de manifiesto la grande­
za de la virtud. Es necesario, pues, mostrar las acciones,
cómo son tales. El encomio, en cambio, es de las obras (y las
cosas en torno, para persuasión, cual la nobleza101 y la edu­
cación; pues es verosímil1º2 que de buenos procedan buenos
y que el así educado sea tal), por esto también encomiamos a
los que actuaron. Y las obras son señales del hábito, puesto

40
ARISTÓTELES

CT)µE'ia TT)C EeEwc ECTLV, ETTEL ETTOLVo1µEv av Kal µT] TTETTpa')'ÓTO,


EL meTEÚOLµEv ElVOL TOLOUTOV. µaKapLeµoc oc KOL d&uµovLeµoc
aÚTo1c µe-v rnirrá, TOÚTOLe 8' ou rnirrá, fil' WCTTEp TJ Eu8mµovla
35 TT]V UpETT]V, Kal O EOOmµovLeµoc TTEpLÉXEL Tal/Ta.
EXEL 8E KOLVOV EL8oc ó ETTOLVOe Kal ai. euµ[3ou>..at. a yap
EV T(fl euµ[3oUAEÚELV im66oLO dv, TOUTO µETOTE0ÉVTO T11 Aten
1368a E')'KWµLO ')'L ')'VETOL. ETTEL ovv i!xoµEv a 8E1 rrpáTTELV KOL TT016v
TLVO ElVOL ÓEl, TOUTO wc úrro0JíKOe AÉ')'OVTOe T11 AÉeEL
µETOTL0Évm &:1 KOL eTpÉq>ELV, otov OTL ou &:1 µÉya q>püVElV
ETTL T01e füa TÚ)(T)V a>..>..a TOLC fü' aÚTÓV. Ol/TW µEv ovv AEX0Ev
5 úrro0JíKTJV 8úvaTm, w8l. 8' fomvov "µÉya cf>povwv ouK <ETTL> To1e
füa TÚ )(T)V ÚTTÚPXOUCLV UAAO. T01e fü' aÚTóv". weTE OTQV
ETTOLVElV [3oÚA1J, opa TL av ÚTTÓ00LO" KOL OTQV ÚTT00Ée0m, opa
TL áv ETTOLVÉeELae. TJ oc AÉeLe EeTOL UVTLKELµÉVT] te civáyKT]e
OTav TO µEv Kw>..uov TO 8E µT] Kw>..uov µETOTEfm.
10 XPTJeTÉOV 8f KOL TWV aueTJTLKWV TTOAA01e, olov EL µóvoe T]
rrpwToc fi µET· o>..t ywv fi Kat [ol µá>..Lern rrrnotTJKEv· arraVTa
yap TOUTO KaM. KOL T(fl EK TWV XPÓVWV Kal TWV Kmpwv· TOÚT(¡l
8' El TTOp<l TO TTpüCÍ7KOV. KOL El TTOAAÓKLe TO OUT() KOTWp0wKEV'
µÉya 'YªP KOL OUK cirro TÚ)(T)e ci>..>..a fü' aÚTOU áv 8óeELEV. Kal
15 EL TO. TTpüTpÉTTOVTO KOL nµwvTa füa TOUTOV EllPTJTOL Kal
KOTEeKEuáe0T], Kal Ele TOVTOV rrpwTov E')'KWµLOv ETTOLTJ0TJ, olov
Ele 'I rrrró>..oxov, Kal. <Ele> 'Apµófüov Kal 'ApLeTO')'EL Tova TO iv
ciyop<;i ern0flvm · óµolwc oc Kal irrl. Twv ivavTlwv. Káv µT] Ka0'
aÚTov EUTTopfle, rrpoe ClAAOUC aVTLTTapa[3á>..Anv, OTTEp 'lcoKpáTT]e

41
RETÓRICA I

que elogiariamos aun al que no ha actuado, si creyéramos que


es tal. Ahora bien, beatificación y felicitación son ciertamente
idénticas entre sí; pero ésas, no idénticas a ésos 103 sino que,
como la felicidad implica virtud, también la felicitación, a
ésos.
Y tienen aspecto común el elogio y los consejos. Pues co-
sas que en el aconsejar sugerirías, ésas, modificadas en el
lenguaje, se hacen elogios. Puesto que sabemos lo que es 1368a
necesario hacer y cuál debe uno ser, diciendo esas cosas
como sugerencias hay que modificar y hacer un giro en el
lenguaje; como, que no hay que enorgullecerse en cosas que
existen por fortuna, sino en las que por uno mismo. Dicho,
pues, así, equivale a sugerencia; y a elogio así: "enorgulle­
ciéndose no en cosas que existen por fortuna, sino en las que
por sí mismo." De manera que, cuando quieras elogiar, mira
qué cosa podrías sugerir; y cuando, sugerir, mira qué cosa
podrías elogiar. Y el lenguaje, por necesidad, será opuesto,
cuando se modifique, por una parte lo que prohíbe, por otra
parte lo que no prohi be.
Y también hay que utilizar muchas cosas de las amplifi­
cativas; como, si solo o primero o con pocos, o también, (cuál)
ha hecho principalmente. Pues todas esas cosas son hermo­
sas. También lo que proviene de los momentos y de las opor­
tunidades.104 Y esto; si más allá de lo conveniente. También,
si muchas veces realizado con perfección lo mismo. Pues
como grande parecería y no de fortuna, sino por él mismo.
También, si las cosas que estimulan y honran, mediante él
han sido halladas y fueron establecidas; y si para él fue por
vez primera hecho un encomio, cual para Hipóloco, y para
Hermodio y Aristogitón el ser erigidos en el ágora. E igual­
mente también en los contrarios. Y si en él mismo no hallares
recursos, hay que parangonar con los demás, como hacía

41
ARISTÓTELES

20 ETTOLEL füa TT]V aCUVl)0ELaV TOU füKOAOYELV. &'i 8E TTp<>C


EV66éouc cuyKplVELV º aufr¡TLKOV yap Kal KaAÓv, d rnou6alwv
�EATLWV. TTLTTTEL 6' EuAÓywc TJ aüér¡ctc de Touc ETTatvouc· EV
ÚTTEpü)CT1 yáp ECTLV, TJ 8' ÚTTEPOXll TWV KaAGiv· füo Ka.V µ11 TTpüC
Touc Ev66éouc, ciAAa TTpoc Touc aAAouc 6E'i TTapa�áAAELV,
25 ETTELTTEP TJ ÚTTEPOXTJ 6oKEL µr¡vúELv cipETTJV. OAWC 6E TWV KOLVWV
El6wv aTTaCL TOLC AÓyotc TJ µEv auer¡ctc ETTLTT)6ELOTáTT) TOLC
ETTL6ELKTLKOLC (Tac yap TTpáeELc 0µ011.oyouµÉvac >..aµf3ávouctv,
WCTE AOLTTOV µÉyE0oc TTEpt0ELVCll Kal KáAAocl· Ta 8E
TTapa6El yµarn To'ic
30 cuµ�UAEUTLKOLC (e"K yap TWV TTpoycyovÓTWV Ta µÉAAOVTa
KaTaµavTEUÓµEvot KptvoµEv)· Ta 6' Ev0uµr¡µarn To'ic fürn­
VLKOLC (alTlav yap Kal aTTÓ6ELeLV µáALCTa BÉXETCll TO ycyovoc
füa TO cicaq>Écl.
EK Tlvwv µEv ovv ol ETTCllVOL Kal o\. ¡/J6yot 11.Éyovrnt cxc6ov
35 TTávTEc, Kal TTpoc TTo'ia &'i �AÉTTovTac ETTCllvE'iv rnl ¡/JÉyEtv,
Kal EK TLVWV TU EyKwµw ytyvETCll Kal TU óvEl6r¡, TauT' ECTLV º
EXOµÉvwv yap TOÚTWV Ta EVaVTLa TOÚTOLC <f>a.vcpá· o yap
¡/J6yoc EK Twv EvavT[wv ECTLV.
1368b 10 IlEpl 6E KaTT¡yoptac Kal ciTTo>..oytac, EK TTÓcwv rnl TTotwv
TTOLELC0Cll &'i TOl/C CUAAOytcµoúc, EXÓµEVOV a.V ELT) AÉyELV. &'i
611 11.a�v Tpla, EV µEv Tlvwv Kal TTÓcwv EVEKa cifüKouct,
6EÚTEpov 6E TTwc aUTol füaKElµEvot, TptTOV 6E Touc TTotouc
5 Kal TTWC EXOVTaC. füoptcáµEVOL ovv TO cifüKELV A.ÉywµEv tef¡c.
ECTW 611 TO cifüKELV TO �MTTTELV ÉKÓVTa TTapa TOV v6µov.
v6µoc 6' ECTLV ó µEv 'lfüoc ó 8E KOtv6c- 11.Éyw 8E 'lfüov µEv
Ka0' OV ycypaµµÉvov TTOALTEÚOVTCll, KOLVOV 8E oca <'íypa<f>a.
TTapa TTñctv 0µ011.oyEtc0Cll OOKEL. ÉKÓVTEC 6E TTOLOUCLV &a El66TEC

42
RETÓRICA I

Isócrates por su inexperiencia de arengar. Y hay que confron­


tarlo con afamados; pues el amplificativo y hermoso, si él es
mejor que los circunspectos. Y la amplificación cae razo­
nablemente entre los elogios; pues consiste en una superiori­
dad, y la superioridad es de las cosas hermosas. Por esto tal
vez no con los afamados, sino con los demás hay que
parangonado, puesto que la superioridad parece denotar vir­
tud. Y en suma, de los aspectos comunes a todos los discur­
sos, ciertamente la amplificación es muy adecuada para los
epidícticos (pues asumen acciones reconocidas, de manera
que lo restante es rodearlas de grandeza y hermosura). Y los
paradigmas, 105 para los deliberativos (pues a partir de las co­
sas antes sucedidas, presagiando, juzgamos las futuras). Y los
enthymemas, 106 para los forenses (pues causa y demostración
admite, principalmente, lo sucedido, por lo incierto).
Así pues, a partir de qué cosas se dicen casi todos los elo­
gios y los reproches, y mirando hacia cuáles cosas se originan
los encomios y los oprobios, son ésas. Pues habidas ésas, las
contrarias a ellas son manifiestas. El reproche, en efecto, es a
partir de los contrarios.
10 Y acerca de la acusación y de la defensa, a partir de 1368b
cuántas y de cuáles cosas es necesario que se estructuren los
silogismos, 107 habría de decirse. Ahora bien, es necesario asu-
mir tres cosas: una ciertamente, a causa de qué y de cuántas
cosas injurian: segunda, de qué manera dispuestos ellos mis-
mos; y tercera, a quiénes y de qué manera hallándose. Ha­
biendo, pues, definido el injuriar, hablemos en orden.
Sea, por tanto, el injuriar, el que alguien, voluntario, haga
daño en contra de la ley. Y la ley es, una particular, otra co­
mún.1 08 Ahora bien, llamo particular a la escrita conforme a la
cual son ciudadanos; común, en cambio, cuantas cosas no
escritas parecen ser admitidas entre todos. Y cuantas cosas,

42
ARISTÓTELES

10 Kal µr¡ civayKa(ÓµEVOL. oca µEv OilV d86TEC, ou TTÚVTa


TTpompoúµEVOL, oca 8E TTpompoúµEVOL, d86TEC ÜTTavTa' ou8dc
yap o TTpompÉLTaL ciyvoÉi. 8t' a 8E TTpompouvTm �MTTTELV
rnl <f>auM TTOLELV Trapa Tov vóµov KaKla ECTlv Kal ciKpada ·
e:':av yáp TtvEc E'xwctv µox8r]plav 17 µlav 17 TTAELouc, TTEpl TOUTO
15 o µox8r]pol Tuyxávouctv OVTEC Kal. c'ífüKOL ELCLV' otov 6 µEv
civEAEÚ0Epoc TTEpl. XPTJµam, 6 8' aKÓAacToc TTEpl. Tc..c Tou
cwµaToc r¡8ovác, 6 8E µaAaKoc TTEpl Ta pá0uµa, 6 8E 8ELMc
TTEp't Toix: Ktv8úvouc (TOix: yap cuyKtv8wEÚOvmc EYKaTa>-LµTTávoucL
füa TOV <f>ó�ov), 6 8E q>LAÓTtµoc füa TLµT]V, 6 8' 6éú0uµoc 8t'
20 Op'YTJV, 6 8E q>LAÓVLKOC füa VLKT]V, 6 8E TTLKpoc füa nµwplav,
6 8' c'í<f>pwv füa TO ciTTaTéic0m TTEpl TO füKaLOV KaL c'ífüKOV,
6 8' civalcxuvTOC 8t' OALywplav 86cr¡c · 6µotwc 8E Kal. TWV QAAWV
hacToc TTEpl EKaCTOV TWV ÚTTOKELµÉvwv.
ciAAa TTEpl µEv TOÚTwv 817Aov, Ta µEv EK TWV TTEpl. Tac
25 cipnac Elpr¡µÉvwv, Ta 8' EK Twv TTEpl Ta TTá8rj pr¡8r]coµÉvwv·
AOLTTov 8' dTTE'iv Ttvoc EVEKa Kal TTwc EXOVTEC cifüKouct Kal
TLVac.
TTpwTov µEv oilv 8tEAwµE0a TLvwv 6pq6µEvot Kal TTo'ia
q>EÚyOVTEC EYXELPOUCLV cifüKELV" 817Aov yap wc T(ÍJ µEv
KaTr¡yopouvn TTÓca Kal. TTO'ia TOÚTWV ÚTTÚPXEL T(ÍJ civnfüK(¡l
30 CKETTTÉOV, (i)V Eq>LɵEVOL TTÚVTEC TOUC TTATJCLOV cifüKOUCL, T(ÍJ 8E
aTToAoyouµÉv(¡l TTo'ia Kal TTÓca TOÚTwv oux ÚTTÚPXEL, TTÚVTEC 8r¡
TTávm TTpánouct Ta µEv ou 8t' aúTouc Ta 8E 8t' aÚTOÚc. Twv
µEV OilV µr¡ 8t' aÚTOUC TCl µEv füa TÚXTJV TTpáTTOUCL TCl 8' EC
civáyKr¡c, TWV 8' EC civáyKT]C Ta µEv �tq Ta 8E q>ÚCEL, WCTE

43
RETÓRICA I

sabiéndolas y no forzados, voluntarios las hacen. Ahora


bien, cuantas cosas hacen sabiéndolas, no todas escogién­
dolas; y cuantas cosas, escogiéndolas, todas, sabiéndolas.
Pues ninguno desconoce lo que escoge. Y por lo que esco­
gen hacer daño y cometer vileza contra la ley, maldad es e
intemperancia. Pues si algunos vicios tuvieren, o uno o mu­
chos, respecto a eso en que sucede que son viciosos, tam­
bién son injustos. Cual el iliberal, respecto a las riquezas; y el
desenfrenado, respecto a los placeres del cuerpo; y el mórbi­
do, respecto a las cosas muelles; y el cobarde, respecto a los
peligros (pues a causa del miedo abandonan detrás a quienes
juntamente peligran); y el vanidoso, a causa del honor; y el
iracundo, a causa de la ira; y el amante del triunfo, a causa de
la victoria; y el cruel, a causa de la venganza; y el insensato, a
causa de engañarse respecto a lo justo e injusto; y el desver­
gonzado, a causa del menosprecio de la opinión.109 Y del
mismo modo también cada uno de los demás respecto a cada
una de las cosas que se propongan.
Pero ciertamente está claro acerca de estas cosas; unas, a
partir de las dichas respecto a las virtudes; otras, a partir de
las que serán dichas respecto a las pasiones.U º Y resta decir a
causa de qué y hallándose cómo, injurian, y a quiénes.
Así- pues, distingamos primero, anhelantes de qué cosas y
cuáles rehuyendo, emprenden a injuriar. Pues es claro que
por quien acusa ha de examinarse cuántas y cuáles de estas
cosas están a disposición del contendiente, ºanhelando las
cuales, todos injurian a sus vecinos; y por el que defiende,
cuáles y cuántas de éstas no están a disposición. Todos, en
efecto, hacen todas las cosas; unas, no por sí mismos; otras,
por sí mismos. Ahora bien, de las que no por sí mismos, ha­
cen las unas por fortuna, las otras por necesidad y de las que
por necesidad, unas a fuerza, otras por naturaleza; de manera

43
ARISTÓTELES

35 TTÚVTa oca µ11 fü' aÚTOl/C TTpáTTOUCL, Ta µEv cirro TÚ)(TlC Ta


1369a 8E q>ÚCEL Ta 8E �LQ.. oca 8E fü' aÚTOÚC, Kal wv aUTOL atnoL,
Ta µEv fü' É0oc Ta 8E 8L' OpEéLv, Ta µEv füa AOYLCTLKT]V OpEéLv
Ta 8E 8L' c'í>-.oyov· Écnv 8' r¡ µEv �oÚATJCLc ciya0ou opEéLc (ou8Elc
yap �ÚAETaL ci>-.A' TI OTav OLT)efj E1vm ciya06v), c'í>-.oyOL 8'
5 opiénc ºP'Yll Kal ETTL0uµ(a· WCTE TTáVTa oca TTpáTTOUCLV

civáyKT) TTpáTTELV fü' ah(ac ÉTTTÚ, füa TÚ)(TlV, füa q>ÚCLV, füa
�tav, fü' É0oc, füa >-.oyLcµóv, füa 0uµóv, fü' lm0uµtav. TO 8E
,rpoc8LmpE'ic0m Ka0' r¡ALKtav TI t!éELc TI ci>-.A' <'íTTa Ta
TTpaTTÓµEva TTEplEpyov· EL yap cuµ[3É�T)KEV TOLC VÉoLC opy(AOLC
10 E1vm TI ETTL0UµT)TLKOLC, ou füa TT]V VEÓTT)Ta TTpáTTOUCL Ta

TOLal/Ta ci>-.M 8L' opnv Kal Em0uµtav. ou8E füa TTAOl/TOV KaL
TTEVLaV, aAAa cuµ[3É�T)KE TOLC µEv TTÉvT)CL füa TT]V Év8nav
lm0uµE'iv XPTJµáTwv, TOLc 8E rr>-.oudoLc füa TT]V léouctav
lm0uµE'iv Twv µ11 civayKatwv r¡8ovwv· ci>-.M ,rpáéoucL Kal oüTOL
15 ou füa TTAOl/TOV Kal TTEvtav ci>-.Aa füa TT]V Em0uµ(av. 6µotwc

8E rn\. oi. 8LKmoL Ka\. ol c'ífüKoL, Kal ol c'í>-.Am ol AEyóµEvoL


KaTa Tac EéELC TTpáTTELV, füa Tal/Ta rrpáéoucLV' TI yap füa
AOyLcµov TI füa TTá0oC' ci>-.A' oi. µEv füa rí0TJ Ka\. ,rá0T) XPTJCTá,
ol 8E füu TcivavT(a. cuµ�tvn µÉvToL Ta'ic µEv TOLaÚTmc léEcL
20 TU TOLal/Ta ciKOAOu0ELV, Tcíic 8E TOLatc& TU TOLá&· EWuc yup

tcwc T<¡l µEv cW<j>povL füu TO cw<j>pova E1vm 86ém TE Kal


lm0uµ(m XPTJCTal ETTaKoAou0oocL TTEpt Twv r¡&wv, T<¡l 8'
ciKOAÚCT(¡) al EVaVTLaL TTEpL TWV ailTwv TOÚTWV' füo TUC µEv
TOLaÚTaC fümpÉCELC EaTÉoV, CKETTTÉoV 8E TTO'ia TTOLOLC ELW0EV
25 ETTEc0m · EL µEv yup AEuKoc TI µüac, TI µÉyac TI µLKpóc, ov8Ev

TÉTaKTaL Twv TOLoilTwv ciKoAou0E'iv, EL 8E vfoc TI TTpEC�ÚTT)C,

44
RETÓRICA I

que todas cuantas no por sí mismos hacen, unas por fortuna,


otras por naturaleza, otras a fuerza. Pero cuantas por sí mis-
mos, y de las cuales son ellos causantes, unas por costum- t369a
bre, 111 otras por apetito; unas por apetito razonable, otras por
irracional. 112 Y es, pues, la decisión, apetito del bien (pues
ninguno quiere, sino cuando piensa que es un bien); e
irracionales apetitos son la ira y la concupiscencia. De mane-
ra que todas cuantas cosas hacen, es necesidad que las hagan
por siete causas; por fortuna, por naturaleza, por fuerza, por
costumbre, por razonamiento, por enojo, por concupiscencia.
Y el distinguir, además, las cosas que se hacen según la edad o
hábitos o algunas otras cosas, es superfluo. Pues si ha ocurri-
do a los jóvenes ser iracundos o concupiscentes, no por la ju­
ventud hacen tales cosas, sino por ira y concupiscencia. Tam-
poco por riqueza y pobreza, sino que ha ocurrido, a los pobres
ciertamente por la indigencia ser concupiscentes de riquezas;
a los ricos, en cambio, por la abundancia ser concupiscentes
de los placeres no necesarios. Sin embargo, obrarán también
éstos no por riqueza y pobreza, sino por la concupiscencia.
Y de manera semejante también los justos y los injustos, y los
demás que se dicen obran conforme a los hábitos, obrarán
por eso. Así pues, o por razonamiento o por pasión. 113 Sin
embargo, unos por índoles o pasiones honestas, otros por las
contrarias. Ocurre, con todo, que a tales hábitos tales cosas
son consiguientes, a tales otros, tales otras. Pues igualmente
siguen desde luego al morigerado, por ser morigerado, opi­
niones y también concupiscencias honestas acerca de las co-
sas placenteras; al desenfrenado, en cambio, las contrarias
acerca de estas mismas. Por esto ciertamente hay que dejar
tales distinciones y hay que examinar cuáles cosas suelen ser
consiguientes a cuáles. Pues si es blanco o negro, o grande o
pequeño, ninguna de tales cosas se ha establecido que sea .

44
ARISTÓTELES

T) füKULOC T) afüKOC, TÍOTJ füa<pÉpEL' Kat. OAWC oca TWV cuµ�mv6VTWV


TTOLEL füacj>ÉpELV TO. rífui TWV av6pwrrwv, otov TTAOUTELV 80KWV
ÉauTQ fi TTÉVEc6m füotcEL n, Ka\. EUTUXE'iv fi UTUXE'iv. TauTa
30 µEv ovv ÜcTEpov EpouµEv, vvv 8E TTEpt. Twv Aotrrwv E'CrrwµEv
TTPWTOV.
ECTL 8' arro TÚXTJC µEv Ta Totaurn 'YLyv6µEva, ocwv fí TE
alTta a6ptcToc Kat. µ17 EVEKá Tou ytyvnm Kal µÍ]TE aEl µÍ]TE
wc ETTL TO rroM µÍ]TE TErnyµÉvwc (8fjt..ov 8' EK Tou óptcµou
35 Tfjc TÚXTJC TTEpt. TOÚTWv), cj>úcn 8E ocwv fí T' aiTta EV auTo'ic
1369b Ka\. TErnyµÉVTJ ' T) yap UEL T) wc ETTL TO TTOAU wcaÚTWC
UTTO�aLVEL. TO. yap rrapa cpÚCLV OU8EV 8EL aKpl�OAO'YELC6at
TT6TEpa KaTCI. cpÚCLV rí nva UAATJV aiTtav ytyvETal' 86�ELE 8'
áv Kal TJ TÚXTJ aiTta Elvm Twv TOLOÚTwv. �tc;r 8E oca rrap'
5 Ém6uµtav fi Touc t..oytcµouc ytyvnm [fü '] auTwv Twv
TTpaTT6VTWV. É6EL 8E oca füa TO TTOAAÚKLC TTETTOLTJKÉVat
TTOLOUCLV. füa Aüytcµov 8E TO. 8oKOUVTa cuµcj>ÉpELV EK TWV
ElpriµÉvwv aya6wv fi wc TÉAOC fi wc TTpüC TO TÉAOC, OTaV füa.
rrpáTTTJTaL .
ª""' ª""ª
TO cuµcj>ÉpELV EVLa yap Kal o\. aK6AacTOL
10 cuµcj>Épovrn rrpáTTOUCLV, ou füa TO" cuµcj>ÉpELV fü'
TJ8ovfiv. füa. 6uµov 8E Ka\. 6p'YT]v Ta nµwpTJTLKá. füacj>ÉpEL 8E
nµwpta Kal K6AacLC' TJ µEv yap K6AaCLC TOU TTÚCXOVTOC EVEKÚ
Écnv, TJ 8E nµwpta TOU TTOLOUVTOC, '(va TTATJpw6tj. TL µEv ovv
knv TJ op'YÍJ, 8fjt..ov ECTm Év To'ic TTEpl Twv rra6wv. fa'
15 Ém6uµtav 8E rrpáTTETm oca cj>atvnm T]8Éa. Ecnv 8E Ka\. TO
CÚVTJ6Ec Kal TO EfüCTOV EV TOLC T]8ÉCLV' TTOAACI. yap Kal TWV

45
RETÓRICA I

consiguiente; pero si es joven o anciano, o justo o injusto, ya


difiere. Y en suma, cuantas de las cosas que ocurren hacen
que difieran las índoles de los hombres, como, quien a sí
mismo parece ser rico o estar pobre, en algo diferirá, también
ser afortunado o ser desafortunado. Pues bien, más tarde di­
remos esas cosas y ahora hablemos primeramente acerca de
las restantes.
Y son ciertamente por fortuna tales cosas que suceden, de
cuantas la causa es indefinida y además, no suceden a causa
de algo, ni siempre, ni ordinariamente, ni en forma estable­
cida (y está claro acerca de estas cosas a partir de la definición
de fortuna). Y por naturaleza, de cuantas la causa está en ellas 1369b
mismas y además establecida; pues o siempre u ordinariamente
acontecen de la misma manera; porque las cosas al margen de
la naturaleza, para nada es necesario tratar minuciosamente,
si suceden conforme a naturaleza o conforme a alguna otra
causa; podría parecer, en efecto, que también la fortuna es
causa de tales cosas. Y a fuerza, cuantas suceden al margen
de concupiscencia o de los razonamientos (por medio) de los
mismos que obran. Y por costumbre, cuantas realizan por
haberlas hecho muchas veces. Y por razonamiento, cuantas
parecen ser convenientes o como fin o como relativas al fin,
a partir de los bienes mencionados,114 siempre que se reali-
cen por ser convenientes; mas no por ser convenientes, sino
por placer. Y por enojo e ira, las vengativas. Y venganza y
castigo difieren; pues el castigo es a causa del que padece, la
venganza, en cambio, de quien obra, para que se dé por satis­
fecho. Qué cosa es, pues, la ira, será claro en las consideracio-
nes acerca de las pasiones. Y se hacen por concupiscencia,
cuantas cosas se muestran placenteras. Y están también entre
las cosas placenteras, Jo habitual y lo acostumbrado; ya que
también muchas de las cosas no placenteras por naturaleza,

45
ARISTÓTELES

q>ÚCEL µ11 T]BÉWV, OTaV CUVEfüC0WCLV, T]8ÉWC TTOLOUCLV' WCTE


cu>J..a[36VTL ELTTELV, &a fü' aÚTouc n-páTTOUCLV éíTTaVT' ECTlv
fi a:ya0a fi <f>mvóµEva ciya0á, fi T]8Éa fi <t>mvóµEva TJ8Éa. tn-El
20 8' oca 8L' aiJTOUC ÉKÓVTEC TTpáTTOUCLV, oux ÉKÓVTEC 8E oca
µ11 fü' aÚTOÚC, TTÚVT' av ELT] oca ÉKÓVTEC TTpÚTTOUCLV rj aya0a
fi <f>mvóµEva ciya0á, fi T]8Éa fi <f>mvóµEva T]8Éa · Tí.0T]µL yap
Kal. TTJV TWV KaKwv fi <f>mvoµÉvwv KaKwv fi cin-aAAaYTJV fi civTl
µd(ovoc EAÚTTovoc µnáAT](/JLV tv To1c ciya0o1c (alpna yáp
25 TTWC), Kal. TTJV TWV AUTTT]pwV rj <t>mvoµÉvwv <AUTTT]pwV> rj
cin-aAAaYTJV fi µnáAT](/JLv civT\. µEL(óvwv EAaTT6vwv tv To1c
T]BÉCLV wcaÚTWC. AT]TTTÉOV dpa Ta cuµq>Épovrn Kal Ta T]8Éa,
n-6ca Kal n-o1a. TTEpl µEv ovv TOV cuµq>ÉpovToc tv To1c
cuµf3ouAEUTLKo1c ELPTJTaL n-pÓTEpov, TTEpl. 8E Tou T]BÉOC Etn-wµEv
30 vvv. &1 8E voµl(ELV LKavouc Elvm TOUC opouc Eav WCL TTEpl
ÉKáCTOU µT]TE cicaq>E1c µT]TE ciKpL[3E1c.
11 'Yn-oKEÍ.c0w 811 T]µ1v dvm TTJV T]8oVTJV KÍ.VTJCÍ.V TLva Tijc
(/Juxfjc Kal KaTácrncLv ci0p6av Kal alc01']TTJV de TTJV
ún-ápxoucav q>ÚCLv, AÚTTT]v 8E TovvavTí.ov. d 8' ECTlv TJ80VTJ
1370a TO TOLOUTOV, 8fi;\ov on Kal T]8Ú ECTL TO TTOLTJTLKOV Tijc
dpT]µÉVT]C 8La0Écrnc, TO 8E <f>0apTLKov f¡ Tijc tvavTÍ.ac
KaTacTácEwc TTOLTJTLKov AUTTT]p6V. civáyKT] ovv T]8u dvm TÓ TE
Ele To KaTa q>ÚCLv lÉvm wc ETTl TO n-oM, Kal µáALCTa oTav
5 aTTELATJq>Órn u TTJV ÉauTwv q>ÚCLv Ta KaT' aUTTJV yLyvóµEva,
Kal Ta E'ST] (Kal yap TO dfücµÉvov WCTTEP TTEq>UKOC i\81']
yí.yvnm · oµmov yáp TL TO E'0oc Tfl q>ÚCEL · Eyyuc yap Kal TO

46
RETÓRICA I

cuando las acostumbran, placenteramente las hacen. De ma­


nera que, para decirlo en resumen, cuantas cosas hacen por sí
mismos, todas son o bienes o que se muestran bienes, o pla­
centeras o que se muestran placenteras. Y puesto que cuantas
por sí mismos hacen, de voluntad las hacen, no de voluntad, en
cambio, cuantas no por sí mismos, cuantas de voluntad hacen
todas serían o bienes o que se muestran bienes, o placenteras
o que se muestran placenteras. Pues yo coloco también entre
los bienes o el apartamiento de los males o de los que se
muestran males, o el cambio del menor en vez del mayor
(pues son elegibles en cierto modo); y del mismo modo, en­
tre las cosas placenteras, o el apartamiento de las penosas o
de las que se muestran penosas, o el cambio de las menores
en vez de las mayores. Hay que entender, por tanto, las cosas
convenientes y las placenteras, cuántas y cuáles son. Así
pues, acerca de lo conveniente se ha dicho antes115 en los
discursos deliberativos; pero acerca de lo placentero, hable­
mos ahora. Y es necesario considerar que son suficientes las
definiciones, 116 si acerca de cada cosa ni oscuras ni minucio­
sas fueren.
11 Supóngase, pues, que para nosotros el placer es cierto
movimiento del alma y un restablecimiento, ordenador y
sensible, hasta la propia naturaleza; y que lo contrario es
pena. Y si placer es tal cosa, es claro que también placentero
es lo productivo de dicha disposición y que lo destructivo, o 1370a
productivo del establecimiento contrario, es penoso. Es necesi-
dad, por tanto, que placentero sea el encaminarse ordinaria­
mente hasta lo conforme a la naturaleza, y principalmente
cuando hubieren recuperado la propia naturaleza las cosas
que suceden conforme a ella; como también las costumbres
(en efecto, lo que se ha acostumbrado sucede ya como na­
tural; pues cosa semejante a la naturaleza es la costumbre, y

46
ARISTÓTELES

TTOAAÚKLC TCfl (lfl, ECTLV 6' -/i µEv q>ÚCLC TOU ad, TO 6E E0oc
TOU TTOAAÚKLd, Kal TO µ17 �LULOV (TTapa q>ÚCLV yap ri �(a, füo
10 TO avayKa'ioV AUTTT)póV, Kal 6p0wc E'lpl)TUL

TTUV yap avayKULOV TTpuyµ, avwpov Eq>u),

Tac 6' lmµEAELac Kal Tac cTTou6ac Kal Tac cuvTov(ac AUTTT)pác­
avayKa'ia yap Kal �(ma TUÍJTa, fQV µ17 ifüc0wcLV' OÜTW 6E
To E0oc TTOLEL ii6v. Ta 6' ivavT(a ii6fo· füo ai. pa0uµ(m Kal
15 ai. OTTOVLUL Ka\. ai. aµÉAELUL Kal ai. TTmfüal Kal ai. avaTTaÚCELC
Kal ó ÜTTVOC TWV T)6Éwv· ou6EV yap TTpüC aváyKl)V TOÚTWV. Kal
oú av ii lm0uµ(a EVÍJ, aTTav ii6ú· ii yap lm0uµ(a Tou ii6foc
ECTLV opE�LC. TWV 6E Em0uµLWV ai. µEv a>..oyo( ELCLV ai. 6E µna
Myou. AÉyw 6E a.Myouc ocac µ17 EK Tou imo>..aµ�ávnv
20 lm0uµoucLV (Elclv 6E ToLauTm ocm Elvm AÉyovTm cpúcn,
wcTTEP ai. füa Tou cwµaToc úTTápxoucm, olov ri Tpocpfjc 6L¡/Ja
Ka\. TTE'iva, Ka\. KU0' EKUCTov El6oc Tpoq>fjc El6oc lm0uµ(ac,
Ka\. al TTEpl. Ta yEucTa KUL a.<f>po6Lcw Kal o>..wc Ta áTTTá, Kal
TTEpl 6cµ17v !Euw6tacl Ka\. OKOl7V Kal OtµLV), µna AÓyou 6E ocac
25 EK TOU TTELC0fjvm lm0uµoucLV' TTOAA(l yap Kal 0Eácac0m Kal
KTf¡cac0m lm0uµoucLV a.KoúcavTEC Ka\. TTELc0ÉvTEC. ETTEL 6'
ECTLV TO fí6Ec0m iv TCfl alc0ávEc0a( TLvoc TTá0ouc, T) &
<f>avrnda icT\.v ak01)dc ne ac0EVT)C, a.El. iv T4J µEµVl)µÉv(¡l
Kal TCfl EATTL(ovTL a.Ko>..ou0o1 av cpavrnda ne oú µÉµVl)Tm Ti

47
RETÓRICA I

ciertamente la naturaleza es de lo que es siempre, la costum­


bre, en cambio, de lo que es muchas veces); y lo no forzoso
(pues la fuerza es al margen de la naturaleza, por esto lo nece­
sario es penoso; y rectamente se ha dicho:

Pues todo necesario cosa aflictiva es por naturaleza) .117

Que, en cambio, los cuidados y las preocupaciones y las ten­


siones sean penosas;118 pues esas cosas son necesarias y for­
zosas, si acaso no son acostumbradas. Y así la costumbre
hace lo placentero. Y las cosas contrarias son placenteras. Por
esto las molicies y los ocios y los descuidos y los juegos y los
recesos y el sueño, son de las cosas placenteras. Pues ningu­
na de éstas es por necesidad. Y todo aquello, de lo que en
alguien concupiscencia hubiere, sería placentero. Pues la
concupiscencia es apetito de lo placentero. Y de las concu­
piscencias, unas son irracionales, otras con razón. 119 Y llamo
irracionales, de cuantas sienten concupiscencia no a partir
del entender (y son tales, cuantas se dicen ser por naturaleza;
como las que existen mediante el cuerpo, cual, del alimento,
la sed y el hambre, y según cada clase de alimento, una clase
de concupiscencia; también las que se refieren a las cosas
gustal]les y afrodisiacas y, en suma, a las cosas sensibles;
también las que se refieren al olfato (de buen olor) y al oído
y a la vista. Y con razón, de cuantas sienten concupiscencia a
partir de haber sido persuadidos; pues sienten concupiscen­
cia tanto de contemplar como de poseer muchas cosas, por­
que las escucharon y fueron persuadidos. Y puesto que el
complacerse está en el sentir cierta pasión y la imaginación
es cierta débil sensación, 120 siempre en el que recuerda y en
el que espera sería consiguiente cierta imaginación de lo que
recuerda o espera. Y si esto sucede, es claro que al mismo

47
ARISTÓTELES

30 EATTÍ.(EL· El 8E TOÍJTo, 8T1AOV on rn\. fi8ova\. éiµa µEµVT]µÉvoLc


Ka\. ÉATTÍ.(OUCLV, ETTELTTEp Kal atcerpc- WCT' civáyKT) TTÚVTa TO.
fi8fo f¡ EV T4J alc6ávEc6m E1vm rrap6vrn f¡ EV T4J µEµVT1c6m
YEYEVT]µÉva f¡ EV T(fl EATTL(ELV µÉAAOVTa º alc6ávoVTaL µEV yap
TO. rrap6vrn, µÉµVT]vTm 8E Ta YEYEVT]µÉva, EATTÍ.(oucL 8E TO.
1370b µÉAAOVTa. TO. µEV ovv µVT]µOVEUTO. fi8fo ECTLV ou µ6vov oca
EV T4J rrap6vn, oTE rrap'Ílv, fi8fo �v. ciAA' i!vw Ka\. oux fi8fo,
a.v Í] ÜCTEpov KaAOV Kal ciya6ov TO µna TOUTO º o6Ev Kal TOUT'
dpl)TaL,
ciAA' fi8ú TOL cw6Évrn µEµVT1c6m rr6vwv,
KaL

µETÓ. yáp TE Ka\. aAyEcL TÉpTTETaL civrip


µVT]µÉvoc ocnc TTOAAÓ. rrá6JJ rn\. TTOAAÓ. EÓpyi:r

TOÚTou 8' a'tnov on fi8u Ka\. TO µr¡ E! xnv KaK6v· TO. 8'
10 EV EATTÍ.fü oca TTapÓVTa l7 EU<t,paÍ.VELV l7 w<t,EAELV cpaÍ.VETal
µEyáAa, Kal GVEU AÚTTT)C W<PfAELV. OAWC 8E oca TTapÓVTa
Eu<t,paí.vn, rn\. EATTl(ovrnc rnt µEµVT]µÉvouc wc ETTL To
TTOAÚ º füo KaL TO opyÍ.(Ec6m fi8ú, WCTTEp Kal "OµT)pOC
ETTOÍ.T)CE TTEp\. TOÍJ 6uµou

15 oc TE TTOAu yAuKÍ.wv µÉALToc KaTaAEL�oµÉvoLo

(ou6El.c yap opyí.(nm T4J ci8uván¡.> <t>mvoµÉV4) nµwpí.ac TVXE1v,


TOLC 8E TTOAU ÚTTEP aÚTOUC Ti:i 8uváµEL f¡ OUK opyÍ.(OVTal f¡
�nov)· rn\. Ev Tdic TTAEÍ.CTaLc Em6uµí.mc ciKoAou6E1 nc fi8ovf r

48
RETÓRICA I

tiempo habrá también placeres para quienes recuerdan y es­


peran, puesto que también hay sensación. De manera que es
necesidad que todas las cosas placenteras o sean presentes
en el sentir o pasadas en el recordar o futuras en el esperar.
En efecto, sienten las cosas presentes, y recuerdan las pasa-
das, y esperan las futuras. Así pues, las cosas memorables I370b
son placenteras; no sólo cuantas en el presente, cuando eran
presentes, eran placenteras, sino también algunas no placen­
teras, si fuere después bello y hermoso lo posterior a eso. De
donde también se ha dicho esto:

Sin embargo, es ciertamente placentero que quien se salvó se acuerde


[de las penalidades, 121
también:
porque después, también por los dolores se alegre el varón
recordando que fue él quien muchas cosas padeciera y muchas cosas
[realizara.

y es causa de esto, que placentero es también el no tener


desgracia. En cambio, en la esperanza, 122 cuantas cosas pre­
sentes, se manifiestan grandiosas o para deleitar o para ser
útiles, 3/ para ser útiles sin pena. Y en suma, cuantas, presen­
tes, deleitan ordinariamente tanto a los que las esperan como
a los que las recuerdan. Por esto también el airarse es placen­
tero, como Homero poetizó también acerca de la cólera:
La cual ciertamente, mucho más dulce que la miel que se destila...123
(Pues ninguno se aíra con quien se manifiesta incapaz de
alcanzar venganza; y con quienes por su fuerza están muy
por encima de ellos, o no se aíran o en menor grado). Y en la
mayoría de las concupiscencias es consiguiente cierto placer:

48
ARISTÓTELES

11 yap µEµV17µÉvOL wc huxov 11 EATTL(OVTEC wc TE�OVTat


20 xatpoudv Ttva i¡8oVÍjv, otov o'l T' EV Tóic TTUpETOLC EXÓµEvot
TaLC 8t¡/Jmc Kal µEµV17µÉvot wc Emov Kal EATTL(OVTEC TTLE1c0m
xatpouctv, Kal o't EpwvTEC Kal füa;\.qóµEVOL rnl ypá<f>ovTEC
rnl TTotouvTÉc TL ciEl TTEpl Tou EpwµÉvou xalpouctv· EV a.TTact
yap TOLC TOLOÚTOLC µEµV17µÉVOL OlOV alc0áVEC0at OfoVTat TOU
25 ÉpwµÉvou. rnl cipXT1 8E Tou EpwToc aÜTI] ylyvETm TTéictv, i:hav
µri µóvov TTapÓVTOC xalpwctv aAA.a Ka\. UTTÓVTOC µEµV17µÉVOLC
[Épwctv] AÚTTT) TTpocyÉV17Tat T4J µri TTapdvm, Kal EV TTÉv0Ect
Ka\. 0pT]VOLC wcaÚTWC EmylyvETaL TLC i¡8oVÍj· i¡ µEv yap AÚTTT)
ETTl T!fl µr¡ imápxnv, i¡8ovr¡ 8' EV T4J µEµvfjc0m rnl ópéiv TTwc
30 EKELVOV Kal O ETTpaTTEV Kal atoe �v· füo Kal TOUT' ELKÓTWC
dpT]Tal

wc cpáTo, TOLCL 8E TTéictv ixp' 'lµEpov wpcE yóow.

Kal TO nµwpdc0at i¡8ú. Ol/ yap TO µ11 TUYXÚVELV AUTTT)pÓv,


TO TUYXÚVELV r¡8ú· ol 8' Ópyt(ÓµEVOL AUTTOUVTat UVUTTEp�AT]TWC
35 µr¡ nµwpoúµEvot, EATTL(ovTEC 8E xatpouctv. rn\. To vtKéiv i¡8ú,
OU µóvov TOLC q>LAOVLKOLC aAA.a TTéiCLV' cpayrnda yap ÚTTEpoxfjc
ylyvETm, oú TTÚVTEc iixouctv Em0uµlav 11 T]pɵa 11 µáAa. ETTEL
8E TO VLKéiV i¡8ú, civáyKT] Kal Tac TTatfüac i¡8Elac dvm Tac
1371a µaxrinKac Kal Tac EpLCTLKÚC (TTOAAÚKLC yap EV TaÚTatC
ytyvETat TO VLKéiv), Ka\. aCTpayaALCELC Kal ccpatpLCELC Kal
KU�lac Ka\. TTETTELac. Kal TTEpl Tac ECTTOU8acµÉvac 8E TTatfüac
óµolwc- al µEv yap i¡&1m ytyvoVTat av ne íj cuVÍj0T]c, al
5 8' Eu0uc r¡8E1m, olov KUV17yla Kal TTéica 0T]pEUTLKTJ' oTTou yap

49
RETÓRICA I

pues, o recordando que obtuvieron o esperando que obten­


drán, disfrutan cierto placer. Como quienes apresados por su
sed en medio de las fiebres disfrutan recordando que bebían
y también esperando que beberán. Y los enamorados disfru­
tan dialogando y también pintando y poetizando siempre
algo acerca del amado; pues acordándose en todas estas co­
sas, creen como que perciben al amado y por otra parte, para
todos es ése el comienzo del amor, no sólo cuando estando
presente gozan, sino también cuando (a los amantes) acor­
dándose del ausente sobreviene pena por no estar presente;
y en medio de las aflicciones y lamentaciones sobreviene de
la misma manera cierto placer; pues ciertamente hay la pena
en el no hallarse al alcance, pero placer en el recordar y en
cierto modo ver a aquél y lo que hacía y cómo era. Por eso
también razonablemente se ha dicho esto,
Así habló, y a todos ellos deseo surgió de lamento. 124
También el vengarse es placentero. Pues el no conseguirlo es
penoso, el conseguirlo, placentero. Y quienes se aíran, no
vengándose, desmesuradamente se apenan; pero, esperando,
gozan. También el vencer es placentero, no solamente para
los amantes del triunfo, sino para todos. Pues se produce
imaginación de superioridad, de lo cual todos tienen concu­
piscencia, o suavemente o sobremanera. Y puesto que el
vencer es placentero, fuerza es que también los juegos sean
placenteros, los combativos y los contenciosos125 (muchas ve- 1 371a

ces, en efecto, el vencer se produce en éstos), también juegos


de tabas y juegos de pelota y juegos de dados y juegos de
tableros. 126 Y del mismo modo, también en relación a los jue-
gos que con atención se han jugado. Pues unos resultan pla­
centeros, si uno estuviere habituado, otros, de inmediato
placenteros, como la cacería con perros y toda cacería; pues

49
ARISTÓTELES

éiµLAAa, EvrnOOa Kal. VLK'fl frnv· 8Lo Kal. -fi 8LKaVLKTJ rnl. -fi
EpLCTLKTJ -fi8fo TÓLC d0LcµÉVOLC Kal. 8uvaµÉVOLC. Ka\. TLµT] Kal
Eu8oéta Twv -fi8kTWv 8La TO ytyvEc0m q>avrndav ÉKácT<p on
TOLOUTOC OlOC ó CTTOU8a'ioc, Kal µoAAOV OTav q>WCLV oüc OLETaL
10 ÚAT)0EÚELV. TOLOUTOL 8' oi. E)')'UC µoAAOV TWV TTÓppw, Kal oi.
cuVÍ]0nc Kal oi. TTOALTaL Twv c'ínw0Ev, rnl oi. OVTEC Twv
µEAAÓvTwv, Kal oi. q>póvLµoL ácppóvwv, rnl noAAol ÓALywv·
µoAAOV yap éLKOC ÚAT)0EÚELV TOUC éLpT)µÉvouc TWV EVaVTLwv·
ETTEl wv ne noAu Karnq>povd, wcnEp nmfüwv 11 Sl)ptwv, ou8Év
15 µÉAn Tf¡c ToÚTwv nµf]c 11 Tf¡c 86é11c auTf¡c )'E Tf¡c 8óé11c
xápLV, áA),.' ELTTép, 8L' <lAAO TL. KaL ó q>LAOC TWV -fi8iwv· TÓ TE
yap q>LAELV -f i 8ú (ou8Elc yap q>LAOLVOC µT] xatpwv OLV<p) Kal TO
q>LAE'ic0m -fi8ú· cpavrnda yap Kal EvrnOOa ToD imápxnv auTQ
TO áya0ov Elvm, oú TTÚVTEC ETTL0uµoDcLV oi. aic0av6µEVOL· TO
20 8É q>LAE'ic0m áyanaceat Ecnv auTov 8L' aúT6v. Kal To
0auµá.(Ec0a.L fpu füa <TO> aiJTo T(fl TLµoc0a.L. Kal TO KOAaKEÚEC0aL
Kal ó KÓAaé -fi8fo· q>mvóµEVOC yap 0auµaCTT]C KaL q>mvóµEVOC
cptAoc ó KÓAaé ECTLV. Kal, TO rnuTa npáTTELV noAAáKLc -fi8ú·
TO yap CÚVT)0Ec -fi8u �v. Kal TO µETa�áAAELV -fi8ú· de q>ÚCLV
25 yap )'L)'VETal <TO> µETa�álliLv· TO yap auTO áEl ÚTTép�OATJV
TTOLE'i Tf¡c Ka0ECTWCT)C EéEwc, o0Ev ELPT)TaL

µETa�ATJ TTÚVTWV )'AUKÚ.

8La TOUTO yap Kal Ta 8La xp6vou T]8Éa ECTLV, KaL av0pwTTOL
rnl npáyµarn· µna�OATJ yap EK ToD napóvToc icTtv, aµa BE

50
RETÓRICA I

donde hay competencia, también hay victoria; por esto tam­


bién la forense y la erística son cosas placenteras para los
acostumbrados y para los capacitados. También honor y
buena fama son de las cosas muy placenteras, por producirse
para cada uno la imaginación de que es tal, cual el circuns­
pecto; y más cuando lo afirman los que piensan que dicen
verdad; y tales son los allegados más que los lejanos, y los
familiares y los conciudadanos más que los extraños, y los ac­
tuales más que los futuros, y los sensatos más que los insensa­
tos, y muchos, más que pocos. Pues es más verosímil que di­
gan verdad los mencionados que sus contrarios; puesto que, a
los que uno mucho menosprecia, como a niños o animales, de
tales nada le importa el honor o la opinión, al menos en vista
de la opinión misma, aunque sí por alguna otra cosa. Y el
amigo es de las cosas placenteras. Pues el amar es placentero
(nadie, en efecto, es amigo del vino, no gozando en el vino)
y el ser amado, placentero. 127 Porque también entonces hay
la imaginación de que el ser bueno, para sí mismo existe; de
lo cual son concupiscentes todos los que sienten. Y el ser
amado es ser querido uno mismo a causa de sí mismo. Tam­
bién el ser admirado es placentero, por lo mismo que el ser
honrado. También el ser adulado y el adulador son cosas
placenteras; pues el adulador es aparente admirador y apa­
rente amigo. También es placentero el hacer las mismas cosas
muchas veces; pues lo habitual era placentero. También el
cambiar es placentero; pues (el) cambiar se hace hacia la na­
turaleza; en efecto, siempre lo mismo, produce exceso del
hábito establecido, de donde se ha dicho:
el cambio de todas las cosas es dulce.128

Por esto, pues, también lo que es a intervalos es placentero,


tanto hombres como cosas. El cambio, en efecto, es a partir

50
ARISTÓTELES

30 KUL CTTÚVLOV TO 8La XPÓVOU. Kal TO µaveáVELV Kal TO 0auµá(ELV


-f¡8u wc ÉTTL TO TTOAÚ º EV µEv -yap T(Íl eauµá(ELV TO Em0uµÉiv
µa0E'iv Ecnv, WCTE TO 0auµacTov Em0uµT)TÓv, EV 8E TCÍJ
µaveávELv <TO> Ele TO KaTa q>ÚcLv rn0kTac0m. Kal TO d, TTOLÉLV
Kal TO EÜ TTÓCXELV TWV r¡8lwv· TO µEV -yap EV TTÓCXELV
1371b TU-YXÓVELV wv Em0uµoucL, TO 8E EÜ TTOLELV EXELV Kal ÚTTEPfXELV,
wv aµq>oT[pwv Eq>LEVTUL. 8La 8E TO -f¡8u Elvm TO EUTTOLT)TLKÓV,
Kal TO ETTavop0oDv -f¡8u TOLC av0pwTTOLC ECTLV TOUC TTAT)CLOV,
Kal TO Ta EAALTTÍ) ETTLTEAELV. ETTEL 8E TO µaveávELV TE -f¡8u Kal
5 TO 0auµá(ELV, Kal Ta TOLÚ8E avá -yKT) -f¡8fo Elvm, oiov TÓ TE
µLµoúµEVOV, WCTTEp -ypaq>LtCTl Kal av8pLUVTOTTOLLa Ka\. TTOLT)TLKTJ,
Kal TTUV o av EV µEµLµTJµfVOV f¡, KUV f¡ µr¡ -f¡8u auTO TO
µEµLµT)µlvov· ou -yap ETTL TOÚT(¡.) xatpEL, O.AAa CUAAO-yLcµoc
ECTLV OTL TOÚTO EKE'ivo, WCTE µaveávELv n cuµ¡3atvEL. Kal a\.
10 TTEplTTfTElaL Ka\. TO rrapa µLKpov CW(Ec0m EK TWV KLV8úvwv·
TTÚVTa -yap 0auµaCTa TaÚTa. Kal ETTEL TO KUTa q>ÚCLV -f¡8ú, Ta
cu-y-yEvf¡ 8E KaTa q>ÚCLV 0.AAT)AOLC ECTLV, TTÓVTa Ta cu-y-yEvf¡
rnl oµow -f¡8fo wc Errl TO rro;\ú, oiov d.v0pwrroc av0pwrr(¡.) Ka\.
'(rrrroc '(rrrr(¡.) Kal vfoc Vf(¡J, o0Ev Kal ai. rrapOLµtm dpT)VTaL, lwcl
15 -�Ale T)ALKa TfPTTEL", Ka\. "wc ald TOV óµo'iov", Kal "i!yvw 8E
0r¡p Eti)pa", "rnl yap KOAOLOC rrapa KOAOLóv", Kal oca O.AAa
TOLUÚTa.
ETTEL 8E TO oµOLOV Kal TO CU-Y-YEVEC ÉauTQ -f¡8u éfoav, µáALCTa
8E aUTOC rrpoc ÉaUTOV EKUCTOC TOUTO TTfTTOv0Ev, avá-yKT)
20 TTÚVTaC q>LAaÚTOUC Elvm ii µñAAOV ii �TTOV º TTÚVTa yap Ta

51
RETÓRICA I

de lo presente, y también lo que es a intervalos es raro. El


aprender y también el admirar, ordinariamente, son cosas
placenteras. Porque en el admirar está el ser concupiscente
del aprender, de manera que lo admirable es concupiscible;
por otra parte, en el aprender está el restablecerse en lo que
es según naturaleza.129 También el hacer el bien y el padecer
el bien130 son de las cosas placenteras; ya que el padecer el
bien es obtener aquello de lo que son concupiscentes; y hacer 1371b
el bien, tener y ser superior, cosas, ambas, que anhelan. Y por
ser placentero lo benéfico, también es placentero para los
hombres el corregir a su prójimo, y el concluir lo incomple-
to.131 Y puesto que son cosa placentera tanto el aprender
como el admirar, fuerza es que también sean placenteras co-
sas tales: cual lo imitativo,13 2 como la pictórica y la estatuaria
y la poética, y todo lo que hubiere sido bien imitado, aunque
lo imitado mismo no fuere placentero; pues uno no goza en
ello, sino que hay razonamiento de que esto es aquello, de
manera que ocurre que algo aprende. También las peripe­
cias 133 y el salvarse por poco de los peligros; pues todas esas
cosas son admirables. Y puesto que lo conforme a naturaleza
es placentero, y los congéneres unos para con otros son con­
forme a naturaleza, todos los congéneres y semejantes ordi­
nariamente son placenteros; cual el hombre para el hombre y
el caballo para el caballo y el joven para el joven; de donde
también se han dicho los proverbios, 134 (que) "coetáneo a
coetáneo deleita", y "siempre hacia el semejante", y "recono-
ció empero la fiera", "ya que grajo junto a grajo", y tantos
otros semejantes.
Y puesto que todo lo semejante y lo congénere es a uno
mismo placentero, y cada uno ha experimentado esto sobre
todo para consigo mismo, es necesidad que todos sean aman­
tes de sí mismos, ya sea más ya sea menos. Pues todas esas

51
ARISTÓTELES

Towurn imápxEL rrpoc aúTov µá>..Lcrn. lrrEl 8E q,t>..auTm


TTÚVTEC, Kal Ta aÚTWV avá-yl<T] 178fo dvm TTUCLV, otov Ep-ya
Kal M-youC' füo Kal. q>LAOKÓAaKEC wc ETTL TO TTOAU Kal q>LAEpacrnl
Kal </>LMµmµOL Ka\. q>LAÓTEKVOL . aUTWV -yap lp-yov Ta TÉKVa.
25 Ka\. TO Ta ÉAALnf¡ ETTLTEAELV 1781'.r aUTWV -yap Ep-yov i\8T]
-yt-yvnm. Kal ETTEL To ÜPXELV fí8LcTov, Ka\. TO coq,ov 8oKE1v
dvm 178ú· ªPXLKov -yap To q,povE'iv, frnv 8' 17 coq,ta rroAAG>v
Kal 0auµacTwv Émcn'¡µT]. ETL ETTEL q>LAÓTLµOL wc ETTL TO TTOAÚ,
avá-yl<T] Kal TO ETTLnµav TOLC TTÉAac 178u dvm Kal TO ªPXELV,
30 Kal. TO EV C¡J 8oKE1 �ÉATLCTOC auToc aÚTou Elvm, EVTaOOa
füaTpL�ELV, wcrrEp Kal ó TTOLTJTTJC </>TJCL KCITTL TOUT' ETTEÍ.-YEL,

vɵwv ÉKÚCTTJC 17µÉpac TTAELCTOV µÉpoc,


'lv' auToc aúTou Tu-yxávEL �É>..ncToc wv.

óµótwc 8E Ka\. ETTEL 17 rrmfüa Twv 178Éwv rn\. rraca avEcLc,


35 Ka\. ó -yÉAWC TWV 178Éwv, avá-yl<T] Ka\. Ta 'YEAOLa 178fo ELVaL,
1372a Kal av0pwrrouc Ka\. M-youc Ka\. Ep-ya· füwpLCTaL 8€ TTEPL 'YEAOLWV
xwp\.c lv To'ic TTEp\. TTOLTJTLKT)C. TTEpl. µEv ovv 178Éwv Elp-f¡c0w
rnurn, Ta 8E >..urrripa EK Twv lvavTtwv TOÚTOLC q>avEpá.
12 "'Ov µEv ovv EVEKa afüKOUCLV, TaUT' ECTLV' TTWC 8€
EXOVTEC rn\. TLvac, AÉ-ywµEv vvv. auTol. µEv ovv éhav otwvTm
5 8vvaTov Elvm TO rrpd-yµa rrpax&¡vm Kal aúTo'ic 8uvaT6v, Eh'
av >..a0E1v rrpá�aVTEc, f¡ µ17 >..a06vTEc µ17 8ouvm füKTJV, f¡ 8ouvm
µEv a>..A' lMnw TTJV (riµtav ELvm Tou KÉp8ouc aúTO'ic f¡ wv
52
RETÓRICA I

cosas existen sobre todo para consigo mismo. Y puesto que


todos son amantes de sí mismos, es necesidad que también
las cosas de sí mismos sean placenteras para todos, cual
obras y dichos. Por esto también ordinariamente son amantes
de aduladores y amantes de amores y amantes de honores y
amantes de hijos; pues obra de ellos son los hijos. Y llevar a
término lo inconcluso es placentero, también el parecer que
se es sabio es placentero; pues el ser sensato es autoritati­
vo, 135 la sabiduría, en cambio, es ciencia de muchas y de admi­
rables cosas. Además, puesto que ordinariamente son amantes
de honores, es necesidad que tanto el reprender a los cerca­
nos sea placentero como el mandar; también el entretenerse
ahí, en lo que uno parece ser el mejor respecto de sí mismo;
y como el poeta afirma, también a eso apremia,

asignándole la mayor parte de cada día,

donde sucede que él es el mejor respecto de sí mismo. Y de


manera semejante, puesto que el juego es de las cosas pla­
centeras y todo relajamiento y la risa son de las cosas
placenteras, es necesidad que también las cosas irrisorias
sean placenteras, tanto hombres como palabras y acciones.
Pero acerca de las cosas irrisorias se ha definido aparte en los 1372a
tratados acerca de la poética.136 Así pues, acerca de las cosas
placenteras queden dichas esas cosas; y las penosas son ma­
nifiestas a partir de las contrarias a ésas.
12 Así pues, a causa de qué cosas injurian, son ésas. En
cambio, cómo hallándose y a quiénes, 137 digamos ahora.
Ellos en efecto, cuando piensan que es posible que la acción
sea realizada, (piensan) que también para ellos es posible;
que habiéndola realizado, pasarían después inadvertidos; o que
no habiendo pasado inadvertidos, no pagarían justicia; o

52
ARISTÓTELES

KT]8ovrnL. mfla µEv ovv 8vvaTa cpatvETaL Kal TTO'ia ci8úvarn,


EV TOLC ÜCTEpov /irieficnm (KOLVCl yap TaÍJTa TTÚVTWV TWV
10 Mywv)· auTol 8' o'lovTm 8uvaTO\. dvm µáALCTa a.(Í]µLoL
cifüKE'iv oi dTTELV 8uváµEvOL rnl oi TTpaKnKol Kal oí. EµTTELpoL
TTOAAWV ciywvwv, KO.V TTOA.Úcf>LAOL WCLV, K<ÍV TTAOÚCLOL. KOL µáALCTa
µEv áv auTol WCLV EV To'ic dpT)µÉvoLc o'(ovTm 8úvac0m, d
8E µÍ], KCÍV {mápxwcLV aUTOLC TOLOUTOL cptA.OL 11 ÚTTT)pÉTaL 11
15 KOLVWVOL · füa yap TaÍJTa 8úvaVTaL Ka\. TTpáTTELV Ka\. A.av0áVELV
Kal µ� 8ouvm 8tKT)V. rnl tav cptAm wcLv To'ic cifüKovµÉvmc
11 TOLC Kpl TQLC" o\, µEv yap cf>LA.OL a.cf>ÚA.aKTOL TE TTpoc TO
cifüKE'ic0m Kal TTpOCKaTaAA.áTTOVTaL TTplv ETTEeEA.0E'iV, OL 8E

KpLTal xapt(ovTm ole áv cptAm wcL, Kal 11 oA.wc cicf>LéiCLV 11


20 µLKpo'ic (T)µLoÍJcLv. Aa0T)TLKCl 8' ddv o'( T' tvavTLOL To'ic
EyKAÍ]µacLv, otov cic0EvE'ic TTEpl alKlac [Katl o TTÉVT)C rn\. o
alcxpoc TTEpl µmxdac, Ka\. Ta A.tav Ev cf>avEp4J Ka\. Ev
6cf>0aAµOLC" cicf>úA.aKTa yap füa TO OAWC µT)8Éva áv o'(Ec0m.
Ka\. TCl TT)ALKOUTQ Ka\. TCl TOLaÍJTa ola µri8' áv Ele" cicpúA.aKTa
25 yap Kal TQUTQ. TTÚVTEC yap TCl dw06rn, WCTTEP cippwcTÍ]µarn,
cf>vMTTOVTaL Kal TO.füKÍ]µarn, o 8E µT)8Elc TTW TJPPWCTT)KEV,
ou&\.c EUAa[3E'iTm. Ka\. Ole µT)8ELC txepoc 11 TTOAAOL. o\. µEv
yap o'lovTaL ATJCELV füa TO µ� cf>v AÚTTEC0m, OL 8E A.av0ávovcL
füa TO µ� 80KELV áv ETTLXELPTJCaL cf>vA.aTTOµÉVOLC, Ka\. ,füa TO
30 ciTToAoylav EXELV OTL ouK áv Evqdpricav. rn\. ole ÚTTápxn

53
RETÓRICA I

que pagarían sí, pero que el castigo sería inferior a la ganan­


cia para ellos mismos o de quienes se preocupen. Ahora
bien, acciones de qué clase se manifiestan posibles y de qué
clase imposibles, será dicho en posteriores exposiciones (pues
son cosas comunes a todos los discursos). Y piensan estar en
posibilidad de, impunes, injuriar, sobre todo aquellos que
pueden hablar y los que son activos y los experimentados en
múltiples controversias; también si fueren amigos y si fueren
ricos. Y principalmente en verdad, si ellos estuvieran entre
los mencionados, creen poder; y si no, también si existieren
para ellos amigos tales o subordinados o cómplices. Pues
mediante eso pueden tanto realizar como pasar inadvertidos
y no pagar justicia. También si fueren amigos de los injuriados
o de los jueces; los amigos, en efecto, están desprotegidos fren­
te al ser injuriados y además, también se reconcilian antes que
querellarse; los jueces, por su parte, se congracian con aqué­
llos que fueren amigos y, o totalmente los remiten o con
pequeñeces los castigan. Y cosas que pasan inadvertidas son:
quienes son contrarios a las acusaciones, cual débiles respec­
to de un maltrato (y) el pobre y el feo respecto de un adulte­
rio; como también cosas demasiado de manifiesto y a la vista.
Pues son cosas descuidadas, a causa de que nadie en absoluto
las pensaría. Y tan grandes y tales cosas, cuales ni siquiera uno
solo pensaría. Pues también esas cosas suceden sin resguar-
do. Ya que todos se resguardan de las cosas acostumbradas, 1373a
como de flaquezas, y de las injurias; pero de lo que nadie
jamás ha enfermado, ninguno se cuida. También aquellos
para quienes ningún enemigo existe, o bien, muchos. Los
unos, en efecto, piensan que pasarán inadvertidos por no es-
tar resguardados; los otros pasan inadvertidos por no parecer
que atacarían a los resguardados y por tener la defensa de
que no lo intentarían. También aquellos para quienes existe

53
ARJSTÓTELES

KpÚ!jJLe i\ TpÓTTOLe i\ TÓTTOLe, i\ füa0Éene EÜTTOpOL. Kal oeoLe


µT] >-.av0ávoueLv frnv füweLe füKT]e i\ ci.va�OATJ xpóvou i\
fümp0opal KpLTwv. Kal ole, tav yÉVT]TaL (T]µta, frnv füweLe
Tfje EKTLCEWe i\ ava�OAT] XPÓVLOe. i\ <EL> fü' anoptav µT]8EV EXfl
35 o TL ano>-.ÉeEL. Kal ole TO. µEv KÉp8T] <f>avEpa i\ µEyá>-.a i\ tyyúe,
1372b ai. 8E (T]µtm µLKpal i\ a<f>avE'ie i\ nóppw. Kal 4i µ11 Eenv nµwpta
LCTJ TiJ wq>EAEia, olov 8oKd f¡ Tuppavk. Kal oeoLe TO. µEv
Ó.füKT]µarn >-.-fiµµarn, ai. 8E (T]µtm 6vd8T] µóvov. rnl. ole
TovvavTtov Ta µEv afüK-fiµarn de fomvóv nva, olov El euvÉ�T]
5 éiµa nµwp-fieae0m ÚTTEP naTpoe i\ µT]Tpóe, wcnEp Z-fivwvL, al
8E (T]µtm de xp-fiµarn i\ <f>u'YTJV -f\ TOLOUTÓv TL · fü' ó.µ</>óTEpa
yó.p afüKOUeL Kal aµq>oTÉpwe EXOVTEe, TTAT]V oux ol aUTOL O.AA'
ol tvaVTLOL TOLC -/\0EeLv. Kal oí. TTOAAÓKLe i\ AEAT]0ÓTEe -f\ µT]
E(T]µLwµÉvoL, Kal oí. TTOAAÓKLe Ó.TTOTETUXTJKÓTEe (dd yáp nvEe
10 Kal tv To1e TOLOÚToLe, wenEp tv To1e TTOAEµLKo1e, olm
avaµáxEe0m). Kal ole av TTapaxpf¡µa fi TO f¡8ú, TO 8E AUTTT]püV
ÜeTEpov, i\ TO KÉp8oe, f¡ 8E (T]µta ÜeTEpov· o\. yó.p Ó.KpaTE1c
TOLOUTOL, ECTLV 8E O.Kpada TTEpl návrn &wv opÉyoVTaL. KUL
ole av TovvavTtov TO µEv AUTTTJpov 1781'] fi i\ f¡ (T]µta, TO 8E
15 f¡8u Kal <TO> Wq>ÉALµov ÜeTEpa Ka\. XPOVLWTEpa· o\. yó.p
EyKpaTde rnl <f>povLµwTEpoL TO. TOLauTa füwKoueLv. Kal ole
av tv8ÉXTJTUL füó. TÚXTJV 86/;m npñl;m i\ fü' ó.váyKT]v -f\ füó.

54
RETÓRICA I

ocultamiento o por recursos o por lugares, o bien, copiosas


disposiciones.138 También aquellos para quienes, no pasando
inadvertidos, hay evasión de juicio o dilación de tiempo o
corrupciones de jueces. Y aquellos para quienes, si hubiere
castigo, hay evasión del cumplimiento o prolongada dilación
o (si) por carencia nada tiene que haya de perder. Y aque-
llos para quienes las ganancias son ciertamente manifiestas o
enormes o están cerca; los castigos, en cambio, pequeños o no
manifiestos o lejos. También aquello para lo que no hay castigo t372b
igual a la utilidad, cual parece la tiranía. Y para cuantos las in­
jurias son en verdad percepciones: los castigos, en cambio,
solamente deshonor. También aquellos para quienes, al con­
trario, las injurias son en verdad para cierta alabanza, cual si les
ocurrió que al mismo tiempo vengaron a su padre o madre,
como a Zenón; los castigos, en cambio, para riquezas o fuga
o algo semejante. Pues por ambas cosas y de las dos maneras
hallándose injurian; excepto que no son idénticos, sino contra-
rios, por sus caracteres. También los que muchas veces o han
pasado inadvertidos o no han sido castigados; y los que mu-
chas veces han sido desafortunados (pues hay algunos, aun en
tales casos, como en los bélicos, capaces de combatir nueva­
mente). También aquellos para quienes de inmediato existiere
lo placentero, lo penoso, en cambio, más tarde; o bien la ga­
nancia, el castigo, en cambio, más tarde. Tales, en efecto, son
los intemperantes; y la intemperancia139 es respecto a todo
cuanto anhelan. También aquellos para quienes, al contrario,
ya existiere ciertamente lo penoso o bien el castigo; lo placen-
tero, en cambio, y lo útil son posteriores y más tardados; pues
los temperantes y más sensatos140 persiguen tales cosas. Tam-
bién aquellos en provecho de quienes fuere admisible parecer
que obran por fortuna o por necesidad o por naturaleza o
por costumbre; también, que totalmente yerran, pero que no

54
ARISTÓTELES

</>ÚeLv f¡ fü' i0oe, Kal o;\we ó.µapTE'iv ª""ª µ17 c:ifüKE'iv. rnl ole
dv D TOÍJ ETTLELKOÍJe TUXELV. Kal OCOL dv EV&E'ic WeLV º füxwc
20 6É ELCLV lv6EE'ic- f¡ yap we c:ivayrntou, wcTTEp ol TTÉVTJTEe, f¡
we ÚTTEp�oX.f]e, wrnEp o'L nX.oúeLOL. Kal o'L e</>ó6pa Eu6oKLµouvTEe
Kal o'L e</>óopa c:i6oéouvTEe, ol µEv wc ou 6óéovTEe, ol 6' wc
ovBEv µéiAAOV c:i6oéot1VTEe.
auTol µEv ouv OÜTWC EXOVTEe ETTLXELPOUeLV <c:ifüKELV>,
25 c:ifüKoÍJeL 6E Touc TOLOÚTouc Kal Ta TOLaÍJTa, Touc ixovTae c1v
auTol lv6EELC f¡ Ele Tc:ivayrn'ia f¡ Ele ÚTTEpOX17V f¡ Ele
c:inóX.aueLV, Kal TOUe TTÓppw Kal TOUC lyyúc- TWV µEv yap Tj
X.f](jJLe rnxE'ia, Twv 8' i¡ nµwpta �pa&'ia, ofov ol euX.WvTEe

ª""ª
Toue Kap)(Tl6ovtouc. Kal Toue µ17 EUAa�E'ie µT)6E </>uAaKTLKoue
30 meTEUTLKOÚC º pqfüov yap TTáVTae ;\a0ELV. Kal TOUe
pa0úµouc· Emµüouc yap TO ETTEéEA0E'iv. Kal TOUC alcxuvTTJAOÚC"
ou yap µaxTJTLKOL TTEpl KÉp6oue. Kal TOUe ÚTTO TTOAAWV
c:ifüKT)0Évrne Kal µ17 ETTEéEA0óvrne, we ovrne KaTa T17V
napmµtav TOÚTouc Mvewv ;\dav. Kal Touc µT)6ETTWTTOTE Kal
35 TOUe TTOAAáKLe" c:iµ</>ÓTEpOL yap c:i</>ÚAUKTOL, ol µEv wc ou6ÉTTOTE,
ol 6' we ouK dv ETL. Kal Toue füa�E�AT)µÉvouc f¡ Eufüa�X.ouc­
ol TOLOÍJTOL yap OUTE TTpüaLpüUVTal, <t>o�oúµEVOL TOUC Kpl Táe,
oÜTE 6úvavTm nd0nv, we µLeoúµEVOL Kal </>0ovoúµEvoL. Kal
1373a npoc oüc ixoueL TTpó</>aeLv f¡ npoyóvwv f¡ aUTwv f¡ </>LAWV f¡
TTOLT)eávTwv KaKwc f¡ µEAAT)eávTwv, f¡ auToue f¡ npoyóvoue f¡
(i)V K1)60VTaL . weTTEp yap Tj TTapmµta, TTpo</>áeEwe 6ELTaL µóvov
TJ TTOVT)pta. KaL TOUC lx0poue Kal TOUC </>LAOUC" TOUe µEv yap
5 pqfüov, Toue 6E T)6Ú. Kal Toue c:i</>t;\oue, Kal Toue µ17 &Lvoue

55
RETÓRICA I

injurian. También aquellos a quienes fuere posible por suerte


obtener lo equitativo. 1 4 1 Y cuantos fueren indigentes; y de
dos maneras son indigentes: en efecto, o porque lo son de lo
necesario, como los pobres; o porque lo son de la sobre­
abundancia, como los ricos. También los sobremanera afa­
mados y los sobremanera difamados; los unos porque no
parecerán, los otros porque en nada serán más difamados.
Así pues, ésos, hallándose así, acometen (a injuriar); e inju­
rian a tales y en tales cosas: a los que poseen aquello o de lo
que ellos son indigentes o para lo necesario o para exceso o
para complacencia; tanto a los que están lejos como a los que
están cerca, pues de los unos pronta es la presa, de los otros
lenta la venganza; cual los que a los cartagineses despojan.
También a los no cuidadosos, ni resguardados, sino confia­
dos; pues es fácil pasar inadvertido a todos. Y los indolentes;
pues del solícito es el querellarse. También a los recatados;
pues no son pendencieros en torno de ganancia. Y a los que
por muchos fueron injuriados y que no se querellaron; por­
que éstos son, según el proverbio, botín de los misios. 14 2
También a los que nunca jamás y a los que muchas veces; 143
pues ambos están desprotegidos, los unos porque jamás, los
otros porque quizá ya no. También a los que han sido ca­
lumniados o fáciles de calumniar; pues los tales ni deciden,
temiendo a los jueces, ni pueden persuadir, porque son des­
preciados y odiados. También a aquellos contra los cuales
tienen un pretexto, habiendo hecho mal o los ·progenitores o
ellos o los amigos, o habiéndolo pretendido o a ellos o a los 1 373a
progenitores o a aquellos de quienes se preocupan; como, en
efecto, dice el proverbio: la perversidad sólo pretexto re­
quiere.144 También a los enemigos y a los amigos; a los unos,
porque es fácil, a los otros, placentero. Y a los sin-amigos y a
los no terribles para hablar o para obrar; pues o no empren-

55
ARISTÓTELES

EL TTELV f¡ TTpdéav f¡ yop OUK f'YXElpüÍJCLV fTTEéLÉVaL, f¡


KaTaAA.ÚTTOVTaL, f¡ ov8Ev TTEpaÍ.VOUCLV. Ka\. otc µr¡ AUCLTEAEL
füaTpí.pnv ETTLTllPOUCLV f¡ BlKT)V f¡ fKTLCLV, otov o\. éÉVOL Ka\.
auToupyOL . ETTL µLKP4i TE yop füaAÚOVTaL Kal �8lwc
10 KaTaTTaÚOVTaL.
Ka\. TOl/C TTOAAO r¡füKTJKÓTaC, T) TOLaÍJTa ola afüKOÍJVTaL ·
Eyyvc yáp TL 80KEL TOÍJ µr¡ a8LKELV ElVaL éhav TL TOLOÍJTOV
a8LKT)fr6 TLC otov dw0n Kal aUTOC a8LKELV º AÉyw 8' otov d
ne TOV Elw0ÓTa úppL(nv alKLCaLTO. Kal Touc f¡ TTETTOLTJKÓTac
15 KaKwc f¡ Pou>..r¡0Évrnc f¡ Pou>..oµÉvoi.Jc f¡ TTOLTJCOVTaC" EXEL yop
KaL TO i¡8v KaL TO KaAÓV, KaL lyyuc TOÍJ µr¡ a8LKELV cpaí.vnm.
Kal. otc xapLOÍJVTaL f¡ <pLAOLC f¡ 0auµa(oµÉVOLC f¡ EpwµÉVOLC f¡
KupÍ.OLc f¡ OAWC TTpüC oüc (cíklv ainot. rnl TTpüC oüc i!cnv
ETTLELKELac TUXE'iv. Kal otc d.v EYKEKATJKÓTEC WCLV Kal.
20 TTpofüaKEXWPTJKÓTEC, olov KáAALTTTToc ETToí.r¡cEv TO TTEpl t.í.wva·
Kal yop TO TOLaÍJTa Eyyuc TOÍJ µr¡ a8LKELV <paÍ.VETaL. Kal TOUC
vTT' a.AA.Wv µÉAAoVTac, a.v µr¡ auToí., wc ouKÉTL lv8ExóµEvov
Pou>..Eúcac0m, WCTTEP Mynm AlvEd8r¡µoc rÉ>..wvL TTɵlj;m
KOTTáPw av8paTTo8LcaµÉv41 < >, OTL E<p0acEV, wc Kal aUTOC
25 µÉAAWV. Kal oüc afüKT]CaVTEC 8UVT]COVTaL TTOAAO 8lKaLa
TTpáTTELV, wc pq.8í.wc lacóµEvOL, WCTTEp E<pr¡ 'I ácwv ó 0nrnMc
8ELV a8LKELV fVLa, OTTWC 8úvr¡Tm Kal 8í.Kata TTOAAO TTOLELV. Kal
éi TTÚVTEC f¡ TTOAAOL a8LKELV dw0aCLV" cuyyvwµr¡c yop OLOVTaL
TEÚéEc0m. Kal TO pq.füa Kpúlj;m · TOLaÍJTa 8E oca rnxu
30 avaALCKETaL, otov TO E8w8Lµa, f¡ TO EUµnáp>..r¡rn CXT]µacLV
T) xpwµacLV T) KpáCECLV, T) U TTOAAaXOU a<paVLCaL El/TTOpov·

56
RETÓRICA I

den a perseguir o transigen o nada llevan a cabo. También a


aquellos para quienes no es útil retardarse acechando o juicio
o satisfacción, cual los extranjeros y obreros libres; pues por
poco se eximen y fácilmente también cejan. También a los
que en muchas cosas han injuriado, o en aquellas en las cuales
son injuriados; pues de alguna manera parece estar cerca del
no injuriar, cuando alguien fue injuriado en cosa tal, en la
cual él solía también injuriar; y digo en la cual si alguien hu­
biera ultrajado a alguien, solía insolentarse. También a aque­
llos que han obrado mal o que quisieron o quieren o que
obrarán; pues contiene tanto lo placentero como lo bello y se
manifiesta cerca del no injuriar. También a aquellos con quie­
nes se congraciarán, o amigos o admiradores o amantes o
señores o, en suma, en relación a los cuales ellos viven. Y a
aquellos ante quienes es posible afortunadamente obtener in­
dulgencia. 145 También a aquellos a quienes hubieren inculpa­
do o anteriormente se hubieren apartado, cual Cálipo realizó
lo referente a Dión; 146 ya que tales cosas se manifiestan cerca
del no injuriar. También a los que van a ser (injuriados) por
otros, si acaso por ellos no, porque ya no es posible delibe­
rar; como se dice que Enesidemo 147 envió premios a Gelón,
que había hecho esclavos, porque se adelantó, ya que él lo
intentaba. También a aquéllos, habiendo injuriado a los cua­
les, podrán realizar muchas cosas justas, para que fácilmente
remedien; como dijo el tesalio Jasón148 que era necesario inju­
riar en algu nas cosas, de manera que pudiera también realizar
muchas cosas justas. Y en aquéllas, en las cuales todos o mu­
chos suelen injuriar; piensan, en efecto, que afortunadamente
obtendrán indulgencia. También en las fáciles de ocultar; y ta­
les son cuantas presto se consumen, como las comestibles, o
las fácilmente mudables en figuras o en colores o en mezclas;
o las que hay buen medio de desaparecer: y tales son las

56
ARISTÓTELES

TOLaUTa 8E Ta EU�áCTaKTa Kal EV µLKpOLC T6TTOLC ciq,avL(6µEva.


Kal otc ó.8Láq,opa KaL oµma TTOAA.a TTpüÜTTT\PXEV T0 ó.8LKOUVTL.
Kal oca alcxúvoVTaL oi. ci8LKT)0ÉVTEC AÉ'YELV, oiov 'YVVaLKWV
35 olKdwv ü�pnc 11 de aúTouc 11 de ulE1c. Kal oca q>LA08LKE'iv
86�ELEV av ó ETTE�L<DV' TOLaUTa 8€ Ta µLKpa Kal E</>' ole
cu-y-yvwµ17. wc µEv ovv EXOVTEC ó.8LKOUCL, Kal TTOLU Kal TTOLOUC
KaL 8La TL, CXE8ov TaUT' ECTLV.
1373b 13 Ta 8' Ó.8LKT]µarn TTÚVTa Kal Ta 8LKmwµaTa 8LÉAWµEv
cip�áµEVOL TTPWTOV EVTEU8EV. wpLCTaL 811 Ta füKaLa Kal Ta
a8LKa TTp6c TE v6µouc 8úo Kal TTpOC oüc ECTL BLxwc.
AÉ-yw 8E v6µov TOV µtv 'l8Lov, Tov 8E KOLv6v, 'l8Lov µtv Tov
5 ÉKÚCTOLC wpLcµÉvov TTpüC aÚTOÚC, Kal TOUTOV TOV µEv a-ypaq,ov,
TOV 8E -yqpaµµÉvov, KOLvov 8€ TOV KaTa q>ÚcLv. frn -yáp TL
o µavTEÚOVTaL TTáVTEC, q>ÚCEL KOLVOV füKaLOV Kal a8LKOV, Kdv
µ178Eµta KOLVwvta TTpoc ci>-.Ai¡>..ouc u µ178€ cuve-f¡KT), olov Kal
ri Coq,oKAÉOuc 'Avn-y6VT] q,atvnm AÉ-youca,. on füKmov
10 a.TTnp17µÉvou 0á¡j;m TOV TTo>..uvdKT), wc q,úcn ov TOUTO füKmov·

ou -yáp n vvv 'YE KO.X0Éc, a.AA' O.EL TTOTE


Cfi TOUTO, KOOOELC ol8Ev E� OTOU q,áVT]·

Kal wc 'EµTTEOOKAfjc AÉ-yn TTEpl Tou µ11 KTELVELV TO E'µ¡jJuxov·


TOUTO -yap ou TLCL µtv füKaLOV ncl 8' ov füKaLOV,

15 a.AA.a TO µtv TTÚVTWV v6µLµov 8Lá T' EupuµÉOOVTOC


al0Époc T]VEKÉWC TÉTaTal 8Lá T' ClTTAÉTOU au'Yfic-

57
RETÓRICA I

portáí.iles y las que desaparecen en pequeños lugares. Tam­


bién en muchas no diferentes y semejantes a las que antes
existían para el que injuria. Y de cuantas los injuriados se aver­
güenzan de hablar, cual insolencias de las mujeres domésticas
o bien contra ellas mismas o contra los hijos. Y en cuantas el
acusador podría parecer que es amante de litigios; y tales son
las cosas pequeñas y por las cuales hay indulgencia. Así
pues, cómo hallándose, injurian, y en cuáles cosas y a quié­
nes y por qué, casi es eso.
13 Pero distingamos todas las acciones injustas y las ac- 1373b
dones justas, habiendo comenzado primeramente desde aquí:
se han definido, en efecto, las cosas justas y las injustas, dos
en relación a las leyes; y son doblemente también en rela-
ción de 'a quiénes'. 149
Y a la ley llamo, a la una particular, a la otra común; parti­
cular a la definida por todos y cada uno en relación a sí mis­
mos; y a ésta, a una, no escrita, a la otra, escrita; y común, a
la conforme a la naturaleza. Pues es algo que todos adivinan,
justo e injusto, común por naturaleza; aunque de unos para
con otros ninguna comunicación hubiere, ni tratado; cual
también la Antígena de Sófocles se muestra, diciendo que
es justo, aunque prohibido, sepultar a Polinices, porque esto es
justo por naturaleza:
Pues no es en verdad algo de ahora y de ayer, sino que por siempre
esto vive, y ninguno sabe desde cuándo apareció. [jamás
Como también Empédocles dice acerca del no matar al ani­
mado; pues esto no es, para algunos justo y para algunos
injusto,
sino que lo de todos usual, a través del de-vasto-dominio
éter, continuamente se ha extendido y también a través del infinito
[resplandor. 150

57
ARISTÓTELES

Kal wc Ev T(Íi MEccr¡vwK(Íi AÉYEL 'A>..KL8áµac, "EAEu0Épovc cic/>llKE


TTÓVTaC 0EÓC, OVBÉVa 8oÍJAOV T] c/>ÚCLC TTETTOL T) KEV". TTpüC OÜC 8É,
füwpLCTaL Btxa· wpLCTaL yap rrpoc TO KOLVOV 11 rrpoc Eva TWV
KOLVWVOÚVTWV a BEL rrpáTTELV Kal µr¡ rrpáTTELV" füo Kal
20 TCifüKT)µaTa Kal Ta füKmwµaTa füxwc ECTLV afüKELV Kal
füKaLOTTpaydv· TI yap rrpoc EVO Kal wpLcµÉvov TI rrpoc TO
KOLVÓV" 6 yap µOLXEÚWV KOL TÚTTTWV afüKEL TLVa TWV
wpLcµÉvwv, 6 BE µr¡ CTpaTEUÓµEVOC TO KOLVÓV.
árrávTwv 8r¡ TWV cifüKr¡µáTwv 8q¡pr¡µÉvwv, rnl TWV µEv
25 OVTWV rrpoc TO KOLVOV TWV 8E rrpoc UAAOV TI rrpoc UAAOUC,
ava>..a�ÓVTEC TL ECTLV TO afüKELC0m AÉywµEv. ECTL 8r¡ TO
afüKELc0m TO ÚTTO É:KÓVTOC Ta c'ífüKO rrácxnv· TO yap afüKELV
wpLCTaL rrpÓTEpov É:KOÚCLOV dvm. ETTEL 8' civáyKT) TOV
afüKoÚµEvov �AÓTTTEc0m Kal É:Koudwc �AÓTTTEc0m, ai. µEv
30 �M�m EK TWV TTpóTEpüV cf>avEpal ELCLV" Ta yap ciya0a KOL Ta
KaKa ELpT)TaL Ka0' aÚTa TTpóTEpüV Kal Ta É:KOÚCLO, OTL ECTLV
oca d8óTEc, wCT' civáyKT) rrávw Ta EYKAr¡µaw TI rrpoc TO
KOLVOV 11 rrpoc TO tfüov Elvm, Kal TI ayvooÍJVTOC Kal UKOVTOC
11 É:KÓVTOC KOL d86TOC, Ka\. TOÚTWV Ta µEv TTpOEAOµÉvou Ta
35 8E füa rrá0oc. rrEpl µEv ovv 0uµou pr¡Or¡cnm Ev Tok rrEpl Ta
rrá0r¡, rrofo BE rrpompouvTm Kal rrwc EXOVTEC dpr¡Tm
1374a TTpÓTEpov. ETTEl 8' 6µ0>..oyouVTEC TTOAAÓKLC TTETTPOXÉVaL 11 TO
ETTLypaµµa oux 6µo>..oyoucLv TI TTEpl o TO ETTL ypaµµa, olov
Aa[3E1v µEv aAA' Ol/ KAÉt/¡m, Kal TTOTÓ�aL TTpóTEpüV aAA' oux
ú�ptcm, Kal cuyyEvÉc0m aAA' Ol/ µOLXEUCaL, 11 KAÉt/¡m µEV aAA'

58
RETÓRICA I

y como en el Meseniaco151 dice Alcidamante; "libres dejó ir


dios a todos, la naturaleza a ninguno ha hecho esclavo". Y en
relación de "a quiénes", se han dividido en dos. En efecto, las
cosas que es necesario hacer y no hacer se han dividido en
relación a la comunidad o en relación a uno de los que forman
éomunidad. Por esto, en cuanto a las acciones injustas y las
acciones justas, de dos maneras es posible injuriar y practicar
justicia; pues, o para con uno, además, determinado, o para
con la comunidad; porque el que adultera y hiere, injuria a
uno de los determinados; y el que no milita, a la comunidad.
Divididas ya todas las acciones injustas, y siendo unas contra
la comunidad y otras contra otro o contra otros, resurniendo152
digamos qué es el ser injuriado. Ahora bien el ser injuriado es
el padecer, de parte de voluntario, las cosas injustas; pues
antes se ha definido que el injuriar es voluntario. Y puesto
que es necesidad que el injuriado sea dañado y que sea daña-
do de manera voluntaria, los daños ciertamente son evidentes a
partir de lo anterior; pues anteriormente se han discutido los
bienes y los males en sí mismos; también las cosas volunta-
rias, y que son cuantas a sabiendas; 153 de manera que es ne­
cesidad que todas las acusaciones sean o en relación a lo
común o en relación a lo particular, y en contra o de ignoran-
te e involuntario o de voluntario y sabedor; y que de éstas,
unas contra quien decidió, otras contra quien por pasión.154
Ahora bien, acerca del enojo se dirá en las disquisiciones res­
pecto a las pasiones;155 en cambio, cuáles cosas deciden y
cómo hallándose, se ha dicho antes.156 Y puesto que muchas
veces quienes reconocen haber realizado, o no reconocen la
calificación o a lo que respecta la calificación; como, haber 1374a
tomado ciertamente, pero no haber robado; y haber golpea-
do primero, pero no haberse violentado; y haberse copulado,
pero no haber adulterado; o haber robado ciertamente; pero

58
ARISTÓTELES

5 oux LEpüCUAfjcm (ou yap 8EOU n), 11 ETTEpyácac8m µEv aAA'


ou 8T]µodav, 11 fünAÉxBm µEv To'ic rroAEµtOLc aAA' ou
rrpo8ouvm, füa TaÍJTa 8ÉOL av Kal. TTEpl TOÚTWV füwpk8m, TL
KAOTTT), TL ü�plC, TL µOLxda, OTTWC Eáv TE imápxnv Eáv TE
µ17 imápxnv �ouX.wµE8a &LKvúvm EXWµEv Eµq,avt(nv To
10 füKOLOV. ECTL 8E: rrávTa TU TOLaÍJTa TTEpl TOU afüKOV ELVOL rnl
tpaÍJAOV 11 µ17 afüKOV [T)] ciµtpLC�T¡TT]ClC' EV yap TÍJ rrpompÉCEL
TJ µox8T]pta KaL TO afüKELV, TU 8E: TOLaUTa TWV ovo µáTWv
rrpoccT]µatvn TTJV rrpoatpECLV, otov ü�pLc Kal. KAOTTTJ' ou yap
d ETTám,;Ev rrávTwc ü�pLCEV, a.AA' d EVEKá TOU, olov TOÍJ
15 dnµácm EKE'ivov 11 auToc TJC8fjvm. ou8E rrávTwc, d M8pq.
na�Ev, EKAEtµEV, a.AA' d ETTL �M�11 <TOÚTou cicp' ou EAa�E> rnl
CtpETEpLcµQ ÉaUTOU. óµo(wc 8E: KaL TTEpl TWV aAAWv EXEL WCTTEP
Kal. TTEpl TOÚTwv.
ETTEL 8E: TWV füKaLWV KaL TWV cifüKWV �V 8úo d8T] (Ta µEv
20 yap yEypaµµÉva TU 8' aypacpa), TTEpl (i)V µEV ol vóµOL
dyopEÚOUCLV dpT]TOL, Twv 8' ciypá<j>wv 8úo ECTLV d8T]' mum
8' ECTl.v Ta µEv Ka8' imEp�oX.17v cipnfjc rnl KaK(ac, E<p' otc
6vd8T] Kal ETTOLVOL Kal. dnµ(m, rnl. nµal Kal. 8wprn( (olov
TO xápLV EXELV TQ TTOL-f¡cavn EÜ Kal. CLVTEUTTOLELV TOV EV
25 TTOL-f¡cavm, Kal �OT]8TjTLKOV ELVOL TOLC tpLAOLC, Kal. oca CÍ,AAa
Totaum), Ta 8E Tou ifüou vóµou Kal yEypaµµÉvou EAAELµµa.
TO yap ETTLELKEC 80KEL füKaLOV ELVOL, ECTLV 8E: ETTLELKEC TO rrapa
Tov yEypaµµÉvov vó µov fürnLOv. cuµ�a(vn 8E TOÍJTO Ta µEv
ÉKÓvTwv Ta 8E CLKÓvTwv Twv voµo8nwv, aKÓvTwv µEv oTav
30 M81], ÉKÓVTWV 8' omv µ17 8úvwvmL füopkm, aAA' avayrn'iov
µEV TI Ka8óX.ou ELTTELV, µ17 TI 8É, aAA' wc ETTl TO TTOAÚ, Kal oca

59
RETÓRICA I

no haber cometido sacrilegio (pues que no era algo de dios); o


haber cultivado extralímites, sí, mas no pública propiedad; o
haber conversado ciertamente con los enemigos, pero no ha­
ber traicionado; a causa de esas cosas, sería necesario definir
también acerca de éstas: qué es hurto, qué es violencia, qué
es adulterio, de manera que, si acaso quisiéramos demostrar
que existen y si acaso también que no, pudiéramos poner de
manifiesto lo justo. Y la controversia acerca del ser justo, y
malo, o no justo, es en cuanto a cosas todas semejantes; pues
en la elección 157 está la perversidad y el injuriar; y de entre los
nombres, connotan la elección tales, cual violencias y hurto;
pues si golpeó, no absolutamente se insolentó, sino si a causa
de algo, cual de deshonrar a aquél o de complacerse él mis­
mo; ni absolutamente robó, si ocultamente tomó, sino si por
daño (de aquél de quien tomó) y para apropiación suya. E
igualmente es también acerca de las demás acciones, como
también acerca de éstas.
Y puesto que de las justas y de las injustas eran dos especies
(las unas, en efecto, escritas, las otras, no escritas), se han men­
cionado ciertamente aquellas acerca de las que las leyes se pro­
nuncian; y de las no escritas hay dos especies; y son éstas:
unas, por exceso de virtud y de maldad, por las cuales hay
oprobios y deshonores, también honores y dones (cual el tener
gratitud para quien benefició y a su vez beneficiar al que be­
nefició, y ser auxiliador para los amigos, y tap.tas otras cosas
semejantes); otras, son el resto de la ley particular y escrita;
pues lo equitativo parecer ser justo; 158 y equitativo es lo justo
más allá de la ley escrita. Y suceden así: unas, voluntarios los
legisladores, otras, involuntarios; involuntarios, cuando pa­
saren inadvertidas; y voluntarios, cuando no las pudieren
definir, sin embargo, fuere ciertamente necesario decirlas uni­
versalmente; y cuando no lo fuere, (decirlas), sin embargo,

59
ARJSTÓTELES

µT] PQ.füov füopkm 8t' cirrELpí.av, otov TO Tpwcm cL8T]P<!J TTT]AÍ.K(¡l


Kal. TTOÍ.(¡l TLVÍ. · lJTTOAEÍ.TTOL yap a.v 6 alwv 8tapL0µouvTa. a.v ovv
{i ciópLcTov, 8É1J BE voµo0ETfJcm, civáyK17 ÓTTAWC ElTTELV, WCTE
35 KO.V 8aKTÚALOV EXWV ETTÚpT]TUL TT]V XELpa T) TTaTáeu, KaTa µEv
Tov yqpaµµÉvov vóµov E'voxóc ECTL Kal. cifüKEL, KaTa BE To
1374b ci\T]0EC ouK ci8tKE1, Kal To ETTLELKEC TOÍJTÓ knv. El 8E ECTL
To ElpT]µÉvov To ETTLELKÉc, <j>avEpov TTo1á kn Ta ETTLELKf¡ Kal
OUK ETTLELKT¡, Kal TTOLOL OUK ETTLELKELC c'ív0pwTTOL · Eq>' Ole TE yup
8E1 wyyvwµr]V EXELV, ETTLELKf¡ rnurn, KaL TO Ta áµapTiíµarn
5 Kal TU cifüKiíµaw µT] TOU 'ícou cieLOuv, µT]8E TU áµapTiíµaw
Kal Ta ciTuxiíµaw · [frnv] ciTuxiíµarn µEv <yap> oca TTapá\oya
Kal µ11 ciTTo µox0T]pí.ac, áµapTiíµaw 8E oca µ11 TTapá\oya Kal.
µ11 cim'> TTOVT]pÍ.ac, ci8tKiíµaw 8E oca µT]TE TTapá;\oya cim'>
TTOVT]pÍ.ac TÉ ECTLV º TU yap 8t' ETTL0uµí.av ciTT.o TTOVT]pÍ.ac. Kal.
10 TO TOLC civ0pwTTÍ.VOLC CU)')'LVWCKELV ETTLELKÉc. Kal. TO µT] rrpoc
Tov vóµov ciAA.a rrpoc Tov voµo0ÉTT]V, Kal. µT] rrpoc Tov Myov
ciAA.Ó. TTpOC TT]V füáVOLaV TOU voµo0ÉTOU CKOTTELV, Kal. µT] TTpüC
TT]V TTpo.eLv ciAA.a TTpOC TT]V TTpOaÍ.pECLV, Kat. µT] TTpoc TO µÉpoc
ciAA.a TTpüC TO 011.0V, µT]8E TTOLÓC TLC VVV, ciAA.a TTOLÓC TLC �V
15 cid fi wc ETTL TO rroM. Kal. TO µVT]µovEÚELV µo.AAov <1v ETTa0Ev
ciya0wv fi KaKwv, rnl ciya0wv <ilv E'rra0E µo.AAov fi <<ilv> ETTOÍ.TJCEV.
KaL TO ciVÉXEC0at cifüKoÚµEVOV. Kal. TO µo.AAOV AÓ)'(¡l E0ÉAELV
KpÍ.vEc0m fi Ep)'(¡l. Kal. TO Ele 8í.mrnv µo.AA.ov f¡ Ele 8í.K17v
�OÚAEC0at LÉVUL · 6 yap fümTT]TT]C TO ETTLELKEC opq, 6 8E
20 füKaCTT]C TOV vóµov· Kal. TOÚTOU EVEKa fümTT]TT]C EÚpÉ0T], oTTwc
To tmELKEC tcxúu-
rrcpl. µEv ovv TWV ETTLELKWV 8twpí.c0w TOV Tpórrov TOVTOV.
14 'A8í.K17µa 8E µE1(ov, oc(¡) a.v cirro µEí.(ovoc {i ci8tKí.ac-
8to TO. EAÚXLCTa µÉ)'LCTa, OLOV o MEAaVWTTOU KaAAÍ.CTpaTOC

60
RETÓRICA I

de manera general; también cuantas no fuere fácil definir a


causa de su infinitud, cual el herir con hierro, de qué tamaño y
de qué clase, con cuál. El tiempo, en efecto, faltaría a quien
enumerar. Si, pues, fuere indefinido, pero fuere necesario que
se legislara, necesidad sería decirlo absolutamente, de manera
que quien teniendo anillo levantare la mano o golpeare, según
la ley escrita ciertamente es reo e injuria, pero según la verdad 1374b
no injuria; y esto es lo equitativo. Y si lo dicho es lo equitativo,
es evidente cuáles son las equitativas y no equitativas, y cuáles
hombres no equitativos. 1 59 Pues sobre las que también es nece-
sario tener indulgencia, equitativas son ésas; también el no con­
siderar por igual las acciones erróneas y las acciones irljustas, ni
las acciones erróneas y los irlfortunios. 160 En efecto, son irlfor­
tunios cuantas son inopinadas y no por perversidad; acciones
erróneas, en cambio, cuantas no son inopinadas y no por ma­
lignidad; y acciones injustas, cuantas no son inopinadas y sí por
malignidad. También es equitativo el ser indulgente con las ac­
ciones humanas, y el mirar no a la ley, sino al legislador, y no a
la palabra sino a la intención del legislador; y no a la acción,
sino a la elección; y no a la parte, sino al todo; ni cuál es al­
guien ahora, sino cuál seóa alguien siempre u ordinariamente.
Y hacer memoria más de los bienes que sufrió, que de los ma-
les; y de los bienes que sufrió más que de los que realizó.
También el soportar al que injuria. Y el admitir que se decide
más de palabra que de hecho. Y el querer llegar a arbitraje más
que a juicio; pues el árbitro mira lo equitativo, el juez, en cam-
bio, la ley; y a causa de esto fue inventado el árbitro, para que
lo equitativo prevalezca. Pues bien, acerca de las cosas equita-
tivas quede definido de esa manera.
14 Y la acción injusta sería mayor, en cuanto procediere
de injusticia mayor. Por esto las mínimas son muy grandes,
como Calístrato acusaba a Melanopo: 161 que a los construc-

60
ARISTÓTELES

KaTT)y6pEL, on napd.oykaTo Tpí.a T]µLw�O..w Í.Epa Touc


2s vaonmoúc- ETTL füKaLOCÚVT)C 8E TovvavTÍ.ov. frnv 8E TaDTa EK
TOU EVVTTÚPXELV Ti] 8vváµEL· Ó yap TpÍ.a T]µLw�ÉALa Í.Epa Kt..Ét/Jac
Ka.V ónouv cifüKTJCELEV. ÓTE µEv 817 oÜTw TO µE'i(ov, ÓTE 8'
EK Tou �M�ovc Kpí.vnm. Kal ou µ17 ECTLV 'ícri nµwpla, ci>J-.a
TTéica V..áTTWV. Kal ou µ17 ECTLV LaCLC" xa;\rnov yap tKal
30 ci8úvaTOvt. Kal ou µ17 fCTLV 8Í.KT]IÍ Aa�ELV TOV na86vrn· avÍ.aTOV
yáp· TJ yap 8Í.KT] Kal K6AaCLC Kal. 'lacLC. KaL EL ó na8wv Kal
cifüKT]8Etc auToc aúTov µqá;\wc EK6AacEv· Én yap µd(ovL ó
TTOLÍ]cac 8í.Kmoc KOAacSfjvm, olov CocpoKAf¡c ÚTTEP EuKTÍ]µovoc
1375a CVVT)'YOPWV, ETTEL aTTÉcq>a�EV ÉaVTOV ú�pLc8EÍ.c, ou nµÍ]CELV Éq>T]
EAÚTTovoc T7 ó na8wv ÉaVT(ÍJ hlµT]cEv. Kal o µ6voc T7 npwToc
T7 µn' ÓAÍ.ywv TTETTOLT] KEV. Kal TO TTOAA.ÚKLC TO auTO áµapTÚVELV
[µÉyal. Ka\. fü' o av (TJTT)8-fl Ka\. . EÚpE8-fl Ta KWAÚOVTa Ka\.
s (T]µwuvrn, olov lv "Apyn (T]µLouTaL fü' ov av v6µoc TE8-fl
KaL fü' oüc TO 8EcµwTÍ]pLov 4>Ko8oµÍ]8T]. Kal TO 8T]pLw8ÉcTEpov
ci8í.KT]µa µE'i(ov. Kal o EK npovoí.ac µéi>J-.ov. Kal o oí. aKoÚOVTEC
<j>o�oDvrnL µéi>J-.ov T7 l;\rnucLv. Kal. Ta. µEv PTJTOpLKá kn
TOLaUTa, OTL TTOAA.a UVl:JpT]KEV T7 ÚTTEp�É�T] KEV, ofov üpKOVC,
10 &�Lác, TTÍ.CTELC, Emyaµí.ac· TTOAAWV 'YªP cifüKT]µÚTWV ÚTTEPOXTJ­
Kal TO EVTaOOa Ol! KOAÚ(OVTaL oí. afüKOUVTEC, OTTEP TTOLOUCLV
oí. tjJEV8oµapTvpouvTEc· noD yap ouK av cifüKTJCaLEV, d 'YE Kal
lv T(ÍJ füKacTT)pÍ.(¡l; Kal E</>' ole alcxúVT1 µá;\Lcw. Ka\. El TouTov
ú<t>' Ol! EV TTÉTTOv8Ev. TTAELW yap cifüKEL' OTL TE KaKWC TTOLEL

61
RETÓRICA I

tores de templos había sisado en tres medios óbolos sagra-


dos. Pero en justicia es al contrario. 162 Y ésas lo son, porque
existen en la capacidad. Pues quien robó tres medios óbolos
sagrados, también podría injuriar en cualquiera cosa. Pues
bien, a veces la (acción injusta) es mayor así, y otras veces se
juzga a partir del daño. También (es mayor) aquella cuyo cas-
tigo no es igual, sino que cualquiera es inferior. También
aquella de la cual no hay remedio; porque es dificil e imposi-
ble. Y aquella de la cual no es posible que tome justicia quien
la sufrió; porque es irremediable, pues la justicia y el castigo
son también remedio. También, si quien sufrió y fue injuria-
do, él se castigó a sí mismo grandemente; pues es justo que
quien cometió sea castigado en forma aun mayor; cual Sófo­
cles163 arengando en favor de Euktemón, puesto que, ultrajado, I 375a
se degolló a sí mismo, dijo que no estimaría en menos de lo
que quien sufrió estimó para sí mismo. También la que ha co­
metido o solo o primero o con pocos. También el errar muchas
veces en lo mismo (es grande). También aquella a causa de
la cual se hubiere buscado y se hubiere hallado a aquél a
causa de quien se hubiere establecido una ley y a causa de
quienes fue edificada la cárcel. También la acción injusta de­
masiado brutal es mayor. Y más la que proviene de premedi­
tación. Y la que, quienes escuchan, más temen que com­
padecen. Y lo retórico son tales cosas: que ha suprimido o
transgredido muchas cosas, cual juramentos, diestras, fideli­
dades, matrimonios extralímites; pues es exceso resultante 164
de muchas acciones injustas. También la cometida ahí donde
son castigados los que injurian lo cual hacen quienes atesti­
guan en falso; pues ¿dónde no injuriarían, si en verdad aun
en el tribunal de justicia? Y aquellas por las que especialmen-
te hay vergüenza. Y si injuria a aquél de quien un bien ha
aceptado; pues mayormente injuria, tanto porque le hace un

61
ARISTÓTELES

15 Kal OTL Ol/K d,. Kal O Trapa Ta aypacf>a 8tKaLU . ci.µdvovoc yap
µr¡ 8t' ci.váyKTJv 8í.Kmov Elvm · Ta µEv ovv yqpaµµÉva E�
ci.váyKT)C, T(l 6' aypacf>a oü. aAAov 6� TpÓTTOV, El Trapa TCl
yqpaµµÉva· ó yap TCl cf>o�Epa ci.füKWV Kal TCl ETTL(T]µLU Kal
Ta ci.(iíµw ci.füKT]CELEV av. TTEpl µEv ovv ci.füKT]µaTOc µd(ovoc
20 Kal EAÚTTOVOC Etpr¡TaL.

15 lTEpl 6E Twv a.TÉXVWV rn>..ouµÉvwv TTLCTEWV ÉXÓµEv6v


kn Twv Elpr¡µÉvwv Ém6paµE1v· '(füm yap aÚTm Twv
8trnvLKwv. Eldv 6E TTÉVTE TOV ci.pL0µ6v, v6µ0L, µápTupEc,
cuv0fjKm, �ácavOL, opKoL. TTpwTov µEv ovv TTEpl vóµwv ELTTwµEv,
25 TTWC XPTJCTÉOV Kal TTpüTpÉTTOVTa Kal 0.TTOTpÉTTOVTa Kal
KaTr¡yopouvTa Kal O.TTOA.oyoúµEVOV. cf>avqiov yap OTL, EClV µEv
ÉvavTtoc D ó yqpaµµÉvoc Tlfl TTpáyµan, Tlfl KOLV(¡) XPTJCTÉOv
Kal TOLC ETTLELKECTÉpOLC Kal füKatOTÉpOLC. Kal OTL TO "yvwµn
TÍJ ci.pkTTI" ToDT' ÉcTtv, To µr¡ TTavTEAwc xpilc0m To1c
30 yEypaµµÉvOLc. Kal on TO µEv ETTLELKEC a.El µÉvEL Kal ou6ÉTTOTE
µETU�ÚAAEL, ooo' Ó KOLVÓC (KaTCl cf¡ÚCLV yáp ECTLV), OÍ. 6E
yEypaµµÉvOL TToAAáKLC, o0Ev Etpr¡Tm Ta Év TÍJ Cocf>oKA.ÉOuc
'Avny6vn· O.TTOAO'YELTUL yap OTL l0m/;E Trapa TOV TOU KpÉOVTOC
v6µov, a.AA' ou Trapa Tov aypacf>ov,

1375b ou yáp TL vuv YE KO.X0ÉC, a.AA' aEL TTOTE ...


TUUT' ovv Éyw Ol/K EµEAAOV ci.v6poc ou6Ev6c ....

Kal on TO 8tKm6v Écnv ci.X.r¡0Éc TE Kal cuµcf>Épov, a.AA' ou TO


OOKOUV, WCT' Ol/ vóµoc ó yqpaµµÉvoc- Ol/ yap TTOLEL TO Epyov
5 TO TOU v6µou. Kal OTL WCTTEp ci.pyupoyvwµwv ó KpLTT]C ECTLV,
oTTwc füaKptvn To KL[36r¡A.ov 8í.Kmov rnl TO ci.X.r¡0Éc. Kal on
�EATLOVOC ci.v6poc TO TOLC ci.ypácf¡OLC fi TOLC yqpaµµÉVOLC
xpilc0m Kal ɵµÉVELV. KUL Et TTOU EVaVTLOC v6µC¡J EOOOKLµouvn

62
RETÓRICA I

mal como porque no un bien. También la que es contra las


cosas justas no escritas; pues ser justo no por necesidad, es
propio del mejor; en efecto, las escritas son por necesidad, y
las no escritas, no. Y es de otra manera, si contra las escritas;
pues quien injuria en cosas temibles y en cosas penadas,
también injuriaría en cosas no penadas. Así pues, se ha ha­
blado acerca de la acción injusta mayor y menor.
15 Y ateniéndose a lo dicho, hay que incursionar acerca de
las persuasiones llamadas sin-arte; pues ésas son propias de los
discursos forenses. Y en número son cinco; leyes, testigos,
pactos, torturas, juramentos. Así pues, primeramente digamos
acerca de las leyes, cómo ha de utilizarlas tanto el que per­
suade como el que disuade, tanto el que acusa como el que
se defiende. Pues es evidente que, si la escrita fuere contraria
al hecho, ha de utilizar la común y las más equitativas y más
justas. Y que el "con la mejor opinión" es esto: el no valerse
totalmente de las escritas. Y que lo equitativo sí permanece
siempre y jamás cambia, tampoco la común (pues es conforme
a naturaleza); las escritas, en cambio, muchas veces. De donde
se ha dicho lo que en la Antígona de Sófocles; pues defiende
que sepultó contra la ley de Creonte, 111as no contra la no
escrita:
pues no es en verdad algo de ahora y de ayer, sino que por siempre 1375b
eso, pues, yo no debía, de ningún hombre...165 [jamás...

Y que lo justo, no lo que parece, es verdadero y también útil;


de manera que no lo es la ley escrita; pues no realiza la obra
propia de la ley. Y que el juzgador es como el conocedor de
plata, de modo que discierne lo justo falsificado, y lo verda-
dero. Y que es propio del varón mejor, valerse de y perma­
necer en las leyes no escritas que en las escritas; tanto si es
contraria a una ley apreciada o también ella a sí misma, cual

62
ARISTÓTELES

11 Kal auToc aúT(¡J, oi.ov EVLOTE ó µEv KEAEÚEL KÚpw dvm aTT'
av cuvewvTm, ó 8' cirrayopéÚEL µ17 CUVTt0Ec0m rrapa. TOV vóµov.
10 KaL EL ciµq>L�OAOC, WCTE CTpÉq>ELV Kal opéiv ETTl TTOTÉpav [T17v]
ciyw"Y17v 11 TO 6trnLOv Eq>apµócn 11 to cuµq>Épov, El rn TOÚT<p
xpfjc0m. Kal EL Ta µEv rrpáyµarn Eq>' ole ETÉ(h-¡ ó vóµoc µT]KÉTL
µÉVEL, ó BE vóµoc, TTELpaTÉoV TOUTO 6T]AOUV KaL µáxEc0at TUÚTIJ
rrpoc Tov vóµov. Mv 8€ ó yeypaµµÉvoc fi rrpoc To rrpéiyµa,
15 TÓ TE "yvwµ11 TÚ ciplcTIJ" AEKTÉoV OTL ou TOU rrapa TOV vóµov
EVEKa füKá(ELV ECTLV, aAA' '(va, ECIV U)'VOlÍClJ TL AÉ)'EL ó vóµoc,
µ17 ETTLOpKÍJ. KaL OTL ou TO CÍTTAWC <iya0ov aÍ.pél.Tat ou6dc, UAA.Cl
To aúT(¡J.
Kal on ov6Ev 6ta<f>ÉPEL 11 µ17 KE'ic0m 11 µ17 xpfjc0m. Kal
20 on EV Ta'ic dAAmc TÉXVaLC ou AUCLTEAE'i rrapacoq>l(Ec0m Tov
laTpóv· ou yap TOCOUTO �AÚTTTEL TJ áµapTLa TOU laTpoU ocov
To E0L(Ec0m drrELMv T(¡J dpxovn. Kal on To Twv vóµwv
coq>wTEpov (TJTELV Elvm, TOUT' ECTlv o EV TOLC ETTmvouµÉvotc
vóµmc cirrayopEÚETaL. rnl TTEpl µEv TWV vóµwv oÜTwc 6twplc0w·
25 TTEpl 6E µapTÚpwv, µápTupÉc Elctv 6tTTOL, o\. µEv rra\mol oi.
6E rrpócq>aTOL, rnl TOÚTwv oi. µEv µETÉXOVTEC TOU Ktv6úvou
o\. 6' EKTÓC. AÉyw 6E rra\mouc µEv TOÚC TE TTOLT]Tac Kal ocwv
aAA.Wv yvwplµwv ELdv Kplcnc q>avEpal, oi.ov 'A(h-¡va'iot
'Oµiípep µápTupt EXPiícavTo TTEpl Ca\aµ'ivoc, Kal TEvÉ6tot
30 E'vayxoc T1Eptáv6pep T(¡J Koptvelep rrpoc CtynE'ic, Kal K\rnq>cíiv
KaTa KptTLOU TÓLC Có\wvoc EAEyELOLC EXPTJCUTO, AÉywv OTL
TTÚAaL QCEA'YTJC TJ OLKLa . ou yap dv TTOTE ETTOLT]CE CóA.Wv

ELTTELV µot KptTLQ. rruppÓTPLXL rraTpoc aKoúnv.

35 TTEpl µEv ovv Tcíiv yEvoµÉvwv o\. TOLOUTOL µápTupEc, TTEpl 6E


I376a TWV koµÉvwv rnl oi. XPT]CµoMyot, oi.ov 0EµtcTOKAfjc on

63
RETÓRICA I

a veces una manda que sean válidas las cosas que se hu­
bieren convenido y otra prohíbe que se convenga al margen
de la ley; como, si es ambigua, en forma que se vuelve y mira
a una y a (la) otra dirección o compagina lo justo o lo útil,
valerse entonces de aquélla. Y si los hechos para los que se
estableció ya no permanecen, sí, en cambio, la ley, tratar de
mostrar esto y luchar ahí contra la ley. Y si acaso la escrita
estuviera por el hecho, debe ciertamente decirse que el "con
la mejor opinión" no es a fin de juzgar al margen de la ley,
sino para que, si acaso ignorara qué dice la ley, no perjure.
Y que no elige nadie lo simplemente bueno, sino lo que para
sí mismo. Y que en nada difiere o no estar establecido o no
valerse de.166 Y que en las demás artes no es provechoso
'sobrepasar en habilidad al médico'; 167 pues no daña tanto.el
error del médico cuanto el acostumbrar desobedecer a la au­
toridad. Y que el buscar ser más sabio que las leyes, esto es
lo que en las leyes aprobadas se prohibe. Y bien, acerca de
las leyes, quede definido así. Y acerca de los testigos: los
testigos son de dos clases, los unos antiguos, los otros recien­
tes; y de éstos, unos que participan del riesgo y otros que
están fuera. Y llamo en verdad antiguos a los poetas y tam­
bién a tantos otros conocidos, cuyos juicios son preclaros;
cual se valieron los atenienses de Homero por testigo 168
acerca de Salamina; y hace poco los de Ténedos, del corintio
Periandro169 en relación a los de Sigeo; y Cleofón utilizó
contra Critias los elegiacos de Salón, 170 diciendo que anti­
guamente su familia era desenfrenada, pues Salón no habría
poetizado alguna vez:
Dímele al pelirrojo Critias que escuche a su padre. 171

Pues bien, acerca de las cosas sucedidas tales son los testigos;
y acerca de las que habrán de suceder también los intérpretes 1 376a

63
ARISTÓTELES

vavµaxriTÉoV, TO eÚMVOV TELXOC AÉywv. ETL Kal a\. napOLµ(m,


wcnEp ELPTJTaL, µapTÚpLá Eipv, olov EL TLC cvµ�oVAEÚEL µ11
TTOLE1c0m q>LAOV yÉpoVTa, TOÚT(¡.l µapTVpEL TJ napOLµ(a,

µÍ]noT' EV lp8nv yÉpovrn,

Ka\. TO TOUC v\.ovc O.VaLpELV tilv Kal TOUC TTaTÉpac,

VT]TTLOC oc TTaTÉpa KTELvac v\.ouc KaTaAELTTEL.

TTpócq>aTOL BE OCOL yvwpLµo( TL KEKpLKaCW XPTJCLµOL yap a\.


TOÚTWV Kpknc To1c TTEpl TWV aimí3v ciµq>LC�TJTOUCLV, olov
10 Eu�OVAOC EV TOLC ÓLKaCTTJplOLC EXPÍJCaTO KaTa XápTJTOC O
TIMTWv ElnE TTpüC 'Apxi�LOV, OTL ETTL8É&iKEV EV TÍJ TTÓAEL TO
6µo>-.oyE1v novripouc dvm. Kal o\. µETÉXOVTEC Tou KLv8úvov,
dv 8�wcL ¡/JEú&c0m. ol µEv oüv TOLOUTOL TOÚTwv µóvov
µápTVpÉC ElcLV, El yÉyovEv TI µÍ], El ECTLV TI µÍ], TTEpl BE Tou
1s no1ov ou µápTvpEc, olov El 8trnLov TI afüKov, El cvµq>Épov TI
cicúµq,opov· ol 8' anw0Ev TTEpL TOÚTWV lTLCTÓTEpoL, lTLCTÓTaTOL
8' ol na>-.moi· cifüáq,0opoL yáp.
mcTwµaTa BE TTEpl µapTvpLwv µápTvpac µEv µ11 lxovn,
OTL EK TWV ElKÓTWV &1 KplVELV Kal TOUT' ECTL TO "yvwµu TU
20 cipkTlJ", Ka\. OTL OUK ECTLV teanaT17CaL TCl dKÓTa ETTl cipyvp(w,
Kal OTL oux CÍALCKETaL TCl ElKÓTa !pEV8oµapTVpLwv· EXOVTL BE
npoc µ11 lxoVTa, on oux irrró8LKa Ta ElKórn, Kal on ou8Ev
dv l&L µapTvpLwv, El EK TWV Mywv \.rnvov �v 0Ewpficm.
del BE al µapTVpim a\. µEv TTEpl aÚTOu al BE TTEpl Tou
25 ciµq>LC�TJTOUVTOC, Kal al µEv TTEpl TOU npáyµaTOc al BE TTEpl

64
RETÓRICA I

de oráculos, cual Temístocles172 decía que debía darse batalla


naval, refiriéndose a la lígnea muralla. Además, también los
proverbios, como está dicho, son testimonios; cual si alguien
aconseja no hacerse amigo al viejo, se lo atestigua el proverbio:
jamás hacer bien al viejo;

y el eliminar a los hijos, a cuyos padres también:

necio quien, habiendo asesinado al padre, deja detrás a los hijos. 173

Y son recientes, cuantos, conocidos, cosa alguna han senten­


ciado; pues las sentencias de ellos son útiles a quienes disputan
acerca de las mismas cosas; cual Eubulo174 en los tribunales
utilizó contra Jares lo que Platón dijo contra Arjibio: que ha­
bía aumentado en la ciudad el reconocer que eran malvados.
También los que participan del riesgo, si parecieren mentir.
Pues bien, tales son testigos solamente de estas cosas: de si
sucedió o no, de si es o no; pero no son testigos acerca del
'de qué clase'; cual, si es justo o injusto, si conveniente o
inconveniente. Y los ajenos, acerca de estas cosas son más de
fiar, y muy de fiar los antiguos; pues son incorruptibles.
Y para quien no tiene testigos son garantías acerca de los
testimonios: que debe juzgarse a partir de las cosas verosími­
les, 175 y esto es el "con la mejor opinión"; y que no es posible
iludir por dinero las cosas verosímiles; y que las cosas verosí­
miles no son convictas de falsos testimonios. Y para el que
tiene, frente al que no tiene: que las cosas verosímiles no son
enjuiciables; y que para nada se necesitaría de testimonios, si
fuere bastante examinar a partir de los razonamientos.
Y los testimonios son, unos sobre sí mismo, otros sobre el
contendiente; y unos sobre el hecho, otros sobre la índole,
de modo que es evidente que nunca es posible carecer de

64
ARISTÓTELES

TOU 116ouc, WCTE <j>avEpov OTL ou8ÉTTOT' ECTLV ciTTopf¡em


µapTUptae xp11dµ11e· d µ11 yap KaTa Tou TTpáyµaTOe f¡ aim¡i
óµoX.oyouµÉVT]e f¡ T4J ciµ</>te�T]Touvn tvavTtae, ci,J,.a TTEpl Tou
116oue f¡ aÚTOu de ETTLELKnav f¡ Tou ciµ<j>te�T]TOUVToe de
30 <j>auAÓTT]Ta. Ta 8' ª""ª TTEpl µápTupoe, f¡ <j>tX.ou f¡ tx6pou f¡
µErnéú, f¡ EUOOKtµouvTOe f¡ ci8oéouvToe f¡ µnaéú, Kal oem
d,J,.m TOtaUTat 8ta<j>opat, EK Twv avTwv TÓTTwv AEKTÉov té o'lwv
TTEP KUL Ta tv6uµriµarn A.ÉyoµEv.
TTEpl & Twv euv6T]Kwv ToeaÚTT] Twv Mywv xpf¡de knv oeov
35 aüenv f¡ Ka6mpiiv, f¡ meTae TTOLÉLV f¡ ciTTLCToue-tav µEv auTQ
I376b ÚTTápxwet, meTae Kal Kuptae, ETTL 8E Tou ciµ<j>te�T]TODVToe
TovvavTtov. TTpoe µEv ovv To meTae f¡ ciTTLCTouc KaTaeKEUá(nv
ou&v 8ta</>Épn Tf¡e TTEpl Touc µápTupae TTpayµaTdae· ÓTTOLOL
yap OV TLVEe tiJCLV OL ETTLyqpaµµÉVOL T\ q>UAÚTTOVTEe, TOLOÚTúle
5 a't euv6f¡Kat meTat detv. óµoX.oyouµÉVT]e 8' Elvm Tf¡e
euv6T]KT]e, oiKdae µEv ouCT]e auéT]TÉOv· Tl yap euv6T]KT] vóµoe
teTlv tfüoe Kal KaTa µÉpoc, Kal a\, µEv euv6f¡Kat ou TTotouet
Tov v6µov KÚptov, o\, & vóµm Tae KaTa vóµoue euv6T]Kae, Kal
oAWe auToe ó vóµoe euv6T]KT] TLC tenv, weTE oene cimeTEL
10 f¡ civmpE'i euv6T]KT]v Touc vóµouc civmpii. ETL 8E TTpáTTETat
Ta TTOAA.a TWV evva,J,.ayµáTwv Kal Ta ÉKoÚeta KaTa euv6T]Kae,
weTE ciKúpwv ytyvoµÉvwv civatpELTat T] TTpoe ciX.X.iiX.ouc XpELa
TWV civ6pc{mwv. KUL TaAA.a 8E oca apµÓTTEL ETTLTTOA.f¡e i8Et.V
ECTLV. dv 8' EVUVTLa �. Kal µna TWV ciµ</>te�T]TOÚVTúJV, TTpWTOV
15 µÉv, éíTTEp dv Tte TTpoe vóµov tvavT(ov µaxÉCmTo, TauTa
apµÓTTEL· OTOTTOV yap d TOLC µEv vóµote, dv µT] 6p6wc
KELµEvot wctv ci,J,.' téaµápTwctv o\, n6ɵEvot, ouK olóµE6a &t.v
TTEt6Ee6m, True & euv6T]Kate civayKat.ov. Eha OTL TOU 8tKa(ou

65
RETÓRICA I

testimonio útil; pues, si no sobre el hecho, o concordando


con uno o contrario al contendiente, sí al menos sobre la ín­
dole, o de sí mismo para equidad o del contendiente para
mezquindad. Y las demás cosas acerca del testigo, o amigo o
enemigo o a medias, o bien afamado o difamado o a medias,
y tantas diferencias semejantes, hay que formularlas a partir
de los mismos tópicos, a partir de los cuales también formu­
lamos los enthymemas. 176
Y tanta es la utilidad de los razonamientos en tomo a los
tratados, cuanto es el engrandecerlos, o suprimirlos, o hacer-
los de fiar o no de fiar, si pues fueren a uno favorables, de 1376b

fiar y válidos; y al contrario, si a favor del contendiente. Así


pues, en relación a establecerlos de fiar o no de fiar, en nada
difiere del asunto relativo a los testigos; pues cuales fueren
los inscritos o los que custodian, de tal manera son de fiar los
tratados. Y el tratado, en reconociéndose que existe, siendo
en verdad propio, hay que engrandecerlo. Pues el tratado es
ley propia y particular; y ciertamente los tratados no hacen vá-
lida la ley, y sí la ley, los tratados según las leyes; y en suma, la
ley misma es un tratado, de manera que cualquiera que no da
fe o elimina un tratado, elimina las leyes. Y además, la mayor
parte de los intercambios, 177 también los voluntarios, se rea-
lizan según tratados, de modo que, haciéndose inválidos, se
elimina el trato de los hombres entre sí. Y también las demás
cosas, cuantas encajan, es posible verlas en superficie. Y si
fueren a nosotros contrarias y estuvieren con nuestros con­
tendientes, primeramente en verdad, las cosas que alguien
pelearía frente a contraria ley, ésas encajan. Pues es absurdo,
si, por una parte, pensamos que no debe obedecerse a las
leyes, si no estuvieren rectamente establecidas sino que se
hubieren equivocado los legisladores, y que a los tratados,
por otra parte, es necesario. Después, que el juez es árbitro

65
ARISTÓTELES

ECTl �pa�EUTT\C Ó füKacn'¡c· OÜKOUV TOÍJTO CKETTTÉOV, u>J,.' WC


20 füKatÓTEpov· rnl. TO µEv 8lKmov ouK frnv µnaCTpÉ!j¡m oüT'
aTTÚTlJ OÜT' aváyq1 (rrnpUKOC yáp ECTLV), cuvef¡Km 8E 'Yl'YVOVTQL
Kal tearraT170ÉVTWV Kal avayrnc0ÉVTWV. TTpüC 8E TOÚTOLC
CKOTTELV EL lvavTta ECTL TLVL TWV yqpaµµÉvwv vóµwv 11 TWV
KOLvwv, rnl Twv yqpaµµÉvwv 11 To1c olKELOLc 11 TOLC
25 aAAoTpLOLC, ETTELrn EL 11 o.AAmc cuv0f]Kmc úcTÉ- pmc 11
TTpOTÉpmc- 11 'YªP aí. l/CTEpat KÚplat, O.KUpOL 8' aí. TTpóTEpat,
11 al TTpÓTEpat 6p0a(, al 8' ÜCTEpat T]TTan'¡KaCLV, ÓTTOTÉpwc dv

íj XPTJCLµov. E'n & To cuµq>Épov ópav, EL rrou lvavnouTm To1c


Kpl Ta'ic, KaL oca o.AAa TOLaÍJTa . Kal. yap TaÍJTa Eu0EWPT)Ta
30 óµotwc. al & �ácavOL µapTUptm nvÉc ELCLV, EXELV & 8oKoucL
TO TTLCTÓV, OTL aváyKT) TLC TTpóCECTLV. OÜKOUV xaAETTOV ou&
TTEpl TOÚTWV ELTTElV Ta EV8ExóµEva, te wv Eáv TE ÚTTÚPXWCLV
olKElat aüeELV ECTLV, OTL UAT)0E'ic µóvm TWV µapTUpLWV ElcLv
1377a atJTat, EÚV TE ÚTTEVaVTLat tilCL Kal µna TOÍJ aµ<f>LC�T)TOÍJVTOC,
füaAÚOL av ne TUATJOfj AÉywv Ka0' oAou Tou yÉvouc Twv
�acávwv· OOOEV yap �TTOV avayKa(ÓilEVOL Ta lpEU8T] AÉ'YOUCLV
11 TUATJOfj, Kal. füaKapTEpouvTEC µ11 AÉynv TUAT)Ofj, rnl pQ.8lwc
5 KaTa¡/JEU8ÓµEVOL wc rraucóµEVOL eanov. &1 8E EXELV
lrravaq>ÉpELv irrl Towurn 'YE'YEVT)µÉva rrapa&( yµaTa a kacLv
oí. KptvovTEC. &1 8e: AÉ'YELV wc ouK ddv UAT)0E1c al �cavoL ·
TTOAAol µEv yap rraxú<f>povEC [oí.) Kal AL0ó8EpµOL Kal TQLC l/Juxa'ic
OVTEC 8uvaTOl 'YEVVaLWC EyKapTEpüÍJCL Ta1c aváyKatC, oí. &
10 8ELAOl Kal El/Aa�ElC TTpü TOÍJ Tac aváyrnc l&1v avTWV
KaTa0appoucLv, WCTE ou8Ev ECTL mcTov iv �cávOLc.

66
RETÓRICA I

de lo justo. Así pues, no debe considerarse eso, sino de qué


manera es más justo. Y ciertamente no es posible trocar lo justo
ni con engaño ni por necesidad (pues es innato); tratados, en
cambio, se originan tanto de engaños como de necesitados.
Además de estas cosas, considerar si son intercambios contra­
rios a alguna de las leyes escritas o de las comunes; y de las
escritas, o a las propias o a las ajenas; también si o a otros
tratados posteriores o anteriores. Pues o los posteriores son
válidos e inválidos los anteriores, o rectos los anteriores y han
engañado los posteriores, de uno u otro modo pudiera ser útil.
Y además, ver lo conveniente, por si de algún modo son con­
trarios a los jueces; y tantas otras cosas semejantes, ya que estas
cosas de manera semejante son de fácil comprensión.
Y algunos testimonios son las torturas; y parecen tener lo
persuasivo, porque se añade cierto apremio. No es, pues, di-
ficil tampoco decir acerca de éstas las cosas admitidas, a par-
tir de las cuales, tanto si se presentaren favorables es posible
acrecentarlos, porque de los testimonios esos solos son ver- 1377a
<laderos, como si fueren contrarios y estuvieren con el con­
tendiente podría uno refutarlos diciendo las cosas verdaderas
acerca de todo el género de las torturas. Pues, atormentados,
no menos dicen cosas falsas que cosas verdaderas, tanto
obstinándose en no decir cosas verdaderas como fácilmente
declarando mentiras, para que más rápidamente se les deje.
Y es necesario poder agregar a tales acontecimientos, ejem-
plos que conozcan quienes juzgan. Y es necesario decir que
las torturas no son (testimonios) verdaderos. En efecto, mu-
chos (los) que son de embotada mente y de pétrea dermis y
poderosos en sus almas, noblemente resisten a los tormentos;
los cobardes y tímidos, por su parte, tienen confianza en sí
mismos hasta antes de ver los tormentos; de manera que
nada hay persuasivo en las torturas.

66
ARISTÓTELES

TTEpl 8' üpKWV Tnpaxwc ECTL füünv· fi yap 8í.&x:t Kal


>..aµf3á.vn, fi ovBÉTEpov, fi TO µe-v TO 8' oü, Kal. ToÚTwv fi 8l8wctv
µe-v ou >..aµ�ávn 8é:, fi >..aµf3á.vn µe-v 8l8wctv BE oü. ht cl>..>..wc
15 TTapa TaUTa, fl óµwµocTat ovroc úTT' auTOU T} im' EKELVOU.
ou 8í.&x:tv µe-v ovv, oTt pq8lwc é:mopKoucw, Kal. 8n ó µe-v
óµéx:ac OUK cmo8í.&x:LV, TOUC oc µ11 óµéx:aVTOC OLHat
KaTafüKáCHV, KOL (wc] OtJTOC O KÍ.V8UVOC KpEÍ.TTWV, Ó EV TOLC
8tKacTa1c· TOLC µe-v yap TTLCTEÚH T(ÍJ 8' ou.
20 ou >..aµf3á.vn 8', OTL ávTl. XPT]µáTWV opKOC, Kal. OTL El �V
<f>au>..oc, KaTwµócaTO clv· KpELTTOV yap dv <t¡V> EVEKá TOU
<t>av>..ov dvm fi µT]&vóc· óµ6cac µe-v ovv ?en, µ11 óµócac 8'
oi'r oÜTwc 8e- 8t' ápETT]V dv ELTJ, á>..A' ou 8t' É:mopKÍ.av, TO µr¡.
rnl. TO Tou 2:Evoq>ávovc ápµ6TTn, OTL "ouK LCTJ TTp6KATJCLC aÜTTJ
25 TcicE�L TTpo.c EUCE�ff, á>..A' óµoí.a Kal EL LCXUpüC ác6EVT1
TTaTáem Tl TTAT]yf¡Vat lTpoKaAÉ:catTO.
El BE >..aµf3á.vn, 8n TTLCTEÚH aúT<¡), EKEÍ.V4J 8' oü. rnl. TO
Tou 2:Evoq>ávovc µnacTpÉ:!jJavTa q>aTÉOv oÜTwc tcov Elvm dv
ó µe-v ácE�llC 8t8<¡), 6 8' EUCE�llC ÓµW(l· &tv6v TE TO µ11 6é:Anv
30 auTÓV, ÚTTEp wv EKEÍ.VOUC aeLOL óµócavrnc füKá(nv.
El BE 8í.8wctv, oTt EUCE�Ec TO 6é:Anv TOLC 6rn1c ETTLTpÉ:TTnv,
Kal. OTL OOOEV &1 auTOV cl>..>..wv 8tKaCTWV &1c6at (auTOLC yap
8í.8wct KpÍ.Ctv), Kal on clToTTov TO µ11 6é:>..nv óµvúvm TTEpl. wv
cl>..>..ouc áetouctv óµvúvat.
35 É:TTd BE Ka6' EKacrnv 8fi>..ov oTTwc AEKTÉOv, rnl. cuv8ua(oµé:vwv
TTWC AEKTÉOv 8fi>..ov, olov EL auToc µe-v 6é:An >..aµf3á.vnv 8t86vat

67
RETÓRICA I

Y acerca de los juramentos se puede dividir en cuatro for­


mas: 178 pues o lo presta y lo toma, o ni una ni otra cosa; o
bien lo uno sí, lo otro no; y de éstas, o sí lo presta pero no lo
toma, o sí lo toma pero no lo presta. Además, otra al lado de
ésas, si éste ha sido jurado por él o por el otro.
Así pues, no lo presta, porque fácilmente perjuran; y por­
que, habiendo él jurado, el otro no restituye; y piensa que,
no habiendo jurado, ellos lo pudieron condenar, y (que) ese
riesgo, que hay en los jueces, es mejor; pues confía en ellos,
mas no en el otro.
Y no lo toma, porque es un juramento a cambio de dinero;
y porque si él fuera malvado, habría declarado con juramen­
to; pues sería mejor en razón de ser malvado que de nada; en
efecto, habiendo jurado obtendrá, y no habiendo jurado, no.
Así, el no tornarlo sería por virtud, mas no por perjurio. Y tam­
bién encaja lo de Jenófanes, que "ese desafío no es igual para
el impío frente al piadoso", 179 y sir! embargo, semejante a si
un vigoroso invitara a un débil a golpear o ser golpeado.
Y si lo toma, es porque confía en sí mismo, y no en el
otro. Y hay que decir que, habiendo cambiado lo de Jenó­
fanes, así sería igual, el impío si lo prestara y el piadoso si
jurara. Terrible sería también el que aquél no quisiera jurar
sobre aquellas cosas, sobre las que exige que los otros, ha­
biendo jurado, juzguen.
Y si lo presta, es porque es piadoso el querer confiar en
los dioses; y porque nada necesario es que él requiera de
otros jueces (pues a ellos concede la decisión); y porque es
absurdo el no querer jurar sobre aquellas cosas, acerca de las
cuales exigen que otros juren.
Y puesto que respecto a cada caso es evidente cómo hay
que decir, también es evidente, haciéndose pares, cómo hay
que decir: cual si uno mismo quiere tornarlo, pero no prestarlo;

67
ARISTÓTELES

BE µ-fi, Kal EL 8t8wcL µev >-.aµ�áVELV 8e µ17 0ÉAEL, Kal El


13nb >-.aµ�ávELV rnl fü8óvm 00,EL ELTE µT]8ÉTEpov· EK yó.p Twv
ElpT]µÉvwv ó:vá'YKT] ClfYKE1c0m, WCTE Kal TOUC AÓyouc cuyKE1c0m
EK Twv ElpT]µÉvwv.
EÓ.v BE 11 yEyEVT]µÉvoc W>' aúTOu Kal tvavTtoc, cm ouK
5 EmopKta· É:Koúcwv yó.p TO ó:füKE1v, TO 8' ETTLOpKELV ó:füKELV
ECTL, TO. BE �L(,l Kal cmán:i CLKOÚCLa. EVTauea ovv cuvaKTÉOV
Kal TO tmopKELV, on len TO Tf¡ füavotc,z a>-.A' ou Tc¡i cT6µan.
EÓ.V 8E T4) avn8tK4l 1] ÚTTEVaVTLOC Ka\. oµwµocµÉvoc, OTL TTÚVTa
Ó:VaLpEL µ17 EµµÉvwv ole wµocEv· füó. yó.p TOUTO Kal TOLC v6µoLC
10 xpwVTm 6µ6caVTEC. Kal "úµéic µEv aeLOUCLV EµµÉVELV ole
6µ6caVTEc füKá(ETE, auTot BE ouK tµµÉvoucLv". Kal oca c'iv
O.AA.O. aü�wv TLC ELTTELEV. TTEpl µEv oVv TWv ci.TÉXVWV TTLCTEWV
Elp-fic0w TOCaÍJTa.

68
RETÓRICA I

también si lo presta, pero no quiere tomarlo; y si quiere to­


marlo y también prestarlo, y si ni una ni otra cosa. Pues es
necesidad que a partir de los mencionados se constituyan, de 1377b
modo que también los razonamientos se constituyen a partir
de las cosas dichas.
Pero si acaso hubiere sido hecho por uno mismo y fuere
contrario, hay que decir que no hay perjurio. En efecto, el
injuriar es voluntario, y el perjurar es injuriar, pero las cosas a
fuerza y por engaño son involuntarias. Entonces, pues, hay
que concluir que también el perjurar, porque lo es con la
mente, mas no con la lengua. Pero si acaso fuere contrario al
oponente y hubiese jurado, hay que decir que todo destruye
no manteniéndose en las cosas que juró, pues por esto también
se valen de las leyes, habiendo jurado. Y "exigen ciertamente
que vosotros os mantengáis en las cosas que, habiendo jurado,
juzgáis; ellos, en cambio, no se mantienen". Y uno podría
decir tantas otras cosas, engrandeciéndolas. Pues bien, tantas
cosas queden dichas acerca de las persuasiones sin-arte.

68
B

13nb 1 'EK TÍ.vwv µEv ovv BEí. rnl. npoTpÉTTELV Kal. a.noTpÉTTELV, rnl.
ETTULVEÍ.V rnl. (jJÉyELV, Kal. KaTT)yopEí.v Kal cino>..oyEí.c0m, rnl.
TTOÍ.Ul 86�m KUL TTpüTÚCELC XPTJCLµOL TTpoc TO.C TOÚTWV TTÍ.CTELC,
Tath' ECTÍ.V' TTEpl yap TOÚTWV KUL EK TOÚTWV TO. iv0uµ{¡µaTa,
20 wc TTEpl. EKacTov ELTTELV lfüQ. TO yÉvoc Twv Mywv.
ETTEL & EVEKa KpÍ.CEWC ECTLV T] PTJTOPLKTJ (Kal yap Tac
cuµf3ouMc KpÍ.VOUCL Ka\. i¡ füKT] KpÍ.CLC ECTÍ.V), civáyKT] µ17 µ6vov

ª�ª
npoc TOV Myov opav, OTTWC cinoBELKTLKOC ECTUL Kal. TTLCTÓC,
Kal. aÚTOV TTOLÓV nva Kal. TOV Kpl TT]V KaTaCKEUá(ELV'
25 TTOAU yap füacj>ÉpEL TTpüC TTÍ.CTLV, µáALCTa µEv EV TaÍ.C
cuµf3ou>..aí.c, Eha Kal. lv Taí.c BÍ.Kmc, T6 TE TTOL6v TLVa
�aÍ.vEc0aL TOV AÉ'}'OVTa Kal. TO
TTpüC aÚTOUC ÚTToX.aµ�ávELV TTWC füaKEí.c0m auTÓV, npoc BE
TOÚTOLC €O.V Kal UUTOL füaKEÍ.µEvot TTWC TvyxávWCLV. TO µEv
30 ovv nm6v nva �aí.vEc0m Tov X.ÉyovTa XPTJCLµWTEpov Ele Tac
cuµ�ouMc knv, TO BE füaKEí.c0aí. nwc Tov ciKpoaTT]V Ele Tac
8Í.KaC' ou yap TaUTCl �aÍ.VETUL �LAOUCL Kal. µLCOUCLV, ouB'
opyL(oµÉvoLc Kal. npáwc lxoucLv, ci�' fi TO napánav ETEpa
1378a T) KaTa µÉyE0oc ETEpa · T<¼) µEv yap �LAOUVTL TTEpl. OÜ TTOLELTUL
TT]V KpÍ.CLV T) OUK afüKEÍ.V T) µLKpCL BoKEÍ. a.füKELV, TCÍJ BE µLCOUVTL
TovvavTÍ.ov· Kal. TCÍJ µEv im0uµoDVTL Kal. EvÉX.mfü OVTL, la.v

69
Libro 11

Por tanto, a partir de cuáles cosas es necesario tanto persua- Bnb


dir como disuadir, tanto elogiar como censurar, tanto acusar
como defenderse y qué clase de opiniones y premisas son
útiles para las persuasiones de esto, son ésas. Pues acerca de
ésas y a partir de ellas son los enthymemas; en particular, por
así decir, respecto a cada género de los discursos.
Y puesto que la retórica es en razón de juicio (ya que ellos
juzgan los consejos y el veredicto es un juicio), es necesidad no
sólo mirar al discurso, de qué manera será demostrativo y per­
suasivo, sino también de algún modo disponerse uno mismo y
al juez. Pues mucho importa para la persuasión, principalmen­
te, en verdad, en los consejos, después, también en los juicios,
tanto el de qué modo se manifiesta el que habla como el que
supongan que él de alguna manera está dispuesto hacia ellos; y
además de estas cosas, si también ocurriera que ellos de al­
guna manera están dispuestos. Así pues, el que quien habla
se manifieste de alguna manera dispuesto es más útil para las
deliberaciones; en cambio, el que de cierta manera esté dis­
puesto al oyente, para los juicios. 1 Pues no aparecen las mis­
mas cosas para quienes aman y para quienes odian, ni para los
enojados y para los que están calmados, sino o totalmente otras
u otras en dimensión.
Pues en verdad, a quien ama a ése acerca del cual aquél 1378a
elabora el juicio le parece o que no injuria o qúe injuria en
poco; pero al que lo odia, al contrario. Y ciertamente para
quien desea y está esperanzado, si acaso lo que sucederá
fuere placentero, es manifiesto que será y también que será

69
ARISTÓTELES

11 To lcóµEvov 178ú, rn\. frEc0m Ka\. ciya0ov frEc0m <f>alvnm,


5 T4) 8' cirra0EL <11> Ka\. 8ucxEpaLVOVTL TOUVaVTLOV.
Tou µEv ovv auTouc Elvm mcTouc Touc AÉyovTac Tpla ECTL
Ta ahta . TOCaUTa yáp ECTL fü
,
a
TTLCTEÚOµEv fiéw TWV cirro-
8Elérnv. ECTL 8E TaDTa <f>póvrpc Kat cipETTJ Kat EÜvota·
fümj;EÚÓOVTaL yap TTEpl tilV AÉYOUCLV T) cuµ�OUAEÚOUCLV T) fü'
,
10 éirravTa TaUTa i\ füa TOÚTWV TL . i\ yap fü ci<f>pocúvr¡v OUK 6p0wc
8oéá(OUCLV, i\ 8oéá(OVTEC op0wc füa µox0r¡plav ou Ta OOKOUVTa
AÉyouctv, i\ <f>póvtµot µEv Ka\. ETTLELKELC ELCLV ci>..A' OUK Et/VOL,
füÓTTEp EVBÉXHaL µT] Ta �ATLCTa cuµ�UAEÚELV 'YLYVWCKOVTac,
rnt rrapa TaDTa oV8Év. civáyKTJ dpa Tov éirraVTa 8oKouvTa
15 TauT' EXELV dvm To'ic ciKpowµÉvotc mcTÓv. 80Ev 'µEv ovv
<j>póvtµot Ka\. CTTOUOOLOL <j>avdEV dv, EK TWV TTEpl Tac cipnac
8q¡pr¡µÉvwv AT)TTTÉov· EK yap TWV aUTWV KQV ETEpóv TLC KQV

EaUTov KaTaCKEIXÍCELE TOLOUTov· TTEpt 8' Euvolac Kat <f>tAlac


EV TOLC TTEpl Ta rrá0r¡ AEKTÉoV.
20 ECTL 8E Ta rrá0r¡ fü' oca µETa�áAAOVTEC füa<j>ÉpoUCL TTpüC
Tac KpLCELC ole ETTHaL AÚTTTJ Ka\. 178ovft, otov Óp'YTJ D..rne <f>6�c
Kal &a d>..Aa TOLaUTa, Kat Ta TOÚTOLC EVaVTLa. 8d 8E fümpdv
TTEpt EKacTov de Tpla, Aiyw 8' otov TTEpt opyiic rrwc TE
füaKElµEvot 6pyt>..ot dd, Kat TLCLV dw8actv opyl(Ec0m, Ka\.
25 ETTL TTOLOLC- EL yap TO µEv EV i\ Ta 8úo EXOLµEv TOÚTWV, éirravTa
BE µi¡, ci8úvaTOv av ELT) TTJV Óp'YTJV EµTTotdv· oµotwc BE Kal
fol. Twv d».wv. WCTTEp ow Kal fol. Twv TTpüELPT)µÉvwv füqpá.¡j;aµEv
Tac TTpüTÚCflC, OÜTW Ka\. TTEpL TOÚTWV TTOLT]CWµEV Ka\. füÉAWµEV
Tov ElpT)µÉvov Tpórrov.
30 2 vEeTw 8r¡ Óp'YTJ opEétc µna AÚTTTJC TLµwplac [<j>atvoµÉvr¡cl
8La <j>atvoµÉvr¡v 6>..tywptav de auTov 11 <TL> Twv aÚTou, Tou

70
RETÓRICA II

un bien; pero para el impasible (o) también displiscente, al


contrario.
Así pues, tres cosas son las causantes de que aquellos que
hablan sean persuasivos;2 tantas, en efecto, son por las cuales
persuadimos, aparte de las demostraciones. Y ésas son: pru­
dencia y virtud y benevolencia.3 Pues se engañan acerca de
lo que hablan o deliberan, o a causa de todas esas cosas o a
causa de alguna de ellas. Pues o por imprudencia no opinan
rectamente, o bien, opinando rectamente, por perversidad no
dicen las cosas que les parecen, o son ciertamente prudentes y
decentes, pero no benévolos; por esto es posible que cono­
ciéndolas no aconsejen las mejores cosas. Y ninguna, fuera de
ésas. Es, por tanto, necesidad que, quien parece tener todas
esas cosas, sea persuasivo para quienes escuchan. De dónde,
pues, podrian aparecer prudentes y honestos, debe deducirse
a partir de las distinciones hechas respecto a las virtudes;
pues a partir de esas cosas uno podría en tal forma disponer
a otro y también a sí mismo. Y acerca de la benevolencia y de
la amistad, en lo que se refiere a las pasiones ha de decirse.
Y las pasiones son a causa de cuantas, cambiando, se dife­
rencian respecto a los juicios;4 a las cuales sigue pena y placer;
como ira, compasión, temor y tantas otras cosas semejantes, y
las contrarias a ésas. Y respecto a cada una es necesario dividir
en tres; y digo, cual acerca de la ira, cómo están dispuestos
los iracundos y también con quienes suelen airarse y a causa
de cuáles cosas. Pues si de estas cosas una sola o dos tuvié­
remos, mas no todas, sería imposible producir la ira. E igual­
mente también en las demás. Y, en efecto, así como en lo
dicho anteriormente describimos las premisas,5 así también
haremos acerca de éstas y dividiremos en la forma dicha.
2 Sea, pues, la ira un impulso,6 con pesar, de manifiesta
venganza por manifiesto menosprecio hacia uno mismo o

70
ARISTÓTELES

6>-1:ywpELV µ11 TTpüCTJKOVToc. El 811 Tofn' ECTlv TJ Óp)'lÍ, áváyKT)


TOV ópyL(ÓµEvov ópyí.(Edlm á.El Twv Ka0' EKUCTÓV TLVL, olov
K>-twvL á.A>-' ouK áv0pwm¡i, Kal on ainov f¡ Twv aúToD TÍ.
1378b TTETTOÍ.TJKEV f¡ f͵EA>-Ev, Kat TTáClJ óp'Ytl ETTEc0aí. nva riBoVÍjv,
TTJV á.TTO Tfic EATTÍ.8oc ToD TLµwpÍ]cac0av l]8u µEv yap TO
otEc0aL TE�Ec0aL wv Éq>Í.nm, ou&tc BE Twv qxuvoµÉvwv
á.8uváTWV Éq>Í.ETaL aÚT<Í), o BE ópyL(ÓµEvoc Éq>Í.ETaL 8uvaTWV
5 aÚT<Í). füo KaAWC ELPTJTaL TTEpl 0uµoD·

oc TE TTOAU )'AUKÍ.wv µf>-LToc KaTUAEL�oµÉvoLO


áv8pwv EV cTÍ]0EccLV Menm·

QKOAOu8EL yap rnl TJOOVÍJ TLC füá TE TOUTO Kal füón 8w­
TpÍ.�UCLV EV T<Í} nµwpE1c0aL Tt) 8wvoí.< r TJ ow TÓTE yLvoµÉVTJ
10 q>aVTada T]8oVT}v EµTTOLE1, WCTTEp ri Twv ÉVVTTVÍ.wv.
ETTEl 8E ri 6>-Lywpta ÉCTLV EVÉp)'ELa 86eric TTEpl TO µri&voc
dewv q>aLVÓµEVOV (Kal yap Ta KaKa Kat Táya0a dew olóµE0a
CTTOU8fjc Elvm, Kal Ta CUVTEÍ.VOVTa TTpüe aiJTá· oca 8E µri8tv
TL f¡ µLKpÓv, ov&voc dew ÚTTOAaµ�voµEv), Tpta ÉCTlV EL8TJ
15 ÓALywptac, Kaw<f>póvridc TE rnl ETTTJpEacµoc rnl ü�pLc· o TE
yap KaTaq>povwv OAL )'WpEL (oca yap OLOVTaL µri&voc dew,
TOÚTWV KaTaq>püVOUCLV, TWV BE µTJ8EVOC aeí.wv OAL)'Wpül/CLV),
o o
Kal ETTTJpEá(wv q>aLVETaL OALywp{iv. ECTL yap ETTTJpEacµoc
ɵTTofücµoc T(ll.C �UAT]CECLV µ11 '(va n aÚT<Í) á>-A' '(va µ11
20 ÉKEÍ.vw· ÉTTEl ovv ov x 'lva aÚT<Í) n, 6>-LywpE1· 8fi>-ov yap on
OUTE �M¡/JELV ÚTTOAaµ�vEL, Éq>o�ELTO yap O.V rnl OUK WAL)'WpEL,
OUT' w<f>üfjcm av ovBEv dewv Myou, Éq>póvn(E yap av WCTE
<t>t>-oc Elvm· Kal o ú�pt(wv BE ÓALywpE1· kn yap ü�pLc TO
TTpáTTELV Kal AÉ)'ELV é-<t>' ole alcxúvri len T<Í} TTácxovTL, µ11
25 '( va n yt 'YVTJTUL aÚT<Í) d>-Ao f¡ o n ÉyÉvno, á.A>-' oTTwc ric0fi ·
OL yap ÓVTLTTOLOWTEC OUX Ú�pÍ.(OUCLV a>-Aa nµwpouvTaL. aLTLOV
8E Tfic ri8ovfic TOLC ú�pí.(oucLv, on otovTm KUKWC 8pwvTEC

71
RETÓRICA II

(hacia alguna) de sus cosas, no siendo pertinente el menos­


preciar. Si, pues, esto es la ira, es necesidad que quien se aíra
se aíre para siempre con alguno de los individuos, como con
Cleón, pero no con el hombre; y por lo que a él o a alguna
de sus cosas hicieron o pretendían; y que a toda ira sea con­
siguiente cierto placer, que procede de la esperanza de al 1378b
cabo vengarse.7 Así pues, es placentero el pensar que se ob­
tendrá aquello que se anhela; y nadie anhela cosas que se
manifiestan imposibles para sí; y quien se aíra anhela cosas
posibles para sí. Por eso hermosamente se ha dicho acerca
de la cólera:
La cual ciertamente, mucho más dulce que la miel que se destila,
en los pechos de varones se acrecentará.8

Porque acompaña también cierto placer, tanto por eso como


porque se la pasan en el vengarse con el pensamiento. Así
pues, la imaginación nacida entonces produce un placer9 como
el de los sueños.
Y puesto que el menosprecio es activación de opinión res­
pecto de lo que se manifiesta digno de nada (y en efecto,
pensamos que· las cosas malas y las buenas son dignas de
preocupación, que también las que a ellas tienden; pero cuan­
tas nada o pequeña cosa son, suponemos que son dignas de
nada); hay tres clases de menosprecio y amenaza y también
insolencia. Pues quien desprecia, menosprecia (porque cuan­
tas cosas consideran dignas de nada, esas desprecian, y me­
nosprecian las que de nada son dignas) y también el que
amenaza parece despreciar. En efecto, la amenaza es impedi­
mento a las decisiones, no para que algo sea para sí, sino
para que no sea para el otro; así pues, dado que no es para
que algo sea para sí, menosprecia; porque es claro que ni
supone que lo dañará, pues le temería y no lo menosprecia-

71
ARISTÓTELES

auTot ÚTTEpÉXELV µdAAov (füo oí. vÉOL Kat oí. TTAOÚCLOL ú�pLcwt·
ÚTTEpÉXELV -yap OLOVTaL Ú�pL(OVTEcl" Ü�pEWC & cmµla, Ó 8'
30 cinµá(wv OAL-ywpEL. TO -yap µT]&voc (l�LOV ou8Eµlav EXEL
TLµT]V, Ol/TE Ó.-ya0ou Ol/TE KaKOU" füo AÉ"YEL op-yL(ÓµEVOC Ó
'AXLAAEUC

T]TLµT]CEV" ÉAWV -yap EXEL -yÉpac atJTOC

Kat

35 wc Ei'. TLv' Ó.TLµT]TOV µnavácTT]V,

wc füa wvw op-yL(óµEvoc. TTPOCTJKnv 8€ otovwL TTOAUúlpE'i­


cem ÚTTO TWV T]TTÓVWV KaT(l -yÉvoc, KaTa 8úvaµLv, KaT' Ó.pETTJV,
1379a Kat oAwc EV <Í> áv auToc ÚTTEPÉXlJ TTOAÚ, otov EV XPTJµacLv 6
TTAoÚcLoc TTÉVT]TOC Kal. lv TQ AÉ-ynv PTJTOpLKOc á.8uváTou ElTTE'iv
Kal. dpxwv cipxoµÉvou rnl. ªPXELV d�Loc [ol6µEvocl Tou dpxE­
c8m ci�lou· füo Ei'.pT]TaL

s 8uµoc & µÉ-yac ECTL füoTpE<f>Éwv �acLAÍ]wv

KUL

á.AA.á TE Kal µn6mc8Ev EXEL KÓTov·

ci-yavaKTOUCL -yap füa TT]V ÚTTEpüXÍJV. fTL Ú<f> ' GJV TLC o'tETaL
EÜ TTácxnv 8ELV" OtlTOL 8' ELCLV oüc EÜ TTETTOLT]KEV f¡ TTOLEL,

72
RETÓRICA II

ría, ni que le sería útil en nada digno de consideración, pues


pensaría cómo ser su amigo. Ahora bien, insolencia es el ha­
cer o decir cosas por las cuales10 hay vergüenza para el que
la sufre, no para que suceda para sí algo distinto de lo que
sucedió, sino para complacerse; pues quienes obran en re­
presalia no se insolentan, sino que se vengan. Y es cau­
sante del placer para quienes se insolentan, el que, obrando
mal, piensan que ellos están más por encima11 (por esto los
jóvenes y los ricos son insolentes; pues piensan que insolen­
tándose están por encima). Y de insolencia es la deshonra, y
el que deshonra menosprecia; ahora bien, lo que de nada es
digno ningún aprecio posee, ni de bueno ni de malo. Por esto,
enojado, Aquiles dice:
me deshonró; pues, habiéndolo tomado, retiene él mi botín de
[privilegio. 12
y
como si a un vagabundo sin honra, 13
como enojándose por eso. Pues piensan que les corresponde
ser vistos con aprecio por los inferiores en linaje, en poder, en
virtud, y, en suma, en lo que él superare con mucho; cual, 1379a
en bienes, el rico al pobre y en el decir, el retórico al incapaz
de hablar y el que gobierna al gobernado y el que es consi­
derado digno de gobernar al que digno de ser gobernado.
Por eso se ha dicho:
y grande es el coraje de reyes nutridos de Zeus.
Y:
y, sin embargo, también para después rencor mantiene; 14
pues a causa de la superioridad se irritan. 15 También, por
quienes uno piensa que debe ser beneficiado; y ésos son

72
ARISTÓTELES

10 auToc f¡ 8L' auT6v ne f¡ Twv auTou ne, f¡ ¡3oúAETaL f¡ e-13ouM0r).


<f>avE pov OÜV EK TOÚTWV rí8r¡ ',rwc TE EXOVTEC ópyt(OVTQL
auTol Kal TLCLV Kal 8Ló. TTóia. auTol µEv yáp, é\rnv AUTTWVTaL ·
e-<f>tnm yáp nvoc 6 A.uTToÚµEvoc- Mv TE o?iv KaT' Eu8uwptav
ónouv civnKpoúq¡ ne, olov T(¡) 8L¡/Jwvn ,rpoc To mE'iv, Mv
15 TE µií, óµotwc TaUTo q>aLVETm TTOLE1v· Kal Mv TE civn1rpáTn;¡
TLC Mv TE µ17 cuµ1rpá-tn;¡ Eáv TE aAA.o n e-vox>..iJ oÜTwc
EXOVTa, 1racLV opyl(ETQL. füo KáµVOVTEC, TTEV6µEVOL, <TTOAf:µOWTEC,>
Ep<ÍJVTEC, 8L¡/JwVTEC, OA.WC Em8uµouvTEC Kal µ17 KaTOp8oUVTEC
6pytAOL Eld Kal EUTTapópµr¡TOL, µáALcrn µEv ,rpoc TOUC TOU
20 ,rapóvTOc ÓAL-ywpouvTac, olov Káµvwv µEv To1c ,rpoc TTJV v6cov,
TTEVÓµEVOC 8E TOLC TTpüC TTJV TTEVLaV, TTOAEµwv 8E TOLC TTpüC
TOV TTÓAEµov, e- pwv 8E To1c ,rpoc Tov Epwrn, óµotwc 8E Kal
TOLC <lAAOLC <EL 8E µií, K(IV ÓTLOVV aAAo ÓALywpi] TLC> º
TTpoüOOTTOLELTaL yap EKaCTOC TTpüC TTJV ÉKáCTOU Óp"Y17V ÍJTTO TOU
25 ÚTTápxovTOc 1Tá8ouc- ETL 8' Ea.V TavavTta TÚX(l TTpoc&x6µEVOC"
AUTTEL yó.p µaAA.ov TO TToAu ,rapa 8�av, w<:TTEP Kal TÉpTTEL TO
1ro>..u ,rapci �av, e-a.v yÉvr¡Tm o ¡3oú>..nm · 8Lo Kal wpm Kal
xp6vm Kal 8La8Écnc Kal llALKLaL EK TOÚTwv <f>avEpat, TTo1m
EVKLVTJTOL 1rpoc opnv Kal 1rou Kal TTÓTE, Kal OTE µaAA.ov e-v
30 TOÚTOLC Eld, µaAA.ov Kal EUKLVTJTOL.
avTol µEv o?iv oÜTwc EXOVTEC EUKLVTJTOL 1rpoc ÓP"YlÍV,
ópyt(oVTaL 8E: TOLC TE KarnyEAWCL Kal XAEUá(OUCLV Kal CKw­
TTTOUCLV (ú¡3pt(OUCL yáp), Kal TOLC TO. TOLaurn ¡3MTTTOUCLV oca

73
RETÓRICA II

aquellos a quienes ha hecho o hace el bien, o quiere o lo ha


querido, él mismo o alguien a causa de él o alguno de los
suyos.
Así pues, a partir de estas cosas es ya manifiesto cómo
hallándose se aíran ellos y también con quiénes y a causa de
cuáles cosas. Ellos, en efecto, cuando estén afligidos; pues
algo anhela el afligido; en verdad, tanto si algu ien directa­
mente obstaculizara cualquier cosa, cual al sediento respecto
al beber, como si no, parece hacer igualmente lo mismo; y
también si alguien obrara en contra y si no colaborara y si algu­
na otra cosa molestara a quien así se hallare, se aírea con todos.
Por eso los que se enferman, los empobrecidos, los combatien­
tes, los enamorados, los sedientos, en suma, los concupiscentes
y no satisfechos, son iracundos y fácilmente incitables, sobre
todo contra los que menosprecian sti presente; cual el que
enferma, con los que en relación a la enfermedad, y el em­
pobrecido con los que en relación a la pobreza, y el comba­
tiente con los que en relación al combate, y el enamorado con
los que en relación al amor, e igualmente también con los
demás (y si no, también si alguien menospreciara cualquiera
otra cosa). Pues cada uno se encamina hacia la ira de cada
uno, al influjo de la pasión existente. Además, también si por
suerte se hallare agu ardando lo contrario; pues más aflige lo
grandemente inopinado, como también alegra lo grandemen­
te inopinado, si sucediera lo que se quiere. Por eso, también
estaciones y tiempos y disposiciones y edades son evidentes,
a partir de esas cosas, cuáles son fácilmente movibles a ira y
dónde y cuándo; y cuanto más en ésas se encuentra, son
también más fácilmente movibles.
Ellos, pues, hallándose así, son fácilmente movibles a ira
y se aíran con los que hacen irrisión y con los que se mofan y
con los que se burlan (pues se insolentan); también con los

73
ARISTÓTELES

Ü�pEWC cr¡µ(i.a· dváyKT) 8E TOLUUTU Elvm a µr¡TE ClVTL nvoe


35 µr¡T' W<j>ÉALµa TOLC TTOLOUCLV º T)8T] yap 80KEL 8L' Ü�pLV. Kal TOte
KaKwc AÉ-yovcL Kal Karn<f>povoDcL TTEpl (i)V auTol µáX.LeTa
rnou8á(oueLv, olov ol ETTl q>LX.oeo<f,tq. q>LX.onµoúµcvoL Mv ne
de n'¡v q>LX.oeoq,tav, ol 8' ETTl TÍJ L8ÉQ. Mv ne de n'¡v l8Éav,
oµoí.wc 8E Kal ETTL TWV O.A/\ú.JV" TUUTU 8E TTOAN¡l µcrAAOV, e:av
40 ÚTTOTTTEÚcweL µ11 úrrápxnv aÚTOLC, T) OAWC T) µ11 tcxupwc, T) µ11
1379b 80KE'iv· ETTELOOV yap e<j>ó8pa o'(wvrnL ÚTTEPÉXELV EV TOÚTOLe EV
ole eKwrrTovTm, ou <f>povTt(oucLV. Kal To'ie <f>í.X.OLe µcrAAov fi
TOLC µ11 q>LAOLe· OLOVTUL yap TTpüCTJKELV µcrAAOV TTácxnv d, úrr'
UUTWV T) µ-f¡. Kal TO'ie d0LeµÉvOLe nµav T) q>püVTL(ELV, Eav
5 TTáALV µ11 OÜTWC oµLAWCLV" Kal yap ÚTTO TOÚ7WV OLOVTUL
KUTa<f>povELdlaL" TUUT(l yap av TTOLELV. KUL TOLe µ11 ClVTLTTOLOUCLV
d, µT]8E n'¡v i'.er¡v dvTarro8L8oDeLV. Kal To'ic TavavTÍ.a TTOLOUCLV
auTo'ie, e:av JÍTTOUC WCLV. KUTaq>poVELV yap TTáVTEe ol TOLOUTOL
<f,atvoVTUL, KUl o\. µEV wc T]TTÓVWV ol 8' wc TTapa T]TTÓVWV.
10 KUl To1e lv µ11&v\. My<¡l okLv, d.v n oX.LywpwcL, µcrAAov·
ÚTTÓKELTUL yap T] ºP"Yll Tf¡e OALywpí.ae.
TTpOC TOUe µ11 TTpoCTJKOVTae, TTpüCTJKEL 8E TOLC JÍTTOCL µ11
oX.LywpE'iv· To1e 8E <f>(X.OLe, Mv TE µ11 EV X.ÉywcLv fi TTOLWCLV,
Kal ETL µcrAAov lav TavavTÍ.a, Ka\. e:av µ11 alc0ávwVTm
15 &oµÉvwv, WCTTEP 6 'Avn<f>wvToc ITX.r¡�LTTrroe T4) McX.cáyp¡p·
oX.Lywptae yap TO µ11 alc0ávce0m cr¡µ{iov· (i)v yap <f>povTt(oµEv
ou X.av0ávEL rnl To'ic lmxatpovcL rn'ic dTuxtme Kal o>..wc

74
RETÓRICA II

que dañan en cosas tales, que son señales de insolencia. Y es


necesidad que sean tales, las cosas que ni son a cambio de
algo ni útiles para quienes las realizan; pues parecen ser ya a
causa de insolencia. También (se aíran) con los que hablan
mal y con los que desprecian aquellas cosas acerca de las
cuales ellos especialmente se preocupan, como los que aman
ser honrados en filosofía, si acaso alguien (está) en contra de
la filosofía; 16 y quienes en su aspecto, si acaso alguien en
contra de su aspecto; y de manera semejante en las demás
cosas. Y esto mucho más, si acaso sospechan que para ellos
mismos no existen, o totalmente o no con intensidad, o que t379b
parecen no existir. Pues cuando piensan con firmeza que so­
bresalen en aquellas cosas en las que son burlados, no hacen
caso. Y más con los amigos; pues piensan que ser beneficia-
dos por ellos es más pertinente que no serlo. También con
los que han acostumbrado honrarlos o tenerles considera-
ción, si nuevamente no los trataren así; ya que piensan que
por ellos son despreciados, pues que harían las mismas co-
sas. También con los que no corresponden bien ni retribuyen
por igual. Y con los que hacen cosas contrarias a ellos, si
inferiores fueren; pues los tales, todos parecen despreciar;
éstos, como a inferiores, aquéllos, como de parte de inferio-
res. Y -con los que en ninguna consideración están, si algo
despreciaren, más. Pues está asentado que la ira es, a causa
del menosprecio, contra aquellos a quienes no correspondía;
y corresponde a los inferiores, no menospreciar.
Y con los amigos, si no dijeren o hicieren el bien, y más
todavía si cosas contrarias, y si no se percataren de que los
requieren, como Plexipo el de Antifonte, con Meleagro. 17 Pues
el no percatarse es signo de menosprecio. Pues de lo que
nos preocupamos no pasa inadvertido. También con los que se
alegran por sus infortunios y totalmente de buen ánimo están

74
ARISTÓTELES

EWuµouµÉVOLC EV TaLC aÚTWV chuxtmc· 11 yap tx0pou 11 OA.l­


ywpouVTOC criµE'iov. rn\. To'ic µT] <f>povTt(oucLv tav >-.vm'¡cwcLv·
20 füo Kal TOLC KaKa ciyyÉAAOUCLV opy((OVTal. Ka\. TOLC 11 CÍKOÚOUCL
TTEpL aÚTWV 11 0rnµÉVOLC Ta aÚTWV q>afJ;\a· oµOLOL yáp fLCLV
11 6>-.tywpoucLv ii tx0po'ic· o\. yap <t>t>-.ot cuva>-.youctv, en:iµEvOL
8E Ta olKf'ia <f>auA.a rrávTEc ci>-.youcLV. ETL To'ic oALywpoucL rrpoc
TTÉVTf, rrpoc ove q>LAonµouvrnL, [rrpocl oüc 0auµá(OUCLV, ix/>'
25 wv �oú>-.ovTm 0auµá(Ec0m, 11 oüc alcxúvovTm, 11 tv To'ic
alcxuvoµÉVOLC aÚTOÚC' av TLC EV TOÚTOLC OA.l)'WP-U, opy((OVTal
µdAAOV. Ka\. TOLC de Ta TOLal/Ta OA.l)'Wpül/CLV UTTEP wv aÚTOLC
alcxpov µT] �OTJ0E'iv, olov yovE'ic, TÉKva, yuva'iKac, cipxoµÉvouc.
Ka\. TOLC XÚPLV µT] cirrofü8oucLV' Trapa TO rrpocfjKOV yap T]
30 6>-.t ywpta. Ka\. To'ic dpwvrnoµÉvotc rrpoc crrou8á(ovrnc·
KaTaq>poVT]TlKOV yap T] dpwvda. Kal TOLC TWV aA.A.Wv fUTTOLTr
TLKOLC, tav µT] Ka\. aÚTwv· Kal yap TOUTO KaTaq>pOVT]TLKÓV,
TO µT] aeLOuv, wv rrávrnc, KaL aÚTÓV. TTOll]TLKOV 8' opyfjc Ka\.
T] A"fÍ0T'), OlOV Ka\. T] TWV ovoµáTWV, OÜTWC OOCa TTEp\. µLKpÓV'
35 oALywptac yap 8oKE'i Kal fJ >-rí0T] Cl]µE'iov dval' fü' ciµÉAnav
µEv yap fJ >-rí0T] ytyvnm, fJ 8' ciµÉAna oALywpta TLC
ECTLV.
1380a ole µEv ovv opyt(ovTm Kal WC EXOVTEC Ka\. füa rrcia, éíµa
dpl]Tal · 8fjAOV 8' OTL 8ÉOL c'iv KaTaCKEUá(nv Tc¡:i AÓ)'(¡)

TOLOÚTOUC OlOL OVTEC opyt>-.wc EXOUCLV, Kal TOUC EVaVTLOUC


TOÚTOLC tvóxouc OVTac t<t>' ole opyt(OVTaL, Kal TOLOÚTOUC o'LOLC
5 Op)'L(OVTQL.

75
RETÓRICA 11

en medio de los infortunios de ellos; pues es signo o de que


es enemigo o de que menosprecia. Y con quienes, si acaso
afligieren, no se preocupan; por esto también se aíran con
quienes anuncian desgracias. Y con quienes o acerca de ellos
escuchan o contemplan los males de ellos, pues son iguales o
a los que menosprecian o a los que son enemigos; porque
los amigos se conduelen y contemplando los propios males
todos se duelen. Además, con quienes los menosprecian
frente a cinco: frente a aquellos con quienes· rivalizan en ho­
nores; frente a aquellos a quienes admiran; por quienes quie­
ren ser admirados; o a quienes respetan; o ante quienes los
respetan; si alguien ante éstos los menospreciare, más se
aíran. También con los que menosprecian en relación a aque­
llos en cuyo auxilio no acudir es vergonzoso, como a proge­
nitores, a hijos, a mujeres, a súbditos. Y con quienes no re­
tribuyen gratitud; pues el menosprecio es al margen de lo
pertinente. También con los que hacen ironía frente a quienes
obran seriamente; pues la ironía es cosa despectiva. Y con los
benefactores de los otros, si acaso no lo fueren también de
ellos; pues esto también es despectivo: el no considerar
digno, de lo que a todos, también a él. Y cosa productiva de
ira lo es también el olvido, como hasta el de los nombres,
que es respecto a cosa tan pequeña; pues el olvido también
parece ser signo de menosprecio en efecto, a causa de des­
cuido se origina el olvido; y cierto menosprecio es el descui­
do.
Así pues, con quiénes se aíran y hallándose cómo y a
causa de cuáles cosas, simultáneamente se ha dicho. Y es
evidente que sería necesario con el discurso disponerlos en
tal forma, que puedan estar airados y a los contrarios, que
son culpables de aquellas cosas por las que se aíran, también
establecerlos tales cuales con los que se aíran.

75
ARISTÓTELES

3 'ETTEL & TO ópyt(e:c0m EvaVTtov T<¡> TTpaúve:c0m Kal ÓP'Y'l


TTpaÓTT)TL, AT]TTTÉOV TTWC txovTe:c TTpdot e:lcL rnl TTpoc TLvac
TTpáwc EXOUCL Kal füa TLVWV TTpaVVOVTaL. ECTW 817 TTpáüVCLC
KaTácTaCLC Kal T]pɵT]CLC ópyf¡c. EL ovv ópyt(OVTaL TOLC
10 ÓALywpoucLv, ÓALywpta 8' ÉKoÚcLOv, <f>ave:pov OTL Kal TOLC µT]8ev
TOÚTWV TTOLOUCLV fi <lKOUClúlC TTOLOUCLV fi <fxuvoµÉVOLC TOLOÚTOLC
TTpdot e:lcLv. rnl. TOLC TcivaVTla wv
ETTOLT]Cav �ou>..oµÉvoLc. Kal.
OCOL Kal aUTOL Ele aÚTOUC TOLOUTOL . oúoe:lc yap auTOC aÚTOl/
8oKe:1 ÓALywpe:1v. Kal. TOLC óµo>..oyoucL Kal µnaµe:>..oµÉvoLc· wc
1s 'YªP txovTe:c 8tKTJv To >..UTTe:1cem ETTl To1c TTe:TToLT]µÉvoLc
TTaúovTm Tfjc ópyf¡c- CT]µe:1ov 8e ETTl Tfjc Twv olKnwv
KoMce:wc· TOUC µEv yap <lVTLAÉ'}'OVTaC Kal cipvouµÉvouc µcrAAOV
KoM(oµe:v, TTpoc & Touc óµo>..oyouvrnc füKatwc KoM(e:c0m
TTau6µe:0a 0uµoúµe:voL· ahLOv 8' on civmquvTta To Ta <f>ave:pa
20 cipve:1c0m, r¡ 8' civmcxuvTta ÓALywpta Kal KaTa<f>póVTJcLc· wv
yovv TTOAU Karn<f>povouµe:v, OUK alcxuv6µe:0a. Kal TOLC
TaTTE:LvouµÉvmc TTpoc a0ouc- Kal. µ17 civn>..ÉyoucLV' <f>a(voVTm
yap óµo>..oye:1v T)TTOUC e:1vm, o\. 8' T)TTOUC <f>o�OUVTal,
<f>o�oúµe:voc & oúoe:lc ÓALywpe:1 · OTL 8e TTpoc Touc TaTTE:Lvou-
2s µÉvouc TTaúnm r¡ Óp'YlÍ, Kal o\. KÚve:c 8T]AOUeLv ou 8áKvovTe:e
Touc Ka0l(ovTae. Kal TOLC cTTou8á(oueL TTpoe [TOucl rnou8á(ov­
rne· 8oKe:1 yap rnou8á(e:c0m ciAA' ou Karnq>pove:1c0m. Kal To1e
µd(w Ke:xapLeµÉvoLe. rnl TOLC &oµbme Kal TTapaLTOuµÉvoLe·
TaTTELVÓTEpül yáp. Kal TOLC µ17 ú�pLeTaLC µT]& x>-e:uacrn1e
30 µT]8' ÓALywpoLe Ele µT]BÉVa fi µ17 Ele XPTJCTouc µT]8' Ele TOLoú-

76
RETÓRICA 11

3 Y puesto que el airarse es contrario al aplacarse, y la ira 1380a


a la apacibilidad,18 hay que entender, hallándose cómo, son
apacibles y frente a quiénes se comportan apaciblemente y a
causa de qué cosas se aplacan. Sea, pues, el aplacamiento,
contención y aquietamiento de la ira. Si, pues, se aíran con
quienes menosprecian, y el menosprecio es cosa voluntaria,
es evidente que también son apacibles con quienes ninguna
de estas cosas hacen o que irlvoluntariamente las hacen o que
se manifiestan tales. También con quienes quieren lo contrario
de lo que hicieron. Y con aquéllos, cuantos también ellos son
tales para consigo mismos; pues ninguno parece él menos­
preciarse a sí mismo. También con quienes confiesan y se
arrepienten; pues tomando como satisfacción el afligirse por
las cosas que han sido hechas, de su ira cesan. Y una señal
existe en el castigo de los siervos; en efecto, más castigamos
a los que contradicen y niegan, pero frente a los que confie-
san ser castigados justamente, de estar enojados cejamos; y
es causante, que el negar las cosas manifiestas es desver­
güenza, y la desvergüenza es menosprecio y desprecio; pues a
quienes mucho despreciamos, no los respetamos. También
con quienes frente a uno se humillan y no contradicen; por-
que es manifiesto que reconocen que son inferiores, y quie-
nes (reconocen que son) inferiores, se atemorizan, y nadie,
atemorizado, menosprecia. Y que frente a los que se humi-
llan cesa la ira, hasta los perros lo evidencian, no mordiendo
a quienes se sientan. También con quienes son serios frente a
los que son serios; pues parece que se toma en serio y que no
se desprecia. También con los mayormente agradecidos. Y con
los que requieren y demandan; pues son más humildes. Y con
los que no insolentes, ni mofantes, ni menospreciadores
para con ninguno o no para con los honestos ni para con
tales cuales ellos mismos son; en suma, por sus contrarios

76
ARISTÓTELES

TOUC otoi TTEP auToi· OAWC 8' ÉK TWV ÉvaVTLWV 8{i CKOTTELV
TO. TTpaÚVOVTa. KaL oüc cpopovvTat f¡ alcxúvoVTat, EWC av
oÜTwc EXWCLV, ouK ópyi(ovTm · ci8úvaTOv yó.p éiµa <t>oPE1dlm
Kal ópyi(Ec8m. rnl. TOLC 8t' ópyr¡v TTOLTJCUCLV f¡ ouK ópyi(ovrnt
35 TJ �TTOV Ópy((OVTaL" OU yó.p fü' OALywp(av (pULVOVTaL TTpoem·
ou&l.c yó.p ópyt(óµEvoc ÓAtywpE1·,; µEv yó.p ÓAtywpia a;\VTTov,
1380b 1Í 8' ópyr¡ µnó. AÚTTTJC. Kal TOLC alcxuvoµÉVOLC UUTOÚC.
Kal EXOVTEC 8E ÉvavT(wc T(Í) ópyi(Ec8m 8fl;\ov on TTpdoi
ELCLV, otov Év TTat8ui, Év yÉAWTL, Év ÉopTi;j, ÉV EUT}µEpic;i, Év
KUTOp8wcEL, ÉV TTAT]pwCEL, OAWC ÉV ciAUTTL<;t Kal ii8oVÍJ µ17
5 úpptCTLKÍJ Kal Év ÉATTifü ÉTTLELKE'i. ETL KfXpoVLKÓTEC Kal µ17
ÚTTÓyULOL TÍJ Óp"Yij OVTEC" TTUÚEL yó.p Ópyr¡v Ó xpóvoc- TTUÚEL
8E Kal ÉTÉpou ópyr¡v µd(w ,; Trap' d.Uou AT]4>8E'ica nµwpia
TTpóTEpov· füo ElJ 4>LAOKpáTT]C, ELTTÓVTOC TLVÓC, Ópyt(oµÉVOU TOU
8TjµOu, "Ti OUK ciTTOAOyE1;", "Ovrrw yE", E(pl]. "'AUó. TTÓTE;" ""Ornv
10 t8w d.Uov 8taPE�AT]µÉvov·· TTpdot yó.p ytyvovTat ornv Ele
éíUov T17V ópyr¡v civa;\wcwctv, o cuvÉPll ÉTTL 'Epyoq>iAou· µaUov
yó.p xaAETTaivovTEC f¡ KaAALdlÉVEL ci<t,{icav füó. To KaAALc8Évouc
Ti;j TTpüTEpaic;i Karnyvwvm 8ávaTov. Kal ÉÓ.v EAWCLV. Kal. Éa.v
µE'i(ov KUKOV TTETTOv8ÓTEC (i)CLV f¡ o ópyt(ÓµEVOL av E8pacav·
15 WCTTEp ELAT]<PfVat yó.p otovTm nµwpiav. Kal. ÉÓ.v cifüKELV
OLWVTat auTol Kal. füKaiwc TTáCXELV, ou yiyvnm [iil ópyr¡ TTpoc
TO 8trntov· ou yó.p En TTapó. To TTpocflKov voµ((ouct TTácxELv,
T] 8' Ópyr¡ TOUTO �v· füo &1 T(Í) AÓ)'(p TTpüKOAÓ(ELV"
ciyavaKTOl/CLV yó.p �TTOV KOAa(óµEVOL Kal o\. 8oUAOL. Kal ÉÓ.v
20 µ17 alc8i¡cEc8at otwVTat on 8t' aÚToix rnl civ8' <ilv ETTa8ov·
1Í yó.p ópyr¡ TTpo<: TOV Ka8' EKUCTÓV ecnv· 8flAOV 8' ÉK TOU
Óptcµou· füo óp8wc TTETTOLT]TaL

77
RETÓRICA II

hay que considerar las cosas que aplacan. También con


aquellos a quienes temen o respetan, hasta tanto se compor­
ten así, no se aíran. Y con quienes actúan por ira, o no se
aíran o se aíran menos; pues no es manifiesto que hayan
obrado por menosprecio; nadie, en efecto, airado, menospre-
cia; ya que cosa sin pesar es el menosprecio, la ira, en cam- 1380b
bio, con pesar. También con quienes los respetan.
Y hallándose contrarios al airarse, es evidente que están
aplacados, cual en el juego, en la risa, en la fiesta, en un buen
día, en el éxito, en la plenitud, en suma, en el sin-pensar y en el
placer no irlsolente y en la esperanza pertinente. Cuando aún
han dejado tiempo y no están recientes al influjo de la ira; 19
pues el tiempo calma la ira. Y una ira mayor contra otro tam­
bién la calma la venganza anteriormente tomada en otro. Por
esto, preguntando alguien, airado el pueblo, "¿por qué no te
defiendes?", bien respondió Filócrates, 20 "Aún no ciertamente".
"Pero ¿Cuándo?" "Cuando hubiere visto a otro calumniado".
Pues apacibles se hacen cuando la ira hubiesen gastado contra
otro, lo cual sucedió en el caso de Ergófilo; pues molestándose
ellos más que con Calístenes,21 lo dejaron ir a causa de que el
día anterior habían condenado a muerte a Calístenes. Tam­
bién si hubiesen sido apresados; y si hubieren sufrido un mal
mayor que el que quienes se aíran les habrían causado; pues
piensan que así han tornado venganza. También si acaso pien­
san que ellos mismos injurian o que justamente padecen, no se
produce (la) ira contra lo justo; pues consideran que aún no la
padecen más allá de lo pertinente, y esto era la ira. 22 Por esto es
necesario con la palabra castigar antes; pues menos se irritan,
castigados, hasta los esclavos. También, si acaso piensan que
no sentirán que es por sí mismos y a cambio de lo que pade­
cieron; pues la ira es contra el individuo. Y es evidente a partir
de la definición. Por lo cual rectamente se ha poetizado: 23

77
ARISTÓTELES

<jxíc0m '08uccija lTTOALTTÓp0Lov,

wc ou TETLµwpT)µÉvoc El µr¡ "(Íc0no Kat úq>' oTou Kat civ6' oTou·


25 WCTE ouTE TOLC aX.X.oLc ocoL µr¡ alc0avoVTm 6pyt(ovTm, OUTE
TOLC TE0VEWCLV ETL, wc lTElTOv6ÓCL TE TO ECXUTOV KUL OUK
ciX.yiícoucLV 000' alc0T)coµÉvOLc, OÜ o\. 6pyL(ÓµEVOL Eq>LEVTaL .
füo d, lTEpl TOU "EKTOpoc 6 lTOLT)TTJC, lTUUCOL. �ouAÓµEVOC TOV
'AXLAAÉa Tijc 6pyfic TE0vEwToc,

30 Kwcf>r¡v yap 8,'¡ ydiav cinKL(EL µEvrntvwv.

8f]X.ov oüv on TOLC KaTalTpaÚvnv �ouX.oµÉvOLc EK TOÚTwv


Twv TÓlTWV AEKTÉov, aÚTouc µEv lTapacKrná(oucL TOLOÚTouc,
otc 8' 6pyt(oVTm f¡ cf>o�pouc f¡ alcxÚVTJc ci�touc f¡ KExapLcµÉvouc
T) <IKOVTUC l7 lllTEpaAyOUVTUC TOLC lTElTOLT)µÉVOLC.
35 4 Ttvac BE q>LAOUCL Kal µLCOUCL, Kal füa TL, TTJV q>LALUV KUL
TO q>LAELV ÓpLcáµEVOL X.ÉywµEv. ECTW 6,'¡ TO q>LAELV TO �úAE­
c0at TLVL éi OLETal ciya0á, EKELVOU EVEKa cix.>..a µr¡ aÚTOU, Kal
1381a TO KaTa 6úvaµLv lTpaKTLKOV Elvm TOÚTWV. cf>(X.oc 6É ECTLV ó
cf>LAGlv Kal ciVTLq>LX.oúµEvoc- ofovTm 6E cptX.OL Elvm ol oÜTwc
EXHV olóµEVOL lTpoc ciX.X.Í]X.ouc. TOÚTwv 6E ÚlTOKHµÉVwv civáyKT)
cf>(X.ov ElvaL TOV CVVT)8ÓµEvov To1c ciya0o1c Kal cvvaX.yovVTa
5 TOLC AUlTT)püLC µr¡ füá TL ETEpüV cix.>..a fü' EKELVOV" yLyvo µÉvwv
yap wv �OÚAOVTOL xatpoUCLV lTáVTEC, TWV EVUVTLWV 8€
AUlTOUVTOL, WCTE Tijc �UATJCEWC CT)µE1ov a\. AUlTOL Kal a\.
ri6oval. Kal ole 6,'¡ rnuTa ciya0a rnl KaKá, rnl o\. TOLC auTOLC
cf>(X.OL Kal o\. TOLC aUTOLC tx0po( · TaUTa yap TOÚTOLC �ÚAEC0aL
10 civáyKT), WCTE (llTEp aÚT(¡) KUL <IAA!p �ouAÓµEVOC TOÚT(¡l cf>aLVETOL

78
RETÓRICA 11

dí que Odiseo, destructor de ciudades,


como no quedando vengado, si aquél no hubiese sentido a
manos de quién y a cambio de qué. De manera que ni se
aíran con los demás que no sienten, ni, además, con los que
han muerto, pues que han padecido lo extremo y también rio
se dolerán ni sentirán, lo cual anhelan quienes se aíran. Por
eso el poeta bien (dice) acerca de Héctor,24 queriendo clamar
a Aquiles de su ira contra el que estaba muerto:
a muda tierra, en efecto, maltrata encorajinándose.
Es evidente, pues, que por quienes quieren aplacar ha de
elegirse de entre estos tópicos, a la verdad, disponiéndose
ellos mismos o dignos en respeto o agradecidos o involun­
tarios o sobremanera doliéndose por las cosas que han sido
hechas.
4 Y a quiénes aman y odian, y por qué, digámoslo, ha­
biendo definido la amistad y el amar. Ahora bien, el amar sea
el querer para alguien las cosas que considera bienes, en ra­
zón de él y no de uno mismo, y el ser, en lo posible, realizador
de ésos. Y amigo es quien ama y a su vez es amado. Y
consideran que son amigos, quienes consideran estar así dis­
puestos entre sí. Y supuestas estas cosas, es necesidad que sea
amigo el que juntamente se complace por las cosas buenas y
juntamente se duelen por las pesarosas, no por otra cosa sino
por aquél. Pues sucediendo las cosas que se quieren, todos se
alegran, pero sucediendo las contrarias, se apesadumbran; de
manera que señal del querer son los pesares y los placeres.
Y para quienes las cosas buenas y malas ya son las mismas,
para ellos también los amigos, para ellos también los enemi­
gos. Pues es necesidad que quieran las mismas cosas que
ellos; de modo que, quien quiere para otro lo que para sí

78
ARISTÓTELES

q>LAoe dvm. Kal Touc TTETTOLT]KÓrne El! q>LAOÍJCLV, fJ avTouc fJ


wv KT]8ovTm, fJ El µeyáAa, TJ El TTpo0úµwc, TJ El EV TOLOÚTote
Katpo'ic, Kal aimí\v EVEKa, TJ oüe dv otwvTm ¡3oúAEe0m TTOLE'iv
El!. Kal Touc Twv q>LAWV </>tAoue Kal q>LAOUVTae oüc m'.ITol
15 q>LAOÍJetv. Kal TOUC </>tAouµÉvouc ÚTTo Twv </>tAouµÉvwv avTo'ie.
Kal TOUe TOLC avnfle EX0pouc Kal µteouvrne oüc avTOl
µteouetv, Kal Toue µteouµÉvouc ÚTTO Twv avTo'ie µteouµÉvwv·
TTUeLV yap TOÚTOLe TCl alJTCl aya0a </>alvnm Elvm Kal alJTOLe,
wcTE �oúAEe0m Ta avTo'ie aya0á, OTTEP r¡v Tov q>LAou. ln Toue
20 EVTTOLTJTLKouc Ele xpiíµarn Kal Ele ewTT]ptav· füo Touc
EAElJ0EplOUC Kal av8pdouc Ttµwct Kal TOUe füKaloue· TOLOÚToue
8' ÚTTOAaµ�ávouet TOUC µT] a.et>' ÉTÉpwv (wvrnc TOLOUTOL 8' ol
a.TTO Tou Epyá(Ee0m, Kal TOÚTWV ot a.TTO yrnpytae, Kal Twv
QAAWV OL avToupyol µáAtern. Kal TOUe ewq>povae, OTL OlJK
25 afüKOL. Kal TOUe a.TTpáyµovae füa TO avT6. Kal ole �ouMµE0a
q>LAOL Elvm, dv </>atvwVTm �ouMµEvov del 8E TOLOÍJTOL o'( T'
aya0ol KaT' apETT]V Kal ol EU86KtµOL fJ EV éÍTTaetv fJ EV TOLC
�EATLCTote fJ EV TOLC 0auµa(oµÉvme ú</>' aÚTwv fJ EV To'ie
0auµá(ouetv auTOÚC. ETL Toue 11&'ie euvfüayayÉiv rnl
30 evvfüT]µEpEÍJeav TOLOÍJTOL 8' ol EÜKOAOL Kal µT] EAEYKTLKOL Twv
áµaprnvoµÉvwv Kal µT] q>LAÓVLKOL µT]8E 8ueÉpt8Ee (TTáVTEe yap
OL TOLOUTOL µaXT]TLKOL, OL 8€ µax6µEVOL TQVUVTLa q>aLVOVTaL
�OÚAEe0m), Kal ol ETTL8ÉeLOL Kal T(Í) TW0áem Kal T(Í) ÚTTOµÉivm ·
ETTL TalJTO yap aµ</>oTÉpwe CTTEÚ8ouet T(Í) TTAT]CLOV, 8uváµEVOL
35 TE eKwTTTEe0m Kal EµµEAWC eKWTTTOVTEe. Kal Touc ETTmvouvTae

79
RETÓRICA II

mismo, es manifiesto que es amigo de él. Y aman a los que


han hecho bien, o a ellos o a aquellos de quienes se preocu­
pan, o si en grandes cosas o si entusiastamente, o bien si en
circunstancias semejantes, y a causa de ellos; o bien a aque­
llos de quienes pudieran pensar que quieren hacer bien.
También a los amigos de sus amigos y a los que aman a
quienes ellos aman. Y a los que son amados por quienes son
amados por ellos. También a los que son enemigos de los
mismos y a los que odian a quienes ellos odian. Y a los que
son odiados por quienes son odiados por ellos; pues es mani­
fiesto que para todos éstos y para ellos son buenas las mismas
cosas, de manera que quieren las que para ellos son buenas, lo
cual era propio del amigo. Además, a los que son benefacto­
res en relación a riquezas y a seguridad; por esto honran a
los libres y valientes y a los justos. Y suponen que son tales,
los que no viven a costa de otros. Y tales son, los que del
laborar; y de éstos, los que de la agricultura, y de los demás,
principalmente los obreros independientes. También a los
morigerados, porque no son injustos. Y a los sin-negocios,25
por lo mismo. Y a aquellos de quienes queremos ser amigos,
si se manifiestan dispuestos. Y tales son, tanto los buenos en
cuanto a virtud como los bienafamados o en medio de todos
o entre-los mejores o entre quienes son admirados por ellos o
entre quienes los admiran. Además, a los agradables para
convivir y para pasar el día juntos. Y tales son, los afables y
no reprendedores de quienes se equivocan y no contencio­
sos ni rijosos (pues todos los que son así, son pendencieros,
y quienes pendencian es manifiesto que quieren cosas con­
trarias), y los diestros, t:;tnto en hacer bromas26 como en so­
portarlas; pues de una y otra forma por lo mismo se aíran
para con el prójimo, tanto siendo capaces de aceptar chan­
zas, como chanceando armoniosamente. También a quienes

79
ARISTÓTELES

Ta ÚlTápxovrn d:ya0á, Kal TOÚTWV µáALCTa a q>O�OUVTaL µ17


13s1b úrrápxnv auT01.c. Kal Touc Ka0apEÍ.ouc lTEpl &¡!Lv, lTEpl
ciµTTqóvriv, TTEpl 011.ov Tov �tov. Kal Touc µ17 6vnfüCTac µi¡TE
TWV áµapTT]µÚTWV µr¡TE TWV EVEP'YETT]µÚTWV º ciµcpóTEpOL yap
EAE-yKTLKOL Kal Touc µ17 µvr¡cLKaKouvrnc, µl)8E <f>u11.aKTLKouc
s TGv E-yKAl)µáTWv, ó»..' EU<aTaAAÓJ<Touc· ólouc yap a.v i.mo11.aµ�vwcLv
Elvm TTpoc Touc aAA.ouc, Kal TTpoc aúTouc ofovTaL. Kal Touc

ª""ª
µ17 KaKoMyouc µ118€ El86rnc µi¡TE Ta Twv rr11.11dov KaKa µi¡TE
Ta aUTWV, Tciya0á · ó yap ciya0oc TaUTa 8p(i. Kal TOUC
µ17 ClVTLTELVOVTac TOLC 6pyL(oµÉVoLC 17 ClTOOOá(oucLV º µaXl)TLKOL
10 yap o\. TOLOUTOL. Kal TOUC lTpOC aUTOUC CTTOU8alwc lTWC EXOVTac,
olov Oauµá(oVTac auTouc Kal cTTou8atouc ÚTT011.aµ�ávovTac Kal
xalpovrnc aUTOLC, KaL TaUTa µáALCTa lTElTOV06rnc lTEpl a
µá11.Lcrn �oú11.ovTm auTot 17 0auµá(Ec0m 17 cTTou8ruOL 8oKELv
Elvm 17 ii8dc. Kat Touc óµolouc Kal rnuTa ETTLTT]8EúovTac, Mv
15 µ17 lTUpEVOXAWCL µ118' CllTO TaUTOU 11 ó �loe- ylyvnm yap OÜTW
TO "KEpaµdc KEpaµE1". Kal Touc Twv auTwv im0uµouvrnc, <ilv
EVBÉXETaL éí.µa µETÉXELV auTOÚC" El 8E µi¡, TUUTO KaL OÜTW
cuµ�alvn. Kal rrpoc oüc oÜTwc lxoucLv wcTE µ17 alcxúvEc0m
TCI lTpüC 86�av, µ17 KaTa<ppOVOUVTEC. Kal TTpüC oüc alcxúvoVTaL
20 TCI rrpoc ci11.i¡Onav. Kal rrpoc oüc <PLAOTLµoDVTaL' 17 úcp' <i>V
(1111.oucOm �oú11.ovTm Kal µ17 <f>0ovE1c0m, TOÚTouc 17 cpL11.oucLv
17 �oú11.ovTm <f>l11.0L Elvm. Kal ole áv Tciya0a cuµTTpáTTWCLV,
lav µ17 µÉAA1J auToLC ECEc0m µEÍ.(w KaKá. Kal ó1. óµolwc Kal
TOUC CllTÓVTac KUL TOUC TTapóvTac <pLAOUCLV º füo Kal TOUC TTEpl

80
RETÓRICA II

alaban las cosas buenas que existen; y de éstas, principalmente


aquellas que temen que no existan para ellos. Y a los que son 13s1b
pulcros en aspecto, en vestimenta, en su total modo de vida.
También a los no reprochadores ni de nuestros errores ni de
sus beneficios, pues ambos son reprendedores. También a
los no rencorosos, ni conservadores de las reprensiones, sino
de fácil reconciliación; pues cuales supongan que son para
con los demás, piensan que también los demás para con
ellos. También a los no maldicientes y que no miran ni las
cosas malas de los vecinos ni las propias, sino las buenas;
pues quien es bueno realiza. También a los que no se opo-
nen a quienes se aíran o son severos; pues los tales son pen­
dencieros. También a los que para con ellos en cierto modo
se comporten con seriedad, cual los que los admiran y los
que con ellos se alegran; y sobre todo a quienes han experi­
mentado eso respecto de aquello en que principalmente ellos
quieren o ser admirados o parecer que son serios o agrada-
bles. También a sus semejantes y que se dedican a las mismas
cosas, si acaso no los perturbaran ni su recurso de vida de­
pendiera de lo mismo; pues se produce así lo de "el alfarero,
al alfarero". 27 También a los que desean las mismas cosas, de
las cuales es posible que ellos juntamente participen; si no,
también entonces ocurre lo mismo. También a aquellos fren-
te a quienes, sin despreciarlos, de tal manera se comportan,
que no se avergüenzan de lo que es en apariencia (vergon­
zoso). Y a aquellos ante quienes se avergüenzan de lo que es
en verdad. Y con quienes rivalizan en honores, y por quienes
quieren ser emulados y no odiados, o aman a éstos o quieren
ser sus amigos. También a aquellos con quienes colaboraren
en las cosas buenas, si acaso para ellos no fuere a haber ma-
les mayores. También a aquellos que igualmente aman tanto
a los ausentes como a los presentes; por esto también todos

80
ARISTÓTELES

25 TOUC TE0VEWTUC TOLOÚTOUC TTÚVTEC q>LAOÍJCLV. KUL OAWC TOUC


ccf>68pa q>LAüq>LAOl/C KUL µ11 EYKUTUAELTTOVTUC" µáALCTU yap
q>LX.oDcL Twv ciya0wv Touc q>LX.E'iv ciya0oúc. Kal. Touc µ11
TTAUTTOµÉvouc TTpüC UUTOÚC" TOLOÍJTOL 8E oi. KUL Ta cf>aDX.a TCl
fouTwv X.ÉyovTEc· Etpl]Tm yap on rrpoc Touc cp(,X.ouc Ta rrpoc
30 86eav ouK alcxuv6µE0a· El ovv ó alquvóµEvoc µT] q>LAE'i, ó
µT] alquvóµEvoc q>LX.ouvn �OLKEV. Kal. Touc µ11 q>o�Epoúc, Kal.
oüc 0appoDµEV" OOOELC yap OV q>O�ELTUL q>LAEL.
EL8T] 8E q>LALUC ÉTmpEta OLKELÓTT]C cuyyÉVELU KUL oca
Towvw. rroLT)nKa 8E cf>LX.Lac xápLc rnl. To µ11 &T]0ÉvToc
35 rroL17cm Kal. To rroLÍJcaVTa µ11 8l]AG>cm · auTou yap oüTwc EVEKa
cf>a(vETm Kal ou füá TL ETEpov.
1382a TTEPL 8' lx0pac KUL TOÍJ µLCELV q>UVEpüV wc EK TWV Evav-
TLWV len 0EWpE'iv. TTOLT]TLKa 8E tx0pac óp'YÍJ, ETTT)pEacµóc, füa­
�oAÍ]. Óp'YTJ µEv ovv icnv EK Twv rrpoc aÚTÓV, lx0pa 8E Kal
avrn Tov rrpoc aúT6v· c'iv yap úrroX.aµ�ávwµEv dvm TOL6v&,
5 µtcoDµEv. Kal 11 µEv Óp'YTJ cid TTEpl. Ta Ka0' EKUCTU, olov Kak
AL� fi CwKpáTEL, TO 8E µ'icoc Kal TTpüC TCl yÉVT) º TOV yap KAÉ­
TTTT]V µLCEL KUL TOV CUKocpáVTT]V arrue. KUL TO µe:v laTOV xpóvw,
To 8' civ[aTov. Ka\. To µEv X.úTTT)c Eq>ECLC, To 8E KUKoD· ak0Ec0m
yap �ÚAETUL ó ópyt(ÓµEVOC, T(+J 8' ov&v füaq>ÉpEL. ECTL 8E
10 TO. µEv AUTTT]pa alc0l]Ta TTÚVTU, TCl 8E µáX.tcTU KUKCl f\KLCTU
alc0l]Tá, cifüKLU KUL aq>pOCÚVT]º ov&v yap AUTTEL 11 rrapouda
Tfjc KUKLUC. Kal TO µEV µETa AÚTTT]C, TO 8' ou µETa AÚTTT)C"
ó µEv yap ópyL(ÓµEVOC AUTTELTUL, ó 8E µtcwv oü. KUL ó µEv
TTOAAWV av yEvoµÉvwv EAETJCELEV, o 8' ou&vóc- ó µEv yap

81
RETÓRICA II

aman a quienes son así para con sus muertos. Y, en suma, a


los que son muy amigos de los amigos y que no abandonan;
pues de entre los buenos, principalmente aman a los buenos
para amar. También a los que no fingen delante de ellos; y
son tales, quienes hasta sus propias miserias dicen. Se ha di­
cho, en efecto, que ante los amigos no nos avergonzamos de
lo que es en apariencia, si, pues, el que se avergüenza no
ama, el que no se avergüenza se asemeja al que ama. Tam­
bién a los no temibles, y en quienes confiamos; pues nadie
ama a quien teme.
Y formas de amistad son el compañerismo, la familiaridad,
el parentesco y cuantas cosas hay semejantes. Y productivos
de amistad son el favor y el hacerlo, no solicitado, y el no
manifestar al que lo hizo; pues así aparece que en razón de él
y no a causa de otra cosa.
Y acerca de la enemistad y del odiar, es evidente que es 1382a
posible considerar a partir de sus contrarios. Y productivos de
enemistad son la ira, la amenaza, la calumnia. En efecto, la
ira es a causa de cosas que son contra uno, y la enemistad
existe, aun sin lo que es contra uno; pues si supusiéramos
que alguien es tal, lo detestamos. Además, la ira es siempre
para con los individuos, cual para con Calias o para con
Sócrates; la aversión, en cambio, también para con los géne-
ros: pues toda persona detesta al ladrón y al delator. Y lo uno
es curable con el tiempo, lo otro, incurable. Y lo uno es an-
helo de aflicción, lo otro, de mal; pues el airado quiere sentir
y para el otro, en nada difiere. Y ciertamente todas las cosas
aflictivas son sensibles; las muy malas, en cambio, en lo mí­
nimo son sensibles: injusticia y necedad; pues en nada aflige
la presencia de la maldad. Y lo uno es con pesar, lo otro, no
es con pesar; pues el que se aíra es afligido, el que detesta,
no. Y el uno, habiendo sucedido muchas cosas, se campa-

81
ARISTÓTELES

15 civn,ra0E'iv �oÚAETm 4l ópy((ETm, o oc µ11 Elvm.


q>avEpov ovv EV TOÚTWV OTL EVBÉ:XETaL tx0pouc Kal <j>(X.ouc
Ka\. ovTac Ó.TO
T OELKvúvm Kal µ11 ovTac TTOLE'iv Kal <j>ácKOVTac
füaAÚELV, Kal. 8t' Óp'YTJV Tl 8t' h0pav ciµq>LC�T]TOtJvTac E</>' o,ro­
TÉpav a.v rrpompf¡Ta( TLC <'íyELv.
20 5 Ilo'ia 8E q>o�ovvTm Ka\. TLvac Kal. ,rwc EXOVTEC, Ci>B' ECTm
<j>avEpóv. ECTW 811 o cf>ó�oc AÚTTTJ ne Tl wpax11 EK <j>avwdac
µÉAAOVTOC KaKOt/ q>0apTLKOt/ Tl AUTTT]pütl' ou yap TTáVTa TO KaKa
q>o�ovvTm, olov EL ECTm d.8tKoc Tl �pa8úc, a.X.X.' oca x.ú1rac
µEyát..ac Tl <j>0opac 8úvaTm, Kal Tavw iav µ11 1r6ppw a.X.X.a
2s cúvEyyuc q>aLVTJTm WCTE µÉX.X.ELv. Ta yap 1r6ppw ccf>ó8pa ou
q>o�OVVTaL· kacL yap TTáVTEC OTL ci1To0avotJVTal, a.X.X.' OTL OUK
Eyyúc, ou8h q>poVTL(OUCLV. EL 811 o q>Ó�oc TOVT' ECTLV, civáyKT]
Ta TOLatJTa q>o�Epa Elvm oca <j>a(vETm 8úvaµLV EXELV µEyáX.riv
Tov q>8E(pELV Tl �MTTTELV �M�c Ele X.ÚTTT]v µqÚAT]V CUVTELvoúcac·
30 füo Kal TO CT]µE'ia TWV TOLOÚTWV q>o�pá· Eyyuc yap q>aLVETaL
TO <j>o�Epóv· TOVTO yáp ECTL KLv8uvoc, q>o�pov TTAT]CLacµóc.
Total/Ta 8E lx0pa TE Ka\. Óp'YTJ 8uvaµÉvwv TTOLELV n (8f¡X.ov
yap OTL �ÚAOVTaL TE Kal 8úvaVTaL, WCTE Eyyúc ELCLV TOt/
TTOLE'iv), Kal cifüKia 8úvaµtv lxouca· T4J ,rpompE'ic0m yap o
13s2b d.füKoc d.füKoc. Kal. O.pETTJ ú�pt(oµÉVT] 8úvaµtv lxouca (8f¡t..ov
yap OTL TTpüaLpELTaL µEv OTav ú�pl(T]Tat, cid, 8úvaTat oc vvv),
Kal. cf>ó�oc Twv 8uvaµÉvwv n TTOLf¡cm· lv ,rapacKEvfl yap
civáyKT] dvm Kal Tov TOLOVTov· irrd 8' oí. 1roX.X.ol xEipouc Kal.
s iínouc TOV KEp8aivELv Kal &tt..ol. lv To'ic Ktv8úvotc, q>o�pov

82
RETÓRICA U

decería; el otro, por nada. Pues el uno quiere que a su vez


padezca aquél con quien se aíra; el otro, que no exista.
Es, pues, evidente a partir de estas cosas que es posible,
en cuanto a enemigos y amigos, tanto, siéndolo, demostrarlo,
como, no siéndolo, hacerlos, y, afirmándolo, refutarlos, y dis­
putando por ira o por enemistad, llevarlos a una u otra cosa
que uno quiera.
S Y cuáles cosas temen y a quiénes y cómo hallándose,
será evidente de esta manera: sea, pues, el temor, cierto pesar
o turbación por la imaginación de algún mal venidero,
destructivo o aflictivo; pues no todos los males se temen,
como si alguien será injusto o torpe, sino cuantos significan
grandes pesares o destrucciones; y éstos, si se manifestaren
no lejos, sino con inminencia, de manera que van a suceder.
Pues las cosas muy lejanas no se temen: porque todos saben
que morirán, pero que no próximamente, en nada se pre­
ocupan. Si, pues, el temor es esto, es necesidad que cosas ta­
les sean temibles, cuantas es manifiesto que tienen gran poder
de destruir o dañar en daños juntamente tendientes a una gran
aflicción. Por esto también las señales de tales cosas son te­
mibles; pues lo temible aparece cerca. Peligro, en efecto, es
esto, proximidad de lo temible.
Y cosas tales son, tanto la enemistad como la ira de quie­
nes pueden hacer algo28 (pues es evidente que quieren y
también pueden, de manera que están cerca del hacer); tam­
bién la injusticia que tiene poder; pues por el elegir es injusto
el injusto. 29 También la virtud ultrajada, teniendo poder (pues 1382b
es evidente que ciertamente elige, cuando fuere ultrajada,
siempre, y ahora puede). Y el temor de quienes pueden ha-
cer algo; pues es necesidad que este tal esté en disposición
de hacerlo. Y puesto que la mayoría son demasiado malos y
sometidos al lucrar y cobardes en los peligros, es temible las

82
ARISTÓTELES

wc ETTL TO TTOAU TO ETT' aAA4> auTov Elvm, WCTE o\. cuvEL8óTEC


TTETTOLTJKÓTL n 8ELvov cpof3Epol 11 KaTELTTE'iv fi EyKaTaALTTE'iv.
Ka\. o\. 8uváµEVOL afüKELV TOLC 8uvaµÉVOLC afüKELC8aL' WC yap
ETTL TO TTOAU a8LKOÚCLV oí. dv8pwTTOL OTaV 8úvwVTaL. Kal o\.
10 T]BlKT]µÉvOL 11 voµí.(OVTEC a8LKE'ic8m. dEl yap TT]püÚCL Kmpóv.
Kal. oi. TJBlKTJKÓTEc, áv 8úvaµLV EXWCL, </>of3Epol, &8L6TEC TO
dvnTTa8E'iv· lJTTÉKELTO yap TO TOLOÚTO </>o�Epóv. Kal o\. TWV
avTwv <iVTaywvLcrní., oca µT] EV8ÉXETm éíµa ún-ápxELv dµcpo'iv·
dEl yap TTOAEµoúcL TTpüC TOUC TOLOÚTOVC. Kal oi. TOLC KpELTTOCLV
IS aUTWV </>o�Epol · µcrAAOV 'YªP áv 8ÚVaLVTO �AÓTTTELV auTOÚC, EL
Kal. TOUC KpELTTouc. Kal oüc </>o�oDvTm o\. KpELTTouc auTwv,
8La TaUTÓ. Kal o\. TOUC KpELTTOUC auTWV ªJ/TJPTJKÓTEC, Kal o\.
TOLC f\TTOCLV auTWV ETTLTL8ɵEVOL . 11 yap 178T] </>of3Epo\, 11
au�T]8ÉVTEC. Kal. Twv TJ8LKT]µÉvwv Kal. EX8pwv 11 dvnTTáAWv oux
20 o\. 6�ú8uµOL Kal TTappT]CLaCTLKOL, UAAU oí. TTpdOL Kal ElpWVEC
Kal n-avoDpyOL· d8TJAOL yup EL Eyyúc, wcTE ou8ÉTTOTE cpavEpol
OTL TTÓppw. n-ávrn 8E TU </>of3Epu </>O�EpWTEpa oca ciµapTÓVOUCLV
ETTavop8wcac8m µT] EVBÉXETaL, aAA' 11 OAWC d8úvarn, 11 µT] ETT'
aUTOLC aAA' ETTL TOLC EVaVTLOLC. Kal <ilV �OT]8ELaL µií ELCLV ll
25 µT] pq8Lm. wc 8' aTTAWC ELTTELV, </>of3Epá ECTLV oca E</>' ÉTÉpwv
yLyvóµEva 11 µÉAAovrn EAEELvá knv.
TU µEv ovv </>of3Epu KaL a <pO�OUVTaL CXE8ov wc ELTTELV TU
µÉyLCTa TaúT' ECTLV, wc 8E 8LaKELµEVOL auTOl <pO�OUVTaL, vvv
AÉ-ywµEv. EL 8ií Ecnv 6 </>ó�c µETu n-poc8oKí.ac nvoc Toú n-d-

83
RETÓRICA 11

más de las veces el que uno esté a merced de otro, de ma­


nera que los cómplices de quien ha hecho algo tremendo son
temibles o en denunciar o en abandonar. También los que
pueden injuriar, para lo que pueden ser injuriados; pues ge­
neralmente los hombres, cuando pueden, injurian. También
los que han sido injuriados o creen que son injuriados; pues
siempre acechan su oportunidad. También los que han inju­
riado, si tuvieren poder, son temibles, temiendo el padecer a
su vez; pues se suponía que tal cosa es temible.30 También
los rivales en las mismas cosas, cuantas no es posible que
simultáneamente estén a disposición de ambos; pues siempre
polemizan contra los tales. También los que son temibles
para los que son más poderosos que ellos; pues, si hasta a los
más poderosos, más podrían dañar a ellos. También aquellos
a quienes temen los más poderosos que ellos, por lo mismo.
También los que han aniquilado a los más poderosos que
ellos, y los que se han impuesto a los inferiores a ellos; pues
o ya son temibles o habiéndose acrecentado. Y de entre los
que han sido injuriados y de entre los enemigos y adversa­
rios, no los iracundos y francos, sino los apacibles y simula­
dores y astutos; pues no es evidente si están cerca, de modo
que jamás es manifiesto que estén lejos. Y las cosas temibles,
todas son más temibles, cuantas a quienes yerran no permi­
ten corregirse, sino que o son totalmente imposibles o no
dependen de ellos, sino de sus contrarios. También aquéllas,
cuyos auxilios no existen o no son fáciles. Y para decirlo sen­
cillamente, son temibles cuantas cosas, sucediendo en otros o
habiendo de suceder, son compasibles.
Así pues, las cosas temibles y las que temen, casi, por así
decir, son ésas las más grandes; pero ellos, de qué manera
dispuestos, temen, digámoslo ahora. En efecto, si el temor
existe con cierta expectativa de que se va a sufrir algún pa-

83
ARISTÓTELES

30 cEc0a( TL cp0apnKov rrá0oc, <f>avEpov on oooE\.c <f>oj3Ehm Twv


oloµfrwv µT)BEV av rra0E'iv, OOOE TaUTa a µ17 OLOVTat <UV>
rra0E'iv 000€ TOÚTOUC ú<f>' wv µ17 OLOVTat, ouBE TÓTE OTE µ17
ofoVTaL. civáyKT) Totvuv <f>oj3E1c0m TOUC oloµÉvouc TL rra0E1v
av, Kal TOUC ÚTTO TOÚTWV Kal TUÍJTa Kal. TÓTE. OUK oi'.OVTat
35 BE rra0E'iv av OUTE ol EV EUTUXLatC µEyáAatC OVTEC Kal
t383a 8oKoÍJVTEc (8to ú�ptcrnl Kal 61,.(ywpot Kal 0pacE1c, rrotE'i 8E
TOLOÚTOUC TTAOUTOC tcxuc TTOAUq>LALa 8úvaµtd, OUTE ol 118T)
TTETTOv0ÉVat rrávrn voµ((OVTEC TU &tva Kal UTTE¡/JuyµÉVOL TTpüC
TO µÉAAov, WCTTEP oí. cirroTuµrravt(óµEvot 118T)· ciAAa 8E1 nva
s EATTL8a úrrE'ivm cwTT)p(ac, TTEpl oú ciywvtwctv. CT)µE'iov 8É· o
yap <f>ó� �UAEUTLKOUC TTOLEL, KULTOL ou&lc �UAEÚETat TTEpl
Twv civürrlcTwv· WCTE &1 TOLOÚTOUC rrapacKEuá(ELv, OTav {i
�Anov To <f>o�E'ic0m auToúc, on TotoDTo( Elctv olov rra0E1v
(Kal. yap ClAAOL µd(ouc foa0ov), Kal. TOUC TOLOÚTOUC 8EtKVÚVat
10 rrácxovTac fi TTETTov06Tac, Kal. úrro TotOÚTwv ú<f>' Glv ouK c¡íovTo,
Kal TaDTa <éi> Kal TÓTE OTE ouK 4ÍüvTo.
ETTEL BE TTEpl <f>ó�u q>avEpov TL ECTLV, Kal. Twv q>o�Epwv,
Kal wc EKacTot E'xovTEC 8E8tact, <f>avEpov EK TOÚTwv Kal TO
0appE'iv TL ECTL, Kal TTEpl rro'ia 0appaAÉot Eld Kal. rrwc 8taKd-
1s µEVOL 0appaAÉoL Eldv· TÓ TE yap 0ápcoc TO EVUVTLOV T(¡) <q>Ó�.
Kal. TO 0appaAÉov T(Í)> <f>oj3EpQ, WCTE µna <f>avrndac r¡ EATTlc
Twv cwTT)p(wv wc E'Y'}'UC ovTwv, Twv 8E <f>oj3Epwv <WC> fi µ17
OVTWV fi TTÓppw OVTWV. ECTL BE 0appaAÉa Tá TE &tva TTÓppw

84
RETÓRICA 11

decirniento destructivo, es manifiesto que ninguno teme, de


entre los que piensan que nada podrían sufrir; ni temen aque­
llas cosas que no consideran que puedan sufrir, ni a aquellos
de parte de quienes no piensan que las sufrirán; ni entonces,
cuando piensan que no las sufrirán. Por tanto, es necesidad
que teman los que piensan que pudieran sufrir algo, y a
aquellos de parte de quienes y lo que y cuánto. Y no piensan
que pudieran sufrir, ni quienes están en grandiosas buenaven-
turas y lo parecen (por esto son insolentes y despreciadores y 1383a
temerarios, y los hace tales la riqueza, la fuerza, la multitud de
amigos, el poder), ni los que consideran que ya han sufrido
todas las cosas terribles y que se han enfriado respecto al futu-
ro,31 como los que están ya vapuleados. Es necesario, sin em­
bargo, que subsista alguna esperanza de salvación respecto a
aquello por lo cual se angustian. Y es señal; pues el temor los
hace deliberantes y ciertamente ninguno delibera acerca de
cosas desesperadas. De manera que es necesario disponerlos
así, cuando fuere necesario el que ellos teman; porque los
tales, son capaces de padecer (ya que otros mejores padecie-
ron); demostrar también que quienes son tales, padecen o
han padecido, y que de parte de aquellos de quienes no pen­
saban, y aquellas cosas (que), y entonces, cuando no pensa-
ban.
Y puesto que acerca del temor es manifiesto qué cosa es,
también de las cosas temibles, y de qué manera dispuestos
temen todos y cada uno, a partir de estas cosas es manifiesto
también qué cosa es el ser valeroso y respecto a cuáles cosas
son valerosos y de qué manera dispuestos son valerosos;
pues tanto el valor es lo contrarió al temor, como lo valeroso
a lo temeroso; de manera que con imaginación hay esperan­
za de que las cosas salvadoras están cerca, y de que las cosas
temibles o no existan o estén lejos. Y son valerosas, tanto las

84
ARISTÓTELES

ovrn rnl Ta cwn'¡pLO Eyyúc., Kal ETravop0wcELc áv WCL Kal �oír


20 0ELUL TTo>-Aal f¡ µEyáAm f¡ d.µq>w, Kal µT]TE TJOLKT)µÉvoL µ-{¡TE
TJOLKTJKÓTEC wctv, civTaywvLcrnl TE f¡ µr¡ WCLV OAWC, f¡ µr¡ EXWCLV
8úvaµLv, f¡ 8úvaµLv EXOVTEC wct q>Í.AOL f¡ TTETTOLTJKÓTEC Et! f¡
TTrnoveóTEC, f¡ áv TTAEÍ.ouc WCLV ole mina cuµ<f>ÉpEL, f¡
KpEÍ.nouc, f¡ d.µ<f>w.
25 auTol 8' oÜTwc EXOVTEC 0appaAÉOL Eldv, áv TTOAAa
KaTwp0wKÉvm otwvTm rnl µr¡ TTETTov0Évm, f¡ Eav TTOAAÚKLC
EAT]Au0ÓTEC Ele TCl 8ELVCl Kal OLUTTE</>EUYÓTEC WCL · füxwc yap
ciTTa0ELC yí.yvovTaL oi. d.v0pwTToL, f¡ TC¡l µr¡ TTETTELpuc0m f¡ TC¡J
�OT]0EÍ.ac EXELV, wcTTEp EV To1c KaTa 0áAaTTav KLv8úvmc o'l
30 TE CÍTTELpoL XELµwvoc 0appoúcL Ta µÉ>.AovTa rnl o\. �OTJ0EÍ.ac
EXOVTEC füa TTJV EµTTELpí.av. Kal OTUV TOLC oµoÍ.OLC <f>o�pov
µr¡ fi, µT]BE TOLC T)TTOCL Kal wv KpEÍ.TTOUC OLOVTUL ELVUL º OLOVTUL
BE wv KEKpaTl)KaCLV Tl UUTWV Tl TWV KpELTTÓVWV f¡ TWV O�LOLWV.
Kal áv ÚTTÚPXELV aÚTo1c otwvTm TTAEÍ.w Kal µEÍ.(w, ole
1383b ÚTTEpÉXOVTEC </>o�EpoÍ. ELCLv· Taúrn 8É ECTL TTAiWoc XPT]µáTwv
Kal tcxuc cwµáTWV Kal q>Í.AWV KaL xwpac Kal TWV TTpüC TTÓAEµov
TTapacKEuwv, f¡ TTacwv f¡ Twv µqí.cTwv. Kal Eav µr¡ TJOLKTJKÓTEC
WCLV µT]8Éva f¡ µr¡ TTo>-Aouc f¡ µr¡ TOÚTouc TTap' <ilv <f>o�oúvTaL,
5 Kal oAWC dv TU TTpoc Touc 0EOuc auTo1c KaAGk EXlJ, Tá TE
d>.Aa rnl TU cim'> CT]µEÍ.wv Kal >-.oyí.wv· 0appaAÉOv yap Tl ópy-{¡,
TO BE µr¡ cifüKE1v ci>.A' ciOLKE1c0m ópyfjc TTOLTJTLKÓV, TO BE 0E'iov
úrroXaµ�vETat �T]0E1v To1c OOLKouµÉvoLc. Kal OTav ETTLXELpüÍJVTEc

85
RETÓRICA 11

cosas terribles que están lejos, como las salvadoras que están
cerca; también las rectificaciones y socorros, si fueren mu­
chos y grandiosos o ambas cosas; también si ni hubieren sido
injuriados ni hubieren injuriado,32 y si los rivales o no exis­
tieran en absoluto o no tuvieran poder o, teniendo poder,
fueren amigos o hubieren hecho el bien o lo hubieren reci­
bido, o fueren más numerosos que aquellos a quienes acon­
tecen las mismas cosas, o más fuertes, o ambas cosas. Y ellos,
hallándose así, son valerosos: si pensaren que en muchas cosas
han tenido éxito y que no han sufrido, o si muchas veces hu­
biere incurrido en cosas terribles y hubieren escapado. Pues
de dos maneras los hombres se hacen impasibles, o por no
haber experimentado o por tener auxilios; como en el mar,
en medio de los peligros son valerosos tanto los sin experien­
cia de tormenta, en cuanto a cosas futuras, como los que tie­
nen auxilios, a causa de la experiencia. También cuando para
sus semejantes no hubiere cosa temible, ni para los inferio­
res, ni para aquellos, más poderosos que los cuales piensan
que son; y lo piensan de aquellos a quienes han dominado, o
a ésos o a sus superiores o a sus semejantes. También acaso
pensaran que para ellos existen más cosas o mayores que
aquellas por las cuales son temibles quienes sobresalen; y
ésas son, abundancia de riquezas y fuerza de cuerpos, tam- 1383b
bién de amigos y de tierra y de los equipos para la guerra, o
de todos o de los más importantes. También si no hubieren
injuriado a nadie o no a muchos o no a aquellos de quienes
temen; y en suma, si para ellos estuvieran bien las cosas re­
lativas a los dioses, tanto las demás como las que dependen
de los presagios y oráculos; pues cosa valerosa es la ira, y
productivo de ira es el no injuriar sino ser injuriado, y se su­
pone que lo divino auxilia a quienes son injuriados. También
cuando, al emprender algo, pensaren que nada sufrirían ni

85
ARISTÓTELES

r\ µ118Ev av na0üv [µ118€" TTELCEe0m] r\ KaTop0weELV OLWVTUL.


10 Kal TTEpl µh Twv <J>oj3Epwv Kal 0appaAÉwv Etp11rnL.
6 Ilota 8' alcxúvovTm rnl avmexuvToÍJeLV, Kal npoe TÍ.vae
Kal TTwe EXOVTEe, EK Twv& 8f)AOV. i!eTw 6r¡ alcxúV'll AÚTTT) ne
r\ rnpaxr¡ TTEpl Ta Ele a.8�í.av cpmvóµEva <pÉpnv Twv KaKwv,
r\ TTapóVTWV r\ yeyovÓTwv i\ µEAAÓVTWV, r¡ 6' Ó.VaLCXUVTÍ.a
15 ÓALywpta TLe Kal aná0na TTEpl Ta auTa rnurn. El 611 ECTLV
alcxúV11 r¡ opLc0Éiea, avárKll alcxúvEe0m ETTL TOLC TOLOÚTOLe
TWV KaKWV oca alcxpa 80KEL dvm r\ auT0 r\ wv <ppüVTL(EL.
TowvTa 6' ECTlv oca ano KaKÍ.ae e'pya EeTí.v, olov TO anoí3aAE'iv
aentoa r\ cpvyüv· ano &L>..tae yáp. Kal TO anoeTEpf)em
20 napaKaTa0iíKllv [r\ a.6u<f¡cm]· ano Ó.OLKÍ.ae yáp. Kal TO euyyEvÉc0aL
ale ou 6E1 r\ oú ou &1 r\ OTE ou 8E1 · ano Ó.KoAací.ae yáp. Kal
To KEpoatvnv ano µLKpwv r\ alcxpwv r\ ano a.8uváTwv, olov
TTEVTJTWV r\ TE0vEwTwv, 80Ev Kal r¡ napoLµta TO ano VEKpou
<pÉpELv· ano alcxpoKEp&tae yap Kal avEAEu0Eptae. Kal To µr¡
25 �0110E'iv, 6uváµEvov, Ele xpriµarn, r\ �TTOV �0118üv. Kal TO
�0110E'ic8m napa Twv �nov EUTTÓpwv, Kal 6avd(Ee0m oTE
6�EL alTELV, Kal alTELV oTE Ó.TTULTELV, Kal Ó.TTULTELV oTE ahüv,
Kal ETTULVELV éi 66éEL alTELV, Kal TO Ó.TTOTETUXllKÓTa µ118EV
�TTOV' TTÓVTa yap Ó.VEAEu0Eptae TaUTa CllµEta, TO 6' ETTULVELV
30 TTapóVTae KOAaKEÍ.ae, Kal TO TÓ.ya0a µEv ÚTTEpETTaLVELV Ta 8E
cpau;\a euvaAEL<pELV, Kal TO ÚTTEpaAyE'iv a>..yoDVTL napóvrn, Kal
TO.AA.a TTÓVTa oca TOLaÍJTa . KOAaKdae yap CllµEta. Kal TO µT]
ÚTToµÉVELV TTÓVOUC oüc ol TTpEe�ÚTEpol r\ Tpu<pwVTEe r\ EV

86
RETÓRICA 11

sufrirán, o que tendrán éxito. Y bien, acerca de las cosas te­


mibles y valerosas ha sido dicho.
6 Y de cuáles cosas se avergüenzan y son desvergonzados,
y ante quiénes y cómo hallándose, es claro a partir de lo si­
guiente. Sea, pues, la vergüenza, cierto pesar o turbación res­
pecto a aquellos de los males que es manifiesto que llevan a la
infamia,33 o presentes o pasados o futuros; y la desvergüenza,
cierto menosprecio e impasibilidad respecto a esas mismas
cosas. Si, pues, la definida es la vergüenza, es necesidad aver­
gonzarse sobre tales de los males, cuantos parecen ser ver­
gonzosos o para uno mismo o para aquellos de quienes se
preocupa. Y son tales, ctiantas acciones proceden de un vicio,
cual el arrojar un escudo o huír; pues es propio de la cobar­
día. También el defraudar un depósito (o injuriar); pues es de
injusticia. También el copularse a aquéllas con quienes no se
debe, o donde no se debe, o cuando no se debe; pues es de
incontinencia. También el lucrar de cosas pequeñas o ver­
gonzosas, o de los impotentes, cual de los pobres o de los
muertos, de donde también el proverbio de "sacar provecho
del muerto" pues es de avaricia y mezquindad. También, pu­
diendo, no socorrer en dinero, o socorrer menos. También el
ser socorrido por parte de los de menos recursos; y el pedir
prestado, cuando parecerá que se mendiga; y mendigar,
cuando parecerá que se reclama; y reclamar, cuando parece­
rá que se mendiga; y alabar lo que parecerá que se mendiga;
y el que quien no ha obtenido, no menos insista; pues todas
esas cosas son señales de mezquindad. Y el alabar a los pre­
sentes, de adulación; también el alabar sobremanera las cosas
buenas, solapar, en cambio, los defectos;· y el dolerse sobre­
manera delante de quien se duele; y todas las demás accio­
nes, cuantas son semejantes; pues son señales de adulación.
También el no soportar las fatigas que los ancianos o quienes

86
ARISTÓTELES

1384a e-eoudc;t µéi>-.Aov OVTEC f¡ OAWC ol a8uvaTú'.m::-poL· TTávrn yap


µa>..aKtac cr¡µÉia. Kal. TO iJ<p' ÉTÉpou EV TTácxELv, Kal. TO
TTOAAáKLC, Kal. o EV ETTOLT]CEV OVEL8t(ELV' µtKpo!/Juxtac yap
TTávTa Kal. TaTTELVÓTTJTOC CT]µÉia. Kal. TO TTEpl aiJTou TTávTa
5 >..ÉyELv Kal ETTayyÉ>-.AEc0m, Kal. TO TClAAÓTpta aÚTOu <pácKEtv·
a>..a(ovdac yáp. óµotwc 8E Kal aTTo Twv c'í>J..wv ÉKáCTTJC Twv
TOU 176ouc KaKLWV TU Epya Kal. TU cr¡µda Kal. Ta oµota· alcxpa
yap Kal. ava(cxuvTa. Kal. ETTL TOÚTOLC TO TWV KaAWV wv TTáVTEC
µETÉXOUCLV, fi ol oµotOL TTáVTEC 11 oí. TTAELCTOL, µ11
10 µETÉXELv-óµotouc 8E AÉyw óµoE0vE1c, TTOALTac, lÍALKLWTac,
cuyyEVELC, OAWC TOUC te tcou-alcxpov yap 178T] TO µ11 µETÉXELV
otov TTat8EÚCEwc ETTL TocouTov, Kal. Twv c'í>J..wv óµotwc. TTávTa
8E TaÍJTa µéi>-.Aov, av 8t' ÉaUTOV <paL TaL . OÜTW yap 178T] ClTTO
VT]

KaK(ac µéi>-.Aov, av aUTOC 11 ai'.noc TWV ÚTTapeávTWV fi


15 ÚTTapXÓVTWV 11 µEAAÓVTWV. TTÚCXOVTEC OC f¡ TTETTOV0ÓTEC T)
TTELCÓµEVOL TU TOLaUTa alcxúvoVTat oca Ele anµ(av <pÉpEL Kal
6vd8T]· rnuTa 8' kTl. Ta Ele ÚTTTJpETTJCELc f¡ cwµaTOc f¡ Épywv
alcxpwv, wv ECTLV TO ú�p((Ec0m. Kal. Ta µEv Ele aKo>..adav
Kal. ÉKÓVTa Kal ClKOVTa, Ta 8' Ele �(av ClKOVTa · ClTTO avav8p(ac
20 yap T) 8ELALaC 1Í ÚTToµoVT) Kal. TO µ11 aµúvEc0m.
a µEv ovv alcxúvovrnL, TaUT' ECTL KaL TU TOLaÍJTa· ETTEL
8E TTEpl. a8oetac <f>avrnda ECTLV ii alcxúVTJ, Kal. TaÚTT]C auTfjc
xáptv ClAACl µ11 TWV QTTO�atVÓVTWV, ou&:l.c 8E Tfjc 8ÓeT]C
<ppüVTL(fl a>-.A' T) füa TOUC 8oeá(OVTaC, aváyKT} TOÚTOUC
25 alcxúvEc0m <ilV Myov ÉXEL. Myov 8E ÉXEL TWV eauµa(ÓVTWV,

87
RETÓRICA II

gustan lujos o los que están en más abundancia o, en suma, 1384a


los que son más impotentes; pues todas son señales de mor­
bidez. También el recibir bien de otro, y que sea muchas ve-
ces, y reprochar el bien que alguien hizo; pues todas son
señales de pusilanimidad y bajeza. También el decir y procla-
mar todas las acciones acerca de sí mismo, y afirmar que las
ajenas son de sí mismo; pues es de jactancia. E igualmente
también las acciones que proceden de cada uno de los de-
más vicios del carácter, y las señales, y cosas semejantes;
pues son vergonzosas y descaradas. Y además de estas cosas,
el no participar de las cosas hermosas de las que todos par­
ticipan, o todos los semejantes, o la mayoría -y llamo se­
mejantes a los de la misma raza, a los que están de igual a
igual- pues es ya vergonzoso el no participar, por ejemplo,
de la educación hasta cierto grado, e igualmente de las de-
más cosas. Y todas esas cosas lo son más, si es manifiesto
que son a causa de uno mismo; así, en efecto, ya proceden
más de un vicio, si uno mismo fuere causante de las que suce­
dieron o de las que suceden o de las futuras. Y se avergüenzan
padeciendo o habiendo padecido o habiendo de padecer cosas
semejantes, cuantas llevan al deshonor y a la ignominia. Y ésas
son las cosas que llevan a servilismos o del cuerpo o de ac­
ciones vergonzosas, de las cuales es el ser ultrajado. Y unas,
voluntarias e involuntarias, a la incontinencia; otras, involun­
tarias, a la violencia; pues de no virilidad o de cobardía pro-
cede la tolerancia y el no defenderse.
Así pues, de lo que se avergüenzan son esas y cosas seme­
jantes. Y puesto que la vergüenza es imaginación acerca de la
infamia y en razón de esa misma y no de sus consecuencias,
y que ninguno se preocupa de la opinión, a no ser a causa de
los que opinan, es necesidad que uno se avergüence ante
aquellos de quienes tiene consideración: y tiene considera-

87
ARISTÓTELES

Kal oüc 0auµá(EL, Kal i)(p' wv �oÚAETm 0auµá(Ec0m, Kal TTpoc


oÜC <j>LAOTLµELTUL, KaL WV µT] KaTa<j>poVEL TT}C 8661c-
8auµá(Ec8aL µtv ovv �OÚAOVTUL ÚTTO TOÚTWV KUL 0auµá(OUCL
TOÚTOUC OCOL TL EXOUCLV aya8ov TWV nµlwv, fi TTap' wv
30 TuyxávoucLv 8EÓµEVOL c<j>óópa nvoc wv EKELVOL KÚpLOL, olov
ol lpwvTEC' <j>LAonµovvTm 8t TTpoc Touc 6µoí.ouc· <j>povTt(oucL
8' WC ClAl78EUÓVTWV TWV <j>poví.µwv, TOLOl!TOL 8' o'( TE
TTpEC�ÚTEpoL Kal. ol TTrnm&uµÉvoL. Kal Ta Év éxf>0a>-.µo'ic Kal
Ta lv <j>avEp<+> µñX.X.ov (o8Ev Kal TJ TTapoLµta TO Év 6<j>0aX.µo'ic
35 ELVUL al&;;)· füa TOl!TO TOUC ClEL TTapEcoµÉvouc µax.>-.ov
1384b alcxúvoVTaL KaL TOUC TTpüCÉXOVTUC UUTOLC, füa TO EV
6<j>0aAµOLC aµ<j>ÓTEpa. Kal TOUC µT) TTEpl Tal/TCl EVÓXOUC' 8f¡X.ov
yap OTL TClVaVTÍ.a OOKEL TOÚTOLC. Kal TOUC µr¡ cuyyvwµovLKOUC
a yáp TLC UUTOC TTOLEL, Tal!Ta
TOLC <j>awoµÉVOLC áµapTáVELV'
5 AÉyETm TOLC TTÉAac ou VEµEcñv, WCTE a µr¡ TTOLEL, 8f¡X.ov OTL
VEµEc�. Kal TOUC EéayyEATLKOUC TTOAAOLC' OOOEV yap 8La<j>ÉpEL
µr¡ 80KELV fi µr¡ ÉcayyÉAAELV' lcayyEATLKOL 8E o'( TE
T)8LK17µÉvOL, 8La TO rrapaT17pELV, Kal ol KUKOAÓyOL . ELTTEp yap
Kal Touc µ11 áµapTávovTac, En µax.>-.ov Touc áµapTávovTac.
10 Kal ole TJ 8LaTpL�TJ ETTl Ta'ic Twv TTÉAac áµapTÍ.mc, olov
XAEOOCTa'ic rnl Kwµ(¡)8oTToLo'ic- KaKoAÓym yáp TTWC otJTOL Kal
EéayyEATLKOL. KUL EV ole µ178Ev CllTOTETUXTJKUCLV" WCTTEp yap
0auµa(ÓµEVOL füáKELVTaL' füo KUL TOUC TTpwTOV 8E178ÉVTUC TL
alcxúvoVTaL wc OVBÉV TTW T)OOCl7KÓTEC EV UUTOLC' TOLOl!TOL BE
15 ol dpn �ouMµEVOL <j>LAOL Elvm (Ta yap �ÉATLCTa TE0ÉaVTaL.

88
RETÓRICA II

ción de los que admiran y de aquellos a quienes admiran,


también de aquellos por quienes quiere ser admirado; y de
aquellos con quienes rivaliza y de quienes no desprecia la
opinión. Así, pues, quieren ser admirados por aquellos y ad­
miran a aquellos, cuantos poseen bien alguno de los aprecia-
bles, o de quienes sobremanera solicitan alguna de las cosas
de las que ellos son dueños, cual los amantes. Y rivalizan con
sus iguales. Y tienen consideración de los prudentes, porque
dicen verdad; y son tales los más ancianos y los que han sido
educados. También se avergüenzan de las cosas que están a
la vista y más de las que están de manifiesto (de donde tam-
bién el proverbio de que en los ojos está el pudor). Por esto
más se avergüenzan ante aquellos que siempre estarán pre­
sentes y ante los que les atienden, por estar en ambos casos a 1384b
la vista. También ante quienes no son culpables respecto a co-
sas idénticas; pues es evidente que cosas contrarias parecen a
ellos. También ante quienes no son indulgentes con quienes
parecen errar; pues cosas que uno mismo hace, se dice que
esas no reprueba a los cercanos; de manera que las que no
hace, es evidente que las reprueba. También ante los que son
parleros para con muchos; pues no juzgar o no parlar, en
nada difieren. Y son parleros, tanto los injuriados, por estar al
acecho, como los detractores; ya que si infaman hasta a los que
no yerran, aun más a los que yerran. Y ante aquellos para
quienes el pasatiempo está en los yerros de los de cerca, cual
para satíricos y cómicos; pues en cierto modo éstos son de­
tractores y parleros. También ante aquellos entre quienes en
nada han fracasado pues se hallan como quienes son admi­
rados. Por esto también se avergüenzan ante quienes por
primera vez solicitan algo, porque nunca en nada se han infa­
mado entre ellos; y son tales, los que apenas quieren ser
amigos (pues han contemplado sus mejores cosas; por esto

88
ARISTÓTELES

füo EÜ EXEL 1Í TOU EupLTTL8ou a.TTÓKpLCLC TTpüC TOUC CupaKodouc),


Kal Twv rráAm yvwptµwv ol µT)8Ev cuvn8ÓTEC. atcxúvovTm
8E ou µ óvov auTa Ta pT)0ÉVTa atcxuvTTJACl a.AA.a Kal. Ta CT)µEta,
olov ou óvov aq>pofücLá(ovTEC a.AA.a Kal. Ta CT)µE1a UUTOU,
µ

20 Kal ou µ óvov TTOLOUVTEC Ta atcxpá, a.AA.a Kal AÉ'}'OVTEC. 6µotwc


8E ou TOUC ELpT)µÉvouc µ óvov atcxúvoVTal, a.AA.a Kal. TOUC
8T)Awcovwc auTo1c, olov 0Epárrovwc Kal q>LAouc TOÚTwv. 01..wc
8E ouK atcxúvovwL oü0' wv rro1..u Kawq>povoucL TÍlC 8ó�T)C Tou
O.AT)0EÚELV (ou8Elc yap rrmfüa Kal ST)pta alcxúvETm), OUTE
25 TaUTa TOUC yvwptµouc Kal. TOUC O.'}'VWTaC, a.AA.a TOUC µEv
yvwptµouc Ta TTpüC a.Ar¡0ELUV 80KOUVTa TOUC 8' arrw0EV Ta TTpüC
Tov vó µov.
UUTOL 8E til8E füaKELµEVOL atcxuv0E'iEV av, TTPWTOV µEv El
úrrápxmEv rrpoc auTouc i!xovTEC oÜTwc TLVEC o'(ovc i!q>aµEv
Elvm oüc alcxúvovwL �cav 8' oüTOL 11 <OL> 0auµa(óµEvoL 11
30 eauµá(OVTEC 11 ú</>' wv �OÚAOVTaL 0auµá(Ec0m, 11 wv 8fovwt
nva xpEtav �e µ17 TEÚ�OVTaL a8o�OL OVTEC, Kal OÜTOL 11
6pwVTEC (wCTTEp Kufüac TTEpl TÍlC Cáµou KAT)pouxtac E8T)µT)yó­
PTJCEV' r#ou yap ÚTTOAa�(Cv TOUC 'AST)vatouc TTEplECTávm
KÚKAffl Touc "EAAT)vac, wc 6pwvwc Kal µ17 µ óvov a.KoucoµÉvouc
35 a a.v ¡jrr¡q>LCWVTaL), 11 a.v TTAT)CLOV CilCLV ol TOLOUTOL, 11 µÉAAWCLV
atcei¡cEc0m · füo KaL 6pacem O.TUXOUVTEC ÚTTO TWV (T)AOÚVTWV
1385a TTOTE ou �OÚAOVTal' eauµacwl yap ol (T)AWTal. Kal. OTaV
i!xwcLV a rnTmcxúvoucLV i!pya Kal rrpáyµaw 11 aúTwv 11 rrpo­
yóvwv 11 UAAWV TLVWV rrpoc oüc úrrápxn auTOLC ª'YXLCTELa TLC.
Kal é\1..wc ÚTTEp wv alcxúvovwL auTot · Eld 8' oüToL ol ElpT)µÉ-

89
RETÓRICA II

bien está la respuesta de Eurípides34 a los siracusanos), y de


los conocidos desde antes, los que nada conocen. Y se aver­
güenzan, no sólo de las cosas mismas vergonzosas menciona­
das, sino también de sus señales; así, no sólo haciendo el amor,
sino también de las señales de ello; y no sólo haciendo cosas
vergonzosas, sino también diciéndolas. E igualmente, no sólo
se avergüenzan ante los mencionados, sino también ante
quienes lo declararán a ésos, cual los criados y amigos de
ellos. Por el contrario, totalmente no se avergüenzan, ni ante
aquellos de quienes mucho desprecian la opinión de decir
verdad (nadie, en efecto, se avergüenza ante niños y anima­
les), ni por las mismas cosas ante los conocidos y ante los
desconocidos, sino que ante los conocidos por las que lo pa­
recen en verdad, y ante los lejanos por las que según la cos­
tumbre.
Y ellos podrían avergonzarse dispuestos así: primeramen-
te, si ante ellos se hallaren algunos que fueren así, cuales de­
cíamos que son aquellos ante quienes se avergüenzan. Y ésos
eran o (los) que son admirados por ellos o los que los admiran
o aquellos por los cuales quieren ser admirados, o de quienes
solicitan algún servicio que no obtendrán siendo infames; y
éstos, o cuando los ven, (como Kydias35 arengaba acerca de
la clerüjía de Samos; pedía, en efecto, que los atenienses su­
pusieran que los helenos estaban alrededor en círculo como
mirando y no solamente para escuchar las cosas que se vo­
tarían), o si los tales estuvieren cerca, o fueran a darse cuen-
ta. Por esto también desafortunados, no quieren ser vistos
alguna vez por quienes los emulan; pues los emuladores son 1385a
admiradores. También cuando tuvieren acciones y cosas que
avergüenzan, o de ellos mismos o de sus antepasados o de
algunos otros con cjuienes para ellos existe algún parentesco
cercano. Y en suma, por quienes ellos se avergüenzan; y és-

89
ARISTÓTELES

voL Kal ot Ele auToue civm/>EpÓµEvoL, f¡ <ilv fü8áeKaAOL f¡


5 eúµ�OUAOL -y eyóvaeLV, T¡ EO.V WeLV ETEpOL oµOLOL TTpóe oüc
q>LAOTLµOÜVTaL. TTOAACI. yap alcxuvóµEVOL füa TOUe TOLOÚTOUC
KaL TTOLOÜeL Kal ou TTOLOÜeLV. KaL µÉAAOVTEe ópa.eem Kal EV
<j>avEp4) civaCTpÉq>Ee0m To'ic euvEL86eu· alcxuvTTJAOL µo.AAov
Eldv· o0EV Ka\. 'Avn<j>wv ó TTOLTJníe, µÉAAWV ciTTOTUµTTaVL(Ee0m
10 ÚTTO L\Lovudou, ElTTEV, lBwv Toue euvaTTo0v(ieKELV µÉAAOVTae
E)'KaAUTTTOµÉvoue we f¡Eeav füa TWV TTUAWV, "TL EyKaAÚTTTEe0E;"
Eq>T)' -� µr¡ aÜpLÓV ne úµa.e 'l811 TOÚTwv;·
TTEpl µEv ovv alcxúvrie rnürn· TTEp\. 8E civmcxuvTtae 8T1>-ov
we EK Twv ivaVTtwv EUTTop�eoµEv.
15 7 Tbv BE xápLv i!xoucL Kal ETTl TLCLV Kal TTwc aUTol EXOVTEe,
ópLeaµÉvme Ti'¡v xápLv 8T1>-ov ECTaL. ECTw 81'¡ xápLe, Ka0' f¡v
ó ifxwv AÉ)'ETaL xápLv EXELV, ÚTToupyta T4) 8rnµÉvc+i µr¡ civTt
nvoe, µri8' '(va n aUT4) T4) ÚTToupyoüvn ciAA' 'Cva n EKELvw·
µeyáAT) 8E av iJ e<j>68pa 8EÓµEvoe, f¡ µeyáAWV Kal xa>-rnwv,
20 TJ EV Kmpo1e TOLOÚTOLe, TJ µóvoc TJ TTpWTOe TJ µáALeTa. &�eELe
8É ELCLV al üpÉ�ELe, Ka\. TOÚTWV µáALeTa al µETa AÚTTT)e TOÜ
µr¡ )'LyvoµÉvou. TOLaÜTm 8E at lm0uµtm, olov Epwc, rnl al
EV Tal.e TOÜ ewµaToe KaKweEeLV Kal EV KLV8ÚVOLe' KaL -yap ó
KLV8UVEÚWV Em0uµEL KaL ó AUTTOÚµEvoc· füo ol EV TTEVLc;t
25 TTapLeTáµEVOL Kal <j>u-ya'ic, Kd.V µLKpa ÚTTTJpEníeweLV, füa TO
µÉ-yE0oc Tlle &�eEwe Kal Tov Kmpov KEXapLeµÉvoL, olov ó iv
AuKEL c+J Tov <j>opµov 8oúe. civá-yKT) ovv µá>-Lern µEv Ele rnuTa
EXELV Ti'¡v imoup-ytav, El 8E µ�. Ele ka f¡ µd(w· weTE ETTEL

90
RETÓRICA II

tos son, los mencionados y los que con aquellos se relacio­


nan, de los cuales han sido o maestros o consejeros, o si
hubiere otros semejantes con los cuales rivalizan; pues aver­
gonzándose a causa de los tales, muchas cosas hacen y tam­
bién no hacen. Y cuando van a ser vistos y de continuo vivir
al descubierto con sus conocedores, son más vergonzosos;
de donde también el poeta Antifonte,36 a punto de ser vapu­
leado por Dionisia, dijo, viendo que, los que juntamente iban
a morir, se cubrían el rostro cuando iban a través de las
puertas: "¿por qué os cubrís el rostro?", dijo, "¿Acaso alguno
de éstos no os ha de ver mañana?"
Así pues, estas cosas acerca de la vergüenza. Y acerca de
la desvergüenza es evidente que abundaremos en recursos a
partir de los contrarios.
7 Y a quiénes hacen un favor37 y en qué cosas y cómo ha­
llándose ellos, será claro para nosotros habiendo definido el
favor. Sea, pues, favor, según el cual quien lo hace se dice que
hace un favor, un servicio a quien lo necesita, no a cambio de
algo, ni para que haya algo para el mismo que hace el servicio,
sino para que haya algo para aquél. Y será grande, si estuviera
muy necesitado, o de grandes y difíciles cosas, o en ocasio­
nes semejantes, o único o primero o principalmente. Y son
necesidades los apetitos, y de éstos, principalmente los que
son con pesar de lo que no sucede. Y son tales, las concu­
piscencias, como el amor, tanto las que hay en los males del
cuerpo como las que hay en los peligros; pues tanto el que
peligra ansía, como el afligido. Por esto quienes en pobreza y
destierros asisten, aunque en pequeñas cosas sirvieren, a
causa de la magnitud de la necesidad y a causa de la ocasión
han favorecido,38 como el que dio el tapete en (el) Liceo. Así
pues, es necesidad hacer el servicio principalmente para esas
mismas cosas, y sí no, para iguales o mayores. De manera

90
ARISTÓTELES

q>avEpov rnl ole Kal E<t>' ole ytyvETm xápLc Kal rrwc i:xoucL,
30 8f¡},.ov on EK TOÚTwv rrapacKEuacTÉOv, Touc µEv 8ELKVÚVTac
11 ovrnc 11 yEyEVT]µÉvouc EV TOLaÚTIJ AÚTTlJ Kal 8d¡cEL, Touc
BE Í.mT]pETTJKÓTac EV TOLaÚTIJ XpELQ. Towvr6v n 11 Í.mT]pETOWTac.
q>avEpov 8E Kal o0EV a<pmpE1c0m EV8ÉXETQL n¡v xápLV rnl
1385b TTOLELV axaptcrnuc· 11 yap OTL airrcíiv EVEKQ ÚTfTlpETOVCLV 11
ÚTfTlPÉTTJcav (ToDTo 8 • ouK �v xápLd, r\ on arro TúxTJc cuvÉrrEcEv
11 cuVT}vayKácOT]cav, r\ on arrÉ8wKav a.AA' ouK E8wKav, ELTE
EL86TEC ELTE µi r aµ<pOTÉpwc yap TO QVTL TLVOC, WCTE ou8'
5 OÜTWC av E'll] xápLC. KQL TTEpl árrácac Tac KaTT)yoptac CKC
TTTÉOV' T] yap xápLC ECTlv 11 OTL rn8l 11 TOC6v8E 11 TOL6v&
11 TTÓTE 11 rrou. CT]µE'iov 8E EL E>-anov µr¡ ÚTfTlpÉTT)cav, Kal. EL
TOLC EX0po1c 11 TalJT(l 11 ka r\ µd(w· 8f¡AOV yap OTL OOOE TQVTQ
T]µcíiv EVEKa. 11 EL q>aDAa EL&'.>c· ou8Elc yap oµOAOYEL 8E1c0m
10 <paÚAWv.
8 Kal. TTEpl µtv TOU xapt(Ec0m Kal axapLCTELV ELPTJTaL·
TTOLQ 8' EAEELVa Kal TLVQC EAEOVCL, rnl TTWC auTol EXOVTEC,
AÉywµEv. ECTW 8r¡ EAEOC AÚTfTl ne ETTl <pmvoµÉvep KUK<tJ
<p0apnK<t\ 11 AUTfTlP<tJ ToD ava�tou TVyxávnv, o Kav auToc
15 TTpOC8oKT]CELEV av rra0E1v 11 TWV aÚTOU TLVQ, Kal. TOUTO OTQV
TTAT]CLOV <pULVTJ7"aL' 8f¡AOV yap OTL civáyKT] TOV µÉAAOVTQ
EAETJCELV úrrápxnv TOLOUTov olov oi'.Ec0m rra0E1v dv TL KaKov
11 avTov 11 Tcíiv aÚToD TLVa, Kal. TOLOUTO KaKov olov ELPTJTaL
EV T4) üpep f\ oµOLOV 11 rrapaTTAT]CLOV' füo OUTE o\. TTQVTEAWC
20 0.TTOAWAÓTEC EAEOVCLV (ou8Ev yap av ETL rra0ELV OLOVTQL.
rrrn6v0acL yáp), oÜTE o\. ÚTTEpEU8mµovE1v ol6µEvoL, a.AA'

91
RETÓRICA II

que, puesto que es manifiesto a quiénes y por qué cosas se


realiza el favor y cómo están dispuestos, es evidente que a
partir de éstas se ha de disponer, por una parte, a los que ma­
nifiestan o que están o que estuvieron en tal pena y necesidad;
por otra, a los que manifiestan que en tal necesidad sirvieron
o sirven tal cosa. Y es evidente también de dónde es posible
quitar el favor y hacer a los desfavorecedores. En efecto, o
porque en razón de sí mismos sirven o sirvieron (y esto no I385b
era favor), o porque por suerte ocurrió o fueron constreñi-
dos, o porque retribuyeron mas no dieron, sea sabiéndolo
sea que no; pues de las dos maneras es el 'a cambio de algo',
de manera que así tampoco sería favor. También respecto a
todas las categorías se ha de examinar; pues el favor es o
porque es esto o tanto o tal o en un tiempo o en un lugar. Y es
señal, si en cosa inferior no sirvieron; también si a los enemigos
sirvieran, o las mismas cosas o cosas iguales o mayores; pues es
evidente que tampoco ésas son en razón de nosotros. O si in­
significantes, sabiéndolo; pues nadie reconoce que necesita
cosas insignificantes.
8 Y bien, acerca del favorecer y no favorecer se ha dicho.
Y cuáles cosas son compasibles y a quiénes compadecen y
cómo hallándose ellos, digámoslo. Sea, pues, compasión cierto
pesar por manifiesto mal destructivo o penoso, de alguien no
merecedor de alcanzarlo; el cual también uno mismo podría
(alcanzarlo) o bien alguno de los suyos, y esto, cuando se
manifieste cercano. Es, pues, evidente que es necesidad que
quien ha de compadecerse sea tal, que piense que podría
sufrir algún mal, o él mismo o alguno de los suyos; y un mal
tal, cual se ha dicho en la definición, o semejante o aproxi­
mado. Por esto, ni los que totalmente están perdidos se com­
padecen (pues piensan que ya nada pueden padecer, porque
lo han padecido), ni los que piensan que son sobremanera

91
ARISTÓTELES

ú�pl(OVCLV' El yap QTTQVTQ OLOVTQL ÚTTÚPXELV Taya0á, 8-fiX.ov


on Ka\. To µ11 EV8ÉXEc0m na0E'iv µT)8Ev KaK6v· Kal yap TOÍJTo
TWV aya0wv. Eld & TOLOUTOL olm voµt(ELV na0ELV av, o'( TE
nrnov06TEC -/í8TJ Kal 8LanEq>Euy6TEC, Kal o\. npEc�ÚTEpoL rn\.
25 füa TO </>poVELV Ka\. 8L' EµTTELpLaV, Ka\. ol ac0EVELC, KUL ol
8nMTEpoL µu>-.A.ov, Ka\. ol nrnm&uµÉvov EtJAÓ)'LCTOL yáp. rn\.
ole únápxoucL YOVELC 11 TÉKVU 11 yuvdiKEC" UUTOU TE yap Tal/TU,
rnl ola na0E'iv Ta ElpT)µÉva. Ka\. ol µr¡TE EV av8pdac ná0n
OVTEC, olov EV ópyíJ 11 0áppEL (aMyLCTa yap TOU ECoµÉvou
30 TQUTa), µr¡TE EV ú�pLCTLKÍJ 8La0ÉcEL (Ka\. yap OVTOL aMyLCTOL
TOU TTELCEC0a( TL), a>-.A.' o\. µETa�u TOÚTWV, µr¡T' UV cpo�oÚµEVOL
ccp68pa· OtJ yap EAEOUCLV ol EKTTETTAT)yµÉvOL, füa TO ELVUL npoc
T(Íi olKEL<p ná0n. Kc'iv otwvTat TLvac dvm TWV ETTLELKwv· ó
1386a yap µT)8Éva ol6µEVOC návrnc olr¡cnm a�LOVC ELVUL KUKOU. Ka\.
oX.wc 811 owv EXlJ oÜTwc wCT' avaµvric0fivm Towurn
cuµ�E�TJKÓTa 11 aÚT(Íi -/í <TW> TWV aÚTou, 11 EAnkm yEvÉc0m
aÚT(Íi T) T(p TWV aÚTOU.
wc µEv ovv EXOVTEC EAEOUCLV ELpT)TUL, él. 8' EAEOUCLV EK TOU
5 ÓpLcµou 8-fiX.ov· oca TE yap TWV AUTTT)pWV KUL 68uvripwv
cp0apTLKÚ, návrn EAEELVÚ, Kal oca aVULpETLKÚ, Kal ocwv � TÚ.)(17
alTta KaKwv µÉyE0oc EXÓVTWV. ECTL 8E 68uvripa µEv rnl
cp0apnKa 0ávaTOL Ka\. alKtm cwµáTwv Kal KUKWCELC Kal yfipac
Ka\. v6cm Ka\. Tpo</>fic Ev&w, <ilv 8' � TÚXTJ alTta KaKwv a</>LX.ta,
10 ÓALyo</>LALU (füo Ka\. TO 8wcna.cem ano cp(X.Wv Kal cuvr¡0wv

92
RETÓRICA II

dichosos, sino que se insolentan. Pues si piensan que dispo­


nen de todos los bienes, es evidente que también del de no
ser posible que padezcan ningún mal; pues de entre los bie­
nes también está éste. Y son tales, que piensan que podrían
padecer: los que ya han sufrido y también han escapado,39 y
los ancianos, por ser prudentes y también por la experiencia;
también los débiles; y los demasiado cobardes, más; también
los que han sido educados, pues son bien calculadores. Tam­
bién aquellos para quienes existen padres o hijos o mujeres;
pues éstos son de él y también capaces de sufrir las cosas
dichas. Y los que ni están, en pasión de valentía, como en ira
o audacia (pues éstas son inadvertidas del futuro), ni en dis­
posición insolente (ya que éstos son inadvertidos de que algo
sufrirán), sino entremedias de éstos; ni a su vez los muy ate­
morizados, pues no se compadecen quienes están perturba­
dos, por estar en su propio sufrimiento. También si pensaren
que algunos son de los equitativos; pues el que piensa que
ninguno (es equitativo),40 pensará que todos son merecedores
de mal. Y en suma, pues, cuando alguien se halla de tal mane- 1386a
ra, que recuerde que cosas semejantes han sucedido o a él o a
alguien de los suyos, o que espera que sucedan a él o a alguien
de los suyos.
Así pues, de qué manera hallándose compadecen, ha sido
dicho; y qué cosas compadecen, es evidente a partir de la de­
fmición; pues de las cosas penosas y también dolorosas, cuan­
tas son destructivas, todas son compasibles, también cuantas
son aniquiladoras, y aquellos de los males que tienen mag­
nitud, cuya causa es la fortuna. Y son cosas dolorosas cierta­
mente y destructivas, las muertes y los ultrajes y malos tratos
de los cuerpos, y la vejez y las enfermedades y la carencia de
alimentos; y de los males cuya causa es la fortuna: la carencia
de amigos, la escasez de amigos (por esto también el ser

92
ARISTÓTELES

EAHLVÓV), alcxoc, cic0Évna, UVUTTT)pÍ.a, KUL TO o0Ev TTpOCÍ7KEV


ciya06v TL imáp�at KUKÓV n cuµ�f7vm, rnl TO rroAA.áKtc
15 TOLOUTOV, Kal. TO TTETTov06Toc yEvÉc0at n ciya06v, otov

Lit0rrd0n Ta rrapa �actA.Éwc TE0vEwn KaTrnɵ<j,Eh7, Kal TO fi


µT)8EV 'Yf'YEVT7C0at ciya0ov fi yEvoµÉvwv µr¡ Elvat aTTÓAUUCLV.
t<j,' ok µEv ovv EA.rnuct, TaUTa Kal Ta TotauTá tcnv·

tA.rnuct 8E Toúc TE yvwpí.µouc, áv µr¡ c<j,68pa Éyyuc wctv

20 olKHÓTT)TL (rrEpl. 8E TOÚTouc wcrrEp TTEp\. ainouc µÉAA.ovTac


lxouctv· füo Kal. ó 'Aµáctoc ETTL µEv T(¡l vi.ÉL ciyoµÉvep ETTL TO

cirro0avÉLV ouK t8áKpucEv, wc <j,adv, trrl 8E T(¡l <j,í.A.ep

rrpocatTOUVTL · TOUTO µEv yap EAffLVÓV, ÉKELVO 8E 8nv6v· TO


yap BEtvov ETEpov Tou ÉAEEtvou Ka\. EKKpoucTLKov Tou ÉA.Éou
25 KUL TTOAAÚKLC T(¡l ÉVUVTÍ.<p XPTJCLµov· <OU yap> ETL ÉAEOUCLV

Éyyuc UUTOLC TOU 8nvou OVTOcl, Kal TOUC óµoiouc ÉAEOUCLV


KUTa T]ALKÍ.av, KUTa -fíEhi, KUTa E�flC, KUTa ci�twµaTa, KUTa

yÉvrr ÉV TTO.CL yap TOÚTOLC µo.AA.ov <j,aÍ.VETQL KUL UUT(¡l áv

imá�at · OAWC yap KUL EVTaOOa 8EL AU�ELV OTL oca E</>' aÚTWV
30 <j,o�OUVTUL, TaUTa Érr' aA.AWv ytyvóµEva ÉAEOUCLV. ÉTTEL 8' Éyyuc

<j,mvóµEva Ta rráEhi EAffLVá ECTLV, Ta 8E: µupLOCTOV ETOC

yEvÓµEva fi ÉcÓµEva oün EATTÍ.(ovTEC oÜTE µEµVT)µÉvot fi OAWC


ouK EAEOUCLV f\ oux óµoí.wc, civáyKT) Touc cuvarrEpya(oµÉvouc

cxr¡µact Kat <j,wvak rnl Ec0f7ct KUL OAWC ÚTToKpí.cn EAffLVOTÉpouc

35 dvat (Éyyuc yap TTOLOUCL <j,aí.vEc0at TO KUKÓV, TTpü 6µµáTWV

TTOLOUVTEC f\ wc µÉAA.ovw f\ wc yqovÓTa· rnl Ta yEyovÓTa

93
RETÓRICA II

arrancado de los amigos y familiares es cosa compasible), la


fealdad, la debilidad, la mutilación; y el que haya ocurrido
algún mal donde era pertinente que hubiera algún bien; y el
que tal cosa suceda muchas veces; y el que suceda algún
bien de quien ha sufrido, como a Diopeites, muerto, fueron
enviadas las cosas de parte del rey;41 también el que no haya
sucedido ningún bien o que de los sucedidos no haya dis­
frute.
Así pues, ésas y semejantes cosas son por las que compa­
decen. Y compadecen a los conocidos, si por familiaridad no
estuvieren muy cerca (y para con ellos se hallan como para
consigo mismos, cuando están en riesgo. Por esto también
Amasis42 no lloró ciertamente sobre su hijo que era conduci­
do a morir, según dicen, sí, en cambio, sobre el amigo men­
dicante; esto, en efecto, era compasible, y aquello, terrible;
pues lo terrible es distinto de lo compasible, y repulsivo de la
compasión, y muchas veces útil para lo contrario; <pues no>
se compadecen ya, estando lo terrible cerca de ellos), y tam­
bién compadecen a sus semejantes en edad, en caracteres, en
reputaciones, en estirpes; pues en todas estas cosas más se
manifiesta que también a uno pudiera ocurrir. En una pala­
bra, pues, también hay que admitir que cuantas cosas temen
en sí mismos, ésas compadecen cuando suceden en los de­
más. Y puesto que los padecimientos que se manifiestan
cerca son compasibles,43 y los sucedidos o que sucederán en
el año diez mil, o totalmente no los compadecen o no de la
misma manera, ni esperando ni recordando, es necesidad que
quienes los refuerzan con gestos y voces y vestimentas y, en
suma, con actuación, sean más compasibles (pues hacen apa­
recer cerca el mal, produciéndolo ante las miradas o como
cosas inminentes o como cosas que han sucedido; y las cosas
recién sucedidas o inminentes con prestezas, son más com-

93
ARISTÓTELES

1386b apTL T] µDJ,ovrn ÓLÓ. TaXÉWV EAEELVÓTEpa), <KUL> ÓLÓ. TOUTO Ka\.
TÓ. CT]µE1a, oiov Ec6f}Tác TE Twv TTETTOveóTwv Ka\. &a TOLavra,
rnl TÓ.c n-páéELC rnl Myouc rnl &a aANI Twv tv Té¡) n-á0EL oVTwv,
otov ií8TJ TEAEUTwVTwv. Ka\. µáALcrn TO cn-ou8a.í.ouc Elvm tv To1c
5 TmoÚTmc Kmpo'ic oVTac EAEELvóv· éí.n-aVTa yó.p Tavra füó. To
tyyix: qxií.vEc0m µa>J,.ov TTOLE'i Tov EAEov, rn\. wc avaéí.ou· oVToc
Ka\. tv O<j,6a.Aµo1c qxiwoµÉvou Tou n-á0ouc.
9 'AvTÍ.KELTaL 8E Té¡) EAEE'iv µáALcm µEvo rn;\oucL vEµEcnv·
Té¡) yó.p AUTTE'ic0m ETTL Ta'ic avaéí.mc KaKon-payí.mc avTL-
KELµEvóv ten Tpón-ov nvó. Ka\. an-o Tou auTou 178ouc TO AUTTE'i-
10 c0m ETTL m'ic avaéí.mc EUTTpayí.mc. rnl c'íµ<f>w TÓ. n-áST] 178ouc
XPTJCTOU' &1 yó.p ETTL µEv TOLC avaéí.wc TTpÚTTOUCL KaKWC
cuváx0Ec0m Ka\. EAEELV, TOLC BE EtJ VEµEcnv· aÓLKOV yó.p TO
n-apó. n¡v aéí.av yLyvóµEvov· füo Kal To'ic 0EO'ic an-ofü8oµEv
TO VEµECUV.
15 8óEELE 8' av Kal 6 </)06voc Té¡) EAEE'iv Tov auTov avTLKE1c0m
TpÓTTov, wc cúvqyuc wv Kal TaUTOV Té¡) vEµEcnv, ECTL 8'
hEpov· AÚTTTJ µEv yó.p rnpaxw8T]c Ka\. 6 cp06voc ECT\.v Kal in-\.
EUTTpayí.q, a>J,.' ou TOU avaéí.ou UAAÓ. TOU kou Kal oµoí.ou. TO
8E µT] OTL auT{¡l n cuµ�-ficETm ETEpov, a>J,.ó. fü' aUTOV TOV
20 TTAT]CÍ.OV, éíTTaCLV oµoí.wc 8E'i imápXELV' ou yó.p ETL ECTal TO
µEv </)06voc, TO 8E vɵEcLc, a>J,.ó. </)6�oc, tó.v füó. TOÍJTo TJ AÚTTTJ
imáp)(l] Kal TJ mpax-fi, on auT{¡l TL ECTm </)auAov an-o Tf¡c
EKEÍ.vou EUTTpaéí.ac.
</)aVEpüV 8' OTL UKOAOu0i¡CEL Kal TO. EVaVTÍ.a n-áST] TOÚTOLC'
25 6 µEv yó.p ;\un-oúµEvoc ETTl To'ic d.vaéí.wc KaKon-payoucLv
TJC6-ficETm fi aAuTToc ECTaL in-\. To'ic tvavTÍ.wc KaKon-payoDcLv,

94
RETÓRICA 11

pasibles); (y) que por esto también sus signos, cual las vesti- t386b
mentas de quienes han padecido y también tantas cosas seme­
jantes, y sus acciones y palabras y tantas otras cosas de quienes
están en el padecimiento, son cual de quienes en este mo­
mento fallecen. Y sobre todo, el que quienes están en tales
circunstancias sean honestos, es compasible; pues todas esas
cosas, a causa de aparecer cerca, más producen la compa-
sión, tanto porque el padecimiento es inmerecido, como
porque se manifiesta a la vista.
9 Y al compadecerse se contrapone principalmente en ver­
dad lo que llaman indignarse; pues al afligirse por las no mere­
cidas desgracias está contrapuesto en cierto modo y procedien­
do del mismo carácter, el apesadumbrarse por los inmerecidos
éxitos. Y ambas pasiones son propias de un carácter noble;
pues con los que inmerecidamente son malaventurados hay
que afligirse y compadecerse y con los que bien, indignarse;
pues cosa injusta es la que sucede al margen del mérito. Por
esto también a los dioses atribuimos el indignarse.
Y la envidia parecería también oponerse del mismo modo
· al compadecerse,44 como siendo próxima e idéntica al indig­
narse, pero es otra cosa. En efecto, la envidia es también un
pesar perturbador y por el éxito, pero no del no merecedor,
sino tlel igual y semejante. Y el que no sea porque a uno
ocurrirá otra cosa, sino a causa del vecino mismo, es innece­
sario que de igual manera se presente para todos; pues ya no
será lo uno envidia, lo otro indignación, sino temor, si se pre­
sentara el pesar y la perturbación a causa de esto; porque
para uno mismo habrá daño alguno por la bienaventuranza
de aquél.
Y es manifiesto que a ésas acompañarán también las pa­
siones contrarias; ya que quien se apesadumbra por quienes
inmerecidamente son malaventurados, se complacerá o esta-

94
ARISTÓTELES

oiov TOUC rraTpa>..otac Kal. µLmcf>6vouc, éhav TÚXWCL TLµwpí.ac,


ou8Elc av AUTTTJ0EÍ.T] XPTJCT6C" 8€1. yap xaí.pELV ETTL TOLC
TOLOÚTOLC, wc 8' aihwc rnl ETTl. TOLC EO rrpáTTOUCL KaT' ci,;tav·
30 dµcf>w yap 8Í.Kata, Kal TTOLEL xatpELV TOV ETTLELKT]" civáyKT] yap
EATTÍ.(ELV úrráp,;at av O.TTEp T4) óµoí.<.¡>, Kal aÚT4>. KaL ECTLV TOU
auTov 176ouc a.rravTa TaÍJTa, Ta 8' tvav.-í.a Tov tvavTÍ.ov· ó
1387a yap auT6c ECTLV ETTLXatPÉKaKOC Kal cf>0ovEp6c- Ecf>' iíi yáp TLC
>..urrELTat yLyvoµÉv4> Kal úrrápxovn, civayrn'iov TOVTov trrl. Tf¡
CTEpT)CEL Kal Tf¡ cf>0opq. Tf¡ TOÚTOU xaí.pELV" füo KWAUTLKO µev
EA.Éou rrávrn rnvT' ECTÍ., füacf>ÉpEL 8E füa Tac ELpT]µÉVac alTÍ.ac,
5 WCTE rrpoc TO µ17 EAEELVO TTOLELV a.rravrn óµoí.wc XPTJCLµa.
TTJ)WTOV µEV OOV TTEpl TOU VEµECÓ.V AÉywµEV, TÍ.CLV TE VEµE­
CWCL Kal ETTL TÍ.CL Kal TTWC EXOVTEC auTOÍ., El Ta µna TaÍJTa
· TTEpl. TWV áA.>..wv. cf>avEpov 8' EK Twv ELpT]µÉvwv· El yáp ECTL
TO vEµEcáv >..urrE'ic0m ETTL T4J cf>mvoµÉv4> civa,;í.wc EUTTpayELV,
10 TTpWTOV µev 8fj>..ov OTL oux ot6v T' ETTL TTÓ.CL TOLC ciya0o'ic
VEµEcáv· Ol/ yap EL 8Í.KaLOC 11 civ8pELOC, 11 EL cipETTJV AT)¡/JETat,
VEµECT)CEL TOÚTC!) (ou8e yap EAEOL ETTL TOLC EVaVTÍ.OLC TOÚTWV
ELCÍ.V), ciA.Aa ETTL TTAOÚTC!) KaL 8uváµEL KaL TOLC TOLOÚTOLC, ocwv
wc árrAwc ELTTELV d,;wí. ELCLV oi. ciya0ol Kal. o\. Ta cf>úcEL EXOVTEC
15 ciya0á, ofov EvyÉvELaV Kal KáA.Aoc Kal. oca TOLaÍJTa. ETTEL 8e
To cipxa'iov tyyúc n cf>aí.vnm Tou cf>úcEL, civáyKT] To'ic TavTo
EXOUCLV ciya06v, EOV VEWCTL EXOVTEC TuyxávwcL rnl füa TOUTO
EUTTpayWCL, µá.A.Aov VEµEcáv· µá.A.Aov yap AUTTOUCLV o\. VEWCTL

95
RETÓRICA 11

rá sin pesar por quienes en forma contraria son malaventu­


rados, como de los parricidas y homicidas, cuando alcancen
castigo, ninguno honesto se apesadumbraría; pues hay que
alegrarse por los tales, y así también del mismo modo, por
los que según mérito son bienaventurados; pues ambas pa­
siones son justas y hacen que el decente se alegre. Es, en
efecto, necesidad esperar que lo que para el semejante existe,
también para uno. Y todas esas son propias del mismo carác­
ter, y las contrarias, del contrario.45 Pues es el mismo el que
se regocija y es envidioso. Porque por lo que alguien se ape- t387a
sadumbra cuando sucede y existe, es necesario que él se
alegre por la privación y la destrucción de ello. Por esto todas
ellas son en verdad impeditivas de la compasión, pero difie-
ren por las causas dichas, de manera que todas son igual­
mente útiles para hacer las cosas no compasivas. 46
Pues bien, primeramente digamos acerca del indignarse, con
quiénes se indignan y por qué cosas y cómo hallándose ellos;
en seguida, después de ésas, acerca de las demás.47 Y es ma­
nifiesto a partir de las cosas dichas; pues si el indignarse es
apesadumbrarse por quien aparece que es bienaventurado
inmerecidamente, es evidente, en primer lugar, que no es po­
sible indignarse por todos los bienes. Pues, si alguien llega a
ser justo o valiente, o si llega a obtener virtud, nadie se in­
dignará por esto (pues tampoco hay conmiseraciones por
los contrarios de estas cosas), sino por la riqueza y por el
poderío y por cosas semejantes, para decirlo·de una vez, son
merecedores los buenos y quienes por naturaleza poseen los
bienes, como nobleza y hermosura y cuantas cosas son se­
mejantes. Y puesto que lo primitivo aparece en cierto modo
cerca de lo que es por naturaleza, es necesidad indignarse
más con quienes tienen el mismo bien, si ocurriere que re­
cientemente lo tienen y a causa de esto son bienaventurados;

95
ARISTÓTELES

TTAOUTOÍJVTEC Twv rráAm Kal füó. yÉvoc· óµoí.wc 8E Kal <'ípxovTEc


20 Kal 6uváµEvm Kal TTOAÚ<pLAOL Kal EVTEKVOL Kal ÓTLouv Twv
TOLOÚTWV. Kal á.v füó. TUÍJTa (lAAO n aya0ov 'YL'YVT]Tal aUTOLC,
wcaÚTWC º Kal yó.p f111'.a00a µéiAAOV AUTTOÍJCLV ol VEÓTTAOUTOL
<'ípxovTEC füó. TOV TTAOÍJTOV T) ol apxmóTTAOUTOL. óµotwc 8E Kal
ETTl TWV a)..;\wv. atnov 8' OTL ol µev 8oKOUCL TO. aÚTWV EXELV
25 ol 8' oi'.r TO yap aEl OÜTW <fxuvóµEVOV EXELV UAT)0EC OOKEL,
WCTE ol ETEpm ou TÓ. aÚTwv EXELV. Kal ETTEL EKacTov Twv
Axaewv ou TOÍJ TUXÓVTOC aeLO .• aAAá TLC ECTLV gyg_�kz KUL
n cipµóTTov, otov orr;\wv KáAAoc ou Ti¡> füKaÍ.C¡J ápµÓTTEL a)..)..ó.
Ti¡> av8pEÍ.(¡l, Kal yáµm füa<j>ÉpoVTEC ou TOLC VEWCTL TTAOUCÍ.OLC
30 UAA<l TÓLC ElJ'YEVÉCLV º O.V OVV aya0oc WV µ17 TOÍJ ápµÓTTOVTOC
TU'YXÚlllJ, vEµECT)TÓv. Kal <To> Tov fíTTw Ti¡> KpELTTOVL
aµq>LC�T)TELV, µáALCTa µev ovv TOUC EV Ti¡> auTQ, o0EV Kal TOUT'
ELpT)TaL,

A'laVTOC 8' aAÉELVE µáxTJV TEAaµwvLá6ao·


ZEuc yó.p ol VEµÉcacx', OT' aµELVOVL q>wTL µáxoLTO º

1387b EL 6e µÍ], KÓ.V ÓTTWCOÍJV Ó TÍTTWV T(Í) KpELTTOVL, otov EL Ó µoucLKOC


Ti¡> füKaÍ.C¡J º f3ÉATLov yap fi füKmOCÚVTJ TÍlC µoucLict,c.
ole µev ovv VEµECWCL Kal füó. TÍ., EK TOÚTWV 8i')Aov· TaÍJTa
yap Kal T<l TOLaUTá ECTLV. auTol 8E VEµECT)TLKOÍ. ELCLV, €O.V
5 aeLOL TV'YXÚVWCLV OVTEC TWV µEyÍ.CTWV aya0wv KUL TUÍJTa
KEKTT)µÉVOL . TO yó.p TWV óµoí.wv rieLwc0m TOUC µ17 óµoí.ouc ou

96
RETÓRICA II

pues quienes recientemente se enriquecen apesadumbran


más que los de antaño y por estirpe; e igualmente también
quienes gobiernan y los que son poderosos y los de muchos
amigos y los de buenos hijos y cualquiera de las cosas se­
mejantes. Y si a causa de ésos algún otro bien hubiere para
ellos, igualmente; ya que entonces los nuevos ricos que a
causa de su riqueza gobiernan más apesadumbran que los
desde antaño ricos. E igualmente también acerca de las de­
más cosas. Y es causante, el que los unos parecen tener sus
propias cosas, los otros no; pues, que posea quien siempre se
manifiesta así, parece verdadero, de modo que los otros no
parecen tener sus propias cosas. Y puesto que cada uno de
losjJjenes no es meritorio de quien sea, sino que hay cierta
pro.porción y algo que encaja, como la hermosura de las ar­
mas no encaja en el justo sino en el valeroso y bodas distin­
guidas, no en los recientemente ricos, sino en los nobles,
entonces, _si quien siendo bueno no obtuviere lo que encaja,
es indignante. También (el) que el inferior contienda con el
superior; principalmente en verdad los que en la misma cosa;
de donde también se ha dicho esto:
y evitaba el combate del talamoniada Áyax;
pues Zeus con él se indignaba, porque con hombre mejor combatía.48

Y si no, también si el inferior de cualquier manera, con el 1387b


superior, cual el músico con el justo; pues la justicia es mejor
que la música.
Así pues, a partir de estas cosas es evidente con quiénes se
indignan, y a causa de qué. Son, pues, esas cosas y las seme­
jantes. Y son ellos enojadizos, si por suerte fueren merece­
dores de los más grandes bienes, y los hubieren obtenido.
Pues el que los no semejantes hayan sido considerados me­
recedores de cosas semejantes, no es justo. Y en segundo

96
ARISTÓTELES

8tKULOV. OEÚTEpüV 8É, dv OVTEC a:ya0ol Kal CTTOUOOLOL Tuyxá­


VWCLV' Kplvoud TE yap d,, Kal TCl O.OLKa µLCOUCL. Kal EClV
10 <pLAÓTLµOL Kal 6pEy6µEvol TLVWV TTpayµáTwv, Kal µáALCT' <a.V>

TTEpl rnDrn <pLAÓTLµOL <ilcLv wv É!TEpOL civá�LOL ovTEC


TU)'XÚVOUCLV.
Kal oAWc ol ciéLoDvTEc auTOl aúTOuc wv hÉpouc µ11 ci�LoucL,
vEµECT]TLKol TOÚTOLC Kal TOÚT-wv· füo Kal ol civ8paTTo&'.>8nc
Kal <paUAOL Kal a<pLAÓTLµOL ou VEµECT]TLKOL. OUOEV yap ECTLV
1s oú ÉauTouc ofoVTm ci�louc Elvm.
<pavEpov 8' EK ToÚTwv ETTL TTOLOLC aTUxoucL Kal KaKoTTpayoDcLv
ft µ11 TU)'XÚVOUCL xa(pELV ft aAÚTTWC EXELV OEL · EK yap TWV
Elpr¡µÉvwv Ta aVTLKELµEvá ECTL OllAa, WCT' Eav Toúc TE KpLTac
TOLOÚTouc TTapacKEOOClJ 6 Myoc, Kal Touc ciéLoDVTac EAEñc0m,
20 Kal E<p' otc EAEELc0m, &té11 civa�touc ovTac Tuyxávnv cié(ouc
OE µ11 TuyxávELV, ci8úvaTOv EAEELV.
10 .:lT1AOV OE Kal ETTL TLCL <p0ovoDcL Kal TLCL Kal TTWC EXOVTEC,
ELTTEP ECTLV 6 <p06voc AÚTTr¡ ne ETTL EUTTpay(q. <paLvoµÉVlJ TWV

Elpr¡µÉvwv ciya0wv TTEpl Touc oµotouc, µ11 '(va TL aúTc:¡i, ciAAa


25 OL' EKELVOUC" 4>0ovficoucL µÉv yap ol TOLOUTOL oic Eld TLVEC
oµoLOL f¡ <p<llVOVTaL. oµo(ouc OE Af)'W KaTa )'ÉVOC, KaTa cuy­
)'ÉVELaV, Ka0' T]ALKLaC, KaTa EéELc, KaTa �av, KaTCl TCl ÚTTáp­
XOVTa. Kal otc µLKpüV EAAELTTEL TOU µ11 TTÚVTa ÚTTÚPXELV (füo
ol µqáAa TTpáTTOVTEC Kal ol EUTUXOUVTEC <p0ovEpot ELCLv)·
30 TTÚVTaC yap OLOVTaL Ta aÚTWV q>ÉpELV. Kal ol nµwµEVOL ETTL

97
RETÓRICA II

· lugar, si acaso fueren buenos y honestos; pues juzgan bien y


también odian las cosas injustas. Y también si fueren ambi­
ciosos y deseosos de ciertas cosas; y sobre todo, si fueren
ambiciosos respecto a aquéllas, de las cuales por suerte no
son merecedores otros. Y en suma, quienes ellos mismos se
consideran merecedores de cosas de las cuales no consideran
merecedores a otros; con esos y por esas cosas son enojadi­
zos. Por esto también los viles y malvados y no ambiciosos,
no son enojadizos; pues nada hay de lo que piensen que
ellos mismos son merecedores.
Y a partir de estas cosas es manifiesto por cuáles desafor­ f
tunados y malaventurados, o bien ocurre que no se alegran,
o bien es necesario que estén sin pesar; pues a partir de las
cosas dichas son evidentes las contrapuestas, de manera que
si tanto el discurso dispusiere de ese modo a los juzgadores,
como demostrare que los que demandan ser compadecidos,
y que las cosas por las cuales son compadecidos, son por for­
tuna no merecedores y que merecedores no lo son por fortu­
na, sería imposible compadecerse.
10 Y es evidente también en qué cosas envidian y a quié­
nes y cómo hallándose, puesto que la envidia es cierto pe­
sar,49 en relación a los semejantes, por éxito manifiesto de los
bienes mencionados; no para que algo sea para uno, sino a
causa de ellos. Pues bien, los tales envidiarán a quienes son o
parecen unos semejantes. Y digo semejantes, en estirpe, en
parentesco, en edades, en hábitos, en fama, en haberes. Tam­
bién a quienes de no tener todo poco les queda (por esto,
quienes realizan grandes cosas y quienes son afortunados,
son envidiosos); pues piensan que todos se llevan las cosas
de ellos. También lo son quienes en forma distinguida son
honrados por algo, y principalmente por sabiduría o felici­
dad. Y los ambiciosos son más envidiosos que los no ambi-

97
ARISTÓTELES

nvL füa4>EpóvTwc, Kal µáX.Lcrn irrl co<f,LQ. 11 Eu&uµovtq. Kal


ol <pLMnµm <f>()ovEpwTEpoL Twv a<pLAOTLµwv. Kal ol �ÓCO<poL·
<pLAÓTLµoL yap ETTL CO<pLQ.. KUI. OAWC oi. <pLAÓÓO�OL TTEpl Tl q>f)o­
VEpol TTEpl TouTo. Kal oi. µLKp&/Juxm · rráVTa yap µqá>..a 8oKE1
UUTOLC ELVUL. E<p' otc 8E q>f)ovoucL, TCl µEv ayaea ELPTJTUL· E<p'
t388a ole yap <pLA�oúcL rnl <pLAonµoúvTm Epymc 11 KTT]µacL rnl
ÓpÉyovTm 8ó�T]C, Kal oca EUTuxflµaTá ECTLV, CXEBov TTEpl
rráVTa q>06voc ECTL, Kal µá>..Lcrn iriv auTol 11 opÉyovTm 11
ofovTm &'iv aúTouc EXELV, 11 wv Tfl KTTJCEL µLKp(i'l ÚTTEPÉXOUCLV
s 11 µLKp(i'l EA.>..ElrroucLv. <f,avEpov BE Kal otc <j>0ovoúcLv· éí.µa yap
ELpl]TaL. TOLC yap Eyyuc Kal xpóv(¡l Kal TÓTT(¡l Kal TJALKlQ. KaL
�TI <t,0ovoúcw 80Ev ELPTJTUL

TO cuyyEVEC yap Kal <f>0ovELV ETTLCTUTUL.

Kal TTpüC oüc <pLAonµoúvrnL. <pLAOTLµOÍJVTUL yap TTpüC TOUC


Elpl]µÉvouc, rrpoc BE Touc µupLocTov hoc oVTac 11 rrpoc Touc
10 koµÉvouc 11 TE0vEwrnc ou&tc, ouBE rrpoc Touc E<p' 'Hpa­
KAELmc cn'J>..mc. ou8' iriv rroM ofovTm rrap' auTo1c 11 rrapa
TOLC <lAAOLC AElTTEc0aL, ou8' wv TTOAU UTTEpÉXELV, wcaÚTWC Kal
rrpoc TOÚTouc Kal TTEpl Ta TOLaÍJTa. ETTEL BE rrpoc Touc aVTayw­
VLCTac Kal UVTEpaCTClC Kal OAWC TOUC TWV UUTWV E<pLEµÉvouc
15 <pLAOTLµOÍJVTUL, aváyKT] µáALCTa TOÚTOLC <f>()ovELV, fü6TTEP
ELpT]TaL

Kal KEpaµEuc KEpaµE1.

Kal wv 11 KEKTT]µÉvwv 11 KaTop0oúvTwv ovn8oc auTo'ic (Eldv


BE Kal OÜTOL <Ot> Eyyuc Kal oµmm)· 8fi>..ov yap OTL rrap' UUTOUC

98
RETÓRICA 11

ciosos. También los que se creen sabios; pues son ambiciosos


de honores por sabiduria. Y en suma, los amantes de fama
respecto a algo son envidiosos respecto a eso. También los
pusilánimes; pues todas las cosas les parecen ser grandiosas.
Y por qué cosas envidian, han sido mencionados en verdad
los bienes.50 Pues por acciones o posesiones, por las que t388a
aman la fama y ambicionan honores, anhelan también la gloria;
y cuantas cosas son venturas, casi respecto a todas es la en­
vidia; y sobre todo las que ellos o anhelan o piensan que
deben ellos tener, o por cuya posesión sobresalen un poco o
en poco son inferiores. Y es manifiesto también, a quiénes
envidian; pues simultáneamente se ha dicho: en efecto, en­
vidian a los que están cerca, tanto en tiempo como en lugar,
tanto en edad como en fama; de donde se ha dicho:
Pues el parentesco también sabe envidiar. 51

Y a aquellos con quienes rivalizan en honores;52 pues rivali­


zan en honores con los mencionados; pero con los que están
en el año diez mil o con los que estarán o con los que han
muerto, nadie; ni con los que están en las hercúleas colum­
nas. 53 Ni con aquéllos, muy a la zaga de los cuales se cree que
están, en opinión de ellos o de los demás: ni con aquéllos a
quienes en mucho superan; y del mismo modo que con éstos,
también respecto a cosas semejantes. Y puesto que rivalizan en
honores con sus opositores en lid y con sus rivales en amores
y, en suma, con los que ansían las mismas cosas, es necesidad
que sobre todo a éstos envidien, por lo cual se ha dicho.
y el alfarero al alfarero.54

Y con aquellos que o poseyendo o prosperando son repro­


che para ellos (y son tales también los cercanos y semejan­
tes). Pues es evidente que frente a ellos no obtienen el bien,

98
ARISTÓTELES

ou TuyxávoucL ToD ciya0oD, wcTE TOUTO X.urroDv TTOLEL Tov


20 cpeóvov. Kal TOLC T) EXOUCL TaUTa T) KEKTT]µÉVOLC oca aUTOLC
TTpocijKEV T) EKÉKTT]VTÓ TTOTE' füo TTpEC�ÚTEpol TE VEWTÉpüLC
Ka\. o\. TTOAAa 8arravf¡caVTEC Ele TaUTO TOLC 6X.tya cpeovoÜCLV.
Ka\. TOLC rnxu o\. T) µÓALC TUXÓVTEC T) µr¡ TUXÓVTEC cp0ovoUCLV.
8flX.ov 8e: Kal iq,' ole xatpoucLv o\. TOLOUTOL Kal ETTL TLCL Kal
25 rrwc ExovTEc· wc yap EXOVTEc x.urroDvTCIL, oüTwc ExovTEc trrt
TOLC EVaVTLOLC fic0JícovTaL. WCTE av aUTOL µe:v TTapaCKEuac0wcLV
oÜTwc EXELV, o\. 8' EAEE1c0CIL fi TuyxávELv nvoc ciya0oD cil;LoDv­
TEc <ilcLv oÍOL o\. ElpT)µÉvOL, 8f¡X.ov wc ou TEÚCOVTCIL iX.fou rrapó.
TWV Kuptwv.
30 11 TTwc 8e: EXOVTEC (T)AOUCL Kal Ta TTOLa KaL ETTL TLCLV,
iv0Év8' ECTL 8f¡X.ov· El yáp knv (f¡X.oc AÚTTT) ne ETTL q>CILvoµÉV(]
rrapoudc;i ciya0wv EvTtµwv rn\. iv8qoµÉvwv aUT'¼J X.a�'iv TTEpl
Touc óµoiouc T1\ cpúcEL, oux oTL dAA(¡l a.AA' on ouxt rnl auT4l
ECTLV (füo Kal ETTLELKÉC ECTLV ó (flX.oc Kal ETTLELKWV, TO 8E
35 cpeovELV cpaDX.ov Kal cpaúX.wv· Ó µe:v yap auTOV TTapaCKEUá(EL
füa TOV (f¡X.ov TlJ)'XáVELV TWV ciya0wv, ó 8E TOV TTAT)CLOV µr¡
EXELV füa TOV cpeóvov), civáyKT) 8r¡ (T)AWTLKOUC µe:v ElVCIL TOUC
1388b ci/;LOUVTaC aUTOUC ciya0wv wv µr¡ EXOUCLV, <Ev8qoµÉvwv au­
TOLC X.a�LV>' 000€1.C yap ci/;LOL TU q>CILVÓµEva ci8úvarn (füo oí.
VÉOL Kal o\. µqaM¡J¡uxm TOLOUTOL). Ka\. otc urrápxEL TOLaUTa
ciya0a éi TWV EVTLµwv dl;Lá ECTLV civ8pwv· ECTL 8e: TaUTa
5 TTAOUTOC Ka\. TTOAUq>LMa Kal apxal Kal oca TOLaUTa' WC yap
rrpocijKov auTo'ic dya0o'ic dvCIL, ola rrpOCÍ]KEL TOLC ciya0wc

99
RETÓRICA II

de manera que esto, afligiendo, produce la envidia. También


envidian a aquellos que o tienen o han obtenido aquellas co­
sas, cuantas a ellos eran pertinentes o alguna vez habían obte­
nido; por esto, tanto los mayores envidian a los más jóvenes,
como los que gastan mucho para una misma cosa, a los que
poco. También los que o con dificultad obtienen o no obtie­
nen, envidian a los que rápidamente. Y es evidente también
por quiénes se alegran55 los tales y por qué cosas y cómo ha­
llándose. Pues de un modo hallándose, se apesadumbran,
hallándose así, se complacerán por cosas contrarias. De ma­
nera que si ellos hubiesen sido dispuestos para hallarse así, y
los que se consideran merecedores de ser compadecidos o de
obtener algún bien fueren como los mencionados, es evidente
que no alcanzarán compasión de parte de los árbitros.56
11 Y cómo hallándose emulan, y cuáles y por qué cosas,
es evidente de aquí: pues si emulación es, en relación a los
semejantes por naturaleza, cierto pesar por manifiesta pre­
sencia de bienes estimables y para uno posibles de obtener,
no porque existen para otro sino porque no existen para uno
(por esto también cosa equitativa es la emulación y propia de
equitativos, y cosa malvada y de malvados el envidiar pues el
uno a sí mismo se dispone mediante la emulación a obtener
los bienes, el otro, mediante la envidia, a que el vecino no los
posea), es necesidad, por tanto, que sean emuladores quie- 1388b
nes a sí mismos se consideran merecedores de los bienes que
no poseen, (siendo para ellos posibles de obtener). Pues na-
die pretende cosas que se manifiestan imposibles (por esto
los jóvenes y los pusilánimes son tales). También aquellos,
para quienes existen semejantes bienes, que son dignos de
los varones honorables. Y ésos son: riquezas y abundancia
de amigos y magistraturas y cuantas cosas son semejantes.
Siendo, en efecto, pertinente a ellos el ser buenos, cual perti-

99
ARISTÓTELES

EXOUCL, (T]AOUCL Ta TOLUUTa TWV aya0wv. Kal oüc oi. UAAOL


aeLOUCLV. Kal wv TTpó')'OVOl f¡ CU')'')'EVELC f¡ OLKELOL f¡ TO l0voc
f¡ T] TTÓALC e'vnµOL, (T]AúlTLKOl TTEpl TUUTa. OLKELa yap OLOVTaL
10 aÚTOLC Elvm, Kal aelOl <Elvm> TOÚTWV. EL 8' ECTlv (T]AúlTa Ta
EVTLµa aya0á, aváyKT] Tác TE apETac Elvm TOLUÚTaC, rnl oca
TOLC UAAOLC wq>ÉALµa Kal EUEp')'ETLKá (nµwcL yap TOUC
EUEP')'ETOUVTaC Kal TOUC aya0oúd, rnl ocwv aya0wv <lTTÓAUUCLC
TOLc TTA17dov ECTLV, olov TTAOUTOC Kal Ká>..>..oc µéi>..>..ov Ú')'LEiac.
15 q>aVEpC>V BE Kal oí. (T)AúlTOl TLVEC- o\, yap TaUTa KaL Ta TOLUUTa

KEKTT)µÉvoL (T)AúlTol · len 8E rnurn Ta ELpT)µÉva, otov av8pda


coq>ta cipxií (o\. yap apxovTEc TTo>..>..ouc 8úvavTm EV TTmElv),
cTpaTT)yot, pÍ]TOpEC, TTáVTEC oí. Ta TOLUUTa 8uváµEvoL. rnl ole
TTOAAOL oµOLOL �OÚAOVTal Elvm, f¡ TTOAAOl yvwpLµOL, f¡ q>LAOL
20 TTo>..>..ot, f¡ oüc TTo>..>..ol 0auµá(ouctv, f¡ ove auTol 0auµá(ouctv.
Kal wv fomvm Kal E')'KWµw AÉyovTm f¡ ÚTTO TTOLT)TWV f¡ ÚTTO
AO')'O')'páq>WV. KUTaq>poVOÍJCLV BE TWV EVUVTlwv· EVQVTLOV yap
(Í]N¡l KUTaq>pÓVT]dc ECTL, Kal T4J (17>..ouv TO KaTaq>povE'iv.
civáyKT] 8E Touc oÜTwc e'xovrnc WCTE (11>..wcat nvac f¡
25 (11>..ouc0m KaTaq>poVT]TLKouc dvm TOÚTwv TE Kal ETTl TOÚTOLC

OCOL Ta EVUVTLa KUKa EXOUCL TWV ciya0wv TWV (T)AúlTWV" füo


TTOAAáKLC KaTaq>povoucLV TWV EUTUXOÚvTwv, oTav avEu Twv
EVTlµwv aya0wv ÚTTápxu UUTOLC -/i TÚXT)•
fü' wv µEv ov� Ta TTá0T) E'Y')'L ')'VETaL Kal füaAÚETm, te wv
30 a\. TTLCTELC ytyvovTm TTEpl auTwv, ELPT)TUL.
12 Ta 8E i\01) TTOLOL TLVEC KaTa Ta TTá0T) rnl Tac EeELc rnl
Tac T]ALKLUC Kal Tac TÚXUC, füÉ>..0wµEv µETa Tal/TU. AÉ')'W 8E

100
RETÓRICA II

nente es a quienes se hallan buenamente dispuestos, emulan


tales de entre los bienes. Y aquellos, a quienes los demás con­
sideran merecedores. Y aquellos, cuyos ancestros o parientes
o familiares o la raza o la ciudad son honorables, son émulos
respecto a esas cosas; pues piensan que para ellos son cosas
propias, y que (son) dignos de ellas. Y si son de emularse los
bienes honorables, necesidad es que también las virtudes sean
tales y cuantas cosas son para los demás útiles y benéficas
(pues honran a los que benefician y a los buenos); también
aquellos bienes, de cuantos hay un provecho para los veci­
nos, como riqueza y belleza más que salud. Y es también
evidente quiénes son emulados; pues quienes ésos y bienes
semejantes han obtenido, son emulados. Y son ésos los men­
cionados, como valentía, sabiduría, mando (pues los que go­
biernan pueden hacer b,ien a muchos), generales, oradores,
todos los que por cosas semejantes tienen poder. También
aquellos a los cuales muchos quieren ser semejantes; o mu­
chos, conocidos; o muchos, amigos, o a quienes muchos admi­
ran, o a quienes ellos admiran. Y aquellos de quienes elogios y
encomios57 son dichos o por poetas o por logógrafos. 58 Pero
desprecian a los opuestos; 59 pues cosa contraria a la emulación
es el desprecio, y el despreciar, al emular. Y es necesidad que,
quienes se hallan de tal manera que emulen a algunos o sean
emulados, sean despreciativos de aquéllos, y por eso también
cuantos tienen los males contrarios de los bienes a emular.
Por esto muchas veces desprecian a los afortunados, cuando
la fortuna existe para ellos, sin los bienes honorables.
Pues bien, mediante cuáles cosas se originan las pasiones
y se disuelven, de las cuales provienen las persuasiones acer­
ca de ellas, queda dicho.
12 Y cuáles son algunos en cuanto a sus caracteres,60 se­
gún sus pasiones61 y sus hábitos y sus edades y sus fortunas,

100
ARISTÓTELES

TTá9r¡ µEv ópyr¡v i:m0uµí.av Kal Ta TOLaurn m,pl wv dpr¡rnµEv


[TTpóTEpovl, ECELC 8E o.pETac rnl KaKÍ.ac, dpT]TaL 8E TTEpl TOÚTwv
TTpÓTEpov, Kal TTo1a TTpompouvTm EKaCTOL, Kal TToí.wv
TTpaKTLKOÍ.. TJALKÍ.m 8É ELCL VEÓTTJC Kal Ó.Kµr¡ rnl yfjpac. TÚXTJV
I389a 8E t..Éyw EÚyÉVELaV rnl TTAOUTOV Kal 8uváµELc rnl TÓ.vavTÍ.a

TOÚTOLC Kal OAWC EÚTuxí.av Kal 8ucTuxí.av.


oí. µEv ovv vÉoL Ta 179r¡ ddv i:m8uµT]TLKOÍ., rnl. olm TTOLELV
wv áv i:m8uµr¡cwcL. rnl Twv TTEpl. To cwµa i:m8uµLwv µá>..LcTa
s Ó.Ko>..oufu¡nKoÍ. ELCL Tfl TTEpl Ta ó.cppo8í.cw Kal. Ó.KpaTE1c TaÚTTJC,
EÚµETá�o>..m BE Kal á¡jJí.KopoL TTpoc Tac i:m8uµí.ac, Kal ccpó8pa
µEv ETTL8uµoucL TaXÉWC 8E TTaÚOVTaL (óeE1m yap a\. �OUAT]CELC

Kal. oú µEyá>..m, WCTTEp a\. TWV rnµvóvTWV 8í.¡j¡m Kal TTE1vm),

Kal 8uµLKOl Kal óeú8uµOL Kal olOL O.KOAOu8E1v Tfl ópyf].


10 Kal. f\nouc del TOU 8uµou· füa yap cj>LAOTLµÍ.av OÚK
aVÉXOVTaL OALywpoÚµEVOL, ciAA' ciyavaKTOUCLV áv OLWVTaL
o.8LKE1c8m. Kal cj>LMnµm µÉv ELCLV, µéiAAOV 8E cj>LAÓVLKOL
(imEpoxflc yap Em8uµE1 r¡ VEÓTT]C, r¡ BE VÍ.KT] ÚTTEpüXTJ TLd, Kal
<'íµcj>w TaUTa µéiAAov 1Í cj>L>..oxpr¡µaTOL (cj>L>..oxpr¡µaTOL 8E f\KLCTa
15 füa TO µÍ]TTW iv8Eí.ac TTETTELpéic8m, WCTTEP TO lTLTTOKOU EXEL
UTTÓcj>8qµa ELC 'Aµcj>Lápaov), Kal oÚ KOKOT]8ELC ciAA' EÚT]8ELC füa
TO µr¡TTW TE8EWpT]KÉVaL TTOAAClC TTOVT]pÍ.ac, Kal EUTTLCTOL füa TO
µÍ]TTW TTOAAÓ. ECT]TTaTfjd)m, Kal EÚÉATTL8EC º WCTTEP yap o\.
olvwµÉvm, oÜTw füá8Epµoí. Ei.cLv o\. vfoL ÚTTo Tfjc cj>úcEwc· aµa

101
RETÓRICA 11

expliquémoslo después de eso. Y ciertamente llamo pasiones


a la ira, a la concupiscencia y a las cosas semejantes, acerca
de las cuales hemos hablado (antes),62 y hábitos, a las virtu-
des y a los vicios, y acerca de estas cosas se ha hablado an­
tes;63 también cuáles cosas eligen todos y cada uno, y de
cuáles son hacedores. Y las edades son, juventud y edad 1389a
adulta y vejez. Y fortuna llamo, a la nobleza y a la riqueza y a
los poderes y a las cosas contrarias a éstas y, en suma, a la
dicha y a la desdicha.
Así pues, los jóvenes en cuanto a caracteres, son concu­
piscentes y capaces de hacer aquello de lo que son con­
cupiscentes. Y de las concupiscencias relativas al cuerpo, son
condescendientes principalmente con la que respecta a cosas
venéreas, y de ellas son incontinentes; y también son versá­
tiles y al punto hartos respecto a las concupiscencias; y son
fuertemente concupiscentes, pero rápidamente se calman
(pues sus apetitos son agudos, pero no prolongados, como la
intermitente sed y hambre de los enfermos),64 también son
vehementes y violentos65 y capaces de condescender al impul­
so, y son inferiores al deseo. Pues por ambición no toleran ser
menospreciados, sino que se indignan, si acaso consideran que
son injuriados. Y son ciertamente amantes de honores, pero
más amantes del triunfo (pues la juventud es concupiscente
de superioridad, y cierta superioridad es la victoria), y esas
dos cosas, más que avaros (y son muy poco avaros, por no
haber experimentado aún carencia, como lo contiene el apo­
tegma de Pítaco respecto a Amfiarao);66 y no son de mala
índole, sino de buena índole, por no haber contemplado aún
muchas villanías; y son crédulos, por no haber sido aún en­
gañados en muchas cosas, también esperanzados. Pues como
los vinolentos, así son ardientes los jóvenes al influjo de su
naturaleza; y al mismo tiempo también por no haber sido

101
ARISTÓTELES

20 6E Kal 6ta TO µr¡ TTOAA.a UTTOTETU)(TlKÉVaL. Kal (WCL Ta TTAELCTa


EATTL6t. 11 µEv yap EATTLC TOU µÉAAOVTÓC ECTLV 11 6E µVÍ]µT] TOU
rrapotxoµÉvou, TOLC 6E vfotc To µEv µÉ>J..ov TTOAU TO &
rrapEAT}Au00C �paxú· TÍJ yap rrpwn:i 11µÉpq. µEµVÍ7c0at µEv OUOEV
ol6v TE, EATTL(ELV 6E rrávrn. Kal EUEemráTr¡TOL dct 6ta TO
25 dpr¡µÉvov (V,rr((ouct yap pc;ifüwc), Ka\. civ6pEtÓTEpot (0uµw&tc

yap Kal EvÉAm&c, wv To µEv µr¡ <f>o�1c0m To & 0appdv


TTOLEL" OUTE yap 6pyt(6µEvoc ov&\.c q>O�Tat, TÓ TE EATTL(ELV
ciya0óv TL 0appaAÉov ECTtv), Kal alcxuvTTJAOL (ov yáp rrw KaAa
ETEpa ÚTTOAaµ�áVOUCLV, ci>J..a rrrnat6EUVTat ÚTTO TOU v6µou
30 µ6vov), Kal µqaMI/Juxm (ov yap ÚTTO TOU �LOU TTW
TETaTTELVWVTat, ci>J..a TWV civayKaLWV UTTELpül ELCLV, Kal TO
aetouv aÚTOV µqáAWV µqaAol/Jux(a· TOUTO 6' ElJÉAmoocl. Kal
µcr >J..ov alpoUVTaL TTpáTTELV Ta KaAa TWV CUµq>Ep6VTWV· T4) yap
r¡0Et (WCL µéi>J..ov TI T4) AOytcµQ, ECTL & ó µEv AOytcµoc TOU
35 cuµ<pÉpoVToc 11 & cipETTJ TOU KaAOU. Kal qú..óq>LAOL Kal

1389b q>LAÉTatpül µéi>J..ov TWV UAAWV llALKLWV 6ta TO xatpELV T4) cu(f¡v
Kal µiirrw ,rpoc TO cuµ<pÉpov KpLVELV µr¡6Év, WCTE µr¡& TOUC
q>(Aouc. Ka\. éírravrn ETTL TO µéi>J..ov Kal c<f>o6p6TEpov
áµapTávouct, rrapa TO XtAWVELOV (rráVTa yap clyav rrpáTTouctv·
5 q>LAOUCL yap clyav Kal µtcouctv clyav Kal Ta>J..a rráVTa óµo(wc),
Kal d6Évm éírravrn OLOVTat Kal 6ttcxup((oVTat (TOUTO yap
atn6v ECTLV Kal TOU TTáVTa clyav), Kal Ta cifüKiiµarn cifüKOUCLV
Ele ü�ptv, ov KaKoupy(av. Kal EAETJTLKol 6ta TO rráVTac
XPTJCTOUC Kal �EATLOUC ÚTTOAaµ�áVELV (Tfi yap aÚTWV ciKaKL<;l
10 TOUC TTÉAUC µnpouctv, WCTE civáeta TTáCXELV ÚTTomµ�VOUCLV

avTOúc), Kal q>LAOYÉAWTEC, 6to Ka\. q>LAEUTpáTTEAOL· 11 yap


EVTparrü(a rrrnm&uµÉvr¡ ü�ptc ECTLV.

102
RETÓRICA 11

desafortunados en muchas cosas. Y viven con esperanza la


mayor parte de las cosas. Puesto que la esperanza es del futuro
y el recuerdo, del pasado; y para los jóvenes el futuro es
mucho, el pasado, en cambio, breve; pues en la primera edad
nada es posible recordar, pero esperar, todo. Y son fáciles de
engañar a causa de lo dicho (pues fácilmente esperan), y son
demasiado audaces (pues son irascibles y esperanzados, de
estas cosas la una los hace no temer, la otra tener confianza;
pues ni teme nadie airado, y el esperar algún bien da con­
fianza); y son pudorosos (pues aún no entienden otras cosas
hermosas, sino que sólo están educados al influjo de la cos­
tumbre); también son magnánimos (pues aún no han sido
humillados por la vida, sino que están sin experiencia de las
cosas necesarias, y el juzgarse digno de grandes cosas es mag­
nanimidad; y esto es propio del esperanzado). Y prefieren
hacer las cosas hermosas que las convenientes; pues viven más
por carácter que por razonamiento, y el razonamiento es cierta­
mente de lo conveniente, la virtud, en cambio, de lo hermoso.
Y son amantes de amigos y de camaradas más que los de
otras edades, por gozar en el convivir y jamás juzgar nada t389b
por lo conveniente, de manera que ni a sus amigos. Y en
todo yerran por demasía y vehemencia, al margen del dicho
de Quilón67 (ya que todo hacen con exceso; pues aman en
exceso y odian en exceso e igualmente todas las demás co-
sas); y creen saber todas las cosas y se mantienen firmes (esto,
pues, también es causa de hacer todo en exceso); y cometen
injusticias por insolencia,68 no por maldad. También son
compasivos por considerar a todos honestos y mejores (pues
con su candor miden a sus cercanos, de manera que suponen
que ésos padecen cosas no merecidas);69 y son amantes de la
risa, por esto también joviales, pues la jovialidad es insolen-
cia educada.70

102
ARISTÓTELES

13 To µEv ovv TWV VÉWV TOLOUTÓV ECTLV �0oc. ol BE


TTp€Cj3ÚTEpoL Kal TTapT]KµaKÓTEC cxEoov EK Twv EVaVT(wv
15 TOÚTOLC Ta TTAELCTa EXOUCLV iífui· 8La -yap TO TTOAA.a ETTJ

j3Ej3LwKÉvm Kal TTAELw EéTJTTaTf]c0m Kal EéTJµapTTJKÉvm, Kal Ta


TTAELW q><1uX.a Elvm Twv TTpa-yµáTwv, oÜTE 8Laj3Ej3aLouvTm
ov&-v, �TTÓV TE <'í-yaVTaL TTÚVTa i\ &'i. Kal OLOVTaL, tcacL 8'
ou&-v, Kal. aµcpLBoéouvTEC TTpüCTL0ÉaCLV ad TO tcwc Kal Táxa,
20 Kal TTávrn AÉ-youcw oÜTwc, TTa-y(wc 8' ou&-v. Kal KaKOT]0ELc

Elcí.v· ECTL -yap KGKOT]0ELa TO ETTl TO XE'ipov ÚTToX.aµj3áVELV


TTÚVTa. ETL BE KGXÚTTOTTTOL ElcL 8La TT]V GTTLCTLaV, <lTTLCTOL BE
8L' EµTTELptav. Kal. OVTE <PLAOÍJCLV ccp68pa OVTE µLCOÍJCL 8La
Tal/Ta, aX.X.a KaTa TT]V BtavTOc ÚTT00TjKTJV Kal cpLAOÍJCLV WC
25 µLCT]COVTEC Kal µLCOU-CLV WC cpLAT]COVTEC. Kal µLKpó¡/JUXOL 8La

TO TETaTTELVWC0aL ÚTTO TOU j3tou· ou&voc -yap µqáX.ou OUÓE


TTEPLTTou aAAÓ Twv TTpoc Tov j3tov Em0uµoucL. Kal avüEú0EpOL·
EV -yáp n TWV ava-yKaLWV r¡ oucí.a, éíµa 8E Kal 8ta TT]V
EµTTELptav tcaCLV wc xaX.rnov TO KTT]Cacem Kal pqfüov TO
30 aTToj3aX.E'iv. Kal. 8nX.ol Kal TTáVTa TTpocpoj3TJTLKot · EvavTtwc -yap
8LáKELVTaL TOLC VÉoLC' KGTE¡/Ju-yµÉVOL -yáp ElcLV, ol 8E 0Epµo(,
WCTE TTpüúlOOTTETTOLTJKE TO yf)pac T6 &LAL(,l' Kal -yap 6 cpój3oc
KaTá¡/Juék TLC ECTLV. Ka\. cpLM(woL, Kal µaX.X.ov ETTl Tfj
TEAEUTa(q r¡µÉp<,1 8La TO Tou aTTÓVToc Elvm TTJV Em0uµtav,
35 Kal oü EV&E'ic, TOÚTou µáX.Lcrn Em0uµE'iv. Kal cp(X.auToL

µaX.X.ov i\ 8E'i · µLKpo¡/Juxta -yáp TLC Kal. aÜTTJ. Kal TTpoc TO


cuµcpÉpov (WCLV, aX.X.' OU TTpüC TO KaAÓV, µuX.X.ov T) 8EL, füa
1390a To cp(X.auToL Elvm· TO µEv -yap cuµcpÉpov auT0 a-ya06v Ecn,
TO BE KaAOV ÚTTAWC. Kal avatcxuvTOL µaX.X.ov T) alcxUVTTJAOL'
8La -yap TO µr¡ cppüVTL(ELV oµotwc TOU KGAOU Kal TOU

103
RETÓRICA 11

13 Así pues, tal es el carácter de los jóvenes; los ancianos,


en cambio, y que han envejecido, tienen caracteres, en su
mayoría, casi de cosas opuestas a ésas. Pues por haber vivido
muchos años y en más cosas haber sido engañados y haberse
equivocado, y por ser malos los más de sus acontecimientos,
ni afirman nada con seguridad, y todo admiran menos de lo
que conviene. Y piensan, pero nada saben; y hesitantes siem-
pre añaden el quizás y tal vez; y así dicen todo, pero nada
con firmeza. Y son maliciosos; malicia es, en efecto, el en­
tender todo hacia lo peor. Y además, son suspicaces a causa
de su infidencia, y por experiencia son infidentes. Y por esas
cosas ni aman intensamente ni odian; sino que, conforme al
precepto de Bías,71 aman como habiendo de odiar y también
odian como habiendo de amar. Y son pusilánimes a causa de
haber sido humillados por la vida; en efecto, nada grandioso
ni extraordinario anhelan, sino cosas para la vida. También
son mezquinos, pues el haber es algo único de entre las co-
sas necesarias; y al mismo tiempo también por su experiencia
saben que es dificil el adquirir y fácil el perder. También son
tímidos y asustadizos por todo; porque se hallan dispuestos
en forma contraria a los jóvenes; pues se han enfriado, y
aquellos son ardientes, de manera que la vejez ha preparado
camino. para la timidez; en efecto, el temor es un cierto en­
friamiento. También son amantes de la vida, y más en la edad
postrera, por ser de lo ausente el anhelo y por anhelar sobre
todo aquello de lo que están carentes. Y son egoístas más de
lo que es necesario; pues también cierta pusilanimidad es
esta.72 Y viven para lo provechoso, pero no para lo hermoso
más de lo que es necesario, por ser egoístas; pues lo prove­
choso es un bien para uno, lo hermoso, en cambio, en ge- 1390a
neral. Y son más desvergonzados que vergonzosos; porque,
por no preocuparse igualmente de lo hermoso y de lo prove-

103
ARISTÓTELES

euµ<pÉpovToe oX.L'ywpoDeL ToD 8oKE1v. Kal. 8ucüm&e füa TT}V


Eµtrnptav (Ta yap TTAELW TWV yLyvoµÉvwv <j>aDM ECTLV º
5 ClTTO�ULVEL yap TCl TTOAA.Cl ETTL TO xE1pov), Kal. ETL füa TT}V
8ELALUV. Kal. (weL TÍJ µvi¡µ,;i µaX.X.ov 11 TÍJ EATTLfü . TOU yap �LOU
To µEv X.m rrov 6X.tyov To 8E rrapEX.riX.u8oe rroAÚ, len 8E TJ µEv
EAtrl.e ToD µÉX.X.ovToe TJ 8E µvi¡µri Twv rrapmxoµÉvwv· orrEp
a'(nov Kal. TÍ7e a.80AECXLUe UUTOLC" füaTEAOUeL yap TCl
10 yEvÓµEva AÉYOVTEC" avaµLµvrieKÓµEVOL yap -/í8ovTaL. Kal. oí.
8uµol. oeELC µEv ae8EVE1e 8É deLV, KaL ai. ETTL8uµtm a\. µEv
EKAfAOLTTaeLV a\. OE ae8EvELe ELCLV, weTE oiÍT' Em8uµrinKOl.
OlJTE trpaKTLKOL KaTCl TCle Em8uµtae, a.X.X.a KUTU TO KÉpooe·
füo ew<f>poVLKOL (pULVOVTaL oí. TTlALKOUTOL· a'( TE yap ETTL8uµtm
15 ClVELKaeL KaL 80UAEÚOUCL TCfl KÉp8EL. KaL µaX.X.ov (WCL KUTCl
X.oyLeµov 11 KaTCl TO �eoc- ó µEv yap X.oyLeµoe TOU euµcpÉpüVTOe
TO 8' �eoe TÍ7e apETÍ7e Eenv. Kal. TClfüKT]µaTa afüKOUeLV ELC
KaKoupytav, ouK de ü�pLv. EAETlTLKol. 8E Kal. o\. yÉpovTÉe ELCLV,
a.X.X.' ou füa TaUTU TOLC VÉoLC" o\. µEv yap füa (pLA.av8pwtrLav,
20 oí. OE fü' ae8Évnav· rrávTa yap o'(ovTm Eyyue dvm aÚTOLe
rra8E1v, ToDTo 8' �v EAETlTLKóv· o8Ev 68upnKoL deL, Kal. ouK
EUTpáTTEAOL OUOE (pLAOYÉAOLOL· EVUVTLOV yap TO 68upTLKOV TCfl
(pLAO'YÉAWTL.
TWV µEv ow vÉwv Kal. TWV TTpEe�UTÉpwv Ta TJ8ri TowDTa, wcT'
25 ETTEL atrooÉXOVTaL TTÚVTEe TOUC TCfl e<PfTÉp<µ i)eEL AEyoµÉvouc
Myouc Kal. Touc óµdouc, oVK a8riX.ov rrwc Xp<DµEVOL To1c Myme
TOLOUTOL <j>avoDVTm Kal. aiJTol. Kal. oí. Mym.
14 O\. 8' a.Kµá(OVTEe cpavEpov OTL µnaEu TOÚTWV TO �eoe
ECOVTaL ÉKaTÉpwv, a<f>mpoDvTEe TT}V l/TTEp�OAT]V, KaL OlJTE
30 e<f>ó8pa eappoUVTEe (8paeÚTTle yap TO TOLOUTOV) OlJTE ALUV
<t>o�oÚµEVOL, KaAWC OE trpoe aµ<f>w EXOVTEe, Ol/Tf TTUeL

104
RETÓRICA 11

choso, menosprecian el parecer.73 Y son desesperanzados a


causa de su experiencia (pues las más de las cosas sucedidas
son malas, ya que muchas cosas terminan en lo peor), y ade­
más, a causa de su timidez. Y viven más con el recuerdo que
con la esperanza; pues de su vida, el resto es poco y lo transcu­
rrido mucho; y la esperanza es ciertamente del futuro, mas el
recuerdo, de cosas pasadas; lo cual para ellos también es causa
de la charlataneria, pues se la pasan diciendo cosas sucedidas,
porque recordando se complacen. Y sus deseos sí son agudos,
pero débiles; y las concupiscencias, unas los han abandonado,
las otras son débiles; de manera que ni son concupiscentes ni
activos conforme a las concupiscencias, sino conforme a la ga­
nancia. Por esto los de tal edad aparecen sensatos: tanto por­
que las concupiscencias se han retirado, como porque ellos son
esclavos de la ganancia. Y viven más según cálculo que según
el carácter; pues el cálculo es de lo provechoso el carácter, en
cambio, de la virtud. Y cometen injusticias por malicia, no por
insolencia. Pero los viejos también son compasivos, mas no
por las mismas cosas que los jóvenes; pues éstos por filantro­
pía, aquéllos por debilidad; piensan, en efecto, que sufrir todo
está cerca de ellos, y esto era compasivo.74 De ahí que sean
quejumbrosos, y no joviales ni amantes de la risa; pues lo que­
jumbroso es contrario a lo amante de la risa.
Así pues, tales son los caracteres de los jóvenes y de los
ancianos; de modo que, pues todos aceptan los discursos di­
chos para su propio carácter, y a los que son semejantes, no
es incierto de qué manera utilizando los discursos se manifes­
tarán tales tanto aquéllos como sus discursos.
Y los de edad madura, es manifiesto que en cuanto a ca­
rácter estarán entre unos y otros de éstos, suprimiendo el ex­
ceso; y también no siendo muy confiados (pues tal cosa es
osadía) ni demasiado atemorizados, sino manteniéndose bien

104
ARISTÓTELES

TTLCTEÚOVTEC OUTE lTQCLV QTTLCTOUVTEC, aAAa KaTa TO QAJJ8EC


KptvovTEC µéi}.)..ov, Kat oÜTE trpoc To Ka>-.ov (wvTEC µ6vov oÜTE
1390b trpoc TO cuµq>Épov aAA.a trpoc c'íµcpw, Kal. OUTE trpoc <pEL8w OUT€
trpoc QCWTLav ci}.)..a trpoc TO ápµÓTTOV, óµotwc 8E Kal. trpoc
8uµov Kal trpoc Em8uµtav, rnl. cwcppovEc µn' civ8pdac rnl
av8pELOL µna CW<ppüCÚVT)C. EV yap TOLC VÉOLC Kal. TOLC yÉpoUCL
5 fü,'.Jpr¡Tm rnuTa· Eldv yap ol µEv VÉOL civ8pELOL Kal ciK6AaCTOL,
ol 8E trpEC�ÚTEpoL cwcppovEc rnt 8EL>-.oL wc 8E Ka86>-.ou ELlTELV,
oca µEv fü,'.Jpr¡vTm 11 vEÓTTJC rnl To yfjpac Twv W<j>E>-.tµwv,
TaUTa c'íµcpw EXOUCLV, oca 8E imEp[3áAAOUCLV fi EAAELlTOUCLV,
TOÚTwv To µÉTpwv Kal. To ápµ6TTov. ciKµá(EL 8E To µEv cwµa
10 citro TWV TpLÚKOVTa ETWV µÉXPL TWV lTÉVTE Kal TpLÚKOVTa, 11
8E l/JUXTJ lTEpL Ta É:VOC &1v lTEVTT]KOVTa.
trEpt µEv ouv VEÓTTJTOC Kal. yf¡pwc Kal. ciKµf¡c, trotwv i¡Swv
EKaCTÓv Ecnv, ElpÍ]c8w TocauTa.
lS TlEpl 8E TWV citro TÚXTJC 'Yl 'Y VOµÉvwv ciya8wv, fü' oca
15 m'nwv Kal. Ta r\Sr¡ trma c'íTTa cuµ�tvEL To'ic civ8pwtroLc,
AÉ-ywµEv Eq>E�f¡c. EiryEvdac µEv ouv �86c ECTL To q>LAOTLµÓTEpov
ELVaL TOV KEKTT¡µÉvov aun'Jv· éitraVTEC yáp, OTQV imápxlJ Tl,
trpoc TOUTO CWpEÚELV ElcifucLv, 118' EU')'ÉVELa EVTLµÓTT¡C trpoy6vwv
ECTLV. Kal. KaTaq>poVT)TLKov Kat Twv óµotwv ECTLV To'ic
20 trpoy6vmc aÚTwv, fü6n tr6ppw TauTa µéi}.)..ov fi E'Y'YUC
yLyv6µEva EVTLµÓTEpa Kal EOOAa(ÓVEUTa. kn 8E EU')'EVEC µEv
KaTa TTJV TOU yÉvouc ClpETT]V, 'YEVVa'iov 8E KaTa TO µr¡
E€tcrnc8m Tf¡c q>ÚCEwc· otrEp wc ElTL TO tro>-.u ou cuµ�a(vEL
TOLC EU'YEVÉCLV, ci}.)..' Eldv ol lTOAAOL EUTEAELC" cpopa yap TLC
25 ECTLV EV TOLC 'Y ÉVECLV civ8pwv WClTEp EV TOLC KaTa TCI.C xwpac

105
RETÓRICA 11

respecto a ambas cosas; ni fiándose de todos, ni desconfiando


de todos, sino más bien juzgando conforme a lo verdadero; y
no viviendo sólo para lo hermoso ni para lo provechoso, sino
para ambas cosas; y ni para la parsimonia, ni para la prodiga- 1390b
lidad, sino para lo adecuado; e igualmente también respecto
al deseo y a la concupiscencia; y templados con valentía y
valientes con templanza; pues en los jóvenes y en los ancia-
nos tales cosas se han separado. En efecto, los jóvenes son
valientes y desenfrenados, los ancianos, en cambio, templa-
dos y tímidos. Y para hablar en general, cuantas de las cosas
útiles la juventud y la vejez han separado, ambas cosas tie-
nen; y en cuantas cosas se sobrepasan o son deficientes, de
esas tienen lo mesurado y lo adecuado. Ahora bien, el cuer-
po ciertamente madura desde los treinta años hasta los treinta
y cinco, pero el alma hacia los cuarenta y nueve.
Así pues, acerca de la juventud y de la vejez y de la madu­
rez, de cuáles caracteres son cada una, quedan dichas tales
cosas.
15 Y acerca de los bienes que se generan de fortuna,75 a
causa de cuántos de ellos y cuáles los caracteres que acaecen
en los hombres, digámoslo sucesivamente. Carácter de noble­
za76 es que quien la posee sea más ambicioso; pues todos,
-cuando algo se obtiene, en ello suelen acumularlo, pero la
nobleza es un mérito de antepasados. Y es cosa desprecia­
dora hasta de los semejantes a sus antepasados; por lo cual
las mismas cosas son más honorables y muy arrogantes,
sucedidas más bien lejos que cerca. Y lo noble es ciertamente
según la virtud de la estirpe, lo egregio, en cambio, según
que no se aparte de su naturaleza; lo cual ordinariamente no
sucede a los bien nacidos, sino que la mayoña son vulgares;
porque hay cierta producción en las estirpes de los varones,
como en las cosas que se producen en los terrenos, y algunas

105
ARISTÓTELES

yLyvoµÉvoLc, Kal Éví.oTE av � dya0ov TO yÉvoc, Éyyí.vovrnL


8Lá TLVOC xpóvou av8pEC TTEPLTTOÍ., KaTTELTa TTÓALV dva8í.&,,c:Lv.
Ééí.crnTm 8E Tu µEv Eucpua yÉvr¡ de µavLKWTEpa iíEhi, oiov
oí. drr' 'AAKL�Lá8ou Kal o\. drro ilLOVUCÍ.OU TOÍJ TTpOTÉpou, TU
30 8E cTácLµa Ele u�hEpÍ.av Kal vw0póT71rn, oiov oí. urro Klµwvoc
Ka\. IlEpL1<AÉouc rnl CwKpáTOuc.
16 Te¡; & rrAoÚT(¡l a?rrnm 11eri, Ém rroA17c frnv L8E1v
CJ.TTaCLV º Ú�pLCTal yup KaL UTTEpr¡q>aVOL, TTÓCXOVTÉC TL lJTTO Tl7C
KTT]CEWC TOÍJ TTAOÚTOU (wcrrEp yup EXOVTEC a.rravrn Tdya0u
1391a oÜTw 8LáKELVTaL · ó 8E TTAOÍJTOC oiov nµr¡ TLC T17C délac TWV
aUwv, 8Lo q>aÍ.VETal WVLa a.rravrn Elvm auTOu), KaL Tpuq>Epol
rn\. caMKwvEc, Tpuq>Epo\. µEv 8Lu n']v Tpoq>r¡v Ka\. n']v lv8ELéLv
T17C Eu8mµoví.ac, caAáKwvEc 8E rn\. cÓAOLKOL 8Lu TO rrávrnc
dw0É11m 8LaTpÍ.�Lv TTEpl TO ÉpwµEvov Kal 0auµa(óµEvov úrr'
5 aVTWV. Kal TO o'(Ec0m (T)AOÍJV TOUC UAAOUC a Kal auTOL éiµa
8E Kal ELKÓTWC TOÍJTO rrácxoucLV (TTOAAOL yáp ELCLV oí. 8EÓµEVOL
TWV ÉXÓVTwv· o0Ev Kal TO CLµwví.8ou dpT)TaL TTEpl Twv coq>Giv
Ka\. TTAoucí.wv rrpoc n']v yuva1Ka n']v 'I Épwvoc ÉpoµÉvr¡v
TTÓTEpov yEvÉc0m KpELTTov TTAOÚCLov fJ cocpóv· "rrAoúcwv·
10 ELTTE1v· Touc cocpouc '/UP E</>T) ópüv Érr\. Tak Twv rrAoucí.wv
0úpmc 8La,pí.�ovrncl, Kat To oi'.Ec0m déí.ouc Elvm apxnv·
EXELV yup OLOVTaL wv EVEKEV apxnv aéwv. Kal wc €V KEq>aAaÍ.w,
(lVOT]TOU EU8aí.µovoc �0oc <�0oc> TTAOÚTOU ÉCTÍ.V. 8Laq>ÉpEL 8E
TOLC VEWCTL KEKTT)µÉvOLc Kal TOLC rráAm Tu iíEhi Te¡; a.rravrn
15 µÜAAOV Kal cpauAÓTEpa TU KaKu EXELV TOUC: VEOTTAOÚTOUC (wcTTEp

lo6
RETÓRICA 11

veces, si la estirpe fuere buena, durante algún tiempo se ge­


neran varones extraordinarios, y después de un tiempo nue­
vamente vuelven a darse. Pero las estirpes de buen natural
se apartan ciertamente hasta caracteres un tanto extrava­
gantes, cual los descendientes de Alcibíades y los de Dioni­
sio el mayor;77 las estables, por su parte, hasta necedad e
indolencia, cual los descendientes de Cimón y de Pericles y
de Sócrates.
16 Y para todos es de superficie ver los caracteres que
acompañan a la riqueza. Pues son insolentes y soberbios, en
algo afectados por la posesión de la riqueza (pues están dis­
puestos así como si tuvieran todos los bienes; y la riqueza es 1391a
cual cierta valoración del precio de las demás cosas; por esto
todas las cosas aparecen comprables por ella); y son muelles y
fanfarrones, muelles ciertamente a causa de su educación y por
la ostentación de la felicidad, fanfarrones, en cambio, y sole­
cistas,78 a causa de que todos suelen entretenerse en lo que
es amado y admirado por ellos. Y es también el pensar79
que los demás emulan las cosas que también ellos. Y al mismo
tiempo también padecen esto naturalmente (pues muchos son
los que necesitan de los que tienen; de donde también se ha
dicho lo de Simónides80 acerca de los sabios y de los ricos,
respecto a la mujer de Hierón, a la cual se preguntó si era
mejor ser sabio que rico; que respondió, "rico"; pues dijo que
veía a los sabios pasar el tiempo a las puertas de los ricos).
También el pensar que son dignos de tener mando; pues
piensan que tienen aquello a causa de lo cual se es digno de
tener mando; y para decirlo en lo capital, carácter de insen-
sato dichoso es (el carácter) del rico. Pero los caracteres, para
quienes recientemente poseen y para los que desde antiguo,
difieren en que los nuevos ricos tienen todos los males en ma-
yor cantidad y más ruinas (pues el ser nuevo rico es como

106
ARISTÓTELES

yap O.TTUL8EUda TTAOÚTOU ECTL TO VEÓTTAOVTOV Elvm), Kal


a8ud1µarn afüKOVeLV ou KaKovpyLKá, o.X.X.a Ta µEv ú�pleTLKa
Ta 8E O.Kpa,EUTLKá, olov Ele aLKlav Kal µotxdav.
17 'Oµolwe 8E KOL TTEpl 8vváµEwe exE8ov Ta TTAE'iern
20 cpavEpá knv T)0r). Ta µEv yap Ta avTa EXEL 8úvaµte TCfl
1TAOÚT� Ta 8E �EATLW" <PLAOTLµÓTEpOL yap Kal av8pw8ÉeTEpol
EleLV Ta T10ri oí. 8vváµEVOL TWV TTAOVCLWV füa TO EcplEe0m Epywv
oca E�ouda aUTOLC TTpáTTELV füa TT]V 8úvaµLv, Ka\.
rnou8aeTLKWTEpOL füa TO €V ETTLµEX.dq Elvm, avayrn(óµEVOL
25 eKOTTELV Ta TTEp\. TT]V 8úvaµLv, Ka\. eEµVÓTEpOL ll �apÚTEpOL .
TTOLEL yap eEµvoTÉpoue TO a�lwµa, füo µETpLá(oveLV, ECTL 8E
TJ eEµVÓTT)e µaX.aK17 Ka\. EVCXÍ]µwv �apÚTT)C" KUV a8LKWeLV, ou
µLKpa8LKT]Tal ElcLV o.X.X.a µqaM8LKOL.
TJ 8' EUTuxla KaTa µópLá TE TWV ElpT]µÉvwv EXEL Ta T10ri
30 (Ele yap TatJTa eUVTELVOUeLV ai. µÉyLeTm 80Kovem Elvm
EVTVXLUL), Kal. ETL Ele EUTEKVlav Ka\. Ta KUTa TO ewµa aya0a
TTapaeKEuá(EL ri EVTVXla TTAEOVEKTELV. ÚTTEpT]cpavwTEpoL µEv
1391b ovv Kal aX.oyLeTÓTEpOL 8La TT]V EVTVXlav Eldv, €V 8E 0.KOAOU0EL
�ÉX.neTov �0oe TD EvTVxtq, on cpLAÓ0Eol Elct rn\. Efxouetv TTpoe
TO 0ELÓV TTWe, meTEÚOVTEe 8La Ta YLyvóµEva 0.TTO Tlle TÚXT]e.
TTEp\. µEv ovv Twv Ka0' TJALKlav Ka\. TÚXT]V Tj0wv dpT]TUL ·
5 Ta yap tvavTla TWV ElpT]µÉvwv EK TWV €VaVTLWV <f>avEpá ECTLV,
otov TTÉVT]TOe Kal O.Tuxove �0oe Ka\. a8uváTOU.
18 'ETTEl. 8E ri Twv m0avwv x.óywv xpfjeLe TTpoe KpkLv ECTL
(TTEpl wv yap kµEv Ka\. KEKplKaµEv ov8EV ETL 8E'i A.Óyou), ECTL
8' Mv TE TTpoc Eva TLe T<fl x.óy� xpwµEvoc TTpoTpÉrn:) ll aTToTpÉTTT],

107
RETÓRICA 11

ineducación de la riqueza). Y cometen injusticias no malvadas,


sino unas insolentes, otras incontinentes, cual en ultraje y
adulterio.
17 Y de la misma manera también son manifiestos, casi en
su mayoría, los caracteres en torno al poder. Pues el poder
tiene las mismas cosas que la riqueza, unas, y otras mejores.
Ya que los poderosos, en cuanto a caracteres, son más am­
biciosos y más varoniles que los ricos, por anhelar acciones,
cuantas para ellos hay posibilidad de hacer a causa del poder; y
son más solícitos por estar al cuidado, obligados a mirar lo que
al poder respecta; y son más dignos que más gravosos; pues
su valía los hace más dignos, por esto son mesurados; y es la
dignidad, gravedad blanda y decorosa. Y si acaso injuriaren,
no son injuriadores pequeños, sino injustos en grande.
Y la buena fortuna tiene los caracteres según las porciones
de las cosas dichas81 (pues hacia ellos convergen las que pa­
recen ser las más grandiosas buenas fortunas); y además, la
buena fortuna prepara hacia la buena prole y para abundar
en los bienes relativos al cuerpo. Así pues, a causa de la bue-
na fortuna son más soberbios y más desconsiderados; y una 1391b
sola cosa, un muy buen carácter, acompaña a la buena for-
tuna: que son amigos de los dioses y de alguna manera están
dispuestos hacia lo divino, creyendo a causa de las cosas pro­
venientes de la fortuna.
Así pues, se ha hablado acerca de los caracteres según la
edad y la fortuna. Pues los contrarios de loii mencionados,
son manifiestos a partir de las cosas contrarias, cual el carác­
ter del pobre y del desafortunado y del no poderoso.
18 Y puesto que el uso de los discursos persuasivos es
para decisión82 (pues acerca de lo que sabemos y hemos de­
cidido para nada se necesita ya del discurso), y lo es, tanto si
alguien valiéndose del discurso delante de uno solo persua-

107
ARISTÓTELES

10 otov oí. vou0ETOUVTEC TTOLOÚCLV TI TTEL0oVTEC (oi&v yap �TTOV


KplTTJC ó Etc- OV yap &i TTEI.CaL, oin-6c ECTLV wc ELTTELV (lTTAWC
Kpl níc), Mv TE TTpüC ciµcj,LC�TJTOUVTac, Mv TE TTpüC imó0ECLV AÉYn
TLC, Óµotwc (T'¾) yap AÓy(¡.) ClVÚ'YKTJ XPfJc0aL Ka\. avmpE'iv Ta
EVaVTla, rrpoc a wcrrEp ciµcj,LC�TJTOUVTa Tov Myov TTOLELTm),
15 wcaÚTwc 8E- Ka\. EV TOLC ETTL&LKTLKOLC (WCTTEp yap TTpüC KplTTJV
TOV 0Ewpov ó 'A.óyoc cwÉCTTJKEV, o'A.wc Be- µóvoc ECTLV árrXwc
KplTTJC EV TOLC TTOAI.TLKOLC ciywcLV ó Ta (TJTOúµEva Kplvwv· Tá
TE yap áµcj,LC�TJTOúµEva (TJTELTal TTWC EXEL, KaL TTEPL CilV �lT
AEÚOVTm), TTEpL Be- TWV KaTa Tac TTOAI.TE:Lac Tj0wv EV TOLC cuµ-
20 �UAEUTLKOLC dpTJTaL TTpóTEpüV-WCTE füwpLcµÉvov av ELTJ TTWC TE
Ka\. füa Tlvwv Touc 'A.óyouc iifüKouc TTOLTJTÉov.
ETTEL 8E TTEpl EKacTov µEv yÉvoc Twv 'A.óywv ETEpov �v TO
TÉAoc, TTEpl émávTwv 8' avTwv d'A.11µµÉvm 8�m rnl rrpoTácELc
Eld.v Ee Cilv Tac TTlCTELC cj,ÉpoucLV KaL cuµ�OUA.EÚOVTEC Kal
ETTL8ELKVÚµEVOL Kal. áµcj,LC�TJTOUVTEC, ETL Be- Ee CilV Tj0LKOUC TOUC
25 'A.óyouc EV8Éxnm TTOLELV, Kal TTEpl TOÚTWV füwpLCTaL, A.OLTTOV
r¡µ'iv füEA.0ELV TTEpl TWV KOLVWV. TTQCL yap ávayrn'iov T(¡l TTEpl
Tou 8uvaTou Kal á8uváTou rrpocxpfjc0m lv To'ic 'A.óymc, Kal
Touc µEv wc ECTaL Touc 8E wc yÉyovE TTELpnc0m 8ELKVÚvm.
ETL Be- <TO> TTEpl µqÉ0ouc KOLvov árrávTwv E"CTL Twv 'A.óywv·
30 xpwvTaL yap TTÚVTEC T'¾J µELOUV Kal aueELv Kal cuµ�OUA.EÚOVTEC
Kal lnmvouvTEC TI ¡j;ÉyovTEc Kal KaTTJyopouvTEc TI cirro'A.oyoú-
1392a µEVOL. TOÚTWV oc füopLc0ÉvTwv TTEpl TWV Ev0uµ11µáTwv KOLvfl
TTELpa0wµEv ELTTELV, EL n EXOµEv, Kal TTEpl rrapa8ELyµáTwv,

108
RETÓRICA II

dire o disuadiere, como hacen quienes advierten o persuaden


(pues no menos juzgador es uno solo; porque a quien es ne­
cesario persuadir, ése, para decirlo sencillamente, es juzga-
. dor), como también si alguien hablara frente a quienes están
en desacuerdo, y si frente a Una argumentación, de manera
semejante (pues es necesidad valerse del discurso y refutar
argumentos contrarios, frente a los cuales, como que están en
desacuerdo, se hace el discurso); y del mismo modo lo es
también en los epidícticos (pues, como frente a un juzgador,
se presenta el discurso al espectador; y en suma, simplemen­
te es único juzgador en las contiendas políticas quien decide
las cosas que se cuestionan; pues se cuestiona cómo son las
cosas en disputa y también aquellas acerca de las que deli­
beran); y acerca de los caracteres según las formas de gobier­
no se ha hablado antes, en los deliberativos de manera que
quedaría definido cómo y mediante qué cosas se ha de hacer
discursos éticos.
Y puesto que en relación a cada género de los discursos
era distinto el fin,83 y acerca de cada uno de ellos se han
asumido opiniones y premisas a partir de las cuales producen
las persuasiones, aconsejando y también ostentado y litigan-
do, también acerca de esos queda definido; resta a nosotros
exponet acerca de los <lugares> comunes.84 Pues en los dis­
cursos es forzoso para todos utilizar, además, lo que trata de
lo posible e imposible, y que los unos traten de mostrar que
sucederá y los otros que ha sucedido. Y además, (lo) relativo
a la magnitud, de todos los discursos en común; pues todos
utilizan el disminuir y el amplificar, tanto aconsejando como
alabando o reprochando y acusando o defendiéndose. Y de­
finidas estas cosas, tratemos de hablar en común acerca de 1392a
los enthymemas, si de alguna manera podemos; también acer-
ca de los paradigmas, de modo que habiendo añadido lo res-

108
ARISTÓTELES

OTTWC T<l AOLTT<l rrpoc8ÉVTEC cirro&í'JµEV TT¡V te UPXÍlC rrp68ECLV.


ECTLV 8E TWV KOLVWV TO µEv avenv OLKflÓTUTOV TOLC
tm8ELKTLKOLC, WCTTEp ELPTJTUL, TO 8E yqovoc TOLC füKUVLKOLC
5 (rrEpl TOl/TWV yap TJ KpLCLcl, TO 8E 8uvaTOV KUL tc6µEVOV TOLC
cuµ�ouArnTLKOLC.
19 IlpwTov µEv ovv TTEpl 8uvaTOú Kal. ci8uváTou AÉywµEv.
áv 811 TO tvavT(ov íj 8uvaTov fi ELVat fi yEvÉc8m, Kal TO
tvaVTlov ooeflEV áv dvm 8uvaT6v, oiov d 8uvaTOV av8pwrrov
úytac�-vm, KUL VOCÍ7CUL· i¡ yap UUTT¡ 8úvaµtc TWV tvavTLWV
10 fi tvavTla. KUL d TO oµotov 8uvaTÓV, KUL TO oµotov· KUL d
TO xa\rnwTEpov 8uvaT6v, Kal To pqov· Kal. d To cn-ou8a1ov
Kal KaAOv yEvÉc8m 8uvaT6v, rnl oAwc 8uvaTov yEvÉc8m ·
xaAETTWTEpüV yap KUAT]V OLKLUV T) OLKLUV dvaL. Kal oú TJ cipXTJ
15 8úvaTUL YEVÉc0m, KUL TO TÉAOC' OOOEV yap y(yvnm ou8'
apxnm y(yvEc8m Twv ci8uváTwv, otov To cúµµnpov TT¡V
füáµnpov ELVUL OUT' áv apemTO y(yvEc8m OUTE y(yvnm. Kal
oú TO TÉAOC, KUL i¡ cipXTJ 8uvan'r éírravTa yap te cipXÍ7C
ylyvnat. Kal d To ÜcTEpov TU oudc;t fi TU yEvÉcn 8uvaTov
20 YEVÉc8at, KUL TO TTpóTEpüV, otov d av8pa YEVÉc8m 8uvaTÓV,
Kal rra18a (rrpóTEpov yap tKEtvo y(yvnm), rnl d rra18a, Kal
av8pa (Kal cipXTJ yap tKELVTJ ). KUL CilV fi Epwc fi tm8úµla cpúcn
ECT(v· ou&lc yap ci8uváTWV tpi). ou8E tm0uµn wc tn-t TO TTOAÚ.
Kal wv tmcTÍ7µa( ELCL rnl TÉXVat, 8uvaTov TaúTa Kal Elvm
25 rnl y(yvEc8m. Kal &wv i¡ cipXTJ TÍ7C yEvÉcEwc tv TOÚTotc tcTlv
éi T]µE1c civayKácmµEv áv fi rrdcmµEv· rnúrn 8' ECTl.v iliv
KpdTTouc fi KÚptot fi cpl\ot. Kal wv Ta µÉpTJ 8uvaTá, Kal TO

109
RETÓRICA II

tante, cumplamos el propósito del comienzo.85 Y de los <lu­


gares> comunes, el amplificar es muy apropiado a los epi­
dícticos, como se ha dicho, y lo sucedido, para los judiciales
(pues acerca de estas cosas es el juicio), y lo posible y lo fu­
turo, para los deliberativos.
19 Así pues, hablemos en primer lugar acerca de lo posi­
ble e imposible. En efecto, si fuere posible que una cosa
contraria sea o que haya sido, también la contraria parecería
ser posible, cual si es posible que un hombre haya sido cu­
rado, también, que haya enfermado; pues la posibilidad de
los contrarios es la misma en cuanto contrarios.86 Y si una
cosa semejante fuere posible, también la otra semejante; y si
lo que es más difícil fuere posible, también lo que es más
fácil; y si posible fuere que exista lo honesto y hermoso, tam­
bién es posible que absolutamente existan; pues es más difí­
cil que una casa sea hermosa a que sea casa. Y de lo que
puede existir el principio, también el fin; pues de los imposi­
bles nada existe ni comienza a existir; como, el que la dia­
gonal sea conmensurable,87 ni podría comenzar a existir ni
existe. Y de lo que el fin, también el principio es posible;
pues todas las cosas se hacen desde el principio. Y si lo pos­
terior por su esencia o por realización, es posible que exista,
también lo anterior; así, si es posible que exista el varón, tam­
bién que el niño (pues éste existe primero); y si el niño,
también que el varón (ya que aquél es principio). También
aquello de lo que por naturaleza hay o amor o concupiscen­
cia; pues ordinariamente nadie se enamora ni es concupiscente
de imposibles. Y aquellas cosas de las cuales existen ciencias y
artes, es posible que esas sean y también que existan. Tam­
bién aquellas de cuantas al principio de su existencia está en
aquello que nosotros podríamos forzar o persuadir; y son ésas,
más fuertes que las cuales somos, o sus dueños o amigos. Y de

109
ARISTÓTELES

OAOV, KUL tilv TO OAOV 8uvaTÓV, Kal Ta µÉpr¡ wc ElTL TO lTOAÚ º


EL yap TTPÓCXLCµa KUL KEq>aALC Ka\. XLTWV 8úvaTaL YEVÉC8at,
30 Kal imo8i¡µarn 8uvaTov yEvÉC8m, Kal. d imo8i¡µarn, rnl
TTPÓCXLCµa Kal. KEq>aALC Kal. XLTWV. Kal. d TO yÉvoc o>-.ov TWV
1392b 8uvaTwv yEvÉc8m, Kal To Elooc, Ka\. d To d8oc, Kal To yÉvoc,
olov d TTAo1ov )'EVÉc8m 8uvaTÓv, Kal. TPLTJPTJ, rnl. d TPLTJPTJ,
Kal. TTAo1ov. rnl d 8áTEpov Twv TTpoc CIAAT]Aa TTEct,UKÓTwv, Kal
8áTEpov, olov d 8LTTAÚCLOv, rnl f\µLcu, Kal. EL f\µLcu, 8LTTAÚcLOv.
5 rnl El dvEu TÉXVTJC Kal. TTapacKElJTJC 8uvaTov yt)'VEc8m, µéiAAOV
8La TÉXVTJC Kal. EmµE>-.Elac 8uvaT6v, 88Ev rnl 'Ayá8wvL Etpr¡rnL

Kal µriv Ta µÉV YE Tijc TÉXVTJC TTpáccnv, Ta 8E


·,1µ'iv áváyiq¡ rnl TÚXTJ TTpocytyvnm.

Ka1. d TOLC XElpocL rnl f\TTOCL 1Cal ácppovEcTÉpoLc 8uvaT6v,


10 KUL TOLC EVavTtOLc µéiAAOV, WClTEp Kal 'I COKpÚTT]C Ecf>TJ 8nvov
dvm d ó µEv EOOuvoc Eµa8Ev, auToc 8E µr¡ 8uvi¡cnm EÚp<lv.
TTEpl. 8E á8uváTOu 8fj>-.ov on EK TWV EvavTlwv To'ic dpr¡µÉvoLc
úTTápxn.
d 8E yÉyovEv, EK TWV8E CKETTTÉOV. TTpwTOv µEv yáp, d TO
�TTOV ytyvEc8at TTEcf>UKOC YÉYOVEV, yqovoc av ELT] Kal TO µéik
15 AOV. Kal d TO ÜCTEpov dw8oc 'YL)'VEC8at yÉ)'OVEV, Kal TO TTpó­
TEpüV yÉyovEv, olov d ETTLAÉAT]CTat, Kal Eµa8É TTOTE TOVTO.
rnl d E8úvaTO rnl El30ÚAETO, TTÉTTpaXE · TTÚVTEC yáp, oTav
8uváµEVOL ¡3ou>-.r¡8wcL, TTpá rTOUCLV º EµTTOOWV yap ouoÉv. ETL d
El30ÚAETO Kal µT)8Ev TWV Eew EKWAUEV, KUL d E8ÚvaTO KUL

110
RETÓRICA II

las que las partes son posibles, también su totalidad; y de las


que la totalidad es posible, ordinariamente también sus partes;
pues si es posible que existan abertura por delante y puntera y
cubierta, también es posible que existan los zapatos; y si los
zapatos, también abertura por delante y puntera y cubierta.88
Y si es posible que exista todo el género de los posibles, 1392b
también la especie; y si la especie, también el género; cual, si
es posible que exista una nave, también la trirreme, y si la
trirreme, también la nave. Y si el uno de los que por natura-
. leza han sido entre sí relativos, también el otro; como, si el
doble, también la mitad, y si la mitad, también el doble. Y si
es posible que exista sin arte y sin preparación, es más posi­
ble mediante arte y diligencia; de donde también ha sido di­
cho por Agatón: 89

Y en verdad, realizar al menos las cosas del arte; pero otras,


a nosotros se añade por necesidad y por fortuna.

Y si es posible para los peores y para los inferiores y para más


insensatos, con mayor razón también para sus opuestos; como
también Isócrates dijo9<l que sería terrible, si Euthino cierta­
mente aprendió, y él no habría de poder descubrir. Y acerca de
lo imQosible es evidente que se tiene a partir de cosas contra­
rias a las mencionadas.
Y si sucedió, hay que examinar a partir de lo siguiente.
Primeramente en verdad, si lo que es menos natural que su­
ceda sucedió, podría haber sucedido también lo más. Y si
sucedió lo que suele suceder después, también sucedió lo
anterior; así, si uno ha olvidado, también alguna vez apren­
dió eso. Y si podía y quería, ha realizado; pues todos, cuando
pudiendo quisieren, realizan; ya que nada hay de impedi­
mento. Es más, si quería y nada de las cosas exteriores lo

110
ARISTÓTELES

20 wpyt(ETO, Kal d E8ÚvaTO Kal ETTE8ÚµEL. wc 'YªP ETTL TO TTOAU


iliv opÉ-yovTaL, d.v 8ÚVWVTaL, TTOLOUCLV, o\. µEv q>aUAOL 8L' ciKpa­
dav, o\. 8' ETTLELKÉlc on Twv ETTLELKwv Em8uµoucLv. Kal d
EµEAAE [ylyvEc8m), Kal TTOLE1v· dKoc yap TOV µÉ>,.>,.ovrn Kal
TTOLT¡CaL. Kal d 'YÉ'YOVEV oca f¡ TTÉq>UKE TTp<) EKELVOU f¡ EVEKa
25 EKdvou, otov d r¡cTpatµE, Kal E�póvTT¡cEv, Kal d ETTELpacE,
Kal ETTpaeEv. Kal d oca ÜCTEpov TTÉq>UKE ytyvEc8m f¡ oú EVEKa
ytyvnm yÉyovE, Kal TO TTpóTEpov Kal TO TOÚTou EVEKa
'YÉ'YOVEV, otov d E�pÓVTT¡CE, KaL TJCTpatµEV, Kal d ETTpaeEv,
ETTELpaCEV. ECTL 8€ TOÚTWV <ITTÚVTWV Ta µEv fe civáyKT]C Ta
30 8' wc ETTL TO TTOAU OÜTWC EXOVTa. TTEpl 8€ TOU µ11 'YE'YOVÉVaL
<f>avEpov OTL EK TWV EVaVTLWV TOLC dpT]µÉVOLC.
1393a Kal TTEpl TOU koµÉvou EK TWV aUTWV 8f¡>..ov· TÓ TE yap EV
8uváµEL Kal EV �ou>..tjcEL ov ECTaL, Kal Ta EV Em8uµtq Kal
6pyfi Kal >..oyLcµ41 µna 8uváµrnc ovrn, rnDTa Kal EV ópµi)
TOU TTOLELV f¡ µE>,.>,.tjcEL ECTaL. wc yap ETTL TO TTOAU y('YVETaL
5 µa>,.>,.ov Ta µÉAAOVTa f¡ Ta µ11 µÉAAOVTa. Kal d TTpoyÉyovE oca
TTpÓTEpov TTÉq>UKE ytyvEc8m, otov d cuvvEq>EL, dKoc Úcm. Kal
d TO EVEKa TOÚTOU 'YÉ'YOVE, Kal TOUTO dKoc 'YEVÉC8m, otov
d 8EµÉ>..Loc, Kal olKta.
TTEpl 8E µqÉ8ouc Kal µLKpóTT¡Toc Twv TTpayµáTwv Kal
10 µd(ovóc TE Kal EAÚTTovoc Kal o>..wc µEyá>..wv Kal µLKpwv EK
Twv TTpoELpT]µÉvwv r¡µ1v knv <f>avEpóv. ELPTJTaL yap EV To1c
cuµ�ou>..EUTLKo1c TTEpt TE µEyÉ8ouc áya8wv Kal TTEpl ToD
µd(ovoc <ÍTTAWC Kal EAÚTTovoc, WCTE ETTEL Ka8' EKacTov Twv

111
RETÓRICA 11

impedía; también si podía y se airaba; también si podía y an­


siaba; pues ordinariamente, lo que anhelan, si pudieren, lo
realizan, los malvados por incontinencia, y los equitativos
porque tienen ansias de cosas equitativas. Y si iba (a suce­
der), también a hacer; pues es verosímil que quien estaba a
punto de, también haya realizado. También si sucedieron
cuantas cosas o naturalmente son antes que eso o a causa de
eso; como, si relampagueó, también tronó, y si provocó, tam­
bién sedujo. Y si sucedieron cuantas cosas es natural que suce­
dan después o a causa de lo que suceden, también sucedieron
lo primero y aquel a causa de lo cual; como, si tronó, tam­
bién relampagueó, y si sedujo, provocó. Y de todas estas co­
sas, unas son por necesidad, otras porque ordinariamente
son así. Y acerca del no haber sucedido, es manifiesto que a
partir de cosas contrarias a las mencionadas.
Y acerca de lo futuro es evidente a partir de las mismas 1393a
cosas; pues lo que está tanto en el poder como en el querer,
será; y cosas que con poder están en ansia y en ira y en
consideración, esas estarán también en impulso de hacer o
en inminencia; pues ordinariamente, más suceden las cosas
inminentes que las no inminentes. También si antes sucedie-
ron cuantas cosas es natural que sucedan antes; cual si se
nubla, es verosímil que llueva. Y si sucedió lo que es a causa
de lo cual, es verosímil que también esto suceda; como, si
hay cimiento, también casa.
Y acerca de la grandeza y pequeñez de las cosas y de lo
mayor y también de lo menor y, en suma, de las cosas gran­
des y pequeñas, para nosotros es manifiesto a partir de las
cosas dichas. Pues en los deliberativos se habló tanto acerca
de la grandeza de los bienes como acerca de Jo mayor en
general y de Jo menor;91 de manera que, puesto que el fin
propuesto conforme a cada uno de los discursos es bueno,

111
ARISTÓTELES

Mywv TO npoKEÍ.µEvov TÉAOC ciya06v knv, otov TO cuµ<j>Épov


15 Kal TO Ka;\ov Kal TO 8tKatov, <f>a.vEpov Bn fü' EKEÍ.vwv AT}TTTÉOV
TCI.C aul;,ícELC TTUCLV. TO 8e- napa TaUTa ETL (T}TELV TTEpl
µqÉ0ouc cinAWC Kal ÚTTEpoxfic KEVOAO'YELV knv· KUpLWTEpa
yáp ECTLV npoc TTJV xpdav TWV Ka0ÓAou TCI. Ka0' EKaCTa TWV

npayµáTWV.
TTEpl µe-v ovv 8uvaTOu rnl ci8uváTou, Kal TTÓTEpov yÉyovEv
20 i\ ou yÉyovEv Kal ECTUL i\ ouK ECTat, ETL 8e- TTEpl µqÉ0ouc
Kal µLKpóTT}TOC TWV npayµáTwv, Elp,íc0w Taurn.
20 Aomov 8E TTEpl TWV KOLVWV TTLCTEWV anaCLV ELTTELV, ETTEÍ.TTEp
ElpT}Tat TTEpl Twv l8lwv. Ele\. 8' ai. Kmval TTLCTELC 8úo T<ÍJ yÉvEL,
napá&Lyµa rnl Ev0úµT}µa· f¡ yap yvwµT} µÉpoc e-v0uµiiµaTÓC
25 knv. npwTov µEv ow TTEpl napa&lyµaToc Aiywµcv· oµowv yap
foaywyf¡ TO napá8ELyµa, f¡ 8' foaywy/j cipx,í.
·napa8ELyµáTwv 8E d8T} 8úo· Ev µEv yáp knv napa&í.yµa­
TOC cl8oc TO AÉyELv npáyµarn npoyEvoµÉva, EV 8E TO auTov
TTOLE'iv. TOÚTou 8E EV µEv napa�OATJ Ev 8E Mym, otov ol Alcw-
30 TTELOL Kal AL�UKOÍ..
frnv 8E TO µEv npáyµarn AÉ'YELV Tmóv8E n, WCTTEP EL ne
AÉ'YOL Bn 8E'i npoc �acLAÉa napacKEuá(cc0m Kal µT] e-a.v
AtyuTTTOV XELpwcac0av Kal yap TTpóTEpüV Liapc'ioc ou TTpóTEpov
1393b füÉ�Tl nplv AtyuTTTov EAa�v. ;\a¡¼v 8E 8LÉ�T}. Kal náALV EÉp/;T}c
ou npÓTEpüV ETTEXELPT}CEV nplv EAU�EV, Aa�wv 8€ 8LÉ�T}. WCTE
Kal OVTOC Ea.V M�11. füa�TJCETUL, füo OUK ETTLTpETTTÉoV.
napa�OATJ 8E Ta CwKpaTLKá, otov EL ne AÉ'YOL BTL ou 8E'i
5. KAT}pwTOUC apxELv· Bµmov yap WCTTEP av EL TLC TOUC ci0AT}TCI.C
KAT}püLT} µ11 ó1. 8úvavrnL ci-ywví.(cc0m ci>-.A' ó1. av MxwcLv, i\

112
RETÓRICA II

como lo conveniente y lo hermoso y lo justo, es manifiesto


que, mediante esos, por todos se han de tomar las amplifica­
ciones. Y el investigar todavía, al margen de esas cosas, acerca
de la grandeza en general y de la superioridad, es hablar va­
namente; pues de las cosas, son más importantes para utili­
dad las particulares que las universales.
Así pues, acerca de lo posible y de lo imposible, y de si
sucedió o no sucedió, y de si será o no será, y además, acerca
de la grandeza y de la pequeñez de las cosas, queden dichas
esas cosas.
20 Y resta decir acerca de las persuasiones comunes a to­
dos, puesto que se ha hablado acerca de las particulares. 92
Y las persuasiones comunes, por género, son dos: paradigma
y enthymema; 93 pues la sentencia es parte del enthymema.
Así pues, primeramente digamos acerca del paradigma; pues
semejante a la inducción es el paradigma, y la inducción es
comienzo. Y hay dos clases de paradigmas: pues una clase
de paradigma es el decir cosas sucedidas antes; otra, el que
uno mismo las produzca. Y de éste, una es la parábola, otra,
las fábulas, cual las esópicas y las líbicas.
Y el decir los acontecimientos es una cosa así: como si al­
guien dijera que es necesario aprestarse contra el rey y no dejar
que someta Egipto. En efecto, anteriormente Darío no cruzó
antes de que hubiera tomado Egipto, y habiéndolo tomado, 1 393b
cruzó; y nuevamente Jerjes no acometió antes de que lo hu-
biera tomado, y habiéndolo tomado, cruzó; de manera que si
también éste lo tomare,94 cruzará; por eso no debe permitirse.
Y parábola son (las formas) socráticas; 95 cual si alguien
dijere que no deben gobernar los elegidos por suerte; pues
cosa semejante sería, como si alguien eligiera por suerte a los
atletas, no a quienes pueden competir, sino a quienes tocara
en suerte, o si por suerte se eligiera a quien debe gobernar a

112
ARISTÓTELES

TWV TTAWTT]pwv ovnva 8E'i Ku¡3Epvdv KATJPWCELEV, wc 8fov Tov


AUXÓVTU 0.AACI. µT] TOV ETTLCTáµEVOV.
Myoc &, oloc ó CTT]CLXÓpou TTEpl <t>aMpL8oc Kal <Ó> Alcc,'.mou
10 Ú'TTEp Tou 8T]µa-ywyou. CTTJcí.xopoc µEv yó.p ÉAoµÉvwv cTpaTT]yov
auToKpáTOpa Twv 'I µEpaiwv <l>áAapLV Kal µEAAÓVTWV <f>uAaKT]V
8L8óvm TOU cwµaTOC, T<lAAa 8LaAEX0Elc El TTEV UUTÓLC Myov
wc '(TTTToc KaTELXE AELµwva µóvoc, EA0óvToc 8' tM<f>ou Kal
8w<f>0EipovTOc TT]V voµ11v �.ouMµEvoc nµwpÍ)cac0m Tov
1s i!Aa<f>ov TJPúJTU nvó. a.v0pwTTov El 8úvmT' áv µET' auTou
nµwpiJcac0m Tov i!Aa<f>ov, ó 8' E</>TJCEV, ta.v M�u xaALvov Kal
auToc civa�ij ETT' avTov EXWV ciKóvna· cuvoµoAo'YÍJcac & Kal
civa¡3ávTOc civTl Tou nµwpiJcac0m auToc t8oÚAEUCE T(¡)
civ8pwTT41. "oüTw 8E rnl. úµE'ic", E</>TJ, "ópdTE µT] �ouMµEvoL TOÚC
20 TTOAEµiouc nµwpÍ)cac0m TO aiJTo TTá0TjTE T(¡) '(TTTTCfl" Tov µEv
yó.p XUALVOV EXETE rí8TJ, ÉAÓµEvOL CTpaTT]yov auTOKpáTopa· Éa.v
8E <f>uAaKT]v 8wTE Kal civa�fjvm EÚCTJTE, 8ouAEÚCETE rí8TJ
<t>aMpLfü". AkwTToc & tv Cáµ41 8T]µT]yopwv KpLvoµÉvou
8T]µaywyou TTEpl 0aváTou E</>TJ ciAwTTEKa 8w�ivovcav TTornµov
2s ciTTwcfrÍlvm Ele <f>ápayya, ou 8uvaµÉVT] V 8E EK�fjvm TTOAuv
xpóvov KUKOTTa0EtV Kal KUVOpaLCTCI.C TTOAAOUC EXEC0m auTf¡c,
tx'ivov 8E TTAavwµEVOV, wc d&v UUTT]V, KUTOLKTELpavTa
EpwTUV El ci</>ÉAOL auTf¡c TOÚC KUVOpaLCTÓC, TT]V 8E OUK tav·
EpoµÉvou 8E füa TL, "on OÜTOL µEv" <f>ávm "rí8TJ µou TTAT)pELC
30 Eld Kal ÓAiyov EAKOUCLV alµa, ta.v & TOÚTouc a.cj>ÉATJTE, ETEpOL
EA0ÓVTEC TTELVWVTEC EKmoDvTai µou TO AOLTTOV alµa·. "ciTó.p
Kal úµac, av8pEC CáµLOL, OÜTOC µEV ov&v ETL �MtµEL (TTAOÚCLOC
yáp ECTLV), €O.V & TOUTOV 0.TTOKTELVT]TE' ETEpül fíeoucL TTÉVT]TEC,
1394a ÓL úµac O.VUAWCOUCL TO. AOLTTCI. KAÉTTTOVTEC."

113
RETÓRICA II

los navegantes, como si debiera ser al que tocara en suerte,


mas no el que sabe.
Y fábula, cual la de Estesícoro acerca de Falaris96 y la de
Esopo, sobre el demagogo.97 Pues bien, Estesícoro, habien-
do elegido los Himerios estratega plenipotenciario a Falaris
y estando a punto de concederle guardia de su persona, ha­
biendo discutido las demás cosas les dijo una fábula: que un
caballo ocupaba él solo un prado, pero, llegado un ciervo y
habiendo destruido el pasto, queriendo vengarse del ciervo
preguntaba a un hombre si podría con él vengarse del cier-
vo; y él asintió, a condición de que éste tomara rienda y
sobre él montara aquél llevando dardos; pero, habiendo él
consentido y habiendo aquél montado, en vez de vengarse,
él se esclavizó al hombre. "Y así también vosotros", dijo,
"mirad no sea que, queriendo vengaros de los enemigos,
sufráis lo mismo que el caballo. En efecto, ya tenéis la rien-
da, habiendo elegido estratega plenipotenciario; y si acaso
concedierais guardia y os dejareis montar, ya os esclaviza-
réis a Falaris". Y Esopo, hablando públicamente en Samos,
cuando era sentenciado a muerte un demagogo, dijo que
una zorra que cruzaba un río fue arrojada a un barranco; y
que, no pudiendo subir, durante mucho tiempo mal sufría y
que muchas garrapatas de ella se asían. Y que un erizo que
vagaba, cuando la vio, compadecido preguntaba si de ella
quitaba las garrapatas, pero que ella no lo permitía; y que
preguntándole por qué, dijo: "porque éstas ciertamente ya
están repletas de mí y poca sangre chupan, pero si éstas
quitareis, otras, habiendo venido hambrientas, de mí absor­
berán la sangre restante". "Así pues, varones samios, tam-
bién éste en verdad en nada os dañará todavía (pues es
rico), pero si a éste matareis, otros vendrán pobres, que a I394a
vosotros consumirán habiendo robado las cosas restantes".

113
ARISTÓTELES

del 8' ol Myot 8riµriyopLKOL, Kal EXOUCLV ciya0ov TOl/TO,


on rrpáyµarn µEv EÚpE°iv oµow )'E)'El'T)µÉva xa1,.rn6v, Myouc
8E />Q.ov· rrotf¡cm yap 8E°i wcrrEp rnl rrapaf3oMc, dv ne
5 8ÚVT)TaL TO oµOLOV ópav, OTTEp />Q.6v ECTLV EK <pLAOCO<ptac. pq.
w µEv ovv rroptcacem Ta füa TWV Mywv, XPTJCLµWTEpa BE TTpüC
TO �OlJAEÚCac0m TCl füa TWV rrpayµáTwv· oµota yap wc ETTL
TO TTOAU TCl µÉAAOVTa TOLC )'E)'OVOCLV.
8E°i BE xpf¡c0m To"ic rrapa&tyµacL ouK lxovrn µEv tv-
10 0vµÍ)µarn WC cirro&L�ECLV (-/¡ yap TTLCTLC füa TOÚTWV), E XOVTa
8E wc µapTvptoLc, tmMyep xpwµEvov To"ic tvevµÍ)µacLv· rrpo­
n0ɵEva µEv yap EOLKEV trraywyf¡, To1c BE pTJTOpLKo"ic ouK
olKELOV trraywYT'l TTATJV tv 6AtyoLc, ETTLAE)'ÓµEva BE µapTvptotc,
ó 8E µápTUC TTUVTaxou m0av6c· füo KUL TTpüTL0ÉVTL µEv civáyKT)
15 TTOAA<l AÉ)'ELV, ETTLAÉ)'OVTL 8E Kal EV LKav6v· µápTVC yap
XPTJCTOC KaL ElC XPTJCLµOC.
rr6ca µEv ovv Et8ri rrapa8nyµáTwv, Kal rrwc auTo1c Kal rr6TE
XPTJCTÉOV, ELpT)Tal.
21 IlEpl. 8E yvwµo>,.oytac, pT)0ÉvToc Tt frnv yvwµri µáALCT'
20 dv yÉvoLTO <pavEpov TTEpl. rrotwv TE Kal. TTÓTE Kal. TLCLV ápµ6TTEL
xpf¡c0m T(¡) yvwµOAO)'ELV EV TOLC M-yotc. ECTL 8T] yvwµri
cirr6<paVCLC, ou µÉVTOL OÜTE TTEpl. TWV Ka0' EKUCTOV, otov TTOLÓC
TLC 'I <pLKpáTT)C, ciAAa Ka06AOV, OÜTE TTEpl. TTáVTWV, otov OTL TO
Eu6u T(¡) KaµTTÚA<p tvavTtov, ciAAa TTEpl. ocwv al rrpál;nc dd,

114
RETÓRICA II

Y las fábulas son discursos públicos, y tienen esta cosa


buena: que ciertamente es difícil hallar acontecimientos se­
mejantes que hayan sucedido; pero fácil, inventar fábulas;98
pues es necesario producirlas, así como también parábolas, si
acaso alguien pudiera ver lo semejante, lo cual es fácil por
filosofía.99 Así pues, más fáciles de proporcionar son las co­
sas mediante las fábulas, pero para el deliberar son más
útiles las cosas mediante los acontecimientos; pues ordina­
riamente las cosas futuras son semejantes a las que han su­
cedido.
Y es necesario ciertamente que quien no tiene enthymema
se valga de los paradigmas como demostraciones (pues me­
diante ésos existe la persuasión), y que quien los tiene, (se
valga de ellos) como testimonios, utilizándolos de dicho com­
plementario 100 para los enthymemas; ya que, antepuestos, se
asemejan a la inducción; y para los (discursos) retóricos no es
apropiada la inducción, excepto en pocas cosas; en cambio,
dichos además, son propios para testimonios; y el testigo en
todas partes es persuasivo. 101 Por esto, para quien los ante­
pone, hay ciertamente necesidad de decir muchas cosas; y
para quien los dice además, hasta uno solo es suficiente;
pues honesto testigo, hasta uno solo es útil.
Así -pues, cuántas clases de paradigmas hay y cómo y
cuándo hay que utilizarlos, ha sido dicho.
21 Y acerca del discurrir sentencioso, dicho qué cosa es
sentencia, habrá quedado muy en claro acerca de cuáles co­
sas y también cuándo y a quiénes se ajusta en los discursos
valerse del discurrir sentencioso. Sentencia es, en efecto, una
declaración; 1º2 no lo es, sin embargo, ni acerca de los parti­
culares, como, alguien de qué clase es Ifícrates, sino del uni­
versal; ni acerca de todos, como que lo recto es contrario a lo
curvo; sino acerca de cuantos las acciones versan y (que) son

114
ARISTÓTELES

25 KQL ((l) alpna TJ q>EUKTá ECTL lTj)OC TO lTj)ÓTTELV, WCT' ElTEL


TO tveúµr¡µa ó lTEj)L TOLOÚTWV cu>-A.o-yLcµ6c ECTLV, CXE8ov TCl
cuµlTEpácµaw TWV lv6uµr¡µáTwv Kat al cipxat ciq>aLpE8ÉVToc
Toü cu>-A.o-yLcµoü yvwµal ELCLV, olov

XPTJ 8' oü TTo8' ocnc cipT(<f,pwv lTÉ<f,uK' civf¡p


30 TTa18ac lTEpLccwc EKfü8ácKEc8m cü4>oúc.

TOÜTO µEv ovv yvwµr¡· lTf)OCTE8EL CTJC 8E TT]C aiT(ac KQL TOÜ
füa TL EV8úµr¡µá ECTLV TO O.lTOV, otov

xwptc -yap d>-A.r¡c �e EXOUCLV cip-ytac,


4>8óvov TTap' cicTwv ci>..4>ávoucL 8ucµEIIÍ1,

1394b Kal TO
OUK ECTLV OCTLC lTáVT' UVTJP Eoomµovd,
Kal. To
ouK E'cnv civ8pwv ocnc EcT' EAEú8Epoc

5 -yvwµr¡, lTj)OC BE Ti¡¡ txoµÉv41 lv6úµr¡µa,

fi xpr¡µáTWv -yap 8oüMc knv fi Túxr¡c.

Ei 8ií ECTLV -yvwµr¡ TO Eipr¡µÉvov, civá-yKTJ TÉTTapa d8r¡ Elvm


-yvwµr¡c· fi -yap µn' lmM-you E'cTm fi dvEu lmM-you. ci1To-
8déEWc µEv ovv &óµEvat ElcLV ocm 1Tapá8oé6v TL AÉ-youcLv
10 fi ciµ<f,Lc�r¡ToúµEvov· ocm BE µr¡8Ev lTapáooéov, dvEu lmM-you.
TOÚTWV 8' civá-yKr¡ TClC µEV füa TO lTf)OE-yVWC8aL µr¡8EV 8E'ic8m
lmM-you, olov

civ8pt 8' iryw(vnv dpLcTÓv knv, wc y' lµtv 8oKE'i

115
RETÓRICA 11

elegibles o recusables en relación al obrar; de manera que,


puesto que el enthymema es el silogismo acerca de tales co­
sas, casi son sentencias las conclusiones y las premisas de los
enthymemas, una vez suprimido el silogismo; como:

y es necesario que, cualquier varón que es naturalmente sensato,


haga educar excesivamente sabios a sus hijos.103 [nunca

Así pues, esto es una sentencia; pero añadida la causa y el


porqué, la totalidad es un enthymema, como:

pues, parte de la demás inactividad de la que se hacen,


odio hostil cosechan de los ciudadanos.104

También esto: 1394b

no hay hombre que sea dichoso en todo. 105

Y esto:
no hay de entre los hombres quien sea libre. 106

Es sentencia, pero además, enthymema, con lo que sigue:


Pues o de riquezas es esclavo, o de fortuna. 107

Si, pues, lo dicho es sentencia, es necesidad que haya cuatro


clases de sentencia: pues será o con dicho complementario o
sin dicho complementario. Así pues, requieren demostración
cuantas dicen algo paradójico o discutido; y cuantas nada
paradójico, serán sin dicho complementario. Y de éstas es ne­
cesidad que unas, por ser de antemano conocidas, para nada
necesiten de dicho complementario, como:
lo mejor para un hombre es estar sano, al menos como nos parece1re

115
ARISTÓTELES

(q>a.Í.VETaL µe-v yap TOLC TTOAAOLC OÜTw), Tac 8' aµa AE-yOµÉvac
15 8ii>..ac Elvm ETTL�AÉ!jJacLv, olov

ou&tc ipacn'¡c ocnc ouK ad cpLAEL.

Twv 8e- µn' imMyou a\. µe-v iv8uµriµaToc µÉ p oc Eldv, wcTTEp

XP11 8' ou TTo8' OCTLC a pTÍ.cppwv,

a\. 8' iv8uµ11µanKa\. µÉv, ouK iv8uµriµaToc 8e- µÉpoc- a'tTTEp


20 Kal µáALCT' e-u8oKLµoücLv. Eldv 8' aüTaL iv &me iµq,a.í.vnm
TOÜ >..EyoµÉvou TO atnov, otov EV TCfl

a8ávaTOV Ó p'YT)V µ11 cpÚAaCCE 8VT]TOC wv·

TO µe-v yap cpávm "µ11 8ELV cpUAÚTTELV" yvwµT], TO BE TTp oc­


KElµEvov "SVT]TOV ovrn· TO 8La TL. 6µoí.wc BE Ka\.
25 evaTa XP11 TOV evaTÓV, OUK a8ávarn TOV evaTOV cppOVELV.
cpavEpov ouv EK Twv ElpT]µÉvwv 1róca TE E'l8T] yvwµ11c, Ka\.
TTEpl TTOLOV EKaCTOV ápµÓTTEL. TTEPL µe-v yap TWV aµcpLC�T]TOUµÉvwv
11 1Tapa86ewv µ11 <1VEU EmMyou, aA>-.' 111Tpo8ÉVTa TOV ETTÍ.Aoyov
yvwµ11 xpflc8m T(fl cuµTTEpácµan (otov Et TLC ELTTOL "iyw µe-v
30 ovv, E1TEL811 OUTE cp8oVELC8aL &1 OUT' a pyov Elvm, ou cpT]µL
xpfjvm 1TaL&ÚEc8m"), 17 TOÜTO 1TpoEL1TÓVTa ETTELTTELV T(l
E'µ1rpoc8Ev· TTEpl BE Twv µ11 1ra pa8ó�wv a8ii>..wv 8e- 1rpocn8Évrn
To 8Lón cTpoyyuAWTaTa. ápµÓTTEL 8' iv To1c TOLOÚTOLc Ka\.

116
RETÓRICA II

(ya que así se manifiesta a la mayoría); y que otras, al ser


dichas, sean evidentes para quienes las consideran, como:
nadie es amante apasionado, que no ame por siempre.109

Y de las que son con dicho complementario, unas son parte


de enthymema, así como:
Y es necesario que nunca, cualquier sensato,110

otras son ciertamente enthymemáticas, 111 pero no parte de


enthymema; las cuales también son muy apreciadas. Y son
aquellas en cuantas se manifieste lo causante de lo que se
dice, cual _en esto:
inmortal ira no guardes, siendo mortal.112

En efecto, el decir "que no debe guardar..." es sentencia, y lo


que se añade "siendo mortal", es el porqué. E igualmente
también
Es necesario que piense cosas mortales el mortal, que no piense
[cosas inmortales el mortaI.113

Es pues manifiesto, a partir de las cosas dichas, cuántas clases


hay de, sentencia y en relación a qué cosa se adapta cada
una. Así pues, acerca de cosas disputadas o paradójicas, no
sin dicho complementario; 114 pero que, o bien, poniendo
antes el dicho complementario, utilicen la conclusión como
sentencia (cual si alguien dijera "yo ciertamente, puesto que
ni se debe ser envidiado ni estar ocioso, no afirmo que sea
necesario ser educado"), o bien, diciendo antes ésta, que
diga en seguida las cosas antecedentes. En cambio, acerca de
cosas no paradógicas pero no evidentes, añadiendo el porqué,
son muy concisas. Y en tales cosas encajan también los apo-

116
ARISTÓTELES

TO AaKWVLKO ano</)0Éyµarn Kal TO alvLyµaT@T) , ofov ci'. ne


1395a AÉYEL onEp CTTJdxopoc Év AoKpo'ic clncv, on ou 8c'i ú�pLcToc
clvm, onwc µ11 oi TÉTTLyEc xaµ60cv i8wcLv.
ápµÓTTEL 8E yvwµoAoyc'iv TJALKLc;t µtv npEc�uTÉpwv, TTEpl 8E
TOÚTWV wv EµTTELpÓc TLC ÉCTLV, wcTE TO µEv µ11 TT)ALKOUTOV
s ovrn yvwµo>-oyE1v anprnEc wcnEp Kal TO µu0o>-oyc'iv, TTcpl. 8t
wv dnELpoc, ri>-tewv rnl anat&uTOv. CT)µÉlov 8t lrnvóv· ol
yop aypo'iKOL µáALCTa yvwµoTÚTTOi. cld Kal. pqfüwc amxfx.tLVOVTaL.
Ka06Aou 8E µ11 ovToc Ka06Aou clnc'iv µáALCTa ápµÓTTEL Év
CXETALacµQ Kal 8ELVWCEL, KaL ÉV TOÚTOLC 11 apxóµcvov 11
10 ano&ttavrn. xpilc0m 8t 8E1 Kal rn'ic Tc0pu>-T)µÉVmc rnl.
KOLVa'ic yvwµmc, ÉOV WCL XPTJCLµOL . 8Lo yop TO clvm KOLval,
clic oµo>-oyoÚVTWV lTÚVTWV, 6p0wc EXELV 8oKOUCLV, otov
napaKaAoDvn Énl TO KLv8uvcÚELv µ11 0ucaµÉvouc

ele olwvoc dpLCTOC aµúvcc0m lTcpl. lTÚTpT)C,

1s Kal. Énl. TO fíTTouc ovwc

Evvoc 'EvuáALOC,

Kal. ÉTTL TO avmpc'iv TWV Éx0pwv TO TÉKVa Kal. µT)8EV a8LKOUVTa

vrimoc oc naTÉpa KTdvac na18ac KaTaAELTTEL.

En EVLm Twv napoLµLwv Kal. yvwµal clcLv, otov napoLµla


20 "'ATTLKOC nápoLKoc·. &1 8E Toe yvwµac AÉyELv Kal. napa TO

117
RETÓRICA II

tegmas laconios115 y los enigmáticos, cual si alguien dice lo que I395a


Estesícoro dijo entre los locrios: que no se debe ser insolente,
para que las cigarras no canten desde tierra.1 16
Y el hablar sentencioso se adapta ciertamente a la edad de
los ancianos, y acerca de aquellas cosas de las cuales uno
tiene experiencia, de manera que ciertamente es inconve­
niente, que quien no es de tal edad, hable con sentencias, así
como también que hable con mitos; y acerca de lo que no se
tiene experiencia, es estulto e ineducado. Y es suficiente se­
ñal: los agrestes, en efecto, son sobremanera acuñadores de
sentencias y fácilmente se manifiestan.117
Y decirlas en forma universal, cuando no es universal, en­
caja en el lamento y en la exacerbación;1 18 y en éstos, o
quien comienza o quien ha demostrado. Y hay que valerse
tanto de las sentencias divulgadas como de las comunes, si
útiles fueren; pues por ser comunes, como cuando todos es­
tán de acuerdo, parecen ser correctas; por ejemplo, (valerse)
de la que invita a que, quienes no han propiciado, se arries­
guen:
un solo augurio es el �ejor, defenderse por la patria.119
Y (valerse) de la que a ello (invita) a quienes son inferiores:
parejo es Enyalio.120

También la que a exterminar a los hijos de los enemigos,


aunque en nada injurien:
necio quien, habiendo asesinado al padre, deja detrás a los hijos.121
Además, algunos de los proverbios son también sentencias,
como el proverbio "vecino ático" . 122 Y hay que decir las sen­
tencias también al lado de los dichos de dominio público (y

117
ARISTÓTELES

8E8riµoCLEVµÉva CX.Éyw 8E 8E8riµoeLEVµÉva olov TO "yywfü eau­


Tov" Kal TO "µri8Ev a yav"), OTaV f¡ TO �0oe q>aLVEe8m µÉAAlJ
�É>..nov f¡ TTa8rinKwc ElpriµÉvri. ECTL 8E TTa8riTLKTJ µEv olov Ei'.
ne ópyL(ÓµEvoe <t>atri tj,Eu8oe Elvm we &1 yLyvwcKELV aiJT6v·
25 OÜTOC youv EL i-ytyvwcKEV ÉaUTÓV, OUK av TTOTE eTpaTTIYElV
i¡étweE· TO 8E �8oe �É>..nov, on ou &1, WCTTEp cpadv, <pLAELV
WC µLeT]eOVTae, UAAO µcrAAOV µLeElV We <pLAT]eOVTae. &1 8E Ti'J
AÉén n¡v TTpoatpEeLv euv8ri>..ouv, El 8E µT], n¡v alTlav i-m­
AÉynv, olov oÜTwc EiTT6vrn, on "&1 8E <pLAElV oux WCTTEP
30 <f>adv, ciAX.' WC cid <pLAT]eOVTa º ÉTTL�OÚAOU yap eáTEpov", T¡ Cil8E,
"ouK cipÉeKEL 8É µm TO >..q6µEvov· &1 yap TOV a>..rifüvov <pLAOV
we <pLAT]eOVTa UEL <pLAE1v", Kal "oooE TO µri8EV ayav· &1 yap
TOÚC YE KaKOUC ayav µLeE1v".
1395b txoueL 8' Ele Touc Myouc �ori8nav µEyá>..riv µlav µEv 8La
TT)V <j>opTLKÓTTITU TWV UKpüUTWV º xatpoueL yap Eáv ne rn86>..ou
AÉywv ÉmTÚXlJ Twv &>éwv a.e ÉKELVOL KaTa µÉpoe txoucLv. o
8E AÉyw 8fj>..ov ieTm Cil8E, éíµa 8E Kat TTWC 8E1 auTae SripEúnv.
5 TJ µEv yap yvwµri, WCTTEp ELPTlTal, ciTTÓ<paVeLe Ka86>..ou ECTLV,
xatpoueL 8E Ka86>..ou >..qoµÉVou o KaTa µÉpoc TTpüüTTo>..aµ�­
vovTEe TuyxávoucL· olov Ei'. ne yd TOCL TÚXOL KEXPTlµÉVoc f¡
TÉKVOLe cpaú>..me, ciTToóÉémT' dv TOU ELTTÓVTOC 8n ov8Ev ynTo­
vtae xa>..rnwTEpov f¡ OTL ov8Ev T)AL0LWTEpüV TEKVOTTOLLUe, WCTE
10 8€1 eTOxá(Ec8aL TTOla TuyxávoucL TTpüÜTTOAaµ�VOVTEe, El8'
oÜTwc TTEpt TOÚTWV Ka86>..ou AÉynv. TaÚTTlv TE 81) EXEL µtav
xpfjeLv To yvwµo>..oyE1v, Kat ÉTÉpav KpELTTw· i¡füKouc yap TTOLE1

118
RETÓRICA 11

llamo dichos de dominio público, como al "conócete a ti mis­


mo" y al "nada en exceso"), cuando o vaya a manifestarse me­
jor el carácter o patéticamente haya sido dicha. Y es patética
ciertamente, cual si alguien airado dijere que es mentira que
hay que conocerse a sí mismo: 123 ése, en efecto, si se conociera
a sí mismo, no habña pretendido ser general alguna vez; y el
carácter se manifestará mejor, cual si alguien afirmara que no
es necesario, como dicen, 1 24 que amen como habiendo de
odiar, sino más bien que odien como habiendo de amar. Pero
con el lenguaje es necesario juntamente declarar el propósito:
y si no, añadir la causa, como quien dice así: que "hay que
amar, no como afirman, sino como quien siempre ha de amar;
pues lo otro es propio del insidioso"; o así: "y no me agrada
lo dicho; pues es necesario que el verdadero amigo ame
como quien ha de amar siempre"; también: "tampoco el nada
en exceso; pues es necesario odiar en exceso al menos a los
malvados". 1395b
Y (las sentencias) tienen grande utilidad para los discur­
sos; una ciertamente a causa de la rudeza de los oyentes. Se
alegran, en efecto, si acaso alguien, hablando en general, al­
canzara las opiniones que ..:llos tienen en lo particular. Y lo
que digo será claro así, y al mismo tiempo también de qué
manera-es necesario buscarlas. Ya que la sentencia, como ha
sido dicho, es afirmación universal, 125 y se alegran cuando es
dicho en general lo que ocurre que ellos han entendido antes
en Jo particular; cual si alguien por suerte hubiese tratado
vecinos o hijos malvados, aceptaña de quien afirma que nada
hay más molesto que la vecindad o que nada hay más estulto
que la procreación de hijos; 126 de manera que es necesario mi­
rar cuáles cosas sucede que de antemano suponen, para así
después hablar en general acerca de esas cosas. Tiene, pues,
esa primera utilidad el hablar con sentencias, y también otra

118
ARISTÓTELES

Tovc M-youc. �0oc 8E EXOUCLV ol M-yot e-v &otc 8,'¡X.T] i¡


TTpOaLpECLC' al 8E -yvwµm TTO.Cat TOUTO TTOLOUCLV 8La TO
15 ciTTOq><ILVEC0at TOV Tl)V -yvwµT]V AÉ'YOVTa Ka06X.ou TTEpl. TWV rrpo­
atpÉCEWV, wcTE, áv XPT]CTal. wctv al -yvwµm, rnl. XPT]CToi¡0T]
qxitvEc0at rrotouct TOV X.É-yovTa.
TTEpl. µEv ovv -yvwµT]C, Kal. Tl ECTL Kal TTÓCa EL8T] TaÚTT] C
Kal. rrwc XPT]CTÉov a-uTi:j Kal TLva w#X.Etav EXEL, dpi¡c0w
20 TafJTa.
22 Tkpl. 8' e-v0uµT]µáTwv Ka06X.ou TE drrwµEv Ttva Tpórrov
8Éi (T]TELV, Kal µna Tal/Ta TOVC TÓTTOUC' ClAA.0 'YªP El8oc
ÉKÚTEpov TOÚTWV ECTLV. éín µi:v ovv TO e-v0úµT]µa cuAA.o-ytcµóc
knv, dpT]TaL TTpóTEpov, Kal rrwc cuAA.o-ytcµóc, Kal. TL 8La<f>ÉpE L
25 Twv 8taAEKnKwv· ouTE 'YªP rr6ppw0Ev ouTE rrávTa &1
X.aµ�ávovTac cvvá-ynv· To µi:v -yap cica<f>Ec 8La TO µf)Koc, TO
8E ci8oX.EqLa 8La TO q><IVEpCl AÉ-ynv. TOUTO -yap aLTLOV Kal.
Tou m0avwTÉpouc Elvm Touc cirrat8EÚTouc Twv TTETTat&uµÉvwv
e-v To'ic oxX.otc, WCTTEP qxidv ol TTOLT]Tal. TOVC cirrm&úTOuc rrap'
30 oxX.4> µouctKwTÉpwc X.É-ynv· ol µi:v -yap Ta Kotva Kal. Ka06X.ou
AÉ'YOUCLV, ol 8' e-e CilV 'ícact, Kal TCl E'Y'YÚC' WCT' OUK e-e áTTáVTWV

TWV 8oKOÚVTWV ciAA.' EK TWV wptcµÉvwv AEKTÉoV, OLOV f¡ TOLC


I396a Kptvouctv i\ oüc cirroBlxovTat, Kal TOUTO 8L6n oÜTwc cpatvnat
8f)X.ov dvm éírractv f¡ TOLC TTAELCTOLC' Kal µT] µóvov cvvá-ynv
EK Twv civa-yrntwv, ciAA.a Kal EK Twv wc e-rrl. TO rroX.ú.
TTPWTOV µi:v ovv 8E'i X.a�ELV OTL TTEpl OÜ &'i AÉ-ynv Kal.
5 cuAA.o-yt(Ec0at E'LTE TTOALTLK4) cuAA.o-ytcµi¡> d0' órrot4>0Dv,
civa-yrn'iov KaTa TOÚTou lxnv Ta {mápxovTa, f¡ rrávTa f¡ EVta ·

119
RETÓRICA II

mejor: pues hace éticos los discursos. Y tienen carácter moral


aquellos discursos, en cuantos es claro el propósito. Y todas las
sentencias producen esto, por ponerse de manifiesto el que
dice la sentencia en forma universal acerca de sus propósitos,
de manera que, si fueren útiles las sentencias, también hacen
que el que las dice se manifieste de índole honesta.
Pues bien, acerca de la sentencia, qué cosa es y también
cuántas clases hay de ella, y cómo hay que valerse de ella y
qué utilidad tiene, queden dichas esas cosas.
22 Y acerca de los enthymemas digamos en general, de
qué manera hay que buscarlos, y después de eso, también los
tópicos. Pues cada una de estas cosas es un aspecto diferente.
Así pues, antes se ha dicho que el enthymema es silogismo, y
cómo es silogismo, y en qué difiere de los dialécticos: 127 pues
ni a distancia, ni asumiendo todo, hay que concluir; porque lo
uno por su longitud es no claro, y lo otro, por decir cosas
manifiestas, es charlataneria. Esto, en efecto, es también cau­
sante de que en las multitudes los ineducados sean más persua­
sivos que los que han sido educados; como dicen los poetas,
que ante la multitud los ineducados hablan más armoniosa­
mente; 128 pues aquéllos dicen cosas generales y universales,1 29
y éstos, de las que saben y las cercanas. De manera que no
hay que hablar a partir de todas las cosas que parecen, sino
de las que han sido definidas; como, o por los que juzgan o
por aquellos a quienes aceptan, y esto, porque así se manifiesta 1396a
que es claro para todos o para la mayoria; y no sólo concluir a
partir de cosas necesarias, sino también a partir de las ordi­
narias.
Y bien, primeramente hay que comprender que, acerca
de lo que se debe hablar y hacer silogismos, sea con silogis­
mo político130 sea con cualquiera otro, es necesario tener res­
pecto a eso las cosas pertinentes, 131 o todas o algunas. Pues

119
ARISTÓTELES

µT]8EV yap E'xwv E� ov&voc av EXOLC cuváyew. AÉyw 8' olov


TTWC av 8uvatµE6a cuµ¡3ou>..EÚELV 'AST]vaiOLc El TTOAEµT}TÉov
f\ µ11 TTOAEµT}TÉoV, µ11 EXOVTEC TLC T] 8úvaµLc alJTWV, TTÓTEpov
10 vaUTLKT] f\ TTE(LKT] f\ dµ<f>w, Kal aÜTT} TTÓCT}, rnl rrpóco80L TLVEC
f\ q>LAOL Kal EX6pot, El rn Tlvac rro>..ɵouc TTETTOAEµiíKacL rnl
rrwc, rnl TO.AA.a Ta TOLaÍJTa' f\ ETTaLVELV, EL µ11 EXOLµEv TTJV
EV Ca>..aµ'ivL vauµaxtav f\ TTJV Ev Mapa8wvL µáXT}v f\ Ta urro
TWV 'HpaKAELOOV rrpax8Évrn TJ d>..>..o n TWV TOLOÚTWV. EK yap
15 TWV UTTapxóvTWV T) 80KOÚVTWV UTTÚPXELV KGAWV ETTaLVOUCL
rrávTEC. óµoiwc 8E KaL ¡/JÉyoucLV EK Twv EvavTtwv, CKOTTOÍJVTEC
TL urrápxEL TOLOÍJTOV auTOLC T) 8oKEL urrápxELv, olov 8n TOuc
"EAAT}Vac KaTEOOUAWCaVTO, KGL TOUC rrpoc TOV �áp�apov
cuµµaxEcaµÉvouc KGL apLCTEÚCavrnc iiv8parrofücavTo, Al YLVlÍ-
20 Tac KGL TTon8máTac, Kal oca d>..>..a TOLauTa, [Kall EL n d>..>..o
TOLOUTOV ó.µápTT]µa imápxEL auTOLC. wc 8' aihwc KGL oí. Kar
TJYOpüUVTEC Kal oí. CI.TTOAOyoúµEVOL EK TWV urrapxóvTWV CKOTToú­
µEVOL KaTT}yopoucL Kal ó.rro>..oyouvTaL.
ovBEv 8E füaq,ÉpEL TTEpl 'AST]vaiwv f\ J\aKE8mµovtwv, f\
25 ó.v8pwrrou f\ 8EOU, TO aUTO TOÍJTO 8pdv· Kal yap cuµ�oUAEÚOVTa
T<¡l 'AXLAAEL, Kal ETTmvouvTa rnl ¡/)ÉyovTa, Kal KaTT}yopouvTa
KGL CI.TTOAoyoúµEVOV UTTEP auTOU, Ta urrápxovrn f\ OOKOÍJVTa
urrápxELv ATJTTTÉov, '(v' EK TOÚTWV AÉywµEv, ETTaLVOÍJVTEC f\
¡/JÉyovTEc EL n KaMv f\ alcxpov urr-ápxEL, KGTT}yopouvTEc 8'
30 T) CI.TTOAoyoúµEVOL EL TL füKGLOV f\ dfüKOV, cuµ�OUAEÚOVTEC 8'
EL n cuµq>Épov f\ �>..a¡3Epóv. óµotwc 8E TOÚTOLC Kal TTEpl
rrpáyµaToc ÓTououv, olov TTEpl füKmOCÚVTJC, EL ó. ya8ov f\ µ11
ó.ya8óv, EK Twv vrrapxóvTWv TU füKmocúvn Kal T<¡l ó.ya8<:¡l· wcT'
ETTEL8ll Kal rrávTEC oÜTw q,atvovTm ó.rro8ELKVÚVTEC, Eáv TE
1396b O.Kpl�CTEpov Eáv TE µaAaKWTEpov cu>..>..oyt(wvrnL (ou yap E�

120
RETÓRICA 11

nada teniendo, de nada no podóas concluir. Y digo, por ejem­


plo, ¿cómo podóamos aconsejar a los atenienses si hay que ha­
cer la guerra o no hay que hacer la guerra, no sabiendo cuál es
su podeóo, si naval o de infanteóa o ambos, y cuánto es ése, y
cuáles sus ingresos, o sus amigos y enemigos; además, cuáles
guerras han guerreado y cómo; y las demás cosas semejantes?
¿O cómo alabarlos, si no conociéramos132 la batalla naval en
Salamina o la batalla en Maratón o las cosas realizadas a favor
de los heraclidas o alguna otra de tales cosas? Pues a partir de
las cosas buenas que existen o parecen existir, todos alaban.
E igualmente también vituperan a partir de las contrarias, mi­
rando qué cosa es tal para ellos o para serlo; como, que escla­
vizaron a los helenos y subyugaron a los que se aliaron contra
el bárbaro y se distinguieron: a los eginetas y a los potideatas;
y cuantas otras cosas son semejantes, también si alguna otra
falta semejante pertenece a ellos; y del mismo modo también
quienes acusan o defienden, analizando a partir de las cosas
pertinentes, acusan y defienden.
Y en nada difiere el hacer eso mismo acerca de los ate­
nienses o de los lacedemonios, o de un hombre o de un dios.
En efecto, aconsejando a Aquiles, también alabando y vitu­
perando, también acusando o haciendo defensa a favor de él,
hay que tomar las cosas que atañen o que parecen atañer,
para que a partir de éstas hablemos alabando o vituperando,
si algo bello o vergonzoso existe; también acusando o ha­
ciendo defensa, si algo justo o injusto; y aconsejando, si algo
provechoso o dañoso. Y de manera semejante a esas cosas,
también acerca de asunto cualquiera; cual acerca de la justi-
cia, si es cosa buena o no es buena, a partir de cosas perti­
nentes a la justicia y al bien. De manera que, puesto que, por
una parte, todos así aparecen cuando demuestran, tanto si
argumentaren con más rigor como si más suavemente133 (pues 1 396b

120
ARISTÓTELES

árráVTWV t-.aµ�áVOUCLV aAA' fr TWV TTEpl EKaCTOV ÚTTapx6vTwv),


Kal füa TOU Myou 8fit-.OV OTL a8úvaTOV ClAAWC 8ELKVÚVUL,
<t,avEpov OTL avayKa'ioV, WCTTEP EV TOLC TomKOLC, TTPWTOV TTEpl
EKacTov EXELV e-l;nt-.EyµÉva TTEpl Twv e-v8qoµÉvwv Kal Twv
5 ETTLKmpoTáTwv, TTEpl 8E TWV ti; úrroyu(ou yLyvoµÉvwv (T)TELV
TOV avTOV Tp6rrov, UTTO�AÉTTOVTU µ17 de a6pLCTU aAA' de TCl
úrrápxovw TTEpl wv ó Myoc, Kal TTEpLypácpovw o n TTAELCTa
Kal E'Y')'ÚTUTU TOU rrpáyµaTOC OC(¡.) µEv yap av TTAELW E)CTl TWV
úrrapx6vTwv, TocoÚT(¡.) péj.ov 8nKvúvm, oc4-> 8' e-yyÚTEpov,
10 TocoÚT(¡.) olKn6TEpa Ka\. �TTOV KOLvá. AÉyw 8E KOLVa µEv TO
ETTULVELV TOV 'AXLAAÉa on c'ív0pwrroc Ka\. on Twv T]µL0Éwv Ka\.
OTL ETTL TO "J ALOV ECTpaTEÚCaTO" Tal/Ta yap KUL ClAAOLC úrrápxn
TTOAAOLC, WCTf ou8Ev µdAAOV ó TOLOUTOC TOV 'AXLAAÉa ETTULVEL
11 ÁL0µ1'J8riv· '(füa 8E a µT)8Evl. ClAA(¡.) cuµ�É�T]KfV 11 T(Í) 'AXLAAÉL,
15 olov TO aTTOKTÉLvm TOV "EKTopa Tov c'ípLcTov Twv Tpwwv Kal
TOV KÚKVOV, oc EKWAUCEV arravTac UTTO�aLVflV ClTpwTOC wv, Kal
OTL VfWTaTOC Kal OUK EVOpKOC wv ECTpáTEUCfV, Kal oca ClAAa
TOLaUTa.
Ele µEv ovv Tp6rroc Tfic EKAO'YTJC rrpwToc otJToc ó TOTTLK6c,
20 Ta 8E CTOLXELU Twv e-v0uµriµáTwv t-.ÉywµEv· CTOLXE'iov 8E t-.Éyw
Kal T6TTOV e-v0uµiíµaTOC TO auT6. TTPWTOV 8E ELTTWµEv TTEpl wv
avayKULOV dTTELV TTp<Í)TOV. ECTLV yap TWV e-v0uµriµáTWV Et8T)
8úo· TCl µEv yap 8ELKTLKá ECTLV OTL ECTLV 11 OUK ECTLV, Ta
8' EAE')'KTLKá, Ka\. füacpipn WCTTEP e-v Tóic füat-.EKTLKóic EAf'YXOC
25 Ka\. cuAAoyLcµ6c. ECTL 8E TO µEv 8nKTLKOV e-v0úµT]µa TO e-1;
óµot-.oyouµÉvwv cwáynv, TO 8E e-AEyKTLKov TO Ta avoµot-.oyoúµ.Eva
cvváynv.

121
RETÓRICA 11

no- toman de todas las cosas, sino de las que respecto a cada
cosa son pertinentes); siendo evidente, por otra parte, que
mediante el discurso es imposible demostrar de otra manera,
es manifiesto que es necesario, como en los Tópicos, 134 pri­
meramente, respecto a cada cosa, tenerlos seleccionados
acerca de las cosas posibles y de las más oportunas; y acerca
de las que de súbito suceden, buscarlos del mismo modo,
mirando no hacia cosas indefinidas, sino hacia las pertinentes
acerca de las que es el discurso, circunscribiéndose a las más,
y a las más próximas al asunto. En efecto, cuanto más cosas
uno tuviere de las pertinentes, tanto más fácil será demostrar;
y cuanto más cerca estuvieren, tanto más apropiadas serán y
menos comunes. Y llamo en verdad comunes, 135 el elogiar a
Aquiles porque es hombre y porque es de los semidioses y
porque militó contra Ilión; pues esas cosas también atañen a
otros muchos, de manera que ése tal no elogia más a Aquiles
que a Diomedes; propias, en cambio, las que a ningún otro
han ocurrido sino a Aquiles, l36 cual el haber dado muerte a
Héctor, al más valiente de los troyanos, y a Cycno; el cual,
siendo invulnerable, impidió que todos desembarcaran; tam­
bién porque, siendo muy joven y no juramentado, militó; y
cuantas otras cosas sean semejantes.
Así •pues, el modo de elección, uno es, principal éste, el tópi­
co; y llamémoslo los elementos de los enthymemas. Y llamo
elemento y tópico de enthymema a la misma cosa; pero prime­
ramente hablemos acerca de lo que es necesario hablar pri­
mero. De los enthymemas, pues, hay dos clases: ya que unos
son probatorios de que algo es o no es, y otros, refutatorios;
y se distinguen, como refutación y silogismo en la dialéctica. 137
Y es, por su parte, el enthymema probatorio, el concluir a partir
de cosas comúnmente admitidas; el refutatorio, en cambio, el
concluir cosas no admitidas de común acuerdo. 138

121
ARISTÓTELES

cxE8ov µEv ovv iiµ'iv TTEpl. É:'KacTov Twv El8wv Twv xpr¡dµwv
Kal civayKaLWV EXOVTOL oí. TÓTTOL º E�ELAEyµÉvm yap a\.
30 TTpüTÚCflC TTEpl EKOCTÓV dcLV, WCTE E� wv &'i <pÉpELV Ta
e-v0uµr¡µarn TÓTTwv TTEpl. ciya0oí) T7 KaKoD, T7 KaAoD T7 alcxpoD,
T7 füKatou T7 cifüKou, Kal. TTEpl. Twv ,i0wv Kal. TTa0r¡µáTWv Kal.
E�EWV wcaÚTWC, dX.r¡µµÉVOL f¡µ'iv ÚTTápxoucL TTpÓTEpov oí. TÓTTOL.
1397a ETL 8E ax.>..ov TpÓTTOV Ka0ÓAou TTEpl Ó.TTÚVTWV M�wµEv, KOL
AÉywµEv TTapacr¡µmvóµEvoL Touc EAEYKTLKouc Kal Touc ciTTo-
8ELKTLKoÚc, Kal. Touc Twv cpmvoµÉvwv e-v0uµr¡µáTwv, ouK ovTwv
8E e-v0uµr¡µáTWv, ETTEL TTEP ou8E cu>..AoyLcµwv. 8r¡AW0ÉvTwv &
s TOÚTwv TTEpl. Twv AÚCEWV Kal e-vcTácEwv füopkwµEv, TTÓ0Ev &'i
TTpOC Ta EV0uµr¡µaTa <pÉpELV.
23 wEcn & EÍc µEv TÓTToc Twv 8ELKTLKWV EK Twv e-vavT(wv·
8EL yap CKOTTELV d T(¡i EVOVTL(¡.l TO EVQVTLOV ÚTTápxn.
civmpouvrn µEv d µ11 ÚTTÚPXEL, KaTaCKEuá(ovrn 8E El ÚTTÚPXEL,
10 oiov éín To cwcppovdv ciya0óv· To yap ciKoX.acrntvnv
�X.a�Epóv. T7 wc e-v T(¡i MEccr¡vwK(¡i· "d yap 6 TTÓAEµoc atnoc
Twv TTapóvTwv KaKwv, µna Tf¡c dpr¡vr¡c 8Et ETTavop0wcacem·.

EL TTEp yap ou& TOLC KOKWC &8paKÓCLV


ciKouctwc fürnLov de 6pY11v TTEcE'iv,
15 ou8' áv civayrnc0Ek TLc EU 8páC1J TLvá,
TTpocijKOV Elvm T(¡io' O<pELAEC00L xápLV.
ci>..A' Et TTEP lcnv e-v �poTo'ic ¡/JEu8r¡yopE'iv
m0avá, voµt(nv XPTJ CE rnl TouvavT(ov,
UTTLCT' ciX.r¡&¡ TTOAAa cuµ�LVELV �poTÓLC.

20 UAAOC EK TWV oµotwv TTTWCEWV º oµotwc yap 8E'i ÚTTápxnv


T7 µr¡ ÚTTápxnv, oiov OTL TO füKaLOV ou TTGV ciya0óv· KOL yap

122
RETÓRICA II

Así pues, para nosotros casi se tienen los tópicos respecto


a cada una de las especies de los útiles y de los necesarios. 139
Pues están seleccionadas las proposiciones tocante a cada
una; de manera que, de los tópicos de los cuales hay que
producir los enthymemas acerca del bien o del mal, o de lo
bello o de lo vergonzoso, o de lo justo o de lo injusto, y
acerca de los caracteres y de las pasiones y, así mismo, de los
hábitos, esos tópicos anteriormente obtenidos, están a nues-
tra disposición. 140 Y todavía, de otro modo, tomemos tópicos 1397a
universales141 acerca de todas las cosas y digamos, adicio­
nándolos, los refutatorios y los demostrativos, 142 también los
de los aparentes enthymemas, 143 pero que no son enthyme-
mas, puesto que ni siquiera silogismos. Y puestas en claro esas
cosas, definamos, acerca de las soluciones y de las objeciones,
de dónde han de producirse frente a los enthymemas. 144
23 Y tópico de los probatorios, hay ciertamente uno a par­
tir de los contrarios. Pues es necesario que uno examine si
para el contrario existe su contrario, 145 confutando cierta­
mente, si no existe, pero, si existe, aprobando; como, que el
ser temperante es bueno; pues el desenfrenado es dañoso.
O como en el Meseniaco: 146 "si, pues, la guerra es causan­
te de las presentes desgracias, mediante la paz deben ser en­
mendadas".
Puesto que, ni siquiera con quienes mal han obrado
involuntariamente, justo es caer en ira,
tampoco, si uno, obligado, hiciere bien a alguien,
es conveniente que se deba gratitud a ése. 147
Y puesto que es posible entre los mortales proclamar mentiras
creíbles, es necesario que tú consideres también lo contrario que
para los mortales resulten increíbles muchas cosas verdaderas. 148

Otro, a partir de las inflexiones semejantes. 149 Pues de ma-


nera semejante es necesario que sea o que no sea; como, que
122
ARISTÓTELES

av To fürní.wc, vúv 8' oux atpETOV To füKaí.wc chro6avE'iv.


dA>..oc EK TWV TTpüC UAATJAU' El yap 6aTÉpep ÚTTÚPXEL TO KUAWC
11 füKaÍ.wc TTOLf¡cm, 6aTÉpep TO TTETTov6ÉVm, Kal El <TO> KEAcúcm,
25 Kal TO TTETTOLTJKÉvm, olov wc ó TEAWVTJC �LOµÉ8wv TTcpl Twv
TEAWV, "el yap µTj8' úµ'iv alcxpov TO TTWAELV, ou8' T]µ'iv TO
wvc'ic6m". rnl d TCfl TTrnov6ón TO KaAWC 11 fürní.wc ÚTTÚPXEL,
Kal T(fl TTOLTJCUVTL. ECTL 8' EV TOÚT(p TTapaAoytcac6aL' d yap
fürní.wc foa6Év n, [füKaÍ.wc TTÉTTov6cv.l ciA>..' tcwc oux ÚTTO coú·
30 füo 8c'i CKOTTELV xwplc El déLOc ó TTa6wv TTa6cLV Kal ó TTOLTJCUC
1397b TTOLf¡cm, cha xpf¡c6m OTTOTÉpwc ápµÓTTEL . EVÍ.OTE yap
füa</>wVEL TO TOLOÚTOV Kal ou8EV KWAÚEL, WCTTép EV T(fl 'Ak
Kµaí.wvL T'fl 0rn8ÉKTOu "µT]TÉpa 8E n'¡v d¡v oü ne ECTÚYEL
�poTwv; "</>TJd 8E ciTToKpLvóµcvoc "ci>.Aa füaAa�óvrn XPTJ
5 CKOTTELV"· EpoµÉVT]C 8E Tf¡c 'AA</>ECL�OÍ.ac TTWC, ÚTTOAa�wv </>TJCLV

n'¡v µEv 6av{iv EKpLVav, EµE 8E µ11 Krnvc'iv.

Kal Tl TTcpl �T]µoc6Évouc 8Í.KTJ rnl Twv aTTOKTELvávTwv NLKá­


vopa- ETTEL yap fürní.wc EKpí.6Tjcav ciTTOKTc'ivm, fürní.wc E8oécv
ciTTo6avc'iv. rnl TTcpl Toú 0TJ�TJCLV ciTTo6av6vToc, TTcpl ov KEAEÚEL
10 KpÍ.vce6m d 8Í.KaLOC �V aTTo6avdv, wc OUK dfüKOV óv TO ciTTo­
KTELVaL Tov füKaÍ.wc ciTTo6av6vTa.
dA>..oc EK Toú µuA>..ov Kal �nov, olov "El µ1']8' ot 6col TTávrn
'(cacLv, cxoAfl o'( ye dv6pwTTm"• ToúTo yáp ECTLV "d (¡) µaA>..ov
av ÚTTÚPXOL µT] ÚTTÚPXEL, 8f¡AOV OTL ou8' (¡) �TTov·. TO 8' OTL
15 Touc TTATJCÍ.ov TÚTTTEL oc ye Kal Tov TTaTÉpa EK Toú "d TO �TTov

123
RETÓRICA II

lo justo no todo es bueno; ya que también lo sería lo que es


justamente; ahora bien, no es elegible el morir justamente.
Otro, a partir de los correlativos. 150 Pues si de uno se pre­
dica el hacer hermosa y justamente, del otro el estarlo pade­
ciendo; y si de uno el haber mandado, del otro el tener hecho;
así como el recaudador Diomedonte 15 1 acerca de los tributos:
"si, pues ni para vosotros es vergonzoso el venderlos, tam­
poco para nosotros el comprarlos". Y si del que ha padecido
se predica lo hermosa y justamente, también del que ejecutó;
pero en esto es posible paralogizar; 152 ya que si uno padeció
justamente algo, (justamente ha padecido), tal vez, sin em­
bargo, no de parte tuya. Por esto es necesario examinar sepa­
radamente si el que padeció es digno de padecer y el que
ejecutó, de ejecutar; después, utilizar una de las dos maneras
que se ajuste. Ya que algunas veces tal cosa disuena y nada la t397b
impide, como en el Alcmeón de Theodectes: 153 "¿Y ninguno
de los mortales odiaba a la madre tuya?" Y respondiendo
dijo: "sin embargo, es necesario que, habiendo distinguido,
examine". Y preguntando Alfesibea cómo, replicando dijo:
decidieron, sí, que ella muriera, pero que no la matara yo.

También el juicio acerca de Demóstenes y de los asesinos de


Nicanor: 154 puesto que se les juzgó háber matado justamente,
opinaron que justamente murió. También acerca del que murió
en Tebas, 155 acerca del cual se manda decidi� si era justo que
muriera, como que no es injusto el matar a quien justamente
muere.
Otro, a partir de lo más y de lo menos; 156 cual: "si ni si­
quiera los dioses saben todas las cosas, tanto menos los hom­
bres". Porque es esto: "si para el que más existiría no existe,
es evidente que tampoco para el que menos". Y esto: que
golpea a sus vecinos quien ciertamente también a su padre:

123
ARISTÓTELES

<imápxov> irrrápxn, Kal To µéi;\Aov ú1rápxn"· Touc yap TTaTÉpac


f¡nov TÚTTTOVCLV f¡ Touc TTAT]dov· f¡ 811 oÜ'Twc YE f¡ El 41 µéi;\Aov
ÚTTÚPXEL µ11 ÚTTÚPXEL, TJ EL 41 t¡TTOV ÚTTÚPXEL <ÚTr-ápXEL>,
ÓTTÓTEpoV 8Ei &'iem, d0' OTL ÚTTápxn d0' OTL oü. ETL El µr¡TE
20 µéiAAov µr¡TE f\TTov, oecv dpriTm

Ka\. coc µEv olKTpoc 1ra'i8ac ci1roX.Écac ,raTi¡p·


Olvcuc 8' ap' ouxl [TOV 'EA).á8ocl KAELVOV QTTOAÉcac yóvov;

Kal OTL, El µT]SE 0r)cd.1c r¡füKT]CEV, ooo' 'AX.Éeav8poc, Ka\. El


µri8' oí. Tuv8apt8m, ooo' 'AX.Éeav8poc, Kal d TTáTpOKAOV "E-
25 KTWP, Kal 'AXLAA.Éa 'AX.Éeav8poc. Kal d µri8' aAA.OL TEXVLTa_L

<f>aDX.oL, ou8' o\. <f,LMco<f>m. Kal El µri8' ol cTpaTT]yol <f>aDX.oL


OTL 0avaTOUVTaL TTOAAÚKLC, ou8' oí. co<f>LCTal. Kal OTL "El 8c'i
TOV lfüwTT]V n,c úµnÉpac 861,;ric imµúc'ic0m, Ka\. úµéic n,c
TWV 'E;\Arivwv".
30 a;\Aoc EK ToD Tov xpóvov cKoTTE'iv, otov wc 'I <f,LKpáTT]c lv
Tfi ,rpoc 'Apµ6füov, OTL "d ,rplv lTOLt,cm rielouv n,c dKÓVOC
TUXELV EClV TTOLlÍCW, E80TE av· lTOLlÍCavn 8' clp' ou 8wCETE; µ11
Tolvuv µÉAAOVTEC µEv ÚTrLCXVE'ic0E, 1ra0óVTEC 8' ci<f>mpE'ic0c".
Kal 1ráX.Lv ,rpoc TO 0r)¡3atovc 8uÉvm 4>tALTTTTov de TTtV 'ATTLKTJV,
1398a OTL d ,rplv ¡3ori0t,cm de 4>wKElC rietou, ÚTTÉCXOVTO av· (lTOTTOV
ovv d fü6n TTpOE'iTo Kal ETTLCTEUCEV µ11 für¡covcLv.
a;\Aoc EK Twv dpT]µÉvwv Ka0' aúTofJ ,rpoc Tov d1r6vrn, otov
iv TW TcÚKp<¡.>. 8La<f>ÉPEL 8E ó Tp61roc 41 ixpricaTo 'I <f,LKpáTT]C
5 ,rpoc 'ApLCTo<f,wVTa, ETTEpóµEVOC d TTpüOOLT] av TClC vavc ETTL

xpriµacw ou <f,ácKOVTOC 8É, cha E1TTEV "cu µEv wv 'ApLcTo<f>wv

124
RETÓRICA II

en razón de que, "si lo que menos (existe), existe, también


existe lo que más"; pues golpean menos a sus padres que a
sus vecinos. O en verdad, pues, así; o si para quien más
existe, no existe, o si para quien mer,os existe (existe), es
necesario demostrar una u otra cosa, sea que existe, sea que
no. Además, si ni más ni menos; de donde se ha dicho:
y en verdad compasible es tu padre, habiendo perdido a sus hijos.
¿Y, por tanto, Oineo157 no, habiendo perdido (de la Hélade a la) ínclita
[prole?

También que, 158 si ni Teseo injurió, tampoco Alejandro; y


que, si ni los tindáridas, tampoco Alejandro; y que, si ni Héc­
tor a Patroclo, tampoco Alejandro a Aquiles. Y que, si ni otros
hombres de arte son insignificantes, tampoco los filósofos.
Y que, si ni los generales son insignificantes, porque muchas
veces son condenados a muerte, tampoco los sofistas. Y que,
"si es necesario que el individuo cuide de vuestra fama, tam­
bién que vosotros de la de todos los helenos".
Otro, a partir de que se considere el tiempo: 159 así como
Ifícrates en su Contra Harmodio, 160 que, "si antes de haber
realizado hubiera demandado obtener la estatua, si acaso yo
realizara, la habríais otorgado; y habiendo realizado, ¿acaso
no me·la otorgaréis? por tanto, no prometáis en verdad yendo
a recibir y, habiendo recibido, no privéis". Y nuevamente,
respecto a que los tebanos dejaran pasar a Filipo hasta el
Ática, 161 que, si lo hubiera pedido antes de haber ayudado 1398a
contra los Focenses, lo habrían prometido; es absurdo, pues,
si, porque lo descuidó y confió, que no lo dejarán pasar.
Otro, a partir de lo dicho contra uno mismo, 162 en contra
de quien lo dijo, cual en el Teucro. 163 Y hace a uno diferente,
el modo del que se valió Ifícrates contra Aristofón; 164 interro­
gado si entregaría las naves por dinero y respondiendo que

124
ARISTÓTELES

ouK dv rrpoooLT)C, Eyw 8' wv 'I </>tKpáTT)c;" 8{i 8E imá pxELv


µéi>J,.ov dv 8oKovvTa a.8tKi')cm EKE'ivov· EL & µÍ], 'YEAo'iov dv
q>UVELT), <otov> EL rrpoc 'AptCTEL8T)V KUTT)'YOPOUVTU TOUTÓ TLC
10 [dv] ELTTELEV á>J,.oc TTpoc (].TTlCTLUV TOU KUTT)yÓpou· OAWC yap
f3oúAETat 6 KaTT)yopwv f3Ehtwv Elvm Tov q>EÚyovToc· TOVT' ovv
EtEAÉ'YXELV 8d. Ka8áAou & áTorr6c Ecnv, owv TLC ETTLnµq
O.A/1.0LC a UUTOC TTOLEL Tl TTOLÍ]CELEV dv, Tl TTpOTpÉTTlJ TTOLELV a
UUTOC µr¡ TTOLEL µT)8E TTOLÍ]CEL�V av.
15 a>J,.oc Et óptcµou, otov TL TO 8mµ6vtóv ECTLV º "apa 8Eoc
f¡ 8rnu l pyov; KULTOL OCTLC OLETUL 8rnu l pyov dvm, TOVTOV
a.váyKT) oi'.Ec8m Kal. 8Eouc dvm." Kal. wc 'I </>tKpáTT)c, OTL
,'EVVULÓTUTOC Ó f3ÉATLCTOC" KUL yap 'Apµootep KUL 'AptCTO,'ELTOVL
ov&v TTpóTEpüV imí'iPXEV 'YEVVULOV rrpl.v 'YEVVa'ióv Tl rrpéitm.
20 KUL ()Tl CU,','EVÉCTEpOC UUTÓC" "Ta ,'OVV Epya CU,','EVÉCTEpá
ECTL Ta Eµa TOLC 'Apµofüou Kal. 'AptCTO,'ELTOVOC Tl Ta cá".
Kal. wc EV T4) 'A>-Etáv8pep on rrávTEC dv óµoAo'YÍJCEtav Touc
µr¡ Kocµ(ouc OVX ÉVOC cwµaTOC a.yaTTéiV a.TTÓAUUCLV. KUL 8t' O
CwKpáTT)c ouK E</>TJ f3a8t(ELv wc 'ApXÉAaov· üf3ptv yap E</>TJ dvm
25 TO µr¡ 8úvac8m a.µúvac8at óµotwc Kal. Et/ rra8óvwc wcTTEp rnl.
KUKWC. TTáVTEC yap OUTOL óptcáµEVOL KUL Aaf36VTEC TO TL ECTL
cu>J,.oyt(oVTUL TTEpl. wv AÉ,'OUCLV.
d>J,.oc EK TOU TTOcaxwc, olov EV TOLC TomKOLC TTEpl. TOU
6p0wc.
á>J,.oc EK 8tatpÉCEWC, olov EL rrávTEC Tptwv EVEKEV a.8tKouctv
30 (f¡ TOOOE yap EVEKU Tl TOOOE Tl Tou&), Kal. füa µEv Ta 8úo
a.8úvaTOV, 8ta & TO TpLTOV ou8' UUTOL q>aCLV.
d>J,.oc Et ETTaywyf)c, olov EK Tfjc TTrnapT)etac, 1:Sn TTEpl. TWV
I398b TÉKvwv al yuva'iKEC rravTaxov 8topt(ouct Ta.AT)8ÉC· TOVTO µEv

125
RETÓRICA II.

no, después dijo "¿tú en verdad, siendo Aristofón, no las entre­


garía, yo en cambio sí, siendo Ifícrates? Y es necesario que más
bien aquel fuera quien pareciere injuriar; y si no, aparecería
que es ridículo, cual si declarando en contra de Arístides, 165
algún otro pudiera decir eso en descrédito del acusador. Pues
absolutamente pretende el acusador ser mejor que el acusado,
cuando alguien reprocha a los demás lo que él mismo hace o
haría, o exhorta a hacer lo que él mismo no hace ni haría.
Otro, a partir de la definición, 166 como, qué es lo divino:
"¿Acaso dios u obra de dios? Aunque quienquiera piense
que es obra de dios, es necesidad que éste piense también que
hay dios." Y como Ifícrates, 167 que el mejor es muy noble; ya
que para Harmodio y para Aristogitón, en primer lugar, nada
sería noble antes de haber hecho alguna cosa noble; y que él
mismo estaba más emparentado; "las obras, en efecto, las
mías, están más emparentadas con las de Harmodio y de
Aristogitón que las tuyas". Y como en el Alejandro, 168 que to­
dos reconocerían que los no honestos no aman el gozo de un
solo cuerpo. Y por lo que Sócrates dijo que no marcharía al
lado de Arquelao: 169 pues dijo que era igualmente insolencia
el no poder corresponder tanto quienes reciben un bien,
como también quienes un daño. Pues todos éstos, habiendo
definido y asumido el qué es, argumentan acerca de lo que
hablan.
Otro, a partir del de cuántas maneras, como en los Tópi­
cos acerca del rectamente. 17º
Otro, a partir de la división, 171 como, si todos en razón de
tres cosas injurian (en efecto, o a causa de ésta, o de ésta o
de estotra), y es ciertamente imposible en razón de dos, a
causa de la tercera ni ellos lo dicen.
Otro, a partir de la inducción: 172 como, de la peparetha,
que en todas partes las mujeres definen la verdad acerca de 1398b

125
ARISTÓTELES

yap 'Aeí¡vr)CL MavTLQ- T4) PTJTOPL ciµ</>LCPTJTOUVTL TTpoc TOV ulov


aTTÉ</>TJVEV TJ µr¡TT]p, TOUTO BE 0-f¡pr¡cLv 'I cµr¡vtou Kal CTtAj3wvoc
ciµ</>LcPr¡ToÚvTwv TJ �w8wvlc aTTÉ8néEv 'lcµr¡vtou Tov ui.óv, rnl
5 füa TOUTO 8ETTaALCKOV '[ cµr¡vtou EVÓµL(ov. Kal TTÚALV EK TOU
Nóµou TOU ern8ÉKTOU, "d TOLC KaKWC ETTLµúr¡0ELCL TWV
UAAOTplWV '(TTTTWV ou TTapa8L8óacL TOUC OLKELOUC, ou8E TOLC
civaTpbJ¡acL Tac ci>-.AoTptac vaDc <Tac olKdac>, ouKoDv d
óµotwc E</>' á.TTávTwv, Kal To'ic KaKWC <t>uMéacL TT]V ci>-.AoTptav
10 ou XPTJCTÉOV ECTlv de TTJV olKdav cwTT¡ptav··. Kat. wc
'AN<L8áµac, OTL TTÚVTEC TOUC co<t>ouc TLµWCLV º "TiápLOL youv
'Apxt>-oxov KatTTEP PMc</>r¡µov ovrn TEnµ-f¡rncL, rnl X'im
"Oµr¡pov ouK OVTa TTo:\tTTJV, rnl MuTL:\r¡va'im Camt>w rntTTEP
yuva'iKa ovcav, Kal AaKE80LµÓvLOL Xt>-.wva Kal TWV yEpóVTWV
15 ETTotr¡cav TÍKLcrn </>LM:\oyoL OVTEC, Kal 'I TaALWTOL Tiu0ayópav,
Kal AaµtJ¡aKT¡vol 'Avaéayópav éÉvov ovrn l0atJ¡av rnl nµwcL
ETL Kal vvv, rnl 'A0r¡va'iOL To'ic Có>-.wvoc vóµmc xpr¡cáµEVOL
d,8mµ6vr¡cav Kal AaKE8mµóvLOL To'ic AuKoúpyou, Kal 0-f¡pr¡cLv
aµa ol TTpocTáTaL </>L:\óco</>oL tyÉvovTo Kal Eu8aLµóvr¡cEv TJ
0
20 TTÓALC •

d>-.Aoc EK KpkEwc TTEpl ToD auToD f¡ óµotou f¡ tvavTtou,


µá>-.Lcrn µEv d TTávTEC Kal cid, d BE µ-f¡, ci>-.A' o'( YE TTAELCTOL,
f¡ co<t>ol f¡ TTávTEc f¡ oí. TTAE'icTOL, f¡ ciya0ot, f¡ El auTOl oí.
KpLVOVTEC, ft oüc ciTTOOÉXOVTOL oí. KpLVOVTEC, ft ole µ11 otóv TE
25 tvaVTtov Kptvnv, olov To'ic KuptoLc, f¡ otc µT] KaAOv tvaVTtov
Kptvnv, olov 0Eo'ic f¡ TTaTpl f¡ 8L8acKáAoLc, wcTTEp o de
MLéL8r¡µt8r¡v E1 TTEV AuToK:\f¡c, [d] Tciic µEv cEµva'ic 0rn'ic
Ka:\wc ElXEV tv 'ApEL(¡l TTáy(¡l 8ouvm Ta 8trnw, MLéL8r¡µt81J
8' oü. f¡ wcTTEp Camf>w, on To ciTTo0vi:JcKnv KaKóv· oí. 0Eol yap

126
RETÓRICA 11

los hijos. En efecto, en Atenas la madre descubrió esto al ora­


dor Mantías que disputaba con su hijo. Y en Tebas, dispu­
tando Ismenio y Estilbón, la dodónida demostró esto: que el
hijo era de Ismenio; y por esto consideraban a Thetalisco hijo
de Ismenio. Y a su vez, a partir de la Ley de Teodectes, 173 "si
a quienes mal cuidaron de los caballos ajenos, no confían los
propios, tampoco a quienes hicieron sucumbir las naves aje­
nas, (las propias); por tanto, si es de manera semejante en
todo, también no hay que valerse para la propia salvación, de
quienes mal vigilaron la ajena". Y como Alcidamas: 174 que
todos honran a los sabios. "En efecto, los de Paros han hon­
rado a Arquíloco, aun siendo maldiciente; y los quienes a
Homero, no siendo ciudadano, y los mitilenos a Safo, aun
siendo mujer; y los lacedemonios a Jilón, y lo hicieron uno
de los ancianos, siendo ellos muy poco letrados; y los
italiotas a Pitágoras; y los lampsaquenos sepultaron a Anaxá­
goras, siendo extranjero, y todavía lo honran hoy en día; y
los atenienses, utilizando las leyes de Solón fueron dichosos;
y los lacedemonios, las de Licurgo; y en Tebas, una vez que
los jefes se hiceron filósofos, 175 también la ciudad fue dichosa".
Otro, a partir de un juicio 176 'acerca de lo mismo o seme­
jante o contrario; principalmente, en verdad, si todos y siem­
pre han juzgado; y si no, al menos la mayoría, ya sean sabios,
o todos o la mayoría, ya sean buenos; o si son ellos mismos
los que juzgan, o aquellos a quienes aprueban quienes juz­
gan, o aquellos contrario a los cuales, por ejemplo, a los so­
beranos, no es posible juzgar algo; o aquellos contrario a los
cuales, por ejemplo, a los dioses o al padre o a los maestros,
no es hermoso juzgar algo. Así como lo que dijo Autocles a
Mixidemides: 177 para las augustas diosas sí era hermoso ren­
dir las cosas justas en el Areópago, 178 y no para Mixidemides.
O así como Safo: que el morir es malo; ya que así lo han

126
ARISTÓTELES

30 OÜTW KEKpLKaCLV" OTTÉ61117cKOV yap av. T) WCTTEp 'ApLCTLTTTTOC


rrpoc TTMTwva ETTayyEATLKWTEpóV TL ELTTÓVTa, wc c¡íETO' "a>J..a
µr¡v o y' ha1poc 11µwv·, E</>TJ, "ov6Ev TOLoíiTOv·, X.Éywv Tov
CwKpáTTJ, Ka\. 'H'YT]dTTOALC EV MX.</>o1c iipwTa Tov 0Eóv,
rrpÓTEpüV KfXpT]µÉvoc 'OX.uµrr(acLV, EL aim¡-i Ta auTa 80KEl
1399a a.TTEP T4) TTaTpl, WC alcxpov óv TavaVTLa ELTTElV, Ka\. TTEpl TllC
'EX.É1117c wc 'lcoKpáTTJC Eypm/JEv on crrouoa(a, ELTTEP 9TicEuc
EKpLVEV, Ka\. TTEpl. 'AX.E�áv8pou, on al 0rnl. rrpoÉKpLvav, Ka\.
rrEpl Euayópou, on crrou8a1oc, wcrrEp 'lcoKpáTTJc <f>TJdv· "Kóvwv
s youv 8UCTUXTJCac, rrávTac TOUC a>J..ouc rrapaALTTWV, wc
Euayópav �X.6Ev".
a>J..oc EK TWV µEf)WV, WCTTEp EV TOlC ToTTLKOLC TTOLa KLll17CLC
TJ !/Juxr¡· "Í)8E yap T) "Í)8E. rrapá8ELyµa EK TOU CwKpáTOUC TOU
0Eo8ÉKTou· "Ele rro1ov lEpov ricÉ�TJKEV; TLvac 0Ewv ou
10 TETLµT]KEV wv TJ TTÓALC voµ((EL;"
<'í>J..oc, ETTEL8r¡ ETTL Twv TTAELCTWV cuµ�aLVEL WCTE ETTEc0at
n T4) aUT4) aya0ov Ka\. KaKÓV, EK TOU OKOAOu0ouvTOc
rrpoTpÉTTELV fi arroTpÉTTELV, Ka\. KaTTJ'}'OpE:'iv fi arroX.oyE'ic0m, Ka\.
ETTaLVE'iv fi !/JÉyELv, otov "tj rrm&úcEL TO <f>0ovE'ic0m aKoAou0E'i
IS KaKOV <OV>, TO BE co<f>ov ELVaL aya06v· ou TOLVUV &1
TTaL8EÚEC0aL, <f>0ovELC0aL yap ou 8d · 8E'i µEv ovv TTaL8EÚEc0m,
COq>OV yap E1vm &1". Ó TÓTTOC Ol!TÓC ECTLV TJ Ka>J..(TTTTOU TÉX\/1l,
rrpoc>..a�uca TO 8vvaTov rnl. TaXAa wc ELPTJTaL.
<'í>..Aoc, ornv TTEPL 8uo1v KaL OVTLKELµÉvoLv fi rrpoTpÉTTELV fi
20 OTTOTpÉTTELV BÉT], [Kall T4) TTpÓTEpov ELpT]µÉV(¡) TpóTT(¡) ETT' aµ</><fLv
xpf¡c0m. füacpÉpEL &, OTL EKEL µEv Ta TUXÓVTa OVTLTL0ETaL,
EVTaOOa BE TavavT(a· otov Í.ÉpE:La OUK da TOV vi.ov 8T]µT]'}'Op€LV'

127
RETÓRICA II

juzgado los dioses, pues morirían. O así como Aristipo contra


Platón,179 quien, según él pensaba, había dicho cosa dema­
siado presuntuosa: "y en verdad nuestro amigo", dijo, "nada
semejante diría", refiriéndose a Sócrates; también Hegesípo­
lis180 en Delfos preguntaba al dios, habiendo consultado an-
tes en Olimpia: si le parecía lo mismo que a su padre, porque 1399a
es vergonzoso decir lo contrario; y como acerca de Helena
escribió Isócrates: 181 que era honesta, puesto que Teseo la
juzgó; también acerca de Alejandro, porque las diosas con
preferencia lo juzgaron; y acerca de Evágoras, que era ho­
nesto, como dice Isócrates: 182 "Conón, en efecto, habiendo
sido desafortunado, soslayando a todos los demás, se llegó
hasta Evágoras".
Otro, a partir de las partes,183 así como en los Tópicos, qué
clase de movimiento es el alma; éste, pues, o estotro. Ejemplo
tomado del Sócrates de Theodectes: 184 "¿Contra cuál santuario
cometió impiedad? ¿a cuáles de los dioses no ha honrado, de
los que la ciudad reconoce?" Otro es, puesto que la mayoría
de los casos ocurre que se sigue a lo mismo algo bueno y
algo malo, a partir de lo consiguiente185 persuadir o disuadir,
también acusar o defenderse, y elogiar o vituperar; por ejem­
plo, "a la educación es consiguiente el ser odiado (lo cual es)
malo, -pero al ser sabio, bueno. Así pues, no hay que ser
. educado, pues no hay que ser odiado; ahora bien, hay que
ser educado, porque hay que ser sabio". Este tópico es el arte
de Cálipo,186 que asume lo posible y las <lemas cosas, como
se ha dicho.
Otro, cuando fuere necesario o exhortar o disuadir acerca
de dos cosas, además contrarias, utilizar (también) para am­
bas el tópico antes mencionado. Pero difiere, porque allá se
contraponen ciertamente cosas al azar, aquí, en cambio, co­
sas contrarias. 187 Así, una sacerdotisa no permitía que su hijo

127
ARISTÓTELES

rnv µe-v yáp", E<PTJ, "Ta 8Í.Kma AÉyrJC, o\. cív0pwn-ot CE


µLCT)COUCLV, EUV BE: TU cífüKa, ol 0rní. · 8<l µe-v OÜV 8T]µT]yOpELV'
25 EUV µe-v yap TU 8Í.KaLa AÉYIJC, oi. 0rní. CE q>LAT)COUCLV, EUV BE:

TU cífüKa, ol cív0pwn-ot". TOUTO 8' ECTL TffUTO Tc¡:\ AqoµÉv41,