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BREVE ENSAYO SOBRE LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA BURGUESA POST

REFLUJO A COCONSECUENCIA DEL COVID 19

La burguesía en el Perú, en coordinación con el gobierno y el estado, como es natural, ha


planteado un proceso de reactivación económica y el Imperialismo en el mundo entero
está afilando sus estrategias para hacer lo mismo, luego de que la pandemia del covid 19
haya paralizado casi en su totalidad el circuito económico capitalista-imperialista.

Las utilidades de la clase capitalista-imperialista, se han visto menguados no por un


estancamiento clásico en la producción, la sobre producción o una parálisis en la
demanda. Ha sido una consecuencia sui generis, ha sido una parálisis productiva a
consecuencia de la pandemia mundial ocasionado por el covid 19, un virus letal que,
hasta el momento, los científicos de la salud, indican que es un virus particular cuyas
características y funciones no son conocidos.

La tendencia de reactivación económica presentará ciertas características propias del


capitalismo-imperialista, expresará en primer lugar su voracidad por lograr la mayor
ganancia posible en el más corto tiempo que se pueda. Para lograr este objetivo, tiene
algunas herramientas que han desarrollado en su sistema de producción: Gestión de un
sistema de calidad integrado como ellos los llama. Este sistema de gestión integrado, de
la familia de los ISOs, le garantiza obtener enormes ganancias, lo aplicaran
perfeccionándolo mejor a sus propios intereses. Citamos algunos como las ISOs 9001
para gestión de la calidad, ISO 14001 como sistema de gestión de “cuidado” del medio
ambiente, ISO 45001, lo que antes era las OHSAS, como sistema de gestión de
seguridad y salud ocupacional en concordancia con todas las normativas laborales y lo
que indica incluso la OIT.

La unidad de los capitalistas y su visión de resolver sus problemas aplicando el concepto


del libre mercado, de que sólo y únicamente la propiedad privada es la que garantiza
“desarrollo” en un país y por tanto para “toda la humanidad”, hace que las ayudas
financieras a través de los Bancos, del FMI, del estado o a través del estado con diversos
programas, correrán a prestarle “ayuda”.
Su propósito de perfeccionar el sistema de obtención de utilidades en el más corto tiempo,
le lleva al uso cada vez más de equipos y maquinarias adecuadas y eficientes para
realizar los procesos productivos y obtener productos de calidad que se posicionen en el
mercado y que puedan ser mejores que sus competidores. Como parte de ese proceso, el
sistema productivo capitalista-imperialista tienen garantizados compensar el
procedimiento de la depreciación, la vida útil de sus equipos, maquinarias e
infraestructura, “guardando” una parte de la utilidad, para el mantenimiento de sus
equipos, maquinarias e infraestructura o para reemplazarlo cuando sea necesario.

Por otro lado, el sistema productivo capitalista-Imperialista, ha resuelto casi en su


totalidad, el concepto de que para obtener productos de calidad deben contar con materia
prima e insumos de calidad, en todas las ramas productivas. Esto lo vienen exigiendo y
aplicando como cuestión obligatoria en todos los sectores de abastecimiento, incluso en el
más recóndito lugar de explotación de la materia prima e insumos. Los que no cumplen
estas exigencias simplemente quedan rezagados o desaparecen.

El otro componente del sistema productivo, es la mano de obra, el verdadero creador del
valor del producto, no de la calidad sino del valor. Como cuestión aparte indicamos que la
calidad es un elemento intrínseco que no se mejora o no lo mejora ni la máquina más
sofisticada ni el proceso más complejo. Lo que se hace en un proceso productivo
simplemente se mantiene, asegura, controla esa calidad intrínseca que es una cualidad
presente desde la etapa más inicial de cualquier proceso productivo. La producción
Capitalista-Imperialista ha resuelto esto aplicando procedimientos de aseguramiento de la
calidad desde el inicio más elemental, todos los procesos o cadenas productivas hasta el
producto terminado. El sistema de gestión de calidad integrado cuyos teóricos como E.
Deming, J. Juran, Ishikawa y otros, han establecido la planificación y ejecución de la
producción capitalista de tal manera que le permita establecer el mejoramiento continuo y
los procesos de trazabilidad para encontrar alguna falla y superarlos.

Precisamente sobre las espaldas de la mano de obra, es decir, sobre las espaldas de la
clase trabajadora recaerá este proceso de reactivación capitalista-imperialista, en ese
desenfrenado, voraz y brutal proceso de reactivación que emprenderán la clase burguesa-
imperialista por recuperar sus inversiones y su “perdida” por la coyuntura. En ese contexto
se encuadra la suspensión perfecta de labores, que no es otro que el despido avisado,
puesto en autos, para no tener “responsabilidades” de conflictos posteriores.

En el nivel más avanzado e intermedio del proceso productivo capitalista-imperialista, se


han generado condiciones para tener una mano de obra entrenada, no “calificada” como
suelen decir, sino entrenada y sumisa para realizar la producción según protocolos que
garanticen la obtención de los productos con las características de calidad y exigencias de
cualquier mercado por más sofisticado que sea. Pero sobre los hombros de esta clase
trabajadora entrenada, pende como espada de Damocles, cualquier mínimo de
incumplimiento de los procedimientos para ser sancionados o despedidos. Esta misma
condición ha dado pie para que esta clase obrera no puedan organizarse en sindicatos
que luchen por sus reivindicaciones, es decir, la burguesía, en cierta forma logro una
clase trabajadora altamente entrenada pero sumisa, por no decir derrotada
estratégicamente. Muy aparte y es materia de otro análisis, concebir a la clase obrera
como clase dirigente convertido de clase en si, en clase para sí y la que abandera la lucha
por la revolución organizado en partido político.

En general, en este proceso de reactivación económica burgués, para la clase trabajadora


no habrá un desembolso de las utilidades del patrón, más que de su propio salario del
trabajador, para compensar su “depreciación” como clase trabajadora y como ser
humano, no habrá un fondo para la “reparación” de su deterioro por problemas de salud
profesional por mencionar uno de ellos. Simplemente habrá el despido por múltiples
razones cuando para el capitalista-imperialista, ya no le sea útil. El salario no cubre las
necesidades básicas de la canasta familiar y al capitalista-imperialista este factor, no le
interesa mejorar para nada.

El concepto de la eficiencia para lograr calidad, rentabilidad y/o utilidad en general, lo han
trabajado, difundido y aplicado en el contexto de perennizar el sistema capitalista-
imperialista, ajustando los procesos, haciéndolo más eficiente, explotando con mayor
sutileza a la clase trabajadora, haciendo que la plusvalía sea mucho más íntegra para el
capitalista y grosero para el trabajador por decir de una manera.

Sobre las condiciones que se dan y se van a dar este proceso de reactivación capitalista-
imperialista, se apertura un análisis, un debate y una oportunidad para la conquista de
nuevos procedimientos de relaciones laborales, nuevas normativas que mejoren las
condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora y de la población en general.

El fondo de prevención y compensación, por haber dejado la sangre y el sudor de la clase


trabajadora en el circuito productivo, que a su vez ha generado enormes ganancias al
capitalista-imperialista, prácticamente no existe o es simplemente una burla. Por ejemplo,
el fondo que ayude a mantener una vida digna al trabajador después de su jubilación,
manejado por las AFP o ONP, es desde todo punto de vista injusto. Necesita una gran
reforma para que sea manejado en una cuenta particular o especial del trabajador que
genere sus propios intereses y logre cumplir su propósito de pensión de jubilación con
dignidad. Es un tema también para aperturar un debate profundo y más amplio.

Luis,
Fines de abril 2020.